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Ejemplaridad Pública y Democracia Moderna

Este documento discute el concepto de ejemplaridad pública propuesto por Javier Gomá. Gomá argumenta que la ejemplaridad, definida como el ejemplo virtuoso que promueve costumbres cívicas, es necesaria para la auténtica emancipación ciudadana y evitar la barbarie. Sin embargo, la ejemplaridad debe ser persuasiva, no autoritaria, y basada en un ideal igualitario y democrático. La democracia requiere una reforma moral y la creación de nuevas costumbres a través de la

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Ejemplaridad Pública y Democracia Moderna

Este documento discute el concepto de ejemplaridad pública propuesto por Javier Gomá. Gomá argumenta que la ejemplaridad, definida como el ejemplo virtuoso que promueve costumbres cívicas, es necesaria para la auténtica emancipación ciudadana y evitar la barbarie. Sin embargo, la ejemplaridad debe ser persuasiva, no autoritaria, y basada en un ideal igualitario y democrático. La democracia requiere una reforma moral y la creación de nuevas costumbres a través de la

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Javier Gomá – Ejemplaridad pública

[Aquiles fue el combate y eligió la mortalidad porque ése era el precio de ser
individual]. Propone un ideal como el de la ejemplaridad pública. “Sólo la fuerza
persuasiva del ejemplo virtuoso, generador de costumbres cívicas, es capaz de promover
la auténtica emancipación del ciudadano” (12). Defiende ideal del universal concreto.
Señala que el libro es muy normativo.

La existencia de la libertad no garantiza el uso cívico de esta libertad. No


ejercitar la ejemplaridad puede ser una forma de barbarie (23). Quiere socialización para
hallar una individualidad más auténtica (24). Destaca el principio de autoridad en el
pasado, que guiaba las conductas (25). Propone una ejemplaridad persuasiva, no
autoritaria (27). Una ejemplaridad válida debe ser contemporánea, es decir, democrática
(28). Quiere liberarla del aristocratismo, que sea igualitaria.

Señala que en el nihilismo hay que buscar la ocasión civilizatoria. Habla de la


muerte de Dios y del nihilismo en Nietzsche. Hay que reconocer y reivindicar lo
contingente. Hay que captar la dignidad de la finitud. Y hallar a la finitud como nuestro
fundamento autóctono (63). Concepción política de la finitud que nos vuelca sobre el
otro y que lleva a la cooperación, a la polis.

Denuncia el atomismo actual desde Tocqueville. Paradoja de la igualdad: por un


lado enorgullece, por los derechos que uno tiene, pero al compararse con los otros,
conduce al sentimiento de insignificancia. Generalidad indiferenciada (77s).

Indica que la masa nace en 1793, cuando la RF convoca el servicio militar y


obligatorio (Godechot). Desde Canetti, señala que lo más importante de la masa es la
descarga. Mill denunció la mediocridad colectiva de la masa. Indicó que el peligro de
nuestra época era el poco número de personas que se atrevían a ser excéntricas (Sobre
la libertad, 139-140). Gomá critica que en la actualidad pasa lo contrario: excéntricos
satisfechos. Lo vulgar hoy en día es querer ser diferente (111). Subjetivismo de masas.
Masificación de la excentricidad. La dignidad democrática de la persona no se agota en
la titularidad pasiva de los derechos (131). Deber de dignificarse. Reforma del yo.

Al final de La división social del trabajo Durkheim ya plantea la necesidad de


una nueva moral para luchar contra la anomia. En Las formas elementales de la vida
religiosa dice: “Los antiguos dioses mueren o envejecen y aún no han nacido otros
nuevo” (p. 668). Critica a Rawls por separar radicalmente lo privado y lo público,
expulsando de este modo la paideia de la república moderna (p. 147). Amputa la
función civilizatoria de ésta, cuya recuperación es prioritaria para la democracia
moderna.

Lutero escribe en 1523 Sobre la autoridad secular. Luego otros textos.


Separación radical entre lo secular y lo religioso. Por allí crece la vida privada.
Autonomía del yo. Frente a él, el estado coactivo. Dos reinos inconmensurables. Kant,
quien subraya la naturaleza caediza del hombre, sigue en ello. Ve el paternalismo como
el mayor despotismo imaginable (En torno al tópico…). El ideal kantiano de un yo
autónomo podría ser empobrecedor para el hombre (179). [Louis Hartz, The liberal
tradition in America, Locke tiene una influencia en América como ningún otro pensador
la ha tenido en ningún otro país]. Denuncia el indiferentismo acrítico.

