0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 146 vistas86 páginasURIARTE. Raros Uruguaios
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Litteratures contemporaines
du Rio de la Plata
uruguayos
NUEVAS MIRADAS
Ati Valentina Litvan, Javier Uriarte (ed.) \°5
1 2838 jiversite de Paris 8 Vincennes- Saint-DenisIndice
RAROs URUGUAYOS, NUEVAS MIRADAS
Valentina Litvan y Javier Uriarte...
NAVEGAR LA RAREZA
(COMME IL rAUT? SOBRE LO RARO Y SUS MULTIPLES PUERTAS
Hugo Achugar i
(POR QUE RAROS? REFLEXIONES SOBRE TERRITORIOS LITERARIOS EN
DEVENIR 26
Norah Giraldi Dei Cas. a
VARIACIONES SOBRE LO RARO 2
Carina Blixen . - 55
FORMAS DE MIRAR... ae
EL ARTE DE LA NATURALIDAD: EL CINE Y SUS ESPECTROS
EN LA LITERATURA DE QUIROGA s
Mariana Amato sane sevensnvenses Jeveonnssennsonscs teen
EL YO MENGUANTE 95
Diego Vecchio .. leneneanssces seeeene —
La NARRACION DIGRESIVA: LAS IMAGENES EN FELISBERTO HERNANL
UNA REVISION DE LOS PROCEDIMIENTOS in
Laura Corona Martinez... sere beneasneeese re beste
Los cuENTos DE ARMONIA SOMER
L JNA POETICA DEL DERRUMBAMIENTO. 125
Noelia Montoro Martinez
UNA NaRRATIVA DEL DESBORDE: LOS CUENTOS DE JUAN INTROINI a
Jorge Olivera... i eoseen edition (A
Cosas bE roo.
Javier Uriarte..
LOS DI.
O DE LA INTIMIDAD EXTRANADA19
QUEERING URUGUAY......... dada cD
LA NOVELA DE MALDOROR
Roberto Echavarren..
“LA ESBELTEZ DE LOS BARCOS QUE ESTAN CASI EN EL AIRE”
EL CENACULO Y EL BARCO COMO HETEROTOPIAS EN EL 900
Carla Giaudrone . - nes
“189
DE NARCISO A CRISTO: GENEALOGIA DE LA AMISTAD MASCULINA EN LA
OBRA DE ALBERTO NIN FRIAS
Betina Gonzéi
RARAS CRIATURAS: LA AUDACIA EXPRESIVA DE MAROSA DI GIORGIO 2
Marta José Bruta Bragado . a : ea
DINAMICAS DE LO CANONICO
ESTATUAS, EL ALTO OBJETO pj
Virginia Lucas .
1 SUS MIRADAS PERSIGO EN ELLA‘
JACINTO VENTURA DE Moy
LINA: UN RARO EN LA CIUDAD L
Alejandro Gortézar.,
“LA EMBAJADORA CELESTE”: py TORNO A LA CURIOSA TRAYECTORIA DE
RAQUEL SAENZ.
Alexandra Falek
sn 81
EL EXTRANO CASO DE SUSANA SOCA
Valentina Litvan ..., 305
Los AUTORES.....
321Prefacio
n un articulo ya cldsico en los estudios del modernismo his-
panoamericano, Sylvia Molloy se preguntaba al pas
habré pensado lo suficientemente en el Uruguay como tierra
privilegiada de raros y precursores de venas originales?” (57)"". ¥ daba
como ejemplos a Lautréamont, Felisberto Herndndez, Herrera y Reis-
sig, Juan Carlos Onetti y Delmira Agustini, Podria sospecharse en la
inquietud de Molloy un cierto aliento borgiano. Habria que recordar en
este contexto que Funes, ese hibrido, ese “Zaratustra cimarr6n y vernd-
culo”, lector de “libros anémalos”, es un habitante de esta otra Banda.
La memoria —y con ella la mirada— se convierte para él en una forma
del sufrimiento, en un abismo imposible. Funes sufre de la incapacidad
de reconocerse, se encuentra siempre otro: “Su propia cara en el espejo,
sus propias manos lo sorprendfan cada vez”. Pero sin duda la rareza de
Funes no es tinica. Estas paginas, en un intento de volver sobre espacios
recorridos parcialmente por la critica, se proponen precisamente colocar
una cierta rareza uruguaya en el centro de la reflexién.
lablar de escritores “raros”, nocién sin duda problemitica, no es una
novedad y la idea de este ntimero consagrado a los raros uruguayos
no surgié con una voluntad de originalidad o ruptura. Al contrario,
nos parecié necesario cuestionarnos el valor de dicha palabra ante
un panorama literario actual en el que “raro” se ha convertido en un
calificativo habitual y donde Io marginal ha transitado al centro. No
hace falta mas que abrir cualquier diccionario candnico de literatura
uruguaya para constatar que la mayorfa de las entradas expresan el
sificable, extraiio, raro, de tal o cual autor. ¢Es
ardcter singular, incl:
legitimo hablar de “raros” en una sociedad como la nuestra 0 acaso
cada uno de nosotros es un “raro” en un mundo cadtico, en la sociedad
de la diferencia, donde los parametros de normalidad son cada vez mas
laxos ¢ impera un individualismo exacerbado? La excepcionalidad y
' * MOLLOY, Sylvia, “Dos lecturas de! cisne: Rubén Dario y Delmira Agustini” en Patricia
Elena Gonzalez y Eliana Ortega (eds.) La sartén por el mango. Encuentro de eseritoras
Jatinownericanas, Rio Piedras, P.R.: Huracén, 1985, pp. 57-69,el cardcter marginal que guiaban los autores seleccionados tanto por
Rubén Dario como por Angel Ramaen sus antologfas se han convertido
hoy en algo comtin. El raro de los siglos XIX y XX ha caducado como
tal, entrando a formar parte del canon, y sin embargo este calificativo
sigue siendo Util para referirnos ahora a una categoria de obra 0 de
escritor que ya no es marginal, porque se ha democratizado.
La contradicci6n que encierra el término esta dada porque “ser raro”
explica tanto dindmicas de exclusién como de inclusién (aunque en
estos cas siempre se ha sufrido antes un perfodo de ostracismo).
De ahi que mas que aceptar el término o dar por sentado su signifi-
cado nos propongamos revisarlo, permitiendo “nuevas miradas” para
desde una perspectiva contemporanea desentrafiar su sentido hoy; ¢7
los ensayos que siguen, el mismo es repensado, criticado, resignificado
y hasta descartado. Al mismo tiempo, los miiltiples acercamientos
son posibles por Ja vaguedad del término, Esta claro que se puede ser
raro en muchos sentidos y con respecto a muchos ciinones, a muchas
normas. En cierto modo, hay una riqueza de Jo raro que encontramos
productiva, y que permite Pensar muchas formas en que la literatura
y la critica piensan lo diferente, lo otro, Del mismo modo que No NOs
interesa lo raro como original o novedoso, tampoco implica criterio de
calidad alguno. Ni es equivalente con lo canénico, sino quiz con una
zona particular del canon.
El desafio fue entonces buscar lugares nuevos desde los que pensar
1a noci6n y al mismo tiempo, aprovechar el abanico semantico que Ia
palabra ofrece para volver a reunir un grupo de ensayos que aborden Ia
literatura uruguaya a parti de lo raro, los raros, las rarezas. Creemos
en las posibilidades de juego que brinda el término, en las “puertas que
abre”, al decir de Hugo Achugar. Por eso, en este libro hemos elegido
habitar 10 Taro, Lapeae Como una zona generadora de significados
=i potencialicades saat transitar por estos territorios como Por
espacios desde donde es legitimo volver a pensar el fenémeno literario.
ado, hemos pretendido recog, ; A
Por un lado, pay a = Tecoger voces de diferentes ambientes
académice que = eae ea nuestros propios lugares de estudio
de trabajo Uru! rh es ‘Stados Unidos, Espaiia. Creemos que
ie las riquezas a es raDajos que se recogen aqui es el encuentro
- ceursos que se mantienen Por momentos aislados, inmersos en
ye no cruzan ya sea el oceano o los hemisferios, Por otro lado,
es o apuesta también al didlogo gen nal, ¢ integra voces de
este nul académicos de reconocida trayectoria con otras de profesores13
‘arios en los primeros aiios de su carrera y de estudiantes de
que siguen porque
univers!
doctorado. El didlogo fluye a lo largo de las pagine
escriben aqu( especialistas en literatura uruguaya y autores que ya han
reflexionado sobre las formas de lo raro. Nuestros colaboradores refie-
ren a menudo a textos de otros participantes, enriqueciendo didlogos
preexistentes pero sobre todo generando nuevos encuentros, a veces
inesperados. Entendiamos que era urgente ocuparse de la literatura
uruguaya, a la cual estos cahiers de literatura rioplatense contemporanea
no habfan consagrado hasta el presente un ntimero exclusivo, desde un
yolumen con perspectivas disimiles pero dialogantes.
Estructuramos el volumen en cuatro secciones que corresponden a
distintos enfoques del concepto y que hemos subtitulado “Navegar la
rareza”, “Formas de mirar”, “Queering Uruguay”, “Dindmicas de lo
canénico”. En la primera nos interes6 proponer el debate de esta cate-
goria desde el presente de la produccién literaria y cultural uruguaya.
El intento de discutir las connotaciones e implicancias de lo raro como
categoria desde una perspectiva teérica ha guiado las preocupaciones
de Hugo Achugar, Norah Giraldi Dei Cas y Carina Blixen.
La segunda seccién, “Formas de mirar”, en continuidad con algunas
nociones propuestas por Blixen, profundiza a través de estudios de
distinos autores la idea de extraffamiento del mundo, las atmésferas
inquietantes, pesadillescas, relacionadas a veces con lo fantastico.
Cabria reflexionar minimamente sobre la traduccién inglesa de nuestra
tan manoseada palabra. Uno de los equivalentes es precisamente queer,
que segiin el Cambridge Advanced Learner's Dictionary online signi-
fica, como adjetivo, tanto homosexual como strange. Como se sabe,
ste término, de inicial significado peyorativo e insultante (el tinico que
el citado diccionario recoge todavia hoy en referencia al homosexual),
fue posteriormente apropiado y resignificado por el propio movimiento
gay hasta constituir una disciplina académica (los queer studies) que
es tema de cursos de doctorado y de congresos en la actualidad. El
reflexionar sobre lo gay desde lo gay puede constituir hoy una forma
rse a algo que para algunos fue raro. A esto se aboca nuestra
de acer
tercera seccién.
Los cuatro textos que cierran el volumen se dedican a formas de la
recepcién y de la construccién de la imagen del escritor. Aqui se piensa
lo raro como formas del silenciamiento y de la exclusi6n en el marco14
de las dindmicas culturales, sociales y politicas de construccién del
canon literario nacional.
EI orden de los diferentes articulos es solo una lectura posible, una
propuesta entre las miiltiples intertextualidades que establece cada uno
de ellos y que el lector sabré hacer dialogar,
Por tiltimo, habria que decir que los dos editores de este libro escriben
desde espacios extrafiados, marcados por la distancia, por una lejania
en el espacio y un deseo de cercanfas que acaso estas paginas busquen
hacer posible. Ese vaivén, esa inestabilidad entre el adentro yelafuera,
tiene mucho que ver con el tema de estos ensayos. “Extraiio”, “extrafiar”,
“extranjero”. Las coonnotaciones de todas estas palabras castellanas
entran en juego acd. Habria que recordar, en este sentido, que los ori-
genes de la palabra “raro” tienen que ver con nociones espaciales. El
Dizionario Etimologico Online sugiere relacionar los orfgenes latinos y
griegos con la rafz “Ara”, del sdnscrito, que significa, precisamente, “dis
tancia”, 0 “lejania”. Lo distante no serfa entonces completamente ajeno
alo raro. En ese sentido este volumen se ha pensado desde el margen,
desde la distancia, y por eso también se ha esmerado en recoger voces
de adentro y de afuera para seguir pensdndose desde ese entrelugar.
Valentina Litvan y Javier UriarteNavegar la rareza17
&COMME IL FAUT? SOBRE LO RARO Y
SUS MULTIPLES PUERTAS
Huco ACHUGAR
University of Miamil Universidad de la Repiblica, Uruguay
0. Sobre puertas
oda pregunta abre una puerta. También es cierto que a veces la
propia pregunta cierra otras. En definitiva, segtin la pregunta ~y
I umbién el sujeto de la misma- se abren determinadas puertas
‘a binaria —abrir versus cer-
y se cierran otras. No se tratva de una I6g
rar- sino de una especie de “efecto mariposa” o de un “efecto rizoma”
que posibilita lecturas e identidades miiltiples; es decir, que habilita en
el espacio de estas paginas: miiltiples puertas.
iginas siguientes fue: ¢qué
La pregunta inicial que motiv6 |
significa ser “raro” en la periferia occidental? De inmediato, surgié
la necesidad de establecer qué se entendfa por “periferia occidental”,
gpretendia hablar de América Latina 0 de Uruguay? {Tena sentido
seguir hablando de periferia cuando en las tiltimas décadas habja sido
planteado una y otra vez que ya no era valido mencionar centros y peri-
ferias dado la revolucién tecnolégica, la globa ny el o los nuevos
escenarios del nuevo milenio?, ,qué puert
estas preguntas? En todo caso, ademés del siempre posible negarse a
abrir puerta alguna, todo trabajo o emprendimiento del conocimiento
conlleva la formulacién de por lo menos una pregunta. Conocida 0 no,
ese es otro problema, pero la o las preguntas siempre estén alli esperando
cerraba con |
ria y cual
ser formuladas, abiertas, desplegadas.
Por tltimo, me preguntaba si no era necesario abandonar la tarea de
hacer preguntas y comenzar a afirmar; después de todo, el tiempo de
la desconstruccién y la crisis de los paradigmas venia/viene siendo
demasiado prolongado. Frente a las incertidumbres habrfa que pasar a
las aserciones. Sin embargo, preguntar es la tarea de los académicos, de18
los investigadores, de todos aquellos que pretenden entender o leer el
mundo, la sociedad, los avatares cotidianos e hist6ricos de los universos
simbdlicos que los seres humanos construyen y han ido construyendo
a lo largo de la historia.
No hay modo de evitar las preguntas 0 los cuestionamientos equé
significa, entonces, lo “raro” o ser“raro” sea en Uruguay, en la “periferia
occidental” o en el Ambito cultural de eso que se Hama las sociedades
latinoamericanas?
Los modos de entender lo raro —abandono desde ya las comillas como
marcadores de diferencia 0 rareza~ son variados: desde lo seffalado por
Sylvia Molloy! desde una posicién queer hasta la tradicional extrafieza
del espectador —viajero 0 no, colonial 0 no, hegem6nico 0 no— que
contempla paisajes, individuos 0 seres desconocidos. Sin embargo,
esta diversidad de modos de entender lo raro quizds no sea simple-
mente variedad sino disenso —en el sentido de Jacques Ranciére-; €s
decir, “que toute situation est susceptible d’étre fendue en son intérieur,
reconfigurée sous un autre régime de perception et de signification”
(55). Lo raro o el ser raro es una de esas situaciones; pues el dissensus:
“c'est une organisation du sensible ott il n’y a ni réalité cachée sous
les apparences, ni régime unique de présentation et d’interprétation du
donné imposant a tous son évidences” (55),
Lo raro, entonces, puede ser entendido como una de esas situaciones
donde su obviedad no se impone sobre la totalidad ni tampoco supone
una realidad oculta detras de determinadas apariencias. Sin embargo,
para el llamado sentido comin o para el pensamiento hegemonico, no
hay dudas: lo obvio se impone sin cuestionamientos y la organizacion
de Jo sensible es una realidad oculta detras de las apariencias. En ese
sentido, lo raro es o puede Ilegar a ser también un lugar 0 una ocasion
en que el disenso puede ser ejercitado,
1. Breve desvio a través del Diccionario de
también de Sigmund Freud
Real Academia y
Pero siempre, antes de toda tarea, de toda pregunta, hay que consultar
el DRAE, y la “autoridad” en este caso dice en su XXII edicion online:
1 sylvia Molloy ha escrito extensamente sobre el t
Ja pena revisar al menos “Too Wilde for Confor
7 VvoN
muchos articulos vale
ics of Posing”
ema, entre lo
y “The Pol19
raro, ra (Del lat. rarus) 1. Adj. Que se comporta de un modo inhabi-
tual. 2. Adj. Extraordinario, poco comin o frecuente. 3. Adj. Escaso en
su clase o especie. 4, Insigne, sobresaliente o excelente en su linea. 5.
‘Adj. Extravagante de genio 0 de comportamiento y propenso a singu-
larizarse. 6. Adj. Dicho principalmente de un gas enrarecido: que tiene
poca densidad y consistencia. ([Link]
La edicidn online agrega a la XX edici6n en papel el primer signifi-
cado (“que se comporta de un modo inhabitual”) y altera el orden de
las acepciones. Pero, salvo esta incorporacién del “modo inhabitual” de
comportamiento que parece referir, entre otras, a la norma social, el resto
es similar. Lo interesante en la versin online —ademds del relevante
agregado de lo que ahora es la primera acepcidn-es que la Real Acade-
mia mantiene todas las acepciones que presuponen una cierta censura,
incluso la sexta —antes la primera— que involucra su materializacién al
sostener que raro implica “poca densidad y consistencia”. Otras pueden
podrian ser entendidas como algo positivo (“insigne 0 extraordina-
rio”). La consulta al DRAE, sin embargo, abre la puerta a otras pala-
bras que podrian asociarse a partir de algunas de las seis acepciones.
Para solo nombrar dos: “bizarro” (en el uso que hace la psiquiatria del
término que nada tiene que ver con el que da el DRAE, ya que segtin
la autoridad, “bizarro” es “valiente”, “generoso, lticido, espléndido”
y “ominoso” en el sentido que le da Sigmund Freud. También, para no
quedarnos atrapados en la dupla anterior, la tercera acepcién —“escaso
en su clase 0 especie” se abre hacia el universo del mercado y sus leyes
de Ia oferta y la demanda asi como al de los catélogos y sus normas de
regularidad y excepci6n. En cierta forma, también las acepciones 2 y
3 podrian ser entendidas dentro del universo de la homogeneidad y la
heterogeneidad, de la diversidad cultural 0 racial y lo “poco frecuente” o
“escaso” de “ejemplos” diferentes al hegeménico que llevan a convertir
en raro a algo 0 a alguien que en su lugar de pertenencia no es sino algo
cotidiano, ordinario, sobreabundante, seriado, ininteresante. En cierto
modo, Io raro abre Ia puerta de la pertenencia, de la comunidad, de la
frontera y el pasaporte, de la inclusién y la exclusién, del barrio y el
club, de la jerga y el cédigo compartido, del canon y de la heterodoxia;
es decir, abre el ser 0 no ser, o mejor, los modos de ser.
