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Kordon, D. y Edelman, L. (2002) - Fantasía y Grupo PDF

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fantasfa suscita, en aquél ante quien se devela, el horror, la fas- cinacién 0 la indiferencia, segiin despierte en este testigo, que siente invitado a convertirse en actor, una violenta condenaci por el Superyo o un deseo anélogo hasta ahora latente pero di puesto a arder si se lo solieita o yor diltimo, eficaces mecanism. de defensa, especialmente de denegacién” (Ibidem pag. 205). Posteriormente, la temética de la resonancia fantasjndtica sera retomada y retrabajada por R. Keés. Este autor deseribiré los tintos enfoques que de este concepto se desarrollaron desde su jelimitando tres momentos. Una primera perspectiva, comin un conten 183) como se desprende de los desarrollos de di es do tipo funcional y *.) destaca Ins propiodadaseszénicas ‘asia y el papel inductor de un miembro de » POF tador de aquella” (Ib{dem pg. 184) como lo ‘Anzieu tercera perspectiva, introducide por el propi exploracién de las propiedades estracturales uubican como organizadora del grupo; en este caso se plantea que la fantasia misma esté estructurada como un grupo. De lo consignado se desprende que.el concepto de resonancia fantasmética tiene un lugar destacado, en tanto funciona como un divisor de aguas en la teorfa psicoanalitica grupal, ya que a partir de su enunciacién quedé definitivamente sepultada la teo- Tizacién acerca de una fantasia inconciente grupal, de la que ante- riormente nos hemos ocupado. Apartir de este momento, cia un nuevo periodo dominado por la idea de que en los grupos, Jas fantasias puestas en juego sin individuales, aunque pueden ‘ser compartibles si estan atin asf siguen siendo indivi Kaés con la estructura grupal grupal y la idea de un sujeto surgiendo del grupo (Kaés, R.1999a) ‘termina de configurar, por un lado un campo inédito para la inves- tigacién psicoanelitica, a 1a vez que una mirada multidimensi nal de lo intrapsiquico, De este recorrido, a través dela génesis y cl desarrol cepto de lo imaginario se desprerde claramente cémo su cen ol campo de lo grupal permitié abrir una nueva dimensién en la perspectiva del trabajo con grupos e instituciones en general y del psicoandlisis en particular. “4 t Capitulo IV Fantasia y grupo Diana Korpon ‘Lucia EDELMAN Elconcepto de fantasfa ocupa un lugar relevante desde el pun- to devista de la comprensién de las representaciones psfquicas y de la organizacién de los procesos grupales. Las diferentes esce- ‘nas significativas, placenteras o displacenteras, que pueblan la “Vida psiquica, presentes en los suefios, en las ensofiaciones, en los Ta base delas actuaciones perversas, asi como la dra- natizacién esponténea de guiones que parecen prefabricadas con- juntamente por los miembros del grupo, ponen en evidencia, en Ja experiencia clinica individual o grupal, la presencia de las fan- tasias. Todos los autores y escuelas que se han ocupado del tra bajo psicoanalitico con grupos, consideran a la fantasfa como uno de los factoros basicos del imaginario grupal. Sin embargo, tienen Giferencias fundamentales en.cuanto a la concepeién de su esta- tito desde el punto de vista de los fenémenos y procesos grupa- Jes. Estas diferencias van desde la concepcién de la existencia de tune fantasia ineonsciente grupal, hasta la hipétesis del papel de Ja fantasfa como organizador del grupo. DEFINICION Para Laplanche y Pontalis (1967), 1a fantasfa constituye: “(...) ‘uns escenificacién imaginaria, en la que se halla presente el sujeto y que representa, en forma més o menos deformada por jos procesos defensives, la realizacién de un deseo, y en wltima instancia de un deseo inconsciente.” La vida de una persona apa~ reve modolada o estructurada por una determinada fantasmé- tica, Bsta fantasmatica bisica constituye ~retomando uns expre~ 45 sign de Freud en La interpretacién de los suefios—lo que se deno- mina realidad poiquica, diferente de la realidad material y de ientos de mediacién. Esta fantasmatica basica tiene un papel importante en la estabilidad y organizacién de la vida psiquica. Las fantasfas pueden ser conscientes o inconscientes. Los ensue- fos diurnos, ‘ciertas imaginarizaciones perversas o delirantes, constituyen fantasias conscientes o preconscientes. Las fantasfas inconscientes son estructuras subyacentes a un. contenido manifiesto, y constituyen el contenido primario de los procesos mentales inconscientes, En el s{ntoma neurético, por ejemplo, existen elementos visuaies, conestésicos, auditivos, es decir, elementos de cardcter perceptual organizados a la manera de unia escena en la que est presente un deseo prohibido y un sis- tema defensivo. El desarrollo del sujeto se produce a lo largo de una relacién, de oposicién entre las exigencias di ido externo y las del mund formas de organiza- cién de la vida psiquica en la que predomina el principio de pla- cer, la tendencia a la satisfaccitn ilusoria del deseo inconscien- je mecanismos de defensa promovidos lad, evidencia la necesidad de realizar por el principio de real transacciones. CARACTERISTICAS DE LAFANTAS{A Siguiendo a Laplanche y Pontalis, se puede decir que la fantasia, 1) constituye escenas organizadas, susceptibles de ser represen- tadas, en forma casi siempre visual; 2) el sujoto esta siompre presente, como protagonista o no, atin cuando parezca excluido; 3) lo representado no es un objeto al que tionde el sujeto, sino una secuencia de la que forma parte el propio sujeto; secuen- cia.en la que hay atribueién de roles y en la que puede exis- tir permutacién de los mismos. Si se enuncian en una frase, el sujoto puede estar en el lugar del sujeto, del verbo o del predicado; 4) In fantasia es asiento de operaciones defensivas, especialmen- te de las mds primitivas, como la vuelta contra ef mismo, la transformacion en lo contrario, negacién, proyec 5) las defensas existen por la funcién primaria de la