La Trilogía de Skousen
La Trilogía de Skousen
(Este discurso fue primeramente presentado, por invitación del Presidente Mike Glauser, ante
aproximadamente 180 misioneros en la Misión de Atlanta Georgia en Noviembre 2 y 3 del año
2000. Las horas de la mañana se pasaron cubriendo la estructura básica de esta presentación.
Las horas de la tarde se pasaron respondiendo las preguntas).
Me metí a la carne del evangelio un poco después cuando llegué a la misión Británica. Sólo
tenía 17 años cuando se me llamó a una misión y en cuanto llegué a Inglaterra supe que el
Élder John A. Widtsoe presidía sobre todas las misiones en Europa y que tenía las oficinas
centrales en Inglaterra. Eso quería decir que de vez en cuando iba a verlo.
El Presidente Widtsoe era un apóstol y un miembro del Consejo de los Doce. Él había sido
presidente de dos universidades, era científico famoso, y era miembro de la Sociedad Real de
Inglaterra. Por reputación él fue considerado ser uno de los primeros eruditos del evangelio en
toda la iglesia y había escrito libros en las enseñanzas de ambos, José Smith y los Discursos de
Brigham Young.
Un día íbamos en el tren juntos, y fui tan intrépido en preguntarle al Élder Widtsoe acerca de
una duda acerca del evangelio. No me había dado cuenta en ese tiempo, pero mi pregunta pasó
a ser la pregunta más profunda de todo el evangelio. Yo le dije, “Élder Widtsoe, ¿Por qué Jesús
tuvo que ser crucificado?”.
Él tomó una pausa y después dijo, “¿Quién te dijo que me hicieras esa pregunta?”.
Yo le dije, “Bueno, nadie. Es mi pregunta”. Cuando era un niño pequeño en Canadá nos decían
de cómo en Pascua Jesús fue lacerado con un látigo, como tenía una corona de espinas en su
cabeza, con sangre corriendo en su rostro, y como fue clavado en la cruz y sufrió la más terrible
agonía. Me pregunté, ¿quién en el mundo querría tal sufrimiento? Si tenía un propósito, ¿cuál
era? Aun más, ¿cómo la crucifixión de Jesús tenía que ver con mi salvación?
Élder Widtsoe pensó por un momento y después dijo: “Te podría contestar tus preguntas, pero
no entenderías las respuestas. No sabes lo suficiente acerca de Nuestro Padre Celestial”.
Fue una cosa atrevida al preguntarle a una Autoridad General con una carga pesada, pero
después de un momento él dijo, “ya que es tu pregunta, tal vez tengas la curiosidad suficiente y
tenacidad para preferir seguir la tarea tediosa de aprender línea sobre línea y precepto por
precepto; porque es la única manera en que vas a ver el cuadro completo.
Así fue como yo me tropecé en una de las grandes bendiciones de toda mi vida. Vine a ser un
estudiante de la carne del evangelio bajo la guía del Apóstol John A. Widtsoe.
Un comienzo sorpresa
Élder Widtsoe después dijo, “Nuestro Padre Celestial le ha llamado a la cosa en cual actúa por
un cierto nombre y a la cosa por la que obra por otro nombre. Estos son dos bloques de
construcción de los cuales el Señor ha hecho todo en todo el universo. Anda y ve a ver si
puedes encontrarlos. Encontrarás estos nombres como a tres cuartos del camino de Doctrina y
Convenio”.
Realmente tuve que escudriñar ésos versículos. Finalmente encontré los nombres de estos
bloques que construyen en la sección 93, versículos 29-33.
“El Señor dijo que la cosa cual “actúa” es llamada inteligencia y la cosa en la cual “obra” es
llamada “elemento” o materia prima. El dijo que estos bloques que construyen siempre han
existido. Son eternos. (D y C 93:29,33). No pueden ser creados y no pueden ser destruidos,
pero pueden ser organizados, desorganizados y reorganizados.
Ya que la inteligencia es el ingrediente que “actúa”, es de suponer que los elementos son
inertes, o como algunos han dicho, “son solo cosas”. Sin embargo, Brigham Young dijo que
esas pequeñas porciones de materia prima o partículas inertes o cosas, son “capacitadas para
recibir inteligencia”. (Journal of Discurses 7:2). De hecho Brigham Young quien fue tutorado
(instruido) por el Profeta José Smith pareció que tuvo un acercamiento de la naturaleza y su
asociación con la materia prima. El dijo:
“Hay una materia eterna, de donde se obra y está llena con una porción de divinidad. La
materia no existe, no puede ser aniquilada. La eternidad no tiene límites y está llena de materia,
y no hay tal cosa como un espacio vacío. Y la materia está capacitada para recibir inteligencia,
y para poseer más inteligencia… la materia puede ser organizada, y continúa aumentando en
inteligencia…aprende esos principios que la materia organizada puede hacerse en animales,
vegetales, y en seres inteligentes para recibir inteligencia”. (Brigham Young, Journal of
Discurses, vol. 7 pg. 2-3).
¿Hay inteligencia en todo?
Estos principios fueron entendidos plenamente por José Smith y los hermanos en ese tiempo.
Como el Apóstol John A. Widtsoe dijo:
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“Era completamente comprendido por el Profeta (José Smith) y sus asociados que la
inteligencia es la fuerza vivificadora de toda la creación animada o inanimada; la piedra y el
árbol y la bestia y el hombre tienen grados de inteligencia ascendentes”.
Y Brigham Young dijo:
“Hay vida (o inteligencia) en toda materia a través de la extensa y vasta de todas las
eternidades; está en la piedra, la arena, el agua, aire, los gases, y en corto en toda descripción y
organización de la materia, ya sea sólido, líquido, o gaseoso, partícula operando con partícula”.
¿Cómo el Padre maneja Sus vastas huestes de inteligencias?
Estas inteligencias cada una se han sujetado ellas mismas a partículas de materia. Después de
que ocurre esto Abraham se refiere como “Inteligencias organizadas”. (Abraham 3:22) Dios
puede hablar a estas inteligencias y después de haber siso completamente entrenadas, se pueden
ajustar a la altamente compleja instrucción que reciben del Padre, el Hijo, o miembros del
Sacerdocio autorizados para llevar a cabo ciertos actos bajo la guía del Padre o del Hijo.
El Señor dice que este proceso elaborado en entrenar a estas huestes de entidades para ajustarse
a la elaborada complejidad de los designios de Dios por tener “inteligencia que se adhiere a
inteligencia” de acuerdo con el patrón descrito. (D y C 88:40). Los científicos están
gradualmente identificando estos complejos patrones y han trazado su intrigante composición.
Estos patrones son únicos para cada identidad a través de la naturaleza y se refieren a estos
como ADN.
Le pregunté al Élder Widtsoe como se vería una “inteligencia”. El me dijo que me viera en un
espejo ya que yo era una inteligencia. Yo le dije, “Usted quiere decir todo yo?” El dijo, “no
solo un poco” “Yo Soy” en ti en el cual Nuestro Padre Celestial ha estado entrenando desde
que te trajo de la oscuridad exterior.
El continuó, “sabemos que fuiste valiente durante tu entrenamiento como inteligencia porque el
Padre te ha dado un cuerpo espiritual según el modelo de El mismo. Y porque fuiste valiente en
el mundo espiritual El te ha permitido tener un cuerpo físico con millones de inteligencias
organizadas en tu tabernáculo temporal y fielmente sirviéndote aquí en la tierra”.
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talado y echado al fuego; y viene otra vez una muerte espiritual; sí, una segunda muerte, porque
quedan nuevamente separados de las cosas que pertenecen a la justicia. (Helamán 14:18).
Y de nuevo “Y de aquí a poco viene el fin, y son CORTADOS y echados en el fuego, de donde
no se vuelve”. (3 Nefi 27:11) Y en ese punto no pude dejar de preguntar “¿Qué les pasa a estas
inteligencias desnudas, arrancadas y despersonificadas?
Elder Widtsoe llamó a mi atención a Doctrina y Convenios 88:32 donde dice que estas
entidades afligidas van a REGRESAR DE NUEVO a su propio lugar. “La escritura dice esto
que digo: “Estos irán a las tinieblas de afuera, donde es el lloro y el llanto y el crujir de
dientes”. (D y C 133:73).
De todo esto aprendemos que las escrituras nos enseñan claramente que todos originalmente
venimos de la oscuridad exterior y que los hijos de perdición eran DE NUEVO de donde ellos
fueron originados.
La Batalla de Satanás para prevenir la desorganización de su cuerpo espiritual
Al final del milenio la escritura dice que Satanás va a librar una guerra feroz para prevenir la
desorganización de su cuerpo espiritual como lo describió Brigham Young. Su guerra va a ser
para prevenir la desorganización de sus seguidores incluyendo los hijos de perdición
resucitados.
