Bienes reservados de la mujer casada.
La mujer casada tiene la administración y la
disposición de estos bienes. Los bienes reservados entran en la comunidad de
bienes, al menos que la mujer renuncie a dicho régimen. Sentencia del 13 de
agosto de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, las Cámaras Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, dicta en
audiencia pública la siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Carmen Báez Vda. Pérez, dominicana, mayor de
edad, con cédula de identidad y electoral núm. 001-0065041-5, domiciliada y residente en
esta ciudad, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Central el 26 de abril de 2007, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación, depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
12 de junio de 2007, suscrito por los Licdos. Luis Martínez Silfa y Abdiel Ferrer Gómez López,
con cédulas de identidad y electoral núms. 001-0713978-4 y 001-1119586-3, respectivamente,
abogados de la recurrente Carmen Báez Vda. Pérez, mediante el cual proponen los medios
que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa, depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia, el
29 de junio de 2007, suscrito por los Licdos. Luis Salazar Díaz y José Abel Salazar Díaz, con
cédulas de identidad y electoral núms. 001-0480519-7 y 001-0826261-9, respectivamente,
abogados del recurrido Pedro Rafael Pérez Báez;
Visto el auto dictado el 1ro. de agosto de 2008, por el Magistrado Jorge A. Subero Isa,
Presidente de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual se llama en su indicada calidad
conjuntamente con la magistrado Enilda Reyes Pérez, para integrar las Cámaras Reunidas en
la deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm.
684 de 1934;
Las Cámaras Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, por tratarse en la especie de un
segundo recurso de casación sobre el mismo punto, de conformidad con lo que dispone el
artículo 15 de la Ley núm. 25-91 del 15 de octubre de 1991, en la audiencia pública del 7 de
mayo de 2005, estando presentes los Jueces: Rafael Luciano Pichardo, Primer Sustituto de
Presidente; Eglys Margarita Esmurdoc, Segundo Sustituto de Presidente; Hugo Álvarez
Valencia, Juan Luperón Vásquez, Margarita A. Tavares, Julio Ibarra Ríos, Dulce Ma. Rodríguez
de Goris, Julio Aníbal Suárez, Víctor José Castellanos Estrella, Ana Rosa Bergés Dreyfous, Edgar
Hernández Mejía, Darío O. Fernández Espinal, Pedro Romero Confesor y José E. Hernández
Machado, asistidos de la Secretaria General, y vistos los textos legales invocados por la
recurrente, así como los artículos 1 y 65 de la Ley sobre Procedimiento de Casación, y después
de haber deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere
consta lo siguiente: a) que con motivo de un procedimiento de determinación de herederos y
transferencia en relación con la Parcela núm. 3 del Distrito Catastral núm. 2 del Distrito
Nacional, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado, dictó el 19
de mayo de 2000, su Decisión núm. 19, cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Se acoge,
como acogemos, la instancia de fecha 13 de enero de 1998, suscrita por el Lic. Salazar Díaz, a
nombre del Sr. Pedro Rafael Pérez Báez, por ser regular en la forma y justa en el fondo, y sus
conclusiones de audiencia; Segundo: Determinar, como determinamos, que el Sr. Pedro
Rafael Pérez Báez, es la única persona con calidad y vocación para recoger y disponer de los
bienes relictos por el finado Pedro María Pérez Vizcarrondo, en la comunidad legal de bienes
con la Sra. Carmen Báez, sobre la Parcela núm. 3, del Distrito Catastral núm. 2, del Distrito
Nacional; Tercero: Se dispone, como disponemos, registrar la Parcela núm. 3, del Distrito
Catastral núm. 2, del Distrito Nacional, con extensión de superficie de 1,116.80 metros
cuadrados, en la siguiente forma y proporción: a) una porción de 558.40 metros cuadrados, a
favor de la Sra. Carmen Báez Vda. Pérez; b) una porción de 390.88 metros cuadrados, a favor
del Sr. Pedro Rafael Pérez Báez, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de
identificación personal núm. 7336754, soltero, empleado privado, domiciliado y residente en
la calle Patín Maceo núm. 13, de Santo Domingo; c) una porción de terreno 167.52 metros
cuadrados, a favor del Lic. Luis Salazar Díaz, dominicano, mayor de edad, cédula de identidad y
electoral núm. 001-0480519-7, abogado, casado, domiciliado y residente en Santo Domingo;
Cuarto: Se ordena, como ordenamos, cancelar el Certificado de Título núm. 72-1304,
correspondiente a la Parcela núm. 3, del Distrito Catastral núm. 2, del Distrito Nacional, con
área de 1,116.80 metros cuadrados, expedido a favor de la Sra. Carmen Báez de Pérez y en su
lugar, expedir nuevos certificados de títulos, para cada uno de los nuevos propietarios, en la
forma y proporción decidida; Quinto: Comuníquese al Registrador de Títulos del Distrito
Nacional”; b) que sobre el recurso de apelación interpuesto contra esta decisión por la señora
Carmen Báez, por órgano de su abogado constituido Dr. Rafael Evangelista Alejo, el Tribunal
Superior de Tierras del Departamento Central dictó el 21 de junio de 2002, la sentencia cuyo
dispositivo es el siguiente: “Único: Se mantiene el conocimiento y fallo del recurso de
apelación contra la Decisión núm. 19 de mayo del año 2000, en relación con la Parcela núm. 3,
del Distrito Catastral núm. 2, del Distrito Nacional, hasta tanto la jurisdicción ordinaria decida
definitivamente sobre la demanda en desconocimiento de paternidad y maternidad incoada
por la señora Camencita Báez Jiménez, contra el señor Pedro Rafael Pérez Báez”; c) que contra
ésta última sentencia interpuso recurso de casación el señor Pedro Rafael Pérez Báez, en
relación con el cual la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y Contencioso-
Tributario de esta Suprema Corte de Justicia dictó en fecha 1ro. de septiembre de 2004, una
sentencia con el dispositivo siguiente: “Primero: Casa la sentencia dictada por el Tribunal
Superior de Tierras del Departamento Central, el 21 de junio de 2002, en relación con la
Parcela núm. 3, del Distrito Catastral núm. 2, del Distrito Nacional, cuyo dispositivo se ha
copiado en parte anterior del presente fallo, y envía el conocimiento del asunto por ante el
mismo tribunal; Segundo: Declara que como el recurrente ha solicitado que las costas sean
declaradas de oficio, no procede condenar en costas a la recurrida”; d) que con motivo de ese
envío, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central dictó el 26 de abril de 2007, la
sentencia ahora impugnada, cuyo dispositivo es el siguiente: “1ro: Rechaza, el pedimento
incidental presentado por la parte recurrente de ordenar el ADN en este caso, pues en el
expediente existe un acta de nacimiento del señor Pedro Rafael Pérez Báez, realizada por la
señora Carmen Báez Vda. Pérez, su madre, la cual da fe de su contenido y le otorga la calidad
de hijo legítimo a este señor con todas sus consecuencias legales, por lo tanto esta medida no
procede en este caso y debe ser desestimada; 2do.: Acoge, en cuanto a la forma el presente
recurso de apelación interpuesto por la señora Carmen Báez Vda. Pérez, contra la Decisión
núm. 19 de fecha 19 del mes de mayo del año 2000, referente a determinación de herederos y
transferencia y lo rechaza en cuanto al fondo por improcedente y mal fundado; 3ro.: Rechaza,
las conclusiones principales de la parte recurrida y acoge las subsidiarias; 4to.: Rechaza, lo
solicitado por el Lic. Rodolfo Valentín Santo, por los motivos expuestos en el cuerpo de la
sentencia, reservándole el derecho de depositar ante los organismos correspondientes el acto
original de esta compra; 5to.: Confirma, con modificaciones que no alteran el contenido, la
Decisión núm. 19 del mes de mayo del año 2000, dictada por el Juez de Tierras de Jurisdicción
Original, referente a determinación de herederos y transferencia de la Parcela núm. 3 del
Distrito Catastral núm. 2 del Distrito Nacional, la cual tiene el siguiente dispositivo: Primero:
Se acoge, como acogemos, la instancia de fecha 13 de enero de 1998, suscrita por el Lic. Luis
Salazar Díaz a nombre del Sr. Pedro Rafael Pérez Báez, por ser regular en la forma y justa en el
fondo, y sus conclusiones de audiencia; Segundo: Determinar, como determinamos, que el Sr.