fantas{a, que 46 | cién de naturaleza ontre las fantasfas inconscientes y " cientes, sino que éstas coinciden en contenido y organizs sla escenificacién del deseo y, por lo tanto, mares la presencia de lo prohibido.” (Laplanehe, J. y Pontalis, J-B,; 1967; pag. 142). ruye el verdadero niieleo, sobre én secundaria, Ambos aspectos guardan relacién de simbolizacion entre st. Proconseiente - Inconsciente contciente FANTAS{AS FANTASIAS ORIGINARIAS ‘SECUNDARIAS Utilizamos este esquema en aras de una mayor claridad, pero Jas diferencias no son tajantes, y 1a definicisn del status metapsi- col6gico de los diferentes tipos de fantas: resuelta, En Ia visién de Freud, no se puede efectuar ‘Téngase en cuenta, a su vez, que se va produciendo en el psi- quismo una estratificacién compleja de fantasias desde las mas simples hasta las mas desarrolladas, y que ciertas fantasfas pri- mitivas son resignificadas posteriormente. Como puede observatse, las fantasias inconscientes incluyen dos grupos diferentes. Las mds cercanas al polo fasional (fanta~ sfas originarias) no han sido nunca conscientes ni reprimidas por efecto de la censura. Estas constituyen una pertenencia colecti- vva, transindividual, tienen que ver con situaciones presentes en todos los seres humanos, ¥ no estén condicionadas por la historia personal. Vale la pena aclarar que el hecho de que una fantasfa sea transindividual no indica que, necesariamente, sea ubicable como una fantasfa de poco nivel de complejidad. Mas adelante desarrollaremos el por qué de que no todo lo transi correspande a lo originario, pero, en cambio, todo lo ori es transindividual. definidas desde La historia individual. Surgen a partir de la repre- sién secundaria, por efecto de la censura. Las fantasfas secunda- 47 rias inconscientes tienen en comin con las fantasias originarias Ja cualidad de inconscientes, y con las conscientes-preconscientes el hecho de estar determinadas por la historia personal, y el tener al sujoto como protagonista, es decir, ésLe esta presente en la esee nna en primera persona. PROTOFANTASIAS O FANTASIAS ORIGINARIAS. Las protofantasias constituyen las primeras fantasfas, corea- nas al polo fusional’. Inicialmente, la autoconservacién y el ero- tismo estén indiferenciados; luego 1a bisqueda de la satisfaccion de la necesidad a través de la succién del alimento materno se separa de la constitucién del primer desear. Este se escenifiea en una primera fantas{a de satisfaceiGn alucinatoria, apoyada en el mecanismo fisioldgico del chupeteo. Ast, el primer deseo est vin- culado a la gratificacién oral, dado por el excedente de placer en relacién al mecanismo de succin. Es un deseo de fugién, en el sentido de mantener una fusién permanente con ol pho, Este primer deseo estd organizado alrededor de un mecanis- ‘mo fisioldgico en el eual hay una parte del cuerpo de uno que se introduce en una parte del cuerpo de otro, por lo tanto el deseo de Perpetuar el placer esta vinculado a una situaciéa de fusiGn con aquel objeto que da placer. Esto corresponde a una visién estruc- tural, ya que desde la subjetividad atin no hay diseriminacion yo. periodo simbidtico (Bleger, J. 1967) 0 (Bernard, M, 1977) del desarrollo. leseo tiene as{ su crigen y modelo en la satisfacci natoria producida luego de la primera falta, y el primer dea lo tanto, esté ligado a la carga alucinatoria del recuerdo del pla cer producido por la satisfaccién de la necesidad. Las caracteristicas de estas fentasfas primitivas o protofanta- sfas gon las de un esquema basico anterior a la experiencia de indi. viduacién y por lo tanto comiin a todos los sujatos tal como sefia lamos precedentemente. Se lo puede pensar como un modelo oun dispositivo universal, estructurante, que marca el comienzo dela ‘experiencia de individuacién. 8 Bl concepto de polo fusional remite al momento inicial de conatitucién del Psiquiamo, es decir a la etapa de mayor indiscriminacicn intraysiquica en velar a la dina madre-hijo. Desde la subjetividad, no hay diferencie taundo star. rno-mundo externo. Correspondle al polo narcisisia, 48 ‘maria, castracién, seduccién), que el psicoandlisis reconoce como ‘experiencias personales de los individuos”. (Laplanche, J. y Pon- talis, J-B.; 1967; pag. 143) trata de esquemas previos a la experiencia de individuacién. Se ee ee, son simulténeamente universales, por lo menos para una deter- scree ees ere En su interés por fundamentar sus descubrimientos cientif- cos en la realidad, Freud plantea, en una primera etapa, que habria existido en la historia infantil una escena real de seduccién del nifio por parte del adulto. Seduceién sexual-presexual, no trau- , de cardcter sexal, que otor- in cardcter traumético, ¥, por lo tanto, la teorfa traumatica, recurre a la hipétesis de que estas escenas realmente existicron, pero en la prehistoria de la hhumanidad. Ubica entonces a las fantasfas originarias dentro de 1a categoria de lo filogenstico. J. Laplanche, eriticando esta concopeién, destaca que no es posible heredar guiones escénicos presentes en una especie de memoria. Lo filogenético, en.cambio, esté referido a herencia de caracteres, al perfeccionsmiento de funciones, de aparatos. Para Freud las protofantasfas serfan recuerdos o esquemas de recuer- dos, heredados filogenéticamente. —_ Establecida claramente la diferencia entre fantasias origina- rias y teorias sexuales infantiles, diferencia a la que nos referire- mos més adelante, pensamos que las fantasias originarias son: adquisiciones de la especie humana en tanto esquemas de desa- rrollo que predisponen 2 aquellas tareas psiquicas bésieas que todos los seres humanos tenemos que resolver en el momento del, nacimiento. ‘M, Bernard ha sefialado la relevancia del cardcter fusional de Jas primeras producciones fentaseadas, y su importancia clinica en la vida de los grupos. (Bernard, M.; 1981). 