? En la Vigésima Edicién del DRAE en papel hay solo cinco acepciones y la primera es
“Que tiene poca densidad y consistencia. Dicese prineipalmente de los gases enrarecidos”
(Tomo II, 1143)
* Véase, entre otros, [Link] 10-bizarre-mental-cisorders!20
Lo raro contiene o abre puertas diversas: por un lado, puede ser un
ativo negativo que, en el caso de la psiquiatrfa, es asociado con lo
“enfermo” © el “comportamiento inhabitual” y por otro: puede ser un
calificativo positive que connota la excelencia o la distincién positiva
Heat ign Io raro puede ser pereibido a partir de lo pend om
Sigmund Freud y también por Lacan—como aquello que es acacia
oO angustiante-
, Tarrida sostiene en “El concepto de lo siniestro en Freud” que
o segun Freud pertenece al orden de lo ter rorifico, de lo que
y pore coed , termina afirmando: “Freud introduce
i i Poaraiey oe ie ominoso: wnheimlich es todo lo
anecer oculto, secreto, ha salido a la luz™
califi
Carolina
lo ominos
excita angusta
aquila definicion q
io destina
que estand
aquello que estando destinado a permanecer oculto,
ominoso, lo
En definitive -
ido descubierto o ha salido a la luz. Eso es lo
secreto, ha S* Ra sls
angustiante- ext a ee que produce horror o debe ser condenado.
Nosélo por el hore or de la negaciGn del heim —es decir, lo hogarello, lo
familiar— S10 °?! ign POF no ser habitual ~es decir, no formar parte
itus 0 del hébitat—o, si se me permite la metafora,
de] habito-
ico, de lo que excita angustia y horror,
ar lo ominoso. Plantea
an en el seminario
aenece al orden de lo
‘dentro de lo angustiante hay que diferen
“Lo ominos? Pr ary
1 Y 61 primero de los euales es destacado por Lit
investigacién c ‘
igacién con un profundo estudio del termine
aunque cabe ee ui
dos caminos * ae
zustia’
Sobre La ANBUP 5 ji ‘ar el signifi
isa rao. 607 Ja be bra ominoso, EN eeeicd pee! desarrollo de fa lengua ha
lo lug,
ae etmeD eos Ja Empresiones Sensorale, nto lugar, propone agmpe todo aquello
eins COE Go Jo ominoso, dilucidan rencias, situaciones, etc, despierta en
queen personae jento de! b » dilucidando lo comtin et ie
eee Cent me minose-EXee Puno yanos Lin en todos Jos casos para ver
poise Isnt Je oe la variedad dé lo ee felanta que ambos caminos llevan
ar nso #4. Ge hace tiempo. De ahi co que se remonta a lo consabido de
See 0 Bese npo. De ah gu 1 a lo consabido de
aaa ig murmilia® Joe ,0 lo familiar deviene si urge la pregunta punto de partida del
= gua. #10 wet a alicl 10 OPUEI0 he niestro?. Entramos pues en el primer
Punto et 0 aA nO HEMPECS ere “onsabido ni familiar. Ahora bien,
Vertrat > ‘tie 0. Sélo se
; ertraitl ry 10 no Far ified. Algo de lo novedo Solo se puede decir que lo nuevo
0 noved O80 5 ‘ente (FE algo due lo vuelva $0 eS oMinoso pero no todo. A lo no
wont PICT ate pla de lo ominoso ¥4ominoso, Este es el punto en el que se
familiar, P® pave P arcs entre Jo nuevo y Io te a ka incertidumbre intelectual, Freud
‘ 4 dé ae - icados disti apt e
is mas 3 voc emite POF ut ado a ye intos, y uno de ellos coincide
heimtich PO, do compartido tambi ‘, Y por otro a Jo clandestino, oct
es ‘ 0 lestino, oculto
con nei fe ie ado: casa Freud introdu Pee lh tine Solo pote
si Jo que esta aqui la definicién que da S
jee eb ae tnd destin pe ee eae
[Link]-icf net/n apermanece >, secre
0dus/1S0Htomine ea Secreto,
htm).
Ja pala
2 heimlich ©
heimlich © ai 2
de fg ori juz
ha salido21
por abrir la puerta a lo que no conocemos, por abrir la puerta y sali
del espacio 0 territorio familiar y conocido.
Ahora bien, no es casualidad que las especulaciones ace
ca de lo ominoso aparezcan en Freud vinculadas a su lectur
de “El hombre de arena” de E.T.A. Hoffman; es decir, alg
que se conoce como literatura fantdstica y al tema del doble. El dobl
es, precisamente, ese ser que se nos parece pero es otro. Ese que e
nuestro prdjimo pero que no es nuestro igual. Ese que nos es familia
pero tiene algo que lo hace diferente.
Ser del hogar, del habitat, del barrio, del sistema de valores, del colo
de la piel, de los habitos y preferencias, de las conductas, de la aldea ¢
no; estar de este lado de la frontera o del otro, son algunos de los eje
por los que se tiende a discurrir cuando se intenta aprehender lo raro. Se
raro niega el transito, la deslocalizacién, el limite. Ser raro es ser otro.
A veces, ocasionalmente, es un plus; pero en esos casos o situaciones
el objeto o el sujeto se convierten en algo pasible de ser adorado por
su excepcionalidad. Otras veces, sobre todo pensando en una sociedad
que se jacté siempre de ser hiper integrada y homogénea como ocurrié
con la sociedad uruguaya, ser raro es un precio a pagar, un delito a ser
igado, una diferencia no permitida.>
Tanto el vademécum —literalmente el “ven conmigo” del DRAE como
los vademécum de la psiquiatria recogen en sus rapidas referencias lo
que la sociedad Ileva consigo consciente o inconscientemente. Repre-
sentan expresiones de lo que el imaginario hegeménico impone como
normas con las cuales los miembros de una sociedad nos entendemos
o deberfamos entendernos. De ahi, este breve desvio antes de conti-
nuar con la pregunta de qué significa ser raro o lo raro en la periferia
occidental que es Uruguay. Una tiltima nota, parece poco discutible
que ademas del imaginario de la comunidad hegeménica existan otras
comprensiones 0 dimensiones de lo raro que interacttian -resistiéndolo
© no, socavandolo 0 no con él.
5 ,
Entre los mtiltiples ejemplos de la censura o el castigo de lo no permitido o del manejo
de la transgresi6n en la sociedad uruguaya ver Extraviada, caso estudiado por Raquel
Capurro.2. Raros en la cultura uruguaya
EI archivo de ciertas comprensiones de lo raro tiene, al menos en
América Latina y por ende en Uruguay, una larga historia. Sin recurrir
aantecedentes —tanto en ¢] Ambito de la escritura como de otras formas
de representaci6n sin duda existentes y analizadas-, en la historia de
| Ja literatura se podria establecer 1896, aiio de la publicacién de Los
raros de Rubén Dario, como uno de los primeros intentos por construir
esta categoria. En el sentido dariano, los raros son aquellos individuos
y aquellas obras que establecen una ruptura con la tradicién heredada.
Si bien dentro del archivo literario latinoamericano hubo otros hitos, en
el uruguayo habria que esperar hasta que en 1966 Angel Rama publicara
sus Cien aiios de raros para generar otro espacio de caracterizacion
| de Jo raro al incluir autores como Felisberto Hernéndez, Marosa di
| Giorgio. Armonia Somers, Latréamont, Horacio Quiroga, Tomi de
| Mattos, entre otros. Un cuarto de siglo después, Carina Blixen hablo
de “extraiios y extranjeros” proponiendo una nocién vecina a la de los
raros aunque no similar ni dependiente de la de Rama. De hecho, Blixen
establece una relacién estrecha entre lo fantéstico y lo raro; 0 mejor
dicho, la literatura fantéstica y la ciencia ficcién como un conjunto “taro”
que ademas entiende —sumandose a Rémulo Cosse y Ana Rodriguez
Villamil— como “la vfa més poderosa que recorre nuestra literatura”
(9). Es por eso que Blixen sostiene que:
La literatura fantastica, en términos més amplios todavia, no realista,
puede ajustarse a la situacién del producto ‘raro’, pues intrinsecamente
plantea dificultades 0 elementos de extraiieza al lector, a pesar de que
su producci6n pueda ser mayoritaria, 0 la de mayor peso estético 0 la
mas aceptada circunstancialmente por la critica (b/dem)
En una linea de similar el “Prélogo” acompafia una muestra 0
proyecto de antologia “urdido por las febricitantes testas de Lauro
Marauda, Juan B. Fernandez y Jutio Varela” (16)~ se pronuncian Ios
editores del mismo libro en una nota donde se precisa el sentido de
“fantasia” como * ‘traduccién de} inglés fantasy” (en Blixen 17). Alli
declaran tomar fantasy de Rosemary Jackson, segiin quien: ie
Un fantasy es un relato basado en y controlado por una franca violaci6n
de Jo que generalmente se acepta como posibilidad |...] Bsta violacién
de los supuestos dominantes amenaza con subvertir (derrotar, trastornar:
socavat) las reglas y convenciones que se consideran nor rautivan a)
fae,Entre las varias ideas planteadas por Blixen resulta de interés no sélo
la asimilacién de la fantasy a “la situacién del producto «raro»” (9)
sino el cardcter de via privilegiada de la literatura uruguaya seffialada
por los criticos, es decir por la hegemonia letrada uruguaya. Una linea
que segtin la “nota de los editores” se entiende o se presenta como
“subversiva” o violatoria de la ortodoxia normativa.
cerca, en 2005, Jorge Olivera plantea, al referirse a la antologia
de Blixen, lo siguiente:
Ladécada de los ochenta supone una nueva etapa para esta narrativa de
imaginacién que se extenderé también durante la década de los noventa.
La antologia Extraftos y extranjeros, confirmé este nuevo periodo mar
cado por el interés en otras zonas de la realidad o por diferentes formas
de abordaje de la misma. La diferencia que se percibe en este perfodo con
respecto a los anteriores esti marcada por tres segmentos: uno ligado a
lo candnico del género fantastico, los fconos de la literatura de miedo y
la historieta; otra seguidora de la tradicién imaginariva de los sesenta,
cuyo rasgo diferenciador esté en la mirada que se arroja sobre el mundo
y los objetos; y la ditima cuyos temas rondan el absurdo, lo grotesco
y en algunos casos un realismo expresivo que denota una particular
mirada sobre los objetos y las personas, pero en la cual raramente se
produce una ruptura del orden natural. Dentro de este tiltimo segmento,
en algunos autores, hay un interés por el lenguaje como constructor de
la estructura narrativa y un deleite en su uso forzdndolo hasta limites
que lo ligan al neobarroco. (58)
Olivera se suma al pensamiento de Blixen ~y de alguna manera al
de Cosse y Rodriguez Villamil- pero no alude tanto a lo subversivo
o “anormal” sino que prefiere hablar de “interés en otras zonas de la
realidad o por diferentes formas de abordaje de la misma”. En este
sentido, lo “extrafio o lo extranjero” es asimilado a la distorsién del
neobarroco © a la subversién de los supuestos dominantes. Por lo
mismo, al parecer lo descrito ya sea como nueva fantasia 0 como lo
extrafio aparece cercano a lo raro siempre y cuando éste sea entendido
como una situacién 0 un producto donde se ejercen distintas formas
del disenso (Ranciére) de lo raro.
Ahora bien, como hemos visto, esta fuerte tradicién del archivo
literario no es uniforme ni plantea una tinica caracterizacién de lo
raro. Las caracterizaciones son diversas pero bordan Iineas similares,
y un ejemplo de este abanico —que escapa a la conceptualizacién uru-
guaya— puede verse en la metafora implicita en la nocién de Ati
=propuesta por Noé Jitrik~ que abre una serie de posibilidades24
de caracterizar, si no lo raro, lo diferente o aquello que escapa a las
tradiciones hegem@nicas. En el “Prélogo” a AT/PICOS en la literatura
latinoamericana Jitrik sefiala:
[...] sigue siendo complicado decir qué es un “atipico”,escritor, obra 0
ituacién; no ocurre lo mismo con el concepto contrario; creo que todos
sabemos de qué se trata y hasta nos atreverfamos, a su vez, a tipificarlo.
Se dirfa, por empezar, que el tipico posee cierto cardeter de “represen-
tante”, su funci6n serfa hacerse cargo de algo que no es, estrictamente
hablando, literario, como cuando se dice que tal manifestacién es “tipica
de” una época, una clase, [...] y otras en cambio, no lo son, por lo ge-
neral porque no Ilegan a serlo, lo cual no les da por fuerza el carécter
de “atipicas” en el sentido que se va insinuando. [...] Los “atfpicos”, en
consecuencia, podrfan ser buscados y hallados a partir de los rasgos que
caracterizan la tipicidad, aunque, por cierto, refinando los criterios para
reconocerlos como tales. (12)
La propuesta de Jitrik en relacidn con los “atipicos” bordea lo raro
sin asimilarlo, pero de todos modos nos acerca otra posibilidad fundada
en ser 0 no tipicos; es decir, el poseer o no el cardcter de representante.
Aun cuando Jitrik maneja en la organizacién de la compilacién de en-
sayos que constituye su AT/P/COS otros criterios vinculados al hecho
{de ser anémalos, olvidados, excéntricos, arriesgados, licidos, experi-
|mentadores y los evocadores, parecerfa que la variedad de acepciones
no logra impedir que, segtin su argumentacién, pudiera hablarse de
que una obra o un autor o una situacién fuera “representante” de su
condicién de ser “atfpico” 0, en lo que hace a estas paginas, raro. En
esta linea de pensamiento un autor 0 una obra o una situacién podria,
Paraddjicamente, ser un representante tipico de lo atipico.
Es mis que posible, seguro que esta historia parcial y donde hubiera
sido necesario y justo citar otras contribuciones— o este relato de la
Construccién de lo raro en la literatura uruguaya no logre dar cuenta
de otro tipo de situaciones 0 producciones que también amplian o
modifican la caracterizacién de lo raro. Asi, serfa posible incluir, por
ejemplo, el libro de Alberto Nin Frias Homosexualismo creador (1933)
© algunas experiencias de la vanguardia histérica como la posterior
neo-vanguardia de los 60's y las performances tanto de Marosa di
Giorgio como de Clemente Padin para apostar a que lo raro no deberfa
ser reducido ni a practicas de la literatura fantastica ni tampoco al ab-
surdo, a lo “atipico”, al esoterismo 0 incluso a la “transgresi6n” —del
dandy decimonénico al drag queen del presente— que muchos y muchas
practicaron y contintian practicando.
Se takaJosé Mujica, Dani Umpi, la cumbia villera 0 el “look plancha” de
algunos uruguayos de hoy podrian ingresar el repertorio de lo raro
en la cultura uruguaya contemporanea. Mas atin, teniendo en cuenta
sus diferentes y no asimilables niveles de transgresin o sus diversos
niveles de poder y/o de popularidad, incluso argumentar que se tratan
de ejemplos de lo raro en la sociedad uruguaya. En cierto modo, solo
saliendo del riquisimo y valioso archivo literario es que es posible
establecer lo raro como una ocasién del disenso (Ranciére).
Lo raro, en este sentido, no se limita a la acepcién de lo e:
menos tal como la maneja Olivera al referirse en una nota al pie de
pagina a Fedirici y sostener que “Federici es uno de los autores que
puede catalogarse de raro por su circulacidn en un reducido ntimero de
lectores.” (58) Algo similar ocurrfa con Carina Blixen cuando indicabé
“Hay algo que perturba en el aceptar que sea mayoritaria esta linea
de los «raros», y es que estamos acostumbrados a que en literatura lo
subversivo sea minoritario (10).
Es innecesario explicar por qué José Mujica no tiene una reducida
circulacién de lectores 0 escuchas no la tenfa ni siquicra antes de
llegar a ser Presidente-, tampoco vale esta argumentacidn para la
cumbia villera —los datos de encuestas recientes asf lo muestran-;
—cuya novela Miss Tacuarembé
al menos,
en otro nivel tampoco Dani Umpi s
acaba de terminar de filmarse y de ser estrenada con éxito,
de ptiblico- podria ser caracterizado como de escasa circulacin aun
cuando su difusién no aleance ni de cerca la de la cumbia villera 0 el
“fendémeno Mujica”. Lo raro no es necesariamente sindnimo de escasez
6 de falta de popularidad, aunque también ello sea posible; lo raro, en
la Iinea de argumentaciGn que vengo desarrollando, tiene mas que ver
con hegemonias y lugares de representacion.
cosa, Levrero, Dani Umpi, la cumbia villera si pueden
integrar la eventual constelacién de lo raro y no Pablo. -Atchugatr ‘Y,
Ignacio Iturria o Estela Medina —aun cuando también podefaser posible
en algtin sentido incluirlos también a ellos-, pero esto obligarfa a un
desarrollo argumentativo no posible en esta ocasion
Hay otras formas de algo 0 de comportamientos que podrian ser
comprendidos dentro de esa equivoca categoria de lo FBT entendida,
como vengo haciendo, en tanto disenso. No ver television, no tener
celular, no consumir es algo que perturba. Ser ocioso, no por no tener
Lm
Por eso Ma26
trabajo sino como opcién de vida es algo casi incomprensible, es raro,
rarisimo. De hecho y segtin el caso, es algo perturbador,
Es posible ser hoy un ocioso flaneur benjaminiano? ¢En qué medida,
e! ocio analizado por Benjamin y el “desecho humano” de que habla
Bauman son comparables? Seguramente no lo son. Después de todo,
en un caso el ocio es resultado de un acto volitivo Y en el otro mas que
de ocio se trata de un producto de la exclusion; es decir, se tram Jel
exeretado, del expulsado. Ser hoy un ocioso no es asimilable at “ia
trabajo”, en un caso se trata de una rareza, en el otro Se trata de algo
propio de nuestras sociedades, un problema a resolver: posible que
ambos casos sean perturbadores, pero lo son de una manera radical-
mente diferente.
El que deambula por la ciudad sin trabajo, sin esperany,
trabajo futuro, no busca lo mismo. que el flaneur de
aquel que trabaja, pero lo hace entre los desechos.
basura de Montevideo, el “cartonero” de Buenos A,
de la basura de los que sf trabajan en la urbe moderna Constit a
“normalidad’aceptada. No son raros aun cuande BU Condit
trabajo sea percibido como un mal que “alguien ficns aun pctenlo su
Son raros como lo es aquel individuo que rechara ie ue hacer”, No
tempordnea 0 decide, siendo un margin,
el “Estado benefactor” le propone o ha
rechazo del sistema, su decidido vivir
&s no solo perturbador sino que para
incomprensible. Es una rareza de otto ti
como tantas de las otras que he revisado © aludido, s
“monstruidad” que tenga una sola cabeza; en verdad “T Tro no es una
més a la mitolégica Hydra que a un animal de ung pense Parece mucho
NO es apropiada y por lo mismo desestabili a, Me S8a. Su raceea
Siquiera de un
ntafio. O incluso
&l “hurgador” de
Ires, el Teciclador
al, NO acepta
Construido
aSistirlo, Su
al mar; 7
i aargen de Modo voluntario
‘ Aginarig hegemsnico es
ipo, per
P°, Pero tan Sesestabilizadora
Ayudas que
Para
3. Final, comme il faut
Comme il faut significa estar de
estandars 0 ser apropiado 0 com
sentido {lo raro es 0 serfa lo inapre
sf lo serfa si se entiende lo raro en
Propiada de comportarse, de hablar, degen des”
de representar algo 0 incluso de Presentarse o », i
rara sino es comme il faut. Y el eo
; omme il faut Preseng,
tablecido, Aquello que la sociedad o ta trade
acuerdo Con las neal
Ip ; arse “ropiadan, NCiones y los
>Piado? No sola, e; eNte,
Sttuacion, By dente: §
: storia,
®TSe puede ser
3 ‘Yimos, lo es-
Ae
Lf ©Mo de acuerdo27
alas convenciones. Por lo que Io raro es también lo no convencional, lo
inconveniente, lo que perturba, lo indecoroso, lo indecente, lo obsceno,
lo inmoral, lo deshonesto, lo licencioso, lo libre.
