Pentecostalismos y Evangelicalismo
Pentecostalismos y Evangelicalismo
PENTECOSTALISMOS
Y
EVANGELICALISMO
Surgimiento,
desarrollo
e
influencia
del
neopentecostalismo
en
América
Latina
__________
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
2
Contenido
Contenido
3
Sobre
el
autor
6
UNO
7
Introducción:
El
fenómeno
religioso
en
América
Latina
7
DOS
14
El
fenómeno
neopentecostal
14
La
banalización
de
la
religión
y
el
desafío
para
la
Iglesia
17
TRES
20
Espiritualidad
en
el
mundo
posmoderno
20
1.
Fin
de
la
modernidad
20
2.
Comienzo
de
la
postmodernidad
22
3.
Postmodernidad
y
búsqueda
espiritual
24
4.
¿Fin
de
la
“modernidad”
latinoamericana?
26
CUATRO
31
El
comienzo
de
una
«nueva
esperanza»
31
1.
El
fenómeno
de
la
religiosidad
popular
33
2.
Religiosidad
popular
dentro
del
protestantismo
35
CINCO
39
Identidad
neopentecostal:
«Primera
Ola»
39
1.
La
«Primera
Ola»:
El
pentecostalismo
clásico
39
2.
Raíces
41
3.
«Pentecostalidad»
45
4.
Influencia
pentecostal
47
SEIS
52
La
«Segunda
Ola»:
El
Movimiento
de
Renovación
Carismática
52
1.
Inicios
52
2.
Diferencias
con
el
pentecostalismo
55
3.
«Palabra
de
Fe»
57
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
3
4.
Renovación
del
culto
60
SIETE
66
La
«Tercera
Ola»:
El
neopentecostalismo
66
1.
Inicios
66
2.
Cambio
de
paradigmas
67
3.
Señales
y
prodigios
68
4.
Postulados
teológicos
69
5.
La
«Tercera
Ola»
en
América
Latina
71
OCHO
73
Claves
para
interpretar
el
fenómeno
neopentecostal
73
1.
La
aproximación
fenomenológica
74
2.
La
aproximación
histórica
74
3.
La
aproximación
sociológica
76
3.
La
aproximación
dependentista
77
4.
Aproximación
teológica
católico-‐romana
79
5.
Aproximación
pentecostal
80
6.
Aproximación
protestante
81
Vertientes
del
neopentecostalismo
83
Pautas
para
interpretar
el
neopentecostalismo
85
Identidad
evangélica
latinoamericana
89
NUEVE
91
Renovación
del
culto
y
del
gobierno
de
iglesia
91
1.
Restauración
de
la
alabanza
y
adoración
91
2.
El
culto
neopentecostal
95
3.
La
música
en
el
culto
neopentecostal
97
4.
La
industria
musical
98
5.
Danza
litúrgica
100
DIEZ
105
Restauración
de
los
oficios
profético
y
apostólico
105
ONCE
109
Cosmología
neopentecostal
109
1.
Guerra
Espiritual
109
2.
Mundo
dicótomo
110
3.
Encuentro
de
poderes
117
DOCE
122
Evangelio
de
la
Prosperidad
122
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
4
El
significado
amplio
de
«Prosperidad»»
133
TRECE
136
A
modo
de
conclusión:
Asuntos
por
resolver
136
Obras
citadas
140
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
5
Sobre
el
autor
Miguel
Ángel
Palomino
es
ministro
ordenado
de
la
Alianza
Cristiana
y
Misionera.
Sirvió
en
el
primer
equipo
pastoral
de
la
Iglesia
Alianza
de
Lince
(Lima,
Perú)
en
los
años
1977
a
1985
durante
el
movimiento
«Lima
al
Encuentro
con
Dios».
Posteriormente
se
fue
a
los
Estados
Unidos
para
estudiar
una
maestría,
y
levantó
la
Iglesia
ACYM
Ebenezer
en
Filadelfia,
en
el
sector
más
deprimido
y
marginado
de
la
ciudad.
En
1996
fue
a
la
universidad
de
Edimburgo,
Escocia,
donde
se
doctoró
con
la
tesis
The
Rise
and
Face
of
New
Independent
Charismatic-‐Pentecostal
Churches
in
Peru.
A
Descriptive,
Critical
and
Comparative
Assessment
of
New
Evangelicalism
(El
surgimiento
y
rostro
de
las
nuevas
iglesias
independientes
carismáticas-‐pentecostales
del
Perú.
Una
evaluación
descriptiva,
crítica
y
comparativa
del
nuevo
evangelicalismo).
Actualmente
es
el
Rector
de
la
Facultad
Teológica
Latinoamericana
(FATELA),
profesor
en
Trinity
International
University
(Illinois)
y
Liberty
University
(Virginia),
y
presidente
de
la
Comisión
sobre
Educación
Teológica
de
la
Alianza
Mundial.
Reside
en
Miami
juntamente
con
su
familia,
donde
sirve
como
pastor
predicador
en
la
iglesia
Alianza
de
Pembroke
Pines.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
6
UNO
Es
el
rápido
avance
de
nuevas
formas
de
protestantismo1
en
América
Latina
lo
que
viene
cautivando
a
antropólogos,
sociólogos
y
teólogos
por
igual.
En
las
tres
últimas
décadas
1
En
este
región
se
usa
más
el
término
«evangélico»
o
«evangelista»
que
«protestante».
Sin
embargo,
vale
aclarar
que
«evangélicos»,
traducción
literal
del
inglés
evangelicals,
necesariamente
no
tiene
el
mismo
significado
teológico
que
en
inglés,
el
cual
se
relaciona
básicamente
con
el
literalismo
bíblico
y
conservadurismo
social.
En
términos
generales,
se
podría
decir
que
"evangélico"
abarca
a
todas
las
iglesias
de
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
7
hemos
visto
florecer
una
variedad
de
grupos
religiosos
que
aseguran
tener
raíces
judeo-‐
cristianas,
y
otros
que,
combinado
rituales
afro-‐brasileños
y
prácticas
indígenas
con
elementos
del
cristianismo,
han
dado
lugar
a
interesantes
expresiones
de
religiosidad
popular
que
están
atrayendo
a
millares
de
fieles
de
todos
los
niveles
socioeconómicos.
Algunos
de
estos
grupos
claramente
podrían
ser
identificados
con
el
evangelicalismo
latinoamericano.
Pero
en
el
caso
de
otros
con
una
clara
tendencia
sincretista,
sería
mucho
más
difícil
hacerlo
pues
combinan
rituales
afro-‐brasileños
e
indígenas
con
elementos
del
cristianismo,
produciendo
un
tipo
de
manifestación
religiosa
novedoso
que
recién
está
empezando
a
ser
motivo
de
estudio
en
los
círculos
protestantes.
Lo
interesante
en
todo
esto
es
que
para
muchos
observadores
estos
grupos
son
simplemente
iglesias
pentecostales
que
muestran
ciertas
peculiaridades
en
sus
prácticas,
pero
que
en
el
fondo
conservan
la
misma
estructura
del
pentecostalismo
tradicional.
Sin
embargo,
otros
estudiosos
prefieren
hablar
de
un
«protestantismo
popular»
o
neopentecostalismo
porque
difiere
en
muchos
aspectos
del
pentecostalismo
clásico.
Personalmente
creo
que
es
necesario
diferenciar
a
ambos
movimientos
si
es
que
queremos
entender
con
claridad
el
panorama
religioso
latinoamericano
de
los
últimos
años.
Por
esta
razón,
en
este
estudio
nos
referiremos
al
neopentecostalismo
para
denominar
a
las
nuevas
corrientes
de
corte
pentecostal
como
carismático
que
vienen
operando
en
el
medio.2
raíces
protestantes
y
las
que
provienen
de
los
movimientos
de
santidad
del
siglo
19.
Samuel
Escobar
hace
una
distinción
más
clara
todavía
cuando
dice
que
el
protestantismo
latinoamericano
debe
clasificarse
de
acuerdo
a
su
teología,
su
historia
y
su
posición
con
respecto
al
mundo
ecuménico.
Así
él
habla
de
«protestantismo
clásico»
que
incluye
a
las
iglesias
históricas
venidas
de
la
Reforma;
«protestantismo
evangélico»,
que
es
el
resultado
de
los
esfuerzos
evangelizadores
de
las
distintas
misiones
independientes;
y
«protestantismo
pentecostal»,
que
es
fruto
de
movimientos
pentecostales
europeos
y
norteamericanos,
como
también
del
propio
pentecostalismo
nacional
(1977).
Sólo
por
razones
de
claridad,
en
este
trabajo
usaré
«protestantismo»
y
«evangelicalismo»
indistintamente
para
designar
al
mundo
evangélico,
y
«pentecostalismo»
para
referirme
al
fenómeno
pentecostal
y
carismático
que
queremos
estudiar.
2
El
teólogo
argentino
José
Míguez
Bonino
dice
que
la
diferencia
entre
las
nuevas
corrientes
pentecostales
de
la
última
década
con
el
pentecostalismo
criollo
es
de
orden
cualitativo.
Los
neopentecostales
"se
inscriben
en
otra
dinámica
social"
y
tienen
"otra
racionalidad"
que
está
más
vinculada
a
los
efectos
de
las
políticas
económicas
y
sociales
del
"neoliberalismo...
y
al
uso
de
los
medios
creados
por
la
razón
técnica"
(Míguez
1995:58).
El
neocarismatismo
por
su
lado,
es
un
movimiento
básicamente
de
clase
media,
que
se
origina
tanto
en
el
seno
de
la
iglesia
católica
como
de
las
iglesias
protestantes
históricas,
a
raíz
de
que
sus
miembros
tuvieron
una
experiencia
extática
con
el
Espíritu
Santo.
A
diferencia
de
los
carismáticos
tradicionales
que
permanecen
dentro
de
sus
propias
iglesias
con
el
propósito
de
"renovarlas",
los
nuevos
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
8
El
tremendo
crecimiento
y
aceptación
general
que
este
fenómeno
tiene,
sin
duda
ha
cambiado
radicalmente
el
escenario
socio-‐religioso
de
todo
el
continente
en
los
últimos
años,
lo
cual
trae
implicaciones
sociales,
pastorales,
teológicas
y
misiológicas.
Por
razones
prácticas
y
logísticas
tomare
el
Perú,
mi
país,
como
eje
de
estudio
porque
en
cierta
manera
la
realidad
peruana
de
la
década
de
1980
puede
servir
como
referencia
para
entender
lo
que
viene
ocurriendo
en
toda
la
región.
En
el
plano
político,
1980
fue
el
año
cuando
Perú
retornó
a
la
democracia
después
de
13
años
de
gobierno
militar.
Pero
también
fue
en
ese
mismo
año
que
el
grupo
maoísta
Sendero
Luminoso
empezó
sus
acciones
terroristas
en
el
sur
del
país,
lo
cual
llevó
a
la
nación
a
la
peor
crisis
en
toda
su
historia
republicana.
A
fines
de
1992,
cuando
su
líder
Abimael
Guzmán
fue
capturado
por
la
policía,
los
resultados
eran
devastadores:
oficialmente
habían
muerto
más
de
30,000
personas
incluyendo
un
gran
porcentaje
de
niños,
mujeres
y
ancianos;
las
pérdidas
ocasionadas
sumaban
más
de
20
mil
millones
de
dólares
que
era
un
poco
menos
que
toda
la
deuda
externa
del
país;
y
la
inestabilidad
política,
social
y
moral
de
la
población
en
general
había
alcanzado
su
nivel
más
bajo
incapaz
de
ser
concebido
en
toda
su
magnitud.3
En
el
plano
socio-‐económico,
sin
duda
ningún
peruano
podrá
olvidar
la
terrible
crisis
económica
en
la
cual
el
APRA
(Alianza
Popular
Revolucionaria
Americana),
partido
gobernante
de
1985-‐1990,
sumió
al
país.
El
aislamiento
internacional
que
se
sufrió,
combinado
con
una
brutal
inflación
que
en
1990
alcanzó
el
7,650%
anual,
la
más
alta
en
toda
la
historia,
hicieron
que
el
desempleo
y
nivel
de
pobreza
alcanzaran
cifras
insospechadas
y
que
cerca
de
un
millón
de
peruanos
huyeran
hacia
otros
países
buscando
mejores
condiciones
de
vida.
Fue
en
este
período
que
la
gente
empezó
a
generar
nuevas
tienden
a
formar
iglesias
totalmente
independientes,
de
corte
moderno
e
informal,
que
busca
atraer
mayormente
a
los
de
su
propia
clase.
3
Son
numerosos
los
libros
y
artículos
que
se
han
escrito
sobre
Sendero
Luminoso:
D.
S.
Palmer,
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
9
formas
de
negocios
y
trabajos
marginales
a
los
comúnmente
establecidos,
los
cuales
dieron
forma
a
lo
que
ahora
se
conoce
como
"economía
informal".4
En
el
plano
religioso
la
década
1980
también
fue
histórica
para
las
iglesias
evangélicas.
Primero
porque
a
través
del
Concilio
Nacional
Evangélico
del
Perú
(CONEP),5
los
evangélicos
participaron
decididamente
en
la
reconstrucción
del
país
ayudando
a
reubicar
a
cientos
de
personas
afectadas
por
el
terrorismo
en
el
sur
de
la
nación.6
Segundo,
porque
por
primera
vez
participaron
abiertamente
en
la
contienda
política
de
1990,
apoyando
no
al
laureado
novelista
Mario
Vargas
Llosa,
sino
más
bien
al
movimiento
Cambio
90
del
presidente
Alberto
Fujimori,
quien
en
su
lista
de
senadores
y
diputados
tenía
a
un
20%
de
candidatos
que
eran
miembros
de
alguna
iglesia
evangélica,
porcentaje
mucho
más
alto
que
el
6%
de
población
protestante
que
el
censo
de
1988
arrojaba.
Esto
originó
la
reacción
de
la
iglesia
católica
que
en
pleno
ambiente
electoral
quiso
reafirmar
la
fe
del
pueblo
peruano
paseando
por
sus
calles
las
veneradas
imágenes
de
la
Virgen
de
la
Evangelización
y
del
Señor
de
los
Milagros.7
Fujimori
ganó
las
elecciones
de
abril
de
1990
que
según
muchos
observadores
fue
debido
al
voto
evangélico
ya
que
tenía
como
su
segundo
vicepresidente
al
pastor
bautista
Carlos
García,
un
hombre
moderado
y
respetado
en
el
ambiente
evangélico.
En
menor
o
mayor
grado
muchos
de
los
países
latinoamericanos
han
vivido
casi
las
mismas
experiencias.
Todas
las
naciones
que
estaban
bajo
gobiernos
militares
volvieron
a
la
democracia
a
partir
de
la
década
de
1980.
Por
otro
lado,
en
esta
década
la
violencia
se
Para
una
ampliación
de
este
tema
ver
Hernando
de
Soto,
El
otro
Sendero,
la
revolución
invisible
en
el
4
gobierno
a
la
gran
mayoría
de
denominaciones,
agencias
misioneras
y
organizaciones
para-‐eclesiásticas
evangélicas
que
operaban
en
el
país.
El
autor
de
este
trabajo
fue
presidente
del
CONEP
de
1982
a
1984.
6
Es
interesante
notar
que
en
toda
la
literatura
impresa
sobre
el
terrorismo
y
sus
efectos
en
el
Perú,
sólo
se
resalta
la
participación
de
la
iglesia
Católica
en
el
proceso
de
pacificación
del
país
y
poco
o
nada
se
dice
del
papel
que
jugó
la
iglesia
Evangélica
a
través
de
la
Comisión
Paz
y
Esperanza
del
CONEP
(Concilio
Nacional
Evangélico
del
Perú),
el
cual
era
del
pleno
conocimiento
de
las
autoridades
gubernamentales.
Sobre
este
punto
ver
los
boletines
Paz
y
Esperanza
1984-‐1987
(en
los
archivos
del
CONEP),
y
también
el
libro
de
John
Maust,
Peace
and
Hope
in
the
Corner
of
the
Dead
(1989).
Ver
Caretas
(28
de
mayo,
1990),
uno
de
los
semanarios
más
antiguos
Perú,
que
tiene
interesantes
7
artículos respecto a este incidente. También Marzal (1990:6) y D. Paole (1992:146-‐148).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
10
había
institucionalizado
en
varios
países
y
las
economías
se
habían
pauperizado
a
un
tremendo
costo
social.
El
caso
peruano,
por
tanto,
no
es
una
experiencia
aislada
sino
que
nos
sirve
como
marco
de
referencia
para
analizar
y
entender
los
cambios
sociales,
políticos
y
económicos
que
sufrió
la
región
en
esa
época,
lo
cual
también
incluye
el
aspecto
religioso
que
sin
duda
es
uno
de
los
cambios
más
dramáticos
del
siglo
pasado,
pues
el
crecimiento
y
expansión
del
protestantismo
rompió
con
la
hegemonía
que
la
iglesia
católica
tenía
sobre
el
continente
por
500
años.
Cada
vez
más
los
estudiosos
de
la
religión
coinciden
en
señalar
que
las
nuevas
corrientes
pentecostales
latinoamericanas
hacen
su
aparición
básicamente
en
los
años
1970
y
comienzos
de
la
década
de
1980.8
Así
por
ejemplo,
Paul
Freston
hablando
de
este
movimiento
en
Brasil,
lo
ubica
en
el
período
de
la
«tercera
onda»,
que
justamente
comienza
en
los
años
1970
cuando
el
llamado
"milagro
económico"
brasilero
empieza
a
declinar
(Freston
1995a:298).9
En
el
caso
argentino
se
da
en
la
década
de
1980,
coincidiendo
también
con
una
fuerte
depresión
económica
debido
en
gran
parte
a
la
guerra
de
las
Malvinas.
El
sociólogo
Floreal
Forni
comenta
que
en
1979
se
constataba
—a
nivel
nacional
a
través
del
registro
de
cultos
que
tiende
a
subestimar
las
de
menor
tamaño—
la
existencia
de
596
iglesias
Pentecostales
registradas,
hoy
en
día
se
cuentan
1,726.
Pero
la
gran
expansión
—al
menos
en
la
inscripción—
se
produjo
de
1985
a
1990
con
la
adición
de
728.
(Forni
1993:13)
La
experiencia
peruana
parecería
confirmar
el
mismo
patrón
pues
nuevamente
vemos
que
el
florecimiento
de
estos
grupos
también
empieza
en
1980
cuando
el
país
atraviesa
su
peor
crisis
política
y
económica
en
toda
su
historia
moderna
(Amat
1996).
En
estos
casos
y
en
el
de
otros
países
de
la
región,
se
nota
que
las
causas
socio-‐económicas
son
uno
de
los
8
Phillip
Berryman
habla
del
surgimiento
de
los
neopentecostales
en
la
década
de
1960
(Berryman
1996:169),
mientras
que
el
historiador
argentino
Pablo
Deiros
refiere
los
años
de
1980
como
la
época
de
su
desarrollo
(Deiros
1994:113).
Freston
analiza
la
historia
del
protestantismo
brasilero
en
términos
de
«tres
ondas»
de
formación
9
institucional.
La
primera
data
de
1910,
cuando
llega
la
Asamblea
de
Dios
y
la
Congregación
Cristiana
a
Brasil.
La
segunda
habla
de
su
crecimiento
a
partir
de
los
años
50.
Y
la
tercera
se
ubica
después
de
1970
cuando
el
país
experimenta
su
peor
crisis
económica
y
ve
el
florecimiento
de
nuevos
grupos
de
índole
pentecostal
(Freston:
1995b).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
11
elementos
que
explican
el
auge
y
desarrollo
de
estos
fenómenos
de
revitalización
espiritual,
de
la
misma
manera
como
sucedió
con
el
movimiento
wesleyano
en
la
Inglaterra
del
siglo
XVII
y
con
ciertos
grupos
vinculados
a
los
avivamientos
espirituales
de
fines
del
siglo
19
en
los
Estados
Unidos.
En
este
contexto
se
puede
afirmar
entonces
que
una
diferencia
entre
el
pentecostalismo
clásico
y
las
nuevas
corrientes
pentecostales
es
primeramente
social
y
de
orden
cualitativo
como
dice
el
teólogo
argentino
José
Míguez
Bonino,
debido
naturalmente
al
momento
histórico
en
que
las
últimas
nacen.
Los
neopentecostales,
dice
Míguez,
"se
inscriben
en
otra
dinámica
social"
y
tienen
"otra
racionalidad
que
está
más
vinculada
a
los
efectos
de
las
políticas
económicas
y
sociales
del
'neoliberalismo'...
y
al
uso
de
los
medios
creados
por
la
razón
técnica"
(Míguez
1995:58).
Las
implicaciones
de
una
composición
así
explicaría
su
demanda
por
consumir
todo
tipo
de
bienes
religiosos
y
desechar
aun
los
antiguos
códigos
de
vestimenta
y
conducta
que
caracterizaron
a
sus
predecesores
pentecostales
pocos
años
atrás.
La
vida
de
austeridad
y
hasta
cierto
punto
de
ascetismo
que
acompañó
a
los
pentecostales
de
antaño,
no
se
ve
necesariamente
en
los
miembros
de
estas
nuevas
iglesias.
Pero
también
existe
otra
diferencia
de
orden
netamente
eclesiástico
que
se
puede
observar
con
facilidad.
Las
nuevas
corrientes
pentecostales
donde
también
se
encuentran
los
diversos
grupos
llamados
neocarismáticos,10
tienden
a
separarse
aun
del
pentecostalismo
y
carismatismo
clásicos,
negando
así
toda
conexión
histórica
con
éstos.
Una
muestra
de
ello
está
en
sus
templos
los
cuales
ya
no
son
los
humildes
edificios
ubicados
en
los
peores
sectores
de
la
ciudad,
sino
más
bien
ex-‐cinemas
que
los
han
convertido
en
santuarios.
Otra
señal
se
aprecia
en
los
nombres
que
adoptan,
pues
en
muchos
casos
prefieren
llamarse
«Comunidades»
o
«Centros»
cristianos
en
lugar
de
Iglesia.
Sin
duda
estamos
frente
a
un
movimiento
que
necesita
nuevas
claves
de
interpretación
para
su
comprensión
total.
En
tal
sentido,
quisiera
a
continuación
esbozar
algunos
planteamientos
generales
que
podrían
10
El
neocarismatismo
es
un
movimiento
básicamente
de
clase
media,
que
se
origina
en
las
iglesias
históricas,
tanto
católicas
como
protestantes,
a
raíz
de
que
sus
miembros
tuvieron
una
experiencia
extática
con
el
Espíritu
Santo.
A
diferencia
de
los
carismáticos
tradicionales
que
permanecen
dentro
de
sus
propias
iglesias
con
el
propósito
de
"renovarlas",
los
nuevos
tienden
a
formar
iglesias
totalmente
independientes,
de
corte
moderno
e
informal,
que
busca
atraer
mayormente
a
los
de
su
propia
clase.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
12
servir
como
base
para
futuros
estudios.
Mi
interés
está
en
analizar
este
nuevo
fenómeno
religioso
principalmente
en
sus
expresiones
litúrgicas
y
misiológicas
pues
soy
consciente
de
que
estas
son
las
áreas
de
más
tensión
y
confusión
que
se
han
generado
dentro
del
protestantismo
latinoamericano
en
la
actualidad,
y
las
que
irónicamente
menos
se
están
tocando
en
los
estudios
recientes.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
13
DOS
E l fenómeno neopentecostal
Para
algunos
observadores,
el
pluralismo
religioso
que
actualmente
vive
América
Latina
no
es
un
fenómeno
particular
de
esta
región,
sino
sólo
parte
de
un
movimiento
de
revitalización
espiritual
mucho
más
amplio
y
complejo
que
se
viene
dando
a
nivel
mundial.11
Tratan
de
explicar
este
fenómeno
recurriendo
a
las
teorías
de
modernidad
y
postmodernidad
que
está
muy
en
boga
en
nuestros
días.
Y
aun
cuando
los
científicos
sociales
todavía
no
se
han
puesto
de
acuerdo
si
vivimos
en
un
período
de
postmodernidad
o
más
bien
en
uno
de
modernidad
radical
(Amaladoss
1996:235),
no
se
puede
negar
que
la
gente
hoy
en
día
está
más
interesada
en
el
mundo
espiritual
que
treinta
años
atrás.
Muestra
de
ello
es
el
creciente
interés
por
la
naturaleza
y
el
medio
ambiente;
por
la
medicina
alternativa
sea
a
través
de
la
acupuntura,
plantas
medicinales
u
oraciones
de
sanidad;
o
por
el
cultivo
del
espíritu
por
medio
de
meditaciones
o
música
gregoriana.12
Daría
la
impresión
que
la
gente
ya
no
cree
más
en
la
“utopía
de
la
modernidad”,
utopía
que
según
el
sociólogo
británico
Paul
Freston
se
da
en
tres
niveles.
A
nivel
de
la
historia,
se
cree
en
el
progreso
en
lugar
de
la
providencia.
A
nivel
del
conocimiento,
se
pone
a
la
razón
en
lugar
de
la
revelación
divina.
Y
a
nivel
personal
y
social,
se
toma
a
la
ciencia
como
la
portadora
de
la
emancipación
humana
que
logrará
su
objetivo
bien
a
través
de
la
acumulación
de
las
11
Casos
parecidos
han
venido
sucediendo
en
Europa
y
otros
países
industrializados
desde
hace
ya
varios
años.
Ver
“Cult
Control”
en
Time,
27
de
enero,
1997,
50-‐58.
También,
“Por
qué
cambian
de
Dios”,
en
Tiempo,
4
de
noviembre,
1996,
62-‐65.
12
América
Latina
no
se
ha
visto
excluida
de
esta
súbita
preferencia
por
el
“canto
llano”.
En
1994
el
sacerdote
benedictino
colombiano
Eduardo
Pérez
se
mantuvo
por
varias
semanas
en
la
cartelera
musical
de
su
país,
cuando
su
disco
de
música
gregoriana
competía
en
popularidad
con
música
de
cantantes
modernos.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
14
riquezas
o
por
medio
de
la
revolución
proletaria
(Freston
1996:1).
Hemos
entrado
al
siglo
21
y
la
mayor
parte
del
mundo
no
ha
visto
muchas
muestras
de
progreso
que
le
inspiren
a
seguir
creyendo
que
marchan
hacia
una
sociedad
mejor.
Miremos
por
ejemplo
a
los
países
africanos
que
lograron
su
independencia
después
de
la
Segunda
Guerra
Mundial,
y
muchos
todavía
siguen
luchando
con
los
mismos
problemas
socio-‐político-‐económicos
que
los
afligían
antes.
Y
con
el
colapso
del
comunismo
en
la
Europa
Oriental,
cayó
también
la
esperanza
marxista
que
muchos
tenían
para
el
futuro
de
la
humanidad.
Este
desencanto
también
se
ve
en
Latinoamérica,
pues
si
bien
en
la
última
década
muchos
países
están
experimentando
una
bonanza
económica
y
comercial
pocas
veces
vista,
la
población
ahora
está
más
consciente
que
nunca
del
gran
deterioro
moral
y
social
que
los
aflige.
A
la
pobreza
y
miseria
que
todavía
imperan
en
estas
naciones,
ahora
hay
que
sumarle
la
desconfianza
en
el
sistema
y
sus
gobernantes,
a
algunos
de
los
cuales
hasta
se
les
acusa
de
apropiaciones
ilícitas
de
los
tesoros
del
estado
como
también
de
oscuras
vinculaciones
con
el
narcotráfico
y
mafias
internacionales.
Frente
a
esta
situación,
muchos
están
optando
por
seguir
a
nuevos
líderes
religiosos
quienes
al
ofrecer
alivio
tanto
para
el
cuerpo
como
para
el
alma,
y
prosperidad
económica,
brindan
una
alternativa
práctica
y
concreta
que
es
difícil
de
rehusar.
Como
bien
dice
el
sociólogo
chileno
Cristián
Parker,
lo
que
la
gente
primeramente
busca
en
la
religión
“no
es
una
explicación,
enriquecer
el
conocimiento,
o
hacernos
pensar,
sino
’ayudarnos
a
vivir’”.
Y
luego
el
mismo
autor
añade:
¿Qué
dicen
los
católicos
y
protestantes
de
toda
esta
revolución
socio-‐espiritual
que
viene
ocurriendo
en
el
continente
latinoamericano?
Para
la
iglesia
católico-‐romana
el
vertiginoso
crecimiento
de
las
“sectas”,
como
todavía
denominan
a
las
iglesias
protestantes,13
viene
El
antropólogo
jesuita
Manuel
Marzal
define
a
la
secta
como
“una
sociedad
de
tipo
voluntario,
13
compuesta
por
creyentes
cristianos
relacionados
entre
sí
de
modo
estricto
por
el
hecho
de
que
todos
han
experimentado
un
’nuevo
nacimiento’.
Estos
creyentes
viven
aparte
de
la
sociedad,
están
limitados
a
pequeños
grupos,
dan
más
importancia
a
la
ley
que
a
la
gracia,
y
dentro
de
su
propio
círculo
establecen
en
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
15
causando
alarma
pues
todos
sus
intentos
por
frenar
la
fuga
masiva
de
sus
fieles
no
han
dado
los
resultados
que
se
esperaban
(Pérez
Guadalupe
1992:5).14
Algunos
observadores
inclusive
decían
que
“si
este
ritmo
de
crecimiento
continúa,
América
Latina
tendrá
mayoría
evangélica
para
comienzos
del
siglo
XXI”
(McCoy
1989:2).
Para
un
continente
que
por
siglos
ha
vivido
bajo
la
creencia
"de
que
la
cultura
latinoamericana
es
intrínsecamente
católica"
y
que
siempre
ha
señalado
que
"el
protestantismo
es
ajeno
al
alma
latinoamericana",
la
presencia
avasallante
de
las
iglesias
evangélicas
es
un
enorme
desafío
a
la
supuesta
cultura
católica
de
América
Latina
(Moros
Ruanos
1995:254).
De
cualquier
manera
la
postura
de
la
iglesia
católica
ante
la
iglesia
evangélica
ha
venido
cambiado
en
los
últimos
años,
al
punto,
por
ejemplo,
que
ya
no
usa
más
la
"teoría
de
la
conspiración"15
para
explicar
el
crecimiento
protestante.
En
un
sentido
hay
una
autocrítica
de
parte
de
ellos
pues
algunos
aseguran
que
los
católicos
se
van
a
otros
grupos
porque
ellos
mismos
no
han
sabido
atenderlos
espiritualmente.
Al
respecto
José
Luis
Pérez,
profesor
de
la
Facultad
de
Teología
Pontificia
y
Civil
de
Lima,
dice
"en
mi
opinión
la
causa
fundamental
directa
e
inmediata
es
que
estos
católicos
van
a
encontrar
en
otros
grupos
una
experiencia
religiosa
profunda
e
intensa,
que
nunca
experimentaron
en
'su'
anquilosada
Iglesia
Católica"
(Pérez
Guadalupe
1992:27).16
Los
evangélicos
por
su
parte
recién
están
empezando
a
analizar
el
desarrollo
y
potencial
del
movimiento
neopentecostal
y
carismático,
que
como
ya
dijimos
anteriormente,
no
sigue
diversos
grados
un
orden
cristiano
basado
en
el
amor;
todo
ello
se
hace
como
preparación
para
esperar
la
venida
del
reino
de
Dios.”
(Marzal
1990:14).
Sin
embargo,
aun
cuando
el
término
que
debería
usarse
para
referirse
a
los
grupos
no
católicos
es
el
de
nuevos
movimientos
religiosos,
porque
tanto
las
publicaciones
del
Vaticano,
como
del
CELAM
y
de
la
Conferencia
Episcopal
Peruana
así
lo
recomiendan
(Pérez
Guadalupe
1992:5),
el
clero
católico
continúa
llamando
"sectas"
a
aquellas
con
las
que
no
tienen
relaciones
ecuménicas
(Berryman
1996:168).
Marzal
asimismo
señala
que
los
obispos
católicos
"no
han
dejado
de
dar
sus
voces
de
alarma
en
sus
14
reuniones
nacionales
o
continentales,
como
la
de
Santo
Domingo
en
1992"
(1996:3).
15
Esta
teoría
propiciada
por
publicaciones
católicas,
básicamente
arguye
que
las
"sectas"
protestantes
son
financiadas
por
la
CIA
para
desestabilizar
el
orden
político-‐social
de
América
Latina.
Sobre
este
tema
ver
Pérez
Guadalupe
(1992:10-‐13)
y
Escobar
(1994:117-‐119).
El
Documento
del
Vaticano
sobre
las
sectas
y
nuevos
movimientos
religiosos
de
1986,
revela
que,
16
entre otras razones, el protestantismo crece debido a las fallas del catolicismo.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
16
necesariamente
los
mismos
patrones
del
pentecostalismo
clásico
con
el
cual
están
familiarizados.
Las
publicaciones
al
respecto
son
mínimas,
siendo
quizás
en
Brasil
y
Argentina
donde
más
se
está
investigando
sobre
el
tema.17
En
el
caso
peruano,
el
sociólogo
y
pastor
Oscar
Amat
y
León
(1996)
ha
hecho
un
estudio
sobre
el
carismatismo
evangélico
en
el
Perú
y
su
propuesta
misiológica
para
los
próximos
años.
Si
bien
no
analiza
a
fondo
los
vínculos
de
este
movimiento
con
el
neopentecostalismo
ni
tampoco
evalúa
sus
implicaciones
teológicas
en
el
resto
de
la
comunidad
evangélica,
no
cabe
duda
que
es
un
trabajo
pionero
que
ha
sentado
algunas
bases
para
continuar
con
la
investigación.
Otros
estudiosos
ven
en
esta
corriente
evangélica
la
"fuente
religiosa
de
nuevas
formas
de
participación
política
y
social
de
las
clases
y
subculturas
emergentes
que
están
cambiando
el
mapa
socio-‐político
de
la
región"
(Escobar
1994:112).
De
ser
así
bien
se
podría
esperar
entonces
que
este
movimiento
también
sea,
como
dice
Escobar,
la
fuerza
misionera
que
termine
la
obra
en
América
Latina
y
haga
misión
en
otras
partes
del
mundo.
Ambos
aportes,
tanto
en
la
vida
socio-‐política
del
continente
como
en
la
tarea
misiológica
de
la
iglesia
evangélica,
es
la
esperanza
que
aguarda
el
sector
evangélico.
Por
civilización
del
espectáculo
se
refiere
a
un
mundo
donde
divertirse,
escapar
del
aburrimiento
o
pasársela
bien
es
el
único
fin
de
la
vida.
No
es
que
sea
errado
buscar
solaz
y
diversión
para
romper
las
rutinas
deprimentes
en
las
que
muchos
están
sumergidos,
pero
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
17
hacer
del
entretenimiento
un
valor
supremo
tiene
sus
riesgos
como
Vargas
Llosa
señala.
Entre
ellas
está
la
banalización
de
la
cultura,
la
frivolidad
de
la
política,
la
proliferación
del
periodismo
irresponsable—el
que
se
alimenta
de
la
chismografía
y
el
escándalo—,
y
la
decadencia
de
la
religión.
En
un
sentido
coincidimos
con
Vargas
Llosa
en
decir
que
no
sólo
la
sociedad
ha
hecho
de
la
cultura
light
su
estilo
de
vida,
sino
que
la
iglesia
también
ha
optado
por
lo
mismo,
y
ahora
ve
que
su
escala
de
valores
morales
y
espirituales
se
ha
invertido,
y
que
sus
doctrinas
y
enseñanzas
han
ido
perdiendo
fuerza
y
profundidad
hasta
quedar
en
simples
sugerencias
que
no
muchos
están
dispuestos
a
seguir.
La
banalización
de
la
religión
ha
diluído
el
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
18
evangelio
y
está
convirtiendo
a
la
iglesia
en
una
iglesia
light
donde
los
fieles
esperan
tener
un
culto
a
la
carta.
Una
nueva
generación
se
está
criando
y
formando
en
este
ambiente.
Nuestros
pastores
y
líderes
se
están
acostumbrando
a
ministrar
a
gente
que
no
entiende
el
costo
del
discipulado.
Saben
cómo
convivir
con
otras
iglesias
grandes
y
pequeñas
que
los
rodean,
cómo
empezar
nuevos
programas
y
ministerios,
cómo
atraer
nuevos
miembros,
pero
en
muchos
casos
ignoran
cómo
moldear
vidas
que
reflejen
a
Cristo
en
un
medio
donde
la
frivolidad
y
banalidad
campean.
Nuestros
líderes
se
están
formando
en
el
arte
de
mantener
los
templos
llenos,
no
en
la
convicción
de
buscar
profundidad
de
compromiso
en
los
creyentes.
El
líder
piensa
en
la
próxima
estrategia
para
mantener
la
iglesia
en
rumbo;
el
pastor
en
la
próxima
generación
que
hay
que
ganar
y
guiar
para
Cristo.
Esto
último
requiere
tiempo,
esfuerzo
y
sacrificio,
algo
que
la
civilización
del
espectáculo
justamente
rechaza.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
19
TRES
En
1965
Harvey
Cox,
teólogo
de
Harvard,
escribía:
“el
surgimiento
de
la
civilización
urbana
y
el
colapso
de
la
religión
tradicional
son
las
dos
marcas
principales
de
nuestra
era,
y
ambos
son
movimientos
que
están
íntimamente
relacionados...
La
era
de
la
ciudad
secular,
cuyo
ethos
rápidamente
está
alcanzando
todos
los
rincones
de
la
tierra,
es
una
era
‘sin
religión’”
(Cox
1965:1,
3).
Treinta
años
después
de
esta
declaración,
vemos
que
no
sólo
las
ciudades
siguen
multiplicándose
y
creciendo
gigantescamente
en
todo
el
mundo,
sino
también
la
religión
que
estaba
destinada
a
desaparecer
según
el
análisis
de
Cox.
Sin
duda,
muy
pocos
hubieran
podido
predecir
el
avivamiento
religioso
que
los
países
occidentales
están
experimentando
en
nuestros
días,
el
cual
ciertamente
no
tiene
precedentes
en
nuestro
siglo.
El
mismo
Cox
lo
reconoce
cuando
dice
que
desde
la
publicación
de
su
libro
La
ciudad
secular,
“la
religión
—o
por
lo
menos
algunas
religiones—
parecen
haber
firmado
un
nuevo
contrato
de
vida.
Hoy
en
día,
no
es
la
espiritualidad
la
que
puede
estar
a
las
puertas
de
la
extinción
sino
la
secularización”
(Cox
1995:xv).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
20
1960,
con
su
énfasis
en
la
“muerte
de
Dios”,18
fue
el
punto
decisivo
que
empezó
a
marcar
el
fin
de
la
era
moderna.
Así
lo
afirma
Carl
F.
Henry
cuando
dice:
“conforme
la
agenda
social
del
humanismo
secular
se
volvía
menos
atrayente
en
un
universo
de
procesos
impersonales
y
relativismo
histórico,
ésta
empezó
a
decaer
en
naturalismo
puro”
(1995:35).
Para
otros
estudiosos,
como
Arnold
Toynbee,
fue
más
bien
la
Primera
Guerra
Mundial
el
episodio
que
trajo
dudas
y
desilusión
sobre
los
logros
que
la
modernidad
podría
traer
al
mundo,
y
que
por
lo
tanto
1914
se
debía
recordar
como
la
fecha
en
que
la
modernidad
había
muerto.
Y
están
aquellos
que
prefieren
ver
el
colapso
del
comunismo
como
el
último
bastión
de
la
era
moderna.
La
época
que
empezó
con
la
toma
de
las
Bastidas
que
llevó
a
la
Revolución
Francesa
en
1789,
terminó
con
la
caída
del
muro
de
Berlín
en
1989
(Oden
1995:23),
y
con
ello
todo
un
período
de
esperanzas
también.
Ciertamente,
señalar
algunos
de
los
rasgos
que
caracterizan
a
esta
era
no
es
tan
difícil
como
ubicarla
cronológicamente
en
la
historia.
El
filósofo
francés
René
Descartes
y
el
científico
británico
Isaac
Newton
son
quizás
los
dos
hombres
que
más
contribuyeron
al
surgimiento
de
la
modernidad.