La escritura dice:
“Y cuando los mil años se cumplan, Satanás será suelto de su prisión, y saldrá a engañar a las
naciones que están en los cuatro ángulos de la tierra, a Gog y a Magog, a fin de reunirlos para
la batalla; el número de los cuales es como la arena del mar. Y subieron sobre la anchura de la
tierra, y rodearon el campamento de los santos y la ciudad amada; y de Dios descendió fuego
del cielo, y los consumió”. (Apocalipsis 20:7-9)
Esta es la destrucción la cual Satanás y sus huestes están determinados de prevenir. Pero
perderán la batalla. Entonces serán CORTADOS; Satanás y la tercera parte de los hijos del
Padre quienes lo siguieron perderán su cuerpo espiritual como Caín, Judas Iscariote y todos los
hijos de perdición (quienes estuvieron al lado de Nuestro Señor en la guerra del cielo y por lo
que calificaron para tomar cuerpos mortales) los cuales perdieron sus cuerpos resucitados sin
ninguna gloria o capacidad para seguir existiendo. (D y C 88:24) Por eso, son CORTADOS sin
nada más que la inteligencia desnuda, arrancada y despersonificada. Entonces ¿qué les pasa a
estas inteligencias desnudas arrancadas y despersonificadas? Ya hemos mencionado la
escritura, la cual describe su condenación: “Estos irán a las tinieblas de afuera, donde es el lloro
y el llanto y el crujir de dientes”. (D y C 133:73).
Y en otro lugar dice:
“Y el diablo que los engañaba fue lanzado en el lago de fuego y azufre, donde estaban la bestia
(Satanás) y el falso profeta; y serán atormentados día y noche “POR LOS SIGLOSDE LOS
SIGLOS”. (Apocalipsis 20:10). Claro que no sería justo que Dios echara los cuerpos de los
hijos de perdición a la oscuridad externa solo porque el maestro de inteligencia a cargo de cada
espíritu o hijos resucitados de perdición hayan cometido un pecado imperdonable. Esas
pequeñas inteligencias en esos cuerpos habían sido obedientes a Dios. Entonces, el material en
los espíritus y los cuerpos resucitados de las huestes de Satanás van a ser consignados
nuevamente a la Tierra y de ahora en adelante serán glorificados cuando la tierra sea
Celestializada.
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La gran tragedia de todo esto es que todos aquellos sirvientes de Satanás nunca podrán regresar.
(D y C 29:29) No podrán ser barridos en una ronda de creación futura o resucitada.
Habiendo traicionado a Dios después de haber sido dotados con tremendas bendiciones
espirituales ellos han perdido su lugar en el programa del Progreso eterno de Dios. Cientos de
millones de otras inteligencias están esperando su turno. Porque los hijos de perdición han
traicionado a Dios han perdido sus bendiciones eternas.
¿Pueden Dios o sus servidores recaudar los bloques de construcción?
Finalmente yo le dije a Elder Widtsoe “Ya que todo está hecho por dos simples bloques de
construcción consistiendo de inteligencia y pedacitos de materia prima, ¿hay algunas instancias
donde Dios a transpuesto una cosa en algo totalmente diferente?
“Sí”, contestó Elder Widtsoe. “Dios ha hecho esto con sus profetas para que ellos
comprendieran la extensión del Poder Supremo del Padre. Por ejemplo tenemos la historia de
Moisés que está expuesta en Éxodo, capítulos 3 y 4”.
“Aquí está lo que pasó:
Cuando Moisés tenía 80 años el Señor lo comisionó a que fuera a Egipto y sacara a los hijos de
Israel. Moisés había dejado Egipto a la edad de 40 años bajo la amenaza de muerte por haber
matado al capataz de los esclavos. Y por ello Moisés temía en regresar a Egipto. El Señor le
aseguró que Moisés que Él iría con él, pero aun Moisés temía. Así es que, el Señor determinó a
demostrarle a su nuevo Profeta que el tener el poder de Dios con él era una ventaja fantástica.
Para ilustrar su poder, Dios mandó a Moisés a sacar su vara que usaba para pastorear. Y puso la
vara en la tierra. Cuando lo hizo, las fibras de lavara se convirtieron en una culebra. Esto asustó
mucho a Moisés el cual empezó a huir, pero el Señor le dijo que levantara la culebra por la cola
y lo hizo. La piel celular de la culebra se convirtió en las fibras de madera de su vara.
Después Dios le dijo que pusiera su mano en su seno. Moisés estaba a punto de aprender algo
extraordinario acerca de la mano humana. Para empezar está hecha de tierra. Solo tierra
ordinaria. Cuando el espíritu deja la mano se convierte en tierra. Pero la tierra está saturada de
inteligencias. Entonces el Señor le dijo a esas pequeñas entidades, no se conviertan en tierra,
sino simulen la lepra. Lo hicieron y cuando el Señor le dijo a Moisés que sacara su mano del
seno estaba horrorizado de verla que escurría con lepra incurable. El estuvo pensando ¿qué es
lo que Dios estaba haciendo con él? El Señor le dijo a Moisés que volviera a poner su mano en
el seno, en el cual lo hizo con gusto. Entonces el Señor le ordenó a las células leprosas que se
convirtieran en tejido sano, como era antes. Y cuando vio un rosado hermoso en su carne se
sintió aliviado y agradecido aun más de la experiencia.
El Señor promete a Moisés otros milagros si era necesarios como el convertir agua en sangre.
(Éxodo 4:9).
Sin embargo, esto fue suficiente para demostrar el poder de Dios al comunicarse con la
inteligencia en la materia y por ello puede cambiare la madera a la carne y después, producir
agua a chorros de una roca sólida. (números 20:11) En el análisis final, todo está hecho de solo
dos cosas y Dios se puede comunicar con las vastas huestes de inteligencias para que se
conviertan en lo que él desee.
¿Dónde están los Dioses construyendo sus reinos?
Estaba en el principio de mi misión cuando me encontré con una declaración del Señor Sección
71 de Doctrina y Convenios dirigida a José Smith y Sidney Rigdon y decía:
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“…abráis vuestra boca para proclamar mi evangelio, las cosas del reino declarando sus
MISTERIOS POR MEDIO DE LAS ESCRITURAS”. (D y C 71:1).
Le dije al Elder Widtsoe que no sabía de algún misterio de las escrituras. Parecían ser muy
claras para mí. Claro, que esto es lo que un misionero de 17 años estaba hablando.
El Elder Widtsoe sabía que este misionero joven necesitaba una lección en humildad. El dijo:
Elder Skousen, dele vueltas a la sección 88 de Doctrina y Convenios. Hay muchos misterios en
esa sección de las escrituras, y quiero que me los explique. El dijo, “por ejemplo, quiero que lea
el versículo 37 describiendo el “espacio” de Dios”. “Oh”, le dije, “espacio es fácil definir. Es
todo de aquí hasta afuera”. “Incorrecto”, dijo el Elder Widtsoe. “Lea el versículo 37”. Decía:
“Y hay muchos reinos; pues no hay espacio en el cual no haya reino; ni hay reino en el cual no
haya espacio, bien sea un reino mayor o menor”.
Un análisis cuidadoso de este versículo nos dice dos cosas: primero que “espacio” es definido
como una región afuera en las eternidades donde la familia de Dioses están construyendo una
inmensa cadena de reinos, y segundo, no construyen ningún reino fuera del “espacio” o una
región sagrada bajo su control exclusivo. Esto está más o menos escondido en el significado de
la frase: “Ni hay reino en el cual no haya espacio”. Elder Widtsoe dijo que este era uno de los
misterios en las escrituras.
Le pregunté al Elder Widtsoe por qué Dios llamaría a este pasaje un “misterio” en las
escrituras. Elder Widtsoe dijo, “Bueno, ese pasaje contiene una revelación definiendo “espacio”
y aunque lo hayas leído muchas veces nunca lo has comprendido. Hasta hoy era un misterio
para ti. “empecé a darme una idea”.
¿Qué hay fuera del espacio?
Esto me llevó a preguntarle al Elder Widtsoe, “Ya que el espacio es un taller sagrado de los
Dioses, que hay afuera o más allá del espacio?”.
Elder Widtsoe dijo que los Dioses le llamaban a la región más allá del espacio “oscuridad
exterior”. Entonces le pregunté “¿Qué es lo que existe en la oscuridad exterior?” El dijo,
“Nadie”. Las inteligencias primitivas y pedazos de materia existen en total caos desorganizado
sin algún poder organizador sobre ello o alguna influencia para guiarles”.