Eso, al fin: lo libre. Lo que habita no el célido dmbito del hogar —
heim sino la intemperie de lo que esta “fuera de eje”, descentrado,
deslocali:
ado, “incomprensible”.
Aunque no se puede ser ingenuo. Lo libre, lo raro también termina
por convertirse en una institucién, en devenir candnico o institucional,
en lo familiar, en el heim que alguna vez no fue. Nada escapa al mu-
seo, nada escapa a la normalizacién, pero lo raro puede ser entendido
como el espacio del disenso. Es decir, como el espacio o la practica de
la libertad atin con el riesgo de convertirse en estilo, retérica, gesto 0
jademén?, gmfmica? sefia y contrasefia, contra/seffal
puro,aS,
ornidad y sus parte
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REFLEXIONES SOBRE TERRITORIOS
LITERARIOS EN DEVENIR
Noran GIRALDI DEI CAS
CECILLE (EA 4074) - Lille3
PRES Lille Nord de France
Predmbulo
‘| i observamos el estado actual de la investigacién en el campo
OA, del hispanismo notamos un cambio de perspectiva, después
J del auge que tuvieron los estudios culturales poscoloniales,
hacia los estudios que tienen en cuenta los intercambios transatlanti-
cos y transnacionales. Esta nueva mirada pone de relieve el papel que
juegan los desplazamientos a nivel humano, tanto como la circulacién
de modelos, en la trasmisi6n de conocimientos y en la cultura siempre
en devenir, de uno y otro lado de los océanos. Los pasajes, clave de la
modernidad para Walter Benjamin, se han declinado de mil maneras en
la historia de mas de cinco siglos que se teje entre un lado y otro de los
océanos, Witold [Link] Trans-Atldntico (1953) se apropia de
la imagen de los pasajes, desde el titulo de su novela, para figurar con el
gran paquebot las andanzas del sujeto entre dos mundos y la diferencia
de puntos de vista que puede generar cada situacion. La filosofia de
Ricardo Piglia que discurre en Respiracién artificial (1982) y en sus
ensayos nos incita a leer Gombrowicz acercdndolo a Borges, como
el mds importante autor argentino del siglo XX. Sus obras se sittian
fuera del “exotismo” latinoamericano que ha sido una de las claves de
circulacin de autores por el mundo entero, en particular por Europa,
y la raz6n, también, para designar “raros” a otros: Carlos Liscano, en
tna conferencia reciente (Lille, octubre 2010) explicé por qué su lite-
ratura ha sido considerada “rara”, y en algunos casos penalizada por
no adaptarse a los clichés formateados por los autores del boom, un
canon que ha sido, durante varias decenas, la condicién sine qua non30
cano reclama
del absurdo Y
lo Ie permitio
nbién
de entrada al mercado internacional del libro. Carlos Lis
una filiacion en Beckett y Buzzati ya que su obra emana
del delirio de sentirse libre en la carcel, estado que no s6l
comenzar a escribir en situacién de riesgo permanente, sino (am
sentirse otro y protegido, a la vez, frente al horror de cada dia.
jelimitados
La literatura es un lugar imaginario fuera de los mapas de ante
g a
Por fronteras politicas, Ese lugar lo concibe el artista, es personal 2?
todo; en el campo de lo social, puede concebirse como una respuest?
alo nacional, pero representa, sobre todo, una voluntad de trascender
personal y culturalmente. Los territorios que se recorren con las palabras
estiin en constante devenir; las figuras y los sentidos que dependen de
cémo se escribe, dependen también de la interpretaci6n que varia seu"
las épocas. Rompiendo con esta manera canénica de leer Ia literature,
Eduardo Berti y Eduardo Cozarinsky proponen que se hable de mome”™
tos o condensaciones dentro de constelaciones 0 galaxias que se forman
Por afinidades entre los autores. Si bien es admitido que se pueden leer
las obras agrupadas en torno a la de uno o varios “precursores”, seg
cl sentido que Borges da a este término, la hipstesis que defendemos
gn este trabajo probarfa que no hay “raros” sino por necesidad del
canon que los acepta. Si los raros se admiten en la escala del canon en
Coordenadas que difieren de las que rigen a la mayorfa de los autores,
se debe admitir también que los territorios literarios se rigen por UNA
relacién de continuidad y, por otro lado, de ruptura con respecto 4 la
literatura en general. Sabemos también que lo que Ileva a definir un raro
alacién de caracteres que muestran una variacién muy fuerte
dentro del canon, producida por la irrupcién de una escritura diferente.
Pero esa diferencia puede generalizarse, lo que, en muchos casos, CON
el tiempo, convierte al raro en un cldsico. En todo caso es necesario
pe que deja de ser raro cuando su escritura se lee en relacién con
filiaciones fuera de los limites de la llamada literatura nacional.
Bases
Reflexionar sobre la condicién de raros
escritores dentro de un corpus de literaturs
tiempo, plantear la cuestién de |
que se ha asignado a algunos
a nacional significa, al mismo
aileniok Conaehacarsite la situacion que ocupan con respecto
; + qué significa ser raros, por qué estos escri-
tores ocupan un lugar marginal o secundario dentro del sistema de
obras Hamado, en nuestro caso, “literatura uruguaya”. Para analizat
esta problemdtica me he basado en diferentes nociones y posttrasfilos6ficas asf como en teorizaciones sobre el arte y sobre la sociedad.
Henri Bergson, por ejemplo, ya que reflexiona, a principios del siglo
XX, sobre el concepto de emergencia (L'Evolution créatrice); Gilles
Deleuze y Félix Guattari, en Kafka pour une littérature mineure (1975)
retoman en cierta medida las tesis de Bergson, al analizar la cuestion
de la lengua del escritor dentro de la lengua y las lineas de fuga que
son representaciones gréficas de un modo de detectar, por parte de un
escritor, lo que se prepara, lo que adviene. La literatura menor (podria-
mos decir “rara”) es la que prepara, con un nuevo lenguaje y nuevas
formas del decir, la gran literatura por venir. Esta reflexién me llev6 a
estudiar las nociones de différance, huella y trama en la filosoffa de
Jacques Derrida, asf como la actualizacién que hace Arthur Danto de
esta teorfa cuando explica fundamentalmente el arte de hoy como un
precisas, un arte en relacién con “mundos” pre-
‘arnos COMO se
arte sin estilo o formas
ponderantes de diferente especie. Danto vuelve a explic:
establecen relaciones particulares entre la obra y el gusto del sujeto que
las experimenta y cémo se van modificando, segtin las épocas, proceso
que denomina de “apetencias estéticas” que gufan la constitucién de
estilos basados en sensibilidades.
Con respecto a las cuestiones que tienen que ver con el lugar “social”
desde donde se escriben las obras y desde donde se las estudia y se las
valora, debo mas a las consideraciones que hace Serge Gruzinski que
a la teorfa literaria de la recepci6n. Gruzinski invierte viejas pistas y
analiza con cierto relativismo la expansién que, desde el siglo XVI, leva
adelante el Occidente cristiano. El mundo de los “descubrimientos”
no fue una adquisicién sélo para Occidente, sino que sirvi6 también al
Oriente musulmdn. Esto demuestra una vez mas cémo la percepcién
de la Historia depende de lo que se busca probar y de cémo se narran
Jos hechos para justificar los objetivos buscados. Saskia Sassen, en sus
trabajos sobre la ciudad global y sobre la relaci6n entre desnacionaliza
cién y autoridad de los Estados en la era global digital (2005), expone
la idea, hoy bastante generalizada, de que estamos en medio de un gran
desorden, en medio de una realidad flotante; pero ella no piensa asf y
resuelve sus hipétesis con finos esquemas te6ricos que proponen solu-
ciones plurales. Insiste en que hay, mundialmente, una organizacin muy
especial y especializada que tiene en cuenta hasta en las mas minimas
formas de todo lo que da lugar a una cantidad incalculable de circuitos
© redes que atraviesan la sociedad, en particular en las megaldpolis
Ss sen demuestra cémo cada uno de esos circuitos se relacionan entr
sf y con un afuera, creando circuitos que funcionan a cierto nivel, enasto da lugat #
paralelo, sin aparente conexidn entre unos y otros. =a sin Hegat ®
miles de Iineas de fuga y a territorios que se superpone! entes habitan
trasmitic realmente una misma corriente. Miles de corriem™™ Yi
el espacio cibernético: hay comunicacion y, al mismo | experiencias:
en la trasmisién propiamente dicha (de conocimientos MPT ge
ctc). Bl sistema asi compuesto crea una compleja y varia jmera vista
infraestructuras dentro de un espacio denso y vasto, a PHMET Ty
desordenado pero que finalmente resulta de una codife que com
medida. Alexis Nouss (2004) y sus disquisiciones sobre a
brenden ideol6gicamente nociones nebulosas como “hibrider’s Tr,
mestiz0” o “multiculturalismo” me ha ayudado también a reviSI
términos, sobre todo en relacién con la cultura latinoamer a En los
difusién en Europa, donde se utilizan facil y abusivamente,
estudios criticos se suele caracterizar América como el oa misma
Restizo por antonomasia (cuando, en realidad 10 es, con I My,
intensidad, Buropa). Finalmente, con Nicolas Bourriaud he t rae
lanoci6n de radicante (2009) que permite comprender las con ied
en que se realiza el arte de hoy! basdndose en lo que Bourriau! ético”
un dominio de la forma-trayecto y la traduccién como “modo oe
de actuar en un mundo atravesado por influencias que vienen de Of
Partes. Analiza la condicién del artista contempordneo, SUS ae
culturales multipolares y sus practicas permanentes de extrapo! aa
Se puede agregar, como lo explica Serge Gruzinski, que este Pe
‘actual en la sociedad, en la ciencia o en el arte se asemeja, aceptan to
las distancias, al que existié en el Renacimiento. En este Cee
solamente una mirada obtusa puede seguir utilizando la categorfa _
“raro”. Las practicas innovadoras, la llamada “originalidad” siempre
tienen un origen y, en general, esta basada en la diversidad o mezcla de
diferentes componentes que intervienen en la alquimia de la expresion
artistica. Me interesa también el anélisis que hace Bourriaud sobre la
utilizaci6n de la desconstruccién derridiana pot los estudios culturales
Como modelo que perpetiia visiones colonialistas de la cultura’: “En un
Dice Bourriaud: “En vez de oponer una rafz a otra, un «origen» mitificado a un «suelo»
ae eaegta y uniformiza, zno resultarfa més ingenioso recurrir a otras categortas de
Pensamiento, que nos su: wndial en plena mutacién?... Hablemos
de bot iales del movimiento, el mundo contem-
éFue una casualidad si el modernismo
a raiz’ Fue radical... gY si la cultura del siglo XXI
Yo proyecto es borrar su origen para favorecer una multi-
s simultiineos 0 sucesivos?” (22)
igiere un imaginario m
a. Al organizar las condiciones mater
Pordneo facilita nuestras tran:
lantaciones,
elogi6, desde su inicio hasta su fin, |
se inventara con esas obras cu:
plicidad de arraig
“La deconstruccién colonial contribuys de esta forma a reemplazar un idioma por 014mundo que se va uniformizando cada vez mas. s6lo podremos defender
la diversidad elevaindola al nivel de un valor, mas alld de su atrae i6n
exética inmediata y de los reflejos condicionados de conservacién, 0
sea transformandola en categorfa de pensamiento” (20). Si un bouquet
de teorfas 0 posturas criticas variadas parece necesar io para reflexionar
sobre todo lo que comprende Ia literatura y su cadena de produccién, que
definimos por la creacidn siempre nueva de formas y sentidos y por su
recepcidn a través de los tiempos (sujeto productor - objeto “literatura”
ujeto lector y sistemas de recepcidn), se trata aqui de romper con
ciertos esquemas que sitan algunos autores como permanentemente
“raros” dentro de un sistema dado. Nunca se ha pensado, a propésito de
ellos, que son piezas de un puzzle, Hamado en nuestro caso “Jiteratura
uruguaya”, autores que, en un momento dado, han sido rescatados,
lefdos y estudiados, haciendo de ellos una excepcién. Postulo que
conviene volver a pensar estas “rarezas” de la literatura, y la literatura
en general, en términos de territorios literarios en devenir, “formas
en trayecto”, como Llama Nicolas Bourriaud a las obras plisticas y de
la pintura contemporanea, concibiéndolas en base a los mecanismos
de traduccion y de transferencia de modelos que toda forma de arte
implica y contiene como significacion.
ionar la obra a otras producciones no solamente dentro
del territorio nacional sino en relacién con el afuera. Recurriré a la
noci6n de Biblioteca con la que Lelia Area lee y organiza la literatura
argentina, aunque de ella me separe, dando un paso hacia afuera, para
postular la presencia de territorios literar ios en devenir que poco tienen
que ver con la Biblioteca y el Parnaso de escritores que ha construido
la clase letrada de cada nacién. Me sirvo también de las nociones de
transferencia y de emergencia que aseguran la posibilidad de leer la
literatura tanto del punto de vista de su continuidad en el decir como
en la proyeccién de sus perpetuas upturas, Otro elemento que conviene
destacar es que cuando se declara que un escritor es raro no se hace
ad, es decir, que no se trata de
Conviene rela
intervenir la cuestin de la referencialid:
que algunas obras contengan menos referencias a lo “nacional” o haya
mis referentes que vienen de “afuera”. La “diferencia” (que es, segtin
Timitandose el uno a subtitular al otro, sin empezar nunca el proceso de traduccion que
fundaria un posible didlogo entre fo pasado y lo presente, 10 universal y el mundo de las
diferencias, Porque el pensamiento postmoderno se presenta como una metodologia de
ladescolonizacign en euyo centro la deconstruccién (tal como se practicaen el marco de
los cultural studies mas que en el sentido en que Derrida lo entendia) sirve para debilitay
¥, guitarlelegtimidad a Ia Tengua del amo en ‘beneficio de una cacofonia impotente.”versidai
Z
8
G. e, la
a rere venation sobre uno/el mismo) no es signe de di
énonentea sive haa la critica con respecto al critor My
Senco decune igh a que éste ha combinado elementos impte af
tente, Este: panto iH royectado segiin una direccién (ideot6gic® OF
sistema literario co! See edu obra de arte pertenece sy
cortientes, a los aa segtin una divisién temporal, con perio oe
nuevas capas, ni ae con los afios, se van agregando otros (que oe
inca... eee otros lugares en los anaqueles de la Bl Hi
queda cerrado por ae tn su extension, a concebir un sistema 4 :
de lo “nacional”) te Puntal (la que se proyecté como punto de one
aceptando o no. aan auna gama de diferenciaciones que S°
llamada: ptieenes cesario decir que cuestionamos tanto este Do
-omo los diferentes momentos de una regla cronolégica
“aro!
con la que
se ha intenta
aaa aie intentado clasificar la literatura? Para demostrar
aciones son posibles alcanza con proponerse, como diet
desde
us componentes
ue han que“
en Jas
Borges a
que nunca se ha pensado amo literatura nacional” o pensar
movimientos en relacién ane Iré analizando diferentes paula’ y
on esta cuestién.
1 Revisar el conce ee
ordena y eee “raro” dentro de las eategorfas con ave se
pectiva con que se parte es una manera de cuestionar la pers-
la “Biblioteca” de cada nacG, el canon que sustenta la construcci6n de
cei ee categoria de biblioteca
Be sien de Sint e eee aalioters de Babel”
para erature eee te Sito figura de lectura
hay “voces a eearBentina, Area afirma que dentro del canon siempre
también las voces ciecnaist pee Es decir, que pueden ser admitidas
El canon se concibe come gr a Paradojicamente, lo consolidan
No se configura como te no un filtro y segtin un principio de selecci6n,
bel), “sino como map territorio (como tal figura en la biblioteca de Ba-
viaje en el espacio de al tee imaginaria— para un determinado
un sem reguladr de [{erritorio” Atea 16), Bl canon, entonces, es
a Eats la Naci6n, el Cai Oe conformado (sobre
relacign con pauas histGrico-poltticas y ctte estabece limites fijos en
ae piamente dicha. La historia lit poco tiene que ver con
una construcci6n y jerarquizacién de obras ee
aci6n de obras y discursoss
constituye como tal un sistem: b6 10 de vista” de
al stema si d
Sistema simbélico que da “un punto de vista”
a unto de vistala realidad dentro de un vasto conjunto. La literatura, en cambio, como
lo postula Borges, es “el universo” (0 viceversa, ya que el univer so esta
en la Biblioteca) en perpetuo movimiento. La literatura se presta a todo
tipo de transferencias, de movilizacién de los materiales y formas que
caracterizan las diferentes obras que la componen. La visi6n canénica
de la literatura poco tiene que yer con la literatura en sf. Borges la
cuestiona en el “El escritor argentino y la tradicién”, ridiculizando las
restricciones y fronteras que la vinculan con mecanismos de seleccion.
Frente a la imagen multifacética, laberintica, espesa, multidireccional
de la Biblioteca de Borges’, se sitta el modelo del canon que programa
una Biblioteca “modelo” que acompaiia el modelo de nacién. Ambos
fueron fraguados en el sigho XIX, después de las Independencias, Y
acompafian, sin otras modificaciones que las que determinan un cam-
bio politico o un cambio de estilo relacionados con la cultura de una
€poca, avatares de lo que se denomina hasta el dia de hoy, la identidad
nacional. A partir de ejemplos tomados de la «Biblioteca» uruguaya,
nos preguntamos por qué ese nudo duro, el modelo de canon no ha
sido modificado y sigue funcionando, a pesar de los diversos niveles de
ambios, transferencias y pasajes soc oculturales que caracterizan
el devenir histérico del que la literatura forma parte.