Señala que la sociología del derecho ya ha mostrado que cada día la inmensa
mayoría de ciudadanos observa las leyes de mil maneras y no porque las hayas leído,
sino porque por costumbre las considera respetables (210). Importancia de la costumbre
y no la coacción. Importancia de las costumbres para la democracia y para las leyes.

Tocqueville defiende un patriotismo reflexivo, que no prescinde del interés


individual pero que lo introduce en el bien común del país (222). Para Bagehot el cake
of costum es el único poder resistente y duradero del pueblo (224). El problema es que
entonces las costumbres estaban en retirada. Ahora son inexistentes. ¿Cómo crear
costumbres de la nada? Para Weber, las costumbres son la perpetuación del carisma.
Para crear costumbres nuevas, hay que redefinir la virtud. Verso de Ennio: “la república
romana se funda en las costumbres antiguas (moribus antiquis) y en los hombres” (238).

Renacimiento se plantea la cuestión de la virtud. Frente a los medievales,


rechazan que haya una virtud para caballeros y otra para clérigos. Buscan una virtu
generalis para la formación del hombre ejemplar (virtuoso). Maquiavelo liga la virtud a
la participación.

La teoría de una ejemplaridad igualitaria quedó secuestrada por el


aristocratismo. La ejemplaridad como forma de evitar la barbarie. “La ejemplaridad
puede proveer al yo – ésta es la tesis – de razones atractivas y convincentes a su corazón
secularizado para que acabe por optar por la civilidad en lugar de por la anarquía y la
anomia, a condición de que la ejemplaridad sepa mostrar un torso finito-igualitario”
(247).

El exemplum es estructuralmente transitivo. Su esencia es señalar hacia una regla


que le trasciende (247). Sin ella, no sería regla sino un caso fortuito. Se vuelve a Kant.
A la cuestión del genio. Originalidad ejemplar del genio. Su creación es única,
irrepetible y nueva. “Lo es precisamente porque en ella brilla una regla universal no
enunciable en conceptos que, pese a ello, tiene la pretensión de ser aceptada por la
generalidad de los hombres” (249). Si una obra es bella lo es por la ejemplaridad
objetiva de dicha obra que la hace digna de una adhesión general. Cuestión del gusto,
que no es meramente subjetivo. No es que produzca placer sino que es bella, lo que
procede de un sujeto generalizado, colectivo, desinteresado, imparcial. De ahí que el
gusto sea un sensus communis. No se ejercita en nombre propio sino en nombre de
todos. Ejemplaridad intersubjetiva, finita e igualitaria.

Estamos rodeados de ejemplos, pero no de ejemplaridad. Hay muchos ejemplos


sin ejemplaridad, no ejemplos morales (251). Un ejemplo privado de ejemplaridad se
convierte en antiejemplo o contraejemplo. Por su parte, una ejemplaridad sin ejemplo se
disuelve en discurso y ruido de palabras (253). [Destaca que en la Historia ha habido
tres formas de imitación: Naturaleza, ideas, antiguos]. Biografías como ejemplos. Habla
de la ejemplaridad y el arte, sobre todo renacentista (256ss). [Leer Lyons, Exemplum].

Se pasará de una historia magistra vitae a un futuro abierto desprovisto de


ejemplos. Vendrá una ontología de la subjetividad moderna, incompatible con la
objetividad ejemplar. Los héroes de Carlyle y los hombres representativos de Emerson
ya no son ejemplos a imitar sino admirar. Bagehot (Física y política) y James (Great
men) todavía destacan el gran rol de los grandes hombre en la fundación de la nación,
por su rol en las costumbres. Tarde destaca las leyes de la imitación. Pero se quedan en
una dimensión positivista que no entra en lo moral.

