Apreciada Hermana………ROSA MATILDE…………………….
“vete de tu tierra, de tu patria y de la casa de tu padre a la tierra que yo te
mostraré” Gn12, 1
Nuestro quehacer diario es muy rico en vivencias, pero también es cierto que
difícilmente encontramos un tiempo para estar «a solas con Dios». Anímate
a vivir este retiro espiritual como un encuentro vivo y consciente con Jesùs.
Jesús te invita en estos días a vivir un encuentro de paz, de amor, de
intimidad con él. Hacer retiros espirituales es una decisión que compromete
al que va a iniciarlos, en varios aspectos: situarte «a solas con Dios» sin
máscaras, descalzo (despojándote de todos los apegos y egoísmos), con toda
la realidad de tu vida; solamente Jesùs te pide una actitud y una decisión
sincera: un deseo ardiente de cambiar tu vida, tu corazón, las actitudes y
sentimientos que te distraen y te alejan de Él.
Vivir la experiencia de los retiros espirituales no tiene como finalidad
enriquecer nuestros conocimientos intelectuales, sino buscar una experiencia
de encuentro personal, un «tú a tú con Dios» que habla al corazón y
transforma la propia vida, “gastarle tiempo para hablar con Aquel que
sabemos nos ama” según el decir de Santa teresa de Ávila; es dejar actuar al
Espíritu Santo para que vaya haciendo su obra en tu corazón. Se trata de ir
descubriendo el ritmo de Dios en ti, de ponerte en sus manos y como el barro
en manos del alfarero, dejarte moldear según el pensar y el querer de Dios,
que siempre es amor. (Jer 18,2-6).
Cuando uno quiere contar con Dios en su vida, en sus proyectos... quiere
decir que está abierto también a la sorpresa de Dios. Dios sorprende cuando
menos lo pensamos y de la forma más inesperada. No le temas al paso de
Dios por tu vida. Dios es siempre libertad, fidelidad y paz. Dios se comunica
de forma peculiar al que se acerca a Él, por eso algunas de las actitudes
fundamentales de esta experiencia serán: «caminar con la antena puesta», es
decir, estar a la escucha de su voz, de su Palabra, captar las resonancias que
tiene en tu interior la oración, el deseo de vivir al estilo de Jesús, el clamor y
necesidades de tus hermanas, de tu familia, de tus conocidos, la ilusión de
una entrega al servicio de la Iglesia, de los necesitados... la radicalidad en el
seguimiento de Jesús.
¿Qué pasará a lo largo de esta experiencia? ¿Qué decidiré? ¿Se me
comunicará Dios con la suficiente claridad como para que yo arriesgue toda
mi vida, o parte de ella? éstas y otras preguntas quizá están amaneciendo en
tu conciencia, o ya han amanecido. Hoy, ahora, no tienen respuesta. Se te
invita a la postura de Abraham: «Sal de tu tierra y ponte en camino a la tierra
que YO te mostraré» (Gen 12,1). En la aventura de Abraham, como en la
nuestra, y en este caso en la tuya, Dios es la brújula de orientación y tiene
absoluta preferencia en el camino, porque ÉL te irá indicando el norte de tu
vida, de tu entrega, de tu futuro. Solo El te ofrece el sentido pleno de tu vida.
La persona que desea introducirse en esta experiencia de los retiros
Espirituales, en búsqueda de un sentido más profundo de su vida, debe
reavivar su fe y acogida a Quien se nos presenta “como Camino, Verdad y
Vida” Jn 14,6.
El que trata de conocer la Voluntad de Dios en su vida, aprende a conocerse,
interpreta con sinceridad su historia y los acontecimientos que la
constituyen. Ama, ante todo, la verdad, se pone en manos de Dios, escucha
las insinuaciones procedentes del Espíritu, desea guardar viva la memoria de
Jesús, es libre, está en camino sin ataduras ni miedos, en constante búsqueda
de Dios.
La experiencia de un retiro espiritual no es un camino fácil, y sin embargo
está al alcance de cualquiera que desee aprender a vivir, en todo, desde Dios.
Los retiros espirituales tocan el «pan cotidiano» de nuestra experiencia,
para educar el corazón y la fe, para abrirnos a la acción del Espíritu y para
iniciarnos o profundizar en la amistad el Señor Jesùs.
Se trata, pues, de un «camino de libertad» para transformarnos, siguiéndolo
desde la interioridad del silencio que nos va convirtiendo, en hijos del Padre,
hermanos de los hombres y servidores de la Vida.
Que el Señor te guíe en este camino espiritual que hoy empiezas. Que
busques y decidas, desde tu libertad, aquello a lo que el Señor Jesús te invita.
Uno no se arrepiente nunca de haber "jugado" limpio con Dios. ¡ÁNIMO! "Si
me buscáis de todo corazón me encontraréis" (Jer 29,11-14) "El Señor es mi
pastor, nada me puede faltar" (Sal 23) "Como busca la cierva corrientes de
agua viva, así te busca mi alma a ti mi Dios" (Sal 42),” el que me sigue no
camina en tinieblas sino que tendrá la luz de vida” Jn. 8.12.
Para la reflexión:
1. Con que motivaciones doy comienzo a este retiro espiritual?
2. Exprésale al Señor tus propósitos y sentimientos.