Maraña PDF
Maraña PDF
Panorama de poesía chilena joven
: ----
© Alquimia Ediciones,
Colección: Estados de excepción
2019
La idea de poesía joven es imprecisa. Por donde se la mire nos lleva a preguntas
y confusiones sobre temperamentos, geografías y experiencias. Se presta para ser
utilizada con desenvoltura por quien pretenda arrancarse con los tarros, sea en la
conservación crítica de un status quo, como pataleta contra nuevas generaciones,
o bien como punta de lanza para quien se pretende guía del futuro.
Todas son caras de la misma moneda.
Conscientes de todas las ficciones que envolvía, nos propusimos un festival
donde la “poesía joven” fuese más una interrogación que una certeza. De haber
juventud, no dejará de manifestarse en el aire siempre inédito de la reunión. De
haber trayectorias para esa juventud, cruzadas o no, se dispararán desde unas
cuantas palabras enredadas y dichas con ánimos de explosión. En otras palabras,
quien conserve el deseo de reunirse siempre será joven.
Es la forma que toma su responsabilidad: la de un tejido nunca cierto en la
trayectoria de sus hebras, pero fuerte en su vecindad. Una convivencia que no
teme confundirse y hacer de lo irregular un pulso y el principio de su camino,
en tiempos donde rige la persecución de todo aquello que subvierta la última
palabra, su oficialidad y su realidad sangrienta.
No jugar a la minoría sino al enredo: después de la junta es grato verse incapaz
de discernir dónde termina uno y dónde comienza el otro.
De allí que hacer hincapié en la poesía joven sea una responsabilidad
contingente en la nueva realidad política y cultural. Maraña es un festival que
reúne en Valparaíso a poetas jóvenes, en convivencia y discusión, para dar
alcance a nuevas preguntas y nuevas respuestas respecto a la poesía, su trabajo
ético y estético, desde una proposición colectiva. Para facilitar estos encuentros,
Maraña abre mesas de discusión, conversaciones y lecturas, en sótanos, cerros y
calles de distintos puntos de Valparaíso.
Y aunque fue el foco de la selección interpelar los puntos precisos del panorama
chileno para conseguir como respuesta la reunión más bulliciosa y diversa posible,
la selección tiene contrapesos en pos de un segundo objetivo: el de lograr una lista
con igual cantidad de provincianos y capitalinos; la misma cantidad de mujeres y
de hombres. Nada de esto hubiera sido posible sin las sugerencias de amistades,
lectores de poesía en otros territorios que ampliaron nuestro rango de mirada.
Detrás de cada uno de los apellidos de la lista, sabemos que hay otros poetas. A
ellos también quisimos apelar esperando que nos regalen los últimos días de este
verano participando como afluencia en el festival.
5
Este libro permite amplificar el gesto de conspirar nuevas sensibilidades y
canales de comunicación. Acercarse a su única consumación posible: el lector
contemporáneo a estas poéticas. A quien se encuentra camino al trabajo, a la
escuela, a la vagancia, como a una piedra a la que patear calle arriba, con las
lecturas o discusiones del festival, y puede poner su fuerza ahí, aunque sea por
un rato.
6
. : Las antologías de poesía son entre nosotros una institución. Agrupar
autores y estéticas es un ejercicio que pone en manifiesto el deseo de figurar,
de intervenir la tradición para destruirla o rearmarla. Así ha ocurrido y seguirá
ocurriendo en Chile, paisaje anoréxico que posee un largo prontuario en esta
materia. Difícil resulta olvidar las fundacionales: Selva Lírica (, eds: Julio
Molina Núñez y Juan Agustín Araya), la Antología de poesía chilena nueva (,
eds: Eduardo Anguita y Volodia Teitelboim) o De Parra a nuestros días (, ed:
Erwin Díaz); que intentaron precisamente articular un nuevo canon. También
abundan ejemplos miserables, como: poetas chilenos (, ed: Hugo Zambelli),
donde el antologador y gestor y financista excluyó a las poetas mujeres y, no
contento aún, decidió incluirse entre autores como Nincanor Parra, Jorge Cáceres
o Gonzalo Rojas.
