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Impacto de la Revolución Industrial en Latinoamérica

El documento analiza cómo la Revolución Industrial influyó la transformación económica, social, productiva y tecnológica en América Latina durante el siglo XIX. Explica que la Revolución Industrial llevó a cambios en la estructura social y económica en varios países de la región, aunque de diferentes maneras. También discute cómo algunos países como Argentina, Brasil y Chile pudieron aprovechar mejor las oportunidades del comercio internacional, mientras que otros se quedaron más atrás sin desarrollar una base industrial só
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Impacto de la Revolución Industrial en Latinoamérica

El documento analiza cómo la Revolución Industrial influyó la transformación económica, social, productiva y tecnológica en América Latina durante el siglo XIX. Explica que la Revolución Industrial llevó a cambios en la estructura social y económica en varios países de la región, aunque de diferentes maneras. También discute cómo algunos países como Argentina, Brasil y Chile pudieron aprovechar mejor las oportunidades del comercio internacional, mientras que otros se quedaron más atrás sin desarrollar una base industrial só
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Leidi Tatiana Triana Melo

Marisol Forero Ayala


Sebastian Fajardo Rojas
Sogetsu Sawaki Silva
Valentina Muñoz Nieto

La Revolución Industrial ni debe ser entendida como un cambio repentino y radical,


sino más bien como un proceso no exento de tensiones, que se fue consolidando
con el transcurso de los años y tuvo en Inglaterra su referencia principal. Durante los
siglos XVII y XIX el mundo estuvo expuesto a grandes cambios políticos, sociales y
económicos los cuales determinaron el curso que tomaría cada región; nuestra duda
nace debido al mejoramiento de la producción, la idea de evolución y el estilo de
vida, lo que ocasionó un cambio de pensamiento de aquellos países “emergentes”
hacia un nivel de productividad eficaz. Por lo tanto, se indaga si en esencia si
América Latina realmente sufrió algún impacto con el nuevo sistema económico que
se fue implementando.

¿De qué manera el desarrollo productivo generado por la Revolución


Industrial influenció la transformación económica, social, productiva y
tecnológica en Latinoamérica durante el siglo XIX?

Se considera que cualquier análisis sobre la Revolución Industrial y sus


implicaciones deben tener en cuenta dos aspectos importantes: 1) Que se entiende
por Revolución Industrial. 2) Por qué se produjo inicialmente en Inglaterra. Respecto
a lo primero es necesario concretar su cronología; en este sentido la mayoría de los
autores la sitúan en Inglaterra durante la segunda mitad del siglo XVII y principios
del XIX con la utilización de máquinas. Durante estos periodos se dio un conjunto de
transformaciones económicas, sociales, productivas y tecnológicas en la historia de
la humanidad. La Revolución Industrial causó grandes impactos en países europeos
y, finalmente en el resto del mundo. Dicho hecho, transformó a algunas naciones en
productoras y exportadoras de bienes de consumo, elaborados industrialmente; sin
embargo, también transformó a otras naciones en consumidoras de estos productos
y suministradoras de materias primas. Esto alteró un acelerado proceso de
urbanización que alteró las estructuras económicas y sociales, así como el
pensamiento de los hombres. El proceso de industrialización no fue el mismo en
todos los lugares ni adquirieron las mismas características, existen zonas poco
industriales, normalmente son las más pobres del planeta dicho por Silva J (1995).
La mayor parte de los habitantes de Europa en la Revolución Industrial ganaba su
alimento mediante lo trabajado en la tierra y vivía en pequeñas aldeas hechas por
ellos mismos. La industria se encontraba en manos de artesanos independientes
que producían poco, ya que los talleres que tenían eran pequeños porque era parte
de las propiedades que tenían. Las dos clases sociales que había eran los
terratenientes (dirigentes del gobierno) y campesinos que trabajaban para el señor.
El sistema principal de obtención de ganancias era la tierra. La Revolución Industrial
hizo que las actividades de las naciones más progresistas se desplazaran de la
agricultura a la industria. Hizo que los trabajadores le dieran un paso a las
máquinas, los talleres de personas con pocos recursos a las fábricas (Silva J 1995)

