Termperamento Infantil
Termperamento Infantil
4. EL TEMPERAMENTO INFANTIL
A pesar de que se han realizado diversos estudios, así sigue sin haber una definición o
frase que describa lo qué es realmente el temperamento infantil, ya que como iremos
viendo durante este tema, hay muchos tipos de niños y muchos tipos de
temperamento que afectarán de una manera u otra.
Ante la pregunta sobre qué es el temperamento, Bates, en el 1989 mencionó que era
un concepto que servía como un vínculo a una gran variedad de disposiciones de
conducta usadas normalmente para diferenciar a un individuo de otro.
Supone una forma de pretender que hay fuerzas internas que conforman las
características individuales y sociales del infante, ya que los rasgos
temperamentales son inherentes y de procedencia constitucional.
Junto a las influencias externas, del entorno, y la personalidad que adquiere el
niño, el temperamento guiará los modelos de desarrollo para analizar los
orígenes de la individualidad del niño.
Ha permitido enriquecer la visión sobre las conductas que se habían
contemplado como parte del desarrollo cognitivo, independientemente de la
personalidad como ilustró Matheny en 1989, en la que se observaban los
efectos de la inhibición de la conducta sobre el desarrollo cognitivo.
Permite explicar parte de los problemas de conducta que los infantes pueden
manifestar durante su evolución.
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El temperamento entonces tendría una visible base biológica, pero se vería modificado
por el entorno en una relación bidireccional, donde el entorno y la base biológica
interactuarían conjuntamente para formar el temperamento del niño. En este sentido,
una de las principales aportaciones es la evolución del concepto de bondad de ajuste,
que hace referencia a la forma en que el ambiente y la base genética interactúan y
alcanzan un mejor o peor ajuste.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
McCall intentó agrupar todos los puntos de vista, y lo que hizo fue proponer una
definición para el temperamento; el temperamento está formado por disposiciones
básicas inherentes al individuo, que son relativamente coherentes y que subyacen a, y
modulan, la actividad, reactividad, emociones y sociabilidad. Los principales elementos
del temperamento están presentes de forma temprana en la vida: estos son los que
tienen más posibilidades de estar respaldados fuertemente por los factores biológicos.
A medida que sucede el desarrollo, la expresión del temperamento está cada vez más
influida por la experiencia y la situación (cit. en González, 1996).
A partir de los años cincuenta las teorías ambientalistas cobraron importancia para
comprender el desarrollo humano. De estas teorías se basaron Thomas y Stella Chess
a finales de los años sesenta para tratar de explicar el temperamento infantil.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Por otro lado, este estudio clásico tenía también como fin determinar si las diferencias
de cada individuo observadas en los niños que acababan de nacer permanecían o no
durante la edad infantil, y ver así como interaccionaban los rasgos del comportamiento
de cada niño con las partes específicas de su entorno. En este sentido no solamente se
observaron y registraron datos sobre el temperamento, sino que a parte y varias veces
a lo largo de muchos años también sobre las características del entorno en que el niño
estaba inmerso.
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[Link] Teoría
Las teorías sobre las que se basa la hipótesis de Thomas y Chess son las siguientes
(1989):
- Los niños son diferentes desde el momento que nacen, diferenciándose unos
de otros en patrones de su comportamiento, pudiendo ser categorizados,
identificados y mesurados. Estos patrones tienen un pilar biológico/genético,
pero su expresión y evolución pueden verse atenuados, intensificados,
modificados e incluso cambiados por las influencias postnatales. Estos patrones
de comportamiento se añaden bajo el concepto de temperamento. Cada grupo
o categoría de temperamento actuará en diversas circunstancias en cualquier
etapa de la vida.
- El temperamento influye en los comportamientos y las actividades de los
padres o cuidadores principales, y en el impacto que estos tienen sobre el
mecanismo psicológico del infante. En otras palabras, la relación entre
temperamento y entorno es bidireccional, con una constante influencia del
niño sobre sus padres y de sus padres o cuidadores sobre el niño.
- El temperamento infantil es una compostura normal de la estructura
psicológica de los infantes, incluso para los que puntúan en los extremos de
una u otra estructura temperamental.
- El temperamento no es personalidad, sino que es un aspecto independiente de
ella y que no lleva a ningún otro aspecto, como por ejemplo la motivación, o
cognición. Siempre se expresa como una respuesta ante un estímulo del
ambiente. Entonces solamente podrá entenderse en función del contexto
social en el que se produce. Así, ese contexto social influenciará en su forma y
grado de expresión.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Por ejemplo, mientras todos los niños tienen en común la conducta de dormir, las
desemejanzas de temperamento se dan en la regularidad de los ciclos del sueño y
vigilia y en el nivel de actividad durante el sueño. En esta línea, los rasgos de
temperamento son la base de la personalidad de cada niño y representan los pilares
sobre los cuales esta personalidad se cimentará.
