0% encontró este documento útil (0 votos)
180 vistas8 páginas

Conferencia Hugo Freda en La Biblioteca Analítica de Jujuy

Este documento resume una conferencia sobre la actualidad del psicoanálisis. Explica que Freud inventó el psicoanálisis y el psicoanalista, y que el destino del psicoanálisis depende del psicoanalista. También discute la interpretación de los sueños y síntomas según Freud, y cómo Lacan retomó y redefinió conceptos freudianos como el inconsciente y el papel del psicoanalista.

Cargado por

Dalma Aban
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
180 vistas8 páginas

Conferencia Hugo Freda en La Biblioteca Analítica de Jujuy

Este documento resume una conferencia sobre la actualidad del psicoanálisis. Explica que Freud inventó el psicoanálisis y el psicoanalista, y que el destino del psicoanálisis depende del psicoanalista. También discute la interpretación de los sueños y síntomas según Freud, y cómo Lacan retomó y redefinió conceptos freudianos como el inconsciente y el papel del psicoanalista.

Cargado por

Dalma Aban
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Conferencia Hugo Freda en la Biblioteca Analítica de Jujuy

“La actualidad del Psicoanálisis”

22-11-2019

Freud había inventado al Psicoanálisis. El psicoanalista no existía antes de Freud. El psicoanalista


forma parte del psicoanálisis. A tal punto que de él depende el destino del psicoanálisis, si es que
lo deseamos, lo cual no es seguro. Puede que el psicoanálisis se convierta en una lengua muerta.

Hay que saber tratar de saber o hacerse una idea de qué es el psicoanalista hoy para que el
psicoanálisis no se convierta en una lengua muerta. El analista freudiano existió y es el analista que
interpreta el sentido del síntoma e interpreta el sentido oculto del sueño. Y lo interpreta a tal
punto que el texto de Freud se llama “La interpretación de los sueños”, no es una teoría de los
sueños, es el sueño y su interpretación. Esta frase de Freud, simplemente del título, merece
ciertos comentarios porque el sueño mismo es una interpretación de un deseo de uno. Es una
manera particular de que en la conciencia pase algo que no tenía que pasar bien. El sueño en el
fondo es un disfraz, es una historieta del deseo disfrazada para que sea apetecible y sobre todo
para que el que sueña pueda seguir durmiendo. Si por casualidad ese proceso no se cumple, se
produce lo que se llama una pesadilla, o sea uno se despierta. Es decir que el procedimiento del
sueño fracasó. Uno dice “he tenido una pesadilla” pero a eso una ya lo dice despierto, a esa
interpretación, que es ya mismo el sueño habría muy bien una contrainterpretación: la
interpretación que hace el analista de esa interpretación. Por eso no hay una hermenéutica, o sea
no hay una interpretación general de los sueños. No hay un código que diga que quiere decir cada
una de las palabras. O sea, el analista freudiano, el que invento Freud, interpreta sobre una
interpretación hecha para que de ahí emerja el sentido del sueño.

Lo mismo con el síntoma. El síntoma que es una satisfacción sustitutiva. Hay un real que insiste por
ser escuchado y ¿Cuál es el real del síntoma? Es la satisfacción que insiste. Por eso en el síntoma
hay una doble dimensión: el sentido y la satisfacción. Y si no se mira los dos aspectos, puede que el
síntoma tenga mucho sentido pero “no se me va” dicen los pacientes, a pesar de que se de todo lo
que se trata. Hay una cosa que siempre se trata de apuntar en ese saber, que es un saber que no
está perforado por la satisfacción. Hay que unir saber y goce, o sea que el que sufre también goza,
le guste o no. Hay una dosis de horror en eso: que el que sufre goza. Lo cual no quiere decir que

1
sea ni sádico ni masoquista, es que toda manifestación sintomática hay eso. Si se olvida eso no hay
analista y el psicoanálisis desaparece y se convierte en una terapéutica.

Al final de su obra, lo que él (Freud) deja como herencia para las futuras generaciones, es que lo
que el descubrió es que sabemos mucho del preconsciente, pero que del Inconsciente como tal
no tenemos una verdadera idea, es una X, un punto de interrogación. El inconsciente como un
agujero. La herencia freudiana es eso, todo el montaje freudiano termina con esa herencia: el
inconsciente es un agujero. Lo cual hace que el psicoanálisis se desplace totalmente del campo de
la terapéutica y deja al psicoanalista en desequilibrio, que es ese personaje que acompaña a
aquello que es agujero.