49 Si consideramos como constitutivo del primer fantasear una estructura escénica de tres elementos (Aulagnier, P;, 197: gue el fantaseante desconoce ser 61 mismo uno de los tér Ta pareja o la mirada que observa, podemos considerar oq tes las fantasfas de fusién con Ias de escena primaria. Coinciden en esta etapa la aparicidn de la seduccién por la actividad de ero- geneizacién de la madre sobre el ellas es el deseo de fusién. PROTOFANTASIAS Y FANTAS[AS DE LOS OR{GENES Existe una cierta confusién entre protofantasfas y fantasias de los origenes. Estas tltimas pretenden dar respuesta o solucién a enigmas que se le presentan al nifio en relacién a los origenes. En cuanto a su contenido, se trata de temas tniversales: la escena p: maria en relacién al origen del sujeto, la seduccién en relacién a sexualidad, y la castracin on relacién a la diferencia sexual an: t6mica. Por eso han sido también denominadas teorfas sexuale infantiles. Si bien Laplanche y Pontalis hablan de estas tres fanta- sias de los origenes, otros autores incluyen otras como, por ejem- Io, 1a teorfa cloacal. La confusién se ve favorecida, por un lado, por aracteristicas de continuum de las fantasfas presentos en ol smo: desde las protofantasfas o fantasfas mas primitivas, h ta los ensuefios diurnos o las fantasfas secundarias mas elabora- das (Kordon, D. y Edelman, L.. 1989, 1990). Por otra parte, también favorece la confusién el hecho de que las protof tasfas de los origenes constituyen, como ya cia colectiva, os decir tienen un cardcter transindividual, aunque, ‘en cada sujeto estén sostenidas por su fantasmética secundaria. Nos interesa destacar el hecho de que para la construccién de Ja fantas(a de los orfgenes, es necesario contar con un sistema ide- ativo con cierto grado de desarrollo, que construye o se apropia de sistemas de creencias aportados por la cultura, ‘La denominacién de teorfas alude al aspecto argumental, ide- ativo, de las fantasfas. Los sis orden hist6rice social, del ya que sean transi ap: a imaginarizada pre individual, y requiere la participacién del aparato perceptive (ensaciones visuales, auditivas, quinestésicas, etc.) 60 Las fantasfas de los origenes, como respuesta a los enigmas infantiles, requieren entonces un cierto acceso al orden simbdli- . Estin apoyadas en las protofantasias 0 fantasias origina: Es por eso que muchos autores les dan la misma denominac pero que estén apoyadas no quiere decir que se las pueda consi- derar en un mismo plano de andlisis. Laplanche sefiala que la fantasia de castracién, concebida ini- cialmente como una respuesta ala pregunta infantil sobre el ori- gen de la diferencia anatomica entre los sexos, vinculada por lo tanto a la idea del cercenamiento, es por excelencia correspon- diente al proceso secuidario. Esto'es as{ porque plantea la exis- tencia de la negacion logica de la contradiccién, propia del proce- 50 secundario. “...) Habria entonces que si castracién) del lado de ese logro cultural al género humano en el pensamieato de la contradiccién” (Laplan- che, J.; 1987; pag. 46). Esta afirmacién de Laplanche, que consi- deramos importante, no cuestiona solamente la ubicacién t6pica de las fantasias vinculadas ala castracién, sino que abre la puer- ta al cuestionamiento de la formulacién freudiana acerea de que en el inconsciente no hay negacié La confusiGn entre protofantasias y fantasfas de los orfgenes, se debe también al carécter desubjetivado que ambas comparten, carécter que facilita la permutacién de lugares. Esto determina que cumplan un papel organizador en el proceso grupal, como lo ha destacado R. Kaés. en su desarrollo sobre Ia actividad de represen- ica a la representacién fantaseada en una segunda etapa del desarrollo del aparato psiquico, posterior a la etapa que denomina originaria, y en la cual la actividad de repre- sentacién esté caracterizada por el pictograma. Describe tres modos de funcionamiento. El pictograma caracteristico de lo ori- inario, la fantasia caracteristica de lo primario, y la actividad iquis de reconocer propiedades del objeto exterior a ella. stograma representa lo que P. Aulagnier denomina obje~ lementario, es decir se trata del producto de un tipo ena cual el psiquismo no puede reconocer atin sepa- racién alguna de éspacios diferenciados entre cuerpos. ‘La produccién fantaseada es, en cambio, una puesta en esce- na.en la que existe una representacién de dos espacios, pero estos pL dos espacios estén sometidos al poder omnimodo del deseo de uno solo. Fantasia e inconsciente se constituirian a partir de la presen- cia de un primer juicio, impuesto por el principio dezealidad, acer- a de la praseneia de un espacio exterior y separado. La escena primaria es concebida como una produccién limite entre el picto- grama y la fantasia, ya que por una parte constituye el niicleo de toda organizacién fantaseada, y por otra parte aporta un testimo- nio de lo pictogréfico, (Aulagnier, P; 1976). La organizacion de la fantasia determina que el fantaseante iinore que es 61 quien Ia pone en escena, y que su construccién se .a en la proyeccién sobre el otro de un deseo que le concier- ne a 61, Este desconocimiento es responsable de una caracteristi ca especifica y constitutiva de la organizacin fantaseada: la exi- tiene el fantaseante de plantear un argumento cuyo lo incluye dos objetos y, en el exterior de la escena, un ter- cero representado por la mirada que lo contempla. Esta mirada experimenta un efecio de placer o displacer frente a la escena fusional; placer o displacer que se supone causado por el poder del, deseo del otro. La concepeién de P. Aulagnier propone una explicacién sobre el origen de la fantasia particularizado en el vinculo con el atro, sin necesidad de poner el acento en el aspecto filogenético. FANTASIAS SECUNDARIAS secundarias dependen de la historia personal. 