0% encontró este documento útil (0 votos)
123 vistas707 páginas

Compendio de Jurisprudencia Peruana

Este documento presenta el prólogo de una publicación sobre doctrina legal y jurisprudencia vinculante emitida por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos del Perú. El prólogo argumenta a favor de darle efecto vinculante a la jurisprudencia establecida por la Corte Suprema, señalando que esto promueve la igualdad ante la ley, la predictibilidad de las decisiones judiciales y la unificación de criterios. Asimismo, indica que darle efecto vinculante a la jurisprudencia no viola la independencia judicial.

Cargado por

Aisha Juárez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
123 vistas707 páginas

Compendio de Jurisprudencia Peruana

Este documento presenta el prólogo de una publicación sobre doctrina legal y jurisprudencia vinculante emitida por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos del Perú. El prólogo argumenta a favor de darle efecto vinculante a la jurisprudencia establecida por la Corte Suprema, señalando que esto promueve la igualdad ante la ley, la predictibilidad de las decisiones judiciales y la unificación de criterios. Asimismo, indica que darle efecto vinculante a la jurisprudencia no viola la independencia judicial.

Cargado por

Aisha Juárez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

13*.

&3" &%*$*»/ 0'*$*"-

$PNQFOEJP
EF %PDUSJOB -FHBM Z +VSJTQSVEFODJB
7JODVMBOUF
&NJUJEB QPS MB $PSUF 4VQSFNB EF
+VTUJDJB EF MB 3FQÞCMJDB EFM 1FSÞ

4FHVOEB 1BSUF
.BUFSJB $JWJM 1MFOPT $BTBUPSJPT Z
1MFOPT +VSJTEJDDJPOBMFT

5FSDFSB 1BSUF
.BUFSJB $POUFODJPTP "ENJOJTUSBUJWP
1SFDFEFOUFT 7JODVMBOUFT Z
11MFOPT +VSJTEJDDJPOBMFT

$PMFDDJØO +VSÓEJDB
4F JODMVZF 7FSTJØO %JHJUBM
Primera Edició n Oficial: marzo 2015
OLLANTA HUMALA TASSO
Presidente Constitucional de la Repú blica
FREDY ROLANDO OTÁ ROLA
PEÑ ARANDA Ministro de Justicia y
Derechos Humanos
GUSTAVO LINO ADRIANZÉ N
OLAYA Viceministro de Justicia
ERNESTO LECHUGA PINO
Viceministro de Derechos Humanos y Acceso a la Justicia
TOMMY RICKER DEZA SANDOVAL
Director General de Desarrollo y Ordenamiento Jurídico
ANA MARÍA VALENCIA CATUNTA
Directora de Desarrollo Jurídico y Proyectos Normativos
ALFIERI BRUNO LUCCHETTI RODRÍGUEZ
Director de Sistematizació n Jurídica y Difusió n (e)
OSCAR ADOLFO SANDOVAL
ROJAS Supervisor de Gestió n
MARTHA MARÍA SOLIS VÁ SQUEZ
Abogada Responsable de Ediciones de Textos Legales Oficiales
KAREN LENA SUMALAVE CHOQUE
YANELL MARÍA ANGÉ LICA MARCELO CANALES
Abogadas de la Direcció n de Sistematizació n Jurídica y Difusió n
JULISSA EVELYN COSSIO
CÁ RDENAS LESLY SOMOZA
BUITRÓ N
MELINA MILAGROS MOGROVEJO ROMÁ N
PIER HAROLL CARMONA FUENTES
Colaboradores de la Revisió n y
Actualizació n
AMPARO ISABEL SAUÑ E TORRES
ORESTE GHERSON ROCA
MENDOZA
Colaboradores en la selecció n del material jurisprudencial

DERECHOS RESERVADOS
DECRETO LEGISLATIVO Nº
822
DISTRIBUCIÓN GRATUITA

Derechos de Edición
2015 - Ministerio de Justicia y Derechos Humanos
Calle Scipión Llona Nº 350 - Miraflores, Lima 18
Dirección General de Desarrollo y Ordenamiento Jurídico

Hecho el Depósito Legal en la Biblioteca Nacional del Perú Nº 2015-02745


ISBN: 978-612-4225-13-0

Razón Social : Litho & Arte S.A.C.


Domicilio : Jr. Iquique Nº 046 - Breña
“Tú también tienes derechos y deberes”
[ Prólogo ]
Es grato prologar una publicació n que reviste particular importancia
para la justicia civil en el Perú . Este compendio de doctrina legal y
jurisprudencia vinculante, emitida por el Ministerio de Justicia y Derechos
Humanos en convenio con el Banco de Crédito del Perú , coadyuva a lograr
uno de los objetivos de todo sistema judicial que propugne la
predictibilidad de las decisiones judiciales, sustrato de la defensa del
principio de igualdad ante la ley.

Ya son varios los Plenos Casatorios que la Corte Suprema ha convocado a lo


largo de los últimos añ os, habiendo fijado su posició n en una variedad de
materias, todas ellas vinculadas a la interpretació n adecuada que debe darse
a diversos dispositivos legales, a efectos de resolver el caso concreto en
justicia.

Hay quienes sostienen que la jurisprudencia no debe ser vinculante, pues se


afecta la independencia de los jueces inferiores. Tal posició n es
indefendible a estas alturas del avance de la ciencia procesal, menos aú n en
el Perú , en el que el Tribunal Constitucional tiene la potestad de
establecer precedentes
normativos,
5
segú n lo autoriza el Artículo VII del Título Preliminar del Código

Procesal
Constitucional.

Es contradictorio que un ó rgano de justicia de control constitucional


concentrado, que no forma parte del Poder Judicial, tenga ese poder, y que
la Corte Suprema del país no pueda hacerlo en los casos de su competencia.

La unificació n de la jurisprudencia es un caro anhelo. A tal efecto,


en el Perú tenemos normas legales que así lo exigen, como es el caso
de los Plenos Casatorios en los procesos civiles. ¿Para qué se realiza tanto
esfuerzo unificador si los acuerdos no terminan siendo vinculantes? La
labor interpretativa de los jueces puede generar varias “normas” de
un solo dispositivo, atendiendo a una serie de factores. Eso es crear
derecho, y hay que llamar a las cosas por su nombre. Por ende, la
jurisprudencia que contiene ese “derecho nuevo” debe tener una virtualidad
jurídica sobre los ó rganos inferiores, sin que se le pueda negar esa eficacia
bajo el argumento de que los jueces no son legisladores y, por ende, no
pueden generar normas de alcance general.

Por otro lado, un sistema de precedentes obliga a los jueces a pensar en el


impacto del caso presente respecto de los casos futuros sustancialmente
iguales. Al resolver se obliga a hacer una abstracció n de las partes
litigantes,
acentuando con ello el sentido de imparcialidad. En tal sentido, la seguridad
jurídica no debe ser vista solo como sujeció n al dispositivo legal, pues debe
comprender tambié n al precedente, má s aú n cuando se trata de
decisiones de ó rganos colegiados de rango superior, cuyos integrantes
deben tener, por regla universal, má s experiencia, lo que le da mayor
valor a sus decisiones. En todo caso, se trata de que el juez no se aparte del
precedente sin ninguna racionalidad, ignorando su existencia. El
precedente genera cuando menos la carga de una argumentació n
específica y má s elaborada, esto es, una argumentació n puntual que
Ministerio de Justicia y derechos huManos

explique los motivos por el que el juez considera necesario apartarse del
precedente.

¿Se viola la independencia judicial imponiendo efecto normativo a la


jurisprudencia? Creemos que no. Basta observar que el juez sigue siendo
director del proceso, y lo es con mayor énfasis en el análisis y valoració n
de la prueba, eje central de su decisión. A partir de ello, el juez puede
considerar que existen elementos que diferencian el caso del precedente
que se le exige aplicar y por tanto, considerar que está ante un caso
distinguible.

Ferreres y Xiol1 expresan un elemento de juicio realmente incontestable:


“¿Hasta qué punto es coherente la conexión que se traza habitualmente
en
6 nuestra cultura entre el principio de independencia judicial, por un lado, y
la negación de la fuerza vinculante de la jurisprudencia, por el otro?
Tengamos en
Vin C u L an te

cuenta que, en la práctica, nadie cuestiona la legitimidad de que las


sentencias judiciales sean recurridas ante los tribunales supremos, y que éstos
hagan prevalecer sus opiniones frente a las de los jueces que las han dictado.
Tampoco se duda de la legitimidad de que, en algunos supuestos, los
Jurispruden C ia

tribunales supremos retrotraigan las actuaciones para que los jueces de


instancia dicten nueva sentencia, ajustada al criterio que se les impone
desde arriba. No se estima que haya aquí lesión alguna de la independencia
judicial. Si ello es así, ¿no resulta sorprendente que se rechace la fuerza
vinculante de la jurisprudencia, en nombre de la independencia judicial? ¿Por
qué se considera que no hay lesión de la independencia cuando el tribunal
y

superior obliga al inferior a dictar nueva sentencia en un caso concreto, y se


Lega L

estima que sí la hay cuando esa obligación reviste carácter más general? A
fin de cuentas, en ambos supuestos el juez se ve obligado a dejar de lado su
opinión jurídica, ajustándose a la ordenada por el tribunal superior”.
d o C trin a

Evidentemente, no hay justificació n a este enfoque dispar. La independencia


judicial no debe significar libertad para apartarse de pronunciamientos
que
de
Compendio

1 Víctor Ferreres-Juan Antonio Xiol, El carácter vinculante de la Jurisprudencia, 2ª


edición, Fundació n Coloquio Jurídico Europeo, Madrid, 2010.
puedan contener argumentos de autoridad, o razonables
interpretaciones, o que sencillamente han resuelto de manera justa el
caso similar al que el juez tiene entre manos. Hay una cuota de respeto en
todo ello, que los jueces inferiores no pueden desconocer bajo el argumento
de su independencia.

Cabría hacerse una pregunta respecto del valor de los precedentes en el


sistema del Common Law. No podría sostenerse seriamente que los jueces
de ese sistema carecen de independencia en la medida que no puede dejar
de aplicar los precedentes de la Suprema Corte. ¿El stare decisis los
convierte en jueces menos independientes que en los del sistema
continental del Civil Law?

Es evidente que el valor de la jurisprudencia debe ser respetado. En tal


sentido, no cabe sino felicitar que el Ministerio de Justicia y Derechos
Humanos se preocupe de difundirla a travé s de publicaciones como la
presente. Hay en ello un compromiso a favor del respeto de los derechos
fundamentales.

Prólogo
Nelson Ramírez Jiménez
Socio Emérito del Estudio
Muñ iz
7
Compendio de d o C tr in a Lega L y Jur isprude n
C ia Vin C u L an te 8
Ministerio de Justicia y derecho s huManos
[ Presentación ]
El sistema jurídico nacional construye su credibilidad sobre el correcto
ejercicio que los operadores jurídicos hacen de los criterios interpretativos
de aplicación de las normas a situaciones concretas. El Derecho, siendo una
estructura teórica y conceptual, se materializa para el ciudadano en la
aplicació n efectiva y correcta que se logre de las normas, que son las que
finalmente regulan sus singulares conflictos y sus relaciones en una sociedad
democrática.

La orientació n preceptiva, para la correcta aplicació n del Derecho, que


contienen los precedentes jurisprudenciales que se publican en esta
recopilació n de la Colecció n Jurídica, es una decidida contribució n del
Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y el Banco de Crédito del Perú ,
a la consolidació n del sistema jurídico nacional y a su necesario
fortalecimiento institucional. La credibilidad crece y se fortalece cuando los
ciudadanos tienen un razonable conocimiento del criterio interpretativo de
las normas que usará n los operadores de la administració n de justicia,
jueces y funcionarios públicos, en la definició n de las situaciones concretas
que los vinculen.
Adicionalmente, la posibilidad de poder estimar el resultado de un conflicto
9

jurídico sin discurrir por los añ os que normalmente demora un


proceso, y sobre la base de dicha información, minimizar los costos que el
propio conflicto conlleva, es tambié n una contribució n del precedente
jurisprudencial a la dinámica de las relaciones personales, a la rapidez de la
administració n de justicia, y un fuerte incentivo a la conciliación.

Es tambié n un momento oportuno para reconocer el esfuerzo de la Corte


Suprema de la República, que desde hace unos añ os viene utilizando el
mecanismo del Pleno Casatorio para transmitir informació n a la sociedad
jurídica sobre la correcta interpretació n de las normas en distintas
materias.

En esta oportunidad, los Plenos Casatorios que se publican se


ocupan de las importantes materias Civil y Contencioso Administrativo.
En el caso Civil, su contribució n es decisiva para la solució n de conflictos
entre privados, mientras que en el caso Contencioso Administrativo, los
criterios desarrollados abarcan el control del poder público en sus
relaciones con los ciudadanos.

Estamos seguros de que esta informació n recopilada contribuirá al objetivo


propuesto de mejora el desempeñ o de la administració n de justicia en el
Perú.
BANCO DE CRÉDITO DEL PERÚ
Compendio de d o C tr in a Lega L y Jur isprude n
C ia Vin C u L an te 10
Ministerio de Justicia y derecho s huManos
Mir1i,1crin de 1u�1icla

N�.·-��{�.�1i�l'z.Ji.�!�}Nf�.C.. . ...
y nen!(hlh t-lt1m:n1t,,.

Reg.

...................1.6.....
�.....�
.1; .
SR. GARLO I\.� ON
L ORONEL FEDATARIO TITULAR

RM N° 0128-2014-J
Nº0261-2014-JUS

Lima, 16 OIC 2014


CONSIDERANDO:

Que, es función del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos,


sistematizar la legislación de carácter general y promover su estudio y difusión, así como
disponer su edición oficial;

Que, en cumplimiento de dicha función, el Ministerio de Justicia y Derechos •


Humanos y el Banco de Crédito del Perú suscribieron el 1 de octubre de 2013, el
Convenio de Cooperación lnterinstitucional entre ambas entidades, con el objeto de
publicar una Colección Jurídica que comprende dieciséis (16) tomos en versión escrita y
digital, correspondiente a las materias de mayor trascendencia y relevancia jurídica, en un
tiraje de seis mil (6000) ejemplares por cada título;

Que, con fecha 12 de marzo de 2014, las partes suscribieron la Adenda N°


01 al referido Convenio, mediante la cual se modifica la cláusula cuarta del documento,
estableciendo un tiraje por cada edición oficial de la Colección Jurídica de seis mil
quinientos (6500) ejemplares;

Que, los ejemplares serán distribuidos gratuitamente a nivel nacional a los


Jueces del Poder Judicial, Fiscales del Ministerio Público, Defensores de Oficio,
Conciliadores Extrajudiciales del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos,
Procuradores Públicos, Sistema Nacional de Bibliotecas, entre otros, a fin que apliquen la
legislación nacional fidedigna y actualizada en el ejercicio de sus funciones, cargos y

"'
profesiones;
........ ..,dcJ u.a
Que, de acuerdo a lo expuesto en el Informe Nº 013-2014-DGDOJ-DSJD-
KLSCH y en el Oficio N° 935-2014-JUS/DGDOJ, la Dirección General de Desarrollo y
cia Ordenamiento Jurídico ha concluido el proceso de elaboración de la Primera Edición
)'�clirHurnan1.)S
Oficial del "Compendio de Doctrina Legal y Jurisprudencia Vinculante emitida por la Corte
DESliC·'I}I0
ICEM1111SIERIAL
Suprema de Justicia de la República del Perú. Segunda y Tercera Parte. Materia Civil:
utJUSTICIA Plenos Casatorios. Materia Contencioso Administrativo: Precedentes Vinculantes";
1

De conformidad con lo dispuesto en la Ley Nº 29809, Ley de Organización


y Funciones del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos; y el Decreto Supremo Nº
1 6 QJ C.?.Ql4.
º"si=tcARL0°liil�oRONEC0
FEDATARIO TITULAR
RM Nº 0128-2014-JUS
Ministerio de Justicia y derechos huManos

011-2012-JUS, que aprueba el Reglamento de Organización y Funciones del Ministerio de


Justicia y Derechos Humanos;

SE RESUELVE:

Artículo 1º.- APROBAR la publicación en versión impresa y digital de la


Primera Edición Oficial del "Compendio de Doctrina Legal y Jurisprudencia Vinculante
� emitida por la Corte Suprema de Justicia de la República del Perú. Segunda y
T. o.aa's. Tercera Parte. Materia Civil: Plenos Casatorios. Materia Contencioso Administrativo:
Precedentes Vinculantes", en un tiraje de seis mil quinientos (6500) ejemplares,


debidamente numerados, de acuerdo al convenio suscrito con el Banco de Crédito del
/-) Perú.
.//
I , Artículo 2º.· AUTORIZAR al Director General de Desarrollo y
Ordenamiento Jurídico a consignar el número correlativo en cada ejemplar, así como
Vin C u L an te

colocar el sello de la Dirección General de Desarrollo y Ordenamiento Jurídico.

Regístrese y comuníquese.
-:l. PiJndoV.
Jurispruden C ia
y
Lega L
d o C trin a
de
Compendio
[ Guía del lector ]
Para el correcto uso de la presente edición, el lector deberá tener en
cuenta lo siguiente:

1. La presente edició n contiene el Compendio de Doctrina Legal y


Jurisprudencia Vinculante emitida por la Corte Suprema de Justicia de
la Repú blica del Perú . Segunda Parte. Materia Civil: Plenos
Casatorios y Plenos Jurisdiccionales y Tercera Parte. Materia
Contencioso Administrativo: Precedentes Vinculantes y Plenos
Jurisdiccionales.

2. El texto del presente compendio es copia fiel del diario oficial


El Peruano, en lo que respecta a los plenos casatorios nacionales
civiles y las casaciones en materia contencioso administrativo. En
relació n con los plenos jurisdiccionales, la fuente es el portal web
oficial del Poder Judicial. En ambos casos se han respetado los signos
de puntuació n y la ortografía en general de los documentos originales.

3. Las notas de pie de página identificadas con números hacen referencia


13
a las indicaciones que fueron insertadas en cada uno de los plenos
casatorios y plenos jurisdiccionales al momento de su redacción.

4. Las notas en el texto identificadas con el término [sic] y las notas de


pie de página identificadas con asteriscos (*) hacen referencia a los
errores de origen en los plenos casatorios y plenos jurisdiccionales.

5. Respecto de las casaciones en materia contencioso


administrativo, solo se han consignado los considerandos que
constituyen precedente judicial vinculante.

6. En el caso de los plenos casatorios nacionales en materia civil y


las casaciones en materia contencioso administrativo, al inicio de cada
texto se ha consignado entre paréntesis la fecha de su publicació n en
el diario oficial El Peruano. En el caso de los plenos jurisdiccionales, las
fechas consignadas corresponden a sus respectivas fechas de emisión.

7. La presente edició n se encuentra actualizada hasta el 31 de marzo de


2015.
Compendio de d o C tr in a Lega L y Jur isprude n
C ia Vin C u L an te 14
Ministerio de Justicia y derechos huManos
El servidor pú blico actú a de acuerdo al siguiente principio:

Respeto

“Adecúa su conducta hacia el respeto de la


Constitución y las Leyes, garantizando que en todas
las fases del
proceso de toma de decisiones o en el cumplimiento de los 15
procedimientos administrativos, se respeten los derechos
a la defensa y al debido procedimiento”.

Ley del Código de Ética de la Función Pública


Ley Nº 27815, Artículo 6º, inciso 1
Compendio de d o C trin a Lega L y
Jurispruden C ia Vin C u L an te 16
Ministerio de Justicia y derechos huManos
[ Abreviaturas y siglas ]

Art. : Artículo
C.C. : Código Civil
CICOTOX : Centro de Información, Control Toxicológico y Apoyo a la
Gestió n Ambiental
CNA : Código de los Niñ os y Adolescentes
C.P.C. : Código Procesal Civil
COFIDE : Corporació n Financiera de Desarrollo
COFOPRI : Organismo de Formalizació n de Propiedad Informal
CSJ : Corte Suprema de Justicia
D. Leg. : Decreto Legislativo
FJ : Fundamento Jurídico
LOPJ : Ley Orgánica del Poder Judicial
17

MINDES : Ministerio de la Mujer y Desarrollo Social, actualmente


Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables - MIMP
ONP : Oficina de Normalizació n Previsional
PETT : Proyecto Especial Titulació n de Tierras y Catastro Rural
R.A. : Resolució n Administrativa
S.A. : Sociedad Anónima
SBS : Superintendencia de Banca, Seguros y Administradoras
Privadas de Fondos de Pensiones
SNP : Sistema Nacional de Pensiones
S.R.L. : Sociedad de Responsabilidad
Limitada STC : Sentencia del Tribunal
Constitucional TUO : Texto Ú nico Ordenado
Compendio de d o C tr in a Lega L y Jur isprude n
C ia Vin C u L an te 18
Ministerio de Justicia y derechos huManos
Compendio
de Doctrina Legal
y Jurisprudencia
Vinculante
Emitida por la Corte Suprema de
Justicia de la República del Perú
19
Compendio de d o C trin a Lega L y
Jurispruden C ia Vin C u L an te 20
Ministerio de Justicia y derechos huManos
segunda Parte

materia Civil:
Plenos casatorios y
Plenos Jurisdiccionales 21

i. Plenos casatorios
Compendio de d o C trin a Lega L y
JurisprudenC ia VinCuL an te 22
Ministerio de Justicia y derecho s huManos
1.1. Primer Pleno Casatorio Nacional Civil

Corte Suprema de Justicia de la


República
Pleno Casatorio Civil

(Publicado en el diario oficial El Peruano el 21 de abril de


2008)

SENTENCIA DEL PLENO


CASATORIO

Casación Nº 1465-2007-Cajamarca

i. PleNOS CaSatOriOS
Demandantes: Giovanna Angélica Quiroz Villaty, por derecho
propio y en representació n de sus menores hijos;
Walker Steve Cuenca Quiroz; Euler Jonathan
Mendoza Quiroz y José Ronny Mendoza Quiroz.

Demandados: Empresa Minera Yanacocha S.R.L., Ransa Comercial


23
S.A. y Arturo Blanco Bar.

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


Materia: Indemnizació n por dañ os y perjuicios derivados
de responsabilidad extracontractual.

Vía procedimental: Proceso de Conocimiento.

Sumario:

I.- Introducción.

II.- Materia del recurso.

III.- Fundamentos del recurso.

IV.- De la convocatoria al Pleno Casatorio.

V.- Consideraciones.

A. Antecedentes resolutivos de las salas civiles


supremas. B. De las transacciones celebradas.
C. Sobre la transacción.
c.1. De su regulació n en nuestro ordenamiento
nacional. c.2. Antecedentes y formalidades.
c.3. Naturaleza jurídica.
c.4. Efectos de la transacción.
c.5. La Transacció n extrajudicial: ¿Defensa de forma o de fondo?
c.5.1. Transacció n vs. Cosa juzgada.
c.5.2. De la transacció n extrajudicial como excepció n
procesal. D. Formalismo, interpretació n normativa, justicia y
conflicto social.
E. Regla de Derecho: venire contra factum (teoría de los actos
Ministerio de Justicia y derechos huManos

propios). F. Transacció n y lesión.


G. Pronunciamiento de la Defensoría del
Pueblo. H. Sobre los intereses difusos y su
defensa.
I. Sobre la inaplicació n de normas de derecho
material. i.1. Validez de las transacciones.
i.1.1. Sobre el dañ o a la salud.
i.1.2. De la transacció n sobre derechos de menores de edad.

VI.- Efectos de la sentencia.

VII.- Constitucionalidad del Pleno Casatorio.


24
VIII.- Conclusiones.
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

IX.- Fallo.
SENTENCIA DICTADA POR EL PRIMER PLENO CASATORIO CIVIL
REALIZADO POR LA SALA PLENA DE LA CORTE SUPREMA DE
JUSTICIA DE LA REPÚBLICA DEL PERÚ

Casación Nº 1465-2007-Cajamarca

En la ciudad de Lima, Perú , a los veintidó s días del mes de enero de dos mil
ocho, los señ ores vocales supremos, reunidos en sesió n de Pleno Casatorio,
por mayoría en un extremo y por unanimidad en otro, han expedido la
siguiente sentencia, de acuerdo a lo dispuesto por el artículo 400º del
Código Procesal Civil.

i. PleNOS CaSatOriOS
Vista que fue la causa en audiencia pública del Pleno Casatorio de fecha
dieciocho de diciembre de dos mil siete, oídos los informes orales
de los abogados de las demandadas; de conformidad con lo opinado por el
Ministerio Pú blico, discutida y deliberada que fue la causa, SE RESUELVE:

I.- INTRODUCCIÓN
25
1.- A fojas 190 del tomo I del cuaderno de excepciones (que forma

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


parte de estos autos) corre en copia el escrito de demanda
presentado por Giovanna Angélica Quiroz Villaty, por su propio
derecho y en representació n de sus hijos Euler Jonathan y José Ronny
Mendoza Quiroz, y Walker Steve Cuenca Quiroz, a travé s de la
cual emplaza a la Empresa Minera Yanacocha S.R.L., solicitando el
pago de una indemnizació n por dañ os y perjuicios proveniente de
responsabilidad civil extracontractual.

El petitorio de indemnizació n por responsabilidad extracontractual


comprende el “… daño material (daño bio-ambiental y daño a la salud
personal), daño moral…”

Como pretensión principal solicita el pago de una suma de dinero


ascendente a US $ 1´800,000.00 (un milló n ochocientos mil y 00/100
dólares americanos) por dañ o material (dañ o bio-ambiental y
dañ o a la salud personal) y dañ o moral, monto que sería
distribuido: US $ 400,000.00 dólares americanos a favor de la
accionante; US
$ 500,000.00 dólares americanos a favor de su hijo Walker Steve
Cuenca Quiroz; US $ 500,000.00 dólares americanos a favor de su hijo
Euler Mendoza Quiroz y US $ 400,000.00 dólares americanos a favor
de su otro hijo José Mendoza Quiroz.
Como pretensiones acumuladas objetivas accesorias solicita las
siguientes: a) El pago de un seguro médico y seguro de vida a favor de
la demandante y sus hijos por una suma no menor a US $ 100,000.00
(cien mil y 00/100 dólares americanos), por el lapso de quince añ os,
con cobertura a todo riesgo, incluyendo enfermedades oncológicas; b)
Que, la demandada cumpla con descontaminar completamente y de
modo óptimo sus viviendas, de los materiales químicos cuya presencia
ha generado los dañ os cuya reparació n se demanda, y c) El pago de los
intereses legales devengados, así como la condena en costos y costas
procesales y multas en caso de oposición.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

2.- Manifiesta que el 2 de junio del añ o 2000, en circunstancias que el


chofer Arturo Blanco Bar, que conducía el camió n con placa de rodaje
Nº YG-9621, marca Volvo, de propiedad de la empresa Ransa Comercial
S.A., transportaba mercurio, de propiedad de Minera Yanacocha S.R.L.,
con destino a la ciudad de Lima, se produjo un primer derrame de
dicho metal en el centro poblado de San Juan, dando lugar a que un
aproximado de cuarenta pobladores del lugar recogieran el mercurio
sin saber los efectos dañ inos del mismo. Posteriormente, entre las
5:30 y 5:40 p.m. del mismo día, se produjo un segundo derrame de
aproximadamente 152 Kg. de mercurio, en las localidades de Chotén,
26
San Juan, La Calera, el Tingo, San Sebastiá n y Magdalena, esto en una
longitud aproximada de 27 Km de la carretera.
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

3.- Acota la accionante que por su brillo y forma, e ignorando que se


trataba de una sustancia tó xica, los pobladores comenzaron a recoger
el mercurio hasta altas horas de la madrugada, empleando para dicha
recolecció n sus manos e incluso su boca como medio de aspiración. Al
guardar el mercurio en sus hogares, sus familiares que recogieron el
mercurio tambié n se intoxicaron debido a los gases que emanaba éste.

La demandante refiere que Yanacocha no hizo caso a sus peticiones de


ayuda médica, quien no contaba con un plan maestro de contingencias, lo
que propició un mayor nivel de intoxicació n al pretender comprar el
mercurio derramado a quien lo hubiera recogido y que existió un nivel
deficiente de embalaje, transporte y tratamiento del mercurio por parte
de la minera, conforme ha declarado el chofer del camión.

4.- Al contestar la demanda, que corre en copia a fojas 765, Minera


Yanacocha S.R.L. sostiene que no fue informada oportunamente por el
chofer de la empresa Ransa Comercial S.A. (encargada del transporte)
respecto del derrame y que al tomar conocimiento del mismo, adoptó
las medidas necesarias para evitar perjuicios, informando sobre la
toxicidad del producto, lo cual resultó poco exitoso debido a la negativa
de los pobladores a devolver el mercurio que recogieron y guardaron
en sus hogares. Sostiene que la causa determinante de la exposición
y elevació n del nivel del mercurio en el organismo de los pobladores
afectados fue su propia imprudencia. Asimismo, manifiesta que el hecho
de que la demandante y sus menores hijos hayan presentado niveles de
mercurio mayores a los normales en su organismo, como consecuencia
del derrame producido, no necesariamente implica que éstos hayan
sido intoxicados por dicho elemento; de todos modos celebraron
transacciones extrajudiciales a favor de ella y sus hijos, teniendo dichos
actos jurídicos calidad de cosa juzgada en mérito a lo dispuesto por el
artículo 1302º del Código Civil.

Por otro lado, la empresa minera, a fojas 687, formula denuncia civil
contra Ransa Comercial S.A., por ser la empresa encargada del

i. PleNOS CaSatOriOS
transporte del mercurio el día en que ocurrieron los hechos.

Por resolució n copiada a fojas 1123, el Juez de la causa incorpora de


oficio a Esteban Arturo Blanco Bar como litisconsorte necesario pasivo,
por ser el chofer que conducía la unidad mó vil que transportaba el
mercurio. 27

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


5.- Tanto Ransa Comercial S.A. y Esteban Arturo Blanco Bar, sostienen que
se limitaron a transportar los balones conteniendo mercurio y que fue
Minera Yanacocha S.R.L. quien no cumplió con entregar la mercadería al
transportista en condiciones adecuadas para un traslado seguro.
Ademá s sostienen que se ha presentado el supuesto de fractura
causal por el hecho propio de la víctima, pues no fue el derrame de
mercurio lo que ocasionó dañ os a la demandante, sino su negligencia
al manipularlo, llevarlo a su hogar y exponer a su familia a los gases
tó xicos.

6.- Las partes demandadas deducen las siguientes excepciones:

A. De las excepciones deducidas por la empresa Minera Yanacocha


S.R.L. (fojas 248 del tomo I)

a. Excepción de prescripción extintiva: Alega que el derrame


de mercurio tuvo lugar el 2 de junio de 2000, por lo que al
constituir un supuesto de responsabilidad extracontractual, de
acuerdo a lo dispuesto por el artículo 2001º, inciso 4, del Código
Civil, la acción ha prescrito el 2 de junio de 2002, teniendo en
cuenta lo normado por el artículo 1993º del citado Código, segú n
el cual el plazo de dos
añ os empieza computarse a partir de la fecha en que ocurrieron
los hechos, no habiéndose interrumpido el plazo prescriptorio,
siendo que se la ha emplazado con la demanda con posterioridad
a dicha fecha.

b. Excepción de conclusión del proceso por transacción:


Para poner fin a cualquier conflicto que surja con respecto al
derecho indemnizatorio, el 2 de setiembre de 2000 Minera
Yanacocha S.R.L. celebró tres transacciones extrajudiciales: 1) la
Ministerio de Justicia y derechos huManos

primera con la demandante Giovanna Angélica Quiroz Villaty, por


su propio derecho, a quien se la indemnizó con la suma de
S/. 5,250.00
Nuevos Soles; 2) la segunda con la demandante y con José Gilmer
Mendoza Saldañ a, en representació n de sus menores hijos Euler
Jonathan y José Ronny Mendoza Quiroz, a quienes se les
indemnizó con la suma de S/. 15,750,00 Nuevos Soles por los dos
menores; 3) la tercera con la demandante, en representació n de
su hijo Walker Steve Cuenca Quiroz, a quien se le indemnizó
con la suma de S/. 11,250.00 Nuevos Soles.

En los tres casos, se suscribieron las respectivas addenda,


con
28 fecha 4 de noviembre del mismo añ o, en las cuales
acordaron duplicar el monto indemnizatorio a cada uno de los
afectados con
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

el derrame. Conforme lo dispone el artículo 1302º del Código


Civil, las transacciones antes mencionadas tiene el valor de cosa
juzgada, por lo que la pretensió n de indemnizació n de los
demandantes no puede ser revisada en sede judicial.

c. Excepción de falta de legitimidad para obrar de


Minera Yanacocha S.R.L.: Sostiene que como el derrame de
mercurio se produjo mientras era transportado por un camió n de
propiedad de Comercial Ransa S.A., ella no es responsable de los
dañ os causados; que, como la demandante alega, la
responsabilidad surge de una actividad riesgosa o peligrosa, la
misma que no fue realizada por la empresa.

En cuanto a lo señ alado por la actora que no se les brindó la


atenció n debida, la minera no tuvo participació n alguna en el
diagnóstico y tratamiento de los afectados, sino que el mismo fue
dispuesto por los médicos del puesto de salud de Choropampa y
el Hospital Regional de Cajamarca en coordinació n con CICOTOX.

d. Excepción de falta de legitimidad para obrar de los


demandantes con relación a la pretensión de
indemnización por daño
ambiental: Tratándose de intereses difusos, sólo pueden
demandar el Ministerio Público, las asociaciones o instituciones sin
fines de lucro, los gobiernos locales, etc., conforme lo establece el
artículo 82º del Código Procesal Civil, por lo que los demandantes
por sí solos no pueden promover el presente proceso.

B. De las excepciones de Ransa Comercial S.A. (fojas 752


del tomo II)

a. Excepción de falta de legitimidad para obrar de


Ransa Comercial S.A.: Cuando ocurrieron los hechos se
desempeñ aba como Agente de Transporte de Minera Yanacocha
S.R.L., y los balones que contenían mercurio eran de
propiedad exclusiva de dicha minera, fue ella quien no los
envasó adecuadamente, lo que trajo consigo el derrame; que en

i. PleNOS CaSatOriOS
todo momento el mercurio fue manipulado en su estiba y
aseguramiento en la plataforma del vehículo por personal de
la citada minera. Solicita se tenga en cuenta el Dictamen
Pericial del Examen Físico Químico emitido por la Direcció n
Nacional de Criminalística de la Policía Nacional, de fecha 18 de
junio de 2000, en el que se concluyó
que la responsabilidad por el derrame de mercurio se debió a la
29
imprudencia y negligencia en su envasado.

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


b. Excepción de prescripción extintiva: Alega los mismos
fundamentos de Minera Yanacocha S.R.L.

c. Excepción de conclusión del proceso por transacción:


Menciona como sustento de sus [sic] defensas de forma las
transacciones celebradas entre la demandante (por derecho
propio y en representació n de sus hijos) con la Minera Yanacocha
S.R.L.

C. Del litisconsorte necesario pasivo Esteban Arturo Blanco Bar


(fojas 1173 del tomo III)

a. Excepción de Prescripción extintiva: Sostiene los


mismos fundamentos de la demandada Minera Yanacocha S.R.L.

b. Excepción de conclusión del proceso por transacción:


Igualmente, sirven de sustento de su excepció n las transacciones
celebradas entre la parte accionante con la empresa minera
emplazada.

c. Excepción de falta de legitimidad para obrar de los


demandantes con relación a la pretensión de
indemnización
por daño ambiental: Consigna la misma motivació n que
sus codemandadas.

7.- Mediante Resolució n nú mero tres, dictada en la Audiencia de


Saneamiento Procesal, del 8 de enero de 2004, segú n acta de fojas 303
a 312, se declara: Infundada la excepció n de conclusió n del proceso por
transacció n referidos a la demandante Giovanna Angélica Quiroz Villaty
que deducen Minera Yanacocha S.R.L., Ransa Comercial S.A. y Esteban
Arturo Blanco Bar; Fundada la excepció n de conclusió n del proceso
Ministerio de Justicia y derechos huManos

por transacció n referido a los menores Euler Jonathan y José Ronny


Mendoza Quiroz y Walker Steve Cuenca Quiroz que deducen los tres
demandados; infundada la excepció n de falta de legitimidad para obrar
de los demandados deducida por la Minera Yanacocha S.R.L. y Ransa
Comercial S.A.; Infundada la excepció n de prescripció n deducida por
todos los demandados, y Fundada la excepció n de falta de legitimidad
para obrar activa respecto a la pretensió n de indemnizació n por dañ o
ambiental.

8.- Apelada que fuera la citada resolución, la Sala Civil de Cajamarca,


mediante auto de vista del 25 de julio de 2005, confirma la alzada (por
30 unanimidad) en cuanto declara infundada la excepció n de falta de
legitimidad para obrar de la demandada Ransa Comercial S.A. y fundada
la excepció n de falta de legitimidad para obrar por dañ o ambiental;
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

confirma (por mayoría) en los extremos que declara infundada la


excepció n de prescripció n extintiva de la acción; infundada la excepción
de conclusió n del proceso por transacció n referido a la accionante
Giovanna Quiroz; fundada la excepció n de conclusió n del proceso
respecto a los hijos menores de edad de la actora, deducida por la
empresa minera; la Revocaron en el extremo que declara fundada la
excepció n de conclusió n del proceso por transacció n referido a los
menores de edad, deducida por los demandados Ransa Comercial S.A.
y Arturo Blanco Bar; infundada la excepció n de conclusió n del proceso
por transacció n respecto a la actora, deducida por la empresa minera
e infundada la excepció n de falta de legitimidad para obrar pasiva
deducida por la misma empresa minera; Reformándola: declararon
infundada la excepció n de conclusió n del proceso por transacción
referida a los menores de edad, deducida por Ransa y Arturo Blanco
Bar, fundada la excepció n de conclusió n del proceso por transacció n
respecto a la actora, deducida por la minera demandada, y fundada la
excepción de falta de legitimidad para obrar pasiva deducida por la
misma empresa minera, en consecuencia nulo todo lo actuado y por
concluido el proceso.
Dicha resolució n fue materia de Recurso de Casació n por los
demandados Ransa Comercial S.A. y Arturo Blanco Bar, así como por
la accionante Giovanna Quiroz siendo declarados nulos los
concesorios por la Sala Civil Permanente de la Corte Suprema,
respecto a los dos codemandados, en tanto que declaró procedente el
recurso de la accionante, el mismo que es declarado fundado mediante
sentencia de fecha 7 de abril de 2006 (Casació n Nº 2383-2005-
Cajamarca, corriente de fojas 1428 a 1433 del tomo II que conforma
estos autos), por lo que casaron la de vista por no haberse
fundamentado debidamente, así como por no haberse fijado fecha para
la vista de la causa de acuerdo a ley, devolviendo los actuados a la
instancia de origen.

9.- Devueltos los autos a la Sala Civil de Cajamarca, ésta se


avoca nuevamente al conocimiento de la causa emitiendo, en esta

i. PleNOS CaSatOriOS
oportunidad por unanimidad, con fecha 27 de diciembre de 2006, el
auto de vista (corriente de fojas 1473 a 1480 del tomo III), por medio
de la cual Revoca la impugnada en el extremo que declara infundada
la excepción de conclusió n del proceso por transacció n respecto a la
demandante Giovanna Quiroz Villaty y Reformándola la declara
Fundada, confirmándola en los demá s extremos.
31
Esta resolució n de vista es la que viene en Recurso de Casació n

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


conforme se procede a describir a continuació n respecto a los
fundamentos esgrimidos por la parte demandante.

II.- MATERIA DEL


RECURSO

Se trata del recurso de casació n interpuesto por doñ a Giovanna Angélica


Quiroz Villaty (por derecho propio y en representació n de sus tres
menores hijos), contra la resolució n de vista de fojas 1473 a 1480,
expedida el 27 de diciembre de 2006, por la Sala Civil de la Corte Superior
de Justicia de Cajamarca, en los extremos que:

a) Confirma la resolució n apelada que declara fundada la excepció n


de conclusió n del proceso por transacció n respecto a los demandantes
menores de edad: Walker Cuenca Quiroz; Euler Mendoza Quiroz y
José Mendoza Quiroz, propuesta por las demandadas Minera
Yanacocha S.R.L. y Ransa Comercial S.A.

b) Confirma el auto apelado en cuanto declara fundada la excepció n de


falta de legitimidad para obrar de la demandante respecto a la
pretensió n por dañ o ambiental formulada por el demandado
Esteban Arturo Blanco Bar.
c) Revoca el auto apelado en el extremo que declara infundada
la excepció n de conclusió n del proceso por transacció n y
reformándolo declara fundada la citada excepció n en cuanto concierne
a la accionante Giovanna Angélica Quiroz Villaty, propuesta por
Minera Yanacocha S.R.L. y Esteban Arturo Blanco Bar.

III.- FUNDAMENTOS DEL


RECURSO
Ministerio de Justicia y derechos huManos

Por resolució n del 3 de mayo de 2007 se declaró procedente el recurso de


casació n por las causales previstas en los incisos 2 y 3 del artículo 386º del
Código Procesal Civil, al haberse satisfecho los requisitos de fondo
regulados por los incisos 2.2 y 2.3 del artículo 388º del mismo cuerpo legal,
por los fundamentos siguientes:

1.- La inaplicación de normas de derecho material: Manifiesta


la recurrente que se han inaplicado los artículos 5º y 1305º del Código
Civil al haberse transigido sobre dañ os a la salud de los afectados,
derechos que son personalísimos y extrapatrimoniales y por ende no
son transables, sin considerarse que dichas transacciones son inválidas
por no ajustarse al ordenamiento legal, siendo nulas de pleno derecho.
32
2.- Contravención a las normas que garantizan el derecho a un
debido proceso:
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

a) Señ ala la impugnante que conforme al inciso 10 del artículo


446º del Código Procesal Civil, sólo se puede proponer la
excepció n de conclusió n del proceso por transacció n si se llega a
establecer que la misma ha puesto fin a un proceso judicial, es
decir previamente ha debido existir un proceso judicial que haya
terminado con transacción. Del mismo modo el artículo 453º
inciso 4 del citado cuerpo procesal, requiere la existencia de
procesos idénticos para poder amparar la excepció n de
transacción, situació n que no se presenta en el caso de autos, al
tratarse de una transacció n que no puso fin a ningú n proceso
judicial y tampoco fue homologada por juez alguno; habiéndose,
además, contravenido principios jurisprudenciales establecidos por
la Corte Suprema en casaciones anteriores, como por ejemplo la
Casació n Nº 730-2005.

b) Como segunda causal de contravenció n al debido proceso


alega la recurrente que la excepció n de falta de legitimidad para
obrar Activa de la accionante respecto al dañ o al medio ambiente,
no se ha interpretado correctamente los alcances del artículo 82º
del Código Procesal Civil, toda vez que el mismo prevé la
legitimación
extraordinaria para las instituciones que allí se mencionan, en
tanto que la legitimació n ordinaria le corresponde a las personas
naturales afectadas, incluso para las que no lo son directamente.
Ademá s de no haber aplicado el precedente vinculante trazado
en la sentencia dictada por el Tribunal Constitucional en el
Expediente Nº 221-97-AA/TC.

IV.- DE LA CONVOCATORIA AL PLENO CASATORIO

1.- Mediante Razó n de fojas 123-A del cuaderno de casación, la


señ ora relatora de la Sala Civil Permanente de la Corte Suprema
de la Repú blica, da cuenta al Presidente de dicha Sala de la existencia
de pronunciamientos contradictorios sobre la misma materia entre las
dos Sala Civiles de esta máxima instancia judicial.

i. PleNOS CaSatOriOS
2.- Mediante resolució n del 29 de noviembre de 2007, la Sala
Civil Permanente, estando a la Razó n emitida, solicita al señ or
Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la República citar a
Pleno Casatorio a fin de que se constituya doctrina jurisprudencial
sobre el caso materia de autos.
33
3.- Por Resolució n Nº 01-2007-I-Pleno Casatorio-P-CS-PJ, del 4 de

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


diciembre de 2007, la Presidencia del Poder Judicial, de acuerdo a lo
dispuesto por el artículo 400º del Código Procesal Civil, convoca a Sala
Plena de la Corte Suprema de Justicia de la Repú blica a sesió n para
llevar a cabo la vista de la causa del presente proceso, la misma que se
realizó el 18 de diciembre de 2007, habiendo sido designados como
vocales ponentes de las opiniones divergentes de las Salas
Supremas Civiles los señ ores Walter Vásquez Vejarano y Víctor
Lucas Ticona Postigo en sus condiciones de presidentes de dichos
ó rganos jurisdiccionales supremos.

V. - CONSIDERACIONES

1.- Habiéndose invocado vicios in iudicando e in procedendo como


fundamentació n de los agravios y atendiendo a sus efectos, es
menester realizar primero el estudio de la segunda causal (referida a
infracciones procesales), dados los alcances de la decisión, pues en
caso de amparase [sic] la misma, esto es si se declara fundada la
casación por dicha causal, deben reenviarse los actuados a la
instancia de origen para que proceda de acuerdo a lo resuelto, no
teniendo objeto pronunciarse en lo que concierne a la causal de
inaplicació n de normas materiales.
Sin perjuicio de ello, cabe dejar constancia que si bien es cierto que
en el auto que declara procedente el recurso de casació n se ha hecho
expresa referencia solamente a las causales de inaplicació n de normas
materiales y contravenció n al debido proceso en cuanto a la excepció n
de transacción, mas no así en cuanto a la excepció n de falta de
legitimació n para obrar de la demandante para accionar por dañ o
ambiental; tal omisió n ha sido subsanada al haberse dispuesto en la
parte resolutiva de manera genérica que se declaraba procedente el
recurso por las causales denunciadas (por los tres motivos reseñ ados),
tanto má s si es que el Ministerio Público ha emitido dictamen
Ministerio de Justicia y derechos huManos

pronunciándose sobre todos los extremos denunciados y la parte


demandada no ha alegado nulidad alguna, por lo que cualquier posible
vicio de orden procesal ha quedado subsanado, má s aú n si es que el
mismo no resulta trascendente para impedir que se resuelva el caso de
autos.

2.- El asunto a dilucidarse en este proceso, y que es materia de divergencia


entre las decisiones de las salas civiles Permanente y Transitoria de la
Corte Suprema de Justicia de la República, se centra en los alcances de
la transacció n extrajudicial celebrada bajo el amparo normativo del
34
artículo 1302º del Código Civil, esto es si la transacció n extrajudicial
puede hacerse valer como excepció n procesal.
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

El otro punto materia de debate se refiere a la legitimació n activa que


pueda tener una persona natural para promover proceso judicial en la
defensa de intereses difusos de acuerdo a lo previsto en el artículo 82º
del Código Procesal Civil.

Por tal razón, para un mejor entendimiento del caso sub judice, se
ha considerado oportuno abordar determinados tó picos que tienen
estrecha relació n con los hechos debatidos y las denuncias expuestas en
el recurso de casació n. En mérito a ello, se expondrá , en primer lugar,
los criterios y posiciones manifestadas por ambas salas civiles
supremas; a continuació n se seguirá un orden de exposició n que
abarque la institució n de la transacció n tanto en su vertiente sustancial
como procesal, ademá s de otras instituciones afines que convienen
traerse a colació n para un mejor esclarecimiento y resolució n del caso
sub litis.

