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Resumen

Este documento presenta un resumen biográfico de Justiniano I, el emperador bizantino que codificó el derecho romano. Justiniano nació en el 483 en una aldea iliria. Se convirtió en emperador en el 518 y gobernó hasta el 565. Durante su reinado, Justiniano compiló el Corpus Iuris Civilis, que unificó y codificó las leyes romanas. También conquistó gran parte del Imperio romano de Occidente. Justiniano murió en el 565 luego de que varias pestes atacaran a su imper

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Resumen

Este documento presenta un resumen biográfico de Justiniano I, el emperador bizantino que codificó el derecho romano. Justiniano nació en el 483 en una aldea iliria. Se convirtió en emperador en el 518 y gobernó hasta el 565. Durante su reinado, Justiniano compiló el Corpus Iuris Civilis, que unificó y codificó las leyes romanas. También conquistó gran parte del Imperio romano de Occidente. Justiniano murió en el 565 luego de que varias pestes atacaran a su imper

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BIOGRAFÍA DE JUSTINIANO

Resumen bibliográfico de Justiniano

Justiniano I, nació en la aldea Iliria de Tauresium el 11 de mayo de 483, su


nombre verdadero fue Flavio Pedro Sabacio Justiniano, desde muy niño fue
adoptado por su tío quien lo crio y le brindo una buena educación durante sus
primeros años de vida. Justiniano se inclinó por la carrera militar y participó de
las actividades del gobierno, de esta forma logró hacerse de títulos como
autoridad, por lo que 518 fue elegido como Emperador y en 521, general del
ejército del Oriente.

realizó una legislación llamada el Corpus Iuris Civilis, donde había leyes que
unían la jurisdicción romana y la cristiandad aduciendo que el poder se
sustentaba con la gracia divina, por lo que el gobernante se convertiría en
un representante de Dios en la tierra.

Su personalidad estridente y muchas veces poco racional lo llevo a dejarse


manipular por sus propias emociones y sentimientos, esto se observó
claramente cuando se enamoró de una ex actriz llamada Teodora y su amor
por ella lo hizo promulgar una ley que permitía los matrimonios de distintas
clases sociales, para poder hacerla su esposa, pues antes de ello no estaba
permitido, ella se convirtió en poco tiempo en una persona muy influyente para
el imperio.

Este gran emperador falleció luego que a su imperio lo atacaran diferentes


pestes, el 14 de noviembre de 565.

3. Vigencia ulterior del derecho romano

3.1 El Derecho Romano en Oriente.

3.1.1LA PRODUCCIÓN POSJUSTINIANEA

El Imperio bizantino fue la parte oriental del Imperio romano que pervivió


durante toda la Edad Media y el comienzo del Renacimiento y se ubicaba en
el Mediterráneo oriental. Su capital se encontraba
en Constantinopla (actual Estambul), cuyo nombre más antiguo era Bizancio.
También se conoce al Imperio bizantino como Imperio romano de Oriente,
especialmente para hacer referencia a sus primeros siglos de existencia,
durante la Antigüedad tardía, época en que el Imperio romano de Occidente
continuaba todavía existiendo.

El Imperio comenzó una prolongada decadencia durante las guerras otomano-


bizantinas que culminó con la toma de Constantinopla y la conquista del resto
de los territorios bajo dominio bizantino por los turcos, en el siglo XV.
En todo caso, el término Imperio bizantino fue creado por la erudición ilustrada
de los siglos XVII y XVIII y nunca fue utilizado por los habitantes de este
imperio, que prefirieron denominarlo siempre Imperio romano durante toda su
existencia.

Aunque en Occidente había terminado, fragmentado en reinos bárbaros, el


Imperio Romano, su derecho siguió teniendo, en cierta forma, vigencia (A), en
virtud de la concepción de la personalidad de las leyes, en las legislaciones
romano-bárbaras y en las prácticas y costumbres de las poblaciones
descendientes de las que habían compuesto el Imperio; (B) por gravitación de
los estudios universitarios que fueron consecuencia del llamado Renacimiento
del Derecho Romano y (C) por la recepción que de él hicieron los
ordenamientos jurídicos de los estados nacionales que se constituyeron en
Europa al fin de la Edad Media.

3.1.2 PARÁFRASIS DE TEÓFILO

Entre esas obras se destaca la realizada por uno de los más conspicuos
colaboradores en la magna tarea compiladora: la Paráfrasis de Teófilo. Como
su nombre lo indica, es una libérrima explicitación en griego del texto latino de
las "Instituciones", ampliamente i interpretada, comentada y referenciada.

 La Égloga
 La Basílicas
 El prontuarium o Exabiblos

3.1.3 COMPILACIONES BIZANTINAS

La aparición de los diversos trabajos compilatorios y de codificación en materia


jurídica, una vez consolidado el imperio bizantino, provocó que la aplicación
práctica del derecho se dificultara dentro de los tribunales de justicia, aunado al
desuso de la lengua latina que comenzó a advertirse.
Fue por ello que los emperadores bizantinos se dieron cuenta de la necesidad
de promulgar codificaciones oficiales que permitieran ordenar el caótico
derecho de la época y pudieran facilitar el tráfico jurídico para sus súbditos.
Ejemplo de estos intentos fue el de León el Isáurico o el Isaurio (714-741),
quien promulgó una codificación nueva y medianamente breve (40 secciones),
conocida como Égloga, la que con un lenguaje accesible favoreció la
regulación e interpretación de múltiples figuras jurídicas públicas y privadas.
3.2 EL DERECHO ROMANO EN OCCIDENTE

3.2.1 EL SISTEMA DE LA PERSONALIDAD DE LAS LEYES

La escuela de la personalidad del Derecho debe su origen al estadista Mancini,


en Francia su principal defensor ha sido Weiss. Esta, escuela partiendo de la
idea de que las leyes se hacen para las personas, ya que a estas a quienes
conciernen, establecen la consecuencia de que en las relaciones
internacionales, todas las leyes son extraterritoriales aplicando esta afirmación
a las relaciones jurídicas más diversas.