10 sefialamos precedentemente, al inconsciente reprimid\ ‘tema consciente-preconsciente, Las fantasias secundarias inconscientes son producto de la represién secunda- ria de fantasfas diurnas conscientes. El sujeto esta presente en primera persona. El ensuefio diurno es un escenario en el que el lugar del sujeto es protagsnico, invariablemente. ‘Como sefialamos precedentemente, existe un continuum entre Jas fantasias originarias y las fantasias secundarias. Este conti- nuum determina que si analizamos el contenido de cualquier fan- tasia secundaria compleja podemos llegar, por reduccién, a encon- trar una fantasia originaria. Pero si nuestro interés incluye el reconocimiento de lo subjetivo, individual, esta reduecién sélo da cuenta de una parcialidad, y no abre el acceso al reconocimiento de lo particular y diferente de cada sujeto. 52 La fantasfa tiene un argumento. En algunos casos ese guidn que le otorga significaciin corresponderd a la novela familiar, a {a propia fantasmética de la madre en relacién al hijo, ete.; en ttros casos podemos hablar de cierto tipo de contenidos que cons- tituyen creeneias macrosociales. ‘Para quo la fantas(a tenga poder estructurante no basta con que sea una escena. Tiene que haber una determinada signifiea- ‘Gdn que le dard su poso y su importancia en la historia del sujeto. Come destaca H. Bleichmar: “Si el fantasma no es pura imagen de tuna boca mordiendo, por ejemplo, sino que incluye la creencia de {que lo hace por venganza, de que no daré tregua al sujeto, de que tho habré escapatoria, resulta que en su constitucién intervienen tidemas de imagenes visuales, sensaciones cinestésicas, quinesté- cas, téctiles, audit le otorgan un sentido”. "El sujeto intenta realizar el guién imaginario de sus fantasfas en.su conducta, en sus sintomas, en sus suefios nocturnos. Las posiciones que hace que ocupen los otros y él mismo son permu- tables, Cada personaje del guién resulta de una o varias identifi- ‘eaciones con personajes reales importantes del entorno y de una ‘varias figuraciones de procesos psiquicds internos que se encuen- tran asi personifieados. ‘Bs de destacar entances el papel del otro y del vinculo en la significacién de la fantasia. “Todo encuentro, vivido como intenso por dos o mds seres huma- nos, despierta, moviliza y activa en ellos sus fantasfas conscientes @ inconscientes. Vinculo y fantasfa constituyen una unidad cuya Selevancia para el psiquismo trasciende entonces lo genético, reac- tualizéndose permanentemente. ‘LA CONCEPCION KLEINIANA DE LA FANTASIA ‘La escuela Kleiniana desarrolla el concepto de fantasfa como tno de los niicleos fuertes de sus conceptualizaciones. Hn ella se apoyan la mayorfa de los grupalistas ingleses. Susan Isaacs (1952) sostiene que las fantasfas constituyen el contenido primario de los procesos zhentales inconscientes. Son eprosentantes psiquicos de instintos libidinales y destructivos y, simulténeamente, se elaboran también desde el comienzo mrollo como defensas y como realizaciones de deseos y contenidos do ansiedad 58, Mis precisamente esta autora define a la fantasia como el vin- culo activo entre instintp y mecanismo del yo, El instinto es un proceso psicosomatieo limftrofe que tiene un fin corporal dirigido ‘objetos externas. ¥ los mecanismos del yo son términos abstrac- ;pulso yel mecanismo del yo por el cual uno se transmuta en “Quiero comerme tai casa, y por lo tanto ya la he comido”, es asi una fantasfa que representa al impulso del Ello (instinta) en el psiquismo y, simultneamente, es la experiencia subjetiva de un mecanismo del Yo (introyecci6n). Al ser, en primer lugar, representantes psiquicos de los instin- tos, las fantasfas se elaboran y expresan a través de la experien- cia. Las fantastas inconscientes, para M. Klein, ejercen una influen- cia continua durante toda Ja vida, en todas las personas, marcan- dose las diferencias individuales y los diferentes tipos de estructuracién psicopatolégica posible, por el cardcter especifico de las fantasfas dominantes, por el deseo 0 ansiedad asociados a ellas, y por su interrelacién mutua y con la realidad externa. FANTAS{AY GRUPO Asf como la fantasia juega un papel estructurante desde el punto de vista juismo individual, en el proceso,grupal cons- tituye uno de los principales organizadores de los aspectos ima- ginarios del grupo, los que inciden en la manera como éste abor- da su tarea manifiesta. El grupo es un espacio de dramatizacion esponténea, un esce- nario en el que se representan problematicas de los espacios intra- subjetivo, intersubjetivo y transubjetivo. Por su cardcter escénico, Jas fantasias son dramatizadas por los miembros del grupo, asu- miendo ‘de ello su funcién organizadora del proceso grupal. ms. in grupal estén presentes, simult4neamente, los iferent« jes de fantasia, desde las més primitivas y fusio- nales, como las fantasfas originarias, hasta las secundarias mas claboradas, Es necesario tener en cuenta que el grupo presenta un doble aspecto: constituye un espacio de posibilidades progresivas para los individuos que lo componen y para el grupo mismo en cuanto al proyecto o tatea que se propone, al tiempo que favorece la apa- 54 | angustias y mecai regresivos en los que se reactivan deseos, 108 defensivos primarios. En los primeros momentos de un grupo, sus miembros viven una situacién equi- valente a las primeras angustias infantiles: angustia de no encon- trar un lugar de reconocimiento en su vinculo con los otros, nece- sidad y temor de no ser tomados en cuenta en el deseo del otro, reactivandose las vivencias bésieas de indefensién presentes en l psiquismo. Esto conforma lo que en el proceso grupal denomi- namos angustia de no asignacisn.