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Fundamentos del Apego Infantil

El documento describe la teoría del apego infantil. Explica que el apego es un vínculo afectivo fundamental entre un niño y su cuidador primario, generalmente los padres, que provee seguridad y es esencial para el desarrollo psicológico del niño. También discute la historia de la teoría del apego y cómo ha evolucionado, con contribuciones claves de Bowly, Ainsworth y otros psicólogos.

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Fundamentos del Apego Infantil

El documento describe la teoría del apego infantil. Explica que el apego es un vínculo afectivo fundamental entre un niño y su cuidador primario, generalmente los padres, que provee seguridad y es esencial para el desarrollo psicológico del niño. También discute la historia de la teoría del apego y cómo ha evolucionado, con contribuciones claves de Bowly, Ainsworth y otros psicólogos.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2. EL APEGO

2.1 ASPECTOS FUNDAMENTALES

2.1.1 Introducción

El apego es un sentimiento muy importante y fundamental que se da tanto en


personas como en animales en las primeras fases de la vida

Es esencial dado que la evolución dependerá o no del desarrollo psicológico de la


persona, su estabilidad, relación con los otros, su seguridad o posición en el mundo.

En los inicios de la humanidad y en la vida primitiva el apego del ser humano sirvió
como una manera de protegerse y defenderse durante los primeros años en que el
niño se encontraba indefenso frente al difícil entorno. Aunque esto no queda muy
lejos de lo que pasa actualmente, el infante vive sus primeros meses siendo protegido
y guiado por una figura protectora, que en la mayoría de los casos está representada
por los padres.

Dependiendo de la calidad de este entorno para el infante, este reaccionará y


construirá su propio entorno y medios de protección y reacción de una manera u otra,
aplicando diferentes estímulos.

Por este motivo es esencial estudiar sobre este tema, ya que el apego infantil es
fundamental para una correcta evolución del niño y su futuro como adulto.

Hoy en día se pueden ver casi a diario diferentes maneras de apego, muchas de ellas
no tienen un orden establecido, a causa de los diferentes cambios sociales que se
experimentan día tras día, como por ejemplo el estrés laboral, padres y madres con
grandes obligaciones o preocupaciones, necesidad de compaginar trabajo, paternidad,
vida social y familiar, etc. A veces hay obligaciones o deseos que no pueden ser
compatibles entre sí, causando de esta manera diferentes maneras de apego para el
niño. Los cambios de los roles en la familia a veces pueden llegar a complicar la

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

adaptación de cada participante de la familia, haciendo que estos cambios tengan una
especial relación en el apego y desarrollo de la criatura.

Muchas veces el cuidado de los niños se le otorga a diferentes personas (familiares,


amigos, cuidadores o instituciones), creando así situaciones de inseguridad para el
infante o comportamientos de apego o desapego.

Cada día podemos ver a niños que pasan muchísimo tiempo en la guardería o con
personas que los cuidan que no son sus padres, y cada vez es más normal, dejando el
papel de los padres a otras personas. Estas situaciones, junto con otras de inseguridad
que se dan en las guarderías o en escuelas, hacen que se calme la consciencia materna
o paterna, que el niño coja miedo o incluso que sean otras personas quienes eduquen
al niño y no quienes deberían ser los protagonistas principales; los padres.

El desapego también se da por parte de los padres, que muchas veces no toman
conciencia de las necesidades de su hijo durante las actividades escolares, las estancias
en la escuela, etc. Esto dará lugar a que los padres solamente pongan solución o
actúen cuando la situación ya es bastante crítica o cuando su hijo ya ha sufrido
bastante. Hoy en día y tristemente hay muchos padres que reniegan o no se esfuerzan
por completo en una adecuada crianza de sus hijos. Las prioridades, actualmente, van
cambiando cada vez más. Esto da lugar a que se necesite una concienciación para
estos padres en beneficio de los niños, presentes y futuros, ya que son el futuro de
nuestra sociedad.

De este modo, en este tema estudiaremos el apego y todas las características que lo
forman, dando una idea más clara de lo qué es y de su influencia en el niño.

2.1.2 ¿Qué es el apego?

El apego como tal se caracteriza por ser un proceso de maduración a través del cual el
cuidador principal del niño adquiere la calidad de un objeto de amor (England, 1981),
considerado también como una conducta que reduce la distancia de las personas u
objetos que suministran protección (Bowly, 1985; 1998).

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

El apego del niño es cuando mantendrá o buscará estar próximo con otra persona
considerada más fuerte que él, esto es; una figura protectora.

Bowly en el 1969 consideró el apego como un mecanismo de la conducta e ideado


para combatir y afrontar el estrés, con tal de sentirse seguro. La figura adulta será un
refugio para la criatura, y el niño ha de poder contar siempre con él y sentir que está
en todo momento con él, en momentos de alarma o en entornos más desconocidos.

Cuando el niño por ejemplo puede llegar a sentir que esta figura protectora puede
perderse o desaparecer, sentirá tristeza y ello le provocará un estado de ansiedad. Se
ha de mantener siempre este vínculo de apego entre el niño y el adulto con el fin de
crear una seguridad y disipar las preocupaciones y miedos que pueda tener el niño,
sobre todo los más pequeños. El apego del niño hacia la figura paterna, materna o
adulta se manifestará más en ambientes poco conocidos por el niño, como por
ejemplo casas de desconocidos, centros de ocio, lugares públicos, etc.

Dentro del desarrollo infantil del niño el apego es cuando existe un vínculo concreto y
de cualidades especiales que se forman entre la madre o cuidador primario y el niño.
Es entonces un lazo afectivo muy poderoso y duradero que se crea entre el niño y su
principal figura adulta, la cual normalmente es la madre.

La mayoría de los psicólogos dan mucha importancia a esta primera relación del niño
con sus padres y la dependencia tan fuerte que crean, la cual se produce como instinto
de supervivencia. El niño sabe que sin ellos no podría sobrevivir en el mundo.

También el apego tiene mucho que ver en el desarrollo de la personalidad y


comportamiento, habiendo dos tipos de influencias:

- Presencia o no de una figura de confianza que proporcione seguridad al infante.


- Capacidad de la persona para reconocer cuando otra persona es digna de
confianza.

Un buen apego incluye también:

- Entorno seguro.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

- Animar al infante a que explore su entorno de manera confiable.

Las personas no nacemos con la capacidad de poder regular nuestras emociones, sino
que para poder hacerlo necesitamos una serie de herramientas o mecanismos, y que
éstos sean entendidos por las figuras adultas de referencia, para así poder regular
nuestro estado emocional de forma óptima.

2.1.3 Breve historia del apego

Lo que se conoce como apego surgió del Psicoanálisis, concretamente de una teoría de
las relaciones objetales.

El primer psicólogo destacado en el campo del apego fue John Bowly, el cual intentó
juntar conceptos que provenían del psicoanálisis, etología y la teoría de sistemas con el
fin de argumentar el lazo emocional que une el niño con su madre (Yarrow, 1972;
citado por Aizpuru, 1994).

Bowlby (1985; 1998) definió el apego como la conducta que reduce la distancia de las
personas u objetos que suministrarían protección. Desde esta perspectiva, la conducta
de apego puede ser un elemento más de entre las diferentes maneras de conducta
normalmente clasificadas dentro del grupo de conducta dictada por el temor.

Sroufe y Waters (1977) describieron el apego como un lazo efectivo entre el infante y
las personas que lo cuidan y un sistema de conducta que trabaja flexiblemente en
términos de conjunto de objetivos, mediatizado por sentimientos y en interacción con
otros mecanismos de conducta.

En cambio, Ortiz Barón y Yarnoz Yaben en 1993 describieron el apego como el lazo
afectivo que se establece entre el infante y una figura adulta específica, que une a los
dos en el espacio, perdura en el tiempo, se expresa en la tendencia estable a mantener
la proximidad y cuya vertiente subjetiva es la sensación de seguridad.

Otro analítico, AInsworth, en 1983, lo definió como la clase de conductas que ayudan a
la cercanía con un individuo en concreto. Entre estos comportamientos están:

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- Señales (llanto, muecas o sonrisas)


- Orientaciones (miradas) y movimientos relacionados con otra persona
(seguirla, acercarse, etc.).
- Intentos de contacto físico (abrazar, tocar, subirse encima, etc.).

[Link] Principio y evolución del apego

Según Bowlby, hay una necesidad humana universal para formar vínculos
sentimentales y estrechos.

Una de sus bases son las diversas perturbaciones emocionales del infante cuando es
separado de su familia. En sus estudios demuestra una necesidad de crear relaciones
estables con las personas que lo cuidan, ya que es una de las necesidades del ser
humano.

Tomó influencia con estudios de Lorenz sobre el comportamiento instintivo de patos y


gansos en el año 1951, y a partir de los análisis de primates se observa un
comportamiento de apego en crías de casi todos los mamíferos. La norma general es
mantener la proximidad por parte de un mamífero inmaduro a un adulto con el que
tenga un vínculo más estrecho, normalmente siempre es la madre, siempre que ella
esté presente y cuide de él. Según algunos etólogos, este comportamiento es
necesario para sobrevivir, ya que es lo que brinda protección contra el mundo cruel.

Bowlby desarrolló entre los años 1969 y 1980 su teoría del apego. La idea fundamental
de esta se da por las causas de una relación causal entre las experiencias de una
persona con las figuras más representativas, las cuales casi siempre son los padres, y
su consecuente capacidad para crear relaciones y vínculos afectivos. Son importantes
el desasosiego de separación y la disposición de las personas delante las posibles
amenazas de pérdida.

Hizo observaciones en localizaciones de separación extensa donde dividió las


reacciones de los infantes en diferentes etapas:

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

1. Fase de protesta en la que aparece la inquietud por saber dónde se encuentra


la figura de apego, haciendo que el niño llore y llame a su figura esperanzado.
2. Al cabo de unos días aparecerá la fase de desesperación con un lloro un poco
más débil y desesperanzado.
3. Fase del desapego, donde el niño será más apático y no mostrará interés por su
entorno. Empezará a fijarse en el ambiente inmediato ignorando y eludiendo la
figura de apego primaria delante algún posible encuentro, incluso puede llegar
a no recordar su figura de apego.

En su estudio se observan aspectos psicoanalíticos como el del ambiente que facilita


Winnicott y algunos matices de la psicología cognitiva como la idea de que la persona
desarrolla en ella modelos prácticos que representan aspectos del mundo y de sí
mismo. Apoyaba también que la forma del apego influye en la forma de relacionarse
como en los ejemplos de pensamientos, recuerdos, sentimientos, etc.

Otros estudios como los de Mary Ainsworth en el 1978 fueron muy importantes en la
investigación general del apego. Sus comprobaciones sobre la relación entre la madre
y el infante en sitios como Kampala, Uganda o Baltimore le permitieron esbozar el
mecanismo de laboratorio conocido como la situación sorprendente, en la que hay
respuestas del niño delante separaciones muy cortas de uno de los progenitores y sus
siguientes reuniones.

También, otros trabajos como los de Mary Main en el 1985 se encargaron más delante
de relacionar el comportamiento del niño en otras situaciones con el discurso de sus
padres. Ideó varios conceptos teóricos que se centraban en relatos con diferentes
padres y madres sobre sus vivencias relacionales.

Otro estudio fue el de Peter Fonagy, el cual se dedicó a investigar sobre la relación
entre el apego seguro y la capacidad de poder mentalizarse o la función reflexiva.
Fonagy explicó la mentalización como la capacidad para representar mentalmente el
funcionamiento psicológico de la identidad y del otro, en términos mentales.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Varios estudios empíricos han relacionado el apego seguro como el cargo reflexivo, es
decir, que es primordial la presencia de una figura paterna y materna que pueda
pensar sobre la experiencia mental del niño.

Para Fonagy el cargo reflexivo es un logro intrapsíquico e interpersonal, el cual surge


en el contexto de una relación de apego segura. La identificación materna de los
deseos del infante, de sus intereses y de sus sentimientos le permitirá después dar un
sentido al propio comportamiento y sentimiento, también de los otros. De esta
manera, se podrá lograr una balanza entre la propia experiencia afectiva y entre dar a
conocer lo que ocurre en la mente de los demás.

De manera innata, una madre tiene la capacidad para reflexionar y existe una
correlación con su capacidad para regularla, modificarla y simbolizarla con la
experiencia afectiva, lo que permitirá a la vez contener y relacionarse con la expresión
afectiva de su criatura. Si se contiene la experiencia afectiva con el niño puede llegar a
haber fallos en la integración del niño con su madre y en su propia identidad, el self.

Esto detalla lo que significa el apego seguro, el cual si se da habrá un desarrollo de la


seguridad y autonomía del niño.

Por otra parte, tenemos a R. Spitz que en el año 1965 realizó grandes aportes sobre las
consecuencias de la desviación materna durante el primer año de vida del niño. El
estudio consistió en la mera observación de niños.

En esta línea entra en juego el concepto de aferramiento y unión, los cuales fueron
conceptos más elaborados por el psicólogo Imre Hermann, discípulo de Ferenczi,
haciendo hincapié en la relación de la madre con su hijo y en el papel que juega en la
psicología del niño en sus primeros años.

[Link] Análisis del apego en animales

En investigaciones con animales destaca el etnólogo Honrad Lorenz. Este trabajó con
ocas y patos y pudo observar que las aves cuando salían de su cascarón seguían al
primer objeto cerca de ellas que se movía, momento en el cual el ave creaba una

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

fuerte relación hasta que crecía y se volvía un animal independiente. Esta es una
conducta de apego que se relaciona con el apego infantil de John Bowlby, con la
protección hacia las crías hasta que ellas solas pueden sobrevivir sin la ayuda de la
madre.

Harry Harlow, otro psicólogo que se dedicó a estudiar a primates intentó probar esta
teoría con recién nacidos, a los cuales colocó en diferentes jaulas con unos
ornamentos hechos de hierro y con cara de mona, uno de ellos sujetaba un biberón y
otra estaba envuelta en una manta. Harlow observó que los monos cuando tenían
hambre iban a la mona falsa con el biberón para así saciar su hambre, pero justo
después iban a la mona con la manta con tal de buscar calor y contacto, para sentirse
protegidos.

De esta forma pudo ver que el apego como tal no está directamente relacionado con la
necesidad de alimentación, sino que hay otros aspectos muy importantes, como por
ejemplo la necesidad de calor y contacto, para así sentirse protegido. Se demuestra de
esta manera que en los mamíferos bebés estos necesitan el apego con otros seres
humanos o animales, personas o animales que los cuiden y satisfagan sus necesidades
de apego.

Otro estudio un tanto más reciente fue una investigación de neurociencia llevada a
cabo con ratas y monos Rhesus que sugería que se podía justificar una definición más
fuerte sobre la naturaleza y la relación tan temprana al apego: Estas especies tienen
mecanismos abiertos que en el momento de nacer hacen que seguidamente se
dependa parcialmente de un modelo de conducta del cuidador para establecer
parámetros de funcionamiento que perduren a través de todas las fases vitales.

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2.2 HIPÓTESIS DEL APEGO

2.2.1 Hipótesis conductistas

En lo que se refiere a las hipótesis conductistas, debemos considerar las dos siguientes:

Reducción del impulso

Esta teoría da suma importancia a la alimentación durante la interacción que se


establece entre madre e hijo.

Considera que los comportamientos de dependencia que el niño tiene con su madre
son por impulsos secundarios que se aprenden como consecuencia de una agrupación
repetida entre la presencia de la madre con la satisfacción que le produce a su hijo
colmar su hambre.

El niño entonces se apega a quien le da de comer.

Condicionamiento operante

Los niños son seres que sonríen, miran y buscan estar próximos a sus madres por la
respuesta que reciben de ellas. Ellas le devuelven al niño las miradas, abrazos y
sonrisas, implicando al niño desde bien temprano a una interacción social muy
positiva.

El condicionamiento operante entonces consiste en el intercambio de actos y signos de


cariño, creando de esta manera una relación única entre el niño y su madre.