Algunos de los hermanos sugirieron que el Espíritu Santo podría estar rondando sobre esta
obscuridad externa. Esta es la respuesta de Brigham Young:
“Brigham Young dijo después que Orson estuviera dando sus impresiones acerca de la teoría
muy cuidadosamente y menudamente él le preguntó al hermano José qué es lo que él pensaba.
El, José respondió que le pareció muy bello, y que no había más que una objeción seria al
respecto. El hermano Hyde preguntó, ¿cuál es? José respondió, “no es verdad”.
Esto es lo que llevó al Señor a recordarle al profeta Isaías que “antes de mí no fue formado
Dios, ni lo será después de mí”. (Isaías 43:10).
En otras palabras, es una gran bendición haber sido juntado de la obscuridad exterior por
Nuestro Padre Celestial y que se nos permitiera participar en una ronda de la creación. Dios
quería que Isaías que también supiera que si traicionaba a Dios y se convirtiera en un hijo de
perdición, nunca habría la oportunidad para otro Dios de recogerlo y darle otra oportunidad.
Para demostrarles la ilustración de estas escrituras concernientes al “espacio” y los reinos
organizados por la familia de Dioses, los hemos tratado de describir esquemáticamente (con
referencias de las escrituras). esta ilustración es localizada en la última página de este folleto.
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El Camino a la Divinidad.
El Padre reveló muchas cosas a José Smith acerca de el mismo, que el profeta estaba reacio en
compartir demasiado a la Iglesia hasta tres meses antes de su asesinato. Era en la conferencia
de abril en la Iglesia en 1844 que dio un sermón en el funeral en honor de King Follett quien
había muerto. José se sintió inspirado para usar el ambiente espiritual de esta ocasión para
decirle a los santos unas cosas maravillosas acerca de Nuestro Padre Celestial, El dijo:
“Dios mismo estaba en donde nosotros estamos ahora, Él es un Hombre Exaltado, y se sienta
en el trono de aquellos cielos” (Enseñanza de José Smith, p. 345).
Esta declaración tiene estupendas implicaciones. Significa que el Padre atravesó por el mismo
patrón de progreso eterno en el cual nosotros estamos experimentando. Esto significa que
Nuestro Padre Celestial, o Elohim tiene su propio Padre Celestial quien lo recogió de la
oscuridad externa y le dio la oportunidad de participar en una ronda de creación. Esto envió a
Nuestro Padre Celestial en el camino a un progreso eterno en el cual eventualmente le
permitiera ser un ser exaltado. José Smith dijo:
“Los primeros principios o inteligencias individuales del hombre son auto-existentes con Dios.
Dios mismo, encontrándose en medio de las inteligencias y gloria, porque El era más
inteligente, podría tener el privilegio de avanzar para avanzar en conocimiento. Él tiene el
poder de instituir leyes para instruir a las inteligencias débiles, para que sean exaltadas con Él,
para que puedan tener una gloria sobre otra. Y todo ese conocimiento, poder, gloria e
inteligencia en el cual es un requisito para poder salvarlos en el mundo de los espíritus”.
(El que escribía (secretario, archivista) originalmente puso “espíritus” en ese lugar pero B.H.
Roberts notó que debería haber sido “inteligencias”. Véanse las Enseñanzas de José Smith, p.
354).
Esto inspiró a la declaración que contiene los siguientes elementos esenciales:
Entonces, esto me dice cómo llegamos en donde estamos. Nuestro Padre Celestial regresó por
nosotros para que pudiéramos participar de una ronda de creación y progresar tal como El lo ha
hecho.
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Desde que aprendí esta información emocionante, le he dado gracias sinceramente a Nuestro
Padre Celestial repetidamente por incluirme en la ronda presente de la creación. Y le he
agradecido por incluir a mi esposa y a mis hijos y a las huestes de gentes maravillosas que he
conocido como mis amigos. Que bendición para todos nosotros en esta gran aventura del
progreso eterno.
¿Qué significa alcanzar la Divinidad?
Eventualmente, todos los poseedores del sacerdocio que alcancen la exaltación y sean
ordenados para organizar materia harán exactamente lo que Nuestro Padre ha hecho antes que
nosotros. Iremos a la orilla del “espacio” como el Padre lo ha hecho y recogemos de la
oscuridad exterior una hueste de inteligencias, junto con una cantidad apropiada de materia
prima, para que nosotros podamos empezar nuestra propia ronda de creación.
Así es que, aprenderemos por nosotros mismos cómo se siente ser un Dios.
Nuestra primera tarea será seleccionar estos billones de inteligencias y organizarlas y con
pedazos de materia prima. Y luego les enseñaremos a que nos amen y nos obedezcan cuando
las estemos uniendo una con otra en una forma vasta de combinaciones ordenadas. Entonces les
explicaremos cómo vamos a organizar una galaxia propia. Esto ayudará a expandir el “espacio”
de los Dioses y agregarlo a la gloria de aquellos que han ido antes que nosotros.
Una parte significante de esta etapa de entrenamiento será ayudar a estas inteligencias
individuales decidir dónde quieren quedarse en esta vasta orden de nuevas cosas. Uno pensaría
que todos quieren ser Dioses, pero no es así. Abraham nos dice que estas inteligencias son
calificadas y escogerán diferentes niveles de existencia de acuerdo con sus deseos. (Abraham
3:19-22; Enseñanza del Profeta José Smith, pág. 373).
Algunos quieren ser parte del planeta, los cuales serán resucitados eventualmente. Algunos
desearán ser parte del Reino Animal. En un segmento pequeño los cuales constituyen las
primeras inteligencias no solo escogerán su participación en el mundo espiritual y en la vida de
la tierra pero al igual en las eternidades siguiendo la resurrección.
No obstante, cada inteligencia había tenido la satisfacción de saber que hizo su propia elección
y por ello fijado el curso de su desarrollo eterno.
Cuando venga el tiempo para lanzar la creación del espíritu, cada inteligencia tomará el lugar
que ha escogido. José Smith describe esta transición extraordinaria donde las inteligencias se
mueven ansiosamente de la casi anticipación teórica a una participación actual. Él dice:
“La organización de los mundos espirituales y celestiales y de los seres espirituales y
celestiales, fue acordada como el orden más perfecto y armonioso, sus límites y sus vínculos
fueron fijos IRREVOCABLEMENTE y VOLUNTARIAMENTE suscritos en su estado
celestial por ELLOS MISMOS, y fueron por nuestros primeros padres suscritos en esta tierra”.
Esto nos dice que después que las inteligencias han escogido una participación eterna, el cual
desearán cumplir, la señal será dada, y todos tomarán sus lugares inmediatamente en la orden
más perfecta y arreglo armonioso. Después cada inteligencia en la estructura elaborada de Dios
por esta ronda de creación estará lista para recibir su personificación espiritual. Con este
emocionante y glorioso comienzo de la creación espiritual el Primer Estado habrá comenzado.
¿Y qué de aquellos que deseen ser como Nuestro Padre Celestial?
Puede ser confuso que no todas las inteligencias quieran aspirar ser Dioses. Sin embargo,
cuando
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reflexionamos en la declaración de Abraham que las inteligencias son calificadas de acuerdo a
sus atributos es comprensible porque las inteligencias de menos desarrollo resistirán las
responsabilidades asociadas con niveles altos de existencia. De hecho, lo genial de cada ronda
de creación es que hay oportunidades de participación, las cuales se extiende la más simple
participación hasta la complejidad extrema de las responsabilidades de la Divinidad.
Las escrituras lo pone claro que un ser exaltado quien es miembro del Sacerdocio y han sido
ordenado a la Divinidad va indudablemente a encontrarse con tres crisis monumentales que
puede arriesgar su participación como un Padre Celestial y amenazar a destruir su inmediata
ronda de creación.
Tres crisis Celestiales
La primera creación va a ser una revolución durante la creación de espíritus. Esto ocurre
cuando un líder demasiado ambicioso decide retar al Padre y ponerse el mismo en control
completo de la ronda de creación.
¿Cómo puede pasar esto?
Es en la naturaleza de estos seres inteligentes que han llegado a un nivel en el cual ellos se
consideran a ser iguales o superiores a su Padre Celestial y de repente quieran aspirar a
reemplazar o tomar el lugar de aquel ser quien les ayudó a ganar ese alto estatuto de su logro.
Obviamente esta aspiración apasionada de un espíritu arrogante constituye un reto a un Padre
Celestial que tiene que tratar con esta explosión de ansiedad y temor que se derribe y completa
se destroce esa ronda de creación en particular.
