Ciudadanía y Clase Social
Ciudadanía y Clase Social
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TOM BOTTOMORE [Link] Y T. BOTTOMORE, Ciudadanía y Clase Social. Madrid: Alianza Editorial,
forma de relacionar sistemáticamente las cuestiones del bienestar 1992(1950).
con el conjunto de la estructura social en sus ensayos sobre el ca
pitalismo del bienestar, el sociálismo y la economía mixta. Su
obra presenta para mí tres aspectos tan singulares como admira
bles. En primer lugar está la claridad y la elegancia de su exposi
ción (una rara cualidad entre científicos sociales); en segundo lu PRIMERA PARTE
gar, la precisión y la carga crítica de sus análisis de las principales
corrientes y cuestiones relacionadas con la formación política; y
en tercer. lugar, su moderada aunque manifiesta esperanza en las
posibilidades de conquistar una mayor justicia social.
El propio Marshall, en una memoria de su carrera aparecida
en ellnternational Social Science Journal (voL xxv, núms. 1-2, CIUDADANÍA
Tom Bottomore
Agosto de 1991
12
-,
15
T. H. MARSHALL ________ CIUDADANfA y CLASE SOCIAL
No defenderé lo adecuado de este tema para la ocasión recla trañar la naturaleza y contenido de los problemas que debe
mando para Marshall el título de sociólogo, puesto que, una vez afrontar la política y evaluar la relativa eficacia de los medios al
abandonados sus iniciales devaneos con la metafísica, la ética y ternativos para el logro de unos fines determinados. Marshall
la psicología, dedicó toda su vida a desarrollar la economía como comprendió que, aún considerándolos problemas económicos,
ciencia independiente y a perfeccionar sus propios métodos de como lo haría cualquiera, la ciencia económica por sí sola no
análisis e investigación. Para ello eligió deliberadamente un ca podia prestar estos dos servicios, porque implican la considera
mino muy distinto al de Adam Smith y John Stuart MilI, y fue ción de fuerzas sociales tan inmunes a la vara de medir del eco
aquí, en Cambridge, donde manifestó el espíritu que había guia nomista como la pelota de croquet a los golpes que Alicia trata
do su elección con motivo de su conferencia inaugural de 1885. ba de dar en vano con la cabeza de su flamenco. Quizás por este
Al hablar de la creencia de Comte en una ciencia social unifica motivo, Marshallllegó a sentir en ciertos momentos una injusti
da, Marshall decía: «No cabe duda de que si tal cosa existiera, la ficada decepción por sus logros, e incluso confesó su arrepenti
economía estada encantada de refugiarse bajo sus alas, pero ni miento por haber preferido la economía a la psicología, una
existe ni hay signos de que llegue a existir. Y como de nada sirve ciencia que le habría acercado mucho más al pulso de la vida so
esperarla ociosamente tendremos que hacer lo posible con los re: cial y le habría facilitado una comprensión más profunda de las
cursos disponibles en la actualidad»2. Él defendió la autonomía aspiraciones humanas.
y la superioridad del método económico, superioridad debida Podría citar numerosos pasajes en los que nuestro autor se ve
principalmente al empleo del dinero como vara de medir, que impulsado a comentar esos factores esquivos, de cuya importan
«es hasta tal punto la mejor medición de los motivos que ningu cia estaba firmemente convencido, pero prefiero centrarme en
na otra podría competir con ella»3. un ensayo cuyo tema se aproxima al que yo mismo he elegido
Marshall fue, como es sabido, un idealista, tanto que, según para mis conferencias. Se trata de una comunicación que en
Keynes, «estaba demasiado preocupado por hacer el bien»4. A 1873 presentó en el Reform Club de Cambridge sobre El futuro
este respecto, lo último que yo haría es reclamarle de sociólogo, de la clase obrera, reeditado en el volumen conmemorativo por el
porque si es cierto que algunos profesionales de la sociología han profesor Pigou. Existen algunas referencias textuales entre las
sucumbido a la tentación, generalmente en detrimento de sus dos ediciones que, a mi parecer, deben atribuirse a correcciones
logros intelectuales, me disgusta distinguir al economista del so efectuadas por el propio Marshall después de editar la versión
ciólogo diciendo que el uno se rige por la cabeza y el otro se deja original en formato de opúscul0 5• El profesor Phelps Brown me
arrastrar por el corazón. Cuando el sociólogo -o el economista recordó este ensayo, que él mismo había utilizado en su confe
es honrado sabe que la elección de los fines o los ideales cae fue rencia inaugural del pasado noviembré, y que se adapta tam
ra del campo de la ciencia y dentro de la filosofía social. Pero el bién a mi propósito de hoy, porque MarshalL al examinar allí
idealismo despertó en Marshall un ferviente anhelo de poner la una faceta del problema de la igualdad social desde el punto de
ciencia econóinica al servicio de la política utilizándola -como vista del coste económico, llega a la frontera misma de la socio
puede utilizarse con toda legitimidad una ciencia- para desen logía, la traspasa y hace una breve incursión al otro lado. Podría
mos interpretar su acto como un reto a la sociología para que le
2 A. C. Pigou (ed.), Memoriais 01Alfred Marshall, p. 164.
3 Ibíd., p. 158.
5 Edición privada de Thomas Toru. Las referencias de las páginas siguen esta edición.
• lbld., p. 37. 6 Publicado con el título «Prospects of Labouf>', en Economica. febrero 1919.
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I.H~.MA_R~S~Ht\L""L_ _ _ _ _ __
CIUDADANíA Y CLASE SO~IAL_
enviara un emisario hasta esa frontera y le siguiera en la tarea de Marshall comprendió que podrían acusarle de adoptar las
convertir la tierra de nadie en un espacio común. Por mi parte, ideas de los socialistas, cuyas obras, como él mismo dijo, había
he tenido la presunción de responder al reto iniciando un viaje, estudiado durante ese periodo de su vida con grandes esperanzas
en tanto que historiador y sociólogo, hacia un punto de la fron y mayor desilusión, porque afirmaba: «El panorama que resulta
tera económica de ese mismo tema general: el problema de la recuerda en ciertos aspectos el que nos han mostrado los socialis
igualdad social. tas, ese noble grupo de entusiastas poco formados que atribuye a
En su comunicación de Cambridge, Marshall se preguntaba todos los hombres una capacidad ilimitada para las virtudes al
si «tiene algún fundamento válido la opinión de que hay ciertos truistas que sólo ellos conservan en sus corazones»!O. Él respon
límites que la mejora de las condiciones de la clase trabajadora día que su sistema se diferenciaba fundamentalmente del socia
no puede traspasar». «La pregunta ~decía- no es si todos los lismo en que conservaba lo esencial del mercado libre, aunque,
hombres llegarán finalmente a ser iguales, que ciertamente no para realizar sus ideales, sostenía que el Estado debía imponer de
serán, sino si el progreso avanza constante, aunque lentamente, alguna forma su capacidad coercitiva, por ejemplo, obligando a
hasta que, al menos por su trabajo, todo hombre sea un caballe los niños a asistir a la escuela, porque los que no han recibido
ro. Yo sostengo que sí avanza, y que esto último ocurrirá.,l Basa educación no pueden apreciar, y por tanto no pueden elegir li
ba su fe en el convencimiento de que lo característico de la clase bremente, las cosas buenas que distinguen la vida de los caballe
trabajadora eran las labores pesadas y excesivas cuyo volumen ros de la vida de la clase trabajadora. «Se trata de obligarlos y
podía reducirse considerablemente. Mirando a su alrededor en ayudarlos a subir el primer peldaño; de ayudarlos, si ellos quie
contró pruebas de que los artesanos cualificados, cuyo trabajo ren, a subir muchos más."Jl Nótese que sólo se les obliga en el
no carecía por completo de futuro o interés, se acercaban ya a la primer peldaño. La libre elección se produce en cuanto han ad
posición que él anticipaba como el último logro, porque, decía, quirido la capacidad de elegir.
«están aprendiendo a valorar más la educación y el tiempo libre La comunicación de Marshall se elaboró a partir de una hi
que el simple aumento de salarios y comodidades materiales», y pótesis sociológica y un cálculo económico. El cálculo le propor
«desarrollan constantemente un sentido de la independencia cionaba la respuesta a su pregunta inicial, porque demostraba
y del respecto viril hacia sí mismos y, con ello, una deferencia que cabía esperar tanto de los recursos como de la productividad
cortés por los demás; aceptan cada vez más los deberes públicos mundiales una provisión suficiente de bases materiales para con
y privados del ciudadano; y perciben mejor la verdad de que son vertir a todo hombre en un caballero. En otras palabras, garanti
hombres y no máquinas de producir. Se convierten en caballe zaba el coste de la educación universal y de la eliminación del
roS»8. Cuando el avance técnico haya reducido el trabajo pesado trabajo pesado y excesivo. No existían límites insalvables para la
a un mínimo, y ese mínimo se haya repartido en pequeñas can mejora de la clase trabajadora, al menos desde este lado del pun
tidades entre todos, «puesto que la clase trabajadora está forma to en que Marshall establecía la meta. Para elaborar las cifras, se
da por hombres que realizan el trabajo excesivo, habrá quedado
abolida,,9. lO lbíd., p. 9. La versión revisada de este pasaje es significativamente distinta. Dice
así: «El panorama resulcante se parecerá en muchos aspectos al que nos hicieron ver al
gunos socialistas, que atribulan a todos los hombres ..... etc. La condena no es tan ge
7 The foture ofthe Wérkíng Classes, pp. 3, 4. nérica, Marshall no habla ya de «Socialistas» en general y con "S» mayúscula. en
8 lbid.• p. 6. tiempo pasado. Memoríals, p. 109.
9 lbed., p. 16. Ibid., p. 15.
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T. H. MARSHAL==L_ __ CIUDADANíA Y CLASE SOCIAL
sirvió de las técnicas comunes del economista, aunque hay que una comunidad -yo diría, a la ciudadanía- que no entra en con
admitir que las aplicaba a un problema que suponía un alto gra tradicción con las desigualdades que distinguen los niveles eco
do de especulación. nómicos de la sociedad. En otras palabras, la desigualdad del sis
Pero como la hipótesis sociológica no aflora por completo a tema de clases sería aceptable siempre que se reconociera la
la superficie, tendremos que ahondar un poco para descubrir su igualdad de ciudadanía. Marshall no identificaba la vida del ca
forma definitiva. Aunque lo esencial se halla en los pasajes cita ballero con el estatus de ciudadano; para hacerlo habría tenido
dos, Marshall nos proporciona otra clave al sugerir que cuando que expresar su ideal en función de los derechos legales que co
decimos que un hombre pertenece a la clase trabajadora «pensa rresponden a todas las personas. Esto, a su vez, depositaría la res
mos más en el efecto que el trabajo produce en él que en el efec ponsabilidad de garantizarlos en los hombros del Estado, lo que,
to que él produce en su trabajo>P. No es, desde luego, la defi poco a poco, acabaría por traducirse en una interferencia estatal
nición que esperaríamos de un economista, ni, en efecto, sería que él habría deplorado. Cuando Marshall se refería a la ciu
adecuado considerarla siquiera una definición o someterla a un dadanía como un valor que el artesano cualificado aprendía a
examen crítico y detallado. La frase int~nta captar la imagina apreciar en el curso de su conversión en caballero, no se refería a
ción y señalar la dirección general de su pensamiento, que se ale sus derechos, sino a sus obligaciones. Para él, se trataba de un es
jaba de un juicio cuantitativo de los niveles de vida en función tilo de vida que se cultiva dentro de la persona, que no se le pre
del consumo de bienes y el disfrute de servicios para aproximar senta desde fuera. No reconocía más derecho definitivo que la
se a una valoración cualitativa de la vida en su conjunto, según educación de los niños, y sólo en este caso aprobaba el empleo
elementos fundamentales para la civilización o la. cultura. Acep del poder coercitivo del Estado para lograr su objetivo. Más no
taba como justo y apropiado un amplio margen de desigualdad podía avanzar sin poner en peligro su propio criterio para distin
cuantitativa o económica, pero condenaba la desigualdad cualita guir de algún modo su sistema del socialismo, es decir, la defen
tiva o diferencia entre el hombre que era "al menos por su traba sa de la libertad del mercado competitivo.
jo, un caballero,) y el hombre que no 10 era. Creo que, sin violen Aun así, su hipótesis sociológica está hoy tan cerca del núcleo
tar el contenido de sus palabras, podríamos sustituir el término de nuestro problema como hace setenta y cinco años; de hecho,
«caballero» por el adjetivo «civilizado», porque es evidente que lo está mucho más. La igualdad humana básica de pertenencia a
tomaba como modelo de vida civilizada aquellas condiciones una comunidad, a la que -reitero- Marshall hizo referencia, se
que su generación consideraba apropiadas para un caballero. Po ha enriquecido con nueva sustancia y se ha revestido de un for
dríamos añadir que cuando todos reclaman el disfrute de esas midable cuerpo de derechos. En efecto, ha avanzado mucho más
condiciones, están pidiendo que se les admita a compartir la he de lo que él preveía, e incluso deseaba, y se ha identificado clara
rencia social, 10 que, a su vez, significa exigir un puesto como mente con el estatus de la ciudadanía. Ha llegado, pues, el mo
miembros de pleno derecho de la sociedad, es decir, como ciu mento de examinar su hipótesis y plantear de nuevo sus pregun
dadanos. tas, para comprobar si las respuestas siguen siendo las mismas.
Tal es, a mi parecer, la hipótesis sociológica latente en el en ¿Sigue siendo cierto que la igualdad básica, enriquecida en
sayo de Marshall, donde se postula la existencia de una igualdad sustancial y expresada en los derechos formales de la ciudadanía,
humana básica asociada al concepto de la pertenencia plena a es compatible con las desigualdades de clase? Mi respuesta es
que la sociedad actual acepta aún esa compatibilidad, hasta el
12 lbíd., p. 5. punto de que la propia ciudadanía se ha convertido, en ciertos
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aspectos, en el arquitecto de una desigualdad social legitimada. miento y religión, derecho a la propiedad y a establecer contratos 1
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¿Sigue siendo cierto que se puede obtener y conservar esa igual válidos y derecho a la justicia. Este último es de índole distinta a
dad básica sin invadir la libertad del mercado competitivo? Ob los restantes, porque se trata de! derecho a defender y hacer valer
viamente, no. El sistema moderno es francamente un sistema so e! conjunto de los derechos de una persona en igualdad con
cialista, y ninguno de sus autores estaría ansioso, como lo estaba demás, mediante los debidos procedimientos legales. Esto nos
Marshall, de distinguirlo del socialismo. Pero no es menos cierto enseña que las instituciones directamente relacionadas con los
que el mercado funciona aún, a pesar de ciertas limitaciones. Se derechos civiles son los tribunales de justicia. Por elemento polí
plantea aquí otro posible conflicto de principios que requiere tico entiendo el derecho a participar en el ejercicio del poder po
una indagación. Y, en tercer lugar, ¿qué efectos tiene el rotundo lítico como miembro de un cuerpo investido de autoridad política,
cambio de énfasis de las obligaciones a los derechos? ¿Se trata de o como elector de sus miembros. Las instituciones correspondien
un aspecto inevitable -inevitable e irreversible- de la ciudadanía tes son el parlamento y las juntas del gobierno local. El elemen
moderna? Finalmente, me gustaría replantear la pregunta to social abarca todo el espectro, desde el derecho a la seguridad
de Marshall desde otra perspectiva. Cuando se preguntaba si y a un mínimo bienestar económico al de compartir plenamente
existían límites que la mejora de la clase trabajadora no podía la herencia social y vivir la vida de un ser civilizado conforme a
traspasar, estaba pensando en los límites que imponen los recur los estándares predominantes en la sociedad. Las instituciones
sos naturales y la productividad. Por mi parte, preguntaré si hay directamente relacionadas son, en este caso, e! sistema educativo
límites que la tendencia actual a la igualdad social no puede tras y los servicios sociales 13 .
pasar, o es poco probable que traspase, pensando, no en el coste En otros tiempos fueron tres hilos de la misma hebra. Los de
económico (dejo esa cuestión vital al juicio de los economistas), rechos se entremezclaban porque las instituciones se amalgama-
sino en los límites inherentes a los principios que la inspiran. palabras de Maitland: «Cuanto más retrocedemos en la
Pero la tendencia actual hacia la igualdad social es, a mi parecer, historia, más difícil resulta establecer unas líneas estrictas de de
la última fase de una evolución de la ciudadanía que ha conoci marcación entre las funciones estatales: la misma institución es
do un ptogreso ininterrumpido desde hace doscientos cincuenta una asamblea legislativa, un consejo de ministros y un tribunal
años. En consecuencia, lo primero será preparar el terreno para [...]. AJ pasar de lo antiguo a lo moderno, en todas partes encon
abordar los problemas actuales excavando un momento en el tramos lo que la filosofía predominante llama diferenciación,,14.
subsuelo de! pasado histórico. Maitland se refiere aquí a la fusión de las instituciones y los de
rechos políticos y civiles. Pero los derechos sociales de una perso
na formaban parte de la misma amalgama, y dependían del esta
2. El desarrollo de la ciutladania hasta finales del siglo XIX tus que también determinaba qué tipo de justicia disfrutaba y
dónde podía encontrarla, y el modo de participar en la adminis
A riesgo de parecer un sociólogo típico, comenzaré proponiendo tración de los asuntos de la comunidad a la que pertenecía. Sin
una división de la ciudadanía en tres partes, pero e! análisis no lo
impone, en este caso, la lógica, sino la historia. Llamaré a cada
13 Con esta terminología, lo que los economistas llaman a veces la «renta de los de
una de estas tres partes o elementos, civil, política y social. El rechos civiles» debería llamarse «renta de los derechos sociales». Cf. H. Dalton, Sorne
elemento civil se compone de los derechos necesarios para la li Aspects ofthe Inequality oflncornes in Modero Cornrnunities, 3: parte, caps. 3 y 4.
bertad individual: libertad de la persona, de expresión, de pensa 14 F. Maltland, Constitutional History 01England, p. 105.