El
primero
redefinió
radicalmente
la
existencia
humana
al
declarar:
pienso,
luego
existo;
dándole
de
este
modo
una
nueva
orientación
y
significado
a
la
epistemología
pues
a
partir
de
ese
momento
él
estaba
demostrando
que
se
podía
conocer
las
cosas
—y
al
ser
humano—
no
tan
solamente
subjetivamente
sino
también
objetiva
y
racionalmente.
Acababa
de
nacer
el
objetivismo,
es
decir,
el
método
científico
moderno
de
análisis
y
examen,
donde
la
crítica
y
la
razón
predominan,
el
cual
es
todavía
ampliamente
usado
en
todas
las
ramas
de
la
ciencias
exactas
y
humanas,
incluyendo,
naturalmente,
la
religión.
Por
su
parte,
Newton
descubrió
las
leyes
físicas
que
gobiernan
el
movimiento
y
el
universo,
las
cuales
sentarían
las
bases
para
hablar
de
un
mundo
mecanicista
regido
por
leyes
cerradas
de
causa
y
efecto.
Con
ambos
aportes,
el
mundo
estaba
listo
no
sólo
para
descubrir
todos
los
secretos
del
conocimiento
humano
y
del
espacio
que
nos
rodea,
sino
también
para
construir
una
sociedad
tecnológica
que
llevaría
a
la
raza
humana
a
la
cúspide
de
la
civilización.
18 La teología de la “muerte de Dios” también llegó a los kioscos de periódicos cuando la revista TIME
dedicó uno de sus números a este tema con la carátula “Is God Dead?” (“¿Dios ha muerto?”), 8 de abril, 1966.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
21
¿Cuáles
son
los
criterios
sobre
los
cuales
descansa
el
pensamiento
moderno?
Primero,
hay
una
especie
de
obsesión
con
la
validez
de
lo
científico
sobre
lo
empírico,
y
de
lo
racional
sobre
lo
emocional.
Sólo
aquello
que
puede
ser
comprobado
objetiva
y
desapasionadamente
puede
ser
aceptado
como
verdad.
Bajo
este
esquema,
Dios
queda
relegado
al
campo
de
lo
subjetivo
y
superstición
porque
simplemente
escapa
al
análisis
moderno;
y
lo
mismo
se
aplica
a
los
milagros.
Segundo,
la
verdad
se
explica
en
términos
de
meta-‐historia
o
meta-‐narrativa;
es
decir,
grandes
historias
o
cuentos
que
narran
el
origen
del
universo,
de
la
vida,
de
la
evolución
de
los
pueblos,
de
nuestro
mundo
interior
o
psiquis.
De
este
modo,
no
sólo
la
dialéctica
hegeliana,
sino
la
teoría
de
la
evolución
de
las
especies,
la
utopía
marxista
de
la
lucha
de
clases,
las
teorías
freudianas
y
aun
los
cuatro
evangelios
caerían
bajo
esta
categoría.
Tercero,
el
progreso
de
la
civilización
humana
es
inevitable;
por
tanto,
los
países
pobres
del
hemisferio
llegarán
a
modernizarse
de
la
misma
manera
que
lo
hicieron
las
naciones
industrializadas.
Esta
afirmación
a
muchos
les
hace
pensar,
pues
a
los
umbrales
de
un
nuevo
siglo
vemos
que
las
dos
terceras
partes
del
mundo
todavía
siguen
viviendo
en
pobreza
y
deterioro
socio-‐económico.
Y
cuarto,
se
asume
que
la
educación
y
el
conocimiento
ayudarán
a
salir
de
la
ignorancia
y
oscurantismo
que
son
las
raíces
de
la
esclavitud
social.
Con
esto
en
mente,
el
mundo
moderno
ha
vivido
hasta
hoy
pensando
en
que
hay
respuesta
y
solución
aun
para
los
problemas
más
difíciles
de
la
vida.
Pero
la
realidad
es
otra
y
nos
encontramos
a
las
puertas
de
una
era
distinta
que
poco
a
poco
se
está
haciendo
parte
de
nosotros,
la
cual
contiene
otros
valores
y
características
que
poco
o
nada
tienen
que
ver
con
la
modernidad.
El
mundo
de
hoy,
dice
Dave
Tomlinson:
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
22
imagen
y
realidad
están
tan
íntimamente
conectadas
que
es
difícil
trazar
una
línea
que
las
separe
a
las
dos.
Aquellos
que
piensan
que
el
postmodernismo
es
algo
salido
de
la
imaginación
de
los
académicos
o
una
moda
intelectual
pasajera,
no
podrían
estar
más
equivocados.
El
postmodernismo
ha
saltado
de
los
húmedos
pasillos
universitarios
al
mundo
de
la
cultura
popular;
está
en
las
páginas
de
las
revistas
juveniles,
en
las
cajas
de
los
CDs
y
en
la
carátula
de
Vogue.
Ha
tirado
abajo
la
antigua
distinción
entre
“arte
sofisticado”
y
“arte
popular”,
y
ha
creado
nuevas
formas
de
arte
usando
videos
musicales,
grafiti
y
gráficos
hechos
en
computadora.
Pocas
cosas
podrían
en
verdad
resumir
la
situación
postmoderna
mejor
que
el
término
“realidad
virtual”,
pues
es
un
mundo
en
el
cual
las
certezas
de
antaño
están
desapareciendo
(1997:75-‐76).
La
descripción
de
Tomlinson
es
admirable,
pues
con
tanta
precisión
señala
los
rasgos
característicos
de
este
fenómeno
cultural
que
casi
no
se
hace
necesario
definirlo.
En
verdad,
es
difícil
definir
lo
que
es
postmodernismo
por
lo
mismo
que
es
un
término
que
recientemente
ha
empezado
a
circular.
Como
bien
dice
Albert
Mohler,
Rector
del
Southern
Baptist
Theological
Seminary
de
Louisville,
Kentucky,
no
hay
un
solo
postmodernismo
sino
muchos,
y
“cubre
estilos,
movimientos,
cambios
de
curso
y
aproximaciones
en
los
campos
de
las
artes,
historia,
arquitectura,
literatura,
ciencias
políticas,
economía
y
filosofía,
esto
es
sin
mencionar
teología.”
Además,
“el
término
es
impreciso,
irregular
y
maleable,
pero
a
la
vez
altamente
comercial,
pues
aparece
en
títulos
de
libros,
avisos
publicitarios,
y
descripción
de
cursos”
(1995:70).
Esta
apreciación
tiene
mucho
de
verdad
pues
cuando
uno
mira
a
las
distintas
figuras
que
están
relacionadas
con
el
postmodernismo,
nos
encontramos
con
Michael
Foucalt,
Jacques
Derrida
o
Richard
Rorty,
entre
otros,
que
representan
una
variedad
de
posturas
filosóficas
y
teológicas.
Quizás
los
que
mejor
perciben,
y
representan,
el
ambiente
postmoderno
son
los
de
la
Generación
X
que
es
el
grupo
de
gente
nacido
después
de
1965.
Ellos,
a
diferencia
de
sus
predecesores
los
baby
boomers
—la
generación
nacida
entre
la
Segunda
Guerra
Mundial
y
la
guerra
de
Vietnam—
no
están
seguros
que
los
avances
modernos
sean
suficientes
para
solucionar
los
problemas
de
la
humanidad,
en
parte
porque
ellos
mismos
no
están
bien
familiar
ni
económicamente.
Recordemos
que
un
gran
porcentaje
de
este
grupo
viene
de
hogares
divididos
y
que
es
esta
generación
la
que
más
está
experimentando
la
inestabilidad
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
23
laboral
y
económica
que
afecta
aun
a
los
países
industrializados,
pues
no
gozan
de
las
mismas
comodidades
que
gozaron
sus
padres
y
abuelos.
Para
ellos,
las
meta-‐historias
no
tienen
apelación
(González
Dorado
1993:148),
pues
están
convencidos
que
la
verdad
no
se
encuentra
en
las
grandes
teorías
y
dogmas,
sino
en
uno
mismo.
Un
joven
profesor
asistente
de
filosofía
de
una
reconocida
universidad
peruana
me
decía:
“a
mi
generación
no
le
atrae
mucho
las
ideologías
y
discusiones
políticas
y
económicas
que
estaban
en
boga
en
los
años
60
y
70.
Nosotros
estamos
más
preocupados
con
las
cosas
del
alma,
por
saber
si
existe
alguna
verdad
mucho
más
trascendental
que
desconocemos.”
Aquí
radican
dos
de
las
características
principales
de
esta
era
postmoderna.
Primero,
tú
debes
encontrar
tu
propia
verdad
y
estar
abierto
a
otras
“verdades”
que
para
otros
son
perfectamente
válidas.
Este
relativismo
y
pluralismo
hace
que
la
gente
no
luche
por
convencer
o
imponer
en
otros
sus
propias
creencias
como
sucedía
con
la
generación
pasada.
“Si
no
te
gusta
lo
que
estás
viendo
en
este
canal,
cambia
a
otro”,
sería
la
filosofía
detrás
de
esta
actitud.
Segundo,
el
método
científico
y
racional
no
es
el
único
método
para
conocer
la
verdad
como
hasta
ahora
se
ha
venido
afirmando;
también
existen
otros
medios
no
racionales
pero
igualmente
legítimos,
como
la
intuición
o
las
emociones,
que
pueden
llevarnos
al
conocimiento
de
la
verdad.
Esto
último
es
lo
que
sin
duda
está
llevando
al
mundo
occidental
a
una
búsqueda
de
espiritualidad,
lo
que
necesariamente
no
significa
que
lo
haga
usando
los
canales
de
la
religión
convencional,
en
este
caso
el
protestantismo
o
el
catolicismo
(Tomlinson
1997:78).
Ciertamente,
esta
crisis
de
la
modernidad
no
conducirá
a
la
desaparición
de
la
religión
sino
más
bien
a
una
proliferación
de
ésta
tal
como
lo
aseguran
algunos
sociólogos:
“no
estamos
frente
a
un
fenómeno
pasajero
de
‘invasión
de
sectas’
o
aparición
casual
de
‘nuevos
movimientos
religiosos’,
sino
ante
una
profunda
reestructuración
del
campo
religioso
y
surgimiento
de
nuevas
creencias
que
se
expresan
tanto
en
el
interior
del
catolicismo
como
en
otras
manifestaciones
religiosas”
(Mallimaci
1993:27).
Una
mirada
al
comportamiento
religioso
de
la
gente
en
los
últimos
años,
bien
puede
indicarnos
esta
tendencia.
Lo
que
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
24
empezó
con
cierta
preferencia
por
la
música
gregoriana,19
ha
seguido
con
el
redescubrimiento
de
antiguas
formas
de
espiritualidad
del
tipo
Taizsé
en
Francia,
celta
en
Gran
Bretaña
y
el
antiguo
cristianismo
ortodoxo
ruso
de
la
Europa
oriental.
Pero
esta
búsqueda
no
sólo
se
ha
enfocado
en
tradiciones
milenarias
sino
también
en
nuevas
expresiones
religiosas
como
Heaven’s
Gate
(Puerta
del
Cielo),
aquel
grupo
de
California
compuesto
por
gente
profesional
y
de
clase
media
altamente
tecnificada,
cuyo
líder,
Marshall
Applewhite,
llevó
al
suicidio
colectivo
a
todos
sus
seguidores
en
abril
de
1997
en
la
creencia
que
de
ese
modo
podrían
subir
a
una
nave
espacial
que
seguía
al
cometa
Hale-‐
Bopp
la
cual
los
llevaría
al
cielo.
Quizás
los
que
mejor
están
aprovechando
esta
fascinación
con
la
espiritualidad
son
los
movimientos
pentecostal-‐carismático
y
New
Age.
En
países
como
Inglaterra
o
Escocia
donde
cada
mes
se
cierran
iglesias,
los
grupos
pentecostales
continúan
creciendo
explosivamente
y
los
carismáticos,
por
su
parte,
están
logrando
que
sus
congregaciones
se
revitalicen
evitando
así
su
extinción.20
Fenómeno
parecido
está
sucediendo
en
otras
naciones
europeas
como
España,
donde
los
Aleluyas
—nombre
que
le
dan
a
los
pentecostales—
están
ganando
a
los
gitanos
aprovechando
de
su
rico
potencial
religioso
(González
Dorado
1993:149);
y
aun
Suiza,
donde
inmigrantes
africanos
y
latinos
pertenecientes
a
las
llamadas
iglesias
independientes,
salen
a
las
calles
para
invitar
a
la
19
Fueron
los
monjes
del
convento
de
Santo
Domingo
de
Silos,
España,
los
primero
en
tener
éxito
al
grabar
un
disco
compacto
con
música
de
la
Edad
Media
cantada
en
latín.
En
los
Estados
Unidos,
los
monjes
trapistas
de
Vermont
hicieron
lo
mismo,
pero
con
música
antigua
cantada
tanto
en
latín
como
inglés.
Y
el
Reino
Unido
tiene
a
las
Mediaeval
Baebes,
grupo
compuesto
sólo
por
mujeres,
que
interpretan
cantos
en
latín
del
siglo
XIII
cuyo
disco
estuvo
en
la
lista
de
los
más
vendidos
en
la
navidad
1997.
Pero
este
repentino
interés
por
el
“canto
llano”
que
se
nota
en
los
países
industrializados,
también
se
aprecia
en
Latinoamérica.
En
1994
el
padre
Bernardo
Velásquez
Anaque,
colombiano
y
miembro
de
la
comunidad
de
los
Carmelitas
Descalzos,
se
mantuvo
por
varias
semanas
en
los
primeros
lugares
del
"ranking"
musical
de
su
país
cuando
su
disco
de
música
gregoriana
competía
en
popularidad
y
venta
con
la
música
moderna
del
momento.
(De
Villa
de
Leyva,
Colombia.
Cantos
Gregorianos,
por
el
padre
Bernardo
Velásquez
Anaque.
Compact
Disc
producido
por
SONOLUX,
Colombia,
1994).
20
En
el
programa
Frontline
Scotland
del
6
de
mayo,
1997
(9:30pm),
la
BBC1
pasó
un
informe
de
30
minutos
sobre
The
Toronto
Blessing
y
su
impacto
en
las
iglesias
tradicionales
de
Gran
Bretaña.
Y
la
BBC2
pasó
otro
reportaje
también
de
30
minutos
de
Philip
Differ
sobre
algunos
casos
de
sanidad
ocurridos
en
algunas
iglesias,
en
el
programa
Right
To
Differ
del
29
de
enero,
1998
(8:00pm).
En
ambos
casos,
es
fácil
observar
la
influencia
pentecostal-‐carismática
de
los
líderes
religiosos
entrevistados.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
25
gente
a
unírseles
en
su
fe.
Pero
no
solamente
son
los
pentecostales
quienes
están
cosechando
los
frutos
de
este
despertar
religioso.
También
es
New
Age
la
que
ha
logrado
atraer
a
un
buen
sector
de
la
población
mediante
prácticas
que
combinan
creencias
cristianas
con
tradiciones
religiosas
orientales,
las
que
se
presentan
en
formas
de
medicina
integral,
ejercicios
yoga,
o
técnicas
de
relajamiento
y
meditación.
Esta
obsesión
por
un
consumismo
de
bienes
espirituales
relacionados
con
New
Age
está
despertando
alarma
en
algunos
pensadores
que
ahora
ven
a
la
cultura
occidental
no
sólo
como
depredadora
de
los
recursos
de
la
tierra,
sino
también
con
deseos
de
apropiarse
“de
la
herencia
intelectual
del
Oriente,
sin
querer
pagar
el
precio
del
cultivo
de
una
profunda
vida
interior.”
(Rohr
1991:139)
21 Citado por Ana María Mejía Rusconi en "Espiritual marejada de fin de siglo". Mira, revista
dominical del diario El Sol, Año 1, No 52, Lima, 23 de marzo, 1997. p16-‐19.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
26
y
medios
de
comunicación;
donde
el
desempleo
y
sub-‐empleo
doblegan
la
calidad
y
dignidad
humanas;
parecería
que
la
modernidad
simplemente
le
pasó
por
encima
o
nunca
llegó
a
establecerse
en
sus
tierras.
Pero
por
otro
lado,
cuando
uno
visita
sus
grandes
ciudades
como
México,
Bogotá,
Lima,
Santiago,
Buenos
Aires
o
Sao
Paulo,
se
encuentra
con
urbes
modernas
que
se
asemejan
bastante
a
cualquier
otra
gran
ciudad
del
mundo.
Sus
teatros,
centros
comerciales,
restaurantes,
calles
y
avenidas
principales
son
de
primera
calidad,
y
su
gente
también.
Es
en
este
ambiente
donde
se
perciben
rasgos
de
la
postmodernidad
que
afecta
al
mundo
occidental
y
que
explican
esa
búsqueda
espiritual
de
la
cual
hablan
Fuenzalida
y
otros.
Pero
esto
no
se
aplica
a
toda
la
región,
por
lo
cual
se
hace
necesario
mirar
otras
razones
que
puedan
ayudarnos
a
entender
la
creciente
y
rápida
propagación
del
neo-‐pentecostalismo
y
otras
expresiones
religiosas
latinoamericanas.
Fue
a
partir
de
la
década
de
1960
que
América
Latina
empezó
a
mirar
con
optimismo
su
futuro.
La
revolución
cubana
acababa
de
triunfar
sobre
las
fuerzas
de
Batista,
lo
que
hacía
prever
que
otros
cambios
socio-‐político-‐económicos
seguirían
tocando
las
puertas
de
las
demás
naciones
de
la
región.
Un
problema
que
había
que
salvar
era
el
de
las
dictaduras
que
casi
sin
excepción
habían
acompañado
la
vida
republicana
de
estos
países.
Como
bien
señalaría
John
A.
Mackay,
gran
pensador
escocés
y
conocedor
de
la
realidad
latinoamericana
como
pocos:
“las
dictaduras
han
sido
la
evidencia
de
que
la
mayoría
de
pueblos
sudamericanos
no
estaban
preparados
para
vivir
en
democracia
cuando
lograron
su
libertad
política”
(Mackay
1932:59).
Aun
cuando
esta
afirmación
podría
parecer
una
exageración,
la
dolorosa
verdad
es
que
para
la
década
de
1970
casi
todos
los
países
de
la
región
estaban
bajo
gobiernos
militares
o
largas
dictaduras.
Es
en
este
contexto
que
las
revoluciones
estudiantiles
y
obreras
jugaron
un
papel
importante
en
la
vida
social
y
política,
pues
trataron
de
crear
conciencia
en
el
pueblo
que
en
Latinoamérica
había
futuro
y
que
eso
se
tendría
que
lograr
con
el
esfuerzo
de
todos.
Una
muestra
de
este
optimismo
es
el
tema
Canción
del
Poder
Popular
que
el
conjunto
folklórico
chileno
Inti
Illimani
popularizó
a
comienzos
de
los
años
70.
Esta
canción,
aun
cuando
hablaba
específicamente
de
Chile,
pronto
llegó
a
ser
una
especie
de
himno
popular
no
sólo
se
oía
en
los
recintos
universitarios,
sino
también
en
las
sedes
de
los
sindicatos
y
en
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
27
las
emisores
radiales
cada
vez
que
habían
mítines
de
protesta.22
La
letra
está
impregnada
de
la
utopía
marxista,
pero
resume
los
sueños
de
un
pueblo
que
más
allá
de
sus
preferencias
políticas,
izquierdistas
o
populistas,
anhelaba
una
sociedad
mejor
en
la
cual
vivir.
22 Las protestas juveniles estudiantiles son parte de la tradición latinoamericana porque ellas
sirvieron
para
traer
los
cambios
políticos
más
radicales,
como
sucedió
por
ejemplo
en
Córdova,
Argentina,
en
la
década
de
1950
con
las
protestas
universitarias
que
sacudieron
el
gobierno
de
aquél
entonces.
En
el
caso
peruano,
sería
el
APRA
el
que
controlaría
el
mundo
universitario
entre
las
décadas
de
1940
y
comienzos
de
1960,
siendo
posteriormente
los
partidos
comunistas
los
que
prácticamente
se
apoderarían
de
las
universidades
nacionales
del
país.
Sin
embargo,
en
los
momentos
más
cruciales
de
la
nación,
fueron
estudiantes
de
universidades
privadas
y
nacionales
quienes
salieron
a
las
calles
a
protestar,
uniéndose
en
este
esfuerzo
apristas,
moscovitas
y
aun
gente
de
Acción
Popular,
partido
vinculado
a
la
derecha
que
subió
al
poder
a
mediados
de
los
años
60..
Las
décadas
de
1970
y
1980
no
han
vuelto
a
ver
manifestaciones
parecidas,
en
parte
por
la
represión
de
los
gobiernos
pero
también
porque
la
llamada
Generación
X,
fruto
del
postmodernismo,
es
indiferente
a
lo
político
y
a
los
grandes
discursos
de
antaño.
Como
observan
algunos
estudiosos,
su
interés
está
más
en
los
juegos
virtuales
y
MTV,
que
en
promover
cambios
sociales
en
el
continente.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
28
por
que
tenemos
la
llave
ahora
la
cosa
marcha.
Ya
nadie
puede
quitarnos
el
derecho
de
ser
libres
y
como
seres
humamos
podremos
vivir
en
Chile.23
De
la
misma
manera
que
la
modernidad
con
toda
su
tecnología
no
pudo
satisfacer
las
expectativas
del
mundo
occidental,
así
tampoco
los
discursos
marxistas
llegaron
a
producir
los
cambios
esperados
en
Latinoamérica.
Estamos
terminando
el
siglo
y
la
región
no
ha
visto
muchas
muestras
de
progreso
que
le
inspiren
a
seguir
creyendo
que
marchamos
hacia
una
sociedad
mejor
.
Basta
mirar
a
nuestro
alrededor
para
darnos
cuenta
que
todavía
seguimos
luchando
con
los
mismos
problemas
socio-‐político-‐económicos
del
pasado
tal
como
lo
dijimos
anteriormente.
Y
con
el
colapso
del
comunismo
en
la
Europa
Oriental,
cayó
también
la
esperanza
marxista
que
muchos
tenían
para
estas
naciones.
Ahora
bien,
a
la
decepción
de
la
utopía
del
progreso
marxista
habría
que
añadirle
también
el
desencanto
del
capitalismo
que
se
aprecia
claramente
en
el
caso
latinoamericano,
pues
los
tan
anhelados
cambios
que
se
creía
iban
a
ocurrir
en
el
continente
en
las
dos
últimas
décadas,
no
se
concretaron
por
más
que
las
naciones
que
vivían
bajo
regímenes
militares
volvieron
a
la
democracia
y
abrieron
sus
economías
al
mercado
mundial.24
Por
el
contrario,
24 El tema de la política económica neo-‐liberal es en verdad un punto muy controversial que muchos
teólogos
lo
ven
como
una
oposición
a
la
propia
naturaleza
del
cristianismo.
Así
lo
expresa
Miguel
Esteban
Hesayne,
Obispo
católico
de
Viedma
en
Argentina,
cuando
en
un
artículo
dice
lo
siguiente.
“No
se
puede
ser
cristiano
y
neoliberal
porque
el
neoliberalismo
sigue
siendo
en
la
historia
real
el
capitalismo
a
secas.
La
doctrina
neoliberal
y
su
práctica
se
sitúan
en
las
antípodas
del
Evangelio
del
Señor
Jesús...El
neoliberal
-‐
orientado
básicamente
en
la
mentalidad
capitalista,
cuya
dinámica
interna
lleva
a
la
acumulación
de
bienes-‐
se
nutre
en
su
actividad
económica
del
espíritu
de
lucro,
es
decir,
deseo
de
obtener
ganancias
indefinidamente
creciente.
Espíritu
de
competencia,
exacerbado
por
un
fuerte
individualismo.
Esto
provoca
la
rivalidad
o
lucha
entre
los
individuos
para
conseguir
mayores
ganancias
posibles
y
hace
tender
siempre
hacia
el
monopolio,
que
representa
el
máximo
de
libertad
propia
y
el
máximo
de
limitación
ajena.
Espíritu
de
racionalización,
es
decir,
apreciar
todas
las
cosas
basándose
en
cálculos
efectuados
en
términos
de
rendimientos
y
costes.
El
espíritu
del
neoliberalismo
es
diametralmente
opuesto
al
espíritu
de
los
cristianos:
Porque
en
el
país
dónde
se
implanta,
engendra
muerte
marginando
fríamente
a
la
mayoría
sobrante,
creando
la
clase
de
los
excluidos
por
la
desocupación
que
siembra.
Porque
deshumaniza
la
técnica
y
vacía
de
contenido
humano
los
progresos
económicos,
que
en
el
proyecto
cristiano
deben
servir
para
una
equitativa
distribución.
Porque
altera
y
corrompe
la
libertad
y
la
democracia
ya
que
no
las
acompaña
de
los
valores
de
la
justicia,
la
verdad
y
el
amor
solidario.
Porque
su
dogmatismo
e
inflexibilidad
en
la
imposición
de
la
ley
de
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
29
en
este
mismo
período
se
ha
visto
un
deterioro
moral
y
social
sin
precedentes
en
la
mayoría
de
los
países
latinos.
A
la
pobreza
y
miseria
cada
vez
mayores
en
las
que
vive
la
población,
ahora
hay
que
sumarle
la
desconfianza
en
el
sistema
y
en
sus
líderes,
pues
a
algunos
de
ellos
se
les
acusa
de
apropiaciones
ilícitas
de
los
tesoros
del
estado
como
también
de
vinculaciones
oscuras
con
el
narcotráfico
y
mafias
internacionales.
mercado
niega
e
impide
toda
posibilidad
de
alternativa
y
deja
de
existir
de
hecho
una
convivencia
comunitaria
a
causa
de
lo
absoluto
de
los
intereses
privados
de
una
minoría
todopoderosa.
En
fin,
no
se
puede
ser
cristiano
y
neoliberal
porque
la
fe
cristiana
promueve
la
cultura
de
la
vida
y
la
ideología
neoliberal,
en
su
realización
histórica,
es
la
antesala
de
la
muerte
para
la
mayoría
excluida.
Con
verdad
se
negó
identidad
cristiana
a
los
grupos
de
católicos
pro
marxistas;
por
la
misma
razón
se
ha
de
negar
identidad
cristiana
a
grupos
católicos
pro
neoliberalismo.
Los
primeros
levantan
la
bandera
de
la
justicia
pero
sin
libertad
y
desde
la
lucha
de
clases;
los
segundos
en
nombre
de
la
libertad
conculcan
la
justicia
y
crean
la
‘clase
de
los
excluidos’,
por
lo
tanto
no
alcanzan
a
practicar
el
amor
solidario...
Unos
y
otros
retacean
la
integridad
del
mensaje
y
realidad
de
la
vida
cristiana
que
es
búsqueda
de
la
verdad,
práctica
de
la
justicia,
respeto
por
la
libertad
desde
un
profundo
amor
solidario.”
(“El
hombres
es
más
importante
que
la
economía
y
el
mercado”,
en
el
diario
El
Clarín
de
Buenos
Aires,
del
5
de
febrero
de
1998,
sección
Tribuna
Abierta).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
30
CUATRO
En
una
entrevista
al
historiador
Juan
Kessler,
le
pregunté
si
él
creía
que
el
postmodernismo
era
un
argumento
válido
para
explicar
el
desborde
religioso
latinoamericano,
a
la
cual
me
respondió
que
no.
“El
postmodernismo”
me
dijo,
“es
resultado
de
la
decepción
del
mecanicismo.
Pero
en
América
Latina
nunca
hemos
tenido
el
tecnicismo
europeo,
por
tanto
estamos
más
bien
regresando
al
animismo
que
son
las
raíces
latinoamericanas.”25
Mientras
conversábamos,
pensaba
en
uno
de
mis
profesores,
el
Dr.
Estuardo
McIntonsh,
etnohistoriador
y
amante
de
la
cultura
andina,
cuando
al
compartirle
mi
interés
en
estudiar
el
neopentecostalismo,
me
sugirió
que
mirara
la
antigua
tradición
del
Taki
Onqoy26
—danza
25 Juan B.A. Kessler, historiador inglés autor de Study of the Older Protestant Missions and Churches in
Peru
and
Chile
(1967),
La
historia
de
la
evangelización
en
el
Perú
(1993)
entre
otras
obras.
Esta
entrevista
se
hizo
el
22
de
julio,
1997,
en
San
José,
Costa
Rica,
donde
residía.
Copia
de
la
entrevista
en
los
archivos
del
autor.
26
El
sociólogo
Wilfredo
Kapsoli,
citando
los
documentos
del
español
Cristóbal
de
Molina,
dice
que
habría
que
recordar
la
analogía
de
nuestro
tiempo
con
la
de
1564,
cuando
corrían
los
rumores
de
“que
de
España
habían
enviado
a
este
reino
por
untu
(grasa)
de
los
indios
para
sanar
ciertas
enfermedades”.
Este
sería
el
origen
de
los
pishtacos.
“Que
todas
las
Huacas
habían
resucitado
y
que
andaban
por
los
aires
ordenando
dar
la
batalla
a
los
dioses
católicos”.
Se
hallaban
“secas
y
muertas
de
hambre
porque
los
indios
no
les
sacrificaban
ya
ni
derramaban
chicha
y
que
habían
sembrado
chacras
de
gusanos
para
plantarlo
en
el
corazón
de
los
españoles”.
Y
que
para
volver
a
ellos
“ayunases
algunos
días,
no
comiendo
sal
ni
ají
ni
durmiendo
hombre
con
mujer”.
De
este
modo
retornaría
“el
amor
de
las
huacas”
y
“se
incorporaba
de
nuevo
en
el
cuerpo
de
los
indios”.
Por
eso,
unos
“bailaban
dando
a
entender
que
tenían
la
huaca
en
el
cuerpo,
otros
temblaban
por
el
mismo
respeto”,
daban
alaridos
y
voces
invocándolo.
Algunos
llegaban
hasta
el
despeñadero
y
la
muerte
ritual.
Eran
los
tiempos
del
Taki
Onkoy
(danza-‐enfermedad),
de
la
sanidad
y
de
la
fertilidad.
Para
esto
se
hacía
ritos:
“se
iba
a
alguna
junta
de
dos
ríos
y
se
lavaba
el
cuerpo
con
agua
y
harina
de
maíz
blanco...
allí
dejará
la
enfermedad”.
Se
invocaba
a
los
dioses
(huacas,
sol,
luna)
y
a
los
ancestros
con
mullu,
coca
y
chicha
diciendo:
“amados
míos
recibid
este
sacrificio
donde
quiera
que
estáis
y
darme
salud”.
(1994:14-‐15)
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
31
de
la
enfermedad,
en
quechua—
porque
ahí
encontraría
algunas
explicaciones
al
uso
de
la
danza
y
música
de
algunos
grupos
neopentecostales.27
27 Lo mismo me dijo el Dr. Emilio Antonio Núñez en una entrevista realizada en su oficina del
Seminario
Teológico
Centroamericano
de
Guatemala,
el
7
de
agosto
de
1997.
Al
preguntarle
sobre
algunas
de
las
prácticas
rituales
de
los
neo-‐pentecostales,
respondió:
“El
demonismo
y
el
‘evangelio
de
la
prosperidad’
son
elementos
que
han
contribuido
grandemente
en
el
desarrollo
de
estas
nuevas
iglesias.
Pero
también
están
la
alabanza
y
la
danza
en
las
cuales
puede
haber
una
conexión
cultural.
En
el
pasado
las
danzas
movían
la
voluntad
divina.
Por
tanto,
lo
que
vemos
hoy
puede
ser
una
manifestación
de
culturas
antiguas,
como
por
ejemplo,
las
danzas
indígenas.”
Copia
de
la
entrevista
en
los
archivos
del
autor.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
32
En
esta
descripción
de
Mariátegui,
bien
podemos
encontrar
los
hilos
que
nos
pueden
ayudar
a
descifrar
el
intrincado
telar
de
lo
que
se
ha
venido
a
llamar
religiosidad
popular
o,
más
específicamente,
catolicismo
popular
latinoamericano.28
El
hecho
de
que
en
muchas
instancias
los
indígenas
vean
a
la
pachamama
en
la
figura
de
la
Virgen;29
o
en
su
cosmovisión
animista
hayan
reemplazado
a
los
apus
por
los
santos
patrones
de
sus
pueblos;
o
tomen
las
procesiones
como
la
oportunidad
para
mostrar
su
espíritu
de
comunidad
(ayllu),
es
sólo
una
muestra
de
que
estamos
en
un
ambiente
totalmente
distinto
al
del
catolicismo
peninsular.
Es
necesario
revisar
algunos
puntos
sobre
este
tema
en
particular,
a
fin
de
ver
si
este
fenómeno
también
explica
el
surgimiento
de
los
nuevos
movimientos
pentecostales
en
la
región.
En
primer
lugar,
debemos
entender
que
no
es
sino
después
de
Medellín
que
la
propia
iglesia
católica
empieza
a
revalorar
religiosidad
popular,
y
lo
hace
porque
reconoce
su
fuerza
e
impacto
en
la
cultura
de
los
pueblos
(Gonzáles
Martínez
1987:37),
y
porque
sabe
que
debe
entenderla
para
poder
convivir
mejor
con
ella.
Segundo,
es
importante
definir
las
clases
de
religiosidad
popular
que
existen
en
nuestro
medio
a
fin
de
entender
sus
dinámicas.
Por
lo
general,
los
estudiosos
más
atención
han
prestado
a
las
prácticas
religiosas
antes
de
la
llegada
de
los
españoles
a
América,
y
sólo
desde
relativamente
hace
poco
han
comenzado
a
mirar
otras
expresiones
más
nuevas
que
se
describen
mejor
a
la
realidad
actual.
Así,
José
Luis
Gonzáles,
siguiendo
el
esquema
de
Ribeiro
(1979),
ha
categorizado
la
religiosidad
popular
peruana
de
la
siguiente
manera:
28 Este es un tema que ha sido ampliamente estudiado por Marzal, Gonzáles Martínez (1987),
Kapsoli,
Llanque
(1997)
y
otros.
Respecto
a
la
religiosidad
popular
en
el
Brasil
y
Caribe,
es
necesario
tener
en
cuenta
la
influencia
de
las
formas
religiosas
africanas
y
de
las
culturas
emergentes
—pueblos
tribales
amazónicos
poco
afectados
por
la
Colonia—
en
el
catolicismo
(Ribeiro
1979).
29
El
conocido
vídeo
El
curandero
da
cuenta
de
este
hecho
(Maryknoll,
1972).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
33
2. Mestiza,
en
parte
por
ser
un
sincretismo
religiosos
pero
también
fruto
de
la
inculturación
en
el
Perú.
Ejemplo,
la
procesión
del
Señor
de
los
Milagros
en
Lima.
3. Implantada,
pues
se
compone
de
formas
venidas
principalmente
de
España
las
que
son
practicadas
con
pocas
modificaciones
en
el
Perú.
Ejemplo,
la
fiesta
de
Semana
Santa
o
el
rezo
del
Rosario.
En
esta
amplia
clasificación
se
cubren
todas
las
áreas
donde
la
religiosidad
popular
puede
manifestarse
siendo,
de
esta
manera,
no
sólo
útil
para
comprender
la
religiosidad
de
la
región
andina
sino
también
de
las
otras
partes
del
continente.
Tercero,
la
“religión
popular”,
al
expresarse
a
través
de
ritos
y
creencias
mágicas
para
tener
acceso
a
lo
sagrado,
por
lo
general
ha
sido
vinculada
a
lo
rural
y
a
las
clases
de
baja
cultura
lo
que
hace
que
los
intelectuales
la
rechacen.
“Religiosidad
popular”,
en
este
sentido,
conlleva
la
noción
de
“pobre”,
“débil”,
“ignorante”,
“emocional”
y
“mítico”,
oponiéndose
al
“catolicismo
oficial”
que
representa
lo
rico,
poderoso,
instruido,
racional
y
científico
(Higuet
1984:24-‐26).
Sin
embargo,
este
tipo
de
religiosidad
es
expresión
de
otra
cultura
que
en
ningún
sentido
debería
ser
considerada
inferior
a
la
católica.
El
hecho
de
que
prefiera
lo
informal
a
lo
litúrgico;
lo
emocional
a
lo
sacramental;
lo
simbólico
a
la
homilía,
necesariamente
no
la
convierte
en
una
religión
de
menos
valor.
Justamente,
el
pentecostalismo
también
recibió
los
mismos
calificativos
cuando
se
originó
a
comienzos
del
siglo
20.
Cuarto,
debemos
mirar
la
religiosidad
popular
no
sólo
dentro
del
catolicismo
sino
dentro
del
protestantismo
también.
Como
hemos
señalado
anteriormente,
tradicionalmente
religiosidad
popular
sólo
ha
aludido
al
catolicismo.
Sin
embargo,
esta
concepción
puede
ser
engañosa
porque
nada
hace
suponer
que
el
protestantismo
latinoamericano
sea
inmune
a
la
reformulación
de
sus
ritos
y
prácticas
por
los
mismos
creyentes
que,
como
acabamos
de
ver,
son
herederos
una
rica
tradición
religiosa.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
34
2. Religiosidad
popular
dentro
del
protestantismo
Esta
área
en
particular
todavía
no
ha
sido
muy
explorada
si
la
comparamos
con
la
del
catolicismo,
lo
cual
hace
que
nos
detengamos
por
un
momento
para
trazar
ciertas
líneas
de
interpretación
que
nos
ayuden
a
comprender
el
fenómeno.
Cualquier
observador
del
protestantismo
latinoamericano
puede
notar
con
facilidad
que
por
muchos
años
el
sector
pentecostal
vivió
aislado
del
resto
de
la
comunidad
evangélica
debido
a
sus
prácticas
y
énfasis
doctrinales
que
se
distinguían
claramente
del
resto
de
las
otras
iglesias.
Los
pentecostales
representaban
la
“religiosidad
popular”
y
algunos
líderes
evangélicos
los
miraban
con
sospechas
refiriéndose
a
ellos
como
"secta".
Fue
recién
a
partir
de
la
segunda
mitad
del
siglo
que
el
pentecostalismo
empieza
a
tener
lazos
fraternales
con
otras
denominaciones,
sea
a
través
de
su
participación
en
actividades
unidas
con
las
demás
iglesias,
30
o
porque
algunas
de
sus
denominaciones
se
hacen
miembros
del
Consejo
Mundial
de
Iglesias.
Hoy
en
día,
iglesias
como
las
Asambleas
de
Dios
o
Iglesias
Pentecostales
nacionales
gozan
del
mismo
respeto
que
los
Bautistas,
Alianza
Cristiana
y
Misionera
y
otras,
y
son
muy
apreciadas
por
su
aporte
en
el
campo
de
la
reflexión
bíblica
y
teológica
donde
en
los
últimos
años
han
venido
trabajando
con
mucho
empeño.
Si
bien
esto
es
verdad
para
la
iglesia
pentecostal
clásica,
no
se
puede
decir
lo
mismo
para
las
nuevas
expresiones
pentecostales
que
han
surgido
en
las
dos
o
tres
décadas
pasadas.
Es
quizás
el
historiador
suizo
Jean-‐Pierre
Bastian
quien
comenta
más
directamente
sobre
este
asunto
en
su
Breve
historia
del
protestantismo
en
América
Latina
(1986),
donde
al
afirmar
que
esta
región
está
en
el
período
de
la
"domesticación
del
protestantismo",
sugiere
que
la
cultura
tradicional
latinoamericana
está
subsistiendo
bajo
nuevas
apariencias
que
en
este
caso
son
los
diversos
pentecostalismos
existentes.
Aun
cuando
no
concordamos
con
su
periodización
ni
aproximación
metodológica
a
la
historia
de
la
iglesia
protestante
en
Latinoamérica,
no
podemos
ignorar
que
con
mucha
agudeza
Bastian
advierte
de
un
posible
camuflaje
católico
en
el
fenómeno
neo-‐pentecostal.