Por ello, esta es una crisis mayor aun entre los seres celestiales. El Padre debe de difundir esta
ambiciosa usurpación y si es necesario, suprimir una sublevación de un conflicto airado en el
cielo. Restaurando la paz será la primera crisis amenazadora enfrentando a un Padre Celestial.
La segunda crisis va a ocurrir en el segundo estado cuando el Redentor escogido del Padre falle
en terror cuando se acerque a las agonías conectadas con el sacrificio redentor. Sin embargo, ya
que el Padre sabe el final del empiezo se da cuenta que eventualmente el Escogido va
sobrellevar su terror y cumplirá su gran llamamiento. Sin embargo, hay un momento de crisis
suprema que cuelga peligrosamente en la balanza de esta ronda de creación.
La tercera crisis viene al final del Milenio cuando Satanás moviliza sus vastas huestes de
seguidores para hacer este desesperado intento de derrocar al Padre y a su Hijo Redentor. La
intensidad de una guerra final es magnificada por la realización de Satanás que si pierde la
guerra, él y sus seguidores van a ser despersonificados y echados a la obscuridad exterior como
inteligencias quitadas de su desnudez. Para prevenir este horrible juicio de perder sus meras
identidades, harán en esta guerra el más violento levantamiento en toda la historia humana.
Por supuesto, un Ser Supremo al estar encargado de una ronda de creación sabrá el final del
comienzo. Él sabrá cada una de estas crisis serán resueltas con éxito, pero este conocimiento no
hará la solución menos violenta o intensa para sobrellevar hasta que se termine.
Por supuesto, todos nosotros sabemos hasta este tiempo presente, que Nuestro Padre Celestial
ya ha pasado estas dos primeras crisis en esta ronda de creación. Es parte de nuestra educación
en esta vida el saber que pasó.
Todo empezó cuando Elohim, Nuestro Padre Celestial, seleccionó a la inteligencia más
avanzada en nuestra familia de sus hijos para ser entrenados para la participación de un gerente
general sobre su ronda de creación. El fue escogido de todos los hijos de Nuestro Padre y
Nuestro Padre le dio el nombre de Jehová.
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El entrenamiento de Jehová
Esta fue una tarea larga y un poco pesada preparar a Jehová para la Divinidad.
Asombrosamente Jehová tenía que obtener el estado de la Divinidad aun en el mundo espiritual
antes de que él fuera el gerente general del Padre en esta ronda de creación.
Juan el Bautista declaró lo siguiente concerniente al entrenamiento inicial del Salvador. Esto
fue revelado después a José Smith:
“Y yo, Juan, vi que no recibió de la plenitud al principio, pero recibía gracia sobre gracia…y
por eso fue llamado el Hijo de Dios porque recibió de la plenitud en el principio”. (D y C 93:12-
14).
Desde la restauración del evangelio, hemos aprendido innumerables detalles concernientes a las
etapas tempranas de nuestra presente ronda de creación. Estas tuvieron lugar en la residencia
celestial de Nuestro Padre Celestial localizada cerca de un enorme planeta Kólob el cual está
cerca al centro de nuestra galaxia. (Abraham 3:2-3).
Creemos que en este periodo de apertura donde la vasta cantidad de inteligencias eran reunidas
de la obscuridad exterior y entrenadas como la primer etapa de nuestra existencia como parte
del Reino de Nuestro Padre.
Mientras había trabajos divinos que tenían que ser hechos por Jehová y el concilio de los
“nobles y grandes” tales como Abraham, Isaac, Jacob, Moisés, José Smith y otros quienes
serían los líderes en varias dispensaciones. Decenas de Billones de los hijos de Nuestro Padre
también
tenían que ser escogidos y designados a varias naciones e imperios que ocuparían la tierra
durante siete mil años de su existencia temporal.
El trabajo fue aun complicado por el hecho que los imperios y la distribución de población
deberían ser calculados en términos de disponibilidad de los líderes del Señor, llamados Israel o
Soldados de Dios. Moisés describe esta tarea desafiante. El dice:…” pregunta a tu padre, y él te
declarará; A tus ancianos, y ellos te dirán. Cuando el Altísimo hizo heredar a las naciones.
Cuando lo hizo dividir a los hijos de Adán, él puso los límites de la….gente DE ACUERDO
CON EL NÚMERO DE LOS HIJOS DE ISRAEL”. (Deuteronomio 32:7-8).
Otra trabajosa tarea durante la preexistencia era ordenar a todos aquellos quienes eran
designados al liderazgo del Sacerdocio durante su Segundo Estado. El Sacerdocio es
simplemente “llamado a servir” y muchos de aquellos que eran elegibles para el Sacerdocio
rechazaron este “llamado a servir”. Alma describe este fenómeno: “Y esta manera conforme a
la cual fueron ordenados, habiendo sido llamados y preparados desde la fundación del mundo
de acuerdo con la presciencia de Dios, por causa de su gran fe y buenas obras…mientras que
otros rechazaban el Espíritu de Dios a causa de la dureza de sus corazones y la ceguedad de su
entendimiento, cuando de no haber sido por esto, HABRÍAN TENIDO TAN GRANDE
PRIVILEGIO COMO SUS HERMANOS. (Alma 134:3-4).
La Guerra en el Cielo
Después de las preparaciones del Segundo Estado que estaban en orden el Padre llamó a otro
concilio masivo de todos sus hijos. El propósito era escoger a un Redentor. Entonces El
preguntó quién proporcionaría el sacrificio de redención. De pronto, un acontecimiento
fantástico ocurrió. Lucifer saltó al frente.
Satanás odiaba la idea de un sacrificio expiatorio en el cual requería una infinita cantidad de
sufrimiento por el mediador el cual sería muy apremiante que las huestes de inteligencias
dejaran pasar los pecados del arrepentido y permitirles todas las bendiciones especiales por las
cuales el Salvador podría rogar a nuestro favor al ascender en el camino al progreso eterno.
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Es altamente significante que Satanás no se quedara con su Primer Estado (Abraham 4:28) pero
gastaba su tiempo conjurando una trama en el cual él quería que el Padre aceptara en el lugar de
un sacrificio expiatorio, el cual la familia de Dioses ha usado a través de las eternidades.
Satanás estaba tan orgulloso de su trama que quería todo el honor por inventarlo. (D y C 29:36)
El centro del plan de Satanás era de suspender el libre albedrío durante el Segundo Estado y
forzaría a los hijos del Padre a conformarse con la ley celestial para que ninguno de ellos se
perdiera por el pecado. El cuidadosamente explicó como su trama maravillosa iba operar. Bajo
el Plan de Satanás habría:
- Ninguna necesidad de un sacrificio expiatorio
- No se permitiría pecar
- No se permitiría la maldad
- No habría sufrimiento
- No habría juicio
- No habría imposición de castigo
- No ocurrirían fallas
Toda la familia del Padre sería automáticamente salvada por el Plan de Satanás. Claro, Satanás
había olvidado un hecho importante. Todo el propósito del Segundo Estado era de ayudar a los
hijos del Padre a distinguir entre el bien y el mal. Su exposición a la maldad y las
consecuencias de su influencia era necesitada para galvanizarlos en contra de las tentaciones
del mal a través de la eternidad. Pero obviamente el plan de Satanás no haría esto. De hecho los
privaría de la capacidad para experimentar la maldad o aun reconocerla. De hecho bajo el plan
de Satanás los hijos del Padre irían por la vida en una camisa de fuerza Luciferiana y
aprenderían nada.
Por esto, cuando Jehová percibió cuan abominable el plan de Satanás era para declaradamente
robarle al Padre su trono y privar a Jehová de su misión divina, Él pasó al frente y ofreció pasar
por todas las agonías de un sacrificio de redención, y por ello salvar toda esta ronda de
creación. Inmediatamente el Padre aceptó el ofrecimiento de Jehová y rechazó el plan
subversivo de Satanás.
De pronto hubo un alboroto en el cielo
A una larga porción de esta vasta multitud les gustó el plan propuesto por Satanás. Después de
todo, les garantizaba la salvación sin esfuerzo de su parte. Haría todas las elecciones por ellos.
Eliminaba la terrible necesidad de un sacrificio de sangre y les ofrecía una salvación completa
en bandeja de plata. Esta multitud completamente estaba de acuerdo con Satanás y estaban
dispuestos a librar guerra para adoptarla.
Entonces la primera gran crisis del Padre rugió por la faz del nuevo planeta. Pero esta guerra se
luchó en una forma peculiar. No había armas. Juan el Amado dice que el furioso
enfrentamiento fue realizado con argumento y debate contencioso. Juan dice que los siervos de
Dios pelearon con sus testimonios (Apocalipsis 12:11).