22 23
f
¡
[Link].
embargo, no se trataba de un estatus de ciudadanía en el sentido guió su camino, corriendo a su propio ritmo yen la dirección de
moderno. El estatus de la sociedad feudal era el sello de clase y la sus principios característicos. Poco tiempo después se desperdi
medida de la desigualdad. No existía un conjunto unifurme de garon a lo largo del trayecto, y sólo en este siglo, aunque debería
derechos y obligaciones para todos -nobles y plebeyos, libres y decir sólo en los últimos meses, los tres corredores marcharon a
siervos-, en virtud de su pertenencia a la sociedad. En ese senti la par.
do, no se disponía de un principio de igualdad de En segundo lugar, las instituciones nacionales y especializadas
nos para contrarrestar el principio de desigualdad de las clases. no podían implicarse del mismo modo en la vida de los grupos
Por otra parte, en las ciudades medievales se podían encontrar sociales a los que servían como aquellas que eran locales y de ca
ejemplos de ciudadanía auténtica e igual, pero mientras que sus rácter general. La distancia del parlamento dependía del tamaño
deberes y obligaciones característicos eran estrictamente locales, de su distrito electoral; la de los tribunales, de los tecnicismos de
la ciudadanía cuya historia quisiera trazar aquí es nacional por sus leyes y procedimientos, que obligaban al ciudadano a contra
definición. tar expertos en leyes para que los asesorasen sobre la naturaleza
La evolución de la ciudadanía implicó un doble proceso de de sus derechos, y les ayudaran a obtenerlos. Muchas veces se ha
fusión y separación. La fusión fue geográfica; la separación, fun señalado que, en la Edad Media, la participación en los asuntos
cional. El primer paso importante data del siglo XII, cuando la públicos no era tanto un derecho como una obligación. Los
justicia real adquirió el poder efectivo de definir y defender los hombres se sometían al tribunal apropiado a su clase y a su ve
derechos civiles del individuo -los correspondientes a la época cindario. El tribunal les pertenecía a ellos, y ellos pertenecían al
basándose no en las costumbres locales, sino en el derecho co tribunal, y tenían acceso a él porque él los necesitaba y porque
mún del país. Los tribunales eran instituciones de carácter na ellos conocían sus asuntos. Pero el resultado del doble proceso
cional, pero especializadas. Después llegaría el parlamento, con de fusión y separación fue que la maquinaria que daba acceso a
centrando en sí los poderes políticos del gobierno de la nación y las instituciones de las que dependían los ciudadanos tuvo que
desprendiéndose de todo, salvo de un pequeño resto de funcio configurarse de nuevo. En el caso de los derechos políticos, se
nes judiciales que antes pertenecían a la curia regis, esa «especie trata de la conocida historia del sufragio y las cualificaciones
de protoplasma constitucional a partir del cual evolucionarían para ser miembro del parlamento. En el de los derechos civiles,
con el tiempo los distintos consejos de la corona, las cámaras la cuestión depende de la jurisdicción de cada tribunal, de los
parlamentarias y los tribunales de justicia»15. Finalmente, el cam privilegios de la profesión legal y, sobre todo, de la posibilidad de
bio económico destruyó poco a poco los derechos sociales arrai pagar los costes del litigio. En el caso de los derechos sociales, lo
gados en la pertenencia a la comunidad de la aldea, la ciudad y que encontramos en el centro de la escena es la Law of Settle
el gremio, hasta que sólo quedó la Poor Law, de nuevo una insti ment and Removal y las distintas formas de comprobar los re
tución especializada que adquirió un fundamento nacional, aun cursos. Todo este aparato se combina para decidir no sólo qué de
cuando continuase bajo administración local. rechos se reconocían en principio, sino también hasta qué punto
Todo lo anterior tuvo dos consecuencias • podían disfrutarse en la práctica los derechos reconocidos.
mer lugar, cuando se separaron las instituciones de Cuando se separaron, los tres elementos de la ciudadanía rom
pendían los tres elementos de la ciudadanía, cada uno de ellos si pieron, por así decirlo, toda relación. Tan completo fue el
cio que, sin violentar demasiado la precisión histórica, podemos
15 A. F. Pollard. Evolution ofParliament, p. 25. asignar el periodo formativo de cada uno a un siglo distinto
24 25
CIUDADANÍA Y CLASE SOCIAL
16La excepción más importante es el derecho a la huelga, pero aún no se daban por IB Caso de la ciudad de Londres, 161 O. Véase E. F. Heckscher, Mercantilism, vol. 1,
completo las condiciones que harían este derecho vital para el trabajador y aceptable pp. 269-325, donde se cuentan los pormenores de la historia.
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en el sentido de un estilo de vida aceptada por todos, sus defen la libertad, y en la Inglaterra del siglo XVII todos los hombres ¡
sas comenzaron a tambalearse con rapidez, antes incluso de los eran libres. El estatus de siervo, o de villano por nacimiento, se
ataques de un derecho común que ya en 1614 expresaba su abo conservó como un anacronismo evidente en la época de la reina
minación por «todos los monopolios que prohiban el trabajo en Isabel, pero desapareció poco más tarde. El profesor Tawney ha
cualquier negocio legah}20. El otro obstáculo fue la ley escrita, y descrito este cambio del trabajo servil al trabajo libre como «un
los jueces también golpearon con acierto a este poderoso oponen hito en la evolución política y económica de la sociedad», y tam
te. En 1756 lord Mansfield consideraba el Statute of Anificers bién como «el triunfo final del derecho común» en lugares que
isabelino como una ley penal que recortaba el derecho natural y se habían visto privados de él durante cuatrocientos años. En
contravenía el derecho común del reino, y añadía: «Si juzgamos
consecuencia, el campesino inglés «es miembro de una sociedad
por la experiencia, veremos que la política en la que se basaba la
en la que, nominalmente al menos, existe una misma ley para
todos»23. La libertad que habían conquistado sus antepasados
leyes ya discutible»21.
A comienzos del siglo XX este principio de libertad económi trasladándose a las ciudades libres se había convertido en liber
ca individual se aceptaba ya como un axioma. Es probable que tad suya por derecho. En las ciudades los términos «libertad» y
conozcan ustedes el pasaje que Webb cita de un informe del Se «ciudadanía» eran intercambiables. Cuando la libertad se hizo
universal, la ciúdadanía pasó de institución local a institución
lect Committee de 1811, donde se dice:
nacional.
No se puede producir ninguna interferencia de la Legislatura en la La historia de los derechos políticos difiere tanto por su ca
libertad de comercio o en la absoluta libertad del individuo para rácter como por su cronología. Ya he dicho que el periodo de
disponer de su tiempo y su trabajo de la forma que considere más formación data de principios del siglo XIX, cuando los derechos
adecuada a su propio interés, sin que se transgredan los principios civiles vinculados al estatus de libertad habían ganado ya la sus
generales de primordial importancia para la prosperidad y la dicha tancia suficiente para hablar de un estatus general de ciudadanía.
de la comunidad22 • Al principio, no consistió en crear nuevos derechos para enri
quecer un estatus del que ya disfrutaban todos, sino en garanti
Poco después se abolieron las leyes isabelinas, en tardío recono
zar los antiguos derechos a nuevos sectores de la población. Du
cimiento de una revolución que ya había tenido lugar.
rante el siglo XVIII los derechos políticos eran defectuosos, no en
La historia de los derechos civiles en su periodo formativo se
el contenido, sino en la distribución; es decir, defectuosos cuan
caracteriza por la inclusión gradual de nuevos derechos en un es
do se juzgan según el modelo de la ciudadanía democrática. La
tatus ya existente que se consideraba propio de todos los miem
Ley de 1832 hizo poco, en sentido meramente cuantitativo, por
bros adultos de la comunidad, aunque habría que decir de los
corregir ese defecto. Después de su aprobación, el número de
miembros varones, ya que el estatus de la mujer, al menos de la
votantes aún no superaba la quinta parte de la población mascu
casada, era especial en muchos aspectos. La índole democrática,
lina adulta. El sufragio seguía siendo un monopolio de grupo,
cuando menos universal, del estatus surgió de un modo natural
pero había dado los primeros pasos para hacerse compatible con
por el simple hecho de que era fundamentalmente el estatus de
las ideas del capitalismo decimonónico convirtiéndose en lo que
podríamos calificar, de un modo bastante verosímil, de mono
10 Heckscher, Mercantilism, vol. l, p. 283.
11 Ibid., p. 316.
23 R. H. Tawney, The Agrarian Problem in the Sixteenth Century (1916). pp. 43-44.
22 Sidney y Beatrice Webb, History ofTrade Unionism (1920). p. 60.
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T. H. MARSHALL
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polio abierto, y no cerrado. Un monopolio cerrado de grupo es personal. He dicho «todos los hombres» deliberadamente por
aquel al que nadie accede por su propio esfuerzo, porque la ad que pretendo destacar la enorme importancia de esta reforma en
misión depende de la voluntad de los que ya son miembros. La relación con la segunda y no menos importante que se introdujo
descripción se ajusta en gran medida a las elecciones municipales al mismo tiempo, esto es, el sufragio de las mujeres. Aunque la
anteriores a 1832, y no se aparta demasiado de la verd,ad cuando Ley de 1918 no estableció la igualdad política por completo en
se aplica al sufragio basado en la propiedad de la tierra. No siem términos de derechos de la ciudadanía. Los restos de una des
pre se pueden adquirir los feudos francos, aunque se disponga igualdad basada en las diferencias económicas se mantuvieron
de dinero para comprarlos, especialmente en una época en que hasta que, hace sólo un año, fue definitivamente abolido el voto
la tierra es el fundamento de la existencia ecónomica y social plural (que ya se había limitado a voto dual).
para las familias. Así pues, la Ley de 1832, al abolir el voto de Al asignar cada uno de los periodos formativos de los tres ele
los llamados rotten boroughs y extender el sufragio a los arrenda mentos de la ciudadanía a un siglo distinto -los derechos civiles,
tarios y a los inquilinos con renta suficiente, abrió el monopolio al XVIII; los políticos, al XJX; y los sociales, al xx- ya dije que se
reconociendo las aspiraciones políticas de quienes daban sufi solapaban de modo considerable los dos últimos. Pretendo limi
cientes pruebas de éxito'en la lucha económica. tar fa que debo decir ahora sobre los derechos sociales a ese sola
Como es evidente, si sostenemos que, en el siglo XIX, la ciu pamiento, con el objetivo de completar mi revisión histórica
dadanía en forma de derechos civiles era universal, el sufragio hasta el final del siglo XIX, y extraer las debidas conclusiones, an
político no formaba parte de los derechos de la ciudadanía, pues tes de dirigir la atención a la segunda parte de mi tema: el estudio
to que era privilegio de una reducida clase económica, cuyos de nuestras actuales experiencias y de sus antecedentes inmedia
mites se extendían con cada nueva Reform Act. No obstante, la tos. En este segundo acto del drama, los derechos sociales ocupa
ciudadanía no careció por completo de implicaciones políticas rán el centro del escenario.
durante el periodo, porque si no confería derechos, sí reconocía La fuente original de los derechos sociales fue la pertenencia
capacidades. Ningún ciudadano en su sano juicio y respetuoso a las comunidades locales y las asociaciones funcionales, pero fue
de la ley quedaba excluido del voto en razón de su estatus perso complementada y sustituida progresivamente por la Poor Law y
nal; era libre de ganar dinero, de ahorrarlo, de adquirir propie por un sistema de regulación salarial, ambos concebidos a nivel
dades o alquilar una casa, así como de disfrutar roda derecho nacional pero localmente administrados. El último -el sistema de
político vinculado a esos logros económicos. Sus derechos civiles regulación salarial- se quedó enseguida obsoleto en el siglo XVIII,
le facultaban para hacerlo, y la reforma electoral se lo facilitaba no sólo porque el cambio industrial lo hizo administrativamente
cada vez más. incompatible, sino también porque lo era con la nueva concep
Como tendremos ocasión de comprobar, es lógico que la so ción de los derechos civiles en la esfera económica, en la que se
ciedad capitalista del siglo XIX tratase los derechos políticos subrayaba el derecho a trabajar donde y en lo que cada cual con
como un subproducto de los derechos civiles, y también lo es siderase oportuno según un contrato ajustado a sus intereses. La
que durante el siglo XX se abandonase esa posición para vincular regulación salarial infringía este principio individualista de la li
los derechos políticos directa e independientemente a la ciu bertad del contrato laboral.
dadanía. Este cambio vital de principios se hizo efectivo cuando La Poor Law se encontraba en una situación un tanto ambi
la Ley de 1918, al aprobar el sufragio de todos los hombres, tras gua. La legislación isabelina la había convertido en algo más que
ladó la base de los derechos políticos de lo ecónomico al estatus un simple medio para aliviar la miseria y acabar con los vaga
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bundos, y los fines que inspiraron su elaboración apuntaban a salarial mediante la instrumentalidad de la Poor Law estaba con
un bienestar social con ciertas reminiscencias de unos derechos denado al fracaso, no sólo por sus desastrosas consecuencias
sociales más primitivos, aunque más genuinos, que ella había su prácticas, sino también por la repugnancia que inspiraba al espí
plantado casi por completo. La Poor Law isabelina era, a fin de ritu dominante en la época.
cuentas, un elemento más de un extenso programa de planifica Durante este breve episodio de nuestra historia vemos en la
ción económica, cuyo objetivo general no era crear un nuevo or Poor Law un agresivo defensor de los derechos sociales de ciu
den social, sino preservar el existente con una do~s mínima dadanía. En la fase siguiente nos encontramos con que el ata
cambios esenciales. A medida que el modelo del antiguo orden cante retrocede hasta más allá de su posición original. Por la Ley
se desplomaba ante los embates de la economía competitiva y se de 1834, la Poor Law renunció a toda pretensión de trasladarse
desintegraba el plan, la Poor Law fue quedando arrinconada al territorio del sistema salarial o de las fuerzas del mercado li
como un superviviente aislado del que se extrajo paulatinamente bre. Ofrecía ayuda sólo a quienes, por enfermedad o vejez, eran
la idea de los derechos sociales. Pero exactamente al final del si incapaces de continuar luchando, o a los débiles que abandona
glo XVIII se estaba produciendo la batalla final entre lo viejo y lo ban la pelea, admitían la derrota y reclamaban compasión. El in
nuevo, la sociedad planificada y la economía competitiva. Y en tento de avanzar hacia el concepto de seguridad social se había
aquella batalla la ciudadanía se dividió contra sí misma situando invertido, pero además los derechos sociales mínimos que siguie
los derechos sociales en el partido de lo viejo, y los civiles, en el ron en pie se independizaron del estatus de ciudadanía. La Poor
Law trataba los derechos de los pobres no como parte integrante
de lo nuevo.
