Plazos en el Amparo Mexicano
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ENSAYOS
Palabras Clave
Plazos o términos procesales, plazo prejudicial, plazo judicial, plazo postjudicial, plazo
genérico prejudicial y plazos específicos prejudiciales.
Keywords
Prosecution or procedure terms, pre-judicial term, post-judicial term, generic pre-judicial term and
specific pre-judicial term.
Pp. 242-259
SUFRAGIO 241
ENSAYOS
Los plazos o términos procesales en el procedimiento de amparo mexicano
Resumen
Se pretende dar las nociones teóricas esenciales de la figura jurídica de los
plazos o los términos procesales en el procedimiento de amparo, aborda-
da desde el punto de vista doctrinal por los principales juristas exponentes
mexicanos en materia de amparo. Con los diversos conceptos de plazos o tér-
minos procesales, continuando con sus sistemas clasificatorios, sus funciones
y finalizando con el desarrollo minucioso del plazo prejudicial y su subdivi-
sión en plazo genérico y plazos específicos.
Abstract
We pretend to give the essential theorical notions of the “amparo” trial prosecu-
tion terms from the point of view of principal mexical jurists on “amparo” matter.
Starting it with several procedure term concepts, followed by its classifying sys-
tems and their functions, and ending with a thorough development of the pre-
judicial term and its divition into generic and specific terms.
Within the topic´s descrption, there is a comparative analysis between the cu-
rrent “amparo” law and the “amparo” law project presented by the senate.
I. INTRODUCCIÓN.
E s importante mencionar los plazos juegan un papel trascendental dentro del pro-
cedimiento de amparo y sus efectos son determinantes principalmente para las
partes, para reflejo de lo precisado se tiene el siguiente ejemplo: si un quejoso
no interpone la demanda de amparo dentro del plazo establecido en la ley de amparo - el
plazo es variable según el supuesto legal concreto en el que se encuentre -simplemente la
autoridad jurisdiccional federal le tendrá por extemporánea su demanda, lo cual implicará
la obvia consecuencia jurídica de que la autoridad responsable no deje de ejecutar su acto
de autoridad aun cuando sea inconstitucional o inconvencional (GARCÍA, Gumersindo,
2010: 40)1, por tanto, el quejoso ya no tendrá medio legal alguno para exigir que sus de-
rechos humanos no le sean violentados o conculcados, persistiendo por tal motivo el acto
de autoridad que afecta gravemente la esfera jurídica del gobernado.
1. Gumersindo concibe al Control Convencional en los siguientes términos: El control judicial de convencionalidad repre-
senta el examen de confrontación entre normas y actos internos respecto al derecho convencional de los derechos humanos,
determinando judicialmente por los jueces competentes la incompatibilidad, restableciendo el pleno ejercicio de las libertades
menoscabadas. El ejercicio de control de convencionalidad en México corresponde a todos los tribunales, federales, estatales
o del Distrito Federal; ya sea mediante los procesos constitucionales o cualesquiera otros procesos ordinarios (administrativo,
civil, familiar, laboral y penal principalmente).
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Verónica Franco Villalobos / Pedro Navarro Rodríguez
Únicamente rogamos al lector sea empático con la situación en la cual vivimos los mexi-
canos en estos momentos y particularmente los coautores con la elaboración del presente
ensayo y sin dejar de precisar que son causas ajenas e inimputables a nuestra voluntad
los cambios legislativos futuros surgidos en las Reformas a la Ley de Amparo, pues es
un hecho público que el proceso de Reforma de la Ley de Amparo se encuentra pen-
diente de aprobación por las Cámaras del Congreso de la Unión y las reformas a esta ley
se han caracterizado por un drástico dinamismo legislativo con lo cual de un momento
legislativo a otro pueden surgir cambios inesperados y tal vez rotundamente divergentes
con los plazos previstos en este ensayo, incertidumbre que dilucidaremos hasta cuando
sean publicadas oficialmente las Reformas a la Ley de Amparo; por ello es pertinente
precisar, éste trabajo fue actualizado hasta el mes de enero de 2013 y por impedimentos
de temporalidad los cambios legislativos posteriores a la admisión y publicación de este
trabajo, nos es imposible de manera a priori contemplarlos por las razones ya expuestas.
