Lengua Castellana - Grado Séptimo: Grupos Consonánticos (v.
1)
GRUPOS CONSONÁNTICOS
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NOTA: ESTE TALLER ES INDIVIDUAL. SI SE ENCUENTRAN DOS O MÁS EJERCICIOS COPIADOS ENTRE
COMPAÑEROS, SE ANULARÁN.
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¿Alguna vez has escuchado en televisión a alguien diciendo “ECSENA” en
lugar de “ESCENA” (pronunciando primero la “C” antes de la “S”)?
¿Sabías que hay personas que no pueden decir “RECTOR” y se les
escucha en cambio “REPTOR”?
¿Eres de los que escribe “TEGNOLOGÍA” en lugar de “TECNOLOGÍA”?
Estos son errores comunes que mucha gente comete, tanto cuando
habla como cuando escribe. Para evitarlos, vamos a estudiar los
GRUPOS CONSONÁNTICOS.
¿Qué son los Grupos Consonánticos?
Un grupo consonántico es la unión de dos o tres consonantes en una palabra.
¿Para qué sirve conocerlos?
Para escribir y pronunciar correctamente las palabras que los contienen. Además, nos evitan confundir unas
palabras con otras. Es decir, mejoran la ortografía y la expresión oral.
¿Qué clases de grupos consonánticos existen?
Esencialmente hay dos tipos:
A. CONSONANTES QUE VAN JUNTAS Y HACEN PARTE DE LA MISMA SÍLABA
Ejemplo:
PRISIONERO: PRI – SIO – NE - RO (4 sílabas)
El grupo consonántico está en la primera sílaba “PRI”, conformado por una “P” y una “R”.
Estos grupos los estudiaste en primaria. En general, se puede decir que no son muchos los errores que se
comenten con este tipo de grupos consonánticos.
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B. CONSONANTES QUE VAN JUNTAS Y HACEN PARTE DE SÍLABAS DIFERENTES
Ejemplo:
ELECCIONES: E - LEC – CIO – NES (4 sílabas)
El grupo consonántico es “CC”, pues están juntas, pero cada letra pertenece a una
sílaba diferente, la primera “C” a la sílaba “LEC” y la segunda a la sílaba “CIO”.
Este segundo tipo de grupos consonánticos es el que vamos a estudiar, pues se presentan varias dificultades
de pronunciación y ortografía con ellos.
GRUPOS CONSONÁNTICOS DE SÍLABAS DIFERENTES
GRUPO EJEMPLO GRUPO EJEMPLO GRUPO EJEMPLO
BD ABDOMEN (AB-DO-MEN) DV ADVERTIR (AD-VER- NN INNEGABLE (IN-NE-GA-BLE)
TIR)
BN ABNEGADO GD MAGDALENA NS CONSERVAR
(AB-NE-GA-DO) (MAG-DA-LE-NA) (CON-SER-VAR)
BS OBSERVAR (OB-SER-VAR) GN DIGNO (DIG-NO) NV ENVASE (EN-VA-SE)
BT OBTUSO (OB-TU-SO) MB BOMBA (BOM-BA) PC OPCIÓN (OP-CIÓN)
CC ACCESO (AC-CE-SO) MN CALUMNIA PS ECLIPSE (E-CLIP-SE)
(CA-LUM-NIA)
CN TÉCNICO (TÉC-NI-CO) MP CAMPAMENTO PT REPTIL (REP-TIL)
(CAM-PA-MEN-TO)
CT RECTOR (REC-TOR) NF INFORMACIÓN SC (seguida ESCENARIO (ES-CE-NA-RIO) –
(IN-FOR-MA-CIÓN) de “e”/“i”) PRESCINDIR (PRES-CIN-DIR)
DM ADMINISTRADOR NH ANHELO (AN-HE-LO) XC (seguida EXCELENTE (EX-CE-LEN-TE)
(AD-MI-NIS-TRA-DOR) de “e”/”i”)
ACTIVIDAD 1: Escriba otros dos ejemplos más para cada grupo consonántico. Deben ser
DIFERENTES de los de la siguiente actividad.