En su libro Orígim olour Time, Karl Polanyi atribuye al siste de los derechos del ciudadano, sino como una alternativa a ellos
ma de beneficencia Speenhamland una importancia que quizás -<:omo una aspiración que sólo se podía satisfacer a cambio de la
extrañe a muchos de ustedes. Para este autor, el sistema marca y renuncia a ser ciudadano en un sentido auténtico-, porque los
simboliza el final de una época. Sirviéndose de él, el antiguo or indigentes perdían en la práctica el derecho a la libertad personal
den congregó sus fuerzas y lanzó un ataque enérgico contra el al internarse en el asilo, y perdían, por ley, cualquier derecho po
país enemigo. Así describiría yo su significado para la historia de lítico que tuvieran. Esta privación de los derechos se prolongó
la ciudadanía. El sistema de Speenhamland ofreció, en efecto, la hasta 1918, y puede que el significado de su definitiva abolición
garantía de un salario mínimo y unas ayudas familiares, junto no se haya apreciado por entero. El estigma que se aferraba a la
con el derecho al trabajo o a la manutención. Estos logros, in beneficencia expresaba la profunda convicción de todo un pue
cluso para los estándares modernos, constituyen un cuerpo im blo en que quienes la aceptaban debían cruzar el limite que se
portante de derechos sociales que superan en mucho lo que pue paraba a la comunidad de los ciudadanos de la compañía de los
de considerarse el territorio apropiado de la Poor Law. Los pobres y los proscritos.
creadores del esquema comprendieron perfectamente que invo La Poor Law no es un ejemplo aislado de este divorcio de los
caban la Poor Law para conseguir lo que la regulación salarial derechos sociales del estatus de ciudadanía. Las anteriores Fac
hacía tiempo que no conseguía, porque la Poor Law fue el últi tory Acts manifiestan una tendencia idéntica. Aunque de hecho
mo vestigio de un sistema que trataba de ajustar el salario real a produjeron una mejora de las condiciones del trabajo y una re
las necesidades sociales y al estatus de ciudadano, y no sólo al ducción de la jornada laboral en beneficio de todos los emplea
valor de mercado de su trabajo. Pero este intento de inyectar un dos de aquellas industrias a las que se aplicaban, se abstuvieron
elemento de seguridad social en la estructura misma del sistema meticulosamente de proteger de un modo directo al varón adul
32 33
_ . CIUº-AºANft\Y..C~E~O<::IAl,
-
lista, porque estaban diseñados para que los usaran personas ra
to, es decir, al ciudadano por excelencia. y lo hicieron por respe
zonables e inteligentes, que habían aprendido a leer y escribir. La
to a su estatus de ciudadano, basándose en que las medidas de
educación es el requisito previo imprescindible de la libertad civil.
protección obligatoria coartaban el derecho civil a firmar libre
Pero, a finales del siglo XIX, la educación elemental no sólo
mente un contrato laboral. La protección 'Se limitaba a las muje
era libre, sino obligatoria. Este significativo desvío dellaissez-foi
res y los niños, y los apóstoles de los derechos de la mujer detec
re podría justificarse aduciendo que sólo las mentes maduras tie
taron enseguida el insulto implícito. Se protegía a las mujeres
nen derecho a elegir libremente, que los niños se hallan natural
porque no eran ciudadanas, y si deseaban disfrutar de una ciu
mente sometidos a una disciplina y que no se puede confiar en
dadanía plena y responsable debían renunciar a la protección. A
que los padres tomen las medidas más adecuadas para sus hijos.
finales del siglo XIX estos argumentos se habían quedado obsole
Pero el principio va mucho más lejos. Estamos ante un derecho
tos, y el código fabril se había convertido en uno de los pilares
personal combinado con la obligación pública de ejercer un de
del edificio de los derechos sociales. recho. ¿Se trata de una obligación pública impuesta únicamente
La historia de la educación muestra semejanzas superficia
en beneficio del individuo, dado que los niños podrían no saber
les con la historia de la legislación fabril. En ambos casos, el si
valorar del todo sus intereses y los padres podrían no ser capaces
glo XIX fue, en su mayor parte, el periodo en que se sentaron los
de ilustrarlos? A mi parecer, difícilmente sería ésta la explicación
fundamentos de los derechos sociales y, sin embargo, se negó ex
adecuada. A medida que avanzaba el siglo XX, crecía la conciencia
presamente o nunca llegó a admitirse del todo que formaran
de que la política democrática necesitaba un electorado educa
parte integrante del estatus de ciudadanía, como principio. Con
do, y la manufactura científica precisaba trabajadores y técnicos
todo, hubo diferencias significativas. La educación, y así lo reco
formados. La obligación de mejorarse y civilizarse es, pues, un
nocía Marshall cuando la singularizaba como el objeto más ade
deber social, no sólo personal, porque la salud de una sociedad
cuado para la acción del Estado, es un servicio de características
depende del grado de civilización de sus miembros, y una comu
únicas. Es fácil sostener que el reconocimiento del derecho de
nidad que subraya esa obligación ha empezado a comprender
los niños a la educación no afecta al estatus de ciudadanía más
que su cultura es una unidad orgánica y su civilización una
que el reconocimiento de su derecho a la protección de la explo
rencia nacional. De lo que se deduce que el aumento de la edu
tación laboral o de la maquinaria peligrosa, sencillamente por
cación elemental durante el siglo XIX fue el primer paso decisivo
que los niños, por definición, no pueden ser ciudadanos. Pero se
en el camino que iba a conducir al reconocimiento de los dere
trata de una falsedad. La educación de los niños tiene conse
chos sociales de la ciudadanía en el siglo xx.
cuencias directamente relacionadas con la ciudadanía, y cuando
Cuando Marshall pronunció su conferencia ante el Reform
el Estado garantiza su educación piensa en los requisitos y la na
Club de Cambridge, el Estado se preparaba para asumir la res
turaleza de la ciudadanía. En realidad, trata de fomentar el creci
ponsabilidad que él le atribuyó al decir que «estaba destinado a
miento de ciudadanos en potencia. El derecho a la educación es
obligar y ayudar [a los niños] a subir el primer peldaño», pero
un genuino derecho social de ciudadanía, porque el objetivo de
con eso no se aproximaba a su ideal de hacer de todo hombre un
aquélla es formar en la infancia a los adultos del futuro; por tan
caballero, ni siquiera en la intención. Al menos se percibían po
to, debe considerarse no como el derecho del niño a frecuentar
cas muestras de un deseo de «ayudarlos, si ellos así lo desean, a
la escuela, sino como el derecho del ciudadano adulto a recibir
subir aún muchos más».
educación. y aquí no encontramos conflicto alguno con los de
La idea flotaba en la atmósfera, pero aún no era un punto
rechos civiles tal como se interpretaron en una época individua
35
34
T. H. MARSHALL
l
11
Hasta ahora nada he dicho de la clase social; por eso debo ex
don County Council, a través de su Technical Education Board,
plicar enseguida que la clase social ocupa un puesto secundario
creó un sistema educativo que Beatrice Wepb obviamente consi
en mi argumentación. No es mi intención emprender la difícil y
deraba que era de los que hacían época; por eso escribió a este
aburrida tarea de estudiar su naturaleza y analizar sus compo
propósito:
nentes. El tiempo disponible no me permitiría hacer justicia a
este formidable asunto. Me ha interesado por encima de todo la
En su aspecto popular, era una escalera educativa cuyas dimensiones
carecían de precedentes. En efecto, de todas las escaleras educativas ciudadanía, muy especialmente su influencia en la desigualdad
de cualquier parte del mundo, fue la más gigantesca por extensión y social. Analizaré la naturaleza de la clase social sólo cuando pre
la más elaborada en su organización de los «admitidos» y los gra sente un interés especial para mis objetivos. Si me he detenido
duados, y la más diversificada por los tipos de excelencia que selec narrando los hechos del final del siglo XIX se debe a mi convic
cionaba y por la clase de formación que ofrecía 24 • ción de que el influjo de la ciudadanía en la desigualdad social a
partir de esa fecha fue muy distinto al que había tenido antes,
El entusiasmo de esas palabras nos permite comprobar ahora como probablemente reconocerán todos. Y es precisamente la
cuánto han progresado nuestros estándares desde entonces. exacta naturaleza de la diferencia lo que merece la pena indagar.
Así pues, antes de proseguir, intentaré extraer algunas conclusio
nes generales sobre el influjo de la ciudadanía en la desigualdad
3. La temprana influencia
social durante el primero de estos dos periodos.
de Ú1 ciudadanía en Ú1 clase social
La ciudadanía es aquel estatusque se concede a los [Link]
de pleno derecho de una comunidad...Sus beneficiarios son igua
Hasta aquí, mi objetivo ha sido trazar a grandes rasgos el desarrollo les en cuanto a los derechos y obligaciones que implica. Aunque
de la ciudadanía en Inglaterra hasta acabar el siglo XIX. Con este no existe un principio universal que determine cuáles son los de
propósito, he dividido la ciudadanía en tres elementos: civil, po rechos y obligaciones, las sociedades donde la ciudadanía es una
lítico y social. He intentado demostrar que los derechos civiles institución en desarrollo crean la imagen de una ciudadanía ideal
aparecieron en primer lugar, y fueron establecidos casi en su for que sirve para calcular el éxito y es objeto de las aspiraciones.
ma moderna antes de que se aprobara en 1832 la primera Reform Las conquistas que se producen en la dirección así trazada pro
Act. Los derechos políticos llegaron a continuación, y su exten porcionan una medida más acabada de la igualdad, un enrique
sión constituyó uno de los aspectos sobresalientes del siglo XIX, cimiento del contenido de ese estatus y un aumento del número
aunque el principio de la ciudadanía política universal no se re de los que disfrutan de él. Por el contrario, la clase social es un
conoció hasta 1918. Los derechos sociales, por otra parte, dismi sistema de desigualdad que, al igual que la ciudadanía, puede
nuyeron hasta casi desaparecer en el siglo XVIII y principios del XIX, basarse en un cuerpo de ideales, creencias y valores. Parece, pues,
pero, con el desarrollo de la educación elemental pública, co razonable que el influjo de la ciudadanía en la clase social pueda
menzó su resurgimiento, aunque hasta el siglo XX no tendrían manifestarse en la forma de un conflicto entre principios opues
parangón con los otros dos elementos de la ciudadanía. tos. Y si acierto al afirmar que la ciudadanía se desarrolló como
institución en Inglaterra al menos desde la segunda mitad del si
glo XVII, es evidente que su evolución coincide con el auge del
¡4 Our Partnership, p. 79.
capitalismo, que no es un sistema de igualdad, sino de desigual
36 37
~~~~"-~-------
T. H. MARSHALL ._ CIUDADANÍA
_... Y CLASE SOCIAL
dad. Aquí se impone una explicación más detallada. ¿Cómo es la servidumbre. No hace falta mucha sutileza para comprender
posible que estos principios opuestos puedan crecer y progresar que la ciudadanía yel feudalismo medieval son incompatibles.
en un mismo territorio? ¿Qué fue lo que permitió que se recon El segundo tipo de clase social no es tanto una institución
ciliaran y llegaran a ser, al menos durante cierto tiempo, aliados por derecho propio como un producto secundario de otras insti
en vez de antagonistas? La pregunta es pertinente, porque sabe tuciones, aunque podemos seguir llamándolo «estatus social» a
mos que durante el siglo xx la ciudadanía y el sistema de clases condición de ampliar el término más allá de su estricto sentido
capitalismo se han hecho la guerra. técnico. Las diferencias de clase ni se establecen ni se definen
En este punto es necesario ahondar en la clase social. mediante las leyes o las costumbres sociales (en el sentido medie-
no pretendo examinar sus muchas y variadas formas, hay una de la expresión), sino que surgen de la interacción de varios
clara distinción entre dos tipos distintos de clase que resulta par factores relacionados con las instituciones de la Drooiedad, la
ticularmente relevante para mi argumentación. El primero se educación y la estructura de la economía nacional
basa en una jerarquía de estatus, y la diferencia entre ambos se ex de clase se reducen al mínimo; así pues, podemos, aun admi
presa en los derechos legales y en ciertas costumbres establecidas tiendo que de forma poco satisfactoria, calcular los distintos ni
que tienen un carácter vinculante de ley. En su forma extrema, veles de bienestar económico con referencia a un modelo común
un sistema de este tipo divide a la sociedad en una serie de co de vida. Las clases obreras, en lugar de heredar una cultura dis
munidades humanas hereditarias: patricios, plebeyos, siervos, es tintiva, por muy sencilla que fuera, se nutren de una imitación
clavos, etc. La clase es, ahora y siempre, una institución por de chabacana y burda de una civilización que se ha hecho nacionaL
recho propio, y la estructura en su conjunto tiene el carácter de Pero la clase todavía funciona. La desigualdad social se consi
un proyecto, puesto que está dotada de sentido y finalidad, y se dera necesaria y útil, porque proporciona incentivos para el es
como un orden natural. La civilización expresa, en cada fuerzo y estructura la distribución del poder. Pero no existe un
ese sentido y ese orden, y las diferencias entre los niveles modelo absoluto de desigualdad que asigne un valor apropiado a
"[Link]' no son diferencias en el nivel de vida, porque no existe para cada nivel social. Así pues, la desigualdad, aunque
un estándar común para medirlas. Ni existen tampoco derechos necesaria, puede llegar a ser excesiva. Como apuntó Patrick Col
25 quhoun en un pasaje muy citado: «Sin una gran dosis pobre
menos de alguna significacíón- que todos compartan • El in
flujo de la ciudadanía en un sistema semejante tenía que resultar za no habría ricos, porque los ricos son los vástagos del trabajo,
profundamente perturbador e incluso destructivo. Los derechos mientras que el trabajo sólo puede proceder de un estado de po
de que se invistió el estatus general de ciudadanía se extrajeron breza [... ). Por tanto, la pobreza es un ingrediente necesario e in
del sistema de estatus jerárquico de la clase social, privándola de dispensable de la sociedad, sin el cual las naciones y las comuni
lo que era sustancial en ella. La igualdad que implica el concep dades no habrían alcanzado un estado de civilizacióm)26. Pero
to de ciudadanía, aunque limitada en su contenido, socavó la Colquhoun, aunque acepta la pobreza, deplora la <ándigencia»
desigualdad del sistema de clases que era, en principio, total. La o, deberíamos decir, la miseria. Por «pobreza» entiende la situa
justicia nacional y el derecho común para todos tenían que debi ción de aquel que, por su falta de reservas económicas, tiene que
litar y, posiblemente, destruir la justicia de clase, y la libertad trabajar duramente para vivir. Por «indigencia» entiende la situa
personal, como derecho universal innato, tenía que terminar con ción de una familia que carece del mínimo necesario para vivir