A. ANTECEDENTES RESOLUTIVOS DE LAS SALAS CIVILES SUPREMAS

3.- Conforme se puede corroborar de las resoluciones dictadas en las


casaciones obrantes en copias en autos, la Sala Civil Permanente
de la Corte Suprema de Justicia de la República, en los expedientes
Nº 2383-2005-Cajamarca (sentencia dictada anteriormente en este
mismo proceso, donde a manera de obiter dictum se refiere a la validez
de la transacció n extrajudicial); Nº 2163-2006-Cajamarca, Nº 705-
2007-Cajamarca, Nº 733-2007-Cajamarca, Nº 737-2007-Cajamarca y
Nº 1801-2007-Cajamarca, ha considerado que la transacción
extrajudicial tiene calidad de cosa juzgada de acuerdo a lo previsto por
el artículo 1302º del Código Civil, al poner fin a algú n asunto dudoso o
litigioso evitando el pleito que podría promoverse o finalizando el que
está iniciado, por lo tanto no se contraviene los artículos 446º, inciso
10, y 453º, inciso 4, del Código Procesal Civil, así como tampoco se
vulneran los artículos 5º y 1305º del Código Civil, al estar transándose la
indemnizació n sobre el dañ o que sufrió la parte afectada por el derrame
de mercurio, por lo que si bien el dañ o puede ser extrapatrimonial, toda
indemnizació n por sí misma se configura como un derecho patrimonial,
respecto al cual sí se puede transigir; por lo tanto dicha Sala Suprema

i. PleNOS CaSatOriOS
admite que la transacció n puede ser deducida como excepció n en un
proceso judicial y ser amparada como tal, precisamente por haber
evitado una controversia judicial.

4.- Por su parte la Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema de Justicia de la 35


República, en las casaciones Nº 730-2005-Cajamarca, Nº 2158-2006-

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


Cajamarca; Nº 2160-2006-Cajamarca; Nº 2162-2006-Cajamarca;
Nº 2882-2006-Cajamarca y 2942-2006-Cajamarca, considera que
solamente se puede oponer la transacció n cuando ha estado en curso
otro proceso, es decir previamente ha tenido que existir un proceso
judicial que haya concluido con la suscripció n de una transacción
homologada por el juez de la causa para que pueda hacerse valer
como excepció n ante la interposició n de una nueva demanda sobre los
mismos hechos, al configurarse la identidad requerida por el artículo
453º, inciso 4, del Código Procesal Civil, razó n por la cual la transacción
extrajudicial celebrada bajo los términos del Código Civil sin que
haya existido un proceso judicial anterior, no cumple el requisito del
artículo 453º.4 del Código Procesal Civil, ergo deviene en inamparable
como medio de defensa de forma, es decir, no se puede deducir como
excepció n de forma.

B. DE LAS TRANSACCIONES CELEBRADAS

5.- Como se corrobora de lo descrito seguidamente, entre la parte


demandante y la empresa Minera Yanacocha S.R.L. se celebraron tres
transacciones extrajudiciales, la primera con la accionante, por derecho
propio y en representació n de sus menores hijos las dos siguientes, así
como se adicionaron sendas addenda a cada una de ellas, todas
con firmas debidamente legalizadas por Notario.

I. Transacción celebrada por doña Giovanna Angélica


Quiroz
Villaty, por derecho propio, con Minera Yanacocha
S.R.L.

a) En este negocio jurídico intervino en calidad de có nyuge de


la indemnizada el señ or José Gilmer Mendoza Saldañ a.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

Se estipuló como monto total de la indemnizació n la suma


de S/. 2,625.00 Nuevos Soles, el cual, segú n la cuarta cláusula,
cubría el dañ o emergente, lucro cesante, dañ o físico o moral y
cualquier otro dañ o producido por el derrame de mercurio
ocurrido el 2 de junio de 2000.

Asimismo, se acordó que la empresa minera proveería de un


seguro de salud a favor de la parte afectada, sin costo para
ésta, que cubra por el plazo de 5 añ os los gastos médicos
asociados con las enfermedades derivadas de la contaminació n
por mercurio, seguro que podía ser renovado en caso la
parte indemnizada
36 haya requerido atenció n médica cubierta por el seguro y
además presente alguna enfermedad derivada del derrame de
mercurio que
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

requiera atenció n médica por un período adicional a la vigencia


del seguro.

Fecha de suscripción: 2 de septiembre de


2000.

b) Con fecha 4 de noviembre de 2000 se redacta un nuevo


documento denominado addendum, donde se acuerda duplicar el
monto de la indemnizació n que haría un total de S/. 5,250.00
Nuevos Soles. El pago se realiza con firmas legalizadas ante
Notario.

II. Transacción celebrada por doña Giovanna Angélica


Quiroz Villaty en representación de su menor hijo de 15
años de edad, Walker Steve Cuenca Quiroz2, con Minera
Yanacocha S.R.L.

a) En este negocio jurídico sólo intervino la madre del menor.

Se estipuló como monto total de la indemnizació n la suma


de
S/. 5,625.00 Nuevos Soles, el cual, segú n la cuarta cláusula, cubría
el

2 A la fecha el citado demandante Walker Cuenca Quiroz cuenta con 22 añ os de edad, por lo
que tiene capacidad de goce y de ejercicio al ser mayor de edad de acuerdo a ley.
dañ o emergente, lucro cesante, dañ o físico o moral y cualquier
otro dañ o producido por el derrame de mercurio ocurrido el 2 de
junio de 2000.

Asimismo, se acordó que la empresa minera proveería de un


seguro de salud a favor del menor, sin costo para éste, que cubra
por el plazo de 5 añ os los gastos médicos asociados con las
enfermedades derivadas de la contaminació n por mercurio,
seguro que podía ser renovado en caso la parte indemnizada
haya requerido atenció n médica cubierta por el seguro y ademá s
presente alguna enfermedad derivada del derrame de mercurio
que requiera atenció n médica por un período adicional a la
vigencia del seguro.

- En la segunda cláusula se condicionaba el pago final del


monto acordado cuando se contara con la autorizació n

i. PleNOS CaSatOriOS
judicial para celebrar la transacción.

Fecha de suscripción: 2 de septiembre de 2000.

b) Con fecha 4 de noviembre de 2000 se redacta un nuevo documento


denominado addendum, donde se acuerda duplicar el monto de la
37 indemnizació n que haría un total de S/. 11,250.00 Nuevos Soles.

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


- En este documento tambié n se estipula en la segunda
cláusula que el pago final se hará una vez se cuente con la
autorización judicial respectiva.

c) Mediante sentencia del 5 de junio de 2001, el Segundo


Juzgado de Familia de Cajamarca, teniendo a la vista los dos
documentos transaccionales, autoriza la celebració n de la
transacción.

- En mérito a dicha sentencia, con fecha 10 de enero de


2002 la empresa minera cumple con pagar a la madre del
menor el saldo pendiente de S/. 5,625.00 Nuevos Soles. El
pago se realiza con firmas legalizadas ante Notario.

III. Transacción celebrada por doña Giovanna Angélica


Quiroz Villaty y José Gilmer Mendoza Saldaña en nombre de
los menores Euler Jonathan Mendoza Quiroz (12 años) y José
Ronny Mendoza Quiroz (5 años), con Minera Yanacocha S.R.L.

a) En este negocio jurídico intervinieron ambos padres de los


menores de edad.
- Se estipuló como monto total de la indemnizació n la suma
de S/. 7,875.00 Nuevos Soles (S/. 2,250.00 N.S. para Euler
Mendoza y S/. 5,625.00 N.S. para José Mendoza), el cual,
segú n la cuarta cláusula, cubría el dañ o emergente, lucro
cesante, dañ o físico o moral y cualquier otro dañ o producido
por el derrame de mercurio ocurrido el 2 de junio de 2000.

Asimismo, se acordó que la empresa minera proveería de un


seguro de salud a favor de los menores afectados, sin costo
Ministerio de Justicia y derechos huManos

para ellos, que cubra por el plazo de 5 añ os los gastos


médicos asociados con las enfermedades derivadas de la
contaminación por mercurio, seguro que podía ser renovado
en caso la parte indemnizada haya requerido atenció n
médica cubierta por el seguro y ademá s presente alguna
enfermedad derivada del derrame de mercurio que requiera
atenció n médica por un período adicional a la vigencia del
seguro.

- En la segunda cláusula se condicionaba el pago final del


monto acordado cuando se contara con la autorizació n
judicial para celebrar la transacción.
38
Fecha de suscripción: 2 de septiembre de 2000.
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

b) Con fecha 4 de noviembre de 2000 se realiza un nuevo


documento denominado addendum, donde se acuerda duplicar el
monto de la indemnizació n que haría un total de S/. 15,750.00
Nuevos Soles.

- En este documento tambié n se estipula en la segunda


cláusula que el pago final se hará una vez se cuente con la
autorización judicial respectiva.

c) Mediante sentencia del 6 de febrero de 2001, el Tercer


Juzgado de Familia de Cajamarca, teniendo a la vista los dos
documentos transaccionales, autoriza la celebració n de la
transacció n y addendum, y a la entrega del dinero señ alado en
ambos documentos.

- En mérito a dicha sentencia, con fecha 1 de marzo de 2001


la empresa minera cumple con pagar a la madre de los
menores el saldo pendiente de S/. 7,875.00 Nuevos Soles. El
pago se realiza con firmas legalizadas ante Notario.
C. SOBRE LA TRANSACCIÓN

c.1. De su regulación en nuestro ordenamiento nacional

6.- Ante todo, cabe analizar la regulació n jurídica de la transacció n


de acuerdo a nuestro actual ordenamiento legal.

En lo que concierne a su regulació n legislativa sustantiva, el artículo


1302º del Código Civil vigente indica:

“Artículo 1302º: Por la transacció n las partes, haciéndose


concesiones recíprocas, deciden sobre un asunto dudoso o
litigioso, evitando el pleito que podría promoverse o finalizando el
que está iniciado.

i. PleNOS CaSatOriOS
Con las concesiones recíprocas, tambié n se pueden crear, regular,
modificar o extinguir relaciones diversas de aquellas que han
constituido objeto de controversia entre las partes.

La transacción tiene el valor de cosa juzgada”. (Los subrayados


son nuestros).
39
c.2. Antecedentes y

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


formalidades

7.- Así lo entendía tambié n el Código Civil de 1852 al estipular en


su artículo 1702º que:

“Artículo 1702º: Transacció n es un contrato, por el que dos o


más personas, decidiendo de comú n acuerdo sobre algú n punto
dudoso o litigioso, evitan el pleito que podía promoverse, o
finalizan el que está principiado.

Puede transigirse entre presentes o ausentes, por los


mismos interesados, o por apoderados con poder especial”.

Seguidamente, agregaba en sus artículos 1703º y 1705º, que la


transacció n se debía redactar por escrito, sea en instrumento
público o privado o a través de una petició n dirigida al juez y firmada
por los interesados, con fe de las firmas de los que la hacían.

La transacció n celebrada por escritura pú blica producía sus efectos


desde que era otorgada legalmente, en tanto que la hecha por
escritura privada lo hacía desde que se traducía en instrumento
público y se
protocolizaba y la que se hacía ante el juez cuando se legalizaran las
firmas.

En lo que se refería a la transacció n sobre bienes de menores o


personas sujetas a interdicció n se indicaba, segú n el artículo 1716º del
citado código, que la misma no sería válida mientras no se contara con
la aprobació n del juez, quien para concederla debía oír al consejo de
familia y pedir el dictamen de tres letrados y del ministerio fiscal3.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

Por su parte el Código Civil de 1936, en su artículo 1307º disponía

que: “Artículo 1307º: Por la transacció n dos o má s personas

deciden
sobre algú n punto dudoso ó litigioso, evitando el pleito que
podría promoverse, o finalizando el que está promovido”.

En lo que concernía a la protecció n de los derechos de menores de


edad, igual disposició n tenía el artículo 1312º del citado Código, al
estipular que los representantes de menores, ausentes o incapaces,
podrían transigir con aprobació n del juez, quien para concederla oiría
al consejo de familia cuando lo hubiera, y pediría el dictamen de dos
letrados y del
40 ministerio fiscal.

Nuestro actual Código Civil trae la misma regulació n en su


artículo
1307º al indicar
que:

“Artículo 1307º: Los representantes de ausentes o incapaces


pueden transigir con aprobació n del juez, quien para este efecto
oirá al Ministerio Publico y al consejo de familia cuando lo haya y
lo estime conveniente”.

Sobre este particular regresaremos má s adelante cuando


acometamos el estudio de las transacciones celebradas entre la
empresa minera demandada y los menores de edad hijos de la actora.

c.3. Naturaleza
jurídica

8.- Como se nota, la transacció n en el Código Civil de 1852 era


considerada dentro de la Secció n de los contratos denominados
consensuales a diferencia de los aleatorios que contemplaba otras
figuras jurídicas.
3 Cf. Có digo Civil, anotado y concordado, má s un apéndice a cargo de Miguel Antonio de la
Lama,
4ª ed., concordada con el Código de Procedimientos Civiles de 1912 por Pedro Goitizolo,
Lima, Librería e imprenta Gil, 1914.
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante
Esta calificació n jurídica luego variaría con el Código Civil de 1936, el que
consideró a la transacció n como un medio de extinguir obligaciones. La
Comisió n Revisora del Código Civil de 1852 (que elaboró el corpus legal
de 1936), manifestó que si era un acto jurídico en virtud del cual las
partes, haciéndose concesiones recíprocas, extinguen obligaciones
dudosas o litigiosas, era forzoso convenir en que la transacció n no
era propiamente hablando un contrato sino un verdadero modo de
extinció n de los actos jurídicos en general, porque por ella se podían
extinguir derechos reales y derechos hereditarios.

La transacción, continuaba diciendo la Comisión, es un contrato en


cuanto representa el resultado de la concordancia de las voluntades,
pero como es una convenció n que tiene por fin jurídico principal
liquidar relaciones obligatorios preexistentes, es real y verdaderamente

i. PleNOS CaSatOriOS
un medio de extinció n de obligaciones y está mejor ubicada en el
plan del anteproyecto (que la incluía dentro de los efectos de las
obligaciones) que en la secció n del Código Civil de 18524.

9.- En la doctrina se discute arduamente si la transacció n es una


convención, un contrato5 o un acto jurídico, inclinándose la mayoría por
concebirla como un contrato, conforme lo exponen –entre otros, para el 41
ámbito argentino– los tratadistas Jorge Llambías y Rubé n Compagnucci
de Caso6.

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


4 Nos basamos en la cita que hacen Mario Castillo Freyre y Felipe Osterling Parodi en su
Tratado de las obligaciones, tercera parte, T. IX, Biblioteca para leer el Código Civil, Vol. XVI,
Lima, PUCP,
2005, p. 443.
5 Ya Joaquín Escriche nos decía que la transacció n era un contrato voluntario en que
se convenían y ajustaban los litigantes acerca de algú n punto dudoso o litigioso, decidiéndolo
mutuamente a su voluntad. Debía recaer sobre cosa dudosa, de modo que sería nula
si cualquiera de los contrayentes supiera que no tenía ningú n derecho, como igualmente si
haciéndose sobre cosa puesta en litigio, se había ya dado y pasado en autoridad de cosa
juzgada la sentencia. Acotaba que la transacció n tenía fuerza de cosa juzgada y producía
excepció n de pleito acabado. Cf. Escriche, Joaquín, Diccionario razonado de legislación y
jurisprudencia, París, Librería de Rosa, Bouret y Cía., 1851, p. 1507.
6 Cf. Llambías, Jorge Joaquín, Tratado de derecho civil. Obligaciones, T. III, 3ª ed.
actualizada, Buenos Aires, Perrot, 1987, pp. 77-78; Compagnucci de Caso, Rubén, Manual de
obligaciones, Buenos Aires, Astrea, 1997, pp. 523-524. Para este ú ltimo la transacció n es un
contrato o negocio jurídico declarativo, ya que los derechos se fijan por obra y facultad de
las mismas partes, quienes tienen soberanía absoluta en sus propios intereses. De ese modo,
se afirma y aclara la situació n jurídica incierta, que aflora con nitidez mediante la
transacción. En torno a la duda que suscita la naturaleza jurídica de la transacció n conviene
revisar tambié n la obra de Alterini, Atilio Aníbal, Oscar José Ameal y Roberto Ló pez Cabana,
Curso de Obligaciones, 4ª ed. Actualizada, 1ª reimpresión, T. II, Buenos Aires, Abeledo-
Perrot, 1992, pp. 339-340.
En sede nacional, la Comisió n Revisora del Código Civil de 1936,
ubicó a la transacció n como un medio de extinguir obligaciones
(al igual que el aludido código, materia de reforma), primero
consideró que la figura de la transacció n presenta un doble aspecto:
de un lado, es efectivamente un contrato destinado a poner fin a
obligaciones dudosas o litigiosas, mediante concesiones recíprocas;
desprendiéndose su naturaleza contractual de la definició n contenida
en el artículo 1351º del Código Civil que define el contrato. Este
carácter se ve acentuado al haberse introducido el segundo párrafo
Ministerio de Justicia y derechos huManos

del artículo 1302º del citado código, segú n el cual se admite que la
transacció n puede crear, regular o modificar relaciones diversas de las
que son objeto de la controversia.

En otra parte se comentaba por la anotada Comisión, que el legislador


ubica a la transacció n como uno de los medios de extinguir
obligaciones por razones de tradició n jurídica y porque en mú ltiples
casos prevalece el efecto extintivo de la misma. Acotaba que había
sido motivo de especial preocupació n de la Comisió n revisora, que
dio origen al Código Civil vigente de 1984, introducir mecanismo
ágiles para que los particulares solucionen sus diferencias sin la
intervenció n de los tribunales de justicia, teniendo en cuenta el
explicable deseo de las
42 partes de evitar los costos de un proceso, la pérdida de tiempo
que éste conlleva y la voluntad común de lograr tranquilidad,
aspecto
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

que prevalecía para que ellas “se dicten su propia


sentencia”7.

10.- Es por ello que los profesores Castillo Freyre y Osterling


Parodi señ alan que la transacció n es un acto jurídico, puesto que
constituye una manifestació n de voluntad destinada a crear, regular,
modificar o extinguir relaciones jurídicas, pero, asimismo, puede ser un
contrato al versar sobre relaciones jurídicas patrimoniales (puesto que
los derechos extrapatrimoniales son intransigibles), por lo que ambos
conceptos no resultan ser excluyentes sino complementarios.

Por lo tanto, se concluye que para nuestro ordenamiento jurídico


nacional la transacció n es un acto jurídico de naturaleza patrimonial
(contrato) por el que las partes, en ejercicio de su autonomía de la
voluntad, haciéndose concesiones recíprocas, deciden sobre algú n
asunto dudoso o litigioso. A nivel formal, al ser un contrato, apunta a
zanjar cuestiones ya existentes entre las partes, es decir a extinguir
relaciones jurídicas existentes que se encuentran en controversia.
Por

7 Cf. Exposició n de motivos oficiales del Código Civil. La transacción, elaborada por la
Comisió n Revisora del Código Civil de acuerdo a las Leyes 24039 y 24136. Separata Especial
del diario oficial El Peruano, publicada el 23 de marzo de 1988, p. 7.
ello su ubicació n es má s clara dentro de los medios extintivos de las
obligaciones. En cuanto al nivel de fondo, lo que subyace en el
corazón de esta figura se centra en la búsqueda de la paz y la
armonía8.

La causa o funció n de la transacció n es la composició n de la


controversia jurídica que existe entre las partes, cuya solució n o
liquidació n asumen los propios interesados, evitando provocar un
pleito o acabando el ya iniciado, y se realiza mediante recíprocas
concesiones. Sobre esta causa, que en sus múltiples aspectos revela la
virtualidad operativa del contrato, y sobre la situació n o relació n
jurídica controvertida debe recaer, impelido por el animus transigendi,
el consentimiento de los contratantes9.

Seguidamente haremos referencia tanto a la doctrina nacional como


a la argentina, por haber servido el Código Civil de este último país
como fuente para la redacció n de nuestro actual artículo 1302º,

i. PleNOS CaSatOriOS
especialmente en cuanto a la validez de cosa juzgada que se le otorga a
la transacción10; extremo sobre el cual nos ocuparemos má s
adelante11.

8 Cf. Castillo Freyre, Mario, et ál, ob.cit., pp. 444, 446 y 451. Refiriéndose a las concesiones
recíprocas, la Comisió n revisora siguiendo la doctrina argentina, señ alaba que ellas
no requieren ser de valor equivalente, sino que pueden ser enteramente desiguales y 43
desproporcionadas en su valor patrimonial, tampoco es necesario que sean de naturaleza

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


económica, pudiendo ser de otra naturaleza. Cf. Exposició n de motivos oficiales…, p. 8.
9 Cf. Luna Serrano, Agustín, en: Lacruz Berdejo, José Luis, et álii, Derecho de obligaciones. Vol.
Segundo, contratos y cuasicontratos, delito y cuasidelito, 3ª ed., Barcelona, Bosch, 1995, p. 377.
10 Lo dicho nos lleva a recordar que el Código Civil francé s tambié n le otorga tal calidad a la
transacció n, ademá s de considerar que no procede alegar la lesió n en su celebración, conforme
a continuació n de [sic] menciona:
“Article 2044º: La transaction est un contrat par lequel les parties terminent une contestation
née, ou pré viennent une contestation á naitre.
Ce contrat doit étre rédigé par écrit.
Article 2052º: Les transactions ont, entre les parties, l’autorité de la chose jugée en dernier ressort.
Elles ne peuvent étre attaquées pour cause d’erreur de droit, ni pour cause de lésion”.
Comentando tales normas, los hermanos Mazeaud estipulaban que la transacció n es un
contrato en el sentido preciso de la palabra, ya que crea una obligació n de no hacer, la de
no acudir a la justicia o la de no continuar un procedimiento en curso. Acotaban que las
concesiones no necesariamente debían ser equivalentes, pero era necesario que existiera alguna
concesión, al menos de orden moral, de lo contrario la transacció n sería nula. Cf. Mazeaud, Henri,
Leó n y Jean, Lecciones de Derecho civil, parte tercera, Vol. IV, trad. de Luis Alcalá -Zamora y
Castillo, bajo la direcció n de Santiago Sentís Melendo, Buenos Aires, EJEA, 1974, pp. 619 y 627.
Tambié n ver: Trigo Represas, Félix A.: “Las concesiones recíprocas en la transacció n”, en: La Ley
1989-B, nota a fallo, p. 563.
11 Conforme es de aceptació n general en el sistema jurídico, los elementos esenciales de
la transacció n son los siguientes: a) Una relació n jurídica litigiosa o controvertida; b) La
intenció n de los contratantes de componer el litigio, esto es eliminar la controversia; y, c) Las
recíprocas concesiones de las partes (aliquid Batum, aliquid retentum). Estos elementos serán
mencionados durante el desarrollo del análisis del caso a resolverse por lo que no se les
dedicará consideraciones específicas al tener que ser aludidos en toda la sentencia.
11.- Al decir de Llambías, la transacció n se basa en un intercambio de
sacrificios; si una sola de las partes sacrificara algú n derecho
suyo, ello sería una renuncia y no una transacció n que requiere que
medien concesiones recíprocas. Mientras exista una reciprocidad, no
importa la cuantía de ellos ni su equivalencia o desigualdad, puesto
que la ley no exige paridad de concesiones, ni ello podría
imponerse porque la importancia del sacrificio que cada cual realiza
es de apreciación eminentemente subjetiva, no habiendo pauta válida
para su medición12.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

c.4. Efectos de la transacción

12.- Se sostiene que la transacción, como es opinió n mayoritaria en


doctrina, produce diversos efectos, siendo los principales: a) es
obligatoria o vinculante; b) es extintiva; c) tiene efecto declarativo; d)
tiene valor de cosa juzgada13:

a) Es obligatoria o vinculante: Por su razó n de carácter


contractual, la transacció n crea para las partes una regla a la cual
deben someterse como a la ley misma, en mérito al adagio que:
“el contrato es ley entre las partes”.
44
b) Es extintiva: Precisamente por el efecto extintivo que posee
la transacción, las partes no pueden hacer valer luego los
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

derechos renunciados por ese acto, si lo hicieran, serían


rechazados por una

12 Llambías nos dice que la materia de la transacció n son las obligaciones litigiosas o dudosas.
Un acuerdo extintivo que recayese sobre obligaciones que no fuesen litigiosas o dudosas, no
sería una transacció n porque la res dubia es la esencia de esa figura. En efecto, la
transacció n es un negocio o acto jurídico de fijación, que tiende a hacer cierta o a poner fuera
de discusió n una situació n determinada, eliminando la incerteza de la relación. Esa
incertidumbre puede ser objetiva o subjetiva, la primera corresponde a las obligaciones
litigiosas que son las que están sometidas a un pronunciamiento judicial; la segunda origina
las obligaciones dudosas, es decir, las que las partes sinceramente han estimado como tales,
aunque en verdad no lo fueran para un jurista especializado. Cf. Llambías, ob.cit., pp. 75 y
76. En el mismo sentido se pronuncia Fornaciari, al estimar que las obligaciones dudosas
será n aquellas que las partes seriamente estiman como tales. Por lo que los requisitos
esenciales de la transacció n será n la existencia de cuestiones dudosas o litigiosas, pero
entendiendo que la res dubia precede y enlaza siempre ambas situaciones; sea que el
acuerdo se concrete como forma de autocomposición extrajudicial, sea que se realice en el
ámbito del proceso. Asimismo, el carácter de dudosa de determinada cuestió n debe ser
apreciado de manera subjetiva, es decir, en el sentido que seria y razonablemente le
atribuyen los otorgantes con abstracció n de la interpretació n que le daría un jurisconsulto o
el propio juez de la causa. Cf. Fornaciari, Mario Alberto, Modos anormales de terminación del
proceso, T. II, Buenos Aires, Depalma, 1988, pp. 27 y 28. Tambié n sobre la res dubia resulta
oportuno ver a Compagnucci de Caso, Rubén: “La ‘res dubia’ como motivació n totalizadora
de la transacció n”, en: El Derecho. Jurisprudencia general, Buenos Aires, T. 85, 1980, pp. 859-
863.
13 Por todo lo que diremos se ha seguido la obra de Llambías, ob.cit., pp. 114-124.
excepció n de transacción, que impide renovar una pretensió n
ya aniquilada por la virtualidad del convenio celebrado.

c) Tiene efecto declarativo: La transacció n no tiene


efectos traslativos de derechos sino declarativos. Esto significa
que cuando uno de los contratantes reconoce el derecho del otro,
no es que esté considerando que se lo está transmitiendo, sino
que ese derecho ha existido desde antes y directamente en
cabeza de quien lo tiene luego de la transacción.

d) Tiene valor de cosa juzgada: La parte final del artículo 1302º de


nuestro actual Código Civil le otorga tal condició n a la
transacción, aspecto sobre el que regresaremos má s adelante
cuando tratemos específicamente sobre la vinculació n de la
transacció n con la cosa juzgada y su posibilidad de proponerse

i. PleNOS CaSatOriOS
como excepció n en ese sentido.

13.- Concordante con lo dicho, el artículo 1303º del Código Civil es


expreso al consignar que: “La transacción debe contener la renuncia de
las partes a cualquier acción que tenga una contra otra sobre el
objeto de dicha
transacción”., dejando en claro la relevancia del elemento reciprocidad
45
en esta figura extintiva. El sentido del artículo es evidente,

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


tomando en cuenta la finalidad de la transacción, cual es la de no
reabrir el asunto que dejó de ser controvertido, dudoso o litigioso; por
lo tanto la eficiencia y practicidad, que constituyen las ventajas de la
transacción, giran alrededor de esta economía en términos de tiempo,
recursos e incertidumbre. Estos beneficios se tornarían estériles si la
transacción no tuviera la calidad de definitiva, es decir, si pudiera
iniciarse, reiniciarse o proseguir un proceso judicial sobre el mismo
tema, al cual las propias partes encontraron solució n y convinieron en
ella14.

14.- Ahora bien, nuestro Código Procesal Civil tambié n regula sobre la
transacció n judicial, la misma que debe ser homologada por el juez
de la causa conforme se estipula en el artículo 337º, el mismo que a la
letra dice:

“Artículo 337º.- Homologación de la transacción.- El Juez


aprueba la transacció n siempre que contenga concesiones
recíprocas, verse sobre derechos patrimoniales y no afecte el
orden público o las buenas costumbres, y declara concluido el
proceso si alcanza a la totalidad de las pretensiones propuestas.

14 Cf. Castillo Freyre, Mario, et ál., ob.cit., p. 530.


Queda sin efecto toda decisió n sobre el fondo que no se encuentre
firme.

La transacció n que pone fin al proceso tiene la autoridad de la cosa


juzgada. El incumplimiento de la transacció n no autoriza al
perjudicado a solicitar la resolució n de ésta.

Si la transacció n recae sobre alguna de las pretensiones propuestas


o se relaciona con alguna de las personas, el proceso continuará
respecto de las pretensiones o personas no comprendidas en ella. En
Ministerio de Justicia y derechos huManos

este último caso, se tendrá en cuenta lo normado sobre intervenció n


de terceros.

Con la transacció n judicial no se puede crear, regular, modificar o


extinguir relaciones materiales ajenas al proceso”.

Seguidamente se
regula:

“Artículo 338º.- Normatividad supletoria.- En todo lo no


previsto en este Capítulo, se aplican las normas pertinentes del
Código Civil”.
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

15.- Como nota adicional deviene en ilustrativo consignar que de las


sesenta
46 y dos modificaciones que se realizaron a diversos artículos del Código
Civil, mediante la Primera Disposició n Modificatoria del Código
Procesal Civil, ninguna se refiere a las normas de la transacción, es
má s existe el artículo 338º antes citado que es remisivo a las reglas
contendidas en el Código sustantivo, lo que demuestra que el
legislador procesal no tuvo intenció n alguna de restarle eficacia a la
transacció n extrajudicial, de lo contrario hubiera modificado o
derogado toda la normativa citada.

c.5. La transacción extrajudicial: ¿defensa de forma o de


fondo?

16.- La cuestió n surge en saberse si es que solamente la transacció n


judicial puede hacerse valer como defensa de forma (excepció n
procesal) y la extrajudicial como defensa de fondo.

Si bien es cierto que el artículo 453º del Código Procesal Civil precisa
que:

“Artículo 453º.- Amparo de las excepciones de litispendencia,


cosa juzgada, desistimiento de la pretensión o conclusión
del proceso por conciliación o transacción.- Son fundadas la
excepciones de litispendencia, cosa juzgada, desistimiento de la
pretensió n o conclusió n del proceso por conciliació n o
transacción, respectivamente, cuando se inicia un proceso
idéntico a otro:
1. Que se encuentra en curso;
2. Que ya fue resuelto y cuenta con sentencia o laudo firme;
3. En que el demandante se desistió de la pretensión; ó
4. En que las partes conciliaron o transigieron”.

No resulta menos cierto que se puede optar por uno de dos


caminos, o el de la aplicació n literal de dichos supuestos o el de
interpretar sistemáticamente los mismos dentro del marco
constitucional de la tutela jurisdiccional efectiva, así como de los fines
del proceso, además del principio de autonomía de la voluntad; esto es
de buscar la solución a un caso concreto de manera cierta sin dar pie a
sucesivos litigios.

17.- Si nos inclinamos por la primera opción, es decir por la


aplicación literal de la norma jurídica procesal, se consideraría que la
transacción extrajudicial no puede ser alegada como Excepció n

i. PleNOS CaSatOriOS
procesal, por el contrario deberá alegarse como defensa de fondo,
es decir, como parte de la contestació n de la demanda. En cambio si
ponderamos la segunda alternativa, esto es, de la interpretació n
sistemática de la norma procesal, arribaremos a la conclusió n que se
puede alegar la transacción extrajudicial como defensa de forma y
por ende estaría considerada
dentro del supuesto previsto por el artículo 446º inciso 10 del Código
47

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


Procesal Civil.

18.- Comentando sobre la legislació n argentina, Compagnucci de Caso


precisa que la defensa o excepció n de transacción, denominada
exceptio litis per transactionem finitae, es de tipo perentorio que
decide el pleito y tiene carácter sustantivo, por lo que aquel que
pretenda oponer esta defensa debe demostrar, al igual que para la
cosa juzgada, que se den los requisitos de las tres identidades: objeto,
sujetos y causa. En cuanto al objeto, debe entenderse que sólo se ha
transado sobre los derechos que obran en el acuerdo, y no es posible
extender el entendimiento a situaciones análogas o similares. Los
sujetos tambié n deben coincidir y juega el principio del efecto relativo
de los contratos. Por último la causa debe ser idéntica, es decir, estar
fundada en los mismos hechos que fueron fuente de las pretensiones
reclamadas15.

19.- Nuestra anterior legislació n procesal, aunque no de manera expresa,


contemplaba la distinció n entre excepciones perentorias y
dilatorias, por el momento en que podían ser deducidas –claro está
que el Capítulo II del Título I, de la Secció n Segunda del Código de
Procedimientos
15 Cf. Compagnucci de Caso, ob.cit., pp. 532-533.
Civiles de 1912, llevaba solamente por título “Excepciones
dilatorias”16–, clasificació n que hoy en día ha dejado de ser usada,
tanto es así que la actual Ley de Enjuiciamiento Civil españ ola del añ o
2000 no las contempla, teniendo eso sí una estació n procesal de
saneamiento.

No obstante lo dicho, resulta ilustrativo hacer algunas referencias a


ello, fundamentalmente por sus efectos prácticos.

20.- En doctrina existen tantas clasificaciones de excepciones como autores


Ministerio de Justicia y derechos huManos

hay17, por lo que optamos por seguir lo dicho por Peláez18, quien
mencionando los diferentes criterios de clasificació n de estas, alude,
entre otras, a las: a) procesales y materiales; b) propias e
impropias; c) de previo o especial pronunciamiento; d) perentorias,
dilatorias y mixtas.

Es esta última clasificació n la má s difundida, concibiéndose a las


excepciones dilatorias o temporales como aquellas que no
impiden una reproducció n del ataque del actor en otro proceso una
vez hayan variado las circunstancias; en tanto que las perentorias
o perpetuas, eran aquellas que de ser estimadas impedían que
el ataque se
48 reproduzca en otro proceso, porque se dirigían a conseguir la
absolución del demandado o la terminació n del litigio, desvirtuando o
destruyendo
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

para siempre el derecho del


demandante19.

Se admitía una tertius genus que se denominaba excepciones mixtas,


porque, se sostenía, tenían doble naturaleza, de perentorias y de
dilatorias, por lo que se podían hacer valer tanto antes de contestar la
demanda como al presentarse ésta, siendo considerada dentro de este
tipo de excepciones la de transacción.

16 Sobre esto resulta ilustrativo revisar lo dicho por Eugenia Ariano: “Prescripció n,
cuestiones declarables de oficio y cosa juzgada”, artículo contenido en: Problemas del
proceso civil, Lima, Jurista editores, 2003, pp. 102-105, especialmente las notas a pie.
17 Nos remitimos a lo comentado por Eugenia Ariano, ob.cit., pp. 103, n. 4 y 145, n. 21.
18 Cf. Peláez, Francisco J., La transacción. Su eficacia procesal, Barcelona, Bosch, 1987, pp. 191 y
ss.
19 El procesalista brasileñ o Moacyr Amaral conceptú a a las excepciones dilatorias como “...
são aquelas que apenas distendem o curso da demanda...” mientras que las perentorias “... são
aquelas que trancam, encerram o processo...” Cf. Amaral Santos, Moacyr, Primeiras linhas de
direito processual civil, 2º volumen, 14ª ed., Sao Paulo, Saraiva, 1989-1991, p. 195.
c.5.1. Transacción vs. Cosa
juzgada

21.- Otro ámbito de debate es el referido a que si la transacció n al tener,


segú n nuestro Código Civil, el valor cosa juzgada podría haber hecho
valer en este proceso como defensa de forma bajo el amparo del
inciso
8 del artículo 446º del Código Procesal Civil, que regula la excepció n
de
Cosa Juzgada, y no bajo la égida del inciso 10 del mismo
artículo.

Si nos remitimos al ordenamiento procesal, observamos que el


desistimiento de la pretensió n se puede hacer valer como excepció n
con nombre propio (artículo 446º inciso 9: Desistimiento de la
pretensión) o como excepció n de cosa juzga [sic] en mérito a lo
dispuesto por el artículo 344º del Código Procesal Civil, por lo que en
uno u otro sentido tendría paso, también, para ser amparada la

i. PleNOS CaSatOriOS
transacció n judicial o extrajudicial.

Como dato histórico mencionamos que el artículo 1728º del Código


Civil de 1852 decía que: “La transacción produce entre las partes la
excepción de cosa juzgada; y puede interponerse en cualquier estado de

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


la causa”. Coligiéndose de ello, que se le otorgaba la condició n de
excepció n mixta,
al poderse oponer como dilatoria o perentoria de acuerdo a lo antes
49
mencionado.

22.- Empero, es sujeto de debate el considerar si es que la transacción


extrajudicial tiene o no la calidad de cosa juzgada, siendo de opinió n
en contra la mayoría de la doctrina, por ejemplo en Argentina
Llambías, Borda y Compagnucci sostienen que la transacció n como
contrato que es, no tiene capacidad de producir efectos de cosa
juzgada, sólo tendrá aquella fuerza la que ha sido homologada por el
juez20.

De la misma postura son los autores nacionales Castillo Freyre y


Osterling Parodi, al señ alar que la transacció n sólo tiene
similitudes con la sentencia o con el laudo cuando nos encontramos
dentro de un proceso judicial o arbitral21.

De distinto parecer es el maestro uruguayo Eduardo Couture, que al


considerar como excepciones mixtas a la cosa juzgada y a la
transacción,
20 Cf. Llambías, ob.cit., p. 120, Compagnucci de Caso, ob.cit., p. 530 y Borda, Guillermo, Manual
de obligaciones, 10ª ed. Actualizada, Buenos Aires, Perrot, 1994, p. 360.
21 Cf. Castillo, et ál., ob.cit., p. 512, y Morello, Augusto M., “La transacció n desde la
perspectiva procesal”, en: Revista del Colegio de Abogados de La Plata, añ o VI, Nº 11, T. VI,
julio-diciembre,
1953, pp. 375-390, artículo contenido tambié n en su libro: La eficacia del proceso, 2ª ed.
ampliada, Buenos Aires, Hammurabi, 2001, pp. 393-409.
decía que: “Las excepciones de cosa juzgada y transacción evitan, en
todo caso, el debate sobre el derecho expuesto en la demanda. Quien
aduce la cosa juzgada no discute el derecho mismo, sino que se ampara
en un pronunciamiento anterior a su respecto, que le resulta favorable
y que le ahorra una nueva discusión. El que invoca la transacción
tampoco quiere dilucidar el derecho tal cual era, sino que se ampara en
un estado de cosas que ha surgido luego del contrato de transacción y
que hace innecesario todo debate sobre el estado anterior; la
transacción que es el equivalente contractual de la sentencia, actúa en
Ministerio de Justicia y derechos huManos

el juicio como una verdadera excepción de cosa juzgada”22.

23.- La doctrina españ ola tambié n se ocupa de tal efecto, considerando


que la norma respectiva (artículo 1.816º del Código Civil españ ol),
cuando habla del valor de cosa juzgada, se trata má s de una
metá fora secular y que ha cumplido históricamente la misió n de
subrayar el carácter meramente declarativo del contrato, no debiendo
entenderse en su sentido literal; por tal motivo el autor españ ol
Francisco Peláez comenta que:

“Partiendo de que la transacció n es una especie de sentencia


que
50 dictan las partes para resolver su situació n controvertida, pienso
que la interpretació n que buscamos es la de Fenech. El Art. 1816º,
dice, ‘no
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

refleja una identidad conceptual con la cosa juzgada de la sentencia. La


cosa juzgada de la transacció n que no puede hacerse valer, por
ejemplo, por medio de la excepció n de cosa juzgada en el proceso civil,
ni tratarse por el procedimiento incidental, quiere decir que el juez
viene obligado a tener en cuenta la decisió n de las partes y a no
contradecirla, aunque la crea injusta; pero esta cosa juzgada no impide
que el Juez valore la validez del propio contrato de transacción, y que
estime su falta de causa, que ha sido otorgado con dolo, etc., o sea, que
el juez no puede revisar el proceso que ha culminado en una
sentencia, de modo que la cosa juzgada se desprende de la sentencia y
cubre la actividad anterior a ella. Sólo en ese sentido puede hablarse
propiamente de cosa juzgada, en cuanto la solució n se independiza de
la actividad anterior y tiene valor
por sí misma.’ Es como una sentencia que se han dado las
partes”23.

Continú a citando Francisco Peláez, esta vez a Carreras Llansana


quien opina que: “Para que exista cosa juzgada en sentido
material, es indispensable, por definición, que se haya juzgado, es
decir, que

22 Cf. Couture, Eduardo J., Fundamentos del derecho procesal civil, 12ª reimpresió n de la 3ª ed.
de
1958, Buenos Aires, Depalma, 1985, pp. 118-
119.
23 Cf. Peláez, ob.cit., pp. 161 y 163.
exista verdadero y propio juicio sobre una cuestió n entre partes.
Si no existe una verdadera norma o regla sobre relaciones
jurídicas, si falta como hemos visto esta imperatividad que es sólo
propia de la sentencia dictada en el proceso contencioso, no cabe
afirmar que exista propiamente un juicio ni cosa juzgada”24.

24.- En la misma línea doctrinal Agustín Luna Serrano opina que, tampoco
habría de tener la transacció n el valor de cosa juzgada en el sentido
positivo de ser vinculante para el juez, puesto que al no haber
juicio no se da el presupuesto de la regla tradicional res iudicata pro
veritate habetur, por lo que sostiene que si alguna de las partes “...
intentase repristinar la discusió n ante los ó rganos jurisdiccionales, la
otra podría oponerle útilmente, con la misma fuerza que la exceptio
rei judicate, la exceptio litis per transactionem finitae”25.

i. PleNOS CaSatOriOS
25.- En consecuencia, parecería dificultoso decantarse por una u otra
opción; empero, siguiendo a la mayoría de la doctrina, cuyos
argumentos nos parecen má s plausibles con relació n a si en base a la
transacción extrajudicial –no homologada26– se puede deducir la
excepció n de cosa juzgada, opinamos que no resulta viable su
proposició n como defensa
de forma bajo esa denominación, sino má s bien creemos que se puede 51
plantear como excepció n de transacció n propiamente dicha, toda

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


vez que si bien es cierto existen ciertas similitudes entre ambas
instituciones
–transacció n y cosa juzgada– se nota la ausencia de identidad entre
las mismas y má s bien una mayor presencia de diferencias.

c.5.2. De la transacción extrajudicial como excepción procesal

26.- En lo que respecta a nuestro ordenamiento procesal, comentando el


anterior Código de Procedimientos Civiles de 1912, Augusto Ferrero
decía que:

“En cuanto a la transacción, nuestra ley procesal no ha hecho sino


conceder al demandado el derecho de interponer con el carácter
previo de defensa, una institució n contemplada en el Código Civil
(artículos 1307º-1316º). La transacció n como la cosa juzgada,
entrañ a una funció n positiva y una negativa. Una funció n
positiva
24 Cf. Peláez, ob.cit., p. 164.
25 Cf. Lacruz, ob.cit., pp. 382 y ss.
26 Sobre la mala habitualidad de requerir la homologació n de la transacció n es bueno
remitirnos a lo dicho por: Carbone, Carlos Alberto, “Excepciones de transacción, conciliació n
y desistimiento del derecho”, en: Excepciones procesales. Doctrina y jurisprudencia (coord.
Jorge Peyrano), Santa Fe, Editorial Panamericana, 1993, p. 181.
por cuanto se puede exigir su cumplimiento. Una funció n negativa
por cuanto se puede oponer lo pactado. Es en el sentido de la
funció n negativa que opera la excepción. Como la transacción
puede hacerse por escritura pública o por petició n al juez que
conoce el litigio (artículo 1308º del Código Civil), entendemos que
en ambos casos procede como excepción. Tiene el mismo
valor que una resolució n judicial. Por ello, como anota
Couture, por medio de la transacció n las partes deciden por
contrato lo que el juez habría de pronunciar por sentencia”.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

Seguidamente agrega “... El fundamento de la excepció n de cosa


juzgada, como el de la transacción, desistimiento y litispendencia,
es la seguridad jurídica. No olvidemos que no solamente es
importante actuar el derecho con el mínimo posible de
actividad jurisdiccional, sino también con la mayor seguridad
jurídica. Porque el derecho no es un valor en sí mismo, ni la
justicia su contenido necesario. La prescripción no procura la
justicia, sino el orden; la transacció n no asegura la justicia, sino la
paz; la cosa juzgada no es un instrumento de justicia, sino de
autoridad”27.

27.- Segú n Raymundo Salvat, para que la excepció n de transacció n


pueda
52 prosperar, es necesario el concurso de dos condiciones, análogas
a las que se exige para la cosa juzgada: a) Que la nueva cuestió n
sea
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

la misma que había sido transigida (identidad de objeto) y b) que


la cuestió n se plantee entre las mismas personas, actuando en la
misma

27 Cf. Ferrero, Augusto, Derecho procesal civil. Excepciones, 2ª ed. corregida y


aumentada, Lima, s/e, 1974, pp. 142-144. Sobre esto tambié n nos remitimos a lo ya
dicho por Couture en su obra citada, pp. 118-119. Otro autor nacional, comentando el
artículo 317º del Código de Procedimientos Civiles, decía que esta excepció n se
justificaba puesto que al tener ésta como fin el evitar un litigio y si, a pesar de ello, una de
las partes planteara uno nuevo, tenía que otorgarse al demandado un recurso que le
permitiera “... hacer efectivo el efecto de la transacció n...” Cf. Perla Velaochaga,
Ernesto, Juicio ordinario, 6ª ed., Lima, EDDILI, 1986, p. 228. De posició n distinta es Pino
Carpio, para quien la ú nica transacción que podía dar pie a proponerse como excepció n,
de acuerdo al artículo 317º del C. de P. C., era la que había “... incidido en juicio, porque si
éste no ha existido, no se podría hablar de las identidades de objeto y de causa (cosa y
acció n segú n el Código), por má s que el del juicio iniciado despué s de la transacció n se
deduzca que tales identidades existen en el convenio transaccional. Por consiguiente, si la
transacció n se ha llevado a cabo sin que antes hubiera existido juicio, no puede deducirse la
excepció n; pues lo que cabe en este caso es que el demandado oponga la transacció n como
un medio de defensa substancial, lo que debe hacer al contestar la demanda”. Cf. Pino
Carpio, Remigio, Nociones de derecho procesal y comento del código de procedimientos
civiles, T. II, Lima, Tipografía Peruana, 1963, pp. 72-73. Respecto a la inviabilidad de
proponer la transacció n extrajudicial como excepció n bajo las normas de nuestro actual
Có digo Procesal Civil es ilustrativo ver la obra de: Ariano Deho, Eugenia, El proceso de
ejecución. La tutela ejecutiva en el código procesal civil peruano, Lima, Rodhas, 1996, pp.
216-217.
calidad (identidad de personas)28; por ello se dice que la
transacción es un instituto con una doble resonancia normativa, fondal
y ritual, por cuanto sus efectos extinguen o modifican relaciones
jurídicas y son idóneos para terminar anormalmente el proceso, puede
argumentarse como pretensió n para exigir su cumplimiento (ya que
genera un título ejecutivo) o como excepció n cuando se pretende
demandar por el mismo derecho primigenio que fue objeto de la
transacción29.