Este modelo no da una clara definición del porqué del apego, sino que podría ser uno
de los motivantes que hacen que surja el apego, entre otros. El lazo que se establece
entre el niño y su madre a veces es imposible de explicar, se da de manera automática
e instintiva. Este lazo perdurará a través de todo el ciclo vital, en menor o mayor
medida.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.2.2 Teorías psicoanalistas

Burlinngham y Anna Freud (hija de Sigmund Freud) tuvieron algunas conclusiones al


respecto sobre el apego infantil:

- Solamente durante el segundo año de vida el apego entre una madre y su hijo
está en auge, esto es; en su plenitud.
- Los niños se apegan a sus madres aunque estas estén de mal humor, tristes,
enfadadas o incluso les traten mal. El niño sentirá igualmente su apego y lo
necesitará. Dicho apego solamente desaparecerá si la madre también
desaparece. Esto explica que el apego es necesario en el niño, instintivamente
se necesita de la protección de la madre o cuidador sustituto en el caso que no
sea la madre biológica quien se haga cargo del niño.

A partir de estas dos conclusiones, así como por la preocupación por la relación tan
temprana del niño con su madre, se comenzó a estudiar más sobre el tema y fue el eje
central de muchos psicólogos.

Los primeros estudios relacionados con este tema fueron los de René Spits en el 1935,
un psicoanalista que inició sus estudios mediante la observación de niños
abandonados por sus madres biológicas y que vivían en centros de acogida y
orfanatos. Estas observaciones le permitieron llegar a la conclusión que la madre sería
la portavoz del entorno exterior y a través de ella la criatura podría iniciar a constituir
la objetividad del medio externo.

Spitz estuvo de acuerdo con las hipótesis de Sigmund Freud acerca de la teoría del
impulso secundario. Defendía que las verdaderas relaciones objetales nacen de la
necesidad de alimentarse.

Según Freud (padre) el amor que nace del niño hacia su madre es a causa de que ella le
sacia su necesidad de hambre, por lo que el niño se apega a ella porque esta le
alimenta y le estimula sus zonas erógenas (boca al alimentarlo, genitales al cambiarle
el pañal, etc.). No obstante, años más tardes él mismo diría que en las bases

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

filogenéticas no importa si el infante ha mamado o ha comido de biberón o no ha


disfrutado de ternura en los cuidados de la madre.

Otra investigadora, Melanie Klein afirmaba que la relación que hay entre un niño y la
madre va mucho más allá de saciar su hambre y otras necesidades fisiológicas. Aunque
en una de sus últimas aportaciones daba mucha importancia al pecho y en el hecho de
dar de mamar al niño, suponía que existía algo más sin llegar a ninguna otra
conclusión.

Los psicoanalistas de manera general sostienen que la calidad de relación entre la


madre y el niño es muy importante para el correcto desarrollo de la personalidad del
niño, así como para la seguridad emocional, llegando a la conclusión que es realmente
importante para que él pueda explorar su entorno y desarrollarse bien,
cognitivamente hablando.

2.2.3 Bowlby y su teoría etiológica

Bowlby en el año 1958 planteó una teoría que se diferenciaba de todas estas
anteriores que hemos visto. Su teoría tenía también planteamientos psicoanalistas,
como el del medio ambiente de Winnicott o conceptos de psicología cognitiva que
dicen que el niño desarrolla modelos que representan el mundo que lo rodea y a él
mismo.

Bowlby planteó que el lazo que une al niño con la madre se debe a unos mecanismos
de conducta, los cuales hacen que el niño inevitablemente se una con su madre.

En el 1968, diez años después, definió el comportamiento de apego como otro


comportamiento más que hace que se llegue a una proximidad con un adulto o se
aleje. Este percibe el apego como fruto de la interacción del niño con el medio que lo
rodea pero en especial con la figura adulta que más prevalece en ese ambiente, la cual
la mayoría de las veces es la madre. Junto con el medio ambiente y la madre se forman
mecanismos de conducta que activan este apego, generalmente desde los ocho meses
hasta los tres años de edad. Bowlby definió el apego como cualquier otra forma de

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comportamiento propia de los seres humanos, capaz de acercar personas, habiendo


unas más preferidas que otras.

Como consecuencia de la relación entre el niño y su ambiente, en especial la madre, se


forma un determinado o determinados sistemas de comportamiento, los cuales se
activarán más o menos dependiendo del apego que exista. De este modo, Bowlby
establece que el apego está formado por tendencias de la conducta y las emociones.

A día de hoy, esta teoría es la más aceptada a la hora de intentar explicar las
relaciones de apego entre el niño y su madre. Este ejemplo se inspiró desde un
principio en las investigaciones del desarrollo infantil, en la etapa crítica, que es
aquella en la que el organismo está preparado biológicamente para adquirir ciertas
conductas y a condición de recibir una respuesta adecuada del entorno.

Este concepto es importante porque intenta explicar las complejas conductas sociales
y cognitivas de las personas, que se manifiestan en períodos de tiempo más
determinados.

Este psicólogo defendía también que las tendencias innatas del niño hacen que los
adultos siempre estén cerca para poder ayudarle y que salga adelante. Los adultos
estarán listos por el desarrollo para responder a las exigencias del niño.

Cuando observó los problemas emocionales de niños que crecían en orfanatos u otros
centros, Bowlby se dio cuenta que estos niños tenían dificultades para crear relaciones
estrechas y cercanas, por lo que relacionó este problema con la carencia de no tener
madres durante los primeros meses o años de vida.

Tanto fue su interés en este tema que intentó dar una explicación etológica del cómo y
por qué se crea el vínculo con su madre.

Su hipótesis niega el principio de la etología clásica que dice que si se crea esta unión
tan fuerte es por la necesidad de sobrevivir que tiene la criatura. Este vínculo se
formará desde un momento crítico y cuando pasa este tiempo puede ser imposible
formar una verdadera relación especial y emocional.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Según Bowlby el establecimiento de la unión afectiva evoluciona a través de cuatro


etapas:

1. ETAPA DE PREAPEGO

- Va desde que el niño nace hasta las seis primeras semanas, más o menos.
- El comportamiento del bebé se basa en reflejos específicos e instintivos que
tienen un gran valor para sobrevivir.
- A través de las formas de expresarse del niño (llantos, sonrisas, abrazos,
miradas, etc.), este es capaz de dar respuesta a las interacciones que vienen de
otros adultos.
- Los niños tratan muchas veces de que surja el contacto físico.
- Reconocimiento sensorial muy básico hacia su madre. Prefieren la voz de la
madre que la de cualquier adulto, a pesar que aún no exista la unión de apego
tan fuerte que se caracteriza más adelante.

2. ETAPA DE FORMACIÓN DEL APEGO

- Va desde las primeras seis semanas de vida hasta los seis u ocho meses.
- El infante dirige su conducta y responde a su madre de manera más
comprensiva.
- Comienza a sonreír más claramente y acompaña con la mirada a su madre.
Como hemos repetido anteriormente la persona con la que sellará más lazos
será con su madre.
- No mostrará desasosiego si le separan de su madre en un momento dado si el
niño sabe que sigue cerca. Lo que provoca el típico berrinche en los niños la
mayoría de las veces es cuando nota que deja de tener contacto humano, por
ejemplo cuando está él en la sillita o en la cuna.

3. FASE DE APEGO. AUGE

- Va desde los seis u ocho meses hasta los dos años de edad aproximadamente.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

- Se forma un gran lazo maternal con la madre, por lo que se refiere a la etapa de
la vida en la que más fuerte está la relación entre ambos. Cuando el niño note
que su madre no está, se enfadará o se pondrá triste.
- La mayoría de las acciones que haga el infante serán para llamar la atención de
ella.

4. CREACIÓN DE RELACIONES CORRELATIVAS

- Va desde los dos años de edad hacia adelante.


- El niño empieza a hablar y expresarse más claramente. Es capaz de hacerse una
imagen mental de su madre aunque ella no esté presente. Poco a poco irá
desapareciendo la ansiedad de no sentir a la madre cerca, ya que él mismo
sabrá que si su madre desaparece volverá, que será cuestión de un rato que
ella vuelva.

2.2.4 Relación entre las hipótesis

El objetivo de Bowlby respecto a su teoría fue crear una variante de la hipótesis de las
relaciones objetales que hemos hablado en apartados anteriores. En su día, tanto los
alumnos de Melanie Klein como los de Anna Freud lo juzgaron, ya que creían que era
una teoría no suficientemente dinámica ni restrictiva por elogiar los aspectos
evolutivos a los simbólicos.

Tanto el psicoanálisis como campo para estudiar la psicología infantil como la teoría
del apego están de acuerdo que el papel de la madre y su sensibilidad hacia el niño es
vital para el correcto desarrollo del infante. Algunas de las desemejanzas fueron
criticadas por el mismo Bowlby. Entre algunas de ellas fueron:

- La importancia que él mismo le da al ambiente familiar del niño.


- Destaca que el entorno familiar puede tener mucha importancia en el
desarrollo y origen de enfermedades mentales.
- Los padres o cuidadores principales pueden ser los principales responsables del
desarrollo emocional del infante.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Estas definiciones coinciden con las teorías de otros autores, como por ejemplo de
Winnicott y Bion sobre la función de la madre. Hay varias semejanzas con otros
aspectos como que la madre suficientemente buena, de Winnicott; la dependencia de
la madre (Fairbain) y la confianza básica y necesaria (Erikson).

Tal vez las mayores diferencias con los enfoques más clásicos del psicoanálisis estarían
en que Bowlvy no cogió los conceptos de fases psicosexuales y de la fijación de la
madre, sino que usó conceptos de control y biológicos. Además secundó en los
conceptos de la teoría de la mente humana, la psicología cognitiva con el fin de que
sus descripciones fueran más precisas para el psicoanálisis.

La hipótesis del apego infantil ha tenido un recorrido parecido a la psicología


experimental, lo que ha llevado tal vez a fijar una cierta diferencia en la formación de
las conceptualizaciones, ya que ha consistido en la observación directa de los niños en
diferentes escenarios. Todo ello ha contribuido a la idea de que los analistas del apego
infantil consideren los diferentes grupos de apego sin tener en consideración los
procesos psíquicos que hacen que se formen ciertas conductas y comportamientos.
Como se trata de la observación de la conducta del niño algunos psicólogos e
investigadores lo han apodado como conductismo del apego.

Bowlby discrepa de esta teoría sobre conductismo, ya que cree que las figuras de
apego implican modelos de funcionamientos internos del niño, semejantes de los del
psicoanálisis.

Stern, en cambio, en sus estudios de los años 90 sobre la primera infancia, tomó
recortes de la teoría del apego poniendo énfasis sobre todo en que el apego es una
forma de ver las experiencias subjetivas del niño conforme la relación afectiva con su
madre, destacando sus conceptos como sentidos subjetivos y como nacimiento del
desarrollo cognitivo y emocional del niño.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.2.5 Bowlby y su teoría del apego

Aunque antes hemos hecho un pequeño énfasis en la formación del apego que
sostenía Bowlby seguidamente detallaremos su teoría sobre el apego del niño.

El aspecto clave de la teoría de Bowlby se refiere al sistema conductual, el cual crea


una organización homeostática para asegurarse de que una determinada decisión se
mantenga dentro de límites apropiados. Esto significa que la conducta de apego se
estructura por un sistema de control, parecido a los sistemas de control fisiológicos
que sostienen dentro de ciertos límites las medidas fisiológicas (como la presión
sanguínea, por ejemplo). De esta manera, el sistema de control del apego es lo que
hace que se sostenga la balanza entre cercanía y distancia con la figura del apego,
normalmente la madre.

El método de apego es un regularizador de la experiencia emocional y subjetiva. Según


Bowlby la presencia de un método de control del apego y su vínculo con los métodos
operantes de sí mismo, métodos de funcionamiento interno, y de las figuras de apego,
forman una serie de características centrales en la actividad de la personalidad.

La salud, por otra parte, estará enlazada con la capacidad de la persona para poder
reconocer la figura adecuada que le proporcione seguridad y su capacidad para
participar en la instauración gratificante para ambos: individuo (niño)- persona segura
(madre).

También, según Bowlby, la tendencia a relacionarse con otro es primaria y secundaria,


formada por el placer de las necesidades orales (según sostenía Freud, amamantar).
Las hipótesis principales dicen que el niño forra una relación estrecha con su madre
porque esta le alimenta. Se centra en la alimentación y no en el placer oral. También se
diferencia porque se cambian los conceptos de dependencia por los de apego,
confianza y desconfianza, ya que cree que definirlo como dependencia tiene un
significado más bien negativo y no está bien relacionado con el objeto de apego. El
apego es un proceso natural y necesario, y, en cambio, la dependencia es un proceso

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que no debería suceder, llegando a ser incluso enfermizo, desde algunos puntos de
vista.

2.3 SEGURIDAD DEL APEGO

Situación extraña de Ainsworth

En relación a este tema, la única persona que se dedicó a su estudio fue la psicóloga
estadounidense Mary Ainsworth (1913-1999), que que propuso una técnica para
estudiar la calidad del apego entre el niño y su madre durante los dos primeros años
de vida del niño. ¿En qué consistió este método o técnica?

La psicóloga y sus colaboradores iniciaron sus trabajos partiendo de la base de que un


vínculo afectivo apropiado suministra unos sentimientos de seguridad en el infante
que se hacen muy evidentes con la presencia de su madre. Esta seguridad hace que el
niño investigue con más constancia el entorno que lo rodea.

Ainsworth y sus compañeros idearon una postura de laboratorio en la que a través de


ocho fases el niño iba sufriendo separaciones y encuentros con su madre y con una
persona extraña para él. Alrededor de estas ocho fases se identificaron tres tipos de
apego:

- Apego seguro.
- Apego evitante.
- Apego resistente.

Sumado a estos tres tipos principales, debemos añadir el APEGO DESORGANIZADO,


como resultado de las investigaciones de Main y Solomon.

Veamos en qué consiste el experimento de la persona extraña:

1. Se ponen a la madre y su hijo en la sala juntos durante 30 segundos.


2. La madre deja al niño que juegue mientras ella se sienta y lo mira durante
tres minutos (el niño se siente seguro porque ella está ahí mientras él hace
otras cosas).

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

3. Un extraño entra y habla con la madre durante tres minutos. El niño


presiente al extraño y se alerta, pero sigue estando seguro porque su
madre sigue estando a su lado (base segura).
4. La madre se va de la sala durante otros tres minutos. El adulto va hacia el
niño y este coge ansiedad ante la separación de la madre. El extraño
responde a las iniciativas del niño y trata de calmarlo.
5. La madre vuelve a entrar durante otros tres minutos. Si ve que el niño está
ansioso trata de calmarlo, y si no vuelve a estar con él. Reacción del niño
ante el encuentro.
6. La madre y el extraño se van de la sala y dejan al niño solo durante otros
tres minutos. El niño se vuelve a encontrar ansioso. Ansiedad por
separación.
7. El extraño entra en la sala durante tres minutos e intenta consolar al niño.
El niño se calma. Capacidad del niño por ser consolado y calmado por un
extraño.
8. La madre entra de nuevo y si es necesario lo consolará (a no ser que el
extraño lo haya calmado) y tratará que el niño vuelva a jugar y estar
interesado por su entorno, los juguetes. Reacción ante el encuentro.

Gracias a este estudio, Ainsworth se percató de tres patrones organizados de


respuestas infantiles:

- Seguro: Este apego se caracteriza por la ansiedad del niño cuando la madre se
separa de él y el reaseguramiento del niño cuando ella vuelve (método interno
de confianza con el cuidador (madre)).
- Ansioso y evitativo: Cuando el niño tiene poca ansiedad durante la separación
y desinterés cuando ella vuelve (desconfianza en la disponibilidad del cuidador
(madre)).
- Ansioso y resistente (ambivalente): Cuando el niño se muestra muy ansioso al
irse la madre y al volver de nuevo el niño sigue estando ansioso y no se
tranquiliza incluso cuando ella ya ha regresado. Estos niños que actúan de esta
manera tienen muy limitada su exploración y juego, se perturban demasiado

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

ante la separación con su madre o cuidador principal y tienen problemas en


volver a tranquilizarse.

A partir de este estudio se llegó a la conclusión que la organización segura tenía


relación con la afectividad de la madre a las señales del niño, mientras que las dos
maneras de organización de apego inseguro/indiferentes – evitativo y el abiertamente
ambivalente/resistente estaban enlazados, respectivamente, con el rechazo a la madre
y la falta de predictibilidad de la madre.