Y
pareciera
que
esto
mismo
percibe
el
30 Particularmente en el Perú, fue recién a finales de las décadas 1950 y 1960 que este prejuicio se
rompió
gracias
a
la
participación
del
sector
pentecostal
en
eventos
tales
como
la
visita
a
Lima
del
evangelista
Billy
Graham,
y
el
trabajo
de
Evangelismo
a
Fondo
en
todo
el
país.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
35
pastor
y
sociólogo
presbiteriano
Leonildo
Silveira
Campos
cuando
dice
que
un
poderoso
sincretismo
está
operando
en
el
continente,
“uniendo
tradiciones
católico-‐romanas,
africanas
e
indígenas,
sazonadas
con
un
vocabulario
pentecostal
de
origen
protestante...
En
el
lugar
y
bajo
el
rótulo
de
'pentecostalismo,'”
añade
Silveira,
“¿no
estará
surgiendo
una
nueva
religión?
Si
esto
fuese
verdad,
¿qué
tipos
de
relaciones
podrá
mantener
el
protestantismo
histórico
con
una
religión
en
constante
proceso
de
mutación?"
(1995:111,124).
El
planteamiento
de
Silveira
nos
ubica
justamente
en
el
meollo
de
lo
que
se
conoce
como
religiosidad
popular,
pero
que
por
tratarse
del
protestantismo,
creemos
necesario
hacer
algunas
distinciones
que
nos
permitan
entenderlo
mejor
dentro
del
contexto
no
católico.
El
sólo
hecho
de
observar
que
las
nuevas
corrientes
pentecostales
ya
no
son
rurales
sino
netamente
urbanas,
y
que
tampoco
son
exclusivas
de
los
pobres
y
sin
educación,
sino
también
de
las
clases
medias
y
profesionales,31
nos
obliga
a
mirar
algunos
factores
socio-‐
culturales
y
religiosos
que
determinan
sus
rasgos
distintivos.
Así,
vemos
que
las
tradiciones
autóctonas
arraigadas
en
las
mentes
de
la
gente
juegan
un
papel
importante,
pues
tanto
las
creencias
mágicas32
como
las
creencias
supersticiosas
se
traducen,
por
ejemplo,
en
el
uso
de
objetos
sagrados
—como
pañuelos,
aceite,
agua—
para
traer
sanidad
divina,
o
en
la
práctica
de
tomar
a
la
Biblia
como
un
instrumento
de
buena
suerte,
al
cual
se
le
confieren
poderes
de
protección
contra
el
mal.
Un
segundo
factor
es
el
propio
trasfondo
católico
romano.
Luego
de
500
años
de
presencia
en
estas
tierras,
ha
dejado
huellas
profundas
en
el
pueblo
que
ve
al
sacerdote
como
el
representante
de
Dios
aquí
en
la
tierra,
y
a
quien
en
un
sentido
se
le
obedece
sin
cuestionamientos.
Si
bien
el
protestantismo,
y
el
pentecostalismo
clásico
en
particular,
rompió
con
esta
tradición
a
través
de
su
doctrina
sobre
el
sacerdocio
universal
del
creyente,
es
evidente
que
en
ciertos
grupos
neopentecostales
esta
situación
se
está
revirtiendo
pues
sus
líderes
gozan
de
autoridad
y
dominio
casi
absolutos
sobre
sus
31 El mismo fenómeno se da dentro del catolicismo, por eso es que Gonzáles Martínez usa las
terminologías
religiosidad
de
élites
y
religiosidad
popular
para
hablar
de
él
(1987:39).
32
Magia
en
el
sentido
de
“arte
primitivo
de
curar
a
los
enfermos”
(Mariátegui
1986:167)
y
no
como
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
36
congregaciones.
Aun
cuando
hay
una
tendencia
a
creer
que
por
lo
general
la
gente
rechaza
el
verticalismo
clerical,
es
evidente
que
sectores
grandes
de
la
población
prefieren
este
estilo
de
liderazgo.
Por
lo
menos,
así
lo
demuestran
los
miles
de
fieles
que
llenan
los
templos
neo-‐pentecostales
más
grandes
del
continente.
El
tercer
factor
tiene
que
ver
con
el
ambiente
socio-‐urbano
que
moldea
no
sólo
la
conducta
del
individuo
sino
también
su
espiritualidad.
Las
ciudades
latinoamericanas
son
centros
donde
se
mezclan
y
fusionan
valores
morales
distintos;
principios
cristianos
y
pseudo-‐
cristianos;
costumbres
y
tradiciones
propias
e
importadas;
y
prácticas
religiosas
conocidas
y
desconocidas.
Todo
esto
da
lugar
a
una
cultura
que
es
particular
al
medio
donde
se
desarrolla,
pero
que
a
la
vez
comparte
rasgos
de
parentesco
con
otras
ajenas
a
su
propia
nación.
El
caso
peruano
es
muy
ilustrativo
en
este
aspecto.
A
comienzos
de
la
década
de
1980,
un
grupo
musical
de
extracción
provinciana
inventó
un
nuevo
ritmo
llamado
chicha,33
que
era
la
fusión
del
huayno
(melodía
andina),
cumbia
(ritmo
colombiano),
balada
y
rock.
Al
inicio,
esta
nueva
música
sólo
era
apreciada
por
migrantes
venidos
del
interior
a
la
capital,
vendedores
ambulantes
o
conductores
de
camiones
y
ómnibus
interprovinciales.34
Pero
después,
el
ritmo
llegó
a
todos
los
estratos
limeños
y
pasó
a
convertirse
de
un
estilo
musical
a
una
expresión
popular
para
referirse
a
todo
tipo
de
mezclas
y
combinaciones
no
convencionales.
Sin
duda,
si
pudiéramos
referirnos
a
una
forma
de
religiosidad
chicha,
sería
para
describir
algunos
cultos
donde
la
variedad
litúrgica
incluye
cantos
y
danzas
hebreos,
fuerte
simbología
veterotestamentaria
(el
arca
o
altar
de
sacrificio),
equipos
de
sonido
sofisticados,
combinados
con
largos
períodos
de
“batalla
espiritual”
donde
se
expulsa
al
demonio
de
las
vidas
y
entornos
de
los
fieles.
Un
cuarto
factor
es
el
carácter
esnobista
del
citadino
en
particular,
quien
tiende
a
seguir
todo
lo
que
es
novedoso
del
cual
puede
sacar
provecho.
Su
interés
está
en
la
búsqueda
material
y
mundana
de
objetos
y
discursos
sagrados
que
promuevan
la
prosperidad
social
33 En el Perú la chicha es una bebida familiar hecha de algunas especies de maíz. Por lo regular, se
sirve
con
las
comidas,
pero
también
puede
ser
usada
como
bebida
alcohólica
si
pasa
por
un
proceso
de
maduración
y
fermentación.
34
Dentro
de
los
nuevos
movimientos
religiosos
peruanos,
son
los
Israelitas
del
Nuevo
Pacto
Universal quienes han usado y continúan usando este estilo musical en sus cultos.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
37
y
económica
del
individuo.
Bajo
las
premisas
de
que
todo
hijo
de
Dios
debe
vivir
como
príncipe
porque
Dios
es
Rey;
y
que
cuanto
más
das
a
Dios
más
vas
a
recibir,
el
neo-‐
pentecostalismo
está
también
logrando
atraer
a
un
sector
de
clase
media
que
fácilmente
se
identifica
con
este
tipo
de
mensaje.
La
aureola
de
éxito
que
despliegan
sus
líderes
(ropa,
relojes
y
carros
caros),
son
algunas
señales
de
la
bendición
divina
que
se
puede
recibir
ahora.
Esto,
sumado
a
su
amplio
uso
de
los
medios
como
TV
y
radio,
completan
la
figura
de
prosperidad
que
se
quiere
comunicar.
Estamos,
sin
duda,
frente
a
esa
otra
realidad
en
la
cual
se
inscribe
el
neo-‐pentecostalismo
de
la
que
habla
Míguez
Bonino.
Resumiendo,
entonces,
y
a
riesgo
de
caer
en
un
reduccionismo,
podríamos
decir
entonces
que
el
énfasis
de
los
nuevos
grupos
pentecostales
se
centra
principalmente
en
tres
áreas:
la
sanidad
física,
la
batalla
con
el
mundo
espiritual
y
la
prosperidad
económica.
Aquellos
elementos
que
tradicionalmente
identificaron
al
pentecostalismo
clásico,
tales
como
el
énfasis
en
la
salvación
personal
por
gracia
divina,
la
glosolalia
como
marca
distintiva
del
pentecostal,
el
pietismo
y
casi
ascetismo
que
caracterizaban
su
vida
y
conducta,
y
el
discurso
apocalíptico
del
retorno
inminente
de
Cristo
a
la
tierra,
prácticamente
han
quedado
atrás.
El
cuadro
no
estaría
completo
si
dejamos
el
factor
espiritual
fuera
de
este
espectro.
Parker
afirma
que
“el
hombre
es
razón
y
corazón
unitariamente,
es
espíritu
y
cuerpo
holísticamente,”
pero
que
el
racionalismo
occidental
nos
hizo
creer
durante
mucho
tiempo
que
éramos
nada
más
que
razón
y
seres
pensantes,
donde
lo
simbólico
no
tenía
cabida
real
en
la
vida
(1995:53).
De
muchas
maneras
la
modernidad
trató
de
desaparecer
lo
sobrenatural,
sea
ridiculizando
la
religión
o
tratando
de
explicar
por
métodos
científicos
lo
que
sólo
la
fe
puede
concebir.
Al
final,
la
muestra
más
visible
de
la
supervivencia
de
la
espiritualidad
latina
se
está
dando
en
esta
explosión
religiosa
que
nadie
sabe
cuando
va
a
parar.
Miles
de
personas
están
encontrando
a
Dios,
sea
a
través
de
las
iglesias
tradicionales
o
en
las
expresiones
de
la
religiosidad
popular.
El
monopolio
de
la
verdad
ya
no
está
en
una
sola
iglesia.
Los
parámetros
de
la
religión
oficial
se
han
roto
y
cada
individuo
debe
decidir
de
acuerdo
a
su
conciencia.
Quizás
es
mejor
así;
como
bien
dicen
los
Evangelios:
“El
Espíritu
sopla
por
donde
quiere”
y
nadie
puede
controlarlo.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
38
CINCO
Al
fenómeno
neopentecostal
a
menudo
se
le
vincula
con
la
«Tercera
Ola»
o
movimiento
de
las
«Señales
y
Prodigios»
que
se
originó
en
California
a
comienzos
de
la
década
1980.
Naturalmente,
al
hablar
de
una
«Tercera
Ola»
estamos
implícitamente
diciendo
que
hubo
otras
dos
anteriores
y
que
ésta
es
una
continuación
de
ellas.
La
«Primera
Ola»
dio
origen
al
pentecostalismo
clásico
a
comienzos
de
siglo,
y
la
«Segunda
Ola»,
al
Movimiento
de
Renovación
Carismático
de
los
años
1960.35
En
esta
sección
quisiéramos
revisar
brevemente
algunos
de
los
aspectos
históricos
de
estas
tres
«olas»
para
ver
las
conexiones
que
guardan
con
el
movimiento
pentecostal
en
América
Latina
ya
que
ellas
han
sido
estudiadas
mayormente
dentro
del
contexto
norteamericano,
y
finalizar
documentando
la
manera
en
que
la
«Tercera
Ola»
se
viene
desarrollado
en
l«Tercera
Ola»
a
región.
35 Para David Barrett la «Tercera Ola» o pentecostales clásicos, se extiende desde 1741 hasta 1901
cuando
se
da
la
primera
evidencia
del
bautismo
del
Espíritu
por
medio
de
lenguas
en
Topeka.
La
“«Segunda
Ola»
o
Movimiento
Carismático,
comienza
en
1907
y
1918,
pero
su
expansión
se
da
principalmente
en
la
década
de
1950.
Y
la
«Tercera
Ola»
o
Renovación
en
las
Iglesias
protestantes
establecidas,
empieza
en
1980
y
continúa
hasta
hoy.
(Barrett
1988)
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
39
vedado
o
por
lo
menos
inusual.
Esta
experiencia
llamada
bautismo
del
Espíritu
Santo,
viene
después
de
la
conversión
y
es
sellada
con
la
recepción
de
uno
o
más
dones
sobrenaturales,
siendo
el
de
lenguas
su
marca
distintiva
y
final.
Por
lo
general
se
acepta
que
el
pentecostalismo
empezó
en
1901,
en
la
reunión
de
oración
en
el
Instituto
Bíblico
Bethel
de
Topeka,
Kansas,
cuando
Agnes
N.
Ozman
habló
en
lenguas,
y
en
el
avivamiento
de
1906
de
la
Calle
Azusa
en
Los
Ángeles,
California,
bajo
el
liderazgo
de
William
Seymour.
Sin
embargo,
los
estudiosos
coinciden
en
señalar
que
las
raíces
de
este
movimiento
en
verdad
se
encuentran
en
el
pietismo
alemán
y
el
metodismo
inglés.
Particularmente,
se
considera
que
el
movimiento
radical
de
Santidad
(Holiness)
que
floreció
en
Norteamérica
a
fines
del
siglo
pasado,
y
las
conferencias
sobre
vida
profunda
en
Keswick,
Inglaterra,
en
el
mismo
periodo,
sentaron
las
bases
del
pentecostalismo
(Synan
1971;
Dayton
1987).36
Ciertamente,
la
radicalización
de
la
doctrina
Wesleyana
de
la
santificación,37
entendida
como
la
perfección
cristiana
lograda
por
una
segunda
obra
de
gracia,
la
llevó
a
cabo
un
sector
del
metodismo
norteamericano
compuesto
básicamente
por
inmigrantes
y
gente
que
venía
de
las
zonas
pobres
y
rurales,
dio
origen
a
este
movimiento
que
enfatizaba
la
Santificación
Completa
(entire
sanctification)
como
una
crisis
personal
después
de
la
conversión,
a
la
cual
llamaban
bautismo
en
el
Espíritu
Santo.38
Para
los
seguidores
de
esta
nueva
enseñanza,
el
clímax
de
la
vida
cristiana
consistía
entonces
en
tener
una
experiencia
extática
con
el
Espíritu
traducida
en
visiones,
sueños
y
otras
manifestaciones
emotivas,
la
cual
marcaba
la
nueva
etapa
de
perfección
en
la
vida
del
creyente
(Conn
1959:169-‐180;
Jones
1974:406-‐409).
En
términos
prácticos,
esta
concepción
de
la
santidad
influyó
grandemente
en
la
ética
personal
y
cotidiana
de
sus
seguidores.
El
puritanismo
del
wesleyanismo
también
se
radicalizó,
lo
que
eventualmente
36 El teólogo pentecostal Carmelo Álvarez asegura que la gran mayoría de las iglesias pentecostales
surgieron
de
las
iglesias
históricas
herederas
de
la
Reforma
del
siglo
XVI.
“En
este
sentido”,
dice
Álvarez,
“las
iglesias
pentecostales
son
hijas
y
nietas
de
las
iglesias
de
la
Reforma.”
(Álvarez
1995:35)
37
Esta
doctrina
en
su
origen
hablaba
que
el
creyente
en
Jesucristo
podía
vivir
libre
de
pecado
como
resultado
de
la
“segunda
obra”
divina
en
su
vida.
Ver
la
obra
de
John
Wesley,
Plain
Account
of
Christian
Perfection.
38
Algunos
predicadores
de
la
corriente
revivalista
de
esa
época
ya
habían
venido
hablando
de
una
vinculación
teológica
de
la
doctrina
de
la
santificación
con
la
del
bautismo
del
Espíritu
Santo.
Ver
por
ejemplo
R.A.
Torrey,
Baptism
with
the
Holy
Spirit
(1895),
A.B.
Simpson,
Wholly
Sanctified
(1982)
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
40
llevó
a
que
en
los
nuevos
grupos
pentecostales
se
desarrollaran
códigos
estrictos
de
vestimenta
y
conducta
para
sus
miembros,
que
hasta
el
día
de
hoy
sigue
siendo
una
de
las
características
más
grandes
del
Pentecostalismo
clásico.
Por
su
parte,
los
líderes
del
movimiento
Keswick
veían
la
santificación
como
un
proceso
que
duraba
toda
la
vida,
antes
que
como
una
única
y
definitiva
experiencia
personal.
Para
ellos,
este
proceso
lo
operaba
Jesucristo
tal
como
J.
Wesley
lo
había
enseñado,
y
aun
cuando
rechazaban
la
idea
de
la
santificación
como
“vida
perfecta,”
sí
estaban
de
acuerdo
que
la
“llenura
del
Espíritu”
o
“segunda
bendición”
tenía
que
ser
una
experiencia
distinta
de
la
salvación,
la
cual
traía
victoria
sobre
el
pecado
y
fuerzas
para
servir
en
la
iglesia
(Bundy
1988:518-‐519).
Es
en
esta
línea
que
debe
entenderse
la
importancia
que
la
sanidad,
milagros
y
evangelización
tenía
en
las
famosas
conferencias
de
Keswick.
Aunque
los
Pentecostales
ven
sus
orígenes
en
los
movimientos
Wesleyano
y
de
Santidad,
es
claro
que
la
influencia
de
las
enseñanzas
de
Keswick
con
relación
al
dispensacionalismo,
premilenialismo
y,
lo
que
es
más
importante,
su
entendimiento
de
la
santificación
progresiva
así
como
también
su
experiencia
del
bautismo
en
el
Espíritu
Santo,
se
convirtieron
en
los
elementos
teológicos
más
predominantes
en
el
pensamiento
pentecostal
años
después.
2. Raíces
Otro
aspecto
interesante
en
las
raíces
de
este
movimiento
tiene
que
ver
con
la
espiritualidad
de
los
primeros
grupos.
Walter
Hollenweger
señala
que
en
el
Pentecostalismo
primitivo
hay
una
espiritualidad
Católica
Romana
reflejada
en
el
Movimiento
de
Santidad,39
y
una
espiritualidad
africana
expresada
en
una
liturgia
oral
39 Algunos intelectuales latinoamericanos ven en el Pentecostalismo ciertas afinidades con elementos
de
la
tradición
católica
escatológica
en
la
cual
la
salvación
debe
alcanzarse
a
través
de
la
“purificación”
o
“perfección”
personal,
que
de
alguna
manera
guarda
relación
con
la
tradición
del
movimiento
de
Santidad.
El
hecho
de
que
el
Pentecostalismo,
como
movimiento
revivalista,
“elabore
un
elemento
fuertemente
enterrado
en
el
suelo
católico
puede
explicar
su
vitalidad
en
los
países
latinos.”
(Forni
1993:15).
Otros
autores,
como
Lalive
d’Epinay,
van
aún
más
lejos
y
arguyen
que
los
pentecostales
latinoamericanos
no
son
realmente
protestantes
sino
más
bien
una
variante
del
catolicismo
popular.
Como
tal,
Lalive
ve
que
su
rápido
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
41
donde
la
narrativa,
visiones
y
oraciones
juegan
un
papel
importante.
Para
este
autor,
el
Pentecostalismo
que
nace
en
Los
Ángeles
en
1906
con
el
predicador
negro
William
Seymour,
"es
en
parte
el
resultado
del
encuentro
entre
la
espiritualidad
Católica
y
la
espiritualidad
negra
en
suelo
americano"
(Hollenweger
1980:68;
1989:8ss).
Esta
unión
de
espiritualidades
podría
explicar
dos
cosas.
Primero,
la
resistencia
que
ha
habido
por
parte
de
los
evangélicos
norteamericanos
hacia
los
Pentecostales
debido
a
que
la
espiritualidad
de
éstos
es
diferente
a
la
de
aquellos.40
Para
Hollenweger,
por
tanto,
el
Pentecostalismo
llegaría
a
ser
aceptado
dentro
del
evangelicalismo,
sólo
"en
la
medida
que
éste
pudiera
desprenderse
de
esas
raíces
en
el
Catolicismo
y
la
espiritualidad
negra.”
Segundo,
si
bien
estos
ingredientes
contribuyeron
a
la
marginación
del
Pentecostalismo
en
Norteamérica,
paradójicamente
estos
mismos
elementos
han
hecho
que
el
Pentecostalismo
tenga
éxito
en
otras
naciones
y,
particularmente,
en
Latinoamérica.41
Este
éxito
se
puede
medir
de
dos
maneras:
su
explosivo
crecimiento,
y
su
potencial
para
el
ecumenismo.
Para
estudiosos
como
Donald
Dayton
(1991:6)
esta
teoría
tiene
mucho
sentido,
pues
afirma
que
“América
Latina
parece
ser
el
continente
en
el
que
el
Pentecostalismo
ha
encontrado
su
destino.”
Ciertamente,
si
tomamos
sólo
a
las
Asambleas
de
Dios
veremos
que
es
la
denominación
más
grande
en
14
de
los
18
países
hispanoparlantes
de
este
continente,
excluyendo
Brasil
(Wagner
1988:185).
Y
si
consideramos
toda
la
gama
pentecostal,
bien
se
podría
aceptar
que
el
Pentecostalismo
constituye
el
75%
de
la
población
evangélica
tal
como
afirman
algunos
autores
(Núñez
1996:159).
Asimismo,
en
el
campo
ecuménico
el
carismatismo,
por
ejemplo,
demostró
amplia
apertura
para
relacionarse
con
el
Catolicismo
crecimiento
en
Chile
y
otros
países
latinos
empezaría
a
frenarse
y
eventualmente
detenerse
por
completo.
(Citado
por
Harvey
Cox
en
Fire
from
Heaven,
p174).
40
Sobre
los
intentos
de
los
pentecostales
por
ganar
la
aceptación
de
los
evangélicos
en
Norteamérica
países
del
primer
mundo
que
en
un
tiempo
hicieron
suponer
no
tenían
interés
ni
simpatía
por
este
tipo
de
religiosidad.
David
Barrett
afirma,
por
ejemplo,
que,
en
términos
mundiales,
Europa
siempre
tuvo
la
más
baja
respuesta
al
movimiento
Pentecostal
porque
los
europeos
no
estaban
dispuestos
a
dejar
sus
antiguas
iglesias
y
hacerse
pentecostales.
Sin
embargo,
dice
Barrett,
desde
1970
ellos
han
respondido
tremendamente
al
punto
que
para
1988
habían
24
millones
de
carismáticos
y
neo-‐pentecostales
en
las
iglesias
establecidas.
(Barrett
1988:119)
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
42
durante
los
años
de
la
Renovación
Carismática
o
también
llamada
“Segunda
Ola”.
Sin
embargo,
últimamente
ha
sido
también
el
Pentecostalismo
clásico
el
que
ha
incursionado
en
este
campo
tal
como
lo
demuestran
los
últimos
encuentros
que
han
habido
entre
Católicos
y
Pentecostales.42
Ciertamente,
nadie
hubiera
previsto
y
ni
siquiera
imaginado
que
de
aquellas
reuniones
que
William
Seymour,
predicador
negro
de
la
iglesia
de
Santidad,
empezó
en
abril
de
1906
en
un
local
medio
abandonado
de
la
ciudad
de
Los
Ángeles,
la
calle
Azusa
312,
surgiría
más
tarde
uno
de
los
movimientos
religiosos
más
extraordinarios
que
algunos
estudiosos
han
denominado
“la
tercera
fuerza
del
cristianismo,”
pues
su
importancia
es
tan
igual
como
la
del
mismo
catolicismo
y
protestantismo.43
En
este
local
Seymour
abiertamente
predicó
que
el
hablar
en
lenguas
era
la
señal
indiscutible
de
haber
sido
bautizado
en
el
Espíritu
Santo,
lo
cual
cautivó
a
cientos
de
personas
que
al
igual
que
él
ahora
compartían
la
misma
experiencia.
Aun
cuando
la
señal
de
hablar
en
lenguas
ya
se
había
dado
durante
los
avivamientos
de
la
segunda
mitad
del
siglo
XIX,
es
justo
decir
que
su
identificación
con
el
pentecostalismo
42 Desde que David DuPlessis, conocido también como Mr. Pentecost, empezó el diálogo ecuménico
cuando
fue
como
observador
al
Concilio
Vaticano
II,
se
han
llevado
a
cabo
cuatro
encuentros
internacionales.
Justamente
el
último
se
realizó
en
San
Rafael,
cerca
de
Quito,
Ecuador,
del
12
al
14
de
mayo
de
1998,
donde
40
teólogos
y
pastores
de
14
países
distintos,
representando
a
las
dos
expresiones
cristianas
más
grandes
de
América
Latina,
se
reunieron
por
primera
vez
para
discutir
los
frutos
de
este
diálogo
que
por
espacio
de
un
cuarto
de
siglo
se
ha
venido
desarrollando.
(ALC,
“Ecuador:
Diálogo
católico-‐pentecostal”,
“Ecuador:
Frutos
del
diálogo
católico-‐pentecostal”,
y
“Católicos
y
pentecostales
se
comprometen
a
buscar
caminos
de
encuentro.”
Lima,
14,
16
y
19
de
mayo,
1998,
respectivamente).
Al
respecto,
el
teólogo
pentecostal
chileno
Juan
Sepúlveda
(1998a)
dice
que
“en
la
literatura
teológica
seria,
el
pentecostalismo
ha
dejado
de
ser
visto
como
parte
del
mundo
de
las
sectas
semi
o
pseudo
cristianas,
y
ha
llegado
a
ser
reconocido
como
la
más
joven
de
las
familias
confesionales
dentro
del
diversificado
panorama
del
cristianismo
apostólico.
Si
aún
subsisten
algunas
dificultades
y
prejuicios
para
que
ese
reconocimiento
se
exprese
más
plenamente,
estos
son
más
notorios
en
algunos
actores
del
movimiento
ecuménico
de
matriz
protestante
que
en
el
mundo
católico.
El
Secretariado
para
la
Unidad
de
los
Cristianos
del
Vaticano
hace
varios
años
reconoció
al
pentecostalismo
como
un
interlocutor
válido
para
el
diálogo
teológico.”
43
En
la
revista
LIFE
(Nro
44,
9
de
junio,
1959,
p113-‐114)
el
Dr
Van
Dussen
del
Union
Theological
Seminary,
New
York,
describió
al
Pentecostalismo
como
“el
movimiento
cristiano
de
mayor
y
más
dinámico
crecimiento
en
el
mundo
de
hoy,
tan
dinámico
que
se
coloca
junto
al
catolicismo
y
protestantismo
históricos
como
la
tercera
fuerza
del
cristianismo.”
El
obispo
Lesslie
Newbigin
también
se
refiere
a
lo
mismo
en
su
libro
The
Household
of
God.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
43
recién
empieza
en
enero
de
1901,
cuando
un
grupo
de
estudiantes
del
Charles
F.
Parham´s
Bible
Institute
(Instituto
Bíblico
Bethel
de
Charles
F.
Parham)
en
Topeka,
Kansas,
fueron
bautizados
con
el
Espíritu
Santo
y
hablaron
en
lenguas.
Parham
mismo
relata
lo
que
pasó
ahí
el
1
de
enero
de
1900
luego
de
una
vigilia
de
Año
Nuevo:
De
esta
manera
las
lenguas,
y
posteriormente
la
recepción
de
otros
dones
sobrenaturales
tales
como
la
interpretación
de
lenguas,
profecías,
sanidades
y
milagros
que
fueron
vistos
como
señales
de
autoridad
y
poder
para
la
tarea
evangelística,
se
constituyeron
en
la
experiencia
espiritual
normativa
y
marco
teológico
de
los
primeros
pentecostales.
Tanto
para
Parham
como
para
Seymour,
estas
demostraciones
carismáticas
sólo
estaban
mostrando
que
el
ministerio
apostólico
del
Nuevo
Testamento
se
había
restaurado
en
esos
días,
y
que
cualquier
creyente
sin
importar
su
condición
y
raza,
podía
tener
acceso
a
él.45
Para
muchos
esto
fue
suficiente
para
sentirse
atraídos
a
esta
nueva
enseñanza.
Como
bien
dice
Richard
Shaull
(1997:35),
profesor
en
Princenton
Seminary:
En
una
época
cuando
la
división
y
el
odio
racial
eran
tan
fuertes
que
en
los
Estados
Unidos
se
linchaban
dos
negros
por
semana,
William
Seymour
vio
la
presencia
del
Espíritu
como
una
fuerza
que
conquistaba
el
odio
y
vencía
el
conflicto
racial
y
étnico.
En
el
avivamiento
de
la
calle
Azusa,
negros
y
blancos,
mujeres
y
hombres,
asiáticos
y
mexicanos,
profesores
blancos
y
negros
44 Citado por Petersen (1996:10). Sobre la obra de Parham ver James R. Goff, Jr., Fields White Unto
Harvest:
Charles
F.
Parham
and
the
Missionary
Origins
of
Pentecostalism.
45
Es
conocido
el
hecho
de
que
el
propio
Seymour
sufrió
discriminación
por
parte
de
Parham
quien
aparentemente
era
racista.
Durante
un
curso
que
él
dictó
en
Houston,
Texas,
no
permitió
que
Seymour
entrara
en
su
clase,
sólo
le
dejó
que
se
sentara
en
el
pasillo
y
escuchara
desde
afuera.
Citado
por
Petersen
(1996:12).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
44
indigentes
se
encontraron
comunicándose
sobre
la
base
de
la
igualdad.
En
la
primera
congregación
formada
por
Seymour,
la
división
de
razas
y
la
separación
de
clases
fueron
despedazadas
por
una
experiencia
extática.46
3. «Pentecostalidad»
Pronto
la
influencia
de
este
movimiento
se
hizo
evidente
dentro
de
las
propias
iglesias
de
Santidad
de
la
cual
venía
Seymour,
muchas
de
las
cuales
se
hicieron
pentecostales
poco
tiempo
después
del
avivamiento
de
la
calle
Azusa.
Así
sucedió
con
la
Iglesia
Pentecostal
de
Santidad
(1906),
la
Iglesia
de
Dios
(1906),
y
la
Iglesia
de
Dios
de
Cleveland
(1907).
Más
tarde,
otros
grupos
vinculados
más
a
la
línea
de
Keswick
formaron
las
Asambleas
de
Dios
en
1914,
de
donde
posteriormente
surgieron
otras
denominaciones
como
la
Iglesia
Pentecostal
de
Dios
(1919)
y
la
Iglesia
Internacional
del
Evangelio
Cuadrangular
(1923).
De
esta
manera,
el
movimiento
Pentecostal
mostraba
una
particularidad
que
la
hacía
diferente
a
otras
iglesias:
su
facilidad
a
fraccionarse
para
dar
lugar
a
una
variedad
de
grupos
distintos
que
seguían
teniendo
la
misma
base
doctrinal.47
Para
algunos
teólogos
pentecostales,
esta
característica
sólo
refleja
aquella
identidad
común
llamada
«pentecostalidad»,48
la
cual
es
un
estilo
de
vida
que
identifica
al
pentecostal
en
cualquier
parte
del
mundo.
Así,
esta
«pentecostal
dad»
se
manifiesta
en
las
diversas
formas
de
pentecostalismo
que
existen
actualmente,
caracterizándose
por
no
tener
“fronteras
de
clase
ni
de
ideología,
ni
de
territorio
ni
de
confesión”
(Campos
1995:59).
Esta
peculiaridad
se
hizo
evidente
desde
los
primeros
años
del
movimiento
cuando
la
Iglesia
de
la
calle
Azusa
hizo
noticia
en
el
país
por
las
manifestaciones
que
allí
sucedían.
Los
que
46 Robert Anderson dice que aproximadamente habían unas veinte nacionalidades representadas en
la
iglesia
de
la
calle
Azusa.
Allí,
mayormente
los
inmigrantes
del
interior
del
país
y
de
Europa
descubrieron
“ese
sentido
de
dignidad
y
comunidad
que
la
sociedad
les
había
negado”
(Anderson
1979:22).
47
El
divisionismo
en
la
iglesia
siempre
ha
sido
un
tema
polémico.
Por
lo
general,
damos
por
sentado
que
toda
división
es
mala
y
que
debemos
hacer
todo
lo
posible
por
evitarla.
Hablando
específicamente
sobre
los
pentecostales,
Donald
Dayton
pregunta:
“¿No
es
cierto
que
cualquier
movimiento
de
renovación
va
a
traer
como
consecuencia
su
inevitable
división?”
Y
luego
prosigue
diciendo:
“Es
necesario
desarrollar
una
visión
mucho
más
profunda
de
la
unidad
del
cristianismo
que
dé
lugar
a
otras
corrientes
en
la
iglesia,
con
su
propia
divisibilidad”
(Dayton
1991:20).
48
Otros
autores
prefieren
hablar
más
bien
de
una
mentalidad
que
identifica
a
los
pentecostales
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
45
asistían
a
esta
iglesia,
y
muchos
otros
que
venían
de
diversos
trasfondos
denominacionales,
no
sólo
se
habían
convertido
en
pentecostales
sino
también
en
agentes
misioneros
de
esta
nueva
doctrina.
Este
es
caso
del
pastor
bautista
William
H.
Durham
quien
hizo
de
su
iglesia
en
Chicago
un
verdadero
centro
de
influencia
del
pentecostalismo
al
resto
del
mundo.
Fue
allí
que
el
italiano
Luigi
Francescon,
de
tradición
presbiteriana,
recibió
el
bautismo
del
Espíritu
y
luego
empezó
iglesias
en
algunas
ciudades
norteamericanas
donde
habían
comunidades
italianas.
Más
tarde,
en
1909,
se
dirigió
a
Buenos
Aires,
Argentina,
para
hacer
la
misma
labor,
y
después
pasó
a
São
Paulo,
Brasil,
donde
fundó
la
Congregação
Cristã
no
Brasil
(Congregación
Cristiana
en
Brasil)
que
es
una
de
las
iglesias
más
grandes
del
país
(Alvárez
1995:40-‐41).
Fue
también
Durham
quien
introdujo
el
pentecostalismo
a
los
bautistas
suecos
Gunnar
Vingren
y
Daniel
Berg
quienes
al
recibir
una
visión
profética
entendieron
que
debían
ir
al
Brasil,
llegando
a
ese
país
en
1910.
Y
lo
mismo
hizo
con
otros
escandinavos
quienes
a
su
vez
entraron
en
contacto
con
Willis
C.
Hoover,
médico
en
Valparaíso,
Chile,
quien
en
1909
fundó
la
Iglesia
Metodista
Pentecostal
(Hoover
1948)
luego
de
separarse
de
la
iglesia
Metodista.
En
estos
casos
y
otros,
las
nuevas
iglesias
que
se
formaron
no
eran
extensiones
ni
obras
misioneras
de
iglesias
en
los
Estados
Unidos
o
Europa.
Eran
más
bien
expresiones
locales
que
reflejaban
el
ethos
de
los
pueblos
donde
se
habían
establecido,
con
la
particularidad
de
su
énfasis
en
el
bautismo
del
Espíritu
Santo
manifestado
primariamente
en
el
don
de
lenguas.
Definitivamente,
esto
las
hacía
diferentes
a
las
demás
iglesias
que
ya
operaban
en
el
continente.
49 El énfasis misionero siguiendo la iniciativa de personas, en lugar de agencias u organizaciones
misioneras,
también
caracteriza
a
los
neopentecostales
hoy.
A
diferencia
de
los
carismáticos
de
la
“Segunda
Ola”
que
no
desarrollaron
mayor
labor
misionera,
los
seguidores
de
la
«Tercera
Ola»
se
han
constituido
en
una
verdadera
fuerza
misionera
que
rivaliza
con
las
misiones
occidentales.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
46
profesionales
para
reproducir
sus
propias
instituciones,
sino
más
bien
el
desarrollo
de
iglesias
nacionales
dentro
de
sus
propias
culturas”
(Petersen
1996:5).
En
el
caso
específico
del
Perú,
los
primeros
intentos
por
fundar
una
iglesia
pentecostal
datan
de
1911
cuando
los
misioneros
norteamericanos
independientes
Howard
C.
Cragin
y
su
esposa
llegaron
al
puerto
del
Callao
con
el
fin
de
establecer
una
obra
aquí.
Al
ver
que
los
misioneros
de
otras
denominaciones
no
simpatizaban
con
la
doctrina
pentecostal,
los
Cragin
decidieron
más
bien
irse
a
trabajar
al
Ecuador.
Fue
recién
entonces
en
1919
cuando
dos
nuevas
parejas
de
misioneros
llegaron
a
este
país.
Eran
los
esposos
Hurlburt
y
Baker
que
vinieron
para
empezar
el
trabajo
de
las
Asambleas
de
Dios
que
sería
la
primera
iglesia
pentecostal
en
el
Perú.
Al
llegar,
por
sugerencia
de
Juan
Ritchie,
se
dirigieron
al
Departamento
de
Ancash
al
norte
de
Lima,
donde
hasta
ese
momento
no
había
ninguna
iglesia
evangélica.50
Pocos
años
después
se
le
unirían
los
hermanos
Lief,
Walter
y
Arthur
Erickson
quienes,
con
la
ayuda
de
obreros
nacionales,
jugarían
un
papel
importante
en
la
expansión
y
consolidación
del
trabajo
de
las
Asambleas
de
Dios
(Kessler
1993:271-‐275).
4. Influencia pentecostal
50 Estos misioneros se fueron a Ancash siguiendo la recomendación de Juan Ritchie, misionero
escocés
fundador
de
la
Iglesia
Evangélica
Peruana,
quien
en
ese
tiempo
era
el
presidente
del
Comité
sobre
Cooperación
en
el
Perú.
El
Comité
sobre
Cooperación
en
América
Latina
se
había
formado
en
el
Congreso
de
Panamá
en
1916,
con
el
propósito
de
que
las
Juntas
Misioneras
que
venían
operando
en
la
región
pudieran
seguir
ciertas
pautas
a
fin
de
no
duplicar
esfuerzos
y
evitar
conflictos
entre
ellas.
En
el
caso
del
Perú,
en
1917
los
misioneros
de
las
distintas
denominaciones
acordaron
dividir
el
país
básicamente
en
tres
regiones
—
norte,
centro
y
sur—
y
trabajar
sólo
en
el
área
que
se
les
asignara
(Kessler
1993:152-‐153).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
47
a
Buenos
Aires,
Argentina,
para
celebrar
algunas
campañas
de
sanidad.
Por
62
días,
de
abril
a
junio
de
1954,
Hicks
estuvo
en
los
estadios
Atlanta
y
luego
Huracán
de
la
capital
argentina.
Aun
cuando
fue
difícil
conseguir
el
permiso
para
tales
reuniones,
la
sanidad
de
un
miembro
de
la
guardia
presidencial
e
inclusive
la
del
mismo
presidente
Juan
Domingo
Perón,
hizo
que
los
pentecostales
consiguieran
todos
las
facilidades
para
sus
reuniones
(Berberián
1980:26).
Hoy,
algunos
estudiosos
miran
ese
evento
como
un
nuevo
modelo
de
acción
que
señalaría
las
posibilidades
de
un
evangelismo
popular
que
se
comenzaría
a
hacer
mucho
más
evidente
a
partir
de
la
década
de
1970
(Forni
1993:13).51
La
influencia
de
estos
predicadores
de
sanidad
divina
en
Norteamérica
también
trajo
como
resultado
el
inicio
de
otros
movimientos
dentro
del
mundo
pentecostal
que,
en
un
sentido,
incorporaría
nuevas
enseñanzas
que
más
tarde
servirían
de
base
para
la
Segunda
y
Tercera
Olas.
51 Hicks también es considerado por muchos como el iniciador del avivamiento argentino, quien
preparó
el
camino
para
la
renovación
carismática
o
“Segunda
Ola”
que
se
dio
a
comienzos
de
la
década
1970,
y
cuyas
profecías
se
cumplieron
con
el
nuevo
avivamiento
en
los
años
1980
(Tommy
Hicks’
End-‐Times
Vision.
http://homepages.ihug.co.nz/~revival/hicks.html).
Para
algunos
observadores
este
predicador
revivalista
fue
instrumento
de
Dios
para
traer
una
bendición
especial
a
esa
nación.
Edward
Miller,
misionero
en
Argentina,
hablando
de
la
campaña
de
Hicks
dijo:
“Dios
estaba
visitando
a
Argentina
en
una
manera
soberana.
Estaba
llevando
a
una
nación
a
ser
consciente
de
Su
nombre.”