Resulta necesario, entonces, aclarar que este libro pretende alejarse radicalmente
de aquellas empresas de vanidad. Rehúye de los compendios canónicos clericales,
para afiliarse en la recopilación de poéticas que procuran dar cuenta de un
entorno. Maraña no es una antología, sino un panorama de escrituras que se
inscriben como jóvenes. Y aquí lo joven, como plantea la dupla organizadora,
es una interrogante, un signo dudoso que nunca termina de cristalizarse en sus
poéticas: la mayoría sólidas en su búsqueda reflexiva; otras jovencísimas en su
certeza discursiva y tesitura. Si hay que buscarle parentesco a este libro, está en
proyectos como Nueva poesía joven en Chile (, ed: Martín Mirchavegas),
Entre la lluvia y el arcoíris (, ed: Soledad Bianchi) o Antología de la nueva
poesía femenina chilena (, ed: Juan Villegas), que interrogándose por las
particularidades de la escritura joven, recopilaron por primera vez a poetas cuasi
inéditos como Gonzalo Millán, Elvira Hernández, Bárbara Délano, Raúl Zurita
o Roberto Bolaño. También se asemeja a libros como Veinticinco años de poesía
chilena (, eds: Lila y Teresa Calderón, Tomás Harris), muestra que muchos
leímos como un antídoto para anular cualquier noción unificadora y/o totalizante
de la poesía chilena; o a otras publicaciones basadas en encuentros literarios muy
similares a este –plagados de debate y deriva– como: Zonas de emergencia (,
ed: Bernardo Colipán y Jorge Velásquez) o Riesgo País (Alquimia, ed: G.A
–sí, perdonad la patética autocita, pero la semejanza amerita).
Los poemas seleccionados fueron elegidos en base a un conjunto enviado por los
propios autores. Para evitar un montaje guiado en nomenclaturas arbitrarias que
poco nos dicen, como: orden alfabético o año de nacimiento, Maraña se agrupó
7
mediante estéticas comunicantes. La fórmula fue la siguiente: se estableció como
primer autor a Maximiliano Díaz, sencillamente porque fue el primero en enviar
sus textos. A él se le consultó con cuál de los autores poseía mayor filiación estética:
Catherina Campillay, y en base a ese pie forzado, el editorzuelo fue articulando
un recorrido de poéticas comunicantes, que van desde seductoras imágenes
de postmodernidad aterida, reinterpretaciones de lo lírico-lárico-romántico,
escrituras imantadas de apelación social, poemas-proclamas de asamblea, poemas-
proyectivos de biblioteca, parodia extrema, humor, arquitectura de lenguaje,
disolución del pema o refundación del mismo, como podemos leer en el notable
libro homónimo de Leonor Olmos, quien cierra la muestra.
Los poemas, y poetas, reunidos en Maraña, demuestran que toda escritura es
contemporánea a su lengua y que dependerá de la forma en que el texto friccione su
época la supuesta juventud –o vejez– que posea. También son prueba que la poesía
escrita en nuestro horroroso país sigue alucinando por su exploración extrema, su
estética diversa, su continua insistencia por retratar el paisaje social. Por ahora, en
la superficie de la generación que vendrá hay maraña, fricción y enredo. Y espero
que siga así, que nunca se vuelva un rótulo. Que poco a poco se vaya torciendo la
tradición canónica de la poesía chilena, tan encandilada por los poetas mayores,
aburridos y patriarcales; tan dada a hacer antologías rimbombantes y escuelas
excluyentes, tan poco cercana al diálogo, tan acostumbra a decir poesía chilena
para no decir territorio.
8
MARAÑA
PA N O R A M A D E P O E S Í A
CHILENA JOVEN
9
Maximiliano Díaz
11
pero qué podría ofrecerle yo
a la composición de un cuerpo desenterrado.
Galopado por restos de cobre y gravilla;
12
Después de dormir
en algún
lugar de Santiago
una mujer joven duerme / sueña
con plantas iluminadas por la lluvia,
abejas y caracoles.
Despierta temprano
y los encuentra en su patio.
Al mismo tiempo, a
unos kilómetros
un tipo de unos veinte
sueña con ella
despierta tarde
13
Los peces
Amarramos el hilo
a las ramas
y pusimos un alfiler
en la punta.
No pescamos nada.
Terminamos tirando
al agua las latas
que encontramos en la rivera.
Yéndonos
vimos un perro muerto
con una bolsa atada a la cabeza.
14
Cuando Mateo sea más grande
aprovecha de llevarlo
a conocer a los peces.
15
Catherina Campillay
16
ritual contra los incendios forestales
17
esta casa es demasiado parecida
a la siguiente
18
Victoria Ramírez
Mudanza
19
Cardinales
20
Magnolios
me pregunto a dónde va
la otra mitad de los quemados
si acaso comentan el origen del fuego
o esas mujeres que fueron bellas
se tocan la cara y piensan en sus maridos
y si se sientan en torno a una hoguera
abrazadas como una tribu volcánica
les sienta bien el alivio de la sobrevivencia
21
tener altares como ofrendas colgando de las paredes
oír con tristeza los anuncios de la radio
los pequeños incendios propagándose
besarme con chicos que echan de menos a otros chicos
todo eso un alivio tierno
porque así son todos los alivios
22
Catalina Ríos
acumularán polvo
aunque los limpies
todos los días
la cantidad dependerá
de la constancia el entusiasmo
con el que pases el paño
o el plumero
el acceso
a las esquinas lugares altos
que tú sola
no alcanzas
la cama
que tendiste en la mañana
volverá a desarmarse
cuando te acuestes
aunque no puedas
dormir más de cuatro horas
por día.