Esta consecuencia hizo que los productos de mayor escala estuvieran importancia
en los países industriales y con ello, se podía traer alimento y materias primas
necesarias para su desenvolvimiento. El progreso generado por la Revolución
Industrial creó nuevas clases y rompió el equilibrio de algunas brechas; como lo era
la ponderación de terratenientes y campesinos. En efecto, la Revolución Industrial
no fue ni catastrófica ni repentina; fue una gran evolución que hubo por más de
ciento cincuenta años. La Revolución Industrial consistió básicamente en sustituir
cada vez más las herramientas por las máquinas, la fuerza de los hombres
campesinos por una mayor producción, etc. Uno de los cambios que trajo la
Revolución Industrial fue el cambiar el carácter del trabajo, quería sustituir al hombre
por una máquina, ya que había una mayor producción y era más eficaz que el
mismo hombre trabajador. Hubo varios inconvenientes con la construcción de
máquinas, algunas no eran lo que se espera; por eso, el problema de las máquinas
fue resuelto con la máquina de vapor, dicho invento puede ser considerado como el
suceso central de la Revolución Industrial. Inglaterra se transformó en un país
agricultor a un país industrial con un comercio exterior en artículos manufacturados
amplios. Además, Inglaterra tuvo unas ventajas sobre algunos países Europeos,
que fue asumir el papel de precursora industrial, poseía el capital necesario para
poder hacer sus experimentos industriales; su comercio exterior capacito a los
mercaderes para el ahorro; la eficacia sistemática bancaria; había desaparecido el
abuso del feudalismo, etc. (Sanoja J 19995). Sin embargo,el desarrollo productivo
generado por la Revolución Industrial influenció en la transformación económica,
social, productiva y tecnológica en Latinoamérica; más adelante se verá el contexto
de América Latina con la Revolución Industrial.

El sistema de status de América Latina, desde la conquista Europea estuvo


estrechamente ligado a la posesión de tierras. Se les asignaban grandes
extensiones de tierra a los conquistadores. Esta clase alta de terratenientes formaba
una aristocracia, en la que la posesión de la tierra no era solo una forma de riqueza
sino también un signo de status social. La sociedad estaba netamente dividida entre
dos grupos: los europeos y los nativos. Eran distinguidos más allá de su color
también por su riqueza, educación, poder político y su cultura. Así mismo, tal y como
dice Bert Hoselitz (1962) el intercambio comercial era una necesidad clara y
evidente, ya que proveía a las clases altas de artículos de lujo europeos y al mismo
tiempo vendían productos agrícolas de sus plantaciones. Por lo tanto, en el curso de
los primeros tres cuartos del siglo XIX la región Latinoamericana es llamada a una
participación más activa en el mercado mundial, como productora de materias
primas. La industrialización se encargaba especialmente de la explotación de
minerales, la mayor parte de estas actividades estaban financiadas y controladas
por inversores extranjeros.

De la misma manera aquellos países que presentan una infraestructura económica,


un desarrollo en su fase colonial y que se muestran capaces de cumplir las
exigencias de la demanda internacional mantienen un plus a lo largo del tiempo.
Chile, Brasil y un poco más tarde Argentina incrementaron el intercambio con las
metrópolis europeas, con base en la exportación de alimentos y materias primas
como cereales, cobre, azúcar, café, carnes, cueros y lanas. Al mismo tiempo dan
un primer paso a la construcción de un sistema de transportes, mediante obras
portuarias y los primero ferrocarriles. Latinoamérica experimenta una fuerte
dependencia frente a grandes países industrializados desenvolviendo una
modalidad particular de integración. De ahí surge la concepción de un mundo
dividido en un centro y una periferia, esta última al no contar con un sistema
industrial integrado estaba rezagada y desarticulada desde el punto de vista
tecnológico, según los autores Andres Wainer y Paula Belloni (2015). Por el
contrario, los países que contaban con una estructura industrial mucho más
diversificada conformaban el centro del sistema capitalista.

De esta manera, para los estructuralistas Latinoamericanos las diferencias se


explicaban porque el progreso técnico se generaba en los centros, donde la
innovación y difusión de tecnología avanzaba a la par de la aparición de nuevos
sectores económicos y de la construcción de nuevas capacidades. Surgía en
consecuencia una estructura productiva diversificada y homogénea, cada vez más
intensiva en conocimientos y con capacidad de absorber la mayor parte del empleo
en sectores de alta productividad relativa (Pinto, 1970, 1976). Sin embargo, en la
mayoría de los países Latinoamericanos había comenzado a darse un cambio en la
estructura social, el cual era el incremento de la clase media. Esta clase al pasar de
los años se fue volviendo más importante en los asuntos políticos de estas regiones,
moldeando la concepción del desarrollo económico.