28.- Abundando en argumentos a favor de la viabilidad de proponer la


transacció n extrajudicial como excepción, Fornaciari considera que la
transacció n afecta directamente la pretensión, afecta el derecho
que se autoatribuye el actor en el proceso: “Cuando se trate de
convenio extrajudicial, estaremos en el campo de los derechos
simplemente dudosos. Frente a este supuesto, se ha sostenido que,
cuando el acuerdo se celebre sin que exista litigio, la transacció n no

i. PleNOS CaSatOriOS
puede oponerse como excepció n previa, sólo sería viable como
‘defensa de fondo’ ya que es un medio extintivo de obligaciones
que guarda similitud con el pago que no está enumerado entre las
defensas previas. Los argumentos no nos parecen definitivos;
pensamos que para arribar a una solució n a este problema, es
necesario recurrir al procedimiento de identificación
de pretensiones (...). Por su valor gráficamente esclarecedor, conviene
53
reproducir la fórmula suministrada por Calamandrei. Segú n este

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


autor, la identificació n subjetiva tiende a establecer quiénes son los
litigantes; la objetiva apunta a determinar sobre qué litigan; la atinente
al tercer elemento, o sea al título o causa petendi, se dirige a responder
por qué litigan”.

Líneas má s adelante el autor aludido concluye que constatada la triple


identidad no advierte impedimento alguno para que la transacción
pueda prosperar como defensa previa, por lo que “... determinada por
el procedimiento de confrontació n la identidad de la pretensió n
deducida con la cuestió n que ha sido materia de convenio
transaccional, la excepció n previa que analizamos es perfectamente
viable”30.

29.- Concluimos que no existe basamento lógico que sirva de obstáculo


para que la transacció n extrajudicial se oponga como defensa de
forma, de lo contrario se estaría desconociendo sus efectos extintivos
así como su utilidad como medio eficaz para solucionar futuros litigios,
ademá s de instrumento para alcanzar la paz y armonía entre las
partes.

28 Citado por Castillo Freyre, et ál., ob.cit., p. 491.


29 Cf. Carbone, Carlos Alberto, ob.cit., pp. 179-180.
30 Cf. Fornaciari, ob.cit., pp. 96-97.
D. FORMALISMO, INTERPRETACIÓN NORMATIVA, JUSTICIA Y
CONFLICTO SOCIAL

30.- De lo dicho surge el siguiente interrogante: ¿cuá l sería la razó n


para no poder alegar la transacció n extrajudicial como defensa de
forma (Excepción) y solamente limitarla a oponerla como defensa de
fondo?

No se halla motivo razonable para exigir a las partes a litigar por un


alongado tiempo, sabiendo que se concluirá finalmente por el
Ministerio de Justicia y derechos huManos

amparo de la defensa propuesta, cuando bien puede acogerse la


misma como excepció n procesal, con ello no sólo se estaría actuando
en aplicación del principio de economía procesal sino tambié n se
estaría descartando la aplicació n literal, y por tanto perjudicial, de las
normas procesales contenidas en los artículos 446º inciso 10 y 453º
del Código Procesal Civil, tanto má s si es que se está ante un claro
supuesto de ausencia de interé s para obrar en el proceso.

Reiterando, pensamos que los citados dispositivos legales no deben


ser aplicados ad pedem literae sino má s bien deben ser interpretados
a la luz del ordenamiento constitucional y en concordancia con el
resto el
54 ordenamiento legal, obedeciendo a una interpretació n sistemática.

31.- Resulta muy oportuno traer a colació n lo dicho por el jurista brasileñ o
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

Carlos Á lvaro de Oliveira, a propósito del formalismo en el proceso


civil, quien comenta que: “... la clave del problema consiste en la
posibilidad de que el poder organizador, ordenador y disciplinario del
formalismo –en vez de servir a la realizació n del derecho– contribuya
al aniquilamiento del propio derecho o a un retraso irrazonable de la
solució n del litigio. En este caso, el formalismo se transforma en su
contrario: deja de constituir una herramienta útil para la realizació n de
la justicia material y pasa a ser su verdugo; en vez de propiciar una
solució n rápida y eficaz del proceso, contribuye a la extinció n de éste
sin juzgamiento del mérito, impidiendo que el instrumento alcance su
finalidad esencial.

Se coloca, por tanto, en primer plano de la discusió n hasta qué


punto es posible aceptar, o no, una visió n rígida y rigurosa del
formalismo procesal y, al mismo tiempo, la problemática de la
investigació n y búsqueda de soluciones para el antagonismo entre
tales valores en conflicto”31.

31 Cf. Á lvaro de Oliveira, Carlos Alberto, Del formalismo en el proceso civil (Propuesta de
un formalismo-valorativo), trad. de Juan José Monroy Palacios, Lima, Palestra, 2007, pp. 368-
369.
32.- Justamente por ello es necesario tener en cuenta que constituye un
margen de libertad del juez cuando realiza la conexió n de la norma
que interpreta con los valores en los que descansa todo el
ordenamiento.

Los principios de un sistema jurídico moldean el entendimiento de la


totalidad de sus normas porque en todo caso el intérprete deberá
optar, entre las varias posibles, por la solució n hermenéutica que
mejor se adapte a ellos.

En esta labor tendrá a su favor los criterios de la razonabilidad, puesto


que ante la pluralidad de exigencias provenientes de diversas fuentes,
su única solució n será la de acudir a lo que la doctrina y la
jurisprudencia han venido denominando “juicio de razonabilidad”, que
no es otra cosa que un juicio sensato y lógico desde un punto de vista
constitucional32.

i. PleNOS CaSatOriOS
33.- Otro autor españ ol, Ricardo Ruiz Serramalera, tambié n se ocupa
de la aplicació n e interpretació n de las normas jurídicas, por lo que
aún siendo extenso lo transcrito, es necesario plasmar su punto de
vista sobre ello. Dicho autor nos dice que:

“Para fijar el ámbito de la interpretació n jurídica se debe atender


55 a tres puntos importantes, que muchas veces se suelen marginar,

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


entendiendo que sólo se hace necesaria una labor de esclarecimiento
de la norma cuando sea manifiestamente dudosa (por su
abstracción, por su complejidad o por su apariencia), o creyendo que
únicamente corresponde investigar el alcance de la ley (por reducir a
ella el contenido de la interpretación), o suponiendo que es suficiente
con averiguar el sentido particular de cada norma segú n su propio
contenido (aislándola del resto de las que componen el ordenamiento
jurídico).

El primer aspecto que conviene resaltar es que toda norma de


Derecho, por muy claros que parezcan los signos con los que se
manifiesta, necesita de la interpretació n del jurista, pues una cosa es
que la letra (en el caso de la ley) o el uso (en el caso de la costumbre)
se muestren como perfectamente definidores de un contenido
concreto que aparentemente no ofrezca dudas y otra muy distinta
que ello sea efectivamente así, pues hasta haber analizado aquellos
signos no se estará en condiciones de determinar su claridad o su
complejidad. No hay que confundir la facilidad o dificultad que brinde
cada norma para captar su significado

32 Seguimos lo dicho por Fernández-Viagas Bartolomé , Plácido, El juez imparcial,


Granada, Comares, 1997, pp. 73-74.
con la existencia o inexistencia de una tarea interpretativa, que en
todo caso es necesario poder traducir y comprender los signos a
través de los cuales se presenta.

Aunque siga teniendo vigencia el antiguo principio ‘in claris non fit
interpretatio’ (constantemente recordado por la jurisprudencia), hay
que entenderlo en el sentido de que, si despué s de haberse
comprobado el contenido de una norma no parece descubrirse
ninguna consecuencia distinta de las que reflejan sus signos, no puede
Ministerio de Justicia y derechos huManos

el interprete atribuirse facultad alguna para modificar su alcance, pero


no en el que no sea precisa ninguna labor investigadora cuando a
simple vista no exista duda en su significado, ya que, como antes se
ha advertido, para averiguar esto se hace siempre preciso analizar la
forma material con la que se presenta revestida la norma”33.

34.- De lo trascrito, nos encontramos ante el hecho que no siempre


se puede decir que una norma es lo suficientemente clara, eliminando
cualquier resquicio de duda o de interpretación; es más, para arribar a
la conclusió n de que la misma es concluyente en un determinado
sentido se ha debido realizar un análisis de ella, considerando sus
alcances
56 dentro de un determinado ordenamiento jurídico.

35.- Existen varios criterios normativos de interpretació n, pero


tradicionalmente se han destacado cinco que son: a) Criterio
gramatical; b) Criterio contextual o sistemático; c) Criterio histórico; d)
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

Criterio sociológico; y, e) Criterio intencional o teleológico.

Para lo que interesa al caso de autos se desarrollará n los criterios


gramatical y contextual respectivamente, sin que ello signifique que
los demá s no tengan igual relevancia34.

a) Criterio gramatical: este criterio exige que la interpretació n


de las normas se haga atendiendo al sentido propio de las
palabras. Se llama un criterio promovido por el llamado
literalismo, que es

33 Cf. Ruiz Serramalera, Ricardo, Derecho civil. Parte general. Las fuentes del Derecho y la
eficacia de
las normas jurídicas, Madrid, Universidad Complutense, 1980, pp. 304-
305.
34 Para esta clasificació n nos remitimos al trabajo de: De Asís Roig, Rafael, Jueces y normas.
La decisión judicial desde el ordenamiento, Madrid, Marcial Pons, 1995, pp. 186-208. En dicha
obra se podrá n apreciar, ampliamente desarrollados, los diferentes criterios de
interpretación.
precisamente una corriente de interpretació n que estima que el
lenguaje es lo único que hay que entender a la hora de
interpretar35.

Aunque este criterio ha sido presentado por algunos como


suficiente, no parece que sirva como único criterio a la
hora de determinar un significado. Má s bien se constituye en un
presupuesto de toda interpretación, por lo que su utilización
debe ser desde la perspectiva sistemática. En este sentido parece
que se está en presencia de un metacriterio general,
necesario en cualquier interpretación, pero insuficiente.
Tambié n puede ser contemplado como criterio dentro del
sistemático, que sirve para dotar de significado a la idea de
coherencia, en el sentido de que exige interpretar de forma
semánticamente coherente con el ordenamiento.

i. PleNOS CaSatOriOS
b) Criterio sistemático: Segú n este criterio las normas
cobran sentido en relació n con el texto legal que las contiene o
con el ordenamiento. El criterio sistemático puede operar bien
desde la perspectiva de la adecuació n lógica de la norma con las
restantes (donde se conecta con el literal), bien desde la de la
adecuación
teleológica y valorativa de la norma respecto a las demás.
57

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


Todos los criterios sistemáticos está n presididos por la idea de la
coherencia. Los enunciados normativos deben ser
interpretados de forma coherente con el ordenamiento. Este es
precisamente el significado general del criterio sistemático, siendo
los restantes proyecciones, presupuestos o limitaciones del
mismo.

35 Es interesante el comentario que hace al respecto Karl Larenz, cuando dice que:
“Toda interpretació n de un texto ha de comenzar con el sentido literal. Por tal entendemos
el significado de un término o de una unió n de palabras en el uso general del lenguaje o, en
caso sea constatable un tal uso, en el uso especial del lenguaje de quien habla, aquí en el de
la ley respectiva. El enlace con el uso del lenguaje es el má s evidente, porque se puede
aceptar que aquél, que quiere decir algo, usa las palabras en el sentido en que comú nmente
son entendidas. El legislador se sirve del lenguaje general porque y en tanto se dirige a
los ciudadanos y desea ser entendido por ellos. Ademá s de ello, se sirve ampliamente de un
especial lenguaje técnico-jurídico, en el que se puede expresar má s precisamente, cuyo uso
le ahorra mú ltiples aclaraciones circunstanciales. Tambié n este lenguaje técnico se apoya, sin
embargo, todavía en el lenguaje general, ya que el Derecho, que se dirige a todos y a todos
atañe, no puede renunciar a un mínimo de comprensibilidad general...” Cf. Larenz, Karl,
Metodología de la ciencia del derecho, 2ª ed. de la 4ª alemana, Barcelona, Ariel, 2001, p. 316.
Conviene consultar tambié n a: Espinoza Espinoza, Juan, Los principios contenidos en el título
preliminar del código civil peruano de 1984 (Análisis doctrinario, legislativo y jurisprudencial),
Lima, PUCP, 2003, pp. 310 y ss.
En efecto, algunos no son otra cosa que concreciones al sentido
general de este criterio, es decir, hacen alusió n a qué partes del
ordenamiento deben ser tenidas en cuenta. Dentro de éstos
pueden incluirse el criterio estructural, el del lugar material, el de
conformidad con la Constitución, el analógico, el de equidad, el del
precedente, el de autoridad.

36.- Ergo, considerando que, cuando no se acoge como excepció n la


transacció n extrajudicial, no homologada judicialmente, se está
Ministerio de Justicia y derechos huManos

haciendo una aplicació n o interpretació n literal del citado artículo


453º, inciso
4, del Código Procesal Civil, mas no así una interpretació n sistemática,
habida cuenta que las normas que integran el ordenamiento jurídico
son
partes conectadas que se apoyan mutuamente, de tal modo que las
[sic] unas se explican por medio de las otras. Creada una norma
jurídica, ésta viene a integrar la totalidad del ordenamiento jurídico y
este impone a la norma una configuración, un valor y un sentido que
deben acomodarse a la unidad del mismo ordenamiento. De esta
manera, la institución de la transacció n no sólo está regulada por
el Código Procesal Civil sino también, y sustancialmente, por el
Código Civil, por lo que extraer conclusiones distintas es atentar
contra la unidad de este ordenamiento
58 jurídico, visto como un entramado de dispositivos legales.

37.- Por tal razón, el artículo 1302º del Código Civil es meridianamente
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

claro (y por ende preciso), puesto que prescribe que la transacció n


tiene por cometido el poner fin a una controversia evitando así un
pleito que podría promoverse o finalizando el ya iniciado, resultando
excesivo y formalista que se exija litigar a las partes en un fatigoso
proceso judicial, para arribar finalmente a la conclusió n que el fondo
de la controversia ya ha sido resuelto por ellas mismas, cuando bien se
pudo poner fin al proceso amparando la excepció n propuesta36.

Una interpretació n distinta contribuye a alimentar la litigiosidad,


cuando a las partes –pese a que decidieron libremente de manera
extrajudicial poner fin a un asunto dudoso– se les deba exigir
transitar por todo el

36 Carnelutti, refiriéndose a la confirmació n del ordenamiento jurídico decía: “El


conocimiento, ahora ya bien establecido, de la confirmació n judicial o procesal ha permitido
hoy extender esa figura fuera del campo del proceso. Se ha demostrado, en efecto, que las
incertidumbres que comprometen la eficacia de la disposició n abstracta quedan eliminadas
tambié n con medios distintos al proceso declarativo; en especial, de un lado, mediante la
llamada interpretación auténtica de las leyes, y por otro lado, mediante algunas formas
contractuales, entre las que descuella la transacción...” Cf. Carnelutti, Francesco, Teoría
general del derecho, trad. de Francisco Javier Osset, Madrid, editorial Revista de derecho
Privado, 1955, p. 125.
iter procesal para concluir finalmente que no había motivo a incoar la
demanda. Con ello se estaría imponiendo a las personas (sean
naturales o jurídicas) a que nunca celebren transacciones
extrajudiciales sino que esperen ineluctablemente a que se principie
un proceso judicial, con todo el costo temporal y económico que ello
significa, para luego recié n puedan transar, de lo contrarío estaría
latente el peligro que de hacerlo antes del proceso, bajo el otro
criterio que no se comparte, dicha transacció n no tenga eficacia ni
valor alguno por estar posiblemente viciada de alguna causal de
nulidad o anulabilidad.

38.- Por ello, resulta equivocado, sostener a priori, que no se puede dar
cabida a la transacció n extrajudicial como medio de defensa de forma
porque ésta “puede adolecer de nulidad o anulabilidad” conforme
sostiene un autor nacional37. Mantener tal presunción, sería

i. PleNOS CaSatOriOS
cuestionar la validez de cuanto acto jurídico se celebre en nuestro
medio y por ende, bajo esas premisas, se tendría que considerar, por
ejemplo, que tampoco resultaría amparable la excepció n de convenio
arbitral porque ésta podría estar viciada de nulidad o anulabilidad,
dándose incluso cabida a otras posibilidades invalidantes sobre todos
los negocios jurídicos celebrados, creando un ambiente de total
incertidumbre e
inseguridad jurídica. 59

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


Por todo ello, si bien el texto legal sigue siendo un elemento
fundamental en el momento de interpretació n y aplicació n de la
norma, esa aplicación es un proceso de integració n recíproca de lo
individual y de lo universal, por lo que, ni el texto de la norma es
suficiente ni la aplicació n de ella al caso concreto deja de influir en el
momento de la interpretación. La sumisió n del juez a la ley no
equivale a la sujeció n a un texto literal, admite un margen que, dentro
de esa vinculación, permite soluciones má s abiertas38.

39.- Situació n diferente se manifestaría si es que al momento de


resolver la excepció n el juzgador considere –en el ejercicio del
control judicial que prevé el artículo 220º del Código Civil– que las
transacciones extrajudiciales presentadas son inválidas o ineficaces;
supuesto éste que no se ha considerado en ninguna de las instancias
de mérito, no siendo alegada tampoco por la demandante, aspecto
que desde nuestro punto

37 Cf. Hinostroza Mínguez, Alberto, Comentarios al código procesal civil, T. II, Lima, Gaceta Jurídica,
2003, pp. 896-897, quien sostiene que no se puede considerar a la transacció n extrajudicial
como medio de defensa de forma (es decir como excepció n) porque puede adolecer de
nulidad o anulabilidad.
38 Cf. Rodríguez-Piñ ero y Bravo-Ferrer, Miguel, “Constitució n, legalidad y seguridad jurídica”.
En: Anuario de la Facultad de Derecho de la Universidad Autó noma de Madrid, Nº 1, 1997,
p. 169.
de vista tambié n resultaría discutible, toda vez que bien podría
haberse demandado la nulidad o anulabilidad de la transacció n
mencionada; tanto má s si es que en otros pronunciamientos
casatorios, de criterio distinto al de esta sentencia, no se ha
desestimado la procedencia de las excepciones de transacció n
extrajudicial por tales causales sino porque las mismas no se ajustaban
a lo prescrito por el [sic] 453º del Código Procesal Civil.

De igual guisa, tampoco podría actuarse de manera oficiosa puesto que


Ministerio de Justicia y derechos huManos

(aú n existiendo pareceres en sentido diferente39) en sede casatoria


nacional no es admisible la aplicació n del principio jurídico del
iura novit curia, al ser la Casació n un recurso extraordinario que
sólo permite a la Corte de Casació n la revisió n de los casos
denunciados específicamente bajo los supuestos del artículo 386º del
Código Procesal Civil, especificidad que impide el ejercicio de la
facultad general del juez de aplicar el citado principio40.

E. REGLA DE DERECHO: venire contra factum proprium nulli


conceditur

40.- El brocardo jurídico de origen romano arriba citado no es otra


cosa
60 que la actualmente denominada teoría de los actos propios, la
misma que, segú n Mario Castillo Freyre, está conceptuada como una
limitación
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

al ejercicio de los derechos subjetivos, impuesta por el deber de un


comportamiento coherente con la conducta anterior del sujeto que
suscita en otro una fundada confianza41.

39 Es necesario mencionar que en otros países se admite la aplicació n del iura novit curia en
sede casatoria, como por ejemplo en Alemania y Francia; en tanto que de manera un tanto
restrictiva en España, apostándose por un mayor protagonismo de este principio que en
tales lugares só lo se aplica cuando se atenta contra normas de orden pú blico. Sobre las
posiciones favorables a la aplicació n del citado principio, bajo el punto de vista mencionado,
se puede consultar a: Guzmá n Flujá , Vicente, El recurso de casación civil (Control de hecho y
de derecho), Valencia, Tirant lo blanch, 1996, pp. 97-134; Morello, Augusto M., La casación.
Un modelo intermedio eficiente, Buenos Aires, Librería editora Platense-Abeledo-Perrot,
1993, pp. 279-284; Rú a, Fernando de la, El recurso de casació n en el derecho positivo
argentino, Buenos Aires, Víctor P. de Zavalía, 1968, pp. 223-224; 436; 438 y 441.
40 Resulta interesante revisar la misma la posició n manifestada por el Tribunal
Constitucional en cuanto no resulta aplicable el principio citado en sede casatoria, ver al
respecto Exp. Nº
8327-2005-AA/TC y Exp. Nº 7022-2007-AA/TC. De igual modo son ilustrativos los artículos
de: Lohmann Luca de Tena, Juan Guillermo, “La nulidad manifiesta. Su declaración judicial
de oficio”, en: Ius et veritas, Nº 24, 2002, pp. 56 y ss.; y Ariano Deho, Eugenia: “Sobre el
poder del juez de ‘declarar’ de oficio la nulidad ex art. 220 C.C.”, en su obra recopilatoria
citada en la Nº.
15, pp. 135-
150.
41 Cf. Castillo Freyre, Mario y Rita Sabroso Minaya, La teoría de los actos propios, Lima,
Palestra,
2006, p.
63.
Luis Díez-Picazo precisa que la regla de “nadie puede venir contra sus
propios actos” ha de interpretarse en el sentido de que toda
pretensión, formulada dentro de una situació n litigiosa, por una
persona que anteriormente ha realizado una conducta incompatible
con esta pretensión, debe ser desestimada, acotando que desde el
punto de vista del Derecho sustantivo, la inadmisiblidad de venir
contra los propios actos constituye técnicamente un límite del ejercicio
de un derecho subjetivo o de una facultad, derivado del principio de
buena fe y particularmente de la exigencia de observar, dentro del
tráfico jurídico, un comportamiento coherente42.

Rubé n Compagnucci de Caso afirma que la doctrina de los actos


propios importa una barrera opuesta a la pretensió n judicial,
impidiéndose con ello el obrar incoherente que lesiona la confianza

i. PleNOS CaSatOriOS
suscitada en la otra parte de la relació n e impone a los sujetos un
comportamiento probo en las relaciones jurídicas, no siendo posible
permitir que asuman pautas de conducta que susciten expectativas o
confianza en un desarrollo ulterior y luego se contradiga al efectuar un
reclamo judicial43.

41.- Por su parte Alejandro Borda señala, aludiendo a la jurisprudencia


de su país, que los tribunales han sostenido que las partes no pueden
61
contradecir en juicio sus propios actos anteriores, deliberados,

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


jurídicamente relevantes y plenamente eficaces, como asimismo
devienen inadmisibles las pretensiones que ponen a la parte en
contradicció n con sus comportamientos anteriores jurídicamente
relevantes44.

Por lo tanto, la teoría de los actos propios constituye una regla de


Derecho derivada del principio general de la buena fe, que sanciona
como inadmisible toda pretensió n lícita pero objetivamente
contradictoria con respecto al propio comportamiento anterior
efectuado por el mismo sujeto45.

42.- Resulta esclarecedor lo dicho por Luis Moisset de Espanés, quien,


comentando la regla de que no es admisible que uno venga a actuar
en contra de sus propios actos, menciona que: “Es necesario reconocer
que la doctrina ha estado siempre presente en numerosos fallos [se
refiere

42 Cf. Díez-Picazo Ponce de León, Luis María, La doctrina de los propios actos. Un estudio
crítico sobre la jurisprudencia del tribunal supremo, Barcelona, Bosch, 1963, p. 193.
43 Citado por Mario Castillo Freyre, et ál., ob.cit., p. 62.
44 Cf. Borda Alejandro, La teoría de los actos propios, 4ª ed. ampliada y actualizada, Buenos
Aires, LexisNexis, Abeledo-Perrot, 2005, p. 55.
45 Cf. Borda, Alejandro, ob.cit., p. 56.
a los tribunales argentinos], pues repugna al má s elemental sentido de
justicia el que un litigante pretenda maliciosamente negar lo que
antes ha afirmado..”.46. Seguidamente da una serie de ejemplos de
conductas que atentan contra la buena fe, donde encuentra aplicació n
la doctrina de los actos propios, como en el caso donde una parte
ejercita derechos anteriormente renunciados, siendo este el supuesto
que se presenta precisamente en la controversia materia de la
presente casación, donde la accionante pretende reclamar derechos
anteriormente renunciados.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

43.- Segú n la doctrina, la teoría de los actos propios tiene como


presupuestos: a) Una conducta vinculante; b) Una pretensión
contradictoria; y, c) Identidad de sujetos47:

a) Una conducta vinculante: Esta consiste en un acto o serie de


actos que revelen una determinada actitud o decisió n de una
persona respecto de intereses vitales que se expresan, o má s
concretamente, es un acto volitivo, exteriorizado de las personas
sobre un interés trascendente.

De acuerdo a lo expresado por Mario Castillo Freyre,


tenemos
62 que la conducta vinculante tiene cuatro elementos: 1)
Debe ser RELEVANTE PARA EL DERECHO lo cual excluye no
sólo las
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

conductas jurídicamente intrascendentes (meras opiniones,


expresiones de deseos o proyectos, manifestaciones incidentales,
etc.) sino tambié n aquellas que requieren imperativamente
una forma determinada que, por hipó tesis, esté ausente: 2) Debe
ser VALIDA Y EFICAZ, es decir la primera conducta no debe estar
atacada de causales de invalidez o ineficacia. Esta validez y eficacia
de la conducta no se refiere a la juridicidad o antijuridicidad del
propio acto (pues al fin y al cabo, de lo que se trata es de
dilucidar con esta teoría el aspecto antijurídico del mismo) sino
de subrayar

46 Cf. Moisset de Espanés, Luis, “La doctrina de los actos propios”, en: Rev. Comercio y
Justicia, Nº 13.607, diciembre, 1978. Este artículo se puede leer en la siguiente página Web:
http:// www.acader.unc.edu.ar.
47 Por todo nos remitimos a las siguientes obras: Castillo Freyre, et ál, ob.cit., pp. 81 y ss.,
Díez- Picazo, Luis, ob.cit., pp. 194 y ss; Borda, Alejandro, ob.cit., p. 72; Ekdahl Escobar, María
Fernanda, La doctrina de los actos propios. El deber jurídico de no contrariar conductas
propias pasadas, Santiago de Chile, Editorial Jurídica de Chile, 1989, pp. 106 y ss., y Ló pez
Mesa, Marcelo J. y Carlos Rogel Vide, La doctrina de los actos propios. Doctrina y
jurisprudencia, Madrid-Montevideo, Reus-IB de F, 2005, p. 110. Se encuentra un artículo
en línea, sin fecha, del mismo Marcelo López Mesa titulado: De nuevo sobre el principio
general de la buena fe y la doctrina de los actos propios, que se puede consultar en:
http://www.eft.com.ar/doctrina/ articulos/lopez_mesa_actos_propios2.htm.
que aquella conducta reú ne todos los requisitos de validez y de
eficacia como conducta en sí misma, má s allá del juicio valorativo
que se haga de ella; 3) Tiene que presentarse en una MISMA
SITUACIÓ N JURÍDICA, puesto que se refiere al comportamiento
tenido dentro de una situació n jurídica que afecta a una esfera de
intereses.

b) Una pretensión contradictoria: Es una nueva actuación,


con un contenido jurídico preciso y determinado que importa
ejercer una pretensió n jurídica por parte del mismo sujeto, que
resultaría lícita en otro contexto, pero que en el caso es ilícita e
inadmisible por la contradicció n con la primera conducta,
llamada vinculante, y afectándose valores o conceptos
indeterminados entre los cuales destaca el principio de la buena
fe. Por otra parte, la segunda conducta debe dar lugar a una

i. PleNOS CaSatOriOS
pretensión, la misma que puede ser judicial o extrajudicial.

c) Identidad de sujetos: Debe haber una estricta identidad entre


el sujeto agente de la conducta vinculante y el sujeto de la
pretensión.

44.- Para el caso de autos, se verifica que la accionante, Giovanna Angélica


63
Quiroz Villaty, por derecho propio y en representació n de sus

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


menores hijos Walker Cuenca Quiroz, Euler Mendoza Quiroz y José
Mendoza Quiroz, celebró transacciones extrajudiciales con la
demandada Minera Yanacocha S.R.L., con fecha 2 de septiembre de
2000, siendo autorizadas las transacciones referidas a los menores
edad por resoluciones judiciales del 6 de febrero y 5 de junio de 2001,
luego de lo cual se realiza el último pago que se había acordado,
puesto que la cancelación total se condicionó a las citadas
aprobaciones judiciales.

En tales actos jurídicos, las partes acordaron que Minera Yanacocha


S.R.L. indemnizaba a los afectados por el derrame de mercurio que
ocurrió en su localidad, en tanto que la ahora accionante renunciaba a
iniciar cualquier proceso judicial o reclamo al respecto, puesto que se
daba por indemnizada completamente por los dañ os irrogados a su
persona y a sus menores hijos como producto de la manipulació n del
mercurio que se derramó del camió n de la empresa Ransa S.A.

45.- Conforme se observa, las transacciones fueron celebradas entre


las partes de comú n acuerdo; es más, en el caso de los menores se
contó con las correspondientes autorizaciones judiciales para dar
legalidad a dichos negocios jurídicos, por lo que se entiende que las
mismas tienen plena validez y eficacia; ergo, resulta contradictorio
que la accionante,
pretendiendo desconocer actuaciones anteriores, interponga demanda
por indemnizació n alegando haberse producido un dañ o mayor al que
fue materia de transacción.

Asimismo, los negocios jurídicos transaccionales aludidos no fueron


tachados de falsos o nulos por la actora cuando absolvió las
excepciones que le opusieran los demandados, hecho del que nos
volveremos a ocupar con má s detalle considerandos adelante.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

46.- Sobre esta conducta desplegada por la actora, resulta necesario


referirse a lo dispuesto por el Código Civil vigente, en lo que concierne
al régimen general de los contratos. Tal es así que, en sus artículos
1361º y 1362º se consagran los principios de obligatoriedad de los
contratos y de la buena fe, principio este último que debe existir en
sus etapas de negociación, celebració n y ejecució n de los mismos, por
ello establecen que:

“Artículo 1361º.- Obligatoriedad de los contratos: Los


contratos son obligatorios en cuanto se haya expresado en ellos.

Se presume que la declaració n expresada en el contrato


responde
64 a la voluntad comú n de las partes y quien niegue esa
coincidencia debe probarla.
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

Artículo 1362º.- Buena Fe y común intención: Los contratos


deben negociarse, celebrarse y ejecutarse segú n las reglas de la
buena fe y comú n intenció n de las partes”.

De la regulació n aludida, se demuestra que al ser la transacció n un


contrato, resulta por sí mismo obligatorio entre las partes que lo
celebraron, porque responde a la voluntad de ellas. Esa
obligatoriedad, sin duda, nace de la ley, porque les otorga a los
particulares la posibilidad de regular sus propios intereses, dentro de
los límites que les señ ala el ordenamiento jurídico48.

Ahora bien, esta afirmació n resulta ser una presunció n iuris tantum
puesto que el mismo artículo 1361º admite la posibilidad de
probar en contrario, esto es que alguna de las partes llegue a
sustentar que lo

48 Cf. De la Puente y Lavalle, Manuel, El contrato en general. Comentarios a la sección primera


del libro VII del código civil, T. I, 2ª reimpresió n de la 2ª edició n actualizada de la de 2001,
Lima, Palestra, 2007, pp. 311-325 y Pé rez Gallardo, Leonardo, Obligatoriedad contractual.
Presunción de voluntad comú n, en: Código Civil comentado, T. VII, contratos en general, 2ª
ed., Lima, Gaceta Jurídica, 2007, pp. 90-99.
expresado en el contrato no es fiel reflejo de su real voluntad,
extremo éste que deber analizado a luz del principio de la Buena
Fe, de lo contrario la simple alegació n en ese sentido -sobre la
discordancia- daría pie a cuestionar la validez de los contratos por la
sola decisió n unilateral de las partes.

47.- Es por ello que el artículo 1362º contempla que los contratos deben
negociarse, celebrarse y ejecutarse segú n las reglas de la buena
fe y comú n intenció n de las partes. Ello significa que se entiende
que el contrato debe ser celebrado bajo un principio ético, donde los
celebrantes confíen entre sí, razó n por la cual el Derecho ha optado
por consagrar la buenafe objetiva.

Respecto a la comú n intenció n de las partes el autor nacional Manuel


de la Puente decía que:

i. PleNOS CaSatOriOS
«Entre los comentaristas de este Código [se refiere al de
1936], el que trata mejor el tema de la comú n intenció n es
Cornejo, quien dice que: “la intenció n representa la direcció n
teleológica de la voluntad, es la voluntad dirigida a un fin”,
agregando que la
intenció n comú n “consiste en la unificació n del querer de ambas
65
partes en el propósito de crear una obligació n jurídica, en lo que

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


los alemanes llaman la ‘voluntad del negocio’, atingente al
contenido jurídico del contrato y no a los fines prácticos”.

Resulta así que la “comú n intenció n” de que habla el artículo


1362º del Código Civil de 1984 debe ser entendida como la
“voluntad comú n” mencionada en el artículo 1361º del mismo
Código, o sea la absoluta coincidencia de las voluntades de las
partes en relación al objeto del contrato, que es la creació n
(regulación, modificació n o extinción) de la relació n jurídica
patrimonial»49.

48.- De ello emerge que, cuando se celebra un contrato, las partes se


vinculan a los términos del mismo, puesto que ellos han sido fijados
como expresió n de la autonomía de la voluntad de estas; en todo
caso, si alguna de ellas pretendiera alegar la existencia de algú n vicio
en su celebración, así lo debe hacer saber, procediendo a tomar las
acciones que correspondieren, pero de modo alguno resulta aceptable
que de manera unilateral desconozca los efectos del contrato porque
así le parece.

49 Cf. De la Puente y Lavalle, Manuel, ob.cit., p. 349.


En el caso materia de autos, la accionante no sólo pretende
desconocer de manera unilateral los efectos de las transacciones
celebradas con la empresa minera demandada sino que, lo que resulta
má s grave desde nuestra perspectiva, no hace menció n a tales hechos
en su demanda, ocultando haber celebrado sendos negocios
jurídicos transaccionales con la empresa minera, tanto má s si luego de
deducidas las excepciones de conclusió n del proceso por transacció n
no formuló tachas contra los citados acuerdos transaccionales, lo cual
demuestra que no estaba actuando coherentemente con relació n a su
Ministerio de Justicia y derechos huManos

conducta anterior de poner fin a un asunto controvertido como fue


la reparació n de los dañ os causados por el derrame de mercurio.

49.- Esta conducta contradictoria no sólo se evidencia con lo antes anotado


sino tambié n que al absolver las excepciones, únicamente alegó la
supuesta nulidad de pleno derecho de las transacciones, con relació n a
la defensa formal propuesta por la empresa minera [escrito de
absolución de fecha 17 de septiembre de 2002, obrante a fojas 261 del
tomo I], argumento que no volvió a esgrimir ante idéntica excepció n
propuesta por el codemandado Arturo Blanco Bar [escrito del 7 de
octubre de
2003, corriente a fojas 1225 del tomo III], donde se limitó a decir
que
66 las transacciones extrajudiciales, al no haber sido homologadas por
el juez ni tampoco habían puesto fin a un proceso anterior, no se
ajustaban
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

a lo regulado por el artículo 453º, inciso 4, del Código Procesal Civil,


por ende no se podían alegar como excepciones procesales.

Tal falta de coherencia en los argumentos contenidos en el escrito de


la demanda y en el de defensa de la accionante nos llevan a colegir
que la misma ha tenido una conducta contradictoria frente a su
contraparte, la empresa minera demandada, por lo que consideramos
que se da la regla del venire contra factum, al pretender desconocer
injustificadamente un acto anterior válidamente realizado, puesto
que no se verifica que haya interpuesto demanda poniendo en
cuestió n la validez de dichas transacciones [como proceso autónomo
o como pretensión acumulativa]; conducta que no puede pasar
desapercibida.

50.- Lo argumentado en la demanda, no puede servir de motivo para


desconocer los alcances y efectos de una transacció n celebrada
voluntariamente por la accionante. En todo caso, si es que
consideró que tanto la transacció n celebrada por derecho propio
como la referida a sus menores hijos adolecían de algú n vicio de
invalidez, debió optar primero, o acumulativamente si fuere el caso, por
solicitar la nulidad de las mismas, pero de modo alguno puede actuar
de manera contraria a una conducta anterior como fue la de
renunciar a iniciar cualquier proceso
judicial sobre el asunto materia de indemnización; en consecuencia, en
este caso concreto se evidencia una clara actuació n contradictoria en el
comportamiento de la accionante, hecho que tambié n debe ser tomado
en cuenta para realizar un análisis en conjunto del caso materia de
resolución en este Pleno Casatorio50.

F. TRANSACCIÓN Y LESIÓN

51.- La demandante, al momento de absolver el traslado de las


excepciones deducidas por la minera demandada (fojas 261 del tomo
I), indica que las transacciones extrajudiciales resultan lesivas
[haciendo lo mismo en su recurso de apelació n donde consigna
que la empresa minera se aprovechó de la “necesidad apremiante de
los afectados”], no exponiendo mayores argumentos al respecto.

i. PleNOS CaSatOriOS
52.- El artículo 1447º del Có digo Civil señ ala que: “La acció n
rescisoria por lesió n só lo puede ejercitarse cuando la
desproporció n entre las prestaciones al momento de celebrarse el
contrato es mayor de las dos quintas partes y siempre que tal
desproporció n resulte del aprovechamiento por uno de los
contratantes de la necesidad apremiante
del otro”.; en tanto que en el artículo 1455º es taxativo al prescribir que no
67
procede la acció n de rescisió n por lesió n en la transacció n ni en las

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


ventas hechas por remate público.

53.- La Comisió n Revisora del Código Civil de 1936 que dio a luz el vigente de
1984, decía que:

“El propósito del legislador de robustecer la transacció n se


manifiesta principalmente en los siguientes aspectos: (...) En caso
que hubiera desproporció n entre las concesiones recíprocas
que se hicieran las partes, no se permite la lesió n en la
transacción,

50 Hay posiciones en contrario que consideran que cuando las partes quedan ligadas o
vinculadas por su propio negocio jurídico no hay lugar a aplicar la doctrina de los actos
propios, sino la doctrina general de los efectos del negocio jurídico. Se discrepa de tal
parecer, dado que para el caso de autos no podría exigírsele a la parte emplazada a que
plantee una demanda pidiendo que la ahora accionante se abstenga de incumplir el
contrato, no sólo sería un contrasentido sino acrecentar aú n má s el conflicto jurídico, dado
que no se estaría resolviendo la cuestión principal del debate referido a la viabilidad de
deducir la transacció n extrajudicial como excepció n procesal así como, este ó rgano
jurisdiccional se estaría sustrayendo en su función de evaluar la conducta de la actora a la
luz del principio de la Buena Fe y su comportamiento contrario a los acuerdos que aceptó
asumir con la transacción. Sobre los pareceres distintos a los que se hace alusió n Vid.: Díez-
Picazo, ob.cit., p. 161 y Borda, Alejandro, ob.cit., pp. 114-115.
en razó n que el artículo 1302º del Código Civil no exige que las
mutuas concesiones sean equivalentes. El legislador confiere un
tratamiento excepcional a la transacción. Quiere impedir que
lo que se persigue con la transacció n (que es evitar que un juicio
se promueva o continú e) se pierda por la vía de la lesión, que
importa reabrir un debate judicial sobre la cuantía de las
concesiones mutuas que se hicieran las partes para arribar a la
transacció n”.51

54.- Al respecto Max Arias-Schreiber, comentando dicha norma


Ministerio de Justicia y derechos huManos

legal, indicaba que la razó n por la cual no cabe la lesió n en la


transacción estriba en que las partes se hacen concesiones recíprocas
y la operación tiene valor de cosa juzgada en mérito a lo dispuesto
por el artículo
1302º del Código CiviI52.

Posició n algo distinta expresa Manuel de la Puente quien, justamente


aludiendo al anterior autor, dice que no comparte tales “... argumentos
por cuanto, si bien son válidos si se toma en consideración
exclusivamente el elemento objetivo de la lesión, o sea la
desproporción entre las prestaciones, carecen de justificació n cuando
se tiene en cuenta los elementos subjetivos, que son el
aprovechamiento por uno de los
68 contratantes de la necesidad apremiante del otro”.

Seguidamente añ ade:

“En efecto, siendo la transacció n un contrato, es dable que las


condiciones de la transacció n sean impuestas por una de las
partes abusando del estado de necesidad en que se encuentra la
otra, que lleva a ésta a aceptar tales condiciones por ser la única
manera cómo puede satisfacer su necesidad. No creo que deba
ampararse una transacció n celebrada en estas condiciones.
Convengo, sin embargo, en la razó n dada por Arias Schreiber de
que el artículo
1302º del Código Civil establece que la transacció n tiene el valor
de

51 Cf. Exposició n de motivos oficiales..., ob.cit., p. 8.


Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

52 Cf. Arias Schreiber Pezet, Max, et álii, Exégesis del código civil peruano de 1984.
Colección completa, T. I, Lima, Gaceta Jurídica, 2006, p. 226.
cosa juzgada, por lo cual no se podría interponer una acció n
judicial para rescindirla”53.

55.- Nuestra legislació n nacional proscribe expresamente la posibilidad de


cuestionar la transacció n alegando que ha existido lesió n al
momento de su celebración. Es más, la parte accionante sólo hace
mención, de manera tangencial, en su escrito de absolució n de la
excepción propuesta por Yanacocha54, que la transacció n extrajudicial
“resulta lesiva”, pero no menciona si es que intentó ejercer alguna
acció n en ese sentido ni tampoco alegó la nulidad negocial en este
proceso como parte de sus pretensiones acumuladas, por lo que queda
claro que este instituto jurídico bajo análisis queda descartado como
argumento para cuestionar la validez de la transacció n celebrada
entre las partes.

i. PleNOS CaSatOriOS
De otra parte, se verifica que tanto la demandante como su có nyuge,
tienen la condició n de profesores, ergo, al no estar incapacitados
cultural o legalmente, no se halla elemento impediente alguno
para [sic] no hayan podido apreciar los hechos con claridad. Y no es
que se les esté exigiendo, en este caso, el haber tenido o
desplegado una capacidad de análisis de juristas o peritos, sino tan
solo nos remitimos al sentido
comú n que todo profesional tiene y que le permite formarse un juicio
69
sobre la realidad que lo rodea y de ese modo saber qué actos le son

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


más o menos ventajosos a sus intereses personales55.

53 Cf. De la Puente y Lavalle, Manuel, ob.cit., T. III, pp. 108-109.


Comparte la misma posició n Luis Moisset de Espanés, acotando que no encuentra razó n
para no dar lugar a la rescisió n de la transacció n por lesió n, pero de cualquier modo como
el texto del artículo 1455º del Código Civil es claro, se cierra la puerta a la posibilidad de
intentar la acció n de lesió n en las transacciones. Cf. Moisset de Espanés, Luis, en: Código Civil
comentado, T. VII, contratos en general, 2ª ed., Lima, Gaceta Jurídica, 2007, p. 517. Opinan
por que sí procedería la rescisió n por lesió n Mario Castillo y Felipe Osterling, Tratado de las
obligaciones..., p. 506. Sobre posiciones encontradas devienen en interesantes sobre dar
cabida o no a la lesión en la transacción, los artículos de: Moisset de Espanés, Luis, “La lesión
subjetiva y sus elementos”, nota a fallo en: La Ley 1984-B, p. 308; Xanthos, “Nulidad de una
transacción que versó sobre el monto del resarcimiento, por configurar lesión subjetiva”, nota
a fallo en: La Ley 1998-E, pp. 292-
294, y Compagnucci de Caso, Rubén, “Transacció n y lesió n subjetiva”, en: La Ley, añ o LXXI,

239, 12 de diciembre de 2007, pp. 1-
4.
54 De la revisió n de los actuados se tiene que la accionante solamente absolvió las
excepciones deducidas por los demandados Yanacocha S.R.L: (fojas 261-264 del tomo I) y
Arturo Blanco Bar (fs. 1225 a 1228 del tomo III), mas no se advierte que lo haya hecho
respecto a las deducidas por la otra demandada Ransa S.A.
55 Estos datos, concernientes a la formació n profesional de la accionante y su có nyuge,
emergen de los que se consignan en la resolució n de autorizació n judicial para celebrar
transacción dictada por el Tercer Juzgado de Familia de Cajamarca, obrante en copia de
fojas 234 a 236 del TOMO I de los cuadernos que forman este proceso.
Otro hecho que se corrobora es que la actora recibió el último pago
indemnizatorio acordado en las transacciones despué s de expedidas
las resoluciones judiciales que las aprobaban, tal como se puede
observar de las documentales aparejadas en autos, conducta que
denota que para ella, en ese momento, las citadas transacciones no
carecían de validez, por el contrario estuvo de acuerdo con los
términos pactados en ellas.

G. PRONUNCIAMIENTO DE LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO


Ministerio de Justicia y derechos huManos

56.- Dada la trascendencia del hecho que da origen a esta y otras


demandas similares que se encuentran en curso, la Defensoría del
Pueblo se pronunció con relació n al derrame de mercurio que afectó a
las localidades de San Sebastiá n de Choropampa, Magdalena y San Juan
en la provincia de Cajamarca, emitiendo el Informe Defensorial Nº 62,
de diciembre de 2001.

En el citado Informe se hizo un pormenorizado análisis de lo


acontecido, precisando en sus conclusiones, entre otros puntos, que a
la Minera Yanacocha se la había sancionado administrativamente, no
habiendo impugnado dicha sanció n (conclusió n nú mero 22). Tambié n
cuestionó
70 la actividad procesal de la magistrada provisional encargada del
Juzgado
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

Mixto de Santa Apolonia, Olga Castañ eda Ayulo, así como del Fiscal
Ad
Hoc, Miguel Villalobos, nombrado para el
caso.

Se procesó penalmente al chofer del camión, Esteban Arturo Blanco


Bar por el delito contra la vida el cuerpo y la salud, como único
responsable, y contra los directivos de Yanacocha y de Ransa por el
delito contra la seguridad pública y delito de peligro comú n, en sus
figuras de formas culposas en agravio de la sociedad, reservándose el
fiscal el derecho de denunciarlos por delito ecológico. No habiéndose
constituido en parte civil ninguno de los agraviados.

Finalmente, sólo se sentenció al chofer del camió n a dos añ os [sic]


pena privativa de la libertad con ejecució n suspendida, no habiendo
sido apelada la sentencia.

Sobre este particular, la defensoría del Pueblo en sus


conclusiones y recomendaciones (números 23 y 11, respectivamente)
solicitó se investigue la actitud tanto de la magistrada como del fiscal
por no haber procesado debidamente la cuestió n del delito ecológico,
por lo que recomendó que los ó rganos de control del Ministerio
Pú blico y del Poder Judicial procedan de acuerdo a sus atribuciones.
57.- Finalmente, en lo atinente a las transacciones extrajudiciales
(conclusión número 26), opina que las mismas “... vulneran los
derechos al debido proceso y a una tutela jurisdiccional efectiva de los
afectados, derechos de la persona humana reconocidos
constitucionalmente, inherentes a la misma e irrenunciables”.

Segú n la Defensoría del Pueblo (p. 75 del Informe), tales transacciones


sería nulas de pleno derecho ya que se estaría transigiendo sobre el
derecho al debido proceso y a la tutela jurisdiccional efectiva. Opinión
que no es compartida por este Pleno Casatorio por las razones ya
expuestas.

58.- La Defensoría del Pueblo no se pronunció en sus conclusiones ni en


sus recomendaciones sobre la viabilidad o no de demandar
indemnización por dañ o ecológico a los responsables del hecho

i. PleNOS CaSatOriOS
denunciado, esto a efectos de dar lugar a que se reparen esos
perjuicios ocasionados con el derrame de mercurio. En suma, no instó
a ninguna de las entidades o instituciones señ aladas en el artículo 82º
del Código Procesal Civil para que inicien las acciones que el caso
ameritaba.