23
una cocina de juguete
la comida de plástico
se guardaba en la estantería
los utensilios de plástico
se colgaban en ganchos
los platos de plástico
se apilaban en un cajón
tachas el verso
y vas a limpiar el baño
24
le cantan mientras lavas
la loza acumulada
lo quitas de la bolsa
preparas la tabla de cortar
separar sus partes y meterlas
al congelador
25
Jonnathan Opazo Hernández
Un mantra
es un ronroneo
vibración de cuerdas
de un sitar en la
concha del oído
un mantra: apretar
la misma tecla hasta
que suene –escribe,
escribe, que algo queda–
el mundo se hace mundo
por efecto de repetición
y persistencia: imagen
fija de sonido claro
una vibración de luz
en el tajo del ojo: un
mantra que baja por
el tobogán del oído.
Primero
26
Kind of blue
no se trata
–nunca se ha
tratado– de
sonar bien o
alcanzar la
perfección
euclidiana
que ostentan
las esculturas
nunca se ha
tratado, no
–qué alivio–
de tomar bien
aquella curva
para evitar
el despeñadero:
cae: los accidentes
son bellos en el
mundo conjetural
de las palabras
tan inútiles cuando
reposan sin ánimo
de dar alguna orden
o esperar que –por ej.,
nueve rosas azules
que coronan la caída
de este día, signifique
que nueves rozas azules coronan
la caída de este día
nunca se ha tratado
–siete veces nunca–
de nada más que de
tratarse de sí mismo
o de nada: una imagen
detenida sin propósito
la foto de un tenedor
27
cruzado por un rayo
de sol o un florero
con helechos
y como los helechos
crece y un rayo de sol
lo anima por un instante
pero luego es de noche
y el azul –un cierto
tipo de azul, un frío
y profundo abrazo de
azul: un imperfecto
azul redondo que
todo lo rebasa y
nada lo rebasa:
de eso se trata
de ser una niebla
una bruma: detrás
están los cazadores
y no los vemos.
28
No hay que perder de vista
29
Diego Zamora Estay, de Relave.
Poesía chilena
30
Documentos
31
DW
Toma aérea de Cabildo: los paltos con su geometría perfecta sobre los cerros del
/valle
una escena de la televisión alemana acusa la sobreproducción en la zona
el video se comparte y se generan discusiones públicas
el agua de las napas subterráneas es arrasada por la exportación internacional
los frutos de primera selección se consumen en Europa
una mujer opina sobre los beneficios de este producto para la salud
habla en otro idioma y bajo su pecho se traducen las palabras
los dueños de las empresas aseguran que aún existe agua para el consumo humano
al costado de sus plantaciones la imagen de un huerto familiar completamente
/destruido
su dueña llora en un primer plano.
32
Isidora Vicencio
33
Para el que guarda silencio a la sombra del manzano
34
Casas enterradas
35
con un tazón de té, mientras la brasa mata el leño,
como un par de viejos solos que se amaron siempre,
contemplando, contemplando...
cómo el mar no cesa de moverse con el viento,
qué paciencia ha de tener que no se vuelve altivo
o qué solemnidad que no precisa orgullo.
A veces podíamos morir de hermosura
y la ciudad se saturaba de nosotros,
nuestro andar era cual muro impenetrable,
el universo temblaba en nuestro lecho.
A veces muerte reclamaba nuestra ausencia
y aun sabiéndolo mirábamos el mar enternecidos.
36
Vicente Oyarzún
Estación Adversa
37
Abusar del vibrato
38
El sol despierta las habitaciones
39
Romina Sandoval, de Larvaria.
son antropomorfos.
II
40
las rodillas enfermas
el deseo depurado
el insecto es la noche.
III
IV
¿Recuerdas cuando éramos niños y le echábamos sal a los caracoles sólo para
/verlos arder?
A nadie le importa la vida de seres tan monstruosos.
Hay que quebrarlos –me decías
le arrancaría la cabeza
tomaría sus patas
uniría su tórax
robaría sus alas
extraería su sangre
formaría un escarabajo perfecto
y lo masticaría.
41
V
un colibrí orgulloso
la rotura el pedazo el fragmento
y permanece allí
–casi a punto de romperse–.
