UN EXAMEN INSTRUCTIVO, AUNQUE POCO SATISFACTORIO, DE LA COCA-COLA
Recientemente me topé con el libro El ciudadano Coca-Cola: La construcción del capitalismo Coca-
Co- la de Bartow Elmore y pensé, equivocadamente, que recibiría una versión de lo bueno, lo malo
y lo feo sobre esta famosa compañía de gaseosa. En lugar de cumplir con la promesa de explicar
“cómo una patente de una medicina, creada en una empresa sureña en 1886, [se convirtió] en uno
de los ar- tículos de marca más omnipresentes de la historia humana,” Elmore, historiador de la
Universidad de Alabama, usa 432 páginas para pintar la Coca-Cola como una especie de Satán. Un
diablo corporativo que engulle agua y saquea el medio ambiente, y que no se detiene ante nada a
fin de “vender más, no menos”. Como si cualquier empresa con fines de lucro no hiciera lo mismo.
El autor, sin embargo, menciona pocas veces a los clientes de la Coca-Cola. Al principio, los
aficionados a la Coca-Cola aho- rraban 5 centavos para una bebida de 8 onzas. Y después, en el
curso del siglo, millones de personas se convirtieron en el tipo de consumidores que no sólo
desearon más Coca-Cola, sino que la exigieron y la utilizaron para reemplazar bebidas más
nutritivas. Mucho más interesante es la atención de Elmore al detalle cuando relata cómo
evolucionó la Coca-Cola como respuesta a la presión del consumidor y del gobierno, primero para
despojar a la bebida de cocaína y después para disminuir la cantidad masiva de cafeína. Sin
embargo, el autor hubiera podido mencionar también la conexión entre esas exitosas iniciativas
de salud pública con otras menos conocidas. Por ejemplo, la presión a la empresa para reducir
muy silenciosamente su cantidad de carbohidratos por onza, reemplazando el jarabe de maíz de
alto contenido de fructosa por edulcorantes no calóricos. Finalmente, aunque eficaz para detallar
los efectos negativos para el medio ambiente y para la salud de una empresa que en 2012 vendió
una Coca-Cola personal por cada cuatro personas en el planeta por día, Elmore podría haber
incluido más ejemplos de otros gigantes de la industria alimenticia para ilustrar cómo Coca-Cola es
una pequeña pieza en el engranaje de la cadena alimenticia industrializada. Esther J. Cepeda
60. Con la oración “Como si cualquier empresa con fines de lucro no hiciera lo mismo”, al final
del segundo párrafo, la autora
A. asevera que Coca-Cola es una bebida perjudi- cial para la salud humana.
B. afirma que las empresas con ánimo de lucro se comportan de manera similar.
C. niega que las compañías de gaseosa sean no- civas para la salud y el medio ambiente.
D. cuestiona que la historia de Coca-Cola sea como la de cualquier compañía de gaseosa.
61. Considere la frase “uno de los artículos de marca más omnipresentes de la historia huma-
na”. En ese contexto, el término con un significado opuesto al de la palabra subrayada es
A. ubicuos.
B. escasos.
C. invasivos.
D. misteriosos.
62. ¿Quién o quiénes intervienen en el texto?
A. Una periodista, quién crítica severamente a las compañías de gaseosas.
B. Una periodista, quién reseña un libro de un his- toriador sobre la Coca-Cola.
C. Una periodista y un historiador, quienes deba- ten sobre la compañía Coca-Cola.
D. Una periodista y un académico, quienes discu- ten los efectos nocivos de la Coca-Cola.