UNIVERSIDAD AUTÓNOMA DE NUEVO LEÓN
FACULTAD DE DERECHO Y CRIMINOLOGIA
COMPETENCIA COMUNICATIVA INGLESA
Verónica Alvarado Valdés
Argumentación
“la eutanasia como derecho humanos”
Alumna: Miriam Edith Vargas Rojas.
Matricula: 1607869
Aula: P10. Grupo: 014.
18 de octubre de 2016, Cd. Universitaria, San Nicolás de los Garza, Nuevo León
“la eutanasia dentro de los derechos humanos”
Eutanasia proviene del latín euthanasía, que tiene por significado
“muerte dulce”.
La OMS le define como la "acción del médico que provoca
deliberadamente la muerte del paciente".
Mientras que el Diccionario de la Real Academia Española le da dos
significados, “Intervención deliberada para poner fin a la vida de un
paciente sin perspectiva de cura” o “muerte sin sufrimiento físico”.
Los avances tecnológicos han permitido el avance de la medicina y
con ello la expectativa de vida de los humanos se ha ido alargando.
Aunado a ello la existencia de terribles enfermedades, como la
diabetes o el cáncer, obliga muchas veces a que las personas
ancianas o muy enfermas vivan padeciendo sufrimientos crueles,
innecesarios y contrarios a sus deseos antes de fallecer.
La eutanasia pasiva consiste en dejar de suministrar los
medicamentos o retirar los aparatos que mantienen con vida
artificialmente a un paciente terminal, mientras que la eutanasia
activa se provoca directamente la muerte del enfermo.
La ayuda para morir sin sufrimiento está prohibida en nuestro país y
penada por la ley en el artículo 312 del Código Penal Federal que a
la letra dice “El que prestare auxilio o indujere a otro para que se
suicide, será castigado con la pena de uno a cinco años de prisión; si
se lo prestare hasta el punto de ejecutar él mismo la muerte, la
prisión será de cuatro a doce años”. Puede llegar a configurarse
como homicidio, si alguien auxilia o ejecuta algún procedimiento o
método para extinguir la vida de quien lo solicita.
En los casos de los artículos 312 del Código Penal Federal y 127 del
Código Penal del Distrito Federal, queda de manifiesto que el
legislador consideró prudente incorporar atenuantes en la
descripción del tipo penal. Tales atenuantes, en el segundo caso,
pueden ajustarse a la definición descriptiva de eutanasia; es decir, se
presenta la privación de la vida de otra persona como un acto
humanitario. Sin embargo, la interpretación del caso queda en manos
de los jueces.
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En la resolución de la Suprema Corte de Justicia en la que concedió
protección a los promoventes de un juicio de amparo, permitiéndoles
sembrar y consumir mariguana con fines lúdicos, se tiene que “la
dignidad humana, como derecho fundamental superior reconocido
por el orden jurídico mexicano, deriva, entre otros derechos
personalísimos, el de todo individuo a elegir en forma libre y
autónoma su proyecto de vida”.
Entendiéndose de lo anterior que la Corte determinó que tal derecho
debe ser el reconocimiento del Estado sobre la facultad natural de
toda persona a ser individualmente como quiere ser esto sin padecer
coacción ni controles injustificados, con el fin de cumplir las metas u
objetivos que se ha fijado, de acuerdo con sus valores, necesidades,
ideas, expectativas, gustos.
Si esta tesis relevante de los ministros señala que corresponde “de
manera exclusiva a cada individuo” contraer matrimonio con
personas del mismo sexo, procrear los hijos que se deseen, escoger
su apariencia personal, su profesión o actividad laboral, así como la
libre opción sexual o fumar mariguana, la pregunta es: ¿por qué no
poder decidir poner fin a su vida sin sufrimiento físico?
Si le corresponde a al individuo decidir sobre sus derechos
individualmente sin violentar obviamente los de los demás porque no
tener la libertad de decidir sobre poner fin a la vida para las personas
ancianas o muy enfermas vivan que padecen sufrimientos crueles,
innecesarios y contrarios a sus deseos antes de fallecer
Si alguien sabe que tiene una enfermedad terminal o por lo avanzado
de su edad su calidad de vida ha deteriorado tanto que ya no desea
seguir viviendo, ¿por qué no tener el derecho (de forma voluntaria,
informada e libre) a recibir ayuda para terminar con su vida, de un
modo digno e indoloro?
Aceptando que existen grupos religiosos y grupos sociales en los
que este tema atenta contra sus creencias, también es cierto que
somos una sociedad plural (que es la que contiene una economía
compartida y un orden político centralizado dominado por uno de los
grupos) en la que deben existir la empatía y tolerancia. El Estado no
debe limitar la decisión privada de cada individuo y respetar sus
derechos de vida y libertad.
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Es momento para que el Estado legisle, estableciendo un marco
legal federal, que regule y proteja el derecho de cada individuo a
decidir libremente no ser sometido a procedimientos médicos que le
obliguen a prolongar su vida y, en caso extremo, para que pueda
recibir el tratamiento necesario para morir de manera digna y sin
extender su sufrimiento.