H. SOBRE LOS INTERESES DIFUSOS Y SU DEFENSA


71

59.- En primer lugar es necesario tener en cuenta que a la fecha en


que se suscitaron los hechos (2 de junio de 2000) y de la admisió n de

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


la presente demanda (presentada el 27 de mayo de 2002 y admitida
del
4 de junio de 2002, como se verifica de fojas 1101 a 1120 del tomo
III) aú n estaba vigente el texto original del artículo 82º del Código
Procesal Civil el mismo que era el siguiente:

“Artículo 82º.- Patrocinio de intereses


difusos:
Interés difuso es aquel cuya titularidad corresponde a un
conjunto indeterminado de personas, respecto de bienes de
inestimable valor patrimonial, tales como la defensa del medio
ambiente, de bienes o valores culturales o históricos o del
consumidor.

Pueden promover o intervenir en este proceso, el Ministerio


Público y las asociaciones o instituciones sin fines de lucro que
segú n la ley o el criterio del Juez, ésta última por resolució n
debidamente motivada, esté n legitimados para ello.

En estos casos, una síntesis de la demanda será publicada en el


diario oficial El Peruano y en otro de mayor circulació n del
distrito
judicial. Son aplicables a los procesos sobre intereses difusos, las
normas sobre acumulació n subjetiva de pretensiones en lo que
sea pertinente.

La sentencia, de no ser recurrida, será elevada en consulta a la


Corte Superior. La sentencia definitiva que declare fundada la
demanda, será obligatoria ademá s para quienes no hayan
participado del proceso”.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

Posteriormente, mediante Ley Nº 27752, del 8 de junio de 2002,


se modifica el texto de dicho artículo en los siguientes términos:

“Artículo 82º.- Patrocinio de intereses


difusos:
Interé s difuso es aquel cuya titularidad corresponde a un
conjunto indeterminado de personas, respecto de bienes de
inestimable valor patrimonial, tales como el medio ambiente o el
patrimonio cultural o histórico o del consumidor.

Pueden promover o intervenir en este proceso, el


Ministerio
Público, los Gobiernos Regionales, los Gobiernos Locales,
las
72 Comunidades Campesinas y/o las Comunidades Nativas en
cuya jurisdicció n se produjo el dañ o ambiental o al patrimonio
cultural y
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

las asociaciones o instituciones sin fines de lucro que segú n la Ley


y criterio del Juez, este último por resolució n debidamente
motivada, estén legitimadas para ello.

Las rondas campesinas que acrediten personería jurídica,


tienen el mismo derecho que las comunidades campesinas o las
comunidades nativas en los lugares donde éstas no existan o no
se hayan apersonado a juicio.

Si se promueven procesos relacionados con la defensa del medio


ambiente o de bienes o valores culturales, sin la intervenció n de
los Gobiernos Locales indicados en el párrafo anterior, el Juez
deberá incorporarlos en calidad de litisconsortes necesarios,
aplicándose lo dispuesto en los artículos 93º a 95º.

En estos casos, una síntesis de la demanda será publicada en el


diario oficial El Peruano o en otro que publique los avisos
judiciales del correspondiente distrito judicial. Son aplicables a los
procesos sobre intereses difusos, las normas sobre acumulació n
subjetiva de pretensiones en lo que sea pertinente.
En caso que la sentencia no ampare la demanda, será elevada en
consulta a la Corte Superior. La sentencia definitiva que declare
fundada la demanda, será obligatoria ademá s para quienes no
hayan participado del proceso.

La indemnizació n que se establezca en la sentencia, deberá ser


entregada a las Municipalidades Distrital o Provincial que
hubieran intervenido en el proceso, a fin de que la emplee en la
reparación del dañ o ocasionado o la conservació n del medio
ambiente de su circunscripció n”.

60.- Tal modificació n versó sobre quiénes tienen legitimació n para


obrar en la defensa de tales intereses, dándose el caso que a la
fecha de la interposició n de la demanda, la norma procesal le

i. PleNOS CaSatOriOS
otorgaba tales facultades al Ministerio Público y a las asociaciones o
instituciones sin fines de lucro; en tanto que la norma modificada
amplía el espectro de instituciones legitimadas para tal fin. El caso es
que ni en el texto anterior ni en el actual se contempla la posibilidad
de que la acción pueda ser ejercida por una persona natural sino tan
solo por entes que cuenten con personería jurídica.
73
61.- Al respecto, Juan Montero Aroca nos dice que frente a los

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


intereses colectivos, los intereses difusos se caracterizan porque
corresponden a una serie de personas que está n absolutamente
indeterminadas, no existiendo entre ellas vínculo jurídico alguno, de
modo que la afectación de todas ellas deriva sólo de razones de
hecho contingentes, como ser consumidores de un producto, vivir en
una misma ciudad o ser destinatarios de una misma campañ a
publicitaria. Acotando que por ello se está , sin duda, ante un caso de
legitimació n extraordinaria. La asociació n representativa no es, desde
luego, titular del interé s difuso, pero tiene por ley la legitimació n para
defenderlo en juicio56.

62.- En sede nacional Giovanni Priori comenta que en el caso de los


intereses difusos nos encontramos frente a un problema de acceso a
la jurisdicción; por ello, en la medida que es imposible o sumamente
difícil precisar la titularidad del derecho -y por ende la legitimació n
para obrar activa- la ley habilita a determinadas personas o
instituciones para que actuando en nombre propio inicien los
procesos tendientes a la tutela de estos derechos que, en principio,
no les corresponden, debido a que la titularidad se encuentra
atribuida a un conjunto indeterminado de

56 Cf. Montero Aroca, Juan, De la legitimación en el proceso civil, Barcelona, Bosch, 2007, pp. 413 y
432.
personas y no a éstas individualmente consideradas. En ese sentido,
esta habilitació n legal tiene por finalidad superar el problema que el
carácter difuso de la titularidad trae a la determinació n de quié n se
encuentra habilitado para iniciar válidamente un proceso, problema
que no se supera otorgando representación, ya que en este caso la
dispersió n de la legitimació n se mantiene57.

63.- Por tanto, en lo que concierne a la denuncia referida al amparo de la


excepció n de falta de legitimidad para obrar de la demandante
Ministerio de Justicia y derechos huManos

respecto al dañ o ambiental, no vislumbramos, en primer lugar,


contradicción alguna en las decisiones de ambas salas civiles, puesto
que concuerdan, como lo hace este Pleno, que la legitimació n
únicamente les corresponde de manera exclusiva y excluyente a las
entidades que se mencionan en el artículo 82º del Código Procesal
Civil; por ende no puede ser ejercida por una persona natural, salvo
que represente a una de las entidades señ aladas en el mencionado
artículo, tanto en su versió n original como en su versió n modificada.

64.- En cuanto a la alusió n que hace la accionante respecto a la sentencia


expedida por el Tribunal Constitucional en el Expediente Nº
0221-
74 1997-AA/TC, donde se hace menció n que la legitimació n en la
defensa de los intereses difusos alcanza tambié n a las personas
naturales, cabe
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

precisarse que tanto el artículo 26º de la Ley Nº 23506, como el


artículo
40º del Código Procesal Constitucional vigente le otorgan
legitimación a cualquier persona para interponer demanda de Amparo,
lo cual debe entenderse que es para efectos de solicitar esa garantía
constitucional en defensa de los intereses difusos, pero ello no
nos puede llevar a colegir que así como en el Amparo tambié n en la
vía ordinaria la legitimació n es irrestricta para la defensa de los
intereses difusos; por lo que se debe diferenciar el ejercicio de una
acció n de Amparo frente a una acció n ordinaria, puesto que en uno y
otro caso se persiguen fines totalmente diferentes; en consecuencia, lo
alegado por la recurrente carece de sustento jurídico, siendo correcta
la decisió n de la Sala Civil de Cajamarca al confirmar el auto apelado
que declara fundada la excepció n propuesta sobre esta materia de
legitimació n activa en la defensa de intereses difusos.

57 Cf. Priori Posada, Giovanni, La tutela jurisdiccional de los procesos difusos: una
aproximació n desde el derecho procesal constitucional, en: Apuntes de derecho procesal
(Giovanni Priori Posada y Reynaldo Bustamante Alarcón), Lima, Ara editores, 1997, p. 38.
I. SOBRE LA INAPLICACIÓN DE NORMAS DE DERECHO MATERIAL

i.1. Validez de las

transacciones i.1.1. Sobre el

daño a la salud

65.- De la demanda que en copia corre de fojas 1101 a 1118 del tomo II de
la presente causa, se advierte que en ninguna parte del citado
documento se hace menció n a la celebració n de transacciones
extrajudiciales entre la accionante (así como sus menores hijos) con la
empresa demandada, tampoco se hace alusió n a invalidez alguna de
dichos negocios jurídicos que pueda sustentar la interposició n de la
demanda.

66.- De ello emergen dos hechos evidentes, el primero referido a que la

i. PleNOS CaSatOriOS
actora exprofesamente guardó silencio respecto a la celebració n de las
transacciones extrajudiciales; el segundo relacionado con que no ha
cuestionado la validez de las mismas para poder incoar la demanda de
indemnización; es más, tampoco es sustento de la demanda el mayor
valor de los montos indemnizatorios que los fijados en las respectivas
transacciones extrajudiciales.
75
67.- Al momento de absolver la [sic] excepciones deducidas por la empresa

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


minera demandada (ver fojas 261 a 264 del tomo I), recié n la
accionante procede a cuestionar la validez de dichas transacciones; en
primer lugar señ ala que las mismas no son oponibles por no ajustarse
a los supuestos previstos por el Código Procesal Civil, al no haber
dado fin a un proceso judicial anterior y tampoco han sido
homologadas por ningú n juez; ademá s que serían nulas de pleno
derecho al haberse transigido sobre derechos extrapatrimoniales y,
finalmente, en el fondo éstas resultan lesivas si es que se tiene en
cuenta la enorme diferencia entre las partes y el grado apremiante de
necesidad en que se encontraban los afectados. No obstante, la
demandante no presentó cuestiones probatorias contra las
transacciones ofrecidas por la empresa excepcionante como sustento
de su defensa de formas58.

58 El artículo 300º del Código Procesal Civil, prescribe que se pueden presentar tachas
contra testigos y documentos, en tanto que el artículo 243º del mismo Có digo regula que si
un documento es nulo carecerá de eficacia, cuya declaració n podrá ser de oficio o como
resultado de una tacha fundada. En este caso las instancias de mérito que tuvieron
competencia para fijar los hechos no consideraron que debían de enjuiciar oficiosamente la
invalidez o ineficacia de dichos contratos transaccionales, con lo cual se colige que los
reputaron plenamente válidos y eficaces.
68.- Respecto a la oponibilidad de la transacció n extrajudicial como
defensa de forma (esto es como Excepció n procesal), los fundamentos
de su procedencia corren en los considerandos precedentes.

Lo mismo ocurre en lo atinente a lo alegado a la supuesta


lesividad de la transacció n celebrada, supuesto que tambié n ya ha
merecido pronunciamiento en los considerandos pertinentes.

Corresponde analizar si es que las transacciones celebradas son


Ministerio de Justicia y derechos huManos

inválidas por haber versado supuestamente sobre derechos


extrapatrimoniales. Del mismo modo, se estudiará el extremo
concerniente a las autorizaciones judiciales y su temporalidad con
relació n a la celebració n de las transacciones extrajudiciales de los
menores de edad.

69.- El cuestionamiento que se hace de tales negocios jurídicos es que


se ha transado sobre derechos extrapatrimoniales como, por ejemplo,
el derecho a la salud.

De acuerdo a lo dispuesto por el Código Civil vigente, lo que en


realidad
76 se transó en el caso sub judice, no es sobre la salud sino sobre los
dañ os que se ocasionaron a la salud como consecuencia de la
exposició n y
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

manipulació n del mercurio que sufrieron la accionante y sus menores


hijos, al igual como ocurrió con otros pobladores del lugar.

70.- Los dañ os extracontractuales pueden ser de orden patrimonial o


extrapatrimonial, por ello se habla, respecto a los primeros, del dañ o
emergente y del lucro cesante, en tanto que con relació n al dañ o
extrapatrimonial nos estamos refiriendo a los dañ os a la persona y el
dañ o moral. Inclusive, de acuerdo al artículo 1306º del Código
Civil, se puede transar sobre responsabilidad civil proveniente de
delito, es decir, se puede pactar sobre la reparació n de un dañ o
causado por un hecho doloso; ergo, con mayor razó n se puede transar
sobre dañ os provenientes de actos culposos.

De la [sic] prescrito por el artículo 1985º de nuestro Código Civil, se


colige que estos dos tipos de dañ os, patrimoniales y
extrapatrimoniales, se pueden reparar patrimonialmente, es decir
son indemnizables ya sea con una suma de dinero o con cualquier
otra obligació n que conlleve a resarcir el dañ o causado, de otro
modo no habría manera de indemnizar.
En suma, cuando se menciona que se indemniza un dañ o, lo que se
está haciendo es patrimonializar el mismo, sean de naturaleza
personal, material o moral.

71.- A lo que se refiere el artículo 1305º del Código Civil, al indicar que
no se puede transar sobre derechos extrapatrimoniales, es a todos
aquellos derechos que no pueden ser apreciados o valorizados en
dinero, por ello se dice que no se puede transar sobre derechos
familiares, esto es, por ejemplo, nadie puede ser hijo o pariente de otro
por transacción, tampoco se puede instituir heredero forzoso vía
transacción, así como no se puede convalidar un matrimonio nulo por
transacción, o tampoco se puede transar con alguien para que se deje
inocular el virus del VIH.

En este último ejemplo sí se estaría atentando contra la salud, la


misma que es entendida como una condició n indispensable del

i. PleNOS CaSatOriOS
desarrollo humano y medio fundamental para alcanzar el bienestar
individual y colectivo, siendo su protecció n de interé s público, razó n
por la cual toda persona tiene derecho a la protecció n de su salud en
los términos y condiciones que establece la ley, siendo irrenunciable el
derecho a su protección, conforme lo expresan los artículos I a II del
Título Preliminar
de la Ley General de Salud, Ley Nº 26842.
77

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


72.- En el caso de autos no se ha transado sobre la salud en sí misma,
porque las partes no han acordado que la [sic] una tenga el derecho de
dañ ar a la otra, sino que se ha acordado en reparar ese dañ o causado a
travé s de un monto dinerario, tal cual ocurre cuando, por ejemplo, a
raíz de una [sic] accidente de tránsito, la parte culpable indemniza a la
parte afectada o a sus herederos y no es que esté n autorizándola a
herirla o matarla, sino que se está tratando de reparar las
consecuencias de ese dañ o causado.

De lo expuesto, queda descartada toda vulneració n a los artículos 5º


y
1305º del Código Civil, por ende las transacciones celebradas tienen
plena validez.

73.- Estando a las consideraciones precedentes, con las cuales se han


desestimado las denuncias de infracciones de orden procesal,
puesto que se ha concluído que sí resulta procedente la interposició n
de la excepció n por transacció n extrajudicial, dichos argumentos se
hacen extensivos al presente análisis, toda vez que en las
transacciones celebradas entre las partes no se advierte que la
accionante o sus menores hijos hayan renunciado a alguno de sus
derechos fundamentales referidos a la vida, a la integridad física, a la
libertad, al honor y demá s inherentes a la persona humana.
74.- En efecto, si bien es cierto que con el derrame de mercurio se creó
una situació n de riesgo para los lugareñ os, quienes se expusieron a
dañ os físicos al manipular el metal, no es menos cierto que para
efectos indemnizatorios, ese dañ o debe ser cuantificable, de lo
contrario no habría manera de poder resarcirse el mismo.

75.- En su escrito que contiene el recurso de casación, admite la


actora que los derechos “personalísimos y extrapatrimoniales” sí
pueden ser cuantificados patrimonialmente y por ende materia de
Ministerio de Justicia y derechos huManos

transacción, como en efecto ocurrió así y se consignó en la respectivas


transacciones que se estaba indemnizando por el dañ o causado, el
cual comprendía el dañ o emergente, lucro cesante, dañ o físico o moral
y cualquier otro dañ o sufrido. En consecuencia, no se puede argü ir que
se han afectado los derechos señ alados por el artículo 5º del Código
Civil o que se ha infringido lo dispuesto por el artículo 1305º del
mismo cuerpo legal.

76.- Los jueces que autorizaron la celebració n de las transacciones a


favor de los hijos menores de edad de la accionante, tuvieron a la vista
las documentales [sic] que las contenían, así como sus respectivas
addenda, conforme se verifica de las pruebas anejadas en autos;
resoluciones
78 judiciales que no pueden cuestionarse en este estado procesal.
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

77.- Concluyendo, no se debe confundir el derecho afectado, que


puede ser de orden patrimonial o extrapatrimonial, con el resultado
indemnizatorio del mismo; al final de cuentas todos los derechos,
cuando se trata de indemnizarlos, deben ser cuantificados
patrimonialmente; en consecuencia no se advierte que se haya
inaplicado, al caso sub judice, ni el artículo 5º ni el artículo 1305º del
Código Civil, por lo que esta denuncia tambié n deviene en infundada.

i.1.2. De la transacción sobre derechos de menores de


edad

78.- Finalmente, corresponde analizar sobre la validez de las transacciones


celebradas por la accionante en nombre de sus menores hijos, esto
es si las autorizaciones judiciales realmente tuvieron efectos
autoritativos para que las transacciones sean válidas.

Se ha constatado que la señ ora Giovanna Quiroz Villaty


nunca cuestionó , en su demanda de indemnización, la validez y eficacia
de las transacciones celebradas a favor de sus menores hijos antes de
contar con la autorizació n judicial, así como tampoco lo ha hecho
cuando absolvió las excepciones propuestas y menos en el recurso de
casación interpuesto, salvo en el recurso de apelació n que
interpusiera contra la
resolució n de primera instancia que amparó la excepció n de
conclusión del proceso por transacció n referente a los menores de
edad.

79.- En la citada apelació n se dice que no se ha contado con autorización


judicial previa para celebrar las transacciones a favor de sus menores
hijos de acuerdo a lo normado por el artículo 448º, inciso 3, del Código
Civil y por lo tanto dichos actos jurídicos no tienen “... validez, son
nulos, inexistentes y por ende no surten efectos...” (el citado recurso de
apelación corre de fojas 1244 a 1254 del tomo III).

80.- En realidad es el artículo anterior, 447º del Código Civil, el que


prescribe que para enajenar, gravar o contraer obligaciones a nombre
de los hijos por sus padres se requiere de previa autorizació n judicial;
seguidamente el artículo 448º mencionado, prevé una serie de
supuestos que también requieren de autorizació n judicial, porque son

i. PleNOS CaSatOriOS
actos jurídicos o procesales que van a repercutir en la esfera jurídica
del menor de edad.

No obstante ello, el artículo 1307º del mismo cuerpo civil señ ala que:

“Artículo 1307º.- Transacción del ausente o incapaz: Los


representantes de ausentes o incapaces pueden transigir con
79 aprobación del juez, quien para este efecto oirá al Ministerio Público

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


y al consejo de familia cuando lo haya y lo estime conveniente”.
(El subrayado y cursiva son nuestras).

Conforme a lo prescrito por dichos dispositivos legales, en uno y otro


caso se usan términos diferentes, si bien en el artículo 447º se
dice que se requiere contar con previa autorización judicial, por su
parte el artículo 1307º preceptú a que se debe contar con la
aprobación del juez, no indicando si ésta debe ser anterior o
posterior a la celebración transacció n [sic]. Es más, el artículo 447º no
sanciona con nulidad cuando se ha realizado alguno de los actos
jurídicos que señ ala sin contar con la autorizació n previa, por tanto
bien se puede tener dicha autorización posteriormente.

Caso distinto es el de la transacción, donde no se menciona que la


aprobació n del juez debe ser necesariamente anterior a su celebración,
con lo cual se concluye que ella puede ser posterior a su realización. El
hecho concreto es que debe de contarse con tal aprobación, como en
efecto aconteció en el caso de autos.

81.- Para concluir, es menester tener en cuenta que los jueces de


familia que otorgaron las respectivas aprobaciones para la
celebració n de
las transacciones judiciales, respecto a los hijos menores de
edad de la demandante, tuvieron a la vista los documentos
pertinentes, incluyendo las addenda, por lo que al verificar la legalidad
de las mismas procedieron a su aprobación, de lo contrario no
hubieran dictado las respectivas resoluciones en sentido positivo.

VI.- EFECTOS DE LA SENTENCIA


Ministerio de Justicia y derechos huManos

82.- Resta hacer una precisió n final, y es respecto a los efectos de la


presente decisión.

Como la misma no tiene efectos ex tunc, sino por el contrario tiene


efectos ex nunc, los procesos resueltos con anterioridad a esta decisión
bajo criterios diferentes mantienen plena vigencia al estar protegidas
dentro del marco de la autoridad de la cosa juzgada, en tanto que el
caso presente así como los demá s que está n pendientes de resolverse
por ambas Salas Supremas Civiles, donde se esté discutiendo iguales
hechos e iguales razones, deberá n ajustarse al precedente vinculante
trazado en la presente sentencia, en mérito a lo dispuesto por el
artículo 400º del Código Procesal Civil.
80
En la Razó n emitida por la señ ora Secretaria General de la Corte
Suprema de Justicia de la República, se hace alusió n que se han
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

remitido juntamente con este proceso las casaciones Nº 1463-


2007, seguido por Bartolomé Pé rez Lozano y otros contra la Minera
Yanacocha S.R.L., Ransa Comercial S.A. y Arturo Blanco Bar; Nº 1811-
2007, seguido por José Azañ ero Chuquiruna y otros contra los mismos
demandados, y Nº
1813-2007, seguido por Margarita Cabanillas Miranda y otros, también
contra las mismas partes, expedientes que deben devolverse a su Sala
de origen para que procedan de acuerdo al precedente fijado en este
Pleno Casatorio.

VII.- CONSTITUCIONALIDAD DEL PLENO CASATORIO

1.- La Constitució n Política del Estado, dispone en su artículo 141º


que: “Corresponde a la Corte Suprema fallar en casación, o en última
instancia, cuando la acció n se inicia en una Corte Superior o ante la
propia Corte Suprema conforme a ley...”

Por su parte, la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ) señ ala en su
artículo 26º, inciso 1, que son ó rganos jurisdiccionales del Poder
Judicial, entre otros: La Corte Suprema de Justicia de la República;
acotando en su artículo 30º que el trabajo jurisdiccional de la
Corte Suprema
se distribuye en Salas Especializadas Permanentes y Transitorias; en
tanto que en el artículo 32º indica que la Corte Suprema conoce
de los procesos en vía de casació n con arreglo a lo establecido en la
ley procesal respectiva.

2.- De igual manera, la Vigésima Tercera Disposició n Final y


Transitoria de la misma Ley Orgánica, precisa que las disposiciones de
carácter procesal contenidas en esta Ley son de aplicació n supletoria a
las normas procesales específicas, dispositivo que debe ser concordado
con la Décima Disposició n Final del Código Procesal Civil, la cual
prescribe que: “De conformidad con la Vigésimo Quinta Disposició n
Final de la Ley Orgánica del Poder Judicial (Decreto Legislativo Nº
767), las normas del Código Procesal Civil se aplican preferentemente
respecto de las de aquélla”.

i. PleNOS CaSatOriOS
La 25ª Disposició n Final a que se hace referencia es al orden original
que tenía el D. Leg. Nº 767, que luego pasó a ser la 23ª Disposició n
Final y Transitoria del TUO de la LOPJ, aprobado por D.S. Nº 017-93-
JUS del 28 de mayo de 1993.

3.- Es má s el artículo 51º de la Constitució n Política dice que: “La Constitución


prevalece
81
sobre toda norma legal; la ley, sobre las normas de inferior

jerarquía, y así sucesivamente. La publicidad es esencial para la

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


vigencia de toda norma del Estado”.

Por lo tanto, en primer lugar, nuestro ordenamiento


constitucional no sostiene que una Ley Orgánica tenga mayor
jerarquía que una ley ordinaria; en segundo lugar, aú n siendo así, no
existe prohibición alguna para que una Ley Orgánica precise que la
competencia para resolver los recursos de casació n no puedan ser
regulados por una ley ordinaria de orden procesal como es el Código
Procesal Civil aprobado por Decreto Legislativo (esto es por
delegació n de funciones del Poder Legislativo al Ejecutivo); tanto má s
si el mismo artículo 32º de la LOPJ es meridianamente claro al
precisar que los procesos que se encuentren en vía de casació n se
resuelven de acuerdo a la norma procesal respectiva, y esa norma no
es otra que el artículo 400º del Código Procesal Civil.

4.- En consecuencia, no existe vulneració n constitucional alguna,


tampoco conflicto normativo por jerarquía de leyes y menos avocació n
indebida de esta Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia de la
República, al no existir desviació n de la jurisdicció n predeterminada
por ley, puesto que antes de que se iniciaran este y los otros procesos
judiciales, ya existían las normas legales citadas, cuya
constitucionalidad ha sido referida líneas arriba.
5.- Finalmente, este Pleno Casatorio considera que el recurso de
casación no está solamente al servicio del ius litigatoris, puesto que la
casación deviene en un particular juicio de legitimidad, donde el acento
debe ponerse en la existencia de una violació n o aplicació n
incorrecta de la norma jurídica y por tal razón, má s que centrarse en
la motivación misma de la resolució n de origen y el razonamiento que
lleva a ella, debe hacerlo en el alcance que se da en dicha resolució n a
la norma legal que se ha aplicado al supuesto fáctico de origen. En
consecuencia, la sentencia de casació n debe tratar de la justicia o
Ministerio de Justicia y derechos huManos

legalidad de la solución del caso, pero no debe prescindir de su tarea


mediata uniformadora de la jurisprudencia, pues sólo así el tribunal de
casació n podrá cumplir la funció n que le es propia como ó rgano
supremo de justicia, con lo cual estará favoreciendo la seguridad
jurídica.

6.- Al establecerse precedentes vinculantes por medio de esta


sentencia casatoria, no se está , en modo alguno, vulnerado la
independencia judicial, puesto que el precedente es, en esencia, el que
realiza los valores de igualdad, de coherencia y de continuidad del
ordenamiento, permitiendo la inserció n de las decisiones individuales
en contextos más amplios.
82
Como bien se sostiene, la casació n constituye, en definitiva, un límite
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

fáctico de la libertad del juez en tanto y en cuanto atribuye un


significado general a una norma aplicable para casos futuros similares.
Significado que es necesario para proporcionar la certeza,
previsibilidad e igualdad en la aplicació n del Derecho que reclama
todo Estado de Derecho59. Por lo tanto, se está ante un límite legítimo
del principio de independencia judicial que, de otro modo, permitiría
interpretaciones diferentes de las normas por parte de los diversos
ó rganos jurisdiccionales, no obstante la existencia de igualdad o
similitud de los supuestos de hecho tenidos en cuenta en procesos
judiciales semejantes.

Siendo así, no se está infringiendo lo dispuesto por el artículo 16º de


nuestra LOPJ, porque el valor normativo de la jurisprudencia no es
más que el presupuesto que da sentido a la casació n misma y no el
contenido de una actividad extrajudicial del Tribunal Supremo60.

59 Un Estado de Derecho, es aquel en el que los ciudadanos pueden calcular anticipadamente


qué ocurrirá en el futuro en un sentido específico, es decir, có mo se comportará n otro
individuos y có mo lo hará tambié n el Estado mismo, sobre todo como garante de la eficacia
del Derecho. Cf. Bacigalupo Zapater, Enrique, Jurisprudencia y Seguridad Jurídica. En:
Estudios de Derecho Judicial, Nº 31, CGPJ, Madrid, 2001, pp. 129-130.
60 Cf. Martínez Alarcón, María Luz, La independencia judicial, Madrid, CEPC, 2004, pp.194-195.
7.- Del mismo modo, por medio del precedente se realiza la
armonización entre las exigencias de la flexibilidad del Derecho y de
apertura y adaptabilidad al cambio, que caracterizan la dinámica de
los sistemas jurídicos actuales61 de lo contrario, bajo el supuesto
respeto a la independencia del juez, sería imposible que se sienten
criterios rectores para la solució n uniforme de casos idénticos o
similares, conllevando a que se emitan decisiones contradictorias en
perjuicio de los litigantes y dejando de lado la predictibilidad que se
espera en las decisiones de los jueces, evidenciando con ello una clara
afectació n a sus deberes de velar por la seguridad jurídica y el respeto
al principio de igualdad, que como integrantes de un poder del Estado
de Derecho está n obligados a respetar.

VIII.-
CONCLUSIONES

i. PleNOS CaSatOriOS
Estando a las consideraciones expuestas, estimamos que el recurso de
casació n es infundado al haberse dictado el auto de vista de acuerdo a
Derecho, por lo que:

1.- No hay contravenció n a las normas que garantizan el debido proceso


conforme ha alegado la recurrente, consiguientemente, la resolución 83
impugnada se ajusta a Derecho, dado que al ampararse las excepciones
de conclusió n del proceso por transacción, propuestas por los

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


demandados, no se ha hecho otra cosa que reconocer los plenos efectos
de actos jurídicos que pusieron fin a las discrepancias que se suscitaron
entre las partes como consecuencia de los dañ os causados por el
derrame de mercurio, las que se finiquitaron celebrando transacciones
extrajudiciales.

2.- No ha existido inaplicació n de los artículos 5º y 1305º del Código Civil,


puesto que bajo esta última argumentación, a juicio de este Pleno
Casatorio, sería imposible que se indemnice un dañ o causado, pues para
que pueda reparase cualquier perjuicio es menester que se patrimonialice
el mismo, conforme se ha demostrado en los considerandos
correspondientes. Asimismo, no pueden alegarse supuestas nulidades o
ineficacias de actos jurídicos sin haberse solicitado su declaració n expresa,
previa o concurrentemente a la pretensió n indemnizatoria, así como
tampoco se formularon cuestiones probatorias en ningú n estado del

61 Cf. Rodríguez-Piñ ero y Bravo-Ferrer, Miguel, ob.cit., pp. 176-177, también: Taruffo,
Michele, Sobre las fronteras. Escritos sobre la justicia civil, trad. de Beatriz Quintero, Temis,
Bogotá , 2006, p. 192.
presente proceso contra las citadas transacciones, lo que abona a
favor de su legalidad.

3.- Respecto a la legitimació n para obrar activa por dañ o ambiental, esto
es en la protecció n de intereses difusos, no ha existido mayor
discrepancia entre la dos salas supremas civiles, habida cuenta que
ambas han venido resolviendo concordadamente en el sentido que las
personas naturales no está n legitimadas por ley para solicitar
pretensiones indemnizatorias sino tan solo aquellas instituciones
señ aladas en el artículo 82º del Código Procesal Civil.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

4.- Como se indicará en la parte resolutiva, este Pleno Casatorio


ha adoptado decisió n por unanimidad respecto a la legitimació n activa
para promover procesos judiciales de acuerdo a lo normado por el
artículo
82º del Código Procesal Civil, en tanto que por mayoría ha decidido
que resulta procedente deducir la transacció n extrajudicial como
excepción procesal, siendo de aplicación, por interpretació n
sistemática, los artículos 446º, inciso 10, y 453º, inciso 4, del mismo
cuerpo legal.

IX.-
FALLO
84
Por tales razones, el Pleno Casatorio de la Corte Suprema de Justicia de la
República, de conformidad con lo normado por el artículo 400º del Código
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

Procesal Civil, por mayoría:

a) Declara INFUNDADO el recurso de casació n interpuesto por


doña Giovanna Angélica Quiroz Villaty, por derecho propio y en
representación de sus hijos Euler Jonathan y José Ronny Mendoza
Quiroz y Walker Steve Cuenca Quiroz, en consecuencia NO CASARON
la resolució n de vista, su fecha 27 de diciembre de 2006, expedida por
la Sala Civil de Cajamarca; asimismo.

b) DECLARA QUE CONSTITUYEN DOCTRINA JURISPRUDENCIAL


los siguientes precedentes vinculantes:

1. La transacció n extrajudicial no homologada judicialmente


puede ser opuesta como Excepció n procesal conforme a lo
regulado por el inciso 10 del artículo 446º e inciso 4 del artículo
453º del Código Procesal Civil, por interpretació n sistemática de
dichas normas con las que contiene el Código Civil sobre la
transacción.

Entendiéndose que las transacciones extrajudiciales


homologadas por el Juez, se tramitan de acuerdo a las reglas del
Código Procesal
Civil, al tener regulació n expresa. Ocurriendo lo mismo en cuanto
a las transacciones celebradas con relació n a derechos de menores
de edad, las mismas que deben ser autorizadas por el juez
competente conforme a ley, (voto en mayoría).

2. La legitimació n parar obrar activa, en defensa de los


intereses difusos, únicamente puede ser ejercida por las entidades
señ aladas expresamente en el artículo 82º del Código Procesal
Civil, (voto por unanimidad).

SE ORDENA la publicació n de la presente sentencia en el diario oficial El


Peruano, teniendo efectos vinculantes para todos los ó rganos
jurisdiccionales de la República a partir del día siguiente de su publicidad.
Interviniendo como Vocal Ponente el señor Vásquez Vejarano.

i. PleNOS CaSatOriOS
SS.

FRANCISCO TÁ VARA
CÓ RDOVA WALTER VÁ SQUEZ
VEJARANO ANTONIO
PAJARES PAREDES
ROGER H. SALAS GAMBOA 85
MANUEL SÁ NCHEZ-PALACIOS
PAIVA HUGO SIVINA HURTADO

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


JAVIER ROMÁ N
SANTISTEBAN ELCIRA
VÁ SQUEZ CORTEZ VÍCTOR
TICONA POSTIGO CÉ SAR SAN
MARTÍN CASTRO JAVIER
VILLA STEIN
VÍCTOR PRADO
SALDARRIAGA DUBERLI
RODRÍGUEZ TINEO JORGE
SOLÍS ESPINOZA
JACINTO RODRÍGUEZ
MENDOZA JOSÉ LECAROS
CORNEJO

María del Carmen Rita Gallardo


Neyra
Secretaria General de la Corte Suprema de Justicia de la
República
La Secretaria General de la Corte Suprema de Justicia de la
República certifica que el voto en minoría de los señores vocales
supremos Antonio Pajares Paredes, Hugo Sivina Hurtado, Víctor
Ticona Postigo, Jorge Solís Espinoza, José Lecaros Cornejo y Jacinto
Rodríguez Mendoza, en cuanto al extremo referido a la
improcedencia de proponer la transacción extrajudicial como
excepción procesal es como sigue:
Ministerio de Justicia y derechos huManos

I.- DEL PROCESO

La demanda fue presentada ante el Juez del Juzgado Mixto del Módulo
Básico de Justicia de Santa Apolonia, conforme aparece a fojas 190 del
cuaderno de excepciones acumulado; fue calificada positivamente y
admitida a trámite mediante auto de fecha cuatro de junio de dos mil dos
corriente a fojas 207 del mismo cuaderno, en la vía procedimental de
conocimiento conforme al Código Procesal Civil vigente (en adelante,
cuando no se indique el cuerpo legal al que corresponde se entenderá que
la norma corresponde al C.P.C.); los actos postulatorios de las partes está n
configurados del siguiente modo:
86
1.- Demanda.- Segú n escrito copiado a fojas 190 Giovanna Angélica
Quiroz Villaty, por derecho propio y en representació n de sus hijos
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

Euler Jonathan y José Ronny Mendoza Quiroz, y Walter Steve Cuenca


Quiroz, demanda el pago de una indemnizació n ascendente a US$
1’800,000.00 por los dañ os ocasionados por el derrame de
mercurio, que incluye el dañ o a la persona (dañ o a la salud), dañ o
moral y dañ o al medio ambiente, para lo cual emplaza a Minera
Yanacocha S.R.L. en su calidad de propietaria del mercurio.

Desglosa la pretensió n indemnizatoria del siguiente modo:


US$ 400,000.00 a favor de Giovanna Angélica Quiroz Villaty,
US$ 500,000.00 a favor de Walter Steve Cuenca Quiroz, US$
500,000.00 a favor de Euler Jonathan Mendoza Quiroz, y US$
400,000.00 a favor de José Ronny Mendoza Quiroz.

Sostiene que el 2 de junio de 2000, a las 3:20 p.m.


aproximadamente, en circunstancias de que el chofer de la empresa
Ransa Comercial S.A., Esteban Arturo Blanco Bar, transportaba
mercurio de propiedad de Minera Yanacocha S.R.L., se produjo un
primer derrame de mercurio a la altura de la Quebrada de Chotén.
Entre las 5:30 y 5:40 p.m. del mismo día, del mismo camió n de la
empresa Ransa Comercial S.A. se produjo otro derrame de 152 Kg de
mercurio, en las localidades de San Juan, La Calera, el Tingo, Magdalena
(de donde proviene la demandante), y el Centro Poblado Menor de
San Sebastiá n de Choropampa. Por su brillo, forma e ignorando que se
trataba de una sustancia tó xica, los pobladores comenzaron a recoger
el mercurio hasta altas horas de la madrugada, empleando para dicha
recolecció n sus manos e incluso su boca como medio de aspiración. Al
guardar el mercurio en sus hogares, los familiares quienes recogieron
el mercurio tambié n se intoxicaron debido a los gases que emana la
sustancia.

La demandante refiere que Yanacocha no hizo caso a sus peticiones de


ayuda médica y no contaban con un plan maestro de contingencias,
siendo que por el contrario propició un mayor nivel de intoxicación,

i. PleNOS CaSatOriOS
al pretender comprar el mercurio derramado a quien lo hubieran
recogido. Igualmente señ ala que existió un nivel deficiente de embalaje,
transporte y tratamiento del mercurio por parte de la minera, conforme
ha declarado el chofer del camión.

2.- Contestación.- Segú n escrito copiado a fojas 765, Minera Yanacocha 87


S.R.L. sostiene que no fue informada oportunamente por el chofer de

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


la empresa Ransa Comercial S.A. (encargada del transporte) respecto
del derrame de mercurio, pero una vez tomó conocimiento del mismo,
adoptó las medidas necesarias para evitar perjuicios, informando sobre
la toxicidad del producto, pero con poco éxito debido a la negativa de
los pobladores de devolver el mercurio que recogieron y guardaron
en sus hogares; en otras palabras, sostiene que la causa determinante
de la exposició n y elevació n del nivel de mercurio en el organismo
de los pobladores afectados fue su propia imprudencia. Asimismo,
manifiesta que el hecho de que la demandante y sus menores hijos
hayan presentado niveles de mercurio mayores a los normales en su
organismo a consecuencia del derrame producido, no necesariamente
implica que éstos hayan sido intoxicados por dicho elemento ni
mucho menos que éstos hayan sufrido dañ o como consecuencia de tal
exposición. Por lo demás, ha suscrito con la demandante –en su nombre
y en representació n de sus hijos– sendas transacciones extrajudiciales,
las mismas que, a tenor del Art. 1302º del C.C. tienen calidad de
cosa juzgada, resultando la demanda interpuesta manifiestamente
improcedente.

En escrito aparte, que obra copiado a fojas 687, Minera Yanacocha S.R.L.
formula denuncia civil contra Ransa Comercial S.A., por ser aquella la
empresa encargada del transporte del mercurio el día en que
ocurrieron los hechos.

Posteriormente, por resolució n copiada a fojas 1123, el Juez incorpora


de oficio a Esteban Arturo Blanco Bar como litisconsorte necesario
pasivo, por ser el chofer que conducía la unidad mó vil que
transportaba el mercurio.

Tanto Ransa Comercial S.A. como Esteban Arturo Blanco Bar, luego de
Ministerio de Justicia y derechos huManos

ponerse a derecho, sostienen que se limitaron a transportar los


balones conteniendo mercurio, y que fue Minera Yanacocha S.R.L.
quien no cumplió con entregar la mercadería al transportista en
condiciones adecuadas para un transporte seguro. Además, sostienen
que se ha presentado el supuesto de fractura causal por el hecho
propio de la víctima, pues no fue el derrame de mercurio lo que
ocasionó dañ os a la demandante, sino lo fue su negligencia al
manipular el citado mineral, llevarlo a su hogar y exponer a su familia
a los gases tó xicos.

II.- DE LAS EXCEPCIONES

88 1.- De la demandada Minera Yanacocha S.R.L. (fojas 248)

Esta demandada, como defensas de forma, propone las siguientes:


Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

A. Excepción de prescripción extintiva: El derrame de


mercurio tuvo lugar el 2 de junio de 2000, por lo que la
responsabilidad extracontractual regulada en el inc. 4 del Art.
2001º del C.C. prescribió el 2 de junio de 2002, teniendo en
cuenta lo normado en el Art. 1993º del citado Código, segú n el
cual el plazo comienza a computarse a partir de la fecha en que
tuvo lugar el hecho que habría causado el dañ o; sin embargo
el emplazamiento a su parte ha tenido lugar vencido dicho
plazo, sin que ninguno de los demandantes haya realizado algú n
acto que interrumpa el cómputo.

B. Excepción de conclusión del proceso por transacción:


Para poner fin a cualquier conflicto que surja con respecto al
derecho indemnizatorio, el 2 de setiembre de 2000 Minera
Yanacocha S.R.L. celebró tres transacciones extrajudiciales: b.1) la
primera únicamente con la demandante Giovanna Angélica
Quiroz Villaty, por derecho propio, a quien se le hizo entrega
de la suma de S/. 10,500.00; b.2) la segunda con la demandante
y con José Gilmer Mendoza Saldañ a, en representació n del
derecho indemnizatorio de sus menores hijos Euler Jonathan y
José Ronny
Mendoza Quiroz, a quienes se le hizo entrega de la suma de S/.
7,875.00; b.3.) la tercera con la demandante, en representación del
derecho indemnizatorio de su hijo Walker Steve Cuenca Quiroz, en la
que se transó por la suma de S/. 5,625.00. En los tres casos, se
suscribieron Addedums [sic] el 4 de noviembre del mismo añ o, en los
cuales las partes acordaron duplicar la suma entregada a cada uno de
los indemnizados. Conforme lo dispone el Art. 1032º del C.C., las
transacciones antes mencionadas tiene el valor de cosa juzgada, por
lo que la pretensió n de indemnizació n de los demandantes no puede ser
revisada en sede judicial.

C. Excepción de falta de legitimidad para obrar de Minera Yanacocha


S.R.L.: El derrame de mercurio se produjo mientras era transportado por
un camió n de [sic] Comercial Ransa S.A., por lo que su empresa no es

i. PleNOS CaSatOriOS
responsable de los daños causados. Además, la parte demandante alega
que la responsabilidad surge del ejercicio de una actividad riesgosa o
peligrosa, la misma que no fue realizada por su empresa. Igualmente, los
accionantes señalan que no se les brindó la atención debida, pero su
empresa no tuvo ninguna participació n en el diagnóstico y tratamiento de
los afectados, sino que el mismo fue dispuesto por los médicos del
puesto de salud de Choropampa y el
Hospital Regional de Cajamarca, en coordinació n con CICOTOX.

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


D. Excepción de falta de legitimidad para obrar de los demandantes
con relación a la pretensión de indemnización por daño ambiental:
Tratándose de intereses difusos, sólo pueden demandar el Ministerio
Público, las asociaciones o instituciones sin fines de lucro, los gobiernos
locales, etc., conforme lo establece el Art. 82º del Código Procesal Civil,
por lo que los demandantes por sí solos no pueden promover la
presente causa.

2.- De la denunciada civil Ransa Comercial S.A. (fojas 752)

A. Excepción de falta de legitimidad para obrar de


Ransa Comercial S.A.: Pues cuando ocurrieron los hechos se
desempeñ aba como agente de transporte de Minera Yanacocha
S.R.L., y los balones que contenían mercurio eran de propiedad
exclusiva de dicha minera, quien fue quien no los envasó
adecuadamente, lo que trajo consigo el derrame. Es más, en todo
momento el mercurio fue manipulado en su estiba y
aseguramiento en la plataforma del vehículo por personal de la
citada minera. Solicita se tenga en cuenta el dictamen pericial del
examen físico químico emitido por la Direcció n Nacional de
Criminalística de la
Policía Nacional, de fecha 18 de junio de 2000, en el que se
concluyó que la responsabilidad por el derrame del mercurio se
debió a la imprudencia y negligencia en su envasado.

B. Excepción de prescripción extintiva: Alega similares


fundamentos de la misma excepció n de Minera Yanacocha S.R.L.

C. Excepción de conclusión del proceso por transacción:


Se sustenta en las transacciones celebradas por Minera Yanacocha
Ministerio de Justicia y derechos huManos

S.R.L. con la parte demandante.

3.- Del litisconsorte necesario pasivo Esteban Arturo Blanco Bar


(fojas
1173)

A. Excepción de prescripción extintiva: Alega similares


fundamentos de la misma excepció n de Minera Yanacocha S.R.L.

B. Excepción de conclusión del proceso por transacción:


Se sustenta en las transacciones celebradas por Minera Yanacocha
S.R.L. con la parte demandante.
90
C. Excepción de falta de legitimidad para obrar de los
demandantes con relación a la pretensión de indemnización
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

por daño ambiental: Alega similares fundamentos de Minera


Yanacocha S.R.L. respecto de la misma excepción.

4.- Resolución de Excepciones

4.1. En primera instancia.- Resolución Nº 03, dictada


en Audiencia de Saneamiento Procesal del 8 de enero de
2004, cuya acta corre a fojas 303, repetida a fojas 861 y
1234: declara: INFUNDADA la excepció n de conclusió n del
proceso por transacció n referida a la demandante Giovanna
Angélica Quiroz Villaty que deducen Minera Yanacocha S.R.L.,
Ransa Comercial S.A. y Esteban Arturo Blanco Bar; FUNDADA la
excepció n de conclusió n del proceso por transacció n referida a los
menores Euler Jonathan y José Ronny Mendoza Quiroz y Walker
Steve Cuenca Quiroz que deducen Minera Yanacocha S.R.L.,
Ransa Comercial S.A. y Esteban Arturo Blanco Bar, en
consecuencia, nulo todo lo actuado; INFUNDADA la excepció n de
falta de legitimidad para obrar de los demandados que deducen
Minera Yanacocha S.R.L. y Ransa Comercial S.A.; INFUNDADA la
excepció n de prescripción extintiva que deducen Minera
Yanacocha S.R.L., Ransa Comercial
S.A. y Esteban Arturo Blanco Bar; FUNDADA la excepció n de
falta de legitimidad para obrar respecto de la pretensió n
indemnizatoria por dañ o ambiental que deducen Minera
Yanacocha S.R.L. y Esteban Arturo Blanco Bar, en consecuencia,
anúlese todo lo actuado en este extremo: a) en cuanto a la
excepció n de conclusión del proceso por transacción, debe estarse
a lo establecido en los Arts. 446º y 453º del C.P.C., segú n las cuales
corresponde amparar esta excepció n cuando se inicie un
proceso idéntico a otro, esto es, debe existir una transacció n
homologada en un proceso anterior, vale decir, una transacció n
extrajudicial que se convierta en judicial [sic], siendo que en el
caso de Giovanna Angélica Villaty no se cumple con este requisito,
pero en el caso de sus menores hijos sí, pues las transacciones
que celebró en representació n de los mismos cuentan con
autorizació n judicial; b) en cuanto a la excepció n de falta de

i. PleNOS CaSatOriOS
legitimidad para obrar de los demandados que dedujeron
Minera Yanacocha S.R.L. y Ransa Comercial S.A., debe tenerse
en cuenta la responsabilidad de los emplazados o la falta de ella
respecto del evento dañ oso deberá ser estimada al evaluar la
prueba, al final del proceso; c) en cuanto a la excepción de
prescripció n extintiva, la acció n civil derivada de un hecho
punible no se extingue mientras subsista la acció n penal; d) en
91
cuanto a la excepció n de falta de legitimidad para obrar

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


respecto de la pretensió n indemnizatoria por dañ o ambiental,
tratándose de intereses difusos sólo está n legitimados los sujetos
precisados en el Art. 82º del C.P.C.