Desde luego, la idea de término procesal tiene una naturaleza esencialmente cronológica,
pudiéndose concebir como el momento o punto de finalización de un lapso, de un inter-
valo, de un período. (BURGOA, Ignacio., 2009:419-420)
Para el Diccionario Jurídico Mexicano (IIJ de la UNAM, 2005: 2882), plazo es el lapso en
el cual puede realizarse una obligación, mientras término es el momento en el que ha de
cumplirse o extinguirse una obligación, siendo el término el fin del plazo.
Humberto Briseño Sierra, procesalista mexicano citado por José R. Padilla, define al tér-
mino como un: Periodo o lapso de tiempo durante el cual se puede ejercitar un derecho
o realizar válidamente cualquier acto procesal. En realidad es un plazo que lógicamente
tiene un término o fin, fecha en que se agota. (PADILLA, José. 2010: 139)
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ENSAYOS
Los plazos o términos procesales en el procedimiento de amparo mexicano
Carlos Arellano García considera al término procesal como: El tiempo de que dispone
una parte, un órgano jurisdiccional o un tercero, para ejercitar derechos o cumplir obliga-
ciones, con oportunidad, dentro de las etapas en las que se divide el proceso. (ARELLA-
NO, Carlos, 2008: 678)
Vizcarra Dávalos concibe al término como el espacio de tiempo en el cual debe realizarse
una actuación procesal, a cargo de quienes intervienen en el proceso. (VIZCARRA, José.,
2003: 266-267)
Ignacio Burgoa comparte la idea precisada por Vizcarra Dávalos, pues considera que para
efectos del procedimiento de amparo el concepto de término procesal: Implica un perío-
do, un lapso o un intérvalo dentro del cual se puede y se debe ejercitar una acción o un
derecho o realizar válidamente cualquier acto procesal ante una autoridad. Tal es, pues,
la acepción de la idea término procesal en general, que tiene lógicamente aplicación al
amparo. (BURGOA, Ignacio., 2009:419-420)
Chávez Castillo hace una definición de término procesal (CHÁVEZ, Raúl., 2008: 136-
137), atendiendo a su fuente de origen por el que puede emanar, estableciendo que
término: Es el espacio temporal establecido por la ley y precisado por el juzgador, o bien,
emanado de una convención entre partes cuando así lo admite el sistema legal, del cual
dispone una parte, un órgano jurisdiccional o un tercero, para el ejercicio de un derecho,
la realización de una actuación, el cumplimiento de una resolución, el acatamiento de un
proveído, la satisfacción de un requerimiento o prevención, la cumplimentación de un
mandamiento o el surgimiento de una consecuencia de derecho, dentro de un procedi-
miento jurisdiccional ya instaurado, en cualquiera de sus fases.
Por su parte, para Pallares citado en la obra de Vizcarra Dávalos, señala el término judicial
es el tiempo en que un acto procesal debe llevarse a cabo para tener eficacia y validez
legales. Agrega, que en su acepción más amplia, la palabra es sinónima de plazo, pero
algunos jurisconsultos modernos establecen entre ellas la diferencia de que, mientras el
término propiamente dicho, expresa el día y la hora a partir del cual debe efectuarse un
acto procesal, el plazo consiste en un conjunto de días, dentro del cual pueden realizarse
válidamente determinados actos. (VIZCARRA, José, 2003: 266-267)
En sintonía con lo anterior, se expresa la postura doctrinal fijada por Fix-Zamudio y Fe-
rrer Mac-Gregor: La Ley de Amparo confunde los plazos y los términos. Por plazo se
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Ruiz Torres comenta, desde el punto de vista meramente gramatical no existe diferencia
entre los vocablos plazo (del latín placitum, que significa convenido) y término (del latín
terminus), ni tampoco legal ni jurisprudencialmente se da ésta diferencia entre éstos dos
conceptos, pero doctrinalmente sí marca una diferenciación; apunta que la doctrina ale-
mana y española los definen así: el plazo es un periodo de tiempo a todo lo largo del cual,
desde el momento inicial y hasta el final, se puede realizar válidamente un acto procesal;
el término, en cambio es el momento (día y hora) señalado para el comienzo de un acto
procesal.