Varios autores del NYLS (New York Longitudinal Study) identificaron nueve rasgos de
comportamiento básicos a partir de los informes y las observaciones de niños de tres
meses de edad. Estos son los siguientes:
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Los autores antes descritos establecieron tres tipos de temperamentos a partir de las
nueve escalas anteriores: fácil, difícil y lento de reacción
TEMPERAMENTO FÁCIL
Los niños con este tipo de temperamento se caracterizan por tener un estado de
ánimo positivo, con un sueño y alimentación regular. Tienen facilidad para tomar
alimentos nuevos, no tienen miedo de los extraños, se adaptan rápidamente en la
escuela y aceptan la mayoría de las frustraciones con pocas molestias. Se describen
como niños fáciles de llevar y de interactuar con los padres y maestros de la escuela y
hacen amistades con facilidad. Estos niños forman el 40% de la muestra.
TEMPERAMENTO DIFÍCIL
Esta clase de niños son todo lo contrario a los niños descritos anteriormente. Suelen
protestar ante con casi cualquier situación que se salte de la normalidad, son irritables,
irregulares en sus hábitos de sueño y alimentación, les cuesta entablar relación con los
extraños, son muy activos, con humor negativo y responden muy intensamente ante
situaciones de frustración, llorando y gritando exageradamente. La relación con este
tipo de niños es descrita por los padres y maestros como muy difícil o complicada, ya
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
que son niños difíciles de controlar e irascibles. Este tipo de niños supone el 10% de la
muestra original.
LENTOS DE REACCIÓN
El otro 35% de la muestra del estudio serían los niños dentro del grupo llamado
promedio, implicando ello que no se ajustan a ningún perfil en específico. Son niños
con diferentes características de cada clase de temperamento.
Por ejemplo Waters, Vaughn y Egeland (1980) encontraron que los niños de un año
con apego resistente fueron neonatos irritables y poco activos a la estimulación
externa. De forma complementaria, Crockenberg en el 1988 mostró que los niños con
temperamento fácil se ven menos afectados en sus apegos seguros, incluso cuando sus
madres son menos sensibles, están sometidas a más estrés o tienen poca ayuda social.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Referente con las teorías anteriores, los expertos se han planteado si el temperamento
es algo que se puede modificar, o si un niño con temperamento difícil en un futuro
será sí o sí un adulto difícil.
Sobre ello, parece ser que no. Según los estudios de Thomas y Chess, algunas
características de temperamento tempranas se alargan hasta la vida adulta, mientras
que otras no. El temperamento sí puede modificarse con el paso del tiempo, y una de
las variables que lleva a entender el cambio es la bondad de ajuste entre el estilo
temperamental del niño y los patrones de crianza de los padres.
Este concepto, que fue introducido por Thomas y Chess a finales de los setenta, ha
sido elaborado posteriormente por más autores, entre los que se encuentran Supper y
Harkness; Lerner y Lerner y Crockenberg.
Sin embargo, hay muchas combinaciones de niño-entorno que pueden promover tanto
bondad como pobreza de bondad de ajuste, ya que eso dependerá de las
características de cada infante, los padres, maestros, familiares del entorno, etc.
No obstante, más que el temperamento, lo que determinará el bienestar del niño será
el encaje que este temperamento encuentre con su contexto cercano. Si los dos
elementos se fusionan y conectan, sea el temperamento que sea, el desarrollo será
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
más positivo que si las características temperamentales del infante tropiezan con las
características de su contexto.
Por ejemplo, los niños con temperamento difícil tendrán más posibilidades que los
niños con temperamento fácil para enfadar o molestar a sus padres y mantener con
ellos relaciones problemáticas. No obstante, si estos padres no se alteran y mantienen
la calma, al final podrán conseguir que su hijo vaya modificando su temperamento,
calmándolo y mitigando su carácter, para que después, en la infancia o adolescencia,
dejen de tener un temperamento difícil. No obstante, si los padres se muestran
nerviosos e impacientes con sus bebés con temperamento difícil, estos tienen más
posibilidades de seguir teniendo un temperamento difícil durante su infancia y
adolescencia, presentando incluso problemas de conducta y problemas para entablar
buenas relaciones con los demás.
