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CESION DE CREDITOS
La cesión de créditos es un negocio jurídico tendiente a realizar la transferencia del crédito
a título singular. Corresponde al fenómeno llamado sucesión, que acontece cuando se
produce la sustitución (reemplazo) de un sujeto por otro, dentro de una relación jurídica que
permanece incambiada.
Se trata, pues, de una “modificación subjetiva activa”. A (cedente) que es acreedor de B
(deudor cedido) transfiere su crédito a C (cesionario); C pasa a ser acreedor de B, en lugar
de A.
La relación obligacional permanece incambiada, la modificación se da en la persona del
acreedor: a) no sólo el crédito se mantiene tal cual era, y por ende, con sus “accesorios”
(garantías).
b) sino que subsisten las excepciones que el deudor hubiera podido oponer al
cedente.
Diferencia con la cesión del contrato. En ésta el cesionario sustituye al cedente en la
totalidad de la relación obligacional (acreedor-deudor).
Diferencia con la transmisión de deudas. Un crédito puede transferirse de un sujeto a otro
con entera prescindencia de la voluntad del deudor, porque este traspaso no altera el
contenido de la prestación del obligado y, por ende, no lo perjudica en manera alguna. En
cambio, la transmisión de deudas requiere el asenso del acreedor, porque a éste no le es
indiferente la persona del obligado (tiene en cuenta sus condiciones personales de hombre
de bien, su solvencia económica).
De esto se infiere que la cesión de créditos es un negocio bilateral (considerado en cuanto al
número de partes que se requieren para su formación), en tanto que la cesión del contrato es
trilateral, puesto que no se perfecciona sin el consentimiento del cedido.
Diferencias con el pago con subrogación. La subrogación requiere un pago y este
elemento se encuentra ausente en la cesión (que es un contrato). La doctrina señala por otra
parte, que la subrogación se produce solo por la suma que el subrogado pagó realmente (art.
1473), mientras que en la cesión el crédito se ejercita por la totalidad de su monto (valor
nominal), independientemente de la suma que halla desembolsado el cesionario.
Diferencias con la novación. En ésta se produce la extinción de la obligación originaria y
su sustitución por una nueva.
En la cesión se puede observar la existencia de una causa genérica (constante) y de una
causa variable (contrato en el cual se origina).
Ambito del contrato – Se refiere a la cesión del crédito o derecho personal.
En cuanto a las modalidades, puede tratarse de un crédito simple o bajo condición,
suspensiva o resolutoria. Asimismo se concibe la cesión de un crédito futuro.
También es posible la cesión de un crédito que forma parte de una relación jurídica bilateral
(ejemplo un contrato bilateral) pero, como la cesión solo comprende el lado activo de una
relación jurídica singular (crédito – deuda), resulta insuficiente para conferir al cesionario
la calidad de parte en el contrato. Por consiguiente, en la práctica se recurrirá a la cesión del
contrato, que tiene un contenido más amplio, al operar en la sustitución de un sujeto por
otro en la relación jurídica total, con lo cual el cesionario obtendrá el derecho (potestativo)
de reclamar la resolución del contrato en caso de incumplimiento de su contraparte, derecho
que la simple cesión de créditos no le confiere.
Hay créditos incedibles por su naturaleza estrictamente personal, como los que se refieren a
las relaciones de familia (ej. Art. 124).
En otros casos la incedibilidad proviene del mandato del legislador, que consagra leyes de
carácter social (ej. Ley 10.004, sobre accidentes de trabajo, ver art.19).
El propio Código Civil contiene disposiciones de ese tenor, ver art. 1766, incisos 2ª y 3ª.
Existen determinados créditos cuya cesión no se rige por las disposiciones del Código
Civil, sino por el Código de Comercio o por leyes especiales: se trata de las letras, pagarés
a la orden, vales al portador (art.1766, inc1ª) para los cuales están previstas formas más
rápidas y simples de transmisión (prescindiendo de la notificación al deudor).
En los vales al portador el crédito se transfiere con el solo pasaje (de mano en mano) del
título o documento, de un sujeto a otro; en los vales a la orden (“pagaré a x a su orden”),
por el simple endoso o constancia extendida de acuerdo con el art. 822 del Código de
Comercio.