Desde una perspectiva particular, cabe manifestar que la postura fijada por Ruiz To-
rres, si ha lugar para efectos exclusivos de la materia de amparo, pues ratificando
la idea inicial se concluye que en el procedimiento de amparo, legal y jurispru-
dencialmente, no hay distinción lingüística alguna entre los vocablos de términos
procesales y plazos, pero doctrinalmente sí cabe diferenciación.
Sin embargo, para efectos didácticos de todo este capítulo, se emplearán como sinó-
nimo lingüístico las expresiones de términos procesales y plazos, indistintamente.
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ENSAYOS
Los plazos o términos procesales en el procedimiento de amparo mexicano
Para los juristas Ignacio Burgoa, Chávez Castillo, así como Silva Ramírez, en el procedi-
miento de amparo existen dos clases de términos, (CHÁVEZ, Raúl, 2011: 99), los tér-
minos prejudiciales y judiciales (SILVA, Luciano, 2010: 294-295), el primer autor hace
una clara diferencia entre los dos tipos de plazos, al respecto refiere que: En el juicio de
amparo existen dos tipos de términos procesales: los prejudiciales y los judiciales. Los
primeros, como su denominación lo indica, son aquellos de que dispone todo sujeto,
antes de iniciar un juicio, para ejercitar la acción constitucional. Los segundos consisten
en los períodos que legalmente se otorgan a las partes, dentro de un juicio, para desplegar
determinados actos procesales. (BURGOA, Ignacio. 2009: 419-420)
A su vez Del Castillo Del Valle, define a los términos prejudiciales como: Al tiempo con
que cuenta una persona para intentar una acción. Por tanto, el término prejudicial en am-
paro es el tiempo con que cuenta el gobernado para interponer la demanda de garantías.
(DEL CASTILLO, Alberto, 2011: 198)
Mientras Silva Ramírez, denomina como términos prejudiciales: Aquellos en los que está
transcurriendo el término para interponer la demanda de garantías. (SILVA, Luciano,
2010:294-295)
El mismo autor conceptualiza a los términos judiciales como: Aquellos en los que vá-
lidamente podemos ejercitar un acto procesal en la sustanciación del juicio de amparo.
(SILVA, Luciano, 2010: 294-295)
Por otra parte Castillo del Valle hace alusión de una tercera clasificación, al agregar a los
plazos descritos - prejudiciales y judiciales - los términos postjudiciales, cabe mencionar
que éste autor denomina y tipifica la clasificación en comento atendiendo al momento de
surgir el término.
Considerando por términos postjudiciales: Los que se actualizan una vez que se tiene
sentencia ejecutoria en el juicio (son los que corren durante el incidente de ejecución de
la sentencia. (DEL CASTILLO, Alberto, 2010: 171)
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Barrera Garza se adhiere a este tipo de clasificación de los términos pero la nombra aten-
diendo al momento en que se ejercita la acción. (BARRERA, Oscar, 2010: 119) Los autores
del presente capítulo comparten la misma idea y visualizan ésta forma de clasificación de
los plazos como uno de los más adecuados sistemas taxonómicos jurídicos de los plazos del
procedimiento de amparo. A su vez, Ignacio Burgoa añade otra clasificación elocuente de
los plazos atendiendo a su consumación, se enuncia la cita textual: El término o intérvalo
procesal, desde el punto de vista de su consumación o fenecimiento y de las consecuencias
jurídicas que se derivan de éstos, puede ser prorrogable, improrrogable o fatal.