No obstante, Main estableció que la adquisición de las capacidades de mentalizar


forma parte de un desarrollo intersubjetivo entre el niño y sus figuras más
representativas. Estos procesos pueden facilitar la formación de modelos
mentalizantes. Una figura principal reflexiva aumenta la probabilidad del apego seguro
del niño, el cual, a la vez, facilita la evolución de la capacidad de mentalizar, o sea, que
considera que la armonía en la relación entre el niño y su madre participa a la
emergencia del pensamiento simbólico.

2.4 MODELOS DE APEGO

2.4.1 Apego seguro

Los niños que tienen el denominado apego seguro pueden llorar o no llorar, pero
cuando lo hacen es por la preferencia a la madre ante el extraño. Estos niños siempre
buscan el contacto con la madre y cuando lo encuentran dejan de llorar o reducen su
llanto, cuando la madre entra en la sala. Estos niños representan un tercio en total.

Un patrón óptimo muy característico del apego seguro se debe a la sensibilidad de la


madre, una adecuada percepción, una interpretación correcta y una respuesta clara y
apropiada a las señales del niño, reaniman las interacciones sincrónicas (Aizpuro,
1994).

Los niños con apego seguro son capaces de usar a sus cuidadores principales o madres
como una base segura cuando estos están ansiosos, tristes, angustiados, etc. Tienen
madres que son sensibles a sus necesidades y por este motivo tienen tanta confianza

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

en ella, ya que la figura de apego siempre estará ahí cuando el niño lo necesite para
ayudarles y ofrecerles todas sus necesidades: contacto físico, alimentación, etc.

Estas madres, según el estudio de la persona extraña, suelen ser más cálidas con sus
hijos, más estables y con relaciones íntimas más agradables. En el ámbito
interpersonal, tienden a ser madres más integradas y con perspectivas coherentes de
sí mismas. También tienden a tener una alta accesibilidad a esquemas y experiencias
positivas, lo que las lleva a tener muchas más expectativas positivas sobre sus
relaciones con otras personas, a ser más confiadas y a intimar mejor (Freeney, B. &
Kikpatrick, L.).

2.4.2 Apego evitante

Estos niños no muestran inquietud, ansiedad o enfado cuando la madre se marcha de


la sala, sino cuando están solos sin ningún adulto alrededor. No ponen resistencia al
contacto físico con su madre pero no ponen ninguna prisa en ir a saludarla y tampoco
muestran tanta alegría o calma. Estos niños representan según el estudio un 20%.

Estos niños suelen poner cierta distancia de objetos y personas que para ellos pueden
resultar amenazadores. Los términos que se utilizan para este tipo de niños es el de
huida o evitación, ya que suelen ser más desconfiados.

La conducta de evitación y la de apego en este tipo de niños se suele dar asiduamente,


ya que las dos, de una manera u otra, cumplen su cometido de proteger. El niño se
protege pidiendo los brazos de su madre o simplemente no se da cuenta de las cosas
que tiene a su alrededor o intenta huir. Pese a su similitud hay una pequeña línea
entre estas dos clases de conducta:

- La conducta de apego puede ser activada por el cansancio o enfermedad, o por


una situación que provoque miedo al niño. Por lo tanto las condiciones de
huida y apego no siempre serán las mismas.
- Cuando los dos comportamientos son activados a la vez no siempre serán
compatibles. Vamos a poner un ejemplo: se puede producir una situación
complicada cuando tanto el estímulo que provoca el rechazo del niño como el

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

estímulo que provoca el apego se encuentran ubicados en la figura en quien se


centra su apego. Esto significa que si el niño quiere huir de una situación
amenazante estaría dispuesto a pasar cerca de ella para llegar a la protección
de su madre o figura de apego principal.

Un comportamiento de apego evitante o complicaciones en la unión entre la madre y


el niño se ha asociado con el maltrato al niño por parte de su cuidador principal o
figura de apego. Este maltrato puede ser tanto físico como verbal, sea a través de la
indiferencia de la madre hacia su hijo o por una inhabilidad psicológica (Egeland y
Erikson).

Este tipo de apego también se ha asociado con el síndrome no orgánico de detención


del desarrollo, el cual se basa por carencias emocionales o nutricionales del niño, lo
cual lleva a una pérdida de peso del niño y a un retraso en su desarrollo físico, social y
emocional.

A estos niños con este tipo de apego también les cuesta más acceder a sus recuerdos
positivos, centrándose todos sus recuerdos en malas experiencias, y causando de esta
manera que sean desconfiados, teniendo dificultades para acercarse a otras personas.

Las progenitoras de este tipo de niños suelen ser intrusivas, lo que causa que el niño
no muestre muchos actos de apego o incluso angustia hacia ellas. Estos son evasivos
hacia la madre que busca su proximidad, creando de esta manera un estado de
confusión en la criatura.

Algunos niños con este tipo de apego pueden llegar a tener una conducta afectiva
basada en la ansiedad, mostrando de esta manera un desapego hacia la madre y
volviéndose desconfiados ante las otras personas. Este comportamiento a veces lleva a
que desarrollen agresividad y sean niños que no hagan caso de las órdenes.
Comúnmente, este comportamiento es más propenso en niños que niñas. Las niñas
muestran este sentimiento de desapego con ansiedad, en vez de con violencia.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.4.3 Apego ansioso

Los niños con este tipo de apego suelen buscar el contacto con la madre y, al mismo
tiempo, también les cuesta tranquilizarse cuando ellas vuelven a sus brazos. A veces el
niño agreda a la madre debido a la ansiedad que sufre.

Cuando se separan de sus madres, estos niños responden de manera muy angustiosa e
intensa, con lloros, gritos y ansiedad, buscando la proximidad con sus madres pero al
mismo tiempo resistiéndose ser calmados por ellas.

Este comportamiento y tipo de apego en los niños se debe a las malas habilidades de
sus cuidadores, ya que estos niños acaban desarrollando un comportamiento el cual
no tiene expectativas de confianza respecto al acceso o respuesta de sus padres. Estos
niños desean mucho contacto íntimo pero también son inseguros ante este ya que
piensan que en algún momento se perderá. Sienten deseos de tener nueva
información pero a causa de sus conflictos internos se alejan.

Este tipo de apego también se da en los casos en que el propio cuidador principal o
padre causa miedo al niño, mediante amenazas e incluso actos de violencia. Cuando
esto pasa en niños muy pequeños, estos no huyen de esta hostilidad, sino que se
pegan todavía más a ella, causando esta situación conflictos y desequilibrios
emocionales en el niño, retrasando de nuevo su desarrollo emocional y social.

2.4.4 Apego resistente

Los niños con este tipo de apego, antes que la madre abandone la sala, ya buscan el
contacto y estar próximos a ella, aunque la madre siga estando junto a ellos.

Cuando la madre se va y vuelve al cabo de un rato, los niños con esta clase de apego se
enfadan, llegando incluso a pegar o dar golpes y esconderse de ella. Siguen llorando y
consolarlos se vuelve una labor muy dura. Este tipo de niño representa el 10%.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.4.5 Apego desorganizado

Este tipo de apego es caracterizado por una considerable inseguridad entre el vínculo
materno-filial. Cuando la madre volvía a la sala después de haberse ausentado durante
tres minutos, los niños mostraban acciones muy contradictorias; dejaban que la madre
los cogiera en brazos pero luego no las miraban a la cara, mantenían una expresión
facial sin definir, lloraban al cabo de un rato después de ser calmados, se mostraban
fríos y distantes con la madre, etc.

Se trata de niños con una gran desorganización de sus estados emocionales. Estos
suponen un 5% del total.

2.4.6 Otros tipos de apego

Los apegos que acabamos de describir son los tipos de apego que se obtuvieron a
partir del experimento extraño.

No obstante, otros psicólogos establecen otros tipos. Estos son:

- Main y Cassidy (1988): El tipo A (evitante); tipo B (seguro) y tipo C


(ambivalente).
- Bartholomew (1993): Seguro, temeroso, alejado y preocupado (por la imagen
que se tiene de uno mismo y de la figura de apego).
- Byng Hall (1990): Evitante, seguro, ambivalente y desorganizado o
desorientado.
- Vargas y Días Loving (2001) a través de un estudio de campo con niños de
escuela encontraron siete tipos de apego:
o Evitante-ansioso-agresivo.
o Seguro-externo.
o Seguro-interno.
o Evitante-independiente.
o Preocupado-amistoso
o Manipulador.
o Interdependiente-cercano expresivo

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

- Martínez-Stack (1994): Seguro/autónomo; dependiente/preocupado;


evasivo/rechazante y desorganizado.
- Tipos de apego en la pareja propuestos por Ojeda (1998), también identifica
siete tipos de apego:
o Miedo/ansiedad.
o Inseguro/celoso.
o Seguro/confiado.
o Realista/racional.
o Independiente/distante.
o Distante/afectivo.
o Dependiente/ansioso

2.5 FORMACIÓN DEL APEGO

2.5.1 Desarrollo

Stroufe y Rutter (1984) mencionaron que entre las labores del desarrollo de los niños
entre cero y un año se encontraba la regulación biológica, considerando que una
interacción armoniosa con la madre crea una buena relación de apego. Con niños de
un año a dos años y medio predominaba la exploración, experimentación y habilidad
del mundo del objeto (la madre como base segura), por lo que la individualidad del
niño y su autonomía provocan que responda correctamente al control externo de sus
impulsos.

Klauss y Kenell (1976) consideraban que el contacto de la madre durante las primeras
horas del niño después de nacer daba un mayor apego entre ambos. Otros estudios
recientes no consideran importante esta conclusión, aunque tampoco niegan que
dicho contacto entre madre e hijo produzca un vínculo afectivo muy grande.

Las labores evolutivas propias de cada etapa empiezan en los primeros meses de vida,
donde se produce una fuerte unión afectiva con los padres y respuestas a las
exigencias paternas y sociales sobre el control de los esfínteres, la alimentación, etc.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Antes que el niño tenga dieciséis semanas, las respuestas especialmente hacia una
figura en particular son muy pocas y solamente se pueden apreciar si se observa muy
detalladamente, aunque los miembros del seno familiar sí que son capaces de
percibirlas, como por ejemplo que el niño responda más a la madre que al padre, al
hermano mayor ante el menor, etc.

Piaget en el 1937 dijo que a partir de los seis meses de edad hay más pruebas de que
el niño comience a concebir el objeto como algo que existe fuera de sí mismo, como
cosas propias, en un concepto de relaciones causales y espaciales, incluso al no
percibirlo directamente, que lo que haría sería buscar ese objeto.

La mayoría de los resultados que se han obtenido, por lo tanto, dicen que los niños
desarrollan antes esa capacidad en relación con las personas que en relación con las
cosas físicas, capacidad que no se desarrolla hasta alcanzar el noveno mes de vida.

Poder confiar en una figura de apego que haga que el niño se sienta accesible y
responda todas sus peticiones depende de varios puntos:
- Que la figura de apego sea una persona que pueda satisfacer todos los
requerimientos del niño (alimentación, seguridad, afecto, etc.).
- Que una persona misma, de acuerdo con las estimaciones, sea o no el tipo de
individuo hacia quien una tercera persona pueda responder con muestras de
afecto. Como resultado el modelo de la figura de afecto y el modelo de sí
mismo suelen desarrollarse de tal manera que se complementen y se reafirmen
entre ellos (Bowlby, 1985).

La evolución emocional durante el primer año de vida sienta la base de la salud mental
de la persona, pero desde el nacimiento y las semanas siguientes, el apego del niño se
va consolidando. De este modo se ha demostrado que las progenitoras que sufren
depresión post-parto o se sienten tristes en las semanas posteriores al nacimiento,
aumentan la probabilidad de que sus hijos más grandes se vuelvan retraídos y se
reduzca el apego por la falta de atención y los continuos cuidados al nuevo miembro
de la familia.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

A partir de los siete meses los infantes son muy delicados emocionalmente a las
separaciones y sensibles también a percibir separaciones que no se esperan como
amenazas a la relación de afecto con su madre y padre. Antes de los siete meses no
son del todo sensibles porque los lazos afectivos todavía no se han creado del todo.

También, a partir de los cuatro años de edad los lazos afectivos se reducen, ya que el
niño ha adquirido habilidades cognitivas que mantiene con sus padres o figuras de
apego cuando no están.

En esta fase muchos niños usan juguetes, muñecos u otros objetos que les inspiran
confianza. Estos objetos hacen que el niño pueda controlar su ansiedad cuando sus
figuras de apego no están. El tipo de apego que se forma al año de vida predice el tipo
de apego que se tendrá a partir del año y medio.

Conforme los niños van haciéndose grandes estos pueden apoyarse en la visión y
comunicación oral como alternativa para mantener contacto con su madre.

Al lado de una figura materna sensible a sus peticiones, generalmente, el niño se


muestra feliz y satisfecho y una vez que el niño aprende a andar explorará su entorno
con valor, porque está su madre presente. Sin embargo cuando ella no está y el niño
comienza a explorar se asustará más rápido, será más desconfiado y se pondrá en
alarma ante cualquier imprevisto (escuchar un plato que se rompe, ver que el gato se
pelea con algún animal, el sonido de las obras de la casa de al lado, etc.).

Cuando el niño se da cuenta que su madre se va y no volverá casi siempre intentará


detenerla o ir a buscarla para estar de nuevo junto a ella. No superará su ansiedad del
todo hasta que no consiga cumplir su objetivo de volver a tener su madre cerca,
manteniéndose en alerta y algo más desconfiado.

Ya en la etapa adolescente el vínculo de apego que une al hijo con sus figuras de apego
cambia, ya que otros adultos (como los profesores, abuelos, tíos, hermanos mayores,
etc.) comenzarán a tener igual o incluso más importancia que sus padres. Esto está
acompañado por el nacimiento de la atracción sexual que empieza a sentir el
adolescente por compañeros o compañeras de su edad.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

En la adolescencia los cambios individuales en el apego se hacen más grandes. En un


lado estarán los adolescentes que se apartan por completo de sus figuras de apego, los
padres; y por otro lado estarán los adolescentes que siguen apegados a ellos y son
incapaces de dirigir sus conductas de apego hacia otros adultos. En un punto
intermedio se encontrarán los que tienen aún un apego fuerte con sus padres pero
otros vínculos con otras personas también importantes, en mejor o mayor grado.

El vínculo paterno-filial se mantendrá en la edad adulta y afectará a la conducta de la


persona en diferentes formas. En la etapa de la vejez cuando la conducta de apego ya
no se puede mantener con padres que han fallecido, abuelos, tíos, etc., esta se dirige
hacia las personas más jóvenes del círculo familiar cercano como hijos, nietos y
sobrinos.

Durante la etapa adolescente y adulta, parte del comportamiento de apego no


solamente se suele enfocar en personas fuera del círculo familiar, sino también hacia
grupos o instituciones fuera de esta, como por ejemplo compañeros de extraescolares
y actividades de ocio, trabajo, universidad, grupos de apoyo, religiosos, etc. Estas
relaciones de apego pueden ser iguales o más satisfactorias para la persona, aunque
siempre se centrarán en personas determinadas, como por ejemplo un muy buen
amigo del trabajo, el mejor amigo en la universidad, el mejor compañero de gimnasio,
etc.

Frente a situaciones desagradables, como enfermedades o desgracias, los adultos son


normalmente más exigentes con las otras personas. Cuando sucede una catástrofe o
situación de peligro, la persona buscará el apoyo y estar al lado de algún conocido con
el que confíe. Hay una secuencia ya establecida sobre el miedo a los desconocidos
durante el desarrollo cognitivo. Esta es:

- Los primeros días de vida el niño no diferencia entre personas de su circo


familiar o fuera, se comporta de manera similar entre todos.
- Durante los primeros meses los objetos que se le presentan desencadena
respuestas de interés y sin miedo.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

- De los 3 a los 6 meses la reacción ante personas desconocidas es positiva,


aunque ya comienza a diferenciar entre la gente de su alrededor y la que no.
- De los 6 a los 8 meses: El niño se vuelve más cauto ante el desconocido.
- De los 8 a los 9 meses: Miedo a los desconocidos.
- De los 9 a los 12 meses: aumento en la intensidad de la conducta del miedo
hacia los desconocidos.
- A los dos años es cuando hay un mayor temor hacia los desconocidos, y a partir
de esta edad irá perdiendo intensidad paulatinamente.