42
Mariana Camelio
43
seno otway
(playa km. sur)
44
sótano de la casa principal
(km. sur, isla riesco)
45
Daniel Viscarra
46
Pero solo una vez, recuerdo, el camino
que ahora vuelvo a andar –la monotonía
del color embalando las cosas,
ese camino,
estuvo lleno de muerte y sinceridad.
Era una cifra innúmera de cuncunas
sembradas por doquier,
en casi cualquier parte donde los ojos
se opusieran y succionaran la imagen:
un camino de cadáveres de cuncunas
aplastadas, partidas en dos o tres,
detenidas en el tiempoespacio
con una pose indolente, de guerra, derrota;
negras, amarillas y anaranjadas,
como si reflejaran los azotes de un fuego
que no muere. Entonces comprendí
que el amor se me facultaba y estaba en mí
la elección de pisar con el corazón
a pisar con mi calzado,
cuidándome de no incurrir en bajar o subir
los niveles de esa hermosa destrucción,
que atribuí a un manotazo de luz.
Subyugué mis ojos a la tierra cubierta, caminé
y no me tomó mucho tiempo desarrollar
la habilidad de anteceder la ubicación exacta
de cada próxima cuncuna. Algunas seguían
llevando la vida como un batido
sin forma, infinitamente fusionado dentro de sí.
Supe que todos los caminos eran ése
y que yo mismo estaba viendo mis interiores
–también llenos de caminos y cuncunas.
Era Yo, como era Todo.
Por cada cuncuna muerta,
yo había dejado una imagen,
había intentado hundir alguna parte de mí
en el cuesco líquido de la perfección
imperfectamente. Estaba muerto y troceado
en cada cuncuna y cada cuncuna
47
representaba una forma distinta de mirar,
una manera inequívoca del fracaso,
una maloclusión particular de la boca.
Si mi holograma se pudiera abrir y descarnar
ahora, de hecho, saldrían a destajo
cuncunas y no carne.
48
Espejismo
(carta de amor de Tsuyoshi Okudaira a Fusako Shigenobu. )
Fusako,
rama de toronjil:
este año
celebramos el brote indiferente de yuyales y cardales
sobre pilas de terrones negros y sulfúreos,
tejidos necróticos,
piezas de aluminio
y maleza
donde lo vivo y lo muerto
avivaron la misma llama
–porque en ellos
el sol dictó crear su resistero
(exprimió los cerros, llenó de algas las calles),
y promedió la forma en que sus ondas de calor
franquean
la valvulación (chiflón) de nuestros ojos:
la eyección de la imagen,
blanca y concisa,
de una pirca de nubes
trazada en el cielo de El Líbano, Tokio o Talagante.
El guanaco de insidia que la salta
nos mira y nos escupe cuajos de musgo
que contienen la réplica de tu voz
desaparecida,
devuelta por las olas, víctima,
gritando –horrísonamente–
el asilo del mundo:
asidero de lo tuyo.
49
como el fuego es rastro de vida
en la persecución de la ceniza.
En medio de todo,
buscaría
ver el color rojo
abrirse como un sauce de sangre en el pecho de la loica
que concurre estas regiones
donde todavía reinan
la maquia y el matorral
la franquicia de la muerte.
Amaría lo sucio, lo infeccioso y lo profano de vivir;
cada una de las toxinas,
el detritus lotificado en tu estómago
que nos dicta que la mitad de la casa
deberá derrumbarse.
La herrumbre y el polvo,
teñidos de sangre,
vivirán a cómo todo se convierte en tumor.
Y el amor, por otro lado,
destapará los poros de cerumen
–el color se filtrará: tu cuerpo y el mío
oliendo a aguarrás después de abrir la boca,
se encontrarán en los osarios,
en la dispersión del azufre,
y en la fórmula del mar convertido en polvo.
Y no será esta la primera ni la última vez.
50
Analaura Núñez
La pechuga pelada sobresale del plato hondo con bordes azules. Su carne rosada
permite ver los restos de sangre que no alcanzaron a cocinarse. El poroto verde,
suave y brillante, flota por sobre el arroz blanco esparcido por todas partes. El
orégano se hunde. Bolitas de pimienta chocan con las papas hervidas y cortadas
en cubos. Se deshacen blandas ahogándose en el caldo dorado, como montes de
arena azotados por olas saladas. Las zanahorias finas descansan sobre la pechuga,
la tiñen mientras sudan sus jugos rojos, se resbalan lento y flotan. Las ramas de
tomillo intentan incrustarse en el pedazo colorín de zapallo, rompiendo su carne
alguna vez tan dura y ahora tan frágil. Al contacto con la cuchara las hilachas del
zapallo ceden y no dejan de absorber agua y gotear hasta convertirse en un puré
dulce colmado de partes más blandas y otras más duras. El vapor empaña los
vidrios de la cocina que dejan entrever las gotas inmisericordes de la lluvia.