Thomas y Chess en el 1977 admitieron que dentro del concepto de temperamento hay
una parte hereditaria, aunque para ellos lo más importante era el rol que ejercían las
influencias del entorno sobre las características que presentara el niño justo después
de venir al mundo. Los rasgos temperamentales que estuvieran presentes en el
nacimiento entrarían en un constante proceso de interacción, comprometiendo a
otros atributos psicológicos, como por ejemplo la cognición, motivación y entorno
intra o extra familiar.
Este proceso puede ayudar o cambiar una o varias características del temperamento.
Una cuestión que ha sido interesante en el estudio del temperamento son las
variaciones culturales, lo que se considera un temperamento normal o deseable. Por
ejemplo, ser tímido y reservado puede llegar a ser un problema en varias culturas, por
ejemplo en EEUU, dónde se valora la iniciativa de la persona y su decisión, en
comparación con la cultura Asiática, por ejemplo en China o Japón, dónde ser tímido o
reservado es una característica deseada por padres o maestros de los niños, ya que
suelen ser niños considerados más maduros que los otros. Todo depende del lugar en
el que nazca cada uno.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Los niños con temperamento difícil son especialmente vulnerables, al ser niños
irritables, impacientes, con poca flexibilidad para adaptarse a los cambios, bastante
activos, etc. Pero si permanecen en un entorno que sabe adaptarse a ellos y a sus
características difíciles, estos no tienen motivos para presentar dificultades y
desajustes para adaptarse.
[Link] Personalidad
El interés de estos autores se concentraba sobre todo en identificar hasta qué punto el
temperamento y las características de la personalidad tenían una base biológica o
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
[Link] Teoría
Bus y Plomin consideraron que los pilares biológicos del temperamento tenían que ver
con el tono basal y la actividad cardiovascular. Estas estructuras parecen ser las bases
fisiológicas que explican, por ejemplo, la relación entre el temperamento y la
manifestación de respuestas excesivas, tales como el estrés.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Buss y Plomin en 1984 idearon los rasgos de la personalidad como las partes centrales
del temperamento. Plantearon la existencia de tres rasgos del temperamento
fundamentales:
EMOCIONALIDAD
Se identifica como la angustia primaria que se manifiesta durante los seis primeros
meses de vida. Se define como un estado de inquietud que se acompaña con un alto
nivel de excitación. Durante los primeros meses de vida, la emoción de malestar
principal va progresivamente diferenciándose en temor e ira, siendo estas las dos
dimensiones primordiales de la emocionalidad.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
ACTIVIDAD
- RITMO: Se refiere a la rapidez con que el individuo gasta energía. Los niños que
son muy activos casi siempre van corriendo a los sitios en vez de caminar
tranquilamente, se dedican a saltar, brincar y suelen hablar muy rápido, casi
como nerviosos o estrepitosos.
- VIGOR: Significaría la amplitud e intensidad de las respuestas de las personas o
sus acciones. Los infantes muy activos suelen dar golpes fuertes a la partes,
rompen los juguetes, gritan casi siempre en vez de hablar, se mueven con
muchísima fuerza, etc. En comparación, los niños con baja actividad, que son
más tranquilos, no golpean las puertas o juguetes si no es con motivo, etc.
- RESISTENCIA: Hace referencia a la cantidad de tiempo que el niño puede
dedicarle a una actividad. Los infantes que tienen una alta resistencia suelen
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
estar más activos durante más rato y durante el día, que los niños que no
suelen ser muy activos.
SOCIABILIDAD
Sería el último rasgo del temperamento y se definiría como la preferencia que tienen
los niños de estar con otras personas en vez de estar solos. Se integraría de dos
elementos:
Cada una de estas tres disposiciones del temperamento propuestas por Buss y Plomin
supondría el soporte a la aproximación teórica de la personalidad. Los temperamentos
que tienen estos tres criterios se conocen como EAS: Emocionalidad, Actividad y
Sociabilidad.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
[Link] Armonía
Un niño que es bastante sociable con su padre, que lo es muy poco. En este caso uno
de los dos se sentirá frustrado y la relación entre ambos no será armónica. Es
destacable mencionar que si bien es verdad que se le da la relevancia al entorno como
un factor de influencias, es la persona la que acaba determinando las maneras de
interaccionar y la selección de los entornos, es decir, son las personas quienes
seleccionan los entornos o lo moldean.