Pedro Rafael Pérez Báez, es la única persona con calidad y vocación para recoger y disponer
de los bienes relictos del finado Pedro María Pérez Vizcarrondo, en la comunidad legal de
bienes con la Sra. Carmen Báez, sobre la Parcela núm. 3 del Distrito Catastral núm. 2 del
Distrito Nacional; Tercero: Acoge el contrato de cuota litis suscrito entre Pedro Rafael Pérez
Báez y Lic. Luis Salazar Díaz, de fecha 20 del mes de noviembre del año 1997, legalizado por el
Dr. Roberto Roa, Notario Público del Distrito Nacional; Cuarto: Se dispone, como disponemos,
registrar la Parcela núm. 3 del Distrito Catastral núm. 2 del Distrito Nacional, con extensión
superficial de 1,116.80 metros cuadrados, en la siguiente forma y proporción: a) Una porción
de 558.40 metros cuadrados, a favor de la Sra. Carmen Báez Vda. Pérez, como esposa común
en bienes; b) una porción de 390.88 metros cuadrados, a favor del señor Pedro Rafael Pérez
Báez, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm.
7336754, soltero, empleado privado, domiciliado y residente en la calle Patin Maceo núm. 13,
de Santo Domingo, en su calidad de hijo legítimo; c) Una porción de terreno de 167.52 metros
cuadrados, a favor del Lic. Luis Salazar Díaz, dominicano, mayor de edad, cédula de identidad y
electoral núm. 001-0480519-7, abogado, casado, domiciliado y residente en Santo Domingo,
como pago de honorarios; Quinto: Se ordena, como ordenamos, cancelar el Certificado de
Título núm. 72-1304, correspondiente a la Parcela núm. 3 del Distrito Catastral núm. 2 del
Distrito Nacional, con área de 1116.80 metros cuadrados, expedido a favor de la Sra. Carmen
Báez de Pérez y en su lugar expedir nuevos certificados de títulos, para cada uno de los nuevos
propietarios, en la forma y proporción decidida; Sexto: Comuníquese al Registrador de Títulos
del Distrito Nacional; Séptimo: Se ordena al Secretario del Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central, comunicar esta decisión a todas las partes interesadas”;
Considerando, que la recurrente propone contra la sentencia impugnada el siguiente medio
de casación: Único: Desnaturalización de los hechos. Violación de las Leyes núms. 390 del año
1940 y 855 del año 1978;
Considerando, que en el desarrollo del único medio de casación propuesto, la recurrente
alega en síntesis: que por instancia del 12 de octubre de 2006, ella solicitó al Tribunal a-quo
que se ordenara una reapertura de debates, pedimento que fue rechazado; que
posteriormente recibió un telegrama mediante el cual se le otorgaba un plazo de 15 días para
el depósito de un escrito de conclusiones, el cual recibió con más de un mes de retraso y con
posterioridad al pronunciamiento de la sentencia; que el tribunal violó la letra “J”, del inciso,
del artículo 8 de la Constitución así como su derecho de defensa, porque no le permitió
debatir, en un juicio público, oral y contradictorio, los fundamentos de los documentos
aportados en apoyo de sus conclusiones y del fondo del asunto; que también se violó el
artículo 5 de la Ley núm. 390 de 1940 y el artículo 226 de la Ley núm. 855 de 1978, referente
al derecho que tiene la mujer casada bajo cualquier régimen, para administrar y disponer de
los bienes que ella adquiere con el producto de su trabajo personal; que su esposo nunca
figuró como propietario del mismo, en el certificado de título que ampara el inmueble en
discusión, por tratarse de un bien reservado de la comunidad y que no hubo en el caso de una
donación entre esposos; pero,
Considerando, que la reapertura de debates solo procede cuando se someten documentos o
se revelan hechos nuevos que por su importancia pueden influir en la suerte final del proceso,
y en consecuencia para que el Tribunal a quien se solicita esta medida pueda apreciar la
pertinencia de la misma, es necesario que tales documentos le sean sometidos o los nuevos
hechos revelados junto con la instancia correspondiente, lo que no se hizo en la especie; que,
por tanto, al rechazar el nuevo pedimento de reapertura de debates formulado por la
recurrente el 12 de octubre de 2006, sobre el fundamento de que no existían elementos
nuevos para la misma y que la recurrente debía cumplir con los plazos que le fueron
otorgados, el tribunal no ha incurrido, en el aspecto que se examina, en ninguna violación,
sobre todo porque ya en fecha 19 de octubre de 2001, la recurrente había solicitado al mismo
tribunal una primera reapertura de debates, la que fue ordenada por Decisión núm. 53 del 21
de noviembre del 2001, fijando para el día 18 de enero de 2002 la audiencia en que se
discutiría nuevamente el asunto, a la cual comparecieron las partes y sus respectivos
abogados constituidos, quienes presentaron en dicha audiencia sus respectivos argumentos y
conclusiones, tal como se consigna en la sentencia impugnada; que, por consiguiente, los
argumentos de la recurrente en el aspecto que se examina, carecen de fundamento y deben
ser desestimados;
Considerando, que en lo que se refiere al alegato de violación al artículo 8, inciso 2, letra “J”
de la Constitución, así como al derecho de defensa de la recurrente al no permitirle el Tribunal
a-quo, según aduce, debatir en juicio público, oral y contradictorio los fundamentos de los
documentos en apoyo de sus conclusiones y el fondo del asunto, procede declarar que el
examen de la sentencia impugnada revela que en la instrucción del asunto fueron celebradas
varias audiencias; que en la de fecha 20 de febrero de 2002, el Tribunal decidió lo siguiente:
“Secretaria haga constar que el Tribunal, después de haber deliberado ha resuelto otorgar un
plazo de 10 días a los Dres. Rafael Evangelista Alejo y W. Guerrero Disla, en representación de
la Sra. Carmencita Báez Jiménez, para que depositen escrito de la ampliación de sus
conclusiones, así como los documentos que deseen, a partir de la fecha de la transcripción de
las notas de audiencia, vencido este plazo se otorga un plazo de 10 días al Lic. Luis Salazar
Díaz, en representación del Sr. Pedro Pérez Báez, para que presente escrito de ampliación de
conclusiones y documentos. Vencido este plazo, el Tribunal se pronunciará por sentencia
sobre el incidente planteado”; que también consta en dicha sentencia que el abogado de la
recurrente depositó en fecha 6 de mayo de 2002, su escrito ampliatorio de conclusiones,
ratificando sus conclusiones de audiencia; que posteriormente y en la audiencia celebrada el
día 9 de marzo de 2006, el tribunal concedió al abogado de la recurrente un plazo de 30 días
para depositar un escrito de ampliación y cualquier documento que entienda necesario para
avalar sus pretensiones y un segundo plazo de 15 días para contrarréplica a la parte recurrida;
que el 13 de agosto de 2006, dicho abogado depositó su escrito de ampliación, anexo al cual
también depositó una Declaración Jurada de fecha 16 de junio de 2004, hecha por los señores
Fortunato Vizcarrondo Martínez y Sofía Fernández Corujo, de nacionalidad puertorriqueña,
presentada ante el Notario Público de Puerto Rico Lic. Rafael Rodríguez Llanos; que por todo
lo expuesto resulta evidente que a la recurrente le fueron concedidas todas las oportunidades