NOTA: Palabras como “PSICOLOGÍA” o “TRANSPORTE”, NO SIRVEN, pues, aunque hay grupo consonántico
en cada una, las consonantes pertenecen a la misma sílaba: PSI-CO-LO-GÍ-A / TRANS-POR-TE
GRUPO
GRUPO
CONSONÁNTIC EJEMPLO 1 EJEMPLO 2 EJEMPLO 1 EJEMPLO 2
CONSONÁNTICO
O
BD MN
BN MP
BS NF
BT NH
CC NN
CN NS
CT NV
DM PC
DV PS
GD PT
GN SC (+ e/i)
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MB XC (+ e/i)
ACTIVIDAD 2: Lea en siguiente cuento de terror. Señale con color AZUL 20 palabras DIFERENTES
que tengan algún grupo consonántico de los que se trabajaron en la actividad 1 de esta guía (Evite
que todas sean de la combinación MB-MP). Mire el ejemplo:
EL GATO NEGRO
(Edgar Allan Poe)
No espero ni pido que alguien crea en el extraño Me casé joven y tuve la alegría de que mi esposa
aunque simple relato que me dispongo a escribir. compartiera mis preferencias. Al observar mi gusto
Loco estaría si lo esperara, cuando mis sentidos por los animales domésticos, no perdía
rechazan su propia evidencia. Pero no estoy loco y oportunidad de procurarme los más agradables de
sé muy bien que esto no es un sueño. Mañana voy entre ellos. Teníamos pájaros, peces de colores, un
a morir y quisiera aliviar hoy mi alma. Mi propósito hermoso perro, conejos, un monito y un gato.
inmediato consiste en poner de manifiesto, simple,
sucintamente y sin comentarios, una serie de Este último era un animal de notable tamaño y
episodios domésticos. Las consecuencias de esos hermosura, completamente negro y de una
episodios me han aterrorizado, me han torturado y, sagacidad asombrosa. Al referirse a su inteligencia,
por fin, me han destruido. Pero no intentaré mi mujer, que en el fondo era no poco
explicarlos. Si para mí han sido horribles, para otros supersticiosa, aludía con frecuencia a la antigua
resultarán menos espantosos que barrocos. Más creencia popular de que todos los gatos negros son
adelante, tal vez, aparecerá alguien cuya brujas metamorfoseadas. No quiero decir que lo
inteligencia reduzca mis fantasmas a lugares creyera seriamente, y sólo menciono la cosa
comunes; una inteligencia más serena, más lógica y porque acabo de recordarla.
mucho menos excitable que la mía, capaz de ver
en las circunstancias que temerosamente Plutón -tal era el nombre del gato- se había
describiré, una vulgar sucesión de causas y efectos convertido en mi favorito y mi camarada. Sólo yo le
naturales. daba de comer y él me seguía por todas partes en
casa. Me costaba mucho impedir que anduviera
Desde la infancia me destaqué por la docilidad y tras de mí en la calle.
bondad de mi carácter. La ternura que abrigaba mi
corazón era tan grande que llegaba a convertirme Nuestra amistad duró así varios años, en el curso
en objeto de burla para mis compañeros. Me de los cuales (enrojezco al confesarlo) mi
gustaban especialmente los animales, y mis padres temperamento y mi carácter se alteraron
me permitían tener una gran variedad. Pasaba a su radicalmente por culpa del demonio.