Algunas leyes que reglamentan contratos civiles, consagran también el endoso como medio
de facilitar la circulación del crédito. Así sucede en la prenda agraria (art.18 de la ley del
21/3/1918) y en la PEIP (art. 35 ley 8733).
La cesión de crédito hipotecario debe inscribirse en el registro (art.17 nª20 de la ley 16871).
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Sobre la cesión del pacto de retroventa: Gamarra, T.3 vol.2 paginas 215-16.
Perfeccionamiento. 1 La cesión se perfecciona con el acuerdo de voluntades entre cedente
y cesionario.
2 El crédito se transfiere con la notificación de la cesión o la
aceptación del deudor.
Eficacia. Son partes en el contrato de cesión el cedente y el cesionario; todos los demás
(incluyendo el deudor cedido) son terceros.
Ahora bien:
1. Si bien el deudor es un tercero en la cesión de créditos (y, por ende, su voluntad no se
requiere para perfeccionar el contrato de cesión y es inidónea, por otra parte, para
impedir la transferencia del crédito);
2. Es parte (sujeto pasivo) en la relación jurídica obligacional preexistente sobre la cual
incide la cesión. Por lo que no es cualquier tercero, y se toma en cuenta su voluntad, si
bien con un alcance limitado:
a) Puede adelantarse a aceptar la cesión, antes de estar notificado (art.1758); esta
aceptación equivale (en cuanto al efecto principal o típico) a la notificación; produce, en
consecuencia, la transferencia de crédito;
b) Si no acepta la cesión “puede oponer al cesionario todas las excepciones que habría
podido oponer al cedente” (art.1760); si la acepta, queda en condiciones de deducir
únicamente las excepciones que resulten de la misma naturaleza del crédito (art.1759).
Eficacia entre las partes.
La cesión comienza a producir efectos entre las partes desde el momento de su
perfeccionamiento, esto es, a partir del acuerdo de voluntades entre cedente y cesionario.
Para poder lograr la calidad de acreedor (del cedido) el cesionario debe practicar la
notificación al deudor (art.1758). Y esta notificación tiene que hacerla con exhibición del
título “que llevara anotado el traspaso del derecho con la designación del cesionario y bajo
la firma del cedente” (art.1757).
El cedente tiene una obligación de carácter negativo, se obliga a no disponer del crédito
cedido e incurre en responsabilidad, de acuerdo con los principios generales, en caso de
incumplimiento.
Finalmente, el cedente responde de la existencia y legitimidad del crédito (art.1762).
En cuanto al cesionario, el contrato de cesión (causa genérica) por si mismo no le impone
ninguna obligación; las obligaciones del cesionario dependen del contrato que motiva la
cesión (causa variable). Así, por ejemplo, cuando se trata de una compraventa, el cesionario
está obligado a pagar el precio.
Eficacia respecto de terceros.
A) el deudor – art .1758- En realidad, cualquiera de los dos actos (notificación o
aceptación) es suficiente, por si solo, para producir la transferencia del crédito.
Por la interpretation abrogans puede llegarse a “demostrar que una norma de ley
aparentemente en vigor, debe ser considerada en sustancia como abolida por el
legislador mismo”.
Ver arts. 1543, 1760, 1578 inc. 2º, 768.
La transferencia del derecho de crédito no se inscribe en registro alguno.
Notificación y aceptación son relevantes en un doble aspecto: en cuanto a la
transferencia del crédito y a la oposición de excepciones. En realidad, respecto de las
excepciones tiene relevancia únicamente la aceptación y no la notificación, pero cuando
el deudor, que ha sido notificado, no hace conocer su negativa dentro de 3 días, se
supone que acepta la cesión (art. 1759).
La notificación puede ser hecha “ en cualquier forma” (Cestau, tradición pagína 237).
La notificación cumple una función preceptiva, en cuanto impone un comportamiento
futuro al destinatario de la misma, claramente delineado en el inciso 2 del art. 1758:
“Liga al deudor con el nuevo acreedor y le impide que pague lícitamente a otra
persona”.
En cuanto al sujeto encargado de practicar la notificación, de acuerdo con el art. 1757
inc. 1º, parece que es el cesionario. Pero, puesto que nada lo impide también resulta
válida una notificación que realice el cedente.
Respecto a la aceptación debe exigirse (según Gamarra) un acto auténtico y al igual que
la notificación, fecha cierta, porque ambos actos marcan en el tiempo el momento en
que se produce el traspaso del crédito.