Así como tomar en cuenta las iniciativas de ley presentadas por el
senador de la república Lázaro Mazón Alonso, del Grupo
Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática (PRD),
quien propone la creación de la Ley General de Suspensión de
Tratamiento Curativo. La propuesta de ley revisa el procedimiento
por el cual un paciente terminal privado de sus facultades mentales,
o sus parientes, pueden solicitar que se suspenda el tratamiento
curativo y que se administren tratamientos paliativos. La ley
protegería al médico que acepte tal voluntad y siga los
procedimientos descritos. La iniciativa elabora por la diputada local
en el Distrito Federal, Paula Soto. Esta iniciativa, propone la creación
de la Ley de Voluntad Anticipada para el Distrito Federal y de igual
manera revisa y regula el procedimiento por el cual un paciente
terminal o sus parientes pueden solicitar que se suspenda un
tratamiento curativo y se inicie un paliativo que disminuya totalmente
el dolor, aun con la consecuencia de la muerte. La iniciativa
presentada por el diputado federal Juan Francisco Rivera Bedoya.
En ella se consideran una serie de reformas al Código Civil Federal,
que establecen la figura de un tutor legal que tome decisiones
médicas con el previo consentimiento del paciente incapacitado
Es indispensable recordar que En la Constitución Política De Los
Estados Unidos Mexicanos, en el primer artículo a la letra dice “…
obliga a las autoridades mexicanas respetar y proteger los derechos
humanos, además prevenir, sancionar y reparar las violaciones a los
derechos humanos…” esto nos dice que “toda persona tiene derecho
a la vida, libertad de expresión, de petición…” en este caso al querer
el sujeto ya no continuar con su existencia, al no concederle la
solicitud, se estaría dando una violacion a sus derechos.
“Sobre sí mismo, sobre su cuerpo y su mente, el individuo es
soberano”. John Stuart Mill
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La voluntad anticipada es el conjunto de preferencias que una persona tiene
respecto del cuidado futuro de su salud, de su cuerpo y de su vida, y que decide
cuando está en pleno uso de sus facultades mentales, en anticipación a la
posibilidad de que en algún momento en el futuro se encuentre incapacitada
para expresar esas preferencias y tomar decisiones por sí misma. La voluntad
anticipada contiene no sólo las preferencias sino también los valores de la
persona, su entorno cultural y sus creencias religiosas.
La voluntad anticipada tiene algunas semejanzas con un testamento, y las
razones para elaborarla son también similares. En un testamento, una persona
indica su deseo de cómo ha de disponerse de sus bienes cuando haya fallecido.
En una voluntad anticipada, una persona indica cómo quiere que se disponga de
sus bienes más preciados: su salud, su cuerpo y su vida, en un momento
cercano a la muerte en el que ya no sea capaz de decidir por sí misma.
Por lo general, se hace referencia a la voluntad anticipada en el contexto de una
enfermedad terminal, un estado de coma o un estado de sufrimiento irreversible,
que son situaciones en que la persona pierde la capacidad de expresar sus
deseos y decidir por sí misma. En estas circunstancias, el conocer la voluntad
anticipada de una persona puede facilitar la toma de decisiones tales como:
cuáles tratamientos médicos han de aplicarse y cuáles han de evitarse, cuáles
síntomas han de tratarse y cuáles síntomas pueden permitirse, qué hacer en
caso de que la persona pierda la capacidad de alimentarse por sí misma, qué
hacer en caso de que los tratamientos médicos ya no sean útiles y la muerte sea
inevitable, qué hacer en caso de que ocurra un paro cardiorrespiratorio o decidir
si el fallecimiento ha de ocurrir en casa o en el hospital. Más aún, el conocer la
voluntad anticipada de una persona permite que su dignidad sea respetada
hasta el último momento, lo cual maximiza la calidad de vida.
Cuando una persona pierde la capacidad de expresar sus preferencias y decidir
por sí misma, la responsabilidad de decisiones sobre su salud, su cuerpo y su
vida recae en su representante legal, que casi siempre es un familiar cercano.
Tomar estas decisiones es sumamente difícil y con frecuencia implica una gran
carga emocional y social para el responsable. El conocer la voluntad anticipada
de la persona en cuestión facilita la toma de decisiones y alivia importantemente
esa carga. Por eso es importante que toda persona, pero especialmente
aquéllas afectadas por cualquier enfermedad, se tomen el tiempo necesario para
reflexionar sobre sus preferencias, valores y creencias para definir su voluntad
anticipada, y la comuniquen a sus familiares, amigos o a su representante legal.
En el Distrito Federal, desde el año 2008 existe el procedimiento jurídico para
que una persona elabore su voluntad anticipada en un documento con validez
legal. Este procedimiento está dispuesto en la Ley de Voluntad Anticipada. En el
siguiente vínculo de internet se puede encontrar más información acerca de esta
ley.