3.2.2 EL RENACIMIENTO DEL DERECHO ROMANO

Subsiste este estado de cosas hasta el siglo xii, en el que se produce un


movimiento fundamental para la civilización de los pueblos del occidente
europeo, que es el renacimiento de los estudios
del derecho romano justinianeo.

Y ello por obra de una famosa escuela de jurisprudencia la escuela de Bolonia,


cuyo fundador fue Irnerio llamado la antorcha del derecho. Se estudia entonces
el derecho romano justinianeo, es decir, el contenido en las complicaciones
realizadas en oriente por un comisión designada por Justiniano, que procedió
al registro y ordenación del derecho romano vigente en la parte oriental
del imperio. Realizan esta obra primero los glosadores de los siglos xii y XIII, y
luego los post-glosadores o comentaristas de los siglos XIV y XV. Ellos
introducen los estudios del derecho romano justinianeo en occidente, dando
lugar a lo que posteriormente se llamó, por oposición al derecho romano
vulgar, derecho romano sabio.

La importancia que tiene su estudio y conocimiento se debe, en primer lugar,


porque el derecho romano es, entre todos los de la antigüedad, el que nos
resulta más conocido; es decir, para el que más abundan los fuentes
desconocimiento.

En segundo lugar, el derecho romano es el derecho antiguo cuyo


desenvolvimiento resulta más interesante, ya que comenzó por ser
el derecho de un pequeño pueblo, de una ciudad, para transformarse luego
en derecho de toda una región, más tarde de toda la península itálica (como
consecuencia de las conquistadas), y por último de todo un imperio.
Lógicamente, debe haber sufrido
numerosas transformaciones hasta plasmar en la forma definitiva en que nos lo
presenta la compilación de Justiniano.

3.2.3 GLOSADORES

Actuaron desde el siglo xi hasta la segunda mitad del siglo XIII.


En el siglo XI, en Pavía, sede de la Corte del Estado Longobardo, se crea una
escuela de derecho, cuyas aportaciones perviven todavía en la época de
los glosadores.
Los glosadores trataron, en primer lugar, de llegar al dominio de la materia en
que insumieron su labor.
Buscaron así mediante el análisis del corpus iuris realizar una tarea netamente
exegética. Síntesis de la misma es la averiguación del contenido jurídico de
cada pasaje, de las fuentes, para traducir el trabajo en glosas que eran
anotaciones que el jurista agregaba a su ejemplar del texto con la intención de
que fueran conservadas, copiadas y difundidas. Al igual que los escolásticos,
los glosadores efectuaron una labor de razonamiento lógico (Aristóteles).
3.2.4 COMENTARISTAS

Esta escuela nace en Orleans, Francia, a fines del siglo xiii y a principios del
siglo xiv. Se conoce como escuela de los post glosadores, ya que viene
después de la glosa. Los glosadores no se atrevieron a cambiar o manipular
lo santiguos textos romanos, los postglosadores comenzaron a usarlos como
normas y usan las analogías para aplicarlas en caso semejantes.

 CARACTERISTICAS
Mayor preocupación por la aplicación práctica del derecho romano El
post glosador Bartolo dice: “los textos romanos no son ídolos a los que
se deba adorar, sino instrumentos de los que el jurista se debe servir
para resolver casos prácticos”
 DIFERENCIAS
Los postglosadores siguen estudiando el Derecho Romano, pero a
diferencia de los Glosadores que solo buscaban hacerlo más
comprensible explicando frase por frase buscan aplicarlo a los casos
prácticos de la época.

3.2.5 Humanistas

En el campo del Derecho los humanistas parten de dos premisas antes


desconocidas por la doctrina jurídica medieval. Por una parte consideran
al Derecho romano como una construcción histórica, como el Derecho propio
de la antigua Roma y no -al contrario de los representantes del "mos italicus"-
como un ordenamiento jurídico vigente.
Por otra parte, y como consecuencia de lo anterior, intentan conocer ese
Derecho histórico dentro de su propio contexto, profundizando en el tiempo y
en las circunstancias en que dicho ordenamiento jurídico se dio.

Los humanistas, por el contrario, estaban en condiciones de enfrentarse con el


fundamental problema de la autenticidad y fiabilidad de las fuentes recopiladas,
así como la espinosa cuestión de las interpolaciones.

La detección de todo tipo de irregularidades en la obra justinianea


(contradicciones, interpolaciones, lagunas, etc.) por los humanistas llevó a
éstos, de un lado a rendir culto al Derecho clásico romano y, de otra parte, a
calificar duramente a Justiniano y al director de su compilación, Triboniano,
causante según ellos de la adulteración del antiguo Derecho de los romanos.