A la fórmula de Freud, el análisis termina porque el que ya lo sabía, ahora se terminó. Lo que vino
a aparecer a continuación es la insistencia del síntoma bajo otra forma. A lo cual le da a Freud la
posibilidad de servir al interior del hecho traumático el valor del fantasma. O sea q un
pensamiento inconsciente podía ser traumático, a tal punto que no podría ni conocerse las
razones del síntoma, sino que estaban también esas razones eran inconscientes. Esto que parece
tan simple de entender crea un problema epistémico mayor, porque cómo puede ser q algo que
está ahí y no se conoce, sea el que provoca algo. Un descentramiento total con respecto a una
epistemología del saber. Al orden de las circunstancias que motivan el síntoma, el orden de la
determinación dado por la historia. Freud introduce al interior de la determinación un orden de
indeterminación al mismo tiempo, lo que no entra al interior de la determinación. Creando ahí un
tensión entre determinado e indeterminado que abre un nuevo campo de saber, del cual el
analista tiene que ser ni más ni menos aquel que sostenga el campo de la indeterminación. Y
veremos después que valor le damos a eso. ¿Quién se ocupa de la determinación? La psicología,
que encuentra todas las razones del mundo para explicar el por qué. El psicoanálisis lo que
introduce como variante que en el interior de la determinación hay una zona de indeterminación.
O sea, no todo pasa por el significante, hay algo que insiste que se mantiene ahí vivo, que
reacciona, que interactúa sin dar explicaciones, por decir así. Entonces ya tenemos dos ordenes
mismos de interpretación, la interpretación que se dirige al la determinación y la interpretación
que se dirige a la indeterminación. Una manera de decir el inconsciente real, el inconsciente
transferencial. Pero al mismo tiempo el analista freudiano el de la histeria, no es el mismo que el
segundo analista, tiene que ver con el síntoma y fantasma Ya es otra la noción de sujeto. Es decir,
que el analista evoluciona o involuciona el psicoanálisis y su teorización. Por eso teoría

2
psicoanalítica y analista también es una banda de Moebius y es el lugar que ocupa el analista ene l
interior de esa banda moebius que da la definición de lo analista. El analista forma parte de ese
movimiento del inconsciente y de esa redefinición del mismo. Por eso Lacan se va a permitir decir,
y poner el acento mayor en eso que llama la regla fundamental. Lo que es fundamental ahí se
expresa de una manera precisa: la relación que tiene el psicoanalista con el psicoanálisis. Cuando
transmite la regla, lo que está transmitiendo es su relación con el inconsciente y la teoría
psicoanalítica. Por eso no es automático.

Freud lega entonces, una mujer en el campo del saber. Y deja de alguna manera, al inconsciente
sin definición. Y en ese punto de indefinición del inconsciente como tal se apoya Lacan y la primera
posición de Lacan es, el inconsciente es un agujero. Es a partir de la noción de agujero que Lacan
comienza a rehacer a Freud. El retorno a Freud de Lacan no es solamente porque los otros se
habían desviado de Freud.

Veamos un poco en el final de la obra de Lacan lo que se llama “el retorno a Freud”. En el
seminario 11 de alguna manera recapitula o propone supuestamente los cuatro conceptos
fundamentales del psicoanálisis. Dije supuestamente con toda la intención del mundo porque uno
de los seminarios Miller los llamó “el inconsciente freudiano y el nuestro” y seguramente hay que
creerlo así, aunque para mí ya no hay duda. Él lo escribió, Lacan lo autorizó, quiere decir que está
de acuerdo. Y se llama “Inconsciente freudiano y el nuestro”, quiere decir que hay dos, el de él y el
de nosotros. Y esto ya genera un cierto problema, cuál es el nuestro y a cuál yo adhiero también.
¿Al nuestro o al de él? Y el nuestro ¿de quién es ese? Es el de Miller que escribió eso o el de Lacan
que le propone Miller después de la lectura del seminario 11. No voy a decir que es el de Miller
porque puedo dar un paso a la silla eléctrica, ya lo dije una vez y me costó caro eso, no demasiado
si uno lo piensa. Hay un cierto gusto en la exageración de la desgracia.