procesales para ejercer sus medios de defensa, de las cuales hizo uso, por lo que en tales
circunstancias el tribunal no ha incurrido en ninguna violación de carácter sustantivo ni legal
en su perjuicio; por todo lo cual el segundo aspecto del medio único propuesto y que se
examina carece también de fundamento y debe ser desestimado;
Considerando, que también alega la recurrente violación a la Ley núm. 390 de 1940 y al
artículo 226 de la Ley núm. 855 de 1978;
Considerando, que en los motivos de la sentencia impugnada se expresa lo siguiente: “Que la
parte recurrente presenta como agravio que el señor Pedro Rafael Pérez Báez no es su hijo y
ha presentado para justificar sus pretensiones, entre otros documentos, declaraciones juradas
realizada por los señores Aurea Vizcarrondo, Fortunato Vizcarrondo Martínez y Rafael
Rodríguez, ante el Lic. Rafael Rodríguez Llanos en Carolina, Puerto Rico, así como la que dice,
hizo el señor Pedro Rafael Pérez Báez, pero este Tribunal entiende que la declaración de fecha
10 del mes de agosto del año 2001, es negada totalmente por este señor, y a nadie se le
puede obligar que declare en su contra, en cuanto a los otros documentos estos no tienen
ninguna fuerza para dejar sin efecto la declaración de nacimiento realizada por la señora
Carmen Báez de Pérez, hace más de 25 años; advirtiendo también que nadie puede
prevalecerse de su propia falta, para obtener ventaja, y en este caso la Sra. Carmen Báez Vda.
Pérez no puede alegar ahora que mintió a un Oficial Civil y que este joven no lleva su sangre,
pues esa señora personalmente fue que le dio esa calidad, la cual tuvo la aquisciencia de su
esposo, pues no impugnó esa declaración, y este Tribunal entiende que las desavenencias
entre la Sra. Carmen Báez Vda. Pérez y el Sr. Pedro Rafael Pérez Báez, ocurridas con
posterioridad al fallecimiento del señor Pedro María Pérez Vizcarrondo, no son motivos
suficientes para dejar sin efecto jurídico una declaración de nacimiento realizada por ellos
mismos, olvidando esta señora que la situación de estado es de orden público y la calidad de
heredero es imprescriptible, por lo tanto sus pretensiones de desconocimiento al Sr. Pedro
Rafael Pérez Báez, como hijo legitimo de ella y su finado esposo no tienen asidero jurídico y
debe ser rechazado; que la Ley 659 de fecha 17 del mes de julio del año 1944 sobre Actos de
Estado Civil, en sus artículos 38, 41, 43, disponen que para poder determinar la filiación de
una persona y en este caso especifico la señora Carmencita Báez (hoy viuda Pérez)
personalmente declaró al niño Pedro Rafael como hijo legitimo de ella y su esposo, y que
nació en fecha 14 del mes de febrero del año 1972, declaración de nacimiento ratificada por
su sentencia de fecha 10 del mes de mayo del año 1974 (Ley 90, Art. 40 de fecha 23 del mes
de Diciembre del año 1965), acta registrada bajo el núm. 1090, Folio 90, Libro 6, por lo tanto
en virtud de nuestras disposiciones legales (Ley 269 del 1944, Art. 41 y 43), el señor Pedro
Rafael Pérez Báez es hijo legitimo de los señores: Carmen Báez Vda. Pérez y Pedro María Pérez
Vizcarrondo (hoy finado) y por vía de consecuencia es su continuador jurídico, y goza de todas
las condiciones jurídicas inherentes a un hijo legitimo así como su esposa, Sra. Carmen Báez
Jiménez, hoy viuda Pérez, es su esposa superviviente común en bienes dentro de la Parcela
núm. 3 de Distrito Catastral núm. 2 del Distrito Nacional, sin olvidar, que no obstante lo
expuesto, el hijo nacido dentro de un matrimonio se reputa hijo del esposo, y en este caso es
la esposa, Sra. Carmen Báez de Pérez quien declara que el niño Pedro Rafael es hijo de ella con
su esposo”;
Considerando, que además, el Tribunal a-quo declaró que el inmueble de que se trata no es
propio de la esposa, sino que entra en la comunidad matrimonial que existió entre ella y su
finado esposo Pedro María Pérez Vizcarrondo, sobre la base establecida en la instrucción del
asunto, en el sentido de que ese bien fue comprado por dicha recurrente cuando estaba
casada con el mencionado señor Pérez Vizcarrondo;
Considerando, que si es cierto que las Leyes núms. 390 de 1940 y 855 de 1978, instituyen en
provecho de la mujer casada un tipo particular de bienes, llamados bienes reservados, lo que
ocurre, cuando éstos son adquiridos por la mujer con el producto de su trabajo personal y de
las economías que de éste provengan, no es menos cierto que esos bienes entran en la
comunidad matrimonial, conforme lo disponen los artículos octavo de la primera de esas leyes
y el párrafo del artículo 224 de la segunda, que dicen así: “Si existe comunidad o sociedad de
gananciales, los bienes reservados entrarán en la partición del fondo común”; es decir, la
mujer casada tiene la administración y la disposición de los bienes reservados, mientras dure
la comunidad, pero si ésta se disuelve por cualquier causa entran en la partición, a menos que
la mujer haya renunciado a la comunidad, conforme lo establece el mismo artículo 8 citado en
el párrafo, que dice así: “Si la mujer renuncia a la comunidad, ella los conservará francos y
libres de deudas, salvo aquellas que tenían por prenda dichos bienes, en virtud de las
disposiciones de la presente ley”;
Considerando, que en tales condiciones la alegada falta de oportunidad procesal para debatir
contradictoriamente los documentos que la recurrente sostiene constituían los fundamentos
de su defensa, sin que en ningún momento haya señalado cuales eran esos documentos, pero
de cuyos argumentos se infiere que tendían en definitiva a establecer que dicho inmueble era
un bien reservado de ella, no puede conducir a la invalidación del fallo impugnado, puesto que
de todas maneras el inmueble objeto de la presente litis entra en la partición, por haber sido
adquirido por ella como un bien reservado, sin que en el expediente exista constancia de que
la esposa superviviente, y hoy recurrente en casación, haya renunciado en ningún momento a
la comunidad a fin de que el mencionado inmueble le quedase como de su exclusiva
propiedad;
Considerando, que en lo que se refiere a la desnaturalización de los hechos, no existe ninguna
prueba ni evidencia, en la sentencia impugnada de que se haya incurrido en dicho vicio; que,
finalmente, el fallo objetado contiene motivos suficientes y pertinentes y una relación
completa de los hechos y circunstancias de la causa que han permitido a esta Corte verificar
que la ley han sido bien aplicada; que, por todo lo expuesto el único medio propuesto carece
de fundamento y debe ser desestimado y como consecuencia de ello, el recurso de casación a
que se contrae el presente fallo debe ser rechazado.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Carmen Báez Vda. Pérez, contra la
sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el 26 de abril
de 2007, en relación con la Parcela núm. 3 del Distrito Catastral núm. 2 del Distrito Nacional,
cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente fallo; Segundo: Compensa las
costas en virtud de lo que establecen los artículos 131 del Código de Procedimiento Civil y 65
numeral 1 de la Ley sobre Procedimiento de Casación, por tratarse de una litis entre
ascendiente y descendiente.