25 Véase la admirable caracterización de R. H. Tawney en pp. 121·122. 26 A Treatise an lndígence (1806), pp. 7-8.
38 39
T. H. MARSHAll "~"_"" _ _ <::IUDArli\l"!.~YClASE socl!U._
decentemente. El sistema de desigualdad que permitía la exis rante ese periodo se desarrolló como institución. Partiendo de
tencia de la primera com(? fuerza impulsora producía inevitable que todos los hombres eran libres y, en teoría, capaces de disfru
mente una cierta dosis de la segunda. Colquhoun, como otros tar de derechos, se enriqueció el cuerpo de los derechos que po
humanitaristas, lo lamentaban; por eso buscaban los medios dían disfrutar. Pero no hubo conflicto con las desigualdades de
para aliviar el sufrimiento que provoca, pero nunca se cuestiona la sociedad capitalista; por el contrario, los derechos eran necesa
ron la justicia del sistema de desigualdad en su conjunto. En de rios para conservar esa forma concreta de desigualdad, Jo que se
fensa de esa injusticia podríamos alegar que, aunque la pobreza explica porque el núcleo de la ciudadanía en aquella fase estaba
en sí sea necesaria, no lo es la pobreza de una familia, al menos compuesto de derechos civiles, y los derechos civiles resultaban
en tal medida. Cuanto más se considera la riqueza una prueba indispensables para la economía competitiva de mercado, por
concluyente de mérito, más se tiende a juzgar la pobreza como que daban a cada persona, como parte de su esta tus individual,
prueba de fracaso, pero la penalización al fracasado puede pare la capacidad de implicarse como unidad independiente en la
cer mayor que su delito. En estas circunstancias, es natural que cha económica, y hacían posible que se le denegara la protección
los aspectos más desagradables de la desigualdad se traten, irres social con la excusa de que existían medios para que se protegie
ponsablemente, como una molestia, como el humo negro que ra ella sola. La famosa sentencia de Maine de que «las sociedades
despedían sin ningún control las chimeneas de nuestras fábricas. progresistas se han movido hasta ahora del estatus al contrato»27,
Con el tiempo, cuando nace la conciencia social, la reducción de expresa una verdad profunda que otros sociólogos han elaborado
las clases, como la del humo, se convierte en una meta que debe en términos distintos, pero requiere una matización, porque tan
perseguirse, siempre que resulte compatible con la eficacia conti to el uno como el otro están presenres en casi todas las socieda
nua de la máquina social. des primitivas. El propio Maine lo admitió más adelante en la
Pero reducir las clases no era un ataque al sistema. Por el con misma obra al escribir que las primeras comunidades feudales, a
trario, buscaba, a menudo de modo bastante consciente, que el diferencia de sus arcaicas predecesoras, «no estaban vinculadas
sistema de clases fuera menos vulnerable al ataque aliviando sus simplemente por los sentimientos, y la pertenencia a ellas no se
consecuencias menos defendibles. Elevó el nivel más bajo de los basaba en una ficción. El vínculo que las unía era el contrato»18.
sótanos del edificio social, y puede que lo hiciera de una forma Pero el elemento contractual del feudalismo coexistía con un sis
más higiénica que antes. Pero no por ello el sótano dejó de serlo, tema de clases basado en el estatus y, como contrato consolidado
y los pisos altos no se vieron afectados, porque los beneficios que en la costumbre, contribuía a perpetuar el estatus de clase. La
recibieron los menos afortunados no emanaron de un enriqueci costumbre conservó la forma de los compromisos mutuos, pero
miento del estatus de la ciudadanía. Allí donde el Estado los no la realidad de un acuerdo libre. El contrato moderno no na
concedió oficialmente, se hizo con medidas que, como ya he ció del contrato feudal, sino que marcó un nuevo desarrollo para
apuntado, planteaban alternativas a los derechos de ciudadanía, cuyo progreso el feudalismo constituía un obstáculo que debía
en lugar de aumentarlos. Pero la mayor parte de la tarea se dejó superar. El contrato moderno es esencialmente un acuerdo entre
en manos de la caridad privada, y la idea general, aunque no hombres libres e iguales en estatus, aunque no necesariamente
universal, de las organizaciones caritativas era que sus beneficia en poder. El estatus no quedó eliminado del sistema social. El
rios no tenían derecho personal alguno a reclamarla.
Con todo, es cierto que, incluso en aquellas formas tempra 27 H. S. Maine, Ancient Law (1878), p. 170.
nas, la ciudadanía supuso un principio de igualdad, y que du 28 Ibld., p. 365.
40 41
T. H. MARSHALL
-----_____ _SIUDA~~fA~<:LASE SOCIAL
esta tus diferencial, vinculado a la clase, la función y la familia, siglo XVIII, no podía eliminarse con la ley, sino sólo con la edu
fue sustituido por el estatus simple y uniforme de la ciudadanía, cación social y la formación de una tradición de imparcialidad.
que proporcionó una base de igualdad sobre la que elevar una Se trata de un proceso lento y difícil, que implica un cambio en
estructura de desigualdad. la atmósfera del pensamiento de los rangos elevados de la socie
Cuando Maine escribía, ese esta tus era claramente una ayu dad. Pero es justo decir que el proceso se desarrolló con éxito, si
da, no una amenaza, para el capitalismo y la economía de libre tenemos en cuenta que la tradición de imparcialidad entre las
mercado, porque estaba dominado por los derechos civiles, que clases sociales se halla firmemente consolidada en nuestra justi
confieren capacidad legal para luchar por las cosas que se querrían cia civiL Resulta interesante que esto haya ocurrido sin que se
poseer, pero que no garantizan la posesión de ninguna de ellas. produjese un cambio fundamental en la estructura de clase de la
Un derecho de propiedad no es un derecho a poseer la propie profesión legal. Nos falta un conocimiento exacto de la cuestión,
dad, sino un derecho a adquirirla cuando se puede, ya proteger pero dudo que el panorama se haya alterado radicalmente desde
la cuando se tiene. Pero si utilizáramos estos argumentos para que el profesor Ginsberg descubrió que la proporción de los ad
explicar a un pobre que sus derechos de propiedad son idénticos mitidos en el Lincoln's Inn cuyos padres eran asalariados había
a los de un millonario, probablemente nos tacharía de dema aumentado del 0,4 por ciento de 1904-1908 al 1,8 por ciento de
gogos. De igual modo, el derecho a la libertad de palabra carece 1923-1927, y que en esta última fecha casi el 72 por ciento eran
de sustancia cuando, por falta de educación, no se puede decir de profesionales, hombres de negocios de clase alta y caba
nada que merezca la pena o no se tienen medios para hacerse oír. 29
lleros • Así pues, si se redujo la barrera del prejuicio de clase
embargo, estas desigualdades no se deben a un defecto de los para el pleno disfrute de los derechos, ello no se debió tanto a la
derechos civiles, sino a la falta de derechos sociales, y, a media desaparición del monopolio de clase en la profesión legal como a
dos del siglo XIX, éstos no estaban desarrollados. La Poor Law la extensión en todas las clases de un sentido más humano y rea
fue una ayuda, no una amenaza, para el capitalismo, porque lista de la igualdad social.
beró a la industria de toda responsabilidad social fuera del con Resulta interesante compararlo con la correspondiente evolu
trato de empleo, al tiempo que aumentaba la competencia en el ción en el campo de los derechos políticos. Aquí también el pre
mercado de trabajo. La escolarización elemental sirvió también juicio de clase, expresado a través de la intimidación de las clases
de ayuda porque aumentó el valor del trabajador sin educarle bajas por parte de las altas, frenó el libre ejercicio del derecho a
por encima de su posición social. votar de los que empezaban a adquirirlo. En este caso se dispo
Pero sería absurdo discutir que los derechos civiles que se dis nía de un remedio práctico: el voto secreto, pero no bastaba; se
frutaban en los siglos XV1JI y XIX carecían de defectos, o que en la necesitaba además una determinada educación social y un cam
práctica eran tan igualitarios como se pretendía en principio. No bio de mentalidad. Incluso en aquellas ocasiones en que los que
existía la igualdad ante la ley. Existía, eso sí, el derecho, pero las votaban estaban libres de influencias indeseables, se tardó algún
reparaciones eran con frecuencia inalcanzables. Las barreras en tiempo en acabar con la idea, predominante en la clase trabaja
tre los derechos y las reparaciones eran de dos clases: la primera dora y en otras, de que los representantes del pueblo, y más aún
surgía del prejuicio y la parcialidad de clase; la segunda, de los los miembros del gobierno, debían proceder de elites nacidas,
efectos automáticos de una distribución desigual de la riqueza a criadas y educadas para el liderazgo. El monopolio de clase en el
través del sistema de precios. El prejuicio de clase, que caracteri
zó, sin la menor duda, la administración de justicia durante el 29 M. Ginsberg. Studies in Soci%g;. p. 171.
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- - - - _ClUDADANíA
..
~ -
~~ ~
y CLASE SOCIAL ..
~~~-----------------~- -
terreno político ha caído definitivamente, a diferencia de! mo sistema se paguen los costes al ganador aumenta el riesgo y la in
nopolio de clase en e! terreno legal. Así, en ambos terrenos se ha seguridad. Un hombre de medios limitados, que sabe que si
llegado a la misma meta por caminos bastante distintos. pierde tendrá que pagar los costes a su oponente (después de ha
La eliminación del segundo obstáculo, los efectos de la distri ber sido recortados por e! Taxing Master), además de los suyos,
bución desigual de la riqueza, resultó una cuestión técnicamente puede avenirse a un acuerdo insatisfactorio, en especial si su
sencilla en el caso de los derechos políticos, pero ya sabemos que oponente es rico y no le preocupan estas consideraciones. Inclu
poco o nada cuesta registrar un voto. Sin embargo, la riqueza so cuando gana, los costes que recupera serán menores, a veces
puede utilizarse para influir en una elección; por eso se adoptó mucho más, que los gastos reales. Así pues, si se ha visto induci
una serie de medidas con e! fin de reducir esa influencia. Las do a gastar mucho en la lucha por su caso, la victoria puede no
primeras, que se remontan al siglo XVII, se adoptaron contra el merecer el precio que le ha costado.
soborno y la corrupción, pero las últimas, especialmente de 2Qué se ha hecho, entonces, para eliminar esas barreras que
1883 en adelante, tenían el objetivo más amplio de limitar, en impiden e! ejercicio pleno e igual de los derechos civiles? Sólo
general, los gastos electorales, para que todos los candidatos, una cosa de auténtica importancia: establecer, en 1846, los juz
cualquiera que fuera su riqueza, pudieran luchar en circunstan gados municipales para proporcionar una justicia asequible al
cias más o menos iguales. La necesidad de estas medidas iguala hombre común. Esta importante innovación ha surtido un efec
doras es ahora mucho menor, porque los candidatos de la clase to profundo y beneficioso, y ha contribuido mucho al desarrollo
trabajadora obtienen e! apoyo económico de! partido y otras de un sentido adecuado de la importancia del caso que presenta
fuentes de financiación. Por esa razón es muy probable que las el litigante con menos recursos (que, a menudo, es muy grande
restricciones que impiden e! despilfarro en la competición elec para sus posibilidades). Pero los costes del juzgado municipal no
toral sean bienvenidas por todos. Aún faltaba abrir la Cámara de son despreciables, y su jurisdicción es limitada. El segundo paso
los Comunes a hombres de todas las clases, sin reparar en su en importancia fue el desarrollo de un procedimiento para que
riqueza, aboliendo primero la cualificación de propiedad de los pobres de la comunidad pudieran litigar in forma pauperis,
los miembros, e introduciendo luego, en 1911, la remuneración prácticamente sin gastos, asistidos por los servicios gratuitos y
de ellos. voluntarios de la profesión legal. Pero, dado que el límite de la
Mucho más difícil ha sido lograr resultados semejantes en el renta era extremadamente bajo (dos libras a la semana desde
terreno de los derechos civiles, porque, a diferencia del voto, 1919), yel procedimiento no se aplicaba en los juzgados muni
el litigio legal resulta muy costoso. Las tasas de los tribunales no cipales, el efecto fue escaso, salvo en los conflictos matrimonia
son muy elevadas, pero las de los asesores y abogados alcanzan les. Hasta tiempos recientes, sólo los esfuerzos que, sin otra ayu
de hecho grandes sumas. Puesto que la acción legal adopta la da, realizan algunos cuerpos de voluntarios han proporcionado
forma de una contienda, las partes creen que sus posibilidades asesoramiento legal gratuito. Pero ni se ha soslayado el proble
de ganar aumentan cuando se aseguran los servicios de mejores ma, ni ha podido negarse la realidad de los defectos de nuestro
profesionales que su contraria. Y algo tiene de cierto, aunque no sistema, porque durante los últimos cien años se le ha prestado
tanto como cree la mentalidad popular. En consecuencia, tanto una atención cada vez mayor. La maquinaria de la Royal Com
aquí como en las elecciones, se introduce un elemento de despil mission y del Committee se ha empleado constantemente, y su
farro competitivo que hace difícil estimar de antemano los cos resultado ha sido la introducción de algunas reformas en el pro
tes de un acto de este tipo. Además, el hecho de que en nuestro cedimiento. Aunque ahora funcionan dos comités de este tipo,
44 45
1.
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1
T. H. -_.
" -""
MARSHALL
--- --_.-- ---.-
vínculo de unión distinto, un sentimiento directo de pertenen
no es el caso de hacer referencia aquí a sus deliberaciones 30 • Un
cia a la comunidad basada en la lealtad a una civilización que se
tercero, que comenzó antes, publicó un informe en el que se
percibe como patrimonio común. Es una lealtad de hombres
basa la Legal Aid and Advice Bill, que se ha presentado ante el
bres, dotados de derechos y protegidos por un derecho común.
Parlamento hace tan sólo tres meses 31 • Esta medida supera en
Su desarrollo se ve estimulado por la lucha por ganar esos dere
importancia a todo lo que se había intentado para asistir a los li
chos y disfrutarlos una vez obtenidos, como se aprecia claramen
tigantes pobres; más adelante diré algo al respecto.
te en el siglo XVIII, que asistió no sólo al nacimiento de los dere
De los acontecimientos que he repasado brevemente se des
chos civiles modernos, sino también al de la conciencia nacional
prende que, en la segunda mitad del siglo XIX, se desarrolló un
moderna. Las clases altas diseñaron los instrumentos de la de
gran interés por la igualdad como principio de justicia social, y
mocracia moderna que conocemos, y luego los transmitieron,
que, al mismo tiempo, se comprendió el carácter insuficiente de
paso a paso, a las bajas: al periodismo político para la intelectua
un reconocimiento meramente formal de la capacidad para dis
lidad le siguieron los periódicos para todos los que sabían leer,
frutar de los mismos derechos. En teoría, incluso la completa
las reuniones, las campañas de propaganda y el asociacionismo
eliminación de todas las barreras que separaban los derechos ci
para la defensa de causas públicas. Ni las medidas represivas ni
viles de sus recursos no habría interferido en los principios de la
los impuestos pudieron detener esa corriente, y con ella llegó un
estructura de clases del sistema capitalista. En efecto, habría crea
nacionalismo patriótico que expresaba la unidad subyacente a
do una situación que muchos partidarios de la economía de
esos estallidos. La profundidad y la extensión del nacionalismo
mercado competitiva suponían falsamente que existía en la reali
son difíciles de evaluar, pero no cabe duda del vigor de su mani
dad. En la práctica, sin embargo, la mentalidad que inspiró los
festación externa. Aunque todavía entonamos los himnos típicos
esfuerzos por eliminar las barreras surgió de una concepción de
del xvm, God Save the King y Rule Britannia, omitimos los pasa
la igualdad que superaba las limitaciones, la concepción de un
jes que podrían ofender nuestras más modestas sensibilidades
valor social igual, no sólo de derechos narurales iguales. Así,
modernas. Ese patrioterismo y la «agitación popular y parlamen
aunque la ciudadanía, incluso a finales del siglo XIX, había hecho
taria» que era para Temperley "el principal factor causante de la
poco por reducir la desigualdad social, sí lo hizo por guiar el pro
guerra» de Jenkin's ear 32 , fueron fenómenos nuevos en los que
greso a través de la senda que conducía hacia las políticas iguali
podemos reconocer los primeros indicios de lo que serían los
tarias del siglo xx. enormes esfuerzos de guerra nacionales del siglo xx.