A Freud lo que le interesaba era el Psicoanálisis y el inconsciente, y el lugar del psicoanálisis en la


ciencia. A tal punto que había pacientes que no le interesaba porque no le aportaban nada al
aparato que estaba construyendo, no vio un psicótico en su vida, niños tiene el caso de Juanito
pero es lo que el padre le contaba. El resto, lo que le interesaba personalmente eran las histéricas
y los neuróticos obsesivos porque los dos le decían como tratan el deseo y el saber, y a su vez
cuales son los mecanismos que ellos utilizaban para dar cuerpo a eso.

3
Lacan rompe un poco eso, y lo rompe porque lo que a Lacan le interesa es la otra parte de la teoría
psicoanalítica, es decir, el psicoanalista. Ustedes verán, si ven los textos de Lacan, que en todos los
textos está siempre una crítica a otros analistas, una crítica a lo que propone y lo que él propone
como el analista que interpreta a Freud a los síntomas y todo lo que ustedes quieran. Pero la
formación analítica es un eje subterráneo que atraviesa toda la obra de Lacan. Y en el interior de la
obra de Lacan también hay elementos de como él define al psicoanalista, no es siempre igual. Si
toma de Freud para redefinir el analista, lo define como el amo, el padre o una metonimia de él, el
que dirige, el que manda, el que sabe. Como dice en su texto “construcciones en el análisis” el
sujeto va para un lado y yo voy para otro y el que tiene razón soy yo. Le guste o no le guste. Y por
eso hay una histérica que le hizo un sueño a Freud y él estaba chocho de la vida, y como hacen las
histéricas siempre fue a meter el dedito “viste que esto no lo sabes” “lo que decís son mentiras”.
Le llevo un sueño que contradice la teoría psicoanalítica de los sueños y fue formidable, dijo
“vamos a ver si usted tiene razón”. Le interesaba mucho eso, el crítico perfecto. O sea, Freud se
mantuvo ahí, y esta figura tomó en Lacan la forma del sujeto supuesto saber. Es decir, que el
sujeto supuesto saber no es otra cosa que el heredero del analista Nombre del Padre de Freud, o
sea al que le supongo un saber y que es condición de la transferencia.

No voy a llegar rápidamente a Google, que es el sujeto que sabe todo, ahí no hay sujeto supuesto
saber ni nada que se le parezca y por eso es un problema si Google quiere convertirse en el
psicoanalista del mundo. Aunque ya se convirtió en el profesor universal - como le decía a un
colega ahí sentado que me hace el honor de estar sentado acá, el secretario académico de la
universidad - hay un solo profesor que es Google, el resto hay q hacer como pueda. Pero sujeto
supuesto saber de Lacan se apoya sobre una teoría de que hay un sujeto. Un significante
representa un sujeto para otro significante y de acá sale el: SSS. Como ustedes pueden ver tiene
mucho que ver con esto:

S1 ( ) S2

SSS

El sujeto es una suposición, nada tiene que ver con el ser humano. El sujeto del inconsciente es
una suposición que se articula. Como un cuadro, es una suposición que no se termina nunca. Eso,
como decía el señor Picasso, cuántos cuadro pinté: uno, que no se terminó. Y qué pintó, siempre

4
lo mismo, la pintura. Esa tampoco la sabían. Lo que pintaba era la pintura y le daba a la pintura
forma de cuadro.