En la actualidad, la era de superglobalizaciones deberia permitirnos
‘obre el sentido obsoleto de valores que se admiten al utilizar
specto a
reflexionar
rétulos como el de “raros”. ;Por qué seguimos pensando, con res
ciertos autores y no otros,en términos de excepcion literaria? Debemos
contextualizar estas polémicas. Con elauge de la globalizacion extrema
a: por una parte, las desterritorializaciones
que multiplican situaciones y recorr idos diferentes de autores radicantes
(hay varios casos de uruguayos en Europa: Cristina Peri Rossi, Fernando
‘Ainsa, Ingrid Tempel, Carlos Liscano, Juan Carlos Mondragén), poco
mencionados en el plano de la Ilamada literatura nacional; por otra
se fomenta con fuerza inédit
1969 a Luna de enfrente: «Olvidadizo de que ya lo era,
quise también ser argentino. Incurrf en Ia arriesgada adquisicién de uno o dos dicciona-
vrs de argentinismos, que me suministraron palabras que hoy puedo apens descitfrar
madrején, espadafa, estaca, pampa...» (sololiteratura, ccom/bor/[Link])
3 Ver en esta Ifnea su prélogo de
ta Biblioteca perdurard [comparada, sobre todo, a la espe humana}; iluminada
solitaria, infinita, perfectamente inmévil, armada de vollimenes prociosts: incor
ruptible, secreta. / Acabo de escribir infinta ...Yo me atreva a insined! att solucién del
ntiguo problema: La Biblioteca es ilimitada y periédica. Si lun eterno viajero la atravesara
en cualquier direccién, comprobaria al cabo de los siglos que los misho¥ voltimenes se
isle ete aire cojen (que, repetido, seria un orden del Orden)". (Borges: 197536
Jes de la realidad
Parte, crecen los nacionalismos y las miradas parcial “ingle d°
(los neoindigenismos, las “nuevas” literaturas vistas desde el “cial
lo nacional mexicano, lo nacional boliviano, lo nacional colon dove
Las casas editoriales fomentan esta fragmentacion, Ca ‘anden
el caso de Planeta por ejemplo, autores uruguayos que $° ONY a,
fundamentalmente dentro del Uruguay 0, a veces, mas en Been
que en Montevideo. Esta fragmentacién produce el efecto aida de
de lo que emergié con el panamericanismo y la fuerte tonal
Proteccién de lo latinoamericano, como lo fomentaron las amr ee
y un imaginario colectivo dominante de los aifos 60. Dentro d¢ ala
Contexto, conociendo estos cambios, ,qué significa recurrit hoy
7 oy apa : i sigue utilizando
categoria de “literatura nacional”, en qué contexto se sigue ut! amente
‘£ * 4 ‘a ica
Por qué su uso puede fastidiarnos, molestarnos, cultural y politi las
abla 9 oe Rare e revisal
hablando? La creencia tiene valor de estereotipo. Conviene revis | .
de resabi0s»
y suelen
lizacion.
Categorias que utilizamos ya que envejecen o estén cargadas d
funcionan como murallas de ignorancia o de discriminacion
manejarse abierta subrepticiamente, paralelamente a la utilizacte
también desmedida, del TODO globalizado que cunde actualmente-
jas ca
2 (Quién es raro? Se define como raro el escritor que, Por Tas co
racteristicas de su escritura diverge o se aleja de la norma existente
de escritores que, dentro del canon, han sido erigidos como modelos,
Categoria de primera aceptacién y recepcién, por la comunidad socio-
cultural que, definida politicamente, le dio existencia. El andlisis NOS
lleva a comprobar que su cabida esta prevista, como disonancia, dent
de la Biblioteca de la nac idn que precede a la existencia del autor Y
de la escritura que diverge con respecto a contenidos, perspectivas
valores seleccionados para constituirla Raro es un autor que se pone
@ distancia, apartado, pero en los anaqueles de esta Biblioteca porque
Se le considera extrafio, maldito o marginal, segtin las competencias
Seleecionadas por la mirada eritica que construye el canon. Las €X-
Tey Ones que constituyen los raros, confirman la regla. En el caso de
la literatura uruguaya, Lautréamont ha sido rescatado y recuperado
pano T20,€, incluso, se ha hecho generar, a partir de él, una estirpe de
re ausuayos. Toda categorizacion de este tipo, hecha de juegos de
Slice
7 i rarlo con otros créneos encontrados en otras latitudes, Y cuen!
compar: ‘ 1 ,
sobre todo, cémo se ha ido volviendo otro,
Las descripeiones de Darwin sobre la “Banda Oriental” nora
que todavia utiliza en las paginas de su Diario, aunque recoge even! es
sucedidos entre 1832 y 1836 en un Uruguay ya independizado), nos de
guen intrigando porque son testimonio: de algo que perdura més alld .
divisions politicas. Como las Vidalitas de Bartolomé Hidalgo, deberia’ 2
relacionarse con la historia cu Itural de esta region, entretejida con pasaie®
Constantes entre Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay, Y en particula
Podrian considerarse parte de una constelacion compuesta porcuentos d@
Horacio Quiroga, Jorge Luis Borges y Tomas de Mattos, tres escritore>
que instalan, como clave de sus relatos, la divers id de Componentes de
Sida
una misma cultura, la interculturalidad Caracter} ada por los pasajes ¥ la
jTavesia mas all de fronteras culturales y Politicas de la nacign, Borges
interpreta las manchas y cicatrices que quedan Nn cada Sujeto, lo que ©,
identifica como diferentes formas de ser de “NO mismo en el otro. AS
narra “La forma de la espada” (Ficciones, 1944) istoria q Ja mar
en lacara del Inglés de la Colorada. El Person; Ohass. Darwitt
On su Diario, pone en escena su historia, Telata sus 1 iedos as spaciO
Para presentar sus suposiciones al Teflejarse en el otro de > saeee su
©nemigo Vincent Moon. Por otro lado, el he, e-traidoy me mism ae
que el receptor (Borges) recupera como dos Caras de una as : ae eae
Se refugia en tierra de nadie, en un lugar d Frontera a ae tre
Tacuarembs y Rio Grande do Sul Eltertitorio den On Petdidas and
donde todos los personajes son figuras errantes aun nteras movedi! ee
destino a las bolas de billar, deambulan de {Punto at Se parecen por st a
© tefugiarse en alguna Parte. Esa conce, Otto al querer hut
Como lugar de varios puntos de fuga al mismo ti rio de Améric#
Por el autor de Los Desterrados, Enla MOVE iBone hee tte descubiert©
de Tomas de Mattos, esta Peregrinacign hacia 1a = bé, "rnabé! (1988)
entre Uruguay y Brasil, sigue abonando la literate ra mal delinead@
Y Politicamente olvidado recubre un specty man Ese lugar social!
Sociedad uruguayas: los archivos que Telatan s Binal la cultura Y
ltimos indigenas “uruguayos”. La Protagonista g 3 eMinacign de 108
le La NOVela, Josefin#
sla
ae de B,
Pci6n dey Tit47
Péguy, es la lectora-intérprete de esos archivos olvidados y, por ende, la
autora de los descubrimientos que revela la novela, que pueden resumirse
como la presentacién de un trauma nacional que, al conocerse, invierte
los pasos de la Historia oficial. Recordemos también la pelicula El bafio
del papa (2007) de Enrique Fernandez y César Charlone, ambientada en
la zona de la frontera con Brasil que, con tonalidad de picaresca, subraya
la pobreza en Uruguay que acarrea errar como contrabandista. Esta peli-
cula se concibe con un autre regard. Se trata justamente de una mirada
nueva, de un nuevo acercamiento a la cuestién de la pobreza y del cémo
arreglirselas sin trabajo. Ciertas poéticas y tonalidades emergen ya en
los afios 30, con Francisco Espfnola, y en los 50, para enfocar este tema
en Uruguay. Felisberto Hernandez plantea constantemente la cuestién
del desempleo crénico del personaje pianista-escritor como motor de la
historia (desde La Envenenada hasta los cuentos de Nadie encendia las
lémparas). ¥ la metéfora del desamparo concebida por F. Herndndez
en base a su experiencia de artista modifica la que identifica el Uruguay
con un pais prospero. También Clara Silva, en Aviso a la poblacién, da
cuenta, en forma de crénica novelada, de la violencia abusiva de la so-
ciedad encarnada por el policfa que patea, tortura y mata al Mincho, un
nifio de la calle, representante de los bajos fondos de la burguesa sociedad
montevideana que no “ve” que la situaci6n se degrada y que viven entre
ellos los Hamados “infantos juveniles”. En El baiio del Papa se trata de
una vuelta de tuerca mas con respecto a esta poética de la miseria, una
miseria fomentada por el oprobio politico que da lugar a la realidad del
sujeto desencajado y solo, como representacién de la vida en muchas
zonas no s6lo del interior del Uruguay sino también de Montevideo. La
pelicula es una leccién sobre lo que es la frontera porosa y arriesgada
para muchos, dentro de un MERCOSUR que, tanto desde el punto de
vista social como politico, necesita que Brasil, Uruguay, Argentina y
Paraguay estén juntos. Es una metéfora de tantas otras fronteras dispares
dentro de los grandes conglomerados de hoy.
Para terminar, mencionaré al poeta William Cliff*, autor de Conrad
Detrez (1990). Se trata de un largo poema compuesto en décimas regu-
lares, un homenaje a Conrad Detrez, el amigo muerto, belga de origen
como el poeta y autor de L’herbe a briiler (1978). Detrez. descubre en
1m Cliff (1940) es una de las voces mas importantes de la poesfa contempordinea
Raymond Queneau lo destaca, y desde 1986 su poesia es publicada
en 2010 el Prix quinquennal de Lintérature, maxima distineién
wi
en lengua franc
por Gallimard. Rec
en Bélgica.
L'Herbe a briler narra las peripecias del autor que llevan a Detrez de su vida de semi-48
a teologia
ana y la teolos!
bana y Lae
jaje,
Brasil, a fines de los 60, las ideas de la revolucin cu sant
de la liberacién. El poema relata el recorrido que ppasal iendo su
€s metaliterario y autobiografico. Dibuja al poeta descri 8. Ese doble
sumido en Ia lectura de su espejo literario: Lautréamon Montevideo-
retrato toma la forma del viaje en un cargo de Amberes al en la tapa
La dedicatoria del libro figura ser una tarjeta postal (impr ida
Y Contratapa de la cardtula), enviada a Detrez. desde Monte’ ssrmorte
Cliff estuvo realmente en los afios 80. Es un homens, ae ia dF
que se declina como un viaje dantesco, al Infierno, tae - adas por
ficultades del viaje en un barco de carga; las pocas huella ¢ mn poesit
cl amigo en Montevideo se vuelven indicios misteriosos que a an
a utréamont. Se tral?
expresar una
u vial
escruta con imagenes que evocan los Cantos de La
de un poema escrito como un desplazamiento retdrico para iaje y PO”
amistad y, a su vez, en la migracién del sujeto poeta, (por el ¥ tarnbit,
{a lectura). Estos componentes sirven al poeta para descubt sig de una
la realidad adversa del Uruguay en plena dictadura. Por med ae a
serie de transposiciones el poema construye el evento que ev ae
Serie de componentes recurrentes en la historia literaria rioplate! nate
SuPerposicion de viajes (el del poeta, el del amigo Detrez Y, POT ora
de Lautréamond, las huellas de una historia sérdida en otras his acia
Sordidas. Si el poema narra la historia de William Cliff en bare ae
Montevideo y en Montevideo, en busca de su amigo, narra ea a
Montevideo de oscuros recintos, poco explorados en la literatura. ©
William Cliff se conforma hoy un imaginario semejante al que, proba “io
caer qued6 como recuerdo en el niffo Isidore Ducasse. Este imaginal
S° confirma en la intrigante perspectiva adoptada por escritores de hoy:
: velas, las.
huclges ouvtin la Neuve al Brasil de los 60. All conoce la miseria de las favela
as y los movimientos de protest:
su homosexualidad, forma parte de |
a, descubre los primeros amores y la revelaci6n de
os foros de discusién sobre la nueva teologia y S°
te. Todos estos Pasos lo llevan a la prisién donde vive la tortura
espués de haber escrito este libro, en Paris, Detrez
» 4 Montevideo precisamente, en busca de sus amigos.
* William Cliff, invitado a laUs ‘iversidad de
tevideon 52, C¥0C6 su Viaje en el bareo desde el puertonck Amberes a la ciudad de Mon-
video. Pasando por diferentes puertos en Brash i libro de cabecera que lo acompaité
durante todo el viaje es Les Chants de Maldon Los versos de presentacién del largo
ver regs esctibe a Conrad Detrez y que aparecen en t
del libro) indican esta fuerte relacién con verso poético de Lautréamont: “sur le
(2MPS que l'année tombe dans ombre/ pour bientor resurgir a la lumigre/ j'ai chanté
les tirant de mes lombes/ ces variés mais assez tristes Vers... & présent qu’ils sont faits
qu'ils aillent vers/ ceux qui voudront y regarder la vie/ sinon ils n'ont plus qu’a parler
aux vers/ qui n'ont ni nom, ni lombes ni patrie”
Lille en marzo del 2010, ley fragmentos de
ja carta postal (en la contratapa
clu49
como Carlos Liscano en Camino a Itaca (1994), en el joven uruguayo,
marginal, que emprende el camino contrario, desde Montevideo a Esto-
colmo y a Barcelona, hasta volverse cada ver. mds extrafio a si mismo y
encontrar raros, también, los valores con que se representa hoy la vieja
Europa. Otras zonas tenebrosas y figuras autoritarias s denotan en una
literatura que describe lo socialmente incorrecto uruguayo, representadas
en la literatura de Daniel Mella, Sofi Richero 0 Henri Trujillo Giraldi
Dei Cas 2005). En este territorio sin nombres, sin patria, sin monturas
ad den una direccién premeditada a la literatura, como dice Cliff, la
Forma y la libertad del Orden que le dé el escritor permiten encontrarse
con la Literatura sin etiquetas que la restrinjan.
Estas reflexiones y seleccién de autores, son necesariamente parciales;
corresponden a un horizonte de lectura que es el mio actualmente. Per-
miten mostrar que la literatura se inscribe, como toda creacién humana,
dinados por una cronologia
en la duracién. Mas que de tiempos coor
6n de duracidn, inherente
literaria, lo que conviene retener es la nocis
a la prictica de la lectura como a la capacidad que tienen los textos de
evocar otros textos u otros autores. En lugar de detenernos a describir
< distinciones, es decir, en qué difieren los lenguajes de
“raro” a otro menos raro, convienc
las diferenc
una literatura a otra, de un autor
basarse en la noci6n de relacién entre territorios literar ios en constante
devenir, lo que depende de la interpretaci6n que se Tes va dando. No
conviene fusionarlos ni funcionar por sistemas cer rados sino optar por
definir relaciones, momentos que se incluyen 0 se sacan pare formar
parte de otros programas. Asf se va descifrando (leyendo) la literatura
independientemente de toda identidad exterior a ella misma, a través
de una red de trazas, historias y formas que se reactualizan segtin pro-
inguiéndose fundamen-
‘as que utilizan. Esta
eras del decir, en definitiva,
a intuir una manera de fijar
, a los autores y Sus
cedimientos caracterfsticos de cada autor, disti
talmente por las diferentes ret6ricas y las estétic
diferencia y la emergencia de nuevas man
no nos debe Ilevar a una jerarquizacién ni
en el tiempo, en un tiempo o en una Biblioteca
obras. Proponemos que se lean dentro de cuadros en movimiento, ©
in hacia
proyecciones que acentiien, a la vez, la propensi6n o la retenc
diferentes espacios 0 territorios literar ios.50
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‘A Marosa di Giorgio (1932-2004), Nadie como ella reencarnd la
extravagancia del dandy en sus caminatas pot Montevideo, en st
detenido deambular por sus cafés. Nadie como ella volvié a plantear
tina relacién tan fatima, ambigua y problematica entre Ia obra y la
vida Fiel a s{ misma, comenz6 antes, atraves6 la dictadura y loge
vin sus ultimos affos el reconocimiento mayor que su obra merecia.
GSer raro es normal” dice una pintada en un muro de la calle
Chand, ubicado entre Pablo de Maria y Joaquin de Salterain, en
el barrio Cordén, en Montevideo. A dos cuadras de alli vivo; he
pasado delante de ese muro una y otra vez mientras rumiaba la nece-
sidad de sentarme a escribir este trabajo. Cuando me decidi a hacerlo
me di cuenta de que ahi estaba la clave: el muro me decia lo que yo no
podia ver todavia. La nocién de lo raro se ha perdido en la disoluci6n
de fronteras.
n, tal vez perteneciente a alguna de
las tribus urbanas de esta Montevideo de estos comienzos del siglo XX1,
que escribié que “ser raro es normal” no debe estar pensando en que
ha advenido el reino de la belleza o la exquisitez, baluarte esgrimido
por Rubén Darfo al escribir su columna sobre /os raros hace mas de
cien afios. En la serie de vidas de escritor’s que fue publicando en
el diario argentino La Nacién y que recogié en libro en 1896, Dario
realiz6 una compleja operacion de rescate de autores marginales en
los sentidos mds diversos. Algunos, como Edgar Allan Poe, con gran
éxito entre los lectores, otros desconocidos para sus contempordneos:
tl ejemplo extremo es el Conde de Lautréamont, literalmente no lefdo.
a gigs fueron transformados por Darfo en papilla para el gran paiblico,
1p yismo tiempo en que proponfa un modelo artistico de vida y obra
exquisito. En un prélogo a una reedicién de Los raros , firmado en
Parfs en enero de 1905, Darfo mira hacia atras y se da cuenta de los
Ese alguien a quien supongo jovercambios en su manera de percibir, Concluye: “Restan la misma pasién
de arte, el mismo reconocimiento de las jerarquias intelectuales, el
mismo desdén de lo vulgar y la misma religién de belleza. Pero, una
raz6n autumnal ha sucedido a las explosiones de la primavera” (/n).
Sus palabras sintetizan un sentido artistico de lo raro como alternativa,
respuesta, refugio en la sociedad moderna de principios del siglo XX,
que ya no existe.
La extravagancia desafiante del dandy, el gesto heroico de encarnar
la futilidad y la belleza, implica una ética dificil y laboriosa. Al sen-
timiento de exclusién de los “malditos” europeos 0 norteamericanos,
los latinoamericanos sumaron otras ambigiiedades. Roberto Schwarz
analiz6 la aplicaci6n parcial, incongruente, deficitaria de los principios
liberales a una sociedad esclavista como la brasilera. Las ideas estan
“fuera de lugar”, propuso, para pensar Ia situacién de los intelectuales
latinoamericanos. Aunque las palabras sean las mismas, dice Schwarz,
las de los latinoamericanos estan cargadas de la diferencia, de la com-
paraci6n y la distancia. Se trata de un descentramiento: las razones
aparecen ora nuestras, ora ajenas, a una luz ambigua, de efecto incierto.
Silviano Santiago hace un planteo coincidente a partir de una interpre-
tacién de un personaje de 62 modelo para armar de Julio Cortézar.
El protagonista lee en el espejo de un restaurant parisino una frase
que traduce y que adquiere significados impensados en francés. En el
estudio de la literatura latinoamericana hay que tener en cuenta que
si el significante es el mismo, el significado circula con otro mensaje,
dice Santiago.
Este ensayo plantea el surgimiento de la nocién de lo raro con Rubén
Dario en relacién a un mundo de fronteras culturales (centro/periferia,
interior/exterior, alto/bajo) mucho mas nitidas que en la actualidad.
Propone una pequefia historia del término: en la década del sesenta se
planted como una forma de reivindicar un espacio de imaginacién en
una cultura fuertemente militante; durante la dictadura civico-militar
(1973-1985) como un espacio de resistencia y después de la dictadura
una persistencia que empieza a mostrar su inoperancia, Maneja la
hipotesis de que el concepto se interioriz6 y se trata de ver de qué ma-
nera en narradores como Felisberto Hernéndez y Mario Levrero una
escritura que trabaja con el inconsciente descubre la maxima extrafieza
en la muerte “propia”. Es una escritura que pelea con la locura y que
juega en el Ifmite de la posibilidad de representacion simbélica.
Una palabra con historias7
El término “raro”, acuftado por Dario, da cuenta de un margen agre-
gado de incomodidad y sofisticacién a los modelos del dandy tomados
de sociedades mas desarrolladas. La palabra “raro” es la manera de
nombrar algo escaso y extraordinario: el lugar del arte y los artistas en
las sociedades aluvionales del Rfo de la Plata de fines del siglo XTX.
