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Inmovilidad Sustancial

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1995. 24 CIRCO INMOVILIDAD SUBSTANCIAL RAFAEL MONEO VALLES. Siempre me impresioné 1a definicién que de arquitectura daba el te6rico chileno Juan Borchers cuando decia que la arquitectura es “el lenguaje de la inmovilidad substancial." Soy consciente de que tal definicion subraya, una vez nés, la vigencia que para una definicién de la arquitectura tiene 1a nocién de lenguaje. Pero lo que mas me sorprende de tal definicién es el concepto de "inovilidad substancial” en que 1a dofinicién de Borchers se funda. La idea de inmovilidad —"innovilidad substancial” como decSa Borchers —implica el concepto de lugar, la presencia del suelo, convertido en solar cuando adivinamos que se va a construir sobre él, dispuesto a recibir el impacto del edificio que cambira en el futuro su destino. fa la condicién inamovible de lo construido 1a que nos permite hablar del “Lenguaje de la innovilidad substancial’. El solar se nos presenta entonces como el suelo en el que el edificio echa raices, como un dato que puede y debe ser considerado cono el primer material de la conetruccién. fn efecto la lengua inglesa establece el paralelisno entre ‘foundation’ entendido como inicio, comienzo, y “foundation” entendido como el soporte estructural, @1 cimiento con el que el proceso de toda construccién arquitectonica arranca. 8n verdad que el suelo, 1a tierra, puede ser considerado como el inevitable primer material con el gue, en todo caso, es preciso contar. Pero “inmovilidad eubstancial” también dice algo acerca de la presencia fisica de la arquitectura. Nos recuerda una vez més la materialidad y la substancia que la arquitectura, en Gltimo término, requiere. Estoy de acuerdo con quienes dicen que 1a arquitectura es un producto de la mente y que como tal puede ser pensada, representada, descrita. Estoy incluso dispuesto a aduitir el uso metaférico que de da palabra arquitectura continuanente se hace y, sin embargo, en mi opinion 1a arquitectura trasciende dicho uso y alcanza su verdadero “status” cuando se realiza, cuando adquiere su ser en cuanto que objeto, cuando se convierte en la materialidad de lo construido y toma la forma de edificio. La arquitectura queda materialmente atrapada en Ja construccién y alcanza su auténtica consistencia gracias al uso de un lenguaje que fija su ser en lo que Borchers Llamaba “inmovilidad substancial”. #1 suelo en el que se produce garantiza su condicion de objeto. Bl solar pasa a ser el guardian de tal condicién. sin el solar, sin un especifico y dnico lugar, 1a arguitectura no existe. Un coche, una casa prefabricada, incluso la tienda de un némada, no se convierten en arguitectura hasta que no establecen contacto con un determinado suelo que, inmediatamente, cambiaré su condicién y les dotaraé de aquella especificidad que trae consigo la arguitectura. con frecuencia a todo lo que implica construccién se le llama arquitectura be este modo se subraya uno de los rasgos caracterfeticos que con nas fuerza distinguen a la arguitectura, la construccién, y sin embargo, quisiera reservar este concepto de arquitectura para la auténtica permanencia de la realidad construida y tal deseo implica que haga acto de presencia aguella “innovilidad substancial” que aélo puede ser alcanzada cuando se cuenta con un lugar. Pero ccupar un lugar significa tomar posesién de él. Construir implica la consuncién del lugar. Asi, el construir siempre trae consigo una cierta violencia, se quiera o no, sobre el lugar. #1 lugar, el suelo, el solar de que el arquitecto dispone, est siempre expectante, atento fal momento que lo transformazé y le hazé jugar un papel activo en el cureo de los acontecimientos. Los ritos fundacionales explican elocuentemente este acto de posesién que siempre esta implicito en la argquitectura. 1 primer gesto de michos de estos ritos - encerrar el lugar con una cuerda o una cinta — es claramente un signo de posesién. El perfil de un castillo en lo alto de una montafia nos habla del poder del sefor que desde eu ventana divisa el territorio que le pertenece Incluso cuando un némada planta una tienda en 1 desierto esta expresando dominio, esta apropiandose de un suelo, de un lugar; en adelante 1a tierra tendré alguien que la posea. 