Vuelvo. Entonces decía que la formula esta tiene una cierta correspondencia al sujeto supuesto
saber porque lo que esta supuesto es al sujeto que se tiene que crear o que se tiene que producir
por la articulación de dos significantes. Pero Lacan lo dejo entre paréntesis vacío a ese lugar en su
fórmula, aunque había un resto que se llamaba objeto a. O sea, aquello que no entra dentro de la
cadena significante, el punto de indeterminación del que hable antes. Entonces, lo que hasta este
momento ese analista que hasta aquí era el sujeto supuesto saber, Lacan dijo que si se mantiene
ahí puede dar a la sugestión. Yo te cuento, vos me constas, y te digo, vos me decís y de tanto en
tanto, como el sujeto supuesto saber puede llegar a tener miedo de que no sabe lo suficiente,
hace semblante de que sabe y se pone a interpretar. A los diez minutos el paciente no viene más,
lo mejor cuando uno sabe es callarse, esos son consejos que no hay que dar. Entonces a partir de
ahí, cuando elabore una teoría sobre la función del resto, corre al analista de la función de sujeto
supuesto saber a convertirse en parte del resto, y hace del analista un semblante de objeto a. Lo
cual ya supone una degradación, porque no es lo mismo el sujeto supuesto saber que mierda,
aunque sea sobre la fórmula del semblante. Dado de que la mierda es uno de los objetos pequeño
a. Ser culo puede estar bien, ser tetas, esas cosas evidentemente se habla menos de eso que de la
voz y la mirada, parece más poético. Hay que ver, porque si la voz se pone a vociferar y la mirada a
ver otras pequeñas cosas, no están tan exaltante. Pero dejemos eso de lado.

Sabemos que el analista sigue el movimiento de la teorización de Lacan. Pero mientras tanto, en
esta teorización de Lacan pone en evidencia que si hay alguien que sufre de eso -que la ciencia
psicoanalítica, que el saber psicoanalítico se mueva- que se aun poco una suerte de arena
movediza, también hace mover al psicoanalista. Y digamos más, Lacan cuando fue de alguna
manera excomulgado fue por tocar a la técnica psicoanalítica. No fue por lo que sabía, por lo que
no sabía, que era más inteligente, que hablaba con los filósofos, que andaba con los surrealistas,
mentira! Tocaba el quehacer mismo con la sesión corta. Tocó el paradigma de la técnica. Y quiero
aclarar al respecto que los dos primeros escritos de Lacan son sobre la técnica psicoanalítica.
Entonces el analista sufre de esto, y esta suerte de caída vertiginosa que se produce está
acompañada también de lo que se llama el declive del Nombre del Padre. Porque si para Freud era
el padre, que después se sustituye al sujeto supuesto saber cómo heredero, acá ya es un poquito
menos, es mierda, padre-mierda. Es lo que le dicen los adolescentes al padre, padre-mierda, anda

5
a cagar. Hay que ponerle límites dicen los educadores, y cómo haces en última instancia se lo deja
hablar un poco y se le corta la cabeza al chico y se acabó. Es la única manera de ponerle límites,
hacerlo desaparecer. Pero en esta teoría que acompaña al analista también está lo que se llama
lo que pasó el padre como uno, después a los significantes del Nombre del Padre, y luego el padre
no es más que un semblante. O sea, el declive absoluta de la pluralización de los Nombres del
Padre, en tanto que del padre a los nombres del padre y después al final, a qué es del padre. Está
la perversión, o sea la versión del padre y la versión del padre es como el analista tiene que saber
que él forma parte de la versión.

Y a todo esto, acompañado también de una re-definición del síntoma. El síntoma ya no es


solamente el lugar de la verdad, sino donde existe y palpita un goce inédito. Tercer momento, hay
varios acá, pero voy a llegar al último porque acá tenemos una teoría del síntoma, yo diría, una
sola. El síntoma en tanto satisfacción, en tanto lugar de la verdad, en tanto lugar donde está el
goce, etc. Y el analista separado de eso con su interpretación sobre eso, pero separada Y llegamos
al gran movimiento general, que es que el síntoma forma parte de la estructura. Acá lo que
tenemos, son estructuras neuróticas, psicóticas y perversas, y el síntoma es la manifestación de
esas estructuras. En la clínica ultima de Lacan, eso es el síntoma. Tiene sus modalidades
neuróticas, psicóticas o perversas de manifestarse. O sea, el real se presenta neuróticamente,
psicóticamente, peor el síntoma es la estructura misma. Forma parte de la estructura del sujeto. Y
lo que es interesante es que el analista también va a sufrir de eso, Lacan va a ubicar al analista en
el mismo lugar que el sinthome. Y lo dice el psicoanálisis no es un sinthome, el psicoanalista sí.
Ahora estamos muy lejos del analista que sabe lo que dice, al analista formando parte del
sinthome. Es decir, que aquello que era “los caminos cruzados” del cual hablaba Freud en
“Construcciones de un análisis” ahora se convierte el analista en parte de la misma estructura que
el síntoma que trae el paciente. Un salto enorme dentro de la obra de Lacan.