La línea de argumento probablemente fue algo así: Si seguían el plan de Satanás nunca tendrían
cuerpos temporales, y hasta perderían sus cuerpos espirituales. Es interesante que aquellos que
trabajaron a favor del Salvador se les llamara “Soldados de Dios” o “Israel” aun en la
preexistencia. Ellos testificaron con pasión sincera que la única esperanza para los hijos del
Padre era aceptar la decisión del Padre y seguir a Jehová.
La proporción de casualidades en esta guerra fue muy alta. En una manera real era guerra a
muerte. Un tercio de las vastas huestes del Padre arriesgaron su legado en el Reino de Dios
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porque ellos querían que el Padre adoptara el plan de Satanás. Ninguna cantidad de
razonamientos y compartir testimonios pacientemente iba a persuadirlos. Finalmente el Padre
se sintió obligado a ordenar a Miguel a forzar a las huestes de rebeldes a exiliarlos a través del
velo y dentro del mundo temporal.
Ahí, por los siguientes seis mil años, la guerra continuaría, y al final de los siete mil años
Satanás y sus seguidores enfrentarán su última condenación.
El Primer Estado involucraba la selección del gerente general del Padre para estructurar su
ronda de creación completa. Después el Padre tenía que escoger a un Redentor para el Segundo
Estado. Satanás pensó que el sacrificio expiatorio del Redentor era virtualmente estúpido y que
por ello él se ofrecía un plan que nunca se había tratado antes. Cuando el Padre escogió el plan
tradicional con Jehová o Jesús como el Redentor, causó una guerra en el cielo porque muchos
de los hijos del Padre preferían el plan de Satanás. Satanás quería eliminar la necesidad de un
Redentor y garantizar la salvación de todos los hijos del Padre así lo quisieran o no. El único
inconveniente al plan de Satanás era el hecho que estaba basado en la fuerza, y es por eso que
el Padre lo rechazó. Esto resultó una guerra en los cielos y concluyó con un tercio de los hijos
del Padre siendo expulsados de su hogar celestial.
El Segundo Estado estaba lleno de peligros bajo el plan tradicional porque todos estaban en
libertad para usar ella o él su libre albedrío paraqué conocieran la diferencia entre lo bueno y lo
malo.
Por supuesto, que cada cual sería responsable por el abuso de su libre albedrío y sería castigado
por sus delitos hasta el mayor centavo.
Pero, qué tal si la persona aprende la diferencia entre el bien y el mal y quieren evitar el castigo
por las ofensas pasadas. ¿Podría hacerse esto?
El Padre dijo que había una manera si sabes cómo trabaja. Se llama Expiación.
Le rogué urgentemente al Élder John Widtsoe con el cual yo me había relacionado para que me
explicara la Expiación para que yo la pudiera comprender.
Él Empezó enseñándome cuidadosamente todo lo que habíamos cubierto en el Discurso Uno.
Después estuve extremadamente ansioso a que él llegara al tema de la Expiación, pero, como
siempre empezó la plática como a cientos de millas del tema. De hecho, él empezó con varias
preguntas. La primera fue, “¿De dónde crees que Nuestro Padre obtuvo el poder?”
Le sugerí que probablemente lo obtuvo del Padre.
Elder Widtsoe dijo, “No, eso está incorrecto. Todo lo que obtuvo del Padre solo fue la
autoridad o las llaves para crear una nueva ronda de creación. Su Padre no le dio el poder para
hacerlo”.
Él me hizo una segunda pregunta. “¿Qué es lo que hace a un gran obispo?” Yo le dije que
pensaba que era su ordenamiento. “No, dijo él, un obispo meramente obtiene su AUTORIDAD
por su ordenación, pero su PODER para ser un gran obispo viene del mismo lugar de donde
Dios obtiene el de El.”
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En total frustración le pregunté, “Bueno, entonces ¿de dónde obtiene su poder? El dijo, “Dos
pasajes de las escrituras te darán la llave, ambas son de Doctrina y Convenios. En la sección 29,
versículo 36, y el Señor dice, “MI HONRA ES MI PODER”. Entonces en la sección 63, el
versículo 59 dice, “He aquí yo de ARRIBA soy, y mi poder yace ABAJO”.
Elder Widtsoe entonces me preguntó qué existe debajo de Dios que lo honra y le da poder, o,
para este propósito, qué hay debajo de un obispo que le honra y por ello le da su poder?
Después de un momento dije, “Bueno, con Dios son las vastas huestes de inteligencias que lo
honran y por ello le obedecen. Eso ciertamente le da poder, y supongo que podríamos decir,
que lo mismo pasa con el obispo quien es honrado y obedecido y por esto se deriva su poder”.
“¡Exactamente!” dijo el Elder Widtsoe. “Este es un principio del Sacerdocio, Dios y sus
servidores adquirirán su poder de aquellos sobre quienes presiden”.
El continuó, “Pienso que también sabes que lo que hace a un gran obispo. Es que todos estén en
sus lugares para los servicios del Domingo. Son los Diáconos listos para servir el sacramento y
sacerdotes dignos para bendecirlos. Sus maestros bien preparados y radiantes con el Espíritu.
Son los jóvenes sacerdotes quienes se convierten ellos mismos con el evangelio y están
ansiosos para ser llamados a las misiones. Son las maestras visitantes vigilantes de la Sociedad
de Socorro quienes son prontas en detectar las necesidades de los enfermos y pobres.
Estas son las cosas que hacen que la gente diga, “Mira, ¡qué gran obispo! Obviamente, su poder
viene del apoyo y la honra de su barrio, el cual es demostrado por los miembros del barrio
respondiendo entusiastamente a su guía y liderazgo.
Después el continuó: “es la misma manera con Dios, la honra y la obediencia que él recibe de
su vasta legión de inteligencias las cuales le dan su poder”.
¿Cómo puede Dios perder su poder?
Después él me sorprendió diciendo: “Sabías que Nuestro Padre celestial puede perder ese
poder?”
Por supuesto que eso era nueva doctrina para mí, entonces dije “Cómo puede ser eso posible?
Dios es Todopoderoso. Por lo menos eso es lo que se me enseñó”.
El dijo, “Esta sorprendente doctrina de que Dios puede perder su poder es encontrada en Alma
capítulo 42. Ahí, simplemente enseña que Dios es un gran árbitro del universo y cada
inteligencia depende de que él sea absolutamente honesto, absolutamente justo, absolutamente
equitativo y absolutamente incontrovertible. De otro modo EL DEJARÍA DE SER DIOS.
(Alma 42:13,22,25; Mormón 9:19) Es por eso que la escritura dice, “el Señor no puede
considerar el pecado con el más mínimo grado de tolerancia”. (Alma 45:16; D y C 1:31) o si lo
hace, dejaría de ser Dios. O, en otras palabras “Dios caería”.
Inmediatamente agregó, “pero por supuesto, Él no se va a caer porque Él sabe cómo prevenirlo.
Sin embargo, Él quiere que nosotros sepamos que Él puede caer. El Padre quiere que sepamos
que si Él no mantiene la confianza y la honra de las huestes de inteligencias en esta ronda de
creación, dejarían de honrarlo, y después dejarían de obedecerlo, y sin su honra, Él dejaría de
ser Dios. Este es un mensaje poderoso expuesto en Alma 42 y Mormón 9:19”.
Habiendo puesto estos principios maravillosos y algo sorprendentes, él continuó diciendo:
“Ahora, estamos listos para aprender porque la Expiación de Jesucristo era indispensable para
el Padre. Él necesitaba que Jesús hiciera algo de suprema importancia, lo cual el Padre no
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podría hacer por sí mismo. Si Él tratara de redimir a sus hijos después que hayan caído, dejaría
de ser Dios!”
¿Por qué la caída era necesaria?
Después que reconocí el dilema del Padre en el Segundo Estado, me pregunté, “¿Por qué era
necesario la caída?”
Brevemente, esto es lo que me dijo. En el camino al progreso eterno es necesario durante el
Segundo Estado para la humanidad aprender la diferencia entre lo bueno y lo malo. No
solamente deben de saber las diferencias entre estas dos pero deben inculcar a sus propias
almas la determinación de abrazar lo bueno y aborrecer lo malo. Deben rechazar lo malo con
una vehemencia instintiva que caracteriza su comportamiento en la familia de los Dioses por
siempre. Esta es la importancia extrema, particularmente para aquellos que aspiran a ser
Dioses.
Nuestro Padre Celestial sabíamos que éramos incapaces de encontrar el pecado sin participar de
este. Es heredado en nuestra naturaleza que por intentar a aprender acerca del pecado no
podamos evitar algún grado de contaminación. Por ello, bajo una ley celestial, nuestro
encuentro con el pecado nos corta automáticamente de la presencia del Padre. Pablo declara
enfáticamente del por qué de la caída: “POR CUANTO TODOS PECARON, Y ESTÁN
DESTITUIDOS DE LA GLORIA DE DIOS”. (Romanos 3:23).
