SUCESION INTESTADA Augusto Ferrero Costa
SUCESION INTESTADA Augusto Ferrero Costa
¿Por qué es este el primer orden sucesorio? Porque “la primera sucesion de los bienes
aplicase a los hijos; pues entiéndese que los padres quisieron ubérrimamente proveerlos
como a partes de su cuerpo, no solo de lo necesario, sino también de aquello que contribuye
a hacer pasar con mayor suavidad y honestidad la vida, principalmente desde aquel tiempo
en que ellos no puedan ya gozar de sus cosas” (156, p. 87).
Esta legislada en los articulos 818 y 819. Rigen las siguientes reglas:
Este principio esta literalmente establecido en el articulo 817, a diferencia del Código
derogado que lo mencionaba expresamente solo para la sucesion de los ascendientes
(articulo 746) y de los colaterales (articulo 771).
El ultimo parrafo del articulo 6 de la Constitucion prescribe que todos los hijos tienen
iguales derechos, y que esta prohibida toda mencion sobre el estado civil de los padres y la
naturaleza de la filiacion de los hijos en los registros civiles y en cualquier documento de
identidad. La primera disposicion transitoria de la Constitucion de 1979, que consagré
dicho principio anteriormente, señalo que esta entraba en vigencia al instalarse el Gobierno
Constitucional, con excepcion de los preceptos que regian a partir del dia siguiente de su
promulgacion y sancion, entre los que no incluye al articulo 6 citado. La primera fecha es el
28 de julio de 1980 y la segunda el 13 de julio de 1979, tal como lo acordo la Asamblea
Constituyente y lo reconocio el Gobierno Constitucional al mandarla publicar y cumplir. En
consecuencia, la derogatoria implicita del articulo 762 del Codigo Civil de 1936 y la
igualdad de los hijos debe entenderse a partir del 28 de julio de 1980. Ello significa que el
principio enunciado es valido para las sucesiones abiertas a partir de esa fecha. En caso de
fallecimiento en fecha anterior, regira la diferenciacion a que se referia el articulo 762
comentado.
d. Los hijos adoptivos heredan al adoptante, pues adquieren la condicion de hijos (articulo
377). Igual regla se aplica a sus descendientes. De la misma forma, suceden a los
ascendientes del adoptante, pudiendo representar ha este frente a la sucesion de aquellos. El
adoptado no hereda a su familia consanguinea (a sus ascendientes), pues el articulo 377
prescribe que deja de pertenecer ha ella.
e. Situacién de los descendientes: Cuando no son hijos, heredan por estirpes. Opera la
representacion sucesoria. Este principio permite que personas con grado de parentesco mas
remoto reciban mas que otras de un grado mas cercano.
JURISPRUDENCIA
JURISPRUDENCIA
La falta del primer nombre del causante en la partida de nacimiento del demandante no
acredita que se trate de persona distinta de aquel, pues de los numeros del documento de
identidad consignado tanto en la partida de nacimiento y en la de defuncion es el mismo, no
siendo necesario que se realice un proceso de rectificacion de partida antes de interponer la
demanda de peticion de herencia. Causa N° 2004-9569-2000-1SC.
JURISPRUDENCIA
Los hijos excluyen a los ascendientes en la herencia de sus padres. Solo a falta de hijos
puede heredar la madre del causante. Exp. N° 387-1989-Lima.
Debe recordarse un caso en el cual los padres no heredan, normado en el articulo 398 que
hemos comentado como incompatibilidad para heredar al tratar las causales de exclusion
para suceder, referido al reconocimiento de un hijo mayor de edad, salvo que este tenga
respecto de quien lo reconoce la posesion constante de estado o consienta en el
reconocimiento.
Sino hubiere padres, heredan los abuelos por partes iguales. Si sobrevive solo uno, le toca
toda la herencia.
Al igual que el padre adoptante, los abuelos y demas ascendientes de la rampa adoptiva
heredan al adoptado, no asi su familia consanguinea.
“En el siglo XIX, la situacion del conyuge supérstite fue objeto de reclamaciones cada vez
mas enérgicas. El lugar que le era atribuido parecia estar en desacuerdo con el principio del
Derecho Hereditario moderno que hace basarse la sucesion al intestato en el presunto afecto
del difunto” (293, p. 149).