3.2.6 LA RECEPCION DEL DERECHO ROMANO

El derecho romano se difundió a consecuencia de la enseñanza


universitaria que comenzó en Bolonia en el siglo XII, y más concretamente
gracias a la labor desempeñada por el gramático y jurista Irnerio, cuyo método
consistente en hacer breves aclaraciones textuales o glosas y distinciones
terminológicas, fue con posterioridad desarrollado de modo progresivo por los
denominados Glosadores, entre los que destacan Azón (profesor en Bolonia
entre 1190 y 1229) y Acursio (compilador de las glosas de los predecesores en
una Glossa ordinaria). Sin embargo, no fue hasta la aparición de Bartolo de
Sassoferrato (discípulo de Cino da Pistoia y considerado por muchos
romanistas como uno de los más influyentes juristas de todos los tiempos) en
el siglo XIV, cuando el derecho romano alcanzó un gran prestigio. Bártolo, que
a pesar de su corta vida dejó una amplia obra basada en comentarios, tratados
monográficos y dictámenes, fue el mayor artífice e impulsor del derecho
romano común, que junto con el derecho canónico originó el utrumque ius, que
representa el fundamento de la cultura jurídica europea.
A partir del siglo XIV, Inglaterra presentó una tradición jurídica característica,
diferente a la de la romanística en Europa, aunque se asemejaba en mayor
medida al modo operativo de los juristas romanos y al desinterés por
las pruebas judiciales. La recepción europea del derecho común revistió cierta
importancia, aunque fue algo tardía, en Alemania, donde fue objeto de una
elaboración científica que recibe el nombre de derecho de Pandectas

3.2.7 LA TENDENCIA CODIFICADORA Y LA ESCUELA HISTORICA

La llamada Escuela histórica del Derecho reconoce como antecedentes la idea


jurídica de los sofistas griegos en la antigüedad, y las de Giambattista Vico en
la edad moderna. La referida escuela, alcanzó su más alto desarrollo en
Alemania con las obras de Friedrich Karl von Savigny, Georg Friedrich
Puchta y Gustav von Hugo.
Antes, en Inglaterra, Edmund Burke en su ensayo Reflexiones sobre
la Revolución Francesa (1790) había criticado duramente
dicho movimiento político, señalando la necesidad de inspirar
toda acción social en la historia, el hábito y la religión. La metodología del
historicismo indica que la filosofía es un complemento de la historia.

El derecho, nacido de esta forma, es en un cierto sentido amoral, pues


sus objetivos no coinciden con los de la moral. Igualmente autónoma es la
esfera política, que es entendida como lugar de encuentro/desencuentro entre
intereses diferentes, esencialmente conflictiva pues el conflicto es lo que
caracteriza la vida. La idea de Estado de Hegel es criticada por Croce, que
considera que el Estado no tiene ningún valor filosófico ni moral, siendo
simplemente un agregado de individuos que organizan sus relaciones jurídicas
y políticas.
Concibe, así, la ética como expresión de la voluntad universal, propia del
espíritu; no hay una ética natural o una ética formal, y por lo tanto no hay
contenidos eternos propios de la ética, que se define simplemente como la
actuación del espíritu, que manifiesta de forma racional actos y
comportamientos particulares. Todo ello sucede siempre teniendo como
horizonte la mejora continua del ser humano.

3.2.8 EL DERECHO ROMANO EN ARGENTINA


Por qué el derecho romano es fuente del derecho argentino. “Es correcto
afirmar que el derecho romano comenzó a ser fuente del derecho argentino con
la primera romanización que experimentó la Península ibérica”, afirmó. En este
sentido, recordó que el emperador Caracalla, en el año 212, extendió la
ciudadanía romana a todos los habitantes libres del Imperio. Esta romanización
fue muy efectiva, tal es así que cuatro emperadores de Roma provinieron de la
Península ibérica. De hecho, según Levaggi, la caída del Imperio Romano de
Occidente y la ocupación del territorio por reinos bárbaros no eclipsaron en
Hispania la civilización romana, como sucedió en otras regiones. “El pueblo
visigodo, que dominó la península, fue el que asimiló con mayor intensidad la
cultura latina y, en particular, el derecho romano”. De esta manera, los
visigodos contaban entre sus textos la Lex Romana Visigothorum, la cual
aseguró la permanencia del derecho romano en el sur de Francia hasta la
época de la codificación napoleónica. El proceso de romanización terminó con
la redacción del Liber Judicorum, a mediados del siglo VII. “Este era un código
de derecho público y privado, reunía lo que luego pasó a ser el Derecho
Constitucional, Procesal, Civil y Penal. Su fuente directa era el Código de
Justiniano”, indicó. Levaggi explicó que el Liber, traducido como fuero juzgo,
fue una de las fuentes legales del derecho castellano, y en América, fuente del
derecho indiano y del derecho nacional argentino, subsistiendo en la justicia
federal como fuente subsidiaria en materia procesal hasta mediados del siglo
XX. “

4. Derecho postclásico

4.1 Código Gregoriano

A partir del Imperio Romano comenzaron a dictarse gran cantidad de leges


o constituciones imperiales, lo que originó gran incertidumbre a causa de su falta de
sistematización. Algunas eran de aplicación general, otras particular, e incluso no había
a veces coherencia entre normas nuevas y anterior.

Con el objetivo de clarificar la normativa vigente, muchos juristas particulares realizaron


trabajos de compilación, como Papirio, Ulpiano, Paulo y Disiteo, pero no fueron
verdaderos cuadernos o libros sistematizados. A partir del emperador
Diocleciano surgió la idea de reunir esas constituciones en cuerpos ordenados, que
recibieron la denominación de códices. El primer intento le correspondió a una iniciativa
privada, efectuada entre los años 291 y 292, publicado en Oriente (en su capital,
Nicomedia) durante el reinado del emperador Diocleciano, y su autor fue Gregorio, que
aunque no se conocen de él muchos datos, habría sido docente en Berito.