En el juicio de amparo podemos decir que generalmente los términos procesales son
improrrogables o fatales, según el caso. Improrrogables, porque, para los distintos actos
procesales que requieran un período cronológico especial para su ejercicio, su duración
no puede ampliarse, y fatales, porque transcurrida ésta sin haber desplegado dentro de
ella el acto que se debió haber desempeñado, se pierde este derecho automáticamente.
En ese tenor, Barrera Garza se suma a la clasificación de Ignacio Burgoa, sólo que la deno-
mina desde el punto de vista de su vencimiento. (BARRERA, Oscar, 2010: 116)
Vizcarra Dávalos manifiesta que una de las dos principales funciones o efectos
procesales que tienen los plazos es la de que: Tienden a la secuela del proceso,
regulando el impulso procesal. (VIZCARRA, José., 2003: 266-267)
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Los plazos o términos procesales en el procedimiento de amparo mexicano
de Curso General de Amparo manifiesta sólo hay dos sistemas de cómputos de plazos
(RUIZ, Humberto, 2010:332- 333), el primero referente a la interposición de la demanda
(arts. 21 y 22, de la Ley de Amparo) o también denominado prejudicial; el segundo el
relativo a la tramitación o sustanciación del procedimiento de amparo (art. 24, de la Ley
de Amparo) al que se le nombra también judicial; y un tercero el actualizado una vez que
haya causado sentencia ejecutoria de amparo, nominado también postjudicial (arts. 104,
105, de la Ley de Amparo).
Se hace la alusión que dentro del procedimiento de amparo estos plazos son excluyentes,
pues la configuración de un supuesto de plazo, excluye radicalmente a los demás, para
una mejor clarificación se expone un ejemplo: Cualquiera de los supuestos contemplados
en el numeral 21 de la Ley de Amparo excluye a los del 24 de la misma legislación2. Ruiz
Torres contempla que mientras que en los plazos están sujetos a cómputo, los términos no
se encuentran sujetos al cómputo. (RUIZ, Humberto, 2010: 332)
El arábigo 21, de la Ley de Amparo contempla los 3 supuestos genéricos para la presenta-
ción de la demanda de amparo dentro de los 15 días siguientes:
1 A aquel -día- al que haya surtido sus efectos -conforme a la ley del acto reclamado-
la notificación al quejoso -la resolución o acuerdo que se reclame-
2 A aquel -día- al que haya tenido conocimiento de ellos -de los actos reclamados- o
de su ejecución -de los actos reclamados-
3 Al -día- en que se hubiese ostentado sabedor de los mismos -de los actos reclama-
dos-
Cabe resaltar que a este plazo genérico se incorpora el supuesto contemplado en el nume-
ral 22, fracción II, párrafo tercero, de la enunciada Ley de Amparo:
2. Véase Tesis XC/90, (SEMANARIO, 1990:167). DEMANDA DE AMPARO. PARA CÓMPUTO DEL TÉRMINO DE SU
PRESENTACIÓN RESULTA INAPLICABLE EL ARTÍCULO 24, FRACCION I, DE LA LEY DE AMPARO.
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Esos 4 supuestos conforman el plazo genérico prejudicial para presentar una demanda
de amparo.
Éste otro grupo de plazos prejudiciales para la presentación de una demanda de amparo
está integrado por 4 supuestos especiales y son una excepción al plazo genérico -15 días-
establecido por el arábigo 22, de la Ley de Amparo -se excluyen de dicho ordenamiento-.
A saber son los siguientes:
1. Los casos que a partir de la vigencia de una ley son reclamables en amparo -lo que
se conoce en el argot jurídico como leyes autoaplicativas (explicadas infra)- su
plazo específico es de 30 días (art. 22, fracción I, Ley de amparo)4.