Afuera los perros se pelean la cabeza de una gallina embarrada.
51
Cuadro de una tortuga Galápago comiendo una sandía
52
tres puñados diminutos de té
los flores azules de porcelana y el fondo blanco
hacen que la casa desentone
53
mis mejillas son hojas dentadas la mitad de mi boca el dolor que causan las
/piñas
en el suelo hay
cadáveres de baratas bocarriba colillas aplastadas
La enfermedad se abre en mi entrepierna como una enredadera
dejando salir el hedor del calzón sin lavar
54
Silvana González
55
Cuando es de día surge la rabia
entre no poder recordar un sueño
y no poder recordar una cara
y una picadura que acompaña.
56
Nicolás Meneses, de Manejo Integral de Residuos.
57
que no habrá camiones disponibles
para la recolección de los desperdicios.
Aseguran que han sido bloqueados
inmovilizados como plantas.
Añaden que son gritos sanitarios
áreas verdes de Til Til
Rinconada en Maipú
Santa Marta
Quilicura
Lo Espejo
y Lonquén.
58
por ir muy atrasados
la gente con las bolsas en la mano
nos grita
nos saca la madre.
Nosotros de vuelta
para defendernos
tiramos un beso
¿y si nos desbarrancamos en
la cuesta hacia un eriazo
por desbocar ese gesto?
¿y si el olor a caucho quemado
fueran nuestras tripas después
de tantos años resolanos?
¿y si tuviéramos que reclamarle
a la tierra
en vez
de la Inspección
del Trabajo?
¿y si ese gesto
en vez de agarrotar las piernas
fuera a suavizar
su enojo?
59
Guillermo Mondaca
emergencia
casas bajas x
campamentos
planificados
en Dictadura
sacrificar
peones
mataron
al Carlos en la disco
(un colombiano
una sombra)
balazos
murales tres noches
de bengalas en el cielo
60
pasa por mi corazón
como el agua fría
sobre los moretones
trabajo por la mañana/en la tarde
cuido a los niños
veo tele
fumo yerba en la ventana
como culeo
a veces
fome
a veces
no en general
trabajo por la mañana/en la tarde cuido a los niños
por debajo de la puerta
61
atravesado inmovilidad sin fuerza
penumbra por la que la culebra escala
mano adentro de pronto de la ropa brota sin posarse
helada cara del cuchillo lo que no
fueron las manos del enigma puestas para cubrir
sus ojos sino hambre de claridad Contorno atravesado sin fuerza
penumbra por la que la culebra escala punta de una
lengua una líquida lanza halla su espacio
agua nado de llama infinita queja y riesgo
crecen en su lisura
deseoso de recibir al darse contorno atravesado inmovilidad
sin fuerza punta de una desecha cuchilla en las ramas
matorrales maullidos huachos por los techos
comienzo de septiembre los gatos follan y mean
marcan maúllan
desentierran por partes
un cuerpo en las afueras
las pastillas
se agotan los ligamentos del atleta
cortados a velocidad
riesgo
de caída
62
Diego Armijo
naturaleza vía
a tres patas
pendular
mea superficies transparentes
sin llegar al confort Confort interior
limpia
y quedan
sucios papeles caramelo
63
último día de feria
tras lonas el bocinar
descorridas tras las rejas
calle taco
autos camionetas una micro
rodeados/cruce peatones
vecinos despidiendo
bolsas blancas plásticas
intención pañuelos
aplausos llamados por megáfono
detenido el comerciar
este su último día de feria
y continuar.