lado la mayor parte del tiempo, y jamás me sentía Intemperancia. Día a día me fui volviendo más
más feliz que cuando les daba de comer y los melancólico, irritable e indiferente hacia los
acariciaba. Este rasgo de mi carácter creció sentimientos ajenos. Llegué, incluso, a hablar
conmigo y, cuando llegué a la virilidad, se convirtió descomedidamente a mi mujer y terminé por
en una de mis principales fuentes de placer. infligirle violencias personales. Mis favoritos, claro
Aquellos que alguna vez han experimentado cariño está, sintieron igualmente el cambio de mi
hacia un perro fiel y sagaz no necesitan que me carácter. No sólo los descuidaba, sino que llegué a
moleste en explicarles la naturaleza o la intensidad hacerles daño. Hacia Plutón, sin embargo, conservé
de la retribución que recibía. Hay algo en el suficiente consideración como para abstenerme de
generoso y abnegado amor de un animal que llega maltratarlo, cosa que hacía con los conejos, el
directamente al corazón de aquel que con mono y hasta el perro cuando, por casualidad o
frecuencia ha probado la falsa amistad y la frágil movidos por el afecto, se cruzaban en mi camino.
fidelidad del hombre. Mi enfermedad, empero, se agravaba -pues, ¿qué
enfermedad es comparable al alcohol?-, y
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finalmente el mismo Plutón, que ya estaba viejo y, en nosotros una tendencia permanente, que
por tanto, algo enojadizo, empezó a sufrir las enfrenta descaradamente al buen sentido, una
consecuencias de mi mal humor. tendencia a transgredir lo que constituye la Ley por
el solo hecho de serlo? Este espíritu de perversidad
Una noche en que volvía a casa completamente se presentó, como he dicho, en mi caída final. Y el
embriagado, después de una de mis correrías por la insondable anhelo que tenía mi alma de vejarse a sí
ciudad, me pareció que el gato evitaba mi misma, de violentar su propia naturaleza, de hacer
presencia. Lo alcé en brazos, pero, asustado por mi mal por el mal mismo, me incitó a continuar y,
violencia, me mordió ligeramente en la mano. Al finalmente, a consumar el suplicio que había
punto se apoderó de mí una furia demoníaca y ya infligido a la inocente bestia. Una mañana, obrando
no supe lo que hacía. Fue como si la raíz de mi alma a sangre fría, le pasé un lazo por el pescuezo y lo
se separara de golpe de mi cuerpo; una maldad ahorqué en la rama de un árbol; lo ahorqué
más que diabólica, alimentada por la ginebra, mientras las lágrimas manaban de mis ojos y el más
estremeció cada fibra de mi ser. Sacando del amargo remordimiento me apretaba el corazón; lo
bolsillo del chaleco un cortaplumas, lo abrí ahorqué porque recordaba que me había querido y
mientras sujetaba al pobre animal por el pescuezo porque estaba seguro de que no me había dado
y, deliberadamente, le hice saltar un ojo. Enrojezco, motivo para matarlo; lo ahorqué porque sabía que,
me abraso, tiemblo mientras escribo tan al hacerlo, cometía un pecado, un pecado mortal
condenable atrocidad. que comprometería mi alma hasta llevarla -si ello
fuera posible- más allá del alcance de la infinita
Cuando la razón retornó con la mañana, cuando misericordia del Dios más misericordioso y más
hube disipado en el sueño los vapores de la orgía terrible.
nocturna, sentí que el horror se mezclaba con el
remordimiento ante el crimen cometido; pero mi La noche de aquel mismo día en que cometí tan
sentimiento era débil y ambiguo, no alcanzaba a cruel acción me despertaron gritos de: “¡Incendio!”
interesar al alma. Una vez más me hundí en los Las cortinas de mi cama eran una llama viva y toda
excesos y muy pronto ahogué en vino los recuerdos la casa estaba ardiendo. Con gran dificultad
de lo sucedido. pudimos escapar de la conflagración mi mujer, un
sirviente y yo. Todo quedó destruido. Mis bienes
El gato, entretanto, mejoraba poco a poco. Cierto terrenales se perdieron y desde ese momento tuve
que la órbita donde faltaba el ojo presentaba un que resignarme a la desesperanza.