En el Novecientos uruguayo existié un contacto real de inmigrantes
en una sociedad que los integraba. Tal vez pueda pensarse que la no-
cién de “raro” para los escritores, los dandys, mantenia una dosis de
no dilucién de lo diferente, de ajenidad remanente en una sociedad en
proceso de cohesién.
En la literatura uruguaya la palabra “raro” tiene una pequefia historia
que es muy probable sea desconocida para el muchacho 0 la muchacha
que escribié en el muro, porque la fragmentacién cultural es mucho
mayor que en el momento en que Dario escribfa en un diario de gran
tiraje como La Nacion de Buenos Aires sus siluetas de raros y que
en los aiios sesenta, cuando Angel Rama preparaba la antologia Aqui.
Cien aiios de raros (1966)'. Asi como la “operaci6n” de Darfo puede
entenderse como un acierto periodistico, la de Rama puede pensarse
como un hallazgo editorial. Con el prestigio de los “cien afios” -mucho
tiempo para estas sociedades nuevas— se permitié juntar a los autores
mas diversos y desconocidos. En realidad hizo un pequefio esfuerzo
para llegar a la cifra magica “cien”. En el prélogo Rama establece el
origen de “una Iinea secreta dentro de la literatura uruguaya” (8) en
otro comienzo, supuesto por el critico: la escritura del canto I de Los
cantos de Maldoror, finalmente publicado en 1868.
dentro de la literatura nacional esta
sostenida en cultores que le son “curiosamente desatentos”, dice Rama,
“En su mayoria, la cultivan en forma epis6di in consagrarsele por
entero, a veces como laboratorio secreto del que extraen compuestos
para creaciones mas ptiblicas y compartibles, a veces como trabajo en
un periodo formativo del estilo. Algunos pocos le son enteramente fieles;
valga el nombre de Felisberto Hernandez” (8). Dice que a diferencia
de los cultores de lo fantastico del grupo Sur, esta linea de raros uru-
guayos, “si bien apela con soltura a los elementos fantasticos, los uti
al servicio de un afén de exploracién de mundo” (9). Propone hablar
Esta “tendencia minoritaria”
7 Redine relatos de Lautréamont, Horacio Quiroga, Federico Ferrando, Felisberto Hernén-
der, José Pedro Diaz, Luis Garini, Armonia Somers, Maria Inés Silva Vila, Gley Eyhe:
abide, Héctor Massa, Luis Campodénico, Marosa di Giorgio, Jorge Sclavo, Mercedes,
Rein, Tomas de Mattos.
L~58
iento de “las
de una “literatura imaginativa” para referit SU despa onirico, su
leyes de la causalidad”, su empatia con lo insdlito, ed que esta linea
blisqueda liberadora ligada al surrealismo- Rama die el nivel y en la
“reconoce criticamente la realidad, a la cual expres ©?
complejidad de una intensa vivencia personal” (9)-
te en la literatura
.o, circunstancial ,
El realismo seguia siendo lo suficientemente uert
uando se publics
uruguaya como para que fuera posible trazar el 6e°
que dibujé Rama en ese momento. En los sesenta, © de consignas
Ja antologfa, los muros de Montevideo eran una guerr FT US
politicas’. Se proyectaba una revolucisn y ello, en términos EAN CS,
Nev6 a un fuerte disciplinamiento cultural, a la sospecha ante cual-
quier forma artistica que reivindicara la gratuidad 0 la extravabaticra.
En principio, no habia lugar para Jo “raro”, aunque evidentemente La
realidad era compleja y estaba cargada de divergencias. Hoy pienso
que Rama, el critico militante, al publicar Cien afios de raros tal vez,
estuviera reivindicando y anticipando un espacio para lo diferente en
cae Cultura de izquierda muy alineada. De nuevo 10 “raro” aparece
Tiendo y descubriendo un espacio no delimitado-
; En Ios tntensos, casticos, combativos tiltimos affos de Tos sesenta
trabalo com oe de eseritores que reivindica a Felisberto Hernénder y el
neovanguard en teitacién. No creo que deba superponerse ¢! momento
i Sona revolucionario, politico y literario, emblemati ido en
laaspiracion al on enci6n al poder” con Ia linea de los "4705, Porque
‘nal cambio radical es ajena a la ética y la estética de lo rar,
Después i isi
sur a desartctaion et 985) xii, a pri, Ma en.
Generacion del 45 y sosterign em’ 4 critica que habia levantado Ta
marcar sus diferencias io” [08 Aue Por los afios sesenta empezaron
Un periodo sobre el que cre’ Pautas estéticas por ella elaborada:
hay cierto consenso en adeee talent reflexion y ands, unque
Tealista, Por la censura de algeme sq erates mas castigada fue la
Mario Benedetti o Eduardo Gare ° 108 nombres mis notorios como
era donde més crueimente 9 uah©+y también porque en ese (erreng
que olvidar que el escritor Nels {uncionar la autocensura. No hay
por haber escrito “EI aac, son Marra sufrié cuatro aiios de carce]
“espaldas”. Durante la dictadura se hizo
nas Convivie i
108 (Ugg Onvivian con otras de sentidos diverse,
9 cruza la calle Blanes y dice: “Pepi: ye
_a~59
evidente la persistencia o la remanencia de esa linea “ara”. Un mundo
en tinicblas es tal vez su habitat mas propicio. Esto ha sido explicado
de manera diversa. Teresa Porzecanski, narradora y critica, argumenté
que la exaltacién de la imaginacién durante esos afios fue una forma
de resistencia a la opresién lingiifstica y factica perpetrada por los
dictadores. Ese designio operé en connivencia, no buscada, con la
“invisibilidad” para el gran ptiblico de estos escritores dificil
Un “hito” de esta linea semisecreta fue la publicacion de Diez relatos
y un epilogo (1979)' que reun‘a a diez narradores y un postfacio de
‘Armonia Somers, una de las raras rescatadas por Angel Rama, figura
de culto durante la dictadura y en los afios posteriores. Publicada en
dictadura, la afirmacién de la contratapa, “estos hilos narrativos revelan
su trama esencial en el prisma de una cultura de conflicto”, era cauta
y audaz. En su epilogo Somers planteaba la dificultad de recurrir a
criterios generacionales, entre otros argumentos, porque “el mundo
como limite geografico se desconoce cada vez mas a si mismo” (114),
postulaba como guia de su investigacién el determinar la “vivencia
Tectora” que anima a cada uno de Ios relatos elegidos. Alude a la ge-
nealogia de los que participan de una misma atmésfera “enrarecida”
y ala falta de lugar real al mentar esa familiaridad entre fantasmas.
Extraiios y extranjeros
cia, me tocé prologar dos muestras de narr
auscultar las nuevas tendencias después del
quiebre brutal de la dictadura ef o-militar, Extrafios y extranjeros
(1991)! fue el titulo elegido para ese grupo emergente. Con la misma
raiz, las palabras aludfan & lo bizarro y lo ajeno. En el prdlogo retomé
el ctiterio de Angel Rama en sus Cien afios de raros para ubicar a
estos autores que practicaban una forma de escritura que, de manera
tivo de fantastica. Anoté
insuficiente, se puede deseribir con el cal
umn caminlos anfialaia parla exftion ectisate 0 Gee sintiestto: re osm
linea que de marginal y s creta habia pasado a ser central en nuestra
Otra vez en democrat
dores jévenes. La idea era
T Rome wlatoy de Miguel Angel Campodénico, Carlos Pellegrino, Enrique Estrézulas,
Hector Galmés, Milton Fornaro, Ruben Loza Aguerrebere, Teresa Porzecanski, Tarik
fomds de Mattos, Mario Levrero
Carson,
* Retine relatos de Alfredo Alzugarat, Mauricio Bergstein, Andrea Blanqué, Rosana Carrete,
Rafael Courtoisie, Vera Chizzola, Juan E. Ferndndez, Richard Garin, Juan Introini, Lauro
Marauda, Aldo Mazzucchelli, Ricardo Prieto, Ana Solari, Fabian Tellechea, Guillermo
Uria, Julio Varela.60
era a 5 il y @} jor. a a
literatura, Traté de plantear el camino dual —interior y exter,
Obra~ que hace posible considerar rara una literatura y dejé os we
la pregunta sobre si puede seguir utilizandose el término rar? Pat
produccién que de periférica ha pasado a ser nuclear. Creo que nV
en ese momento que el concepto de “raro” no era utilizable, oa
‘ aludible, porque estibamos en un proceso de interiorizacion 46
nociones de extraiieza y extranjeria. Lo raro alude a una turbia (0
lencia que, para ser pertinente, debe partir de fronteras definidas on
lo interior y lo exterior, entre lo alto y lo bajo, entre la vida y l@ obra.
En el prologo a La cara oculta de la luna (1996) me refert al P ee
legado de la dictadura y seifalé que una inquietud profundamente
ral “recorria” o “estremecfa” (alusién al prologo de Rama y su cita "©
Baudelaire) a la narrativa uruguaya, “Los juegos, los malabarismoss 8
Parodias, las ambigiiedades, no ocultan la visién del horror del mundo-
Lo que no existe es el lugar desde donde se juzga” (23), decia. (No
€se un paso hacia la consigna “ser raro es normal”?
Antes de seguir, aceptemos la critica de Norah Giraldi al concepto 4&
10s raros tal como lo plantea Angel Rama. En un trabajo de deconstruc-
cidn del concepto de literatura nacional (“Darwin, gescritor uruguay”
Giraldi cuestions la categorfa de Rama propuesta en la antologia pot
Considerar que “deja existir” al canon y una nocién de Ia literatura ue
admite ser pensada como nacional o continental. Plante6 también que S°
de cage pitignde el criterio de Rama que ha “inmovilizado generaciones
de criticos” a ts, i
ticos” y que “no solamente los términos empleados no han sido
puede
ata 2880 tampoco, el sistema ideolégico que genera: 4puct®
ated re fa literatura realista no hay literatura imagines:
al ceemaaiie oe No es producto de la imaginacién?” (123 2 ‘
ein mae eae desvio de un modelo, ya no tendrfa sentido
la Literatur -Diluidos lee, que ha desjerarquizado el lugar del arte ¥
los eseitores como craroe eee due hacen posible consider 4
proceso de interiori Aros » SOlo la obra literaria puede dar cuenta de!
'zacidn del sentimiento de extraiieza y ajenidad.
Baroni Blanaue scab Aguilera, Eduardo Alyariza, Luis A. Beauxis, Rat
bellini, Rafael Courtigie wee Brace Alvaro Buela, Pablo Casacuberta, Helena Cot
Daniel Erosa, Gustavo Escaslor Pelt: Matin Dao, Alicia Dogtiot onze Dat
Alberto Gallo, Roba cates: Leonel Estévez, Juan E. Femdmiee wurstinvo Folle,
{alo Robeto Genta, Ramiro Guzman, Amir Hamed nvr, Au ee
herian, Franklin Rodent poset Marquez, Carios Pacheco, Jorge Pele Curios RE
Odriguez, Renzo Rossello, Ana [Link] Trolls Lah I
lari. Carolina Trujillo, Henry Trullla61
En ple ve de “1
i: es leno auge de “la muerte del autor”, a contramano —aunque fuera
anera involuntaria—,el rescate del término “raro” por Angel Rama
o Armonia S: rata f
monfa Somers traia en forma latente el recuerdo de la vida de los
ena literaria
Be tres, hr aes que el autor ha regresado a la
eth leet Jes que solapan Ia biografia y la ficcién y, fuera del
Gidea me matices del autor estrella-creados por los medios
aa ant sy la prensa. El t6pico del escritor y el otro, que aleanza
ie ues acabada en las obras de Jorge Luis Borges y Carlos
fags a a aparece también de manera mas tangencial en
a ere isberto Herndndez y Mario Levrero: jno es una manera
a ar una fntima extranjerfa, una rareza que percibe el sujeto
oe asi mismo y acttia en el mundo a partir de la escritura?
Pertenecer ala categoria de “taro” pudo ser una forma de pelear con la
alienacién o la opresion. En los ochenta y noventa Levrero, en “Diario
de un canalla” ostenta una ética anti-militante, anti-catequfstica y de-
sarrolla una conciencia mas intima de las consecuencias de ser tratado
como un objeto.
Recordemos la cita del prologo de Angel Rama en la que destaca la
fidelidad total, a diferencia de los otros elegidos, de Felisberto Her-
nandez a “esa linea secreta dentro de la literatura uruguaya” Dos aiios
a muerte del narrador, Rama habfa escrito una
‘a considerar fantastica la obra de
‘a materia” y considera en
Hernandez, consistié en
seres u
antes, a propésito de |:
nota en la que discutia la tendencia
Hernandez, Titula la nota “Burlén poeta de I
ella que “la particular operacion creadora de
descubrir nuevos sistemas de relacion entre las cosas reales
objetos, sin alterar la esencia de cada uno de ellos, limitandose ~y sin
duda ya es mucho—a modificar el juego de vinculaciones que establece
la trama de Jo real” (30). Mario Levrero no habfa empezado a publicar
cuando Rama edité su antologfa, no figura en ella; fue incorporado
posteriormente a Ia lista bastante aleatoria de los raros que la critica
fue escribiendo en notas ¥ entrevistas. En su “Entrevista imaginaria
con Mario Levrero por Mario Levrero” dividié, quisquillosamente, a
Jos entrevistadores en tres clases. Una de ellas esta formada por los de
tipo periodfstico: son los que més insisten en el tema de «los raros»
wet ciiteratura: por qué alguna vez la critica me consideré un escritor
fo» ,etc, Sera mucho mas interesante para ellos si,en vez de escribir,
spor ejemplo cometido algtin asesinato” (173), Sus palabras
yo hub
© Pado que tanto este texto como Diario de un canalla”, que también analizaré aqui, se
Fplearon en el volumen El portray el ota, considero mas prictico entrar tnicamente
oe libro en la bibliografia.
4ftica
ercia de la critic
_— : an cierta inercia de
dicen su fastidio ante las etiquetas y desnudan cierta
en la repeticién de categorias.
Palabras para decir la muerte
ida
ateriales de la vi i
o mismo ¥
arias
Hay una practica de la literatura que toma sus m a
y la relacién que el sujeto que escribe establece consigo mi
mundo. Ella puede producir textos insdlitos que Reve rtasticos- E®
oportunidades, se ha encargado de especificar como no vaureis le dice
una “conversacién” en que Hugo Verani aborda el tema, Le’ set a
due “lo habitual suele ser insdlito, apenas uno se detenga un rcepcion
Prestarle atencién” (12). La afirmacién parece un eco de la Porndinde
dislocada y absurda que el narrador de La cara de Ana’ de un temp?
deseubre en si, Ambos son conscientes de necesitar y desear un
de atencién y respuesta diferentes al comin de las gentes. La ‘Ambos
a esta diferencia marca su escritura y tal vez la junto 5 porque
desorganizan la contraposici6n entre lo realista y 10 a el
desacomodan el mundo previsible a partir del “trabajo” con el vig de Si
que les proporciona su vida y su subjetividad. Dan ea
mismos. De manera parad6jica, pues se sucle identificar el tes! is
con el documento y la trascripcion de la realidad y se sobrentiené cia 0
ea realidad sea estable y permita el cotejo a través de la inferen os
!a imerpretacién, Pero cuando se quiere dar testimonio de los ae
interiores que moviliza una escritura planteada como descubr wp ae
de si la estabilidad no es posible. Hay un libre devenir de imag
pautadas por un ritmo que no esté previamente determinado.
yen
En una encuesta a escritores, realizada por la revista Maldoror
n : 6 los
hoviembre de 1973 en la que se les pide que reflexionen sore
tecanismos de la creacién”, Levrero responde que si los hay, Jos ai
Conoce. Se acuerda de Felisberto Hernandez y su “Explicacién fals
de mis cuentos”, y dice que Felisberto
advierte el] automatismo de
apenas una especie de j
blarse de “crea
jor es
proceso interior donde el es a
jardinero que observa, riega y poda. gPuede he
ci6n" si no es estrictamente en el sentido de “crianzal
(Hablo del plano del hombre, no de Dios), Justamente en los productos
mas auténtico: 2 obra de Felisberto, veo el resultado de un proces?
dirfa fisiolégico del espiritu, si se me permite el disparate. Un proces
espiritual de ingestiGn, asimilacién y excrecién (en Ol wera y Ciancio 67).
a
Incluido en el Tomo I de las Obra Completas63
La palabra “ .
pple ereeo ae no esti en Felisberto, y no es inocente
paicliaa atte squeda de ambos en Ia Tinea del Surrealismo
aan aces eG ana , con el que establece diferencias. Ambos
fee «que la conciencia no puede ser eludida sin mas. Her
Lege RS A aie alerta que le permite controlar —“vigilar”
Mavesraasatie sea a eLeaballo perdido'— toda posible intromisién;
eialooaiik je a diarios, parece forzar Ja produccién de la
Ae eae discursoven lo dicho, puede manifestarse es0
fsilegiace eso 10 y eprimido, Son notorios también los términos
oe ae aad es por Levrero, ajenos al lenguaje hernandiano. En
ioihay aia a ares Gabriel Sosa, L evrero afirma que en su obra
pro boy ti cd = texto ya esta, dice. “El material es inconsciente,
ay una atencién consciente para que no te caigas” (23).
a iepensere concepto de lo raro en relaci6n auna conciencia,
Sa no conti de lo otro, de la division, la pluralidad del yo y
ae nuidad det mundo conocible. En el texto aludido, “Explicacion
ane nis cuentos”, Felisberto Hernandez dice que sus cuentos tienen
una “vida extrafia y propia” y que viven peleando con la conciencia que
les recomienda “extranjeros” (67). Retine los dos términos, extraiio”
y “extranjero”, sustanciales a lo raro y los reubiea: Jo extranjero es lo
que una conciencia seductora, pero nO confiable, “recomienda”; lo
extraiio, al lado de lo propio, parece estar en la 6rbita del inconsciente.
Eso que es “propio”, pero oculto, no ‘conocido, da lugar a lo extraiio 0
lo siniestro y, en tiltima instancia, en algunos textos que parcialmente
vamos a analizar, a un “trabajo” con la muerte.