Así ha sido hecho y juzgado por las Cámaras Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, y la
sentencia pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito
Nacional, capital de la República, en su audiencia del 13 de agosto de 2008, años 165° de la
Independencia y 145° de la Restauración.
Firmado: Jorge A. Subero Isa, Rafael Luciano Pichardo, Eglys Margarita Esmurdoc, Hugo
Álvarez Valencia, Juan Luperón Vásquez, Margarita A. Tavares, Julio Ibarra Ríos, Enilda Reyes
Pérez, Dulce Ma. Rodríguez de Goris, Julio Aníbal Suárez, Víctor José Castellanos Estrella, Ana
Rosa Bergés Dreyfous, Edgar Hernández Mejía, Darío O. Fernández Espinal, Pedro Romero
Confesor y José E. Hernández Machado. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran en su
encabezamiento, en la Cámara de Consejo del día, mes y año en él expresados, y fue firmada,
leída y publicada por mí, Secretaria General, que certifico.
Sentencia. Motivación de la sentencia. Los jueces no están obligados a dar
motivos especiales acerca de aquellos pedimentos cuya eficiencia depende de
otros puntos jurídicos más sustanciales que ya han sido estimados por los jueces.
Sentencia del 13 de febrero de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, las Cámaras Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, dicta en
audiencia pública la siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Rafael Antonio Espaillat Cruz, dominicano, mayor
de edad, domiciliado y residente en la calle Amolek núm. 17, Rincón Largo, de la ciudad de
Santiago de los Caballeros, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Norte el 7 de diciembre de 2005, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Pérsiles Ayanes Pérez Méndez, por sí y por el Dr.
Donaldo Luna Arias, abogados del recurrente Rafael A. Espaillat Cruz;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Clyde Eugenio Rosario, por sí y por la Licda. Ylona
de la Rocha, abogados de la recurrida compañía Santiago de Bienes Raíces, C. por A. (SABICA);
Oído el dictamen del magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación, depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
16 de febrero de 2006, suscrito por los Dres. Persiles Ayanes Pérez Méndez y Donaldo Luna
Arias, con cédulas de identidad y electoral núms. 001-0101072-6 y 001-019977-9,
respectivamente, abogados del recurrente, en el cual se proponen los medios de casación que
se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa, depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia, el 9
de marzo de 2006, suscrito por los Licdos. Clyde Eugenio Rosario y la Licda. Ylona de la Rocha,
con cédulas de identidad y electoral núms. 031-0031856-1 y 031-0226279-1, respectivamente,
abogados de la recurrida;
Visto el auto dictado el 7 de febrero de 2008, por el magistrado Jorge A. Subero Isa,
Presidente de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual llama en su indicada calidad a
los magistrados Ana Rosa Bergés Dreyfous y Edgar Hernández Mejía, jueces de esta Corte,
para integrar las Cámaras Reunidas en la deliberación y fallo del recurso de casación de que se
trata, de conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Las Cámaras Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, por tratarse en la especie de un
segundo recurso de casación sobre el mismo punto, de conformidad con lo que dispone el
artículo 15 de la Ley núm. 25-91 del 15 de octubre de 1991, en la audiencia pública del 31 de
enero de 2007, estando presentes los Jueces: Jorge A. Subero Isa, Presidente; Rafael Luciano
Pichardo, Primer Sustituto de Presidente; Eglys Margarita Esmurdoc, Segundo Sustituto de
Presidente; Hugo Álvarez Valencia, Juan Luperón Vásquez, Margarita A. Tavares, Julio Ibarra
Ríos, Enilda Reyes Pérez, Dulce Ma. Rodríguez de Goris, Julio Aníbal Suárez, Víctor José
Castellanos Estrella, Darío O. Fernández Espinal, Pedro Romero Confesor y José E. Hernández
Machado, asistidos de la Secretaria General, y vistos los textos legales invocados por el
recurrente, así como los artículos 1 y 65 de la Ley sobre Procedimiento de Casación, y después
de haber deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere
consta lo siguiente: a) que con motivo de una casación con envío dispuesta por la Cámara de
Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de
Justicia, mediante su decisión del 19 de mayo de 1999, al conocer de un recurso de casación
interpuesto por Santiago de Bienes Raíces, C. por A. (SABICA), contra la sentencia de Tierras
en relación con la Parcela núm. 8-H, del Distrito Catastral núm. 8 del municipio de Santiago, el
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Norte, apoderado de dicho envío, dictó el 7 de
diciembre de 2005 la sentencia ahora impugnada, cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero:
Acoge en la forma y en el fondo el recurso de apelación interpuesto en fecha 12 de marzo de
2003, por los Licdos. Clyde Rosario e Ylona de la Rocha, actuando a nombre y representación
de la Cía. Santiago de Bienes Raíces, C. por A. (SABICA), por procedente y bien fundada en
derecho; Segundo: Rechaza las conclusiones formuladas por el Dr. Persiles Ayanes Pérez
Méndez, en representación del Sr. Rafael Antonio Espaillat Cruz, parte recurrida, por
improcedentes y mal fundadas; Tercero: Revoca en todas sus partes la Decisión núm. 1,
dictada en fecha 7 de marzo de 2003, por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, en
relación con la Parcela núm. 8-H del Distrito Catastral núm. 8 del municipio y provincia de
Santiago; Cuarto: Ordena levantar cualquier oposición que haya sido inscrita con motivo de la
presente demanda”;
Considerando, que el recurrente propone contra la sentencia impugnada, los siguientes
medios de casación: Primer Medio: Falsa aplicación de los artículos 18, 22, 122 y 125 de la Ley
de Registro de Tierras, núm. 1542, aún vigente. Violación del derecho de defensa; Segundo
Medio: Falta de estatuir. Insuficiencia de motivos y motivos contradictorios. Desconocimiento
de los artículos 170 y 173 de la Ley de Tierras; Tercer Medio: Falsa aplicación de los artículos
225 a 234 de la Ley de Tierras. Motivo contradictorio;
Considerando, que a su vez la parte recurrida en su memorial de defensa propone la
inadmisión del presente recurso sobre el argumento de que como en la especie se trata de un
segundo recurso sobre el mismo asunto, ya que la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de esta Suprema Corte de Justicia, conoció y falló en
fecha 19 de mayo de 1999 un primer recurso de casación que ella había interpuesto contra la
sentencia del 22 de noviembre de 1996 y como del recurso de que se trata ha sido apoderada
la misma Tercera Cámara de la Suprema Corte de Justicia, no puede conocer del mismo,
porque la competencia para ello corresponde a las tres cámaras reunidas de la Suprema Corte
de Justicia, dicho segundo recurso, por tanto, debe ser declarado inadmisible;
Considerando, que en vista del planteamiento formulado por la parte recurrida, la Cámara de
Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y Contencioso-Tributario de esta Suprema Corte
de Justicia, por auto de fecha 14 de diciembre de 2006, revocó el auto del 10 de octubre de
2006, dictado por el Presidente de dicha Cámara mediante el cual se fijó la audiencia del 13 de
diciembre del mismo año para conocer del recurso de casación a que se contrae la presente
sentencia y remitió el expediente al Presidente de la Suprema Corte de Justicia, en virtud de lo
que establecen los artículos 15 y 17 de la Ley Orgánica de la Suprema Corte de Justicia núm.