4.2. En segunda instancia.- Auto de vista Nº 746-2006-SEC del


27 de diciembre de 2006, de fojas 1358: REVOCA la resolución
apelada en el extremo que declara infundada la excepció n de
conclusió n del proceso por transacció n respecto de la
demandante Giovanna Angélica Quiroz Villaty, deducida por
Minera Yanacocha S.R.L., Ransa Comercial S.A. y Esteban
Arturo Blanco Bar, y REFORMÁ NDOLA declararon FUNDADA
dicha excepción, anulándose lo actuado en dicho extremo;
CONFIRMÁ NDOSE la apelada en los demá s extremos: conforme a
lo señ alado en el Art.
1302º del C.C., por la transacció n las partes haciéndose
concesiones recíprocas, deciden sobre algú n punto litigioso o
dudoso, evitando el pleito que podría promoverse o finalizando
el que está iniciado; en tal sentido, el argumento sostenido por el
A quo en el sentido de que, para que se ampare la presente
excepción, se requiere que la mencionada transacció n haya puesto
fin a un proceso anterior es incorrecto, como así lo ha establecido
la Sala Civil Permanente de la Corte Suprema de Justicia en la
Casació n Nº 2383-2005-Cajamarca.
III. PARTES DE LA RESOLUCIÓN DE VISTA IMPUGNADAS EN EL
RECURSO DE CASACIÓN

Extremos del auto de vista que son materia de recurso de


casación: Doñ a Giovanna Angélica Quiroz Villaty, por intermedio de
sus abogados Mario Vásquez Ramirez y Henry Vera Ortiz, mediante escrito
de fojas 1395, interpone recurso de casació n en contra del auto Nº 746-
2006-SEC de fecha
27 de diciembre de 2006 en la parte en
que:
Ministerio de Justicia y derechos huManos

A) Confirma la resolució n apelada que declara fundada la excepció n


de conclusió n del proceso por transacció n respecto de los
demandantes menores Walker Cuenca Quiroz, Euler Mendoza Quiroz
y José Mendoza Quiroz, propuesta por las demandadas Minera
Yanacocha S.R.L., Ransa Comercial S.A. y Esteban Arturo Blanco Bar;

B) Confirma el auto impugnado en cuanto declara fundada la


excepción de falta de legitimidad para obrar de los demandantes
respecto de la pretensió n impugnatoria por dañ o ambiental
formulada por los demandados Minera Yanacocha S.R.L. y Esteban
Arturo Blanco Bar; [sic]

92 C) Revoca el auto apelado en el extremo que declara infundada la


excepción de conclusió n del proceso por transacció n respecto de la
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

demandante Giovanna Angélica Quiroz Villaty y, reformándola declara


fundada dicha excepción, propuesta por Minera Yanacocha S.R.L.,
Ransa Comercial S.A. y Esteban Arturo Blanco Bar.

Como pretensió n impugnatoria, la recurrente solicita que se declare


fundado su recurso de casació n y, en sede de instancia, que la Corte
Suprema declare infundadas las mencionadas excepciones de
conclusión del proceso por transacció n y de falta de legitimidad para
obrar de los demandantes.

La demandante ha cumplido con los requisitos de forma y de fondo


de la casació n que exigen los Arts. 387º y 388º, por cuya razó n el
recurso fue declarado procedente por resolució n de fecha 2 de
noviembre de
2005.

IV.- CAUSALES DEL RECURSO Y SUS FUNDAMENTOS

1.- Respecto de la excepción de conclusión del proceso por


transacción
Se propone dos
causales:
a) Inaplicación de normas de derecho material. Inaplicació n
de las normas contenidas en los Arts. 5º y 1305º del Código Civil,
en cuanto regulan los derechos inalienables e irrenunciables
como el derecho a la vida, a la integridad física, la libertad, el
honor y demá s inherentes a la persona humana. Precisa ademá s
que no se analizado si la transacció n extrajudicial se ha realizado
conforme al ordenamiento legal, pues se ha transigido sobre
dañ os a la salud de los afectados por derrame de mercurio;
derechos que no pueden ser materia de renuncia o cesió n alguna
por tratarse de derechos extramatrimoniales y que no pueden ser
materia de transacción, salvo el caso en que hayan sido
cuantificados patrimonialmente y la afectante reconozca la
indemnizació n que se requiere; por tanto, las transacciones no
son válidas porque su objeto no está permitido por ley.

b) Contravención de las normas que garantizan el derecho a

i. PleNOS CaSatOriOS
un debido proceso. Argumenta la recurrente que conforme al
inciso
10 del Art. 446º sólo se puede proponer la excepció n de
conclusión del proceso por transacció n si se llega a establecer que
la misma sólo ampara la transacció n que haya puesto fin a
un proceso
judicial, esto es, la existencia previa de un proceso en el cual las
93
partes hayan transigido dando por finalizado el proceso.

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


Asimismo, conforme al Art. 453º inc. 4 se requiere de la
existencia de procesos idénticos, uno de los cuales haya
terminado por transacción, supuesto que no se da en el presente
caso. Además, la transacción presentada no ha sido homologada
por juez alguno, por tanto no tiene naturaleza de cosa juzgada.
Agrega que se ha contravenido principios establecidos por la
Corte Suprema, contenidos en la Casació n nú mero 730-2005, en
el sentido de que la excepció n de conclusió n del proceso por
transacció n sólo será amparable si se presenta una transacció n
que hubiera puesto fin a un anterior proceso.

2.- Respecto de la excepción de falta de legitimidad para obrar de


la parte demandante

Esta defensa de forma de los emplazados Minera Yanacocha


S.R.L. y Esteban Arturo Blanco Bar, fue propuesta contra la pretensión
indemnizatoria por dañ o al medio ambiente. La recurrente Quiroz
Villaty invoca la causal de contravención a las normas que
garantizan el derecho a un debido proceso, argumentando
para tal efecto que siendo los principales afectados, tienen la
titularidad para reclamar por los dañ os ambientales; así lo dispone
el Art. 82º,
norma que ademá s establece que las instituciones señ aladas “pueden”
promover o intervenir en este tipo de procesos, lo que significa que
no les da exclusividad sino solamente una potestad, lo que implica
que no son los únicos legitimados para accionar; en todo caso, para las
entidades se concede legitimidad para obrar extraordinaria, mientras
que para las personas naturales afectadas se les concede legitimidad
ordinaria. Por otro lado, el término “pueden”, importa que otras
partes han iniciado el proceso y tales entidades pueden intervenir.
Finalmente, segú n la jurisprudencia vinculante contenida en la
Ministerio de Justicia y derechos huManos

resolució n de fecha
27 de octubre de 1997, Expediente Nº 221-97-AA/TC se ha
establecido que “… frente a los derechos de incidencia colectiva a los
que la doctrina conoce con el nombre de intereses difusos o colectivos,
principalmente vinculados con la defensa del medio ambiente; cuyos
valores puestos en juego afectan prácticamente a todos… se reconoce
la legitimatio ad causam a cualquier persona, aú n cuando la violació n o
amenaza no le afecte directamente”.

En el auto de calificació n del recurso, no se ha desestimado


explícitamente la casació n en cuanto se refiere a la excepció n de
falta de legitimidad para obrar del demandante; en cambio, de [sic]
advierte
94 que existe en este extremo una calificació n genérica, por cuanto en
el tercer considerando se expresa que: “las causales invocadas
satisfacen
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

los requisitos de fondo para su procedencia, prevista en los


acápites
2.2. y 2.3. del artículo 388º del Código Procesal Civil”. Si bien esta
forma de calificació n puede ser considerada como genérica e
irregular, se ha producido la convalidació n toda vez que segú n el Art.
172º, tercer párrafo, se admite la convalidació n tácita cuando el
facultado para pedir la nulidad no la formula en la primera
oportunidad que tuvo para hacerlo; y en el presente caso las partes no
han formulado articulación alguna al respecto. Por otra parte, del
dictamen de la señ ora Fiscal Suprema en lo Civil aparece que la
representante del Ministerio Público se ha pronunciado sobre todos
los extremos de la casación, incluso sobre la excepció n de falta de
legitimidad para obrar activa. Las partes han sido citadas para este
pleno casatorio, en donde los abogados han informado y se han
pronunciado sobre todos los fundamentos del recurso, por tanto se
ha producido el contradictorio tambié n sobre estos aspectos de la
casación, quedando incólume el derecho de defensa
de las partes y, particularmente, de las emplazadas. Así mismo
[sic], hay convalidació n en virtud de que el auto de calificación, no
obstante carecer [sic] de un requisito formal, ha logrado la finalidad
para el que estaba destinado (Art. 172º segundo párrafo). En
consecuencia, es viable emitir pronunciamiento casatorio de fondo
sobre todos los extremos del recurso extraordinario.
V. - CONSIDERACIONES PREVIAS

1.- Motivación y argumentación jurídica: La motivació n de la


decisión judicial es una exigencia constitucional (Art. 139º incs. 3 y 5);
por consiguiente, el Juzgador para motivar la decisió n que toma debe
justificarla, interna y externamente, expresando una argumentación
clara, precisa y convincente para mostrar que aquella decisió n es
objetiva y materialmente justa, y por tanto, deseable social y
moralmente. En este orden de ideas, la consistencia argumentativa de
la doctrina jurisprudencial que se establece a través de la presente, es
un factor importante para su fuerza vinculatoria. Esto explica tambié n
la necesidad de estas consideraciones previas referidas a los fines de la
casación, de la doctrina jurisprudencial, del derecho de contradicció n y
de los medios de defensa, de los presupuestos procesales y de las
condiciones de ejercicio válido de la acción, de las defensas de forma y

i. PleNOS CaSatOriOS
las defensas de fondo.

Por otra parte, la necesidad de una argumentació n persuasiva y


sólida se justifica desde que el caso sub júdice representa lo que la
doctrina ha denominado un caso difícil, en donde puede identificarse
problemas de relevancia jurídica (elecció n de una norma o grupo de
normas aplicables
al caso) así como de interpretació n e integració n jurídicas; todo lo cual
95
trae consigo la necesidad de formular hipó tesis de solució n con su

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


debida justificació n para llegar a la conclusió n final que dará contenido
a la decisió n casatoria.

2.- De los fines de la casación: Nuestro ordenamiento procesal civil,


desde una concepció n clásica del recurso, reconoce como fines de la
casación la correcta aplicació n e interpretació n del derecho objetivo,
esto es, la funció n nomofiláctica así como la unificació n de la
jurisprudencia nacional por la Corte Suprema (Art. 384º). Ambas
finalidades se complementan, no obstante que históricamente no
surgieron simultáneamente:

“Estos dos aspectos de la funció n ejercida por la Casació n no


aparecieron simultáneamente en el desarrollo histórico del
instituto y, como consecuencia, no han sido simultáneamente
apreciados y puestos en claro por la doctrina (…) y que la funció n
de unificación debe considerarse tambié n hoy en día en relació n a
la funció n de nomofilaquia, que la aclara y la integra (…) la sola
finalidad de la uniformidad de la jurisprudencia no es suficiente
para explicar el funcionamiento del ó rgano de casación…”62

62 Calamandrei, Piero. La Casación Civil, T. II, Traducció n de Santiago Sentís Melendo, Buenos
Aires, Editorial Bibliográfica Argentina, 1945, pp. 102 a
104.
El recurso de casació n materia de pronunciamiento, esencialmente se
refiere a aspectos materiales y procesales vinculados a las excepciones;
pues, se ha denunciado la inaplicació n de normas de derecho material
y contravenció n a las normas que garantizan el derecho a un debido
proceso al amparo de los incs. 2 y 3 del Art. 386º.

3.- De la Doctrina Jurisprudencial


La doctrina jurisprudencial, en términos generales, es la jurisprudencia
de los Tribunales y Corte de Casació n de un Estado. Esta jurisprudencia,
Ministerio de Justicia y derechos huManos

bajo ciertas condiciones, puede ser vinculante. Para nuestro sistema


casatorio, la doctrina jurisprudencial tiene el carácter de vinculante,
y por tanto, es de observancia obligatoria para todos los jueces y
tribunales de la República cuando resuelvan casos similares.

En esta perspectiva el Código (Art. 400º) reconoce dos vías para


llevar a cabo el pleno casatorio: a) cuando una de las salas lo solicite,
atendiendo a la naturaleza de la decisió n a tomarse en un caso concreto,
se reunirá n los Vocales en Sala Plena para discutirlo y resolverlo, b)
será obligatorio el pleno casatorio cuando se conozca que otra sala
suprema está interpretando o aplicando una norma en un sentido que
resulta contradictorio al criterio ya establecido.
96

En el caso sub júdice se hace obligatorio el pleno casatorio, desde que


Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

dos Salas de la Corte Suprema (Civil Permanente y Civil Transitoria)


han adoptado líneas jurisprudenciales contradictorias referidas a la
procedibilidad y fundabilidad de la excepció n de conclusió n del proceso
por transacción, cuando ella se sustenta en la transacció n celebrada
extrajudicialmente.

La doctrina jurisprudencial así establecida es vinculante y se convierte


de este modo en una fuente formal del derecho nacional, pues a partir
de sus principios y alcances de carácter general, tiene vocació n de
regular relaciones jurídicas, fuera y dentro del proceso. La defensa del
derecho objetivo a través de la casació n no solamente comprende a
la ley o normas de igual jerarquía, sino, y sobre todo, a la Constitución.
No obstante que el juez ordinario en un Estado Constitucional de
Derecho tiene una doble vinculación, con la Constitució n y con la ley, es
esencialmente el supremo intérprete de la ley y de normas con el mismo
rango.

4.- El derecho de contradicción y los medios de defensa: La discusión


jurídica en esta instancia casatoria se podría sintetizar en dos preguntas,
de la siguiente manera: ¿Puede la transacció n extrajudicial servir
de sustento jurídico para el é xito de la excepció n de conclusió n del
proceso por transacció n entre las mismas partes? o bien, ¿la
transacción extrajudicial solamente puede proponerse como defensa
de fondo en el escrito de contestació n de la demanda?

Las excepciones son medios de defensa de forma y tienen su


fundamento en el derecho de contradicción, del que es titular el
demandado. Por el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva,
reconocido por la Constitución Política del Estado (Art. 139º inc. 3),
el demandado tiene expedito su derecho de contradicció n por la sola
circunstancia de haber sido comprendido como demandado o sujeto
pasivo de la pretensió n procesal, y por esta razón, tiene derecho a
ejercitar su defensa y particularmente a contradecir la pretensió n
proponiendo sus defensas de fondo, de forma y defensas previas; y,
tambié n por el sólo emplazamiento tiene necesidad de tutela

i. PleNOS CaSatOriOS
jurisdiccional, concreta y actual.

Se ha definido el derecho de contradicció n como un derecho pú blico,


subjetivo, abstracto y autónomo, ejercitable ante el Estado y del que es
titular todo demandado para ser oído en el proceso en donde ha sido
emplazado, y para disfrutar de la oportunidad de proponer –en su
caso–
defensas63. 97

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


El derecho de contradicció n es un derecho abstracto, porque no
requiere necesariamente para su configuració n de una defensa o
derecho material o de un contenido concreto; es simplemente el
derecho a defenderse en un proceso; por eso se dice que estando
emplazada una persona en un proceso, por sólo ese hecho tiene
derecho a defenderse, a ejercitar efectivamente su derecho de defensa
o a dejarlo de hacer. Eduardo Couture destacaba este aspecto abstracto
del derecho de defensa, señalando:

“Pero conviene reparar, desde ya, en que lo que se da al


demandado es la eventualidad del [sic] la defensa. Esta defensa, en
cuanto a su contenido, podrá ser acogida o ser rechazada en la
sentencia. El orden jurídico no pregunta si el demandado tiene o
no buenas razones para oponerse. Sólo quiere dar a quien es
llamado a juicio, la oportunidad de hacer valer las razones que
tuviere. El derecho de defensa en juicio no es el derecho
sustancial de la defensa; sino el puro derecho procesal de
defenderse”64.

63 Peyrano, Jorge W. y Chiappini, Julio O. “El Proceso Atípico”, segunda parte, Buenos
Aires, Editorial Universidad, 1984, p. 137.
64 Couture, Eduardo. Estudios de Derecho Procesal Civil, Tomo I, Tercera edició n, Buenos
Aires, Ediciones Depalma, 1979, p. 46.
En consecuencia, proponga o no el demandado excepciones o
medios de defensa en general, es siempre titular del derecho de
contradicción, incluso es suficiente que se le dé la oportunidad, en
cualquier estado y grado del proceso, de defenderse, bajo las formas y
condiciones establecidas por la ley.

El derecho de contradicción, al igual que el derecho a la tutela


jurisdiccional efectiva del cual deriva, es uno de configuració n legal,
toda vez que, aú n cuando está reconocido como un derecho
Ministerio de Justicia y derechos huManos

fundamental, su contenido y forma de ejercitarse en un proceso, es


determinado por el legislador ordinario, quien establece los requisitos,
oportunidad, las formalidades y demá s condiciones en que puede
hacerse efectivo65. En esta misma línea de pensamiento Javier Jiménez
Campo ha sostenido que los derechos de configuració n legal, como los
derechos en todo o en parte prestacionales, son:

“aquellos atribuidos a los individuos por la Constitució n en términos


de una titularidad abstracta o potencial capacidad de derecho
fundamental… que se concretará sólo en conexió n con la ley. Se
trata de derechos cuya delimitació n jurídica es esencialmente
98
legislativa, donde la titularidad del derecho subjetivo fundamental
surge sólo, como realidad práctica y actual, de la convergencia
y conexió n entre el enunciado abstracto de la Constitució n y la
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

ordenació n legal de los procedimientos y condiciones que delimitan


el derecho”66.

No cabe duda que la transacción, sea judicial o extrajudicial, es un


medio de defensa que tiene sustento en el derecho de contradicción. Sin
embargo, es necesario establecerse nítidamente, entre otros aspectos,
si la transacció n extrajudicial puede invocarse como defensa de forma,
en cuyo caso será resuelta en la etapa postulatoria, o bien, únicamente
como defensa de fondo para ser resuelta en la sentencia junto con el
principal.

5.- De los presupuestos procesales y las condiciones del ejercicio


válido de la acción: En el presente caso, el tema casatorio se refiere a
las excepciones y éstas por definició n son defensas de forma en virtud
de las cuales el demandado o, en su caso el reconvenido, denuncia la

65 Cfr. Saraza Jimena, Rafael. Doctrina Constitucional aplicable en materia civil y procesal civil,
Primera edición, Madrid, Editorial Civitas, 1994, pp. 38 y 39.
66 Citado por Correa Henao, Magdalena. La Limitación de los Derechos Fundamentales, Instituto de
Estudios Constitucionales Carlos Restrepo Piedrahita, Bogotá , Departamento de Publicaciones
de la Universidad Externado de Colombia, 2003, p. 100.
ausencia o insuficiencia de uno de los presupuestos procesales o
de una de las condiciones de ejercicio válido de la acción. En
consecuencia, resulta necesario un previo análisis de estas categorías
procesales.

5.1. Los presupuestos procesales. El análisis de las excepciones,


particularmente las de conclusió n del proceso por transacció n y
de falta de legitimidad para obrar del demandante, supone
examinar si ellas está n dirigidas a denunciar un presupuesto
procesal o una de las condiciones de ejercicio válido de la acción,
desde que las excepciones son defensas de forma. En la doctrina
se ha concebido, en términos generales, que los presupuestos
procesales son los elementos imprescindibles en los sujetos, en
el objeto y en la causa de pedir de la pretensió n procesal, con el
fin de constituir y desarrollar válidamente la relació n jurídica
procesal67. En el ámbito nacional, se ha definido este instituto

i. PleNOS CaSatOriOS
procesal expresándose que los presupuestos procesales son
los requisitos esenciales para la existencia de una relació n
jurídica procesal válida68. Por tanto, los presupuestos procesales
son los requisitos necesarios e imprescindibles para la
constitució n y desarrollo válido de la relació n jurídica
procesal; en consecuencia, estos requisitos
no solamente deben estar presentes al momento de iniciarse
99
el proceso sino tambié n durante su desarrollo y hasta su total

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


agotamiento, pues de sobrevenir la ausencia o deficiencia de uno
de estos presupuestos, el proceso deviene en inválido y es
susceptible de ser cuestionado y nulificado.

Para nuestro sistema procesal civil, puede afirmarse casi


pacíficamente que los presupuestos procesales son tres: la
competencia del Juez (salvo competencia territorial), la capacidad
procesal de las partes y los requisitos esenciales de la demanda;
por consiguiente, son requisitos de validez del proceso.

5.2. Las condiciones de ejercicio válido de la acción. Algunos


autores como Chiovenda, Alsina, Véscovi, Ramos Méndez, Fábrega,
postulan que las condiciones de la acció n son tres: la norma
jurídica, la legitimació n para obrar y el interés para obrar. Estas
condiciones, asimismo se sostiene, deben ser examinadas por el
juez al expedir sentencia. Algunos autores, como Devis
Echandía, sostienen que los presupuestos materiales de la
sentencia de fondo son los

67 Cfr.: Osvaldo Alfredo Gozaíni. Derecho Procesal Civil, T. I, Buenos Aires, Ediar, 1992, p. 371.
68 Cfr.: Monroy Gá lvez, Juan. La Formación del Proceso Civil Peruano, Lima, Comunidad, 2003, p. 180.
requisitos para que el juez pueda, en la sentencia, resolver
el fondo o mérito del litigio; y estos presupuestos está n
configurados por la legitimació n en la causa, el interé s sustancial,
la correcta acumulació n de pretensiones, la ausencia de cosa
juzgada, transacción, desistimiento, litispendencia y caducidad.
Nuestro Código procesal no acoge esta doctrina.
En otra corriente doctrinaria contemporánea, de orientación
definidamente publicista y de mayor auge en la actualidad en el
Ministerio de Justicia y derechos huManos

derecho comparado, seguida entre otros por Liebman y Ugo


Rocco, se sostiene que las condiciones de la acció n son los
requisitos necesarios para un pronunciamiento válido sobre en
fondo de la pretensió n y, estas condiciones son dos: la
legitimidad para obrar y el interés para obrar (o interé s
procesal); requisitos que deben ser examinados por el Juez desde
el inicio del proceso, durante su desarrollo y aú n al expedir
sentencia. A esta corriente se adscribe nuestro Código Procesal
Civil cuando, entre otras normas, establece que el proceso se
promueve a instancia de parte, la que debe invocar el interés para
obrar y la legitimidad para obrar (Art. IV del Título Preliminar); y,
por otro lado, se dispone que el juez, al calificar la demanda, la
100 declarará improcedente cuando el demandante carezca
evidentemente de legitimidad para obrar o de interé s para obrar
(Art. 427º incs. 1 y 2) y, aú n excepcionalmente, puede
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

pronunciarse sobre ellas en la sentencia (Art. 121º, último


párrafo).

El interés para obrar es el estado de necesidad de tutela


jurisdiccional, concreto y actual, en que se encuentra una persona
luego de haber agotado los medios pertinentes para obtener la
satisfacció n de su pretensió n material o porque el ordenamiento
jurídico le indica la vía judicial como la única idónea para obtener
una sentencia favorable a su pretensión; necesidad que
determina a aquella persona a recurrir ante el juez a fin de
proponer su pretensió n procesal y obtener, por obra de la
jurisdicción, la tutela del bien de la vida que pretende. Por
consiguiente, el interés para obrar solamente puede ser
satisfecho por el Estado a travé s de los ó rganos jurisdiccionales.

Por todo lo considerado, se concluye aquí que la presencia


de los presupuestos procesales nos indica que el proceso es
válido y, de otra parte, la verificació n positiva de las condiciones
de ejercicio válido de la acció n nos persuade que se puede emitir
un pronunciamiento válido sobre el fondo del litigio. Por
consiguiente, las excepciones pueden denunciar,
respectivamente, la ausencia
de aquellos requisitos imprescindibles para la validez del proceso, o bien,
la ausencia de aquellos requisitos para la validez de un
pronunciamiento sobre el fondo de la litis; presupuestos y condiciones de la
acció n que son controlables de oficio y a instancia de parte; pero si la parte
los hace valer, lo hará en la oportunidad y con las formalidades de ley.

La excepció n de conclusió n del proceso por transacció n tiene sustento en la


falta de interé s para obrar del demandante, por cuanto se denuncia que el
actor no tiene ya necesidad de tutela jurisdiccional, pues ésta fue satisfecha
en el primer proceso idéntico en donde se celebró la transacció n judicial.
En consecuencia, en esta hipó tesis, cuando se inicia el segundo proceso
idéntico, el actor carece en forma actual y manifiesta de interés para obrar,
razó n por la cual el juez al calificar la demanda puede declararla
improcedente liminarmente o, por su parte, el demandado puede oponer con

i. PleNOS CaSatOriOS
é xito la excepció n respectiva o, de oficio, al sanear el proceso, el juez puede
declarar la nulidad de todo lo actuado y dar por concluido el proceso;
finalmente, el juez está autorizado para pronunciarse excepcionalmente en la
sentencia sobre este defecto y declarar improcedente la demanda. La
doctrina italiana,

con suficientes fundamentos, al tratar sobre el interé s para obrar,


sostiene que debe ser concreto y actual y que:

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


“… en cuanto a su carácter actual, con ese adjetivo se intenta
decir que el interé s para accionar no puede ser
tomado en consideració n sino en el momento en que la
acció n es ejercitada, esto es que debe existir en el
momento en que, por medio de la citación, se inicia el
ejercicio de la acció n y se instaura la relació n jurídica
procesal”69.

Por otra parte, la excepció n de falta de legitimidad para obrar de


la parte demandante, propuesta en este proceso por la parte
emplazada, está dirigida a denunciar la carencia de una de las
condiciones de ejercicio válido de la acción: la falta de legitimidad
para obrar activa. Y ésta, al igual que el interés para obrar del
demandado, puede ser examinada al calificarse la demanda, al
proponerse las excepciones y al momento del saneamiento del
proceso; excepcionalmente, puede ser objeto de pronunciamiento
en la misma sentencia, conforme lo autoriza la última parte del Art.
121º.

69 Rocco, Ugo. Tratado de Derecho Procesal Civil, T. 1, Segunda reimpresió n, Bogotá - Buenos
Aires, Temis - Depalma, 1983, pp. 345 y 346.
6.- De las defensas de forma y las defensas de fondo: Cuando
el demandado ejercita su derecho de contradicción, puede
formular medios de defensa de forma, de defensa de fondo o
defensas previas. Si el demandado al contestar la demanda propone
defensas de fondo, lo que hace es discutir la relació n jurídica material
que da sustento al derecho invocado por el actor; tales defensas
pueden estar configuradas por el pago, la condonación, la excepció n de
contrato no cumplido, entre otras. Por tanto, ademá s de pronunciarse
Ministerio de Justicia y derechos huManos

sobre todos y cada uno de los hechos esenciales que fundamentan la


pretensión, el demandado puede cuestionar y discutir el derecho
que invoca el actor en su demanda como respaldo de la
pretensión, proponiendo sus defensas de fondo; y como
consecuencia de ello asume la carga procesal de sustentarlas
fácticamente y de probar los hechos correspondientes en el principal y
en la etapa correspondiente del proceso.

Si el emplazado utiliza estas defensas de fondo:


“… la actividad defensiva del demandado se encarrilará a discutir
la existencia del derecho sustancial del actor que, a base de los
hechos invocados en la demanda, aduce tener”70.
102
Mientras las defensas de forma –excepciones– está n orientadas a
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

denunciar la ausencia o insuficiencia de los presupuestos


procesales y de las condiciones de ejercicio válido de la acción; las
defensas de fondo está n dirigidas a discutir la relació n o situació n
jurídica material invocada en la demanda por el actor, y de la cual
emerge el derecho que éste alega.

Nuestro Código Civil ha regulado distintos modos de extinguir las


obligaciones, tales como el pago, la novación, la compensación, la
condonación, la consolidación, la transacción, el mutuo disenso. Estos
modos extintivos pueden ser alegados para sustentar las defensas de
fondo que haga valer el demandado al contestar la demanda. En la
hipó tesis que el demandado afirmara haber pagado la obligació n cuyo
cumplimiento se le demanda, lo que hace es afirmar que si bien
asumió la obligació n demandada, sin embargo la pagó en la forma
pactada o señ alada por la ley. Entonces, el pago es una defensa de
fondo que el demandado debe invocar en el escrito de contestació n de
la demanda. Esta defensa, empero, determina que el demandado
tenga la carga de probarla, y en tal sentido nuestro Código Civil
vigente (Art. 1229º)

70 Benaventos, Omar A. Excepciones y Defensas Procesales, Primera reimpresió n, Santa


Fe- Argentina, Editorial Juris, 1999, p. 16.
establece que: “La prueba del pago incumbe a quien pretende haberlo
efectuado”.

En este mismo orden de ideas, si el demandado opone la transacción


extrajudicial, debe hacerlo en el escrito de contestació n de la demanda
y en calidad de defensa de fondo, para que el Juez se pronuncie sobre
ella en la sentencia. En ésta se determinará si efectivamente aquella
transacció n extinguió la obligació n que se reclama en la demanda.
De lo expuesto, puede concluirse en este extremo que, la excepció n de
conclusió n del proceso por transacció n sólo puede sustentarse en la
transacció n judicial celebrada entre las mismas partes en el primer
proceso idéntico; mientras que la transacció n extrajudicial únicamente
puede proponerse como defensa de fondo en el escrito de contestación
de la demanda.

i. PleNOS CaSatOriOS
VI.- LÍNEAS JURISPRUDENCIALES CONTRADICTORIAS DE LAS SALAS
CIVILES DE LA CORTE SUPREMA

1.- Razón de relatoría y convocatoria al Pleno Casatorio

Mediante razó n que obra a fojas 123-A del cuadernillo de casación, 103
la señ ora Relatora de la Sala Civil Permanente informó al Presidente

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


de dicha Sala la existencia de pronunciamientos contradictorios en
torno a la resolució n de los casos seguidos contra Minera Yanacocha
S.R.L. y Otros [sic] en materia de indemnizació n de dañ os y perjuicios, con
relació n a los fallos que emite sobre el mismo tema la Sala Civil
Transitoria, por lo que mediante resolució n del 29 de noviembre de
2007, el Colegiado de la Sala Civil Permanente solicitó al Presidente
de la Corte Suprema de Justicia citar a Pleno Casatorio, pedido que es
acogido mediante Resolució n Nº 01-2007-I Pleno Casatorio-P-CS-PJ del
4 de diciembre de 2007, convocándose a Sala Plena a realizarse el 18 de
diciembre de 2007, designándose como ponentes a los señ ores Walter
Humberto Vásquez Vejarano y Víctor Lucas Ticona Postigo.

2.- Criterio jurisprudencial de la Sala Civil Permanente

La Sala Civil Permanente ha resuelto casos similares al presente (como


las Casaciones Nº 2383-2005 y 2163-2006), referidos a la excepción
de conclusió n del proceso por transacción, con el argumento de que
las transacciones extrajudiciales celebradas por la demandada Minera
Yanacocha S.R.L. con otros damnificados por el derrame de mercurio el
día 2 de junio del añ o 2000, sí pueden sustentar la mencionada defensa
de forma.
En el documento remitido por dicha Sala a este pleno casatorio,
adjuntando el criterio adoptado por el Colegiado Supremo en
mayoría (4 votos) respecto al sentido y alcances jurídicos de la
transacción extrajudicial, se ha argumentado esencialmente que:

“… si bien el inc. 10 del Art. 446º y el Art. 453º del Código Procesal
Civil no hace alusió n directa a la transacció n extrajudicial, es
evidente que la ley procesal no la prohíbe, circunstancia que
determina la tarea interpretativa y sistemática del juzgador;
Ministerio de Justicia y derechos huManos

sin perderse de vista que otro de los efectos de la transacción


extrajudicial es equiparar su valor al de la cosa juzgada conforme
aparece del citado artículo 1302º del Código sustantivo y cuya
ejecució n se efectú a en el cauce procesal previsto por el Art. 697º
del Código adjetivo referido a la ejecució n de obligaciones de
dar, hacer o no hacer, siendo necesario considerar, al respecto, la
terminante disposició n contenida en el Art. 1312º del citado Código
Civil. Por estas razones, conclúyase que el demandado estuvo en
aptitud jurídica de proponer la excepció n de conclusió n del proceso
por transacció n extrajudicial contra la acció n indemnizatoria por
haberla celebrado con las formalidades de ley antes de la demanda,
haciéndose concesiones recíprocas en el ámbito patrimonial, por
104
cuya razó n no se advierte contravenció n a normas que garantizan
el derecho a un debido proceso ni a formas sustanciales para la
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

validez y eficacia de los actos procesales…”

En sustancia, el argumento principal de la Sala Civil Permanente es que


los Arts. 446º inc. 10 y 453º del C.P.C. no prohíben sustentar la excepción
sub examen en la transacció n extrajudicial y, por tanto debe admitirse la
excepción; para ello debe acudirse a la tarea interpretativa y sistemática
del juzgador y que la referida transacció n equipara su valor al de la cosa
juzgada.

3.- Criterio jurisprudencial de la Sala Civil Transitoria

La Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema ha desestimado la misma


excepció n en casos similares (como en las Casaciones Nº 2882-2006,
2942-2006, 2162-2006 y 2158-2006) con el argumento esencial de que
la transacció n extrajudicial es un medio o modo extintivo de obligaciones,
al igual que el pago o la condonación, regulado por el Código Civil
vigente, y en tal virtud debe ser propuesta como defensa de fondo en
el escrito de contestació n de la demanda y debe ser resuelto por el juez
en la sentencia. La transacció n judicial, en cambio, sí puede sustentar la
excepció n de conclusió n del proceso por transacció n en razó n de que,
siendo un modo especial de terminació n del proceso, cumple con los
requisitos de procedencia exigidos por el Art. 453º, pues, al ser
formulada en un segundo proceso idéntico, el demandado puede
oponerla con é xito, al haber terminado el primer proceso por
transacción, seguido entre las mismas partes, con los mismos petitorios
e interé s para obrar.

FUNDAMENTOS SOBRE LAS EXCEPCIONES DE CONCLUSIÓN DE


PROCESO POR TRANSACCIÓN Y DE FALTA DE LEGITIMIDAD
PARA OBRAR DE LA PARTE DEMANDANTE

VII.- FUNDAMENTOS SOBRE LA EXCEPCIÓN DE CONCLUSIÓN


DEL PROCESO POR TRANSACCIÓN

i. PleNOS CaSatOriOS
1.- Sobre la transacción
La transacció n siempre ha sido objeto de distinció n en cuanto a su
origen (contrato o modo de extinció n de obligaciones), a su formalidad
(por escrito sin homologació n o por escrito homologado por el juez), a
sus efectos (con mérito ejecutivo o como mérito de ejecución) y a su
forma de hacerla valer dentro de un proceso (como defensa de forma 105
o defensa de fondo).

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


Tanto en el derecho positivo como en la doctrina, las definiciones
que se han formulado sobre la transacció n siempre han comprendido
y distinguido dos fuentes de origen: el “asunto dudoso” y el “asunto
litigioso”, o entre derechos dudosos y derechos litigiosos. Veamos las
siguientes definiciones que ponen de relieve tal distinció n de origen:

1.1. En el Derecho
romano

En el Derecho romano la transacció n era una convención


sinalagmática en virtud de la cual las partes celebrantes
haciéndose concesiones recíprocas fijaban sus derechos dudosos o
litigiosos. Se exigían dos requisitos: que se refiera a un derecho
dudoso o litigioso y que los celebrantes sacrificaran alguna
porció n de su derecho71.

1.2. En el C.C.
francés

El Art. 2044º define a esta figura como un contrato con el


siguiente texto:

71 Cfr. Castro Gallo, Mario. "La Transacción", Lima, Diálogo S.A., 2003, p. 11.
“La transacció n es un contrato por medio del cual las partes
terminan una controversia surgida, o previenen una
controversia por surgir. Este contrato debe ser redactado por
escrito”.

1.3. En el C.C. Alemán

El Art. 779º define a la transacció n como un contrato:

“Por el cual mediante recíprocas concesiones se elimina el


pleito o la incertidumbre de las partes sobre una relació n
litigiosa”.

1.4. En el C.C. Argentino


Ministerio de Justicia y derechos huManos

El código argentino, define a la institució n sub análisis del

siguiente: “La transacció n es un acto jurídico bilateral, por el

cual las partes,


haciéndose concesiones recíprocas, extinguen
obligaciones
litigiosas o
dudosas”.
1.5. En nuestro Código Civil de 1852, en el Art. 1702º se definía
así
“Transacció n es un contrato por el que dos o má s personas,
ompendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

106
decidiendo de comú n acuerdo sobre algú n punto dudoso o
litigioso, evitan el pleito que podía promoverse, o finalizan el
que está principiando”.

1.6. En nuestro Código Civil de 1936, en su Art. 1307º, sin


contemplar las concesiones recíprocas expresaba

“Por la transacció n dos o má s personas deciden sobre algú n


punto dudoso o litigioso, evitando el pleito de [sic] podría
promoverse, o finalizando el que está promovido”.

1.7. En nuestro vigente Código Civil de


1984

En su Art. 1302º, primer párrafo, incorpora el requisito de


las concesiones recíprocas y reitera las dos fuentes de origen:

“Por la transacció n las partes, haciéndose concesiones


recíprocas, deciden sobre algú n asunto dudoso o litigioso,
evitando el pleito que podría promoverse o finalizando el que
está iniciado”.
dudoso o asunto litigioso, han dado lugar a la distinció n entre
2.- transacció n extrajudicial y transacció n judicial.
Cla
ses
de
tra
nsa
cci
ón

L
a
s
d
o
s
f
u
e
n
t
e
s
d
e
o
r
i
g
e
n
,
a
p
a
r
ti
r
d
e
u
n
a
s
u
n
t
o
Si la transacció n se celebra para poner término a un asunto o
derechos dudosos o inciertos, que aú n no son materia de proceso
judicial alguno, se denomina transacció n extrajudicial. Empero, si la
transacció n se celebra sobre la materia controvertida en un proceso
judicial, entonces recibe la denominació n de transacció n judicial.

2.1. Transacción
extrajudicial
Decíamos que esta transacció n tiene lugar cuando existen
obligaciones dudosas o inciertas que las partes pretenden finiquitar.
Entendemos por asunto dudoso a aqué l no sometido a debate
judicial que produce incertidumbre en las partes en cuanto a la
extensió n de sus derechos u obligaciones72. Al referirse a la
transacció n extrajudicial, Roberto Valdé s Sánchez sostiene que
puede presentarse cuando las partes se encuentran frente a un

i. PleNOS CaSatOriOS
conflicto de intereses sustentada en una situació n de duda –sea
de ambas partes o de una de ellas– sobre aspectos de la relación,
duda que puede ser meramente subjetiva pero que encierra
razonables elementos de incertidumbre73. Fornaciari coincide al
señalar que la duda o incertidumbre se genera sólo en la esfera
subjetiva de las partes y refiere: 107

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


“Predomina aquí el criterio subjetivo. La duda
generadora del conflicto es la que razonable y seriamente
puedan tener los interesados, aunque la cuestió n fuese clara
e indubitable para una persona versada en derecho. Basta
para configurar este requisito la creencia de las partes en lo
dudoso de las obligaciones”74.

El Art. 1304º del C.C. exige como formalidad que la transacción


(extrajudicial) se haga por escrito, bajo sanció n de nulidad, no
requiriendo de mayores solemnidades, como sí se requieren en el
caso de la transacció n judicial, como veremos a continuación.

2.2. Transacción judicial

La transacció n judicial, como ya se dijo, es la que tiene lugar


respecto de un asunto litigioso, esto es, uno que las partes
han sometido a consideració n del ó rgano jurisdiccional. En
otras palabras, el

72 Cfr.: Castro Gallo, Mario. La Transacción, p. 19.


73 Cfr.: Valdé z Sánchez, Roberto. La Transacción, solución alternativa de conflictos, Segunda
edición, Colombia, Legis, 1998, p. 97.
74 Forniciari, Mario Alberto. Modos Anormales de Terminación del proceso, Tomo II, Buenos
Aires, Ediciones Depalma, 1988, p. 27.
elemento que genera controversia en la relació n entre las
partes dejó de pertenecer a la esfera subjetiva de las mismas y fue
sometido al criterio del juez, con la intenció n que sea éste quien de
solución definitiva al conflicto; en tal sentido, la transacció n
persigue concluir el litigio antes que en el proceso judicial se emita
una decisió n final.

A diferencia de la transacció n extrajudicial, la judicial se configura


bajo determinadas formalidades ad solemnitatem: no basta con
Ministerio de Justicia y derechos huManos

que conste por escrito, sino que debe pedirse expresamente al


Juez que conoce el proceso para que proceda a su homologación.

En este caso, la transacció n deberá contar con la firma


legalizada de las partes ante el Secretario respectivo, requisito del
cual puede prescindirse si el documento que se presenta consta
por escritura pú blica o cuenta con firmas legalizadas, tal como se
establece en el Art. 335º del C.P.C. La transacció n judicial pone fin
al proceso y tiene autoridad de cosa juzgada (Art. 337º).
3.- Efectos distintos según se trate de transacción extrajudicial o
de transacción judicial
108
3.1. Efectos de la transacción extrajudicial
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

El último párrafo del Art. 1302º del C.C. establece en forma


genérica que la transacció n tiene autoridad de cosa juzgada75. Sin
embargo, en el caso de la transacció n extrajudicial, tal
característica no puede ser equiparada o asimilada al de una
sentencia, pues existen diferencias esenciales entre ambas, como
es el hecho, por ejemplo, que una transacció n extrajudicial puede
ser atacada por adolecer de vicios de voluntad o que carezca de
la fuerza compulsiva que caracteriza a un mandato judicial. Por
ello, Jorge Joaquín Llambías afirma con acierto:

“(…) la autoridad de cosa juzgada de la transacció n está


supeditada a la homologació n judicial que pueda recaer sobre
ella”76.

El Art. 1312º del C.C. se encarga de zanjar la diferencia que


caracteriza a la transacció n extrajudicial, precisando que ésta se
ejecuta en la vía ejecutiva, mientras que la transacció n judicial de
la misma forma que una sentencia.
75 Este punto será desarrollado má s profusamente en el punto 4 subsiguiente.
76 Llambías, Jorge Joaquín. Código Civil Anotado, Tomo II-A. Buenos Aires, Editorial Abeledo
Perrot,
1983; p. 396.
En tal sentido, la transacció n extrajudicial viene a constituir un
título ejecutivo, segú n lo dispone el inc. 5 del Art. 693º y,
como tal, sólo puede compelerse a su cumplimiento mediante
proceso ejecutivo, en cuyo caso puede ser materia de
contradicció n e incluso cuestionamiento sobre su validez.
Mientras no se expida sentencia en tal proceso ejecutivo que
resuelva en definitiva si procede o no llevar adelante su ejecución,
las obligaciones contenidas en ella no pueden ser exigibles
compulsivamente al presunto deudor.

Por ello, al adolecer de la característica de inmutabilidad


inherente a la cosa juzgada, la existencia de una transacció n
extrajudicial celebrada entre las partes sólo puede ser opuesta
como defensa de fondo, esto es, como un argumento má s de la
defensa del emplazado vinculada a la extinció n previa de
derechos dudosos77, en cuya hipó tesis el juez debe pronunciarse

i. PleNOS CaSatOriOS
en la sentencia y determinar si aquélla extinguió el derecho
invocado en la demanda.

3.2. Efectos de la transacción judicial

La transacció n judicial, segú n expresamos, se equipara a una


sentencia, y si esto es así, tendrá los mismos efectos de aquella 109

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


como es, entre otros, fuerza ejecutoria, poniendo así fin a cualquier
intenció n de las partes de revivir el derecho litigioso al que la
transacció n homologada puso fin. Una transacció n así, con carácter
de sentencia, es la que se equipara en definitiva a la cosa juzgada,
pues cumple con el requisito de la inmutabilidad.

La transacció n judicial, por ser precisamente cosa juzgada, es


ejecutable a través del proceso de ejecució n de resoluciones
judiciales, conforme a lo normado en el inc. 3 del Art. 713º. En este
tipo de procesos, la contradicció n sólo puede sustentarse en el
cumplimiento de la obligació n o su extinció n (Art. 718º), sin que le
sea conferido al emplazado la facultad de cuestionar la validez de la
transacción.

En tal sentido, la sola existencia de la transacció n judicial permite


liquidar el proceso idéntico en su etapa postulatoria que se hubiera
iniciado sin necesidad de llegar al debate del fondo del asunto;
por ello, se admite que la transacció n judicial pueda ser empleada
para sustentar una defensa de forma (excepció n de conclusió n del

77 Cfr.: Vargas, Abraham Luis. Excepción de Transacción. En: Peyrano, Jorge W.; Costantino, Juan;
De los Santos, Mabel, y Otros. Excepciones Procesales, Segunda edición, Santa Fe, Editorial
Jurídica Panamericana, 2006; p. 580.
proceso por transacción), tal como se desarrollará y sustentará
en los párrafos siguientes.

4.- Diferencias entre la transacción y la Cosa Juzgada

Nuestro Código Civil regula la transacció n y precisa que por la


transacción, las partes, haciéndose concesiones recíprocas, deciden
sobre algú n punto dudoso o litigioso, evitando el pleito que podría
promoverse o finalizando el que está iniciado, asignándose el carácter
Ministerio de Justicia y derechos huManos

de cosa juzgada (Art. 1302º). Para este cuerpo legal, siguiendo el mismo
criterio del C.C. de 1936, la transacció n es un modo o medio de extinguir
obligaciones, pues la finalidad principal no es crear, regular o modificar
una relació n jurídica patrimonial sino la de poner fin a un asunto dudoso
o litigioso, mediando concesiones recíprocas. La doctrina nacional,
poniendo de relieve este carácter extintivo, ha precisado que:

“En otras palabras, lo que destaca, el eje central de esta figura –se
refiere a la transacción– reside en una extinció n de obligaciones
recíprocas, en una renuncia o concesió n de cada una de las partes
a su pretensió n original. De esta forma se zanja la discrepancia
110 surgida al interior de una relació n jurídica obligacional. Por esta
razó n se le ubica dentro de un medio extintivo de obligaciones…”78.
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

Se ha cuestionado por una parte de la doctrina que a la transacció n se


le asigne efectos de la cosa juzgada, o equivalente a cosa juzgada. Se
ha dicho, con mucha propiedad, que lo que en esencia significa esta
equivalencia, es que las partes dan por concluido un asunto dudoso o
litigioso, conforme a la naturaleza de un contrato que tiene por efecto
extinguir obligaciones, pero nunca en el sentido de que adquiere la
autoridad de cosa juzgada con las características de inmutabilidad,
inimpugnabilidad y coercibilidad, como lo es una sentencia firme que
ha adquirido la autoridad de cosa juzgada material. En esta línea de
pensamiento, Lino Enrique Palacio, compartiendo criterios con Leo
Rosenberg y Augusto Morello, advierte claramente que:

“… De conformidad con lo dispuesto en el Art. 850º del Cód.


Civil la transacció n extingue los derechos y obligaciones que las
partes hubiesen renunciado, y tiene para ellas la autoridad
de cosa juzgada. Ello no implica, sin embargo, que la
transacció n en sí misma equivalga a una sentencia, pues la
autoridad de cosa

78 Osterling Parodi, Felipe y Castillo Freyre, Mario. Tratado de las Obligaciones, T. IX,
segunda edición, Lima, Fondo Editorial de la Pontificia Universidad Católica del Perú , 2001,
p. 447.
juzgada que la ley le atribuye debe entenderse en el
sentido de que el acto tiene por efecto provocar una nueva
regulación de las relaciones jurídicas de las partes –se resalta
las negrillas–, quienes no pueden reclamar en lo sucesivo el
cumplimiento de los derechos y obligaciones renunciados”79.