Gregorio reunió dentro de las constituciones imperiales sólo los rescriptos (opiniones
que el emperador emitía en asuntos jurídicos a pedido de los litigantes o de los
magistrados). Los compiló en 15 libros, a los que dividió en títulos, de acuerdo a su
contenido, o sea, por materias. Dentro de cada título los rescriptos se ubicaban por
orden temporal (cronológicamente).

El primer rescripto que contenía el Código Gregoriano es del año 196 y correspondía al
emperador Séptimo Severo, aunque es probable (no hay pruebas, pues el texto original
llegó a nosotros) que hubiera otros de fecha anterior. La última constitución, dataría de
los emperadores Maximiano y Diocleciano. Los trece primeros libros reunirían materias
del Edicto Perpetuo de Salvio Juliano y los últimos, sobre Derecho Penal.

4.2 Código Hermogeniano

Luego de la obra de Gregorio, la tarea compiladora prosiguió de la mano de otro


enigmático jurista, de nombre Hermógenes.

Las referencias sobre el redactor del Código Hermogeniano, de nombre Hermógenes o


Hermogeniano, las tenemos a través del Digesto del emperador Justiniano, aunque no
son muchas. Luego de la publicación del Código Gregoriano, producto de la iniciativa
privada, apareció este código, también privado, que tampoco llegó hasta nosotros,
conocido a través de las leyes romano bárbaras (Breviario de Alarico y Ley Romana
Burgundiorum) y que complementa al anterior, ya que reúne en un solo libro treinta y
ocho constituciones, de entre los años 287 a 307, correspondientes a los emperadores
Diocleciano, Maximiano y Constancio Cloro.

Juristas posteriores le agregaron constituciones, que corresponden a los emperadores


Constantino y Licinio de los años 312 a 324, y de Valentiniano y Valente de entre 364 a
378.

Hubo diversos ensayos de reconstrucción de este código y del gregoriano, en el de


Cujas de 1566, en las de Haenel de 1837 y en la de Kruger de 1890.

Este fue otro precedente, junto al Código Gregoriano, de obras de particulares, que
darían origen a las codificaciones oficiales que comenzarían con el emperador Teodosio
que al contar con el apoyo oficial se tornarían de mayor relevancia, y contarían con
mayores medios de concreción, y culminarían con la obra cumbre del emperador
Justiniano: el corpus luris civiles.

4.3 Ley de las citas

Cabe destacar la actividad de los jurisconsultos por su carácter de importante fuente


normativa a partir de la época imperial. Si bien siempre existió en Roma la tarea
interpretativa por parte de los prudentes o conocedores y estudiosos del Derecho, es en
esta época cuando los emperadores decidieron inmiscuirse en esa labor (como en
tantas otras) dotando de fuerza legal a las opiniones de ciertos juristas, que a partir de
Augusto gozaron del ius publice respondendi, que significaba que sus opiniones tenían
idéntico valor que una ley, obligando al juzgador.

Esta importante labor se mantuvo durante la época conocida como jurisprudencia


clásica, donde descollaron figuras que hicieron que alcanzara la tarea interpretativa un
brillo inusitado. Sin embargo, esa luz se apagó a la muerte del emperador Alejandro
Severo en el año 235. Ya fue difícil hallar esas mentes brillantes y dotadas para iluminar
el universo jurídico, y los jueces, ahora funcionarios públicos rentados y no muy
idóneos, debieron recurrir a los jurisconsultos clásicos, que los confundían con tantas
variadas opiniones, que no siempre coincidían.

Hubo intentos de solucionar la cuestión, por parte del emperador Constantino, quien
promulgó una constitución en el año 321, por la cual retiraba toda autoridad a las notas
sobre Papiniano que hubieran citado Paulo, Ulpiano, y también Marciano.

En el año 426, durante el reinado de Teodosio II y de Valentiniano III, se promulgó la


Ley de Citas, que si bien emanó del primero, fue publicada en Occidente en nombre del
segundo, y que fue criticada pues se dijo que instauró “un tribunal de muertos” ya que
los juristas a los que les otorgaba autoridad legal ya estaban fallecidos.

Según las Ley de Citas, al resolver una situación controvertida, lo jueces debían tomar
en cuenta las opiniones de cinco grandes juristas: Papiniano, Paulo, Ulpiano, Gayo y
Modestino, así como también las opiniones de otros juristas (por ejemplo Sabino,
Juliano, o Scaevola) si hubieran sido citados por aquellos en sus obras, y se
comprobara su autenticidad cotejando esas citas con los manuscritos originales.

Si las opiniones de estos juristas fueran coincidentes, éstas obligaban al Juez, quien
debía decidir la cuestión conforme a ellas. Si las opiniones no coincidían, debía adoptar
las de la mayoría, y en caso de empate, debía inclinarse por la opinión de Papiniano
(continuaban invalidados los comentarios sobre Papiniano realizados por Paulo y
Ulpiano). En caso de empate, y que Papiniano no hubiera emitido opinión sobre la
cuestión controvertida, el Juez decidía según su criterio.

Inserta en el Código Teodosiano, llegó hasta nosotros a través de la Lex Romana


Visigothorum, y rigió hasta que fue derogada por Justiniano, que en su Digesto no
estableció preeminencia alguna entre los jurisconsultos.

5. El Derecho Romano en la Época del Emperador Justiniano (Derecho


posclásico).