25-91 (mod.) de 1991, para dar cumplimiento a los trámites procesales a que se refieren
dichos textos legales, los que una vez cumplidos, las Cámaras Reunidas de la Suprema Corte
de Justicia, celebró la audiencia prefijada por auto del Presidente de la misma, en fecha 31 de
enero de 2007; que, por tanto, el medio de inadmisión propuesto por la parte recurrida debe
ser rechazado;
Considerando, que en el desarrollo de sus tres medios de casación los cuales se reúnen para
su examen y solución, el recurrente alega en síntesis: a) que en la Decisión núm. 1 de fecha 7
de marzo de 2003, en que se conoció el nuevo juicio por envío, puede observarse que los
abogados de la parte recurrida, actuando como apelantes ante el Tribunal Superior de Tierras,
solicitaron una serie de medidas que fueron ponderadas y analizadas por dicha jurisdicción
original y rechazadas al considerar el tribunal “que eran medidas innecesarias que solo
tendían a retrasar la solución de la litis y que no requiere de trabajos técnicos para su
solución; que de todas las medidas solicitadas el Tribunal acogió la única que tenía sentido
para resolver el caso, que era ordenar al Registrador de Títulos expedir una certificación que
contuviera una serie de datos determinantes para una correcta aplicación de la justicia en el
caso ocurrente y a tales fines, el Tribunal de Jurisdicción Original, in voce y en audiencia del 12
de febrero de 2003, previo al conocimiento del fondo, resolvió: Acoger la solicitud de la Licda
Ylona de la Rocha y en consecuencia ordenó al Registrador de Títulos del Departamento de
Santiago: 1) Expedir una certificación donde conste a favor de quien fue expedido el Decreto
de Registro de la Parcela núm. 8-H del Distrito Catastral núm. 8 del municipio de Santiago, y
un historial completo de todas las transferencias realizadas con indicación de los nombres de
los vendedores y de los compradores, cantidades vendidas o transferidas y las fechas de esas
transferencias; 2) Expedir otra certificación en la que conste si en dicha parcela, se han
realizado deslindes o subdivisiones y en caso de haberse hecho, indicar los solares o parcelas y
el resultado de dichos deslindes o subdivisiones, así como los nombres a favor de quienes
están registrados dichos solares o parcelas; 3) Otra certificación en la que se haga constar si
en las anotaciones de las transferencias realizadas en la referida parcela, ese departamento ha
incurrido en algún error, debiendo indicar en qué consiste el mismo, la fecha en que se
cometió y la persona que lo cometió; y 4) Otra certificación en la cual conste si ha habido un
registrado en exceso al que se registró actualmente en la indicada parcela, debiendo indicar si
el error fue corregido en dicho departamento; que, en cumplimiento de esa decisión el
mencionado Registrador de Títulos expidió en fecha 13 de febrero de 2003, una certificación,
en la que figura el historial completo del registro del derecho de propiedad de la parcela de
que se trata y en la que se comprobó la vigencia del derecho registrado del señor Espaillat
Cruz; que no obstante lo anterior, los abogados de la parte recurrida solicitaron ante el
Tribunal de Revisión, o sea, el Tribunal a-quo, las mismas medidas que le fueron rechazadas
en primer grado, que a pesar de la oposición del recurrente el Tribunal a-quo ordenó dichas
medidas, parte de las cuales ya habían sido rechazadas en primer grado y otras acogidas; que
el Registrador de Títulos de Santiago, para dar cumplimiento a ésta orden del Tribunal a-quo
expidió una certificación de la parcela, exactamente igual a la que anteriormente había
expedido al Juez de Jurisdicción Original; que las demás medidas ordenadas resultaron de
imposible realización, tal como lo había apreciado el juez de primer grado; que por lo
expuesto -alega el recurrente- el Tribunal a-quo violó su derecho de defensa y los artículos 18,
122 y 125 de la Ley de Tierras; b) que el Tribunal Superior de Tierras al ser apoderado por
envío tenía que pronunciarse sobre la validez y vigencia de un Certificado de Título efectuado
por hechos y circunstancias posteriores a su registro original y tenía además que estatuir
sobre un contrato de cuota litis, devolución de terreno, solicitud de deslinde y fijación de un
astreinte que se justificaba por la ley del 20 de mayo de 1975 para dar cumplimiento a una
obligación de hacer con la que se penó a Santiago Bienes Raíces, C. por A. (SABICA), por el
fallo de Jurisdicción Original; que ésta última solo era propietaria de un parte del terreno; que
realizó transferencias irregulares; que cuando pasó a ser dueña del terreno conjuntamente
con el recurrente Rafael Espaillat Cruz, desarrollando una urbanización en los terrenos de éste
último sin su consentimiento; que sin embargo, en un único motivo el Tribunal a-quo admite
que el recurrente ha sido lesionado en sus derechos por la recurrida y que ésta de forma
irregular adquirió terrenos en exceso, y no le restan derechos registrados en la parcela; sigue
alegando el recurrente que el Tribunal Superior de Tierras al revocar el fallo, sin estatuir sobre
más nada ignoró el artículo 125 de la Ley de Tierras, puesto que ni la modifica, ni ordena un
nuevo juicio, ni ordena medidas para la solución del caso; que, algo contradictorio en el
dispositivo lo constituye el hecho de mantener implícitamente la vigencia del Certificado de