* Ta fantasia originarias, por su universalidad de conte porsu estructura de miiltiples entradas, por atribuir lugares, ciones, a cada uno de los miembros del grupo, cumplen uni ra funcién especifica como organizadores del proceso grui tribuyen a conformar los primeros entramaclos intersubjetivos y el lazo transubjetivo, y aplacan la angustia de no asignacidn. Superpuestas a Tas fantasfas originarias, y en correlato con jas, en el grupo ostn presentes las fantasias de los origenes, también transindividuales por contenido y equivalentes en fun- cidn y estructura. or lo tanto, la dramatizacién grupal de las fontasias origina- rias y de las fantasfas de los origenes da cuenta especialmente de los aspectos transindividuales de la subjetividad, sin que impor- te la historia personal de los miembros del grup Ena puesta en escena de las fantasias originarias y de los orf- ‘ujeto es el grupo ¥, si bien en la estructura de roles que lece al ser dramatizadas, quion asume cada lugar lo hace ién teniendo en cuenta determinaciones de cardcter indivi- dual, de lo que se trata es de que cstas fantasias constituyen una pertenencia colectiva, universal, aunque siempre vivida por cada sujeto del grupo de acuerdo a sti impronta singular. ‘Como sefialamos precedentemente, en el grupo se dramati- zan simultaneamente los diferentes tipos de fantasfa. Sin embar- fg0, de acuerdo al tipo de grupo de que se trate y al momento evo- Tutivo, tienen predominancia uno u otro tipo de escenificacién fantasmatica. Por ejemplo, en los grupos de corta duracién, situaciones de modificacién de encuadre, en situaciones de sis por movilidades internas en un grupo, oen momentos de a] © Bs-un concepto aportado por R. Kass para designar en el émbito de lo gru- Palla engustia producida por ol tomor del sujeto a no encoatrar un lugar en el Seea0 de Tos otras. 85 ’ nes en el contexte inmediato o en el macrocontexto, la pre- sencia de estas fantasias transindividuales es relevante, ya que ‘has condiciones del funcionamiento grupal fav. ¢ pérdida de los aspectos mas diserimi identidad personal en favor de los aspectos més indiscrimina- dos, mas fusionales. Asi, en estos momentos regresivos, en los que se presentan las jas mas primarias de indefensi6n, de desamparo, de ani- jento, son las fantasfas originarias y as de los origenes, en las que se pueden descubrir deseos fusionales y defensas muy pri- mitiv jue organizan el proceso grupal, __ Eldespliegue de estas fantasies en la situacién grupal eviden- cia, por ejemplo, eémo el grupo, al ser vivido iluscriamente como un todo omnipotent, sirve de sustituto imaginario de las prime- as imagos parentales, poderosas, eapaces de otorgar o quitar pro- teccién, de apuntalar o desapuntalar el psiquisme infantil; o como metdfora corporal cuya complecién garantiza asus miembros la resoluci6n de las vivencias de inermidad y fragmentacién, En un nivel anélogo y més discriminade que el de las fanta- sias originarias y de los origenos, estén presentes en un grupo las fantasfas secundarias que corresponden a la historia personal de « uno de sus integrantesy constitayen, porle tanto, clabonas 9 individuales. Puoden cer is claramente identifcables on ‘un fancionarnento prolongado-y on lor aa ea # ita una mayor discriminacién de sus miembros, com Por empl, prpo terapeatic in el grupo terapéutico se produce un despliegue del grupo ines emu go ean ng elie 2a blece asf un abanico de roles que permite asumir posiciones com- plementarias a los miembros del grupo en la dramatizacién de sus Etlnalbs omnslorinn Es decir, cada miembro del grupo tiene una determinada fan- tasia, asumiendo un determinado rol que incluye varios lugares ® posiciones. In el grupo esa persona landers a idontifearte eos alguna de las posiciones de su fantasfa asumiendo un determina- do rol en la escena, e intentard que los otros asuman los roles que A requiere para poner en escons au fatagia, intenido de su fantasia puede, por resonanci: fantasias e: ecm fnntneine activar otros miembros del grupo, que asumiran o no ‘tarios, intentando poner en escena sus propias Si el mecanismo funciona, varios o todos los miembros del gru- po van a construir una estructura de roles complementaria que permitird dramatizar una escena vineular, que corresponde a dife- Tentes fantasias secundaria de cada uno. Uno o més miembras del grupo pueden quedar afuera de esta dramatizacin, si las fan tasias no encuentran resonancia en ellos. La resonancia fantas- milica permite entonces el anélisis, en la situacién grupal, de las fantasfas secundaria. ‘Toda dramatizacin secundaria incluye fantasias més regre- sivas, més cereanas al polo de las originarias, pudiendo reducir- se finalmente a pares antitéticos elementales. Si bien describimos el fendmeno de la resonancia fantasmati- careferido a los grupos terapéuticos por la importaneia que revis- te para el trabajo interpretativo, se trata de un mecanismo pre- sente en cualquier grupo. Estamos trabajando actualmente en Ia problemética de los aspectos transindividuales de Ja fantasmatica edipica. Esta pro- blematica se vincula con la investigacién de niveles mas comple {jos de la transubjetividad. LA CONCEPCION DE WILFRED BION: Es posible efectuar un correlato entre los supuestos b; yas fantasias abordadas desde este modelo. Los supuestos os, deseriptos por Bion como presentes en todos los grupos, recen como consecuencia de la intensa regresién que el grupo provoca en sus participantes. Tanta el supuesto basico de depen- dencia como el de apareamiento pueden ser la dramatizacion de fantasias de fusi6n, de escena primaria; en el primer caso, fasién silenciosa con el coordinador del grupo, en el segundo, de fusién © apareamiento, como su nombre lo indica, con algin otro miem- bro del grupo. El supuesto de lucha y fuga puede ser entendido también como determinado por fantasias de castracién, y el ‘mesidnico en relacién con la seduceién producida por un objeto idealizado. ion considera el supuesto de apareamiento como introductor sexualidad, siempre y cuando este apareamiento sea conce- sn una expectativa de futuro, Por ello lo unifica con la espe- ranza mesifnica. Desde la perspectiva que nos interesa, conside- ramos una separacién, no presente en las formulaciones de Bion, entre el supuesto de apareamiento y el de esperanza mesidnica. 