Para Buss y Plomin los rasgos del temperamento son bastante estables, debido en gran
parte a su base genética. Aunque, a lo largo de la infancia, gracias a la maduración del
sistema nervioso central y autónomo y a la socialización, algunos rasgos del
temperamento irán cambiando. Este sería el caso, por ejemplo, del incremento en la
actividad (la cantidad total de energía que usa un niño) que se produce gracias a que el
niño crece en fuerza, persistencia y estatura. Estos cambios, denominados como
normativos, ya que todos los niños lo sufren, a no ser que tenga alguna dolencia física,
hacen que sus posiciones relativas se mantengan, por lo que los bebés que con doce
meses eran muy activos, lo seguirán siendo cuando vayan a la escuela. A pesar de esta
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Para estos dos autores, los infantes bebés presentan diferencias desde el momento en
que nacen. Estas diferencias tienen una idea constitucional y una base genética,
aunque también se encuentran influidas por la maduración del niño, sus vivencias y su
entorno. En este sentido, Rothbart y Derriberry (1981) entendieron que existen una
varios mecanismos fisiológicos que están presentes desde el momento en que se nace,
los cuales son responsables de las características del temperamento. Pero, también
defendían que estos sistemas fisiológicos son plásticos y se adaptan al entorno en que
vive cada niño.
[Link] Teoría
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Estos autores también establecieron que la maduración de las diversas partes del
temperamento se producía a diferentes ritmos, y que existían aspectos que estarían
presentes desde el momento del nacimiento, a la par que otros podrían salir más tarde
y seguir desarrollándose más adelante.
Desde esta perspectiva el temperamento se basa en dos aspectos en los que se sitúan
las diferencias interindividuales: Reactividad (positiva y negativa) y autorregulación.
REACTIVIDAD
Se definiría como la tendencia que tienen las personas a experimentar y expresar las
emociones. Sería la manera de reaccionar de la persona, tanto positiva como
negativamente, ante diversos estímulos. De esta manera, unos individuos y otros se
diferencian en su umbral de reacción, es decir, en la cantidad de estimulación que
necesitan para reaccionar, en el nivel máximo que puede llegar su respuesta y en el
tiempo que requieren para recuperarse de dicha respuesta.
Vamos a simplificarlo con un ejemplo; cuando los niños, acorde a sus características de
paseo, salen a pasear con sus padres, el ruido de los vehículos les puede molestar y
producir que lloren alguno de ellos, los que son más sensibles, mientras que en otros
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
niños este mismo ruido o estímulo les captará su atención y les provocará interés o
indiferencia.
Algunas de estas respuestas tienen una base somática, ya que implican el sistema
nervioso, y dependen incluso del estado de la persona en un momento dado. No
obstante, factores del propio contexto también influyen. En este sentido, podríamos
destacar la intensidad del estímulo o su novedad.
Por otro lado, los estímulos nuevos suelen provocar una reacción de precaución. En
este sentido es acorde destacar un fenómeno bien descrito en los bebés que es el de
inhibición conductual. Por ejemplo, cuando los bebés cumples un años van cogiendo
con más habilidad los objetos cercanos, pero muestran más cautelosos en coger o
acercarse a los objetos nuevos.
Por último, el valor de la señal, el significado que tiene para el individuo, influirá en su
respuesta o reactividad ante el estímulo. En este sentido, es de importancia tanto el
significado emocional como el simbólico del estímulo, así como su valor anticipatorio.
Así, por ejemplo, cuando el niño está viendo que su madre se le acerca con la
merienda y lo mira de forma cariñosa, este comenzará a reír y a anteponerse que ha
llegado la hora de la merienda.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
De esta manera los estímulos que tengan una reactividad positiva para el individuo o
que a través de ellos se antepongan a alguna consecuencia positiva, crearán
respuestas de acercamiento a este estímulo, mientras que las respuestas negativas
provocarán evitación.
Los factores que acabamos de describir entran en interacción con las características
del temperamento de la persona y del contexto. Es esta interacción la que finalmente
dará sitio a una respuesta, negativa o positiva, a una reactividad.
AUTORREGULACIÓN
Los mecanismos de autorregulación pueden ser vistos de manera muy temprana en los
bebés, por ejemplo cuando apartan la mirada del origen de la estimulación si esta es
muy fuerte o intensa.