Título del recurrente, sobre nueve mil metros registrados a su favor, tribunal que con motivo
del nuevo juicio por envío, tenía que pronunciarse con motivos suficientes, sobre la vigencia y
validez de un derecho registrado y sobre un contrato de cuota litis, devolución de inmueble,
astreinte por retraso de la devolución y autorización de deslinde, lo que no analizó, ni hizo,
por lo que se incurrió en falta de estatuir, en motivos insuficientes y contradictorios; c) en el
tercer medio el recurrente alega en resumen, que la recurrida en todo lo largo del proceso ha
tenido una serie de contradicciones, en primer lugar al afirmar que el Certificado de Título que
exhibe el recurrente es producto de un error del Registrador de Títulos de Santiago y alegar
que ella -la parte recurrida- está amparada en una presunción de tercer adquiriente de buena
fe y a título oneroso, pero se contradice al admitir que en la adquisición de sus derechos hubo
una irregularidad en sus compras que rebasó el límite del área global de la parcela y que los
jueces actuaron en forma salomónica y sin definirse en el dispositivo de su fallo ahora
impugnado al emitir el penúltimo considerando del mismo y que la simple sugerencia que él
contiene solo tiende a una salida complaciente para evitar que la recurrida asuma la
responsabilidad contraída y repare su ocupación indebida, contradicción de motivos que
resulta un falso criterio, al reconocer implícitamente el fraude de la recurrida y el perjuicio
causado al recurrente; que Sabica incurrió en la violación del artículo 1599 del Código Civil al
vender la cosa de otro, aún cuando pretendan alegar que solo se concretaron a vender los
derechos que habían adquirido; que en el presente caso no tienen cabida las disposiciones de
los artículos 225 a 234 de la Ley de Tierras, porque ni ha existido negligencia por parte del
recurrente, ni infidencia de terceros, materializadas en fraude, negligencia, omisión o error, ni
mucho menos actuación dolosa de la oficina del Registrador de Títulos de Santiago; pero,
Considerando, que en la sentencia impugnada son hechos constantes y no controvertidos, los
siguientes: “Que del estudio y ponderación de las piezas y documentos que forman el
expediente, así como de las conclusiones de las partes este Tribunal ha podido establecer los
siguientes hechos jurídicos: 1.- que el Sr. Rafael Antonio Espaillat Cruz, era propietario de la
totalidad de la Parcela 8-H del D. C. núm. 8 de Santiago con área de 03 Has., 82 As., 34 Cas., de
las cuales vendió a la Sra. Aura Altagracia Espaillat de Pérez 94 As., 33 Cas.; a Manuel de Jesús
Tavárez Tejada 1,572.55 Mts. 2; a la Cía. Norteña Inmobiliaria C. por A., 8,625 Mts.2; a Luis
Rafael Ramón Jiménez Vargas 4 tareas y 210 Mts.2; a Félix Montesino 6 tareas y 209 Mts.2; al
Sr. José Virgilio Núñez Núñez 4 tareas y 210 Mts.2; restándole a dicho señor 91 As., 70.41 Cas.;
2.- Que al disolverse la Cía. Norteña Inmobiliaria, C. por A., los socios de dicha sociedad se
distribuyen entre ellos 03 Has., 06 As., 37 Cas., procediendo el Registrado de Títulos a
transferir dicha porción, sin tomar en cuenta que solo eran propietarios de 8,625 Mts.2, más
94 As., 33 Cas., que habían comprado a la Sra. Aura Altagracia Espaillat, que estos derechos
irregularmente transferidos fueron vendidos a los Sres. José Ramón Infante, Pedro Marte y
José Pérez Hernández, quienes posteriormente le vendieron a Santiago de Bienes Raíces; 3.-
que Santiago de Bienes Raíces también compró los derechos de los demás adquirientes de
esta parcela; pasando a ser los únicos dueños de esta parcela, el Sr. Rafael Antonio Espaillat
Cruz con 91 As., 70.41 Cas., y Santiago de Bienes Raíces por el resto de la parcela; sin
embargo, en los duplicados de las constancias expedidas a favor de la referida compañía se
hacía constar las áreas en exceso, que arrastraba el error incurrido al disolverse la Cía.
Norteña Inmobiliaria; 4.- que Santiago de Bienes Raíces transfirió la totalidad del área de esta
parcela a diferentes personas, sin que se tomara en cuenta que el Sr. Rafael Antonio Espaillat
Cruz, no había transferido los derechos que le restaban, desarrollándose en dicha parcela una
urbanización”;
Considerando, que el Tribunal Superior de Tierras comprobó el error en que incurrió el
Registrador de Títulos, el que ha sido admitido por ambas partes y demostrado por la
certificación que al efecto expidió el Registrador de Títulos del Departamento de Santiago a
requerimiento del Tribunal a-quo, error que consistió en haber expedido Certificados de
Títulos a los socios de la disuelta Cía. Norteña Inmobiliaria, C. por A., con áreas en exceso de la
que estaba registrada en favor de dicha compañía; que, en vista del informe del Registrador
de Títulos en relación con el estado actual de registro de la parcela, dando constancia de ello
en Certificaciones expedidas, resulta indudable que esa irregularidad así establecida
demuestra que ciertamente ha perjudicado al recurrente sin que éste pueda recuperar el
terreno que le falta porque no queda terreno en la parcela al estar toda urbanizada, teniendo
por consiguiente el derecho de reclamar la indemnización correspondiente a través del Fondo
de Seguros; que, por tanto, como se ha comprobado y demostrado la existencia del error
cometido en el Registro de Títulos, como consecuencia de las operaciones de registro irregular
de las transferencias de la porción que correspondía a la compañía Norteña Inmobiliaria, C.
