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EL TÁLAMO ÓPTICO
(Se aclara que en forma separada se adjunta un pdf con los núcleos
intratalámicos, su descripción y las conexiones tálamocorticacles,
corticotalámicas y tálamosubcorticales)
El tálamo es una de las partes del cerebro más importantes. No solo es una de las estructuras
encefálicas más grandes, sino que además está situado en pleno centro del encéfalo, tal y como
refleja su nombre, que viene de la palabra griega thalamos (o "cámara interna").
Describiendo el Tálamo Óptico
El tálamo es, básicamente, un conjunto de sustancia gris (cuerpos de neuronales) formado por
dos estructuras encefálicas (una en cada hemisferio cerebral) con forma de huevo que se encuentran
por debajo de la corteza cerebral (subcortical). Estas estructuras están situadas la una junto a la otra,
y además de tener la misma forma y tamaño guardan una disposición simétrica, al igual que los dos
hemisferios cerebrales que las cubren. Se comunican entre ellas a través de una especie de puente
que las mantiene unidas y que es llamado conexión intertalámica. El tálamo forma parte de los
núcleos diencefálicos.
Las estructuras del tálamo
El tálamo está formado por un conjunto de núcleos grises (cuerpos neuronales). Puede dividírselos
en tres grupos:
• Núcleos de conexión específica. Estos mandan información sensorial a regiones de la
corteza cerebral que están especializadas en trabajar con un tipo concreto de datos
provenientes de un sentido específico.
• Núcleos de conexión inespecífica. Mandan información a zonas muy amplias de la corteza
cerebral, sin discriminar por especializaciones.
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• Núcleos de asociación. Forman parte de un circuito de información que comunica la corteza
cerebral con estructuras subcorticales.
Las neuronas del tálamo
El tálamo está compuesto conjuntos de somas neuronales (sustancia gris) que forman
subestructuras especializadas, Como cualquier otra parte del cerebro, el tálamo solo tiene razón de
ser si está conectado a otras zonas del sistema nervioso, y esto queda reflejado en el tipo de
neuronas que lo componen.
Desde el punto de vista funcional, las clases de neuronas del tálamo son las siguientes:
• Interneuronas locales. Estas células nerviosas se encargan básicamente de hacer que la
información que llegue desde otras partes del sistema nervioso se procese en el tálamo,
transformándola en una nueva serie de datos. Por lo tanto, su función principal es enviar
impulsos nerviosos a otras interneuronas del tálamo. Suponen aproximadamente el 25% de
las neuronas del tálamo.
• Neuronas de proyección. Estas células nerviosas se encargan de mandar información fuera
del tálamo, hacia la corteza cerebral. Son el 75% de las neuronas talámicas.
Las funciones del tálamo
Hemos visto que el tálamo es una estación de relevo y comunicación, pero su papel no es el de
ser un simple puente de comunicación entre partes del cerebro relevantes. El tálamo en sí mismo es
una estructura que juega un papel activo en el procesamiento de la información que le llega desde
otras áreas. Pero... ¿cuáles son las funciones que desempeña esta estructura encefálica?
1. Integración de los datos sensoriales
La función del tálamo más conocida y estudiada es la de ser una de las primeras paradas en el
cerebro para la información que nos llega a través de los sentidos, con la excepción del olfato. El
tálamo procesa esta información sensorial, descarta las partes que no sean demasiado importantes y
manda el resultado final hacia la corteza del cerebro, donde esta información seguirá siendo
procesada.
2. El ciclo sueño-vigilia
El tálamo, al igual que su hermano menor el hipotálamo, interviene a la hora de regular el ritmo
con el que la sensación de sueño va y viene. Esta función también con la siguiente.
3. La atención y la consciencia
Recientes investigaciones
indican que el tálamo podría tener
un papel muy importante en la
aparición de la consciencia y todo
lo que está relacionado con ella;
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desde la capacidad de pensar en los propios pensamientos, hasta el uso del lenguaje, pasando por la
capacidad de centrar la atención en informaciones concretas según los objetivos que se tengan en
cada momento.
Sin embargo, es importante señalar que esos procesos relacionados a los estados conscientes no
son la consciencia en sí misma, aunque aparecen en paralelo. No podemos centrar nuestra atención
en nada cuando no nos damos cuenta de que existimos, y tampoco podemos hablar ni reflexionar;
pero cuando estamos conscientes, hay aspectos de la atención y del lenguaje que están más allá de
la consciencia.
Además, todos estos procesos mentales tan complejos relacionados con el pensamiento abstracto
requieren de la participación de muchas áreas del cerebro, no solo del tálamo; esta parte del
diencéfalo es un componente necesario pero insuficiente para generar el pensamiento, la atención y
el lenguaje, etc. (algo que se puede decir de prácticamente todas las partes del cerebro, porque todas
trabajan de manera interconectada).
Como el tálamo está tan bien conectado con muchas áreas de la corteza a la vez, podría ser capaz
de intervenir en la sincronización de la actividad neuronal necesaria para que se mantenga el nivel
de consciencia.
4. La regulación de las emociones
El tálamo no solo está conectado con circuitos que llevan información sensorial, sino que
también interactúa con vías neuronales que participan directamente en la aparición de estados
emocionales. No en vano el tálamo está rodeado por el sistema límbico.
Así pues, el tálamo integra estas dos vías y trabaja juntando estos dos tipos de información,
haciendo que las emociones afecten a lo percibido y viceversa. Además, recibe información del
hipotálamo, que a su vez interviene directamente en la regulación de las emociones y de la
segregación de diferentes tipos de hormonas.
Conclusión
El tálamo es una de las partes del cerebro más grandes y, además, parece tener un rol en la
mayoría de las funciones corticales y subcorticales por sus conexiones.
Sin embargo, esto es un reflejo del propio funcionamiento del sistema nervioso, en el que todo
momento, con independencia de si dormimos o estamos despiertos, multitud de procesos se están
llevando a cabo en paralelo y a la vez de manera coordinada.
También tiene un papel muy relevante en la aparición y mantenimiento de los estados de
activación cerebral responsables de que nos mantengamos conscientes de nuestra propia existencia
y de lo que ocurre a nuestro alrededor. Esto ha hecho que el tálamo haya llegado a ser
considerado "el interruptor de la consciencia".
Sin embargo, el tálamo en sí mismo no es la parte del cerebro en la que "reside" la consciencia.
Suponer esto sería como pensar que dentro de nuestra cabeza existe un duendecillo con consciencia
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propia que está rodeado de materia no consciente tal y como lo haría el piloto de un avión; es decir,
nos haría caer en el dualismo de filósofos como René Descartes.
Actualmente se entiende que la consciencia es el fruto de la actividad de varias partes del
cerebro (entre las que destacaría el tálamo) trabajando entre sí a gran velocidad y de manera
coordinada, y por consiguiente este estado mental no puede ser reducido a una sola
estructura.
Referencias bibliográficas
Boutros, N. J. (2008). The thalamus. Clinical EEG and Neuroscience, Vol.39(1), p.IV
Perea-Bartolomé. M. V. y Ladera-Fernández, V. (2004). El tálamo: aspectos neurofuncionales.
Revista de neurología, 38(7), pp. 697 - 693.