Esto funciona para los bebés y para los adultos de manera similar. Si por ejemplo, la
invitación a escuchar un debate puede crear respuestas muy diferentes en función de
si pensamos que va a ser interesante y que vamos a aprender mucho, o si esperamos
lo opuesto. Estas expectativas seguramente nos dirigirán a aceptar la invitación o
rechazarla. Al igual que analizamos sobre la reactividad, la autorregulación no
solamente depende de los rasgos del temperamento, sino de factores relativos al
propio contexto, al estado psicológico y físico de la persona y sobre todo a su edad.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Relacionado a este último punto, es destacable que a medida que los niños van
haciéndose grandes, sus mecanismos de autorregulación van mejorando y se van
haciendo cada vez más refinados. Esta complejidad está causada sobre todo por dos
aspectos, la maduración cerebral y las mejoras cognitivas correspondientes, y las
prácticas de educación de los padres. Los dos elementos hacen que el bebé aprenda a
controlar su atención, por ejemplo, o controle mejor sus reactivaciones emocionales
negativas.
[Link] Personalidad
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
4.2.4 Goldsmith
Según Goldsmith hay cinco emociones primarias, que son el malestar, el interés, el
placer, el miedo y la alegría. A parte de estas emociones, Goldsmith incluyó el nivel de
activación emocional, entendido como el nivel de actividad motora, como una
dimensión temperamental importante. Es adecuado destacar que existe un gran
parecido entre la definición de temperamento que dio Goldsmith con la de los autores
anteriores, Rothbart y Derryberry, ya que para todos ellos las emociones son básicas
en el concepto de temperamento.
[Link] Teoría
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
El autor propone dos razones para calcular las emociones a través de la manifestación
de conducta. La primera, la facilidad para mesurar, advertir y cuantificar la expresión
de conducta del temperamento comparado con los indicadores fisiológicos. La
segunda y más relevante, por qué la expresión de las emociones siempre se lleva a
cabo en un contexto social y realiza la función de comunicarse entre las personas. En
esta línea, la emoción es la parte que coordina y organiza los mecanismos cognitivos
personales y la vía por la que la persona se comunica con su entorno.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
[Link] Personalidad
[Link] Teoría
Esta teoría se denomina Teoría de la regulación (RTT), y fue propuesta por Strelau
entre los años sesenta y setenta, para entender el temperamento.
- Los rasgos del temperamento se expresan en todas las conductas, en todas las
acciones de las personas, indiferentemente del contenido que tenga y la
dirección donde se dirija.
- Strelau asumió que el temperamento se manifiesta no solamente a partir de
emociones o reactivaciones motoras, sino que además con otro tipo de
actividades mentales.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Strelau supuso que el temperamento estaba formado por tres extensiones básicas:
reactividad, actividad y temporalidad. Las dos primeras son extensiones de energía,
mientras que la temporalidad se refiere al aspecto temporal del comportamiento.
REACTIVIDAD
ACTIVIDAD
Esta extensión hace referencia a la frecuencia con que la persona hace según qué
acciones. La actividad está estrechamente relacionada con la reactividad. Entre ellas
dos hay una pequeña relación de autorregulación, de tal manera que se ayudan
recíprocamente. Para entender este concepto, Strelau recurrió al concepto de nivel
óptimo de activación. La persona tiende a mantener un nivel óptimo de activación en
el cuerpo, este nivel es personal y está afianzado biológicamente. El nivel de activación
depende principalmente de la reactividad, ya que en iguales condiciones, una persona
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
reactiva responde con más grado de activación en comparación con una persona no
reactiva.
TEMPORALIDAD
[Link] Personalidad
En otras palabras, mientras que el temperamento sería un aspecto más bien biológico,
ya que se ve influenciado por procesos físicos, la personalidad estaría más influenciada
por procesos sociales, por el entorno social, siendo la influencia de lo biológico mucho
más complementaria.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Carranza y González en el 2003 afirmaron que desde la mayor parte de las posiciones
teóricas se espera que las dimensiones del temperamento muestren un alto grado de
continuidad, en comparación con otras características psicológicas de las personas.
Desde algunas teorías, como la de Buss y Plomin, las características del temperamento
muestran una alta estabilidad desde el instante en que surgen en la vida de los
individuos. Otros autores, como Thomas y Chess destacaron que las características del
temperamento que tienen las personas cuando nacen son cambiadas en la interacción
con el entorno social donde estas personas evolucionan.
Otras teorías más actuales, como por ejemplo la de Rothbart y Goldsmith, destacaron
que el temperamento evoluciona a lo largo de la vida, y defendían que analizar los
cambios normativos del temperamento a lo largo del tiempo, como por ejemplo las
diferencias de cada individuo, da más comprensión del desarrollo del niño y su
temperamento.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
coeficientes de estabilidad más altos a lo largo de la infancia, mientras que otros niños
con puntuaciones en el medio de la distribución eran más variables.