A diferencia del Codigo derogado que planteaba el derecho hereditario del conyuge
alternativamente a su derecho a los gananciales, el Código de 1984 lo hace en forma
copulativa; es decir, el supérstite recoge los gananciales que le corresponden y, ademas, su
cuota hereditaria, sin importar el monto de aquellos.
En realidad, el conyuge es heredero de tres niveles, pues tal como dispone el articulo 816,
concurre con los herederos de los dos primeros ordenes. Inclusive, es heredero preferencial,
pues es el unico que puede optar por el usufructo de la tercera parte de la herencia cuando
concurre con hijos o con otros descendientes; y ejercer el derecho de habitacion sobre el
hogar conyugal, cuando concurre con cualquier heredero.
Es necesario contemplar que el articulo 826 dispone que la sucesién que corresponde al
viudo o a la viuda no procede cuando, hallandose enfermo uno de los conyuges al
celebrarse el matrimonio, muriese de esa enfermedad dentro de los treinta dias siguientes,
salvo que el matrimonio hubiera sido celebrado para regularizar una situacion de hecho,
disposicion que hemos comentado como causal de exclusion al tratar las incompatibilidades
para suceder.
Debe tenerse también en cuenta lo dispuesto en el articulo 827, que determina que la
nulidad del matrimonio por haber sido celebrado con persona que estaba impedida de
contraerlo no afecta los derechos sucesorios del conyuge que lo contrajo de buena fe, salvo
que el primer conyuge sobreviva al causante. Esta disposicion no existia en el Codigo
anterior aunque su enunciado se inferia del articulo 157, que se señalaba que el matrimonio
declarado nulo producia efectos civiles respecto de los conyuges e hijos, si se contrajo de
buena fe. La disposicion agregaba que si habia mala fe en uno de los conyuges, el
matrimonio no producia efectos a su favor, pero si respecto del otro y de los hijos, y que el
error de derecho, no perjudicaba la buena fe. En virtud de esta norma, por ejecutoria
suprema del 29 de septiembre de 1941 la jurisprudencia reconocio derechos hereditarios al
conyuge putativo. El articulo citado ha sido literalmente reproducido en el actual Codigo en
el articulo 284, a diferencia de un agregado que expresa que los
efectos del matrimonio nulo contraido de buena fe, son los mismos que el del matrimonio
valido disuelto por divorcio. De acuerdo a ello, por la sola existencia de esta norma, el
conyuge putativo no heredaria en caso alguno, pues de acuerdo al articulo 353, que repite la
disposicién del articulo 265 del Codigo derogado, los conyuges divorciados no tienen
derecho a heredar entre si. De esa manera, la regla que Lanatta puso en el Codigo, que no
hacia sino confirmar la jurisprudencia existente, resulté providencial, pues de no haberse
formulado, de acuerdo al articulo comentado del Libro de Familia, el conyuge putativo no
hubiera heredado en caso alguno. Y la norma consagra un principio muy justo. Si el
matrimonio nulo surte efectos civiles, el conyuge putativo debe tener derecho a heredar, y,
como es natural, se le excluye en caso que el primer conyuge sobreviva al causante. Para
que pueda suceder el conyuge putativo se exigen dos condiciones: que haya contraido
matrimonio de buena fe que el primer conyuge haya fallecido antes que el causante.
Borda (45, p. 68) plantea una hipotesis poco probable: ¿que ocurriria si ambos matrimonios
son anulados luego del fallecimiento del bigamo? Dice (45, p. 68) con razon que en este
caso los conyuges putativos heredan por partes iguales, siempre que ambos sean de buena
fe.
Para efecto de cualquier anticipo de herencia, debe tenerse en cuenta que el articulo 312
determina que los conyuges no pueden celebrar contratos entre si respecto de los bienes de
la Sociedad.
Quiere decir que la donacion entre conyuges debe referirse a bienes propios. Rescigno hace
ver (281, p. 1474) como la Corte Constitucional en Italia ha reconocido la solicitud de la
donacion entre conyuges, a pesar de que el articulo 781 del Codigo Civil italiano señala lo
contrario, declarando constitucionalmente ilegitima esta norma.
JURISPRUDENCIA
JURISPRUDENCIA
Aunque el bien heredado por el cényuge haya sido propio del causante, debe tenerse en
cuenta lo establecido en el articulo 822 del Codigo Civil, que establece que la conyuge
hereda una parte igual la de un hijo por lo que se procede la division y particion solicitada
por ella. Cus. N° 128-2008-Apurintac.