Parto de dos ideas previas para relacionar a estos escritores. Por un
lado, Paul Ricoeur en El conflicto de las inter -pretaciones explica que
a diferencia del inconseiente de los romantics, el de Freud es cognos-
cible. Para Freud, dice Ricoeur» la conciencia no es un origen sino una
tarea y el conocimiento del incon siente es dialéctico. La conciencia
se resiste a comprenderse. EI reconocimiento de sf es el verdadero
* (142). Por otro lado, en su libro Desencuadernados:
snnricas en el Rio de la Plata Julio Prieto plantea que
1 imposibilidad de la revoluci6n vanguardista
oder surgié una forma de la automarginalidad
elemento tragico”
vanguardias ex-
después del fracaso 0 I
que aspiré ala toma de p
¥ Publicado en el Tomo
sera ver en a Licorneen 1955 y recogido por José Pedro Diaz
‘Completas de Felisberto Hern i "edro Diaz. el tomo
Tide las Obras Completas
» Publicado por Pr
Tide las Obras
indez (citaré de esta edicién).64
“extraiio” Y
aliza lo “extrane
renee -afio. Analiz: ra sin
una estética de lo extr: Ia otredad absolut at
fieza en la 1 mirado- »
asumida que propici
dice que Felisberto no coloca la extr Sea anicaty Se zat
en el acto de mirar, en el deslizamiento entt srcbyimietas
generacién del Modernismo coincide con los ae difusién de se
es la posterior, la vanguardista, la que ee seg slo
hocimientos. El “posvanguardista” Felisber 7 hal Psicoandlisis A
Prieto, y el sesentista Mario Levrero, asimilaron raj” con
despliegue irénico diferente—en una ita Trajeniladenel 8
consciente y la conciencia, del descubrimiento
«do de
Je sentido
rito es considerado una_trama (en Seis dado que
tejido e intriga) que es una trampa. La sospecha, de una literatur® iy
a conciencia no es confiable, es el caldo de SS atlas die
la obsesién y la astucia decodificadora. Una come dad intolerab! :
Prieto, en la medida en que escamotea difiere una reali de Fulan0
la cruda, inmediata conciencia de sf. Cita el “pedioge trampa de er"
(ai de Felisberto Herndndez: “Me he entregado 739", Prieto seal
‘retenimiento a pesar de saber que era trampa” (I, angustia del YO>
que en Hernandez el “afuera” de la escritura “es la aceon como
inminencia de la locura” (299). Interpreta que tanto
Felisberto escriben
El texto es
; el campo
desde un borde discursivo: escritura en el limite “ome nia en
simb6lico colinda con su propia quiebra, Se te aborts! eseri-
colapso abismal de lo real —tal y como sugiere aqui a ino sostenetse
tura “a punto de no entretenerse” o aun (afiadirfamos) de
Simb6licamente (299)
igadot
: elemento mitigé
El humor funciona en los dos narradores como un eleme
de esta tra
insoportable-
‘gedia del conocerse que sin él serfa, tal vez, aut Ma-
Uno de los elementos que estructuran “Diario de un canalla’ “juega al
tio Levrero, es la parodia de una confesion religiosa. Bl texto jeg
examen de conciencia sin producir una eonfesion liberadora, de un
Podria plantearse desde la religion o desde una vision roméntica de 7
YO que se expresa. Ei] Sujeto lucha con sus “resistencias” al escribir,
ae cuperar la
recurre al humor en una batalla que sabe perdida, “Temo recup
memoria de mi mismo”
i ara escribirme
dice en el “Diario”. O: “Escribo para escri
YO; es un acto de autoc
estoy luchando por res
adheridos a mesas de of
2 ra , a ui
Onstruccién. Aqui me estoy recuperando. ai
‘atar pedazos de mi mismo que han sie
Peraci6n, ..” (134), No escribe para confesar
[Link] el ni
completas
'mero el volumen de las Obras comp
Consultado, seguido del niimero de pagina65
culpa sino para liber:
eee liberar zonas de sf. Lo “canalla” es no desear liberarse,
arse a ia :
Hee 11 mundo material, aceptar ser transformado en un objeto.
be para encontrar:
ey encontrar al Espiritu".
1 escritor: el exilio y el diario escribir
La obr: ;
i eae nnee ee ialdea de 1a marginalidad del eseitor
fete eves sili snl relato “La cinta de Moebius
pein ete ee extranjrfa del escritor estableciendo un
logfa de Rama. El . autréamont, el “raro’ fundacional de la anto-
cane eee protagonist deambula por Paris y busca a Isidoro,
Aen oe, una vez mostrarme algo de To due 8 ibia” (65).
jue sit onde de Lautréamont, murié en Paris en 1870, solo
pusonal a fe hotel, cuando: tenia veinticuatro alos. Es,en la mitologia
era oe ee BL Escritor, aunque no esté solo en ese podio.
En un didlogo alucinado Isidoro He dice que Paris no es para él: “No
quedarte mds tiempo aqui. ..no es tu lugar. Yo, por desgracia...”
(66). Elescritor protagonista dejara Parts, después de haber descubierto
ue esta “fuera de lugar”, como Isidoro. Para el escritor, el exilio es
una condicién vivida en el lugar de nacimiento y, en este Caso, elegida
con conciencia.
_ Del exilio en sf mismo y de sf mismo cuyo abismo es Ja locura, esta
formada la “piedra” que carga el escritor. En el andlisis al que ya me
referi de Julio Prieto, este cita EI ‘mito de Sisifo de Albert Camus, publi-
cado en 1942, posterior a los Libros sin tapas de Felisberto Hernandez,
gquie se suceden entre 1925y 1931. Dice que como enel texto de Camus,
os se aferra (con menos
}extos hhernandia
neion y desgano, bien es cierto) ast “piedra’’ -siesta
epingin “porque”, al menos constituye un “ents:
"la locura, Lo caracteristico de Felisberto,
el narrador de estos primeros t
alacridad que resig™
no sirve para aclara
tenimiento” que evita caer ¢r
sin embargo, es su distancia del pathos existencialista, su predileccion
stamiento tragicomico del castigo del “entretenimiento” (300).
por un tra
Elmito de Sisifo de Camus, sino simplemente el mito
No expresamente
paca texto de Camus, 8 aludido en La novela tumi-
de Sisifo al que refi
Ta “Entrevista imaginaria con M io Levrero" afirma que el arte “es un inte
h arte “es un intento de
vist eriencia espritual” (172), En “Diario de un nalla”, en el capitulo
“para mi, a llegada del pich6n de paloma habia sido una seffal, un
comunicar uni
el narrador dice:
fel Espiritu” (143).
mensaje 4
12 Bgcrito en 1975 publicado en Todo el riempo (1982),66
2,03:
nosa (2005) de Mario Levrero. Dice la anotaci6n del Saco
{Cémo se Hamaba aquel que empujaba una roca cuesta arte
me queda una neurona en pie. Se llamaba. .."(45). rea jea través del
hace posible la referencia al libro de Camus, Levrero lo al ee
mito originario. Entre los dos se produce un desplazamien! ford de
un después del existencialismo, en relacién a una imagen-mets
la vida como una tarea sin sentido y absurda. También Levi nate se dej@
del pathos existencialista a través del humor, pero Be ‘tiene fin
sentir la pesadez de una pelea Ia de buscar el sentido- ae
ni objetivo tiltimo. Levrero hace alusién a sus desarreglos ve tambiél
y de ritmo vital, que lo segregan de la vida de los otros yen asu
le impiden retomar cierta rutina de trabajo que le permita apuir. Ast
“novela luminosa”, Diariamente se renueva la decision de see!
|ejerce el sujeto su libertad,
pdndez
confianZa
BI humor de estos narradores se alimenta también de una ols 4
primera y primitiva que es ajena a la angustia ea trabajo
existencialismo es una referencia importante para explicar mw fia de 1a
con el lenguaje que pelea contra la abstraccién y que deseo
sistematizaci6n. Jacques-Alain Miller ha explicado en sus Cursos
existenci®
. " s e algo en la exis
el existencialismo sostiene, justamente, que hay algo et len
i
s del or
que no puede concluirse del concepto, que la existencia no es meet
del ser, tampoco del ser supremo, sino del orden de lo real ( Oa
tencialismo intent6 restablecer respecto de la existencia este ¢!
real (47),
eo . “ a escritura que
€scritura del diario, que se ancla en el dia a dia, o la escrit!
pe e) atan &
pelea con la locura (EI caballo perdido, paradigmaticamente)
la existencia
El diario escribir puede también ser el vehiculo para ejercitar e
dleslizamiento entre mirar y ser mirado, De la escritura de diarios 4 :
Levrero voy a considerar solo “Diario de un canalla”, escrito entre
1986 y 1987, que es un texto que inicia una forma que se continua en
El discurso vacto y “Bl diario de la beca” en La novela luminosa. Pata
ubicarnos en el conjunto de la obra de Levrero cito sus palabras en la
entrevista de Gabriel Sosa, donde el narrador explica que su narrativa
suftié un proceso por el que
fue subiendo desde una profundidad por alld abajo desde el incons-
ciente colectivo junguiano, todo con arquetipos (La ciudad, El lugar
Paris). Después la escritura empez6 a estar mas cerca de lo que Haman
Subconsciente, empecé a trabajar a niveles freudianos, como en Todo el67
oe toda una visién de mi vida no ya a nivel arquetipico sino
nte personal, normalmente mas accesible a la consciencia. Y
Pees toot ase ubiendo hasta aleanzar la superficie,
inne ans joque veo fuera dem ‘Siempre desde mi percepcién
wou aubletva, me cuesta mucho inventar. En realidad nunca invent
que veo (21).
después parece que la cosa sigu
oe eee forma a esa eseritura de “superficie” en que un nar
extn otra a ‘ ee y asf mismo al mismo tiempo en que crea un
texin ola “sopra poxible el advenimiento de algo oculto,
convoca el Diario del sinvergiienza de Felisberto Hernéndez,
car y fue recogido
pletas. Ambos
Ja dicotom{a y
escril coa
. i poco antes de su muerte, que quedé sin publi
or José Pe
m ae Pedro Diaz en el tercer tomo de las obras com
arios, el de Hernandez y el de Levrero, coinciden en
la perspect os tts
. perspectiva de un sujeto dividido que pelea contra el otro, “sinver
gtienza” o “canalla”. Puede interpretarse que ambos, también, se ori-
ginan en la sensacién de pérdida: Iegan, de manera elusiva, a nombrar
la muerte. Pero la escritura es muy distinta: el Diario del sinverghent#
tiene las caracterfsticas de un dificil, arduo didlogo interior: el “Diario
de un canalla”, en cambio, juega con la co
una nueva retérica, ya que el narrador inicia uh proceso de escritura
que, ante los ojos del lector, adquiere la dimensi6n de obra literaria con
forma de diario. Plantea su elecci6n entre dos modalidades de narra-
cidn: “la prosa limpida” de “estructura perfecta” capaz de fascinar al
lector, y esta escritura de diario que genera “lectores dispersos” (134).
También “fascina” al lector, no por la trama o Ja fuerza de las imagenes,
sino estableciendo un didlogo cémplice con el “estimado hipotético
lector”, expresion en la que parece resonar el duro y también cémplice
“hipécrita lector” de Baudelaire.
onciencia de estar elaborando
El “sinvergtienza” es el cuerpo, ave °& maula y voraz”. El Diario del
sinvergitenza desarrolla una ardua relaci6n entre la cabeza y el cuerpo y
Ia incomodidad de descubrir el estar habitado por pensamientos que no
son propios. “Todo st cueFPO era ajeno”, dice. O: “Rabia de descubrir
que en mi se hacfan palabras ave eran mias” (III, 200). Dice el que
escribe que “habia fospechado de ojos que me miraban vivir”. Hay
frasmentos"? en que el narrador parece acechar el surgimiento de los
«. Menciona a los “pensamientos errantes”, “descalzos”:
representaci6n simbélica? Tiene la imagen
amiento:
sin zapatos, sin vestir. {SI
= sSnsnnan
jesprendidos de Tierras de la Memoria y del Diario det ”
sinvergitenca
TF yer los “Textos 4
(oc, ID.68
ano, sola, aut6noma, que pudiera en la noche tomar una de
denna mano. ¢ recuerda, junto a otras menciones explicitas, a El
Sa happen una forma de sensibilidad Siniestra, segin
caballo pi ea Aire ¢ inesperadamente, en un fragmento final del
Beast por desplazamientos imprevistos, la escyitund
sere mei narrador espera el Smnibus y observa, a
ene a Gea caballo con una “cuerdita al Pescuezo”, La cuerdita lo
Hace bith aad del director de su escuela, Enseguida dice: “E] caballo
te ee y me acordé del hospital donde hacia poco me habian
has la ltima vértebra y me habian dejado Un agujero tan grande
fie pects que le hubieran eee ratz la cola a Un caballo” (II,
191). El juego asociativo reve ae agujero “1 el cuerpo, e| vacio que es
anuncio de la muerte femida,laique le trae la voz de la Conciencia y que
apenas se deja escuchar. El “Diario de un canalla”
esconde y dice también el miedo a Ia muerte, E
de escribir implica un renacer que hace posit, tar el suftimiento
oculto, reprimido, temido, “muerto’ Mediante la € el sujeto se
desprende del miedo a la muerte en aquella Sala Peraciones y de
otra “muerte”: el haber sido tratado come Bi
4 objeto,
El juego con las palabras que dicen y sconden estaba
cuento “Los muertos”, un ejemplo de la scriturg antey Planteado en el
la del trabajo con el inconsciente en términos freudia ‘Or de Levrero:
abre con un narrador que s
“Pronta para q
casa en la que habita, que no es la suya, en |
No esta realmente solo, dice, coincide enese mons s tin “inte
cie de inquilino”, alguien que “parece extranjereMeM0 ¢ aa
esta “es como si no estuviera; SU presencia es ae a Suien que see
ausencia, algo como un negativo: Ja iMPosiditigage Mi, a igual cae
suya” (247). Es una pieza lumino: en la que de win z
la tfa Ema. Son muchos los indiciog Permsgcttentn, s
que parece “extranjero”, al que las tias Se reg; en imterpres
desdoblamiento del sujeto que narra, icren ee
frutar de NOS. El relato se
a Fe Ia g, a
A que se Sica Oledad de la
Un tiro, productor de un cadaver, distrag ‘
encontrarse solo con sus papeles. Con énfact serie,
Sefialar otra similitud con la Pereepeigy nasi a ead Placer de
de EI caballo perdido el nartados fe ern; ©
'as imagenes que fue encontrando en
‘Os . Omienzo
No, S Ojos
Necesial S Henos de
"We ellag «
' Escrito en 1981 y publicado en Espacios tibye, As se
* 1987)
>69
depositen en su interior para poder mirar la sala de Celina. En “Los
muertos” el protagonista, al sentir el tiro, se hace una imagen de sus
consecuencias: un cadaver. Va hacia la pieza del inquilino para ver qué
Pas y al ver el cuerpo, la sangre y el revélver no puede desprenderse
de la imagen que ya se habfa hecho. Queda, por lo tanto, en su cabeza,
on cadaveres. Es consciente de que su percepcién no coincide con
7 li lad y, como es honesto, se le suma al problema que ya tiene el
le qué declarar ante la policia. Sabe que si habla de dos “cadaveres”
Va a generar suspicacias dificiles de aclarar.
En el transcurso de la narracidn el lector se entera que al tocar el piano
la tia Ema manifestaba con todo su cuerpo un placer que evoca al or
gasmo. La presencia del “inquilino” impide que la tia Ema se encuentre
con ese placer. Al escuchar el tiro y comprobar la existencia del cadaver
© los cadaveres el sujeto que narra, el inquilino, salié de la casa para
buscar un teléfono y avisar a la policfa. La segunda secuencia del texto
en lugar de narrar las peripecias de la bisqueda de auxilio arrastra a
partir de la sensaci6n de ndusea la imagen de una experiencia sexual
frustrada con una mujer llamada Frieda'’. Abandonado por Frieda en
un cuarto de Ia casa de los padres de esta, el sujeto narrador defeca
Sobre la cama. Esconde sus materias fecales haciendo dos paquetes
con las sdbanas, pero a partir de ese momento tiene que resolver el
problema de hacerlas desaparecer. El texto trabaja el paralelismo entre
la no realizacién del encuentro sexual prometido Por Frieda y la serie
simbélica de la defecaci6n (una relaci6n sexual sustituta, gonanista?),
los dos paquetes, los dos muertos y las culpas que el protagonista ha ido
cia hecha de dilaciones. La aparente
acumulando en su precaria existen
felicidad inicial del sujeto que finalmente esta solo con sus papeles no
se quiebra entonces por algo exterior que lo perturba, sino por algo en
Su interior que no estd bien. Ese puede ser el sentido del tiro que lo saca
de sf y que solo el protagonista escucha, como es el tinico en enterarse
de la presencia del 0 los cadaveres-
a”, el sentido de la muerte es ambiguo.
a muerte biolégica, pero la muerte también es simbdlica
Los muertos también son una metdfora de una
conciencia que demora en aflorar, ¢s necesario que eso se produzca para
que el protagonista pueda rs solver algo sobre su vida, pueda ponerse
en marcha. Por ejemplo decidir irse de esa casa que no siente como
Como en “Diario de un canall;
Esté el temor a k
y convive con la vida.
ee
Tl nombre de Frieda alude al personaje de El proceso de Franz Kafka.70
ropia. Al final el texto hace surgir una escena reprimida: una relacion
eecial “brutal” e insatisfactoria con Frieda. A partir de ahf el narrador
puede decidir seguir su camino,
Ses una “obra de verdad”, que esa
su ética. Esa ética también esta en Ja literatura de estos narradores.
Es la que explica la ruptura de! relato El caballo perdido de Felisberto
ri e simplemente contar una historia, por
eso cuando no puede seguir con ella, en lugar de inventar un cierre,
narra su pelea interior. Es esta una literatura que asume con humildad
el riesgo de entregarse al goce de dejarse ir en el lenguaje. B] Sujeto sabe
poco, pero sabe que el placer esté en Iq busqueda. sy trabajo es frégil y
siempre provisorio, pero lo reconcilia Con la du reza y el Placer de estar
vivo. En “Los muertos” de Fevrero la frig ajenidad de una muerte de
novela policial evocada por la descripci6n del cadaver de] “inquilino”
ida para buceay
es el punto de partda para bucear en has temores a del “ing
el proceso de autoconocimiento que e} nar eau’ escondidos, En
canalla” observa seres y objetos insignj antes,
que necesita de la complicidaq del lectoy. i Y Crea, con un humor
angustia del inevitable trato con Iq Muerte de 4, <0 ©M el que affora la
acepta su condicién adulta, Sujeto que finalmente71
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&
RARAS CRIATURAS: LA AUDACIA
EXPRESIVA DE MAROSA DI GIORGIO
Maria José BRUNA BRAGADO
Universidad de Salamanca
Bueno...Vos sabés que yo tenia el ca-
bello muy largo, y la gente siempre me
dijo que yo era rara... siempre dijo, Vos
teacordas que en Salto, me lamaban “La
rara”,
Marosa di Giorgio
‘a dictadura militar uruguaya (1973-1984),
le una vertiente iconoclasta que
formas artisticas (video-arte,
ituye un mosaico
ras el paréntesis de I
regresa la palabra renovada desd.
da espacio a distintos registros y
ico), en lo que cor
manizacion y el realismo de la poesia
los postulados de los estudios cultu-
10, con sus infinitas posibilidades
performance, teatro, arte pl
postmodern, lejos ya de Ia hu
social de los 60, y mas cercano a
rales, de género 0 al multiculturalism
de libertad expresiva y fluidez identitaria.
orgio (1932-2004) es una de las principales cultivadoras
tual, genérico y formal, y toda su creacion
ten [os aiios 50- sintoniza con el nuevo
Con un temperamento marcadamente
pilidad peculiar, crea una suerte de cosmos inédito
"er lefdo en clave neobarroca, y que est susten-
jco propio y en la potencia de un lenguaje
ha sido recopilada en dos tomos, publi-
Los papeles salvajes'.