horrible aspecto, pero el animal no parecía sufrir
ya. Se paseaba, como de costumbre, por la casa, No incurriré en la debilidad de establecer una
aunque, como es de imaginar, huía aterrorizado al relación de causa y efecto entre el desastre y mi
verme. Me quedaba aún bastante de mi antigua criminal acción. Pero estoy detallando una cadena
manera de ser para sentirme agraviado por la de hechos y no quiero dejar ningún eslabón
evidente antipatía de un animal que alguna vez me incompleto. Al día siguiente del incendio acudí a
había querido tanto. Pero ese sentimiento no tardó visitar las ruinas. Salvo una, las paredes se habían
en ceder paso a la irritación. Y entonces, para mi desplomado. La que quedaba en pie era un tabique
caída final e irrevocable, se presentó el espíritu de divisorio de poco espesor, situado en el centro de
la perversidad. La filosofía no tiene en cuenta a la casa, y contra el cual se apoyaba antes la
este espíritu; y, sin embargo, tan seguro estoy de cabecera de mi lecho. El enlucido había quedado a
que mi alma existe como de que la perversidad es salvo de la acción del fuego, cosa que atribuí a su
uno de los impulsos primordiales del corazón reciente aplicación. Una densa muchedumbre
humano, una de las facultades primarias habíase reunido frente a la pared y varias personas
indivisibles, uno de esos sentimientos que dirigen parecían examinar parte de la misma con gran
el carácter del hombre. ¿Quién no se ha atención y detalle. Las palabras “¡extraño!,
sorprendido a sí mismo cien veces en momentos en ¡curioso!” y otras similares excitaron mi curiosidad.
que cometía una acción tonta o malvada por la Al aproximarme vi que en la blanca superficie,
simple razón de que no debía cometerla? ¿No hay grabada como un bajorrelieve, aparecía la imagen
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de un gigantesco gato. El contorno tenía una andaba buscando. De inmediato, propuse su
nitidez verdaderamente maravillosa. Había una compra al tabernero, pero me contestó que el
soga alrededor del pescuezo del animal. animal no era suyo y que jamás lo había visto antes
ni sabía nada de él.
Al descubrir esta aparición -ya que no podía
considerarla otra cosa- me sentí dominado por el Continué acariciando al gato y, cuando me disponía
asombro y el terror. Pero la reflexión vino luego en a volver a casa, el animal pareció dispuesto a
mi ayuda. Recordé que había ahorcado al gato en acompañarme. Le permití que lo hiciera,
un jardín contiguo a la casa. Al producirse la alarma deteniéndome una y otra vez para inclinarme y
del incendio, la multitud había invadido acariciarlo. Cuando estuvo en casa, se acostumbró
inmediatamente el jardín: alguien debió de cortar a ella de inmediato y se convirtió en el gran favorito
la soga y tirar al gato en mi habitación por la de mi mujer.
ventana abierta. Sin duda, habían tratado de
despertarme en esa forma. Probablemente la caída Por mi parte, pronto sentí nacer en mí una
de las paredes comprimió a la víctima de mi antipatía hacia aquel animal. Era exactamente lo
crueldad contra el enlucido recién aplicado, cuya contrario de lo que había anticipado, pero -sin que
cal, junto con la acción de las llamas y el amoniaco pueda decir cómo ni por qué- su marcado cariño
del cadáver, produjo la imagen que acababa de ver. por mí me disgustaba y me fatigaba.