2. Los actos que importen peligro de privación de la vida, ataques a la libertad perso-
nal, destierro, la incorporación forzosa al servicio del ejército o armada nacionales
o cualesquiera de los actos prohibidos por el artículo 22, de la Constitución (ex-
plicitados infra) (CARBONELL, Miguel, 2011: 51) -lo que se conoce como los
casos graves- su plazo es indefinido, esto es, la presentación de la demanda puede
ser interpuesta en cualquier tiempo (art. 22, fracción II, Ley de amparo).
3. Cuando se trate de sentencias definitivas, laudos y resoluciones que pongan fin
al juicio, en los que el agraviado no haya sido citado legalmente a juicio -tercero
extraño a juicio- , si reside fuera del lugar del juicio de amparo, pero dentro de la
República su plazo será de 90 días para la presentación de la demanda -lo que se
denomina desde un punto de vista personal como ausentes intraterritoriales- con-
tados a partir del día siguiente al -día- de que tuviere conocimiento de la sentencia
(art. 22, fracción III, primera parte Ley de amparo).
4 Cuando se trate de sentencias definitivas, laudos y resoluciones que pongan fin
al juicio, en los que el agraviado no haya sido citado legalmente a juicio -tercero
extraño a juicio- , si reside fuera del lugar del juicio de amparo, pero fuera de la
República su plazo será de 180 días para la presentación de la demanda -lo que
se denomina desde un punto de vista particular como ausentes extraterritoria-
les- contados a partir del día siguiente al -día- de que tuviere conocimiento de la
sentencia (art. 22, fracción III, segunda parte Ley de amparo).
3. Véase Tesis I.2º.P4, (SEMANARIO, 1996: 647). EXTRADICION, RESOLUCION DE. EL TÉRMINO DE QUINCE
DÍAS PARA LA PRESENTACIÓN DE UNA DEMANDA DE GARANTÍAS, DEBE COMPUTARSE CONFORME A LA
SEGUNDA DE LAS REGLAS CONTENIDAS EN EL ARTÍCULO 21 DE LA LEY DE AMPARO.
4. Véase Tesis 323, (SEMANARIO, 2000: 378).LEYES, AMPAROCONTRA. TÉRMINO PARA PROMOVER LA DEMAN-
DA.
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Los plazos o términos procesales en el procedimiento de amparo mexicano
Del Castillo del Valle explicita acertadamente este plazo genérico prejudicial, por lo que
se hace una fiel transcripción:
A. Tomando como base la notificación del acto reclamado. En este caso, se tiene una
cédula en que se precisa la fecha en que el agraviado fue puesto en conocimiento dl
acto reclamado (el acto le fue notificado).
B. Se toma en consideración el momento en que el quejoso tuvo conocimiento del
acto reclamado. En este caso, el agraviado por el acto reclamado no ha sido notifi-
cado del mismo, por lo que tiene a su favor todo el tiempo que desee para formular
la demanda, en la que argumentará, válidamente, que tuvo conocimiento del acto,
en la fecha en que más convenga a sus intereses, sin que esta afirmación pueda ser
desvirtuada por las otras partes en el amparo, por no existir pruebas idóneas para
ello.
C. En caso de no haber notificación personal, a partir de que el quejoso tuvo cono-
cimiento de la ejecución del acto reclamado. En este caso hipotético, la autoridad
responsable también obvió dar cumplimiento a la obligación de hacer del conoci-
miento del afectado por el acto, éste, y el agraviado no ha tenido conocimiento del
referido acto, por lo que el término de quince días se computa a partir del siguiente
al en que el quejoso haya tenido conocimiento del inicio de la ejecución del acto
reclamado.