5.1 El Código Teodosiano


Código Teodosiano es el nombre de la célebre e importante compilación oficial
de constituciones imperiales, perteneciente al período de los emperadores
romanos cristianos.

 Causas
Los Códigos Gregoriano y Hermogemario, además de ser compilaciones
de carácter privado, ni contenían todas las constituciones imperiales,
que se habían dictado en gran número desde su publicación, ni recogían
todo el derecho vigente formado del ius, además de las leyes. Así, pues,
el derecho privado vigente se hallaba esparcido en leyes y obras
innumerables, por lo que era imposible que fuese bien conocido y, por
tanto, tampoco bien aplicado, situación que traía como consecuencia el
decaimiento de los estudios jurídicos. Se propuso Teodosio II remediar
todo ello, para lo cual concibió el proyecto de una doble obra,
consistente en reunir en un solo cuerpo todas las constituciones de
carácter general dictadas por los emperadores cristianos, estuviesen o
no vigentes, si bien depurándolas de todo lo superfluo, distribuyéndolas
por títulos y colocándolas por orden cronológico; y al lado de esta obra,
de carácter histórico, formar otra, más amplia y de carácter práctico,
comprensiva de todas las constituciones en vigor, incluso las del código
anterior V las de los Gregoriano y Hermogemario, así como de los
escritos de los jurisconsultos clásicos (coaerentes prudentium tractatus
et responso) que se juzgasen dignos de ser elevados a la categoría de
leyes. Para realizar este vasto plan, designó una comisión en el año 429,
compuesta de ocho altos funcionarios y un abogado y presidida por
Antíoco, prefecto del pretorio; pero ésta no llevó a cabo la obra, acaso
por exceder a sus fuerzas o por no estar conforme con el plan que la
había sido prescrito.

En vista de ello, redujo Teodosio su propósito a la compilación de


un sólo cuerpo en el que se reuniesen las constituciones de
carácter general que estuviesen en vigor, dictadas a partir de
Constantino, para lo cual nombró en el año 435 una nueva
comisión, compuesta de 16 altos funcionarios (entre ellos sólo
tres de la anterior) bajo la presidencia del mismo Antíoco,
invistiéndola de amplísimas facultades para suprimir lo superfluo,
modificar las disposiciones, dividir en partes las constituciones
que tratasen de objetos diferentes, añadir y corregir lo que la
pareciese, debiendo dividirse la obra en libros y éstos en títulos
en los cuales estuviesen reunidas las constituciones por materias,
insertándose por orden de antigüedad, con lo cual debía resultar
un verdadero código en vez de una mera compilación.

 Formación, época y publicación:


La comisión terminó la obra al cabo de tres años de trabajo y, aprobada
por el emperador, fue promulgada por éste el 15 de febrero del año 438
para el imperio de oriente, debiendo empezar a regir el 1 de Enero del
siguiente año, acompañándose esta publicación de una especie de
ordenanza o instrucción dirigida al prefecto del pretorio, en la cual se
prohibía la aplicación en los tribunales de toda constitución emanada de
Constantino o sus sucesores, que no estuviese contenida en el nuevo
código, y se disponía que en adelante las leyes promulgadas por
cualquiera de los dos emperadores en una de las dos partes del imperio
fuesen comunicadas oficialmente al otro, dejando a éste en libertad para
hacerlas suyas, modificarlas o rechazarlas (constitución De Theodosiani
codicis auctoritates). De conformidad con esto, en el mismo año envió
Teodosio el código a Valentiniano III, que reinaba en occidente, quien lo
recibió devotione socii, affretu filii y lo presentó al senado, que lo aprobó
en sesión solemne (el acta de ella puede verse en Cantú), publicándose
en consecuencia como ley también para occidente.
 Forma, contenido y autoridad:
Este código se dividía en 16 libros y éstos en títulos. En general, su plan
fue el del código Gregoriano, y en el derecho privado el orden de
materias del edicto. A esto se dedicaban los cinco primeros libros; el 6.°,
7.° y 8.°, al derecho administrativo; el 9.°, al penal; los 10 y 11, al fiscal;
los 12 a 15, al comunal, y el 16, al eclesiástico. Dentro de cada título, y
de conformidad con las instrucciones recibidas, se insertan las
constituciones por orden cronológico. El código comprende las
constituciones emanadas de 16 emperadores cristianos que reinaron
durante ciento veintisiete años, a partir del 311, en el que se supone que
Constantino abrazó el cristianismo. El Código Teodosiano tuvo plena
autoridad oficial, rigiendo como ley en ambos imperios y gozando de
gran estimación. En oriente fue substituido por las compilaciones
justinianas; pero en occidente continuó usado y citado aún después de
ésta.

 Trabajos de reconstrucción, manuscritos y ediciones.