87 4 4 a 4 LACONCEPCION DE H. EZRIEL El enfoque de Ezriel (1952) esta basado en la teorfa de las relaciones de objeto inconscientes tal como fue formulada por ‘Melanie Klein y retrabajada por V. Fairbain, Su hipétesis os que cuando un individuo se encuentra con otro intentard establecer un tipo de relacién que tienda a disminuir la tensién provocada por sus relaciones con sus objetos inconscientes. En el grupo tera- péutico, cada uno trae a la sesin la relacién con los objetos de su propia fantasia inconsciente, relacién que es dominante en su psique en ese momento. Inconscientemente, cada uno trata de actuarla, manejando a los otros miembros del grupo, y colocén- dose y eclocéndalos en ciertas posiciones. De esta manera trata de que cada uno asuma un rol que le permita aliviar sus tensio- nes internas. El comportamiento de los otros miembros del gru- po parece entonces actuar, sobre cada uno de los integrantes, como estimulo que hace aparecer en su mente reacciones naci- das de sus fantasfas inconscientes. Cualquiera sea el contenido manifiesto de lo que se dice en un grupo, aparece un problema gtupal comin subyacente, una tensién grupal comuin inconscien- te para el grupo, que determina el comportamiento del mismo. Ezriel denomina a esta tensién grupal comtin como el denomina- dor comiin de las fantasias inconscientes dominantes de todos, los miembros. ‘Al comenzar una sesién grupal, el comentario de alguno de sus, integrantes puede o no ser tenido en cuenta por los otros, segin “encaje” o tome contacto, o no, con la fantasia inconsciente de algun otro, Sies tomado también por un tercero, se puede convertir en un tema que “prende en el grupo”. Cuando eso ocurre es porque un aspecto de este tema representa algo en relaci6n ala fantasia predominante en cada miembro del grupo, que asumiré un papel particular determinado por su estructura de personalidad y por sus fantasfas sobre las relaciones del grupo. Cada miembro aceptar un papel asignado por otro solamen- te si este papel coincide con su propia fantasia inconsciente, y si le permite asignar a los otros papeles que le convienen a él. La tensién grupal comtin inconsciente levaré a interacciones manifiestas entre los diferentes miembros del grupo, interaccio- nes que tienden a resolver o disminuir el aspecto de la tensién individual de cada uno que est incluido en ese denominador comuin. El denominador comiin esta referido en este caso a los con- BR tenidos de las fantasfas. Bl papel particular que cada miembro adopta corresponde a sus mecanismos de defensa ante los temo- res inconseientes despertados por este problema grupal. Ezriel propone interpretar a cada participante los mecanismos dg defensa que pone en juego al enfrentarse con la tensién comtin grupal. * Pensamos que la deseripcién de Ezriel corresponde a dos fenémenos, Por un lado, a lo que fuera conceptualizado mas adelante como “resonancia fantasmatica” (Foulkes, S. H., 1957; Ezriel, H. 1952) Para que haya resonancia fantasmitica tiene que haber algo en comin en la conflictiva de los fantaseantes, como podria ocurrir con ciertos aspectos del conflicto edfpico. Las fantasias que resue- nan o movilizan fantasias de los otros integrantes del grupo son, en este caso, fantasias secundarias. Coincidimos con Ezriel en la presencia y articulacién de las fantasfas secundarias de los miembros de un grupo. Por otro lado, al concepto de tensién grupal comin o comin denominador. Este evita, por una parte, la hipétesis de la existen- cia de una “fantasia ineonsciente grupal”. O al menos esto surge del texto aunque no esté explicitado. Por otro lado, es dificilmen- te comprensible el concepto de denominador comin de las fanta- s{as inconscientes dominantes en todos sus miembros, salvo que en realidad, el aspecto comin esté referido al polo mas regresivo de las fantasfas, es decir, a las fantasfas originarias. LA CONCEPCION DE DIDIER ANZIEU Para D. Anzieu, en discusién con otras eorrientes, solo hay fan- tasias individuales. Al estar presente el sujeto en laescena y por tratarse de un guién imaginario, la fantasfa tiene una organiza cién grupal interna. Piensa que 1a organizacién grupal interiori- zada de la fantasia es la base que permite el fendmeno de la reso- nancia fantasmética en los grupos. (Anzieu, D., 1986) Efectivamente, desarrollando una idea de A. Missenard, con sidera que es la fantasia secundaria de alguno de los miembros de un grupo la que opera como el primer organizador psiquico inconsciente de un grupo. ‘Como hemos visto en el Capitulo IIT, D. Anzieu denomina reso- néncia fantasmdtica al reagrupamiento de algunos participantes del grupo en torno a uno de ellos, que a través de su modalidad personal, sus actos, sus ideas, ha hecho ver o ha dado a entender alguna de sus fantasfas individuales inconscientes. Hste reagra- pamiento no implica acuerdo, sino interés, convergencia, eco y estimulacién mutua. La fantasia suscita, en aquellos ante los que se despliega, desde una condena hasta un deseo andlogo. El término resonancia inconsciente fue ideado por Foulkes, en analogia con el fenémeno fisico de la resonancia. Metaforicamen- te, una fantasia inconsciente, desplegada en un grupo por un suje- to, podria activar, hacer vibrar en otro, una fantasfa similar, com- plementaria, antagonista, ete. Segiin Anzieu (1986), el hecho de que la fantasfa inconsciente individual, secundaria, sea el primer organizador grupal en el nivel fantasmético, estarfa en relacién con la tendencia a la iso- morfia que R. Kaés describiera, segtin la cual se hacen coincidir narcisista e imaginariamente los espacios psiquicos individual y grupal, y que es tipica de este primer momento. Siguiendo esta misma linea de pensamiento, Anzieu afirma que la fantasia individual inconsciente opera también en los gru- pos naturales cuando es posible reconécer, con relativa facilidad, ‘emo se ha institucionalizado la fantasia de los fundadores. Un Ader que logra cumplir sus objetivos en el plano de una tarea mani- fiesta, no sélo ha podido resolver eficazmente los problemas que existen en el sector de la realidad externa con el que se enfrenta, sino que también puede despertar una amplia