Algunos otros estudios, pero menos que los del anterior, han señalado la estabilidad
como regularidad en los patrones de cambio con el fin de encontrar la herencia del
temperamento, para saber de dónde proviene y cómo se hereda. Un ejemplo de este
tipo de estudio es el Estudio Longitudinal de Louisville, en el cual se estudiaron a
gemelos monocigóticos o dicigóticos, encontrándose datos a favor de la presencia de
influencias genéticas sobre las modificaciones en la conducta inhibida a lo largo de
tiempo en infantes entre doce y treinta meses.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Una influencia primordial del contexto en la edad infantil viene por los padres, ya que
sus comportamientos tienen un papel fundamental a la hora de entender los
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Van de Boom y Hoeksma en el 1994 constataron que los padres pueden reaccionar en
virtud de las características de sus hijos, al hallar que las madres de niños con carácter
irritable tenían un comportamiento interactivo diferente de las madres de niños no
irritables. En las madres de los niños no irritables se veía un alto nivel de implicación
física y visual desde el primer mes de vida, como también un aumento gradual en la
estimulación afectiva, como por ejemplo palabras positivas, estimulación inclinada al
juego o contacto afectivo, y un veloz aumento en el nivel de sensibilidad hacia las
señales positivas de los niños, como conductas de sonrisa y vocalizaciones del niño. En
cambio, las madres con niños irritables tenían menos implicación afectiva y visual, ya
que la mayoría de las interacciones entre la madre y su hijo eran con el fin de aliviar su
rabieta y malestar. Se vio que eran madres con menos sensibilidad hacia las señales
positivas de los hijos.
Para acabar comentar que en el momento de nacer, los bebés no tienen los
mecanismos cognitivos para controlar la estimulación de sus madres ni de su
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Para ver la evolución de las características primordiales del temperamento, una vez
más tomaremos como referencias algunos otros estudios y agruparemos todas las
exposiciones en diferentes áreas; duración de la orientación y autorregulación, y
emocionalidad positiva e irritabilidad.
Sobre los cuatro meses de vida comienzan a aparecer una serie de circuitos
involucrados en la orientación de la atención de una zona a otra y en el ajuste de la
escala o amplitud de la atención. Se trata de la red de atención posterior o red de
orientación, la que permite librarse de una zona o localización, moverse hacia otra
nueva y engancharse o desarrollar todavía más esa localización.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
Esta red podrá posibilitar la atención endógena e implica dos aspectos primordiales:
La emergencia de este proceso hacia finales del primer año del niño posibilita más
control ejecutivo y planificación, y modifica de manera cualitativa el significado de las
desemejanzas de cada individuo en la mirada de los objetos.
Las medidas de la atención sostenida dejan ver algo de estabilidad cuando el niño ya
tiene casi un año de vida. Desde este instante, las relaciones entre la relación
sostenida y la capacidad para esperar comienzan a mostrarse cada vez más seguras y
estables cuando empieza el periodo preescolar, de la niñez y adolescencia.
Las expresiones de las emociones positivas no surgen más o menos hasta dos los o tres
meses de edad. En este tiempo los infantes dejan ver un patrón de conducta que
incluye la sonrisa, el movimiento de brazos y piernas y la vocalización. Este patrón, que
es llamado animación compleja (Kistiakowska, 1965), trata sobre sonrisa, movimientos
veloces y animados de las extremidades superiores e inferiores, flexionándolas y
estirándolas, respiración agitada, reacciones vocales, parpadeo, etc.
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
A partir de los tres o cuatro meses de vida, el afecto positivo enseña un aumento
normativo en su expresión facial a lo largo de los primeros meses hasta el año, tanto
en la observación en casa como en los datos del informe paterno (Rothbart, 1981,
1986; Malatesta, Grigoryev, Lamb, Albin y Culver, 1986; Rothabart, Chew, y Gartstein,
2001).
En el 1994 Kagan afirmó que los niños que muestran sonrisas en vez de lloros ante
estímulos auditivos o visuales suelen ser niños más sociables y con menos miedo a
partir de los dos años de edad.
La emoción positiva, según Gray (1982), está ligada con los conceptos de
aproximación. En 1981 Rothbart comprobó que la aproximación correlaciona de
manera positiva con la sonrisa y la risa en el laboratorio y con el informe materno
durante la mayor parte del primer año de edad del niño. Pero a partir de los diez
meses de vida este vínculo entre aproximación y emoción positiva solamente se
confirma cuando los juguetes que se presentan son de baja intensidad y resultan
familiares.