poesía fotocopia
se comenta igual la lectura po
en el ofrecer
no importan destintes
la custión es leer
ya pa prueba
pa diversión
en caso de antena cabe en el óxido
pero asegurados títulos son
los mismos lados todos
poesía no vende
porque no vende
64
Valentina Sarmiento
65
en las maletas de mis tíos rojos
los puentes cobijan niños que envejecen
de tanto amor acumulado
se nos van cayendo las propagandas
el discurso avinagrado se inicia
sabemos cómo no terminarlo, ver a estos niños
pujándolos a que se duerman y la canción
se retira sin que la pausemos
la corona, cierto, no la encuentras
y me abrazas por la nuca
la vida se te enreda en mis trenzas
en tu ombligo yace algún recuerdo
de esas maniobras antideslizamiento que practicamos
en cada micro que bajase por Santa Rosa o Vicuña
dar la vuelta por la manzana fundida en una batucada
que a las semanas serían balazos
primero nos embadurnamos en ron
había que desarmar la bicicleta para poder estar juntos
para conseguir cuatro condones
nos gastamos lo que no tenemos
prendemos el asado con una molotov
y la familia no entiende
que los vecinos no devuelven las pelotas
tenemos que virar hasta donde sea un aterrizaje
lo único que se interponga
toda la lencería que terminó rajada
dentro de un bus sin cobertura telefónica
la ausencia de espinas en mi piel
tómale despacio, ráscame poderoso y pa callado
te cuento, hay unas cabañas vacías
de letra y sazón, démosle rama en rama mientras todavía se pueda
llega un hervor y reposamos, tonificados con merquén
las sombras del embalse dicen la hora, todavía nos sale vapor
punza el pecho desde Montepatria Sotaquí Ovalle Punitaqui
cómeme todo el chumbeque, digo
y me haces caso, siempre palomito lindo
pero no puedo evitar los alerones
ni secar tu insomnio lagrimeado
66
quién puede callar ocho mil kilómetros
te atreves a destilarme en cada trago de mezcal
la tarde entera a dos cuadras del Zócalo
buscando formas de soportar
las ganas de volver a Insurgentes o Revolución
raspar hasta el desangramiento
virutillarnos, todo lo que nos queda
y tú crees que yo estoy tranquila, compañero
siempre termino hablando de lo mismo
si hasta la feria desde el segundo piso
ahora se me aparece al borde de la expropiación
la falta de estrategia, exceso de mártires
encierro al ratón en el closet como ritual
para frenar la quebradera de vasos
con daiquiri y restos de nosotros
bravos como lluvia en el
un mentolado es suficiente, ahumado el infortunio
mientras más carmín en los labios, mejor
combatir la costumbre de la palidez
pero no se trata de eso, no
yo no sé patear penales, toda la noche
te has tirado para el mismo lado
en reducir esquinas y ofrecer oreja
zumbido de mosca entra
como piropo cuando el pronóstico del clima nos falla
dar los treinta pasos, cuando vuelvas compañero
podrías mirarme con más cumbia y menos tango
resistente a tus ocho mil kilómetros
si pudiéramos subir de nuevo al taxi
ése que no estuvo arreglado
trata de no decir nada antes de patear el penal
así podríamos virutillar con ganas
la madera la otra semana se pringa
borde interno y al ángulo
te sigues tirando para el otro lado
y el tierral se levanta en todo nuestro patio
celebramos porque es necesario
nos dan lo mismo ya los vecinos
67
hemos perdido algo más que pelotas
aquí vamos en victoria de lengua y fuego, chorreando verano
córrele palomo, todas las crucifixiones por las plazas
después de dos días juntos, después de tres meses
reciclando vasos plásticos para no olvidar que todo se devuelve
ahora sube la temperatura casi tanto como en el Dandy del Sur
yo me corro hasta las cortinas y me dices nena, un beso
las parabólicas no paran
las tejas se derriten por la noche
te aviso que huele a incendio forestal
pero después de todo
sólo queremos hacer durar las arrugas de la sábana
se encienden solas y no hay culpa en vernos así
tan flemáticos, tan jóvenes y zarpados.
68
Ximena Díaz
tell me
¿hago bien en leer las cartas donde
69
tell me doctor
¿hago bien en leer las cartas de ese amarillo inventado por Van Gogh?
huella de luz
imborrable
testimonio de dos
echa raíces hace crecer
la luz
no es solo un haz
y la sombra
para luego abocarse
enceguece
capturar esa fuerza
exterior bajo los rayos
deja al descubierto una marcha
invisible a los ojos.
70
Felipe Rodríguez, de Estela de cóndores fosforescentes.
II
(Abrazados al Ferrari rojo)
71
VIII
(Tontos nostálgicos)
X
(El mundo entero como un lugar extraño)
72
Camila Almendra
I
En cada insomnio,
muerden y besan mis sueños con indolencia.
La condena de nueve horas.
Sonrisa de taladro,
lustrabotas.
Más sueño que deudas.
No me gobernarán.
73
JumperProleta.
74
Acampo fuera del espacio que excluyeron
a este corazón rojo.
Mis manos guardan el cloro de mis abuelas nanas.
No miento y diré que soy una.
Mi nombre es:
Esperanza
Lucero
Martina
Martuca
Luisa
Emita
Margot
Juana
Violeta
hasta la Victoria.