El efecto esencial de la transacció n no es su equivalencia a la cosa


juzgada, sino la extinció n de obligaciones, así como los derechos
subsecuentes que se originan a partir de su celebració n y formalización.
La doctrina ha establecido diferencias y semejanzas entre la transacción
y la cosa juzgada, siendo preponderantes las primeras. En este sentido,
se ha dicho que las semejanzas esenciales son dos: no pueden ser
rescindidas por error de derecho y ambas producen efectos declarativos.
Como diferencias esenciales se ha señ alado a las siguientes: a) las

i. PleNOS CaSatOriOS
sentencias pueden ser modificadas en parte y subsistir el resto, en tanto
que la transacció n es indivisible, pues de anularse una parte sobreviene
la nulidad de toda ella; b) sus formalidades son totalmente distintas; c)
la sentencia se dicta cuando ya hay un conflicto de intereses, mientras
que la transacció n puede celebrarse para prevenir un conflicto de
intereses; d) las sentencias no pueden se impugnadas por vicios de
la voluntad, en tanto que la transacció n puede ser susceptible de ser 111
anulada por tales vicios; y, e) la sentencia es impugnable sólo a travé s de

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


los recursos establecidos en el ordenamiento procesal, mientras que la
transacció n es impugnable por vía de acció n de nulidad80.

Un gran sector de la doctrina niega a la transacció n la eficacia de


la cosa juzgada, precisamente por carecer de la característica de la
inmutabilidad. Es más, Gómez Orbaneja y Albaladejo afirman que se
trata de una metá fora secular y que solamente ha cumplido el cometido
de subrayar el carácter meramente declarativo del contrato; tan cierto
es aquello que el propio Código sustantivo contradice tal equivalencia
con la cosa juzgada por cuanto admite la posibilidad de conceder las
acciones de nulidad y de anulabilidad de la transacció n (Arts. 1308º
y 1310º del C.C.). Tambié n Cortés Domínguez niega esta equivalencia
señ alando que:

“… A pesar de lo que se establece en el Art. 1816º del Código Civil


la transacció n judicial no produce los efectos de cosa juzgada;
en primer lugar, porque dicha eficacia está reservada a los actos
79 Palacio, Lino Enrique. Derecho Procesal Civil, Tomo V, Cuarta reimpresió n, Buenos Aires,
Abeledo Perrot, 1993, p. 555.
80 Cfr.: De Gásperi, Luis. Tratado de Derecho Civil, Tomo III, Buenos Aires, Tipográfica Editora
Argentina, 1964, p. 314.
judiciales decisorios en el fondo, y en último extremo, porque al
estar sometida la transacció n a la acció n de nulidad… no tiene un
carácter inmutable y permanente”81.

La transacción, y especialmente la extrajudicial, carece de la


autoridad y de la eficacia de la cosa juzgada. En cuanto a lo
primero, porque no tiene el imperium (poder de mando) que si
tiene la sentencia firme; y, en cuanto a lo segundo, no tiene la
Ministerio de Justicia y derechos huManos

eficacia (orden impartida del que tiene poder de mando) de la


sentencia firme porque no es inmutable (pues es atacable de nulidad y
de anulabilidad). Tampoco es inimpugnable, porque en el caso de la
transacció n extrajudicial no existe proceso alguno donde pueda
operar esta cualidad; y, finalmente sólo es coercible en tanto puede
ser susceptible de pedirse su ejecució n en la vía correspondiente, sea
ejecutiva o de ejecución, segú n se trate de la transacció n extrajudicial o
judicial, respectivamente.
En todo caso, la transacció n extrajudicial, se hace valer ante el juez
como un acto jurídico que contiene una nueva regulació n de las
relaciones jurídicas sustanciales de las partes celebrantes pero
nunca como un acto revestido de “imperium”. Carreras Llansana
112
resume la esencia de la transacció n señ alando que:

“Un sector importante de la doctrina creo que acierta a ver la


Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

esencia del instituto. La eficacia de la transacció n no es la


invulnerabilidad o inmutabilidad, en cuanto puede ser rescindida o
anulada, sino poner término a una incertidumbre psicológica y a
una litigiosidad objetiva. Y esta definició n de lo incierto y litigioso
se impone al juez como un hecho jurídico, pero no como acto
revestido de imperium, que sólo tienen la sentencia y el laudo
arbitral”82.

Por otra parte, el Código Procesal Civil regula a la transacció n judicial


como un modo especial de conclusió n del proceso, la misma que
puede ser presentada por las partes en cualquier estado del proceso,
incluso en el curso del trámite del recurso de casació n y aú n cuando la
causa esté al voto o en discordia (Art. 334º).

En esta parte se puede concluir que, en el caso sub júdice, las tres
transacciones celebradas por Minera Yanacocha S.R.L. y la parte
demandante el 2 de setiembre de 2000 son evidentemente
transacciones

81 Citado por Peláez, Francisco J. La Transacción, su eficacia procesal, Barcelona, Bosch -


Casa
Editorial S.A., 1987, p.
162.
82 Citado por Peláez, Francisco J. La Transacción, pp. 168-169.
extrajudiciales, incluso las referidas a los menores Walker Cuenca
Quiroz, así como Euler y José Mendoza Quiroz. Además, se advierte de
los actuados que las tres transacciones, transcurridos dos meses (04 de
noviembre), fueron objeto de nuevos actos jurídicos denominados
“Addendum” en donde se duplicó el monto de las respectivas
indemnizaciones.

Cabe hacer presente, además, que doñ a Giovanna Angélica Quiroz


posteriomente tramitó y obtuvo autorizaciones judiciales para
celebrar transacciones, respecto de sus tres menores hijos de edad
(respecto del menor Walker el 5 de junio de 2001 y de los otros dos
menores el 6 de febrero del mismo añ o).

5.- De la excepción de conclusión del proceso por transacción


Esta excepció n fue propuesta por los emplazados Minera Yanacocha

i. PleNOS CaSatOriOS
S.R.L., Ransa Comercial S.A., y Esteban Arturo Blanco Bar. La
mencionada defensa de forma esencialmente se sustenta en que
Minera Yanacocha S.R.L. celebró con fecha 2 de setiembre de 2000,
tres actos jurídicos denominados “Transacció n Extrajudicial
Individual”, con sus respectivos “Addedum” [sic] del 4 de noviembre
del mismo añ o, en virtud de los cuales Minera Yanacocha S.R.L.
transigió con la demandante, por derecho propio, y ademá s con ésta 113
como representante legal de su menor hijo Walker Cuenca Quiroz, y

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


finalmente la misma demandante junto a José Mendoza Saldañ a,
ambos en representació n de sus dos menores hijos Euler y José
Mendoza Quiroz. Es pertinente entonces analizar esta defensa de
forma.

Para nuestro ordenamiento jurídico la transacció n extrajudicial no


puede hacerse valer como defensa de forma sino únicamente como
defensa de fondo. De la interpretació n literal, sistemática,
teleológica y sociológica de la normatividad pertinente así como del
análisis doctrinario pertinente se puede establecer lo siguiente:

5.1. El Art. 446º inc. 10 dispone que el demandado solo puede


proponer, entre otras, la excepció n de conclusió n del proceso por
transacción.

5.2. En la parte pertinente del Art. 453º 83 del mismo cuerpo


legal previene que es fundada la excepció n referida “… cuando se
inicia un proceso idéntico a otro: 4º En que las partes…
transigieron”. En consecuencia, la procedencia de la excepció n
indicada importa necesariamente la existencia de dos procesos
idénticos.

83 Rectificado por Fe de Erratas, publicada el 28 de abril de 2008 en el diario oficial El Peruano.


5.3. Por otro lado, hay identidad de procesos cuando las partes o
quienes de ellas deriven sus derechos, el petitorio y el interé s
para obrar, sean los mismos, segú n previsió n normativa
contenida en el Art. 452º. Se requiere esta triple identidad entre
el primer proceso transigido y el segundo en donde se hace valer
la excepción.

5.4. Por tanto, esta excepció n solamente es oponible cuando se


inicia un segundo proceso, idéntico a otro anterior, en donde las
Ministerio de Justicia y derechos huManos

mismas partes celebraron una transacció n judicial. De tal modo


que la transacció n extrajudicial, al no haber sido celebrada dentro
de un proceso, no puede configurar proceso idéntico y menos aú n
puede servir de sustento a la excepció n tantas veces mencionada.
5.5. Por consiguiente, para la procedencia de la excepció n de
conclusión del proceso por transacción, nuestro
ordenamiento procesal civil exige los guientes requisitos: 1)
que exista identidad de dos procesos, en donde las partes o
quienes de ellas deriven sus derechos, el petitorio y el interés
para obrar sean los mismos; y, 2) que el primer proceso haya
terminado por transacció n homologada por el juez. En el presente
caso, no concurre ninguno de los dos requisitos, pues no se
114 verifica la preexistencia de dos procesos idénticos y, por tanto,
resulta imposible que la existencia de un primer proceso
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

transigido entre las mismas partes.

5.6. En la doctrina se ha formulado la misma tesis, en el sentido


de que únicamente la transacció n judicial puede sustentar jurídica
y válidamente la excepció n bajo examen, en tanto que la
transacción extrajudicial debe formularse como defensa de fondo.
En esta misma direcció n Alberto Hinostroza Minguez sostiene:

“Será amparable esta excepció n tratándose de la transacción


judicial. No ocurrirá lo propio con la transacció n extrajudicial
strictu sensu porque:

• De la misma denominació n de la excepció n se determina


como requisito de ella la existencia de una transacció n que
ponga fin al proceso, debiendo haber sido homologada por el
Juez para que surta tal efecto.

• El artículo 453º –inciso 4– hace referencia a dos


procesos idénticos, uno de ellos terminado por transacción, y
ello sólo puede darse, como es obvio, con la transacció n
judicial.
• La esencia de la excepció n materia de nuestro análisis
radica en el carácter de cosa juzgada que tiene la figura
jurídica que se sirve de presupuesto, que hace inviable toda
revisió n del asunto sobre el cual recayó la transacción.
Ahora bien, sólo la transacció n judicial (o la extrajudicial
realizada fuera del proceso e incorporada a é l por las
partes y aprobada por el Juez, convirtiéndose en judicial)
adquiere la calidad de cosa juzgada: segundo párrafo del
Art. 337º del C.P.C. (…). La transacción extrajudicial, no
obstante de no servir de presupuesto a la excepción de
conclusión del proceso por transacción, puede
representar un medio de defensa de fondo –se resalta las
negrillas– valedero para fundar una resolució n favorable a
quien la alegue y acredite”84.

i. PleNOS CaSatOriOS
En la misma línea interpretativa Mario Castro Gallo sostiene que la
excepció n bajo examen sólo puede sustentarse en la transacción judicial; y
así expresa:

“Pero si a pesar de la transacció n celebrada y aprobada por el


juzgado, una de las partes quisiera iniciar una acció n sobre el
mismo asunto, por el cual se transigió , ya sea por escritura pú blica
o por petició n ante el juez que conocía de la causa; el demandado

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


tiene todo el derecho para oponer o deducir la excepció n de
transacción, contemplada en el artículo 446º del Código Procesal
Civil. Cabe señ alar que, para que proceda esta excepció n de
transacció n se requiere que los procesos sean idénticos; y existe
identidad de procesos cuando las partes o quienes de ellos
deriven sus derechos, el petitorio y el interés para obrar sean los
mismos”85.

5.7. Tambié n en la doctrina nacional, Pedro Zumaeta Muñ oz,


luego de establecer las diferencias puntuales y efectos
distintos entre la transacció n judicial y la extrajudicial, puntualiza
el carácter de medio de defensa de fondo de la transacció n
extrajudicial y, al respecto afirma: “Existen dos clases de
transacción. La judicial y la extrajudicial. La primera se realiza
dentro del proceso para finalizarlo; y la segunda se realiza para
evitar el proceso que podría iniciarse. Para que esta excepción
sea amparada –el resaltado en negrilla es nuestro–, deben
concurrir las identidades de partes o de

84 Hinostroza Minguez, Alberto. Formas Especiales de Conclusión del Proceso, Primera


edición, Lima, Gaceta Jurídica, 1998, pp. 165 y 166.
85 Castro Gallo, Mario. La Transacción, p. 70.
quienes se deriven sus derechos, el petitorio y el interés para
obrar sean los mismos, y que el proceso haya terminado por
transacción judicial, má s por la extrajudicial (…). Si se inicia un
proceso con las partes que han transigido extrajudicialmente, se
debe presentar el documento, como medio de defensa má s no
como excepció n”86.

5.8. El abrogado Código de Procedimientos Civiles de 1912 (Art.


317º), disponía que para que la excepció n de transacció n sea
admisible se requería triple identidad de partes, de acció n y de
Ministerio de Justicia y derechos huManos

cosa y, además: “1º Que las personas sea [sic] las mismas que
transigieron el juicio
–se resaltan las negrillas–, sea por derecho propio o trasmitido
legalmente”.

5.9. Comentando esta última norma procesal, Remigio Pino Carpio


señ alaba, desde la centuria pasada, que:

“… es evidente que la finiquitació n de éste –se refiere al proceso–


produce por decisió n de ambas partes litigantes; siendo esto así,
se
sus
efectos tienen el mismo alcance que la excepció n de cosa
juzgada.
Segú n esto, la finalidad de la excepción que nos ocupa, no
116 es que impedir que después de transigido un juicio, se
otra
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

le
pueda remover (…) –se resalta las negrillas–. Ahora bien, para
que
la transacció n pueda dar lugar a la excepció n de que nos
ocupamos,
necesariamente, debe haber incidido en juicio, porque si éste no
ha
existido, no se podría hablar de las identidades de objeto y de
causa
(cosa y acció n segú n el Código), por má s que del juicio
iniciado
despué s de la transacció n se deduzca que tales identidades
existen
en el convenio transaccional. Por consiguiente, si la
transacción
se ha llevado a cabo sin que antes hubiera existido juicio,
no
puede deducirse la excepción; pues lo que cabe en este caso
es
que el demandado oponga la transacción como un medio
de
defensa sustancial –se resaltan las negrillas– lo que debe hacer
al
contestar la demanda”87.
5.10. En la doctrina en general tambié n se ha fijado una posició n clara
en el sentido de que la transacció n extrajudicial solo puede
sustentar
una defensa de fondo mientras que la transacció n judicial
puede
proponerse como excepción, como “excepció n previa” o
como
defensa de forma. En esta línea de pensamiento, Abraham
Luís
86 Temas de Derecho Procesal Civil, Teoría General del Proceso, Lima, Jurista Editores, 2008,
157-158.
pp.
87 Pino Carpio, Remigio. Nociones de Derecho Procesal y Comento del Código de Procedimientos
T. II, Lima, Tipografía Peruana S.A., pp. 72 y 73.
Civiles,
Vargas apunta: “Recordemos que la transacció n
extrajudicial es la que confiere certidumbre a derechos
dudosos que no han sido materia de un juicio o litigio (…).
Sin embargo, mientras la transacció n judicial permitiría oponer
una excepción previa (artículo 347º del Código Procesal Civil y
Comercial de la Nación) la extrajudicial sólo permite deducir una
excepción perentoria (o defensa de fondo), que resuelve el juez en
la sentencia. Por eso se dice que la excepció n previa de
transacció n tiene afinidad con la cosa juzgada; mientras que el
acuerdo sobre derechos dudosos, sin que se haya promovido un
juicio, guarda analogía con el pago”88.

5.11. Tambié n abona a esta misma tesis, de que la transacción


extrajudicial sólo puede sustentar una defensa de fondo, María
Guadalupe Lata, quien precisa que:

i. PleNOS CaSatOriOS
“La transacció n extrajudicial es aquella que confiere certeza a
derechos dudosos que no han sido objeto de análisis judicial. Tiene
el mismo valor sustancial que la transacció n judicial, pero sólo
en cuanto permite oponer en lo sucesivo la defensa vinculada a
la extinció n de los derechos inciertos. La diferencia está en que la
transacció n judicial puede oponerse como defensa previa, es decir,
como excepción; en cambio, la otra únicamente puede ser opuesta

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


como defensa de fondo, que resuelve el juez en la sentencia”89.

5.12. Igualmente, Lino Enrique Palacio considera que debe existir


dos procesos idénticos como supuesto o requisito de la excepció n
de transacción, en razó n a que la misma:

“… se funda en la existencia de actos anormales de conclusión


procesal cuya eficacia equivale a la de cosa juzgada, [por lo que]
resulta sin duda apropiado el tratamiento procesal al que se los
ha sometido”90.

5.13. En la doctrina, apelando a la clasificació n de las


excepciones entre sustanciales y procesales, igualmente se
distingue entre el carácter material y el procesal de la
excepció n de transacción; y aún, se sostiene, con buen criterio,
que la transacció n extrajudicial es una excepció n de carácter
material o sustancial, mientras que
88 Vargas, Abraham Luis. Excepción de Transacción, p. 580.
89 Véase, en: Defensas y Excepciones; Osvaldo Alfredo Gozaíni (Director), Buenos Aires, Rubinzal
Culzoni Editores, 2007, pp. 308 y 309.
90 Palacio, Lino Enrique. Derecho Procesal Civil, Tomo VI, Tercera reimpresión, Buenos
Aires, Abeledo Perrot, 1990, p. 137.
la transacció n judicial es un excepció n de carácter procesal, y así
con suma claridad Francisco J. Peláez afirma que la transacción
extrajudicial:
“Es un contrato concluido por las partes de espaldas al
proceso (…). Al utilizarla como fundamento de una excepción,
será un hecho que aportan al proceso con la finalidad de hacer
inaplicable a la pretensió n del actor, contenida en la demanda, la
norma invocada por éste. En consecuencia, es una excepción de
Ministerio de Justicia y derechos huManos

derecho material o de fondo (…). Al ser una excepció n


perentoria material, el demandado tendrá que proponerla al
contestar la demanda y el juez la resolverá al final del
proceso, al dictar sentencia. Si el demandado logra probar la
existencia de la transacción
–documentalmente– y el Juez la estima, le absolverá de forma
definitiva en cuanto al fondo (…). En nuestro derecho
vigente, sin identificarla, existe una gran similitud entre la
excepció n de cosa juzgada y la de transactione finitae. Las dos,
impiden volver a conocer un pleito de nuevo, porque ya ha sido
resuelto o por sentencia firme, en un caso, o por transacció n
judicial en el otro. Por este motivo tenemos que considerarla
118
como ‘excepción de derecho procesal o de forma’; el juez
desestimará la demanda sin llegar a examinar el derecho
esgrimido por el actor, absolviendo de la
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

instancia”91.

5.14. Debe convenirse en que, si bien es cierto que existe cierta


similitud entre la transacció n extrajudicial y la judicial (es
producto de un acuerdo de voluntades entre las partes, quienes
se hacen concesiones recíprocas), las diferencias son
ostensibles, las que van a determinar distintos efectos; así: 1) en
la transacción extrajudicial no hay homologació n por parte del
juez, en cambio la judicial requiere ser homologada; 2) esta
homologació n importa un control y análisis por parte del juez,
quien determina si se ha cumplido con las normas previstas en
los Arts. 335º a 337º, estando facultado el juez a rechazar la
transacció n que no cumpliera con tales requisitos; mientras que la
transacció n extrajudicial no está sujeta a ningú n tipo de control
judicial, y solamente está sometida a la plena autonomía de la
voluntad de las partes, siendo que en la realidad se dan casos
de inequidad y de abuso del derecho por la posició n
contractual dominante de una de las partes celebrantes; 3) en la
transacció n extrajudicial con las concesiones recíprocas se puede
crear, regular, modificar o extinguir relaciones

91 Peláez, Francisco J. La Transacción, pp. 204-206.


diversas de aquellas que han constituido objeto de la controversia entre
las partes; en tanto que, con la transacció n judicial no se puede crear,
regular, modificar o extinguir relaciones materiales ajenas al proceso; 4)
ante el incumplimiento de las obligaciones contenidas en la transacción,
la ley concede mérito ejecutivo para la extrajudicial, y tratándose de la
judicial se ejecuta de la misma forma que la sentencia firme (Art.
1312º del C.C.); 5) por tanto, la transacció n judicial se celebra en virtud
a que previamente ha existido un objeto litigioso concretamente
definido en el proceso, el mismo que por efecto de aquélla queda
finalizado; sin embargo, en la extrajudicial, no hay una
controversia objetivamente definida, sino que las partes considerando
sus intereses opuestos y subjetivamente su contenido dudoso, acuerdan
terminar la contienda; 6) la transacció n judicial, al tener un control
judicial y requerir de má s formalidades, ofrece una mayor certeza y
seguridad jurídica que la transacció n extrajudicial, de allí que el
ordenamiento jurídico confiere a la primera el carácter de título de

i. PleNOS CaSatOriOS
ejecución, mientras que a la segunda solamente mérito ejecutivo, en
donde puede formularse contradicción, con más causales y medios
probatorios que en la primera; en consecuencia, a distintas situaciones
jurídicas es razonable que se apliquen

1
normas jurídicas distintas y tengan efectos diversos; 7) que, en

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


todo caso, la transacció n extrajudicial puede ser opuesta por el
emplazado al contestar la demanda como defensa de fondo, en cuya
hipó tesis el juez debe pronunciarse en la sentencia y determinar si
aquélla extinguió el derecho invocado en la demanda; 8) como se ha
expresado el interé s para obrar es el estado de necesidad de tutela
jurisdiccional, concreto y actual, que determina a una persona a recurrir
a la instancia judicial; en tal sentido, en la transacció n judicial, aquel
interé s para obrar fue satisfecho en el primer proceso idéntico y, por
esta razón, en el segundo proceso el demandante ya no tiene legítima
necesidad de tutela jurisdiccional; en cambio, en el caso de la transacció n
extrajudicial, nunca fue satisfecho el interé s para obrar, pues sería
absurdo sostener que la contraparte celebrante de la transacció n
satisfizo la necesidad de tutela jurisdiccional, porque únicamente el
Estado, a través del juez, puede satisfacer aqué l interés procesal con la
respectiva prestación jurisdiccional. Es en esta direcció n que Chiovenda
ya había señ alado con lucidez que el interé s para obrar solamente se
satisface por obra de los ó rganos jurisdiccionales; y así en ese sentido
expresa:

“El interés en obrar no consiste solamente en el interés en


conseguir el bien garantizado por la ley (lo cual forma parte del
contenido del derecho), sino en el interés en conseguirlo por
obrar de los ó rganos jurisdiccionales”92.

Siendo evidente las diferencias entre las transacció n


extrajudicial y judicial, resulta absolutamente justo, y no solamente
razonable, concluir que no pueden operar ambas como
sustento de una defensa de forma (excepción), de previo y
especial pronunciamiento, sino que, como se viene sosteniendo, la
transacció n extrajudicial únicamente puede sustentar una defensa
Ministerio de Justicia y derechos huManos

de fondo, en tanto que la transacció n judicial, una de forma.

5.15. Es necesario tambié n analizar la incidencia de la norma contenida


en el Art. 1303º del C.C. sobre el caso sub materia. Esta norma
dispone que: “La transacció n debe contener la renuncia de las
partes a cualquier acció n que tenga una contra otra sobre el
objeto de dicha transacció n”. Tomando como punto de partida el
análisis la transacció n extrajudicial, de principio no es legítimo la
renuncia anticipada e incondicional del derecho de acción, y lo
que más bien si sería procedente es la renuncia de derechos
materiales muy específicos y con una máxima concreción y
sus respectivas acciones, lo que se ha denominado en doctrina
120
“pactum de non petendo”, pero aú n en esta última hipó tesis, el
Juez no puede rechazar de plano la demanda sino que tendría
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

que merecer un pronunciamiento sobre el fondo del litigio en la


sentencia, así con suma claridad se ha afirmado:

“Está fuera de toda duda, que una renuncia previa y absoluta a la


jurisdicción, es decir, a impetrar la tutela de los Jueces y Tribunales,
tanto del lado activo o de la acción, como del lado pasivo o de
la excepció n o defensa, constituye una acuerdo radicalmente
nulo. Ahora bien, la renuncia anticipada a la acció n puede venir
articulada de dos maneras: o como una renuncia al derecho
subjetivo sustantivo que connota el abandono del interés de
defensa o tutela, y que podríamos englobar bajo el denominativo
de pactum de non petendo, o como una renuncia clara y general
al ejercicio de las futuras acciones procesales que pueden darse
al favorecido por ellas. La primera hay que contemplarla dentro
del plano del Derecho civil y puede ser válida; la segunda, no (…).
El pacto, evidentemente, no producirá jamá s la inadmisiblidad
del proceso, pero puede afectar a la cuestió n de fondo y provocar

92 Chiovenda, Giuseppe. Instituciones de Derecho Procesal Civil, Vol. I, Segunda edición, traducción
de E. Gómez O, Madrid, Editorial Revista de Derecho Privado, 1948, p. 188.
una desestimació n de la acció n o de la excepció n por falta de
fundamento, salvo aquellos supuestos en que del propio derecho
sustantivo resulte la invalidez de la renuncia”93.

Por tanto, para el caso de la transacció n extrajudicial, en principio


no está absolutamente cerrado el acceso a la jurisdicció n y al
proceso y, en todo caso, si existe renuncias muy específicas y
concretas de derechos materiales y sus respectivas acciones ello
será objeto de análisis en la sentencia de mérito, precisamente
por tener aquella transacció n la calidad de defensa de fondo.

5.16. Si el juez considera que la transacció n extrajudicial es un


medio de defensa de fondo debe emitir pronunciamiento al
respecto en la sentencia. De esta manera, la transacció n
extrajudicial pasa un control judicial, y éste se produce cuando el

i. PleNOS CaSatOriOS
Juez, en la sentencia, examina sus requisitos de procedencia y
determina sus efectos extintivos, sea en forma total o parcial; o,
en su caso, su falta de eficacia extintiva.

5.17. Sostener que en virtud de una política judicial de desjudicialización


de las controversias debe admitirse que la transacció n extrajudicial sí 1
puede sustentar una defensa de forma, se podría llegar al extremo

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


irrazonable de postularse, con la misma lógica argumentativa,
que el pago o la condonació n tambié n pueden ser alegadas como
defensas de forma (excepciones) y, por tanto, ser resueltas en la
etapa postulatoria del proceso.

5.18. Por otra parte, si bien el derecho de defensa es un derecho


fundamental y que la interpretació n de las normas
infraconstitucionales deben hacerse en la forma má s favorable al
respeto y plena efectividad de tal derecho; sin embargo, debe
reconocerse, como se ha expuesto, que el derecho constitucional
de defensa es de configuració n legal y, en tal virtud, el legislador
ordinario determina cuáles son la defensa de forma y cuáles las
de fondo, así como su oportunidad y forma de ejercitarse,
respetándose el contenido esencial de aquel derecho fundamental;
por tanto, queda claro que la transacció n extrajudicial únicamente
puede sustentar una defensa de fondo.

93 Muñoz Sabaté , Luis. Las Cláusulas Procesales en la Contratación Privada. Barcelona, Librería
Bosch, 1988, pp. 35-36.
5.19. En el caso sub júdice, la emplazada Minera Yanacocha S.R.L.
celebró transacciones extrajudiciales con la demandante, quien
actuó por derecho propio y en representació n de sus tres menores
hijos, incluso para dos de éstos intervino ademá s con el padre de
ellos (José Mendoza Saldañ a). En todo caso, el Juez analizará la
contestació n de la demanda y determinará si dichas transacciones
han sido opuestas como defensa o argumento de fondo y, de ser así,
deberá pronunciarse en la sentencia, bajo las condiciones señ aladas.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

6.- De la razonabilidad de los derechos fundamentales de acción y


contradicción

Del derecho fundamental a la tutela jurisdiccional, como se ha


anotado, derivan los derechos, tambié n fundamentales, de acció n y
de contradicció n (Art. 2º). Estos derechos se regulan, para hacerse
efectivos, dentro de un proceso civil; razó n por la cual el legislador le da
contenido, determina sus alcances y las formalidades para su ejercicio,
por eso en la doctrina se considera que son derechos fundamentales de
configuració n legal. Como son derechos equivalentes, por el principio de
igualdad, y má s allá de la distinta posició n que el actor y el demandado
122 ocupan en el proceso, deben ser regulados de tal forma que el ejercicio
de uno no importe la vulneració n de contenido esencial del otro,
evitándose el conflicto de derechos fundamentales. Dentro de una
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

tipología de conflictos iusfundamentales, la doctrina ha considerado,


entre otros, que los conflictos pueden ser abstractos y concretos. El
primero debe ser resuelto dentro de un proceso de control abstracto,
y que en nuestro sistema sería un proceso de inconstitucionalidad de
leyes. El segundo –concreto–, debe ser resuelto en un proceso judicial
ordinario o en un proceso de amparo, cuando el juez resuelve un caso
concreto94. Con relació n al tema de la excepció n de transacción, debe
estimarse de principio que el legislador ordinario ha regulado razonable
o proporcionalmente, los derechos de acció n y de contradicció n en el
proceso civil, y, luego de una interpretació n de las normas sustantivas y
procesales implicadas, puede concluirse, por un lado, que la transacción
judicial no sólo es un modo especial de conclusió n del proceso sino que
ademá s puede sustentar válidamente la excepció n de conclusió n del
proceso por transacción; y, por otro lado, que la transacció n extrajudicial
es un medio o modo extintivo de obligaciones y, en tal virtud, sólo
puede sustentar una defensa de fondo. De esto tambié n resulta claro
que si el legislador, en una hipó tesis normativa, hubiera regulado

94 Cfr.: Mendoza Escalante, Mijail. Conflictos entre Derechos Fundamentales, Expresión, información
yhonor, Lima, Palestra Editores, 2007, pp. 44 y ss.
y dispuesto que todos los medios de defensa, de fondo y de forma,
puedan ser propuestos por el demandado en la etapa postulatoria
del proceso, estaría lesionando el contenido esencial del derecho de
acció n en beneficio ilegítimo del derecho de contradicción, pues resulta
obvia la irrazonabilidad de esta hipotética norma procesal al permitir
un pronunciamiento sobre el fondo del litigio en la etapa postulatoria
del proceso: sería como sentenciar el proceso al momento de resolver
las excepciones. Con igual criterio lógico, en otra hipó tesis normativa
extrema, si el legislador dispusiera que todos los medios de defensa,
de fondo y de forma, sean resueltos en la sentencia, estaría vulnerado
el derecho de contradicció n y de defensa del demandado, al obligarle
a seguir todo el proceso civil, cuando las excepciones deberían ser
resueltas en la etapa postulatoria, las cuales por su propia naturaleza
estrictamente formal y de especial y previo pronunciamiento, no
necesitan ser sustanciadas con el principal y mucho menos ser resueltas
en la sentencia.

i. PleNOS CaSatOriOS
7.- De la aparente antinomia de las normas procesales y sustantivas
sobre la excepción de transacción

El código establece que el demandado puede oponer excepciones, 123


defensas previas y defensas de fondo. En ese sentido, el Art. 446º

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


dispone: “Excepciones proponibles: El demandado sólo puede
proponer (se resalta las negrillas) las siguientes excepciones: (…) inc.
10. Conclusió n del proceso por conciliació n o transacció n”.

Por otro lado, el Código Civil (Art. 1302º, párrafos primero y tercero)
establece que por la transacció n las partes, haciéndose concesiones
recíprocas, deciden algú n asunto dudoso o litigioso evitando el pleito que
podría promoverse o finalizando el que está en curso y, además, que la
transacció n tiene valor de cosa juzgada.

Establecer en el proceso la voluntad objetiva de la norma jurídica,


en este caso normas materiales y procesales, requiere de métodos o
criterios de interpretación; y los criterios pertinentes para cada caso
deben ser empleados de la manera má s armónica y certera. La doctrina
no propone los denominados criterios o mé todos de interpretación
jurídica. De la aplicació n de estos criterios de interpretació n a las
normas jurídicas pertinentes, debemos establecer si efectivamente la
transacció n extrajudicial es un modo extintivo de obligaciones regulado
por nuestro Código Civil y por consiguiente deducible sólo como defensa
de fondo, en tanto que la transacció n judicial, regulado por el C.P.C. es
un modo especial de conclusió n del proceso y por consiguiente
deducible
sólo como defensa de forma (excepción), conclusiones éstas que
pretendemos demostrar como certeras con la argumentació n
pertinente y persuasiva.

Todo enunciado normativo requiere de una interpretación; por


tanto, no es cierto que cuando el texto de la norma es claro no
requiere de actividad interpretativa. Por ello el paradigma que se
sustenta en el clásico brocardo: in claris non fit interpretatio, ha
quedado sin vigencia.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

Estos criterios de interpretació n deben aplicarse dentro de un modelo


de aplicació n dinámico u objetivo, denominado tambié n modelo
constructivo. Para llegar a una conclusió n interpretativa compatible,
sin lugar a dudas, a una decisió n objetiva y materialmente justa.
Dentro de los criterios que la doctrina95 propone y que el Juez debe
considerar en su labor interpretativa puede mencionarse los
siguientes:
1) criterio gramatical denominado tambié n literal; 2) criterio lógico
conceptual (en donde encontramos los argumentos a priori, a
contrario, a fortiori, generali sensu, stricto lege, ad absurdum); 3)
criterio sistemático; 4) criterio histórico (precedentes inmediatos y
124
remotos, proceso de elaboració n de normas, exposició n de motivos y
debates legislativos); 5) criterio teleológico; 6) criterio axiológico.
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

Como se ha expresado, con una posició n de equilibrio o de justo


medio si se quiere, el Juez de nuestros tiempos en un Estado
Constitucional de Derecho96, debe recusar y apartarse las
posiciones extremas del

95 Cfr.: Martínez, Luis y Fernández, Jesú s, Curso de Teoría del Derecho y Metodología Jurídica,
pp.
288-290. Rafael de Asis Roig hace una sistematizació n má s general y compleja, estableciendo
los siguientes criterios: a) por su sentido: criterios de coherencia semántica o literal
(gramatical, analógico); coherencia teleológica (teleoló gico estricto, de racionalidad y de
proporcionalidad, de razó n mayor); coherencia valorativa (de justicia y equidad, de
naturaleza de las cosas, del contrapeso y razonabilidad); b) proyecciones: pasado (criterio
histó rico estricto estático, criterio de la voluntad o psicológico, criterio del precedente);
presente (criterio del lugar material, criterio de conformidad con la constitución); futuro
(criterio histórico estricto dinámico), c) límites: criterio de la no redundancia, apagó gico,
criterio de la consecuencialista estricto, criterio de la ordenación, véase: Jueces y Normas, la
Decisión Judicial desde el Ordenamiento, Madrid, Marcial Pons, Ediciones Jurídicas S.A., 1995,
p. 209.
96 Con acierto dice Manuel Aragó n Reyes “… el problema de la vinculació n de los jueces a la
ley ha de abordarse desde una perspectiva que podríamos llamar ´moderna’, esto es, la
propia de un Estado Constitucional de Derecho, y esa perspectiva no es otra que la doble
sumisió n de los jueces a la constitució n y a la ley… La Vinculación del Juez a la Ley, Madrid,
Anuario de la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid (1997), 1997, p.
180
.
positivismo jurídico a ultranza o dogmatismo97, y tampoco debe asumir
las posiciones extremas corrosivas de la Escuela del Derecho Libre,
porque el Juez de nuestros tiempos no debe ser la boca de la ley pero
tampoco debe atribuirse las facultades propias del legislador. Es cierto
que el Juez es creador del derecho, en tanto crea normas particulares
para las partes en la sentencia, o cuando integra el vacío normativo con
la aplicació n de los principios generales del derecho; y aú n más, por
antonomasia el Juez de nuestros tiempos es el recreador del derecho,
pues su sentencia objetiva y materialmente justa recrea el derecho,
vivifica los valores y fines de éste, concreta el sistema de valores que
acoge la Constitución, primordialmente el valor justicia, que es el valor
supremo del derecho.

En principio, debe hacerse una interpretació n restrictiva de la citada

i. PleNOS CaSatOriOS
norma procesal (Art. 446º inc. 10), es decir que no cabe sino aplicar
a los casos expresamente previstos en la norma, excluyéndose la
interpretació n extensiva y la analogía. La norma enumera taxativamente
las excepciones proponibles por el demandado en un proceso civil, de
tal modo que está excluida cualquiera otra excepción; es una norma
“numerus clausus” que no admite otros supuestos o casos de los
previstos expresamente. Está claro, como ya se ha expresado, que de 125
la interpretació n sistemática, teleológica y literal de esta norma con

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


la prevista en el Art. 453º, inc. 4, se llega a la conclusió n interpretativa
final que solamente se admite la excepció n de transacció n judicial
excluyéndose cualquier otra excepció n que se sustente en la transacción
extrajudicial. Y que, en todo caso, la transacció n extrajudicial debe ser
opuesta como una defensa de fondo segú n las reglas del Código Civil.

Un sistema jurídico, se ha dicho, tiene como características la unidad,


plenitud y coherencia98. Cuando existe una antinomia o contradicción
normativa, ella se resuelve mediante la aplicació n de los criterios:

97 El imperio de la Constitució n y de la ley es uno de los pilares esenciales de un Estado


de Derecho, llámese Estado Constitucional de Derecho o Estado Democrático y Social de
Derecho; empero la legalidad surge como una respuesta a la arbitrariedad y el absolutismo
del antiguo régimen y así nos lo recuerda Miguel Rodríguez-Piñ ero y Bravo- Ferrer cuando
precisa “El principio de legalidad se construye histó ricamente como oposició n a la
arbitrariedad y la subjetividad de las decisiones del príncipe, como sistema de ejercicio de
poder objetivo, igualitario y previsible y como elemento clave para legitimar el poder, para
organizarlo y delimitarlo…” Constitución, Legalidad y Seguridad Jurídica, en: Anuario de la
Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid 1 (1997), p. 157.
98 Véase: Prieto Sanchís, Luis. Apuntes de Teoría del Derecho, Madrid, Editorial Trotta,
segunda edición, 2007, pp. 113 y ss.
jerá rquico, de competencia, de prevalencia, cronológico y de
especialidad99.

En la hipó tesis negada que el vigente Código Civil de 1984 haya


reconocido las dos excepciones, de transacció n judicial y de
transacción extrajudicial, esta hipó tesis carecería de todo sustento y
razó n de ser desde la entrada en vigencia del nuevo Código Procesal
Civil, a partir del
28 de Julio de 1993, por
cuanto:
Ministerio de Justicia y derechos huManos

a) cuando existe incompatibilidad entre una norma posterior y


una anterior, prevalece la posterior (lex posterior derogat priori),
en aplicació n del criterio cronológico para resolver las antinomias;
al respecto Ricardo Guastini señ ala que:
“El principio cronológico es aquel principio en virtud del
cual, en caso de conflicto de normas provenientes de fuentes
jerá rquicamente equiparadas (o sea, dispuestas sobre el mismo
plano en la jerarquía de fuentes) y provistas de la misma
esfera de competencia, la norma proveniente de la fuente
anterior en el tiempo debe considerarse abrogada (y, por tanto,
126 debe ser desaplicada)”100.
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

En consecuencia, para resolver la excepció n de transacción


propuesta por los emplazados, debe aplicarse preferentemente
las normas del Código Procesal Civil sobre las del Código Civil por
ser posteriores; considerándose que ambos subsistemas
reguladores tienen la misma jerarquía normativa.

b) cuando existe incompatibilidad entre una norma especial y


una general prevalece la especial (lex specialis derogat generali)
en aplicació n del principio de especialidad. La norma especial es
aquella que presenta un ámbito de aplicació n incluido en un
ámbito má s amplio, que es el de la norma general y que por tanto
aquella prevalece sobre ésta en su dinámica de
interpretación y aplicación101. Por consiguiente, para resolver la
excepció n de transacció n propuesta por los emplazados en el
presente proceso debe aplicarse prevalentemente las normas del
Código procesal citado; teniéndose en cuenta que lo que se va
a resolver es la

99 Ob.cit., pp. 134 y ss.


100 Guastini, Ricardo. Estudios sobre la interpretación jurídica. Segunda edición, Editorial
Porrú a, Mé xico, 2000, p. 76.
101 Cfr. Prieto Sanchís, Luis, ob.cit., p. 138.
procedencia y la fundabilidad de una excepció n (que desde luego los
emplazados así la han propuesto no obstante su fundamento) y no
un medio extintivo de obligaciones; finalmente, el Art. 338º dispone
que en todo lo no previsto en el capítulo de transacción judicial se
aplican supletoriamente las normas del Código Civil; norma que
refuerza el carácter especial de las normas procesales sobre las
sustantivas respecto a la tema de la transacción.

De todo esto cabe concluirse que el juez no puede crear una


excepció n o defensa de forma que no esté prevista expresamente
en la norma procesal civil. Ademá s está prohibido de hacerlo
porque sino abriría las puertas para reconocer otras excepciones no
previstas expresamente, vulnerándose de este modo el contenido
esencial de los derechos de acción, al proceso y a una decisió n sobre
el fondo del litigio que corresponde a la parte demandante.

i. PleNOS CaSatOriOS
Por los fundamentos pertinentes que anteceden, la excepció n de
transacció n formulada por los emplazados Minera Yanacocha
S.R.L., Ransa Comercial S.A. y Esteban Arturo Blanco Bar debe
ser desestimada en cuanto a la demandante y a sus tres hijos,
en consideració n de que la referida transacció n extrajudicial no 127
puede en modo alguno sustentar una excepció n de conclusión

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


del proceso por transacción, por cuanto: 1) la transacció n no fue
celebrada para dar por finalizado un proceso judicial en curso; 2)
no fue homologada o aprobada por el Juez del proceso; 3) la tantas
veces citada transacción, al no haberse generado en un proceso,
no puede en modo alguno configurar la hipó tesis legal requerida
de un primer proceso idéntico al segundo, en el que se hace valer
la excepción; 4) las resoluciones judiciales mediante las cuales
se aprobaron las transacciones extrajudiciales celebradas por
Giovanna Angélica Quiró z Villaty, en representació n de sus tres
menores hijos, resultarían cuestionables, toda vez que el Art. 1307º
del C.C., al tratar de la transacció n a cargo de los representantes
de ausentes o incapaces, señ ala que éstos pueden celebrarla, pero
con aprobació n del juez, lo que quiere decir que la oportunidad
en la que debe obtenerse la autorizació n del juez es previa a la
celebració n del acto transaccional (entiéndase sobre un proyecto),
y no después, ya que celebrarse primero la transacció n importaría
haber celebrado un acto ineficaz102. En el caso de autos, mediante
resoluciones del 6 de febrero y 5 de junio de 2001, el ó rgano

102 Cfr.: Muro Rojo, Manuel. Transacción de Ausentes e Incapaces. En: Có digo Civil comentado
por los 100 mejores especialistas, Tomo VI, Lima, Gaceta Jurídica, 2004, p. 819.
jurisdiccional “autorizó ” a Giovanna Angélica Quiró z Villaty a
celebrar las transacciones en nombre de sus menores hijos, es decir,
luego de haber transcurrido varios meses desde su suscripción,
teniendo en cuenta que los contratos principales datan del 2 de
setiembre de 2000 y sus addedums del 4 de noviembre del mismo
añ o.

Se ha verificado, en consecuencia, la contravenció n a las normas


que garantizan el derecho a un debido proceso, reconocido por
Ministerio de Justicia y derechos huManos

el inc. 3 del Art. 139º de la Constitució n Política y por el Art. I del


Título Preliminar del Código Procesal citado, pues al haberse
declarado fundada la mencionada excepció n y dado por concluido
el proceso, se ha lesionado el derecho de la parte demandante
a obtener una sentencia sobre el fondo del litigio respecto a las
emplazadas Minera Yanacocha S.R.L., Ransa Comercial S.A. y
Esteban Arturo Blanco Bar. De consiguiente, el recurso de casación
debe ser declarado fundado en este extremo y, en sede de instancia,
debe revocarse la resolució n de primera instancia en la parte
en que declara fundada la excepció n de conclusió n del proceso
por transacció n con respecto a los tres menores ya nombrados,
y reformándola en esta parte, debe declararse improcedente la
128
mencionada excepción; y, con relació n a la demandante Giovanna
Angélica Quiroz Villaty, en cuanto actú a por derecho propio, debe
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

revocarse la resolució n del juez que declara infundada la misma


defensa de forma, y en sede de instancia tambié n debe declararse
improcedente.

8. Criterio de nuestra jurisprudencia sobre la excepción de


transacción judicial como defensa de forma

Antes de presentarse las líneas jurisprudenciales contradictorias, que son


materia de análisis en la presente, la Corte Suprema estableció en varias
ejecutorias que la excepció n de transacció n solamente podía sustentarse
en la transacció n judicial. Así se puede citar la siguiente sentencia
casatoria, que en la parte pertinente expresaba:

“La excepció n de transacció n se presenta como un mecanismo


procesal de defensa que se configura cuando se pretende
variar los efectos de un proceso ya resuelto, mediante un acuerdo
transaccional, definitivamente, en otro (…). Para la
configuración de esta excepció n –de conclusió n del proceso
por transacción– se requiere de la concurrencia de tres
presupuestos, los cuales son: a) la identidad de las partes; b) la
identidad de la pretensión;
y, c) la identidad del interés para obrar; (…) no será fundada la
excepció n de transacció n que no reúna los requisitos de identidad
que establece la ley…” Casació n Nº 2734-2003-Apurímac, Sala
Civil Transitoria de la Corte Suprema103.

Como puede verse, siguiendo el criterio normativo de [sic] Código


Procesal Civil (Arts. 452º y 453º), la ejecutoria tambié n exige para la
procedencia de la excepció n de conclusió n del proceso por transacción
el presupuesto de dos procesos idénticos con la concurrencia de una
triple identidad entre ellos: de partes, de pretensió n –entiéndase de
petitorio– y de interés para obrar.

9.- De la inaplicabilidad de la doctrina de los Actos Propios al presente


caso

i. PleNOS CaSatOriOS
Se pretende aplicar la doctrina de los Actos Propios para desestimar el
recurso de casació n interpuesto por doñ a Giovanna Angélica Quiroz
Villaty, por derecho propio y en representació n de sus tres menores
hijos. Por ello es necesario analizar su aplicabilidad o inaplicabilidad
al presente caso de las transacciones celebradas por la nombrada
demandante.
129

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


9.1. Antecedente histórico
La llamada Teoría de los Actos Propios tiene sus raíces en
el
Derecho romano, el cual se limitó a hacer una cierta aplicació n
de la citada teoría en algunos casos concretos. Aunque no se
formuló una definició n específica de esta teoría, es en el Derecho
romano donde se comienza a sancionar como inadmisible la
actuación contraria a la conducta anterior, pero ello no de una
manera general sino en determinados casos y con algunas
excepciones. Dicha inadmisibilidad dio origen, entre otros, a los
brocardos: venire contra factum proprium nulli conceditur y
adversus factumsuum quis venire non protest. Dichos brocardos,
aunque son latinos, no han nacido en el Derecho romano, sino en
el Derecho Intermedio, aquel periodo comprendido desde el
redescrubrimiento del Corpus Iuris Civiles, en el siglo XI, hasta el
momento de las codificaciones, etapa poco conocida y a la vez
importante porque en ella nacen la mayoría de nuestros
dogmas, y comprende a los glosadores,
posglosadores, canonistas, prácticos y
tratadistas104.