También tuvo un efecto integrador o, al menos, fue un ele
Esa conciencia nacional en desarrollo, ese despertar de la opi
mento importante del proceso de integración. Cuando Maine,
nión pública, y esas primeras sensaciones de pertenencia a una
en un pasaje que acabo de citar, afirmaba que las sociedades pre
comunidad y a un patrimonio común no surtieron efectos mate
feudales estaban vinculadas por los sentimientos y que la perte
riales en la estructura de clases y la desigualdad social por la sen
nencia a ellas se basaba en una ficción, se refería al parentesco o
cilla y evidente razón de que, incluso a finales del siglo XIX, la
ficción de una descendencia común. La ciudadanía requiere otro
masa de los obreros carecía de poder político efectivo. En aquella
época el sufragio se había ampliado considerablemente, pero los
30 El Ausün Jones Commínec on COUnly Court Procedure y el Evershed Commít que acababan de recibir el derecho al voto aún no habían apren
tee on Supreme Courc Practice and Procedure. Se han publicado ya un informe del
primero y otro provisional del segundo. 32 C. Grane Roberrson, England under the Hanoverians, p. 491.
31 El Rushcliffe Committee on Legal Aíd and Legal Advice de Inglaterra y Gales.
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!·IhMAR§_HAlL_~~~~_______ ~IUDADANÍi\~Y CLASE~OCIAL
di do a utilizarlo. Los derechos políticos de la ciudadanía, a dife con el contrato es inexigible en gran medida. Para los obreros,
rencia de los civiles, representaban una amenaza potencial para estos derechos civiles se convirtieron en un medio de elevar su
el sistema capitalista, aunque probablemente los que los extendí estatus económico y social, es decir, de establecer la aspiración
an cautelosamente hacia abajo en la escala social no comprendí de que ellos, en tanto que ciudadanos, disfrutaban de ciertos de
an la enormidad del peligro. No hubiera sido lógico esperar que rechos sociales. Pero los derechos sociales se establecen en el ejer
previeran los inmensos cambios que se derivarían del empleo pa cicio del derecho político, porque aquéllos implican un derecho
cífico del poder político sin necesidad de una revolución violen absoluto a cierto nivel de civilización que sólo depende de que
ta y sanguinaria. La sociedad planificada y el Estado del bienes se cumplan los deberes generales de la ciudadanía. Su contenido
tar aún no se asomaban al horizonte ni estaban en la mente de no depende del valor económico del reclamante individual; por
los políticos. La solidez de los fundamentos de la economía de tanto, hay una diferencia significativa entre una negociación co
mercado y el sistema contractual parecía capaz de resistir cual lectiva genuina, por la que las fuerzas en un mercado libre bus
quier ataque. De hecho, según ciertos indicios se' podía esperar can el equilibrio, y el empleo de los derechos civiles colectivos
que las clases trabajadoras, una vez educadas, aceptaran los prin para plantear requerimientos básicos relativos a la justicia social.
cipios básicos del sistema y estuvieran satisfechas al confiar su Así, la aceptación de la negociación colectiva no fue una mera
protección y su progreso a los derechos civiles de la ciudadanía, ampliación natural de los derechos civiles, porque representó la
que no parecían peligrosos para el capitalismo competitivo. Esta transferencia de un importante proceso desde la esfera política
forma de ver las cosas se vio estimulada por el hecho de que uno de la ciudadanía a su esfera civil. Pero «transferencia» es, quizás,
de los principales logros del poder político a finales del si un término equívoco, porque cuando esto ocurría los trabajado
glo XIX fue el reconocimiento del derecho a la negociación colec res ni poseían ni aún habían aprendido a utilizar el derecho polí
tiva, lo que significaba que el progreso social se alcanzaba am tico del sufragio. Desde entonces lo han obtenido y lo han utili
pliando los derechos civiles, no creando derechos sociales, es decir, zado plenamente. Así pues, el sindicalismo ha creado un sistema
a través del uso del contrato en el mercado abierto, no de la fija secundario de ciudadanía industrial paralelo al sistema de ciu
ción de un salario mínimo y una seguridad social. dadanía política, y complementario de él.
Pero esa interpretación subestima el significado de la amplia Resulta interesante comparar este desarrollo con la historia de
ción de los derechos civiles en la esfera económica, porque los la representación parlamentaria. Según Pollard, en los primeros
derechos civiles eran en origen profundamente individuales; por parlamentos «la representación no se consideraba en absoluto un
eso se adecuaron a la fase individualista del capitalismo. Con el medio de expresar el derecho individual o de fomentar los intere
mecanismo de la incorporación, los grupos actuaron legalmente ses individuales; lo que allí se representaba eran las comunidades,
como individuos. Esta importante evolución no se produjo sin no los individuos»33. y, al evaluar las circunstancias que prece
retos, hasta el puntO de que la limitación de la responsabilidad dieron la Reform Act de 1918, añadía: «El parlamento, en lugar
se denunció como una transgresión de la responsabilidad indivi de representar a las comunidades o las familias, ha llegado a re
dual. Pero la posición de los sindicatos fue mucho más anómala, presentar casi exclusivamente a los individuos»34. En un sistema
porque ni siquiera buscaron o consiguieron la incorporación; de sufragio femenino y masculino, el voto se considera la voz del
ellos pueden ejercer de forma colectiva los derechos civiles en
nombre de sus miembros sin responsabilidad colectiva formal, B R, W. Pollard, The Evotution (JI ParLiament, p, 155,
mientras la responsabilidad individual de los obreros en relación 34 Ibíd., p, 165.
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individuo. Los partidos políticos organizan esas voces para la ac 4. Los derechos sociales en el siglo .xx
ción de grupo, pero lo hacen a escala nacional y no sobre la base
de la función, la localidad o el interés. En el caso de los derechos El periodo que he tratado hasta ahora se caracterizó porque el
civiles, el movimiento ha ido en sentido opuesto, no desde la re crecimiento de la ciudadanía, aunque sustancial e impresionan
presentación de las comunidades a la de los individuos, sino de te, tuvo escasos efectos directos en la desigualdad social. Los de
la representación de éstos a la de aquéllas. Pollard precisa tam rechos civiles conferían poderes legales cuya utilización quedaba
bién que una de las características de los primeros sistemas parla drásticamente limitada por los prejuicios de clase y la falta de
mentarios consistía en que los representantes eran aquellos que oportunidades económicas. Los poderes políticos proporciona
disponían de tiempo, medios e inclinación para reali7..ar su tarea. ban un poder potencial cuyo ejercicio exigía experiencia, organi
La elección por mayoría de votos y su estricta responsabilidad zación y un cambio de ideas respecto a las funciones adecuadas
ante los electores no era esencial. Los distritos electorales no da de un gobierno. Y este desarrollo necesitaba tiempo, porque los
ban instrucciones a sus miembros, y las promesas electorales no derechos sociales eran mínimos y no estaban integrados en el
se conocían. Los miembros «eran elegidos para cohesionar a sus edificio de la ciudadanía. El objetivo común del esfuerzo legal y
electores, no para ser cohesionados por ellos»35. No me parece voluntario era aliviar la molestia de la pobreza sin alterar el mo
descabellado que los sindicatos modernos reproducen algunos delo de desigualdad, del que la pobreza era el resultado más ob
de estos rasgos, aunque, sin duda, con muchas y profundas dife viamente desagradable.
rencias. Una de ellas es que los sindicalistas no realizan un traba A finales del siglo XIX se abrió un nuevo periodo conve
jo oneroso sin retribución, sino que se integran en una profesión nientemente marcado por el estudio de Booth, Lifo and Labour
remunerada. No pretendo con ello ofender, pues sería poco de 01 the People in London y la Royal Commission on the Aged
cente que un profesor de universidad criticara una institución Poor, donde se mostraba el primer gran avance en materia de
pública por el hecho de que sus propios empleados asalariados derechos sociales, y este hecho fue vital para cambiar los princi
administren sus asuntos. pios igualitarios expresados en la ciudadanía. Pero también había
Todo lo dicho hasta aquí constituye una introducción a mi otras fuerzas en marcha. Un aumento de las rentas monetarias
principal cometido. No he intentado exponer ante ustedes nue distribuido desigualmente entre las clases sociales alteró la dis
vos hechos extraídos de una laboriosa investigación. Mi ambi tancia económica que las separaba, disminuyendo la separación
ción se ha limitado a reagrupar hechos conocidos, de modo que entre la mano de obra cualificada y la no cualificada, y entre
aparezcan ante algunos de ustedes bajo una nueva luz; creí nece aquélla y los trabajadores no manuales, mientras que el continuo
sario hacerlo para preparar el terreno a un estudio más difícil, aumento del pequeño ahorro borraba la distinción de clase entre
polémico y especulativo del escenario contemporáneo, donde el capitalista y el proletario carente de propiedades. En segundo
derechos sociales de la ciudadanía representan el papel principal. lugar, un sistema de impuestos directos cada vez más escalonado
A partir de este momento debo dirigir mi atención hacia su in comprimía la escala total de las rentas disponibles. En tercer lu
flujo en la clase social. gar, la producción masiva para abastecer el mercado nacional y
el creciente interés de la industria por los gustos y necesidades de
la gente común permitió a los menos favorecidos disfrutar de una
civilización material que se distinguía de la de los ricos menos
Jl Ibíd.. p, 152. que en cualquier otra época anterior. Todo esto alteró en pro
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fundidad el escenario donde se desarrollaba el progreso de la pales de nuestro problema: la posibilidad de combinar en un
ciudadanía. La integración social se extendió de la esfera del sen solo sistema los principios de la justicia social y el precio de mer
timiento yel patriotismo a la del disfrute material. Los compo cado. El Estado no está preparado para hacer de la administra
nentes de una vida culta y civilizada, antes monopolio de unos ción de justicia un servicio gratuito para todos. Uno de los mo
cuantos, se pusieron paulatinamente a disposición de las masas, tivos que lo explican -por descontado, no el único- es que los
que de ese modo se sentían estimuladas a extender las manos ha costes tienen el cometido de desalentar los pleitos poco serios y
cia quienes aún se negaban a estrechárselas. Al reducirse la igual favorecer la aceptación de acuerdos razonables. Si todas las de
dad aumentaron los requerimientos de su abolición, al menos en mandas que se inician llegaran a los juzgados, se desmoronaría la
lo relativo al bienestar social. maquinaria de la justicia. Además, la cantidad que se puede gas
Estas aspiraciones se han visto satisfechas en parte con la in tar razonablemente en un pleito depende en gran medida del va
corporación de los derechos sociales al estatus de la ciudadanía, lor que tenga para las partes, y en ese punto, como se argumen
lo que creó el derecho universal a una renta real que no está en ta, los únicos jueces son los interesados. Algo muy distinto a lo
proporción con el valor de mercado de quien lo disfruta. La re que sucede en un servicio sanitario, donde la gravedad de la en
ducción de las diferencias de clase es aún la meta de los derechos fermedad y la naturaleza de su tratamiento pueden juzgarse ob
sociales, pero ha adquirido un nuevo significado, porque no se jetivamente casi al margen de la importancia que le atribuya el
trata sólo de acabar con la miseria obviamente desagradable de paciente. Sin embargo, aunque se exige alguna forma de pago,
los estratos más bajos de la sociedad, sino que se ha transforma éste no puede privar al litigante de su derecho a la justicia o co
do en un conjunto de actos que modifican el modelo global de locarle en desventaja frente a su oponente.
la desigualdad social. Ya no basta con elevar el nivel más bajo del Las principales disposiciones de este esquema son las siguien
edificio social, dejando intacta la superestructura. Ahora se ha tes: el servicio se limitará a una clase económica, la de aquellos
comenzado a remodelar todo el edificio, y podría ser que el ras cuya renta y capital disponibles no exceda las 420 y las 500 li
cacielos se convirtiera en un chalé. Así pues, importa mucho bras, respectivamente 36 • «Disponible» significa lo que queda des
considerar si una meta final de esa naruraleza está implícita en pués de restar los principales gastos en las personas dependien
ese desarrollo; o si, como he señalado al principio, existen unas tes, el alquiler, la propiedad de una casa y unas herramientas de
limitaciones naturales para la tendencia contemporánea a una trabajo, etc. La contribución máxima del litigante a sus costes se
mayor igualdad económica y social. Para responder a este in limita a la mitad del exceso por encima de 75 libras de su renta
terrogante convendrá repasar y analizar los servicios sociales del disponible. Su responsabilidad en los costes de la otra parte, en
siglo xx. caso de perder el pleito, queda a discreción del tribunal. Dispon
He dicho antes que los intentos de eliminar las barreras que drá del asesoramiento profesional de un procurador y un aboga
se alzaban entre los derechos sociales y su ejercicio evidenciaban do defensor, tomados de una lista de voluntarios, que recibirán
una actitud nueva ante el problema de la igualdad; así pues, no la remuneración de sus servicios en el High Court (y tribunales
andaré errado si comienzo mi examen considerando el último superiores) según tarifas un 15 por ciento más bajas de lo que el
ejemplo de ese intento, la Legal Aid and Advice Bill, que pro
porciona un servicio social diseñado para consolidar el derecho
36 Cuando el capital disponible supera las 500 libras. la ayuda legal se mantiene a
civil del ciudadano a plantear sus disputas ante un tribunal. Este discreción del comité local, en caso de que las rentas disponibles no pasen de las 420
ejemplo sirve también para abordar una de las cuestiones princi libras.