Citado
por
Berberián
1980:26.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
48
Azusa,52
que
los
llevó
a
concebir
la
iglesia
y
la
función
de
los
creyentes
en
una
nueva
dimensión
quizás
no
vista
anteriormente.
A
diferencia
del
avivamiento
de
la
calle
Azusa
que
puso
énfasis
en
la
urgencia
de
la
evangelización,
la
Lluvia
Tardía
más
bien
enfatizó
la
preparación
espiritual
de
la
iglesia
para
un
avivamiento
universal.
Entre
sus
enseñanzas
más
difundidas
encontramos:
• La expulsión de demonios en creyentes mediante la imposición de manos.
En
su
Concilio
General
de
1949,
las
Asambleas
de
Dios
condenaron
públicamente
al
Nuevo
Orden
de
la
Lluvia
Tardía
por
considerar
que
sus
líderes
distorsionaban
las
Escrituras
llegando
a
conclusiones
que
la
denominación
no
aceptaba.53
Como
consecuencia
de
esta
52 Stephen Sizer (1998) afirma que Franklin Hall es el padre del Movimiento de la Lluvia Tardía que
empezó
en
San
Diego,
California,
en
1946.
Según
Sizer,
la
base
doctrinal
de
este
movimiento
se
encuentra
en
el
libro
que
publicó
Hall,
Atomic
Power
with
God
Through
Fasting
and
Prayer,
el
cual
hizo
un
tremendo
impacto
en
los
círculos
pentecostales.
53
La
resolución
del
Concilio
General
de
las
Asambleas
de
Dios
de
1949
contenía
seis
puntos
que,
entre
otras
cosas
denunciaba
a
la
Lluvia
Tardía
por
las
siguientes
prácticas:
1)
fiarse
demasiado
en
los
auto-‐
proclamados
apóstoles
y
profetas
modernos;
2)
fomentar
la
confesión
y
perdón
mutua
entre
creyentes;
3)
ejercer
la
transmisión
de
dones
espirituales
por
medio
de
la
imposición
de
manos;
4)
distorsionar
las
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
49
acción
muchos
pastores
renunciaron
y
otros
fueron
expulsados,
quienes
inmediatamente
formaron
congregaciones
independientes.
En
1965,
la
Lluvia
Tardía
se
fusionó
dentro
del
Movimiento
Carismático
(Barrett
1988:127;
Tillin
1997).
En
la
actualidad,
muchas
de
sus
enseñanzas
han
sido
reformuladas
por
los
líderes
neopentecostales,
lo
cual
ha
creado
algunas
tensiones
en
el
mundo
evangélico
tal
como
veremos
más
adelante.
Escrituras
al
punto
de
llegar
a
conclusiones
que
la
Asambleas
de
Dios
generalmente
no
aceptan
(Melton
1989:47).
54
Entre
los
libros
más
conocidos
de
Kuhlman
están:
I
Believe
in
Miracles
(1962),
God
Can
Do
it
Again
(1969) y Nothing is Impossible with God (1974). Kathryn Kuhlman falleció en 1976 a la edad de 69 años.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
50
formato
de
Kuhlman
es
sin
duda
Benny
Hinn,
predicador
palestino-‐norteamericano,
quien
en
la
década
de
1980
obtuvo
reconocimiento
internacional
por
sus
cultos
espectaculares
de
sanidad
y
también
por
“hacer
caer”
a
la
gente
en
el
Espíritu.55
En
su
libro
Good
Morning,
Holy
Spirit
(1991:4-‐11),
Hinn
explica
la
influencia
que
Kuhlman
tuvo
en
su
vida.
Aquí
narra
que
desde
el
momento
que
estaba
haciendo
la
fila
para
entrar
a
escuchar
a
Kuhlman,
él
empezó
a
temblar
incontrolablemente
y
que
durante
el
servicio
tuvo
una
serie
de
experiencias
emocionales
que
lo
llevaron
a
pensar
que
iba
a
explotar.
En
uno
de
estos
momentos
de
éxtasis,
el
vio
lo
que
parecía
ser
una
especie
de
neblina
alrededor
de
Kuhlman
y
gritó:
“yo
quiero
tener
lo
que
ella
tiene”.
Esto
cambió
la
vida
de
Hinn
y
lo
convirtió
en
pocos
años
en
uno
de
los
líderes
más
prominentes
del
neopentecostalismo,
cuya
influencia
también
se
ha
dejado
sentir
en
el
movimiento
neopentecostal
latinoamericano
como
lo
veremos
más
adelante.
55 En el caso de América Latina fue el predicador boliviano Julio Ruibal quien aparentemente fue el
más
influenciado
por
Kuhlman.
Ruibal
vivía
en
los
Estados
Unidos
cuando
alguien
lo
invitó
a
una
de
las
reuniones
de
Kuhlman
en
el
Shrine
Auditorium
de
Los
Ángeles.
Esa
noche
Ruibal
se
convirtió
y
fue
sanado,
y
un
año
más
tarde
regresó
a
Bolivia
para
empezar
la
iglesia
Ekklesia,
que
en
la
actualidad
cuenta
con
más
de
11,000
miembros
en
La
Paz
y
22
congregaciones
en
otras
ciudades
que
la
convierte
en
una
de
las
iglesias
neopentecostales
más
grandes
en
ese
país.
Al
comienzo
tuvo
oposición,
pero
luego
que
un
alto
oficial
del
gobierno
sanó
después
que
Ruibal
oró
por
él,
y
el
mismo
presidente
de
la
república
mostró
interés
en
el
evangelio,
las
propias
autoridades
le
abrieron
las
puertas
de
los
medios
masivos
para
promocionar
sus
reuniones,
de
la
misma
manera
que
Perón
había
hecho
con
Tommy
Hicks
en
Argentina.
Pronto
empezó
a
viajar
por
todo
el
continente
llenando
estadios
y
auditorios
en
sus
campañas
de
sanidad
que
tenían
el
mismo
estilo
de
las
reuniones
de
Kathryn
Kuhlman.
En
sus
campañas
no
sólo
habían
sanidades
sino
también
“caídas
en
el
Espíritu”
que
en
esos
días
eran
una
manifestación
novedosa
tanto
en
el
mundo
pentecostal
como
evangélico.
En
1978
Ruibal
y
su
familia
se
trasladaron
a
Cali,
donde
fundaron
“Ekklesia
Centro
Cristiano
Colombiano.”
En
1989,
debido
al
trabajo
que
esta
iglesia
estaba
haciendo
en
favor
de
la
ciudad,
el
gobierno
le
vendió
a
precio
simbólico
22
acres
de
terreno
donde
luego
fundaron
la
Villa
Cristiana.
En
1994
Ruibal,
siguiendo
la
característica
que
ha
identificado
al
neopentecostalismo
desde
sus
comienzos,
creó
el
primer
canal
evangélico
de
televisión
en
Colombia,
que
eventualmente
llevó
al
gobierno
a
modificar
las
leyes
reguladoras
para
el
funcionamiento
de
canales
evangélicos
en
el
país.
Desde
algunos
años
atrás
Ruibal
también
se
había
propuesto
combatir
el
tráfico
de
drogas
que
tenía
a
Cali
como
la
capital.
En
una
oportunidad
había
dicho:
“Un
día
Cali
exportará
el
evangelio
de
Jesucristo
en
lugar
de
drogas.”
Fue
así
que
en
1995
organizó
una
serie
de
vigilias
de
oración
porque
decía
que
la
iglesia
entraría
en
guerra
espiritual
y
había
que
prepararse
para
derrotar
las
fuerzas
del
mal.
Miles
de
creyentes
de
todas
las
denominaciones
asistieron
a
las
tres
vigilias
que
Ruibal
organizó,
quienes
se
sintieron
animados
al
ver
que
en
ese
año
el
cartel
de
Cali
prácticamente
había
sido
desarticulado
por
la
policía.
Gente
del
cartel
entonces
amenazó
a
Ruibal
y
otros
líderes,
pero
a
pesar
de
las
precauciones
que
ellos
tomaron,
unos
sicarios
balearon
a
Ruibal
cuando
se
dirigía
a
la
planificación
de
la
cuarta
vigilia.
Ruibal
murió
el
13
de
diciembre
de
1995,
a
la
edad
de
42
años.
(Ver
W.
Terry
Whalin,
Murdered
but
not
Defeated,
y
David
Miller,
Latin
America’s
Sweeping
Revival).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
51
SEIS
1. Inicios
Se
fija
la
década
de
1950
como
el
marco
inicial
del
carismatismo
en
los
Estados
Unidos.
Los
primeros
brotes
empezaron
dentro
de
la
Asociación
Internacional
de
Hombres
de
Negocios
para
el
Evangelio
Completo,
fundada
en
1954
por
Demos
Shakarian.
En
1959,
el
Rev.
Dennis
J
Bennett
de
la
iglesia
episcopal
San
Marcos
de
Van
Nuys,56
California,
fue
bautizado
en
el
Espíritu,
y
con
ellos
se
marcó
oficialmente
el
inicio
del
movimiento
carismático
al
punto
que
las
revistas
Times
y
Newsweek
de
julio
y
agosto
de
1960
respectivamente,
cubrieron
esta
noticia.
En
1962
el
movimiento
llegó
a
la
iglesia
luterana,
y
en
1967,
a
las
iglesias
presbiteriana
y
católica.57
56 Ver su libro Nine O´Clock in the Morning (1970) donde narra su experiencia de bautismo en el
Espíritu
Santo.
57
Puesto
que
nuestro
trabajo
se
centra
en
el
protestantismo
evangélico,
no
tocaremos
la
Renovación
Carismática Católica la cual merecería toda una sección aparte. Sin embargo, vale la pena notar que su
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
52
Los
primeros
indicios
de
carismatismo
en
América
Latina
se
dieron
dentro
de
las
iglesias
bautistas
de
Bello
Horizonte
y
São
Paulo,
Brasil,
en
1958.
Pero
al
poco
tiempo
el
movimiento
perdió
su
potencial
y
fuerza
básicamente
debido
a
su
“falta
de
creatividad
teológica
y
espíritu
sectario”
(Saracco
1988:15).
Años
más
tarde,
resurgiría
con
fuerza
inusitada
en
la
Argentina,
teniendo
como
núcleo
a
un
grupo
de
misioneros
norteamericanos
y
pastores
nacionales
de
diversas
denominaciones
evangélicas,
que
empezaron
a
reunirse
a
partir
de
marzo
de
1967
para
compartir
sus
experiencias
con
el
Espíritu
Santo.
Era
un
grupo
de
veinticinco
personas
que
había
elegido
los
lunes
en
la
noche
para
juntarse
y
orar.
Lo
hacían
en
casa
de
Alberto
Darling,
quien
vivía
en
una
de
las
zonas
más
residenciales
de
Buenos
Aires.
Orville
Swindoll
(1981:22),
líder
de
este
movimiento,
comenta
que:
Sin
necesidad
de
volantes,
boletines
o
anuncios
en
las
iglesias,
comenzó
a
correr
la
noticia
de
que
algunos
cristianos
que
estaban
orando
en
la
casa
de
Darling
por
un
avivamiento
en
las
iglesias
de
Argentina,
estaban
experimentando
la
plenitud
del
Espíritu
Santo.
Fue
como
encender
un
fósforo
en
pastizales
secos.
Todas
las
semanas,
el
grupo
de
hermanos
que
se
reunía
para
orar,
iba
en
aumento.
Para
comienzos
del
año
1968,
Swindoll
(1981:25-‐26)
dice
que
tres
cosas
habían
sucedido.
Primero,
no
sólo
el
grupo
había
crecido
considerablemente
sino
que
la
mayoría
de
los
participantes
habían
sido
bautizados
con
el
Espíritu,
lo
cual
le
dio
una
nueva
fisonomía
al
difusión
en
América
Latina
se
debió
en
gran
parte
a
la
apertura
ecuménica
que
se
dio
en
el
Concilio
Vaticano
II.
Manuel
Marzal
(1990:18-‐19)
dice
que
al
inicio
el
carismatismo
fue
visto
con
desconfianza
debido
a
su
énfasis
en
los
carismas
y
su
propensión
a
la
división.
Pero
el
movimiento
se
difundió
rápidamente
entre
los
sectores
populares
“siempre
abiertos
a
las
emociones
religiosas,
como
en
lo
sectores
medios,
que
comenzaban
a
cansarse
de
la
frialdad
de
la
religión
de
la
ciudad
secular.”
Por
sus
prácticas
rituales,
los
carismáticos
católicos
se
parecen
mucho
a
los
pentecostales,
“lo
cual
podría
llevar
a
que
fueran
borrándose
las
fronteras
dogmáticas
y
disciplinarias
que
separan
a
sus
respectivas
iglesias…
La
iglesia
de
los
carismáticos
es
la
Iglesia
institucional
y
jerárquica,
de
la
que
tratan
de
ser
fermento
y
con
la
que
dicen
sentirse
identificados,
aunque
en
la
práctica
se
identifiquen
con
los
propios
grupos
de
oración
y
puedan
tomar
cierta
distancia
de
la
Iglesia
que,
por
su
mismo
peso
institucional,
tiene
el
peligro
de
olvidar
los
carismas.”
En
el
caso
específico
del
Perú,
algunos
estudiosos
ven
que
el
carismatismo
sirvió
como
catalizador
para
las
clases
profesionales
y
altas
durante
los
años
de
terrorismo
y
recesión
económica.
De
acuerdo
a
Simon
Strong
(1993:193),
en
la
última
parte
de
la
década
1980
el
crecimiento
del
movimiento
carismático
se
acrecentó
entre
los
grupos
católicos
de
los
distritos
más
prósperos
de
Lima,
al
punto
que
entre
1989
y
1991
tres
seminarios
se
reabrieron
gracias
a
la
demanda
que
hubo.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
53
grupo.
Segundo,
el
propósito
de
las
reuniones
había
cambiado,
pues
el
clamor
por
una
renovación
espiritual
de
un
principio,
dio
paso
a
testimonios
de
oraciones
contestadas
y
de
victoria,
que
eventualmente
llevó
a
la
adoración.
Tercero,
algunos
pastores
y
ancianos
que
participaban
de
estas
reuniones
comenzaron
a
levantarse
como
líderes
naturales
de
este
movimiento.
Pronto
entendieron
que
tenían
responsabilidades
pastorales
hacia
estos
creyentes,
y
que
tenían
que
decidir
qué
hacer
con
este
grupo
de
más
de
200
personas
que
todavía
seguían
reuniéndose
cada
lunes
en
casa
de
los
Darling.
Entre
los
líderes
se
encontraban
Orville
Swindoll,
Augusto
Ericsson,
Ivan
Baker,
Keith
Bentson,
Jorge
Himitián,
Ángel
Negro,
Juan
Carlos
Ortiz
y
otros.
Todos
ellos
eran
“eminentemente
hombres
de
vocación
pastoral”
que
desde
un
principio
se
comprometieron
a
permanecer
unidos
y
trabajar
en
equipo
(1981:87).
Entre
ellos
se
destacaban
Jorge
Himitián
como
el
teólogo
del
grupo,
y
Juan
Carlos
Ortiz
como
el
articulador
por
excelencia
(1981:73).
En
un
sentido,
las
enseñanzas
de
estos
hombres
fueron
la
base
teológica
de
la
Renovación
Carismática
latinoamericana,58
que
sirvieron
para
darle
profundidad
y
fluidez,
así
como
también
la
proyección
internacional
que
gozó
en
los
años
siguientes.59
58 Guillermo Cook (1973:90-‐101) resume los tres presupuestos teológicos de la renovación en: el
señorío
de
Cristo,
el
discipulado
sobre
la
marcha,
y
reflexión
sobre
la
praxis
a
la
luz
de
las
Escrituras.
Ver
también
Berberián
(1986:70-‐73)
y
Saracco
(1988:16-‐17).
59
Sin
duda,
una
de
las
enseñanzas
fundantes
de
la
Renovación
Carismática
se
centró
en
el
señorío
de
Cristo
y
el
Evangelio
del
Reino
de
Dios.
Himitián
fue
el
primero
en
desarrollarla
a
comienzos
de
1968.
Luego
de
estudiar
Romanos
10:9-‐10
y
otros
pasajes
similares,
“se
le
hacía
cada
vez
más
claro
que
la
salvación
es
el
resultado
directo
de
haber
reconocido
a
Jesucristo
como
Señor.
Así
que
él
se
preguntó:
‘Entonces,
¿de
dónde
sacamos
la
idea
que
uno
necesita
confesar
a
Cristo
solamente
como
Salvador?
¿Por
qué
posponemos
la
confesión
de
su
señorío
para
una
experiencia
posterior?’”
(Swindoll
1981:51).
Para
Himitián
aquí
radicaba
la
debilidad
más
grande
del
cristianismo:
“Tendemos
más
bien
a
argumentar
y
razonar
con
el
Señor
que
a
obedecerle
sin
reservas.
Con
tal
actitud
no
estamos
reconociéndole
como
Señor...
El
resultado
de
esta
falta
de
sumisión
es
evidente.
La
palabra
de
Dios
no
es
tomada
en
serio;
sus
mandamientos
son
desobedecidos;
su
derecho
a
gobernar
nuestras
vidas
es
cuestionado”
(Swindoll,
53).
Llevando
este
argumento
más
lejos,
Himitián
entendió
que
el
señorío
de
Cristo
también
es
vital
para
entender
el
significado
del
reino
de
Dios,
pues
no
hay
sentido
en
hablar
de
un
Rey
si
no
le
mostramos
obediencia
absoluta.
Así
empezó
a
exponer
este
Evangelio
del
Reino
en
diferentes
partes
del
país,
hasta
que
en
1974
toda
la
serie
apareció
en
forma
de
libro:
Jesucristo
es
el
Señor.
Por
su
parte,
Juan
Carlos
Ortiz
había
empezado
a
desarrollar
el
tema
del
discipulado
que
complementaría
la
trilogía
doctrinal
de
la
Renovación
Carismática
(Swindoll,
65).
Comenzó
probándolo
en
su
propia
iglesia,
seleccionando
un
grupo
de
hombres
que
Ortiz
se
propuso
capacitar
para
ser
los
líderes
de
su
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
54
2. Diferencias
con
el
pentecostalismo
congregación.
Semana
tras
semana
les
enseñó
lo
que
era
el
discipulado
en
conexión
con
las
“coyunturas”
y
“ligamentos”
de
la
cual
el
apóstol
Pablo
habla
en
Efesios
4:16
y
Colosenses
2:19.
Esta
analogía
él
la
uso
para
describir
la
dinámica
que
debería
existir
entre
los
miembros
de
la
iglesia
(Ortiz
1975a:73-‐75).
Luego,
relacionó
el
discipulado
con
la
autoridad
y
sumisión,
de
donde
deducía
que
el
discípulo
tenía
que
estar
sujeto
al
maestro
en
todo
tiempo
y
debía
consultar
con
él
las
decisiones
que
iría
a
tomar
(Ortiz
1975b:36).
La
teoría
detrás
de
esta
enseñanza
estaba
en
que
si
ellos
se
sometían
los
unos
a
los
otros,
entonces
podrían
protegerse
de
errores
doctrinales
y
de
actuar
contrariamente
a
la
voluntad
de
Dios.
Este
tipo
de
“discipulado,”
entonces,
se
hizo
prácticamente
obligatorio
en
las
iglesias
carismáticas,
donde
se
establecieron
estructuras
piramidales
de
autoridad
y
liderazgo,
en
las
cuales
se
les
pedía
a
los
creyentes
que
debían
someterse,
sin
cuestionar,
a
los
que
habían
sido
puestos
encima
de
ellos
como
sus
“maestros.”
Mientras
tanto,
a
comienzos
de
los
años
1970,
el
Movimiento
de
Renovación
en
Inglaterra
venía
experimentando
ciertos
cambios,
donde
sus
líderes
—
Arthur
Wallis,
Bryn
Jones,
Graham
Perrins
entre
otros—
también
estaban
desarrollando
algunas
ideas
sobre
liderazgo
apostólico
y
gobierno
dentro
de
las
iglesias
renovadas.
Es
significativo
que
lo
mismo
ocurría
también
en
los
Estados
Unidos,
donde
la
gente
de
Christian
Growth
Ministries
(Don
Basham,
Charles
Simpson,
Bob
Mumford,
Derek
Prince,
y
Ern
Baxter)
acababa
de
implementar
el
sistema
de
“discipulado”
al
cual
llamaban
“pastoreo”
(shepherding).
De
esta
manera,
las
enseñanzas
de
Juan
Carlos
Ortiz
sirvieron
en
el
desarrollo
de
esta
técnica
que
llegó
a
ser
una
marca
distintiva
del
carismatismo
(Tillin
1997:5-‐7).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
55
la
evangelización
del
mundo”
(Petersen
1996:11).60
Esta
noción
utilitaria
de
las
lenguas
como
posible
instrumento
de
evangelización
influyó
en
la
escatología
pentecostal,
pues
en
un
sentido
se
entendió
que
se
podía
apurar
la
venida
de
Cristo
si
las
naciones
eran
rápidamente
evangelizadas.61
Los
seguidores
de
la
«Segunda
Ola»
no
mostraron
el
mismo
fervor
escatológico
tal
vez
porque
ellos
vieron
las
lenguas
en
otro
contexto,62
y
también
porque
provenían
de
los
estratos
sociales
medios
donde
la
atención
se
enfocaba
más
en
las
súper
iglesias
y
ministerios
que
estaban
levantando,
y
en
como
lograr
éxito
en
la
vida
presente.
Los
de
la
«Primera
Ola»
más
bien
venían
mayormente
de
los
sectores
pobres
y
veían
con
más
expectativas
el
reino
venidero.
Una
segunda
diferencia
tiene
que
ver
con
la
manera
en
que
conciben
su
espiritualidad.
Los
Pentecostales
prefieren
lo
que
Frank
Macchia
(1996:39)
llama
una
“espiritualidad
teofánica,”
mientras
que
los
carismáticos
hablan
de
una
espiritualidad
cristológica.
La
primera
enfatiza
la
irrupción
extraordinaria
y
hasta
impredecible
del
Espíritu
Santo
en
la
vida
del
creyente.
El
bautismo
en
el
Espíritu,
por
tanto,
no
es
una
manifestación
o
liberación
del
Espíritu
Santo
que
mora
en
la
vida
de
los
creyentes
desde
el
momento
de
la
conversión,
sino
una
experiencia
que
viene
de
arriba,
no
desde
adentro.
Para
los
Pentecostales,
la
tercera
Persona
de
la
Trinidad
cobra
entonces
un
realismo
sorprendente
porque
es
El
quien
marca
su
iniciación
en
la
comunidad
y
en
un
nuevo
estilo
de
vida,
y
a
la
vez
quien
los
capacita
para
el
servicio
por
medio
de
dones
sobrenaturales.
Los
carismáticos
por
su
parte,
aceptan
la
obra
personal
y
sobrenatural
del
Espíritu
Santo
en
sus
vidas,
pero
la
ubican
en
un
contexto
cristológico
(Saracco
1988:15),
donde
las
manifestaciones
del
60 Aparentemente, para los primeros pentecostales las “lenguas” eran idiomas extranjeros que una
persona,
sin
haberlo
aprendido,
podía
hablar
por
inspiración
del
Espíritu
Santo,
lo
cual
mostraba
que
Dios
había
restaurado
este
don
apostólico
que
se
manifestó
en
Hechos
capítulo
2.
61
Este
concepto
también
ha
estado
presente
en
el
sector
más
conservador
del
evangelicalismo.
62 Los pentecostales clásicos afirman que las lenguas es la “evidencia física inicial” que autentica el
encuentro
personal
con
el
Espíritu
Santo.
Sobre
este
punto
ver
la
declaración
de
las
Asambleas
de
Dios
en
Where
We
Stand:
The
Official
Position
Paper
of
the
Assamblies
of
God
(p145-‐156),
y
también
las
obras
editadas
por
Gary
B.
McGee,
Initial
Evidence:
Historical
and
Biblical
Perspectives
on
the
Pentecostal
Doctrine
of
Spirit
Baptism,
y
Vinson
Synan,
Aspects
of
Pentecostal-‐Charismatic
Origin.
Los
carismáticos
no
siguen
esta
línea,
pues
prefieren
ver
las
lenguas
como
uno
de
los
tantos
dones
espirituales.
Y
lo
mismo
se
puede
decir
de
los
seguidores
de
la
«Tercera
Ola»
para
quienes
la
glosolalia
definitivamente
no
es
la
evidencia
inicial
de
un
encuentro
con
el
Espíritu
Santo.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
56
Espíritu
sirven
para
reconocer
la
soberanía
y
señorío
de
Cristo
en
la
vida
del
creyente.63
En
otras
palabras,
la
obra
del
Espíritu
está
subordinada
a
la
acción
de
Cristo.
Esta
pneumatología
cristocéntrica
también
es
“iglesio-‐céntrica”
pues
los
carismáticos
entienden
que
la
operación
del
Espíritu
en
sus
vidas
será
plenamente
efectiva
sólo
en
la
medida
que
ellos
funcionen
dentro
de
una
iglesia
o
comunidad
local
comprometida
con
Jesucristo.
Esta
experiencia
pneumática,
entonces,
capacita
al
creyente
para
una
relación
corporativa
con
otros
que
han
tenido
la
misma
experiencia.
Otro
aspecto
dentro
del
carismatismo
que
merece
nuestra
atención
tiene
que
ver
con
dos
movimientos,
el
primero
es
Palabra
de
Fe,
y
el
otro,
la
renovación
del
culto.
Ambos
énfasis
63 A diferencia de los carismáticos latinos, como Himitián y Ortiz, quienes desarrollaron una teología
del
reino
y
del
señorío
de
Cristo
para
consolidar
el
movimiento
de
Renovación,
los
pentecostales
latinoamericanos
poco
han
escrito
sobre
una
teología
pneumatológica
que
pueda
dar
una
base
más
sólida
a
la
experiencia
pentecostal.
Recientes
estudios
tienden
más
bien
a
interpretar
la
espiritualidad
pentecostal
desde
una
perspectiva
sociológica
y
antropológica,
antes
que
desde
la
misma
persona
del
Espíritu
Santo
quien
es
el
agente
de
cambios
y
manifestaciones
sobrenaturales
en
la
iglesia
como
ellos
mismos
afirman.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
57
no
sólo
han
servido
como
enseñanzas
fundantes
del
neopentecostalismo
de
los
años
1980,
sino
que
también
han
dado
lugar
a
nuevas
y
variadas
manifestaciones
que
ahora
identifican
a
las
nuevas
iglesias.
El
movimiento
de
Fe,
conocido
también
como
Palabra
de
Fe
está
estrechamente
vinculado
con
la
«Confesión
Positiva»
y
al
«Evangelio
de
la
Prosperidad»
que
han
caracterizado
las
enseñanzas
de
algunos
predicadores
de
televisión
en
Norteamérica.
Aunque
tradicionalmente
se
dice
que
Kenneth
E.
Hagin
es
el
fundador
de
esta
corriente,
algunos
estudiosos
(Dan
McConnell
1988)
aseguran
que
el
verdadero
mentor
es
más
bien
Essek
W.
Kenyon,
pastor
metodista
quien
a
comienzos
de
siglo
fundó
el
Instituto
Bíblico
Bethel
y
más
tarde,
en
1931,
empezó
un
programa
radial
llamado
«La
Iglesia
del
Aire
de
Kenyon»
(Kenyon’s
Church
of
the
Air)
donde
ventiló
muchas
de
sus
ideas.
Posteriormente,
estas
grabaciones
sirvieron
como
base
para
sus
escritos
y
enseñanzas,
las
cuales
se
han
hecho
populares
gracias
a
los
predicadores
del
movimiento
de
Fe
del
día
de
hoy,64
quienes
inclusive
han
tomado
frases
como
«pídelo
y
consíguelo»
que
identificaron
el
ministerio
de
Kenyon.
A
la
muerte
de
E.W.
Kenyon
en
1948,
aparentemente
Kenneth
Hagin
usó
sus
trabajos
para
formular
su
propia
teología
aduciendo
luego
que
ésta
era
el
producto
de
revelaciones
y
visiones
que
Dios
le
había
dado.
Años
después,
a
comienzos
de
la
década
1970,
él
fundó
el
Centro
de
Entrenamiento
Bíblico
Rhema
en
Tulsa,
Oklahoma,
que
desde
entonces
ha
venido
exportando
ideas
y
enseñanzas
que
el
evangelicalismo
conservador
difícilmente
aceptaría.
De
acuerdo
a
este
sector,
todo
nuevo
movimiento
evangélico
básicamente
debe
pasar
el
escrutinio
de
un
doble
criterio:
fidelidad
bíblica,
y
ortodoxia
histórica.
Lamentablemente,
Palabra
de
Fe
tendría
dificultades
de
pasar
dicho
escrutinio
pues
su
base
bíblica
parecería
más
bien
descansar
sólo
en
las
interpretaciones
particulares
de
sus
propios
líderes,
y
no
tanto
en
lo
que
las
iglesias
cristianas
tradicionalmente
han
aceptado
como
norma.
Por
otro
lado,
sus
raíces
históricas
aparentemente
descansan
en
una
suerte
de
ocultismo
y
no
en
el
cristianismo
clásico,
por
cuanto
hay
indicaciones
que
Kenyon
fue
fuertemente
influenciado
64 Estos datos me los proporcionó el Dr. Lars Wilhelmsson del Alliance Theological Seminary en
Nyack,
New
York,
a
quien
le
estoy
muy
agradecido.
Ver
también
Dale
H.
Simmons,
E.
W.
Kenyon
and
the
Postbellum
Pursuit
of
Peace,
Power,
and
Plenty,
Lanham,
MD:
Scarecrow
Press,
1997.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
58
por
algunos
grupos
metafísicos
que
estaban
de
moda
a
fines
del
siglo
pasado
(Howerter
1997:1).
Los
líderes
de
este
movimiento
aseguran
que
las
palabras
tienen
poder
creativo,
de
modo
que
lo
que
uno
dice,
determina
lo
que
te
va
a
suceder.
Por
tanto,
las
palabras
que
pronunciamos,
y
especialmente
aquellas
que
son
peticiones
a
Dios,
deben
ser
declaraciones
positivas,
nunca
negativas,
dichas
sin
titubeos
a
fin
de
que
obtengamos
lo
que
hemos
pedido.
De
acuerdo
a
los
propulsores
de
esta
doctrina,
esta
«confesión
positiva»,
conocida
también
como
«pídelo
y
recíbelo»,
descansa
en
un
principio
de
fe:
que
si
tu
crees
algo
en
tu
corazón,
y
lo
declaras
con
tu
boca,
entonces
tendrás
lo
que
has
pedido.
La
clave
entonces
está
en
declarar
las
cosas
en
voz
alta,
porque
de
esta
manera
se
libera
la
fuerza
de
la
fe
que
es
la
que
opera
maravillas
.65
En
un
sentido,
esta
enseñanza
está
estrechamente
vinculada
a
los
predicadores
norteamericanos
Norman
Vincent
Peale
y
Robert
Schuller
quienes
son
ampliamente
conocidos
en
su
país.
Las
técnicas
del
«Poder
del
Pensamiento
Positivo»
desarrolladas
por
Peale,66
y
la
teología
de
la
«Actitud
Positiva
Mental»
de
Schuller,67
también
se
basan
en
los
mismos
principios.
65 Paul Yong-‐gi Cho desarrolla ampliamente esta teoría en sus libros The Fourth Dimension, Plainfield:
Logos
International,
1979;
y
The
Fourth
Dimension
(volume
two):
More
Secrets
for
a
Successful
Faith
Life,
South
Plainfield
:
Bridge,
1983.
66
The
Power
of
Positive
Thinking
(New
York:
Prentice-‐Hall,
1952)
fue
traducido
a
40
idiomas
y
se
vendieron
más
de
15
millones
de
copias
alrededor
del
mundo.
Para
muchos,
este
libro
ha
devuelto
la
fe
a
millones
de
personas.
Peale
aquí
desarrolla
una
técnica
que
ayuda
a
vencer
aquellos
problemas
cotidianos
que
son
devastadores
en
la
vida,
tales
como
la
duda,
preocupación,
estrés
y
resentimiento.
Con
simples
ejercicios
a
modo
de
oraciones
que
uno
puede
hacer
durante
todo
el
día,
esta
técnica
ayuda
a
reforzar
la
felicidad
que
se
ha
logrado,
además
de
eliminar
todos
los
pensamientos
negativos
que
impiden
el
éxito
en
esta
empresa.
67
R.
Schuller
es
pastor
de
la
Catedral
de
Cristal
cerca
de
Los
Ángeles,
California,
cuyo
culto
dominical
conocido
como
La
Hora
de
Poder
se
transmitía
semanalmente
a
millones
de
hogares.
Según
el
Nielson
Ratings
de
febrero
de
1999,
éste
era
el
programa
religioso
más
visto
en
los
Estados
Unidos.
Lo
que
empezó
en
1970
con
una
estación
en
Los
Ángeles,
hoy
La
Hora
de
Poder
se
transmitía
en
todos
los
Estados
Unidos
y
Canadá
a
través
de
181
estaciones
televisivas,
y
llegaba
también
a
otros
154
países
alrededor
del
mundo.
En
sus
programas,
Schuller
no
sólo
predicaba
su
teología
del
pensamiento
positivo,
sino
también
entrevistaba
a
personalidades
del
mundo
político,
religioso,
deportivo,
de
la
música
y
del
cine,
cuyas
vidas
ejemplifican
su
mensaje
positivista
que
se
resume
en:
"si
puedes
soñar,
entonces
lo
lograrás."
Schuller
ha
escrito
muchos
libros
sobre
este
tema
entre
los
cuales
están:
Move
Ahead
With
Possibility
Thinking
(Introducción
de
Norman
Vincent
Peale),
Garden
City,
NY:
Doubleday,
1967;
Peace
of
Mind
Through
Possibility
Thinking,
Garden
City,
NY:
Doubleday,
1977;
Living
Positively
One
Day
at
a
Time,
Garden
Grove,
CA:
Crystal
Cathedral
Ministries,
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
59
Para
algunos
investigadores
la
práctica
de
la
confesión
positiva
podría
indicar
un
distanciamiento
de
la
teología
del
sufrimiento,
la
cual
ha
sido
parte
integral
del
pensamiento
cristiano
desde
su
inicio.
"Los
carismáticos
tienden
a
resaltar
el
sentimiento
de
la
alegría
como
un
medio
para
excluir
la
cruz,"
afirma
el
estudioso
brasilero
Sumio
Takatsu
(1984:74).
Si
bien
la
lógica
del
Movimiento
de
Fe
parecería
indicar
este
camino,
tenemos
que
entender
que
en
América
Latina
donde
el
sufrimiento
—causado
por
la
injustica
y
condiciones
socio-‐económicas—
es
parte
del
ethos
del
pueblo,
el
«evangelio
de
la
prosperidad»
no
asume
necesariamente
dimensiones
teológicas
sino
más
bien
pragmáticas,
como
por
años
ha
sido,
por
ejemplo,
la
"salvación"
que
generalmente
es
entendida
en
términos
de
evitar
el
infierno.
Visto
desde
un
ángulo
optimista,
la
teología
de
la
prosperidad
podría
tener
entonces
un
efecto
motivador
en
la
mentalidad
del
latinoamericano
promedio,
quien
se
ha
caracterizado
por
un
espíritu
casi
estoico
y
fatalista
que
lo
ha
mantenido
sumido
en
un
mundo
de
derrota
y
fracaso.
En
medio
de
su
desesperanza,
y
apatía
o
impotencia
por
parte
de
las
autoridades
y
organizaciones
gubernamentales
para
resolver
los
aspectos
más
críticos
de
la
vida,
multitudes
ahora
acuden
a
los
nuevos
líderes
religiosos
que
les
ofrecen
una
salida
al
estancamiento
moral,
social
y
económico
en
el
que
se
encuentran.
Tal
vez
la
mayor
desviación
aquí
no
sea
doctrinal
sino
más
bien
ética,
pues
el
desarrollo
de
todo
un
marco
empresarial
y
comercial
en
torno
a
esta
enseñanza
ha
dado
lugar
al
surgimiento
de
inescrupulosos
y
mercaderes
religiosos,
que
se
están
aprovechando
de
esta
coyuntura
para
establecer
su
monopolio
en
el
marco
de
los
grupos
neopentecostales
de
la
región.
La
otra
área
donde
la
renovación
carismática
hizo
un
impacto
visible
fue
en
la
vida
de
adoración
de
los
creyentes,
pues
introdujo
en
la
iglesia
nuevas
formas
de
culto
donde
nuevos
estilos
musicales
y
las
danzas
litúrgicas
llegaron
a
ocupar
un
lugar
preponderante.
La
adoración
entonces
dejó
de
ser
sólo
una
rutina
religiosa
y
se
convirtió
más
bien
en
una
experiencia
espiritual
donde
mente,
alma
y
cuerpo
se
sometían
a
Dios.
Para
líderes
1981;
The
Be
Happy
Attitudes:
Eight
Positive
Attitudes
that
Can
Transform
Your
Life,
Waco,
TX:
Word
Books,
1985.
Problemas
financieros
graves
obligaron
a
la
Catedral
de
Cristal
a
vender
sus
instalaciones
a
la
diócesis
católica
de
Orange
en
2011.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
60
carismáticos
como
el
británico
David
Watson,
esta
concepción
de
adoración
estaba
claramente
expuesta
en
Romanos
12:1-‐2,
donde
él
veía
que
la
adoración
debería
realizarse
con
el
cuerpo.68
En
este
contexto,
la
restauración
de
la
danza
en
el
culto
tenía
por
finalidad
expresar
la
libertad
que
la
iglesia
tenía
en
Jesucristo,
de
la
misma
manera
que
Miriam
lo
había
expresado
danzando
luego
del
cruce
del
Mar
Rojo
o
David,
cuando
trajo
el
arca
a
Jerusalén.
Pero
sin
duda,
"esta
'libertad
espiritual'
y
creatividad
de
los
carismáticos
tuvo
su
expresión
más
visible
en
la
composición
de
nuevos
cantos"
(Macchia
1996:46,47).
Las
iglesias
evangélicas
latinoamericanas
no
tuvieron
mayores
problemas
para
incorporar
rápidamente
esta
nueva
himnología
en
sus
cultos,
pero
se
mostraron
cautelosas
en
incluir
las
danzas
o
copiar
los
formatos
carismáticos.
Ciertamente,
el
modelo
del
culto
tradicional
de
los
años
1960
—“tres
himnos,
oración,
número
especial
y
predicación”—
necesitaba
una
renovación.
Los
líderes
del
movimiento
entendieron
que
el
culto
tenía
que
ocupar
un
lugar
central
en
la
iglesia,
y
pusieron
todo
su
esfuerzo
para
que
así
fuera.
Hablando
de
la
experiencia
argentina,
O.
Swindoll
(1981:98-‐99)
decía:
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
61
un
acercamiento
sin
prisas
al
trono
de
la
gracia,
una
apertura
sensible
a
la
suave
brisa
del
Espíritu
de
Dios,
y
una
participación
amplia
de
los
adoradores.
Y
para
esto
es
necesario
tiempo.
Los
que
miran
el
reloj
no
adoran.
Pronto,
la
música
renovada
que
venía
de
la
Argentina
empezó
a
hacerse
conocida
a
través
de
todo
el
continente,
al
tiempo
que
las
composiciones
de
Jorge
Himitián,
el
músico
del
movimiento
(Swindoll
1981:49-‐50),
se
convertían
en
las
favoritas
del
pueblo
evangélico.
En
toda
esta
renovación
musical
fue
notorio
encontrar
que
la
mayoría
de
los
nuevos
coros
carecían
del
tema
testimonial
y
evangelístico
que
había
caracterizado
a
los
himnos
y
cantos
tradicionales
de
las
décadas
1950
y
1960.69
Su
tema,
más
bien
giraba
en
torno
de
la
santidad,
oración,
señorío
de
Cristo,
y
en
los
Salmos
que
ahora
se
cantaban
con
distintas
melodías.
Comprensiblemente,
este
enfoque
armonizaba
bien
con
los
fines
del
movimiento
carismático
que
buscaba
renovar
a
la
iglesia
desde
adentro,
lo
cual
se
lograría
renovando
primero
al
propio
creyente
(Swindoll
1981:106-‐107).