Los que conformaban normalmente esta clase eran intelectuales quienes


impulsaron la idea productiva basada en el sistema de Europa y Estados Unidos.
Esto molestó un poco a la Burguesía Europea ya que esta clase insurgente veía la
necesidad de desarrollar su propio sector de bienes de capital, desde entonces se
vio reflejado el fracaso de América latina con el intento de suplir las tecnologías y la
producción implementadas por países más desarrollados así como lo expresó Ruth
Young (1970). Se da a entender que la implementación de una idea de desarrollo
industrial impactó de forma diferente en los países Latinoamericanos. Así como
unos tuvieron a lo largo del tiempo un crecimiento notorio, muchos otros se vieron
estancados o no lograban crecer de la misma forma como lo hicieron los pioneros
de esta industrialización. A continuación, se hará una comparación entre Argentina,
Perú y Colombia para analizar las transformaciones que sufrieron a causa de la
llegada de la industrialización en el ámbito social, económico y tecnológico.

Argentina
Principalmente en América Latina, se dio un período incipiente de industrialización
en donde los países subdesarrollados no alcanzaban a generar ni el más mínimo
índice de productos primarios por medio de las industrias.

El comienzo de la Revolución Industrial en Argentina se remonta a la expansión


económica de la generación del 80, que a partir de ello entra más temprano que
cualquier otro país de América Latina Colombia y Perú. En esta época el modelo
agroexportador se venía estableciendo por las ventas de granos, carnes, textiles e
importaciones de productos, lo que significó que pocas industrias lograran
abastecerse y que los puestos siguieran creciendo. Algunas fábricas se fueron
creando para la comercialización de productos en el mercado interno y externo,
generalmente por alimentos. Capítulo II “modelo de industrialización por sustitución
de importaciones” (Octubre 19-2013). Geografía Histórica [Video].

Gráfica 1. Producción primaria y Manufacturera (1930-1974)

Fuente: Datos CEPAL, Llach y Sánchez (1984), Instituto Nacional de Estadísticas y


Censos.

En 1930 la economía mundial colapsó por la crisis del sistema capitalista, que alteró
en gran medida la división internacional del trabajo entre el Centro, es decir, los que
marcaban el rumbo de la economía mundial como Inglaterra, EEUU, Francia y
Alemania y la periferia la conforman los países con estructura productivas menos
desarrolladas, esto hizo que las grandes potencias suspendieran o abandonaran los
acuerdos y preceptos del libre mercado, las importaciones de productos primarios
de la agricultura y ganadería, la fabricación de textiles y la refinería del petróleo que
son provenientes de la periferia, en consecuencia, según el autor Andrés Asiain
(Historiador, 2013) las exportaciones Argentinas cayeron y provocaron una falta de
divisas para afrontar la situación económica de los productos industriales. Frente a
esta situación la Sociedad Rural Argentina y la Unión Industrial Argentina
consideraron conveniente desarrollar la actividad industrial para la sustitución de
algunas importaciones.

Los grandes capitalistas agrarios lograron dar un impacto, impulsando el crecimiento


industrial que además de controlar los circuitos de comercialización y finanzas en
esos años tuvieron una fuerte presencia en la industria de los estadounidenses,
alemanes, Franceses y en menor medida de los Ingleses, por otro lado la sustitución
de importaciones de 1930-1975 comenzó con la industria textil, la producción de
artefactos eléctricos, la metalurgia, y la elaboración de alimentos.

Esté modelo agroexportador, según el autor Claudio Bellini (Historiador, 2013) se


originó con la integración de la división internacional del trabajo que gracias a este
suceso se dinamizó el sector agropecuario e hizo de los superávit lograron
destinarse al comercio exterior lo que causó que las importaciones manufactureras
en bienes de capital pudieran ampliarse y obtener mayores capacidades productivas
en el sector agropecuario y poder distribuirlos en distintos países y también en los
bienes del consumo final. Como resultado de esto, no solo el sector industrial obtuvo
un papel marginal, sino que padeció de una quiebra, lo que afectó a muchas
empresas e hicieron que no fueran competitivas por su falta de tecnología y bajos
recuros de herramientas mecánicas.