D. Cuando no se ha notificado el acto reclamado al quejoso, ni se ha pretendido eje-
cutarlo, el término de quince días comenzará a correr desde el siguiente a aquel en
que se haga sabedor del acto. En este supuesto (en que tampoco se notificó el acto
reclamado al agraviado), existen en poder de la responsable documentos que hacen
posible determinar el día en que el gobernado afectado por el acto se enteró de la
existencia del mismo, ya que compareció ante ella y ahí se hizo sabedor del acto de
autoridad que lo lesiona. (DEL CASTILLO, Alberto, 2010: 173-174)
Del Castillo del Valle enuncia, la demanda de amparo puede ser ampliada, cuando el
quejoso la presenta dentro del plazo prejudicial pero no el último día en el que éste venza,
siempre y cuando presente el escrito de ampliación antes de culminar el plazo de los 15
días, en razón de que se encuentra dentro del tiempo permitido por la Ley de Amparo
para inconformarse con el acto reclamado. (DEL CASTILLO, Alberto, 2010: 175)
Cabe destacar que en el Proyecto de Ley de Amparo se sigue manteniendo el plazo gené-
rico para la presentación de la demanda de amparo: 15 días, según lo establece su artículo
17. (CÁMARA DE SENADORES, 2011: 13-16). Guarda relación con el artículo 18, del
citado Proyecto que establece que: Los plazos a que se refiere el artículo anterior [artículo
17] se computarán a partir del día siguiente a aquél en que surta efectos, conforme a la
ley del acto, la notificación al quejoso del acto o resolución que reclame o a aquél en que
haya tenido conocimiento o se ostente sabedor del acto reclamado o de su ejecución.
(CÁMARA DE SENADORES, 2011: 13-16)
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En el artículo comentado se precisan las reglas conducentes, con lo cual se supera las
contenidas en los artículos 21 y 24 de la ley vigente. Así, los plazos se computarán a partir
del día siguiente al en que surtan sus efectos, conforme a la ley del acto, la notificación
del acto o resolución reclamada, o a aquel que haya tenido conocimiento o se ostente
sabedor del acto reclamado o de su ejecución. Si el acto reclamado es una norma general
autoaplicativa, el plazo de treinta días se computará a partir del día de su entrada en vigor.
(ROMERO, Ricardo, 2012: 21-29)
Silva Ramírez alude respecto a ese mismo tema lo siguiente: Cabe mencionar que con
motivo de las reformas a la Ley de Amparo publicadas en el Diario Oficial de la Federación
de 10 de enero de 1994, específicamente el artículo 22, se establece que las resoluciones
de extradición deben de impugnarse en amparo en el plazo general de 15 días; lo cual
resulta antijurídico e inequitativo porque esas resoluciones implican una restricción a la
libertad personal y en este caso el amparo puede interponerse en cualquier tiempo, tal y
como se hacía hasta antes de dicha reforma. Además, el legislador se equivocó y demostró
falta de prestancia jurídica porque en todo caso el precepto que debió adicionar era el
artículo 21, es el que contempla la regla general de los 15 días para promover el amparo, y
no este artículo 22, que contempla las excepciones a esta regla general. (SILVA, Luciano,
2010: 294-295)
Artículo 17.-
II.- Cuando se reclame la sentencia definitiva condenatoria en un proceso penal,
que imponga pena de prisión o procedimiento de extradición, podrá interponerse
en un plazo de hasta ocho años; (CÁMARA DE SENADORES, 2011: 13-16)
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Ello a diferencia de lo previsto en el artículo 22, fracción II, tercer párrafo, de la ley vigente
que prevé el plazo de quince días cuando el acto reclamado consista en el acuerdo de la
Secretaría de Relaciones Exteriores favorable a la extradición de alguna persona. (RO-
MERO, Ricardo, 2012: 21-29)
