NO TE RINDAS
Hoy quiero contarles una historia de un atleta ingles llamado Derek
Redmond, QUIEN se preparó durante muchos años para la competición de
su vida en las Olimpiadas de Barcelona en 1992.
Derek Redmond era por aquel entonces una joven promesa del atletismo
británico, poseedor de varios records mundiales y gran favorito para el oro
en la carrera de 400 metros que iba a tener lugar en las olimpiadas ..
El atleta británico había superado varias lesiones en esos años, teniendo
que pasar hasta 13 veces por quirófano. Pero gracias a un enorme trabajo
de recuperación, llegó a la cita olímpica en plena forma y dispuesto a
luchar por el tan ansiado oro.pues Había entrenado durante años para
competir en las Olimpíadas. Redmond era el favorito. Lo tenía todo a
favor: la edad, el talento, un cuerpo musculoso y entrenado a conciencia,
Los Juegos Olímpicos debían ser la culminación de su carrera. Pero en
lugar de brillar por llegar el primero a la meta lo hizo por otra razón más
dura y dolorosa.
Situado en la calle número 5 y una vez producido el pistoletazo de salida,
Derek arrancó la carrera de forma excepcional, colocándose en los
primeros puestos. En las gradas se encuentra su padre que lo
acompañaba en todas sus competiciones como un aliado incondicional,De
forma repentina, el atleta comenzó a frenar y a cojear. , un pinchazo en el
tendón de Aquiles le hizo pararse en seco ante la mirada de todo el
Estadio. Mientras el resto de competidores estaban terminando la prueba,
él no tuvo más remedio que hincar la rodilla en la pista con la cabeza
agachada, desolado y herido. A pesar del evidente dolor y con el rostro
empapado de lágrimas, logró rehacerse. Cojeando ostensiblemente,
comenzó a moverse ante la mirada atónita de los jueces que le insistían
una y otra vez en que parara de correr.
Redmond disminuyó la velocidad hasta parar totalmente y quedar
agachado en el suelo, con la mano tocando la parte posterior de su muslo
derecho.
, por un momento se detuvo, pero su anhelo de terminar la carrera lo llevo
a seguir, pese a que iba cojeando el quería terminar la carrera.
Redmond se levantó y trató de seguir corriendo, porque en un primer
momento no se había dado cuenta de la gravedad de la situación. Incluso
le parecía que podía alcanzar a sus competidores. La realidad era muy
diferente, porque realmente su rostro reflejaba un dolor muy intenso y
estaba cojeando. Al ver esto, los jueces intentaron que se retirase de la
pista. Pero Derek Redmond decidió que iba a terminar la carrera como
fuera y empezó a avanzar hacia la meta, cojeando y con claras muestras
de dolor. Pese a la lesión, el velocista no tiró la toalla y, aunque varios
árbitros de carrera intentaron pararle, se dirigió decidido hacia la línea de
llegada
Derek luchó contra el dolor, contra la impotencia y contra sí mismo. Aun
teniendo todas esas adversidades, el atleta británico lo tenía muy claro y
nadie podía evitar que cumpliera con los 400 metros de carrera para los
que se había preparado durante tanto tiempo.
Los ojos se le llenan de lágrimas, pero no por el dolor de la lesión. A su
alrededor la carrera sigue, pero todas las miradas están puestas en él. Un
equipo médico con una camilla corre hacia él para atenderlo. «No, no me
voy a subir a esa camilla. Voy a terminar mi carrera». Y entonces se
levanta. Con la cara distorsionada por el dolor, el llanto y la desesperación,
empieza a avanzar penosamente, apenas apoyando su pierna derecha.
con un dolor insoportable y con la presión de lo que ya estaba haciendo,
Pero Derek no se rindió; había luchado toda su vida por llegar a aquel
momento, a competir por el oro olímpico. De manera que se sobrepuso a
las lágrimas y al enorme dolor, se levantó, y se propuso terminar la carrera
que había comenzado.Los 150 metros que le faltaban para la meta
parecían interminables
Y en eso momento el otro héroe de esta historia hace su aparición: su
padre, su mejor amigo y su sombra dondequiera que fuera.
El padre de Derek, que se encontraba en las gradas del estadio, no pudo
resistir al ver a su hijo en esa situaciónPero De pronto de entre la multitud
un hombre salió esquivando toda seguridad , descendió por la pared y
saltó a la pista, lo tomo del brazo para ayudarle a terminar, ese hombre
era el padre biológico de Derek, su nombre Jim Redmond, cuando algunas
personas quisieron detenerlo el padre les gritaba: “Es mi hijo, es mi hijo”,
cuando su padre. El joven corredor se apoyó sobre el hombro de su
padre al tiempo que se tambaleaba para terminar la carrera.
Cuando el Padre de Derek se acerca, le dijo : “Soy yo (no le había
reconocido en un primer momento). No necesitas hacer esto. Eres un
campeón, no tienes nada que demostrar”. La respuesta fue “Papá, quiero
acabar, ayúdame”. Y el padre y entrenador no dudó: “, Hijo esta carrera la
comenzamos juntos cuando tenias 5 años y la vamos a terminar juntos
Este joven se habia sido entrenado por su padre que nunca lo abandono
Entre lágrimas, sin poder ocultar el inmenso dolor.