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Excepciones
En el código uruguayo la aceptación tiene un alcance más amplio todavía; el deudor no
solo pierde la compensación, sino también las demás excepciones “personales” arts.
1759 y 1760.
Excepciones:
1) REALES = son las que provienen de la relación particular sobre la que se funda el
crédito, referentes a sus condiciones constitutivas y por ende oponibles a cualquiera
que se base sobre aquella determinada relación (por ejemplo, nulidad, resolución,
etc). Los modos de extinción de la obligación principal, por ej. pago o novación,
son asimismo excepciones reales.
2) PERSONALES = son aquellas que benefician al deudor en virtud de un principio
especialmente consagrado en su favor, como sucede en la cesión de bienes, el
beneficio de competencia, el plazo de gracia.
En el sistema del código la compensación se considera una excepción personal, que el
deudor no puede esgrimir contra el cesionario cuando aceptó la cesión; en cambio, la
nulidad del crédito, que es una excepción real, puede oponerla siempre (aunque haya
aceptado).
El art. 1505 se aparta de los principios generales y resuelve:
a) si el deudor acepta pura y simplemente la cesión, no puede oponer al cesionario la
compensación que hubiera podido oponer al cedente;
b) si la cesión no ha sido aceptada, conserva la excepción de compensación, que tenía
contra el cedente, y puede oponerla al cesionario.
En la primera hipótesis (letra a) se extinguen las garantías del crédito prestadas por
terceros (art. 1514); esto es, se deroga parcialmente el principio del art. 1761. Lo cual
es lógico porque el fiador o el tercero, que dio en prenda o constituyó hipoteca (para
asegurar una deuda ajena) no pueden verse perjudicados por la conducta de ese deudor
que, pudiendo extinguir el crédito (por compensación) lo deja subsistir.
B) Efectos de la cesión respecto de los demás terceros.
Hasta tanto no se transmita el crédito, este se encuentra en el patrimonio del cedente, y
por consiguiente:
1. pueden embargarlo los acreedores de éste;
2. el cedente está en condiciones de disponer del crédito en beneficio de un tercero
(segundo cesionario, acreedor prendario). Cuando el acreedor (cedente) tiene varias
copias del crédito está en condiciones de cederlo o darlo en prenda.
Este conflicto de derechos se resuelve a favor de aquel que primero notifique la cesión
al deudor, sin perjuicio de la responsabilidad en que incurre el cedente.
GARANTIA DE LA EXISTENCIA Y LEGITIMIDAD DEL CREDITO Y POR
LA SOLVENCIA DEL DEUDOR.
1. Garantía de derecho: el cedente responde por la existencia y legitimidad del crédito
que transfiere.
2. Garantía de hecho o convencional: se requiere pacto expreso para que el cedente
responda también de la solvencia del deudor (art 1762).
En este caso la garantía se refiere a la solvencia actual (esto es, al tiempo del
contrato de cesión), pero no a la futura (esto es, época del vencimiento o
exigibilidad de la deuda), a menos que se hubiera pactado expresamente (art. 1763).
3. Efectos de la garantía: el cedente (de buena fe) debe restituir el precio recibido y
abonar los gastos del contrato; en caso de mala fe está obligado a indemnizar todos
los gastos y daños y perjuicios, y responde, además, de la solvencia del deudor (art.
1762 inc 2 y 3).
Si el contrato nada dice, rige la garantía de la existencia y legitimidad del crédito
(garantía llamada de derecho). Para que la garantía se extienda a la solvencia del
deudor se requiere pacto expreso (garantía llamada de hecho). En ambos casos los
efectos de la garantía se reducen a restituir el precio y a abonar los gastos del
contrato, excepto cuando haya mala fe de parte del cedente, en cuya situación
deberá responder por todos los daños y perjuicios que hubiera causado al
cesionario.
En la cesión de crédito el cedente asegura –por imperativo legal- que es titular del
crédito que transfiere y que éste existe; se trata de dos presupuesto necesarios para
que el cesionario pueda adquirir ese derecho. Cuando el crédito es inexistente o se
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encuentra en el patrimonio de un tercero (crédito ajeno), el traspaso al cesionario no
se verifica; en tal evento el cedente responde, independientemente de que haya o no
culpa de su parte (debe restituir el precio recibido y paga al cesionario los gastos del
contrato).