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Taxing Master considere razonable para el mercado libre y en el ta desaparecer cuando la renta sea tan baja que no deba realizar
juzgado municipal, siguiendo escalas uniformes aún sin fijar. pago alguno. No se producirán incómodos desajustes en el tra
El esquema, como veremos más adelante, utiliza los princi mo alto entre los que reciben asistencia y los que no la reciben.
pios del límite de renta y la comprobación de recursos, que aca Es el método que se utiliza para conceder becas estatales en las
baban de abandonarse en los restantes servicios de importancia. universidades, en cuyo caso el total a pagar es el coste del mante
En cuanto a la comprobación de recursos, o valoración de la nimiento más las tasas de matrícula. Las deducciones se realizan
contribución máxima, será aplicada por el Nacional Assistance a partir de las rentas brutas de los padres, de forma semejante a
Board, cuyos funcionarios, además de conceder las subvenciones las que propone la Legal Aid, salvo que no se deduce el impues
que prescribe la legislación, «dispondrán de poderes discreciona to sobre la renta. La cifra que resulta se conoce como «renta de
les que les permiten deducir de la renta cualquier suma que nor escala», y se aplica a una tabla en la que se muestra la contribu
malmente no considerarían al atender una solicitud de asistencia ción de los padres en cada punto de la escala. Con una renta de
sujeta a la National Assistance Act (1948),,37. Resultaría intere hasta 600 libras no se paga nada, y el techo por encima del cual
sante comprobar si este vínculo con la antigua Poor Law hará los padres han de cubrir los costes completos, sin subsidio, es de
poco deseable esta asistencia legal para la mayoría de los que tie 1.500 libras. Un partido obrero ha recomendado recientemente
nen derecho a disfrutar de ella, entre los que se incluyen perso que se aumente el techo a «por lo menos 2.000 libras» (antes de
nas con rentas brutas de 600 o 700 libras anuales. Pero, al mar impuestos)38, lo que implica un umbral de pobreza bastante ge
gen de los agentes utilizados para llevarla a cabo, los motivos neroso para un servicio social. No sería inadecuado suponer que
para introducir una comprobación de recursos son evidentes. El el coste de mercado de una educación universitaria, para ese ni
precio que hay que pagar por el servicio del tribunal y el aboga vel de renta, puede cubrirse sin poner en apuros a la familia.
do resulta útil porque sirve para evaluar la urgencia de la deman El plan de la Legal Aid funcionará probablemente de un
da; por tanto, debe conservarse, pero la influencia del precio so modo muy parecido en los juzgados municipales, donde los cos
bre la demanda puede atenuarse ajustando la factura a la renta tes son moderados. Las rentas situadas en la parte superior de la
que debe pagarla, y el método de ajuste será semejante al de un escala no recibirán normalmente ningún subsidio para sus cos
impuesto progresivo. Si consideramos únicamente la renta, ig tes, aun cuando se pierda el pleito. La contribución que se pue
norando el capital, vemos que una persona con una renta dispo de reclamar a esas personas de sus propios fondos bastará por lo
nible de 200 libras tendría que pagar 22 libras o un 11 por cien general para cubrirlos. Así pues, se encontrarán en la situación
to de esa renta, y que otra cuya renta disponible fuera de 420 de las que quedan fuera del plan, y no habrá desajustes molestos.
libras tendría que contribuir con un máximo de 132 libras o Los litigantes que entren en el plan recibirán, sin embargo, asis
algo más del 31 por ciento de esa renta. tencia profesional a precios reducidos y controlados, lo que en sí
El sistema puede funcionar bastante bien (dando por sentado mismo constituye un privilegio nada desdeñable. Pero en un
que la escala de ajuste es satisfactoria) siempre que el precio de pleito grave ante un High Couct la contribución máxima en la
mercado del servicio resulte razonable para la renta más baja que parte alta de la escala no bastaría para cubrir sus propios costes
no cumple los requisitos para la asistencia. Entonces, la escala de en caso de perder el pleito. Por tanto, su responsabilidad según
precios puede ir disminuyendo a partir de ese punto central has
38 Ministerio de Educación, Report ofthe Working Party or¡ University Awards (I948),
37 Cmd. 7563: Summary Proposed New Service. p. 7. párrafo 17. párrafo 60. La información general del sistema actual procede de la misma fuente.
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el plan podría ser mucho menor que la de otra persona que, por rían significado. Se obtendría un resultado idéntico haciendo
quedar fuera del plan, hubiese puesto una demanda idéntica y la que todas las rentas brutas fueran iguales, o reduciendo las rentas
hubiera perdido. En esos casos la distancia puede ser notable, lo brutas desiguales a rentas netas iguales mediante los impuestos.
que resulta muy grave en los litigios que adoptan la forma de Y, hasta cierto punto, se han dado los dos procesos, controlados
una disputa. La disputa podría plantearse entre un litigante con por la necesidad de mantener la diferencia de las rentas como
derecho a asistencia y otro que no lo tenga, de modo que litiga fuente de incentivo económico. Pero, cuando se combinan mé
rán con distintas reglas. Uno de ellos tendrá la protección de un todos distintos para hacer prácticamente lo mismo, es probable
principio de justicia social, mientras que el otro se encuentra a que el proceso salga adelante sin perturbar la maquinaria econó
merced del mercado y las obligaciones ordinarias que imponen mica, porque sus variadas consecuencias no se acumulan con fa
el contrato y las normas del tribunal. Así es como una medida cilidad, y el efecto global puede pasar inadvertido en medio de
para reducir las diferencias de clase puede crear, en ciertos casos, la confusión general. Conviene recordar, por otra parte, que las
un privilegio de clase. Si esto se produce o no dependerá del con rentas monetarias brutas proporcionan la vara que tradicional
tenido de reglas que aún no se han establecido, y de cómo utilice mente sirve para medir el prestigio y el éxito económico y social,
el tribunal su discrecionalidad para asignar los costes de las per pero si hubieran perdido sentido como rentas reales, aún podrí
sonas con asistencia que no saquen adelante sus demandas. an ser los acicates para el esfuerzo o los indicios del éxito, como
Este problema concreto podría superarse si el sistema fuera ocurre con las órdenes y las condecoraciones.
universal, o casi, elevando la escala de las contribuciones máxi Pero he de volver a mi examen de los servicios sociales. De
mas a niveles de renta mucho más altos. En otras palabras, se pre todos los principios conocidos, el más utilizado no es, desde lue
servaría la comprobación de recursos, pero se podría suprimir el go, el de la escala de precios que acabamos de ver, sino el del mí ii
límite de renta. Pero esto supondría integrar en el plan a todos o nimo garantizado; es decir, el Estado garantiza una provisión IlIi
casi todos los abogados en ejercicio, y someter sus servicios a un mínima de bienes y servicios esenciales (asistencia médica y su :1
control de precios; sería como nacionalizar la profesión en todo ministros de otro tipo, casa y educación) o una renta monetaria il
lo referente a la práctica de los litigios, así lo apreciarían los abo mínima para gastos de primera necesidad, como en el caso de las
pensiones de los ancianos, subsidios sociales y familiares. Quien Ir
gados, cuya profesión se inspira en un fuerte espíritu indivi il
dualista. De otro lado, la desaparición de la práctica privada des pueda complementar el mínimo garantizado por sus propios
pojaría a los Taxing Masters de un patrón para fijar el precio medios es libre de hacerlo. Este sistema parece, en comparación,
controlado. una versión más generosa de las medidas para reducir las dife
He elegido este ejemplo para ilustrar algunos de los proble rencias de clase en su forma original, porque eleva la plataforma,
mas que surgen cuando se intentan conjugar dos principios como aunque no rebaja automáticamente la superestructura; pero sus
la igualdad social y el sistema de precios. El ajuste diferencial de efectos requieren un examen más detallado.
precios a través de una escala de rentas diferentes es uno de los El grado de igualdad adquirido depende de cuatro cosas: de
métodos posibles, y se empleó profusamente por médicos y hos que el subsidio se ofrezca a todos o a unas determinadas clases;
pitales hasta que el Servicio Nacional de Sanidad lo hizo innece de que adópte la forma de un pago en efectivo o de un servicio
sario. Libera, de determinadas formas, las rentas reales de su de prestado; de que el mínimo sea alto o bajo; y de cómo se obten
pendencia de las rentas monetarias. Si el principio. se aplicara gan los fondos para pagarlo. Los subsidios en efectivo sometidos
universalmente, las diferencias de las rentas monetarias perde a límite de renta y comprobación de recursos tenían un efecto
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igualador evidente, porque reducían las diferencias de clase en el nal mayor para las rentas bajas que para las altas. Pero, aunque el
sentido original y estricto del término. La meta era asegurar que concepto de utilidad marginal decreciente (si aún podemos refe
todos los ciudadanos consiguieran por lo menos el mínimo pres rirnos a él) sólo se puede aplicar estrictamente a la renta crecien
crito, tanto por sus propios medios como mediante la asistencia te de un individuo, sigue teniendo algún significado. Cuando
en caso de que no pudieran prescindir de ella. El subsidio sólo se un servicio gratuito, como el de la sanidad, se extiende desde un
concedía a los que lo necesitaban, y de esa forma se reducían las grupo limitado a la totalidad de la población, el efecto directo
desigualdades en la base de la escala. El sistema ha operado en su es, en parte, un aumento de la desigualdad de las rentas disponi
forma más sencilla y menos adulterada en el caso de la Poor Law bles, sujetas, una vez más, a modificación por la incidencia de
y de las pensiones de jubilados. Pero la igualación económica los impuestos, puesto que los miembros de las clases medias,
podría verse acompañada de una discriminación psicológica de acostumbrados a pagar al médico, comprenden enseguida que
clase. El estigma de la Poor Law hizo de «indigente» un término pueden invertir esa parte de sus rentas en otras cosas.
despectivo para definir una clase. La expresión «pensionistas de Hasta aquí me he deslizado con toda cautela por una fina
la tercera edad» tiene un significado semejante, pero sin el estig capa de hielo con el objetivo de demostrar lo siguiente: la exten
ma de la vergüenza. sión de los servicios sociales no es, en principio, un medio de
El efecto general de los seguros sociales, cuando se limitaba a igualar las rentas. En unos casos puede serlo; en otros, no. La
un grupo concreto rentas, era semejante, pero se distinguía cuestión tiene una importancia relativa, y pertenece a otro com
por carecer de la comprobación de recursos, ya que la cotización partimento de la política social; lo que importa es que se pro
daba derecho al subsidio. No obstante, en un sentido amplio, duzca un enriquecimiento general del contenido concreto de la
rentas del grupo aumentaban por el exceso de subsidios sobre el civilizada, una reducción generalizada del riesgo y la insegu
gasto total del grupo en cotizaciones e impuestos complementa ridad, una igualación a todos los niveles entre los menos y los
rios; por tanto, las diferencias de renta entre ese grupo y los que más afortunados: entre los sanos y los enfermos, los empleados y
estaban por encima de él se reducían. Es difícil estimar el efecto los desempleados, los jubilados y los activos, los solteros y los
preciso a causa del amplio abanico de las rentas dentro del grupo padres de familia numerosa. La igualación no se produce tanto
y de la variada incidencia de la cobertura de riesgos. Cuando el entre las clases como entre los individuos dentro de una pobla
plan alcanzó a todos, reapareció la diferencia, aunque no debe ción que, a este propósito, consideramos ya una clase. La igual
mos perder de vista tampoco ahora los efectos combinados de dad de estatus es más importante que la igualdad de rentas.
un impuesto regresivo no proporcional y de la tributación par Incluso cuando se pagan los subsidios en efectivo, la fusión
cialmente progresiva que contribuía a financiar el plan. Aunque de las clases se expresa hacia afuera como una experiencia co
nada me impulsa a abordar un análisis de este problema, un mún nueva. Todos saben lo que significa tener una cartilla que
plan de carácter total contribuye de un modo menos específico a ha de ser sellada (por alguien) regularmente, o ir a la oficina co
reducir las diferencias de clase en un sentido netamente econó rrespondiente a cobrar la pensión o el subsidio de los hijos, pero
mico que otro de carácter limitado, y los seguros sociales tam cuando ese subsidio adopta la forma de un servicio, el elemento
bién contribuyen menos que un servicio basado en la compro cualitativo es parte integrante del propio subsidio, y no sólo del
bación de recursos. Los subsidios que no guardan relación con proceso mediante el cual se obtiene. De ese modo, la extensión
las rentas no reducen las diferencias entre éstas, y su efecto igua de tales servicios puede surtir un gran efecto en los aspectos cua
lador depende del hecho de que suponen un porcentaje adicio litativos de la diferenciación social. Las antiguas escuelas de en
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señanza elemental, aunque abiertas a todos, eran utilizadas por social no es la compra del servicio, sino la provisión del mismo.
una clase social que (por muy grande y muy variada que fuera) A este respecto hay quien cree que el sector independiente no
no podía permitirse otro tipo de educación. Sus miembros cre sobrevivirá mucho tiempo, y que si desaparece, el rascacielos se
cieron apartados de las clases altas y se vieron sometidos a in habrá convertido a la postre en un chalé. Si el sistema actual se
fluencias que dejaron huella en los niños a su cargo. La expre conserva y materializa sus ideales, el resultado podría parango
sión «un chico de primaria» se convirtió en una etiqueta que narse a un chalé coronado por un torreón sin sentido arquitectó
podía arrastrar toda su vida, y que establecía una distinción mu nico alguno.
cho más real que convencional, porque un sistema de educación Los subsidios que adoptan la forma de servicios presentan,
dividido, debido a que fomenta tanto la igualdad dentro de una además, la característica de que los derechos del ciudadano no
misma clase como la diferencia entre clases distintas, subrayaba pueden definirse con precisión, porque el elemento cualitativo
y precisaba un criterio de distancia social. Como ha señalado el es inabarcable. Se puede garantizar un pequeño cuerpo de dere
profesor Tawney, traduciendo los puntos de vista de los educa chos ejecutables, pero lo vital para el ciudadano es la superestruc
dores a su prosa inevitable: «La intrusión en la organización edu tura de las aspiraciones legítimas. Obligar a los niños de cierta
cativa de las vulgaridades del sistema de clases constituye una edad a pasar un número requerido de horas en el colegio resulta
impertinencia de efecto tan perjudicial como odiosa es su propia bastante fácil, pero no lo es tanto satisfacer las aspiraciones legí
concepción»39. El servicio limitado contribuye al mismo tiempo timas a tener profesores formados y clases de un tamaño apro
a crear las clases y reducir las diferencias entre ellas. Aunque en piado. Se puede conseguir que los ciudadanos que lo deseen dis
la actualidad existe aún la segregación, la educación posterior se pongan de un médico, pero sería más diffcillograr que reciban
encuentra el alcance de todos, y esto permite una nueva clasifi un tratamiento adecuado cuando caigan enfermos. Es entonces
cación. Enseguida consideraré si la clase interfiere de distinto cuando descubrimos que la legislación, en lugar de dar el paso
modo en esa reclasificación. decisivo para hacer efectiva esta política, adquiere cada vez más
De igual forma, el primer servicio de sanidad añadió la ex el carácter de una declaración general de principios que se espe
presión «lista de pacientes» a nuestro vocabulario de la clase so ra realizar algún día. Pensamos tanto en los county colleges como
cial, pero ahora son muchos los miembros de las clases medias en los centros de salud. La tasa de progreso depende de la mag
que están aprendiendo su exacto significado. La extensión del nitud de los recursos nacionales y de su distribución entre obje
servicio ha reducido la importancia social de esa distinción, por tivos que compiten entre sí. Pero tampoco puede el Estado pre
que, ahora, la experiencia común del servicio sanitario abarca a ver con facilidad cuánto le costará cumplir con sus obligaciones,
todos, salvo a una exigua minoría situada en la cima, y cruza ba porque, a medida que se eleva la aspiración al servicio -como
rreras de clase muy significativas en los rangos medios de la je inevitablemente ocurre en una sociedad progresista-, las obliga
rarquía. Al propio tiempo, el mínimo garantizado ha ascendido ciones se hacen automáticamente más gravosas. Y como el ob
tanto que decir «mínimo» ya no resulta adecuado. Al menos en jetivo se mueve sin cesar hacia adelante, podría ocurrir que el
la intención, se quiere aproximar tanto a un máximo razonable Estado nunca pueda darle alcance; de donde se sigue que los de
que los elementos extraordinarios que los ricos pueden costearse rechos individuales deben subordinarse a los planes nacionales.
son poco más que ornamentos y lujos. La norma del bienestar Las aspiraciones cuya legitimidad se acepta oficialmente no
son objetivos que haya que cumplir en cada caso concreto, sino
39 R. H. Tawney, Secondary Educ4tioll for All, p. 64. que se convierten en los detalles de un diseño de vida en comu
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nidad. La obligación del Estado es para con toda la sociedad, cu dentes en otras. Permítanme un ejemplo. Cuando en la ciudad
yos problemas se reparan en el parlamento o en un consejo mu de Middlesbrough se trasladó a una parte de la población que
nicipal, y no para los ciudadanos individuales, cuyas reparacio habitaba una zona ruinosa a otra zona nueva de vivienda estatal
nes están adscritas a un tribunal de justicia, o al menos en un se comprobó que uno de cada ocho niños de la urbanización
casi tribunal de justicia. La conservación de un equilibrio apro que habían competido por plazas en la escuela secundaria logra
piado entre esos elementos colectivos e individuales de los dere ba tenerla, mientras que entre la población que había quedado
chos sociales es un asunto de importancia vital para el Estado en la zona de origen la proporción era de uno por cada ciento
democrático socialista. cincuenta y cuatro 40 • El contraste resulta tan sorprendente que
Este argumento se hace patente en el caso de la vivienda, por uno duda en ofrecer una explicación concreta, pero sigue siendo
que el disfrute de una casa ha estado protegido por derechos le- un ejemplo impresionante de la desigualdad que se produce en
firmes, es decir, ejecutables ante un tribunal. El hecho de tre las personas como resultado provisional de la satisfacción
que haya crecido por etapas ha complicado mucho el sistema, y progresiva de los derechos sociales colectivos. En última instan
no es posible defender que los subsidios se distribuyan igual cia, cuando se haya completado el programa de vivienda, estas
mente en proporción a las necesidades reales. El derecho básico desigualdades deberían desaparecer.