El desarrollo del apego va desde que nace hasta los seis años y se divide en etapas:

DESARROLLO DEL APEGO Y MIEDO A LOS DESCONOCIDOS

0 – 3 meses No hay diferencia de las personas que


interactúan con él.

3 – 5 meses No rechaza a los extraños pero prefiere a las


personas de su entorno.

Se va formando la relación de apego y por


tanto el temor hacia personas desconocidas
6 - 12 meses va aumentando poco a poco. Quiere estar
con sus figuras de apego.

Formación del apego. A la vez el niño irá


cogiendo cierto grado de independencia de
1 – 6 años las figuras principales gracias a que aprende a
hablar, pensar y andar.

Toda esta evolución tiene unas ganancias y unas pérdidas de privilegios que hacen que
el infante tenga a la vez deseos de seguir y de retroceder en las nuevas situaciones con
las que se encuentra.

Durante toda esta etapa el niño va aceptando mejor las separaciones cortas, como por
ejemplo cuando su madre se va a trabajar, ya que el niño sabe que el adulto volverá; el
contacto no será tanto y el niño por lo tanto no necesitará la figura del apego para
explorar a su antojo. En momentos más vulnerables, como puede ser a causa de una
enfermedad, enfado o tristeza, será cuando más necesite la figura de apego y el
contacto con esta.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Dejando de lado a los padres, otras figuras de apego importantes son los abuelos. A
menudo, estos suelen cuidar del niño cuando sus padres tienen que trabajar, de modo
que el niño, durante sus primeros años de vida, suele pasar mucho tiempo con sus
abuelos, creándose así otra relación de apego realmente estrecha.

Durante esta etapa pueden surgir algunos problemas que suelen derivar en un
importante conflicto emocional en el niño. Algunos de ellos son los siguientes:

- Las discusiones, distanciamiento o separaciones de sus padres hacen creer al


niño que la familia es poco consistente y se rompe.
- Si la escuela le va bien será un potenciador y protector para él, pero si va mal,
esta será un factor de riesgo para el niño.
- La muerte de un familiar querido. Al sufrir una trágica pérdida el niño será
consciente de la muerte, creyendo que nadie está para siempre en el mundo.
Ante esta situación, las mayores figuras de apego le han de dejar claro al niño
que la muerte es natural, así como también las separaciones de las madres, el
colegio, etc., en definitiva, todos los factores que pueden hacer que el niño
pierda estabilidad emocional.

Poco a poco, mientras el niño vaya creciendo y pasando más tiempo con sus amigos o
compañeros de clase estos irán sustituyendo un poco las funciones que cumplían las
figuras de apego principal, como la compañía, cariño, juego, etc.

Durante la adolescencia, el adolescente comenzará un gran proceso de independencia


de su núcleo familiar. Los abuelos serán más mayores y ya no interactuará tanto con
ellos, los hermanos pequeños ya no serán su compañía en los juegos o diversión
dentro de casa, pasará más tiempo fuera de casa yendo al instituto, realizará
actividades extraescolares y saldrá con amigos. Todo esto hará que el niño,
inevitablemente, se vaya distanciando, aunque no separando, de sus figuras de apego,
la gran mayoría de las veces de sus padres.

Aunque exista este distanciamiento, las figuras de apego serán un gran apoyo para
conocer a sus iguales.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Cada adolescente irá adquiriendo su autonomía de una forma u otra. Esta separación
del núcleo supondrá siempre una crisis con los padres, la cual será conflictiva si se el
adolescente discute, grita, no hace caso, pide que le dejen en paz etc.; o pacífica, si el
adolescente, a pesar de querer su autonomía, pasa tiempo en casa y no discute sin
motivo. Si la relación es pacífica, el adolescente podrá confiar en sus padres y
necesitarlos, aunque inevitablemente pasará menos tiempo con ellos.

De este modo, y a medida que pasen los años, el niño irá aumentando sus figuras de
apego, siendo estas la mayoría de las veces sus amigos durante la adolescencia, con los
cuales confiará y pasará mucho tiempo, en el instituto y fuera de este. También habrá
unas revisiones de las construcciones mentales previas.

Ya en la edad adulta el apego es complicado de describir porque cada individuo tiene a


lo largo de su vida diversos estados emocionales, mentales y situaciones (casados,
solteros, viudos o divorciados). También influyen bastante las experiencias y los
cambios vividos a lo largo de todas las etapas; infantil, adolescencia y juventud.

En la primera etapa de la vida adulta, por ejemplo, se tendrá una vida en pareja pero
sin hijos, y las relaciones con el antiguo núcleo familiar se empiezan a organizar de
nuevo. Esto puede llevar a tener conflictos con el actual sistema familiar que es la
pareja. Esta pasará a ser la principal figura de apego y cumplirá con las cuatro
funciones propias del apego infantil:

- Deseo de proximidad y contacto.


- Protesta por la separación.
- Base de seguridad emocional.
- Bienestar con la presencia del otro.

Hay una diferencia entre el apego infantil y el adulto, y es que la relación de la persona
adulta es más recíproca. Siendo niños el adulto da un cuidado incondicional al niño sin
esperar nada a cambio. Los adultos aceptan la distancia, ya que saben que no es una
pérdida y tienen más vínculos afectivos, como los amigos o los compañeros de trabajo.
Ya en la etapa adulta las relaciones se dan primordialmente con la pareja y vienen los

91
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

hijos. El adulto por lo tanto tendrá que aceptar la gran cantidad de cambios en su vida
que provocan los hijos; aumento de las tareas del hogar, más gastos económicos,
menos disponibilidad para hacer actividades de ocio, dificultades que pueden llegar a
crear conflictos con la pareja, etc. El adulto, ya siendo padre o madre, será una figura
de apego para varias personas; su pareja y sus hijos.

En la mediana edad el adulto afrontará diversos conflictos: una posible crisis de


mediana edad, cuidados o muerte de los padres, independencia de sus hijos,
distanciamientos, etc. Cuando se van lo hijos, si la relación de pareja sigue siendo
buena se verá reafirmada por la seguridad de los años conviviendo juntos y se
aceptará sin ningún inconveniente el distanciamiento de los hijos. Si al contrario, la
relación de pareja tiene problemas que no se han solucionado, se verá aún más
afectada y sufrirá más problemas.

Ya en la vejez y con la jubilación todo se vuelve a reorganizar. Si se tiene una buena


salud, el adulto podrá dedicar más tiempo de ocio y pasar más ratos con su pareja. Y si
la relación con los hijos y pareja también es buena se podrá pasar más tiempo en
familia, haciendo más fuerte el vínculo familiar y creando seguridad para todos. Si en
cambio había conflictos internos con la pareja que estaban camuflados por las
distracciones del día a día, como es el trabajo, es en esta etapa cuando podrían aflorar
y llevar a la pareja a una crisis.

Al final del ciclo vital una persona puede ver el final de su vida con sentimientos de
autorrealización personal o sentimientos negativos, como pensar que la ha
desperdiciado o no ha hecho todo lo que hubiese querido. Uno de los cónyuges tendrá
que afrontar el final de su vida con la enfermedad y muerte del otro. Se van perdiendo
los hermanos, amigos y va creciendo un sentimiento de soledad.

La soledad emocional es sentida como la falta de vínculos con personas que sabemos
que son importantes e incondicionales para nosotros. La soledad social en cambio
tiene que ver con la ausencia de relaciones sociales, ya que a uno le falta su figura de
apego principal y los hijos y nietos no pueden estar siempre ahí. Las figuras de apego
que serán los familiares se volverán muy importantes para la persona. A medida que

92
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

pasen los años muy probablemente la persona se vaya debilitando hasta volverse
dependiente.

Las personas llegan a un punto en que se recibe más que se da. Por causas físicas, los
cuidados profesionales serán importantes, pero el apoyo emocional en este momento
de la vida lo será aún más. Las personas que por diversas causas no puedan tener
apoyo emocional sufrirán aún más soledad, siendo los últimos años de su vida como
una etapa triste. En cambio, si hay apoyo emocional, se llevará con más
determinación, siempre que el cuerpo y mente lo permitan.

Es el final de la vida donde la persona se coloca en una situación familiar a cuando


nacemos, el desvalimiento. Es necesario sentir una protección y seguridad emocional,
y unos cuidados incondicionales de una figura de apego (la pareja o hijos), ya que la
necesidad emocional en este momento es muy importante.

2.5.2 Factores que afectan al desarrollo

Diferentes investigaciones muestran que los bebés que tienen un apego seguro suelen
tener madres más amables y receptivas que no molestan ni maltratan a sus hijos. Sin
embargo, los niños inseguros suelen tener madres que no son muy amables ni
demasiado receptivas.

PRIVACIÓN MATERNA E INSTITUCIONALIZACIÓN

Spitz estudió a los niños que estaban en instituciones por el abandono de sus madres
entre el tercer mes de vida y el primer año. Estos niños mostraban una gran
sensibilidad a las infecciones y un considerable retraso en su desarrollo.

Los niños que se estudiaron se criaban en una especie de cubículo sin estimulación y
con una sola cuidadora por cada siete u ocho niños. En estas tristes condiciones, los
bebés manifestaban un apego inseguro cuando se relacionaban con los cuidadores.
Esos niños que habían sufrido una separación por parte de la madre muy larga en la
segunda mitad del primer año mostraban desórdenes depresivos muy importantes. A
esto se le llamó depresión anaclítica1.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Al poco tiempo de llegar a los centros en los que iban a ser cuidados, los bebés
comenzaban a aislarse de su entorno, a perder peso, enfadarse, llorar y presentando
problemas para dormir. Si no recuperaban pronto a su madre o la relación con la
cuidadora, la depresión del niño era casi irreversible.

Sobre ello, convine comentar que, a pesar de que el daño es realmente importante,
este no es irreversible.

CUALIDAD DE LA CRIANZA

La teoría etológica dice que los niños bebés criados en familias en la que los padres son
insensibles a sus demandas y necesidades suelen acabar con un apego inseguro. Un
cuidado maternal malo supondrá en el niño que este tenga una serie de desórdenes en
el establecimiento del apego.

CARACTERÍSTICAS DEL NIÑO

Hay estudios que relacionan los partos que fueron complicados, niños prematuros,
enfermedades en los primeros meses o el temperamento del niño con futuros
problemas en el desarrollo del ego y el vínculo afectivo con la figura de apego
principal.

Los niños que se consideran difíciles porque lloran mucho, por ejemplo, o les cuesta
dormir, pueden llegar a provocar ansiedad a la madre, dificultando la creación de un
lazo afectivo entre ellos. No obstante, si los padres tienen unos buenos recursos
cognitivos, sociales y afectivos, ello puede propiciar el desarrollo del apego.

APEGO DE LOS PADRES

Las relaciones afectivas pueden llevar a más confianza y seguridad en las relaciones,
pero también pueden llevar a sentimientos de ansiedad e incluso inseguridad. Main y
sus colaboradores estuvieron interesados en estudiar si las relaciones de apego que los
padres tuvieron en la infancia influyen con el apego con sus hijos. Basándose en
declaraciones de estos padres se encontraron con cuatro grupos:

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

- Autónomos: Padres que agradecen y reconocen las relaciones de apego y que


pueden hablar de ellas con total objetividad.
- Desentendidos: Son los padres que no aprecian las relaciones de apego y suelen
idealizar a sus padres sin poner ejemplos claros para defender su postura.
- Preocupados: Son adultos muy emotivos que no son incapaces de hablar con
objetividad de sus experiencias tempranas de apego. Se preocupan mucho por
su pasado.
- Pendientes de resolución: Son los padres que todavía no han solucionado sus
pasadas relaciones de apego con sus padres o uno de ellos y en el presente
todavía se están reconciliando con la pérdida de sus propios padres y las
experiencias relacionadas con ellos. En parte, se sienten culpables y tristes por
no haber concluido sus relaciones como le hubiese gustado.

Las investigaciones indican que estas clases de apego en los adultos están muy ligadas
con el tipo de apego que luego establecerán con sus hijos (Crowell y Feldman, Fonagy,
Main y Goldwyn).

Las madres solteras, por otra parte, suelen tener hijos con apego seguro; las madres
que no atienden mucho a los suyos suelen tener hijos evasivos, con apego evitante; las
preocupadas suelen tener hijos más rebeldes y con un apego resistente.

2.6 FIGURAS DE APEGO

Osofaky y Ebehart en el 1988 identificaron algunos patrones de riesgo donde se daba


un intercambio de afectos negativos:

- Aburrimiento en la interacción; casi no hay comunicación.


- Enfado y rabia de la madre hacia el niño.
- Desincronización entre la madre y el niño; intercambio negativo.
- Interacción recíproca positiva que se caracteriza por la disponibilidad
emocional, sensación de bienestar y sintonía afectiva.

95
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

El simple hecho de estar cerca de la madre y poder verla parece ser suficiente para que
el niño de dos años se sienta seguro, en comparación de un niño de un año que
necesita del contacto físico con ella.

Los niños de dos años, por norma general, se quejan menos que los niños más
pequeños en relación a cuando la madre los deja solos. Los niños de dos años tienen
más habilidades cognitivas para poder tener contacto con la madre y recurren más a la
comunicación verbal y ocular con ella.

Maccoby y Feldman en su estudio del 1972 con niños de dos a tres años llegaron a la
conclusión que los niños tenían ya habilidades para comunicarse con su madre a
distancia y capacidad para entender que la madre si los deja solos volverá muy pronto.
Para ello trabajaron ejemplos como los de la madre que sale de habitación y luego
vuelve a entrar.

Ante esta situación de la madre que se va y vuelve se pudo ver que los niños de tres
años lloraban menos comparados con los niños de dos. Los niños de tres años que
fueron dejados solos fueron recuperando su imparcialidad incluso cuando se
encontraban con personas desconocidas. Diferente con lo que pasaba con los de dos
años, que estos aún permanecían perturbados estando solos o con la persona
desconocida.

De algunas otras investigaciones de experiencias en separación, se concluyeron otros


aspectos:

 Bowlby (1985-1998): En una situación extraña los niños de un año a dos años y
medio y criados en el seno de sus familias advertían enseguida la ausencia de
su madre, mostrando inquietud, en algunos casos con mucha ansiedad y lloros.
La actividad que estuvieran haciendo, como por ejemplo jugar, se interrumpía
por completo y su objetivo era localizar a la madre.
 Lartigue y Vives (1992): Dijeron que el estudio de Fonagy y Steele del 1991 en
100 mujeres en su primer embarazo, a través de la entrevista del apego adulto
y su consecuente seguimiento al año de edad en los niños, demostró que las

96
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

representaciones del tipo de apego de la madre (rechazante, preocupado o


autónomo) tenían la capacidad de predecir en un 75% del patrón
subconsecuente del apego del niño.
 Sears (1984): Mencionó que el apego hacia la madre o figura principal es
solamente uno, el primero de tres apegos verdaderos que tenemos a lo largo
de nuestra vida. Como dato decir que el segundo apego se daría en la
adolescencia tardía (búsqueda de la pareja); y el tercero sería hacia los hijos.
 Schaffer y Emerson: Vieron que durante el mes siguiente al instante en que los
niños mostraban apego, la cuarta parte de estos la dirigía hacia otros miembros
del núcleo familiar. Cuando tenían un año y medio la mayoría de los niños se
sentían apegados a una o varias figuras más de la familia, como por ejemplo el
padre, uno de los hermanos, el abuelo o abuela, etc. Normalmente esta figura
de apego era el padre de la criatura.
 Bowlby (1969-1998): Durante los primeros meses de apego cuantos más
miembros hubieran en el seno de la familia más intenso era el apego hacia la
madre.
 Santrock (1970): La fase del niño en que se muestra más ausente hacia su
padre es desde que nace hasta los dos años de vida aproximadamente. Esto se
debe a que el niño es un tanto desconfiado, vergonzoso y con un sentimiento
de inferioridad respecto la figura paterna.
 Craig (1999): Sostenía que los padres que participaban en el nacimiento de su
hijo sentían por el pequeño sentimientos de orgullo, alegría y autoestima, y que
estos padres posteriormente creaban un vínculo y apego más fuerte con sus
hijos, en comparación con los padres que no participaban en el nacimiento del
niño.