Colombia

En Colombia la Revolución Industrial llegó más de un siglo tarde, en la segunda


mitad del siglo XIX, debido a las diferentes guerras internas la nación tuvo un atraso
en su industrialización no sólo en comparación con Estados Unidos e Inglaterra, si
no con otros países de América Latina. Los diferentes cambios en las políticas
financieras y económicas, junto con su poca capacidad de pago para las
importaciones de maquinaria utilizadas en los procesos de industrialización,
estancaron la Revolución Industrial en el territorio; sin embargo, como nos señala
(Banrepcultural, 2007) hacia 1830 en Colombia existían unas pocas fábricas con
sistemas primitivos de producción con máquinas hidráulicas que después fueron
reemplazadas por máquinas de vapor; al pasar los años en 1900 ya existían más
fábricas nacionales en Antioquia, Bogotá, Boyacá , Valle y Santander; estas eran
industrias de consumo no duradero.

El mejoramiento de la infraestructura con la llegada del transporte férreo y fluvial


trajo efectos positivos en el sector industrial, junto con las nuevas capitales
industriales que se originaron por la producción y comercialización del café, sin
embargo, hacia los años 20 esa aceleración del sector industrial se vio truncada
por la depresión de 1929 (kalmanovitz,2010). Esta crisis trajo consigo una
desaceleración en el proceso, recesión de los siguientes años se dio debido a la
inactividad del gobierno nacional dejando a las fuerzas del mercado actuar; en 1931
se da un cambio trascendental con la llegada de Olaya, quien extiende créditos por
parte del gobierno para la inversión industrial, adicionando fuertes medidas
arancelarias se formó un estado proteccionista que favoreció a las empresas de
cerveza, alimentos, tejidos de lana y cemento según Montenegro (1984). Después
de esto Colombia presenta una recuperación industrial y llega a obtener la tasa más
alta de Industrialización en América latina y también la más alta de su historia con
un 8.5% anual, según cálculos de Echavarría (1999).
Gráfica 2. PIB y Manufactura después de 1931, ( Banco de la República, 1997)

Aunque este crecimiento siguió siendo liberado en gran parte por los textiles, el
tabaco y bebidas, se generó una nueva industria donde se destacan: minerales no
metálicos, el petróleo y sus derivados. Se podría decir que el cambio más
importante de este periodo en la economía colombiana fue en crecimiento industrial
sostenido y rápido se pasó de tener un crecimiento de 8.9% en 1928, a un 16.5% en
1945, como mencionan Ocampo y Tovar (2003).

Gráfica 2. PIB Industrial Colombiano 1929-1945 ( Ocampo y Tovar, 2003)

Sin duda, el pilar del crecimiento industrial fueron las tasas de inversión en
maquinaria y equipo por parte del estado, así mismo se evidencio la inversión
extranjera la cual estaba direccionada al sector energético y minero. Hacia los años
60 Colombia vivió su mejor época con un PIB Nacional de 25%, su estructura
económica se enfoca en la producción de bienes intermedios.

A finales de los 60 se presenta la apertura económica acompañada de la


globalización que tuvo como consecuencia negativa una desindustrialización a
mediados de 1974, esto se registró por la bajas tasas de crecimiento; la retirada del
estado produjo una caída en la inversión pública, las bajas tasas arancelarias
perjudicaron a la industria nacional afectando a los bienes de capital y a los
intermedios; sin embargo, según Echavarría (1999) la apertura corrigió una de las
debilidades de la industria Colombiana, ya que debido a la competencia
internacional las industrias aumentaron su producción. Durante la última parte del
siglo XX el sector industrial quedó rezagado y fue poco a poco olvidado por el
gobierno, la desindustrialización con la expansión de la minería y producción de
petróleo; este cambio estructural se dio en muchos países introducido por la
globalización.

La Revolución Industrial, aunque llegó tarde a Colombia logra mejoramientos en la


infraestructura; al llegar la energía eléctrica se multiplica la productividad, se tiene
mejor acceso a medicamentos, existe una implementación de acueductos y técnicas
sanitarias, se conoce la imprenta y las comunicaciones junto con cambios en la
organización del trabajo, apoyados en la maquinaria y la energía; tienen como
resultado el fuerte crecimiento que presenta el territorio en el siglo XX.