Esta
renovación
litúrgica
estaba
en
línea
con
las
enseñanzas
de
la
Lluvia
Tardía
que,
como
dijimos
anteriormente,
tenía
como
uno
de
sus
principios
"restaurar"
la
adoración
en
la
iglesia
(Melton
1989:46-‐47).
David
Fischer
(1992:12-‐13),70
fundador
del
Simposio
Internacional
de
Alabanza
y
Adoración
e
intérprete
moderno
del
movimiento
restauracionista,
afirma
que
69 Guillermo Cook hace una interesante comparación entre el uso de la música renovada y los clásicos
himnos
dentro
de
las
iglesias
evangélicas
de
San
José,
Costa
Rica,
en
su
trabajo
Análisis
socio-‐teológico
del
Movimiento
de
Renovación
Carismática
con
referencia
especial
al
caso
costarricense.
70
David
Fischer
ha
organizado
los
Simposios
de
Adoración
y
Alabanza
en
los
últimos
doce
años.
Ha
viajado
alrededor
del
mundo
enseñando
en
las
iglesias
como
restaurar
la
adoración
siguiendo
el
modelo
del
tabernáculo
de
David.
Ha
fundado
Living
Word
Institute
of
Worship
y
es
el
rector
de
Living
Word
Bible
College.
Fischer
es
pastor
titular
de
Living
Waters
Christian
Fellowship
en
Pasadena,
California.
Tomado
de
<http://zionsong.com/wslinks.html>
Consultado
el
10
de
agosto,
1999.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
62
nuevos
cánticos
del
Señor.
Los
servicios
en
el
tabernáculo
de
Moisés
mantenían
los
antiguos
rituales
como
encender
los
candelabros,
quemar
incienso,
poner
el
pan,
etc.
Durante
el
reinado
del
Rey
David,
Dios
habló
proféticamente
diciendo
que
El
había
desechado
el
ceremonial
en
el
Tabernáculo
de
Moisés
y
en
su
lugar
había
elegido
la
alabanza
y
la
adoración
profética
en
el
Tabernáculo
de
David…
El
Rey
David
recibió
una
revelación
profética
del
“Nuevo
Testamento,”
que
lo
que
Dios
quería
no
eran
los
sacrificios
de
animales
(ordenados
por
Moisés),
sino
el
sacrificio
de
alabanza
(instituido
por
David)
[Salmos
50:13-‐14;
51:15-‐16;
69:30-‐31;
Hebreos
13:15]…
Dios
permitió
a
David
y
a
ese
sacerdocio
de
adoradores
experimentar
este
conocimiento
neotestamentario
de
la
adoración
y
la
alabanza,
mil
años
antes,
debido
al
amor
de
David
hacia
El.
David
Fischer
no
está
solo
en
esta
manera
de
concebir
la
adoración.
Steve
Griffing,
otro
líder
de
los
Simposios
de
Adoración,
llega
a
las
mismas
conclusiones
que
Fischer
usando
pasajes
como
Deuteronomio
12:1-‐14
y
Jueces
21:25.
Para
Griffing,71
Deuteronomio
trata
exclusivamente
con
la
adoración
en
la
tierra
prometida.
En
especial,
toma
los
versículos
8
y
9
—No
haréis
como
todo
lo
que
hacemos
nosotros
aquí
y
ahora,
cada
uno
lo
que
bien
le
parece,
porque
hasta
ahora
no
habéis
entrado
al
reposo
y
a
la
heredad
que
os
da
Jehová—
donde
él
ve
que
los
que
entraron
a
la
tierra
prometida
tuvieron
que
vivir
y
adorar
bajo
una
ley
distinta
a
la
ley
del
desierto.
Si
comparamos
los
versículos
1
y
8,
dice
Griffing,
entonces
veremos
que
el
pueblo
de
Dios
tenía
que
poner
de
lado
su
propio
entendimiento
sobre
la
adoración
y
aceptar
más
bien
una
ley
litúrgica
universal.
Este
cambio
de
actitud,
de
acuerdo
al
versículo
9,
tiene
que
darse
a
fin
traer
el
“reposo
y
la
heredad”
del
Señor,
las
cuales
deben
ser
vividas
en
comunidad
y
no
individualmente.
Para
Griffing
esto
elimina
la
competencia
espiritual
puesto
que
ni
aun
el
creyente
más
espiritual
podrá
entrar
a
la
tierra
prometida
sin
el
resto
de
la
comunidad.
71 Tomado del bosquejo Worship in the Land of Promise: The Liturgy of the Land. En
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
63
David,
quien
instituyó
un
modelo
de
adoración
basado
en
la
Palabra
de
Dios
(1
Crónicas
15:13;
Salmos
119:48,54;
Colosenses
3:16).
Si
“estas
cosas
están
escritas
para
amonestarnos
a
nosotros”
(1
Corintios
10:11),
concluye
Griffing,
“entonces
deberíamos
extraer
de
aquí
los
principios
para
la
adoración
que
debe
caracterizar
a
aquellos
que
viven
la
plenitud
de
la
herencia
de
Dios.”
En
tal
sentido,
él
afirma
que
este
pasaje
no
es
sólo
una
ley
regulatoria
para
el
pueblo
de
Israel
sino
más
bien
un
“pasaje
profético.”
En
la
teología
de
la
restauración,
el
elemento
profético
juega
un
papel
muy
importante.
De
ahí
que
Fischer
(1992:19,21)
afirme
que
esta
restauración
del
culto
ya
había
sido
profetizada
por
Amós
9:11
donde
dice:
“En
aquel
día
levantaré
el
tabernáculo
caído
de
David
y
cerraré
sus
brechas.
Reconstruiré
sus
ruinas
y
los
edificaré
como
en
el
tiempo
pasado”.72
Asimismo,
Fischer
encuentra
que
el
apóstol
Jacobo
en
el
libro
de
los
Hechos
15:13-‐18,
hace
la
conexión
entre
la
alabanza
del
Tabernáculo
de
David
y
la
Iglesia
en
el
Nuevo
Testamento,
al
decir
que
la
“Iglesia
es
el
cumplimiento
de
la
profecía
de
la
restauración”
de
la
profecía
de
Amós.73
72 En América Latina, Rony Chávez amplió y contextualizó las ideas de Fischer en su libro El
Tabernáculo
caído
de
David.
Chávez
es
un
dentista
costarricense
que
fue
muy
impactado
por
el
movimiento
restauracionista
de
Fischer.
Actualmente
pastorea
el
Centro
Cristiano
de
San
José,
en
la
capital
de
Costa
Rica,
que
congrega
a
miles
de
creyentes.
73
Para
el
biblista
Moisés
Chávez
(p.49-‐50),
quien
es
el
revisor
principal
de
la
Reina-‐Valera
actualizada
de
198-‐-‐,
Amós
9:11
es
una
profecía
sobre
el
Mesías
y
no
sobre
la
renovación
del
culto.
Chávez
llama
la
atención
al
hecho
de
que
tanto
la
Biblias
King
James
en
inglés,
como
la
Reina-‐Valera
en
español,
han
traducido
la
palabra
hebrea
sukáh
como
"tabernáculo"
que
lleva
a
pensar
en
la
tienda
que
erigió
Moisés
en
el
desierto.
Chávez
afirma
que
el
correcto
significado
del
latín
tabernaculum
es
"pequeña
cabaña"
lo
que
corresponde
exactamente
a
sukáh,
y
que
por
tanto
es
erróneo
pensar
en
el
profeta
esté
hablando
del
tabernáculo
de
David
o
el
de
Moisés
como
centro
del
culto.
¿A
qué
se
refiere
entonces
Amós
en
este
pasaje?
Chávez
dice
que
"Dios
había
prometido
a
David
levantarle
una
"casa"
(en
hebreo
báyit),
palabra
que
se
refiere
a
un
edificio
como
palacio
pero
que
en
hebreo
también
significa
"dinastía"
o
"familia
reinante."…
Sin
embargo,
en
los
días
del
profeta
Amós
y
de
Jeroboam
II,
rey
de
Israel,
la
dinastía
de
David
se
encontraba
muy
debilitada.
El
imperio
territorial
de
su
hijo
Salomón
había
sido
desmembrado,
su
reino
estaba
dividido
en
dos
y
el
territorio
de
Edom,
enemigo
tradicional
y
vecino
inmediato
de
Judá
que
fuera
sometido
por
David,
estaba
fuera
del
control
de
la
casa
de
David.
Es
a
tal
estado
de
la
"casa"
real
de
David
que
Amós
describe
con
la
palabra
sukáh,
"cabaña",
una
casucha
despojada
de
toda
gloria
y
en
proceso
de
derrumbarse
por
completo…
Lo
que
realmente
se
profetiza
en
Amós
es
el
resurgimiento
del
ungido
rey
mesiánico
de
la
"dinastía"
real
de
David,
lo
cual
tuvo
su
cumplimiento
con
el
nacimiento
de
Jesús…
La
familia
real
de
David
que
en
los
días
de
Jeroboam
II
Amós
compara
con
una
cabaña
en
proceso
de
derrumbarse
(eso
expresa
la
forma
verbal
nofélet
que
se
traduce
mejor
como
"cayente"
en
lugar
de
"caída"),
estaba
ya
totalmente
derrumbada
en
los
tiempos
del
imperio
romano
cuando
nació
Jesús…
David
Fischer
no
examinó
el
texto
original
de
la
profecía
de
Amós.
Si
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
64
Para
los
líderes
restauracionistas,
no
sólo
las
profecías
bíblicas
sino
también
las
revelaciones
proféticas
que
ellos
mismos
reciben
son
vitales
para
entender
que
dirección
debe
tomar
el
movimiento.
César
Miani
(1995),
representante
del
Ministerio
de
Alabanza
y
Adoración
"Tabernáculo
de
David",
dice
que
en
1992
en
la
ciudad
de
San
Francisco,
California,
"recibió
de
parte
de
Dios
una
visión
muy
especial
para
bendecir
el
Perú"
donde
se
levantaría
un
"ministerio
de
música"
que
estaría
conformado
en
parte
por
músicos
profesionales
cristianos
que
contribuirían
en
buscar
la
excelencia
en
un
nuevo
nivel
de
adoración
bíblica.
Miani
continúa
diciendo:
Parecería
que
las
palabras
de
Miani
han
tenido
eco
en
el
Perú
pues
la
música
en
la
iglesia
evangélica
ha
cambiado
radicalmente
en
los
últimos
años,
tal
como
veremos
más
adelante.
Ahora
los
artistas
cristianos
llenan
coliseos
y
estadios,
y
venden
miles
de
casetes,
CDs
y
vídeos
en
las
iglesias
y
librerías
cristianas,
generando
un
mercado
millonario
que
pocos
años
atrás
hubiera
sido
difícil
de
imaginar.
lo
hubiera
hecho
se
hubiera
dado
cuenta
que
allí
no
habla
de
óhel,
el
tabernáculo-‐tienda
de
David,
sino
de
una
sukáh
que
haríamos
bien
en
traducir
"casucha".
Por
tanto,
no
hay
en
Amós
ni
la
más
ínfima
alusión
a
la
restauración
del
sistema
cultual
de
David
en
nuestro
tiempo."
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
65
SIETE
1. Inicios
Para
muchos
estudiosos
del
pentecostalismo,
el
controversial
curso
MC510
The
Miraculous
and
and
Church
Growth
que
enseñó
John
Wimber
entre
1981-‐85
en
el
Fuller
Theological
Seminary,
sería
el
punto
de
partida
para
la
llamada
«Tercera
Ola».74
Cerca
de
2800
estudiantes
participaron,
convirtiéndolo
en
el
curso
que
más
estudiantes
atrajo
en
la
historia
de
esa
institución.
Muchos
fueron
fuertemente
influenciados
por
las
enseñanzas
de
Wimber
cuyas
clases
se
combinaban
con
demostraciones
reales
de
sanidad,
expulsión
de
demonios
y
otras
manifestaciones
sobrenaturales
llevadas
a
cabo
en
su
salón
de
clase.
Entre
ellos
estaban
el
británico
John
White,
instrumental
en
el
desarrollo
de
esta
enseñanza
en
Inglaterra,75
y
C.
Peter
Wagner
(1987:116-‐118),
asistente
en
el
curso
de
Wimber
y
quien
más
tarde
se
convertiría
en
el
teórico
de
este
nuevo
movimiento
al
escribir
The
Third
Wave
of
the
Holy
Spirit
(1988a),
que
algunos
consideran
es
el
manifiesto
teológico
de
las
iglesias
de
la
Viña
(Vineyard
Christian
Fellowships),76
movimiento
que
agrupa
a
las
congregaciones
más
representativas
de
la
«tercera
ola».
74 Ver C. Peter Wagner, Signs and Wonders Today: The Story of Fuller Theological Seminary's
Wimber
influenció
su
entendimiento
de
la
obra
del
Espíritu
Santo,
en
la
entrevista
Supernatural
Ministry,
en
http://www.pastornet.net.au/renewal/journal10/c-‐white.html.
76
John
Wimber
fundó
en
1978
la
Asociación
delas
Iglesias
de
la
Viña
que
en
la
actualidad
cuenta
con
más de 450 congregaciones en los Estados Unidos y 250 más alrededor del mundo. Wimber, quien fue el
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
66
Fue
Peter
Wagner
quien
primero
acuñó
el
término
«tercera
ola»
en
1983
para
denotar
una
continuación
en
las
manifestaciones
sobrenaturales
del
Espíritu
en
nuestros
días,
siguiendo
la
misma
línea
del
pentecostalismo
y
carismatismo
clásicos.
En
sus
propias
palabras:
Históricamente
veo
que
nosotros
estamos
ahora
en
la
tercera
ola.
La
primera
ola
del
mover
del
Espíritu
Santo
empezó
a
comienzos
del
siglo
con
el
movimiento
Pentecostal.
La
segunda
ola
fue
el
movimiento
carismático
que
comenzó
con
las
denominaciones
más
antiguas
durante
los
años
50.
Ambas
olas
continúan
todavía
hoy…
Veo
la
tercera
ola
de
la
década
1980,
como
una
apertura
de
los
evangélicos
conservadores
y
otros
cristianos
a
la
obra
sobrenatural
del
Espíritu
Santo
que
los
Pentecostales
y
carismáticos
han
experimentado,
pero
sin
llegar
a
convertirse
en
carismáticos
o
pentecostales.
Pienso
que
estamos
en
una
nueva
ola
de
algo
que
ha
venido
durando
a
lo
largo
de
nuestro
siglo.
(Wagner
1983:1-‐5)
Aun
cuando
los
fenómenos
del
Espíritu
Santo
que
se
dan
en
este
movimiento
no
son
necesariamente
uniformes,
hay
algunas
características
comunes
que
unen
a
iglesias
y
organizaciones
de
varios
segmentos
evangélicos—la
Viña,
Toronto,
A.D.
2000
y
otros—que
se
identifican
con
él.
Sin
embargo,
debemos
señalar
que
no
se
puede
decir
que
exista
una
sola
iglesia
u
organización
que
represente
a
todo
el
movimiento
de
la
Tercera
Ola
en
su
conjunto
(Ma
1997:189-‐90).
Básicamente,
hay
dos
ideas
centrales
que
podrían
ubicarse
en
el
centro
de
la
Tercera
Ola.
La
primera
tiene
que
ver
con
la
necesidad
de
un
cambio
de
paradigma
en
la
Iglesia.
Sus
promotores
afirman
que
ha
llegado
el
tiempo
de
pasar
de
la
cosmovisión
occidental
que
ha
regido
al
cristianismo
de
los
continentes
del
norte
primordialmente,
a
otra
perspectiva
más
integral
donde
la
creencia
en
el
mundo
espiritual
y
su
influencia
en
la
vida
del
creyente
sea
más
aceptada.
Esta
propuesta
cobra
mucho
sentido
en
el
círculo
evangélico
conservador
pianista
de
los
Righteous
Brothers,
llegó
a
ser
un
famoso
conferencista
internacional,
autor
de
numerosos
coros
e
himnos,
y
escritor
de
varios
libros
que
han
sido
“best-‐sellers”
alrededor
del
mundo.
Fue
el
pastor
titular
de
Vineyard
Christian
Fellowship
de
Anaheim,
California,
de
1977
al
1994.
Wimber
falleció
el
16
de
noviembre
de
1997,
a
causa
de
una
hemorragia
cerebral
mientras
se
recuperaba
de
un
triple
bypass.
Tenía
63
años.
Para
un
análisis
crítico
del
Movimiento
de
la
Viña,
ver
la
obra
de
Martyn
Percy,
Words,
Wonders
and
Power
(1996).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
67
norteamericano,
donde
últimamente
se
ha
estado
debatiendo
entre
los
modelos
de
culto
que
se
deberían
seguir
si
la
Iglesia
va
a
sobrevivir
y
prosperar
en
el
siglo
XXI.
Uno
de
ellos
es
el
modelo
de
las
súper
iglesias
urbanas
no
pentecostales
de
clase
media
como
la
Willow
Creek
Community
Church
en
un
suburbio
de
Chicago,
que
ha
desarrollado
con
mucho
éxito
el
culto
llamado
“seeker
sensitive
service”,
donde
el
drama,
la
música
y
otros
medios
visuales
complementan
y
a
veces
reemplazan
al
sermón
tradicional.
El
otro
modelo
es
el
que
Wimber
y
Wagner
representan.
Ambos
han
declarado
que
la
iglesia
occidental
hace
tiempo
perdió
el
poder
de
Dios
debido
al
materialismo
que
ha
permeado
sus
congregaciones.
Para
ellos,
Occidente
debería
aprender
del
Mundo
de
los
Dos
Tercios
que
es
más
abierto
al
poder
de
Dios
y
por
tanto
mas
susceptible
a
experimentar
las
manifestaciones
sobrenaturales
del
Espíritu
Santo.77
3. Señales y prodigios
La
segunda
idea
es
más
pragmática
pues
gira
en
torno
a
ese
“poder
de
Dios”
del
cual
nuestros
autores
hablan.
Los
seguidores
de
la
Tercera
Ola
parten
de
la
premisa
que
las
señales
y
prodigios
tales
como
sanidades,
caídas
y
otros
milagros,
son
necesarios
para
reforzar
la
proclamación
del
Evangelio
de
Jesucristo.
Esta
manifestación
de
poder,
que
John
Wimber
llama
“evangelismo
de
poder”,
es
el
otro
modelo
propuesto
en
este
cambio
de
paradigma.
Dejemos
que
Wimber
(1985:46-‐47)
mismo
define
esta
nueva
modalidad.
77 Ciertamente, no todos los evangélicos están convencidos que este paradigma sea el mejor. Para
muchos,
cambiar
su
aproximación
objetiva
a
la
verdad
de
Dios
por
otra
que
es
enteramente
experimental,
o
abandonar
su
cosmovisión
occidental
y
racionalista
para
reemplazarlo
por
otra
que
es
puramente
subjetiva,
es
riesgoso
porque
te
deja
en
una
situación
vulnerable.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
68
poder
de
Dios
en
manifestaciones
sobrenaturales,
la
cual
hace
que
la
receptividad
a
las
demandas
de
Cristo
por
lo
general
sea
muy
alta.
Contrariamente
a
lo
que
este
cambio
de
paradigma
podría
sugerir,
que
el
evangelismo
de
poder
sólo
funciona
o
es
necesario
en
países
menos
avanzados
tecnológicamente,78
Wimber
claramente
afirma
que
este
modelo
también
ha
“florecido
en
culturas
occidentales
con
los
mismos
resultados
que
hubieron
en
el
primer
siglo
o
los
que
se
escuchan
ahora
de
África,
Centro
y
Sud
América
y
Asia”
(1985:55-‐56).
Su
propio
movimiento
es
prueba
de
ello,
ya
que
sólo
en
los
Estados
Unidos
e
Inglaterra,
siendo
este
último
un
país
mucho
más
secularizado
que
el
primero,
cuentan
con
más
de
medio
millar
de
congregaciones.
4. Postulados teológicos
Con
todo
esto
en
mente,
miremos
entonces
los
principales
postulados
teológicos
y
énfasis
doctrinales
que
emergen
de
la
Tercera
Ola.79
• El
bautismo
del
Espíritu
Santo
ocurre
en
el
momento
de
la
conversión.
Por
tanto,
no
es
una
subsecuente
experiencia
como
se
entiende
en
el
pentecostalismo
y
carismatismo
clásicos.
Más
bien,
siguiendo
la
línea
del
movimiento
de
Santidad,
los
seguidores
de
la
Tercera
Ola
hablarían
de
múltiples
llenuras
del
Espíritu
después
de
la
conversión.
• El
don
de
lenguas
es
válido,
pero
no
es
una
evidencia
física
ni
espiritual
de
haber
sido
bautizado
en
el
Espíritu.
79 Para esto nos estamos basando en el artículo de Pedro Wagner, “Third Wave” (1988b:841-‐843) y
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
69
• Se
debe
anhelar
y
buscar
los
fenómenos
sobrenaturales
tales
como
desvanecimientos
colectivos,
“sensaciones
eléctricas”
que
ocurren
en
el
momento
de
la
sanidad
u
oración,
estados
eufóricos
durante
las
reuniones
masivas,
“palabras
de
conocimiento”,
“discernimiento
de
espíritus”,
profecías
personales
y
otras
parecidas.
• Los
“encuentros
de
poder”
son
reales
y
la
iglesia
debe
estar
consciente
de
ellos.
En
estos
encuentros
hay
dos
grandes
niveles.
El
“nivel
bajo”
donde
ocurre
la
liberación
de
individuos,
incluyendo
creyentes,
y
el
“nivel
alto”
que
apunta
a
derrotar
las
fuerzas
cósmicas
del
mal
que
está
asociada
con
demonios
territoriales,
cartografía
espiritual
y
guerreros
de
oración.
• La
llamada
“guerra
espiritual”
es
la
manifestación
concreta
de
los
“encuentros
de
poder”.
Dentro
del
contexto
latinoamericano,
este
concepto
es
más
amplio
del
planteado
por
Peter
Wagner
y
otros
norteamericanos,
pues
define
la
manera
en
que
el
neopentecostal
concibe
su
vida
física
y
emocional,
su
situación
y
función
en
la
sociedad,
y
su
relación
con
otros
grupos
religiosos
incluyendo
la
evangélica.
En
esta
cosmovisión,
todas
las
enfermedades,
sean
físicas
o
emocionales,
son
causadas
por
el
diablo
quien
se
ha
propuesto
destruir
al
ser
humano.
De
otro
lado,
la
pobreza
y
opresión
social
también
vienen
de
Satanás,
quien
no
quiere
que
los
hijos
de
Dios
prosperen.
Por
tanto,
se
oponen
y
combaten
a
todo
grupo
religioso
que,
según
ellos,
no
hace
nada
por
romper
el
poder
demoníaco
sino
más
bien
contribuye
a
fortalecerlo.
Entre
éstas
están
los
grupos
afro-‐brasileños,
las
sectas
no
cristianas,
el
catolicismo
tradicional
y
las
iglesias
evangélicas
conservadoras
que
no
creen
en
las
manifestaciones
sobrenaturales
del
Espíritu
Santo.
En
esta
cosmovisión,
las
oraciones
de
sanidad,
el
evangelio
de
la
prosperidad,
la
“apropiación”
de
emisoras
radiales,
canales
de
TV
y
grandes
establecimientos
públicos
tiene
mucho
sentido
porque
se
le
está
arrebatando
al
diablo
lo
que
en
verdad
le
pertenece
a
los
hijos
de
Dios.
Una
de
las
críticas
más
severas
por
parte
del
evangelicalismo
conservador
a
la
Tercera
Ola,
ha
sido
lo
concerniente
a
su
metodologización
de
las
manifestaciones
sobrenaturales
del
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
70
Espíritu.
Para
un
sector
de
los
evangélicos,
el
mayor
problema
no
está
en
creer
que
los
dones
espirituales
todavía
están
en
operación
en
el
día
de
hoy,
sino
más
bien
en
aceptar
que
el
Espíritu
siempre
tiene
que
manifestarse
a
través
de
una
metodología
en
particular
y
bajo
ciertas
condiciones
preparadas
de
antemano.
La
idea
de
llegar
a
convertirse
en
un
experto
en
señales
y
prodigios
siguiendo
las
instrucciones
de
un
manual,
muchos
lo
toman
con
sospecha.
Algunos
arguyen
que
el
proceso
de
sanidad
emocional
o
expulsión
de
demonios
del
cuerpo
de
un
individuo,
los
neopentecostales
lo
han
llevado
a
un
extremo,
pues
las
entrevistas
y
preguntas
que
hacen
a
los
afligidos
se
asemejan
más
a
una
terapia
mental
que
a
una
intervención
directa
del
Espíritu
de
Dios
en
las
vidas
de
dichas
personas.
A
pesar
de
las
controversias
que
todo
este
movimiento
ha
levantado,
no
se
puede
negar
que
su
impacto
en
otras
regiones
del
mundo
ha
sido
mucho
mayor
que
en
el
suelo
norteamericano.
En
América
Latina,
por
ejemplo,
como
ya
hemos
visto
en
capítulos
anteriores,
se
ha
visto
en
los
últimos
veinte
años
un
incremento
notable
en
la
formación
de
iglesias
independientes
que
en
poco
tiempo
se
han
convertido
no
sólo
en
congregaciones
con
miles
de
miembros,
sino
también
en
grandes
corporaciones
transnacionales
que
mueven
millones
de
dólares.
Por
otro
lado,
hay
muchas
iglesias
tradicionales
que
han
experimentado
una
revitalización
espiritual
luego
de
haber
adoptado
las
prácticas
neopentecotales.
Pero
también
están
aquellas
denominaciones
que
han
perdido
congregaciones
por
causa
de
estas
doctrinas.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
71
enfermos,
y
donde
cientos
caían
desmayados
al
piso
y
muchos
eran
liberados
de
demonios
en
una
verdadera
guerra
espiritual.
80 Lo mismo se podría decir de algunos países africanos y del sur de Asia donde un despertar
Kraft,
Ed
Silvoso,
Héctor
Torres
y
otras
figuras
neopentecostales
de
Norteamérica,
empezaron
a
referirse
al
caso
latinoamericano
para
apoyar
sus
teorías
respecto
a
la
guerra
espiritual,
avivamiento
y
otras.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
72
OCHO
Cuando
hablamos
de
metodologías
de
interpretación
de
un
fenómeno
religioso
como
éste,
rápidamente
notamos
que
hay
una
variedad
de
aproximaciones
que
pudiéramos
tomar.
Podría
ser
un
estudio
fenomenológico,
sociológico,
histórico,
teológico
o
una
combinación
de
ellos.
Obviamente,
dependiendo
de
nuestros
propios
lentes
culturales
e
ideológicos,
la
perspectiva
que
le
tomemos
reflejará
nuestra
preferencia
de
una
sobre
las
otras.
En
el
caso
particular
de
este
estudio,
mi
análisis
se
centrará
dentro
del
marco
teológico
con
especial
referencia
al
aspecto
misiológico,
pues
creo
que
esta
área
es
la
que
menos
se
investiga
aun
cuando
está
más
ligada
a
la
vida
de
la
iglesia.82
Para
ello,
usaré
los
aportes
de
la
sociología,
antropología
socio-‐cultural
con
la
esperanza
de
esbozar
una
interpretación
que
refleje
el
debate
socio-‐teológico
que
actualmente
se
está
dando
en
América
Latina,
cuyo
objetivo
es
buscar
nuevas
alternativas
metodológicas
que
sirvan
para
estudiar
con
más
precisión
el
fenómeno
neopentecostal.
82 Esto es lo que ha venido pasando con los estudios del pentecostalismo clásico, donde científicos
sociales
y
periodistas
tratan
de
interpretar
el
fenómeno
y
sus
implicaciones
a
nivel
social,
pero
prácticamente
no
prestan
atención
al
hecho
de
que
también
es
un
movimiento
espiritual
donde
se
necesita
la
teología
y
otras
ciencias
afines
para
poder
comprenderlo
mejor.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
73
medida
uno
es
producto
del
otro.
En
tal
sentido,
quisiera
hacer
una
breve
referencia
a
los
trabajos
más
representativos
sobre
el
pentecostalismo
clásico
latinoamericano
para
ver
si
las
tipologías
empleadas
en
estos
estudios
serían
también
apropiadas
para
entender
el
neopentecostalismo
como
tal.
1. La aproximación fenomenológica
Uno
de
los
autores
que
más
ha
contribuido
en
el
estudio
del
movimiento
pentecostal
es
el
teólogo
suizo
Walter
Hollenweger.83
Sus
observaciones
sirvieron
para
definir
al
pentecostalismo
básicamente
como
una
religión
oral.
Lo
que
intentaba
hacer
Hollenweger
era
demostrar
que
aun
cuando
el
pentecostalismo
carecía
de
una
teología
sistematizada
como
se
entiende
en
la
cultura
occidental,
los
pentecostales
tenían
"una
teología
escondida
en
su
espiritualidad"
que
se
expresaba
en
cuatro
prácticas.
La
primera
es
el
canto
y
la
narración
como
medios
no-‐conceptuales
para
hacer
teología.
La
segunda
es
una
alternativa
o
complemento
a
la
llamada
ciencia
médica:
la
oración
por
los
enfermos.
La
tercera
es
una
exploración
en
las
profundidades
del
alma:
el
exorcismo.
Y
la
cuarta
es
la
iglesia
del
sonido:
la
glosolalia
(Hollenweger
1976b:229).
De
esta
manera
Hollewenger
estableció
un
marco
referencial
para
entender
el
pentecostalismo
clásico
el
cual
sigue
vigente
hasta
el
día
de
hoy.
2. La aproximación histórica
Ver
por
ejemplo
El
Pentecostalismo
(1976),
"Theology
of
the
New
World"
(1976),
"After
20
Years'
83
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
74
él
este
movimiento
no
nació
en
Topeka,
Kansas
en
1890,
o
en
la
calle
Asuza
de
Los
Ángeles
en
1906
como
siempre
se
ha
creído,
sino
que
sus
raíces
están
en
el
pietismo
alemán
y
en
el
metodismo
inglés
(Dayton
1991b:7).84
Otros
autores
concuerdan
en
este
punto
con
él,
pero
afirman
que
la
corriente
wesleyana
no
es
la
única
que
da
origen
al
movimiento
sino
que
también
está
"la
línea
premilenarista
y
dispensacionalista
de
las
Conferencias
de
Keswick
y
de
las
'Prophecy
Conferences'
en
su
inserción
dentro
del
movimiento
de
Moody,
Torrey
y
otros
evangelistas".85
Esta
segunda
corriente
proveniente
de
los
grandes
avivamientos
del
siglo
pasado
en
los
Estados
Unidos,
combinada
con
la
primera
serviría
para
dar
forma
a
la
teología
pentecostal
que
gira
en
torno
a
la
salvación
sólo
por
gracia
divina,
el
bautismo
del
Espíritu
Santo
en
forma
de
"segunda
bendición"
y
evidenciada
por
el
don
de
lenguas,
la
sanidad
divina,
y
por
último
la
escatología
apocalíptica
(Míguez
1995:65).86
En
esta
formulación
teológica
se
notan
dos
elementos
que
Hollewenger
ya
había
observado,
la
oración
de
sanidad
y
la
glosolalia,
y
aun
cuando
no
aparece
el
canto
ni
el
exorcismo
veremos
más
adelante
que
el
neo-‐pentecostalismo
sí
los
adopta
como
parte
central
de
su
teología
en
lo
que
hoy
se
llama
la
Renovación
de
la
Alabanza
y
la
Guerra
Espiritual.
Pero
hay
un
punto
más
que
nos
interesa
en
el
análisis
de
Dayton.
Él
afirma
que
si
bien
el
pentecostalismo
entró
a
América
Latina
por
medio
de
misioneros
europeos
y
norteamericanos,
hoy
parece
ser
que
este
es
el
continente
donde
este
movimiento
ha
"encontrado
su
destino"
pues
en
la
mayoría
de
los
países
latinoamericanos
"el
pentecostalismo
constituye
la
mayor
parte
del
protestantismo"
(Dayton
1991b:6).
Esto
es
verdad.
Nadie
podría
negar
que
las
iglesias
Pentecostales
hacen
más
del
50%
de
la
Ver
"The
Holy
Spirit
and
Christian
Expansion
in
the
Twentieth
Century"
(1988),
Raíces
teológicas
84
del
Pentecostalismo
(1991),
"Algunas
reflexiones
sobre
el
pentecostalismo
latinoamericano
y
sus
implicaciones
ecuménicas"
(1991)
Tomado
de
Míguez
Bonino
(1995:66)
quien
cita
a
Douglas
Petersen,
misionero
norteamericano
de
85
que
viene"
(Dayton
1991a:9s),
que
curiosamente
es
el
eslogan
que
la
Alianza
Cristiana
y
Misionera
(
ACM)
ha
usado
desde
su
fundación
en
1887.
A.B.
Simpson,
fundador
de
la
ACM,
acuñó
el
término
"Evangelio
Cuádruple"
para
hablar
de
estos
cuatro
pilares
que
serían
la
base
de
su
movimiento.
Ver
Simpson
(1978)
y
Niklaus
(1986).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
75
población
evangélica,87
y
que
sólo
las
Asambleas
de
Dios,
tal
vez
la
más
tradicional
del
pentecostalismo,
era
la
primera
o
segunda
denominación
más
grande
en
14
de
los
18
países
hispanoparlantes
de
Latinoamérica,
esto
es
excluyendo
Brasil
(Wagner
1988:185).
Esto
también
explicaría
el
florecimiento
de
la
variedad
de
grupos
neopentecostales
que
se
han
formado
debido
a
divisiones
dentro
del
pentecostalismo
clásico,
o
bien
imitando
sus
prácticas
y
costumbres.
3. La aproximación sociológica
Un
tercer
análisis
viene
de
los
sociólogos
de
la
religión.
En
esta
línea
hay
dos
trabajos
clásicos
que
debemos
mencionar.
Uno
es
Seguidores
de
la
nueva
fe,
de
Emilio
Willems
(1967),
y
el
otro
es
El
refugio
de
las
masas
de
Christian
Lalive
d'Epinay
(1968).
Ambos
son
estudios
pioneros
sobre
el
pentecostalismo
en
Brasil
y
Chile
respectivamente,
donde
usando
una
tipología
weberiana
tratan
de
entender
los
efectos
de
la
religión
en
la
vida
ética,
social
y
económica
de
la
gente.
Al
revisar
el
libro
de
Willems,
Samuel
Escobar
nota
que
su
esquema
de
interpretación
se
nutre
de
las
teorías
de
la
"modernización"
que
tuvieron
mucha
influencia
en
los
Estados
Unidos
durante
las
décadas
del
50
y
60
(Escobar
1994:120).
En
este
esquema
se
asume
que
la
modernidad
es
salir
de
una
sociedad
rural
y
feudal
a
otra
industrializada
y
democrática,
tal
como
ha
sido
la
experiencia
de
las
naciones
del
Nor
Atlántico.
Aplicando
la
misma
metodología
Willems
observó
que
el
pentecostalismo
entonces
cumplía
esa
función
intermedia
entre
el
paso
de
la
sociedad
rural
a
la
sociedad
urbana.
Así
él
observó
que
las
iglesias
pentecostales
ofrecían
un
ambiente
de
transición
para
sus
seguidores,
preparándolos
y
adaptándolos
para
que
se
puedan
asimilar
sin
mayores
problemas
a
la
cultura
moderna
y
puedan
también
experimentar
cierta
movilidad
social.
Aun
cuando
en
la
realidad
parecería
que
esto
funcionaba
así,
lo
que
quizás
Willems
no
se
preguntó
fue
si
las
teorías
de
la
modernización
tendrían
el
mismo
efecto
en
América
Latina
como
lo
tuvo
en
Europa
y
Norteamérica.
Definitivamente
el
desarrollo
de
los
países
occidentales
tiene
un
patrón
que
no
se
puede
aplicar
a
América
Latina
como
tampoco
al
África
y
ni
siquiera
al
Asia.
La
teoría
de
la
ética
protestante
ligada
al
espíritu
del
Algunos
autores
aseguran
que
el
pentecostalismo
constituye
el
75%
de
la
población
evangélica
87
(Núñez 1996:159).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
76
capitalismo,
para
ponerlo
en
palabras
de
Weber,88
simplemente
no
se
puede
aplicar
al
caso
de
Japón
por
ejemplo,
que
sin
ser
país
protestante
en
pocos
años
se
convirtió
en
una
de
las
naciones
más
industrializadas
del
mundo.
El
esquema
de
Lalive
d'Epinay
parece
encajar
mejor
con
la
realidad
latinoamericana,
pues
aunque
él
también
habla
del
paso
de
una
cultura
agraria
a
otra
urbana
que
se
supone
es
mejor,
no
concibe
a
las
iglesias
Pentecostales
como
agencias
de
transición
sino
como
comunidades
de
substitución.
Para
este
autor
suizo,
los
migrantes
chilenos
que
venían
del
interior
del
país
a
la
capital
experimentaban
tal
crisis
de
identidad
y
de
desubicación
que
buscaron
en
el
pentecostalismo
un
refugio.
Es
aquí
cuando
se
produce
un
interesante
intercambio
de
roles,
pues
ellos
ven
en
el
pastor
pentecostal
la
figura
paterna
y
autoritaria
de
sus
patrones
o
autoridades
en
sus
comunidades,
y
hacen
de
la
iglesia
un
lugar
que
se
parezca
a
sus
propios
lugares
de
origen.
De
esta
manera
las
iglesias
pentecostales
se
convierten
en
centros
de
conservación
de
las
tradiciones
y
culturas
de
sus
fieles,
proveyendo
el
ambiente
ideal
para
los
miles
de
nuevos
migrantes
que
llegan
día
a
día
a
las
capitales
latinoamericanas.
3. La aproximación dependentista
Hay
una
cuarta
línea
de
interpretación
vinculada
al
sector
liberal
del
protestantismo
latinoamericano
que
encuadra
al
pentecostalismo
dentro
de
las
teorías
dependentistas
y
marxistas.
De
acuerdo
a
estas
teorías,
Latinoamérica
y
los
otros
continentes
en
desarrollo
están
bajo
el
imperialismo
del
mundo
capitalista
que
no
tan
sólo
explota
sus
recursos
naturales,
sino
que
les
impone
además
sistemas
socio-‐económicos
que
sirven
para
perpetuar
dicha
dependencia.
88
Es
interesante
notar
como
casi
después
de
un
siglo
desde
que
Max
Weber
introdujo
su
libro
La
ética
protestante
y
el
espíritu
del
capitalismo,
todavía
su
marco
teórico
sigue
siendo
usado
para
interpretar
tanto
la
religión
como
también
los
procesos
de
cambio
en
las
diferentes
estructuras
sociales.
Justamente
Robert
Wuthnow
(1992:109-‐129),
profesor
de
ciencias
sociales
en
Princeton,
revisa
algunos
trabajos
sobre
religión
e
ideología
siguiendo
las
teorías
weberianas.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
77
objetivo
es
impedir
que
los
pueblos
se
liberen.
Bastian
usa
este
esquema
en
su
trabajo
sobre
el
protestantismo
en
América
Latina,
y
por
eso
afirma
que
las
sociedades
misioneras
norteamericanas
eran
"exógenas
al
continente"
pues
entraron
sistemáticamente
"con
la
expansión
del
capitalismo
a
escala
mundial"
(Bastian
1986:21).
Míguez
Bonino
es
más
explícito
todavía
al
decir
que
"el
protestantismo
creció
en
íntima
relación
con
los
intereses
y
la
influencia
de
los
Estados
Unidos"
(Míguez
1977:176),
y
que
por
eso
la
iglesia
latinoamericana
es
dependiente
tanto
económica
como
teológicamente
del
país
del
norte,
lo
que
explica
su
pasividad
política
frente
a
gobiernos
represivos
(Míguez
1985:91).
Pero
estas
deducciones
no
se
pueden
aplicar
al
pentecostalismo
porque
hasta
el
más
simple
observador
puede
notar
que
las
iglesias
pentecostales
se
caracterizan
por
su
sencillez,
estrechez
económica
y
ausencia
de
misioneros
foráneos.