97
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.7 CENTROS DE CUIDADO Y TRABAJO DE LA MADRE

Cuando la mujer, después del embarazo, se va incorporando de nuevo al trabajo y a la


vida productiva, se verá obligada a participar cada vez más activamente en la
economía familiar, por lo que su necesidad de recurrir a centros para el cuidado de los
niños crecerá. De esta manera a lo largo del día, el niño permanecerá más tiempo en el
centro infantil que con su madre.
Cuando el niño entre en un centro de cuidados infantiles, su crianza y evolución
dependerá de ello, sobre todo su desarrollo intelectual.
Guzmán et. al, (1989) realizaron una investigación con el objetivo de determinar si se
dan factores de riesgo que pongan en peligro la evolución intelectual y mental de los
infantes que pasan la mayor parte de sus horas del día en la guardería o centro
institucional. El mecanismo consistía en registrar el comportamiento de 10 cuidadoras
o educadoras de 10 CENDIS del D.F. que atendían a lactantes (de 46 días a 1 año y
medio de edad), y las valoraban personalmente a cada una.
Se encontraron que de los 5 grupos de conducta que existen, las educadoras dedicaron
un 51% del tiempo a actividades que no suponían contacto con niños, un 20% del
tiempo a interacciones negativas; un 22% al cuidado impersonal y solamente el 5% del
tiempo en dar afecto al niño; hasta acabar en un 2% del tiempo dedicado a la
estimulación.
La investigación demostró que estas cuidadoras tenían cierta insatisfacción con su
trabajo, conflictos familiares y personales, influyendo todo ello en que no se dedicaran
del todo en sus trabajos.
Guzmán, Padilla y Trujado en 1990 hicieron un estudio para poder saber las variables
implícitas en la crianza que pudieran ayudar a predecir la utilización, por parte del
infante, de recursos para llevar a cabo situaciones estresantes tales como el momento
de la separación de la madre.
Seleccionaron una situación de separación natural: la entrada a la guardería de niños, y
después de aplicar cuestionarios a 142 madres de niños de entre 4 y 5 años, llegaron a
la conclusión que los sentimientos de ansiedad de la madre parecían relacionarse
directamente con las demostraciones de ansiedad en el niño; si la madre llega a un

98
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

acuerdo de planes antes de una separación, el niño tiende a presentar menos


ansiedad, y si la madre durante la crianza aprende a mostrar menos ansiedad ante
momentos difíciles, promoviendo así la seguridad, el niño también afrontará estas
situaciones con más recursos y capacidades para poder adaptarse a los cambios.
Rutter en 1972 mencionó que en ninguno de los estudios en los que se ha estudiado a
niños de madres trabajadoras se ha producido una ruptura en la relación de apego con
la madre o dificultades en la formación de lazos de apego con otros cuidadores. Los
resultados fueron estos:

- Hay una serie de variables mediadoras entre el trabajo de la madre y el tipo de


apego. Entre estas variables está la calidad del cuidado alternativo: cuando este
es de calidad (calidez, aceptación del niño, seguridad, accesibilidad, etc.) no se
presentan diferencias entre los niños de madres trabajadoras y los que son
cuidados al cien por cien por sus madres.
- Hay controversias respecto a la edad de separación: mientras hay algunos que
piensan que los efectos son más desfavorables antes del primer año, otros
observan mucha más incidencia de apego inseguro después de esta edad.
- Referente al sexo se observó que, ante las separaciones de la madre, quienes
eran más vulnerables eran los niños, en vez de las niñas, reportando así más
apego inseguro en los padres.

Lara y Cols., en 1994 realizaron un estudio en España con el fin de observar los efectos
del trabajo de la madre sobre la salud de sus hijos, a partir de comprender algunas de
las variables asociadas al estatus laboral de las madres. El grupo de las madres que
trabajaban estuvo representado por enfermeras. Las madres que no trabajaban eran
mujeres no empleadas en el momento que se realizó la investigación.

Se observaron efectos muy pequeños del estatus laboral de la madre sobre la


conducta del apego de los niños manifestados en gran parte por niños con apego
desorganizado. También se vio un efecto muy característico en el desarrollo intelectual
del niño a favor de las madres que trabajaban, en niños hasta los cinco años de edad.

99
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Tanto en el apego como en el desarrollo intelectual, a los seis años los niños varones
mostraron desventaja al lado de las niñas. Se vio solamente un efecto negativo en los
niños de las tensiones con la pareja.

La relación entre la gran frecuencia de apego ambivalente y la presencia de otros


adultos en el núcleo familiar y mayor apego evitativo y la ausencia de otros adultos en
los niños hablaba de las dificultades que se crean cuando existen otros cuidadores.

Referente al comportamiento en presencia y ausencia de la madre, diversos psicólogos


registraron el comportamiento de los niños más pequeños cuando entran por primera
vez en un centro institucional, como por ejemplo la guardería o cuando entran a un
centro de estudio para ser examinados por psicólogos.

Los investigadores recogieron datos que probaron que entrar a la guardería antes de
los tres años es una experiencia no deseada para la gran mayoría de los niños, ya que
les provoca tensión.

En el primer estudio realizado por Shirley y Poynts (1941) se puede observar a 199
niños, de los cuales 101 era niños y 98 niñas, de entre dos a ocho años de edad. Estos
niños se observaron durante un día en el centro de estudio, en el cual fueron
sometidos a exámenes médicos y psicológicos. Entre estudio y estudio los niños
jugaban, descansaban y comían, pero sin las madres.

Los resultados fueron los siguientes:

- Los niños de tres años solían mostrar más inquietud que los niños más mayores
y los más pequeños.
- Los niños de dos años o dos años y medio tenían menos conciencia de lo que
les pasaría durante el día y por eso tenían menos temores por anticipado.
- Los niños de tres años tenían más consciencia de las exigencias que les iban
planteando y se mostraban más reacios a dejar sus madres.
- Los niños de más de tres años mostraban más perturbación, ya que prevenían
lo que pasaría.

100
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.7.1 Diferencias entre niños y niñas

Vargas, A.; Díaz, R. y Sanchez, R., (2000) realizaron un estudio que tenía como objetivo
identificar si había diferencias en el uso de una forma de apego en niños y niñas de
cuatro grupos de edad, niños/as desde la infancia hasta la pubertad.

Se aplicó el instrumento de estilos de apego. Los niños eran mayoría de apego seguro-
interno (desenvoltura e independencia), lo que les llevaba a explorar prácticamente
con cualquier individuo.

Esta tendencia es bastante congruente con la forma en la que el curso de socialización


se desenvuelve en la cultura mexicana (donde se realizó el estudio), ya que a los niños
se les potencia ser independientes, autónomos y enérgicos. También mostraron un
apego evitante y ansioso-agresivo, en más mayoría que en las niñas.

En comparación, los tipos de apego más frecuentes de las niñas fueron:

- Seguro externo (accesible y abierto al trato con las personas).


- Preocupado amistoso (necesidad de compañía en conductas filiales).

Se pudo observar también que hay una tendencia creciente en el apego evitante
independiente conforme los niños son mayores y un decremento en el apego seguro
externo conforme se hacen más mayores. Esto se debe a que la dependencia hacia los
padres disminuye, pasando a ser más independientes.

En otras investigaciones y a edades más concretas no se ven diferencias en la conducta


de niñas y niños. Mientas se van observando se alerta que los niños son más valientes
y exploran más si la madre está presenta, así como también se muestran más
vigorosos por alcanzar a su madre si se dispone a marcharse.

Las niñas suelen estar más cerca de la madre y entablar amistad más rápido con alguna
mujer desconocida. Los niños en cambio son los que sufren más si la madre se separa
de ellos.

101
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.8 APEGO DESORGANIZADO Y SEPARACIONES

En dos investigaciones sobre el apego que se hicieron con niños de familias en riesgo
social observados hasta la adolescencia, han aparecido resultados muy interesantes
para la comunidad psicoanalista.

Estas investigaciones indican que los comportamiento de apego desorganizado


durante la infancia son factores muy importantes de síntomas de disociación posterior
y también de vulnerabilidad en el adolescente con patrones de comunicación afectiva
entre los padres y el niño, y con conductas más silenciosas como la inversión de roles o
indisponibilidad emocional que puede aparecer en niños pero también en el objeto de
apego.

Los resultados dieron a entender que la calidad de la relación de apego puede ser
parte fundamental de por qué algunos individuos que se exponen a un trauma
posterior desarrollan síntomas de disociación y otros no lo hacen.

Dori Laub en el 1993 dijo que observar sin reconocimiento por parte de la madre en la
infancia puede formar parte de una condición previa para el reconocimiento o la falta
de él por parte de su hijo al final de su adolescencia. A pesar de esto no está
específicamente claro si la relación temprana puede predecir el surgimiento de un
proceso defensivo interno durante la edad infantil o si su poder de predicción se debe
a hacer alargar los patrones de diálogos entre padre e hijo que refuerzan
continuamente los contenidos mentales contradictorios del niño.

En el 1989 apareció la revista “Desarrollo y Psicopatología”, que supuso la aparición de


una nueva disciplina. Desde entonces los métodos basados en la observación de videos
para estudiar los patrones de conducta de apego de los niños, la interacción cara a
cara, entre padre e hijo y las relaciones entre los padres se habían usado en estudios
normativos y no clínicos. Estaban empezando a aplicarse en el estudio de los niños que
pudieran tener o desarrollar tempranamente psicopatologías.

En aquel entonces aplicar métodos evolutivos al estudio de psicopatologías llevaba la


definición de que finalmente se podrían saber y estudiar desde el nacimiento los

102
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

diversos contribuyentes que causan las psicopatologías del niño, pero también en el
adulto.

Hoy en día los grupos longitudinales que comenzaron a ser investigados durante la
década de los ochenta están consiguiendo su madurez y reconociendo las diversas vías
que llevan a la adaptación a la vida adulta y a la psicopatología.

Ha habido dos investigaciones de familias con riesgo social que han seguido a sus
grupos de niños y padres hasta el fin de la adolescencia y que están estudiando
resultados más que interesantes para los psicólogos y psicoanalistas, añadiendo
también las características de las relaciones entre padres e hijos, la calidad de los
modelos internalizados, los hechos vitales que han sido traumáticos y los síntomas
psiquiátricos.

En el estudio se han hallado, por ejemplo, que el contexto relacional de la relación


padre-hijo se asocia con la emergencia de conductas desorganizadas hacia las figuras
parentales bajo estrés. Este resultado es en cuanto a las relaciones tempranas del
apego desorganizado.

Lo segundo compara las conexiones longitudinales entre la calidad de la relación


temprana entre padre e hijo y los síntomas de disociación a los diecinueve años.

El mecanismo de apego fue considerado primeramente por Bowlby, en el 1969, como


un mecanismo conductual pre adaptado para afrontar y rebajar el estrés y mantener
así un sentimiento de seguridad. Bajo condiciones normales, una relación de apego
con un mecanismo normal, en la cual el infante pueda señalar de manera segura y
abierta su malestar y recibir una respuesta sensible por parte de su madre, padre o
cuidador principal, servirá para aguantar el choque del niño, y también del adulto,
contra grandes niveles de la excitación atemorizante. Pero el sistema de apego puede
funcionar incorrectamente. A partir de muchos hallazgos de estudio actualmente se
considera que las formas desorganizadas y controladoras de apego representan un mal
funcionamiento del sistema de relaciones de apego en la infancia que expone al niño a
situaciones y emociones estresantes no moduladas.

103
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

De todas maneras, aunque el sistema relacional de apego se considere como un


sistema motivacional entre otros sistemas, también es considerado como preferente
una vez que se despierta, ya que mueve respuestas al miedo o a la amenaza. En ese
sentido, la calidad de la regulación del afecto atemorizador de la que se dispone en las
relaciones de apego es fundamental para el correcto desarrollo y libertad del infante
de separar su atención de cuestiones de seguridad y amenaza y dirigirla a otros logros
evolutivos, como por ejemplo el juego, la exploración o el aprendizaje.

Al haberse hecho más grande, los métodos de estudio sobre el apego a los grupos de
alto riesgo implicaron estudiar a las familias de bajo riesgo, para así determinar las
estrategias del apego seguro e inseguro en los infantes.

El primer cuerpo de trabajo había establecido una importante transmisión


intergeneracional de estrategias de apego de padres a hijos, y también una importante
predicción longitudinal a partir de los métodos y estrategias de apego en la infancia
hasta los comportamientos sociales durante la etapa preescolar y los primeros años de
escuela.

No obstante, los vínculos claros de las estrategias del apego infantil y la psicopatología
no se dieron hasta que Main y Solomon en el 1990 definieron las formas
desorganizadas de apego. Desde ese momento se han ido añadiendo más pruebas que
reafirman la relación entre las estrategias de apego desorganizado en la infancia y la
internalización y externalización de problemas conductuales durante la etapa
preescolar y los primeros años de escuela.

El trabajo que vino después ha demostrado que las estrategias de desorganización en


los niños normalmente se reorganizan durante la etapa preescolar en un abanico de
estrategias para controlar a los padres, ya sea a partir de conductas de cuidado, como
por ejemplo dirigiendo o entreteniendo, o conductas coercitivas hacia las figuras de
apego principal.

104
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Esta gran lista de investigaciones sobre el apego da una base científica para plantear
los posibles factores relacionales y biológicos que colaboran a muchas maneras de
psicopatología.

Desde una perspectiva teórica, el sistema de apego es solamente uno de los diferentes
y muchos sistemas de conducta o motivacional rectificados en su objetivo, y ni todas ni
la mayoría de las interacciones entre padres e hijo serán primordiales para este
sistema de apego, ni en la infancia. Por ejemplo, las interacciones relacionadas con el
juego, el cuidado rutinario o la enseñanza no llevan necesariamente a motivaciones de
apego.

Seligman, en 1975, junto a otros investigadores, describieron la congelación y la


indefensión aprendida como respuestas que tienen lugar cuando no se dispone de
respuestas más activas o estas no son del todo afectivas.

Estudios más recientes, como los de Taylor y colaboradores en el 2000 sostienen que
la lucha o la huida pueden ser más relevantes de las respuestas de los machos ante
situaciones de estrés, mientras que hay varias formas de respuestas de afiliación que
pueden ser más comunes entra el sexo femenino. Desde el punto de vista del apego,
se puede esperar que las respuestas de afiliación frente a amenazas fueran
importantes para todos los primates sociales, independientemente de si es macho o
hembra.

Todas estas respuestas de defensa a algo aparecen en cierta manera en el abanico de


conductas de apego desorganizado y controlador. Pero estas conductas a menudo son
cortas, parecen contradictorias o desconcertantes, y así se pasaron por alto durante
los primeros años de estudios sobre el apego.

105
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Índices de Conducta de apego Desorganizado- Desorientado en el niño

• Conducta de apego muy fuerte


Despliegue
secuencial de • Evitación, conductas absortas, congelación...
patrones
condductuales

• Evitación y búsqueda de contacto


Conductas • Angustia, enfado...
contradictorias

• Grandes expresiones de angustia


Movimientos y • Movimientos tendientes a alejarse de la madre
expresiones
indirectos

Movimientos • Ej.: Tropezar sin razón o cuando una figura de apego está presente.
descoordinados
y pautas
anómalas.

Movimientos/E • Inmovilidad
xpresiones de
congelación

Aprensión hacia • Espalda encorvada, expresiones de miedo, angustia...


la figura
parental

Desorganización • Deambulación desorientada, expresiones confusas...


y
desorientación

106
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Debido el rol de las respuestas fisiológicas ante el estrés y de la excitación de temor


dentro de la teoría y los datos sobre desorganización, se podría equiparar las
estrategias de apego desorganizado con relaciones de maltrato, asociado con la
desorganización del niño. Aunque es una definición muy extrema como para explicar
todos los apegos desorganizados. Se calculó que un 15% de los niños en familia de bajo
riesgo presentaban apego desorganizado.

Un estudio más reciente de neurociencia realizado con ratas y monos acompaña el


concepto de que el sistema de apego puede ser primordial en un nivel fisiológico en el
establecimiento de patrones relativamente duraderos de actividad de
neurotransmisores y niveles del eje hipotalámico-pituitario-suprarrenal a la amenaza y
estrés.

Se ha buscado una relación entre estas investigaciones y la respuesta de niños


humanos y se han registrado grandes niveles de cortisol entre los infantes con apego
desorganizado en respuesta a factores estresantes leves.