Los manuscritos que han llegado hasta nosotros son todos incompletos.
Al principio sólo se conoció el extracto, extenso, pero muy mutilado (por
haberse omitido títulos enteros) que de este código se hizo en el
Breviario de Amacio o Lex romana visigothorum; en el siglo XVI, du Tillet
descubrió un manuscrito con gran parte de los últimos ocho libros y
Cujas otro que contenía casi todo el libro VI (desde la mitad del título
2.°), el VII y el VIII. Con todo ello se hizo una edición, dirigida por Cujas,
para la que escribió Jacobo Godofredo un magnífico comentario, con el
que fue publicada por Brarville después de la muerte de su autor {Codex
Theodosianiis cum perpetuis commentariis, 6 volúmenes, Lión, 1655), la
cual se volvió a publicar con adiciones por Richter (Leipzig, 1736-41). El
derecho privado quedaba muy incompleto, pues no se referían a él los
manuscritos de Tillet y Cujas, hasta que el abate Amadeo Peyron
descubrió en 1817, en la Biblioteca universitaria de Turín, un
palimpsesto de 44 hojas en el cual había 99 constituciones de los seis
primeros libros, además de algunas pertenecientes a los últimos,
descifrándolas todas en 1820, publicándolas con el epígrafe
Theodosianii codicis fragmenta inedita (Turín, 1824). Un nuevo estudio
del mismo códice, hecho por Vaudi di Nesme, reveló 23 constituciones
más del principio de la obra, que también se publicaron en Turín (1839).
Otro manuscrito de la Biblioteca Ambrosiana de Milán dio a luz 79
constituciones también de los comienzos del código, las que fueron
publicadas por W. J. Clossius (Tubinga, 1824). Finalmente, en 1823, el
cardenal Mai descubrió algunas leyes de este código en el códice donde
se contenían los Vaticana fragmenta. Con todas estas aportaciones se
han reunido más de 200 constituciones relativas al derecho privado,
haciéndose una nueva edición del código por Haenel (Bonn, 1842),
habiéndose trabajado por Mommsen en otra todavía más completa. Una
edición parcial apreciadísima, según los fragmentos de Turín, fue
publicada por Krüger (Berlín, 1880). Es de notar que algunos escritores
antiguos llaman a las leyes de este código novae leges legitimorum
principium, creyendo Godofredo que estas últimas palabras se refieren a
los emperadores cristianos, lo que no acepta Heniecio por haberse
insertado algunas de Juliano, prefiriendo entender tal denominación en
el sentido de que se excluyeron las de los tiranos y usurpadores del
imperio, como Majencio y Vetranio.

 Juicio:
Se acusa a los ordenadores del Código Teodosiano de: haber insertado
algunas constituciones favorables al paganismo y al arrianismo; haber
abusado de las facultades que les habían sido otorgadas, hasta el punto
de alterar la inscripción, la fecha y la subscripción de algunas
constituciones, extractar otras al extremo de hacerlas obscuras,
insertarlas repetidas en diversos títulos, incluyendo algunas entre
materias a las que no se refieren y aun cometiendo o dejando
subsistentes verdaderas antinomias. A pesar de todo ello, la obra de
Teodosio II, por haber sido la primera y por el modo cómo fue realizada,
merece un juicio favorable, hasta el punto de que algunos autores, como
Godofredo, la otorgan un mérito mayor que a la de Justiniano.

5.2 El Corpus Iuris Civilis o Código de Justiniano:

Este artículo que espero te sea de gran utilidad hace referencia al


Corpus Iuris Civilis la más importante compilación del derecho romano
realizada en la época justiniana.
EL Corpus Iuris Civilis o Código de Justiniano, es la compilación
legislativa llevada a cabo por el emperador de Bizancio Justiniano I (527-
565). Bajo sus auspicios se realizaron cuatro importantes obras que, a
partir de la edición completa publicada en 1583 por Dionisio Godofredo
en Ginebra, se denominaron Corpus Iuris Civilis. Esta compilación fue un
trabajo majestuoso, un gran paso en el propósito de dar alcance
universal al derecho romano tal como había sido concebido por los
clásicos; sin esta codificación el sistema jurídico romano se habría
perdido para la Europa medieval y por lo tanto, para el mundo moderno.

La finalidad de estas obras significaba el esfuerzo de un gobernante


para dotar a su pueblo de un sistema jurídico tan cercano al modelo
clásico. La obra de Justiniano, es posible gracias a la conservación
clasicista del derecho romano en las escuelas orientales especialmente
las de Beirut y Constantinopla, fue considerada como fuente única del
derecho en esa parte del imperio hasta la victoriosa campaña de los
otomanos.
5.3 Importancia del Corpus Iuris Civilis:

Consagró el sistema de derecho, definiendo la perdurabilidad en la historia y en


el campo jurídico. Esta obra es considerada como una antología jurídica, como
una colección de escritores antiguos en la que se condensa lo mejor de la
jurisprudencia romana.
El primer objetivo fue dar el pueblo un código práctico; y el segundo, conservar
la jurisprudencia clásica.
Importancia de la obra jurídica de Justiniano
Aquellas maravillosas obras podríamos decir que desde el punto de vista
jurídico de la mayoría de los juristas más destacados de toda la época romana;
y desde el punto de vista de la legislación Justiniana, las Novelas vienen a ser
más importantes por ser la producción jurídica de Justiniano; y las Institutas,
desde el punto de vista de la enseñanza. Toda esta obra se perdió desde la
caída del imperio Romano. La obra jurídica de Justiniano tiene tres aspectos de
importancia:

 Desde el punto de vista histórico:

Esta obra se preservó a través del tiempo y de la barbarie, toda la


tradición romana, por cuanto una vez que se produce la expulsión de los
bárbaros que mantenían el Imperio de Occidente, la obra jurídica de
Justiniano vuelve a entrar el periodo de vigencia. Sus obras se aprecian
a través del tiempo al ser estudiadas por todos, ya que sobresale su
inteligencia y la voluntad perseverante de sus obras que al pasar del
tiempo son estimadas.