Gradualmente, el sentimiento de disgusto y fatiga
Si bien en esta forma quedó satisfecha mi razón, ya creció hasta alcanzar la amargura del odio. Evitaba
que no mi conciencia, sobre el extraño episodio, lo encontrarme con el animal; un resto de vergüenza
ocurrido impresionó profundamente mi y el recuerdo de mi crueldad de antaño me
imaginación. Durante muchos meses no pude vedaban maltratarlo. Durante algunas semanas me
librarme del fantasma del gato, y en todo ese abstuve de pegarle o de hacerlo víctima de
tiempo dominó mi espíritu un sentimiento informe cualquier violencia; pero gradualmente -muy
que se parecía, sin serlo, al remordimiento. Llegué gradualmente- llegué a mirarlo con inexpresable
al punto de lamentar la pérdida del animal y odio y a huir en silencio de su detestable presencia,
buscar, en los viles antros que habitualmente como si fuera una emanación de la peste.
frecuentaba, algún otro de la misma especie y
apariencia que pudiera ocupar su lugar. Lo que, sin duda, contribuyó a aumentar mi odio
fue descubrir, a la mañana siguiente de haberlo
Una noche en que, borracho a medias, me hallaba traído a casa, que aquel gato, igual que Plutón, era
en una taberna más que infame, reclamó mi tuerto. Esta circunstancia fue precisamente la que
atención algo negro posado sobre uno de los lo hizo más grato a mi mujer, quien, como ya dije,
enormes toneles de ginebra que constituían el poseía en alto grado esos sentimientos
principal moblaje del lugar. Durante algunos humanitarios que alguna vez habían sido mi rasgo
minutos había estado mirando dicho tonel y me distintivo y la fuente de mis placeres más simples y
sorprendió no haber advertido antes la presencia más puros.
de la mancha negra en lo alto. Me aproximé y la
toqué con la mano. Era un gato negro muy grande, El cariño del gato por mí parecía aumentar en el
tan grande como Plutón y absolutamente igual a mismo grado que mi aversión. Seguía mis pasos con
éste, salvo un detalle. Plutón no tenía el menor una pertinencia que me costaría hacer entender al
pelo blanco en el cuerpo, mientras este gato lector. Dondequiera que me sentara venía a
mostraba una vasta aunque indefinida mancha ovillarse bajo mi silla o saltaba a mis rodillas,
blanca que le cubría casi todo el pecho. prodigándome sus odiosas caricias. Si echaba a
caminar, se metía entre mis pies, amenazando con
Al sentirse acariciado se enderezó prontamente, hacerme caer, o bien clavaba sus largas y afiladas
ronroneando con fuerza, se frotó contra mi mano y uñas en mis ropas, para poder trepar hasta mi
pareció encantado de mis atenciones. Acababa, pecho. En esos momentos, aunque ansiaba
pues, de encontrar el animal que precisamente aniquilarlo de un solo golpe, me sentía paralizado
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por el recuerdo de mi primer crimen, pero sobre lo que me rodeaba y de la entera humanidad; y mi
todo -quiero confesarlo ahora mismo- por un pobre mujer, que de nada se quejaba, llegó a ser la
espantoso temor al animal. habitual y paciente víctima de los repentinos y
frecuentes arrebatos de ciega cólera a que me
Aquel temor no era precisamente miedo de un mal abandonaba.
físico y, sin embargo, me sería imposible definirlo
de otra manera. Me siento casi avergonzado de Cierto día, para cumplir una tarea doméstica, me
reconocer, sí, aún en esta celda de criminales me acompañó al sótano de la vieja casa donde nuestra
siento casi avergonzado de reconocer que el terror, pobreza nos obligaba a vivir. El gato me siguió
el espanto que aquel animal me inspiraba, era mientras bajaba la empinada escalera y estuvo a
intensificado por una de las más insensatas punto de tirarme cabeza abajo, lo cual me exasperó
quimeras que sería dado concebir. Más de una vez hasta la locura. Alzando un hacha y olvidando en mi
mi mujer me había llamado la atención sobre la rabia los pueriles temores que hasta entonces
forma de la mancha blanca de la cual ya he habían detenido mi mano, descargué un golpe que
hablado, y que constituía la única diferencia entre hubiera matado instantáneamente al animal de
el extraño animal y el que yo había matado. El haberlo alcanzado. Pero la mano de mi mujer
lector recordará que esta mancha, aunque grande, detuvo su trayectoria. Entonces, llevado por su
me había parecido al principio de forma indefinida; intervención a una rabia más que demoníaca, me
pero gradualmente, de manera tan imperceptible zafé de su abrazo y le hundí el hacha en la cabeza.