El estudio sobre las estrategias de apego en niños vuelve a cimentar la teoría clínica en
la dinámica evolutiva del miedo. El estudio sobre el apego ha definido con certeza las
adaptaciones defensivas del niño que se producen frente al fallo sistemático de los
cuidadores para proporcionar respuestas de consuelo adecuadas ante el miedo o la
angustia del niño. Estas adaptaciones defensivas del niño conllevan desequilibrios de la
atención y la expresión de afecto, lo que puede llevar a la hiperactivación de las
señales de apego, por ejemplo.

Así, la teoría de apego es una teoría bipersonal entre el conflicto del niño y su defensa
ante este. Enfatiza los procesos de defensa que hacen falta para manejar la excitación
de lo que causa temor dentro de un conjunto concreto de interacciones relacionadas
con el apego. Esto quiere decir que ante situaciones de temor, las conductas más
frecuentes son hiperactividad, ansiedad, violencia por parte del niño, aislamiento,
inseguridad, etc. Cada niño actuará de una manera u otra y ante un apego
desorganizado resaltará más unas conductas que otras.

107
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Contrariamente con lo que pasa con la teoría de la defensa intrapsíquica, la teoría y el


estudio sobre el apego ubican la ontogenia de las defensas en procesos relacionales
específicamente descritos que crean tensión o problemas entre las necesidades del
niño y las respuestas de las figuras de apego principales.

La formación de defensa se da en la interrelación de la angustia o la excitación ante el


temor del infante con las respuestas de las figuras de apego principales.

Las estrategias de apego, con todos sus componentes conflictivos y defensivos, son un
ejemplo de las representaciones no conscientes, implícitas, de puesta en acto, que se
desarrollan en la infancia antes de encontrarse disponibles el sistema de memoria
explícita asociado con las imágenes que se recuerdan de forma consciente.

Estas representaciones implícitas serían un modo para conceptualizar el concepto de


Bollas, “lo sabido no pensado” (1987). Significa que las representaciones de puesta en
escena codifican la estructura profunda del diálogo afectivo temprano infanto-
parental, con sus eliminaciones y distorsiones en el diálogo que al final se formarán en
defensas intrapsíquicas. Estas se forman en las características del diálogo que
finalmente es bipersonal desde los primeros instantes de vida. La relación de este
diálogo como defensa internalizada con los procesos de disociación será considerado
tras una presentación de encuentros recientes que relacionan el apego desorganizado
en el niño con aspectos del diálogo entre el niño y los padres.

108
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Esquema resumen apego desorganizado y evitativo

APEGO DESORGANIZADO APEGO EVITATIVO

• NO hay vinculación adecuada, ya que • Muestran poca ansiedad y poco interés


sus cuidadores son insensibles, en la separación.
descuidados o abusadores. • Evitan el contacto físico.
• Respuesta contradictoria hacia la figura • Normalmente sus figuras de apego
de apego principal. Corren a buscarlos y principal no muestran disponibilidad
después se alejan/lloran. ante el niño (dejar que el niño se calme;
• Muestran problemas de conducta. no hacer caso a sus demandas;
Inestabilidad y desconfianza que se contener berrinches...)
afianzará en la edad adulta si no se • En un futuro son personas suspicaces,
recibe atención. escépticas y distraídas si no se
soluciona.
• Desconfianza

2.8.1 Comunicación afectiva parental. Patrones relacionados con la desorganización


del niño

La conducta parental que se codifica como insensible, usando la escala de sensibilidad


estándar, solamente se ha relacionado de manera débil con el comportamiento de
apego desorganizado en el niño.

Este fracaso en relacionar la sensibilidad parental con la desorganización es debido a


factores metodológicos, como por ejemplo la variedad de perfiles parentales dentro
del grupo del apego desorganizado y a la falta de descriptores de conducta detallados
en esta escala tan usada para medir la sensibilidad.

Main y Hesse en 1990 adelantaron la hipótesis de que la desorganización de las


tácticas de apego del niño está ligada con el miedo parental no resuelto, temor que se
transmite al infante a partir de una conducta parental que parece acobardada o que
llega a atemorizar al niño.

109
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Según este planteamiento, si el cuidador principal despierta temor a su hijo, el padre o


la madre se convierte entonces en la fuente del miedo del niño y a la vez en su
amparo. Esto hace que el niño viva en una contradicción irresoluble en cuanto a
recurrir o no a su cuidador principal, padre o madre en busca de seguridad y
comodidad.

Hay diversos grupos de científicos especializados en el tema que han hecho varias
hipótesis de lo que acabamos de comentar, considerando que la conducta
atemorizante por parte de la figura de apego principal es la clave distintiva relacionada
con la desorganización de las estrategias de apego del niño (Jacobvitz, Hazen y Riggs,
1997; Lyons-Ruth, Bronfman y Parsons, 1999; Schuengel, Bakermans-Kranenburg y van
IJzendoorn, 1999).

Aunque, antes de que Main y Hesse en el 1992 expusieran el instrumento codificador


de la conducta atemorizante de los padres, el trabajo piloto había llevado a adelantar
dos teorías adicionadas relativas al comportamiento parental que podían surgir
desorganizadas para el niño:

- El trabajo de la Entrevista de Apego del Adulto reveló que los


cuidadores/padres de niños con apego desorganizado daban pruebas de
contenidos mentales no formados cuando se estudiaba la pérdida o el trauma.
Esto planteaba que los padres podían tener respuestas de cuidado no
integradas o contradictorias.
- Había diversas pruebas que se consiguieron a partir de primates que
planteaban que la regulación global que los padres realizaban de la excitación
atemorizante del infante podía ser más relevante que los comportamientos
atemorizantes concretos, en tanto que el fracaso en dar respuesta de forma
correcta a los intentos de apego del niño tendría que ser tan importante como
las más activas conductas parentales atemorizantes.
o En este sentido, los comportamientos de confusión de roles que dejan
al infante sin la regulación correcta del afecto del temor también serían

110
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

potencialmente desorganizadores, fueran o no comportamientos de los


progenitores directamente atemorizantes.

A parte de estas conductas atemorizantes se establecieron cinco aspectos más amplios


de la comunicación afectiva perturbada entre padres y niño. Estos cinco aspectos son:

 Respuestas de introversión parental.


- Distanciamiento físico (el padre o madre sujeta a su hijo lejos de su
cuerpo o de una manera desganada i/o peligrosa).
- Distancia verbal (no se comunica con su hijo).
 Respuestas negativas-intrusivas.
- Tanto verbales como físicas
 Respuestas de confusión de rol.
- Inversión de roles.
- Sexualización (por ejemplo, le habla al niño con susurros íntimos).
 Respuestas desorientadas.
- Padre o madre confundido o asustado por su hijo.
- Desorientado.
 Errores de comunicación afectivos.
- Indicaciones contradictorias (primero quiere hablar y luego no).
- Respuestas inapropiadas o carencia de estas (que el padre o madre no
ofrezca bienestar y seguridad a su hijo).

Cuando se estudiaron detalladamente las frecuencias de los cinco tipos de


comunicación de la madre perturbada, la frecuencia global de estos comportamientos
afectivos se ligaba de manera significativa con la importancia del comportamiento de
apego desorganizado durante unas separaciones y reuniones, mostraron ser estables
en diversas situaciones en tanto que se ligaba también con comportamientos
parecidos observados en el núcleo familiar. Los niveles más elevados de conducta de la
madre perturbada en el procedimiento de la separación también se relacionaron al
aumento de la angustia del niño en su núcleo familiar. También cabía resaltar que ni el

111
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

género del infante ni el peligro demográfico acumulativo se asociaban


destacadamente con el comportamiento de la madre perturbada.

Los comportamientos atemorizantes descritos por Main y Hesse en el 1992 también se


estudiaron separadamente.

Las conductas atemorizantes enseñaron la misma asociación con la clasificación del


apego desorganizado en el niño que la comunicación perturbada en general. Pero los
comportamientos descritos por Main y Hesse solamente formaban el 17% de los
comportamientos descritos como perturbados en el protocolo codificador. Eliminando
todos los comportamientos atemorizantes del grupo total de comunicación
perturbada, los comportamientos o conductas que quedaban seguían diferenciando de
manera estable entre madres de niños organizados y desorganizados. Se puede
entender que estos hallazgos explican que los comportamientos atemorizantes están
dentro de un contexto mucho más grande de comunicación afectiva perturbada entre
madre e hijo.

Algunas de estas conductas parentales son las siguientes:

- Atemorizante (adopción de posturas de ataque).


- Atemorizadas (evitar al niño).
- Tímidas (interactuar con la criatura con la cabeza ladeada y voz
suplicante).
- Disociativas (tono de voz angustiado o cambios de estado sin sentido
aparente).
- Maritales o sexuales (besos o caricias sexualizadas durante largo rato).

112
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.8.2 Perfiles hostiles o desamparados de parentalidad

Hubo otro tema a tratar en los datos sobre la relación entre madre-hijo también
interesante a nivel clínico. Los niños con estrategias de apego desorganizado se
subdividen en dos grupos; el seguro y el desorganizado-inseguro.

Estos dos subgrupos de madres diferían más entre sí de lo que se asemejaban de las
madres cuyos hijos no eran desorganizados.

Las madres de los niños desorganizados seguros mostraron niveles más grandes de
confusión de rol y conducta intrusiva-negativa de lo que hacían las madres con niños
con apego desorganizado.

Los comportamientos o conductas negativa/intrusiva y de confusión de roles se


asociaban entre ellos de manera significativa, de manera que estas madres estaban
mostrando a sus hijos una serie de mezclas contradictorias de comportamientos de
rechazo y de búsqueda de atención. A este perfil se le llama perfil de parentalidad
hostil/autorreferencial respecto al apego.

Las madres de niños con apego desorganizado inseguro mostraban escalas más altas
de retraimiento en comparación con las anteriores, así como más conducta de miedo.
Las madres de esta subclasificación eran más miedosas, se retraían e inhibían más,
incluso a veces podían parecer dulces y pacíficas. No era probable que se mostraran
abiertamente hostiles y generalmente decían a los intentos de contacto de sus hijos,
pero ellas no eran quiénes tenían la iniciativa de coger o acercarse a su hijo, ya que la
mayoría de las veces dudaban sobre si hacerlo o no y por ende se alejaban de él,
evitando el contacto íntimo.

Estas madres estarían clasificadas con un apego indefenso y temeroso. Los niños con
este tipo de apego parecían distintos de los niños con madres de apego hostil, en tanto
que los niños seguían mostrando su incomodidad, aproximándose a sus madres y
obteniendo de ellas algo de contacto físico, aunque también demostraban signos de
aprensión, incerteza y conflicto.

113
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.8.3 Desorganización del niño, comunicación afectiva parental y disociación


adolescente

Diferentes investigaciones orientadas al apego de niños con riesgo social han seguido
cronológicamente a sus grupos de estudio hasta la adolescencia, entre ellos está el
estudio de Minnesota de Egeland, Sroufe y sus colaboradores.

Los síntomas de disociación han sido relativamente interesantes para los


investigadores del apego por varios motivos:

- El temor ha sido importante en la teorización de las dinámicas de apego


desorganizado.
- Giovanni Liotti (1992), un psicoanalista romano, señaló similitudes entre la
naturaleza no integrada de la conducta desorganizada del niño y la falta de
integración mental característica de síntomas de disociación.
- Cuando se practica a los niños de padres con apego desorganizado la
Entrevista de Apego del Adulto, normalmente sus textos contienen
indicadores de áreas de pensamiento no integradas ligadas con la pérdida o el
trauma, indicadores como por ejemplo intrusiones inapropiadas del tema de
la entrevista o referencias contradictorias al tema a lo largo de la entrevista.

Así que la teoría sobre las posibles consecuencias a largo del plazo de las estrategias de
apego desorganizado se ha centrado en parte en el potencial para demostrar procesos
mentales contradictorios no integrados a medida que estos niños se acercan a la edad
adulta.

Ogawa y sus colaboradores en el 1997 estudiaron por primera vez la predicción de que
muchos factores existentes en la edad infantil temprana y posterior hacían de los
síntomas de disociación en la adolescencia, usando un diseño longitudinal prospectivo.
Se codificaron 126 evaluaciones de apego durante la infancia grabadas en un video
según la presencia de comportamientos de apego desorganizado y se evaluó la medida
de síntomas de disociación en adolescentes de 19 años según la Escala de Experiencias
de disociación (Bernstein y Putnam, 1986).

114
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Además, se codificaron comportamientos de disociación reportados por los maestros


de los niños en el Formulario de Informe del Profesor de la Lista de Control de la
Conducta del Infante durante el tiempo preescolar y escolar. Estos eran
comportamientos del tipo a veces parece que vive en su propio mundo.

A parte también se estudió el potencial de predicción de otra gama de factores de


riesgo para adivinar fenómenos de disociación durante la infancia y la adolescencia.
Según el pensamiento actual clínico y evolutivo, el modelo de resultados más probable
sería un modelo indirecto de la cadena de efectos que daría sitio a la disociación
adolescente.

Las relaciones de apego desorganizado se podrían considerar durante la infancia como


unas importantes predictivas indirectas, ya que una relación desorganizada temprana
podría aumentar las posibilidades de que el infante estuviera expuesto a algún trauma
que sí se podría considerar como una influencia causal directa en la disociación del
niño.

Los resultados de la investigación de Minnesota no respondieron a este modelo. En su


lugar, los diversos análisis de la regresión enseñaron que una vez fueron explicados el
análisis estadístico, los efectos de la desorganización del apego y del cuidado no
disponible a nivel emocional durante los dos primeros años del niño, no se
encontraron experiencias vitales posteriores en la infancia ni en la adolescencia que
incrementara la predicción de niveles clínicos de síntomas de disociación,
incorporando el abuso a temprana edad o simultáneo.

Solamente con relación a las conductas de disociación en la etapa de escolarización


primaria, según la calificación de los maestros, se introdujo el abuso continuado a la
predicción de síntomas de disociación. Incluso para esos síntomas existían efectos
únicos de la relación de apego temprana que seguían siendo importantes aún más
tarde de haber explicado los efectos del abuso continuado. La consistencia de la
correlación entre la desorganización temprana y los síntomas de disociación posterior
a cualquier edad fue inesperada y sorprendente.

115
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Ogawa y sus colaboradores en el 1997 idearon un análisis secundario pero un tanto


menos impactante que parecía establecer un papel para los sucesos traumáticos en la
potenciación de la relación entre el apego desorganizado y el disociativo posterior.
Pero, ya que la influencia independiente del cuidado temprano sobre la disociación no
estaba añadida en ese estudio, es complicado integrar ese análisis parcial con los
resultados del estudio de la regresión multivariada más potente e inclusiva que
acabamos de explicar.

Esta similitud entre el cuidado temprano y la disociación en la adolescencia ha sido


recientemente evaluada por algunos investigadores en un segundo grupo longitudinal
a la edad de 19 años. Un estudio de seguimiento en la adolescencia que está en sus
primeras etapas, con valoraciones recogidas de 28 de las 65 familias previstas utilizó
también la Escala de Experiencias Disociativas para valorar los síntomas de disociación
a los 19 años, y se añadieron otros indicadores del estatus psiquiátrico materno
temprano que o habían sido valorados en el estudio de Minnsesota.

De forma concordante con los descubrimientos de Minnesota, los factores de amplio


riesgo social como la pobreza o las familias monoparentales no predecían la incidencia
de los síntomas de disociación. Lo más asombroso, pero también coincidente con el
estudio de Minnesota, el maltrato documentado desde que el niño nace hasta los
cinco años no era pronosticado de síntomas de disociación en la adolescencia, como
tampoco lo era el juicio clínico de peligro de abuso durante el primer año de vida, con
relaciones que iban entre los 0,15 y 0,01. Además, los síntomas psiquiátricos maternos
valorados entre la infancia y el noveno año, incluyendo los síntomas de disociación,
depresivos, trastornos por estrés postraumático y trastornos depresivos, tampoco
predecían el nivel de síntomas de disociación en la adolescencia, con relaciones que
iban de los 0,14 a los 0,17.