Unicamente cuando concurre con hijos y demas descendientes, el conyuge podra optar por
el usufructo de la tercera parte de la herencia, siempre que no hubiera obtenido el derecho
de habitacion sobre el hogar conyugal, y a percibir su renta, en su caso, que anteriormente
se ha explicado. Este usufructo es total: recae sobre todos los bienes de la herencia; es
decir, es a titulo universal y no particular. Comentando el Derecho italiano, Azzariti,
Martinez y Azzariti (13, p. 315) manifiestan que la cuota usufructuaria del conyuge se
calcula sobre los bienes del de cuius y no sobre la masa ficticia; es decir, no sobre el
relictum mas el donatum sino solo sobre los bienes que subsistan al momento de la apertura
de la sucesion. El Codigo ha aumentado la cuota del usufructo, ya que el anterior la
determinaba en una cuarta parte en su articulo 766. La filosofia de esta norma es permitir al
conyuge que tiene muchos hijos, sobre todo menores de edad a quienes atender, gozar de
una mejor disponibilidad de recursos en perjuicio de su derecho hereditario. Aunque a esta
tesis habria que oponerle aquella que señala que para ello los padres gozan del usufructo de
los bienes de sus hijos (articulo 423, inciso 8), con la cual estamos de acuerdo. Creemos,
por ello, que mas sano seria eliminar esta opcion. Su existencia plantea problemas de
valorizacion cuando ha habido anticipos, que como se analiza en este capitulo, no han sido
resueltos por el legislador.
La unica justificacion de esta institucion es impedir que el patrimonio de una familia pase
ha otra. Ejemplo: A tiene un hijo: B, y contrae matrimonio con C, quien tiene otro hijo: D.
Fallece A y lo heredan su conyuge C y su hijo B. Después fallece C y lo sucede su hijo D.
Asi, el patrimonio de A se ha trasmitido finalmente en dos mitades: una para su hijo y otra
para el hijo de su conyuge. Para evitar que ello ocurra, algunas legislaciones contemplan la
figura de la sucesion anomala, que hemos analizado en el capitulo de la Legitima y la
Porcion de Libre Disposicion. Otra solucion para evitar el desplazamiento patrimonial
citado seria que el usufructo por parte del conyuge sea no una opcion suya sino de los
herederos, que solo puedan imponer. Una figura similar se da en Francia, cual es la
conversion del usufructo en renta vitalicia. Es un derecho que opera ha instancia de los
sucesores, no correspondiéndole al conyuge supérstite el derecho a solicitarlo. Cuando los
herederos lo acuerdan, opera de pleno derecho. Si no estan todos de acuerdo, compete a los
tribunales concederlo o denegarlo (articulo 767, ultimo parrafo).
Baudry Lacantinerie y Wah (27, p. 479) explican que este derecho de conversion no es de
orden publico, pudiendo ser privados de él los herederos por la voluntad del difunto. Ricci
(289, p. 203) justifica la facultad de los herederos de satisfacer la porcion de usufructo, para
evitar una comunidad forzosa. También existe esta institucion en España, procediendo de
mutuo acuerdo entre los herederos y el conyuge y, en su defecto, por virtud de mandato
judicial. También pueden los herederos asignar al conyuge los productos de determinados
bienes ha un capital en efectivo (articulo 839).
En la medida que este usufructo recaiga sobre la casa habitacion en que existio el hogar
conyugal, tendra la condicion legal de patrimonio familiar, de conformidad con lo dispuesto
en el segundo parrafo del articulo 732.
De la misma forma que el conyuge que ejerce el derecho de habitacion vitalicio y gratuito,
que se ha explicado, tendra en este caso todos los derechos y obligaciones del
usufructuario, que se han mencionado al tratar ese derecho en el capitulo de la legitima en
la sucesion testamentaria. Asimismo, tendra los siguientes:
a. Al entrar en posesion, hara inventario y tasacion de los bienes muebles, salvo que haya
sido expresamente eximido de esa obligacion por el propietario que no tenga heredero
forzoso (articulo 1006).
b. Esta obligado a presentar la garantia señalada en el titulo constitutivo de su derecho, o la
que ordene el juez, cuando este encuentre que puede peligrar el derecho del propietario
(articulo 1007).
d. Si se trata de un crédito, tiene las acciones para el cobro de la renta y debe ejercitar las
acciones necesarias para que el crédito no se extinga (articulo 1019).