por A. y la ejecutada en favor del señor Félix Montesino, quien compró al recurrente,
corresponde a este último el derecho de proveerse contra el Fondo de Seguros establecido en
la ley para éstos casos;
Considerando, que en tal sentido, el Tribunal a-quo expresa en la sentencia impugnada lo
siguiente: “Que si bien es cierto que el Sr. Rafael Antonio Espaillat Cruz ha sido lesionado en
sus derechos con las transferencia hechas por Santiago de Bienes Raíces a los diferentes
adquirientes de esta parcela, también es cierto que a esta sociedad comercial no le restan
derechos registrados en la misma. Que es evidente, que en el Registro de Títulos se incurrió
en un error al transferir a los socios de la Cía. Norteña Inmobiliaria una porción mayor de la
que tenía registrada, el cual persistió en las sucesivas transferencias, lo que demuestra que los
derechos que adquirió en exceso la Sociedad Comercial Santiago de Bienes Raíces y que
posteriormente vendió a diferentes personas eran el producto de un registro irregular, sin
embargo que como se comprueba que estos mismos derechos han sido transferidos a título
oneroso a diferentes personas que han formado una urbanización, que no han sido parte de
este proceso, los mismos deben ser considerados como terceros adquirientes a título oneroso
y de buena fe presumida; que tal como lo prescribe el artículo 227 de la Ley de Registro de
Tierras “toda persona que sin negligencia de su parte se viere privada de cualquier terreno,
derecho o interés en el mismo como consecuencia de negligencia, omisión, error o infidencia
y que por las disposiciones de esta ley se encuentre impedida de recobrar dicho terreno,
podrá incoar una acción ante el Tribunal de Tierras contra el Tesorero Nacional. De igual
manera el artículo 192 de la misma ley permite a la parte perjudicada reclamar daños y
perjuicios contra los que participaron en la comisión del fraude; por lo que el Sr. Rafael
Antonio Espaillat Cruz tiene todo el derecho a ejercer contra el Tesorero Nacional y Santiago
de Bienes Raíces las acciones que considere de lugar en reclamación de los daños y perjuicios
sufridos, no devolución de terreno a Santiago de Bienes Raíces, ya que el mismo reconoce que
dicha compañía vendió todos los derechos”;
Considerando, que esta Corte considera correctos los razonamientos expuestos en la
sentencia impugnada, puesto que en las circunstancias del caso el recurrente no puede
pretender que le sea devuelto un terreno que ya no tiene la recurrida; que si como ocurre en
el presente asunto, a consecuencia de la aplicación de las disposiciones de la Ley de Registro
de Tierras, dicho recurrente ha sido despojado de algún derecho, como resultado de las
irregularidades cometidas por el Registro de Títulos al registrar los actos de distribución de los
derechos que tenía en dicha parcela la Cía Norteña Inmobiliaria, C. por A., el recurrente podía
intentar la acción contra el Fondo de Seguros prevista en los artículos 225 y siguientes de la
ley, siempre que los perjuicios experimentados por él no sean el resultado de su negligencia;
que, por tanto, nada impide que dicho recurrente, si lo considera pertinente, ejerza ante la
jurisdicción correspondiente la acción contra las personas que se han enriquecido
injustamente en su perjuicio;
Considerando, que en cuanto a los alegatos contenidos en la letra b en el sentido de que el
tribunal no se pronunció, entre otros pedimentos, sobre el contrato de cuota litis celebrado
entre el recurrente y sus abogados, procede declarar que no se puede hacer valer ante la
Suprema Corte de Justicia medios nuevos, es decir, que no hayan sido sometidos expresa o
implícitamente por la parte que los invoca al tribunal cuya decisión es impugnada, o que no
hayan sido apreciados por dicho tribunal a menos que la ley imponga su examen de oficio en
un interés de orden público;
Considerando, que del examen de las conclusiones producidas por el recurrente ante la Corte
a-qua y de las demás piezas del expediente se evidencia que los agravios antes aludidos no
fueron sometidos a la consideración de los jueces del fondo, ni éstos los apreciaron por su
propia determinación, así como tampoco existe una disposición legal que imponga su examen
de oficio; que en tal virtud, constituye un medio nuevo que debe ser declarado inadmisible, lo
que vale decisión sin necesidad de hacerlo constar en el dispositivo;
Considerando, finalmente, que, en las circunstancias del presente caso era superabundante y
superfluo dar motivos especiales respecto de los puntos argumentados por el recurrente en el
tercer medio (letra c) de su recurso; que, si ciertamente todos los pedimentos de las partes en
un litigio deben dar lugar a otros tantos motivos de parte de los jueces, ésta regla no puede
extenderse al extremo de obligarlos a dar motivos especiales acerca de aquellos pedimentos
cuya eficiencia depende de otros puntos jurídicos más sustanciales que hayan sido ya
estimados por dichos jueces, como ha ocurrido en la especie; que, como se comprueba por los
considerandos de la sentencia impugnada, ésta contiene motivos suficientes y pertinentes
que la justifican plenamente; que por lo expuesto, el recurso que se examina debe ser
rechazado.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Rafael Antonio Espaillat Cruz, contra
la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Norte el 7 de
diciembre de 2005, en relación con la Parcela núm. 8-H del Distrito Catastral núm. 8 del
municipio de Santiago, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente fallo;
Segundo: Condena al recurrente pago de las costas y las distrae en provecho del Dr. Clyde
Eugenio Rosario y de la Licda. Ylona de la Rocha, abogados de la recurrida, quienes afirman
haberlas avanzado en su mayor parte.
Así ha sido hecho y juzgado por las Cámaras Reunidas de la Suprema Corte de Justicia, y la
sentencia pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito
Nacional, capital de la República, en su audiencia del 13 de febrero de 2008, años 164° de la
Independencia y 145° de la Restauración.
Firmado: Jorge A. Subero Isa, Rafael Luciano Pichardo, Eglys Margarita Esmurdoc, Hugo
Álvarez Valencia, Juan Luperón Vásquez, Margarita A. Tavares, Julio Ibarra Ríos, Enilda Reyes
Pérez, Dulce Ma. Rodríguez de Goris, Julio Aníbal Suárez, Víctor José Castellanos Estrella, Ana
Rosa Bergés Dreyfous, Edgar Hernández Mejía, Darío O. Fernández Espinal, Pedro Romero
Confesor y José E. Hernández Machado. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en él expresados, y fue firmada, leída y publicada por mí,
Secretaria General, que certifico.
Amparo. La falta de notificación por parte del Tribunal de Tierras de Jurisdicción
Original al recurrente sobre el aviso que hiciera al Registrador de Títulos sobre la
litis sobre terreno registrado no constituye una violación a los derechos
fundamentales. El tribunal cumplió con lo dispuesto en el Art. 135 del Reglamento
de los Tribunales Superiores de Tierras y de los de Jurisdicción Original. Sentencia
del 21 de mayo de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por la Compañía Abadía Comercial, S. A., con
domicilio social en la calle Seminario núm. 18, del sector La Julia, de esta ciudad, representada
por su presidente Licda. Raquel Baquero, dominicana, mayor de edad, con cédula de identidad
y electoral núm. 001-0094631-1, domiciliada y residente en la Av. Selene núm. 20, Apto. 202-
A, del sector Bella Vista, de esta ciudad, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de
Tierras del Departamento Noreste el 15 de noviembre de 2007, cuyo dispositivo se copia más
adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Alberto del Rosario, abogado de la recurrida Cala
Blanca, Dominio de Las Caleras, S. A. (antigua La Galere, S. A.);
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
15 de noviembre de 2007, suscrito por los Licdos. Héctor Rubén Corniell y Lovaina Elvira Báez
Khoury, con cédulas de identidad y electoral núms. 001-0057302-1 y 018-0042499-4,
respectivamente, abogados de la recurrente, mediante el cual proponen los medios que se
indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 4
de diciembre de 2007, suscrito por el Dr. Ángel Humberto Zapata Fernández y la Licda. Maritza
C. Hernández Vólquez, con cédulas de identidad y electoral núms. 001-01781725- y 077-
000574-2, respectivamente, abogados de la recurrida;
Visto la resolución dictada por la Suprema Corte de Justicia, el 19 de mayo de 2008, que acoge
la inhibición presentada por el Dr. Juan Luperón Vásquez, Presidente de esta Cámara, la cual
contiene el dispositivo siguiente: “Único: Acoge la inhibición propuesta por el Dr. Juan