del ciudadano individual a poseer al menos una casa es mínimo, Existe otro aspecto de la política de la vivienda que, a mi pa
porque lo único que puede reivindicar es un techo que le cubra recer, supone la intrusión de un elemento nuevo en los derechos
la cabeza, y puede que, como hemos visto recientemente, se le de ciudadanía, y que entra en juego cuando el plan de vida, al
pretenda satisfacer con una cama improvisada en un antiguo que los derechos individuales deben subordinarse, no se limita a
cine convertido en centro de acogida. Sin embargo, la obliga una parte de las capas más bajas de la social ni a un tipo
ción general del Estado para con la sociedad en relación con la determinado de necesidad, sino que cubre los aspectos generales
vivienda es una de las más pesadas que soporta. La política pú de la vida de toda una comunidad. En ese sentido, la planifica
blica ha creado inequívocamente en el ciudadano la legítima as ción de una ciudad es una planificación total, ya que no sólo
piración a una vivienda apropiada donde vivir con su familia, y trata la comunidad en su conjunto, sino que afecta y tiene en
la promesa ya no se limita a los héroes. Es cierto que, cuando se cuenta a todas las actividades sociales, costumbres e intereses. Su
trata de requerimientos individuales, las autoridades se esfuerzan objetivo es crear nuevos entornos físicos que fomenten el creci
por aCtuar sobre una escala prioritaria de necesidades, pero miento de nuevas sociedades humanas. Debe decidir cómo tie
cuando hay que derribar un barrio entero, remodelar una ciudad nen que ser esas sociedades, e intentar proporcionarles el mayor
antigua o planificar una nueva, los requerimientos individuales grado de la diversidad que deben tener. A los planificadores de
han de subordinarse al programa general de progreso social. En las ciudades les gusta definir su objetivo como una «comunidad
este caso hay que contar con el azar, es decir, con la desigualdad: equilibrada», es decir, una sociedad que contiene una mezcla ade
podría ocurrir que se adelantara en el turno de espera a una fa cuada de todas las clases sociales, así como de los grupos de edad,
milia por pertenecer a una comunidad cuyas necesidades de vi género, ocupación, etc. No quieren construir barriadas de clase
vienda se pretenden atender en primer lugar, y entonces otra fa- trabajadora o de clase media, sino casas para la una y la otra,
tendría que esperar aunque sus condiciones materiales porque no aspiran a una sociedad sin clases, sino a una sociedad
fueran peores. A medida que se desarrolla el proceso, desaparece
rán las desigualdades en muchas partes, pero se harán más evi 40 Ruth Glass, The Social Background ola Plan, p. 129.
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niño que ha recibido enseñanza secundaria no puede aspirar más nado en el sistema educativo. Cuanto más se confía en que la
que a un trabajo relacionado con la formación profesional se educación puede moldear la materia humana durante los prime
verá agraviado y estafado. Convendría, pues, cambiar de actitud, ros años de vida, más se concentra la movilidad en esos años y,
a fin de que un niño en esas circunstancias estuviera agradecido consecuentemente, más se limita después.
por su educación y no se sintiera resentido en su trabajo; lo cual El derecho del ciudadano en este proceso de selección es un
no es una tarea fácil. derecho a la igualdad de oportunidades, con objeto de eliminar
Por mi parte, no encuentro rastros de relajación de los víncu los privilegios de la herencia. Se trata de un derecho a desarrollar
los que unen la educación a la ocupación. Por el contrario, pare las diferencias; es un derecho igual a ser reconocido como des
ce que se estrechan cada vez más, porque aumenta el respeto por iguales. En las primeras etapas del sistema el efecto principal es,
los certificados, los diplomas y las licenciaturas en la medida en naturalmente, revelar las desigualdades escondidas: permitir que
que sirven como cualificaciones para un puesto de trabajo, y no el niño pobre demuestre ser tan capaz como el rico, pero la con
parece que la tendencia disminuya con el paso del tiempo. Juz secuencia final es una estructura de estatus desigual ajustado a
gamos a un hombre de cuarenta años por un examen que hizo a las capacidades desiguales.
los quince, porque al acabar los estudios en el instituto o la uni El proceso se asocia a veces a las ideas del individualismo del
versidad le dieron un billete para un viaje que durará toda su laissez-faire, pero en el sistema educativo es un asunto de planifi
vida. Quien saca un bíllete de tercera clase, no será admitido en cación. Todo está planificado en el proceso que revela las capaci
un vagón de primera, aunque pueda abonar la diferencia cuando dades de una persona, las influencias que sufre, las pruebas que
más tarde piense que le asiste ese derecho, porque no sería justo debe superar y los derechos que obtiene como resultado de esas
para los demás. Así pues, tendrá que volver sobre sus pasos y sa pruebas. Todos los niños que ingresan en la escuela primaria re
car otro billete examinándose de nuevo, porque no es probable ciben la misma igualdad de oportunidades, pero a tan temprana
que el Estado se preste a pagarle el billete de vuelta. Natural edad ya suelen estar divididos en tres clases: los mejores, los me
mente, esto no vale para todos los empleos, pero sirve como des dios y los atrasados, y en ese instante se establece la desigualdad
cripción de una parte grande y significativa de ellos, cuya exten de oportunidades y queda limitada la categoría de las elecciones
sión se demanda constantemente. Por ejemplo, hace poco leí un de cada niño. Hacia los once años se les somete a otra prueba,
artículo donde se pedía que los aspirantes a los puestos adminis probablemente a cargo de un equipo de maestros, examinadores
trativos o gerenciales de las empresas «deberían haber aprobado y psicólogos. Aunque ninguno de ellos es infalible, puede que a
el examen de ingreso en la universidad o cualquier otro equiva veces tres errores sumen un acierto. La clasificación continúa
lente»41. Esta evolución se debe en parte a la sistematización de con la distribución en tres tipos de escuela secundaria; las opor
las técnicas en un número cada vez mayor de ocupaciones cuali tunidades se hacen más desiguales y la probabilidad de seguir
ficadas profesionales o semi profesionales, aunque debo confesar educándose se limita a unos cuantos elegidos, pero no la conse
que ciertas pretensiones de los llamados cuerpos profesionales, guirán todos, sino sólo aquellos que pasen otras pruebas. Al fi
que dicen poseer en exclusiva cualificaciones y conocimientos nal, la confusa mezcla de semillas que se depositaron al principio
esotéricos, me parecen sin fundamento. Pero también esto ha re en la máquina sale en paquetes definitivamente etiquetados y lis
cibido el impulso de un proceso de selección cada vez más refi tos para ser distribuidos en los jardines adecuados.
He recurrido deliberadamente a un lenguaje irónico para lle
41 J. A. Bowie, en lndustry, enero 1949, p. 17. gar a la conclusión de que por muy auténtico que sea el deseo de
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un salario básico sometido a las variaciones por encima de ese tatíva es un concepto social, no económico. El consejo general
nivel que pueden tomarse para cada grado de las condiciones del del Trade Un ion Congress aprobó los principios del Libro Blan
mercado en ese momento. Las reivindicaciones de estatus se I co cuando «reconoce la necesidad de salvaguardar esos diferen
plantean ante una estructura salarial jerárquica, en la que cada ciales salariales que son elementos esenciales de la estructura sa
nivel representa un derecho social y no sólo un valor de merca larial de muchas industrias importantes, y se requieren para
do. La negociación colectiva debe implicar, aun en sus formas mantenerla niveles de destreza, formación y experiencia que
más elementales, la clasificación de los trabajadores en grupos o contribuyen a elevar y hacer más eficaz la productividad indus
grados dentro de los cuales se ignoran las pequeñas diferencias trial»45. Aquí el valor de mercado y el incentivo económico en
ocupacionales. Como en el caso de la escolarización masiva, en cuentran su lugar en un argumento que se relaciona sobre todo
el empleo masivo, las cuestiones relativas a derechos, niveles, con el estatus. El propio Libro Blanco recogía una posición bas
oportunidades, etc., sólo se pueden discutir correctamente .cuan tante distinta, y posiblemente más cierta, de los diferenciales:
do se trata de un número limitado de categorías, cortando una «Los últimos cien años han sido testigos del aumento de ciertas
cadena continua de diferencias en una serie de clases cuyos relaciones tradicionales o consuetudinarias entre las rentas perso
nombres comprende rápidamente la mente del funcionario ocu nales -incluidos sueldos y salarios- en diferentes ocupaciones
pado. Cuando se amplía el área de negociación, la asimilación [... ]. Éstas no tienen necesariamente relevancia para las condi
de los grupos sigue necesariamente a la asimilación de los indivi ciones modernas». La tradición y la costumbre son principios
duos, hasta que la estratificación de toda la población trabajado sociales, no económicos; son los nombres antiguos de una es~
ra se estandariza en la medida de lo posible. Sólo entonces se tructura moderna de los derechos de estatus.
pueden formular principios generales de justicia social; debe ha Libro Blanco reconocía abiertamente que los diferenciales
ber uniformidad dentro de cada grado, y diferencia entre los gra basados en esos conceptos sociales no podían satisfacer los re~
dos distintos. Tales principios dominan el pensamiento de los querimientos económicos actuales, pues no proporcionaban los
encargados de discutir las demandas salariales, aunque la racio incentivos necesarios para garantizar una mejor distribución del
nalización genera otros argumentos como que los beneficios son trabajo. «Los niveles de renta rdativos deben fomentar el movi
excesivos y que la industria se puede permitir pagar salarios más miento del trabajo hacia esas industrias en que más se necesita, y
altos, o que se necesitan éstos para mantener la oferta de trabajo no deben, como aún ocurre en muchas ocasiones, llevarlo en la
o impedir su caída. dirección contraria.» Nótese que decimos «aún ocurre». Una vez
El Libro Blanco sobre las Rentas Personales 13 arrojó un rayo más, el concepto moderno de los derechos sociales se trata como
de luz sobre esas ronas oscuras de la mente, pero, al final, sólo se una supervivencia del oscuro pasado. A medida que avanzamos
ha conseguido hacer más intrincado y laborioso el proceso de aumenta la confusión. «Cada reivindicación de aumento de suel
racionalización. El conflicto básico entre los derechos sociales y dos y salarios debe considerarse conforme a sus méritos naciona
el valor de mercado no se ha resuelto. En palabras de un repre les» o, lo que es igual, conforme a la política nacional. Pero esa
sentante del movimiento obrero: «Hay que establecer una rela política no debe imponerse directamente con el ejercicio de los
ción equitativa entre una industria y otra»44. Una relación equi derechos políticos de la ciudadanía a través del gobierno, porque
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implicaría «una incursión del gobierno en lo que hasta ahora se Deberíamos buscar los efectos combinados de tres factores.
ha considerado el espacio del libre contrato entre los individuos En primer lugar, la comprensión, a ambos extremos, de la escala
y las organizaciones», es decir, una invasión de los derechos civi de distribución de la renta. En segundo lugar, la gran extensión
les del ciudadano. Así pues, los derechos civiles han de asumir del área de la cultura y la experiencia compartidas. Yen tercer
una responsabilidad política, y el libre contrato ha de actuar lugar, el enriquecimiento del estatus universal de ciudadanía
como instrumento de política nacional. He aquí una nueva pa combinado con el reconocimiento y estabilización de ciertas di
radoja. El incentivo que actúa en el sistema de libre contrato del ferencias de esta tus a través de los vínculos que unen los sistemas
mercado abierto es el beneficio personal; el que corresponde a de la educación y la ocupación. Los dos primeros han hecho rea
los derechos sociales es el deber público. ¿A cuál se está apelan lidad el tercero. La ciudadanía democrática concede a las dife
do? A los dos. El ciudadano debe responder a la llamada del de rencias de estatus un marchamo de legitimidad, siempre que no
ber dejando cierto margen a la motivación del interés personal. sean demasiado profundas y se produzcan en el seño de una po
Pero tales paradojas no son inventos de cerebros confusos; son blación cohesionada por una civilización única, y siempre que
inherentes a nuestro sistema social contemporáneo, y no nos de no sean expresión de privilegios heredados, lo que significa que
ben causar una preocupación excesiva, porque con un poco de las desigualdades resultan tolerables en el seno de una sociedad
sentido común se pueden mover montañas de paradojas en el fundamentalmenre igualitaria, siempre que no sean dinámicas,
mundo de la acción, aunque, en el mundo del pensamiento, la esto es, siempre que no creen incentivos que procedan de la in
lógica puede ser incapaz de superarlas. satisfacción y el sentimiento de que «este tipo de vida no es lo
que yo merezco», o de que «estoy dispuesto a que mi hijo no
tenga que aguantar lo que aguanté yO». La desigualdad que reco
Conclusiones ge el Libro Blanco sólo puede justificarse si es dinámica, y si
proporciona un incentivo para el cambio y la mejora. Así pues,
He querido demostrar de qué modo la ciudadanía, junto a otras podría demostrarse que las desigualdades que permite, e incluso
fuerzas externas a ella, ha modificado el modelo de la desigual moldea, la ciudadanía no funcionan en un sentido económico
dad social. Para completar el panorama examinaré ahora el con como fuerzas que influyen en la libre distribución de la mano de
junto de consecuencias para la estructura de la clase social. Se obra, o que la estratificación social persiste, pero la ambición so
trata, sin duda, de consecuencias importantes, y puede que las cial deja de representar un fenómeno normal para convertirse en
desigualdades que la ciudadanía ha permitido, e incluso moldea un modelo desviado de comportamiento, por utilizar la jerga so
do, ya no sean distinciones de clase en el sentido que dieron al ciológica.
término las sociedades pasadas. No obstante, el análisis de esta Si las cosas llegaran a tanto, podríamos descubrir que la única
cuestión requeriría otra conferencia, que probablemente consis tendencia con un efecto distributivo coherente -es decir, de dis
tiría en una mezcla de áridas estadísticas de oscuro significado y tribución de mano de obra a través de la jerarquía de los niveles
de significativos juicios de dudosa validez, porque nuestra igno económicos- es la ambición del estudiante de hacer bien sus
rancia en la materia es muy grande. Será bueno para la reputa ejercicios, aprobar sus exámenes y promocionarse en la escala
ción de la sociología que me limite a plantear algunas observa educativa. Si se realizara el objetivo oficial de garantizar la «pari
ciones, en un intento de responder a las cuatro preguntas que dad de estima» entre los tres tipos de enseñanza secundaria, po
formulé al final de mi introducción a esta conferencia. dríamos perder la mayor parte de aquélla, lo que sería el resulta
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do extremo de establecer condiciones sociales en las que todo servicio militar. El resto de las obligaciones son menos precisas y
hombre se sienta satisfecho con el puesto que la ciudadanía ha se encuentran incluidas en el deber general de vivir la vida de un
tenido a bien darle en este mundo. buen ciudadano que presta los servicios que puede por aumentar
Respondo así a dos de mis preguntas, la primera y la última. el bienestar de la comunidad. Pero el gran tamaño de la comuni
He preguntado si aún tiene valor la hipótesis sociológica latente dad convierte esta obligación en una idea remota e irreal. La
en el ensayo de Marshall, esto es: que existe una igualdad huma obligación de trabajar es de enorme importancia, pero el efecto
na básica asociada a la pertenencia plena a una comunidad que del trabajo de una persona en el bienestar de toda la sociedad es
no entra en contradicción con una superestructura de desigual tan pequeño que difícilmente creerá que está haciendo· algo
dad económica. También he preguntado si la actual tendencia a malo si se niega a trabajar o lo hace con indolencia.