Tanto el usufructo que se deriva del derecho de habitacidn sobre el hogar conyugal, como
el que se origina de la opcion que analizamos, son legales, por estar expresamente
determinados.
Este usufructo termina solo con la muerte, a diferencia del derecho de habitacion explicado
que también se extingue cuando el conyuge sobreviviente contrajo nuevo matrimonio o
vive en concubinato. En Francia, la Ley del 9 de marzo de 1891 hacia perder al conyuge su
derecho de usufructo cuando contraiga nuevas nupcias existiendo asi descendientes del
difunto; disposicion que fue derogada por la Ley del 3 de abril de 1917.
Reconociendo que el primero de los dos cumple mejor con lo prescrito por la ley en materia
de imputacion y que el otro mas bien ofrece el inconveniente de no distinguir entre el bien
recibido en usufructo y el mismo bien cuando se recibe en plena propiedad, excluyendo de
la imputacion el valor que significa la nuda propiedad de las cosas donadas, dichos juristas
sostienen que es preferible la segunda solucion. Anotan que dado el silencio de la ley, nada
autoriza a imponer al conyuge aquella operacién anormal y compleja de la conversion en
renta vitalicia. En el mismo sentido, Ripert y Boulanger (293, p. 175) señalan que no existe
en favor de esta conversion ningun argumento decisivo y que mas bien crea dificultades de
evaluacion que el otro sistema, por su simplicidad, suprime. No obstante, observan que el
Sistema de la evaluacion de la plena propiedad en usufructo parece triunfar en la doctrina y
en la jurisprudencia. Citando tres ejecutorias, Colin y Capitant (78, p. 89) sostienen que “la
mas comoda, si bien no la mas respetuosa con el texto de la ley, consiste en convertir las
liberalidades hechas en propiedad en una renta vitalicia imputable sobre la parte en
usufructo a la que el conyuge tiene derecho”. Nosotros creemos que es indispensable
condicionar la opcidén del usufructo del cényuge a que, cuando haya recibido bienes en
anticipo, deba colacionar estos ad corpus, necesariamente, para poder ejercer dicho
derecho. De esa manera, no sera necesario buscar equivalencias para los efectos de
valorizar la propiedad y el usufructo.
Ello, de lege ferenda. De lege lata, de acuerdo a nuestro ordenamiento, es obvio que si el
conyuge ha recibido en liberalidades su cuota hereditaria, no pedra optar por el usufructo.
Si hubiere recibido menos de su cuota, sera necesario evaluar cuanto podra ejercitar en su
derecho de usufructo. Ejemplo: si el conyuge ha sido anticipado con la quinta parte de la
herencia (20%) y al concurrir con tres hijos su cuota asciende a la cuarta parte de la misma
(25%), como podra optar por el usufructo de la tercera parte (33.3%) de la herencia. Sera
menester valorizar en usufructo lo que ha recibido en propiedad, y de no alcanzar la tercera
parte de la herencia, podra ejercer el derecho por la diferencia.
Por otra parte, “la masa de ejercicio del usufructo del conyuge no es la misma que la masa
de calculo de este mismo usufructo”. En efecto, si bien el calculo se efectua sobre el acervo
imaginario, el derecho se ejercita tan solo sobre bienes que formaban parte del patrimonio
del causante al momento de su fallecimiento.
No podra ejercerse sobre bienes que, entrando en el calculo, son de propiedad de otras
personas por haber otorgado el de cuius anticipos de legitima sin dispensa de colacién o
donaciones dentro de su capacidad de libre disposicion.
Cuando el conyuge no concurre con los hijos, se justifica plenamente que se permitiese al
testador dejarle su herencia en usufructo, y de esa manera, como explican Planiol y Ripert
(265, p. 146), se evita que la trasmision al conyuge dé como resultado el traspaso de los
bienes a una nueva familia. De este modo quedaria “asegurada al esposo sobreviviente la
posibilidad de una vida decorosa y conforme a la que llevaba durante el matrimonio, y a los
herederos de la sangre la restitucion de los bienes que solamente resultan gravados por un
derecho vitalicio de distrute” (265, p. 146).