116
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.8.4 Participaciones clínicas

Estos descubrimientos longitudinales tienen dos importantes participaciones clínicas:

PROCESOS DE DISOCIACIÓN

Se basan en procesos dialógicos más que en procesos intrapsíquicos. El término de


dialógico se usa en su sentido más amplio, para agrupar todos los intercambios
afectivos, interactivos y simbólicos con los otros.

FENÓMENOS EFECTIVOS

A partir de estos descubrimientos uno podría sustentar que el tratamiento clínico de


los fenómenos de disociación puede ser efectivo en la medida en que se pueda
establecer un diálogo cada vez más constituido y de colaborador entre paciente y
profesional. Estas dos participaciones serán explicadas una por una.

Los estudiosos psicoanalíticos más recientes también han relacionado los fenómenos
de disociación a aspectos del diálogo temprano infanto-parental, aunque de una
manera más general. Por ejemplo, Bach, en el 2001 en un artículo titulado “Ser
olvidado y olvidarse uno mismo” detalla a un paciente que nunca sintió que pudiera
corresponder estas experiencias momento a momento en un patrón que tuviera
significado y cohesión. En un instante del tratamiento, recordó que su madre siempre
lo perdía en los centros comerciales cuando era pequeño. Bach ideó cómo es necesario
que los cuidadores principales/padres tengan vivo al hijo en su mente de forma
continuada para que este tenga la sensación de tener una existencia continua y con
significado. Si bien el sentimiento que este hombre tenía de sí mismo era más dividido
y desorganizado que disociativo, el propósito de Bach era hacernos creer conciencia de
lo más grande de nuestras dimensiones más esenciales del self y la experiencia del self
muestran las aboliciones y distorsiones del diálogo temprano niño-padre/madre.

En sus palabras, los padres pueden “matar el tiempo” (literalmente) para el infante,
dejando de darle una base para el sentimiento continuo de experiencia del self. Pero
Bach deja de lado la disputa en ese nivel intrapsíquico y no comenta el curso más

117
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

complicado y complejo de cómo el mantenimiento del infante en el recuerdo por parte


de los progenitores, tal como él comenta, se traduce en la realidad en un diálogo
infanto-parental que hace que este se sienta identificado y cohesivo.

Whitmer en el 2001 habló más concretamente sobre la disociación como una forma
simultánea de reconocimiento y no reconocimiento. Luego relacionó esta forma con
una incapacidad para analizar las propias sensaciones y percepciones. Su estudio es
que uno no puede conocer la propia experiencia como sujeto, o “yo”, de esa
experiencia, a no ser que primeramente sea reconocida por otro. En otras palabras,
una experiencia no puede ser de autorreflexión, esto es, no puede ser reconocida
como “yo”, hasta que no haya sido reflectada por otro.

Bromber, en 1994, también indagó en la disociación como una defensa interpersonal,


en oposición a una defensa intrapsíquica. En su opinión, las experiencias disociadas no
se experimentan lúcidamente ni se extravían, sino que son no pensables porque no
han sido reconocidas, o lo han sido de mala manera por parte los padres o cuidadores
principales.

El estudio de Withmer también señala las tensiones entre diferentes ángulos de los
orígenes de los fenómenos de disociación. Whitmer describió desde un principio los
hondos orígenes interpersonales del significado experimentado subjetivamente pero,
más adelante, definió la disociación desde un ángulo más unipersonal como una
cohibición defensiva intrapsíquica de la elaboración del significado, como un desajuste
activo de un mecanismo biológicamente establecido que deja al individuo al margen
del contacto de su propia psique. Esta perspectiva del desajuste activo da a entender
que si no es motivado para desacoplarse, el niño estará provisto de adecuados
recursos como para actuar por sí mismo en la creación de significados.

De acuerdo con esta opinión, Withmer citó a Fonagy (1991), quien se avanzó a la idea
de que el paciente borde, de niño, inhibía activamente la capacidad de mentalizar, o
de interpretar los estados mentales de la figura parental, ya que no puede o le cuesta
reconocer sus propios sentimientos de odio que el cuidador o padre tiene hacia él.

118
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Otra vez, esta postura sostiene que el niño, si estuviera motivado de otra manera,
podría empezar a mentalizar por su cuenta.

Sobre el origen de estos hallazgos que hay en el estudio sobre el apego, una
alternativa parecida a la idea principal de Whitmer sería que las defensas de
disociación y otras defensas no tienen su origen en inhibidores intrapsíquicos
unipersonales, sino que simbolizan la estructura de diálogo de la que el infante tiene
en ese instante. Es este punto de vista de un proceso intersubjetivo, separadamente
del estado de motivación del infante que no ha sido provisto de los recursos
intersubjetivos fundamentales para mentalizar. El niño interioriza los aspectos
imbuidos de afecto interiores a la estructura del diálogo bipersonal, instituidos para el
niño por los padres desde el nacimiento, y hace esas distorsiones y exclusiones por su
cuenta. Esto quiere decir que el infante ira desarrollando contenido mental no
compuesto en la medida que el padre, madre o cuidador no participe en un diálogo
precisamente adecuado, simbólico, afectivo e interactivo para el infante.

A medida que los cuidadores o padres no puedan reconocer y responder a los aspectos
afectivamente importantes de la experiencia, y a medida que esos aspectos no puedan
ser constituidos entre ellos en un intercambio verbal o interactivo con el niño, se
desarrollará la falta de integración disociativa.

Según esta teoría, para que se desarrollen contenidos mentales integrados, se debe
formar un diálogo con el infante, mediante el cual se acontezcan participaciones de
este, se muestre la consideración activa de los cuidadores o padres de la experiencia
del infante, y que esta expresión se envíe en un lenguaje afectivo, verbal o interactivo
adecuado que el infante sea capaz de entender.

En la línea que aquí se propone, entonces, la incapacidad por parte de los cuidadores
para reconocer partes de la existencia y experiencia del infante, en el diálogo con él,
fomentan de forman primordial a la incapacidad de su hijo para reconocer a totalizar
estos aspectos de su experiencia. Esta posición es congruente con el papel
predominante de la calidad del diálogo temprano infanto-parental en las dos
investigaciones que se han descrito anteriormente.

119
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Las vivencias de maltrato y abuso, son claramente ejemplos más dramáticos de


vivencias asociadas con defensas de disociación. Aunque la mayoría de estos abusos y
maltratos vienen desde dentro del entorno familiar, normalmente el clima familiar de
negación de la existencia o los efectos del abuso componen parte de la esencia de la
experiencia.

Desde el pensamiento que se ha expuesto este ambiente de negación, este sería


calificado como un factor etiológico en el origen de las defensas de disociación. Un
ejemplo desde el punto de vista clínico sería este: Un paciente con un trastorno de
identidad disociativa, en tratamiento durante un período de cinco años, había recibido
numerosos e importantes abusos sádicos, físicos y mentales desde los cuatro años y a
manos de su padre. Tras algún tiempo largo de tratamiento pudo recordar que de niño
normalmente tenía la necesidad de contar alguna cosa inmediatamente a su madre, a
la hora de irse a dormir, y entonces la llamaba para que fuera con él a la habitación. Y
justo en el momento en que venía la madre él no recordaba lo que iba a decirle.

Solamente más adelante en el tratamiento el paciente pudo recordar que su madre


había sido partícipe en el abuso que él recibió a una edad muy temprana, desde los
tres años. La madre lo que hacía era permanecer cerrada y al margen delante del
abuso, como en la infancia e incluso después de la infancia cuando el paciente pudo
afrontar toda esta situación.

Este ejemplo clínico deja ver los intentos de diálogo que intenta el niño y el conflicto
entre aproximarse y evitarlo, por un niño con apego desorganizado. También deja ver
la incapacidad de una madre que abusa para ayudar a su hijo a formarse aspectos
contradictorios de sus propias experiencias mediante un diálogo colaborador.

Hemos puesto este ejemplo tan fuerte para que se entienda bien el concepto. Los
procesos de disociación nacen de una banda de experiencias relacionales que no
tienen que tener detrás un abuso tan cruel, ni los síntomas de disociación de la madre
parecen llevar a cabo un papel obligatorio en el desarrollo de los procesos de
disociación en el infante, según los ejemplos explicados arriba.

120
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

¿Cómo se observaría entonces la señal de alarma de un proceso de disociación en el


diálogo temprano infanto-parental? ¿Y cómo sería la intervención clínica y
terapéutica?

Expondremos un largo tratamiento infanto-parental para poder anclar todos los


conceptos del estudio y dar una manera de conceptualizar y clasificar estos procesos
tempranos.

Como parte del tratamiento este incluía reuniones semanales en la casa familiar con la
madre. Este ejemplo clínico está basado en el trabajo de Judith Arons, realizado con
Brian, un niño de once años de edad, y con Jenny, su madre.

CASO CLÍNICO

La madre, Jenny, atractiva y con un comportamiento a simple vista alegre, poseía


comportamientos suicidas de forma asidua, alcohólica y con bastantes traumas
severos sin resolver.

Se esforzaba diariamente en mantenerse serena y no consumir alcohol, pero unos


meses antes que se planificara el material del proceso se emborrachó y cogió un
cuchillo en uno de sus momentos suicidas mientras estaba sola en casa con su hijo
Brian. Por suerte fue capaz de llamar a su terapeuta que tenía por aquel entonces y fue
hospitalizada durante un corto tiempo.

El fin de la historia de abuso de la madre sugería que la disociación podía tener un


papel fundamental en su adaptación psicológica, al inicio del tratamiento la terapeuta
tenía un acceso muy restringido a la orbe interna de Jenny. Aunque pudo observar
cómo la organización psicológica de la madre se manifestaba en las respuestas e
interacciones con Brian. A partir de estas respuestas de la madre a su hijo es cómo el
niño experimentará lo que puede ser constituido en una experiencia relacional
pensable.

La terapeuta contempló desde un comienzo que era un trauma de ausencia (del hijo al
no tener a su madre en debidas condiciones emocionales), y no un trauma de abuso y

121
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

ansiedad. La terapeuta, a partir de sus observaciones, veía a una madre que en parte
quería ser buena madre y a su manera se esforzaba, ya que tampoco era una persona
intrusiva con su hijo ni lo llegaba a rechazar. Pese a esto, la madre, no sabía qué hacer
con su hijo cuando él no estaba feliz, además, él no iba hacia ella para buscar
seguridad o cariño.

Más tarde la terapeuta se percató que la madre había estado consumiendo alcohol
cuando Brian era un bebé, sobre todo en los primeros ochos meses de vida. Durante
esos meses y en consecuencia del alcohol Jenny no se sentía capaz de consolar a su
bebé y por ende lo dejaba llorar en su cuna durante mucho tiempo.

Al tener Brian un año y medio se resistía casi del completo a los límites impuestos para
los niños: no quería viajar en la sillita del coche, tenía casi a diario rabietas en casa, no
se dejaba consolar por nadie, etc. No fue después de muchas sesiones de terapia en la
que Jenny se iba abriendo cada vez más cuando le confirmó a la terapeuta que odiaba
estar con Brian.

Lo primero que hizo la terapeuta fue entender lo mal que se puede sentir uno como
padre o madre al odiar a su propio hijo. La siguiente búsqueda de los sentimientos de
la madre en torno al abandono y abuso parecía como algo abstracto y de poca utilidad.
En su lugar, la terapeuta exploró con la madre los potenciales enfoques al conflicto de
la silla del coche, preguntando cómo ofrecer al niño cosas que le llamaran la atención
cuando iban de viaje. Al final le preguntó a Jenny qué hacía ella cuando su hijo no
paraba de rabiar y llorar en casa. La madre le dijo que se metía en la cocina e ignoraba
a su hijo, para más adelante seguir contando que cuando lo ignoraba se ponía peor,
para luego decir que no odiaría no estar con su hijo si él no pensara que hay algo que
ella pudiese hacer cuando se deshacía en lloros.

La madre y la terapeuta fueron desde ese momento capaces de explorar


conjuntamente maneras de estar con Brian cuando él se encontraba triste y anímico,
maneras para contrarrestar el sentimiento de impotencia de la madre y que le
permitiera sentirse cada vez más competente como madre y en la resolución de las
necesidades de su hijo.

122
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Este canje se produjo poco después de que la terapeuta animara a la madre a


compartir con ella sus sentimientos más ocultos y débiles a través de correo
electrónico. Esta imagen de que no le horrorizaría estar con su hijo si supiera cómo
consolarlo viene de las experiencias incipientes de sentirse reconocida y respaldada
por su terapeuta, como en relación con sus sentimientos vulnerables como en la
aproximación hacia Brian. El diálogo cada vez más inclusivo con Judith dio pie a un
intento paralelo por parte de la madre de hacer más grande el alcance del diálogo
interactivo con Brian.

Es apreciable que el diálogo terapéutico pasara desde el estado intrapsíquico de la


madre de hostilidad e impotencia a preguntar: ¿Qué es lo que puedo hacer? Cuando la
madre fue capaz de reconocer el odio que sintió hacia su hijo y sintió la esperanza de
que hubiera algo que ella podría hacer por Brian, Judith (terapeuta) sintió que estaba
visualizando un delicado puente construido sobre la división disociativa que alejaba a
Jenny de su propia ansiedad y rabia de la de Brian. En vez de huir e intentar borrar de
su mente la impotencia y rabia de Brian, así como la suya, fue capaz de tener el
pensamiento de que podría ser posible otro tipo de diálogo con Brian. Su en cambio
hubiera tenido la sensación de ser incapaz de hacer nada al respecto por sus
sentimientos en un diálogo de modo que diera lugar a nuevas posibilidades entre ellos,
entonces la última respuesta hubiera sido un proceso de disociación. Pero, como
pedazo de esta conversación con Judith, Jenny fue capaz de ir con la terapeuta a
sentarse junto a Brian cuando este estaba en un momento de rabieta y pudo abrazarle
y hablarlo de manera que se calmara.

También es destacable que esta historia completa de la lucha de la madre contra los
sentimientos asesinos hacia su hijo al primer año de su vida no se compartió con Judith
hasta que la madre se sintió menos impotente y más capaz de complacer las
necesidades de su hijo. La madre necesitaba la “seguridad” de saber que tenía mejores
y nuevas maneras de relacionarse con Brian cuando él estuviera muy ansioso y triste
antes de compartir y explorar todavía más su propia rabia.

123
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.8.5 Separaciones

Bowlby (1985) dedujo que en las separaciones largas los niños atraviesan tres fases:

- Protesta e intento de recuperar a la madre de cualquier manera.


- Ya no está tan desesperado por intentar recuperar a su madre pero
igualmente se muestra intranquilo y se fija mucho en su entorno para
ver señales de si su madre volverá.
- Desapego emocional con la madre.

Si la separación entre los dos no es muy prolongada el desapego no se producirá de


manera indefinida, y en el momento en que vea a su madre de nuevo el apego volverá
a surgir entre ambos. Desde el momento del reencuentro, el niño, los días o semanas
siguientes, querrá permanecer más tiempo con su madre, ya que pensará que puede
volver a irse, según Bowlby.

La respuesta de los niños es distinta ya que depende de quién es la culpa de la


separación y quién de los dos la produce. El infante no mostrará signos de temor o
duda cuando se aleja porque algo atraerá su curiosidad o tendrá ganas de jugar. Si la
separación se produce por iniciativa de la madre sin que el niño se lo espere
manifestará señales de miedo y desesperación (aunque la madre haya ido un
momento a buscar el pan y lo haya dejado con su padre mientras jugaba). El miedo en
el niño se produce cuando la madre desaparece del campo de visión del niño y él no
sepa el motivo. Esto producirá que el niño comience a preguntarse dónde está su
madre y se torne ansioso, llegando a llorar o rabiar.

Según Mendez (2012), durante la etapa infantil se producirán ciertas separaciones


forzadas para el niño producidas en diferentes circunstancias. Vamos a señalarlas:

ESCOLARIZACIÓN

La etapa escolar es el más importante entorno social y de aprendizaje de


conocimientos, que lleva a nuevos y desconocidos retos con la ambigüedad de

124
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

contribuir el crecimiento personal o convertirse en experiencias que amenacen a este


crecimiento.

Los factores interpersonales tienen un papel primordial para promover la enseñanza


en la escuela y que esta pueda optimizarse en contextos interpersonales
caracterizados por la autonomía, soporte y el sentido de relación con los otros (Ryan
Powelson, 1991).