75
Emiliana Pereira
O.
y odio
porque ya no es la imagen en sí, sino la idea de alguien en un día concreto, con
un beso concreto, con un tacto concreto.
y dejas de ver el gesto como gesto,
la respiración como respiración
y es la respiración tuya con la respiración de alguien.
y algo cala,
en ese tirón imagino que de un árbol se ha zafado una rama que cae de
lo alto sobre otra rama,
y se me eriza la piel porque lindo,
los colores, el sonido,
el destello sobre el mutismo,
esa comunicación como si llegase de la nada
76
y es el árbol que avisa que de él se ha zafado una rama, la acusa,
nos cuenta,
y brotan en mi cabeza millones de hojas color ocre,
amarillo, crujiente, todo quebrajoso y justo
llega a la imagen un brazo
al que pronto le daré un cuello, un torso, un gesto,
y vendrá de reglón el nombre, el día, la hora, el momento, el dolor
y veré nuevamente cómo se aleja de mí esa imagen,
veré nuevamente la imposibilidad de apoyar mi cara en la mano que
parte en ese brazo
y esa sensación vendrá
repetidas veces con repetidos nombres
y en cada nombre me detendré para dejarme en claro, que cada uno fue
distinto al otro, peor que el otro,
y desearé de nuevo no desear ese deseo
lo alojaré en ese espacio pequeño como el de las capillas, donde hay
hostia, vela y vino, saldré y martillaré tablones en las puertas de la capilla, en las
ventanas de la capilla, cerraré el jardín, cruzaré la plaza, la ciudad y los cerros
y cuando el tiempo haya pasado, cuando ya tenga construida una
pequeña casa,
cuando haya hecho fuego y haya matado unas cuantas vacas,
cuando haya tallado una cuchara y confeccionado una flecha,
cuando esté sentada al lado de un arroyo escuchando el trinar de un
mirlo
me diré que puedo observar las cosas
sin vaciarme en ellas.
77
Dounkan Fuentes
()
I
Atrapado en la Vietnam.
Atrapado atrapado atrapado en la Vietnam.
Atrapado busca luz desde costa en Selva Fría.
En directo desde el cono sur para todo el samsara
entre neblina es mi canto quien busca al rayo
donde
si alguna vez me salvé
/fue por puro amor a los cables
donde pretenciosas cuelgan las zapatillas
Tengo los pies en futawilli y mi corazón lo lleva una niña en Fukushima
años del humo del mundo entero en el cordón del Kaulle
niña Fukushima, tu cuerpo es el desastre nuclear del noroeste
te responden a gritos los volcanes del sur.
II.
78
hay luces al otro lado del mar
hay ángeles de cara triste emborrachándose entre las calles
al otro lado del mar
donde nunca desembarcaste, Normandía
quién me librará de la ciudad que llevo dentro
y del karma de vivir al sur.
()
la vida nos sonríe aún en este momento
79
Pablo Suazo-Arancibia
I
el amor libre no existe
no es lo mío
ni lo tuyo
imposible no desconfiar
oponerse
ser suspicaz
de su aparición
de su despliegue
personificado
en la banalidad discursiva
que empareja
lo privado y lo público.
II
el amor libre aparece como aval
y como adjetivo
de un producto
inalcanzable.
IV
adviérteme amor
alto en sodio
alto en calorías
alto en azucares
amor
80
elaborado en líneas
que también procesan
trazas de soya
alcohol
moralina
cocaína
suero.
V
amor libre
como los megas
en redes sociales
de tu compañía telefónica
amor
siempre conectado
amor ilimitado.
VIII
pulcro
limpio
brillante
jugoso
rojo;
un tomate
de tantos en oferta
en el pasillo de verduras.
VIII
amor fresco
a granel
hasta agotar stock
para deportistas
de alto rendimiento
81
que regulas
el metabolismo
gastrointestinal
X
«no te aferres
a un imposible».
82
Apunte
I
hijo
miro tus fotografías
y suspiro
II
Eres un faro
que enseña
durante cada segundo que se aleja
que se puede enseñar mucho
sabiendo muy poco
IV
hijo
siente este susurro
este suspiro
mientras duermes
la vida va
de aquí pa
pa’ llá
este ritmo
tienes que gozar.
83
Samuel Espíndola
Varios hombres llevan en brazos maniquís de mujeres, los entran a una casa
amoblada al parecer especialmente para ellas. Las acomodan en sillones mullidos
y sillas de mimbre con chales. Visitan un parque con reproducciones en miniatura
de ciudades de todo el país, sonríen a la cámara.
–palos de fósforo, lagunas, palafitos, una miniatura del siglo.
84
frente a ti los cables han resistido tantas repeticiones de las mismas escenas
finales alternativos que traía el finalmente alguno resulta insoportable y los
filamentos estallan la pantalla refleja ahora tu contorno de espaldas a esa luz que
te enfrenta.