El articulo 824 expresa que el conyuge que concurre con los padres o con otros
ascendientes del causante hereda una parte igual a la de uno de ellos. Nosotros nos
permitimos criticar esta disposicion desde que conocimos su formulacion en los Proyectos,
pues no encontramos Iogico ni equitativo que cuando el conyuge concurra con dos padres,
herede la tercera parte, y que cuando concurra con cuatro abuelos herede la quinta parte.
Efectivamente, cuanto mas lejano es el parentesco de los ascendientes con el causante,
menor deberia ser la participacion que les corresponda cuando concurran con el conyuge,
siguiendo toda la sistematica del Derecho Sucesorio. El legislador ha optado por lo
contrario. En el hipotético caso de concurrencia con ocho bisabuelos, la herencia del
conyuge se reduciria a la novena parte de la herencia.
En este sentido, mas congruencia guardaba el ordenamiento anterior, el cual declaraba que
si habia padres, el conyuge heredaba una parte igual a uno de ellos, y que si habia
ascendientes solos o con hermanos, o estos solos, la porcion del conyuge era igual a la
mitad de la herencia (articulo 768).
La solucion dada por el actual Codigo esta inspirada en la que formulo Vélez Sarsfield en el
articulo 3571 del Codigo argentino, disponiendo que el conyuge viudo concurria con los
ascendientes por cabeza. Lafaille critico la notoria falta de equidad de la norma, expresando
que con ella se llega “a esta conclusion inaceptable: a medida que se aleja el grado de los
otros candidatos, se reduce la porcion del esposo, lo que no esta ni dentro del orden de la
familia, ni dentro del afecto presunto, ni dentro de la logica”, En razon de ello, la reforma
de la Ley 17.711 plasmo una solucion mas justa siguiendo la expresion de Maffia igual a la
que planteo nuestro Codigo de 1936 en su articulo 768 para el caso de concurrencia del
conyuge con hermanos y los demas ascendientes distintos a los padres, por la cual el viudo
recibe la mitad de la herencia.
Comprendemos que se trata de una remota posibilidad, pero abogamos para que las
disposiciones tengan una logica irreductible, como formulacion consecuente del legislador,
que deben guardar relacion con todo el ordenamiento. Es por esta razon que hemos
formulado una modificacion del articulo 824 en la reforma del Codigo Civil.
De Gasperi (93, p. 142) hace una critica certera de la marginacién del concubino, se
señalando que al permitirse que la herencia sea recogida por colaterales, o por el Estado
como res nullius, se incurre en un caso de summum jus, summa injuria. “Una vez mas, la
rigurosa aplicacion de la ley, se traduce en iniquidad”, sentencia el egregio jurista
paraguayo (93, p. 142).
Graciela Medina, comentando el Derecho argentino que tampoco otorga derecho sucesorio
al concubino, expresa que si bien no tiene legitimacion para iniciar el juicio sucesorio del
que fuera en vida su pareja, puede hacerlo como acreedor.
Son los herederos del cuarto, quinto y sexto orden sucesorio. El cuarto se refiere a los
parientes colaterales del segundo grado, que son los hermanos. Estos eran herederos del
tercer orden en el Codigo de 1936, concurriendo con los ascendientes. También concurrian
con el conyuge, quien era heredero del cuarto orden, Actualmente, heredan solo a falta de
conyuge y ascendientes. Consideramos sabio este reordenamiento, pues al no ser los
hermanos herederos forzosos no resultaba equitativo que concurriesen con los de esta
condicion.
El Codigo derogado establecia en su articulo 771 una regla uniforme para toda la linea
colateral, determinando que la herencia correspondia por partes iguales entre los del mismo
grado, sin distincion de lineas ni de doble o simple vinculo. el actual Codigo mantiene
implicita esta norma, a excepcién del caso de concurrencia de hermanos, en cuyo caso los
de padre y madre reciben doble porcién que los medio hermanos, a tenor de lo prescrito en
el articulo 829. Esta disposicién reproduce el principio instituido en el Codigo Civil
español; el cual, en su articulo 921, señala que cuando concurran hermanos de doble
vinculo con hermanos de vinculo sencillo, corresponde a aquellos doble porcién hereditaria.