En consecuencia, la amistad que se caracteriza por ser una relación voluntaria de cada
niño y recíproca entre ambos tendrá un papel de soporte para los niños más pequeños
en su entorno escolar y por tanto los ayudará a adaptarse mejor al entorno escolar.

Un apego seguro y estable es uno de los pilares para que los infantes en edad
preescolar tengan competencia en las relaciones con los demás, como iguales, y sean
aceptados por sus compañeros de clase y puedan así crear amistad entre ellos.

El rechazo de los demás niños podría desarrollar en el niño comportamientos


negativos y bloquearlos en la exploración de su entorno escolar y aprendizaje de tal
modo que también les provocaría tristeza por ir a la escuela, un excesivo apego con su
cuidador principal, lloros y quejas, entre otros. El niño no debe sentirse solo entre sus
compañeros de clase, y la soledad en estos casos, influirá negativamente en su
desarrollo cognitivo y social.

Entre los niños las amistades dentro de la clase que se caracterizan por niveles altos de
conflicto se relacionan con diversas maneras de una negativa adaptación en la escuela,
junto a niveles grandes de soledad y abandono del entorno escolar, junto a bajos
niveles de agrado personal.

Los niños que en cambio cuentan con uno o varios amigos mutuos en las clases pueden
estar dispuestos a utilizarlo como un apoyo emocional o instrumental, o como pilar
básico y seguro a partir del cual exploren su entorno escolar.

El hecho de ser participe en la amistad con otro niño puede ayudar a ser una
protección para los niños, ya que así se evitan tener experiencias negativas dentro de

125
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

la escuela. Tener una figura de apoyo dentro de la escuela ayuda a que el niño afronte
de manera segura y óptima esta etapa obligatoria de su vida.

En cuanto a la relación con sus maestros, Howes y Hamilton, en 1992, vieron que uno
de los diversos papeles de los profesores de los niños pequeños es el de ofrecerles
cuidado y velar por su bienestar físico y emocional. Al no estar los padres presentes los
maestros han de ser una figura de apego segura para los niños. De esta manera el niño
se sentirá más seguro y cómodo al investigar su entorno escolar y adaptarse a él.

Tres características de relaciones entre maestros y niños importantes para los


pequeños a medida que van creciendo y afrontan los años escolares son:

- Dependencia.
- Conflicto.
- Cercanía (relaciones de apoyo).

HOSPITALIZACIÓN

Según Prieto y Valencia (1988) la hospitalización puede llevar a reacciones inmediatas


en el mismo instante en que se produce la separación, como lloros, reacciones de
negación a permanecer en el hospital, rabietas y gritos. Y una vez hospitalizado, el niño
puede mostrar rechazo a sus padres, alteración en su alimentación y sueño, etc. Estos
comportamientos dependen de una serie de factores como el conocimiento previo de
lo que es un centro hospitalario, la personalidad del infante, el tipo de relaciones que
tiene con sus padres o su propia experiencia.

A todo esto se han hecho diversos estudios, como por ejemplo en el 1915 durante la
1ª Guerra Mundial, un médico alemán, Ibrahim, describió la enfermedad del hospital,
donde a pesar de los cuidados y el equipo moderno que tenían, los infantes se morian
de manera psíquica por la falta de apego y amor.

Ese mismo año, Chapin en EEUU y Pflaunder en Europa denominaron el hospitalismo,


como el síndrome del deterioro físico y mental que va apareciendo progresivamente
en los infantes internos en los centros hospitalarios desde el primer día que ingresan.

126
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Este deterioro no era por causas higiénicas negativas en el tracto con los niños o
debidas a otras enfermedades, sino por el trato impersonal y falto de estímulos de
afecto y sociales que recibe el infante normal por parte de su madre.

En el 1918, Morquio habló de que en los centros hospitalarios de niños no se moría de


la enfermedad que traían, sino que morían de los síntomas que adquirían allí dentro,
los descritos anteriormente, planteando así la necesidad de que sea evitada en lo
posible el ingreso de niños menores de dos años y diciendo que esta sería mejor
llevada cuanto más cerca estuvieran de su madre. Hizo hincapié en la carencia de
atención que hay en el psiquismo del niño, en un medio que, a pesar de la buena
preparación y voluntad de las personas que lo rodeaban, no lograba sensibilizarlo y
hacerle sentir aquello que hay en el entorno familiar.

En 1940 Lowrey reportó que desde una larga estancia de 28 niños entre dos semanas y
once meses en un centro 2 ó 3 años, muchas de estas criaturas desenvolvieron un
cuadro clínico parecido al de los niños que fueron abandonados por sus padres.

En 1945 Spitz definió el hospitalismo como el efecto tóxico, sobre todo desde el punto
de vista psiquiátrico, de la atención que se da en los hospitales a niños puestos a su
cuidado a corta edad. También lo describió como la actitud rara de los infantes que se
da por una primera fase de llanto y quejas, pasando a un estado de silencio, apatía,
actitud sombría, soledad y dejando seguir la mirada, sin mostrar sonrisas. Su estado
físico se deteriora, perdiendo peso y aumentando su sensibilidad extremadamente a
las infecciones, su desarrollo psicomotor presenta retrasos graves.

DIVORCIO

Henry y Holmes realizaron un estudio en el 1998 que demostró la importancia del


apego en las primeras etapas de la vida. Ya que parecer ser que cuando las niñas de
padres que están separados o divorciados o no divorciados son evaluadas en términos
de su apego, las niñas se distinguen más con un carácter, en orden decreciente,
preocupadas, miedosas, menos seguras y rechazantes, mientras que los niños, en
orden decreciente también, miedosos, preocupados, menos seguros y rechazantes.

127
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

También se ha estudiado que, en los niños más pequeños, las circunstancias más
dramáticas de los primeros momentos de vida pueden ser vividas con menos
consciencia de drama y más normalidad si se mantienen las rutinas del día a día y la
calidad del apego.

Arnold y Carnahan en 1990 señalaron los siguientes grupos de estresores más típicos
relacionados con la separación:

- Pérdida del acceso a los padres o a uno más que al otro.


- Alteraciones en el entorno y condiciones de vida.
- Rivalidad entre los padres e incorporación del tema legal en la familia.
- Ansiedad del niño, protestas, lloros, búsquedas excesivas de uno de los
padres, enfados, etc.

MUERTE

Bowlby en 1980 señaló que las reacciones de duelo que tienen los niños muestran
bastantes rasgos que forman el sello que identifica al duelo patológico del adulto. Hay
cuatro variantes que serían las siguientes:

- Deseos de encontrarse ante la persona que ha fallecido.


- Recriminación contra la persona perdida, junto a autorrecriminación.
- Cuidado forzoso de otras personas.
- Dudas de que la pérdida sea para siempre.

[Link] Efectos de la separación

Hay diferentes motivos para creer que a causa de una larga separación o varias
separaciones en los primeros tres años de vida el niño puede experimentar un
desapego total. Después de las separaciones más cortas desaparece esa conducta de
desapego, normalmente tras unas horas o días. Generalmente aparece una etapa
durante la cual el infante mostrará una notable ambivalencia hacia sus progenitores.
Reclamará una presencia y llorará si lo dejan solo. También puede dar señales de
rechazo hacia sus padres o los cuidadores que estén al cargo de él o incluso mostrarse

128
FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

hostil. Entre los factores que determinan la duración de esta ambivalencia uno de los
más destacados es la manera en que responderá la madre.

Cuando el niño regresa a su casa tras un tiempo separado de sus padres, su


comportamiento planteará grandes conflictos a sus padres, pero sobre todo a la
madre. La manera en que esta responda dependerá de muchos factores, como por
ejemplo el tipo de apego que tengan o la relación que tenían antes de separarse.

Westheimer, en 1970, enfocó su atención en la manera en que los sentimientos de la


madre hacia su hijo pueden cambiarse en el curso de una separación larga durante la
cual la madre no ve a su hijo. Los sentimientos que antes solían ser cálidos se
convertirán en fríos y la vida junto a toda la familia se organizará en base a esquemas a
los que el niño deberá adaptarse.

Cuando el hijo, por diversas razones, ha sido dejado al cuidado de otras personas
durante un periodo largo de tiempo, siempre seguirá teniendo miedo de que lo alejen
de su entorno familiar, por mucho tiempo que pase separado de este.

Robertson hizo un estudio y vio que los niños que habían estado internos en un centro
hospitalario solían tener miedo de las personas con chaqueta blanca o delantal,
relacionados a los uniformes de las enfermeras y médicos, dando claras muestras de
haber pasado miedo en el hospital y creándoles un trauma.

Los niños que en cambio no muestran miedo o temor ante la separación serán
aquellos que nunca contaron con una figura específica de apoyo o que han ido
experimentando muchas y largas separaciones, teniendo así un desapego muy
importante con su cuidador principal.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

2.9 MALTRATO Y ESTRÉS

2.9.1 Maltrato y apego

Los padres que maltratan a sus hijos son menos cariñosos y afectuosos con estos,
estorban las conductas y comportamientos de sus hijos y se relacionan muy poco con
sus hijos.

Lyns-Ruth, et al., en 1987 dijo que en muchos estudios se encontró que en los niños
que son maltratados predomina más el apego ansioso, ya que ellos tienen más
frustración y suelen ser más agresivos y conflictivos. Al haber una menor respuesta de
sus madres y menos seguridad en el niño, este manifiesta temor al acercarse a los
adultos, por muy amistosos que estos sean, evitando de esta manera interacción con
otras personas.

Pino y Herruzo en el año 2000 mencionaron que los infantes que sufren abusos a los
dieciocho o veinticuatro meses manifestarán un apego ansioso y tendrán mucha rabia,
comportamiento agresivo, frustración e inseguridad, en comparación con los otros
niños que no son maltratados. Entre los tres y los seis años tendrán muchas emociones
negativas, no sabrán animarse y afrontar las adversidades que se les presenten, como
son las tareas del colegio.

Pino y Herruzo mencionaron también que los infantes maltratados, tanto verbalmente
como físicamente, y los niños abandonados a nivel y emocional y físico presentarán
apego ansioso desde el primer año de vida hasta los cuatro años aproximadamente.
Los que además de sufrir maltrato físico también sufren abandono emocional,
mostrarán menos angustia y frustración que los que sufren solamente abandono
emocional, afirmando que en condiciones extremas de privación, cualquier
comportamiento, aunque sea aversivo, puede funcionar como reforzador

George y Main, en 1979, observaron que los infantes que habían sido maltratados, de
los 12 a los 36 meses rehuían más de los adultos, aunque fueran amistosos que a los
otros niños que intentaban relacionarse con ellos.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

Los niños maltratados desarrollarían más relaciones de apego inseguras como


respuestas a experiencias repetidas de maltrato o desconcertantes. Además, esas
vivencias y expectativas llevarían al desarrollo de una estrategia de defensa a través de
la cual estos niños dirigirán su atención lejos de sus madres con el fin de mantener su
esquema frente a la conflictiva aparecida por la incompatibilidad de sus deseos.

2.9.2 Estrés y apego

En la infancia hay muchos escenarios y acontecimientos que pueden ser definidos


como estresores, ya sea por un daño al niño o una pérdida, amenazas, retos que
desestabilicen el niño, etc.

Migram propuso en 1996 una distribución de estos acontecimientos:

- Tareas rutinarias.
- Actividades o situaciones normales del desarrollo.
- Hechos convencionales.
- Hechos negativos.
- Alteraciones del núcleo familiar.
- Desgracias cercanas en el núcleo familiar.
- Desgracias personales.
- Desgracias grandes y catastróficas.

Una separación conlleva un efecto singularmente adverso sobre los infantes en que
sus padres suelen mostrarse adversos o amenazantes hacia los niños en los momentos
en que intentan enseñar disciplina o castigar a sus hijos.

De esta manera se ve que las amenazas de abandono o suicido por parte de los padres
suelen desarrollar más la formación de un apego ansioso. La amenaza de abandono
puede darse de diferentes formas, como por ejemplo:

- Afirmar que al niño se le puede llevar a un sitio para los niños que se porten
mal o a la policía.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

- Amenazar al niño con que el padre o madre se irá de casa si no se porta bien,
dejándole solo.
- Asustar al niño diciéndole que si el niño se porta mal sus padres se pondrán
malos o incluso morirán.
- Desesperar y decirle al niño que abandone a toda la familia o se suicidará.

Todo esto hará que el niño padezca de ansiedad, llegando a niveles más bajos o altos.
También que los padres discutan delante del niño da a situaciones de ansiedad y estrés
en el niño, ya que este tendrá miedo que alguno de sus padres se vaya de casa
después de la discusión.

Méndez (2012) mencionó que los factores que explican el origen y la persistencia de
los miedos de los niños son:

- Preparatoriedad.
- Vulnerabilidad biológica.
- Vulnerabilidad psicológica.
- Historia personal.
- Experiencias negativas.

Y los elementos que forman la experiencia del estrés son los siguientes:

- Variables antecedentes (estímulos que estresan).


- Variables modeladoras del estrés (edad, temperamento, género) y
amortiguadoras o protectoras (familia, interacción).
- Factores de riesgo (condiciones personales y ambientales que ayudan a
manipular y superar el estrés).
- Factores de afrontamiento (condiciones externas y personales que ayudan a
manejar y superar el estrés).

Según Ortiz (1994) la activación del sistema del temor depende de la evaluación que el
niño haga de la situación, añadiendo factores individuales, como la seguridad de apego
o la experiencia social previa, como contextuales, como por ejemplo la novedad de la
situación, la edad de la persona extraña y figuras de apego, etc.

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FUNDAMENTOS TEÓRICOS BÁSICOS DE LA INFANCIA

El temor a los extraños, por otra parte, tendrá lugar de la siguiente manera:

- Tendencia a retirarse o evitar a la persona desconocida.


- Minimización de conductas de interacción social positiva.
- Orientación de la mirada, manipulación y atención hacia otras cosas.
- Formación de temblores corporales a causa del miedo y la ansiedad.
- Formación de llanto y quejas.
- Desagrado o malestar.
- Activación de conductas de apego.

¿Cómo se reduce el estrés?

Algunas personas se recuperan en gran parte o del todo de las experiencias de


separación o pérdidas, y a otras personas les resultará imposible lograrlo. Esto se debe
a las diferentes condiciones que tienen cierto papel en la respuesta diferencial, entre
las cuales están:

- Intrínsecas o separación en sí, o relacionados con ella, en particular las


condiciones en que se cuida al niño mientras no está la madre.
- Las presentes en la vida del niño durante un tiempo más largo: sus relaciones
con los padres durante los meses o años anteriores o siguientes a la
experiencia.

Con los niños pequeños la intervención de la familia en agrandar o amortiguar el


impacto de estrés es más intensa, ya que el apoyo de los iguales tiene un rol menos
importante que en edades más avanzadas donde el efecto amortiguador más potente
del estrés se ha encontrado en el apoyo social presentado por los compañeros y
amigos.

Entre las condiciones que suavizan la intensidad de las respuestas de los niños
separados de la madre, las más relevantes e importantes son las siguientes:

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LA PRESENCIA DE UN FAMILIAR O POSESIONES FAMILIARES

Heinicke y Westheimer se dieron cuenta que cuando un niño está en la guardería con
un hermano o familiar cercano sus inquietudes se reducen, sobre todo las de los
primeros días que suelen ser las más potentes. Robertson también pudo observar que
estar con un hermano servirá como consuelo al niño, incluso si el hermano es más
pequeño o más grande que él.

También los objetos o juguetes personales del niño pueden suavizar el estrés de estar
en sitios desconocidos, ya sea ropas personales, juguetes, osos de peluche, etc. Esta
observación la hizo Bowlby.

CUIDADOS MATERNALES BRINDADOS POR UNA MADRE SUSTITUTA

El dolor que le provoca a un niño la separación puede ser aliviado por cuidados
maternos que puede darle una madre sustituta. Desde un principio, el pequeño tendrá
temor de la desconocida y rechazará sus intentos de mantener contacto afectuoso con
él, pero a medida que pase tiempo con ella irá buscando su consuelo. Será al cabo de
un tiempo en que el niño se acostumbrará a la nueva relación y los nuevos cuidados.
Echará de menos a su madre pero la madre sustituta hará que este sentimiento sea un
poco menos intenso.

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