En la ciudad sólo quedaban once habitantes y todos eran viejos, habían persistido
allí en sus caserones sepultados en la tierra blanca como sus cabellos, dejando que
la piel se les llenara de surcos. Un día vino un joven con una cámara y grabó sus
caras, de cerca, muy cerca, sobre todo los párpados que dejaban ver por debajo
el movimiento de sus ojos buscando manchas en el suelo o en las paredes, que
mostraban en todas partes sus entrañas de adobe entre las costras de yeso. Fabio
grabó a una de las ancianas cantando, y pensó que sería la música perfecta para el
video, pero al final escogió sólo algunas palabras sueltas que recitó entre intervalos
de tos y el sonido ronco y amable de su respiración.
85
Álvaro Gaete
Al situar la piscina en la azotea se puede prescindir del pigmento con que se tiñen
aquellas enterradas al nivel de jardín; como su distancia con el cielo es menor, se
desliga del artificio, con el reflejo que se proyecta. En su defecto, reemplazar con
azulejos.
Las piscinas que se ubican en azoteas proponen una posibilidad de vida privada
que solo ellas pueden dar. Un panorama de la ciudad que no se repite ni se
corresponde.
En esta parte del mundo el Feng Shui suma nuevos adherentes, cada día. Lo
que es negativo según el Feng Shui. Concepto que en nuestro vocablo significa
“viento y agua”, respectivamente.
La sombra cuando logra su proyección corrige y segrega: al poner los muebles
frente a la luminaria, adosados al muro, desde el vértice del primero hasta la
pared, una silueta indica el espacio útil.
La lámpara no cambiará de posición en términos de “viento y agua”. Se puede
decir que la tensión es la altura de la cascada, la corriente, el volumen que cae, y
la potencia, el impacto que recibe el lecho del río. Al mover la lámpara, no solo se
cambia el torrente, también la posición del sol al que reemplaza.
86
*
87
Hendidura
a Emilia
88
Leonor Olmos, de ;pema (Kokoro, ).
II
89
made in taiwán made in mi corazón abriéndose /
a pedacitos los recuerdos – confluyen – en mis ojos
----- loguear un avatar – la flor del loto electrónica / en las manos el poema
fluorescente mientras lloro / llorar y caer es lo mismo / soñar y caer es lo mismo
/ loguear un cuerpo vacío, una sonda vacía, lanzada al espacio en busca de los
suyos, un limbo sobre el espacio, un poema sobre el limbo – el avatar caminando
sobre la hierba – las luces se apagan sobre los campos /
un cuerpo despierta: un cuerpo despierta sobre una acera, una mañana de sol,
las conexiones demoran, las conexiones demoran en un cuerpo abandonado y
sucio / las raíces consuelan ese cuerpo, lo toman, lo adormecen, la flor electrónica
emerge, un ojo máquina mira.
III
90
Jonnathan Opazo Hernández (San Javier, ). Es autor de los libros Junkopia
(Bifurcaciones, ) y Cangrejos (Gramaje, ). Escribe para el sitio web Culto,
de La Tercera.
92
Isidora Vicencio (Puerto Cisnes, ). Licenciada en Bioquímica ().
Poemas suyos aparecen en las antologías: Contramarea (, Summa, Lima) y
Escritores en el Zaguán. Tomo III (, La Tregua). Publicó la plaquette: Primeras
Casas (, Caletita, Monterrey) y el poemario: Casas enterradas (, ).
93
Nicolás Meneses (Buin, ). Ha publicado: Camarote (Balmaceda Arte
Joven, ), Panaderos (Hueders, ), Reencarnación (Jámpster ebooks, ) y
Manejo Integral de Residuos (Overol, ). Becario de la Fundación Pablo Neruda
() y del Fondo del Libro y la Lectura (, ). Obtuvo el Premio Roberto
Bolaño en genero cuento ().
Diego Armijo Otárola (Viña del Mar, ). Contador nivel técnico de liceo
público y casi profesor de Historia. Feriante en Parque Caupolicán de Gómez
Carreño, y a veces en ferias del libro. Viviendo –siempre– en Glorias Navales,
donde no se ve el mar.
94
Emiliana Pereira Zalazar (Santiago, ). Publicó: Nada es hombre nada es tierra
(Overol, ).
Pablo Suazo-Arancibia (Viña del Mar, ). Desde su infancia demuestra interés
por las letras componiendo payas para las fiestas patrias del Colegio Rubén Castro
y al mismo tiempo fue seleccionado de fútbol, donde obtuvo notable desempeño
como aguatero en el cuadrangular nacional Soprole. Una dolencia en el talón de
alquiles (mal de hanglund) lo llevó a la natación, donde logró el mejor tiempo
de su categoría en cincuenta metros estilo crol. Su obra explora mediante el verso
libre una cotidianidad que favorece la eficacia del lenguaje por sobre su función
especulativa o alegórica. Actualmente reside en Cerro Cordillera y trabaja como
transportista.
95
OT/40752
,
.
;
,
;
.
;
.
.