lgualmente, el Codigo chileno establece en su articulo 990 que la porcion del hermano
paterno o materno sera la mitad de la porcién del hermano carnal. En su primer Proyecto de
Codigo Civil, articulo 15 del Titulo I de la parte De la sucesion por causa de muerte, al
formular esta regla, Bello llamo hermanos uterinos a los maternos y consanguineos a los
paternos, siendo carnales los hermanos de padre y madre. Los términos utilizados son un
ejemplo mas del buen manejo del idioma del sabio venezolano, pues dichas voces expresan
en forma precisa los significados indicados. En el mismo sentido, el Codigo italiano
estatuye que los hermanos y hermanas unilaterales obtienen la mitad de la cuota que
obtienen los bilaterales (articulo 570), y el Codigo brasileño expresa que, concurriendo a la
herencia del fallecido hermanos bilaterales con hermanos unilaterales, cada uno de estos
heredara la mitad de lo que aquellos heredan (articulo 1614). El Codigo argentino era mas
radical. Su articulo 3586 expresaba que los hermanos de padre y madre excluyan en la
herencia del hermano al medio hermano. Esta solucion tradicional era injusta, como señala
Borda (48, p. 71). Por ello, la Ley 17.711 modifico dicho articulo, haciendo concurrir al
medio hermano con los hermanos de padre y madre, otorgandoles como participacion
hereditaria la mitad de lo que corresponde a estos.
JURISPRUDENCIA
Encontramos Iogica y justa la solucion por la cual ha optado nuestro legislador, pero
pensamos que debio haberse hecho extensiva a toda la Iinea colareral; para que, al igual que
en el Codigo de1936, sea una sola regla aplicable a toda ella. Al no haberlo hecho rige la
regla explicada para los hermanos, y la que contenia el articulo 771 del Codigo anterior,
implicita en el vigente, para los demas parientes en la linea colateral, al igual que en Chile y
Colombia.
En España, la primera regla se extiende a los hijos de los hermanos (sobrinos), rigiendo la
segunda para todos los demas colaterales (articulos 951 y 955). Igualmente, el articulo
1617, inciso 2 del Cédigo brasileño consagra que si concurren hijos de hermanos bilaterales
con hijos de hermanos unilaterales, cada uno de estos heredara la mitad de lo que hereda
cada uno de aquellos. A este respecto, estamos plenamente de acuerdo con Zannoni (355, p.
153) en el sentido que cuando concurren primos hermanos de vinculo doble y de vinculo
simple, los primos que descienden de un hermano unilateral deben recibir la mitad de lo
que corresponde a los primos que descienden de los hermanos bilaterales. En el mismo
sentido opinan Cordoba, Ley, Solari y Wagmaister en su obra conjunta, cuando señalan
(82, p. 287) que en el caso de concurrencia de primos hermanos de vinculo doble y de
vinculo simple supuesto no contemplado en la ley corresponde aplicar la misma solucion
del articulo 3586; es decir, los primos que descienden de hermanos bilaterales recibiran el
doble de los que descienden de hermanos unilaterales.
“Esta solucion se impone pues, aunque en ese caso los primos actualizan su vocacion por
derecho propio, es razonable que concurran a recibir con igual cuantia y extension que la
determinada por razon de su origen. La solucion contraria, que consistiria en aplicar la regla
general de concurrencia por cabeza, seria incongruente pues colocaria a los primos de
vinculo simple en mejor situacion hereditaria que la que tenian los hermanos entre si”
Bien decia Aristoteles que “los primos y demas parientes unense por los padres, en cuanto
tienen origen de ellos; de suerte que unos estén mas unidos, otros menos, segun la razon de
la procedencia”
A diferencia del Cédigo derogado, con el actual heredan los hermanos adoptivos. Si la
adopcion la hicieren el padre y la madre, heredaran como hermanos de doble vinculo; si la
hiciere solo uno como medio hermano. A su vez, en caso de adopcion, los hermanos
consanguineos ya no heredan. Lo expuesto resulta aplicable a las adopciones realizadas con
el Codigo vigente, pues si fueron hechas con el anterior regimen las normas de este, tal
como hemos explicado al tratar el parentesco.
Los hermanos y los sobrinos son herederos colaterales privilegiados, pues se da entre ellos
el derecho de representacién. Los demas colaterales son herederos ordinarios.
El quinto orden nos remite a los parientes colaterales del tercer grado, que son los tios y los
sobrinos; y el sexto orden, a los del cuarto grado, que son los tios abuelos, los sobrinos
nietos y los primos hermanos.