A
diferencia
de
las
iglesias
protestantes
históricas
y
de
grupos
como
los
mormones,
que
mantienen
fuerte
presencia
misionera
y
ayuda
extranjera,
los
pentecostales
son
quizás
los
únicos
que
han
logrado
convertirse
en
iglesias
netamente
autóctonas,
con
gobiernos
propios,
auto-‐financiadas
y
con
un
fuerte
programa
local
de
evangelización.89
Quizás
por
esto,
el
mismo
Míguez
Bonino
ha
tenido
que
reconocer
que
los
análisis
dependentistas
no
son
los
más
adecuados
para
interpretar
al
pentecostalismo
y
a
riesgo
de
contradecirse
a
sí
mismo,
declara
que
este
movimiento
"es
una
expresión
auténtica
de
la
cultura
y
contexto
latinoamericanos,
que
ya
no
se
puede
explicar
satisfactoriamente
con
las
teorías
tradicionales
que
decían
que
el
pentecostalismo
era
algo
extranjero."90
Ciertamente
el
hecho
de
reducir
el
movimiento
pentecostal
a
una
suerte
de
instrumento
de
adaptación,
penetración
o
aun
de
cambio
social,
haría
que
se
pierda
de
vista
el
elemento
espiritual
que
lo
ha
motivado
y
acompañado
hasta
aquí.
Y
es
justamente
en
este
punto
donde
se
centran
las
dos
últimas
interpretaciones
que
quiero
presentar.
La
primera
viene
del
ámbito
católico,
y
la
segunda
de
una
nueva
generación
de
teólogos
pentecostales
Estos
tres
principios
conocidos
en
inglés
como
"self-‐governing,
self-‐supporting
and
self-‐
89
propagating",
es
lo
que
toda
sociedad
misionera
buscaba
desarrollar
en
las
iglesias
que
formaban.
Sobre
este
tema
recomendamos
Petersen
(1994).
90
Citado
por
Petersen
de
una
entrevista
que
le
hace
a
Míguez
(1994:29).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
78
latinoamericanos
que
están
empeñados
en
re-‐escribir
la
historia
del
pentecostalismo,
algo
que
sería
como
una
autobiografía
del
movimiento.
91 A fin de entender la tipología que Marzal usa para clasificar a las iglesias evangélicas y sectas, ver
su
obra
Los
caminos
religiosos
de
los
migrantes
de
la
Gran
Lima
(1988),
donde
estudia
a
14
iglesias
diferentes
del
Distrito
de
El
Agustino,
sector
populoso
de
Lima.
Al
analizar
a
los
pentecostales
los
clasifica
como
grupos
que
se
centran
en
la
conversión
personal
y
en
la
curación
por
la
fe.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
79
Esta
forma
de
ver
al
pentecostalismo
y
a
los
evangélicos
en
general,
puede
tornarse
en
una
espada
de
dos
filos
para
los
católicos.
Si
bien
el
marco
teológico-‐doctrinal
que
presenta
Marzal
ha
servido
para
reafirmar
estos
"anticuerpos",
los
mismos
están
haciendo
que
las
diferencias
entre
católicos
y
evangélicos
cada
vez
sean
menores,
lo
cual
indefectiblemente
incrementará
el
pluralismo
religioso
que
terminará
por
alterar
la
identidad
católica.
Hasta
hace
no
mucho,
la
gente
fácilmente
podía
decir
qué
prácticas
religiosas
identificaban
tanto
a
los
católicos
como
a
los
evangélicos.
Hoy
ya
no
es
así.
Un
grupo
carismático
católico
se
parece
mucho
al
neopentecostal.
Ambos
usan
los
mismos
cantos,
tienen
la
misma
Biblia,
oran
por
los
enfermos
y
todos
se
conocen
entre
sí.
Esta
nueva
figura,
que
se
ve
principalmente
en
las
ciudades,
quizás
evitará
la
«migración
religiosa»,
pero
contribuirá
al
desarrollo
de
la
«fluidez
religiosa»,
que
"es
el
intercambio
de
personas
y
creencias
entre
distintas
instituciones
religiosas"
(Pérez
Guadalupe
1993:404).
5. Aproximación pentecostal
Otro
esquema
de
interpretación
viene
de
los
mismos
pentecostales.
El
pastor
chileno
Juan
Sepúlveda,
estudioso
del
pentecostalismo
en
su
país,
dice
que
la
clave
para
entender
su
crecimiento
en
el
continente
"está
en
el
pentecostalismo
mismo
y
en
su
manera
de
anunciar
la
salvación"
(Sepúlveda
1994:73).
Según
Sepúlveda
hay
cuatro
características
fundamentales
que
explican
su
aceptación
entre
las
clases
populares.
Primero,
que
el
pentecostalismo
es
una
experiencia
con
Dios
y
no
una
doctrina,
lo
que
significa
un
encuentro
directo
con
Dios
sin
intermediarios.
Segundo,
que
este
encuentro
con
Dios
es
intenso,
pues
el
Espíritu
invade
la
vida
del
creyente
dándole
un
nuevo
significado.
Tercero,
que
la
experiencia
pentecostal
no
se
da
aisladamente
sino
dentro
de
una
comunidad,
donde
gente
de
toda
condición
se
siente
parte
del
grupo
y
con
libertad
para
ejercer
sus
dones.
Y
cuarto,
que
esta
experiencia
es
proclamada
en
el
idioma
del
pueblo,
es
decir
de
una
forma
testimonial
y
narrativa
que
en
la
manera
más
simple
para
que
todos
entiendan
el
mensaje
(Sepúlveda
1994:72-‐73).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
80
fenómeno
socio-‐religioso,
por
tanto
"es
la
consecuencia
religiosa
y
de
fe
de
la
acción
de
Dios
por
su
Espíritu
Santo
que
irrumpió
en
Pentecostés
en
el
siglo
I
de
la
historia
cristiana"
(Campos
1995:58).
Segundo,
por
ser
un
movimiento,
produce
una
identidad
que
se
traduce
en
la
«pentecostalidad»
que
básicamente
es
un
estilo
de
vida
que
identifica
al
pentecostal.92
Esta
«pentecostalidad»
se
manifiesta
en
las
diversas
formas
de
pentecostalismo
que
existen
actualmente,
caracterizándose
por
no
tener
"fronteras
ni
de
clase
ni
de
ideología,
ni
de
territorio
ni
de
confesión"
(Campos
1995:59).
Campos
también
deja
entrever
que
este
movimiento
tiene
una
base
oral,
tal
como
había
observado
Hollenweger,
al
decir
que
el
"primer
logos"
de
esta
experiencia
espiritual,
refiriéndose
a
su
primera
articulación
intelectual,
"es
el
'testimonio',
un
quehacer
narrativo
que
se
expresa
en
el
culto
y
que
halla
una
primera
racionalización
en
la
predicación
pública,
en
el
discurso
apologético
o
en
la
oración
(experiencia
contemplativa)."93
Ahora
bien,
¿cómo
se
relaciona
toda
esta
espiritualidad
con
el
fermento
de
transformación
social
que
los
pentecostales
parecerían
estar
germinando
en
América
Latina?
Ambos
autores
no
creen
que
la
espiritualidad
esté
reñida
con
el
compromiso
social.
La
experiencia
de
la
Iglesia
Pentecostal
Metodista
de
Chile,
como
otras
en
Brasil
y
Centro
América,
ha
demostrado
que
el
pentecostalismo
ya
no
está
es
la
etapa
de
auto-‐reclusión
y
separación
del
mundo,
sino
que
cada
vez
más
está
asumiendo
sus
responsabilidades
sociales
y
políticas
en
la
región.
En
este
sentido
Campos
dice
que
este
movimiento
ya
ha
producido
un
"impacto
social"
y
está
asumiendo
"formas
culturales
que
amenazan
con
desestructurar
la
hegemonía
religiosa
del
catolicismo
romano"
(Campos
1995:59).
Como
bien
diría
Sepúlveda,
la
conciencia
pentecostal
está
evolucionando
de
un
plano
simbólico
a
uno
más
histórico.
6. Aproximación protestante
92
Silveira
más
bien
lo
define
como
una
"mentalidad"
(Silveira
1995:117).
93
Citado
por
Míguez
Bonino
(1995:74-‐75).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
81
características
del
pentecostalismo
clásico.
Dentro
de
las
publicaciones
al
respecto
quisiéramos
por
lo
menos
mencionar
algunas
de
ellas
para
tener
una
idea
sobre
lo
que
se
está
haciendo
y
quiénes
están
escribiendo.
Quizás
los
trabajos
de
Douglas
Texeira
Monteiro
(Texeira
1979)
y
el
conocido
teólogo
liberacionista
Rubem
Alves
(Alves
1979)
sobre
los
nuevos
grupos
pentecostales,
son
los
primeros
de
su
clase
en
el
Brasil.
Estos
autores
discuten
el
carácter
empresarial
de
algunas
de
las
iglesias
neopentecostales,
concluyendo
que
su
éxito
en
gran
parte
se
debe
a
su
capacidad
de
seleccionar
y
atender
bien
su
mercado
de
"clientes"
que
buscan
satisfacer
sus
ansias
consumistas
de
bienes
espirituales.
Paul
Freston
hizo
otro
estudio
sobre
La
Iglesia
Universal
del
Reino
de
Dios
(Freston
1994),
fundada
en
1974
también
en
Brasil,
que
cuenta
con
millones
de
miembros
en
todo
el
mundo,
estaciones
de
radio
y
TV,
y
lleva
a
cabo
un
intenso
trabajo
de
propagación
de
su
fe
en
todos
los
continentes.
En
Centro
América,
el
teólogo
alemán
Heindrich
Schafer
publicó
el
libro
Protestantismo
y
crisis
social
en
América
Central
(Schafer
1992),
donde
hace
referencia
a
las
iglesias
neocarismáticas
El
Verbo,
Elim,
Shekinah,
El
Shaddai
de
Guatemala,
las
que
específicamente
trabajan
con
las
clases
medias
de
la
población.
El
argentino
Hilario
Wynarczyk,
carismático
y
miembro
de
la
Iglesia
Evangélica
Luterana
del
Río
de
la
Plata,
publicó
un
interesante
estudio
sobre
el
predicador
pentecostal
Carlos
Annacondia,
quien
es
considerado
como
el
padre
del
avivamiento
religioso
argentino
(Wynarczyk
1993).
También
en
argentina,
el
pastor
coreano
In
Sik
Hong
estudió
el
caso
de
las
iglesias
neocarismáticas,
específicamente
el
de
la
Iglesia
Bautista
del
Centro
de
Buenos
Aires.
Este
estudio
que
fue
su
tesis
doctoral
para
el
Instituto
Superior
de
Estudios
Teológicos
(ISEDET),
se
publicó
luego
bajo
el
título
de
¿Una
iglesia
posmoderna?
En
busca
de
un
modelo
de
iglesia
y
misión
en
la
era
posmoderna
(2001).
En
el
caso
peruano,
el
sociólogo
y
pastor
Oscar
Amat
y
León
(1996)
ha
investigado
sobre
el
carismatismo
evangélico
en
el
Perú,
centrándose
específicamente
en
su
propuesta
misionera
futura.
Este
es
un
trabajo
pionero
que
ha
sentado
algunas
bases
para
continuar
profundizando
en
el
tema.
Aparte
de
las
publicaciones,
es
preciso
anotar
también
los
esfuerzos
para
incentivar
el
diálogo
entre
el
sector
pentecostal-‐carismático
y
las
iglesias
históricas
a
nivel
de
talleres
y
conferencias.
En
tal
sentido,
la
Fraternidad
Teológica
Latinoamericana
(FTL)
y
la
Fundación
Kairós
de
Argentina,
convocaron
al
liderazgo
evangélico
de
su
país
para
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
82
reflexionar
en
torno
a
la
pregunta:
¿Hay
un
avivamiento
espiritual
en
Argentina?.
Cerca
de
ochenta
personas
se
reunieron
entre
las
que
estaban
representantes
pentecostales
y
carismáticos,
como
también
bautistas,
Hermanos
Libres,
presbiterianos,
metodistas
y
anglicanos
entre
otros.
Por
las
características
del
encuentro
no
se
formularon
conclusiones,
pero
como
dijo
René
Padilla,
director
de
Kairós,
se
dio
"el
primer
paso
en
lo
que
se
perfila
como
un
delicado
camino
de
acercamiento
y
diálogo"
entre
los
dos
grupos.94
Sin
duda,
todavía
temprano
para
interpretar
los
alcances
del
neopentecostalismo
en
toda
su
extensión.
Es
un
movimiento
nuevo
que
aún
sigue
creciendo
y
diversificándose
en
todo
sentido,
lo
cual
hace
difícil
establecer
una
tipología
precisa
y
adecuada
que
permita
un
análisis
justo
del
fenómeno.
Los
trabajos
protestantes
están
en
la
etapa
de
observación
y
procesamiento
de
información.
Por
el
momento
algo
es
claro,
que
las
corrientes
neopentecostales
tienen
dos
vertientes.
La
primera
es
el
de
una
secta
sincretista
que
poco
o
nada
tiene
que
ver
con
lo
evangélico.
El
pastor
y
sociólogo
presbiteriano
Leonildo
Silveira
Campos
dice
al
respecto:
"un
poderoso
sincretismo
está
operando,
uniendo
tradiciones
católico-‐romanas,
africanas
e
indígenas,
sazonadas
con
un
vocabulario
pentecostal
de
origen
protestante."
(Silveira
1995:111).
Esta
alusión
al
carácter
sincretista
del
neopentecostalismo
a
la
larga
podría
aflojar
las
tensiones
en
el
sector
evangélico.
El
hecho
de
que
algunos
de
estos
grupos
se
perfilen
más
dentro
de
un
contexto
sectario
que
94 Este evento se realizó en las instalaciones del Centro Kairós, Buenos Aires, los días 3 y 4 de abril de
1997. Tomado de la Agencia Latinoamericana y Caribeña de Comunicación (ALC), 17 de abril, 1997.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
83
protestante,
sin
duda
los
alejaría
definitivamente
del
evangelicalismo
latinoamericano.
Pero
Silveira
va
un
poco
más
allá
y
añade:
"En
el
lugar
y
bajo
el
rótulo
de
'pentecostalismo',
¿no
estará
surgiendo
una
nueva
religión?
Si
esto
fuese
verdad,
¿qué
tipos
de
relaciones
podrá
mantener
el
protestantismo
histórico
con
una
religión
en
constante
proceso
de
mutación?"
(Silveira
1995:124).95
Esta
es
la
pregunta
que
sólo
se
podrá
contestar
conforme
los
hechos
se
vayan
sucediendo.
La
segunda
vertiente
apunta
directamente
al
otro
extremo,
pues
estudiosos
como
Samuel
Escobar
piensan
que
más
bien
el
protestantismo
popular
—algunos
creen
que
los
nuevos
pentecostales
son
justamente
la
expresión
evangélica
de
religiosidad
popular—
puede
ser
la
"fuente
religiosa
de
nuevas
formas
de
participación
política
y
social
de
las
clases
y
subculturas
emergentes
que
están
cambiando
el
mapa
socio-‐político
de
la
región"
(Escobar
1994:112).
De
ser
así
bien
se
podría
esperar
entonces
que
este
movimiento
también
sea,
como
Escobar
mismo
dice,
la
fuerza
misionera
que
termine
la
obra
en
América
Latina
y
haga
misión
en
otras
partes
del
mundo
(112).
En
un
sentido
esto
ya
se
está
ocurriendo,
pues
las
corrientes
neo-‐pentecostales
se
han
convertido
en
"la
punta
de
lanza"
del
crecimiento
de
la
comunidad
evangélica
en
la
región
(Deiros
1994).
Sin
embargo,
lo
que
todavía
está
por
verse
es
si
las
denominaciones
históricas
aceptarán
este
papel
o
si
más
bien
optarán
por
separarse
de
ellas.
Tocaremos
el
tema
misiológico
en
la
última
parte
de
nuestro
estudio.
95
El
historiador
suizo
Jean-‐Pierre
Bastian
comenta
en
su
Historia
del
protestantismo
latinoamericano
(1990),
que
América
Latina
está
en
el
período
de
la
"domesticación
del
protestantismo",
pues
la
cultura
tradicional
latinoamericana
que
es
una
cultura
católica
y
mágica,
está
subsistiendo
bajo
nuevas
apariencias
que
en
este
caso
es
el
de
los
diversos
pentecostalismos.
Aun
cuando
el
planteamiento
de
Bastian
suene
parecido
al
de
Silveira
en
un
sentido,
es
bueno
notar
que
el
primero
tiene
una
manera
particular
de
entender
el
protestantismo
en
América
Latina
al
punto
que
prácticamente
no
los
considera
parte
del
sector
protestante.
Silveira
tiene
una
mejor
comprensión
teológica
e
histórica
del
evangelicalismo
latinoamericano,
y
por
tanto
ubica
al
pentecostalismo
en
su
debido
lugar.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
84
Pautas
para
interpretar
el
neopentecostalismo
Un
segundo
grupo
viene
del
sector
carismático
católico
que
se
introduce
en
el
mundo
evangélico
bajo
la
forma
de
un
movimiento
de
renovación
y
no
de
ruptura
con
alguna
iglesia
en
particular
(Amat
1996:10).
Son
grupos
que
siguiendo
la
ola
de
renovación
carismática
de
los
años
1970,
prefirieron
quedarse
en
sus
propias
parroquias
con
el
fin
de
cambiarlas
por
dentro.
A
través
de
los
años
y
de
mucho
esfuerzo,
algunos
vieron
que
todo
era
inútil
y
decidieron
más
bien
salir
del
tutelaje
de
los
sacerdotes
y
empezar
nuevas
iglesias
de
corte
evangélico.
El
último
grupo
está
relacionado
con
algunos
movimientos
latinoamericanos.
Los
primeros
provienen
del
Brasil
que
han
establecido
iglesias
con
ritos
y
prácticas
muy
particulares,
como
Dios
es
Amor
(Deus
é
Amor)
y
Pare
de
Sufrir
(Igreja
Universal
do
Reino
de
Deus).
Otra
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
85
corriente
viene
de
Centro
América,
específicamente
de
las
iglesias
Elim
y
El
Shaddai
de
Guatemala,
las
que
introdujeron
en
la
región
la
«liturgia
judaizante»
y
la
«cartografía
espiritual»,
respectivamente.
Por
último
están
las
iglesias
relacionadas
con
el
Movimiento
Carismático
Internacional
de
Colombia,
liderado
por
César
Castellanos
y
su
estrategia
G-‐12
—Gobierno
de
los
12—
que
muchas
iglesias
en
todo
el
mundo
adoptaron
como
suyas.
No
todos
estos
grupos
se
identifican
con
las
entidades
nacionales
que
representan
a
los
evangélicos.
Tampoco
tienen
la
tendencia
sectaria
de
aislarse,
sino
más
bien
tratan
de
ganar
a
los
sectores
más
influyentes
de
la
sociedad
con
el
fin
de
tener
un
papel
más
visible
donde
operan.
Por
lo
general,
muchos
de
estos
grupos
se
autodenominarían
evangélicos
aun
cuando
esto
no
signifique
necesariamente
que
encajan
plenamente
en
este
sector.
En
un
continente
donde
todavía
un
70%
se
confiesa
católico,
se
torna
muy
difícil
no
estar
identificado
con
ninguna
agrupación.
Una
segunda
pregunta
tiene
que
ver
con
sus
prácticas
y
doctrinas.
¿Este
nuevo
pentecostalismo
mantiene
la
misma
tradición
teológica
y
ética
que
el
pentecostalismo
clásico?
¿De
dónde
provienen
sus
prácticas
doctrinales
y
códigos
de
conducta?
Teológicamente
hablando,
y
a
riesgo
de
caer
en
un
reduccionismo,
podríamos
decir
que
el
énfasis
doctrinal
del
neopentecostalismo
se
centra
principalmente
en
cuatro
áreas:
el
culto
y
la
renovación
de
la
alabanza;
el
gobierno
de
iglesia
y
la
recomposición
de
la
estructura
de
liderazgo;
la
cosmología
y
la
batalla
con
el
mundo
espiritual;
y
la
nueva
ética
alrededor
del
llamado
«evangelio
de
la
prosperidad».
Aquellos
elementos
que
tradicionalmente
han
identificado
al
pentecostalismo
clásico,
tales
como
el
énfasis
en
la
salvación
personal
por
gracia
divina,
la
glosolalia
como
marca
distintiva
del
pentecostal
y
el
discurso
apocalíptico,
prácticamente
han
quedado
atrás.
Míguez
Bonino
explica
esta
situación
diciendo
que
este
movimiento
tiene
otra
"racionalidad"
distinta
a
la
del
pentecostalismo
clásico.
Por
estar
más
vinculado
a
una
nueva
dinámica
social
que
se
viene
dando
en
el
continente,
el
neopentecostalismo
"genera
otro
tipo
de
adhesión
más
ligada
al
'consumo
de
bienes
religiosos'
que
a
la
incorporación
activa
a
un
sujeto
intencional"
(Míguez
1995:59).
Esta
observación
es
muy
importante
cuando
llegamos
al
plano
ético,
por
la
sencilla
razón
que
la
Biblia,
el
libro
de
conducta
de
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
86
todo
evangélico,
en
muchos
casos
se
está
convirtiendo
en
un
mero
objeto
religioso
que
los
fieles
buscan
no
para
regir
sus
vidas,
sino
para
usarlo
como
amuleto
de
protección
y
buena
suerte.
Para
el
pentecostal
latinoamericano
como
para
todo
evangélico,
la
Biblia
siempre
ha
sido
la
única
regla
de
fe
y
conducta
para
toda
ocasión.
Aun
los
códigos
éticos
más
estrictos
se
obedecían
si
ellos
estaban
"respaldados"
por
la
Palabra
(sin
importar
si
carecían
de
una
buena
exégesis
o
se
forzaban
los
textos).
Pero
la
conducta
personal
no
agota
la
ética,
por
lo
menos
no
si
pensamos
en
la
ética
evangélica
y
el
mundo
pentecostal.
La
vida
de
austeridad
y
sacrificio
que
también
caracterizó
al
pentecostalismo,
ya
no
se
ve
en
dentro
del
neopentecostalismo
que
más
bien
ha
optado
por
todo
lo
contrario:
el
consumismo
y
la
suntuosidad.
Para
muchos,
el
llamado
«Evangelio
de
la
Prosperidad»
se
ha
convertido
en
su
carta
de
presentación
y
estilo
de
vida.
Bajo
las
premisas
de
que
todo
hijo
de
Dios
debe
vivir
como
príncipe
porque
su
Padre
es
Rey;
y
que
cuanto
más
das
a
Dios,
más
vas
a
recibir,
el
neopentecostalismo
está
también
logrando
atraer
a
un
sector
de
clase
media
que
fácilmente
se
identifica
con
este
tipo
de
mensaje.
La
aureola
de
éxito
que
despliegan
sus
líderes
(viajes,
ropa
de
diseñadores,
relojes
costosos
y
autos
de
lujo),
son
algunas
señales
de
la
bendición
divina
que
se
puede
recibir
ahora.
Esto,
sumado
al
uso
de
los
medios,
como
TV
y
radio,
completan
la
figura
de
prosperidad
y
éxito
que
se
quiere
comunicar.
Una
última
pregunta
está
relacionada
con
la
influencia
social
y
misiológica
que
el
neopentecostalismo
pudiera
ejercer
ahora
y
en
los
próximos
años.
¿Este
movimiento
tiene
las
condiciones
para
llevar
adelante
los
cambios
socio-‐económico-‐políticos
que
Latinoamérica
necesita?
¿Podrán
los
neopentecostales
ayudar
en
la
tarea
misionera
que
el
sector
evangélico
ha
tomado
como
una
prioridad
a
partir
de
la
década
de
1980?
Estas
dos
preguntas
son
difíciles
de
contestar
porque
todavía
no
se
han
hecho
muchos
estudios
que
arrojen
luz
al
respecto.
Se
ha
escrito
suficiente
sobre
la
participación
evangélica
en
los
procesos
políticos
de
varias
naciones
(Brasil,
Guatemala,
Nicaragua,
Chile,
Perú),96
pero
la
influencia
directa
que
el
neopentecostalismo
está
teniendo
en
este
campo
todavía
es
difícil
96
Entre
las
muchas
obras
podemos
citar
D.
Stoll,
Is
Latin
America
Turning
Protestant?
(1990);
D.
Martin,
Tongues
of
Fire
(1990);
FTL,
De
la
marginación
al
compromiso.
Los
Evangélicos
y
la
política
en
América
Latina
(1991);
Paul
Freston,
Evangélicos
na
política
brasileira:
Historia
ambígua
e
desafío
ético
(1994b).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
87
de
precisar
principalmente
porque
es
un
movimiento
nuevo,
y
porque
carecemos
de
estadísticas
para
hacer
alguna
proyección
seria.
Con
respecto
a
la
pregunta
misiológica
tenemos
más
dificultades
todavía
porque
sobre
este
punto
en
particular
no
tenemos
muchos
datos
disponibles.
En
esta
área
los
evangélicos
ya
vienen
actuando
desde
1987
cuando
cientos
de
delegados
de
las
diversas
iglesias
evangélicas
se
reunieron
en
Brasil
para
el
primer
Congreso
Misionero
Ibero-‐Americano
(COMIBAM)
a
nivel
continental.
Allí
se
definieron
las
pautas
a
seguir
para
continuar
haciendo
misiones
al
interior
de
la
región
e
impulsar
las
misiones
hacia
los
países
musulmanes
particularmente.
A
la
fecha
este
proyecto
continúa,
pero
no
hay
mucha
información
sobre
la
participación
del
movimiento
neopentecostal
en
esta
empresa.
Lo
que
se
puede
observar
es
que
iglesias
como
A
Igreja
Universal
do
Reino
de
Deus
(IURD)
tienen
sucursales
en
otras
naciones
alrededor
del
mundo,
pero
parecería
que
es
un
esfuerzo
motivado
más
por
un
espíritu
empresarial
que
por
un
sentido
de
responsabilidad
de
cumplir
con
la
Gran
Comisión.
La
observación
del
publicista
Pablo
Tramannoni
tiene
sentido
cuando
explica
la
motivación
que
hay
detrás
de
la
IURD
al
hablar
de
la
propagación
de
su
fe:
Se
puede
percibir,
con
éxito,
que
la
IURD
logró
difundir
entre
sus
fieles
la
idea
que
todos
son
“promotores
de
venta”
del
“Reino
de
Dios”
y
no
solamente
los
obreros,
pastores
y
obispos,
lo
que
permite
la
participación
de
un
gran
número
de
propagandistas
convictos
y
la
formación
de
un
cuerpo
externo
de
ventas,
formado
y
reclutado
por
medio
de
un
eficaz
proceso
de
marketing
interno. Así,
las
personas
logran
realimentar
continuamente
el
flujo
de
personas
que
van
al
templo.97
97 Pablo Tramannoni Pozzi, Marketing religioso: La estrategia de marketing que la Iglesia Universal del
Reino
de
Dios
utiliza
en
la
ciudad
de
Rosario.
Tesis
presentada
para
la
obtención
del
título
de
licenciatura
en
publicidad.
Universidad
Abierta
Interamericana,
Facultad
de
Ciencias
de
la
Comunicación
–
Rosario.
Junio
de
2006.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
88
Identidad
evangélica
latinoamericana
El
misiólogo
peruano
Samuel
Escobar
dice
que
los
evangélicos
en
América
Latina
padecen
de
una
falta
de
identidad
generada
justamente
por
el
pluralismo
religioso
en
el
cual
se
vive
actualmente.
Afirma
que
el
evangélico
sabe
que
es
evangélico
porque
no
es
católico,
pero
no
puede
argumentar
nada
más.
Para
Escobar
la
herencia
protestante
es
la
que
define
la
identidad
evangélica.
Y
esta
herencia
se
expresa
por
lo
menos
en
tres
áreas.
Primero,
en
la
teología
de
la
Reforma,
es
decir:
sola
fide,
sola
scriptura,
sola
gratia
y
solo
Christo.
Segundo,
en
la
pasión
evangelizadora.
Tercero,
la
piedad
personal
testimoniada
por
un
estilo
de
vida
diferente.
Por
último,
una
conciencia
de
servicio
y
obligación
social
(Escobar
s/f:4-‐5).
Si
éstas
son
las
marcas
que
tradicionalmente
han
identificado
al
evangélico
latinoamericano,
¿cuáles
son
las
características
de
una
teología
evangélica?
En
tercer
lugar
es
una
teología
pneumatológica,
es
decir
que
toma
en
serio
el
papel
que
el
Espíritu
Santo
tiene
no
sólo
en
el
proceso
de
interpretación
de
las
Escrituras,
sino
también
en
su
obra
personal
en
la
vida
de
los
seres
humanos.
Este
aspecto
es
clave
para
entender
como
actuar
frente
al
mundo
espiritual
del
cual
los
latinoamericanos
son
tan
sensibles.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
89
En
cuarto
lugar
es
una
teología
misiológica,
pues
acepta
el
mandato
de
Jesucristo
de
llevar
el
evangelio
a
todos
los
confines
de
la
tierra.
Esto
implica
que
la
Palabra
de
Dios
ha
sido
dada
"para
todas
las
generaciones,
y
que
la
gente
está
invitada
a
responder
en
su
propia
situación
concreta"
(Padilla
1982/1983:34-‐35).
98
Algunos
trabajos
que
tratan
estos
temas
son
Ari
Pedro
Oro,
"O
discurso
dos
pregadores
electrónicos"
(1991),
Alejandro
Frigerio,
El
Pentecostalismo
en
Argentina
(1994)
y
Harold
Hernández,
La
Iglesia
Dios
es
Amor:
Demonismo,
brujería,
milagro
y
fundamentalismo
(1994).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
90
NUEVE
La
renovación
litúrgica
que
los
carismáticos
comenzaron
hacia
fines
de
los
años
60,
ha
visto
su
cumplimiento
en
estas
tres
últimas
décadas
con
las
nuevas
formas
de
adoración
donde
los
estilos
musicales
contemporáneos,
danzas
y
señales
milagrosas
han
llegado
a
ocupar
un
lugar
preponderante
en
las
iglesias.
La
adoración
ha
dejado
de
ser
un
ritual
religioso
y
se
ha
convertido
más
bien
en
una
celebración
dominical.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
91
La
renovación
del
culto
concuerda
plenamente
con
los
postulados
de
la
Lluvia
Tardía
que,
como
dijimos
anteriormente,
tenía
como
uno
de
sus
principios
restaurar
la
adoración
en
la
iglesia
(Melton
1989:46-‐47),
tema
con
el
cual
el
neopentecostalismo
se
ha
identificado
plenamente.
David
Fischer
(1992:12-‐13),99
fundador
del
Simposio
Internacional
de
Alabanza
y
Adoración
e
intérprete
moderno
del
movimiento
restauracionista,
afirma
que
David
Fischer
no
está
solo
en
esta
manera
de
concebir
la
adoración.
Steve
Griffing,
otro
líder
de
los
Simposios
de
Adoración,
llega
a
las
mismas
conclusiones
que
Fischer
usando
pasajes
como
Deuteronomio
12:1-‐14
y
Jueces
21:25.
Para
Griffing,100
Deuteronomio
trata
exclusivamente
con
la
adoración
en
la
tierra
prometida.
En
especial,
toma
los
versículos
8
y
9
—No
haréis
como
todo
lo
que
hacemos
nosotros
aquí
y
ahora,
cada
uno
lo
que
bien
le
99 David Fischer organizó los Simposios de Adoración y Alabanza en las décadas de 1980 y 1990. Ha
viajado
alrededor
del
mundo
enseñando
en
las
iglesias
como
restaurar
la
adoración
siguiendo
el
modelo
del
tabernáculo
de
David.
Ha
fundado
Living
Word
Institute
of
Worship
y
es
el
director
de
Living
Word
Bible
College.
Fischer
es
pastor
titular
de
Living
Waters
Christian
Fellowship
en
Pasadena,
California.
Tomado
de
<http://zionsong.com/wslinks.html>
Consultado
el
10
de
agosto,
1999.
100
Tomado
del
bosquejo
Worship
in
the
Land
of
Promise:
The
Liturgy
of
the
Land.
En
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
92
parece,
porque
hasta
ahora
no
habéis
entrado
al
reposo
y
a
la
heredad
que
os
da
Jehová—
donde
él
ve
que
los
que
entraron
a
la
tierra
prometida
tuvieron
que
vivir
y
adorar
bajo
una
ley
distinta
a
la
ley
del
desierto.
Si
comparamos
los
versículos
1
y
8,
dice
Griffing,
entonces
veremos
que
el
pueblo
de
Dios
tenía
que
poner
de
lado
su
propio
entendimiento
sobre
la
adoración
y
aceptar
más
bien
una
ley
litúrgica
universal.
Este
cambio
de
actitud,
de
acuerdo
al
versículo
9,
tiene
que
darse
a
fin
traer
el
“reposo
y
la
heredad”
del
Señor,
las
cuales
deben
ser
vividas
en
comunidad
y
no
individualmente.
Para
Griffing
esto
elimina
la
competencia
espiritual
puesto
que
ni
aun
el
creyente
más
espiritual
podrá
entrar
a
la
tierra
prometida
sin
el
resto
de
la
comunidad.
En
la
teología
de
la
restauración,
el
elemento
profético
juega
un
papel
muy
importante.
De
ahí
que
Fischer
(1992:19,21)
afirme
que
esta
restauración
del
culto
ya
había
sido
profetizada
por
Amós
9:11
donde
dice:
“En
aquel
día
levantaré
el
tabernáculo
caído
de
David
y
cerraré
sus
brechas.
Reconstruiré
sus
ruinas
y
los
edificaré
como
en
el
tiempo
pasado”.101
Asimismo,
Fischer
encuentra
que
el
apóstol
Jacobo
en
el
libro
de
los
Hechos
15:13-‐18,
hace
la
conexión
entre
la
alabanza
del
Tabernáculo
de
David
y
la
Iglesia
en
el
101 En América Latina, Rony Chávez amplió y contextualizó las ideas de Fischer en su libro El
Tabernáculo
caído
de
David
(Vol.2,
1985).
Chávez
es
un
dentista
costarricense
que
fue
muy
impactado
por
el
movimiento
restauracionista
de
Fischer.
Es
el
fundador
del
Centro
Cristiano
de
San
José,
en
la
capital
de
Costa
Rica,
que
congrega
miles
de
creyentes.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
93
Nuevo
Testamento,
al
decir
que
la
“Iglesia
es
el
cumplimiento
de
la
profecía
de
la
restauración”
de
la
profecía
de
Amós.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
94
haríamos
bien
en
traducir
‘casucha’.
Por
tanto,
no
hay
en
Amós
ni
la
más
ínfima
alusión
a
la
restauración
del
sistema
cultual
de
David
en
nuestro
tiempo.”102
Para
el
movimiento
neopentecostal
las
iglesias
que
están
experimentando
la
“lluvia
tardía”
son
aquellas
que
a
simple
vista
se
identifican
por
su
estilo
de
culto
festivo,
y
por
las
manifestaciones
carismáticas
que
allí
se
observan.
Estas
pueden
ser
iglesias
independientes
o
de
reciente
formación,
como
también
iglesias
tradicionales
que
se
han
pentecostalizado
y
que
en
muchos
casos
se
han
separado
del
seno
de
sus
denominaciones.
Si
bien
un
sector
evangélico
podría
argüir
aun
en
las
iglesias
denominacionales
Dios
también
hace
obras
maravillosas
como
la
conversión
de
gente
y
sanidades,
no
se
puede
ignorar
que
la
tendencia
actual
es
preferir
las
iglesias
de
corte
carismático
porque
vivimos
en
una
época
donde
lo
visual
y
espectacular
se
han
convertido
en
la
norma
para
evaluar
un
evento.
Siendo
así
no
sería
de
exagerado
decir
entonces
que
el
movimiento
restauracionista
todavía
tiene
futuro
en
estas
tierras.
2. El culto neopentecostal103
Uno
de
los
aspectos
más
innovadores
del
movimiento
neopentecostal
ha
sido
la
forma
en
que
han
desarrollado
sus
cultos
y
su
estructura
misionera.
Para
ellos
ambos
elementos
van
juntos.
Se
reúnen
en
sus
iglesias
para
celebrar
y
adorar
a
Dios,
y
salen
luego
a
las
calles
para
anunciar
su
mensaje
de
proselitismo
y
conversión
de
maneras
novedosas
siguiendo
en
muchos
casos
estrategias
de
publicidad
y
captación
de
mercado
cuidadosamente
estudiadas
a
fin
de
tener
éxito
en
su
empresa.
El
culto
neopentecostal
tiene
mucho
parecido
con
la
del
pentecostalismo
clásico,
pero
incorpora
nuevos
componentes
a
fin
de
conseguir
más
emocionalismo
y
dramatismo
que
es
buscado
y
apreciado
por
sus
oyentes.
Veamos
en
un
simple
cuadro
las
diferencias
más
comunes
que
existen
entre
estas
dos
prácticas
litúrgicas,
tomando
ciertos
elementos
que
se
dan
en
cualquier
servicio
dominical.
102 Moisés Chávez. El Meneíto del Rey David: Teología de la Restauración de la Danza Davídica. Págs.
49-‐50.
103
Para
un
estudio
detallado
sobre
el
culto
neopentecostal,
ver
Miguel
Ángel
Palomino,
¿Qué
le
pasó
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
95
PENTECOSTALES
CLASICOS
NEOPENTECOSTALES
Testimonio
personal
sobre
conversión,
Testimonios
sobre
milagros
y
prosperidad
sanidad,
llenura
del
Espíritu
Santo
o
económica
o
respuesta
a
alguna
otra
oración
Oraciones
de
fe
en
el
Espíritu
Oraciones
de
Guerra
espiritual
Música
improvisada
Música
bien
elaborada
con
acompañamiento
vocal
e
instrumental
Movimientos
corporales:
palmear,
levantar
los
Danzas
litúrgicas,
coreografías,
cantar
de
pie
brazos,
cantar
de
pie
algunos
himnos
y
coros
todo
el
tiempo
Bautismo
en
el
Espíritu
manifestado
con
Descanso
en
el
Espíritu
manifestado
con
risa
espasmos
y
glosolalia
santa,
desmayos,
convulsiones
Predicación
narrativa
y
alegórica
Predicación
exhortativa
arengando
a
la
congregación
a
reclamar
las
promesas
divinas
y
dar
a
Dios
conforme
a
la
ley
de
la
siembra
y
la
cosecha
Ofrendas
y
diezmos
para
mantener
el
trabajo
Donaciones
y
diezmos
para
mantener
de
la
iglesia
local,
particularmente
la
diferentes
ministerios
como
radio,
TV,
compra
evangelización
de
propiedades,
etc.
Templos
sin
decoraciones,
sólo
con
una
cruz
Uso
de
símbolos
sagrados
como
el
arca,
visible,
púlpito
central,
inscripciones
bíblicas
tabernáculo,
banderolas,
objetos
ungidos.
La
en
las
paredes
cruz
y
el
púlpito
prácticamente
han
desaparecido
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
96
3. La
música
en
el
culto
neopentecostal
En
la
década
de
1980
la
“iglesia
electrónica”
hizo
sentir
su
presencia
haciendo
que
tanto
las
nuevas
iglesias
pentecostales
como
algunas
históricas
asimilen
e
imiten
los
programas
norteamericanos
Club
PTL
y
Club
700,
optando
de
esta
manera
por
los
que
llamaríamos
una
liturgia
televisiva.
El
comunicador
social
Rolando
Pérez
advierte
que
en
este
tipo
de
culto
hay
una
apropiación
significativa
de
la
estructura
del
mundo
del
espectáculo.
Afirma
Pérez
que
104 El teólogo español José Grau habla de este tipo de música en Pensamiento Cristiano ,
Nro.80.
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
97
por
la
palabra
estridente,
por
los
aplausos
y
los
cantos
entonados
con
mucho
ritmo.