85, en efecto, el concepto de posesién el que méa clarifica cual ha sido el papel jugado por la arguitectura a través de la historia. Los estilos — un concepto que implica mucho més que las simples opciones individuales — fueron en e1 pasado una manifestacién real y tangible de un grupo social. cuando se ven las impresionantes ruinas romanas en un lugar remoto se cae en la cuenta del inmenso valor que lo construido tenfa para quienes querian ser los muevos sefiores de la tierra. Cuando se tiene delante la masa de una de las catedrales géticas, en cualquiera que sea el lugar de Europa, vienen a nuestra mente, inmediatamente, el esfuerzo de una cultura, de una bien estructurada idea, dispuesta a dominar la vida de hombres y mujeres. La argquitectura se nos presenta asf como el testimonio del dominic, como un gesto de posesién. Colonizar, poseer la tierra, siempre ha requerido su transformacién, 1a constancia en ella del dominio. Asi se explica el deseo de levantar mapas, de nedir la tierra, definiendo bordes y lugares que, como deciamos, estén disponibles, preparados, para recibir a los constructores. A través de la construcciéa, una vez que ésta se consuma y el acto de posesién del lugar se lleva a término, la presencia de los seres humanos, la historia, comienza. Dicho todo lo que antecede se entiende que el concepto de lugar , 0 si se quiere, el mis modesto de solar sobre el que trabaja el arquitecto, puede ser considerado genérico, impreciso, demasiado amplio. Tiene, en efecto, demasiadas acepciones. Le aplicamos tanto a una parcela en un maravilleso paieaje cono a un suelo procedente de un derribo en un complicado ambito urbano. ks claro que tanto el uno como el otro son lugares, solares ansiosos de recibir 1 impacto de 1a arguitectura. Pero también es evidente que e1 mundo a nuestro alrededor no nos permite pensar que somos los primeros en poseer el suelo sobre el que construimos. Pensar en la existencia de una naturaleza todavia intacta, virgen, es un fantasia. El concepto de paisaje en su més amplio sentido se ha convertido en algo necesario y tal concepto implica aceptar la presencia de algin tipo de manipulacién, contaminacién, tanto si el término paisaje lo aplicamos al campo abierto o a las ciudades. sta conciencia del lugar, del suelo sobre 1 que construimos, como algo ya manipulado explica por qué hoy 1a violencia sobre el lugar, o bien toma la forma de desplazamiento y olvido de los atributos que lo caracterizan, o bien lleva a una forzosa y no siempre querida aceptacién de los mismos. Siguiendo esta linea de discurso diré ahora algo que, en mi opinion, es definitive para entender e1 papel que en 1a arquitectura — 0 si se quiere, en el trabajo del arquitecto- juega hoy el lugar. se trata simplemente de afimar que la arguitectura pertenece al lugar. Asi se explica por qué la arguitectura debe ser apropiada, lo que a mi entender quiere decir que debe reconocer, tanto en un sentido positivo como en un sentido negativo, los atributos del lugar. Entender cuéles son esos atributos, entender el modo en que se manifiestan, es el primer movimiento del proceso que sigue el arquitecto cuando comienza a planear un edificio. No es facil describir cémo es este proceso. Y, sin embargo, no tendria inconveniente en decir que aprender a escuchar el murmullo, el rumor del lugar, es una de lee experiencias més necesarias para quien pretende alcanzar una educacién como arquitectecto. Discernir entre aquellos atributos del lugar que deben conservarse, aguéllos que deben hacerse patentes en la nueva realidad que emerge una vez que el artefacto eatructuralmente inmévil aparece cono un edificio construide, y tedes aquélloa otros que scbran y que, por tanto, deben desaparecer, es crucial para un arquitecto. Entender qué es lo que hay que ignorar, afadir, eliminar, transformar, etc. de las que son las condiciones previas del solar, es vital para todo arguitecto. Debo ahora hacer constar que el que una arguitectura sea apropiadada no elimina la posible destruccién del lugar. La libertad de hombres y mujeres para transformar y crear un paisaje que se convierta en marco adecuado para la vida exige tal posibilidad y, en efecto, la historia de 1a arquitectura esta llena de este tipo de episodios. Dicho de otro modo, el que una arquitectura sea apropriada puede reclamar la formilacién de un juicio contrario al lugar. La arquitectura, por tanto, la construccién de un edificio en un determinado lugar, no significa una respuesta autonatica, inmediata. Como decia, este didlogo inevitable entre el lugar y el momento en el que se construye se termina con la aparicién de 1a arquitectura. con ella se modifica radicalmente el lugar que, desde ahora, sera algo diferente. £1 