Esto dela al Padre indefenso en cuanto a recuperar sus hijos caídos se refiere. Esto es lo que
llevó a Nefi a decir:
“Ninguna cosa impura puede morar con Dios; así qué, (quienes han pecado mientras aprenden
del pecado) debéis ser desechados para siempre”. (1 Nefi 10:21).
Entonces, ¿cuál es la respuesta?
Pero, claro, si aprendemos la diferencia entre lo bueno y lo malo pero no podemos regresar al
dominio de Nuestro Padre Celestial para continuar con nuestro progreso eterno, el plan de
Nuestro Padre de exaltarnos y de ser Dioses es derrotado. Por ello, la familia de Dioses tuvo
que adoptar un medio que justificara el que el Padre nos restaurara en su reino y continuar
nuestro progreso eterno sin arriesgar su Divinidad.
El objeto de la Expiación era de hacer que las inteligencias pasaran por alto nuestras
imperfecciones A PESAR de nuestros pecados. Los eruditos protestantes creen que esto se
cumplió por tener a Jesús “pagando por nuestros pecados” a través del sufrimiento y por ello
equilibrar la báscula de la justicia. Sin embargo, esta teoría involucra un problema monumental
y eso es el hecho que no es justo hacer que una persona pague los pecados de otra.
Amulek hace notar de esto en Alma 34:11-12
Amulek entonces explica que la Expiación no está basada en tratar de equilibrar la báscula de la
justicia sino en LA MISERICORDIA QUE SOBREPUJA LA JUSTICIA. (Alma 34:15).
Y resultó que éste era el genio de la Expiación
Hay tres requisitos esenciales en la Expiación divina para cumplir algo, el cual el Padre no lo
pudiera hacer por El mismo:
Primero debe de haber alguien que sea amado por todas las huestes de inteligencias. Ellos
deben de amar a esta persona tanto como aman a Dios mismo. Esto se logró al hacer que el
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Redentor fuera el gerente general de toda la ronda de creación. Por esto significa que cada
inteligencia aprendió a honrar y amar al gran Jehová.
Segundo, esta persona bien amada debe pasar por la crisis horrenda de gloria infinita y
sufrimiento el cual es muy intenso y que levanta una protesta de compasión en cada
inteligencia que pertenece a esta ronda de creación.
Tercera, esta persona bien amada debe de requerir arrepentimiento y una completa entrega a los
requisitos del evangelio para que Jesús pueda interceder y pedir por la salvación de su
sufrimiento que el converso pueda regresar al Padre y continuar en el camino del progreso
eterno.
Por ello, para resumir: Con cada ronda de creación debe de haber un sacrificio infinito que
levante tal “inundación” de misericordia en las conciencias de cada inteligencia que consienta
permitir que el Padre no traiga de regreso a su presencia para que continuemos nuestro
entrenamiento a la exaltación.
Ahora llegamos al punto culminante de nuestra plática.
¿Quién debe poner a nuestro Salvador en un Sacrificio Expiatorio?
Para poder proveer un sacrificio de redención, alguien debe de matar al Salvador bajo
circunstancias intolerables. ¿Quién debería hacer esto? ¿Debería ser planeado por adelantado, o
dejarlo a la oportunidad o circunstancia? Sin duda esta pregunta fue discutida a lo largo entre el
Padre y el Hijo en la preexistencia. Se nos deja a pensar que una la discusión similar al
siguiente diálogo debió haber tomado lugar porque eso fue exactamente lo que pasó:
El Padre: Mi hijo, como tú sabes, con cada nueva ronda de creación debemos escoger a alguien
para hacer el sacrificio redentorio. Estoy agradecido porque tú te ofreciste para proveer el
sacrificio que se necesita en esta ronda presente de creación. Ahora, quién piensas tú que sea
responsable de llevar a cabo tu sacrificio redentor? En otras palabras, ¿quién te debería matar?
El Hijo: Quisiera que mi sacrificio redentor fuera por aquellos que me amaron y que
valientemente me apoyaron durante la Guerra en los Cielos. Ya que voy a entrar a la mortalidad
a través de los lomos de David, creo que me gustaría que los judíos me crucificaran.
El Padre: Pero ellos nunca te crucificarán si supieran quien eres. De hecho, como Pablo
después dijera, “Si lo hubieran conocido, nunca habrían crucificado al Señor de Gloria”. (1
Corintios 2:8).
El Padre: ¿Cómo harías eso?
El Hijo: Este es mi plan. Haré que los profetas Judíos revelen que el Mesías será un judío y los
Judíos pensarán que El es un impostor y lo matarán, sus líderes dirían que ellos nunca matarían
a su mesías. Sin duda, denunciarán la profecía como un mito y lo considerarán un insulto a la
gente Judía. No solo prohibirán a cualquiera que predique su doctrina sino que condenarán a
muerte a cualquiera que se atreva a predicarla. Estoy seguro que también quitarán de las
escrituras los escritos de cualquier profeta que ha enseñado que el Mesías sería matado por su
propia gente. Como resultado de esto, no tendrán manera de saber quien soy cuando llegue a
ellos como el Redentor. Sólo sabrán de mi Segunda Venida cuando venga con poder y como el
gran Rey Mesías. Como resultado, cuando venga a la tierra por primera vez, esperarán verme
con poder y poner un Reino Judío en todo el mundo. Cuando esto falle en materializarse, ellos
pensarán que soy un impostor y permitirán que me maten.
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El Padre: ¿Qué va a pasar con aquellos que consintieron tu muerte porque pensaron que Tú eras
un impostor?
El Hijo: Ya que ellos meramente consintieron a mi muerte, pensando que era un impostor
serán
culpables de pecado. Por esto, pueden ser perdonados por medio de mi sacrificio expiatorio, los
cuales ellos mismos me ayudarán a que se cumpla. Después de mi resurrección les explicaré
que esto estaba arreglado en el cielo antes de que el mundo empezara. Les diré que quería tener
a lis judíos, mi propia gente, asistir en sacar adelante mi sacrificio. Una vez que sea explicado a
ellos como inocentemente me ayudaron a mi prueba redentora, se pueden arrepentir de sus
pecados, incluyendo el consentimiento de mi muerte. Después los puedo invitar a que se
bauticen para la remisión de sus pecados y darles la bienvenida a mi Reino.
El Padre: Pero que hay de aquellos quienes no acepten tu invitación a entrar a tu reino y que
sigan creyendo que crucificaron a un impostor.
El Hijo: Serán como cualquier otra persona que conscientemente peca en contra de la verdad y
rechaza el mensaje del evangelio. Tendrán que sufrir las consecuencias.
El Padre: Apruebo el plan. Es idéntico al que vemos usado en otras rondas de creación a través
de la eternidad.
Poniendo el Plan en Operación
Después que la tribu Judía viniera en existencia aproximadamente 1800 a. C. los profetas de
Israel enseñaron a la gente la plenitud del evangelio y les explicó que iba a venir un Mesías
quien serviría como mediador para el perdón de sus pecados.
Esto parecía haberse entendido y completamente aceptado, pero aproximadamente 1000 años
después, cuando varios profetas enseñaron como los Judíos ayudarían a Jesús a través de su
prueba eran matados con piedras por predicarlo.
Esto es lo que pasó al profeta Zenós y Zenoc (Helamán 8:19) y 600 D.C. cuando el profeta Lehi
describió su visión del Salvador siendo crucificado en la instigación de los Judíos en los
meridianos del tiempo, tuvo que escapar por su vida. (1 Nefi 2:1-2).
Jesús empieza su Ministerio Terrenal
Es algo sorprendente pero Jesús se apareció en la tierra Santa en el mismo tiempo que los
Judíos esperaban a su Mesías que llegara. Esta emocionante anticipación fue basada en una
errónea interpretación de una profecía en el segundo capítulo de Daniel. Sería recordado que
alrededor de 625 a.C. El Rey Nabucodonosor de Babilonia tuvo un terrible sueño pero no se
podía acordar de este. El Rey amenazó con ejecutar a todos sus hombres sabios sino le decían
de qué se trataba ese sueño y qué significaba. Daniel salvó las vidas de tres compañeros y la de
él, a la misma vez las vidas de los hombres sabios, por recibir una revelación del Señor, el cual
le dijo lo que había soñado y lo que significaba.
El Rey había visto una enorme, y grotesca imagen en su sueño. La imagen representaba a los
reinos futuros que gobernarían el mundo. La cabeza era de oro, la cual era la misma Babilonia.