 Desde el punto de vista de su codificación:

Comprende todos los aspectos del derecho positivo romano que se había
desarrollado desde la época clásica en razón que no sólo se codifican las
clásicas constituciones imperiales promulgadas desde el reinado de Adriano,
sino que también se codifica la jurisprudencia, es decir, todas las obras escritas
y publicadas por los jurisconsultos clásicos que habían obtenido el ius publicae
respondendi, es decir, la facultad de responder consultas jurídicas con fuerza
de leyes. Por haber tenido la intención, aparentemente, de transmitir a los
siglos futuros lo esencial del derecho romano y a su vez el ingenio de aplicarlo
a la vida y a las costumbres de su tiempo.

 Desde el punto de vista legislativo:

En virtud que Justiniano le da fuerza legal a todas las partes de las cuales
dividió el corpus iuris civilis haciéndolas normas de carácter obligatorio para
todos los ciudadanos romanos. Es justo reconocerlo como el autor de
excelentes reformas, ya que nunca sale de un tema sin dar la solución
definitiva. Sus leyes son inelegantes, y enemigo de las sutilezas.

5.5 El Código:

Colección de disposiciones dictadas por los emperadores. Entró en vigor el 29


de diciembre de 534 y se divide en 12 libros que contienen las leyes de los
emperadores anteriores a Justiniano (que ya habían sido compiladas bajo su
mandato en el 529), así como las leyes que él mismo promulgó hasta la
publicación de este volumen. Justiniano dictó el 13 de febrero del año 528 una
constitución denominada “Haec quae necesrio ”, por ser estas las palabras
iniciales de su texto, en la cual designó una comisión a la que encomendó la
tarea de proceder a la recopilación de las leyes, o sean las constituciones
imperiales vigentes en la época, que habrían de tomar de los códigos
Gregorianos, Hermogeniano y Teodosiano, agregándole las constituciones
posteriores del mismo Teodosio II y las llamadas novelas post-teodosianas.

Existió una comisión que recibió el encargo de reunir las constituciones


imperiales; el emperador dio su autorización para proceder a una recopilación
de las que tuvieran en vigencia en ese momento, pudiendo modificar su
redacción y hasta su contenido, a fin de adaptarlas a las necesidades actuales,
ya que la obra perseguía una finalidad: facilitar la aplicación del derecho,
transcurrido unos meses la comisión presentó su proyecto al emperador. Quién
el 7 de abril del año 526 publicó una constitución que fijaba el día 16 de abril de
ese mismo año la entrada en vigencia del “Novus Iustiniano Codex ” , o sea el
“Nuevo Código”, que fue nuevo con relación a los códigos que se habían
tenido en cuenta, pero que dejó de serlo , cuando posteriormente el mismo
Justiniano ordenó en el año 534 la redacción de una nueva recopilación, que
fue aprobada por el emperador con el título de “Codees repetitae praelectionis ”
y que es, el “Nuevo Código Justinianeo”.

El texto del primitivo código Justiniano (529), al que se le denomina “Codex


Vetus”, no ha llegado hasta nosotros y sólo se conserva en un manuscrito
conocido por “Papiro de Oxyrrinco”, publicado en 1922 un fragmento de su
índice en que figuran los “inscripciones” de las constituciones incluidas en los
títulos II, que no fue incluida en el nuevo del año 534, circunstancia ésta que
demuestra que en el momento en que Justiniano ordenó la redacción del
primer codees no había concebido todavía la idea de hacer compilar un cuerpo
de doctrina jurídica como el Digesto, ya que, de lo contrario, no se explicaría
aquella inclusión.

5.6 El Digesto:

Nombre tomado en tributo al anterior Digesto compuesto por Juliano. El


Digesto, es una de las cuatro colecciones en las que se contiene el Derecho
Romano justinianeo, es una compilación de la jurisprudencia contenida en las
obras de los principales jurisconsultos romanos, con predominio de textos
procedentes de Paulo y Ulpiano. Consta de 50 libros divididos en títulos que se
inician con una rúbrica. Cada fragmento que se inserta en los mismos viene
identificado por el nombre del autor y la obra de donde se tomó. Su redacción
se ordenó el 15 de diciembre del 530 y el 16 de diciembre del 533 se publicó
bajo el gobierno del emperador del Imperio romano de Oriente Justiniano I
(482-565).
Dividido en 50 libros, es la parte más voluminosa del Corpus y está formada
por una reunión de fragmentos procedentes de las obras de los grandes
juristas, armonizando una edición oficial de los más selectos de la
jurisprudencia romana. El 15 de diciembre de 530 Justiniano encargó a
Triboniano que seleccionara unos colaboradores que juzgara con la capacidad
necesaria para acometer la abrumadora tarea de compilar con carácter oficial
los precedentes jurisprudenciales que integraban el ius, pero que no estaban
recogidos en leges. Para darle un carácter unitario se procedió también a
ordenar y eliminar las repeticiones, y resolver los aspectos contradictorios de la
ley existente e incluso variar el tenor literal de todos los documentos, si hacía
falta para lograrlo.
El Derecho de juristas recogido en el Digesto es el fruto de la aplicación
profesional, y por su propia naturaleza es fragmentaria, por lo que resulta
indudable el enorme esfuerzo que conllevó esta empresa, que además se
caracterizó por la tremenda riqueza por su contenido, que todavía resulta
actual. Los 50 libros de que consta se encuentran divididos en títulos, dentro de
los cuales se incluyen los fragmentos, cada uno con la inscriptio que indica el
nombre del jurisconsulto, el número del libro y el título de la obra originaria de
la que proceden, no contándose con una sistemática práctica en la ordenación
interna de cada título. El Derecho de juristas recogido en el Digesto es el fruto
de la aplicación profesional, y por su propia naturaleza es fragmentaria, por lo
que resulta indudable el enorme esfuerzo que conllevó esta empresa, que
además se caracterizó por la tremenda riqueza por su contenido, que todavía
resulta actual. Los 50 libros de que consta se encuentran divididos en títulos,
dentro de los cuales se incluyen los fragmentos, cada uno con la inscripto que
indica el nombre del jurisconsulto, el número del libro y el título de la obra
originaria de la que proceden, no contándose con una sistemática práctica en la
ordenación interna de cada título.