resonancia fantas- mética dentro de esa realidad exterior. En un grupo, en cambio, en que todos sus miembros son iguales en su status de miembros del grupo, la prevalencia de uno de ellos continuamente, en el pla- no fantasmatieo, no es ni soportable, ni soportada. LACONCEPCION DE ROGER DOREY Coincidiendo con las definiciones de J. Laplanche y J-B. Pon- talis, R. Dorey (1971) privilegia el carécter unitario de la forma- cién fantasmética, apoydndose en la homologia que existe entre sus diferentes niveles, en contraposicién a las tendencias que subrayan el cardcter heterogéneo de los diferentes tipos de fanta- sfa, Prefiere sostener la existencia de una estructura fantasma- tica con diferentes planos, en vez de la existencia de muchas cla- ses de fantasias heterogSneas entre Coincide, desde esta perspectiva, con la distincién entre fan- tasias originarias y secundarias, y éstas, a su vez, como conscien- 60 tes-preconscientes o inconscientes, remarcando un nivel de con- tinuidad entre las mismas. ‘Las fantasfas que trascienden al individuo y toman un cardc- ter general, se reencuentran, para Dorey, en lo que puede denomi- narse inconsciente colectivo. Para descubrir cémo se presentan las diferentes fantasias en los grupos considera los distintos niveles: — Las fantasias secundarias conscientes, correspondientes en el individuo a los ensueiios diurnos, se pueden identificar en el grupo con las producciones imaginarias colectivas organiza das frecuentemente en un relato 0 en un juego colectivo, mos- trando un parentesco con los mitos. — Las fantasfas secundarias inconscientes, desde el punto de vis- ta grupal, s6lo se pueden descubrir en grupos de larga dura- cign, ya que se requiere un determinado tiempo para que una fantasia de este tipo, ligada a la historia y a la problematica individuales, pueda adquirir un cardcter grupal. Se desarro- la en este caso, una verdadera historia alrededor de la cual grupo se estructura, eonstruyendo de este modo una fantas- tica comin. Dorey otorga un papel importante al rol inductor de tno o algu- nos de los participantes, que verbaliza una fantasia que le es pro- pia, y que la situacién de regresin presente en el grupo permite aflorar. La inducci6n seré eficaz en la medida en que encuentre eco'en muchos o en la totalidad de los miembros del grupo. Estos entran en resonancia con el induetor y se produce, de esta mane- a, una especie de cristalizacién del grupo alrededor de esta fan- ‘tasfa, “El sujeto que ocupa el rol del inductor, en realidad lo pue- de ser, porque ademas de expresar su propia fantas{a, transmite, amplificado, lo que ha reibido”. Por lo tanto, el sujeto revelador de la fantasia es tanto inductor como inducido, Si bien destaca las ventajas de las fantasias originarias, por su cardcter relativamente impersonal y general y por el ntimero restringido de formas que puede asumir, para ser puestas en cir- culacién en un grupo, especialmente de corta duracién, sostiene idéntica posibilidad para las fantasfas secundarias, siempre y ‘cuando se de el tiempo suficiente para construir la historia comin. LACONCEPCION DE RENE KAES Si bien reeupera aportes de otros autores, que sostienen una perspectiva funcional o pulsional, R. Kaés (1976) pone el acento 61 en el cardcter estructural de la fantasia. Este cardcter estructu- ral esté dado por la existencia de diferentes posiciones, por reglas ‘que regulan su funcionamiento y por las propiedades atributivas, distributivas y permutativas que determinan la configuracién de un sistema de roles. La fantasfa, dotada de una estructura grupal, constituye para Kaés, uno de los organizadores de la representacion pstquica del grupo y, al mismo tiempo, organiza el proceso grupal. R. Kaés llama la atencién sobre el cardeter desubjetivado del escenario fantasmatico originario, el cardcter impersonal general de las fantasfas originarias y el niémero restringido de formas que puede revestir. Estas caracteristicas permiten al sujeto entrar, sin ‘que importe dénde, en la escena y ocupar en ésta un lugar, sea el que fuere, sucesiva y simultsineamente. Las fantasfas originarias constituyen, para Kaés, la estructu- ra de relacién basica que soporta el vineulo y las posiciones tipi- cas en los grupos, siendo la fantasia de escena primaria el mode- Jo privilegiado a partir del cual se organiza la presencia de las otras fantasfas originarias. El papel organizador de la fantasia en los procesos griapeles se apoya en: a) la estructura escénica: escenario de dramatizacién que propo- ne objetos de investidura pulsional a los miembros del grupo; b) su organizacién grupal: su estructura escénica permite milti- ples entradas, hay atribucién de lugares y permutabilidad de Jos mismos; constituye una relacién organizada por una arti- culacién de los términos'éon el conjunto. La atribueiGn de luga- res en la escena fantasmatica permite reducir la angustia de no asignacién, que padecen los miembros del grupo, especial- mente al comienzo del proceso grupal. La permutabilidad de lugares favorece el proceso identificatorio. Kaés no diferencia entre protofantasias y fantasias de los orfgenes, Pensamos que sus formulaciones se aplican a ambos tipos de fantasfas, teniendo en cuenta la similitud de estructu- ray el cardicter transubjetivo de ambas. Coincidiendo con Laplan- che y Pontalis (1964), Sefiala que la fantasia de los origenes es una formacién del inconsciente de un sujeto tinico, pero tam- bién por su frecuencia, su generalidad y su origen, una perte- nencia colectiva. Pero, en tanto J. Laplanche y J. B. Pontalis enfatizan el caréc- ter mixto de la fantasfa toniends en cuenta sélo los aspectos estruc- 89, tural ¢ imaginario, R. Kaés destaca también su cardcter mixto en relacién a su doble pertenencia individual y colectiva. Es decir, destaca la doble faz de este tipo de fantasias: una, que mira y or niza al psiquismo, y otra que mira y organiza al proceso grupal. Sin contraponerse a Laplanche y Pontalis, Kaés recupera