El pecho y los brazos eran de plata, los cuales eran Persia que conquistaría Babilonia. El vientre
y los muslos eran de bronce, los cuales aparecieron ser Grecia la cual conquistaría Persia.
Entonces las piernas y pies eran de hierro, que serían los romanos quienes conquistarían Grecia
y luego se dividían en dos piernas del este y del oeste de los Imperios Romanos. Los pies en la
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imagen eran de hierro y de barro cocido los cuales llegaron a ser muchas de las naciones de los
gentiles Europeos, los que se desarrollaron en tiempos más recientes después que el Imperio
romano de derrumbara. Daniel le dijo a Nabucodonosor que en los tiempos de estos reyes y
aquellos de hierro y barro cocido que el Dios de los cielos pondrá su reino, el cual nunca será
destruido: “ni será el reino dejado a otro pueblo; desmenuzará y consumirá a todos estos reinos
pero el permanecerá para siempre”. (Daniel 2:44).
Daniel había dicho que las escenas finales de esta visión tomarían lugar “en los últimos días”,
(Daniel 2:28) pero los Judíos en los días de Jesús pensaron que desde el cruel reinado de hierro
de Roma ya se había establecido, la piedra del Reino de Dios debería de venir muy pronto bajo
el gran Mesías. Ellos sentían que no solo iban a destruir todos los reinos mundanos existentes,
sino que iban a durar para siempre.
Los rabinos no querían esperar a los últimos días pero querían interpretar el segundo capítulo
de Daniel como se había cumplido en su día. La llave suprema a su interpretación torcida fue el
derrocamiento de los romanos. Por ello, pensaban que no importaba cuantos milagros hiciera
Jesús, El no derrocó a los romanos, El no era el Mesías. Entonces la gente esperaba que Jesús
pusiera su reino derrocara a los Romanos.
Y aprendimos, para nuestro asombro que sus apóstoles esperaban la misma cosa.
Porque los apóstoles fueron engañados
Sabemos que servían los propósitos del Padre y del Hijo el tener a los Apóstoles que vieran a
Jesús como el Mesías.
Fue un diseño providencial que todos los judíos incluyendo a los apóstoles –se les permitiera
pensar que Jesús se apareció a la tierra para cumplir las profecías gloriosas de Daniel
concerniente a la llegada del Mesías. Después de todo, que no había dicho Jesús “Yo pues, os
asigno un reino…para que comáis y bebáis a mi mesa en mi reino, y os sentéis en tronos
juzgando a las doce tribus de Israel. (Lucas 22:29-30) Y la madre de Santiago y Juan estaba
completamente segura que iba a establecer su reino y por eso ella le pidió al Salvador que les
diera trato preferencial después que tomara su lugar como el Rey-Mesías en el mundo (Mateo
20:21-22).
El Nuevo Testamento lo hace claro que Jesús fue exitoso en entregar su mensaje sin revelar el
hecho que había venido como el Redentor más bien que el Rey-Mesías. Esto fue verdad aunque
Jesús habló en su crucifixión y resurrección varias veces. Sin embargo, el Espíritu lo escondió
de
los apóstoles, y también de aquellos que se consideraban discípulos del Salvador. Lucas dice,
“Pero ellos nada comprendieron, Y ESTA PALABRA LES ERA CUBIERTA”. (Lucas 18:34)
También tenemos la declaración de Marcos quien dice, “pero ellos no entendían (acerca de su
muerte y resurrección) y tenían miedo de preguntarle”. (Marcos 9:32) La asignación del
Espíritu Santo era de borrar de las mentes de los apóstoles y discípulos de Jesús cualquier
referencia de su muerte y resurrección. Hablando de Pedro y Pablo, la escritura dice: “Porque
aun no habían entendido la Escritura, que era necesario que El resucitase de los muertos”. (Juan
20:9) Fue solo después que Jesús fue glorificado que el Espíritu restauró a sus mentes todo lo
que Él dijo concerniente a su crucifixión y resurrección durante su ministerio. (Juan 14:26).
La carga pesada del Salvador
No sabemos exactamente cuando Jesús supo por primera vez que Él era el que proporcionaría
el sacrificio redentor del Padre.
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Sabemos que a la edad de 12 años Jesús sabía que su Papá era Elohim y que Él debería “estar
en los negocios de su Padre”. (Lucas 2:42-49). Sin embargo, es poco probable que el Padre le
cargara a su Hijo con el conocimiento de una terrible prueba que le esperaba enfrente de Él
hasta que empezó su misión en 30 D.C.
Nosotros especulamos que un tiempo lógico para que los ángeles ministrantes compartieran el
mensaje del sacrificio redentor debió haber sido después de su bautismo. Debemos de recordar
que inmediatamente después de su bautismo, se fue al desierto. Ahí recibió ministraciones
espirituales durante 40 días y 40 noches. Esto debió ser un interludio sagrado cuando los
ángeles ministrantes podrían haber preparado a Jesús para lo que venía adelante. Era una
estación sagrada de refuerzo espiritual cuando El se desarrolló por seis semanas sin pan. (Lucas
4:2).
¿Por qué los judíos no reconocieron a Jesús?
Jesús realizó su primer milagro espectacular en una boda en la fiesta de Canaán y después se
preparó para ir a Jerusalén donde se convertiría en 30 años de edad y sería elegible, de acuerdo
con la tradición Judía, a su ministerio.
Desde el comienzo del ministerio de Jesús era espectacular. El hizo milagros por cientos. El
sanó a los enfermos, levantó a los muertos, camino en el agua, calmó los mares turbulentos, y
dio de comer a cientos de personas con pescado ya cocido y pan ya horneado.
De hecho, desde el principio grandes multitudes de Judíos si creían que Jesús era el Mesías,
pero el Rey-Mesías. Su creencia de que era el Rey-Mesías persistió hasta la última semana de
su vida. Pero después sus expectaciones se derrumbaron.
Al fin de semana no solo había fallado en derrocar a los romanos pero los romanos lo
crucificaron. Aun más, Jesús sufrió la muerte cuando los estudiantes de la profecía de Daniel
habían declarado que Él viviría para siempre.
Jesús falla en la Última Cena
Cuando Jesús se le acercaba la hora de ser traicionado Él parecía hundirse por una oscura y
siniestra sombra y no podía dejar de contemplar la horrible agonía de la tarea que tendía
inmediatamente ante Él. Finalmente no pudo evitar el decirle a sus apóstoles que estaba por
dejarlos.
Pedro inmediatamente quería saber ad se iba a ir. El apóstol principal le aseguró al Salvador
que no importara donde se fuera, Pedro lo quería acompañar y protegerlo de sus enemigos que
parecían incrementar por la hora.
Jesús lo cortó en seco y le dijo:
“¿Tu vida pondrías por mí? De cierto, de cierto te digo: No cantará el gallo, sin que me hayas
negado tres veces”. (Juan 13:38).
Esta abrupta predicción podría haber sido profundamente ofensiva para Pedro y fuera de
carácter de su Maestro amado. Sin embargo, Jesús sabía que dentro de unas horas Pedro como
todos los demás discípulos iban a perder sus testimonios y confundirse totalmente concerniente
a su divinidad.
En relación con su gran oración como Sumo Sacerdote registrado por Juan, Jesús dijo: “Padre
la hora ha llegado…Ahora pues, Padre, glorifícame tu al lado tuyo, con aquella gloria que tuve
contigo antes que el mundo fuese”. (Juan 17:1,5).
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Después les pidió a los apóstoles que lo acompañaran a su lugar favorito de oración en el
Monte de Getsemaní. A la hora que llegaron a Getsemaní los apóstoles se alarmaron con el
cambio drástico del comportamiento del Salvador. Parecía como si una depresión mórbida se
había puesto en su espíritu. Él siempre había estado tan firme, tan valiente, y lleno de auto-
confianza. Lo habían visto desafiar las tormentas, caminar en el mar, levantar a los muertos, y
sacar demonios. Habían siempre estado muy orgullosos de su Rey Mesías. Pero ahora El había
cambiado y sus discípulos estaban en sobresalto cuando su espíritu se desmoronaba y empezó a
actuar como un ser humano ordinario y asustado. Lo escucharon decir:
“Mi alma está triste, hasta la muerte”. (Mateo 26:38)
Todo esto estaba completamente fuera de carácter para Jesús en la versión inspirada dice:
“Los discípulos estaban sorprendentemente doloridos, y estaban muy apesadumbrados y se
quejaban en sus corazones, PREGUNTÁNDOSE SI ESTE ERA EL MESÍAS”. (Marcos 14:36)
Sus testimonios se estaban desmoronando.