Cabe señalar que el digesto esta dividido por Justiniano para servir a fines
didácticos en 7 partes, siguiendo el esquema de los comentarios del edicto.
Estas partes son:

-Del libro 1 al 4: Principios generales sobre el derecho y la jurisdicción.


-Del libro 5 al 11: Doctrina general sobre las acciones de protección judicial de
la propiedad y de los demás derechos reales.
-Del libro 12 al 19: De rebus, obligaciones y contratos.
-Del libro 20 al 27: Umbilicus, obligaciones y familia.
-Del libro 28 al 36: De testamentis et codicilis, herencia, legados y fideicomisos.
-Del libro 37 al 44: Herencia pretoriana y materias referentes a derechos reales,
posesión y obligaciones.
-Del libro 45 al 50: Stipulatio, derecho penal, apellation

5.7 Las Instituciones:

Etimológicamente significa instituciones. Contienen una síntesis de preceptos y


doctrina en cuatro libros de reducida extensión que abordan las siguientes
materias: el primero, de las personas; el segundo, de la división de las cosas,
de la propiedad, de los demás derechos reales y del testamento; el tercero, de
la sucesión intestada y de las obligaciones que proceden del contrato; y el
cuarto, de las obligaciones ex delicto y de las acciones, con un apéndice de
publicis iudiciis. La obra es fruto del encargo que Justiniano hizo a los juristas
Triboniano, Teófilo y Doroteo: realizar una obra de lenguaje accesible que
pudiera sustituir a las Instituciones de Gayo en las escuelas. Así fue
promulgada el 21 de noviembre de 533 dedicada a la juventud estudiosa y más
tarde, el 30 de diciembre del mismo año, adquirió fuerza de ley.

5.8 Las Novelas:

Nombre cuyo origen es el de Novellae constituciones post Codicem. Contienen


las constituciones promulgadas por Justiniano después de publicar la
compilación integrada por las tres secciones ya descritas. A diferencia de las
partes anteriores, las Novelas no están recopiladas como unidad formal que
responda al designio de un soberano, sino que se conocen a través de
colecciones particulares.
El auténtico esplendor del trabajo de Justiniano se produjo unos seis siglos
más tarde de la publicación de estas obras, cuando la cultura europea adoptó
su legado como una referencia cargada de autoridad y muy útil para la
formación de los nuevos juristas en un Derecho común. El gran mérito de la
obra de Justiniano fue condensar el saber jurídico de Roma y actuar como el
eslabón de continuidad para que ese pensamiento pasara a la conciencia
jurídica europea suponiendo, sin duda, el segundo gran momento de expansión
del Derecho romano.

Las “Novellae Leges” se clasificaron en:

-Epidome Iuliani: Es una colección de 124 novelas que se encuentran en orden


cronológico y escritas en latín, estas se le atribuyen a un profesor de
Constantinopla, llamado Juliano. Se cree que fue compuesta en tiempos de
Justiniano, aproximadamente en el año 555. Estas se transmitió en
manuscritos en el siglo VII.

-Las Auténticas (Authenticum): Esta es una colección de 134 novelas, que


fueron publicadas entre los años 535 y 556, estas están ordenadas
cronológicamente hasta el No. 124. Su traducción al latín no se realizó de
manera fiel, y su nombre proviene por haberse otorgado autenticidad por los
juristas de Bolonia, tras tenerlas por falsas, se hicieron aproximadamente en el
siglo XI.
-Colección Anónima: Es una colección de 168 novelas que originalmente se
redactaron en griego y fueron llevadas a cabo bajo Tiberio II. En su mayoría
pertenecen a Justiniano, otras a Justiniano II y Tiberio II.

6. EL DESTINO Y RECEPCIÓN DEL DERECHO JUSTINIANO POR LA U. DE


BOLONIA

EL DESTINO Y RECEPCIÓN DEL DERECHO JUSTINIANO POR LA U. DE BOLONIA:

Al ser el derecho romano muy vasto y complejo, fue necesario aclarar su sentido para su
comprensión y aplicación.

RECEPCIÓN DEL DERECHO JUSTINIANO: llamada también la segunda vida del derecho romano,
da inicio a fines del S. XI en Bolonia. La Universidad de Bolonia reconstruyó el Corpus Iuris
Civilis lo más fidedigno posible para poder explicar y aclarar su contenido.

Hay 2 tipos de recepción del derecho Justiniano:

Recepción teórica: Consistía en el estudio del derecho romano para su posterior enseñanza en
las universidades. Su sede fue la cátedra universitaria.

Recepción práctica: Consistía en la aplicación y vigencia del derecho romano en la sociedad


europea. Su sede eran los foros o tribunales.

La universidad de Bolonia nace como una escuela de derecho, siendo la antecesora del
nuestras escuelas de derecho. Fundada el año 1088 por el monje Irnerio, del cual poco se sabe,
esta universidad se volvió una de las más importantes del medioevo, donde concurrían
alumnos de toda Europa. Estos alumnos se dividían en 2 grupos: los citramontanos, que eran
de nacionalidad italiana; y los ultramontanos, que eran extranjeros provenientes de otros
reinos.

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