(Pérez-‐Vela
1996:12)
Es
también
en
estos
años
que
algunas
de
estas
iglesias
empiezan
a
comprar
o
alquilar
teatros
y
cinemas
para
convertirlos
en
templos,
algo
que
no
se
había
visto
antes
y
que
continúa
hasta
el
día
de
hoy.105
En
la
década
de
1990
el
continente
comenzó
a
experimentar
la
llamada
«renovación
de
la
alabanza».
Lo
que
empezó
con
la
música
del
conjunto
Restauración
de
la
iglesia
Verbo
de
Vida
de
Guatemala
y
los
cantos
de
Marcos
Witt,106
cambió
radicalmente
la
himnología
evangélica.
Hoy
ya
es
una
norma
ver
los
servicios
un
conjunto
vocal
en
la
plataforma
apoyando
al
director
de
canto,
como
también
ver
a
la
congregación
cantar
de
pie
por
períodos
largos
mirando
las
canciones
en
un
retroproyector.
Ya
no
llama
la
atención
que
la
música
se
acompañe
con
las
palmas
o
levantando
las
manos,
lo
cual
hasta
hace
algunos
años
era
característica
exclusiva
del
pentecostalismo.
La
gente,
sin
duda,
prefiere
este
tipo
de
culto
más
vivo
que
se
desarrolla
en
un
ambiente
de
celebración,
y
los
dirigentes
neopentecostales
están
listos
a
aprovechar
al
máximo
esta
demanda
pues
han
encontrado
que
la
música
es
también
un
buen
instrumento
para
llenar
sus
iglesias.
4. La industria musical
Pero
la
música
en
la
iglesia
también
tiene
otra
dimensión.
El
discurso
musical
está
respaldado
por
toda
una
industria
poderosa
y
millonaria
que
se
nutre,
como
habíamos
mencionado
anteriormente,
de
esa
mentalidad
de
consumo
que
caracteriza
a
los
neopentecostales.
La
música
de
Marcos
Witt
es
quizás
la
que
más
se
vende,
pero
ahora
hay
otros
cantantes
que
también
han
creado
su
circuito
musical.
Aquí
encontramos
a
famosos
artistas
del
espectáculo
que
luego
de
hacerse
evangélicos
siguen
atrayendo
público
a
sus
105 En el caso específico de Lima, esta tendencia comienza a principios de 1980, cuando la iglesia Casa
de
Dios,
Puerta
del
Cielo
adquiere
el
cine
28
de
Julio
en
La
Victoria,
distrito
populoso
de
gente
pobre
y
clase
trabajadora.
Poco
más
tarde
Jimmy
Swaggart
compraría
el
teatro
Azul,
en
Santa
Beatriz,
para
las
Asambleas
de
Dios.
Y
en
los
últimos
años
las
iglesias
de
corte
carismático
han
venido
usando
los
cines
San
Antonio,
El
Pacífico
y
el
teatro
Colina
en
el
sector
de
clase
media
de
Miraflores,
y
también
el
cine
Western
en
Lince.
106
Marcos
Witt
nació
en
México
de
padres
norteamericanos
que
trabajaban
como
misioneros
allí.
Es
músico
profesional
muy
reconocido
de
quien
se
dice
es
el
artífice
de
la
renovación
musical
carismática
en
Latinoamérica.
Sus
discos
se
venden
por
miles,
lo
mismo
que
sus
libros
Adoremos
(Witt
1993)
y
¿Qué
hacemos
con
estos
músicos?
(Witt
1995).
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
98
escenarios,
sólo
que
esta
vez
para
escuchar
letras
religiosas
con
melodías
y
ritmos
populares.
Así
tenemos
por
ejemplo
a
los
cantantes
puertorriqueños
Richie
Ray
y
Bobby
Cruz,
otrora
conocidos
como
los
reyes
de
la
salsa107;
o
la
cantante
mexicana
Yuri;
y
el
conocido
dominicano
Juan
Luis
Guerra,
quien
popularizó
el
merengue
a
nivel
mundial.
No
cabe
duda
que
en
tanto
el
protestantismo
siga
creciendo
en
América
Latina,
éstos
y
otros
artistas
seguirán
produciendo
discos
y
llenando
teatros
y
estadios.
Los
evangélicos
ya
no
son
los
de
antes,
y
como
muchos
dicen
hoy
la
palabra
de
Dios
ya
no
viene
en
ternos
apretados,
en
baladas
mexicanas
tocadas
con
guitarra
ni
menos
en
la
forma
de
«coritos»
que
se
tocaban
con
panderos
en
los
cultos
al
aire
libre.
Los
cristianos
ahora
son
rockeros
y
raperos,
saben
de
música
pop,
de
recitales
masivos,
de
hits
en
las
radios,
y
de
megaestrellas
en
giras
por
el
mundo
a
quienes
siguen
con
avidez.
Todo
esto,
según
lo
afirman,
implica
contextualización
y
expansión
del
mensaje
del
evangelio.
Para
las
nuevas
generaciones
de
evangélicos
la
música
y
el
baile
son
de
Dios.
El
diablo
es
un
usurpador
de
algo
que
no
le
pertenece.
Los
evangélicos
de
hoy
están
revalorizando
la
cultura
pop
expresada
en
la
música,
literatura,
cine
y
otras
formas
populares.
Las
radios,
la
televisión
y
el
Internet
han
ayudado
a
traspasar
esta
frontera
que
antaño
parecía
infranqueable
para
el
creyente.
El
nuevo
estilo
musical
en
boga,
conocido
como
alabanza
y
adoración,
es
una
mezcla
de
pop
ochentero
y
balada
romántica,
con
letras
que
hablan
de
amor—amor
a
Dios—que
está
llevando
a
estudiar
esta
tendencia
llamada
ahora
la
«feminización»
de
la
música
cristiana.108
Desde
que
Jaci
Velásquez
ganó
el
disco
de
oro
en
los
EEUU
con
su
álbum
Mi
Corazón,
(2001),
muchos
artistas
cristianos
tienen
ahora
contratos
con
Sony,
EMI
y
BMG.
Popstars
evangélicos
se
suman
a
otros
de
sellos
cristianos
como
Hossanna!,
CanZion
y
Word.
Todo
esto
nos
habla
de
una
industria
musical
que
revierte
millones
de
dólares
a
las
grandes
disqueras
mundiales.
El
éxito
de
sus
estrellas
viene
por
los
discos
vendidos,
por
la
cantidad
mn0001637741/discography/all
108
Ver
Holly
Pivec,
La
feminización
de
la
iglesia
(2006)
http://www.shadowmountain.org/Content/HtmlImages/Public/Documents/General/EBI/Espanol/La%20fe
minizaci%C3%B3n%20de%20la%20iglesia.pdf
Pentecostalismos
y
evangelicalismo
99
de
giras
internacionales
que
hacen
y
por
su
convocatoria
en
vivo.
Este
es
un
fenómeno
que
en
los
Estados
Unidos
ocurre
hace
décadas,
pero
que
en
América
Latina
es
relativamente
nuevo.
5. Danza litúrgica
Hubo
un
tiempo
cuando
la
iglesia
evangélica
satanizó
o
anatemizó
todo
lo
nuevo
en
cuanto
al
uso
en
el
culto
de
instrumentos
musicales
fuera
del
órgano
o
piano,
y
de
cantos
congregacionales
con
nuevos
estilos
distintos
de
los
himnos
clásicos.
Naturalmente,
la
danza
o
movimientos
corporales
para
acompañar
los
cánticos
en
la
iglesia
estaban
vetados.
En
los
últimos
años
las
llamadas
«danzas
litúrgicas»,
principalmente
tomadas
de
la
cultura
judaica,
se
han
popularizado
al
igual
que
las
coreografías
cristianas.
La
danza
es
un
medio
de
comunicación
social,
y
ha
existido
desde
tiempos
inmemorables
para
organizar
las
tareas
comunitarias
de
los
pueblos.
Nunca
se
sabrá
en
qué
momento
alguien
alzó
los
brazos
por
primera
vez
y
dio
un
giro
y
unos
leves
pasos
hacia
un
lado
y
hacia
otro—y
bailó—,
pero
en
todas
las
culturas
se
baila
y
se
danza.
En
México
los
aztecas
danzaban
para
dar
gracias
a
sus
dioses,
y
en
el
Perú
fue
el
Taki
Onqoy,
la
danza
de
la
enfermedad
y
de
la
fertilidad,
el
ritual
religioso
más
extendido
(ver
el
capítulo
4).
Porque
Faraón
entró
cabalgando
con
sus
carros
y
su
gente
de
a
caballo
en
el
mar,
y
Jehová
hizo
volver
las
aguas
del
mar
sobre
ellos;
mas
los
hijos
de
Israel
pasaron
en
seco
por
en
medio
del
mar.
Y
María
la
profetisa,
hermana
de
Aarón,
tomó
un
pandero
en
su
mano,
y
todas
las
mujeres
salieron
en
pos
de
ella
con
panderos
y
danzas.
Y
María
les
respondía:
Cantad
a
Jehová,
porque
en
extremo
se
ha
engrandecido;
ha
echado
en
el
mar
al
caballo
y
al
jinete.
(Ex.15.19-‐21)
Pero
también
las
Escrituras
registran
la
danza
de
la
muerte
de
Juan
el
Bautista.
Mateo
14:5-‐
12
nos
habla
de
la
joven
mujer
que
baila
para
Herodes.
No
sabemos
su
nombre
ni
tampoco
lo
que
hizo
en
el
baile,
sólo
que
su
danza
conmovió
a
Herodes
al
punto
que
éste
le
juró
darle
todo
lo
que
ella
pidiese,
a
lo
cual
la
joven
dijo:
“Dame
aquí
en
un
plato
la
cabeza
de
Juan
el
Bautista.
Entonces
el
rey
se
entristeció;
pero
a
causa
del
juramento,
y
de
los
que
estaban
con
él
a
la
mesa,
mandó
que
se
la
diesen,
y
ordenó
decapitar
a
Juan
en
la
cárcel.
Y
fue
traída
su
cabeza
en
un
plato,
y
dada
a
la
muchacha;
y
ella
la
presentó
a
su
madre.“
Otro
incidente
relacionado
con
el
canto
es
el
que
registra
Éxodo
32:17-‐19.
Luego
que
Dios
decide
perdonar
al
pueblo
israelita
su
pecado
de
idolatría,
Moisés
y
Josué
bajan
del
monte
santo
mientras
descienden
Josué
oye
el
ruido
y
los
gritos
del
pueblo,
y
le
dice
a
Moisés:
“Se
oyen
en
el
campamento
gritos
de
guerra.
Pero
Moisés
respondió:
«Lo
que
escucho
no
son
gritos
de
victoria,
ni
tampoco
lamentos
de
derrota;
más
bien,
lo
que
escucho
son
canciones.»
Y
aconteció
que
cuando
él
llegó
al
campamento,
y
vio
el
becerro
y
las
danzas,
ardió
la
ira
de
Moisés,
y
arrojó
las
tablas
de
sus
manos,
y
las
quebró
al
pie
del
monte.”
La
Nueva
Traducción
Viviente
traduce:
“Oigo
sonidos
de
celebración,”
y
la
versión
Palabra
Hispanoamericana
dice:
“Lo
que
estoy
oyendo
son
cantos
festivos.”
Este
episodio
nos
confronta
con
un
hecho
real
y
escalofriante:
todos
los
cantos
religiosos
suenan
igual
al
oído
humano,
Josué
no
supo
identificar
bien
lo
que
el
pueblo
hacía
al
pie
del
monte.
Mientras
algunos
cantos
se
dirigen
al
Dios
único
y
verdadero,
otros
se
elevan
en
celebración
de
Por
cuanto
el
pueblo
hebreo
no
hacía
mucha
diferencia
entre
espíritu
y
cuerpo,
siempre
comunicó
lo
que
sentía
a
través
de
gestos
y
danzas,
particularmente
cuando
se
trataba
de
adorar
a
Dios.
Obviamente,
miles
de
años
separan
la
cultura
de
la
iglesia
moderna
con
la
antigua
cultura
de
Israel,
aparte
de
las
tradiciones
y
el
idioma.
En
el
idioma
hebreo,
la
raíz
que
se
utiliza
con
mayor
frecuencia
para
la
palabra
“danza”
hul,
se
refiere
al
movimiento
que
hace
un
torbellino.
Así
aparece
en
los
pasajes
vistos
arriba,
—Éxodo
15:20
y
1
Samuel
29:5—,
y
también
cuando
David
mató
a
Goliat
en
1
Samuel
29:5.
Es
de
esta
figura
que
nace
la
canción
Remolineando
y
otras
parecidas
en
la
década
de
1990,109
dando
inicio
así
a
una
tendencia
«judaizante»
que
se
extendió
por
toda
América
Latina.
Algunos
críticos
de
la
danza
sostienen
que
los
pocos
casos
de
gente
que
danzó
para
Dios
en
el
Antiguo
Testamento
no
son
suficientes
ejemplos
para
demostrar
que
la
danza
era
una
expresión
constante
de
adoración
en
el
pueblo
de
Israel.
Sin
embargo,
si
analizamos
el
significado
de
las
palabras
"alabanza"
y
"adoración"
en
hebreo
e
incluso
en
griego,
vemos
que
su
definición
más
clara
implica
movimientos
físicos
y
posturas
como
inclinarse,
arrodillarse,
levantarse,
aplaudir,
mover
las
manos,
girar,
bailar,
saltar,
e
incluso
postrarse.
La
Nueva
Versión
Internacional
de
la
Biblia
registra
más
de
250
veces
la
palabra
"adoración"
y
350
veces
la
palabra
"alabanza".
Esto
da
una
idea
de
lo
central
que
debe
ser
la
adoración
y
la
alabanza
en
el
pueblo
de
Dios.
Si
bien
muchas
iglesias
todavía
mantienen
una
fuerte
convicción
de
que
la
danza
no
es
apropiada
para
la
adoración,
lo
cierto
es
que
la
llamada
«danza
litúrgica»
y
las
coreografías
cristianas
se
han
popularizado
no
sólo
en
las
iglesias
neopentecostales
sino
también
en
las
iglesias
denominacionales.
La
«danza
litúrgica»
es
la
expresión
artística
corporal
que
pretende
añadir
profundidad
y
dimensión
al
texto
hablado
o
cantado
en
el
culto
de
adoración.
La
presencia
de
la
danza
109 Autor: Fernel Monroy. CD Salmodiad. Remolineando. ELIM Music Records, Guatemala, 1992.
http://www.youtube.com/watch?v=m950KHGl18I
Algunos
estudiosos
afirman
que
la
danza
litúrgica
es
una
invitación,
pues
se
nos
invita
a
responder
a
Dios
con
todo
nuestro
ser
yendo
más
allá
de
las
expresiones
verbales
a
una
experiencia
íntima
y
más
plena
con
El.
Las
danzas
litúrgicas,
afirma
la
profesora
Kathleen
Kline-‐Chesson
de
la
universidad
de
Maryland,
dan
vida
y
forma
a
las
alegrías,
visiones
y
luchas
del
corazón
que
busca
a
Dios.
Cuando
las
danzas
se
realizan
con
la
sinceridad,
confianza
y
discernimiento
espiritual
que
la
adoración
requiere,
el
mensaje
cristiano
se
trae
a
la
vida
de
manera
natural
y
clara.110
• Alabanza -‐ Danza de acción de gracias a Dios por sus favores recibidos.
• Adoración -‐ Danza donde los movimientos son de carácter personal y reverente.
• Guerra
-‐
Danza
enérgica
donde
se
transmite
la
confianza
en
Dios
para
derrotar
al
enemigo
y
las
circunstancias
adversas.
• Prueba
-‐
Danza
de
ánimo
ya
sea
a
sí
mismo
o
a
otros,
en
momentos
de
desánimo
y
dificultad.
• Profética
-‐
Danza
dada
por
Dios
para
una
persona
o
iglesia
determinada
trayendo
aliento,
dirección
o
confirmación.
• Ámbar. La gloria de Dios, cuidado celestial, el trono y templo de Dios.
110 Kathleen Kline-‐Chesson. The Living Word: Dance as a Language of Faith. Consultado el 19 de
• Morado.
Ayuno,
fe,
paciencia
y
confianza.
Es
el
color
del
duelo,
pero
también
puede
usarse
como
símbolo
de
la
realeza.
• Negro. Muerte, miedo, pero en semana santa representa el Viernes Santo.
Volviendo
al
asunto
de
la
liturgia
en
general,
es
bueno
mencionar
que
si
observamos
con
detenimiento
los
cambios
que
se
han
producido,
notaremos
que
implícitamente
todo
esto
también
nos
está
hablando
de
cambios
en
las
percepciones
y
prácticas
doctrinales
de
los
neopentecostales.
¿Qué
implicaciones
futuras
puede
esto
acarrear?
¿Tendrán
las
iglesias
tradicionales
que
cambiar
o
adaptar
sus
estilos
litúrgicos
para
estar
en
sintonía
con
los
que
está
pasando
alrededor
o
más
bien
tendrán
los
neopentecostales
que
ajustarse
a
los
patrones
tradicionales
para
ser
aceptados
por
aquéllos?
Ciertamente
el
diálogo
en
este
sentido
hace
falta.
Pero
por
ahora
la
música
renovada
ha
vuelto
a
lograr
lo
que
el
movimiento
carismático
de
1970
hizo,
que
los
evangélicos,
sin
importar
su
tradición,
canten
los
mismos
cantos.
Si
bien
esto
no
es
unidad,
por
lo
menos
se
ha
logrado
una
uniformidad.
Esto
nos
lleva
a
otra
propuesta
que
tiene
que
ver
con
el
gobierno
de
iglesia
y
la
recomposición
de
la
estructura
de
liderazgo
en
una
nueva
configuración
de
los
oficios
profético
y
apostólico
descritos
en
Efesios
4:11.
Dentro
de
la
eclesiología
evangélica
y
aun
pentecostal,
los
ministerios
reconocidos
sin
restricciones
ni
reinterpretaciones
siempre
han
sido
el
evangelístico,
el
pastoral
y
el
docente.
El
ministerio
profético
se
ha
visto
como
el
mensaje
de
denuncia
o
en
todo
caso
como
la
predicación
homilética,
y
el
apostólico
se
aplicó
a
los
misioneros
debido
a
que
ellos
son
los
enviados
(apostolos)
a
comenzar
iglesias
en
lugares
donde
se
necesita
el
testimonio
cristiano.
La
explicación
estaba
en
que
las
funciones
escriturales
tanto
del
profeta
como
del
apóstol
fueron
para
el
momento
particular
del
nacimiento
y
fortalecimiento
de
la
iglesia
(Efe.2:20),
y
que
por
tanto
la
iglesia
ya
no
necesita
otra
revelación
profética
ni
apostólica.111
En
la
ola
profética
moderna
esta
explicación
no
es
válida
porque
se
hace
una
diferenciación
entre
el
“oficio
profético”
y
el
“don
de
profecía”
del
cual
el
apóstol
Pablo
habla
en
1
Corintios
12
y
14.
Los
neopentecostales
dirían
que
el
“don
de
profecía”
sirve
para
edificar,
animar
y
alentar
a
la
iglesia,
mientras
que
el
“oficio
profético”
se
extiende
a
un
ministerio
ungido
mucho
más
amplio.
En
tal
sentido,
el
“ministerio
de
profeta”
en
la
iglesia
no
es
un
don
del
Espíritu
Santo
sino
más
bien
la
extensión
de
Cristo
mismo
como
Profeta,
y
por
111 El punto central aquí gira en torno a si la revelación sigue abierta o ya está cerrada; es decir, Dios
aún
habla
hoy
de
forma
audible
o
sólo
lo
hace
mediante
las
Sagradas
Escrituras.
Pentecostales
y
evangélicos
coincidían
en
decir
que
las
profecías
modernas
no
tienen
la
misma
autoridad
que
las
profecías
bíblicas,
y
que
por
tanto
no
se
les
debería
dar
el
mismo
valor
dentro
de
la
iglesia.
En
un
sentido,
parecería
que
los
profetas
modernos
no
pretenden
que
su
“así
dice
el
Señor”
tenga
la
misma
autoridad
que
tenía
la
de
los
profetas
de
antaño,
aunque
sí
recurren
a
esta
expresión
para
ser
escuchados.
En
principio,
sus
propósitos
guardan
similitud
con
el
de
sus
predecesores,
pero
es
claro
que
sus
énfasis
se
centran
particularmente
en
las
predicciones
de
acontecimientos
futuros,
por
más
intrascendentes
y
triviales
que
éstos
sean,
y
en
las
interpretaciones
de
los
mensajes
que
dicen
recibir
de
parte
de
Dios.
Aun
cuando
teóricamente
las
profecías
tienen
que
ser
“probadas”,
sucede
que
si
un
profeta
moderno
se
equivoca
en
su
predicción,
éste
se
excusa
aduciendo
una
serie
de
explicaciones
y
continúa
con
su
“ministerio
profético”
sin
verse
afectado
en
lo
mínimo.112
Aquí,
sin
duda,
hay
una
inclinación
a
valorar
más
el
oficio
del
profeta
que
el
carácter
del
individuo,
lo
cual
en
ocasiones
trae
confusión
a
la
iglesia.113
El
ministerio
apostólico
también
ha
sido
objeto
de
una
relectura.
Aquí
nos
encontramos
frente
a
una
reestructuración
del
poder
religioso
pues
a
los
modelos
congregacional
o
democrático
y
episcopal,
ahora
hay
que
añadirle
el
de
las
redes
apostólicas
que
se
coloca
en
112 En una reunión de profetas celebrada el 29 de enero, 1999, en Colorado, se dijo fue que era
necesario
entender
los
principios
bíblicos
concernientes
a
las
palabras
proféticas,
visiones
y
sueños
tal
como
son
percibidos
o
declarados.
Tanto
las
revelaciones
de
juicio
como
de
bendición
pueden
cambiar
dependiendo
de
la
respuesta
de
la
gente.
En
tal
sentido,
si
alguna
profecía
no
se
cumple,
entonces
puede
deberse
no
a
la
falla
del
profeta
sino
al
cambio
de
actitud
del
pueblo
o
persona
a
quien
estaba
dirigida
la
profecía.
En
Y-‐2-‐K
Report
por
Bill
Hamon,
http://www.cimn.net/.
Ver
también
el
libro
de
Graham
Cooke,
Desarrolle
sus
dones
proféticos
(1994).
113
En
las
elecciones
presidenciales
de
abril
del
2006
llevadas
a
cabo
en
el
Perú,
el
profeta
Johnny
Enlow
profetizó
que
el
pastor
Humberto
Lay
ganaría
la
contienda
electoral.
Lay
sólo
obtuvo
un
4.5%
de
los
votos,
y
Enlow
nunca
explicó
el
fracaso
de
su
profecía.
Palabra
profética
para
el
Perú:
Lay,
el
próximo
presidente
del
Perú.
E-‐mail
enviado
por
Gino
Romero,
personero
legal
del
partido
Restauración
Nacional,
22
de
febrero,
2006.
Segundo,
en
la
estructura
tradicional
la
autoridad
final
cae
en
la
congregación
o
Juntas
de
Gobierno
y
no
en
el
pastor,
lo
que
contradice
el
principio
bíblico
del
gobierno
de
Cristo
por
medio
del
Espíritu
Santo
y
de
los
dones
del
ministerio
dados
por
El.
En
la
iglesia
apostólica
la
autoridad
cae
sobre
personas
a
quienes
el
Espíritu
Santo
ha
investido
de
poder
a
quien
la
congregación
se
somete
voluntaria
y
espontáneamente.
Esa
autoridad
depende
de
su
carácter
de
siervo,
de
su
santidad
y
de
los
dones
dados
por
Dios
que
se
evidencian
por
sus
frutos.
Dios
nunca
dio
una
visión
a
un
comité,
siempre
se
la
dio
a
individuos
como
Abraham,
Moisés,
Pablo
y
otros.
Esto
permite
mayor
creatividad,
ya
que
el
líder
tiene
libertad
de
decisión.
114 Para una ampliación de este tema ver Peter Wagner, Apóstoles en la iglesia de hoy (2002), y Freddy
Guerrero, ¿Una nueva reforma eclesial? La cuestión apostólica en el Nuevo Testamento. Quito, s/f.
C osmología neopentecostal
1. Guerra Espiritual
En
la
cosmovisión
neopentecostal
sobre
la
llamada
«Guerra
Espiritual»
hay
dos
conceptos
claves
que
queremos
analizar:
los
poderes
y
los
seres
espirituales.
De
la
premisa
dualista
que
el
mundo
está
gobernado
básicamente
por
dos
fuerzas,
el
bien
y
el
mal,115
los
cristianos
han
entendido
que
entre
el
reino
de
la
luz
y
el
reino
de
las
tinieblas
siempre
ha
existido
un
conflicto
por
el
control
de
las
almas
y,
en
último
caso,
por
la
soberanía
de
toda
la
creación.
Por
derecho,
esta
soberanía
le
corresponde
a
Dios,
por
ser
el
Creador
tal
como
el
libro
del
Génesis
lo
relata
en
sus
primeras
páginas.
Pero
Satán,
el
príncipe
caído,
se
ha
mantenido
activo
incrementando
su
dominio
en
la
tierra,
cuidando
que
su
reino
de
esclavitud
moral,
mentira
y
temor
se
mantenga
firme
y
fuerte.
En
un
sentido,
todos
los
esfuerzos
evangelísticos
y
misioneros
buscan
expandir
el
reino
de
Dios
y
sus
valores
mediante
la
propagación
del
evangelio.
Pero
para
los
nuevos
pentecostales
estos
esfuerzos
parecen
tímidos
intentos
o,
en
todo
caso,
una
actitud
más
bien
defensiva
frente
a
las
huestes
enemigas.
De
ahí
que
la
«guerra
espiritual»
sea
más
bien
una
estrategia
de
ofensiva
y
avance
que
busca
arrebatar
no
sólo
vidas
humanas
al
enemigo,
sino
también
propiedades,
medios
masivos
de
comunicación,
ciudades
y
hasta
países
enteros
que
están
en
poder
de
Satanás.
Técnicamente,
entonces,
la
«guerra
espiritual»
se
produce
cuando
el
reino
del
mal
115 La obra clásica de San Agustín, La ciudad de Dios, es un ejemplo de este dualismo. Augustine, Saint,
Bishop of Hippo. The city of God. New York : Hafner Pub. Co., 1948
2. Mundo dicótomo
Los
evangélicos
que
gustan
del
literalismo
bíblico,
por
lo
general
rechazan
la
enseñanza
de
la
guerra
espiritual
porque
simplemente
el
término
“guerra
espiritual
no
se
encuentra
mencionado”
en
la
Biblia.
Sin
embargo,
los
líderes
neopentecostales
sostienen
que,
aun
cuando
el
término
no
aparece
en
las
Escrituras,
el
concepto
está
claramente
expuesto
en
las
enseñanzas
de
Jesús
y
sobre
todo
en
las
cartas
paulinas
(2
Cor.
10:3-‐5;
Efe.
6:10-‐12).
Afirman
que
la
guerra
espiritual
es
una
aproximación
ofensiva
de
la
fe,
pues
ellos
conscientemente
resisten
y
confrontan
al
diablo
con
la
oración
cuando
sus
huestes
hostilizan
a
los
creyentes.
En
sus
propias
palabras:
Ciertamente,
para
este
sector
de
la
iglesia
no
hay
una
sola
área
del
ministerio
cristiano
que
pueda
decirse
está
libre
de
convertirse
en
un
campo
de
batalla
contra
el
enemigo.
Apoyan
su
argumento
en
el
hecho
de
que
a
menudo
los
cristianos
no
tienen
el
discernimiento
para
darse
cuenta
de
la
resistencia
espiritual
que
hay
en
algunos
lugares,
la
cual
muchas
veces
atribuyen
a
causas
humanas
o
naturales.
Sin
embargo,
el
que
vive
en
una
perspectiva
de
lucha
espiritual,
"automáticamente
analizará
la
situación
para
determinar
si
en
verdad
hay
otras
fuerzas
no
naturales
que
están
en
juego."
Dejemos
que
ellos
mismo
describan
como
se
efectúa
esta
dinámica.
116 Tomado de Spiritual Warfare Ministries. "What Is Spiritual Warfare?", on http://www.sw-‐
Para
la
mente
occidental
esta
manera
de
entender
el
mundo
espiritual
encaja
mejor
en
la
esfera
de
la
superstición.
Por
lo
general,
los
cristianos
nortatlánticos
han
negado
la
existencia
de
seres
espirituales
o
en
todo
caso
han
relegado
su
influencia
a
culturas
o
sociedades
"primitivas,"
que
al
no
tener
las
ventajas
que
la
civilización
moderna
ofrece,
no
entienden
que
lo
que
ellos
llaman
"actividad
demoníaca"
o
"posesión
demoníaca"
son
fenómenos
para
lo
cual
la
ciencia
tiene
explicaciones
racionales
y
convincentes.
Sin
embargo,
en
años
recientes,
libros
como
Taking
our
Cities
for
God
de
John
Dawson,117
y
Engaging
the
Enemy
editado
por
Peter
Wagner,118
han
empezado
a
concientizar
a
la
Iglesia
occidental
sobre
la
realidad
del
mundo
espiritual
y
la
necesidad
de
prestarle
más
atención.
En
un
sentido,
esta
tarea
no
está
resultando
tan
difícil
como
hubiera
parecido
una
o
dos
décadas
atrás
debido
a
la
demanda
que
hay
en
nuestros
días
por
conocer
y
experimentar
el
mundo
metafísico.
Tal
como
referíamos
en
el
primer
capítulo,
la
postmodernidad
es
en
parte
la
gran
responsable
de
este
cambio
de
actitud.
Aunque
también
hay
que
reconocer
el
papel
que
ha
jugado
el
propio
pentecostalismo,
pues
luego
de
casi
cien
años
de
existencia
su
discurso
está
empezando
a
hacer
eco
en
todos
los
estratos
sociales
de
las
culturas
más
diversas
del
planeta.
Debido
a
todo
esto,
hoy
vemos
que
sociedades
altamente
117 Taking Our Cities For God : How To Break Spiritual Strongholds. Lake Mary, FL: Creation House,
1989.
118
Engaging
The
Enemy:
How
To
Fight
And
Defeat
Territorial
Spirits.
Ventura,
CA:
Regal
Books,
1991.
Sociólogos
como
Hilario
Wynarczyk,
afirman
que
este
énfasis
de
la
guerra
espiritual,
donde
los
predicadores
aparecen
como
personajes
ungidos
por
un
poder
especial,
constituye
un
retorno
a
las
funciones
del
sacerdote
o
chamán
primitivo
quien
es
el
intercesor
dotado
de
conocimiento
y
discernimiento,
dueño
de
poder
y
autoridad
espiritual,
capaz
de
reconocer
a
los
espíritus,
luchar
con
ellos
y
derrotarlos.120
Este
personaje,
quien
difiere
del
profeta
en
el
sentido
que
no
se
presenta
como
mensajero
divino
ni
tampoco
como
receptáculo
de
oráculos
particulares
de
Dios,
ejerce
su
influencia
en
el
grupo
gracias
a
su
carisma
que
es
convalidada
por
su
habilidad
de
negociar
y
expulsar
espíritus
demoníacos
que
atormentan
a
una
persona.
En
este
sentido,
el
"exorcista"
o
"liberador"
no
entra
en
conflicto
voluntario
con
los
demás
agentes
del
medio
religioso
porque
su
tarea
atiende
puntualmente
a
una
clientela
fija
que
se
nutre
de
sus
gestos
y
prácticas
liberadoras
más
que
de
sus
discursos.
119 Un ejemplo es la sociedad británica, donde la gente comenzó a adquirir muñecos vudú que, según
sus
distribuidores,
era
“indispensable”
para
todo
conductor
que
quería
maldecir
o
“hacer
daño”
a
otros
conductores
que
le
ocasionan
problemas
en
la
ruta.
“Voodoo
car
doll
blasted
by
cops”,
en
el
periódico
Daily
Record,
17
de
octubre,
1977,
p5.
De
igual
manera,
la
revista
HotLine
(issue7,
verano
1999)
que
distribuye
gratuitamente
a
sus
pasajeros
la
compañía
británica
de
trenes
Virgin,
sacó
una
nota
sobre
brujería
en
el
trabajo
usando
los
muñecos
vudú.
“Para
hacer
magia
negra,”
dice
la
nota,
“consigue
algún
efecto
personal
de
tu
víctima
—un
cabello
o
su
taza
de
café—
júntalo
con
el
muñeco
y
elije
tu
deseo.”
Estos
deseos,
que
vienen
con
el
muñeco,
pueden
ir
desde
“reconocimiento
por
tu
arduo
trabajo,”
hasta
“te
quedarás
calvo.”
Lo
interesante
es
que
los
distribuidores
de
este
producto
advierten
al
público
que
no
deben
usarlo
para
provocar
actos
de
violencia,
“no
debes
olvidar
que
estás
bregando
con
poderes
superiores,”
termina
la
nota.
(p21)
120
Tomado
de
“La
guerra
espiritual
y
sus
conexiones
con
creencias
religiosas
populares”,
en
ALC
,
10
de julio, 1999.
121 Visité esta iglesia el 13 de octubre, 1999, durante su cuarto servicio del día.
122 Estrato 6 es la máxima categorización donde se ubican las casas más costosas.
Una
serie
de
carteles
alrededor
del
salón
llaman
la
atención
de
cualquier
visitante.
Uno
de
ellos
dice:
“Año
de
la
Conquista.
Julio
1999
–
Julio
2000.
Principio
de
los
Doce.
Somos
5,000”.
También
hay
ocho
estandartes
pequeños
cuyas
inscripciones
llevan
los
distintos
nombres
de
Dios
en
hebreo:
El-‐Shaddai,
Elohim
y
otros.
Esta
mañana
habrían
unas
1,300
personas
en
el
culto.
Por
la
apariencia
física
de
la
gente,
deduzco
que
mayoritariamente
son
del
Sector
Medio
Típico
combinado
con
Sector
B.
Gran
parte
está
conformada
por
gente
menor
de
30
años
Luego
de
casi
una
hora
de
cantos
y
oración,
la
pastora
Juana
de
Hoyos,
esposa
del
pastor
titular
Hugo
Hoyos,
sube
a
la
plataforma
desde
donde
saluda
a
la
congregación
y
les
pide
que
se
saluden
unos
a
otros
con
un
abrazo.
Luego
habla
del
"tiempo
precioso",
es
decir,
el
tiempo
de
las
ofrendas
y
diezmos.
La
Biblia
dice
que
el
diezmo
le
pertenece
al
Señor.
El
diezmo
no
es
nuestro.
El
Señor
me
pide
sólo
la
décima
parte
y
me
regala
el
90%
para
vivir.
De
este
90%
debes
sacar
tu
ofrenda.
Yo
le
doy
a
Dios
lo
mejor
que
tengo.
La
única
manera
de
ser
bendecido
es
dando.
Dios
va
a
bendecir
mis
finanzas,
mi
casa,
etc.
si
doy
el
diezmo.
Dios
nunca
te
va
a
pedir
más
de
lo
que
puedes
dar.
No
vamos
a
robar
a
Dios.
Robar
a
Dios
es
caer
bajo
maldición
y
por
eso
hay
tanta
miseria.
Vamos
ahora
a
reprender
al
"espíritu
de
miseria"…
Ponle
nombre
a
tu
sobre
—enfermedad,
falta
de
trabajo,
etc.—
y
tráelo
hasta
el
altar.
Esto
es
guerra
espiritual.
Pregúntale
al
Espíritu
cuanto
tienes
que
poner
en
el
sobre.
123 Visité esta iglesia el domingo 24 de octubre, 1999, durante el servicio de la mañana.
A
las
11:20
Juana
toma
el
púlpito
invitando
a
abrir
las
Biblias
en
Éxodo
3,
que
será
el
texto
de
su
predicación.
Aquí
reproducimos
algunos
extractos
del
mismo
que
muestran
la
hermenéutica
usada
en
el
análisis
de
este
pasaje
dentro
del
contexto
de
la
guerra
espiritual.
En
el
capítulo
5
vemos
las
estrategias
de
Satanás
para
apartarnos
de
Dios.
El
versículo
15
es
el
comienzo
de
la
guerra
con
Faraón.
El
"espíritu
de
Faraón"
es
el
espíritu
de
control
que
domina
a
tu
familia
para
que
no
sirvas
a
Dios.
Faraón
no
es
cualquier
demonio,
es
un
principado.
En
la
guerra
espiritual
yo
empiezo
a
declarar
territorios
que
Satanás
me
ha
quitado:
hogar,
familia,
trabajo,
etc.
En
8:25
lo
que
Satanás
busca
es
que
no
te
consagres
a
Dios.
Faraón
le
dice
a
Moisés:
Váyanse
todos,
pero
me
dejan
sus
finanzas:
vacas,
bueyes,
etc.
Pero
Moisés
le
dice:
Nos
iremos
todos
y
aquí
no
quedará
ni
una
pezuña.
Repitan
todos:
"¡No
quedará
ni
una
pezuña!"
Más
fuerte,
"¡No
quedará
ni
una
pezuña!"
Una
vez
más:
"¡No
quedará
ni
una
pezuña!"…
Tu
familia
es
del
Señor,
tus
hijos
son
del
Señor,
tu
casa
es
del
Señor,
tus
abuelos
son
del
Señor,
tus
amigos
son
del
Señor,
tu
vecindario
es
del
Señor;
ni
una
pezuña
debe
quedar
para
Satanás.
No
debemos
dejarle
nada
al
Faraón.
Esta
debe
ser
nuestra
actitud.
En
14:13
nosotros
vemos
que
Moisés
dice
“nunca
más”.
Repite:
“Nunca
más”
(la
gente
repite
tres
veces).
Jehová
peleará
por
nosotros.
Cuando
tu
sales
de
Egipto,
Faraón
ya
no
te
busca
para
esclavizarte
sino
para
destruirte.
Acuérdate
de
esto,
él
ahora
quiere
destruirte.
Si
bien
los
dos
coros
fueron
cantados
usando
palmas
y
estandartes,
es
el
segundo
que
más
significado
tiene
pues
lo
hacen
usando
mímicas.
Al
ritmo
de
la
música,
todos
se
mueven
para
adelante
representando
la
incursión
en
territorio
enemigo,
luego
se
agachan
y
hacen
como
que
si
están
arrebatando
algo
con
la
mano,
y
por
último
pisan
fuerte
con
un
pie
en
el
suelo
simulando
aplastar
la
cabeza
del
enemigo.
Este
coro
lo
cantaron
muchas
veces,
y
cada
vez
parecía
que
lo
hacían
con
más
fervor
y
convicción
de
que
en
verdad
Satanás
está
derrotado,
algo
que
no
solamente
se
sentía
en
el
ambiente
de
victoria
que
había
en
el
culto,
sino
que
se
reflejaba
también
claramente
en
los
rostros
de
los
fieles.
En
la
perspectiva
bíblica,
el
centro
del
encuentro
entre
los
reinos
de
la
luz
y
las
tinieblas
frecuentemente
toma
la
forma
de
una
batalla
entre
dos
"poderes".
En
el
Antiguo
Testamento,
este
conflicto
se
señala
en
términos
de
confrontación.
¿El
Dios
de
Moisés
es
más
poderoso
que
el
dios
de
los
magos
egipcios?
o
¿el
Dios
de
Elías
es
más
fuerte
que
los
dioses
cananeos?
De
igual
manera,
el
Nuevo
Testamento
también
muestra
la
misma
reacción
cuando
ambos
reinos
se
encuentran.
¿Jesús
podrá
derrotar
al
diablo
cuando
lo
tienta
en
el
desierto?
¿El
Espíritu
Santo
es
más
poderoso
que
el
espíritu
de
Elimas
el
mago?
El
mismo
apóstol
Pablo
fue
consciente
de
esta
situación
puesto
que
su
tarea
fue
ir
a
los
judíos
y
gentiles
para
"abrirles
los
ojos,
y
convertirlos
de
la
oscuridad
a
la
luz,
del
poder
de
Satanás
a
Dios"
(Hech.
26:18).
Más
adelante,
a
los
corintios
les
diría:
"el
reino
de
las
tinieblas
ha
vendado
los
ojos
de
los
incrédulos
para
que
no
les
resplandezca
la
luz
del
evangelio
de
Jesucristo"
(2
Cor.