lugar quedaré transformado al haberse engendrado sobre €1 una realidad diferente de 1a que es testimonio inequivoco la esencia del nuevo, recién construido, edificio. Pero el decir que una arguitectura apropriada era lo que requeria la especificidad del lugar, que la arquitectura pertenece al lugar, no esta tratando de sugerir que la arguitectura se deduce de la existencia del mismo como algo mecénico. No hay una relacién causa-efecto. Conocer el lugar, analizar el lugar, exaninar cuidadosamente el lugar... no lleva a una respuesta inmediata. Me resisto, por tanto, a una concepcién del lugar simplemente como suelo propicio que ve a la axguitectura, a las ideas axquitecténicas en que la construccién se basa, como el factor decisive que da pié a la generacién del nuevo fenémeno. Tal modo de concebir y entender las cosas reduciria la relacién real e intima que existe entre el lugar y lo construido sobre 61. xstaria, sin embargo, dispuesto a considerar e1 lugar como primer material con el que se cuenta, la primera piedra, la trama sobre la que proyectar nuestros pensamientos arquitecténicos. $i bien los lugares eon mas que simples trams, los dugares son las claves para entender 1a direccién que tomé el proceso de construccién de un edificio. #£1 lugar es una realidad expectante, siempre a la espera del acontecimiento que supone el construir sobre 41. Cuando tal ocurra apareceran cus atributes ocultos. £1 construir supondra el tomar posesién de é1, pero, como contrapartida, lo construido contribuird a que entendanos cuéles son sus atributos. En justa y obligada simetria, el lugar da pié a que nuestros pensamientos arquitecténicos se hagan especificos y se conviertan en genuina arguitectura El concepto de lugar se ha confundido, a menudo, durante los wltinos afios, con el de contexto. Los arquitectos que se dicen respetuosos con el lugar, con el contexto, han pretendido hacernos creer que tal respeto se manifestaba cuando el edificio completaba, daba fin, al episodio determinado por un contexto. Puede ser que, en especificas circunstancias el contexto requiera el gue un episodio urbano o Paisajistico quede finalizado, completo, con una nueva construccién; pero ésta no es la norma. Recientemente se ha abusado de la nocién de contexto en la critica arquitecténica y los arguitectos han instrumentalizado tal nocién sirviéndose de una metodologia de proyecto que hace del anélisis del medio en el gue construir su fundamento. La arguitectura se convierte, para quienes practican tal método, en un simple resultado de tal andlisis: el edificio vendré poco menos que @ictado por 61 y se entenderia como 1a conclusién de un silogismo cuyas premisas las establece el lugar. Mi gue decir tiene que me resisto a pensar en estos términos. Entender la relacién lugar-arquitectura de este modo supone establecer un orden jerarguico que devaléa la fructifera interaccién que entre una y otro se produce cuando se construye. Sin embargo, y a pesar del respeto que tengo hacia el concepto de dugar, hay que admitir que la sombra de una tierra de nadie — porque es de todos — se cierne sobre el mundo hoy. Vivimes rodeados de los nismoa elementos, mecdnicos y electrénicoe. Usamoe los miemos instrumentos y aparatos. Seria dificil desde el ambito de una oficina ©, si se quiere, desde cualquier lugar de trabajo, decir en qué pais nos encontramos. Y lo mismo podria decir a propésito de un hospital, un aeropuerto 6 un supermercado. A esto hay que afladir el modo en que el transporte de masas ha alterado nuestra idea del espacio, el significado de la distancia. Todo parece estar en contra del lugar ‘Todo parece reclamar un mundo honogéneo, leno de los mismos productos, inundado por las misnas imagenes. Parece como si tan sélo 1a ubicuidad del no-lugar existiese; como si la idea de lugar ya no tuviese valor; como si pudiésemos ignorar dénde nos encontramos, dénde estanos. E1 modo en que entendemos 1a arquitectura exige, sin embargo, el lugar La arquitectura se nos hace presente cono realidad en el lugar. 