Es interesante anotar que tratandose de derechos de autor, la anterior ley de la materia, Ley
N° 13714, disponia, en su articulo 84, que en lo que respecta a las facultades patrimoniales
de esos derechos, solo podian concurrir a la herencia legal los familiares hasta el cuarto
orden inclusive, excluyendo a los colaterales del tercero y cuarto grado. Ademas, agregaba
que la norma era aplicable también a los herederos del cesionario. La vigente Ley sobre el
Derecho de Autor, Decreto Legislative N° 822, se limita a señalar que el derecho
patrimonial de autor se transmite por causa de muerte de acuerdo a las disposiciones del
Cédigo Civil.
Hay que distinguir entre las personas que tienen una vocacion ordinaria con el causante,
como son los herederos, con los sucesores irregulares. La doctrina francesa explica que
mientras los primeros tienen la atribucion de la saisine, a los segundos les esta negado este
derecho. Por tanto, no tienen el acceso automatico a la herencia. Hoy, el unico sucesor
irregular es el Estado, el cual, de acuerdo al texto del Codigo de Napoleén, recibe la
sucesion en desherencia. Esta diferencia la establece en Francia una ordenanza del 23 de
diciembre de 1958 (223, p. 457).
Colin y Capitant (78, p. 95) reconocen que “segtin la opinion mas admitida, el Estado
recibe la sucesién en virtud de su derecho de soberania, mas bien que en virtud de un
derecho de falta de herederos, que en virtud de un derecho de sucesion”. No obstante,
confiesan que no faltan argumentos en favor de reconocer que el Estado es llamado a las
sucesiones iure hereditario, con el mismo titulo, aunque en rango inferior que otros
sucesores. Igualmente, Ripert y Boulanger (293, p. 201) le niegan al Estado la condicion de
heredero, pues este reemplaza al difunto en la sociedad. Acotan (293, p. 201) que al hacer
ingresar los bienes de la sucesion en su dominio, se suprime la utilizacion privada de esos
bienes y, de esa forma, el derecho de la propiedad privada se diluye en el socialismo de
Estado. La doctrina francesa moderna, representada por Grimaldi (155, p. 217), señala que
el Estado no adquiere sucesiones ni como heredero ni como legatario, sino como derecho
sobre las sucesiones en desherencia. Ademas, dicho autor anota que en los paises en los que
existen impuestos sucesorios, el Estado hace suyos los derechos fiscales.
alguien hay que ser juridicamente apto para tener derechos semejantes a los de esa
persona”. Denominan a esta prerrogativa como derecho a la desherencia; o sea el que tiene
el Estado sobre los bienes vacantes y sin duelo. Demolombe (101, p. 240) sostenia que, en
realidad, el Estado no era un heredero ni un sucesor, que adquiria a titulo de desherencia,
ejerciendo el derecho eminente de soberania en virtud del cual se apropia de todos los
bienes sin propietario que se encuentren en su territorio. Al decir de Baudry Lacantinerie y
Wahl (27, p. 496), la desherencia implica falta de herederos. En el mismo sentido, Cunha
Goncalves (88, p. 518) manifiesta que la doctrina mas exacta es la que atribuye al Estado el
derecho de recoger todos los bienes que se encuentren en situacion de desherencia, para que
esos bienes no figuren en abandono. Como destaca este inclito jurista (88, p. 517), la
concepcién del Estado heredero importa el desconocimiento de la razon de ser del derecho
sucesorio, que es la exaltacion de la propiedad individual, siendo el nuevo propietario
indicado por la relacion familiar con el autor de la herencia y conforme a su probable
intencion. Precisamente, agrega (88, p. 517), el Estado es extraño a la familia del fallecido
y los bienes pasan a ser propiedad colectiva. Hace notar que el Estado sucesor no es el
Poder Soberano ni el Fisco; es el Estado persona moral, entrando asi la herencia en el
dominio privado del Estado. El problema de estas tesis es que consideran el titulo como
originario por ocupacion, lo cual presupone la existencia de res nullius. Como destaca
Maria Natalia Vassalli (348, p. 682), el titulo del Estado es derivativo, que es todo lo
contrario.