PERÚ
Se puede evidenciar que los principales fenómenos económicos que incidieron en la
Revolución Industrial se dieron durante el siglo XIX, y así como los demás países
latinoamericanos Perú también constituye una parte importante y que a pesar de
sus enmarcadas dificultades durante el camino ha logrado obtener buenos resultado
y bien así siguiendo el pensamiento de McNall Burns, Chiavenato precisa que la
revolución industrial en sus 2 épocas en Perú, presentan las siguientes etapas:

La Primera Revolución industrial se divide en 4 fases:

“La primera, la mecanización de la industria y agricultura a fines del siglo XVIII con
la aparición de la máquina de hilar, del telar hidráulico, del telar mecánico y de la
máquina trilladora de algodón. Estas manifestaciones sustituyeron el trabajo del
hombre, del animal e incluso de la rueda hidráulica; la segunda, la aplicación de la
fuerza motriz a la industria con la aplicación de la máquina a vapor se iniciaron las
grandes transformaciones en los talleres que se convirtieron en fábricas, en los
transportes, en las comunicaciones y en la agricultura; en tercer lugar, el desarrollo
del sistema fabril, el artesano y su pequeño taller patronal desaparecieron para dar
lugar a las fábricas y a su industria basadas en la división del trabajo surgiendo
nuevas actividades industriales, la migración de masa humanas de las áreas
agrícolas hacia las proximidades de las fábricas provoca el crecimiento de las
poblaciones urbanas; la cuarta, un espectacular desarrollo en el transporte y las
comunicaciones; la navegación a vapor aparece en 1807 con Robert Fulton en
Estados Unidos.”(Chiavenato, 2005)
La Segunda Revolución Industrial

“A partir de 1860 se ingresó a esta nueva fase provocada por 3 acontecimientos


importantes como lo fue el desarrollo de nuevos procesos de fabricación del acero
en 1856; el perfeccionamiento del dínamo en 1873 y la invención del motor de
combustión interno en 1873” (Chiavenato, 2005).

En un país como Perú aun en medio de la ruina material en el que se encontraba


tras la guerra de la independencia, las primeras señales de reactivación de la
actividad productiva y, por tanto, de una naciente industrialización del país se
produciría a partir de la década del cuarenta del siglo XIX. Tradicionalmente él
también ha sido considerado un país minero y por tanto, las actividades extractivas
de mineral es y su exportación, a las que se añadió el azúcar, algodón, textiles y
otros, fue una de las características de la economía de los albores de la
Independencia, en el cual se unió a ello un desarrollo industrial para atender el
mercado interno.

Es preciso resaltar que Perú es un país multicultural, con diversos pueblos de raíces
étnicas distintas. Cada región tiene sus propias tradiciones y experiencias
acumuladas de desarrollo y especialización productiva, y se observan marcadas
diferencias en su desempeño económico y en los niveles de bienestar de sus
ciudadanos. Las regiones más deprimidas en términos de ingreso per cápita están
ubicadas en la zona de sierra y comprenden los departamentos de Apurímac,
Ayacucho, Huancavelica, Huánuco, Cajamarca, Puno y Amazonas. En contraste, las
regiones ubicadas en la costa generalmente registran mayor dinamismo; a
diferencia de otros países de América Latina, la industria urbana peruana nunca
tuvo una implantación masiva y de gran proyección. “Las causas: el carácter
dependiente del proceso de industrialización del país y su debilidad para
constituirse en un factor de desarrollo estructural. Fue básicamente una industria
ligera y mediana de bienes de consumo. No produjo bienes de capital ni otras
industrias” (Urquizo, 2008).

Como escribió el economista suizo Simode de Sismodi en el siglo XIX “La


producción aumenta, mientras el bienestar disminuye” (Palacios, 2004) , esto quiere
decir que al mismo tiempo que la producción de bienes se incrementan como
consecuencia del desarrollo industrial, las desigualdad entre los hombres no
disminuye está aumentaba paulatinamente con el paso del tiempo a pesar de que
algunos países más avanzados en igualdad civil y libertad económica quisieran
ayudar a contrarrestar de cierta forma las condiciones de vida de su población no se
veían cambios significativo.