58 all{ — en el lugar — donde el espectfico tipo de objeto que un edificio es, adquiere su identidad. gs en el lugar donde el edificio adquiere la necesaria dimensién de su condicién dnica, irrepetible; donde la especificidad de la arguitectura se hace visible y puede ser comprendida, presentada, como su mas valioso atributo. s el lugar quien nos permite establecer 1a debida distancia entre el objeto que producimos y nosotros mismos. De ahf gue, el lugar sea tan inevitable, que incluso aquellos arquitectos que proclaman ignorar y rechazar la idea de lugar se vean forzados a incluirlo en su trabajo y como resultado se vean cbligados a inventar un lugar. Asi se explican todos los recientes intentos hechos para crear un pasado ficticio, un suelo ficticio, para descubrir e inventar todo un paigaje arqueolégico- virtual en el que instalar azquitecturas previamente establecidas y pensadas. Ja arquitectura, gracias al lugar, nos ha permitido a todos, hombres y mujeres, ¢1 placer de transferir a un objeto nuestra inalienable individualidad. Hay, por tanto, que pensar en el lugar como en la primera piedra sobre la que construir nuestro mundo exterior. 1 lugar nos proporciona la debida distancia para ver en é1 nuestras ideas, nuestros deseos, nuestros conocimientos . . . y asi la arquitectura — como muchas otras actividades humanas — nos muestra la posibilidad de la ansiada trascendencia. 1 lugar pues como origen de la arquitectura. Lugar por tanto, como soporte en el que la arquitectura reposa. La arquitectura se engendra en 61 y, como cosecuencia, los atributos del lugar, lo més profundo de su ser, se convierten en algo Sntimamente ligados a ella. Tanto que es imposible pensar en ella sin él. £1 lugar es, pues, donde la arquitectura adquiere su ser. La arquitectura no puede estar donde quiera que sea. Para ilustrar mi punto de vista presentaré dos proyectos. £1 primero es un proyecto en San Sebastian, a mi entender una de las mas hermosas ciudades de nuestro suelo. 61 programa del proyecto — fué un concurso — incluia un auditorio, una sala para congresos y los servicios necesarios para convenciones y exposiciones. Pero el proyecto arranca del lugar. Acepté un tipo conocido de auditorio y de sala de congresos y los encerré en sendos cubos traslticidos, manipulados de manera que puede hablarse de un proyecto atento a los alrededores, al paisaje, ya que explora, escucha e interpreta el lugar. San Sebastién es una ciudad en fntimo contacto con su geografia y el lugar en gue se asienta. Pocas ciudades disfrutan de tan favorables condiciones fisicas para el asentamiento. Bl Océano se calma al encontrarse con la Playa de La Concha y toda una serie de accidentes geograficos acontece en un reducido segmento de costa: bahias, playas, islas, montes, rios. A lo largo de la historia, San Sebastién ha respetado la geografia en que se apoya y de ahi que, a mi modo de ver, no cupiera el proponer un edificio que ignorase la valiosa presencia del Rio Urunea. Se habian hecho en el pasado intentos de construir en aquel lugar, extendiendo 1a fébrica urbana de la ciudad en el Area del Barrio de Gros, pero, a mi entender, si aquellos edificios se hubieran construido hubiesen oscurecido el encuentro del Rio Urumea con el Océano y hubieran estado llamados al fracaso, incluso admitiendo 1a calidad de su azquitectura. £1 modo en que €l rfo alcanza las aguas del Océano exigsa el respetar tal encuentro y cualquiera que fuera la construccién que alli se hiciese deberfa mantener intacte aquel feliz momento. #1 lugar es todavia un accidente geografico. Era deseable, a mi modo de ver, que el lugar mantuyiese sus atributos naturales incluso después de construir sobre 61. De ahi que propusiera levantar dos gigantescas rocas varadas alli donde el rio encuentra al mar. Una se dirige hacia el Monte Urgull, que protege 1a Playa de La Concha. La otra mira hacia el Monte Ulia, un promontorio que define uno de los bordes que limitan el crecimiento de 1a ciudad. Nos proponenes construirlas con bloques de vidrio que me gustaria fueran sOlidos traslicidos, capaces de afrontar las dificiles condiciones clindticas de un lugar en el que se hace sentir de vez en cuando la furia del Océano. La “masa helada” de nuestras rocas de vidrio cambiara dramaticamente en las noches, cuando se conviertan en fanales que mixan al mar. Se encontraran solas, distantes. Permanecerdén silenciosas, como guardianas del lugar. Me gustaria que no perteneciesen a la fabrica de la ciudad, que perteneciesen al paisaje Ahora explicaré brevemente c6no funciona el edificio. si queria que se mantuviera 1a condicién geografica del lugar, necesitaba construir de tun modo compacto, estricto, preciso. Tan slo el auditorio y la sala de congresos se harian ver sobre las plataformas bajo las que se albergan los otros elementos del programa. Desde las plataformas, las gentes podran disfrutar de espléndidas vistas sobre el mar. No creo que mis explicaciones sean necesarias. No fué el andlisis del lugar lo que me Lievé a esta solucién, sino