103 Publicada en el diario oficial El Peruano el 31 de enero de 2005.


104 Borda, Alejandro. La Teoría de los Actos Propios, Cuarta Edición, Buenos Aires, Editorial
Abeledo-Perrot Lexis Nexis Argentina S.A., 2005, pp. 15 y 21.
La formulació n má s antigua que se conoce de la regla que
prohíbe venir contra los Actos Propios es un pasaje de Ulpiano
que recoge el fragmento 25 del Digesto 1,7, en él se afirma que
resulta inadmisible que el padre pretenda iniciar, una vez muerta
la hija que ha vivido como mater familias emancipada y que ha
instituido herederos por testamento, una controversia alegando
que la emancipació n no ha sido jurídicamente eficaz. Sin embargo,
esta actitud es inadmisible debido a que él mismo ha permitido
Ministerio de Justicia y derechos huManos

que su hija sea tratada como sui iuris, es decir, le ha permitido


vivir como si fuera emancipada aú n cuando no hubieran sido
cumplidos los requisitos establecidos en el Derecho romano. Por
ello se resolvió que el padre que ha consentido que la hija sea
tratada como sui iuris no puede ignorar o desconocer tal estado y,
por lo tanto, no puede pretende impugnar el testamento. Es
necesario destacar que la solució n dada en el referido caso,
como lo sostiene Diez-Picazo no tiene como primera razó n
sancionar la conducta contradictoria sino, má s bien, evitar un
resultado que objetivamente es considerado injusto105.
9.2. Concepto
130 La Teoría de los Actos Propios, tal como la definen Marcelo
J. López Mesa y Carlos Rogel Vide, consiste en una limitació n al
ejercicio de un derecho, que reconoce como fundamento una
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

razó n de política jurídica: la protecció n de la confianza suscitada


por el comportamiento antecedente, que luego se
pretende
desconocer106. Como señ alan los referidos autores, la Teoría de
los Actos Propios constituye una derivació n inmediata y directa
del principio de la buena fe, reconocido por la jurisprudencia
argentina en una infinidad de pronunciamientos, especificándose
en algunas sentencias, que se trata de un principio que integra el
Derecho positivo.

El profesor Fueyo Laneri define a la Teoría de los Actos Propios


como un principio general de derecho, fundado en la buena
fe, que impone un deber jurídico de respeto y sometimiento a una
situació n jurídica creada anteriormente por la conducta de la
misma persona, evitando así la afectació n a un interés ajeno y
el

105 Díez-Picazo Ponce de León, Luis. La doctrina de los propios actos: un estudio crítico sobre
la jurisprudencia del Tribunal Supremo, Barcelona, Bosch Casa Editorial, 1963, pp. 23 a 26.
106 López Mesa, Marcelo y Rogel Vide, Carlos. La Doctrina de los actos propios, Doctrina
y
Jurisprudencia, Buenos Aires, Editorial Reus y Editorial B de F, 2005, p. 91.
dañ o consiguiente, la teoría obliga a una conducta leal, honesta,
confiable y que encuentra apoyo natural en la moral107.

En conclusión, como lo señ ala Alejandro Borda, la teoría de los


Actos Propios constituye una regla de derecho que se deriva del
principio de la buena fe, el cual sanciona como inadmisible toda
pretensió n lícita pero objetivamente contradictoria con
respecto al propio comportamiento anterior efectuado por la
misma persona108.

Esta doctrina se halla vinculada directamente con los principios


generales del derecho y en particular con el de buena fe, pero
tambié n ha sido enfocada como medio de defensa contra el
accionar incoherente y tambié n como una nueva forma de
restricció n o limitació n en el ejercicio de derechos109.

i. PleNOS CaSatOriOS
9.3. Requisitos
La teoría de los actos propios requiere de tres condiciones para
que pueda ser aplicada, que son las siguientes110:

a) Una conducta anterior relevante y eficaz. La conducta 131


vinculante o primera debe ser jurídicamente eficaz. Por lo

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


tanto, si esta primera conducta es inválida, se puede volver
lícitamente contra ella. Ello significa que si el negocio jurídico
celebrado en primer término o, lo que es lo mismo, la conducta
vinculante llevada a cabo fuese inválida o ineficaz en sí misma,
o ilícita, o contraria las buenas costumbres o al orden público o
de cumplimiento imposible, puede ser atacada o impugnada sin
que ello importe una violació n de la teoría de los propios actos.

b) La pretensión contradictoria. La referida pretensión, que


puede ser judicial o extrajudicial, teniendo como referencia
un acto anterior, permite la defensa del sujeto que ha
receptado ambas conductas, que ha confiado en la primera
de ellas y que ha actuado consecuentemente con dicha
confianza, salvo que la variació n de la conducta esté justificada

107 Fueyo Laneri, Fernando. Instituciones de Derecho Civil Moderno, Santiago de Chile, Editorial
Jurídica de Chile, 1990, pp. 308 y 310.
108 Ob.cit., p. 56.
109 Cfr. Peyrano, Jorge W. Derecho Procesal Civil, de acuerdo al C.P.C. Peruano. Lima, Ediciones
Jurídicas, 1995, pp. 355 y 356.
110 Borda, Alejandro, ob.cit., p. 71.
por las circunstancias del caso o haya intereses sociales
prevalecientes, o hayan variado las condiciones que
se daban al producirse la conducta vinculante. Desde
luego, el agente receptor del comportamiento debe haber
obrado de buena fe. La mala fe impide la aplicació n de la
teoría de los actos propios. El conflicto de intereses
generado por el comportamiento contradictorio podría,
Ministerio de Justicia y derechos huManos

hipotéticamente, soslayar la intervenció n judicial o arbitral;


pero en los hechos, esta intervenció n resulta imprescindible
toda vez que la aplicació n de la teoría de los actos propios
se realiza dentro de un proceso porque se trata de un
impedimento de orden procesal.

c) La identidad de los sujetos que se vinculan en


ambas conductas. El sujeto activo que ha observado
determinada conducta debe ser el mismo que pretende luego
contradecir esa primera conducta. El sujeto pasivo, es decir,
la persona que ha sido receptor o destinatario de ambas
conductas, también debe ser el mismo.
132 9.4. Inaplicabilidad de la doctrina de los actos propios al caso
sub júdice
En el caso de autos, se aprecia que la accionante Giovanna
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

Angélica Quiroz Villaty, por derecho propio y en representació n


de sus menores hijos Walker Cuenca Quiroz, Euler Mendoza
Quiroz y José Mendoza Quiroz, celebró transacciones
extrajudiciales con la demandada Minera Yanacocha S.R.L. con
fecha 02 de setiembre de 2000. En los referidos actos
jurídicos, las partes acordaron que Minera Yanacocha S.R.L.
indemnizaba a los afectados por el derrame de mercurio que
ocurrió en su localidad, en tanto que la ahora accionante
renunciaba a iniciar cualquier proceso judicial o reclamo al
respecto.

A continuació n expondremos los fundamentos por los cuales


consideramos que la Teoría de los Actos Propios es inaplicable al
caso sub materia.

Como quiera que la transacció n extrajudicial, desde nuestra


óptica, solamente puede ser invocada como defensa de fondo,
resulta necesario que ésta debe ser materia de actividad
probatoria junto con el principal y objeto de pronunciamiento en
la sentencia.
Bajo esta premisa, por lo demá s ya establecida anteriormente,
debe tenerse en cuenta que la conducta anterior “relevante y
vinculante” debe ser válida, pues de lo contrario es lícito volverse
en contra de esa conducta. Si la primera conducta (celebració n de
la transacción extrajudicial por parte de doñ a Giovanna
Angélica Quiroz Villaty) se ha realizado con error (de la
declarante) y si ademá s el receptor (Yanacocha) habría obrado de
mala fe (aspecto que debe ser materia de probanza junto con el
principal, tal como ya se dijo), es lícito que la declarante vaya
contra su propio acto; por consiguiente, en el presente caso, es
lícito que la señora Quiroz vaya en contra de la transacció n
extrajudicial celebrada si alega mala fe en Yanacocha al
celebrarla111. En este mismo sentido se pronuncia Alejandro
Borda:
“Cuando el receptor de la conducta ha tenido
conocimiento del error del declarante, resulta lícito que éste

i. PleNOS CaSatOriOS
vaya contra su propio acto. Pero ello no se fundamenta en el
error del acto sino en que el receptor de la conducta obra de
mala fe si, conociendo tal error, pretende hacer valer
dicha conducta. No es admisible la protecció n de quien actú a
de mala fe pretendiendo usufructuar un acto ajeno, incluso
aunque no hubiera existido error”112.
133
En cuanto a la mala fe, por su naturaleza y complejidad, debe ser

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


objeto de probanza junto con el principal desde que la
transacción extrajudicial sólo es admisible como defensa de
fondo. Sin embargo, aquella mala fe no sería razonablemente
viable su probanza en la etapa postulatoria del proceso y menos
con motivo de tramitarse una defensa de forma como es la
excepción. Dentro de la buena o mala fe que se alegara se deberá
probar si Yanacocha, a través de sus directivos y personal
calificado, tenía conocimiento que la intoxicació n por mercurio
causaba lesiones en el cuerpo humano de manifestació n
progresiva en el tiempo. Otro aspecto relevante que tendría que
evaluarse en la sentencia es si la llamada “addendum” o segundo
acuerdo transaccional celebrado entre las partes, dos meses
despué s de la primera transacción, ponía de manifiesto
efectivamente aquella progresividad de las lesiones, que bien
podría haber sido de pleno conocimiento por parte del personal
de Yanacocha y, por otro lado, ser ignoradas total o parcialmente
por los damnificados con el derrame e intoxicació n del mercurio.

111 En el escrito de absolució n de la excepció n corriente a fojas 261 del Tomo I, la demandante
expresamente alegó la nulidad de pleno derecho de las transacciones celebradas con
Empresa Minera Yanacocha S.R.L.
112 Ob.cit., p. 78.
La conducta anterior no debe ser determinada por el error, el
estado de necesidad o cualquier vicio sustancial, pues de lo
contrario no es aplicable esta doctrina. López Mesa y Carlos Rogel
con acierto, y citando a Leiva Fernández, sostienen:

“En palabras de Leiva Fernández ‘el acto previo debe


ser válido (…). De modo que bastaría con que en un caso
concreto se alegue y demuestre –por vía de acció n o
Ministerio de Justicia y derechos huManos

excepción– la ausencia de voluntad en el acto (…) sea por


error, dolo, estado de necesidad, violencia, etc., para que la
aplicació n lisa y llana de esta doctrina sea objetable’ (…). Por
nuestra parte, compartimos el criterio de que si el primer
acto no es válido, por estar viciado sustancialmente, no cabe
aplicar la doctrina de los actos propios, pues ella no
establece una obligación de mantenerse en el error, sino de
actuar coherentemente cuando ambas manifestaciones de
voluntad son válidas, pero contradictorias entre sí”113.
Así mismo [sic] se ha sostenido que siendo la transacció n un
contrato es fácilmente viable que una de las partes imponga sus
134 condiciones a la otra por un estado de necesidad de ésta. En este
sentido se ha pronunciado Manuel De la Puente y Lavalle114
cuando afirma enfáticamente:
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

“En efecto, siendo la transacció n un contrato, es dable que


las condiciones de la transacció n sean impuestas por una de
las partes abusando del estado de necesidad en que se
encuentra la otra, que lleva a ésta a aceptar tales condiciones
por ser la única manera cómo puede satisfacer su
necesidad. No creo que deba ampararse una transacció n
celebrada en estas condiciones (…)”.

En el presente caso, el error en que habría incurrido la parte


demandante, o el estado de necesidad en que se habría
encontrado el mismo, al celebrar las transacciones extrajudiciales,
debería ser analizado por el juez en la sentencia, con las pruebas
pertinentes que resulten del proceso al resolver las tantas veces
mencionada defensa de fondo.

113 Ob.cit., p. 190.


114 De la Puente y Lavalle, Manuel. El Contrato en general. Comentarios a la Sección Primera del
Libro VII del Código Civil, Tomo III, Segunda reimpresió n de la Segunda edició n actualizada,
Lima, Palestra editores, 2007, pp. 108 y 109.
Por otra parte, cabe preguntarse si la transacció n extrajudicial
celebrada por doñ a Angélica Quiroz en representació n de sus tres
menores hijos, sin las formalidades legales que establece el Art.
1307º del C.C. (previa autorizació n judicial, con dictamen fiscal y
opinió n del Consejo de Familia cuando lo haya) contraviene normas
que interesan al orden pú blico. Conforme a lo dispuesto en el Art. V
del Título Preliminar de nuestro Código Civil, es nulo el acto jurídico
contrario a las leyes que interesan al orden pú blico o a las buenas
costumbres. Las normas de orden público se caracterizan por su
prevalencia sobre las originadas en la autonomía de la voluntad,
resultan principios cuyo reflejo constituye las normas jurídicas115.
En cambio las buenas costumbres son entendidas como los cánones
fundamentales de honestidad pú blica y privada a la luz de la
conciencia social.

i. PleNOS CaSatOriOS
Si las transacciones extrajudiciales contravienen normas que
interesan al orden pú blico tambié n debe ser materia de probanza
en el principal y objeto de pronunciamiento en la sentencia, pues
de considerarse que en aquellas transacciones que interesan a los
tres menores de edad, concurre una causal de nulidad absoluta
y manifiesta, el Juez está autorizado para declararla de oficio (Art. 135
219º, inc. 8, y Art. 220º del C.C.).

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


Por otra parte, no se aplica la doctrina de los actos propios
si han variado las condiciones que se daban al producirse
la conducta vinculante. En el caso sub júdice, las condiciones y
circunstancias que se daban al celebrarse la primigenia transacción
extrajudicial (02 de setiembre de 2000) evidentemente variaron
con el transcurso del tiempo, tan cierto es ello que con fecha 04
de noviembre de 2000 las partes celebran un segundo acuerdo
transaccional que le denominan “addendum”, y en virtud del cual
Yanacocha duplica el monto de las indemnizaciones pactadas en
la primigenia transacció n a favor de la demandante y de sus tres
menores hijos. Este segundo acuerdo evidencia que la controversia
fue reabierta por ambas partes y que las condiciones variaron con
el paso del tiempo, esto es que el progresivo agravamiento de las
lesiones tenía lugar en razó n de la naturaleza de la intoxicación
por mercurio, y por tanto, las condiciones existentes al celebrar el
segundo documento fueron distintas a las que se daban al celebrar
la referida transacció n extrajudicial.

115 Cfr.: Castillo Freire, Mario. La Teoría de los Actos Propios, Primera edición, Lima,
Palestra editores, 2006, p. 109.
Asimismo, respecto a las buenas costumbres, corresponde al
Ó rgano Jurisdiccional en la causa sub materia analizar en la
sentencia si las transacciones fueron celebradas respetando los
cánones fundamentales de honestidad a la luz de la conciencia
social, pues el presente caso es muy particular, no se trata de un
dañ o a la salud típico ocurrido por ejemplo en un accidente de
Ministerio de Justicia y derechos huManos

tránsito donde las consecuencias son má s que previsibles, sino se


trata de una contaminació n química producto de un derrame de
mercurio, donde las consecuencias inmediatas y sobre todo
futuras, pueden ser del total desconocimiento de los pobladores
rurales, en su mayoría campesinos, con niveles ínfimos de
educación, que podrían desconocer los posibles dañ os actuales y
futuros a su salud producto de dicha contaminación; mientras que,
Minera Yanacocha, habría tenido la responsabilidad de explicar a
dichas personas los efectos de una posible contaminació n por
mercurio, pues como se ha señ alado anteriormente, el agente
receptor del comportamiento debe haber obrado de buena fe; la
mala fe impide la aplicació n de la teoría de los actos propios.
136 Todos estos aspectos corresponden ser analizados durante el
desarrollo del proceso, con la actuación de los medios
probatorios pertinentes, lo cual resulta inviable a través de una
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

excepció n de forma con una cognició n sumaria; por todo esto


además, corresponde analizar la excepció n de transacción
extrajudicial sub litis como un medio de defensa de fondo.

Tambié n es importante tener en cuenta que la Teoría de los Actos


Propios tiene una aplicació n residual, esto es que solamente se
aplica cuando el ordenamiento jurídico no provee de otra solución
para la conducta contradictoria; por consiguiente, no es aplicable
esta teoría cuando la ley regula una solució n expresa para la
conducta contradictoria, sea impidiéndola o permitiéndola.116
En ocasiones la variació n de la doctrina está justificada por las
circunstancias del caso o existen intereses sociales
prevalentes que llevan al legislador a autorizar retrocesos y
contramarchas.117
En el caso de autos existen ya normas expresas, contenidas en los
Arts. 446º y 453º del Código Procesal Civil vigente, que establece
que el demandado sólo puede alegar determinadas excepciones,
donde no se considera de forma alguna la excepció n de
transacción extrajudicial; por consiguiente, no cabe la
aplicació n o creación de otras excepciones, vía interpretació n o
de la aplicació n de la

116 Cfr. Ló pez Mesa, Marcelo J. y Rogel Vide, Carlos, ob.cit., p. 180.
117 Conclusió n 3ª del despacho de la Comisió n 8 de las Novenas Jornadas Nacionales de Mar del
Plata, 1983.
doctrina de los actos propios, má s aú n que, como se ha señ alado
anteriormente, la intervenció n judicial resulta imprescindible toda
vez que la Teoría de los Actos Propios trata sobre un
impedimento de orden procesal.

Tambié n es inaplicable esta doctrina al caso concreto, para


resolver en la etapa postulatoria una excepción, ya que existe
doctrina sólida que postula que esta doctrina opera
procesalmente como defensa de fondo y por tanto debe ser
objeto de pronunciamiento sólo en la sentencia. Con suma
claridad López Mesa y Rogel Vide expresan al respecto:
“Procesalmente, la doctrina opera como defensa
sustancial o de fondo, y no como excepció n de previo y
especial pronunciamiento; y debe ser opuesta al contestar la

i. PleNOS CaSatOriOS
demanda o el traslado de la pretensió n que se trate. No
configura una excepció n en sentido estricto, sino una defensa
amplia, abarcadora, hábil para frustrar la pretensió n desleal.
Ello, obvio es, sin perjuicio de su posibilidad de invocació n de
oficio, en los casos en que ella procede…”118

Por tanto, determinar si la obligació n indemnizatoria se extinguió 137


o no es un tema de fondo que el juez debe resolver en la

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


sentencia. En este orden de ideas, si los tres emplazados al
formular la excepción materia de análisis alegan que la obligació n
referida se extinguió por el mérito de las transacciones
extrajudiciales y, además hubieran alegado expresamente como
medio de defensa la doctrina de los actos propios (cosa que no lo
hicieron), estos dos aspectos, estrechamente vinculados,
configuran defensas de fondo que deben ser objeto de resolució n
en la sentencia.

La doctrina de los actos propios impone la probanza de ciertos


hechos que configuran, entre otros, los requisitos anotados, por
ello la doctrina se inclina por considerarla como una defensa de
fondo que debe ser alegada por la parte interesada, a fin de
preservar los principios del contradictorio, de defensa y de
congruencia procesal:

“Esta –la doctrina que se analiza– viene así a cumplir una


defensa de fondo, pues ataca el derecho subjetivo e
impide su recepció n jurisdiccional (…). Sucede que el Juez
puede no conocer la conducta sistemática precedente, o que
no surja de

118 Ob.cit., p. 150.


los elementos de prueba agregados; o bien, que la presunta
contradicció n no tenga estricta vinculació n con el asunto
que tramita la litis. En estos casos, el problema del
ámbito de composició n del entuerto (principio de
contradicción, principio de congruencia) le impide al
sentenciante introducir otros argumentos de hecho que no
hubieran sido planteados por las partes (…). Sin embargo,
interpretado el principio en la medida del alcance que
pretendemos asignarle (residual), parece má s coherente
Ministerio de Justicia y derechos huManos

afirmar la necesidad de que se oponga como defensa y se


prueba la conducta incompatible con el obrar anterior, so
riesgo de privar al principio de su presencia en el
proceso”119.

10.- Del Informe Defensorial Nº 62 sobre el caso sub materia


La Defensoría del Pueblo, en el mencionado Informe Nº 62, da
cuenta de la investigació n y análisis sobre los hechos ocurridos con
relación al derrame de mercurio en las inmediaciones de las
localidades de San Sebastiá n de Choropampa, Magdalena y San Juan, en
la Provincia de Cajamarca.
138
Entre otras conclusiones se establece (conclusió n Nº 22) que la
Empresa Minera Yanacocha S.R.L. había sido sancionada
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

administrativamente por estos hechos, llegando a consentir tal sanción.


Así mismo se estableció que el chofer Esteban Arturo Blanco Bar fue el
único procesado penalmente por el delito contra la vida, el cuerpo y la
salud (condenado a dos añ os de pena privativa de la libertad con
ejecució n suspendida); y contra los directivos de la minera demandada
y de Ransa por los delitos contra la seguridad pú blica y peligro
común, en su modalidad culposa y en agravio de la sociedad,
habiéndose reservado el representante del Ministerio Público
denunciarlos por delito ecológico; en tanto que los agraviados no se
constituyeron en parte civil.

Así mismo, [sic] se señ ala en el Informe Nº 62 emitido por la


Defensoría del Pueblo, en fojas 983 (conclusió n 26), que las
transacciones

119 Gozaíni, Osvaldo A. La Conducta en el Proceso, La Plata, Librería Editora Platense S.R.L.,
1988, pp. 215 y 219. Este mismo autor cita en este lugar a Edgardo Alberti, quien advierte
“Lo necesario, en todo caso, es que la conducta precedente respecto de la cual la pretensión
provocaría una contradicció n inatendible por el Tribunal, sea invocada y probada en sí
misma: cual todo otro hecho de la causa. De manera que si no estuviera ya contenida en la
relación formulada por el pretensor -contra el cual ella sería vuelta por la interpretació n de
su sentido-, el demandado estará constreñ ido a referir cuá l haya sido la conducta
antecedente, y a probarla de negar el pretensor haber actuado de tal manera”.
extrajudiciales sub materia vulneran los derechos al debido proceso
y a una tutela jurisdiccional efectiva de los afectados -pues versan
sobre derechos extra patrimoniales, como el derecho a la vida y la
salud-, derechos de la persona humana reconocidos por la Constitució n
y que tienen la calidad de inherentes a la misma e irrenunciables.

Otra conclusió n importante señ ala que las cuestionadas transacciones


extrajudiciales serían nulas de pleno derecho, pues entre otros
aspectos de estaría transigiendo sobre los derechos al debido proceso
y a la tutela jurisdiccional efectiva.

Las glosadas conclusiones de la Defensoría del Pueblo no hacen sino


reafirmar el criterio jurídico de que las transacciones extrajudiciales

i. PleNOS CaSatOriOS
celebradas entre la empresa minera demandada y la parte
demandante son tambié n altamente cuestionables desde la perspectiva
de los derechos fundamentales y las limitaciones al principio de la
autonomía de la voluntad en un Estado Constitucional de Derecho.
VIII.- FUNDAMENTOS SOBRE LA EXCEPCIÓN DE FALTA DE
LEGITIMIDAD PARA OBRAR DE LA PARTE DEMANDANTE
139
1.- La falta de legitimidad para obrar como excepción

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


1.1. Como se ha visto, la legitimidad para obrar es una de las
condiciones del ejercicio válido de la acción, y ha sido reconocida
por nuestro Código Procesal Civil, particularmente en los Arts. IV
del T.P. y 427º inc. 1.

1.2. La falta de esta condició n de la acció n faculta al demandado a


proponer la excepció n de falta de legitimidad para obrar, sea
activa o pasiva, segú n norma contenida en el Art. 446º inc. 6.

1.3. La legitimidad para obrar debe ser examinada por el Juez


en la calificació n de la demanda, al resolver la defensa de forma
pertinente o en vía de saneamiento procesal. Tambié n el juez
puede excepcionalmente pronunciarse sobre ella al expedir
sentencia, al amparo de la norma contenida en el último párrafo
del Art. 121º.

1.4. La doctrina ha conceptuado la legitimidad para obrar del


siguiente modo:

a) Señ ala Luis Loreto, siguiendo sustancialmente la concepció n


de
Chiovenda, que la legitimidad para obrar o cualidad:
“… expresa una relació n de identidad lógica entre la persona
del actor, concretamente considerada, y la persona
abstracta a quien la ley concede la acción; y de identidad
lógica entre la persona del demandado, concretamente
considerada, y la persona abstracta contra quien la ley
concede la acció n”120.

b) Enseñ aba Giuseppe Chiovenda que:


Ministerio de Justicia y derechos huManos

“… para que el juez estime la demanda, no basta que


considere existente el derecho, sino que es necesario que
considere que éste corresponde precisamente a aquel que lo
hace valer y contra aquel contra quien es hecho valer; o sea,
considere la identidad de la persona del actor con la persona
en cuyo favor está la ley (legitimació n activa) y la identidad
de la persona del demandado con la persona contra quien se
dirige la voluntad de la ley (legitimació n pasiva)”121.
c) Segú n Juan Montero Aroca, es necesario distinguir entre
la titularidad activa o pasiva de la relació n jurídica
material y la posició n habilitante para formular una
140 pretensión (legitimació n activa) o para contradecirla
(legitimación pasiva), posició n que a su vez puede ser
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

ordinaria o directa, cuando quien demanda afirma ser


titular del derecho subjetivo e imputa la titularidad
pasiva al demandado, o puede ser tambié n extraordinaria
o indirecta, lo que tiene lugar cuando el que demanda no
afirma ser titular del derecho subjetivo o no imputa la
titularidad pasiva al demandado, sino que interviene por ley
para proteger un interés, sea éste privado, social o
pú blico122. Las concepciones de Luis Loreto y Chiovenda
corresponden únicamente a una definició n de la
legitimidad para obrar ordinaria, pues establecen una
relació n directa entre el titular del derecho y quien
formula la pretensión, y así mismo, entre quien es objeto de
la imputació n de una obligació n y el derecho de
contradecir. Para conceptuar adecuadamente a la legitimidad
para obrar, incluyendo a la ordinaria y extraordinaria, debe
considerarse a

120 Loreto, Luis. Contribució n al Estudio de la Excepció n de Inadmisibilidad por Falta de


Cualidad.
En: Estudios de Derecho Procesal Civil, Caracas, Universidad Central de Venezuela, Facultad
de
Derecho, Volumen XIII, 1956.
121 Chiovenda, Giuseppe. Instituciones de Derecho Procesal Civil, Vol. I, p. 185.
122
Cfr.:
Mont
ero
Aroc
a,
Juan.
La
Legit
imaci
ón
en el
Proc
eso
Civil,
Prim
era
edici
ón,
Madr
id,
Edito
rial
Ci
vi
ta
s
S.
A.
,
1
9
9
4,
p
p.
3
5
y
3
6.
la legitimidad como la autorizació n del ordenamiento jurídico
para proponer una pretensió n procesal o para contradecirla,
sea que tal autorizació n provenga de ser titular del
derecho u obligació n o bien que provenga de la facultad
expresa concedida por una norma jurídica. En conclusión, en
el caso sub júdice, debe establecerse si la parte
demandante está o no autorizada (legitimada en forma
activa y extraordinaria) por el ordenamiento jurídico para
formular la pretensión indemnizatoria por dañ o al medio
ambiente.

1.5. Considerando diversos criterios de clasificació n de la legitimidad


para obrar puede ser activa y pasiva, principal y secundaria,
permanente y transitoria, singular y plural, ordinaria y
extraordinaria. Con respecto a esta última clasificación, importante

i. PleNOS CaSatOriOS
para el presente caso, es necesario recordar que la excepción
pertinente de los emplazados está dirigida a denunciar la
inexistencia de la legitimidad para obrar activa y extraordinaria de
la parte demandante para proponer la pretensió n indemnizatoria
por dañ o ambiental. En tal sentido debe puntualizarse que la
legitimidad ordinaria corresponde a quien afirma ser titular de
un derecho y por tanto habilitado para formular una pretensión 141
procesal, mientras que en la legitimidad extraordinaria, no

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


obstante no afirmarse ser titular de un derecho, la norma jurídica
expresamente autoriza para proponer una pretensió n concreta.

1.6. En el presente caso, tanto Minera Yanacocha S.R.L. como Esteban


Arturo Blanco Bar han formulado excepció n cuestionando la
legitimidad para obrar activa, principal, permanente, singular y
extraordinaria, alegando que la demandante Quiroz Villaty
carece de legitimidad para formular la pretensió n indemnizatoria
por el dañ o ambiental, a raíz del derrame del mercurio.

1.7. El Art. 82º concede únicamente legitimidad para obrar


extraordinaria y activa a las siguientes instituciones: el Ministerio
Público, los Gobiernos Regionales, los Gobiernos Locales, las
Comunidades Campesinas y/o las Comunidades Nativas en cuya
jurisdicció n se produjo el dañ o ambiental o al patrimonio cultural
y las asociaciones o instituciones sin fines de lucro que, segú n la
Ley y criterio del Juez, este último por resolució n debidamente
motivada, esté n legitimadas para ello. De igual forma, las Rondas
Campesinas que acrediten personería jurídica, tienen el mismo
derecho que las Comunidades Campesinas o las Comunidades
Nativas en los lugares donde éstas no existan o no se hayan
apersonado a juicio.
En tal virtud, la demandante carece de legitimidad para
obrar, tanto ordinaria como extraordinaria, pues no está
autorizada por el ordenamiento jurídico para proponer esta
pretensió n procesal indemnizatoria en la instancia judicial.

1.8. De otro lado, la sentencia del Tribunal Constitucional recaída


en el Expediente Nº 0221-1997-AA/TC, al referirse a la
Ministerio de Justicia y derechos huManos

legitimatio ad causam para la defensa de los intereses difusos o


colectivos, lo hace en el marco normativo del Art. 26º, tercer
párrafo, de la Ley Nº 23506, sobre Hábeas Corpus y Amparo, hoy
derogada, que habilitaba a cualquier persona a interponer
demanda de amparo ante la violació n o amenaza de violació n de
derechos constitucionales de naturaleza ambiental, supuesto que
no corresponde al presente proceso, que tiene por objeto la
indemnizació n que se tramita en la vía procedimental de
conocimiento ante el Juez civil, y no un proceso iniciado ante un
Juez Constitucional. De lo que se concluye que aquel argumento de
la actora y recurrente tambié n carece de asidero jurídico.
2.- Conclusiones sobre la excepción de falta de legitimidad para
142 obrar activa

En esta parte se puede concluir que la excepció n de falta de


Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

legitimidad para obrar de la parte demandante, con relació n a la


pretensión indemnizatoria por el dañ o ambiental en el presente
proceso, resulta fundada, tal como efectivamente las instancias de
mérito la han declarado. Por consiguiente, el recurso de casació n en
este extremo debe ser desestimado al no haberse verificado la
contravenció n a las normas que garantizan el derecho a un debido
proceso, como se denunció en el indicado recurso.

Al declararse fundado el recurso de casació n por causal procesal, en


cuanto a la excepció n de conclusió n del proceso por transacción,
carece de objeto pronunciarse sobre la causal material de inaplicació n
de las normas contenidas en los Arts. 5º y 1305º del C.C. referida a la
misma excepción.

IX.- DE LA CAUSAL PROCESAL CASATORIA Y EL


REENVÍO

La parte pertinente del Art. 396º previene que si la sentencia declara


fundado el recurso, ademá s de declararse la nulidad de la sentencia
impugnada, la Sala debe completar la decisión, y si se trata de la causal
prevista en el inciso 3 del Art. 386º (error in procedendo) debe reenviar y
reponer el proceso al estado
en que se cometió el vicio procesal que determinó la sentencia casatoria. De
ello se constata indubitablemente que si se declara fundado el recurso por
causal procesal, sea por contravenció n a las normas que garantizan el derecho
a un debido proceso o por infracció n a las formas esenciales para la eficacia y
validez de los actos procesales, el proceso debe reenviarse al estadío procesal
que corresponda para que el juzgador subsane el vicio advertido y emita
nueva decisión.

En el presente caso, se declara fundado el recurso de casació n por causal


procesal en lo concerniente a la excepció n de conclusió n del proceso por
conciliación; entonces cabe preguntarse ¿puede resolverse en instancia de
mérito sobre la excepció n si se ha declarado fundado el recurso por causal
procesal?

Nuestro ordenamiento procesal no ha previsto expresamente normas a este

i. PleNOS CaSatOriOS
respecto, razó n por la que es necesario integrar la norma procesal, tal como
lo autoriza el Art. III, segundo párrafo, que establece que en caso de vacío o
defecto en las disposiciones del Código, se recurrirá a los principios generales
del derecho procesal y la doctrina y jurisprudencia correspondientes, en
atenció n a las circunstancias del caso concreto.
143
En aplicació n de los principios procesales de direcció n del proceso, celeridad

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


y economía procesal es viable el pronunciamiento de este Colegiado en
instancia de mérito sobre la fundabilidad de las excepciones y defensas
previas, aú n cuando el recurso se estima por causal procesal, como en efecto
se hace en la presente resolución. El juzgador es el director y conductor
del proceso, en todas las instancias y debe velar por la rápida solución
no sólo del fondo del litigio sino de toda articulació n de previo y especial
pronunciamiento, como es el caso de las excepciones, teniendo el deber de
impedir cualquier dilació n y procurar la economía de esfuerzos, de gastos y
de tiempo; pues, en el proceso, el tiempo es má s que oro, es justicia (Couture).

X.- DE LOS EFECTOS DE LA SENTENCIA CASATORIA

La jurisprudencia vinculante que se establece por la presente tiene fuerza


vinculatoria para los jueces de todas las instancias de la República, será
de obligatoria observancia para los casos similares, en los procesos de
naturaleza homóloga desde el día siguiente a su publicació n oficial, hasta que
no sea modificada por otro pleno casatorio. No será vinculante para los casos
similares que ya fueron resueltos por resolució n firme; por tanto, no tendrá
efectos retroactivos, sino alcances ex nunc, es decir, efectos sólo a partir del día
siguiente de su publicación.
XI.- DE LA CONSTITUCIONALIDAD DEL PLENO
CASATORIO

La Constitució n (Art. 141º) dispone, entre otros, que corresponde a la Corte


Suprema fallar en casación. Los ó rganos jurisdiccionales son la Corte
Suprema de Justicia y las demá s cortes y juzgados que determine su ley
orgánica (Art.
143º, segundo párrafo). A su vez, la Ley Orgánica del Poder Judicial
previene en su Art. 80º inc. 8 que son atribuciones de la Sala Plena las
Ministerio de Justicia y derechos huManos

señ aladas por la Constitución, la ley y el reglamento. Precisamente la ley


ordinaria, como es el caso del Código Procesal Civil, reconoce y regula en el
Art. 400º la doctrina jurisprudencial, la misma que tiene la calidad de
jurisprudencia vinculante y que se genera en el Pleno Casatorio. El mismo
Código establece en su Décima Disposició n Complementaria y Final que sus
normas procesales se aplican preferentemente respecto de las reguladas
en la Ley Orgánica del Poder Judicial.
De todo ello se desprende, sin lugar a dudas, que existe una cadena de
remisiones legitimantes que cautelan el principio de reserva de ley orgánica
para establecer tanto la competencia de los Juzgados y Colegiados en el
conocimiento de los procesos como de los recursos impugnatorios. Por
consiguiente, la Constitució n establece la estructura básica de los ó rganos
jurisdiccionales, dentro de los cuales se encuentra la Corte Suprema. La Ley
144
Orgánica del Poder Judicial establece en parte la competencia,
determinando los asuntos que deben conocer los diferentes ó rganos
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

jurisdiccionales, y en otra parte, remitiendo a una ley ordinaria para


fijar otras reglas y criterios de competencia. Esta ley ordinaria, para el
proceso civil, viene a ser esencialmente el Código Procesal Civil; por tanto,
en virtud del principio de legalidad de la competencia, ésta se establece en
atenció n a normas legales y a diversos criterios como materia, territorio,
turno, cuantía y función, segú n los casos. De ello se puede concluir que la
competencia para conocer del recurso de casació n por parte de la Sala
Plena en calidad de Pleno Casatorio, regulado por el citado Art. 400º,
cumple tanto con el principio de reserva de ley como con la
predeterminació n legal que exigen los Arts. 143º y 139º inc. 3, segundo
párrafo de la Carta Fundamental. Además, debe tenerse en cuenta que los
derechos al Juez predeterminado por ley y al acceso a los recursos (Art.
139º inc. 6) son derechos de configuració n legal, por cuanto el legislador
ordinario regula la forma y condiciones en que deben ejercitarse en un
proceso; es decir, que se establece por ley las reglas de competencia, los
plazos, formalidades y recaudos que deben observarse y cumplirse para
interponer los recursos impugnatorios pertinentes.

En la sentencia de fecha 30 de junio de 2003 recaída en el Exp. Nº


1013-
2003-HC/TC, el Tribunal Constitucional ha considerado que el
derecho a la jurisdicció n predeterminada por la ley está expresado en
términos
dirigidos a evitar que se juzgue a una persona por ó rganos
jurisdiccionales de excepció n o por comisiones especiales creadas
exprofesamente y ex post facto o por jueces ad hoc. Este derecho significa
que la ley, con generalidad y con anterioridad al caso, ha de contener los
criterios de determinación competencial para garantizar la independencia e
imparcialidad del juez. Tambié n ha considerado aqué l Tribunal que el
derecho a la predeterminación legislativa del juez:

“(…) no puede ser entendida en términos absolutos, no sólo porque


ningú n derecho constitucional tiene tal cualidad, sino, además, porque
existen otros bienes y principios constitucionales que tambié n
exigen ser optimizados”.

La competencia del Pleno Casatorio para expedir sentencia casatoria, con


carácter vinculante, está predeterminada por la ley. Además, persigue varias

i. PleNOS CaSatOriOS
finalidades de relevancia constitucional como la aplicació n e interpretación
correcta del derecho objetivo, la uniformidad de la jurisprudencia, hacer
efectivo el derecho de igualdad en los justiciables, optimizar el principio de
seguridad y certeza, así como hacer predecible la impartició n de justicia
en nuestro país. Por lo demás, en el Código de Procedimientos Penales se
reguló desde 1940 el Recurso de Revisió n penal, el mismo que era ventilado
145
y resuelto por la Sala Plena de la Corte Suprema en ejercicio de una potestad
jurisdiccional predeterminada por la ley.

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


XII.- RESOLUCIÓN

Por estos fundamentos, NUESTRO VOTO es porque se declarare FUNDADO


en parte el recurso de casació n interpuesto por doñ a Giovanna Angélica
Quiroz Villaty, por derecho propio y en representació n de sus hijos Euler
Jonathan y José Ronny Mendoza Quiroz, y Walter Steve Cuenca Quiroz; se
CASE la resolució n impugnada, en consecuencia, NULO el auto de vista de
fecha 27 de diciembre de 2006, corriente a fojas 1358, y actuando en sede
de instancia, SE REVOQUE la resolució n apelada dictada en la Audiencia
de Saneamiento Procesal del 8 de enero de 2004, en el extremo que declara
FUNDADA la excepció n de conclusió n del proceso por transacció n respecto
a los menores Euler Jonathan y José Ronny Mendoza Quiroz, así como
Walker Steve Cuenca Quiroz, propuesta por Minera Yanacocha S.R.L., Ransa
Comercial S.A. y Esteban Arturo Blanco Bar, y REFORMÁNDOLA se declare
IMPROCEDENTE esta excepción; se REVOQUE la misma resolució n del
Juez de Primera Instancia en cuanto declara INFUNDADA la excepció n de
conclusió n del proceso por transacció n referida a la demandante Giovanna
Angélica Quiroz Villaty, y REFORMÁNDOLA se declare IMPROCEDENTE
esta excepción. Se declare INFUNDADO el recurso de casació n en la
parte referida a la excepció n de falta de legitimidad para obrar de la parte
demandante respecto de la pretensió n indemnizatoria por dañ o al medio
ambiente propuesta por los nombrados emplazados Minera Yanacocha
S.R.L. y Esteban Arturo Blanco Bar. Se DECLARE que carece de objeto
pronunciarse sobre la causal de inaplicació n de normas de derecho
material respecto de la excepció n de conclusió n del proceso por
transacción. DECLARARON que constituye doctrina jurisprudencial con
carácter vinculante conforme a los alcances y efectos previstos en el octavo
y décimo sétimo considerandos, respectivamente, lo siguiente:
Ministerio de Justicia y derechos huManos

1.- Como se previene en el Art. 453º 123, resulta procedente la excepció n de


conclusió n del proceso por transacció n si concurren los dos siguientes
requisitos: a) cuando se inicia un proceso idéntico a otro anterior; y, b)
que el primer proceso idéntico haya concluido por transacció n judicial
homologada por el juez que conoce del proceso. En consecuencia,
la procedencia de la excepció n indicada importa necesariamente la
existencia de dos procesos idénticos, de tal modo que la transacción
extrajudicial alegada por la parte emplazada, al no haber sido celebrada
dentro de un proceso, no puede configurar un supuesto de proceso
idéntico y, en tal virtud, no puede sustentar válidamente la excepció n de
conclusió n del proceso.
146

Si el demandado opone la transacció n extrajudicial, debe hacerlo en


Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

2.-
el escrito de contestació n de la demanda y en calidad de defensa de
fondo, alegando la extinció n de la obligació n demandada por efecto de
aquélla, para que el juez se pronuncie sobre esta defensa material en la
sentencia.

3.- Desde que en las defensas de fondo se discute el derecho sustancial,


es en la sentencia donde podrá definirse si la transacció n extrajudicial
extinguió , total o parcialmente, la obligació n que se reclama en la
demanda.

4.- Para el patrocinio de intereses difusos, en un proceso civil, únicamente


tienen legitimidad para obrar, activa y extraordinaria, las instituciones y
comunidades a que se refiere el Art. 82º, por cuanto es una colectividad
la titular de los intereses o derechos transpersonales y no una persona
individualmente considerada.

123 Rectificado por Fe de Erratas publicada el 28 de abril de 2008 en el diario oficial El Peruano.
5.- Si bien, cuando se declara fundado el recurso de casació n por
una causal procesal (error in procedendo) se debe reenviar la causa a
la instancia pertinente para que el Juzgador subsane el vicio procesal
encontrado y emita nueva decisión, a tenor de lo dispuesto en el
Art.
396º; sin embargo, se advierte un vacío normativo para el supuesto
de que en sede casatoria se ampare o desampare una de las
excepciones previstas en el Art. 446º del mismo cuerpo legal o
una defensa previa; ante tal vacío. debe integrarse la norma procesal
aplicando los principios de dirección, economía y celeridad procesal y
procederse a emitir pronunciamiento en sede de instancia sobre la
procedibilidad y fundabilidad de las excepciones y defensas previas.

Se DISPONGA la publicació n en el diario oficial El Peruano; en el


proceso de conocimiento seguido por Giovanna Angélica Quiroz
Villaty y Otros contra Minera Yanacocha S.R.L. y Otros sobre

i. PleNOS CaSatOriOS
indemnizació n de dañ os y perjuicios. Vocal ponente señor Ticona
Postigo.

SS.

ANTONIO PAJARES PAREDES


HUGO SIVINA HURTADO 147
VÍCTOR LUCAS TICONA POSTIGO

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


JORGE ALFREDO SOLÍS ESPINOZA
JACINTO JULIO RODRÍGUEZ MENDOZA
JOSÉ LUIS LECAROS CORNEJO

María del Carmen Rita Gallardo


Neyra
Secretaria General de la Corte Suprema de Justicia de la
Repú blica
PLENO CASATORIO - VOTO EN
MINORÍA

Casación Nº 1465-2007-Cajamarca

Demandantes: Giovanna Angélica Quiroz Villaty; Walter Steve


Cuenca Quiroz; Euler Jonathan Mendoza Quiroz y
José Ronny Mendoza Quiroz.

Demandados: Empresa Minera Yanacocha S.R.L., Ransa Comercial


Ministerio de Justicia y derechos huManos

S.A. y Arturo Blanco


Bar.

Materia: Indemnizació n por dañ os y perjuicios.

Proceso: Conocimiento.

Sumario:

148 I.- DEL PROCESO.


Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

1.- Demanda.
2.- Contestación.

II.- DE LAS EXCEPCIONES.

1.- De la demandada Minera Yanacocha S.R.L. (fojas 248)


2.- De la denunciada civil Ransa Comercial S.A. (fojas 752)
3.- Del litisconsorte necesario pasivo Esteban Arturo Blanco Bar.
(fojas
1173).
4.- Resolució n de Excepciones.

III.- PARTES DE LA RESOLUCIÓ N DE VISTA IMPUGNADAS EN EL


RECURSO DE CASACIÓ N.

Extremos del auto de vista que son materia de recurso de casación.

IV.- CAUSALES DEL RECURSO Y SUS FUNDAMENTOS.

V.- CONSIDERACIONES PREVIAS.

1.- Motivació n y argumentació n jurídica.


2.- De los fines de la casación.
3.- De la Doctrina Jurisprudencial.
4.- El derecho de contradicció n y los medios de defensa.
5.- De los presupuestos procesales y las condiciones del ejercicio
válido de la acción.
6.- De las defensas de forma y las defensas de fondo.

VI.- LÍNEAS JURISPRUDENCIALES CONTRADICTORIAS DE LAS SALAS


CIVILES DE LA CORTE SUPREMA.

1.- Razó n de relatoría y convocatoria al Pleno Casatorio.


2.- Criterio jurisprudencial de la Sala Civil Permanente.
3.- Criterio jurisprudencial de la Sala Civil Transitoria.

i. PleNOS CaSatOriOS
VII.- FUNDAMENTOS SOBRE LA EXCEPCIÓ N DE CONCLUSIÓ N DEL
PROCESO POR TRANSACCIÓ N.

1.- Sobre la transacción.


2.- Clases de transacción.
3.- Efectos distintos segú n se trate de transacció n extrajudicial o de
transacció n judicial. 1
4.- Diferencias entre la Transacció n y la Cosa Juzgada.

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


5.- De la excepció n de conclusió n del proceso por transacción.
6.- De la razonabilidad de los derechos fundamentales de acció n y
contradicción.
7.- De la aparente antinomia de las normas procesales y sustantivas
sobre la excepció n de transacción.
8.- Criterio de nuestra jurisprudencia sobre la excepció n de transacción
judicial como defensa de forma.
9.- De la inaplicabilidad de la doctrina de los Actos Propios al presente
caso.
10.- Del Informe Defensorial Nº 62 sobre el caso sub materia.

VIII.- FUNDAMENTOS SOBRE LA EXCEPCIÓ N DE FALTA DE LEGITIMIDAD


PARA OBRAR DE LA PARTE DEMANDANTE.

1.- La falta de legitimidad para obrar como excepción.


2.- Conclusiones sobre la excepció n de falta de legitimidad para
obrar activa.

IX.- DE LA CAUSAL PROCESAL CASATORIA Y EL REENVÍO.

X.- DE LOS EFECTOS DE LA SENTENCIA CASATORIA.


Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante Ministerio de Justicia y derechos huManos

150
XII.- RESOLUCIÓ N.
XI.- DE LA CONSTITUCIONALIDAD DEL PLENO CASATORIO.
1.2. Segundo Pleno Casatorio Nacional Civil

Corte Suprema de Justicia de la


República
Pleno Casatorio Civil

(Publicado en el diario oficial El Peruano el 22 de agosto de


2009)

SENTENCIA DEL PLENO

CASATORIO Casación Nº 2229-2008-Lambayeque

i. PleNOS CaSatOriOS
Demandantes: Rafael Agustín Lluncor Castellanos y
Gladys
Filomena Lluncor Moloche.
Demandados: Guillermo Cepeda Villarreal; María Emilia Yzaga
Pé rez; Guillermo Cepeda Yzaga; María Emilia
Cepeda Yzaga; María del Pilar Cepeda Yzaga; 151
Rodrigo Cepeda Yzaga; Hugo Jesú s Alberto Arbulú

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


Arbulú ; Otilia Arbaiza Aguinaga; Delia Marcela
Arbulú Arbulú ; Marco Antonio Burga Bravo;
Leopoldo Edgardo Arbulú Arbulú y Silvia Ortega
Ortega.