Tras un calvario, ambos cruzan juntos la meta. Padre e hijo se abrazan,
desconsolados.en ese estadio se pusieron de pie para aplaudir el esfuerzo
del atleta y más aun el amor demostrado por su padre, que sin importar
nada quería ayudarlo a terminar la carrera. Derek no gano esa carrera,
pero pudo terminarla con la ayuda de su padre Jim recibiendo una de las
mayores ovaciones de los Juegos Olímpicos,Las 65.000 personas que
llenaban el Estadio, puestas de pie, se rindieron ante este gesto de
auténtico campeón.
Fue la última carrera de DERED REDMOND, que tuvo que dejar el
atletismo a causa de aquella lesión. Y que demostró aquella remota tarde
de agosto en Barcelona que contra la común creencia, la historia no
siempre la escriben los vencedores
Después de estos Juegos Olímpicos, tuvo que terminar por retirarse del
atletismo, pero se negó a aceptar el juicio médico de que nunca volvería a
representar a su país a nivel internacional. pero una vez más, no se rindió.
Derek llegó a jugar de forma profesional al rugby y al baloncesto, siendo
internacional con la Selección de baloncesto de Gran Bretaña.
Hoy en día, Derek Redmond se dedica a dar charlas motivacionales, en las
que trata de contagiar a todos de su capacidad de esfuerzo ante las
adversidades. Para él, la clave está en no darse por vencido en ningún
momento, sea cual sea el obstáculo a superar.
.josue uno ver cinco
Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni
desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que
vayas.”
Dios le dice a Josué tres veces “Esfuérzate y sé valiente” durante todo el
pasaje.
Esforzarnos es cobrar fuerzas de donde no tenemos, es dar lo mejor de
nosotros mismos y no dejar decaer nuestro ánimo.
nos encontramos con atletas que se esfuerzan por alcanzar una meta.
(Ganar un partido, llegar primero a la meta, sacar mejor puntuación) Ellos
dan lo mejor de sí mismos para alcanzar esa meta y aunque a veces el
cuerpo no quiera y la mente ponga dudas, ellos siguen adelante y no se
dan por vencidos hasta alcanzar aquello que han venido a buscar.
De igual manera nosotros debemos esforzarnos, aunque hayan
pensamientos que quieran hacernos renunciar no podemos darnos por
vencidos, debemos seguir adelante y no rendirnos jamás
«No te dejaré , ni te desampararé» ¡Qué palabras tan estimulantes en
momentos de dificultad! Dios nos da la garantía para alcanzar el éxito, en
las batallas diarias de la vida. El Señor no permitiría que nos hundamos o
fracasemos.
Dios hoy sólo nos pide que nos esforcemos y seamos valientes, nos da su
aliento ante los grandes desafíos que nos ofrece la vida.
No pienses en rendirte y darte por vencido, levántate en fe y sigue
adelante.
Cuando las cosas no van como esperamos es fácil rendirse, tirar la toalla,
detenerse ,A menudo, lo más fácil sería abandonar la lucha y simplemente
rendirnos, olvidarnos de nuestros sueños y regresar a la comodidad y
conveniencia, ceder ante las palabras de los críticos, y simplemente
dejarnos dominar por los obstáculos. Pero existe un gran poder
personificado en la perseverancia.
La carrera no es siempre ganada por el más rápido, ni el juego por el más
fuerte, sino por aquel que continua avanzando, rehusándose a rendirse.
Cuando somos tentados a rendirnos, es necesario aguantar un poco más,
porque necesitamos perseverar en la batalla hasta que el día malo pase
Y es que pruebas siempre tendrás, la vida esta llena de pruebas y
obstáculos, pero ninguno de ellos se vence huyendo, al contrario, tienes
que enfrentar cada una de esas pruebas y cada uno de esos obstáculos.
porque cuando te rindes antes los problemas esta demostrando que el
problema fue mas fuerte que Dios, pero cuando te apoyas en el Señor en
medio de tus problemas es cuando estas demostrando que a pesar de
sentirte débil sabes que en Dios obtendrás nuevas fuerzas.
En la vida lo que menos puedes hacer es detenterte, Martha Es que
tengo un dolor en el alma, sigue corriendo con el dolor en el alma,
Martha estoy apunto de divorciarme , pues agarra la carta de divorcio y
sigue corriendo, por muy rendido y cansado que te sientas, sigue
corriendo, martha mi familia no entiende mi ministerio, tu sigue
corriendo, no te puedes detener, prohibido detenerse, Jesus nunca se
detuvo, a pesar de lo que estaba viviendo, a pesar de la cruz, se cayo
jesus, pero no se detuvo, se levanto, tu que me estas escuchando
continua, aunque hoy estes en el desierto, aun ahí tenemos tenemos
que correr, no te detengas, si alguien te engaño, si alguien te fue infiel,
sigue corriendo, no te detengas,
Así mismo nuestro Padre Celestial observa tu carrera y en el momento que
el vea que necesitas su ayuda correrá a ti, te tomara del hombro o del
brazo y te ayudara a terminarla.
Tú no estás solo(a), Dios siempre ha tenido el control de tu vida, no creas
que vas solo en esta carrera, Dios está pendiente de ti, ¡Nunca lo Olvides!
¡Tu Padre Celestial te ayudara a terminar esta carrera!
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