Marosa di Gi
de este hibridismo concep
“comienza a publical
Iéctico y experimental.
previa
espiritu ec!
individual y una sensi
ie puede
trato mitolég
n poética
y excesivo, qu
‘Arca, con el titulo de
tado en un sus'
inusual. Su produ
1 1971 y 1991 por
cados ¢1
Tibros incorporados a Los papeles salvajes 1'y II fueron publicados
toatl raw a continuacién, una némina de los mismos porque sus
wre, pueden terminar dando una fisonomia de Ia obra
T Algunos de 10s libros
e forma al ;
mine de FO oe ul
titulos, come Iles
: 5 libros Mist i
ticos’ ot
mistica 200" 999) 42%
“relatos er » en lo’
ja luz sus
fas (1997), Rosa
Posteriormente ven I
(1993), Ca » de las pedrerl z e|
de Te Epo) sie peimismo una novela, Reind Amer stad y por
como epflogo de su obra, destumbra por su estit0 GST conf its
ser la sintesis de todas sus obsesiones escriturale’ Lae voble pein
en tiltima instancia, una poética de Jo esplendido 00% ngticand ese
de “resplandeciente” y “magnifica” inclasificable ¥™°
sittia en los limites de todo canon?
L e
so. ™
‘Antes de abordar la singularidad de st perturbador is erat
parece pertinente hacer referencia * Ja “rareza” de SU Sere ap
Ia articulacién de una imagen insdlita que ofrece, sin dude’ riod
de lectura secreta a sus textos. En este sentido, aunque Ym af
constancia en Los raros (1896) de que la experiencia © S71" omastr
del poema y nunca es evidente que. desde ol pose
cismo, la actitud controvertida, la personalidad atrayente por 108
completan e iluminan la obra y han seguido siendo utiliZ
artistas como una marca de distincién frente a Uns sociedad
mds homogeneizadora.
a la inversa,
den sus paso’
tiltiples ocasiones, bohemia y dandismo confun aire &S
configurar la “leyenda” o el “mito”, y el mismo artista _Baudela! a
buen ejemplo de ello— exhibe la teatralidad impertinent © anidid
miradas, al lado de la rebeldia o insolencia verbal, la alter nativa des
o exquisitez en la indumentaria, al lado de la admiracion por la belle”
y la acentuada sensibilidad (Kris y Kurz).
Marosa di Giorgio, carismétic: 2 del distin
ot end a y luminosa, entusiasta (Oe
visionaria? Faas Hy peur el mundo como una combinacior tigios?
Su, guapia senor eee ser sobrenatural y/o animal proe igs a
see aes parece abolir las categorfas racionales de tiempo
: © especie, lo que la ha acabado por dotar de u" aura
la mdse: nifa
oe
renebrari?
nd ent
misma: Poemas, Humo,Drui
misma: Poca, Huo, ruida, Historia de las violets, Magnolia, Cla rel
ta lichre de Marea, Mesa ce exmeolla, Ln olen, La guera de ls juertos, E'
eins a aa Me Ho de Lusanay Diamelas a Clementina Medic. Lacditorial
’a reedicién de los dos tomos de Los papeles salvajes & 2000.
? Angel Rama la incluye en Aqut. Cien aftos de raros en 1966
aros en 1966 como una revelacion poctict
insdlita. Mas recienteme!
y Sefurni, | ‘ecientemente, aparece en la antologia Me
rami, lo que revela su adscripei gia Medusario, de Echavarren, Kort
un canon siempre alternativo o excéntricgymitica eae : fet
a ee su muerte’, Su carécter retraido no le impide ser el iman
cualquier reunié tra
ie alquier reunién por su modo atipico de vestirse, maquillarse ©
resarse. tee , ‘
presarse, y sus entrevistas o declaraciones ilustran esa ‘voluntaria
extravagancia i é
7 avagancia y lucidez, verbal. El también poeta Luis Bravo la describe
n los siguientes términos:
Quien observaba a Marosa sentada, detras de sus anteojos felines,
en una de las mesas del Sorocabana 0 del Mincho, asistfa, acaso Sin
saberlo, a la vision de una musa lautreaménica Su presencia tenfa una
cnergia extatica que s6lo estalla en sus poemas, con parsimonia salvaje,
Sus personajes son testigos solitarios de Jo que ocurre del otro lado del
espejo, desde donde trafica un humus de misterio y delirio (en Garet 81).
_Unas gafas en forma de antifa7, infinitas cuentas de collares, largos
fe rojizos,ufias pintadas ide negro o verde, todo su ser “transi
a a condicién principesca, Como St los Medici del Renacimiento
caminaran por su cuerpo” Garet): artificialidad fantéstica, distinguida
y desafiante, fuerte tendencia a la representacién que contrast, enun
efecto buscado, con su devocisn por el mundo natural y primigenio
de Salto. Asi se presenta Marosa en sus recitales, que no conferencias,
donde gestos, voz y texto armonizan a la perfeeci6n y ter minan por ser
todo un espectéculo sensorial’:
La escritura es también una actuaci6n, un continuo Act: El mas pro-
fundo, la revelacién. Pero me gusta andar en performances, rec! ales,
videos. Un poco serfa como quitarse el velo de humo y que la faunes®
antigua ruja a la vista. Pero atin asf prosigue ‘el velo de humo [...] Me
gusta leer, recitar. Sdlo el poeta sabe qué color dar a cada palabra [.--]
En La falena me pinto como “la recitatriz” que interpreta delante de un
rosal.y a la que se Te ve un soto pie, con las wFas Fol Amo el teatro,
eso es (Garet 58 y 61)°.
al, geogritic
*{...] para mi no es fundamental la referenct
(en Garet 90).
, politica-econdmi
Quien no tuviera oportunidad de escuchar a tt autora en vivo, experiencia insustituible,
wisjuye en el CD “Diatdema” de st TPT
puede disponer de su [Link] el recitado que S¢
pee ; ices junto a Ro-
Tea flor de Lis (2004), Marosa participa asimismno © varias perjorman ,
Jas que se consignan “Pecart labiado, una Oper’ popular” en la
berto Echavarren, entr
avacren, ent ‘Mascara, con Marino Rivero (bandonesn),,
Alliance Frangaise y “Sur” en el teatro ©
ambas entre 1984 y 1987
otra declaracin interesante » propéstio de 1 : ‘
diversas y emparentadas. Recta es tabi tina creacion y una recreaciSn. La P
es escrita para ser recibida y est puede stceder a través de un recitado. Me interpreto a
mi misma con mucho gusto” (Garet 58).
autorrepresentaci6n serfa: “Son cosassta personalidad Le
rma, en este Sentide |
Ademis de por excéntric
Marosa es “rara” por excepcional
extremadamente valiosa, unica.
IL. ee
featralmas
aide una pose :
varria de Marosa va mucho mas aN : Sie nario sensual,
© menos medida, como se vera, yaleanz# 4100 onfundeY camufla..
poblado de curiosas criaturas entre las que C12 gcnica, real
dada su estirpe camaleénica. De otra parte, (aM jjmite 0 fromeran
yen una permanente tensidn que pretende super a extraordinario de
{stica, evidencia su afin experimental y ¢! ‘an fértil en SUS.
ueda, ac a jongher, Angel
orghini OPE Ta literatura
ling
su aventura creadora. Por esta bus
resultados como la de los argentinos Lam
Rama (1972) la considera una de las figuras
uruguaya. En efecto, su poética disidente SUP
una escisi6n menor, pero altamente significat
lingitisticos, estéticos y politicos dominantes:
Marost Fee ye UBpueses
regacion Or delos ya-ahf que
soe das las valencia
iva en
1 yna sociedad
éNo podria pensarse que la poética de
mos de segr
‘a en contrapunto con &
multiplica la propaganda? Queer Marosa, Paras
del término, rara en su erética alternativa (Capurre “"
‘ tiqueta o
Otro tema seria hasta qué punto es conveniente revisar la es ia en
ealcnora de “raro” en relacién al cuestionamiento del canon n brinda
literatura. En este sentido, la postura critica de Carina BIAS
intuiciones renovadoras de esta nocién, ya un tanto anacronse
parte de Dario y es revisitada por Rama en su momento.
Ia obra de esta
ao dos Hos mecanismos que me interesa analizar en 18 O°" aay
verbal ge acacia” que ¢s Marosa di Giorgio. Por un a ante
tdotica y sen dneiee e emsuaie a través de la des-<: ructuracion Sn
Cl eueatontantica y Ja recurrencia a un onirismo codificado; por si ]
y canalizacion dal desea ee de Categorias de contro! de 1a Se
propond non Gel deseo. Las “raras criaturas” que habitan sus text0%
» entonces, una suerte de reivindicacién transgenérica de
un nuevo eroti: e <
contonidoc en ato due se aproxime, de alguna manera, a los postulados
Raquel Capurro, ig i Edipo (1973) de Deleuze y Guattari. Como afirma
» “su poesia nos invita a un viaje, en el que, insepara-
blemente, compromete al cuerpo y a la lengua” (6)
=>227
En este trabajo exploraré, pues, cémo la escritura de Marosa di
Giorgio se situarfa en las fronteras epistemoldgicas de la posmodernidad
desde Ia exquisitez grotesca y el comportamiento subversive de sus
“raras criaturas”.
IL1.
Briser le langage pour toucher la vie
Antonin Artaud
La certeza de que un lenguaje diferente va acompafiado, de forma
simultdnea, del ingreso en otras dimensiones, en tanto que abre otros
cauces de expresién y sensibilidad y despierta también, de esta forma,
otros modos de comprensién, es esencial para captar el espiritu de
Jos textos marosianos. La experiencia de la escritura, para ella, no es
intelectual 0 racional, sino puramente receptiva, sensorial 0 instintiva,
en una concepcién que tiene mucho que ver con la inspiracién mistica
o los juegos de creacidn de las vanguardias historicas®. Sus textos se
asemejan, en este sentido, a interminables y ritmicos “cadaveres exqui-
sitos”, cuyo nexo argumental es inexistente al proceder de un torrencial
automatismo escritural’. La novedad de su lenguaje se basa, entonces,
en una construccién sobre lo eufénico 0 lo sonoro —que es el motor que
arrastra a los demds planos de la lengua-, al tiempo que en la experi-
mentacién con los significados y con una sintaxis delirante, totalmente
anémala. En su mundo no existen referentes reales literales 0 binomios
excluyentes como infancia/edad adulta, ficcién/realidad 0 pasado/
presente, y de la misma forma tampoco hay reglas lingitfsticas rigidas
sobre los verbos 0 adjetivos, acerca de la puntuacién —que sdlo ayuda
a mantener el ritmo—o sobre el orden Idgico de los acontecimientos.
Por el contrario, frente a la estructura se prefiere construir una suerte
de semAntica fantdstica totalmente flexible y un mundo autorreferen-
cial donde no slo los significados sino también las relaciones entre
Jas palabras sean aleatorias, arbitrarias, nuevas. De forma espectfica,
las asociaciones disparatadas e ilgicas de las visiones marosianas se
apoyan enaliteraciones y homofonias~el ritmo y cierta rima interna son
SSS SS
@ fin cuanto al impulso para eseril na Marosa en una entrevista concedida a Rafa
‘Courtoisie ¢ incorporada al volumen de Garet: “La Virgen Maria. La Virgen bajé de los
ccielos y me pidié que me pusiera a escribir” (177).
7 aunque muchos de los textos de Marosa podrian considerarse prosas poéticas, drama-
Hones 0 incluso poemas-ensayo, la autora insiste en calificar a toda su produccién
Mucho tienen que ver el sentido del ritmo y la pun-
ti
anterior a Misales como “poes
acién en tal conviccién.fundamentales-, en reglas gramati man y 08
frases y sintagmas, y en una constante poliva’ ee n de cab a
el neologismo simple © compuesto 0 la resemam ee no hay consiz! 4
adquieren un papel fundamental. La consigna es 4 ie fe maincest™ i
y el cédigo se vuelve a re-codificar a cada instante, C&
Sumiéndonos en la perplejidad ci 8
Otros de los recursos estilisticos més reourrentes Part se
alia
ilo parentesco SON 4a
sO pitado9
ede tos pechos PIM tia
efecto-asombro serian el ya mencion®
(“la marafia, telarafia”), Ja sinestesia ( >), la
silbidos”), la metéfora (estaba arneando une mujer «gloge sop?
ci6n inusual (“tetas embrujadas”, “bigot? sexual”) 1a PIPE zavinle
nublada’, “recatada vagina”), la supresiOn de pI
zafé”) o la enumeracién y gradacion cadtica (“cajass
roperos”). Todos estos elementos trastoc
puntuacién y consiguen, sobre todo a partir
I lo irracional-grotesco. Veamos una de estas e5¢ i
Ja causalidad desaparecen frente a un dejarse arrastrar POF
“cada palabra prepara la siguiente, impulso fren’ estru
inconsciente y lo arbitrario de las asociaciones Pres:
29
Una parte de mi, vuela,
Ayer, lo vi.
Una parte de mi carne vuela.
8
5 ventanas, lo’
n flores
arse en 1a mesa, 1as
Cuando Hegaron pajaros a pos
fe retamas COP
alambres transparentes. Unos eran como ramos ¢
otros eran jnegros! jrojos! Eran jblancos!
Te a como
{...] Todo el mundo esta colmado de huevo Pequefios y redondos 2 ;
abstracts
erlas, alargados redor
pias alarendes y rosados como almendras, con dibujos * Ai
ae Ee jos y rosados como almendras, con dibujos ‘abstractos, pintados ©
6leo, la acuarela, de dive inti
Ea macs diversos tamaiios y formas, rojos y verdes L
in nse en soail FS
ee sombreros y ropero'
y acacias (M. di Giorgio: 1985, 90).
Lavenumeradion ‘api
ck suummetaclea aul ds ineres yj acsionss)aue cambian continua
dbllaccidente tla posesiGn ae previsible (el velatorio antes del final
casntienio do tin cabalioezaD murciélago, la oracién a un melon, al
trepidante, a veces in Ho azul) genera, como se ha seftalado, Un ritmo
, a veces irregular, sobresaltado, desconcertante, y Poseademas
un inte i ‘ 5: ‘
intenso y sugerente valor plastico. En ocasiones el sentido
Se modifica ci e <7
ree a condicionado y un poco forzado por Jas homofonfas, como
iala Echavarren*. Las ima
sino de wi enes no son, en ningun caso, realistas,
sino de un cuiio fantasti
n cuffo fantéstico muy personal, pues la perspective cambia
de conti en te
ie inuo, en tanto lo relatado carece de orden nar rativo o progresion
onolgica. Estas estampa
ae § constituyen, finalmente, juegos de esp’
pire emer nosis one © simultaneidades cubistas, surrealistas 0 incluso
sionistas, dada la distorsién formal:
pee no busca representar minétieamente 1 realidad sino
nventarla, a través de imigenes macidas de 1a instantaneidad del
relampago, El efecto es, precisamente, destumbrante © inmediato, incita a
proseguir la lectura pero, al mismo tiempo, desalienta la biisqueda de un
Telato; no po a cia 6
Jato; no por su ausencia de acci6n, sino por s¥ proliferaci6n in
(Saavedra, en Garet 180).
ante
El lengua
lenguaje es, pues, portentosamente VIS
al —insisto en que no im-
porta la trama 6 7 ;
7 ta la trama~ y se conecta con otros cédigos semisticos, Sus cuadros
D escenas representan
eet solo parcialmente Ja totalidad sugerida de su
" ‘rico y nunca forman un fresco alegérico, sino que parecen
ins ben, como se ha vesemtado en ocasiones, fragmentos o MOtvO® =
los lienzos de El Bosco, Chagall, Arcimboldo © Solari. Visualicemos,
al azar, otra de sus vifletas:
De stibito, estall6 la guerra. No se sabfa si era de dia o de noche.
Nunca estuvo nada tan oscuro ni tan claro.
Hay un ruido tremendo en el horizonte y sube una estrella de diez
pisos y se estrella,
Y vienen los guerreros a caballo 0 en cometa. Las cometas son rojas,
amarillas y rosadas. Son rosadas o rayada Bn forma de lechuza y Ma
riposa. Algunas no traen pasajero; pero igual, se apean, pavorosamente.
No sabemos qu
hacer, y sacamos las -alsas, los vestidos con
lentejuelas y brillantes, de las guerras (1985, 17).
De otra parte, en ese dejarse arrastrar por la cadencia y Ja brillantez
de las metéforas, en el énfasis en Jo oximorénico-carnavalesco, as
como en la frecuente presencia del componente escatolégico-sexual,
se percibe una filiacion indudable con Ja versién contempor nea de la
poesia a la deriva 0 en protifer ‘cign: la veta “neobarroca’”. Esta acta:
i
as innfigenes son incompletas O THuidas, se modifican al elegir las palabras dX las des:
nisma” (2005, 9)
criben; esas figuraciones indecisas Se desprenden de la letralizaci6n rioplatense y radical del barroco caribefio de Sarduy 0
es denominada también “barroco de trinchera”, “barroco ¢
tierra” 0 “neobarroso” ~barroco pasado por el barro de los su
bonaerenses— y propone los intersticios 0 margenes transgre
grotescos del lenguaje como estética y apuesta politica:
{La poética “neobarroca”| no apuesta |.) a un método tii
herente de experimentacién [...] Es impura: ora coloquial, o
‘a metapoética. Trabaja tanto la sintaxis como el sustrato fon
jones como los localismos [...] Los poetas pasan de un 1
referencia a otro, sin limitarse a una estrategia espi
vocabulario o distancia irénica fija (Perlongher 211).
Asi, Marosa di Giorgio propondrfa otra manera de “embar
desprestigiar la mirada a Polifemo con textos que son pura evo.
© sugerencia extrafia, tan inmateriales y magnéticos como un $
nunca estallan o tienen un sentido, nunca tienen un desarrollo p'
el estallido o una légica narrativa convencional supondrian su f
clausura’. Por ello, sus textos se Parecen, como afirma Roberto I
varren, a un juego de amenaza onirico o de estirpe chamnica, dot
didlogo intertextual o la recurrence
Y métodos de escritura son constai
demérito, como una redundancia estilistica, pues su obra parece h
Sido creada de un solo impulso, en un solo movimiento, Sin embé
logra lo que sélo los escritores de genio consiguen: la creacién d
mundo perfectamente coherente y er
ia de leitmotivs, nombres, perso
intes. Esto podria ser visto com
lenguaje es, entonces, una més de sus criat
lector una total apertura de miras ¥ un ejercicio i,
de lo preestablecido y cartesiano, fh
que volvamos a la infancia y
i
de estar Condicionada y
Propone la estética
0 ba rats Buevas, ms dindmicas y
‘@ materialidad d
resemantizado has
la recepcién, nociones previa
Constante evolucién. Ast pu
H c
lenguaje mismo, que es de cont, Sateen
Son dos de los prine
warren one” C880 un movimion
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que CON olvidaa
aoe rte 1a mera erudicisr
0 de la condicién20>
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El
pal
se
es
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or
le
at
231
lograr un hermetismo muy mallarmeano, fruto de la exploracién en
la polivalencia y re-codificacién de Ia palabra, singulariza los textos
de Marosa.
2.