una visién mée sintética y global del mismo. El proyecto de arquitectura ha nacido en este caso del lugar. Bl otro proyecto que me gustaria discutir, la Pundacién Pilar y Joan Mizé en Palma de Mallorca, me permitira desarrollar mas extencanente estas ideas. La nueva construccién se proyecté para cumplir el testamento de Joan Mir6, quien queria que Palma de Mallorca contara con una instituciéa que al par de contener su Gltima obra proporcionaze a estudiosos y artistas la oportunidad de estudiar au trabajo. EL edificio se levanta en un terreno propiedad de Mir6, que disfrutaba de espléndidas vistas sobre la Bahia de Palma cuando 61 y su familia se instalaron en la ciudad a fines de los afios 40. gn la propiedad citada, 20 que contaba con una construccién de fines del siglo XVIII — son Boter — Joan Mir6 edificé, en primer lugar, una casa para 61 y su familia, obra de su cufiado el arquitecto guncosa y un estudio que proyects su amigo Josep Lluis Sert a mediados de los afios 50. Desgraciadamente, el lugar fué literalmente rodeado por edificios de apartamentos de gran altura, construides durante los afios 60 y 70 que hicieron que 1a propiedad de Miré perdiera 1a hermosa vista de que gozaba sobre el mar Asi es que tras identificar un 4rea proxima al estudio en una ladera orientada hacia la bahia, decidi que la nueva construccién no deberia ser alta pero si oponerse con energfa al mundo de lo construido en torno. Y asf, la galerfa, una pieza clave en el nuevo edificio, tiene algo de fortaleza militar que sobrevive, tras reconocer a sus enemigos, en un medio hostil. Afilado e intengo, el volumen ignora todo lo que ocurre a su alrededor e incluso cabria el decir que responde con energia al medio hostil en que se ha convertido lo que antes fué hermosa ladera arbolada. Las vistas se centran en el estudio construido por Sert, en la que fué su casa y en el perfil lejano de las montaflas Pero hay mds. La cublerta de la galeria se transforma en un estaque que nos permite pensar que todavia es posible recuperar la presencia del hoy perdido mar. Por otra parte, el agua del estanque magnifica la distancia entre el lugar y sus vecinos. La galeria se resiste a aceptar la presencia del deteriorade medio ambiente, protegiéndose del mismo mediante lamas de hormigén. Las ventanas hacen que nuestros ojos se dirijan hacia el jardin, pieza crucial y clave en este proyecto. En efecto, el jardin insite en la dialéctica oposicién descrita entre la nueva construccién y los edificios existentes. Todo un conjunto de estanques ayuda a que el edificio quede anclado al suelo, a un tiempo que contribuye a crear una atmésfera fresca y amable. Asi es que el agua y la £lora de la isla ayudan a hacernos olvidar la lamentable escena urbana. Por iiltimo, hay que decir que las esculturas de Miré se aduefian del ambito del jardin, convirtiéndose en fantasmas tangibles que nos recuerdan la presencia no lejana de quien tantos afios vivié aa felizmente en este lugar. La rota y fragmentada estructura de los muros pretends acercarse a la obra de Miré — una obra que siempre celebré la libertad y la vida — al dar lugar a un espacio imaprehensible como, a mi entender, lo eran sus pinturae. Deliberadamente intenté evitar la repeticién, la serie, el paralelieno, con el deseo de conectar con el epitanico e inefable caracter de su obra. Porque, a mi modo de ver, on 1 conjunto de eu proligica obra, cada cuadro, cada escultura, es una pieza Gnica y diversa, como si Mir6 pretendiera capturar la realidad luminosa de un instante que no volveré a repetiree janée: la obra de Miré se resiste a cualquier posible clasificacién, incluso a la cronolégica, y de ahi que 1a rota y fragmentada condicién de la galeria pretenda dar adecuada respuesta a tal modo de entender cu obra. Nuestro deseo es que las pinturas floten en los muros, encontrando en ellos el lugar que les pertenece. Lugar y programa cabalgan juntos, buscando atrapar 1a espectfica manera de ser que cada edificio tiene. confi en que los dos ejemplos a que acabo de referirme al escribir estas cuartillae, ayuden a entender mi afirmacién de que el lugar, cualquiera que sea donde se encuentre, esté intimamente ligado a la arquitectura José Rafael Moneo Vallés Hustracién de ported : Celi block table, Ferguson [Link] Lyon, 1970. Este boletin es independiente. CIRCO. Bretén do los Herreros 55, Bajo C, 26003 MADRID. Editado por: Luis M. Mansilla, Luis Rojo ¥ Emilio ‘Tufén. Infografia: Manuel Garcia de Paredes aa

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