El articulo 773 del Cédigo de 1936 indicaba que cuando no habia herederos legales, la
herencia se declaraba vacante; en cuyo caso los bienes urbanos pasaban a la Beneficencia
Publica del ultimo domicilio que tuvo el causante y a la de la capital de la Republica si
estuvo domiciliado en el extranjero; y los rusticos a la Direccion General de Reforma
Agraria y Asentamiento Rural (articulo 774).
La antigua figura del Derecho romano de la herencia vacante ha sido abandonada por el
Codigo de 1984, optando por la mas avanzada; segun la cual, a falta de herederos,
corresponde la herencia al Estado. En realidad, el concepto de vacancia de la herencia deja
sin sentido las teorias de la continuacion de la personalidad del difunto y de la sucesion en
los bienes, porque no hay entonces nadie para suceder en el causante ni en su patrimonio.
“La herencia aparece como una masa aislada de todo otro patrimonio, sin soporte y sin
objeto, sin futuro; como una masa, ni siquiera de afectacion, sino de liquidacion” (166, p.
236). Barbero afirma con acierto que el término resulta impropio: “No hay practicamente
vacancia de herencia, si este término quiere decir falta de un destinatario, ya que este, en
ultima hipotesis, es siempre el Estado”.
La sucesion del Estado y de las Beneficencias Publicas ocurre cuando faltan sucesores
testamentarios o legales. De ahi la importancia de constatar tal presupuesto para proceder
con arreglo a ley. Exp. N° 1031-1997-Lima.
Brugi (50, p. 560) expresa que el derecho sucesorio del Estado es un verdadero derecho de
herencia con caracteres especiales, pues siempre responde hasta donde alcancen los bienes
de la herencia y se duda de su capacidad de renunciar a la misma. En efecto, el articulo 586
del Codigo italiano dispone que el Estado adquiere sin necesidad de aceptaci6n, no
habiendo lugar a renuncia. Es un heredero forzoso en el sentido del Derecho romano; es
decir, que necesariamente tiene que heredar. Nos preguntamos si esta regla es de aplicacién
también cuando el Estado sucede por testamento. Creemos que no. En ese caso, a través de
sus representantes puede renunciar a una herencia o un legado, siempre que existan
herederos legales con derecho a suceder; pues, de lo contrario, al no haber herederos,
regresar a ser llamado el Estado en la sucesion intestada, no pudiendo renunciar esta vez.
Precisamente, la ley persigue evitar que la herencia permanezca vacante y que, en
consecuencia, se extingan todos los derechos y deudas del difunto.
Surge la pregunta, adquiere el Estado el remanente como el legatario una vez satisfechas las
deudas de la herencia, o debe satisfacer estas como el heredero. Al respecto, el Codigo
argentino sin denominar heredero al Estado, señala en su articulo 3589 que los derechos y
las obligaciones del Estado seran los mismos que los de los herederos. Por ello, ser titular
de todas las acciones conducentes al reconocimiento de su derecho, como se ha analizado
en el capitulo correspondiente a la accién reivindicatoria, asi como a mantener la titularidad
sobre los bienes correspondientes y a pagar las deudas del difunto.
El Estado adquiere la herencia, aunque sea como sucesor anomalo, desde el momento de la
muerte del causante, tal como lo prescribe el articulo 660 del Codigo Civil. En tal virtud, la
adjudicacion del juez es declarativa, constituyéndose su derecho desde el momento de la
apertura de la sucesion.
Conforme lo dispone el articulo 830 del Codigo Civil, el Estado tiene dos cargas: pagar las
deudas del causante y entregarle al gestor de la declaratoria respectiva el 10% del valor
neto de la herencia. La ley citada ha reducido la participacién del gestor del cuarenta al
diez por ciento.
En nuestra opinion, el momento del pago al gestor se determina una vez que se llega al
concepto de valor neto; es decir, con posterioridad a la apertura de la sucesion, una vez
pagadas todas las deudas del causante. Creemos que la exigibilidad del pago de la
retribucién del gestor se genera automaticamente, de pleno derecho cuando el pasivo de la
masa hereditaria es cubierto por el activo y resulta un remanente, que es el valor neto.
JURISPRUDENCIA
Debe entenderse como gestor de herencia a aquella persona que plantea la demanda de
declaratoria de herederos, sin ser uno de ellos, y que, como consecuencia logra un beneficio
patrimonial a favor del Estado o Beneficencia Publica. Cas. N° 1225-1999-Lima.