Pero, alabado a ser Dios, Jesús escogió el camino con espinas de la tortura terrible para el cual
Él nació. El dijo al Padre: “Hágase tu voluntad”. Aun diciéndolo, una angustia total vino sobre
ÉL. Como resultado, Él sudó grandes gotas de sangre. Después que la pasión d e todo se
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hubiese asentado, Él despertó a sus apóstoles y fue hacia la entrada donde Judas ya se acercaba
con los soldados del Templo.
Eventos que llevaron a los Apóstoles a perder sus testimonios
Pedro sabía que Jesús no tenía que ser llevado cautivo por los soldados. Todo lo que tenía que
hacer es desaparecer como lo había hecho durante crisis en un número de ocasiones en el
pasado. Pero no se desapareció y cuando Pedro vio que estaban por llevárselo prisionero, sacó
su espada le resbaló al lado de la cabeza y le cortó una ore a Malco, Jesús instantáneamente lo
sanó y le dijo a Pedro que guardara su espada. Todo pasó rápidamente. Malco tal vez no se dio
cuenta del milagro que se efectuó. Cuando los guardias se llevaron a Jesús los Apóstoles
huyeron por varias direcciones para que no fueran arrestados al igual.
Después, Pedro y Juan fueron al patio del Sanedrín donde era obvio que era la alta corte
religiosa de Israel donde legalmente entrampaban a Jesús para que los romanos lo crucificaran.
Obviamente Jesús no iba a derrocar a los romanos.
Cuando una mujer le preguntó a Pedro si él era un discípulo de Jesús, y él lo negó; otra mujer le
preguntó si era discípulo de Jesús y él lo negó otra vez. Finalmente él fue retado por Malco
quien su oreja fue milagrosamente sanada y esta ocasión Pedro empezó a maldecir y jurar. Él
dijo que no conocía al hombre. El mundo de Pedro se desmoronaba en pedazos. Había perdido
su testimonio y se dice que salió a la noche y lloró. (Mateo 26:73-75).
En ninguna manera Pedro hubiera adivinado la emoción que animaría su alma cuando de
repente fue visitado por el Cristo resucitado tres días después de su crucifixión. Y cincuenta
días después en la fiesta de celebración del Pentecostés él iba a explicar la Expiación de Cristo
en una multitud grande de judíos y tres mil de ellos se iban a bautizar. Qué glorioso mensaje
tenía para todos aquellos que escucharan.
Jesús salva nuestro universo con su vida
Ahora estamos enfrentados con el reto final. Cómo la crucifixión de Jesús redime la humanidad
y salva a toda una ronda de creación?
Hay solo un lugar en las Escrituras que puedes tomar la historia completa. Esta en Alma
capítulo 34 donde Amulek el compañero misionero de Alma se los explica a los zoramitas.
Empieza con una declaración sorprendente del sufrimiento que Jesús no pagó por nuestros
pecados porque una persona no puede pagar por los pecados de otra, pero lo que Jesús hizo es
que elevó la misericordia y compasión de todas las huestes de inteligencias de nuestra parte del
universo para que le permitan al Salvador cualquier cosa que se pidiera en justicia. Como
Amulek lo hace notar, esto significa que la Expiación no fue basada en justicia-aunque mucho
sufrimiento por mucho pecado pero en una vasta creación de embalse de misericordia y
compasión que ganaría para nosotros no solo el perdón de nuestros pecados sino todos los
regalos de la vida eterna y el ascenso hacia arriba en nuestro progreso eterno.
Hay dos aspectos de la Expiación de Cristo que solo ÉL podía cumplir.
Primero que todo, el sacrificio expiatorio tenía que ser sobrellevado por alguien que era
“infinitamente” amado. Eso quiere decir amado universalmente por todas las inteligencias de
esta ronda de creación.
Segundo, el sufrimiento tenía que ser tan intenso que levantaría un gran embalse de
misericordia y compasión que duraría para siempre. Eso significa que tenía que ser tan
agonizante que alcanzaría cada pequeñísima inteligencia con tal intensidad que duraría
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eternamente. Poniendo todo esto en la mente no podemos evitar el preguntar, ¿cuánto sufrió?
Muchas personas han sido crucificados a través de las edades, entonces ¿qué había acerca de
esta crucifixión de Jesús que cambió la historia del mundo?
Enoc tuvo una visión de la crucifixión que vendría aproximadamente 4000 años después. Aquí
está lo que él registró: “Y dijo el Señor a Enoc: Mira, y mirando, vio que el Hijo del Hombre
era levantado sobre la cruz; y oyó una fuerte voz, y los cielos fueron cubiertos; y todas las
creaciones de Dios lloraron; y la tierra gimió, y se hicieron pedazos los peñascos”. (Moisés
7:55-56).
Esto significa que todas las inteligencias de esta ronda de creación se estremecieron en una
angustia profunda como el Señor sobrellevó esas seis horas de tortura intolerable en la cruz.
El sufrimiento de María era tan desgarrador que Jesús le dijo a Juan el Amado que la cuidara y
se la llevara, el cual lo hizo.
Pero había otro participante en la crucifixión…todavía tenía un tortuoso e insoportable papel
que cumplir. Era el Padre. Para que Jesús tuviera que tomar de la amarga copa de la crucifixión
a la profundidad el Padre tenía que quitar su espíritu sostenedor. Jesús estaba al final de su
prueba pero el retiro del Padre de su espíritu llevó a Jesús a un aumento de arranque de agonía.
Él clamó en gran voz, diciendo: “Eloi, Eloi”: Mi Dios, Mi Dios “Lama sabactani” ¿Por qué me
has desamparado? Fue un inexorable cruel clímax a su sufrimiento. Para Él fue imposible
describir la agonía de este momento. No sabemos cuánto duró, pero cuando el Espíritu del
Padre arrancó de nuevo dentro de Jesús, Él literalmente, se derrumbó. Finalmente Él susurró,
“Consumado es” Después dijo “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu”. Y murió. En ese
momento Jesús se convirtió en Cristo.
Ahora, como Amulek lo describe, poderosamente, Jesús ha llenado el embalse de misericordia
y compasión al punto donde Él puede interceder para obtener para nosotros no sólo el perdón
de nuestros pecados sino la vida eterna y las bendiciones del progreso eterno. Por eso es que
cada paso que hay que dar hacia arriba debe de hacerse en el nombre de Jesucristo porque sin
que ÉL interceda para que obtengamos estas bendiciones, nada pasa.
Ahora déjenme terminar con el ruego apasionado del Salvador para los hijos de los hombres. Es
como si Él dijera, “No dejes que mi sufrimiento sea en vano”. En la sección 19 de Doctrina y
Convenios versículos 15-19 dice:
“Así que, te mando arrepentir; arrepiéntete, no sea que te hiera con la vara de mi boca, y con mi
enojo, y con mi ira, y sean tus padecimientos dolorosos; cuan dolorosos no lo sabes, sí, cuan
difíciles de aguantar no lo sabes. Porque he aquí, yo Dios he padecido estas cosas para que no
padezcan, si se arrepienten; mas si no se arrepienten, tendrán que padecer así como yo, Dios, el
mayor de todos, temblara a causa del dolor y sangrara por cada poro y padeciera, tanto en el
cuerpo como en el espíritu, y deseara no tener que beber la amarga copa y desmayar. Sin
embargo, gloria sea al Padre, bebí y acabé mis preparativos para con los hijos de los hombres”.
Entonces así es como Jesús llegó a ser nuestro Salvador personal.
Inmediatamente después de su resurrección Jesús se apareció sin su gloria –cerca del jardín de
la tumba- María Magdalena lo confundió con el jardinero y le preguntó dónde estaba el cuerpo
de Jesús que se habían llevado. Es ahí cuando Jesús le dijo suavemente, “María”, Ella lo
reconoció inmediatamente lo abrazó, pero en el griego original Jesús ha reportado decir: “No
me toques, no he subido a mi Padre en los cielos”.
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María gustosamente se alejó. Y con la velocidad del pensamiento Jesús dejó la tierra para llegar
al Reino celestial de su Padre cerca del glorioso planeta Kólob. Como el Jesús resucitado
abrazó al glorioso resucitado Elohim, sin duda Jesús le susurró al oído de su Padre: “Lo hice.
Lo hice. Lo hice”.
¡Qué glorioso logro! El plan que Jesús propuso fue una victoria total para ambos el Padre y el
Hijo. Ahora ya sabes el porqué la Expiación era esencial para el Padre al igual para nosotros. Y
podría terminar con mi testimonio más solemne y sagrado de que Él lo hizo. Lo hizo. En el
nombre de Jesucristo, Amén.
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