No obstante, cuando los juguetes que utilizaban estaban sin estrenar y eran de alta
intensidad, como por ejemplo juguetes que iban a pilas o lanzaban luz o sonidos, se
producía en los pequeños una reacción de más cuidado, se mostraban más cautelosos
a la hora de acercarse al nuevo juguete. Como ya se ha visto, esta manera de
responder de los niños es una manifestación de una primera manera de control de
llamada de inhibición de la conducta (Gray, 1982).
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
pueden ver desde el período del bebé que acaba de nacer es su irritabilidad y
malestar. En el bebé neonato, una irritabilidad muy fuerte tiende a estar relacionada
con más actividad y menos orientación visual (Rothbart, 1989).
Otras investigaciones encontraron vínculos entre el malestar del niño recién nacido y
la ira y miedo posterior.
Keagan, en 1998, dijo que era de real importancia aclarar específicamente la causa del
malestar. Así, por ejemplo, en otros estudios, se observaron la reacción negativa frente
a impulsos desagradables, visuales, auditivos o táctiles: en otros estudios, el lloro se
producía por limitar de forma física al infante, como por ejemplo cuando se sujetaban
sus brazos dejándoles sin poder moverse. Se entiende que estos métodos provocan
reacciones negativas de naturalezas diferentes, ya que se ha encontrado un patrón en
relación a cada una de éstas reacciones.
Por ejemplo, en el estudio de Fox del 1989 los pequeños que lloraban cuando se les
bloqueaba sus movimientos, demostraron un tono vagal alto, y cuando lloraban por
alguna acción que les causaba malestar o era desagradable mostraban un tono vagal
bajo (es el control inhibidor que ejerce el nervio vago sobre el ritmo cardíaco –estrés- y
la conducción auriculoventricular y la hiperexcitabilidad del sistema nervioso
parasimpático).
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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA
A partir de las investigaciones que hemos ido mencionando se puede concluir que las
maneras iniciales de la emoción negativa pueden dar lugar posteriormente a estados
organizados vinculados con la frustración y la ira. La frustración y las emociones que
provocan en el niño comienzan a surgir a medida que el pequeño comienza a
comprometerse de manera activa con su entorno y parecen estables durante su
infancia. Sullivan, Alessandri y Lewis en el 1992 hallaron una estabilidad en los niveles
de ira mostrados por los niños cuando eran dejados en su cama o cuna, entre los dos y
cuatro meses de vida y los seis y ocho meses. También hallaron estabilidad entre los
cuatro y seis meses de edad para expresiones de miedo o tristeza.
En el estudio longitudinal de Rothbart et al. en 2001, las medidas de los informes de las
madres a través de IBQ introducían la evaluación de las escalas de malestar, miedo
ante las limitaciones y la tranquilidad. Las medidas de investigación consistían en
estudiar las reacciones de malestar del pequeño ante estímulos de miedo no
predecibles, no predecibles e intensas, y de frustración, mediante la reacción del niño
ante un juguete o estímulo atrayente para él que se colocaba en un momento
determinado detrás de la barrera transparente. Las medidas de laboratorio enseñaban
que la intensidad de las reacciones de miedo bajaba con la edad, mientras que la
intensidad y duración de la frustración subían o aumentaban.
Si se mira desde la evolución del desarrollo, hay que señalar que a partir del año los
niños van teniendo cada vez menos miedo o temor por los extraños, a la vez que se
observa que las reacciones de frustración se hacen más grandes a medida que los
niños progresan en su comportamiento independiente y explorador.
Carranza y González en el 2003 llegaron a la conclusión que el lloro del niño recién
nacido se convierte en emociones negativas que se distinguen durante el transcurso de
la infancia, más concretamente la ira y el miedo, emociones que han mostrado
equilibrio durante la infancia.
En otros casos, por lo contrario, los niveles de estabilidad hallados han resultado ser
poco entendibles o lógicos. Por ejemplo, Rothbart en 1981 vio que el miedo y el
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malestar frente las limitaciones del IBQ mostraron estabilidad desde los seis a los doce
meses de edad, pero no desde los tres meses hasta edades avanzadas.