En La España invertebrada Ortega ya dedica un capítulo a la ausencia de los


mejores. Quiere una minoría (ejemplar) de hombres selectos que guíe el país. No se
aleja de la moral jerárquica de Scheler, para quien todo igualitarismo generaba
resentimiento. Ambos siguen el pathos de la distancia de Nietzsche. Reprueba el
aristocratismo de Ortega.
Ejemplo: “Como la obra de arte, postula la necesidad de su aceptación por todos
los que conserven el gusto por lo bueno, lo excelente, lo no-vulgar. De lo que se sigue
que la ejemplaridad no puede recaer nunca sobre las experiencias excéntricas, inusitadas
o personalísimas del yo, sino sólo sobre el universal vivir y envejecer de los hombres”
(280). El ejemplo, además de mostrar lo que es normal y real, enuncia una necesidad
moral, algo que debería ser. Así se abre a la universalidad de la regla moral. “El mal
ejemplo me absuelve, el bueno me condena” (286). “La influencia del ejemplo me
fuerza, por tanto, a responder de mi vida y me coloca en una posición de
responsabilidad con relación a mi vulgaridad presente, apremiándome a reformarla”
(287). Emulación. [Marco Aurelio, Meditaciones VI, 6: “El mejor medio para vengarse
de una mala persona es procurar no asemejarse a ella”].

Pasa a Jonas. No importa la falacia naturalista. El imperativo ético de


responsabilidad, en verdad, es hipotético y categórico a la vez (289). “El imperativo
hipotético se torna categórico porque la condición que dejaba en suspenso su validez se
ha verificado históricamente” (290). Sé ejemplar como imperativo. La ejemplaridad
siempre es pública. Debemos abrirnos a lo público. Así, para los demás, somos una
oferta de sentido. [En el XVIII-XIX se pasó del héroe al concepto].

Igualitarismo de partida. Problema, que el genio kantiano sea el modelo de la


subjetividad moderna. El genio no imita (cuando aprender es imitar). Además es único,
excepcional, inimitable. “La democracia, con el propósito de realizar históricamente el
principio igualitario, decretó la extensión a todos los ciudadanos de la autoconciencia
que la aristocracia se había reservado en los siglos anteriores para ella sola, en lugar de
alumbrar, como hubiera podido esperarse, una idea igualitaria de la subjetividad” (305).
Al final de sus ensayos ya dijo Montaigne: “Las vidas más hermosas son las que se
sitúan dentro del modelo común y humano, sin milagro ni extravagancia”. “Además,
nada me obliga a fijarme en los aspectos inusitados, excéntricos, exclusivos,
inimitables, de mi subjetividad, que no son generalizables porque sólo a mí me
conciernen” (308).

La ejemplaridad como proyecto de una vulgaridad reformada, como el proyecto


de una civilización igualitaria sobre bases finitas. Primer obstáculo: ausencia de paideia
democrática. Segundo, las creencias y costumbres han quedado devastadas. La
democracia requiere de un imperativo de reforma moral. Ejemplaridad como virtus
generalis. “La ejemplaridad es un ejemplo que acredita la realidad de una de las muchas
posibilidades humanas, y que, al mismo tiempo, enuncia una necesidad moral – una ley,
un imperativo – que en él se hace evidente, intuible, personal, pues asume una forma
antropomórfica” (320).

Destaca la importancia del carisma, en el sentido weberiano. Pero lo asocia a una


naturaleza irracional, supersticiosa y mágica incompatible con el desencantamiento.
Critica subjetivismo artístico.

“Toda vida humana es un ejemplo y, por eso mismo, recae sobre ella un
imperativo de ejemplaridad que dice: obra de tal manera que tu comportamiento sea
imitable y generalizable en tu círculo de influencia, produciendo en él un impacto
civilizatorio” (341). Es un imperativo desconocido para la filosofía moral, pero no para
la polis. “El espacio público está cimentado sobre la ejemplaridad, es su escenario más
genuino y propio. Podría decirse que la política es el arte de ejemplificar” (341). Burke,
en el texto de los descontentos, dijo: “Example, the only argument of effect in civil
life”.

Los políticos no solamente hacen, también son. Producen leyes, y también


costumbres (343). Saint Just ya dijo: “Se promulgan demasiadas leyes, se dan pocos
ejemplos”. Gran rol de la confianza en la política, cuando los políticos tan sólo se
sienten incorrectos por temas de legalidad. “¿En quién confiamos? La confianza no se
compra, no se impone, no se fabrica: la confianza se inspira” (345). Es importante la
imagen que ofrezca, el ejemplo que predique. Los políticos, precisamente porque son
elegidos, deben ser los mejores (348). No solamente ser buenos gestores. Bagehot ya
señaló la importancia de la reina: sin ella, el gobierno de Inglaterra se vendría abajo (La
constitución inglesa).

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