“Miraba de frente lo terrible, el misterio
de una figura recorriendo la chacra”
Roberto Echavarren
“Hay una constelaci6n hirviendo adentro
de la piedra”
Marosa di Giorgio
“ficrire est une affaire de devenir, tou-
jours inachevé, toujours en train de se
faire, et qui déborde toute matiére vivable
ou vécu. C'est un proc vest-A-dire
tun passage de vie qui traverse le vivable
et le vécu. Lécriture est inséparable du
devenir: en écrivant on dévient-femme,
on dévient animal...” Gilles Deleuze
Las tres citas que inician este apartado apuntan hacia algunos de los
vectores 0 grandes ejes simbélicos presentes en el discurso de nuestra
autora: la idea de lo “siniestro”, o de cémo lo familiar se vuelve extraiio,
segtin el concepto de Freud, tan recurrente en la narrativa fant
en segundo lugar, una nocidn abierta y pantefsta de espiritualidad a a
la hora de concebir la vida y la escritura, donde todo se regenera y
habita en todo y, en tercer término, la propuesta de un erotismo que
plantea una nueva forma de relacién entre los seres mas libre, menos
domefiada o domesticada por la retorica del poder. Ciertamente, los
textos de Marosa son tan diferentes que la mirada critica que se debe
adoptar a la hora de interpretarlos no puede ser sino distinta, diferida,
ya que el lector tiene que dejarse llevar y participar del juego para que
se produzca el desarrollo natural de las ideas y el “placer del texto”.
Desde esta perspectiva, aunque su escritura sugiera una manera nueva
de comprender la literatura y las relaciones socio-politicas, en la que
se anulan convenciones, jerarquéas y poderes, nunca se olvida que
Se esta en ese mundo marosiano y, por tanto, a-histérico, autorrefe-
rencial y autoabastecido, con reglas propias. Esta autonomia de sus.232
no la efectividad de ese
textos mermaria, en la practica, la aplicac!
espiritu disidente a la realidad, lo que Ia distanciarfa de los objetivos
de Perlongher y otros neobarrocos que, con sus creaciones, pretenden
influir directamente en Ia sociedad. Teniendo en cuenta este matiz,
es evidente, sin embargo, que Marosa parte de una realidad conereta,
especffica y que las normas sociales, religiosas, politicas 0 sexuales
estan en el origen del desmontaje que operan sus ficciones. El cardcter
esquivo con respecto a lo contextual 0 socio-hist6rico de sus textos, tan
caracteristico por otra parte de la era postmoderna, recuerda en cierto
modo a la l6gica fantastica, pero empapada de una critica implicita a
una realidad sérdida y decadente, de los relatos de Felisberto Hernan-
dez. En tltima instancia, ese anhelo universalista y polisémico, lejos
de cualquier regionalismo o localismo, puede ser uno de sus mayores
logros. Afirma a este respecto Marfa Negroni:
Un espacio intensamente obsceno, en el que cualquier cosa puede, en
cualquier momento, sexualizarse y un éngel acabar copulando con una
ndo cinco pétalos. Todo ocurre, mas bien,
jarra de té, una paloma ech
de un modo sereno, inverosfmil, como en los cuentos de su compatriota
Felisberto Hernandez (5).
El discurso criptico y esotérico de Marosa atina, entonces, realidad
y fantasia, heimlich y unheimlich, lo “normal” con lo “anormal”, lo
visible con lo oculto, en una confluencia nueva’.
EI aspecto 0 eje simbélico que mas me interesa es el que se refiere
a la configuracién audaz de otras modalidades de erotismo que, en
arriesgada hipotesis, pueden significar una réplica contestataria a
una sociedad represora y, en cualquier caso, siempre suponen una
redenci6n o catarsis por la palabra, por su misma verbalizacién. Ya
advierte Perlongher acerca de este control Politico sobre los cuerpos
en una de sus corrosivas declaraciones: “;Pero es que, en politica, se
esta hablando de goce? La politica del estado se ha dirigido a evitar la
consumacién —dificultar el “acto” sexual. Asi hacer el amor ha dejado
de ser un pecado para convertirse en un milagro” (132).
Los textos de Marosa plantean infinitas posibilidades de goce. Ast,
desrealizan y travisten los comportamientos sexuales normativos.
de inspiracién, a partes iguales, en el mundo
grecorromano,en el universo fecrico, en la imaginerfa medieval, en el judatsmo, el eris-
nismo 0 en las creencias asdticas; asimila de igual mode a Wak Ween ae palin
. Lautréamont, Lewis Carroll, Armonia Somers o al ya citade rely han fleonan
am Felisberto Het
'0 Este mundo polif6nico encuentra sus f
Blaunivocos e inconscientemente asimilados. Su escritura es maestra en
ladesnaturalizaci6n de las categorfas “hombre” y “mujer”, que ya plan-
teara Butler, pero también de las categorias sobrenaturales de “angel”,
“Virgen”, “animal”, “hada” 0 “druida” y de los encuentros 0 relaciones
fisicas que pueden tener lugar entre ellos. En este sentido, reivindica
una nueva politica del deseo —Io sexual impregna todo- desprejuiciada
y sin tabties en Ia que tanto seres humanos, como animales, plantas 0
~y esta es una de sus mayores innovaciones— dejen de
seres magicos
estar constrefiidos:
De nifia vivien el campo y vi
atencién el apasionamiento de las gatas, que tienen normalmente una
expresién tan impasible y lejana. Y noté volar moscas ensambladas. Yo
veia sin morbosidad alguna. Como un angel que observase las cosas del
tiempo y de la tierra. Ahora, esos recuerdos me sirven para la escrit
erética que estoy haciendo (en Garet 26).
s. Me Ilamaba la
icoplarse a los animales
Esta vocacién de ruptura y transgresién, inspirada por una minuciosa
observaci6n del entorno, nos hace emparentar las ficciones de Marosa
con la teoria queer 0 transgénero, tan practicada por todos los escritores
neobarrocos. Recordemos que el término queer, que empez6 su andadura
como un vocablo peyorativo hacia la poblacién homosexual norteame-
ricana, ha desplazado su sentido hasta estandarizarse como referencia a
“Io excéntrico” o “fuera de lo normal”. La teorfa
d sexual fija o estable, que no es sino producto
de una construcci6n social o cultural opresora, y huye de etiquetas y
lasificaciones para proponer la versatilidad de categorias, la divers idad
de comportamientos y el work in progress, el continuo devenir del cuerpo
y su sexualidad como posibilidad. Toda la obra de Marosa esté, pues,
atravesada por una “trans-generizacion” en el sentido de que rompe con
Ios roles sociales, los moldes erdticos 0 las précficas sexuales, en una
guerra al aparato estatal que canaliza los deseos. piel personajes en
aexplorar a través de un cuerpo que también muta, cambia
dismo
r placer en hongos, plantas y animales 0 en el
Yo sobre el propio cuerpo iotros sujetos—no olvidemos
»* de sus papeles-?
ino un planeta; yo dejé mi labor y pequefia cena. Me
rosa en cl escote [..-1 Luego de un rato de mirarlo mucho, lo
3 ef gl vestio, tte a rosa, 10 abraeé, lo abrazaba con mis
y pequefias tetas. Lo besé muchas veces. Se me cayé
19 un pimpollo, un huevo, se lo aplasté (con aroma a
fregué. El plenetelisv itd, subid un poco, salié del
“Io raro”, “lo extraiio”, *
queer cuestiona la identida
ano clasificar,
y puede encontrai
més s6rdido ejerci
Ivaje’
el carécter
Era de noche y ¥3
puse una r
abracé, me q
brazos y piernas
algo del sexo, come |
vida intima), S© Jo retsuelo. Répida, me lo acosté debajo, abrf las pierntt entone
garfio, recién aparecido, lo insert6 en mi lugar del que
huevo. (2005, 48)
EI mundo de la naturaleza es siempre en Marosa el inico
sible para esta utopia queer y exuda una sexualidad nunca POLI
ho abierta, multiple, con frecuencia falica. Su Edén invadido Fe
infinidad de flores —diamelas, lirios, hibiscos, 10s? animales de se
tipo ~zorros, péjaros, mariposa, Tobizones, diablos, hadas ¥ OU
quetipos de leyenda —en esa concesién al sustrato magico-cristian®
personajes infantiles o inventados, siempre con 18s figuras dome
de la madre y las primas. Se trata de un espacio mitico y deur tie!
0 estado previo a la razén, pre-Igico -y pre-addnico, que &s
todavia nombrar-, en el que los animales conectan, $° comur
se unen con los humanos y con los dioses desde lo instintivo, a
espontaneidad de un deseo intenso y casi siempre blasfemo 0 i"
vente, Los seres miticos tomados de la religion se sittian ®
de actuacién que los demas, satisfacen pasiones de form? m
no reciben ningtin tratamiento especial, pues NO son mas qu‘ aa
novelescos, lo que muestra la fluidez y ahistoricidad del mundo be
rosiano y Ia sutileza de su censura o la apertura de sus concepcion’
Los personajes «cristianos» como la Virgen 0 las virgenes, 20 $9
en verdad referentes mitol6gicos inequivocos, sino més bien $0
precarios de aconteceres y ubicuas fosforescencias” (Bchavarren: 200°"
14). Los animales y las plantas, que en su obra cumplen funciones ae
diferentes a las que se les as polegica y botdnict 5°
para Maros nizado®
ente Y
0
ecdinica Y
igna en su escala 7
z agrados, y los seres sagrados son humal
siempre en una atmésfera de vaguedad y sugerenci, evanes
crepuscular". Esta mezcla tan surrealista de lo onirico y 10 real, COP
su inevitable efecto siniestro, preside las acciones o tramas guiadas por
infinitas y recurrentes ceremonias de iniciaci6n sexual, fecundaciones,
contaminaciones at empre en ©
a sees,
sy violaciones que tienen lugar s
" Solo en el tit
“argo
10 de sus textos, su novela Reina Amelia (1999), arlos
hay un mayor intento de describir personajes y profundizar ¢
expresarse por si mismos
serita casi por ene
sar psiquis, de 4207105
arte di iva por parte
. ‘és del didlogo y de una pintura més exhaustive P or parte
de la narradora, pero nunca coherente (maestra que enseiic n vidrios,
on unos lentes sin VIGO
animales de varios pisos, fetos 0 bayas como alimento ritual, schacha con oficio
‘mariposa ,etc...). Adem, no deja de ser una novela lirica marcada por 10 fragmentatio»
lo poliéarico, pues sabe la ntersticios
y los bordes, desde la pos
witora que se apresa mejor el mundo desde Ios IP
ae in excéntrica que desde el nticleo. Por otro tado, recuse
domo la hipalage, tan propia de su admirado Felisberto Hemndez, 0 lt ivacién J
significados se extreman aqui y aleanzan 1a maxima expresisn de asombro © el lector.vn
5
a
Jardin, la chacra, el bosque 0, excepcionalmente, la casa. Las uniones
a transformaciones, metamorfosis, alucinaciones, milagros
ae repentinos, es decir, los hechos no ocur ren, “advienen” de
forma imprevisible e inmediata y suponen el ingreso en los espacios
de zozobra:
La quinta de naranjos inunds toda la tierra, el cielo, el interior de
1a casa; con ella vinieron los hongos, las diamelas, nacio el Angel que
tenia frutas entre las plumas, claveles y diamelas, que en un gran aleteo
sobrevolaba la plantacién, Se sucedieron todas las muchachas de la casa,
vestidas de novia, interminablemente. Y los muertos con coronita, A
veces, me parece que estoy libre, pero, un pasado acechante, reabre
puertas (1979, 43).
Algunos leitmotivs sexuales son tan recurrentes que pueden ser
catalogados como obsesiones escriturales: la pérdida —con frecuencia
traumdtica~ de la virginidad y el ocultamiento de tal hecho, la fecun-
dacién por contagio, la proliferacién de huevos incubados por Tos seres
femeninos o la inmediatez de la boda 0 casamiento, metaforizada a
través del vestido de novia o los ramos de azahar y que a veces equi-
vale al acto sexual sin mas. Estas experienc’ sexuales fantasticas, sin
embargo, nunca son vistas desde una éptica moral, pero suponcd ae
desequilibrio involuntario para el
sujeto, algo sobrevenido que altera
‘a serenidad y lo sittia en los limites de lo pesadillesco:
[-.-1°Yo quedé harta de esta repeticion, reverberacién”. [La experiencia
fantastical es siempre una tentacién insensata, implica una inquietud,un
peligro. Dentro de esta poética del desastre y la acentuac én de figuras
de ambicién excesiva y autodestructora, tampoco hay una distincion
valorativa entre fuerzas del bien y del mal, entre dios y el demonio
(Echavarren: 2005, 13)
Estos ritos y encuentros, vistos en ocasiones desde cierta ingenua resi-
gnaci6n o candida aceptaci6n infantil, tienen lugar de forma violenta y
constante. Las cépulas, que reciben diversos nombres como “casamien-
tos”, “enredamientos”, “transitos”, “acoplamientos” © sitaciones”,
sugieren la cercanfa con el prodigio, con la exper iencia mistic
Era bueno no copular jams; con la mente hizo cerrar su ros’ sexual,
tachonada y abierta sola, y dura como una ostra, por donde habia hozado
ayer el murciélago. De los pechos pintacdos salfan silbidos algo pavorosos,
gotas de aceite de oliva, De una rara oliva que ella criaba en sus Zonas
benditas. E
sus partes malditas. El murciélago, pens6, nunc podra
contar nada, No podré decir: Yo estuve hasta lo dltimo con esa sefforita,
con esa santita. No podrd desparramar (2005, 94).236
Lo orgidstico, la paradoja, la metamorfosis, y en definitiva, la prolife-
raci6n deleuzeana, que entiende la identidad como un proceso 0 devenir,
pueden liberar los cuerpos de las identidades inamovibles e impuestas,
pese al sufrimiento que ello implica'*. Es posible leer, entonces, tanto
la iconoclasta abolicién de jerarquias y tabties sexuales como las mu-
taciones y metamorfosis que experimentan los personajes como un
cuestionamiento implicito de una “heterosexualidad domesticada y
compulsiva” (Rich) y una reivindicaci6n de la autonomia sexual, sobre
todo femenina, desde la jouissance que teorizan Barthes y Cixous. El
placer, apunta Barthes, dejé de ser una categoria burguesa para pasar a
convertirse en un concepto con gran potencial contestatario. El placer
en Marosa serfa una experiencia irreductible del lenguaje y, en cierto
sentido, una via de escape, en efecto, a lo ideolégico. Con frecuencia
el goce es un autogoce", lo que revela la apuesta por otras formas de
placer y de escritura, por la “escritura del cuerpo”. Con todo y pese a
prestar especial atencidn a las mujeres, no es la impronta o sensibilidad
femenina la que destacarfamos en sus escenas, sino una marca en todo
caso multisexual, El esencialismo da paso a lo inestable, lo indefinible
© anémalo y los personajes no son descritos 0 caracterizados mas que
a través de lo polimorfo, lo variable, lo disperso. Se trata de una identi-
dad y sexualidad versatil y camaleénica, sin que exista ningun tipo de
juicio de valor. Esa tendencia que apunta hacia la fluidez de género se
sustenta también en un hedonismo exacerbado, en el autogoce narcisista,
en técnicas como el trampantojo y el disfraz y en una construcci6n
Prefiada de sentidos, densa conceptualmente, rigurosa desde un punto
= pee Angeles copulan con murciélagos, persons, dia-
Fein ae apts yo femenino de una extraiia nareadort = un
posers Tiger ca at y ambiguo que mezcla edades, natura eos
tropolégico o Tilers constituye, finalmente, casi un tratado ae
tt: los teitlaricn ae la heterodoxia y la androginia, eee
tmenieece ales. Veamos un fragmento caracteristico ce
rotesta o desmarque de
Estos sufren alter ttate de convencionalismos sociales y politicos es constante ¥
hata des asad yds 08 ettatecen: vulos y meriendas de clavels, la Virgen
astidad, un diablo femenino, masturba ees
© brillos naturalizan lo “anormal” o eee amientos con higos
Ney
“El coito, cuando oct
B urre, suele ser autogoce
Las actividades connien, uel Set autogoce y autofecundacién, «casada consigo misma».
ejemplo, ¥ es ast pa cai cel hermafrodita transitan los pronombres: «clas» por
es asi que la culminacién del gozar: «en el a ica, Facer
hasta morin»”. ( Echavarren: 2005, 17), -gozar: «en el amor, a solas, retorcerse237
Pasé un buey, lo miré, Mas bien, se miraron. Desde mucho tiempo
conoefa a ese buey, y siempre lo habfa visto sin sexo, y arrastrando un
vehiculo diminuto, que tenfa atado, y Hevaba por el suelo, una especie
de cajoncito [...] Oh! Se le presenté ahora, el dia de la seffora pequefia
Opalina, echada en la selva. Ella lo miraba con las pestaiias abiertas, él
la bes6, le pegé al verle el viso amarillo, famoso, los tatuajes floridos,
infames. Luego, le hincé, luego la alz6, la mid, tuvo pena, venfa de
aquella noche de gatos, querida. Mas ella sonriendo de golpe, le dijo:
Péngame, sefior,en el suelo, y hagdmoslo de nuevo; debo irme (1999, 164).
Asi se sefiala, con humor iconoclasta, la necesidad de una reelabora-
cién de cédigos culturales y estereotipos sociales y que no existe una
forma univoca de entender el erotismo. De esta forma, el transformismo,
la teatralidad y la absoluta destruccién de ideas preconcebidas —ma-
ternidad y religién como mecanismos de control— desde el exceso y la
parodia se dan cita en Marosa. Desde este punto de vista, su escritura se
vincula también con Ia parodia (Hutcheon), pues lo “trans” 0 queer se
telaciona con el travestismo, el disfraz, el simulacro, la transformacién,
el exceso, la teatralidad y el ludismo. Sus textos utilizan la paradoja y la
metamorfosis en lugar de la cristalizacién de las identidades, el espacio
de la errancia antes que el circuito programado de los usuarios y el poder
Constituyente como emancipaci6n de las formas de poder instituido.
Se produce, entonces, un cuestionamiento ideolégico de clasificaciones
Constrefiidoras del sujeto, una abolicién de mecanismos de control
de identidad por medio de experiencias, revelaciones y fenémenos
disidentes. Se trata, como adelantaba, de una escritura que plasma el
espiritu deseante y fuera del control de la autoridad que inspirara El
Anti Edipo de Deleuze y Guattari" .
En definitiva, hemos visto cémo la obra de Marosa supone una li-
bidinizacién del yo contra formas instituidas de ver las identidad
como es propio de la condicién postmoderna que cuestiona los limites
epistemoldgicos y da [Link] sujeto fuera ya del control estatal. La escri-
tura de Marosa di Giorgio, extrafia, voluptuosa e inquietante, siempre
al borde de lo siniestro, logra crear una comarca alternativa donde lo
sobrenatural convive con lo supuestamente real, a través de la audacia
de su lenguaje y la originalidad de sus figuraciones, El misterio de un
41 a idea central de E/ Anti Edipo es que «El paseo del esquizofrénico:
que el neurético acostado en el divén», una afirmacién que sublimiza al individuo en
tanto améquina deseante» a exp. de todo control o sistema de cualquier autoridad,
principalmente la escondida en «la estructura» del lenguaje” (Adtiriz 27).
L™
un modelo mejor238
erotismo nuevo, apenas intuido, sigue abierto en cada pdgina, donde se
sittia la frontera con lo prohibido y oculto.239
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