la idea kleiniana, en el sentido de que las fantasfas inconscientes constituyen una expresién psfquica de las pulsiones arraigadas en la experiencia corporal. Para la teorfa kleiniana, la fantasia es el representante psiquico de la pulsidn, y la incorparacién del pecho es el prototipo de la fantasia inconsciente. Kags retoma el modelo kleiniano porque considera que, al insis- tir en la relacién con el cuerpo expresada en la investidura del objeto por parte del sujeto, 1a perspectiva kleiniana concibe la fan- tasfa como una estructura de relacién. R. Kavs pone el acento en el vinculo como estructurante de la vida psiquica. El sujeto de la fantasia originaria es el grupo mismo; en él cada individuo tiene asignada una posicién. Es decir, que la asignacién de un lugar no define al sujeto dela fantasia. Asu vez, la singu- laridad puede sefialarse en la medida en que, en esa trama hori- zontal e impersonal, se articule la fantasmética individual. Indu- dablemente ésta esta siempre presente, por més dificultoso que resulte descubrirla. Pero cuanto mayor sea la regresién produci- da‘en el grupo, mayor tendencia habré a que la fantasmética indi- vidual se aproxime al polo de lo originario y, por lo tanto, mayor serd la dificultad para identificarla En tanto el sujeto, en la fantasmatica originaria esta consti- tuido por el grupo, se habla del grupo como si fuera éste como tal el portador de la fantasfa. Sélo cuando se produce el pasaje a nive- Jes de mayor individuacién, puede dejar de hablarse en términos de “el grupo se” para pasar al “nosotros”. Kads sostiene, y en este sentido coincide con Bion, que la fan- tasfa originaria emerge como defensa contra las angustias psicé- ticas, asignando lugares y sentidos, contra la amenaza de estalli- persién. Cuando en un grupo predominan las fantasfas ‘gvupo se encuentra en una posicién que Kaés deno- ica. Cuando predomina la fantasmatica secundaria, al grupo se encuentra en posicién mitopoiética. El pasaje de una a otra posicién puede ser dado por la recita- cién de un mito, o por la celebracién de un ritual, que permite cal- mar las angustias més areaicas y pasar al proceso de individuacion. fa Kaés sefala que en la recitacién del mito o en el ritual, que- daria mareado que la causa del problema “ya ha sido dicha". ¥ que el sujeto, sefialado en su aspecto transubjetivo y abierto al grupo se puede sentir contenido. A partir de esto, la persona pue- de ser actora y sujeto de su fantasfa individual. El ritual o el mito, marcan el limite del espacio comin en el que queda depo- sitada la fantasmética originaria, del zécalo fusional construi- do colectivamente que constituye Ja base de sociabilidad nece- saria para sostener los niveles més discriminados. E] eoncepto de 2écalo inconsciente fue desarrollado por J. Puget e I. Berens- tein (1988) para referirse a fenémenos fusionales a nivel de la pareja! LA CONCEPCION DE MARCOS BERNARD ‘Teniendo en cuenta que la fantasfa surge en el momento de separacién de la sexualidad respecto de las funciones de autocon- servacin, M. Bernard (1992) sostiene que en este acto fundador se constituyen, en el mismo momento, estructura y contenido (de Ja fantasia), Pone el acento en que la estructura fantasmatica que- da determinada por la disyuntiva de fusidn-diseriminacién, for- malmente pares antagénicos como continuidad-discontinuidad, adentro-afuera, antes-después, que “...) a pesar de futuras cam: plejizaciones mantendré como marca de origen”. Eernard sostiene que la fantasia, en tanto guidn imaginario en el que se ha registrado la transcripcién intrapsiquica de un vinculo intersubjetivo, poser siempre dos polos: un reconcci- miento del vinculo (en tanto su origen se constituye en ocasién de su presencia) y su negacién (en tanto lo instala dentro de los limi- tes del psiquismo que acaba de fundar, con lo que la brecha que 1a originara desaparece ilusoriament El proceso que impulsa la complejizacién de las fantas‘as esta realizados con personas que ten una deel ‘comienzo de todas las actividades de todos los grupos, alguien, ‘po importaba quien, contaba lo ocurrido con su familiar. Apesar de que en muchas oportunidades todos sabian de la historia a ser contada, el relato coneitaba la Aatencién de todos los participantes, que con su silencio atento, contribuian a la realizacién de este particular ritual, o recitado camo mito de origen a ser trans- mitido, como encargo de cunstituirse este grupo en transmisor de la historia. 64 dado por la insercién del sujeto en la trama intersubjetiva, en I que ira desarrollando vineulos cada vez més pendientes de la dis- criminacién yo-otro. Teconocimiento de la alteridad del otro, implica una com- plejizacién creciente de la estructura de la fantasia. Las fantasfas secundarias se constituyen sobre la base del desarrollo del aspec- to imaginario, a partir de la estructura original e introduciendo cambios en ella. La adicién de la huella maémica verbal es una modificacién éualitativa dela estructura que le aporta la sintaxis, propia del lenguaje. Cada vinculo dara lugar a vivencias equivalentes alas i les del sujeto: desde la vivencia de fusién, 0 sea el enamoramien- to en el caso de una pareja, ola ilusiGn grupal en un grupo, con un borramiento de los limites intersubjetivos, hacia un nuevo pro- ceso de reindividuacién, De este nuevo vineulo quedardn nuevas fantasias secundarias y la base fusional, depositada en la estruc- tura del vinculo intersubjetivo. En eada grupo, cada participante puede desplegar simultineamente, por ejemplo, una fusién con el cuerpo grupal sin perder su nocién de mismidad.!* Li _ Bote mismo fenémeno es el que determina que, subyaciendo por ee Ja demanda de un miembro de un grupo terapéutico de una entrevista dual con el terapeuta, se pueda encontrar una fantasia incestuosa, que a ‘exprese una fantasfa de fusién, Bs decir, que las fantasias mas discriminadas ‘ontienen a las mas regresivas. 65

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