que mi razón luchó durante largo tiempo por Sin un solo quejido, cayó muerta a mis pies.
rechazarla como fantástica, la mancha fue
asumiendo un contorno de rigurosa precisión. Cumplido este espantoso asesinato, me entregué al
Representaba ahora algo que me estremezco al punto y con toda sangre fría a la tarea de ocultar el
nombrar, y por ello odiaba, temía y hubiera cadáver. Sabía que era imposible sacarlo de casa,
querido librarme del monstruo si hubiese sido tanto de día como de noche, sin correr el riesgo de
capaz de atreverme; representaba, digo, la imagen que algún vecino me observara. Diversos proyectos
de una cosa atroz, siniestra…, ¡la imagen del cruzaron mi mente. Por un momento pensé en
patíbulo! ¡Oh lúgubre y terrible máquina del horror descuartizar el cuerpo y quemar los pedazos. Luego
y del crimen, de la agonía y de la muerte! se me ocurrió cavar una tumba en el piso del
sótano. Pensé también si no convenía arrojar el
Me sentí entonces más miserable que todas las cuerpo al pozo del patio o meterlo en un cajón,
miserias humanas. ¡Pensar que una bestia, cuyo como si se tratara de una mercadería común, y
semejante había yo destruido desdeñosamente, llamar a un mozo de cordel para que lo retirara de
una bestia era capaz de producir tan insoportable casa. Pero, al fin, di con lo que me pareció el mejor
angustia en un hombre creado a imagen y expediente y decidí emparedar el cadáver en el
semejanza de Dios! ¡Ay, ni de día ni de noche pude sótano, tal como se dice que los monjes de la Edad
ya gozar de la bendición del reposo! De día, aquella Media emparedaban a sus víctimas.
criatura no me dejaba un instante solo; de noche,
despertaba hora a hora de los más horrorosos El sótano se adaptaba bien a este propósito. Sus
sueños, para sentir el ardiente aliento de la cosa en muros eran de material poco resistente y estaban
mi rostro y su terrible peso -pesadilla encarnada de recién revocados con un mortero ordinario, que la
la que no me era posible desprenderme- apoyado humedad de la atmósfera no había dejado
eternamente sobre mi corazón. endurecer. Además, en una de las paredes se veía
la saliencia de una falsa chimenea, la cual había
Bajo el agobio de tormentos semejantes, sucumbió sido rellenada y tratada de manera semejante al
en mí lo poco que me quedaba de bueno. Sólo los resto del sótano. Sin lugar a dudas, sería muy fácil
malos pensamientos disfrutaban ya de mi sacar los ladrillos en esa parte, introducir el cadáver
intimidad; los más tenebrosos, los más perversos y tapar el agujero como antes, de manera que
pensamientos. La melancolía habitual de mi humor ninguna mirada pudiese descubrir algo sospechoso.
creció hasta convertirse en aborrecimiento de todo
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No me equivocaba en mis cálculos. Fácilmente bajaron al sótano. Los seguí sin que me temblara
saqué los ladrillos con ayuda de una palanca y, un solo músculo. Mi corazón latía tranquilamente,
luego de colocar cuidadosamente el cuerpo contra como el de aquel que duerme en la inocencia. Me
la pared interna, lo mantuve en esa posición paseé de un lado al otro del sótano. Había cruzado
mientras aplicaba de nuevo la mampostería en su los brazos sobre el pecho y andaba tranquilamente
forma original. Después de procurarme argamasa, de aquí para allá. Los policías estaban
arena y cerda, preparé un enlucido que no se completamente satisfechos y se disponían a
distinguía del anterior y revoqué cuidadosamente marcharse. La alegría de mi corazón era demasiado
el nuevo enladrillado. Concluida la tarea, me sentí grande para reprimirla. Ardía en deseos de decirles,
seguro de que todo estaba bien. La pared no por lo menos, una palabra como prueba de triunfo
mostraba la menor señal de haber sido tocada. y confirmar doblemente mi inocencia.