En el Perú se puede evidenciar que los niveles de consumo de los pobres son muy
reducidos, empezando por los alimentos, y por ello resulta prioritaria la generación
sostenible de fuentes de empleo e ingresos. Sin embargo, las políticas públicas no
deben implementarse con el objetivo de estimular un aumento generalizado del
consumo en todos los grupos sociales, sino más bien a elevar la calidad de vida,
especialmente, de las personas más pobres (Tavaria, 2010). En este orden de ideas
es oportuno destacar algunos signos de cambio cultural, sobre todo en sociedades
que han logrado alcanzar un elevado nivel de consumo y bienestar material, cuyos
ciudadanos descubren que pueden vivir muy bien sin pasar el tiempo comprando
cosas que, en realidad, no necesitan.

Según (Tavaria, 2010) los «sub-proyectos» de ciencia, tecnología e innovación


agraria, en cooperación con organizaciones de productores, empresas, organismos
no gubernamentales, instituciones públicas, universidades y centros internacionales
de investigación y promoción, con un presupuesto total del orden de los 111
millones de soles. El mayor número de proyectos estuvo concentrado en la
producción de granos tropicales (café y cacao), ganadería de leche, frutales,
camélidos, productos cárnicos (vacunos, ovinos, etcétera), acuícolas (truchas,
tilapias, camarones, etcétera) y tropicales. Se priorizaron seis programas, en
recursos genéticos, biotecnología agroindustrial, protección vegetal y animal,
postproducción, procesamiento y transformación, recursos renovables y agricultura
de conservación. Las evaluaciones realizadas arrojan resultados positivos, con
tasas de retorno elevados en casi todos los proyectos. La adopción y difusión de
nuevas tecnologías se traduce en incrementos en los costos de producción, pero
también en tasas más elevadas de aumento en la productividad que permiten cubrir
los mayores costos, generando así beneficios positivos y crecientes en los
productores. También a causa de los cambios tecnológicos efectuados se puede en
muchos casos observar aumentos significativos en los precios al productor, así
como en los rendimientos, la calidad y las cantidades producidas, lo cual tiene un
impacto positivo en el empleo.

En comparación con los logros económicos del último decenio, el desempeño de los
indicadores en ciencia, tecnología e innovación en el Perú es deficiente. Por ejemplo, se
invierte en investigación y desarrollo solo alrededor del 0,10-0,14% del PBI (ni siquiera se
tienen cifras confiables), lo que ubica al país en uno de los últimos lugares en América
Latina, muy por debajo del promedio regional de 0,6%. [CITATION EFR \l 3082 ]
Conclusiones

La revolución Industrial se presenta en Inglaterra, país precursor en cambios en el


sistema de producción. La escasez de recursos primarios “no agrícolas”, implicó la
importación y aprovechamiento de riquezas naturales de otros países y colonias,
para el tratamiento industrial de tales recursos en territorio inglés. Mientras en
América del norte y Europa Occidental, Vivían un cambio absoluto donde dejaban
atrás los lazos con su pasado, para empezar a dar vida a una nueva era a causa de
la primera Revolución Industrial hacia el siglo XVIII. Este cambio no sería conocido
en América Latina hasta mucho después de un siglo, con la llamada ‘Reforma
Liberal’ que a mediados del siglo XIX logró un cambio en la situación económica y
política de: Argentina, Uruguay, México, Colombia, Brasil entre otros. América Latina
se especializó en la exportación de productos agrícolas y minerales; siendo motor
de crecimiento económico, aquellos resultados benéficos consecuentes de las
exportaciones de tales productos, así como la influencia de condiciones e
implicaciones sociales, políticas y culturales que marcan el grado de desarrollo
social de las naciones latinoamericanas.

Argentina comenzó más temprano que los demás países de américa latina, sufrió un
golpe fuerte por la crisis del 30, esto generó que el centro y la periferia suspendieran
un contacto comercial con los productos primarios e hizo que generará más divisas
para reestructurar de nuevo la economía y poder avanzar en la industrialización
tecnológica, y de artefactos más tecnificados.
Colombia tuvo un proceso de industrialización tardío que atravesó por grandes
complicaciones, cuando el estado se enfocó en el sector industrial logró un
crecimiento en el PIB del 25%, sin embargo, debido a la apertura Comercial la
globalización hizo a un lado la industria y hoy en día el sector industrial tiene un bajo
aporte al PIB nacional.

Perú por otro lado, al lograr su independencia tuvo que atravesar por diferentes
dificultades para lograr una reactivación de la economía en sus diferentes regiones y
pasar de ser un país minero y, por tanto, las actividades extractivas de minerales y
su exportación, a las que se añadió el azúcar, algodón, textiles entre otros.

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