la igualdad social tiene límites inherentes a los principios que Cuando las relaciones sociales estaban dominadas por el con
gobiernan el movimiento. A mi parecer, el enriquecimiento del trato, la obligación de trabajar no existía. Hacerlo o no era asun
estatus de ciudadanía ha hecho más difícil conservar las des to personal y privado. El que deseaba vivir ocioso en la pobreza,
igualdades económicas, porque les deja menos espacio y aumenta podía llevarlo a la práctica, siempre que no molestara a otros. Si
las probabilidades de luchar contra ellas. En cualquier caso, hoy era capaz de vivir cómodamente sin trabajar no se le consideraba
actuamos dando por supuesto la validez de la hipótesis, lo que un vago, sino un aristócrata digno de envidia y admiración.
me proporciona la respuesta a la segunda pregunta. No persegui Cuando la economía de este país comenzaba a convertirse en un
mos la igualdad absoluta; hay límites inherentes al movimiento sistema de este tipo, preocupó que no se pudiera disponer del
: igualitario, pero ese movimiento es doble. En parte opera a tra trabajo necesario. Hubo entonces que sustituir las fuerzas de la
vés de la ciudadanía, y en parte a través del sistema económico, costumbre y la regulación por el incentivo del beneficio perso
pero en ambos casos se trata de eliminar las desigualdades que nal, y surgieron serias dudas sobre la posibilidad de confiar en
¡ no podemos considerar legítimas; lo que ocurre es que el mode
lo de legitimidad es distinto en uno y otro caso. En el primero,
semejante incentivo. Así se explica cómo veía Colquhoun la po
breza, y la expresiva observación de Mandeville de que los traba
1: el modelo es la justicia social; en el segundo, es la justicia social
l' jadores «sólo son serviciales cuando los mueven sus deseos, que
rI combinada con la necesidad económica. Es posible, pues, que es prudente aliviar pero locura curar»46. Pero sus deseos en el si
'1\ las desigualdades que permiten las dos mitades del movimiento glo XVIII eran bastante sencillos, porque se regían por los hábitos
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no coincidan. Podrían sobrevivir distinciones de clase que care de vida establecidos para su clase, y no existía una escala ascen
" cen de función económica propia, y diferencias económicas que dente de pautas de consumo que los moviera a ganar más para I
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'1 no se corresponden con las distinciones de clase aceptadas. ,.
gastarlo en cosas deseables que entonces se encontraban fuera de
La tercera pregunta se refería al variable equilibrio entre los su alcance, tales como aparatos de radio, bicicletas, cines o vaca 'ti
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derechos y las obligaciones. Los derechos se han multiplicado, y
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son precisos, porque todo individuo sabe perfectamente lo que
ciones en la playa. El siguiente comentario debido a un escritor il
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cesaria para que se realice el derecho es pagar los impuestos y las bre -deda- que trabajan sólo para ganar el pan cotidiano, si :¡
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contribuciones a los seguros. Pero como ambas cosas son obliga pueden trabajarán sólo tres días para obtenerlo y la mayoría des- Ji
torias, no dependen de un acto voluntario o de un sentimiento !f
profundo de lealtad. También son obligatorios la educación y el 46 B. Mandeville, The Fab/e ofthe Bus, 6.' ed. (l732), p. 213.
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cansará otros tres, o establecerán un precio por su trabajo.»47 En zación de los obreros no debía interferir en la libertad de merca
caso de tomar esta última decisión suelen gastarse el dinero en do, porque, de ser así, no se podrían distinguir del socialismo, y
bebida, el único lujo que pueden permitirse. El aumento genera he afirmado también que, como es evidente, esta limitación de
lizado del nivel de vida ha hecho reaparecer el fenómeno, u otro la política ya se ha abandonado. Todos los partidos políticos han
muy parecido, en la sociedad contemporánea, aunque ahora se aceptado las medidas socialistas en el sentido de Marshall. Esto
lleve más el tabaco que la bebida. nos lleva a un lugar común: que el conflicto entre las medidas
No será fácil resucitar de otra manera, vinculándolo al estatus igualitarias y el libre mercado debe ser analizada en cualquier in
de la ciudadanía, el sentido de la obligación personal de trabajar. tento de trasladar la hipótesis sociológica de Marshall a la época
ni lo facilitará el hecho de que la obligación fundamental no es moderna.
ya obtener un empleo y mantenerlo, lo que resulta relativamente Aunque he abordado varios puntos de este asunto tan am
sencillo en condiciones de pleno empleo, sino echar el resto en plio, concluiré limitándome a un solo aspecto del problema. La
él y trabajar duro. Pero el criterio que mide la dureza del trabajo civilización unificada que hace aceptables las desigualdades so
es enormemente elástico. En situaciones de urgencia se puede ciales, y amenaza con hacerlas económicamente menos funcio
convocar con éxito a la ciudadanía, pero el espíritu de Dunkirk nales, se alcanza mediante un progresivo div~rcio entre las rentas
no puede mantenerse eternamente como una faceta más de la ci reales y las rentas monetarias, que, naturalmente, se aprecia en
vilización. Sin embargo, los dirigentes sindicales intentan ahora los principales servicios sociales como la sanidad y la educación,
inculcar el sentido de esta obligación general. El año pasado, en donde se proporcionan beneficios en especie sin ningún pago ad
su conferencia del 18 de noviembre, el señor Tanner se refería a hoc. En las becas y en la asistencia legal, los precios marcados se
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«la obligación imperativa que tienen ambos lados de la industria gún los ingresos monetarios mantienen relativamente constante
de contribuir con todas sus fuerzas a la rehabilitación de la eco la renta real en la medida en que ésta se ve afectada por esas ne
nomía nacional y la recuperación mundial»48. Pero la comuni cesidades concretas. La restricción de los alquileres, combinado
dad nacional resulta demasiado grande y es demasiado remota con la seguridad de la tenencia, llega a un resultado semejante
para imponer esa clase de lealtad y hacer de ella una fuerza con por otros medios. Así, aunque en distintos grados, ocurre con el
ducrora continua. Sólo por esta razón predomina el convenci racionamiento, los subsidios para comida, los bienes de utilidad
miento de que la solución de nuestro problema reside en el de pública y los controles de precios. Las ventajas que se extraen de
sarrollo de lealtades más limitadas, para con la comunidad local obtener una renta monetaria más elevada no desaparecen, pero
y, muy especialmente, con el grupo de trabajo. En esta última quedan limitadas a un área de consumo concreta.
forma, la ciudadanía industrial, que desarrolla sus obligaciones Hablo ahora de la jerarquía convencional de la estructura sa
hasta en las unidades más bajas de producción, podría suminis larial, cuya importancia reside en las diferencias entre las rentas
trar parte del vigor que, al parecer, le falta a la ciudadanía. monetarias, pues se supone que los ingresos altos proporcionan
Llegamos, por fin, a la segunda de mis cuatro preguntas, que ventajas auténticas y sustanciales, como de hecho sigue ocurrien
era más bien una afirmación. He señalado que Marshall estipuló do pese a la tendencia a la igualación de las rentas reales. Sin
que las medidas diseñadas para alcanzar el nivel general de civili embargo, estoy seguro de que la importancia de los diferenciales
salariales es, en parte, simbólica, porque actúan como etiquetas
47 E. S. Furniss. The Position ofthe Laborer in a System ofNationalism. p. 125,
vinculadas al estatus industrial, y no sólo como instrumentos de
48 The Times. 19 de noviembre de 1948. una estratificación económica genuina. Por otro lado, se apre
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cian también signos de que la aceptación de este sistema de de otra encuesta, realizada en noviembre de 1947, demuestra que
sigualdad económica por los propios obreros -especialmente los incluso esta expectativa es exagerada, porque el 51 por ciento
que se encuentran más abajo en la escala- se contrarresta a veces respondió que sus ingresos alcanzaban o superaban el nivel ade
gracias a las reivindicaciones de mayor igualdad en ese campo de cuado para cubrir las necesidades familiares, y sólo el 45 por
disfrute real que queda fuera del salario. Los trabajadores ma ciento los encontraba todavía inadecuados. Como era de esperar,
nuales pueden aceptar como un hecho adecuado que ellos ganen la actitud aparece vinculada a los distintos niveles sociales. Ca
menos que algunos empleados de cuello blanco, pero, al mismo bría esperar que las clases que se han beneficiado en mayor me
tiempo, los asalariados podrían presionar para disfrutar de las dida de los servicios sociales, en las que las rentas reales han au
mismas ventajas generales que los empleados, ya que éstas deben mentado, estuvieran menos preocupadas por las diferencias en
reflejar la igualdad fundamental de todos los ciudadanos y no la las rentas monetarias; sin embargo, debemos prepararnos a des
desigualdad de las rentas o los grados ocupacionales. Si el direc cubrir otras reacciones en aquella sección de las clases medias en
tivo se puede tomar un día libre para presenciar un partido de la que el modelo de las rentas monetarias presenta, de momento,
fútbol, ¿por qué no puede hacerlo el trabajador? El disfrute co una incoherencia más clara, mientras que los elementos de la
mún es un derecho común. vida civilizada que más se han apreciado siempre se hacen inal
Ciertos estudios recientes de la opinión de los adultos y los canzables con las rentas monetarias disponibles, o con cualquier
niños han descubierto que, cuando se formula la pregunta en otro medio.
términos generales, las respuestas reflejan un interés cada vez En términos generales, la cuestión es la misma que el profe
menor por ganar mucho dinero. En mi opinión, no se debe sólo sor Robbins planteó aquí en una conferencia de hace dos años.
a la pesada carga de una tributación progresiva, sino a la idea «Estamos practicando -dijo- una política contradictoria y frus
implícita de que la sociedad debe garantizar los aspectos esencia trante, porque relajamos la tributación e intentamos, hasta don
les de una vida segura y decente, sea cual fuere el dinero que se de es posible, introducir sistemas de pago que fluctúan con la
gane. Del conjunto de niños de enseñanza secundaria que anali producción. y, al mismo tiempo, nuestra forma de fijar los pre
zó el Instituto de Educación de Bristol, el 86 por ciento aspiraba cios y el consiguiente sistema de racionamiento se inspiran en
a realizar un trabajo interesante a cambio de un sueldo razona principios igualitarios. En consecuencia, tenemos lo peor de los
ble, y sólo el 9 por ciento deseaba un trabajo para ganar mucho dos mundos.),51 Y de nuevo: «Creer que, en tiempos normales,
dinero. En cuanto al cociente medio de inteligencia del segundo resulta muy sensato mezclar los principios y poner en marcha un
grupo era 16 puntos más bajo que el del primer0 49 • En una en sistema igualitario de renta real, aliado de un sistema no iguali
cuesta dirigida por el Instituto Británico de la Opinión Pública, tario de renta monetaria, me parece bastante simplista),52. Y pue
el 23 por ciento deseaba los salarios más altos posibles, pero el de que lo sea para los economistas, si juzgan la situación confor
73 por ciento prefería la seguridad con un salario más baj0 50. No me a la lógica de una economía de mercado, pero no tiene por
obstante, en un determinado momento, y al responder a una qué serlo para el sociólogo, que nunca olvida el hecho de que el
pregunta concreta sobre su circunstancia actual, cabe suponer comportamiento social no se rige por la lógica y que la sociedad
que la gente confiese su deseo de ganar más de lo que gana. Pero humana puede convertir un guiso de paradojas en un plato ex-
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49 Rmarch Bulletin, núm. 11, p. 23. '1 L. Robbins, The Economic Problem in Peace and w.ár, p. 9.
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: 'o Enero de 1946.
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El documento sugiere que la diferencia entre las rentas brutas y netas y su tratamiento tienen implicaciones significativas para la justicia social. Aunque las rentas monetarias brutas son tradicionalmente vistas como indicadores de prestigio, las rentas netas que consideran reducciones fiscales y beneficios de servicios públicos ofrecen una perspectiva más igualitaria. El impacto de políticas fiscales progresivas y subsidios sociales podría alterar la percepción de estas diferencias, promoviendo un acceso más equitativo a recursos, independientemente de los ingresos brutos .
Las políticas de seguridad social del siglo XX afectaron la desigualdad económica de maneras diversas y complejas. Aunque tendían a igualar las rentas netas al proporcionar servicios a todos los ciudadanos, no siempre redujeron las disparidades en las rentas monetarias brutas. Los impuestos y subsidios socialmente progresivos influyeron menos directamente en la igualdad de ingresos que las políticas de verificación de recursos .
Los derechos políticos y sociales experimentaron un proceso de redefinición desde el siglo XVIII al XX, pasando de estar vinculados a criterios económicos hacia una asociación más estrecha con la ciudadanía. Inicialmente, derechos civiles y políticos se delimitaban económicamente, pero las reformas del siglo XX, incluida la Ley de 1918, impulsaron cambios fundamentales que los vincularon directamente al estatus de ciudadano .
Las diferencias de ingresos han seguido siendo un referente para medir el éxito económico y social, aunque su importancia puede ser más simbólica que real para muchos obreros. Las encuestas han mostrado una preocupación decreciente por los salarios altos, dado que muchos ciudadanos ahora consideran que la sociedad debería garantizar ciertos estándares de vida, independientemente del ingreso. Las disparidades salariales actuaban como marcadores de estatus más que como elementos de estratificación económica genuina .
Las prestaciones por servicios universales, como la sanidad, según el documento, suelen ampliar las desigualdades de ingresos disponibles al beneficiar relativamente más a quienes ya pagan por servicios privados. Los individuos de rentas más bajas reciben un porcentaje adicional mayor de beneficio, pero la extensión universal de servicios puede incrementar las diferencias indirectamente al liberar ingresos anteriormente destinados al gasto privado, beneficiando más a las clases medias .
Las Factory Acts, aunque inicial y deliberadamente excluyeron a los hombres para no obstaculizar su estatus de ciudadano, contribuyeron eventualmente a la mejora de las condiciones laborales en general. Limitaban las horas de trabajo y mejoraban las condiciones de trabajo de mujeres y niños, y a finales del siglo XIX, se convirtieron en pilares de los derechos sociales .
Durante el siglo XX, las políticas de derechos sociales a menudo chocaron con las economías de mercado debido a las diferencias de clase. Las políticas redistributivas intentaron ampliar la cobertura de protección social, pero la distinción de ingresos aún reflejaba el estatus económico, indicando que pese a las intervenciones estatales, los principios económicos de clase influían fuertemente en la aplicación y percepción de estos derechos .
El surgimiento del sindicalismo redefinió la percepción de los derechos sociales al convertirlos en componentes de una ciudadanía industrial secundaria. A través del collective bargaining, los sindicatos no solo negociaron mejoras económicas, sino que forjaron el concepto de derechos sociales fundamentales, como el derecho a una vida digna, integrándolos a la práctica ciudadana y confrontando el modelo de contrato individualista del capitalismo temprano .
La Poor Law de 1834 marcó una clara separación entre los derechos sociales y el estatus de ciudadanía. Ofrecía asistencia solo a aquellos incapaces de trabajar debido a enfermedad o vejez, pero los indigentes que aceptaban esta ayuda perdían en la práctica su libertad personal y sus derechos políticos al entrar en un asilo, rompiendo así con la idea de que la asistencia social formara parte de los derechos ciudadanos .
Aunque las políticas de servicios sociales estaban destinadas a reducir riesgos y desigualdades, no siempre lograron igualar las oportunidades debido a las complejidades tributarias involucradas. Si bien se ampliaron los beneficios a toda la población, incluyendo la clase media, estas políticas, combinadas con un sistema impositivo progresivo, no resultaron completamente efectivas para nivelar el terreno económico y social .