4.5.1 Madres
Antes de comentar los factores que influyen en la variación del comportamiento en los
niños haremos referencia a la figura principal del niño, su madre. Autores como Diaz,
Martínez, Herrera y Brito de la Nuez (2000) mencionaron la relevancia que tiene la
personalidad de la madre sobre la conducta del niño. En su estudio, estos autores se
centraron en la personalidad de la madre y en el temperamento infantil de niños de
nueves meses de edad, a través de un estilo de conducta delante objetos sociales y
físicos. Estos investigadores hallaron que los niños de madres extrovertidas
manifestaron mejor tono emocional (estado emocional generado por el niño), mayor
nivel de actividad (cualquier movimiento que se inicie desde el cuerpo por el niño),
más nivel de actividad (movimiento que auto inicie el cuerpo, con o sin locomoción,
pudiendo implicar tanto movimientos parciales como totales, excepto los de la boca) y
un mayor número de vocalizaciones, ante personas y objetos. Pareció ser que la
extroversión es un mediador con el estilo de comportamiento del infante ante los dos
estímulos.
En sentido contrario, se halló también que los niños más inhibidos suelen ser, en gran
parte, hijos de madres depresivas o con carácter triste. Los hechos apuntan a que esto
se debe a causas hereditarias, pero hay una posibilidad de que madres depresivas
puedan tener dificultades para poder integrarse en las labores diarias del cuidado del
niño, además de servir de modelos de conducta pasiva, miedosa o rechazo hacia sus
hijos.
Otros autores como Vaughn, Bradley, Joffe y Barglow en 1987 indicaron que el estilo
de conducta del niño durante su primer año se podía advertir de manera acertada a
través del estudio de las características personales de la madre. En sentido contrario,
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otros autores dicen que las características del niño también tienen un efecto sobre el
comportamiento del cuidador (Thomas y Chess, 1977).
Otros, como Milliones o Campbell vieron que las madres de niños caracterizados como
difíciles se describieron así mismas como menos sensibles hacia sus niños. Otro estudio
que se hizo con una población de riesgo fue el de Fish en 1998, el cual quería hallar
factores que pudiesen influir y predecir el comportamiento positivo y los estados
emocionales negativos, entendidos como características temperamentales de los
niños. Esta investigación se realizó en una población en concreto, los habitantes de los
montes Apalaches, población que presentaba serios problemas económicos y de
desarrollo social, pero en la que existe una gran cohesión y apoyo a las familias. Los
autores encontraron que había una gran lógica en las observaciones que se hicieron en
el laboratorio y los informes que hicieron las madres (INFANT CHARACTERISTIC
QUESTIONNAIRE), por el cual se pudo clasificar a los niños en difíciles y trabajosos y en
sociables y fáciles.
Respecto a la estabilidad de los rasgos del temperamento a través del tiempo, los
resultados demostraron que solamente se muestra estable la emoción negativa entre
aproximadamente los cuatro y nueve meses de edad, mientras que no hay estabilidad
respecto a la emoción negativa entra las medidas neonatales y los cuatro meses de
vida. Con estas conclusiones el autor incluyó que hay discontinuidad, más que
estabilidad en los rasgos del temperamento durante los nueve primeros meses. Estos
datos son coherentes con el modelo de Belsky de 1984, que implicó que las
características de los progenitores y el tipo de interacciones con estos, tienen que ver
en el desarrollo del temperamento.
Hay muchas variables en los rasgos del temperamento de los niños. Belsky en 1984
defendió que la estabilidad y el cambio en los rasgos del temperamento de los niños
dependían en gran medida de la interacción progenitor y bebe, concretamente de las
características de los progenitores y las madres, y de los propios niños. Fox en 1998
comentó que durante la primera infancia, la madre debe dar tranquilidad y confort al
niño cuando este se estresa. Esta regulación emocional por parte de su madre es muy
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importante, ya que el niño aún no posee los recursos necesarios internos para
tranquilizarse él solo.
Según DiPrieto (2004), hay que tener en cuenta que el desarrollo del feto puede ser
alterado, como por ejemplo por el abuso de substancias tóxicas, ya que estas reducen
el flujo sanguíneo, y el feto recibe menos oxígenos y nutrientes y se encuentran
dificultades para el transporte de neurohormonas al feto, a través de la placenta. Estas
neurohormonas, como por ejemplo el cortisol, están vinculadas con el estrés y son
imprescindibles para una correcta maduración fetal y el proceso de dar a luz.
Algunos otros factores como la pobreza, las condiciones bajas de vida y el aislamiento
social, así como por ejemplo un entorno donde se consumen drogas, puede llevar a la
inhabilidad de las madres para ser sensibles a las necesidades de sus niños
(Daghestani, 1988; Frank et al., 1988; Rodning, Beckwith y Howard, 1991; Bendersky et
al., 1996).
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