Materia: Prescripció n adquisitiva de dominio.

Vía procedimental: Proceso Abreviado.

Sumario:

I.- Introducción.

II.- Materia del recurso.

III.- Fundamentos del recurso.

IV.- De la convocatoria al Pleno Casatorio.


V.- Consideraciones.

A.- De la contravenció n a las normas que garantizan el derecho a


un debido proceso.
a.1.- El debido proceso: Aspecto formal y
sustancial. a.2.- De la motivació n de las
resoluciones.

B.- De la posesión, la propiedad y otras instituciones


afines. b.1.- La Posesión.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

b.2.- Formas de adquirir la


posesión. b.3.- La coposesión.
b.4.- Clases de posesión.
b.4.1.- Posesió n mediata e
inmediata. b.4.2.- Servidor de la
posesión.
b.5. La propiedad.
b.6.- Derecho de habitación.
b.7.- Derecho de uso y arrendamiento.
b.8.- Usucapión: Fundamentos y
efectos.
b.9.- Situació n jurídica material y procesal de los demandantes.
152 C.- De la interpretació n errónea de una norma de derecho
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

material. D.- De la inaplicació n de normas de derecho material.

VI.- Conclusiones.

VII.- Fallo.
SENTENCIA DICTADA POR EL PLENO CASATORIO CIVIL
REALIZADO POR LA SALA PLENA DE LA CORTE SUPREMA DE
JUSTICIA
DE LA REPÚBLICA DE
PERÚ

Casación Nº 2229-2008-Lambayeque

En la ciudad de Lima, Perú , a los veintitrés días del mes de octubre de dos
mil ocho, los señ ores vocales supremos, reunidos en sesió n de Pleno
Casatorio, por unanimidad han expedido la siguiente sentencia, de acuerdo
a lo dispuesto por el artículo 400º del Código Procesal Civil.

i. PleNOS CaSatOriOS
Vista que fue la causa en audiencia pública del Pleno Casatorio de fecha
dieciocho de septiembre del añ o en curso; oídos que fueron los informes
orales de los abogados de ambas partes: discutida y deliberada que fue la
causa, SE RESUELVE:

I.- INTRODUCCIÓN 153

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


1.- A fojas ciento veinte a ciento veintiséis corre la demanda interpuesta
por Rafael Agustín Lluncor Castellanos y Gladys Filomena Lluncor
Moloche contra Guillermo Cepeda Villarreal; María Emilia Yzaga Pérez;
Guillermo Cepeda Yzaga; María Emilia Cepeda Yzaga; María del Pilar
Cepeda Yzaga; Rodrigo Cepeda Yzaga; Hugo Jesú s Alberto Arbulú
Arbulú ; Otilia Arbaiza Aguinaga; Delia Marcela Arbulú Arbulú ; Marco
Antonio Burga Bravo; Leopoldo Edgardo Arbulú Arbulú y Silvia
Ortega Ortega.

El petitorio de la demanda está dirigido a que se les declare, vía


prescripció n adquisitiva de dominio, propietarios del inmueble sito en
la calle Manuel María Ízaga número setecientos sesenta y nueve,
Chiclayo.

2.- Manifiestan que en el añ o 1943, don Rafael Llúncor Castellanos


entró en posesió n del inmueble en litigio, conocido entonces como
calle María Ízaga Nº 126, la cual se identifica ahora con el Nº 769,
posesió n que le entregó María Eugenia Ízoga de Pardo, ya fallecida,
en reconocimiento de los servicios laborales que le prestaba. Acota
que en dicho inmueble nacieron sus hijos, manteniendo hasta la
fecha la posesió n del mismo y conduciéndolo como propietario en
forma continua, quieta, pacífica y de buena fe por má s de sesenta
añ os, siendo el único patrimonio con el que cuenta, habiendo
realizado innovaciones en el predio a raíz de
la ampliació n de la calle María Ízaga, teniendo en la actualidad un
á rea total de 31.51 metros cuadrados.

3.- Finalmente señ alan los accionantes que los que aparecen
como titulares registrales del predio en litigio nunca lo han ocupado,
por el contrario en forma “ladina y punible” los demandados Arbulú
Arbulú incluyeron el predio en litigio dentro de propiedad signada en
la Calle siete de enero.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

4.- Admitida a trámite la demanda se corre traslado a los


emplazados, siendo contestada a fojas doscientos cinco por Hugo Jesú s
Arbulú Arbulú , quien señ ala que los demandantes saben que el bien
materia de litigio tiene propietario y que carecen de justo título,
habiendo recibido los descendientes la propiedad de dicho predio, por
lo que es falso que los accionantes hayan ejercido algú n derecho de
propiedad sobre el bien inmueble; asimismo, el recurrente tiene mejor
derecho de propiedad sobre el inmueble que la familia Cepeda Yzaga
por estar inscrito su derecho con mayor antigüedad y que los
demandantes vienen ocupando el inmueble por haber suscrito un
contrato de arrendamiento con el representante del señ or Guillermo
Cepeda Yzaga.
154
5.- A fojas cuatrocientos quince, se apersona Guillermo Cepeda
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

Yzaga, representado por Luis Gómez Pereda y Carlos Gómez Paredes,


solicitando se declare infundada la demanda, puesto que los
accionantes poseen el inmueble a título de arrendatarios y no de
propietarios, por ende no pueden adquirir la propiedad del bien vía
prescripción adquisitiva de dominio, siendo los actuales propietarios
los hermanos Guillermo, María, Emilia, María del Pilar y Rodrigo
Cepeda Yzaga, los que han ejercido tal derecho sobre le [sic] inmueble,
habiendo obtenido la rectificació n judicial del á rea del predio.
Asimismo, el añ o mil novecientos noventa y ocho iniciaron proceso de
desalojo por falta de pago contra los demandantes, proceso que
concluyó por conciliación extraprocesal, al haber cancelado los recibos
de alquiler hasta julio del añ o dos mil uno.

6.- Mediante sentencia del 1 de junio de 2006 (fojas 614) se


declaró infundada la demanda interpuesta por los accionantes,
dado que de lo actuado en el proceso acompañ ado sobre rectificació n
de á rea (expediente 1457-2000), se aprecia que en la Audiencia de
Pruebas del
25 de septiembre de 2000 (fojas 202 a 205 del citado proceso) el
ahora demandante reconoció que ocupaba el inmueble sito en Calle
Manuel María Ízaga Nº 769 como inquilino, precisando que ello ocurre
desde hace má s de cuarenta añ os. Siendo así, se concluyó que no
concurría
el requisito de poseer a título de dueñ o, toda vez que el demandante
reconoció a un titular dador de la posesión, imposibilitando que su
posesió n pueda presumirse que es a título de propietario, por existir
una relació n de poseedor mediato a inmediato; además, se concluyó que
tampoco podía sostenerse que la posesió n del demandante era a título
de dueñ o, toda vez que conocía del proceso de rectificació n de á rea
que, a título de propietarios del predio en litigio, iniciaron los hermanos
Cepeda Yzaga ante el Segundo Juzgado Civil de Chiclayo.

En relació n a la codemandante Gladys Filomena Llúncor Moloche, el A


quo estableció que en su condició n de hija, en realidad es una servidora
de la posesió n y como tal, conforme al artículo 897º del Código Civil,
no es poseedora y, por tanto, tampoco puede adquirir un bien por
prescripción.

i. PleNOS CaSatOriOS
7.- La sentencia aludida fue apelada únicamente por la codemandante
Gladys Filomena Llúncor Moloche, en atenció n a lo cual la Primera
Sala Civil de Lambayeque124, mediante sentencia de vista del 25 de
octubre de dos mil seis (fojas 735), declaró nula la sentencia apelada
en el extremo que declaró infundada la demanda interpuesta por
Gladys Filomena Llúncor Moloche, ordenando que el A quo emita nueva 155
sentencia. toda vez que en ella se había determinado que la apelante

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


tenía la condició n de “servidora de la posesión”, situació n que no fue
expuesta como fundamento de la contestació n de demanda ni fue fijada
como punto controvertido, por lo que se imposibilitó la defensa en
cuanto a dicha imputación, infringiéndose el inciso 3 del artículo 122º
del Código Procesal Civil.

El Colegiado dejó establecido que lo resuelto en primera instancia


respecto al señ or Rafael Agustín Llúncor Castellanos no podía ser objeto
de pronunciamiento en razó n de que éste no había apelado la sentencia
y por tanto ésta tenía la calidad de Cosa Juzgada, por lo que la nulidad
versaba únicamente en lo que concernía a la apelante.

8.- Devueltos que fueron los autos al juzgado de origen, Cuarto Juzgado
en lo Civil de Lambayeque, mediante resolució n nú mero cincuenta
y cuatro, del 30 de enero de 2007, dicta nueva sentencia declarando
infundada la demanda, al considerar, entre otros aspectos, que quien
ejerce realmente la posesió n es el señ or Rafael Lluncor Moloche y no su
hija codemandante, por haber vivido en el inmueble en calidad de tal,

124 El tribunal estaba conformado por los vocales Balcázar Zelada, Zamora Pedemonte y Silva
Muñ oz, teniendo como ponente a este ú ltimo.
condició n que le impide adquirir el predio por prescripción, dado que no
cumple con el requisito de conducirse como propietaria como lo señ ala
el artículo novecientos cincuenta del Código Civil. Además, lo pretendido
por los demandantes implicaría crear la singular figura de dos
poseedores en forma paralela y universal de un mismo bien, ambos con
derechos independientes, con la facultad de iniciar, cada cual por su lado
procesos de prescripción, pretensió n que resultaría manifiestamente
improcedente.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

9.- Apelada que fuera la citada resolución, la Primera Sala Civil de


Lambayeque125, mediante sentencia de vista del 25 de enero del 2008,
confirma la alzada en todos sus extremos, sustentándose en los mismos
fundamentos de la recurrida y acotando que el acto de posesión,
como propietario, debe ser de manera exclusiva y con el carácter de
excluyente, por lo que no puede concurrir en paralelo otro acto de
posesió n tambié n como propietario del otro peticionante, habiéndose
pronunciado sobre este hecho la Corte Suprema en la Casació n Nº 3140-
2000, del 20 de marzo de 2001, en la cual se indicó que de acuerdo al
artículo 950º del Código Civil, la propiedad inmueble se adquiere por
prescripción, cuando la posesió n sea exclusiva y como propietaria por
156 parte de quien demanda la prescripción, por lo que cuando la posesión
es compartida con otra persona natural o jurídica, resulta evidente que
no hay una posesió n exclusiva y como propietario; en consecuencia, a
criterio de la Sala Superior, la demanda no resultaba atendible, toda vez
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

que la codemandante no estaba ejerciendo la posesió n como sucedánea


de su padre sino en conjunto con él.

Dicha resolució n es la que vino en Recurso de Casació n por la demandante


Gladys Filomena Lluncor Moloche conforme se procede a describir a
continuació n respecto a los fundamentos esgrimidos por la parte
impugnante.

II.- MATERIA DEL


RECURSO

Se trata del recurso de casació n interpuesto por doñ a Gladys Filomena


Lluncor Moloche, contra la sentencia de vista de fojas ochocientos treinta y
tres a ochocientos treinta y cuatro, expedida el 25 de enero de 2008, por la
Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia de Lambayeque.

125 En esta oportunidad el colegiado estuvo integrado por los vocales Balcázar Zelada,
Peralta
Cueva y De la Cruz Ríos, siendo ponente el primero de los nombrados.
III.- FUNDAMENTOS DEL
RECURSO

Por resolució n del 3 de julio de 2008, expedida por la Sala Civil Permanente
de la Corte Suprema de Justicia de la República, se declaró procedente el
recurso de casació n por las causales previstas en los incisos 1, 2 y 3 del
artículo 386º del Código Procesal Civil, al haberse satisfecho los
requisitos de fondo regulados por los incisos 2.1, 2.2 y 2.3 del artículo 388º
del mismo cuerpo legal, por los fundamentos siguientes:
1.- Contravención a las normas que garantizan el derecho a un
debido proceso
Señ ala la impugnante que la recurrida infringe las reglas del silogismo
jurídico y de la inferencia, pues se ampara en una sentencia de
casación para establecer que la posesió n debe ser exclusiva, cuando
ello no se verifica de las premisas del artículo 950º del Código Civil;

i. PleNOS CaSatOriOS
se usurpa la funció n del legislador al haber modificado dicho
dispositivo legal introduciendo un requisito ajeno e incurre en ese
razonamiento al hacerlo depender de una sola ejecutoria que no es
doctrina jurisprudencial de acuerdo a los términos previstos por el
artículo 400º del Código Procesal Civil, por lo que el artículo 22º de la
Ley Orgánica del Poder Judicial no puede prevalecer sobre la
precitado norma. 157

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


2.- Interpretación errónea del artículo 950º del Código Civil
Indica la recurrente que al crearse un nuevo requisito legal, que
implica una restricció n al derecho de prescribir y transgrede el
principio constitucional de no discriminació n y vulnera por omisió n
el artículo
899º del Código Civil que confiere estatus de derecho sustantivo a la
coposesión, segú n los comentarios de los juristas que cita y propone
como interpretació n correcta, que el artículo 950º del citado cuerpo
sustantivo, señ ala que la posesió n debe reunir tres caracteres:
continua, pacífica y pública y que no excluye del derecho de prescribir
un inmueble al coposeedor.

3.- La inaplicación de normas de derecho material


Manifiesta la impugnante que se ha inaplicado el artículo 899º del
Código Civil el cual regula el instituto de la coposesió n y representa la
fuente legitimadora de su derecho.

IV.- DE LA CONVOCATORIA AL PLENO CASATORIO

1.- Mediante la misma resolució n que declara procedente el recurso


de Casación, la Sala Civil Permanente, dispuso remitir los actuados al
señ or Presidente de la Corte Suprema de Justicia de la Repú blica
para que se
sirva convocar a Pleno Casatorio de conformidad con lo dispuesto por
el artículo 400º del Código Procesal Civil, a fin que se constituya
doctrina jurisprudencial sobre el caso materia de autos.

2.- Por Resolució n Nº 01-2008-I-Pleno Casatorio-P-CS-PJ, del 07 de


agosto de 2008, publicada en el diario oficial El Peruano el 28 del
mismo mes y añ o, la Presidencia del Poder Judicial, de acuerdo a lo
dispuesto por el primer párrafo del artículo 400º del Código Procesal
Ministerio de Justicia y derechos huManos

Civil, convoca a sala Plena de la Corte Suprema de Justicia de la


República para levar a cabo la vista de la causa del presente proceso,
la misma que se realizó el 18 de septiembre de 2008, habiendo sido
designado como Vocal ponente el señ or Manuel Sánchez-Palacios
Paiva.

V.- CONSIDERACIONES
1.- Habiéndose invocado vicios in iudicando e in procedendo
como fundamentació n de los agravios y atendiendo a sus efectos, es
menester realizar primero el estudio de la primera causal (de acuerdo
orden mencionado en el auto que califica el recurso interpuesto),
dados los alcances de la decisión, pues en caso de ampararse la misma,
esto es si se declara fundada la Casació n por dicha causal, deberá n
158
reenviarse los actuados a la instancia de origen para que proceda de
acuerdo a lo resuelto, no teniendo objeto pronunciarse en lo que
Compendio de do Ctrina LegaL y JurisprudenC ia VinCuL an te

concierne a la causal de interpretació n y aplicació n de normas


materiales.

2.- El asunto a dilucidarse en este proceso se centra en esclarecer si se


ha incurrido en un errado razonamiento al momento de fundamentar
la segunda sentencia de mérito, así como el haber incurrido en
errónea interpretació n de una norma de derecho material e inaplicado
otra que resultaba pertinente al caso de autos.

Para tal cometido se hace necesario tener como puntos de debate o


análisis las instituciones jurídicas de la posesión, la propiedad y la
usucapió n en el ámbito del derecho sustancial, en tanto que como
cuestió n procesal se abordará el debido proceso, la motivació n de las
resoluciones judiciales y la figura del litisconsorcio necesario activo.

A. DE LA CONTRAVENCIÓN A LAS NORMAS QUE GARANTIZAN


EL DERECHO A UN DEBIDO PROCESO

3.- Conforme a lo alegado por la recurrente, se acusa en la sentencia


de vista que se ha incurrido en contravenció n a las normas que
garantizan el derecho a un debido proceso por presentar una
motivación
insuficiente, contraponiéndose al principio de la debida motivació n legal,
puesto que se ha sustentado en una sentencia casatoria que no tiene
fuerza vinculante de acuerdo a lo dispuesto por el artículo 22º de la Ley
Orgánica del Poder Judicial (LOPJ), ademá s de haberse concluido, de
manera contraria al texto expreso del artículo 950º del Código Civil, que
la posesió n debe ser exclusiva, cuando en las premisas de dicha norma
no se exige tal requisito.

a.1. El debido proceso: aspecto formal y sustancial

4.- Con antecedentes que se remontan hasta el siglo XIII, la garantía


constitucional del debido proceso –aú n sin esa nomenclatura cuando en
1215 la Carta Magna del rey Juan Sin Tierra otorgó a los nobles ingleses
la garantía de que: “ningún hombre libre podrá ser apresado, puesto en
prisión ni desposeído de sus bienes, costumbres y libertades, sino en virtud

i. PleNOS CaSatOriOS
del juicio de sus pares, según la ley del país" (cláusula 48)– es reconocida
en nuestra legislació n en el artículo 139º, inciso 3, de la Constitución
Política del Estado.

5.- De su inicial concepto como garantía procesal de la libertad (procedural


limitation) el debido proceso ganó profundidad y extensió n desde 159
fines del siglo XIX, hasta llegar a constituirse en una garantía de

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


fondo (general limitation), garantía sustantiva y patró n de justicia126
reconocida en los principales pactos y tratados internacionales, entre
los que cabe destacar los artículos 8º y 10º de la Declaració n Universal
de los Derechos del Hombre, artículo 6º del Convenio Europeo para la
Protecció n de los Derechos Humanos y Libertades Fundamentales y
artículo 14º del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos.

a.2. De la motivación de las resoluciones

6.- El tema de la motivació n de las sentencias y de las resoluciones


en general, como es sabido, no ha tenido una alongada práctica en
el mundo jurídico, sino que la misma ha sido una conquista de la
ciudadanía prácticamente a finales del siglo XVIII, si bien es cierto que
en nuestra tradició n jurídico castellana tenemos antecedentes históricos
en cuanto a la exigencia de la motivació n de las sentencias, ese no fue el
talante de todos los ordenamientos jurídicos europeos.

126 Cf. Linares, Juan Francisco, "Razonabilidad de las Leyes. El “debido proceso” como
garantía innominada en la Constitución Argentina", Buenos Aíres, 1970, pp. 15-22.
7.- En efecto, la obligació n de motivació n de las sentencias es el resultado
de una larga y conflictiva evolució n histórica127, puesto que los reinos
europeos, fieles a los principios del ius commune no tenían por función
motivar sus sentencias, dado que la actividad de juzgar era una tarea
reservada a la nobleza, por lo que el fundamento y respaldo de la
actividad de un juez se encontraba en su prestigio social, ademá s que
tal comportamiento se debía, también, a la Decretal Sicut Nobis de
Inocencio III dictada el añ o 1199, de cuyo texto los comentaristas
dedujeron el principio de derecho comú n segú n el cual iudex non tenetur
Ministerio de Justicia y derechos huManos

exprimere causam in sentencia128.

8.- Empero, tal uso judicial, de la no motivación, no fue de general proceder


en todos los reinos europeos, dado que en algunos casos se hacía
excepciones a tal regla, siendo ejemplo emblemático de ello el reino
de Aragó n (por el origen contractual de su monarquía), el cual sí se
llegó a obligar a los jueces y tribunales a motivar sus sentencias129; por
lo que en la Españ a tardo medieval [sic] coexistieron dos regímenes
totalmente diferenciados, por un lado el Castellano que no contemplaba
la obligació n de motivar las sentencias y por el otro, el Aragoné s que
sí lo exigía, hasta que se dio la unificació n normativa en el siglo XVIII,
160 iniciada con los Decretos de Nueva Planta, lo que se tradujo en la
generalizació n de la prohibició n de justificar las sentencia [sic] a todo el
territorio españ ol130.
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

9.- No es sino hasta la llegada de la Revolució n francesa cuando se


introduce definitivamente la obligatoriedad de fundamentar las
sentencias, y se hace a travé s de la Ley del 24 de agosto de 1790, con la
clara intenció n de someter la actuació n del juez a la ley, a diferencia de
la antigua forma de actuar del antiguo Régimen, dado que el no motivar

127 Resultan ilustrativos al respecto los sesudos trabajos de: Colomer Hernández, Ignacio, La
motivación de las sentencias: Sus exigencias constitucionales y legales, Valencia, Tírant
lo Blanch, 2003, pp. 60 y ss.; Garriga, Carlos y Marta Lorente. “El juez y la ley: La
motivación de las sentencias (Castilla, 1489-España, 1855)”. En: Anuario de la Facultad
de Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid, Nº 1, J 997, pp. 97 y ss., e lgartua
Salaverría, Juan, La motivación de las sentencias, imperativo constitucional, Madrid, Centro de
estudios políticos y constitucionales, 2003.
128 Cf. Colomer Hernández, ob.cit., p. 64.
129 Cf. Garriga y Lorente, ob.cit., p. 101.
130 Cf. Colomer, ob.cit., p. 69.
constituía un elemento esencial para un ejercicio arbitrario del
poder por parte de los jueces131.

10.- Bien se dice que cuando se empezó a exigir la motivació n de las


sentencias se perseguía tres funciones esenciales: la primera,
tutelar el interés pú blico, porque se concebía la posibilidad de anular
la sentencia por notoria injusticia; la segunda, era el permitir a las
partes y a la sociedad en general que pudiesen apreciar las [sic]
justicia de la sentencia redactada, con el objeto que los destinatarios
pudieren aprehender y valorar lo ajustado a derecho de la
sentencia, a efectos de ponderar una posible impugnació n de la
misma, y la tercera, el expresarse en la sentencia la causa
determinante de la decisión, resolvía el problema de saber entre las
varias acciones o excepciones formuladas cuáles habían sido acogidas
por el juez para condenar o absolver132 .
11.- Nuestro ordenamiento legal no ha sido ajeno a tal exigencia, puesto Gas
que desde los albores de nuestra Repú blica, en la Constitució n de có n
Abe
1828, ya se estipulaba en su artículo 122º que los juicios civiles
llán,
deberían ser pú blicos, los jueces deliberarían en secreto, pero las Mar
sentencias serían motivadas y se pronunciaban en audiencia pública. ina,
Garantía ésta que se ha mantenido incólume hasta nuestros días; es Los
más, ha tenido un mayor espectro de aplicació n como toda garantía hec
dentro de un Estado Constitucional y Social de Derecho, por lo que hos
el inciso 5 del artículo en
el
139º de nuestra actual Constitució n prescribe que es un principio de der
la funció n jurisdiccional la motivació n escrita de las resoluciones ech
judiciales en todas las instancias, excepto los decretos de mero o.
trámite, con menció n expresa de la ley aplicable y de los Bas
fundamentos de hecho en es
que se arg
sustentan133. um
ent
ales
de
131 Ibídem, pp. 65-66. Bien se dice respecto a la discrecionalidad que "... es muy importante la
recordar que la presencia creciente de discrecionalidad ni proporciona inmunidad ni es pru
equivalente a una toma de decisiones arbitraria, por el contrario, su existencia, correlativa al eba,
cambio de funciones operado por muchos sistemas jurídicos es, antes que nada, un desafío 2a
para la existencia de controles jurídicos y sociales críticos e inescindible de la exigencia de ed.,
mayores cuotas de responsabilidad por quienes son titulares de un poder de decisió n”. Cf. Bar
Añón, José María, “Notas sobre la discrecionalidad y legitimación”, en: Doxa, Nºs 15 - 16, 1994, celo
p. 902. na
132 Cf. Colomer, ob.cit., p. 65. Mar
133 Se dice que: “Entendida como instrumento para evitar la arbitrariedad del poder, la cial
motivación adquiere, además, una particular importancia merced a la evaluació n que ha Pon
conocido el Estado de Derecho en el constitucionalismo, un modelo de Estado que encuentra s,
su legitimidad (externa) en la protecció n de los individuos y sus derechos, y que, al 200
consagrar esos derechos en el nivel jurídico má s alto, la Constitución, condiciona tambié n la 4, p.
legitimidad (interna) de los actos del poder a la protecció n de esos derechos. La motivació n 192.
cobra entonces una dimensión político-jurídica garantista, de tutela de los derechos”. Cf.
161

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales i. PleNOS CaSatOriOS
12.- En ese mismo sentido se pronuncian el artículo 12º de la Ley Orgánica
del Poder Judicial (LOPJ) y el artículo 122º del Código Procesal Civil,
textos normativos que señ alan los requisitos esenciales para la validez
de toda resolució n judicial, puesto que su incumplimiento acarrea la
nulidad de la misma, puesto que de otro modo no es posible que sean
pasibles de cuestionamiento por parte de quienes se sientan afectados
con las decisiones adoptadas por los jueces.
13.- Ahora bien, en doctrina se suele mencionar que la funció n de la
Ministerio de Justicia y derechos huManos

motivació n puede ser en su dimensió n endoprocesal o en su dimensión


extraprocesal; se dará la primera cuando esté encaminada a
permitir un control técnico jurídico de la decisió n judicial, que
sucesivamente desarrollará n los litigantes (control privado) y los
ó rganos jurisdiccionales superiores (control institucional); en tanto que
la segunda engloba el conjunto de funciones que cumple la motivació n
fuera del ámbito del proceso, dado que hace referencia a las
consecuencias e impacto que el dictado de una resolució n
jurisdiccional tiene a nivel social134 puesto que, como dice Igartua
Salaverría, ni las partes, ni sus abogado, ni los jueces que examinan los
recursos agotan el destino de las motivaciones de las sentencias, dado
162 que estas tambié n van dirigidas al público135.
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

En suma, motivar significa indicar el motivo por el que ha sido dictada


una decisión, por lo que siendo obligació n de los jueces dictar
decisiones que sean conformes al derecho, se debe presumir que el
motivo por el que ha sido dictada una determinada decisión, en vez de
otra distinta, consiste en que el juez que la ha dictado de tal modo,
considera que la misma es conforme con el derecho. Por lo tanto,
cuando el derecho establece que el juez que dicta una decisió n
debe motivarla, lo que le está exigiendo es que indique el motivo por
el que él considera que dicha decisió n es conforme al derecho136.

14.- A nivel doctrinario se acepta que la motivació n de las sentencias


cumple mú ltiples finalidades, así por ejemplo: a) Permite el control
de la actividad jurisdiccional por parte de la opinió n pú blica,
cumpliendo de este modo con el requisito de publicidad esperado;
b) Hace patente el sometimiento del juez al imperio de la ley; c)
Logra el convencimiento de las partes sobre la justicia y correcció n de
la decisión judicial, eliminando la sensació n de arbitrariedad y
estableciendo

134 Cf. Colomer, ob.cit., p. 124.


135 Cf. Igartua Salaverría, ob.cit., p. 24.
136 Cf. Hernández Marín Rafael, Las obligaciones básicas de los jueces, Barcelona Marcial Pons,
2005, p. 145.
su razonabilidad, al conocer el porqué concreto de su contenido; d)
Permite la efectividad de los recursos por las partes; y e)
Garantiza la posibilidad de control de la resolució n judicial por los
tribunales superiores que conozcan de los correspondientes
recursos137.

Finalmente, se ha expresado que no se trata de exigir a los ó rganos


jurisdiccionales una argumentació n extensa exhaustiva o pormenorizada
que vaya respondiendo, punto por punto, a cada una de las
alegaciones de las partes, ni impedir la fundamentació n concisa o
escueta que en cada caso estimen suficiente quienes ejercen la
potestad jurisdiccional, ya que la exigencia de motivació n no implica
necesariamente una contestació n judicial expresa a todas y cada una
de las alegaciones de las partes138.
15.- Ahora, ingresando específicamente al fundamento del recurso de

i. PleNOS CaSatOriOS
Casació n en lo concerniente a la causal por vicio in procedendo, se
acusa a la Sala Superior de contravenció n a las normas que garantizan
el derecho a un debido proceso por presentar una motivació n
insuficiente, contraponiéndose al principio de la debida motivació n
legal, puesto que se ha sustentado en una sentencia casatoria que no
tiene fuerza vinculante de acuerdo a lo dispuesto por el artículo 22º de
la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ), con el fin de confirmar la 163
sentencia apelada que desestima la demanda, ademá s de haberse

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


concluido, de manera contraria al texto expreso del artículo 950º
del Código Civil, que la posesió n debe ser exclusiva, cuando en las
premisas de dicha norma legal no se exige el cumplimiento de tal
requisito, por no estar contemplado en su texto.

16.- Los interrogantes que prorrumpen de lo expuesto son: ¿La


discrepancia de criterios es fuente de afectación del debido proceso?,
igualmente ¿la interpretación errónea de una norma, material vulnera
la exigencia de la motivación de las resoluciones judiciales?, ¿el acierto o
desacierto en una decisión jurisdiccional afecta el derecho a un debido
proceso?

17.- Con relació n a la primera cuestión, evidentemente que la


discrepancia de criterios entre los ó rganos resolutores no puede dar
pie a considerar que se ha afectado el debido proceso, puesto que,
precisamente, las decisiones judiciales se sustentan en criterios
jurisdiccionales; ergo,

137 Cf. Chamorro Bernal, Francisco, La tutela judicial efectiva. Derechos y garantías procesales
derivados del artículo 24.1º de la constitución, Barcelona, Bosch, 1994, p. 205; y, Picó i Junoy,
Joan, Las garantías constitucionales del proceso, Barcelona, Bosch, 1997, p. 64.
138 Cf. Picó i Junoy, ob.cit., p. 81.
el hecho que se haya aplicado tal o cual norma y que la misma
haya sido interpretada de una manera diferente a la esperada por la
parte interesada, prima facie no puede colegirse que se haya afectado
el debido proceso, puesto que para eso existen los medios
impugnativos previstos por ley y en todo caso el ó rgano revisor
revocará la decisión cuestionada si es que no comparte los criterios
allí expuestos.

Por lo tanto, la disconformidad en la apreciació n de los hechos o en la


Ministerio de Justicia y derechos huManos

calificació n jurídica no puede, de ningú n modo, considerarse como un


medio de afectació n al debido proceso.
18.- En lo tocante a la segunda y tercera preguntas [sic]; en primer
lugar debe dejarse sentado el hecho que la interpretació n errónea de
una norma de derecho material es causal de casació n específica en
nuestro ordenamiento procesal, la misma que tambié n ha sido
denunciada por la recurrente, por lo que mal puede alegarse el mismo
argumento para sustentar la afectació n al debido proceso, dado que el
tratamiento procesal es diferente para una y otra denuncia. En
segundo término, se sostiene que la interpretació n del artículo 950º
del Código Civil evidenciaría una motivació n insuficiente, aserto
164 éste que deviene en inasible, toda vez que en el fondo se estaría
reclamando que no ha existido una tutela judicial efectiva, pero este
derecho se define o conceptú a como uno dirigido a la obtenció n de
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

una resolució n judicial fundada, sin incluirse en é l un derecho al


acierto de los ó rganos jurisdiccionales en la aplicació n o interpretació n
de la legalidad139; en consecuencia, cuando se analiza la debido [sic]
motivació n no se ingresa a cuestionar si una norma fue bien o mal
interpretada o aplicada, sino si es que el juzgador ha sustentado las
razones por las cuales considera que esa o esas normas legales deben
sustentar su fallo, por lo que su pertinencia o no en el caso concreto
será materia de análisis en las otras denuncias casatorias.

19.- Sobre la invocació n de la Casació n Nº 3140-2000 por la Sala Superior


para confirmar la apelada, sin duda que la misma resulta
impertinente a la presente litis, puesto que de la lectura de la misma
se verifica que los hechos y la materia de controversia son
totalmente diferentes al caso sometido a la presente casación, ademá s
de no ajustarse dicha resolució n suprema a lo preceptuado por el
artículo 22º de la Ley Orgánica del Poder Judicial (LOPJ), dado que,
en ninguna parte de su texto se indica que lo decidido tenga
efecto vinculante en materia

139 Esta tambié n es la posició n que se manifiesta jurisprudencialmente en Españ a por


todo conviene consultar la obra ya citada de Picó i Junoy, p. 65.
civil, esto es, que a través de ella se esté n estatuyendo principios
jurisprudenciales140.

En efecto, en el citado proceso judicial, la parte que actuaba como


demandante (pretendiendo la usucapión) poseía el inmueble
conjuntamente con su contraparte (contra quien pretendía usucapir).
En otros términos, un coposeedor intentaba ser declarado propietario
vía prescripción adquisitiva de dominio en desmedro de su similar,
hecho radicalmente diferente al que es materia del presente caso.
20.- Ahora bien, ¿este dislate cometido por el tribunal superior puede dar
lugar a casar la sentencia por indebida motivación?, consideramos
que no es viable, no porque el Ad quem no haya incurrido en evidente
desatino en otorgarle un efecto vinculante a una resolució n que
no tiene tal calidad, sino que este Pleno Casatorio debe analizar los

i. PleNOS CaSatOriOS
efectos prácticos (trascendencia del agravio denunciado) que
conllevaría el anular la sentencia de vista por esa sola formalidad; esto
es, si la nulidad a declararse (como efecto de la casación) haría que el
sentido del fallo se vea sustancialmente modificado, de otro modo no
tendría razó n de ser, que luego de casada la de vista se vuelva a
resolver en el mismo sentido.
165
21.- Desde nuestro punto de vista la referencia que hace la Sala Superior a

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


la citada Casació n no se configura como un elemento basilar de la
sentencia recurrida, sino que la usa como argumento de autoridad;
razó n por la que, aú n en el hipotético caso que no la hubieran
mencionado siquiera, los demá s considerandos de la sentencia se
explican por sí solos (al margen de si se comparte o no los criterios
expuestos en ellos), habida cuenta que se sostienen autónomamente y
no son dependientes de la alusió n a la sentencia casatoria. Reiterando,
los considerandos restantes no van embretados a la cita que se hace de
la aludida sentencia de Casación. Ergo, no siendo sustancial la
referencia a la resolució n casatoria Nº 3140-2000 (por cierto
erradamente invocada), no se considera suficiente para dar paso a la
denuncia planteada por la recurrente.

En suma, la causal de contravenció n al debido proceso no ha


prosperado de acuerdo a las razones precedentemente expuestas, por
lo que debe ser desestimada; debiéndose pasar al estudio de las
siguientes causales que sustentan el recurso de Casación.

140 Hay que dejar constancia que existen errores en la numeració n de los considerandos en la
sentencia de vista, puesto que luego del cuarto considerando debía seguir, por ló gica, el
quinto y así sucesivamente, lo que no ha ocurrido dado que se ha consignado sexto, quinto,
sexto, sétimo y octavo, errores que no resultan relevantes para el análisis de la citada
sentencia, toda vez que se advierte que los párrafos guardan uno relació n consecutiva.
B. DE LA POSESIÓN, LA PROPIEDAD Y OTRAS INSTITUCIONES
AFINES

Como quiera que en el presente caso no sólo se viene discutiendo la


calidad de poseedores de los accionantes, sino tambié n de usucapientes,
consideramos necesario abordar someramente algunas cuestiones
relacionadas con las instituciones jurídicas de la posesió n y de la
propiedad.

b.1. La
posesión
Ministerio de Justicia y derechos huManos

22.- Como referente legislativo básico en nuestro ordenamiento


civil tenemos que el artículo 896º nos trae una idea de lo que es la
posesión, cuyo texto es el siguiente: “Artículo 896º”: La posesió n es el
ejercicio de hecho de uno o má s poderes inherentes a la propiedad”.

Pues bien, como comenta Jorge Eugenio Castañeda, la posesió n es el


poder o señorío de hecho141 que el hombre ejerce de una manera
efectiva e independiente sobre las cosas, con el fin de utilizarlas
económicamente;
141 No pretendemos ingresar a debatir sobre el tema pero es pertinente mencionar que a nivel
doctrinario se han suscitado amplias discusiones sobre la doble naturaleza de la posesió n,
como HECHO o como DERECHO o ambos a la vez, que en palabras de García Valdecasas: “Ni
166 siquiera en el Derecho romano es posible negar radicalmente la doble significación. En
él
-como el mismo Windscheid reconoce- se da lugar a las consecuencias jurídicas de la
Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

posesió n en ciertos casos en que no existe el hecho de la posesión; no obstante la cual, las
fuentes dicen que existe ‘posessio’. Si, pues, la palabra posesió n tiene esa doble significación,
es decir, si con ella se designan dos objetos de distinta naturaleza, tendremos que admitir
con Savigny que la posesió n es al mismo tiempo hecho y derecho. Con esta advertencia, sin
embargo, que al hablar de la doble naturaleza de la posesió n, no pensamos que el hecho sea
al mismo tiempo derecho, sino que tanto uno como otro son elementos integrantes de la
posesió n en la forma y con las peculiaridades que hemos indicado al examinar la conexió n
existente entre ellos”. Cf. García Valdecasas, Guillermo, “La doble naturaleza de la posesió n”,
en: Anuario de Derecho civil, Madrid, T. VII, 1954, p. 817. De manera parecida se sostiene
por otro autor que el problema debe resolver en el sentido de que la posesió n es en su
origen un hecho, una relació n fáctica, una relació n de señ orío sobre la cosa; pero que a ese
hecho el ordenamiento jurídico vincula consecuencias jurídicas importantes. Cf. Díez-
Picazo, Luis y Antonio Gullón, Sistema de derecho civil, volumen III. Derecho de las cosas
y derecho inmobiliario registral, reimpresió n de la 6ª ed., Madrid, Tecnos, 1998, p. 102.
Tambié n resulta sumamente ilustrativa la exposició n y contrastació n de ideas que hace
Hernández Gil en cuanto a la naturaleza jurídica de la posesió n, vid: Hernández Gil, Antonio,
La posesión como institución jurídica y social, obras completas, T. II, Madrid, Espasa-Calpe,
1987, pp. 32-46. Tampoco puede dejarse de lado la menció n a las obras capitales de Savigny
y Ihering, ambas impecablemente reimpresas ú ltimamente. Del primero ver: Tratado de la
posesión según los principios del Derecho romano por M.F. C. de Savigny, edició n y estudio
preliminar de José Luis Monereo Pé rez, Granada, Comares, 2005, p. 19; del segundo de los
nombrados: La teoría de la posesión. El fundamento de la protección posesoria, con
traducció n y estudio preliminar sobre la vida y obras de Ihering por Adolfo Posada, Madrid,
Reus S.A., 2004, y La voluntad en la posesión, con la crítica del método jurídico reinante,
traducció n de Adolfo Posada, Segunda parte de la teoría de la posesió n, Madrid, Reus S.A.,
2003. En sede nacional, los maestros sanmarquinos Romero y Castañ eda, especialistas en la
materia, se han decantado por considerar a la posesió n como un derecho, siguiendo lo
prescrito por el Código Civil de 1936, del cual es símil en su regulació n nuestro actual
corpus civil. Cf. Romero Romañ a, Eleodoro, Derecho civil. Los derechos reales, 2º ed.
aumentada, T. I, Lima. s/f, p. 74 y Castañeda, Jorge Eugenio, Los derechos reales, T. I, cuarta
edición, Lima, P. L. Villanueva S. A.,
1
9
7
3,
p
p.
9
3
-
9
4
y
9
5.
poder que jurídicamente se protege con la prescindencia de la
cuestión de saber si corresponde o no a la existencia de un
derecho; más adelante acota que se trata un poder de hecho, del
ejercicio pleno o no de las facultades inherente a la propiedad, es decir
el usare, el fruere y el Consumere142.

Ya en el siglo decimonónico Francisco García Calderó n señ alaba que


se llama posesió n la tenencia o goce de una cosa o de un derecho, con
el ánimo de conservarlo para sí. No debiendo confundirse la posesió n
con la propiedad, puesto que ésta consiste en el derecho de disponer
de las cosas a su arbitrio y la posesió n en la mera tenencia, que
muchas veces no está acompañ ada del dominio143.
23.- Ú nicamente para efectos ilustrativos, conviene mencionar que
sobre la posesió n existen las dos teorías clásicas, cuyos exponentes

i. PleNOS CaSatOriOS
son Savigny y Ihering, para el primero la posesió n es el poder que
tiene una persona de disponer físicamente de una cosa, acompañ ado
de la intenció n de tenerla para sí (animus domini, animus rem sibi
habendi). Sin el elemento volitivo, la posesió n es simple detención, la
intenció n es simplemente un fenómeno psíquico, sin repercusió n en la
vida jurídica. Esta posesió n es lo que se ha pasado a denominar la
teoría subjetivista de la posesión. 167

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


Por su lado, Ihering consideraba la posesió n como una
relación de hecho, establecida entre la persona y la cosa para su
utilización económica. No negaba la influencia de la voluntad en la
constitució n de la posesión, pero encontraba que su acció n no era má s
preponderante que en cualquier relació n jurídica144.

24.- En palabras de Á lvarez-Caperochipi, las discrepancias entre estas


dos posiciones se afincan fundamentalmente en el análisis del animus;
mientras que Savigny, en consonancia con su visió n de la
posesión como imagen de la propiedad, considera que el animus
consiste en un animus domini, esto es en una voluntad de señ orío
pleno sobre la cosa, Ihering, desde su perspectiva de la realidad de la
posesión, consideraba

142 El autor sigue la definició n del tratadista argentino Daniel Ovejero, Cf. Castañ eda, Jorge
Eugenio, ob.cit., p. 101.
143 Cf. García Calderó n Francisco, Diccionario de la Legislación peruana, T. II edició n facsimilar
de la segunda edició n de 1879, Lima Grijley, 2003, p. 1559.
144 Cf. Castañ eda. J.E., ob.cit., p. 96. tambié n Díez-Picazo, Luis, Fundamentos de Derecho civil
patrimonial, volumen tercero. Las relaciones jurídico-Reales, el registro de la propiedad, la
posesión, 4ª ed., Madrid, Civitas, 1995, pp. 548-549.
que bastaba un puro animus possidendi; lo cual implica afirmar no sólo
el valor jurídico de la apariencia, sino tambié n la supremacía (o mejor
la realidad) de la apariencia145.

En atenció n a ello, el citado autor opina que lo decisivo en la posesió n


es ser una apariencia socialmente significativa, que exterioriza
(manifiesta) formalmente la propiedad, y a la que se le liga la
adquisición, ejercicio y prueba de la propiedad (traditio, usucapión,
tesoro, frutos, etc.). Es el reconocimiento social de la voluntad
Ministerio de Justicia y derechos huManos

inmediata (ejecutiva) decisoria sobre una cosa, es una atribució n


primaria fundada en la propia complejidad de la fijació n de la
titularidad plena. No hay que partir de la posesió n con una visió n
individualista (como voluntad preferente), sino desde una visió n global
que considera el derecho como generador o tutelador de apariencia
significativas146.
25.- Por todo ello, la posesió n cumple una funció n de legitimación, en
virtud de la cual determinados comportamientos sobre las cosas
permiten que una persona sea considerada como titular de un derecho
sobre ella y pueda ejercitar en el tráfico jurídico las facultades
derivadas de aquél, así como que los terceros pueden confiar en dicha
apariencia.
168

De igual guisa, otro de los efectos de la posesió n es la posibilidad de


Compendio de doC trin a Lega L y Jurispruden Cia VinC uLante

su conversió n en dominio o en el derecho real de que es


manifiestamente exterior mediante la usucapión147.

b.2. Formas de adquirir la


posesión

26.- Se considera que la posesió n se adquiere tanto a título originario


como a título derivativo. Es originaria la adquisició n cuando se
funda en el solo acto de voluntad unilateral del adquirente, en
cambio, es derivativa cuando se produce por una doble intervenció n
activa del adquirente y del precedente poseedor y el fenómeno
adquisitivo tiene su causa y su origen en la disposició n de ese poseedor
precedente148.

27.- Nuestro ordenamiento jurídico, en el artículo 900º del Código Civil,


señ ala que la posesió n se adquiere de manera derivativa (usa el
término tradición) u originaria. Esta última se sustentará en el solo
acto volitivo

145 Cf. Á lvarez Caperochipi, José A., Curso de derechos reales. Propiedad y posesión, T. I, Madrid,
Civitas, 1986, p. 84.
146 Íd., p. 86.
147 Cf. Díez-Picazo, Sistema..., p. 98.
148
Cf.
Díez
Picaz
o,
Fund
ame
ntos..
., p.
603.
del adquirente, en tanto que la primera requerirá la existencia de un
poseedor que entregue la posesió n y un segundo que la reciba.

b.3. La
Coposesión

28.- Normalmente se concibe que la posesió n es a título exclusivo, pero


tambié n es posible que se dé la figura de la coposesión, la misma que
se manifiesta cuando varias personas ejercen la posesió n sobre el
mismo bien en el mismo grado.

Nuestro artículo 899º prevé esta institució n jurídica cuando indica que
existe coposesió n cuando dos o má s personas poseen un mismo bien
conjuntamente.
De ello surge, en palabras de Hernández Gil, que existen dos notas

i. PleNOS CaSatOriOS
esenciales de la coposesión, a saberse: a) La unidad del objeto
sobre el que ostentan el poder los coposeedores y b) La
homogeneidad del poder, es decir, de la posesión. No existiendo
posesió n si el objeto aparece dividido en partes determinadas
materialmente y atribuidas a cada sujeto, porque entonces cada parte
asume el significado de objeto de una posesió n independiente. Acota
má s adelante que la delimitación material y separada del uso e 169
incompatible con la coposesión, puesto que ésta presupone la

SEGUNDA pArtE • Materia Civil: Plenos Casatorios y Plenos JurisdiCCionales


presencia de varios en uso no dividido, pero sí compartido.

29.- Ahora bien, la indivisió n puede ser derivada de la comunidad de


bienes y en particular de la copropiedad (cuando existen una
titularidad dominial), pero tambié n ésta puede apreciarse como la
indivisió n de hecho, es decir, con independencia de la existencia o no
de un derecho atribuido en régimen de cotitularidad149, a lo que se
debe agregar que la aludida indivisió n no necesariamente está
concernida a la imposibilidad material de dividir el bien, sino que al
hacerse referencia a tal estado es por una cuestió n de hecho, donde
no haya exclusió n entre un coposeedor (o copropietario) frente al otro
en la posesió n del bien.

30.- Es importante destacar la exigencia de la existencia “de una misma


situació n de posesió n” para que llegue a constituirse una “coposesió n”,
ya que ello evidencia que insoslayablemente debe existir
homogeneidad en la forma en que las personas que postulan ser
reconocidos como coposeedores accedieron a dicha situación. En
consecuencia, no existirá coposesió n en aquellos casos en que dos
o má s personas ocupen

149 Cf. Hernández Gil, Antonio, ob.cit., pp. 131 y 133.


físicamente un bien pero el origen de la particular situació n de cada
uno de ellos sea diverso.

Es en este contexto que se verifica que no existe impedimento


alguno en nuestro ordenamiento legal para que dos o má s
coposeedores homogéneos puedan usucapir un bien, puesto que la
institució n jurídica que de ello se originaría sería la de la copropiedad.
Se hace especial referencia a la homogeneidad en las posesiones para
poder usucapir, dado que de otro modo, si las posesiones son de
calidades diferentes, obviamente no se puede decir que existe
coposesión.
Ministerio de Justicia y derechos huManos

b.4. Clases de
posesión

31.- Nuestro ordenamiento civil nos trae una clasificació n de


posesiones y sus efectos, como se puede verificar de los artículos 905º
a 911º del Código CiviI; siendo que la posesió n puede ser mediata
o inmediata, legítima o ilegítima esta última se sub clasifica de buena o