Ahora bien, el artículo 33, de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos,
con las reformas de derechos humanos de junio de 2011, ha sido radicalmente reformado
en el sentido de que se ha reconocido el derecho de previa audiencia a los extranjeros en
el caso de expulsión de extranjeros por parte del Ejecutivo, Ricardo J. Sepúlveda hace
la siguiente alusión: Finalmente, se modifica esta disposición, que se había convertido
en paradigmática y, por supuesto, vergonzante, por la arbitrariedad que suponía poder
expulsar sin respetar ninguna norma de Estado de derecho moderno, a un extranjero que
se considerara pernicioso. La adición no cumple con los estándares de derechos humanos
ni del Estado de derecho, ya que no se trata de una garantía de audiencia frente a un juez
imparcial, sino de un procedimiento administrativo frente a la propia autoridad adminis-
trativa, lo que no garantiza una verdadera protección, pero al menos tendrá que seguirse
un procedimiento, y esto ya es un medio de defensa. Para rematar sobre lo limitado de la
propuesta, se excluye el control judicial frente a la decisión administrativa. (SEPÚLVE-
DA, Ricardo, 2011: 206)
Y del mismo artículo -22 Ley de Amparo- , Silva Ramírez en lo que atañe a la residencia
del agraviado el citado autor precisa que: En los amparos directos contra sentencias defi-
nitivas, laudos, o resoluciones que pongan fin al juicio, cuando no fue citado legalmente el
quejoso y reside fuera del lugar donde se siguió el juicio donde emanó el acto reclamado,
el término para interponer el amparo será de 90 días. Si el quejoso reside fuera de la Repú-
blica, el plazo será de 180 días, contados desde el siguiente en que tuvo conocimiento de
la sentencia; sin embargo, si el quejoso designó mandatarios o señaló domicilio para oír
notificaciones o se hizo sabedor de dichas resoluciones deberá estarse a la regla general de
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los 15 días para interponer el juicio de garantías. (SILVA, Luciano, 2010: 294-295), y ade-
más señala: El término general para interponer amparo será de 15 días, sin embargo esta
regla general no es absoluta, tiene excepciones, mismas que se contemplan en el artículo
22. (SILVA, Luciano, 2010: 294-295)
Sigue manifestando el autor, existen 3 oportunidades para impugnar una ley de incons-
titucional:
En éste último caso, el particular se somete (o bien, es sometido por la ley), a un proce-
dimiento que, generalmente, concluye en una sentencia definitiva. Así, la demanda en
donde no sólo se combatan los fundamentos de tal sentencia definitiva; sino, además la
inconstitucionalidad de la ley aplicada, procede ante el Tribunal Colegiado de Circuito y
luego mediante el Recurso de Revisión conoce la Suprema Corte de Justicia. Artículo 83,
Fracción V, Ley de Amparo. (PADILLA, José, 2010: 200-201)
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Los plazos o términos procesales en el procedimiento de amparo mexicano
Sigue diciendo el Proyecto, en su artículo 18, última parte, que para éste caso -el de las
normas autoaplicativas- el plazo se empezará a computar a partir del día de su entrada en
vigor. (CÁMARA DE SENADORES, 2011: 13-16)
Señala Burgoa que para saber cuándo entrará en vigor una ley y para saber cuándo comen-
zará a contar el término de los treinta días para presentar la demanda de amparo contra
leyes auto-aplicativas es necesario recurrir a las reglas establecidas en los artículos 3° y 4°
del Código Civil Federal que a la letra rezan:
En los lugares distintos del en que se publique el Periódico Oficial, para que las leyes,
reglamentos, etc., se reputen publicados y sean obligatorios, se necesita que además del
plazo que fija el párrafo anterior, transcurra un día más por cada cuarenta kilómetros de
distancia o fracción que exceda de la mitad.