Había barrido hasta el menor fragmento de
material suelto. Miré en torno, triunfante, y me -Caballeros -dije, por fin, cuando el grupo subía la
dije: “Aquí, por lo menos, no he trabajado en escalera-, me alegro mucho de haber disipado sus
vano”. sospechas. Les deseo felicidad y un poco más de
cortesía. Dicho sea de paso, caballeros, esta casa
Mi paso siguiente consistió en buscar a la bestia está muy bien construida… (En mi frenético deseo
causante de tanta desgracia, pues al final me había de decir alguna cosa con naturalidad, casi no me
decidido a matarla. Si en aquel momento el gato daba cuenta de mis palabras). Repito que es una
hubiera surgido ante mí, su destino habría quedado casa de excelente construcción. Estas paredes… ¿ya
sellado, pero, por lo visto, el astuto animal, se marchan ustedes, caballeros?… tienen una gran
alarmado por la violencia de mi primer acceso de solidez.
cólera, se cuidaba de aparecer mientras no
cambiara mi humor. Imposible describir o imaginar Y entonces, arrastrado por mis propias bravatas,
el profundo, el maravilloso alivio que la ausencia de golpeé fuertemente con el bastón que llevaba en la
la detestada criatura trajo a mi pecho. No se mano sobre la pared del enladrillado tras de la cual
presentó aquella noche, y así, por primera vez se hallaba el cadáver de la esposa de mi corazón.
desde su llegada a la casa, pude dormir profunda y
tranquilamente; sí, pude dormir, aun con el peso ¡Que Dios me proteja y me libre de las garras del
del crimen sobre mi alma. archidemonio! Apenas había cesado el eco de mis
golpes cuando una voz respondió desde dentro de
Pasaron el segundo y el tercer día y mi la tumba. Un quejido, sordo y entrecortado al
atormentador no volvía. Una vez más respiré como comienzo, semejante al sollozar de un niño, que
un hombre libre. ¡Aterrado, el monstruo había luego creció rápidamente hasta convertirse en un
huido de casa para siempre! ¡Ya no volvería a largo, agudo y continuo alarido, anormal, como
contemplarlo! Gozaba de una suprema felicidad, y inhumano, un aullido, un clamor de lamentación,
la culpa de mi negra acción me preocupaba muy mitad de horror, mitad de triunfo, como sólo puede
poco. Se practicaron algunas averiguaciones, a las haber brotado en el infierno de la garganta de los
que no me costó mucho responder. Incluso hubo condenados en su agonía y de los demonios
una perquisición en la casa; pero, naturalmente, no exultantes en la condenación.
se descubrió nada. Mi tranquilidad futura me
parecía asegurada. Hablar de lo que pensé en ese momento sería
locura. Presa de vértigo, fui tambaleándome hasta
Al cuarto día del asesinato, un grupo de policías se la pared opuesta. Por un instante el grupo de
presentó inesperadamente y procedió a una nueva hombres en la escalera quedó paralizado por el
y rigurosa inspección. Convencido de que mi terror. Luego, una docena de robustos brazos
escondrijo era impenetrable, no sentí la más leve atacaron la pared, que cayó de una pieza. El
inquietud. Los oficiales me pidieron que los cadáver, ya muy corrompido y manchado de sangre
acompañara en su examen. No dejaron hueco ni coagulada, apareció de pie ante los ojos de los
rincón sin revisar. Al final, por tercera o cuarta vez, espectadores. Sobre su cabeza, con la roja boca
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abierta y el único ojo como de fuego, estaba entregaba al verdugo. ¡Había emparedado al
agazapada la horrible bestia cuya astucia me había monstruo en la tumba!
inducido al asesinato y cuya voz delatadora me