4:3).
Un
elemento
importante
que
se
tiene
que
considerar
en
esta
lucha
de
poderes,
por
lo
menos
de
acuerdo
al
relato
bíblico,
es
que
el
poder
del
bien
pertenece
a
Dios.
En
otras
palabras,
no
es
propiedad
de
ningún
agente
religioso.
En
verdad,
el
Poder
es
una
persona
divina,
lo
que
quiere
decir
que
no
estamos
hablando
de
una
lucha
entre
el
Cristianismo
con
otras
religiones,
ni
de
una
cosmología
en
particular
contra
otra.
Concretamente,
es
el
Espíritu
de
Dios
combatiendo
a
los
poderes
del
mal.
Ignorar
este
hecho
es
caer
en
error,
porque
al
hablar
de
"reino"
automáticamente
estamos
hablando
de
un
Rey.
Por
tanto,
es
al
Rey
a
quien
pertenece
el
poder
y
no
a
sus
embajadores.
En
el
campo
de
la
guerra
espiritual,
sucede
que
a
menudo
la
religión
popular
tiende
a
ser
pragmática
en
su
entendimiento
de
“poderes”
y
“autoridad.”
Teológicamente
hablando,
por
ejemplo,
la
iglesia
puede
decir
que
el
poder
le
pertenece
a
Dios
y
no
a
sus
agentes.
Pero
en
última
instancia
es
el
creyente
común
quien
hace
un
análisis
alternativo
de
estos
agentes
—
sean
profetas,
exorcistas
o
predicadores—
y
decide
qué
valor
darle
a
ellos
indistintamente
de
la
postura
oficial
que
la
iglesia
tenga
al
respecto.
Si
estos
agentes
pueden
ayudarles
a
Esta
dinámica
muchas
veces
es
más
compleja
de
lo
que
parece
debido
a
todos
los
componentes
que
intervienen
en
el
mundo
espiritual
concebido
por
los
neopentecostales.
[Ver
diagrama
4].
Para
empezar,
su
cosmovisión
hace
una
distinción
entre
las
esferas
empíricas
y
las
trans-‐empíricas.
Lo
empírico
abarca
personas,
lugares
y
objetos,
es
decir
aquello
que
puede
verse
y
tocarse
y,
por
lo
tanto,
medirse.
Lo
trans-‐empírico
tiene
que
ver
con
los
seres
no
físicos,
específicamente
con
los
espíritus
del
mal
y
también
con
Dios.
Es
interesante
notar
que
dentro
de
este
esquema,
el
centro
de
la
actividad
trans-‐empírica
necesariamente
no
se
limita
al
mundo
sobrenatural
sino
que
mucho
de
ella
ocurre
en
el
mundo
natural
de
los
seres
humanos.
En
tal
sentido,
debe
distinguirse
también
dos
mundos:
este
mundo
físico,
y
el
otro
de
las
esferas
celestiales.
Tanto
Dios
como
los
espíritus
de
las
tinieblas,
se
mueven
en
ambos
mundos,
pero
técnicamente
hablando
lo
que
suceda
en
las
esferas
celestiales
afectará
el
curso
de
la
vida
de
una
persona
como
de
naciones
enteras
también.
De
ahí
la
preocupación
de
los
“guerreros
de
oración”
por
derrumbar
los
bastiones
de
poder
que
el
enemigo
tiene
tanto
en
el
mundo
espiritual
como
en
la
tierra.
Pero
ahora,
la
manera
en
que
se
percibe
esta
enseñanza
bíblica
está
cambiando
mucho
debido
a
un
énfasis
inusitado
en
demonología
que
se
viene
propagando
bajo
el
nombre
de
«guerra
espiritual».
Muchos
son
los
proponentes
de
esta
novedosa
doctrina,
quienes
conciben
el
mundo
como
un
campo
de
batalla
donde
el
creyente
tiene
que
luchar
cuerpo
a
cuerpo
con
el
enemigo.
Para
los
propulsores
de
la
“guerra
espiritual,”
hay
dos
niveles
donde
ocurren
estos
«encuentros
de
poder»
como
ellos
lo
denominan.
Está
el
nivel
bajo
donde
se
da
el
ministerio
de
liberación
a
individuos,
y
está
el
nivel
alto
que
apunta
a
destruir
las
fuerzas
cósmicas
del
mal.
En
el
primer
caso,
se
trata
de
liberar
a
aquellos
que
están
posesionados
por
espíritus
malignos,
pudiendo
ser
que
aun
creyentes
se
encuentren
en
esta
situación.
En
el
segundo
caso,
la
lucha
es
más
estratégica
pues
aquí
están
los
«espíritus
territoriales»
que
controlan
pueblos,
ciudades
y
países
enteros;
la
práctica
de
la
«cartografía
espiritual»
para
ubicar
geográficamente
a
estos
espíritus;
y
la
«oración
de
guerra»
que
es
el
arma
para
derrotar
a
estas
huestes
infernales.
Dios
Ángeles
y
Arcángeles
Dios
EL
MUNDO
DEL
MAS
ALLÁ
Satán
Demonios
EMPIRICO
TRANS-‐EMPIRICO
Profecía
Dios
Palabra
de
conocimiento
Ángeles
Dios
Confesión
Positiva
Oración
Satán
Unción
Demonios
ESTE
Música
Espíritus
malos
MUNDO
Biblia
Cruz
Profetas
Estandartes
Predicadores
Objetos
sagrados:
aceite,
Exorcistas
agua,
pañuelos,
etc.
Sanadores
Este
no
es
el
lugar
para
entrar
en
detalles
sobre
este
tema
tan
álgido
y
controversial
dentro
del
círculo
evangélico
conservador,124
por
tanto
me
limitaré
a
precisar
algunos
conceptos
que
son
expuestos
claramente
en
las
Escrituras
respecto
a
las
fuerzas
del
mal
en
relación
con
la
iglesia
de
Jesucristo.
124 Para una lectura más a fondo sobre este tema, ver Robert Priest, et al (editores), Poder y Misión,
Debate sobre la Guerra Espiritual en América Latina. San José, C.R.: Publicaciones IINDEF, 1997.
En
segundo
lugar,
la
cruz
de
Cristo
no
es
sólo
señal
de
salvación
para
el
creyente,
sino
también
la
confirmación
y
garantía
de
la
derrota
final
de
Satanás
(Jn.
12:31;
Heb.
2:14).
Por
tanto,
la
función
de
la
iglesia
no
es
entablar
una
nueva
batalla
con
los
demonios
a
fin
de
vencerlos,
sino
aceptar
el
triunfo
de
Cristo
sobre
el
diablo
y
sus
huestes
en
el
Calvario.
La
iglesia
no
tiene
que
derrotar
a
alguien
quien
ya
fue
derrotado,
o
ganar
una
batalla
que
ya
fue
ganada,
sino
seguir
avanzando
con
el
evangelio
de
Jesucristo
el
cual
el
enemigo
no
podrá
detener.
En
tercer
lugar,
aun
cuando
el
enemigo
ya
está
vencido,
el
apóstol
Pedro
nos
advierte
que
“nuestro
adversario
el
diablo,
como
león
rugiente,
anda
alrededor
buscando
a
quien
devorar”,
al
cual,
entonces,
debemos
resistir
“firmes
en
la
fe”
(1Ped.
5;8-‐9).
En
la
misma
línea
se
ubica
el
consejo
de
Pablo,
cuando
al
hablar
de
la
armadura
de
Dios
nos
dice
que
debemos
vestirnos
con
ella
para
“estar
firmes
contra
las
asechanzas
del
diablo”
(Ef.
6:11,13).
En
ambos
casos
la
exhortación
apostólica
es
“resistir”
y
“estar
firmes”,
y
no
“atacar”
o
“enfrentar”
porque
simplemente
estaríamos
en
una
lucha
desigual:
los
demonios
son
espíritus
y
nosotros
criaturas
de
carne
y
hueso
(Ef.
6:12).
Así,
hablar
de
“combates”
o
“ataques”
al
enemigo
usando
métodos
y
estrategias
militares
humanas,
es
ignorar
la
naturaleza
real
del
mundo
espiritual.
Aquí
se
encuentra
la
mayor
crítica
para
los
propulsores
de
la
Guerra
Espiritual,
pues
en
su
afán
por
encontrar
una
metodología
misionera
que
trate
con
este
asunto,
han
desarrollado
toda
una
teoría
bien
elaborada
que
garantiza,
según
ellos,
el
éxito
de
la
empresa
siempre
y
cuando
se
utilicen
correctamente
las
técnicas
establecidas.
“Esta
es
una
aproximación
científica,
es
decir,
una
tesis
que
tuvo
que
ser
probada
antes
de
ser
aceptada
como
verdad.
Por
eso
es
que
uno
tiene
la
impresión
Satanás
está
derrotado,
pero
todavía
anda
suelto
en
la
tierra
dejando
una
secuela
de
maldad
y
destrucción
a
su
paso.
La
recomendación
apostólica
de
vestirnos
con
la
armadura
de
Dios
y
de
velar
en
oración
en
todo
tiempo
(Ef.
6:11,18),
sin
duda
se
torna
en
un
imperativo
en
nuestros
días
para
la
iglesia
alrededor
del
mundo.
125 Wonsuk Ma, “A ‘First Waver’ Looks at the ‘Third Wave’: A Pentecostal Reflection on Charles Kraft’s
Power
Encounter
Terminology”,
en
PNEUMA,
Vol
19,
No
2,
Otoño
de
1997,
p200.
Ver
también
Samuel
Escobar,
“La
Misión
cristiana
y
el
poder
espiritual:
Una
perspectiva
misiológica”,
en
Poder
y
Misión
(obra
citada),
p126-‐127.
"No
os
engañéis;
Dios
no
puede
ser
burlado:
pues
todo
lo
que
el
hombre
sembrare,
eso
también
segará."
Pensamiento rector:
Toda
la
gente
que
quiere
vivir
una
vida
obteniendo
algo
que
nunca
ha
sembrado
está
tratando
consciente
o
inconscientemente
de
engañar
a
Dios.
Aquí
dice
“Dios
no
puede
ser
burlado”.
En
el
versículo
6
habla
de
que
los
hombres
que
sembramos
la
palabra
tenemos
el
derecho
de
cosechar
lo
material
y
en
el
versículo
7
dice
“No
se
engañen,
Dios
no
puede
ser
burlado,
porque
todo
lo
que
el
hombre
siembre,
eso
también
cosechará”.
Cosecharás
únicamente
para
lo
que
has
sembrado,
no
podemos
violar
la
ley
de
la
siembra
y
cosecha,
si
yo
quiero
cariño
de
mi
esposa,
debo
sembrar
cariño;
si
quiero
el
respeto
de
mis
hijos
voy
a
sembrar
respeto,
quieres
respeto
en
el
trabajo,
siémbralo.
No
podemos
evadir
esa
ley
para
vivir,
porque
es
una
ley
que
rige
todo
el
comportamiento
humano...
Tratar
de
evadir
esta
ley
es
tratar
de
burlarnos
de
Dios.
Desde
el
comienzo
de
su
mensaje
Luna
les
dice
a
sus
oyentes
lo
que
este
pasaje
significa:
hay
una
ley
que
da
el
derecho
de
cosechar
lo
material
siempre
y
cuando
se
haya
sembrado;
el
que
no
siembra,
se
burla
de
Dios.
Los
vendedores
exitosos
hablan
de
PNL,
Programación
Neurolingüística,
es
decir
el
estudio
de
nuestros
patrones
mentales.
Esto
significa
que
nuestros
pensamientos
están
conformados
por
palabras,
las
que
a
su
vez
crean
un
sistema
en
nuestra
mente
que
a
la
larga
define
nuestra
manera
de
pensar
y
actuar.
Cuando
repetimos
ciertas
palabras
con
frecuencia
se
convierten
en
programas,
que
al
operar
en
nuestras
mentes
producen
emociones
que
dirigen
nuestras
reacciones
y
conductas.
126http://www.cashluna.org/index.cfm/category/casadedios/page/view/show/898/Hacia-‐sus-‐
riquezas-‐en-‐gloria.
Consultado
el
2
de
junio,
2011.
Ver
un
extracto
de
este
sermón
en:
http://www.youtube.com/watch?v=XZIVdd43au0&feature=related
En
el
capítulo
seis
dijimos
que
para
los
neopentecostales
las
palabras
tienen
poder
para
desatar
reacciones
tanto
positivas
como
negativas,
de
ahí
que
rechazan
toda
palabra
o
pensamientos
que
pudieran
traerles
desgracias.
Si
el
médico
diagnostica
cáncer
a
una
persona,
ellos
dirán:
"Cancelo
esa
palabra.
No
acepto
lo
que
el
médico
dice."
Con
esta
acción
creen
fervientemente
que
han
neutralizado
tanto
el
diagnóstico
como
los
efectos
de
la
enfermedad,
y
de
inmediato
dicen
al
enfermo:
"¡Declaro
que
esta
persona
está
sana!",
significando
con
ello
que
la
persona
no
debe
seguir
la
prescripción
médica
sino
más
bien
reclamar
a
Dios
la
sanidad
física.
De
igual
manera
esta
técnica
funciona
a
la
inversa.
En
el
caso
de
la
llamada
ley
de
la
siembra
y
la
cosecha,
el
creyente
luego
de
ofrendar
o
diezmar,
"declara"
que
lo
hace
con
la
convicción
que
tendrá
una
cosecha
abundante
y
la
espera
de
verdad.
En
el
Antiguo
Testamento
la
frase
"el
ungido"
del
Señor
generalmente
se
usa
para
referirse
al
rey
de
Israel
(1
Sam.12:3,
5;
24:6,
10;
26:9,
11,
16,
23;
2Sam.
1:14,
16;
19:21;
Sal.20:6;
Lam.
4:20),
y
no
a
profetas
y
maestros.
Si
bien
este
pasaje
menciona
profetas,
por
el
contexto
del
propio
Salmo
deducimos
que
se
refiere
a
los
patriarcas
en
general
(vv.
8-‐15;
cf.
1
Crón.16:15-‐22),
y
a
Abraham
en
particular
(Gén.20:7).
Por
tanto,
difícilmente
podría
aplicarse
este
pasaje
a
ciertos
líderes
de
la
iglesia
actual.
Pero
aun
si
se
quisiera
aplicar
a
los
llamados
"ungidos"
de
nuestros
días,
las
palabras
"tocar"
y
"hacer
mal"
tienen
que
ver
con
herir
físicamente
a
una
persona,
y
no
con
examinar
las
enseñanzas,
doctrinas
y
conductas
de
los
apóstoles
contemporáneos.128
Exhortar
y
hasta
censurar
a
un
predicador
que
comete
errores
doctrinales
y
excesos
en
su
comportamiento
no
es
pecar
contra
el
"ungido
de
Jehová",
porque
simplemente
no
hay
127 C. Peter Wagner, Apostles Today (Ventura, CA: Regal Books, 2006)
128 Parecería que A.B. Simpson también aplicó el Salmo 105:15, en el sentido amplio y literal del
texto.
Ver
A.B.
Simpson,
el
día
14
de
agosto
en
Days
of
Heaven
Upon
Earth.
A
Year
Book
of
Scripture
Texts
and
Living
Truths.
http://devotionals.ochristian.com/A.B.-‐Simpson-‐Devotional.-‐Days-‐of-‐Heaven-‐Upon-‐
Earth/0814.shtml
1 Corintios 9:1-‐12
1 Corintios 9:13-‐14
Cuando
doy
seminarios
le
digo
a
la
gente
que
van
a
vivir
tan
bien
como
predique,
pero
sería
injusto
predicar
mal
y
vivir
bien,
porque
sería
injusto
Tenemos
que
entender
que
vivimos
en
un
mundo
espiritual,
pero
hay
gente
que
quiere
cosechar
en
lo
espiritual
manteniendo
los
principios
fuera
de
lo
espiritual,
entonces
te
mantienes
en
el
reino
de
los
hombres
queriendo
cosechar
del
reino
de
Dios,
tienes
que
trasladar
tus
principios
al
reino
de
Dios,
si
quieres
que
el
reino
de
Dios
te
retribuya,
debes
creer
que
verás
la
cosecha
lo
que
has
sembrado.
Siembre
y
espere
una
cosecha
a
cambio.
¿Cuándo
ha
visto
a
un
sembrador,
sembrando
sin
esperar
cosecha?
Hebreos 11:3-‐4
El
primer
humano
que
hizo
la
primera
obra
de
fe,
fue
Abel.
La
Biblia
registra
que
lo
primero
que
hizo
un
ser
humano
por
fe,
fue
ofrendar.
Si
la
ofrenda
no
fuera
importante
¿Por
qué
es
lo
primero
que
aparece
después
de
la
creación
de
la
tierra?
Voy
a
enseñarles
del
poder
de
ofrendar,
porque
si
vamos
a
hacer
nuestras
promesas
de
fe
quiero
darles
la
palabra
para
que
den
sabiendo
qué
es
lo
que
les
va
a
pasar,
tienen
que
entender
que
la
ofrenda
tiene
tanto
poder
adentro
que
el
Diablo
ha
tratado
de
desvirtuar
todo
esto
para
que
el
pueblo
de
Dios
no
haga
uso
de
dicho
poder,
ofrendan
y
maldicen
su
ofrenda,
siembran
y
maldicen
su
propia
semilla,
ese
es
el
ataque.
Por
eso
les
leí
que
Pablo
decía
“esto
digo
en
mi
defensa”
(1
Corintios
9:3).
Los
hombres
de
Dios
tenemos
derecho
de
vivir
bien
si
hacemos
el
bien,
porque
es
parte
del
ataque
es
para
tu
semilla,
porque
en
la
semilla
hay
mucho
poder.
Por
ejemplo,
para
ser
estéril
¿qué
es
lo
que
se
ataca?
La
semilla,
sea
el
óvulo
o
el
esperma.
Génesis 4:3
Génesis 4:4
Yo
no
vivo
de
lo
que
ustedes
dan,
vivo
de
lo
que
yo
doy,
cada
vez
que
quiero
algo
siembro
todo
lo
que
puedo
o
todo
lo
que
tengo
porque
creo
en
esa
ley.
Si
quieres
saber
cómo
Dios
te
mira,
mira
tu
ofrenda,
es
sencillo,
Dios
me
mira
como
mira
mi
ofrenda,
no
lo
digo
yo,
lo
dice
la
Biblia.
Génesis 4:5
Génesis 4:6
El
bien
que
hizo
Abel
fue
dar
lo
mejor,
el
mal
que
hizo
Caín
fue
haber
dado
cualquier
cosa,
los
dos
dieron
y
yo
enseño
esto
porque
aquí
todos
dan,
el
punto
es
si
todos
saben
qué
están
haciendo
y
si
saben
lo
que
pueden
producir.
Usted
debe
entender
cómo
hacer
para
que
le
vaya
bien.
A
Abel
no
le
fue
bien
porque
estudió
en
la
mejor
universidad,
ni
por
los
post-‐grados
que
tenía,
le
fue
bien
por
traer
becerro
más
gordo.
Génesis 4:7
Abel
fue
enaltecido,
Caín
no
lo
fue,
entonces
Caín
mata
por
envidia
a
Abel.
Cuando
una
persona
es
enaltecida
por
Dios
levanta
la
envidia
de
otros,
si
Filipenses 4:14-‐17
En
el
contenido
de
su
mensaje
Luna
menciona
varios
pasajes
de
la
Escritura
sin
hacer
una
exégesis
bíblica
de
ellos.
Simplemente
alude
a
textos
que
hablan
de
las
ofrendas,
particularmente
el
caso
de
Caín
y
Abel,
para
repetirles
a
sus
oyentes
su
idea
rectora
sobre
la
ley
de
la
siembra
y
la
cosecha,
esgrimiendo
para
ello
interpretaciones
dudosas
como
el
rechazo
que
sufrió
Caín
por
no
haber
ofrendado
a
Dios
lo
mejor
sino
cualquier
cosa.
Génesis
4
no
entra
en
detalles
por
qué
Dios
aceptó
la
ofrenda
de
Abel
y
no
la
de
Caín,
pero
uno
puede
descubrir
las
razones
mirando
otros
pasajes
bíblicos
y
darse
cuenta
que
el
motivo
estuvo
en
la
actitud
del
propio
Caín.
La
ofrenda
de
Caín
se
menciona
otras
tres
veces
en
la
Biblia.
El
autor
de
Hebreos
dice
que
la
falta
de
fe
de
Caín
fue
la
razón
por
la
que
Dios
no
aceptó
su
ofrenda
(11:4).
Según
Juan
la
razón
estuvo
en
sus
malas
obras:
"No
seamos
como
Caín
que,
por
ser
del
maligno,
asesinó
a
su
hermano.
¿Y
por
qué
lo
hizo?
Porque
sus
propias
obras
eran
malas,
y
las
de
su
hermano
justas"
(1Jn.3.12).
Y
Judas
directamente
dice
que
la
causa
fue
su
avaricia
(1.11).
Por
tanto,
Dios
rechazó
la
ofrenda
de
Caín
no
porque
él
había
ofrendado
cualquier
cosa,
sino
porque
su
corazón
no
era
recto
delante
de
Dios
como
dice
4:5-‐6.
Albert
Mohler,
rector
del
Southern
Baptist
Theological
Seminary,
uno
de
los
seminarios
más
grandes
en
los
Estados
Unidos,
dice
que
los
predicadores
de
la
posmodernidad
han
perdido
el
respeto
a
la
predicación.129
Y
añade,
"la
predicación,
que
una
vez
fue
considerada
como
el
centro
del
culto
cristiano,
ahora
es
vista
por
muchos
creyentes
como
algo
suplementario
en
lugar
de
un
componente
vital
del
culto."
Sin
duda,
la
predicación
contemporánea
sufre
de
129 R. Albert Mohler. He Is Not Silent: Preaching in a Postmodern World, (IL: Moody Publishers, 2008).
Conclusión y aplicación
El
problema
de
muchos
es
que
siempre
voltean
a
ver
su
cuenta
humana,
su
cuenta
terrenal
y
no
saben
cuánto
tienen
en
su
cuenta.
Pablo
dijo
“Cada
vez
que
ofrendas
abunda
en
tu
cuenta”
Hay
una
cuenta
que
puedes
tener
acceso
a
ella,
pero
nunca
reclamas
nada
de
ella
y
eso
es
ser
un
mal
cosechador,
debes
ser
un
buen
cosechador,
no
sólo
un
buen
sembrador,
debes
decir
“no
me
va
a
ir
mal,
el
hecho
de
que
la
economía
no
esté
bien
no
voy
a
ver
esta
chequera,
tengo
una
cuenta
en
la
cual
he
depositado
y
el
Apóstol
Pablo
dijo,
que
abunda
en
mi
cuenta
todo
lo
que
he
dado
y
que
de
esa
cuenta
Dios
suplirá
conforme
sus
riquezas
en
gloria
TODO
lo
que
me
haga
falta.
Debes
hacer
uso
de
esa
cuenta,
sólo
usas
la
cuenta
terrenal,
todo
lo
que
has
sembrado,
ofrendado
o
diezmado
dice
el
Apóstol
Pablo
que
abunda
en
nuestra
cuenta,
en
otras
palabras,
cuando
vas
al
banco
y
depositas
tienes
una
cuenta
y
cuando
diezmas
y
ofrendas
tienes
otra
cuenta,
nada
que
hayas
diezmado
u
ofrendado
se
ha
perdido,
lo
único
que
no
has
hecho
es
“pedir”
que
baje
cuando
lo
necesitas.
Todo
lo
que
el
hombre
siembra,
cosecha,
Pablo
dijo:
“¿Acaso
no
tenemos
el
derecho
de
cosechar?”
De
lo
que
hemos
sembrado
si
tenemos
el
derecho
de
cosechar,
en
los
negocios
la
gente
ejerce
un
derecho,
te
da
una
factura
por
un
servicio,
en
el
reino
de
los
cielos
hay
derechos
económicos,
tú
has
sembrado,
has
diezmado,
has
ofrendado
y
el
Salmo
20
dice
“Dios
haga
memoria
de
todas
mis
ofrendas”.
No
trate
de
explicarle
a
la
gente
del
mundo
esto,
los
del
mundo
no
entienden
ni
de
las
cuentas
de
aquí
abajo,
menos
de
las
de
arriba.
Jesús
dijo:
“No
hagan
tesoros
donde
los
ladrones
minan
y
hurtan”.
Los
bancos
se
han
llevado
dinero
de
aquí
pero
no
hay
nadie
que
se
haya
llevado
tus
diezmos
y
tus
ofrendas
porque
en
el
cielo
no
entran
ladrones,
nada
se
corrompe,
está
intacto.
Cada
vez
que
tengas
un
problema
económico,
o
tengas
un
deseo,
híncate
antes
de
ver
tu
chequera
y
dile
al
Señor:
“Señor
independientemente
de
mi
chequera
aquí
en
la
tierra
yo
tengo
una
cuenta
contigo
Señor,
provéeme
sobrenaturalmente,
ábreme
puertas,
mándame
lo
que
necesito,
acude
a
tu
cuenta”.
¿Habla
Pablo
o
no
de
una
cuenta?
En
la
Biblia
al
Día
dice
“lo
que
más
me
pone
contento
es
del
buen
y
gran
premio
que
habrán
de
recibir
por
haber
El
otro
domingo
haremos
nuestras
promesas
de
fe,
ora
al
Señor
y
prepárate
para
la
cosecha
enorme
que
Dios
te
va
a
dar.
Pablo
aplica
esta
ley
de
tres
maneras
diferentes
que
van
más
allá
de
la
prosperidad
material
del
individuo.
Primero,
"El
que
recibe
instrucción
en
la
palabra
de
Dios,
comparta
todo
lo
bueno
con
quien
le
enseña"
(v6).
El
creyente
debe
entender
que
el
dinero
y
las
posesiones
que
tiene
provienen
de
Dios,
por
tanto,
es
su
responsabilidad
sostener
económicamente
a
aquellos
que
le
enseñan
la
Palabra,
"especialmente
a
los
que
dedican
sus
esfuerzos
a
la
predicación
y
a
la
enseñanza"
(1Tim.5:17).
Los
"ancianos"
y
maestros
que
"usan
bien
la
Palabra
de
verdad"
(2Tim.2:15),
merecen
un
salario
digno
(1Tim.5:18).
¿Cómo
funciona
la
ley
aquí?
Cuanto
menos
preocupación
tenga
un
pastor
por
buscar
el
sustento
para
su
casa
fuera
de
la
iglesia,
mayor
tiempo
dedicará
al
estudio
de
la
Palabra,
y
mayor
esfuerzo
pondrá
para
producir
buenas
enseñanzas
y
predicaciones
que
traerán
bienestar
y
salud
espiritual
a
toda
la
iglesia.
Lamentablemente,
a
los
propulsores
de
la
teología
de
la
prosperidad
les
gusta
aplicar
este
principio
exclusivamente
para
levantar
130 La Ciudad de Dios es el proyecto de Cash Luna que contará con un auditórium, hospital, asilo de
ancianos,
un
teatro,
una
universidad,
una
torre
de
oración,
paso
a
desnivel
que
facilite
la
afluencia
de
12
mil
personas
y
un
flujo
de
3,500
vehículos.
Esta
página
se
consultó
el
5
de
junio,
2011.
http://vivoenguatemala.wordpress.com/2008/01/27/ciudad-‐de-‐dios-‐inicia-‐construccion/
Segundo,
"El
que
siembra
para
agradar
a
su
naturaleza
pecaminosa,
de
esa
misma
naturaleza
cosechará
destrucción;
el
que
siembra
para
agradar
al
Espíritu,
del
Espíritu
cosechará
vida
eterna"
(v8).
En
este
versículo
Pablo
pasa
de
las
riquezas
materiales
a
las
riquezas
del
alma.
Debemos
cultivar
todo
aquello
que
forme
nuestro
carácter
—
pensamientos
y
acciones—
y
renueve
la
vitalidad
de
nuestro
espíritu.
Hay
mucha
verdad
en
el
antiguo
proverbio:
“Siembra
un
pensamiento,
y
cosecharás
una
acción.
Siembra
una
acción,
y
cosecharás
un
hábito.
Siembra
un
hábito,
y
cosecharás
un
carácter.
Siembra
un
carácter,
y
cosecharás
una
vida.”
Todo
esto
implica
sacrificio
y
muerte
de
nuestras
propias
aspiraciones
y
deseos,
temas
que
los
nuevos
predicadores
no
tocan
en
sus
mensajes.
¿Cómo
funciona
la
ley
aquí?
Las
palabras
del
Señor
Jesús
tienen
la
clave:
"si
el
grano
de
trigo
no
cae
en
tierra
y
muere,
se
queda
solo.
Pero
si
muere,
produce
mucho
fruto.
El
que
se
apega
a
su
vida
la
pierde;
en
cambio,
el
que
aborrece
su
vida
en
este
mundo,
la
conserva
para
la
vida
eterna"
(Jn.12:24-‐25).
Tercero,
"No
nos
cansemos
de
hacer
el
bien,
porque
a
su
debido
tiempo
cosecharemos
si
no
nos
damos
por
vencidos.
Por
lo
tanto,
siempre
que
tengamos
la
oportunidad,
hagamos
bien
a
todos,
y
en
especial
a
los
de
la
familia
de
la
fe"
(v9-‐10).
El
principio
aquí
se
aplica
claramente
a
las
buenas
obras
hechas
para
el
beneficio
de
los
miembros
de
la
iglesia
y
de
la
comunidad
en
general.
¿Cómo
entra
la
ley
aquí?
La
Regla
de
Oro
nos
ilustra
la
aplicación
de
este
principio:
"Traten
a
los
demás
tal
y
como
quieren
que
ellos
los
traten
a
ustedes"
(Lc.6:31).
Dijimos
al
comienzo
que
todo
nuevo
movimiento
o
enseñanza
debe
pasar
por
el
escrutinio
de
la
fidelidad
bíblica
y
la
ortodoxia
histórica.
Desde
la
perspectiva
evangélica,
la
teología
de
la
prosperidad
tal
y
como
se
la
conoce
ahora,
parecería
ser
el
producto
de
la
época
posmoderna
y
de
doctrinas
híbridas
que
cada
día
irrumpen
en
nuestro
medio.
Al
final
nos
queda
una
pregunta.
¿Qué
pasará
con
este
movimiento
conforme
la
gente
vaya
dándose
cuenta
que
no
todos
prosperan
económicamente?
Algunos
que
creyeron
y
no
Debemos
entender
que
el
pacto
abrámico
es
uno
de
los
primeros
recuentos
bíblicos
que
nos
hablan
de
la
prosperidad
y
las
bendiciones
de
Dios
para
las
naciones.
Este
pacto
fue
incondicional
y
unilateral
a
iniciativa
de
Dios
mismo
(Gén.15).
Más
adelante
en
Génesis
17:7,13,19,
vemos
que
se
ratifica
el
carácter
eterno
del
pacto,
es
decir
no
tendría
caducidad,
y
fue
confirmado
aún
a
pesar
de
la
desobediencia
de
Abraham
y
su
falta
de
fe.
Por
tanto,
aquellos
que
proclaman
que
para
ser
partícipes
de
la
bendición
prometida
a
Abraham
se
necesita
fe,
simplemente
ignoran
que
el
pacto
abrámico
fue
incondicional.
131 Ya hay varios juicios pendientes contra la Iglesia Universal del Reino de Dios por engaño y fraude.
Tal
es
el
caso
de
Vilma
Meléndez,
en
Perú,
quien
denunció
que
dicha
congregación
religiosa
la
estafó
con
120.000
dólares
en
el
lapso
de
diez
años,
por
lo
que
entabló
una
acusación
judicial
en
el
2007.
http://bismarck77.obolog.com/secta-‐pare-‐sufrir-‐engana-‐milagros-‐diezmos-‐362109.
Consultado
el
10
de
junio,
2011.
132
Se
han
vendido
más
de
10
millones
de
copias
de
La
oración
de
Jabes
desde
su
publicación
en
el
2000.
Aquí
debemos
decir
que
este
versículo
está
dentro
del
saludo
que
hace
el
apóstol
y
no
dentro
de
una
enseñanza
doctrinal
que
quiere
dejar
a
la
iglesia.
Si
bien
toda
la
Escritura
es
útil
para
enseñar,
lo
cierto
es
que
debemos
tener
en
cuenta
la
intención
primaria
de
Juan
al
escribir
este
versículo.
La
palabra
"prosperidad"
que
aparece
aquí
sólo
se
menciona
cuatro
veces
en
la
Biblia,
y
no
significa
prosperar
en
el
sentido
de
ganar
y
obtener
posesiones
materiales,
sino
más
bien
es
tener
una
expedición
o
próspero
viaje.
En
este
sentido,
la
Traducción
en
Lenguaje
Actual
de
la
Biblia
parecería
expresar
bien
lo
que
Juan
tuvo
en
mente
cuando
escribió
su
carta:
"Amado
hermano,
le
pido
a
Dios
que
te
encuentres
muy
bien,
y
también
le
pido
que
te
vaya
bien
en
todo
lo
que
hagas,
y
que
tengas
buena
salud."
Si
tomamos
la
iglesia
para
ilustrar
estos
cambios,
notaremos
que
la
iglesia
de
Cristo,
llamada
ecclesia
en
el
Nuevo
Testamento,
empezó
sin
tener
ningún
carácter
institucional.
Con
el
paso
de
los
años
ésta
se
fue
transformando
en
una
institución
jerárquica,
litúrgica
y
ajena
al
espíritu
que
le
dio
nacimiento
conforme
vemos
en
el
libro
de
los
Hechos.
Fue
133 Bosch elabora su teoría basándose en los trabajos de Hans Kung y Thomas Kuhn. Kung había
identificado
seis
periodos
en
la
historia
del
cristianismo
donde
prevaleció
algún
paradigma
en
particular:
1)
El
paradigma
apocalíptico
de
la
Iglesia
Primitiva,
2)
El
paradigma
helénico
del
periodo
patrístico,
3)
el
paradigma
medieval
del
catolicismo
romano,
4)
el
paradigma
de
la
reforma
protestante,
5)
el
paradigma
del
periodo
de
la
Ilustración
o
de
Las
Luces,
y
6)
el
paradigma
emergente
ecuménico.
Bosch
hace
la
aplicación
teológica
a
la
teoría
de
Kuhn
afirmando
que
estos
seis
periodos
también
se
caracterizaron
por
un
paradigma
teológico.
Señala
que
los
paradigmas
teológicos,
a
diferencia
de
los
otros,
necesariamente
no
rompieron
con
las
ideas
de
las
que
las
precedieron
ya
que
algunos
elementos
de
los
paradigmas
antiguos
se
incorporaron
en
los
nuevos,
demostrando
que
ambos
pueden
coexistir
simultáneamente.
Lo
que
es
más,
Bosch
también
afirma
que
los
paradigmas
viejos
muchas
veces
se
re-‐descubren
en
las
generaciones
posteriores.
Existe
traducción
al
castellano,
Misión
en
transformación
(2000).
El
historiador
Pablo
Deiros
por
su
parte,
habla
sólo
de
tres
paradigmas:
paradigma
apostólico
que
abarca
los
tres
primeros
siglos,
paradigma
de
la
cristiandad
que
empieza
con
Constantino
y
nuevo
paradigma
apostólico
o
nueva
reforma
apostólica.
“El
avivamiento
en
Argentina
en
perspectiva
histórica”.
Op.Cit.
Págs.
19-‐39.
Para
las
iglesias
evangélicas
este
asunto
levanta
un
problema
aún
no
resuelto.135
Todavía
no
podemos
explicar
como
los
diversos
grupos
y
comunidades
que
en
nuestros
días
llamamos
“iglesias”
tengan
algo
que
ver
con
la
iglesia
del
Nuevo
Testamento.
En
un
sentido,
vemos
que
el
tema
de
la
iglesia
se
trata
como
si
fuera
un
asunto
de
técnicas
y
estrategias,
y
no
como
un
tema
teológico.
Esto
ha
hecho
que
nuestra
atención
no
se
centre
en
las
bases
bíblico-‐teológicas
del
quehacer
eclesiástico,
sino
más
bien
en
preguntas
de
cómo
hacer
lo
que
hacemos
en
forma
efectiva.
El
resultado
ha
sido
reducir
la
eclesiología
a
decisiones
puramente
pragmáticas
que
se
las
puede
comparar
con
aquéllas
del
mundo
gerencial
y
empresarial:
“si
la
medida
conduce
a
mejorar
la
productividad;
si
la
medida
ayuda
a
mejorar
la
vida
de
la
gente;
y
si
la
medida
contribuye
a
aumentar
la
fortaleza
de
la
134 El clero católico en cierto sentido también era consciente de la superficialidad del catolicismo en
el
nuevo
mundo.
Los
concilios
de
Lima
en
1552,
1567
y
1583
muestran
los
intentos
por
extirpar
la
idolatría
y
mantener
el
domingo,
por
ejemplo,
como
día
de
guardar.
135
Emil
Brunner
dice
que
la
Iglesia
Católica
Romana
no
tiene
este
problema
porque
ellos
tienen
bien
en
claro
que
la
iglesia
es
la
congregación
visible
donde
toma
lugar
la
eucaristía.
El
malentendido
de
la
iglesia
(1993:1).
Por
último,
creo
que
tenemos
otro
asunto
no
resuelto
con
el
tema
de
la
hermenéutica
y
la
autoridad
de
las
Escrituras
que
para
el
evangélico
es
la
única
regla
de
fe
y
conducta
en
la
vida.
Ha
sido
parte
de
nuestra
tradición
que
a
los
evangélicos
se
les
identifiquen
por
su
manejo
y
conocimiento
de
la
Biblia.
Pero
conocer
los
libros
de
la
Biblia
no
basta
para
entender
su
significado
ni
mucho
menos
para
evaluar
las
distintas
corrientes
doctrinales
que
van
llegando
a
las
iglesias.
Se
necesita
una
nueva
percepción
y
entendimiento
de
ella
en
estos
días
de
efervescencia
y
confusión
religiosa
en
los
que
vivimos,
y
me
pregunto
si
no
necesitamos
renovar
la
manera
de
acercarnos
al
texto
sagrado.
Chris
Wright
(2000:75)
correctamente
afirma
que
el
pensamiento
moderno
influyó
de
tal
manera
en
los
liberales
al
punto
que
la
hermenéutica
se
convirtió
para
ellos
en
una
especie
de
chaleco
de
fuerza
con
su
método
histórico-‐crítico
y
su
forma
científica
de
hacer
exégesis.
Si
bien
la
hermenéutica
liberal
no
tiene
arraigo
en
el
mundo
evangélico
latinoamericano,
vale
notar
que
el
tipo
de
hermenéutica
que
todavía
se
enseña
en
las
instituciones
teológicas
de
América
Latina
es
Sin
duda,
las
transformaciones
que
ha
vivido
la
iglesia
en
los
últimos
años
debieran
entenderse
como
un
producto
de
la
globalización,
por
un
lado,
pero
también
como
un
despertar
de
Dios
a
una
realidad
distinta
donde
pastores
y
líderes
tienen
que
mirar
desde
otra
perspectiva
su
tarea
pastoral
y
misionera.
Las
nuevas
iglesias,
con
sus
nuevas
doctrinas,
no
hacen
sino
mostrar
características
particulares
que
las
identifican
como
un
movimiento
distinto
del
mundo
evangélico
pero
a
la
vez
parte
de
él.
Hasta
qué
punto
estas
nuevas
iglesias
seguirán
cambiando
el
rostro
del
protestantismo
latinoamericano
evangélico,
no
lo
sabemos.
Lo
que
podemos
afirmar
es
que
muchas
de
sus
prácticas
y
enseñanzas
ya
no
alarman
a
los
creyentes
evangélicos
contemporáneos,
lo
cual
indicaría
que
hay
una
nueva
generación
que
ha
nacido
y
crecido
teniendo
como
modelo
lo
que
ven
en
el
movimiento
neopentecostal:
un
nuevo
estilo
de
vida
que
para
ellos
es
la
manera
de
ser
evangélico
en
el
día
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