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Sigue diciendo que las anteriores disposiciones no son aplicables a la materia fiscal, por lo
que se seguirá con la regla establecida en el artículo 7°, del Código Fiscal de la Federación
vigente que se cita a continuación:
Artículo 7o.- Las leyes fiscales, sus reglamentos y las disposiciones administrativas
de carácter general, entrarán en vigor en toda la República el día siguiente al de su
publicación en el Diario Oficial de la Federación, salvo que en ellas se establezca
una fecha posterior.6
Ruiz Torres hace una explicación clara de cuáles son estos tipos de actos: Si se trata de
actos graves en materia penal, la demanda puede presentarse en cualquier tiempo, es
decir, no existe plazo alguno. Aquí estamos hablando de actos que importen peligro de
privación de la vida, ataques a la libertad personal, deportación, destierro, incorporación
forzosa al servicio del ejército o armada nacionales (la denominada leve, que se practicó
de modo reiterado en nuestro país durante el siglo XIX y las tres primeras décadas del
siglo XX). También se encuentran contemplados aquí los actos prohibidos por el art.
22 constitucional: …la mutilación …la infamia …la marca ...los azotes …los palos …el
tormento de cualquier especie, …la multa excesiva …la confiscación de bienes y cuales-
quiera otras penas inusitadas…o trascendentales. (RUIZ, Humberto, 2010: 338)
El artículo 17, fracción IV, del Proyecto de Ley de Amparo, referente a casos graves y/o
algunos de los actos prohibidos por el 22 de la carta magna dejó el mismo plazo subsis-
tente en la presente Ley de Amparo: podrá presentarse en cualquier tiempo.(CÁMARA
DE SENADORES, 2011: 13-16)
De esta forma, el legislador pretende que la regulación de los plazos contenida en los
artículos 21, 22, 217 y 218 de la ley vigente sea más clara y precisa. (ROMERO, Ricardo,
2012: 21-29).
6. Véase Código Fiscal de la Federación.
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Ruiz Torres considera que los ausentes mencionados en el artículo 22, de la Ley de Am-
paro deben tener la calidad de extraños a juicio y no se tendrá por ausentes a: Quienes
tengan mandatario en el lugar del juicio, a los que hubieren señalado para oír y recibir
notificaciones en él, o de cualquier forma se hubiesen manifestado sabedores del procedi-
miento que haya motivado el acto reclamado. (RUIZ, Humberto, 2010: 339)
IX. CONCLUSIÓN.
El tema relativo a los plazos de promoción del juicio de amparo es de suma importancia,
pues se modifican por completo los supuestos de la ley en vigor. En términos generales
se busca ampliarlos, lo cual resulta paradójico con el sentir general de que es necesario
lograr la más pronta tramitación y resolución de los juicios. La ampliación obedece, sin
embargo, a razones mucho más complejas e instrumentales que la rápida tramitación por
virtud de la disminución de los plazos.
Debe sostenerse que una correcta impartición de justicia requiere de una colaboración
amplia y constante entre el juzgador y las partes, debiendo ser éstas las que, en principio,
presentan los argumentos y fijan los hechos y puntos de derecho sobre los que aquél habrá
de resolver. En ese sentido, existen argumentos de peso para considerar la ampliación de
los plazos que rigen el juicio de amparo. La Comisión coincidía con las mismas preocu-
paciones, por ello explica que ampliar los plazos permite otorgar el tiempo necesario para
hacer factible que las partes preparen con mayor cuidado y calidad la exposición de los
argumentos en que basan sus pretensiones. Lo anterior logrará la calidad de los litigios se
eleve y, con ello, se facilite la función del juzgador sobre los puntos de derecho a resolver.
Asimismo, la ampliación de los plazos, no sólo para la presentación de la demanda sino de
aquellos establecidos para la tramitación del juicio, permitirá un cabal acceso a la justicia
y que la calidad de ésta se incremente. Estas son razones contundentes que soportan la
intención de ampliar los plazos. (MURILLO, Jesús, 2011: 13-16)
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Verónica Franco Villalobos / Pedro Navarro Rodríguez
Cámara de Diputados. H. Congreso de la Unión. (1928). Código Civil Federal. México: Poder Legisla-
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SUFRAGIO 257
ENSAYOS
Los plazos o términos procesales en el procedimiento de amparo mexicano
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