¿Qué quiere decir formar parte de la estructura? O sea, que el análisis, su acto, forma parte de
alguna manera. Psicoanálisis, inconsciente y analista forman cierta unidad estructural y forman
una unidad al acto analítico mismo. No por nada, le dije hace un rato que Borges se confunde con
la obra, o sea el analista se confunde con la obra que realiza, le guste o no. Por eso, de tanto en
tanto uno se cansa de formar parte de la obra del otro. Está a la disposición de… Estar a la
disposición no quiere decir ser un boludo, hay que saber estar a la disposición, con los ojos muy
abiertos, las orejas bien paradas para que no nos come aquel del que estamos a disposición. Es

6
una de las definiciones del amor, estoy a tu disposición con la condición de que no me comas. Esa
es la responsabilidad de hoy del analista, formar parte del síntoma para darle una nueva fórmula
no sintomática. Pasamos del estructuralismo al creacionismo analítico. El acto analítico como una
creación del encuentro de un analista con un paciente. La creación va a estar en las diferentes
posiciones que el analista va a tomar: sea real, simbólico o imaginario. En la clínica borronea la
estructura está dada por la presencia del analista y el lugar que ocupa sea real, simbólico o
imaginario. Va a rotar en esos tres registros que tiene exactamente el mismo valor. O sea, lo que
sería en el primer momento el sujeto supuesto saber, va a ser semblante de amo, va a ser el
objeto a, o va a ser el muerto. El analista va a ser parte de la estructura psíquica del sujeto ¿y eso
que quiere decir? Es la estructura que se inventa al interior de un análisis, es lo que se llama la
realidad psíquica en la última obra de Lacan. La realidad psíquica es aquella que se inventa más
allá de lo que es el Otro del Otro., es la estructura que se crea independientemente del deseo del
Otro.

Esto no lo dije en la presentación del libro de German, hubiese sido una falta de delicadeza. En el
Libro de German él cita un tal Hugo Freda, creo que es al único que cita de los menores, en la lista
está Freud, Lacan, Miller, Laurent y después nadie más casi. Parece que a él y a mí nos gustaba una
pregunta ¿Qué es el saber? Que es una fórmula de Lacan. Y ahí dice por que la fórmula de Lacan,
porque es el único lugar donde aparece el acto analítico como creación, no como constatación. El
acto analítico como el acto en el que se crea el inconsciente. Esa es la responsabilidad de los
analistas hoy, hacer lo necesario para crear el inconsciente. La neurociencia, con su aliada la
universidad, lo único que le interesa es destruir al psicoanálisis, nada más. Lo que no pueden
agarrar es el deseo, todavía no encontraron en qué lugar del deseo está el deseo. ¿Por qué?
Porque entonces lo que van a querer hacer es controlar al deseo, cosa que ya lo intento hacer un
señor que si mal no recuerdo se llamaba Hitler. Porque los que se preocupan tanto por saber
dónde está todo, lo que no dejan ningún espacio al azar, los que quieren encontrar las leyes del
todo es porque tienen una lucha con Dios y en esa lucha están dispuestos a matar a todo lo que se
ponga en el medio. Tal vez, entre los que nos rodea de países se esté jugando de una manera
oculta algo de eso. La única forma que yo encuentro por ahora de contrariar eso –y a eso los
invito- es a, no hacer vivir el inconsciente, sino crearlo. Como se crea un cuadro, sabiendo que se
pinta un cuadro. Lo único que se puede pintar es la pintura y no hay cuadro del cuadro. Es decir,
que nuestro lema es darle formas diferentes a lo real. O sea, el psicoanálisis no esclarece nada de

7
nada, como pueden darse cuenta no es hacer consiente lo inconsciente sino hacer vivir el
psicoanálisis en tanto es uno de los nombres del inconsciente.

Les agradezco mucho la atención que me han manifestado y no les permito una sola pregunta.
¡Muchas gracias!

También podría gustarte