Luperón Vásquez, Juez Presidente de la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, para integrar la
misma en el caso de que se trata”;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 7 de mayo de 2008, estando presentes los Jueces: Pedro
Romero Confesor, en funciones de Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez y Darío
O. Fernández Espinal, asistidos de la Secretaria General y después de haber deliberado los
jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de un recurso de amparo en relación con la Parcela
núm. 128-Subd.-28 del Distrito Catastral núm. 7 del municipio de Samaná, el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado dictó el 10 de octubre de 2007, su
Decisión núm. 2, cuyo dispositivo aparece copiado en el de la sentencia impugnada; b) que
sobre el recurso de apelación interpuesto contra dicha decisión por Abadía Comercial, S. A., el
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste dictó el 15 de noviembre de 2007, la
sentencia objeto del presente recurso, la cual contiene el siguiente dispositivo: “Primero:
Declarar como al efecto declara, inadmisible el recurso de apelación de fecha catorce (14) del
mes de octubre del año 2007, incoado por los Licdos. Héctor Rubén Corniel y Lovaina Elvira
Báez Khoury, en representación de la Cía. Abadía Comercial, S. A., debidamente representada
por su presidenta Licda. Raquel Baquero Sosa, por este Tribunal resultar incompetente;
Segundo: Ordenar como al efecto ordena a la secretaría de este Tribunal, notificar esta
decisión a las partes envueltas en el proceso; Tercero: Ordenar como al efecto ordena, a la
secretaría de este Tribunal, el archivo de este expediente”;
Considerando, que en su memorial introductivo la recurrente propone contra la sentencia
impugnada los siguientes medios de casación: Primer Medio: Violación a los artículos 9, 10 y
11 de la Ley núm. 437-2006; Segundo Medio: Violación al artículo 4 de la Ley de Amparo;
Tercer Medio: Contradicción de motivos;
Considerando, que en el desarrollo de los tres medios de casación reunidos para su estudio y
solución, la recurrente alega, en síntesis: a) que el Tribunal a-quo declaró su incompetencia de
oficio, con lo cual fue violada la Acción de Amparo; b) que el amparo es una acción autónoma
que no puede suspenderse o sobreseerse para aguardar la definición de la suerte de otro
proceso de la naturaleza que fuere, y que en el presente caso, el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original de Samaná se encuentra apoderado de una litis sobre terreno registrado,
y que a la luz de dicho apoderamiento el mencionado tribunal, al declarar inadmisible la
presente Acción de Amparo, incurrió en denegación de justicia;
Considerando, que en los motivos de la sentencia impugnada consta lo siguiente: “Que la Ley
núm. 437-06, establece la Acción de Amparo, lo que procura es la protección efectiva de los
derechos fundamentales de la persona humana, consagrada por la Constitución de la
República en el Art. 8, primera parte; que el Art. 6 de la referida ley, establece que será de la
competencia del conocimiento de la Acción de Amparo, el juez de primera instancia con
Jurisdicción, en el lugar donde se haya manifestado el acto de omisión rechazando mediante
este mecanismo protectorio de los derechos individuales, de igual manera, el Art. 7 en su
primera parte establece que: “aquellos lugares en los cuales el Tribunal de Primera Instancia
se encuentra dividido en cámara, se apoderará de la Acción de Amparo el Juez cuya
competencia de atribución guarde mayor afinidad y relación con el derecho alegadamente
vulnerado; que el Art. 29 de dicha ley consagra: Que la sentencia emitida por el Juez de
Amparo no será susceptible de ser impugnada mediante ningún recurso ordinario o
extraordinario, salvo la tercería o la casación, en cuyo caso habrá de procederse con arreglo a
lo que establece el derecho común”; asimismo, el párrafo único de dicho Art. Reza: “Cuando
una acción de amparo ha sido desestimada por el Juez apoderado, no podrá llevarse de nuevo
ante otra jurisdicción”, como lo es en el caso de la especie”;
Considerando, que el examen de la sentencia recurrida en casación demuestra, que el motivo
principal de la Acción de Amparo ejercida por la recurrente radica en la inquietud que le
produjo el hecho de que no le fue notificado el oficio que el Tribunal dirigió al Registrador de
Títulos de Samaná dándole aviso de la litis sobre terreno registrado de que había sido por ella
apoderado; sin embargo, contrario a ese criterio, con tal forma de proceder, el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original ya citado, no hizo otra cosa que cumplir con lo que dispone el
artículo 135 del Reglamento de los Tribunales Superiores de Tierras y de los de Jurisdicción
Original, el cual establece que: “El Juez o Tribunal apoderado de una litis sobre derechos
registrados, una vez sea depositada la notificación de la demanda a la contraparte, informará
al Registro de Títulos y a la Dirección Regional de Mensuras y Catastro correspondientes, la
existencia de la misma. El Registro de Títulos correspondiente anotará un asiento sobre el
inmueble involucrado, en el que se hará constar que el mismo es objeto de un conflicto que se
está conociendo en los Tribunales”;
Considerando, finalmente, que el examen de la sentencia impugnada pone de manifiesto que
la misma contiene motivos suficientes y pertinentes que justifican plenamente su dispositivo,
así como una relación completa de los hechos y circunstancias de la causa que han permitido
verificar que el Tribunal a-quo hizo en el caso, una correcta aplicación de la ley, sin incurrir en
ninguna de las violaciones alegadas por la recurrente; por todo lo cual, los medios del recurso
carecen de fundamento y deben ser desestimados.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por la Compañía Abadía Comercial, S. A.,
contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste el 15
de noviembre de 2007, en relación con la Parcela núm. 128-Subd.-28 del Distrito Catastral
núm. 7 del municipio de Samaná, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior de presente
fallo; Segundo: Condena a la recurrente al pago de las costas y las distrae a favor de Dr. Ángel
Humberto Zapata Fernández y la Licda. Maritza C. Hernández Vólquez, abogados de la
recurrida, quienes afirman haberlas avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 21 de mayo de 2008, años 165° de la Independencia y 145° de la
Restauración.
Firmado: Pedro Romero Confesor, Enilda Reyes Pérez y Darío O. Fernández Espinal. Grimilda
Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Apelación. Tres distintos recursos de apelación interpuestos por separados contra
una misma decisión. Tribunal de alzada conoció de oficio, en conjunto de los tres
recursos de apelación, sin necesidad de que previamente ordenara su fusión.
Actuación adecuada del tribunal, basta con unir dichos recursos y los falle por una
sola y misma sentencia para evitar contradicciones de fallo. Sentencia del 10 de
septiembre de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Esther M. Sánchez de Chía, dominicana, mayor
de edad, con cédula de identidad y electoral núm. 001-0793258-4, domiciliado y residente en
esta ciudad, contra la sentencia dictada por el Tribunal de Tierras del Departamento Noreste
el 28 de agosto de 2007, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. José Chía Troncoso, por sí y por la Licda. Esther M.
Sánchez Rossi y José Chía Sánchez, abogados de la recurrente Esther M. Sánchez de Chía;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Carlos Sánchez Álvarez, abogado de los recurridos
Kay Anna Kulhman Desdames, Dulce Margarita Sánchez Soto, Carlos Eduardo Sánchez Soto,
Juan Carlos Sánchez Soto, Osiris Mejía De los Santos, Carlos Enrique Caballol García, Luis
Manuel Román y Reynilda Mejía Montero;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
30 de octubre de 2007, suscrito por el Dr. José Chía Troncoso y los Licdos. Esther M. Sánchez
Rossi y José Chía Sánchez, con cédulas de identidad y electoral núms. 001-0792783-2, 001-
0793258-4 y 001-1151689-4, respectivamente, abogados de la recurrente, mediante el cual
proponen los medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 22
de noviembre de 2007, suscrito por el Lic. Carlos Sánchez Álvarez, con cédula de identidad y
electoral núm. 001-0168939-6, abogado de los recurridos;
Visto el auto dictado el 8 de junio de 2008, por el Magistrado Juan Luperón Vásquez,
Presidente de la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y Contencioso-
Tributario de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual llama en su indicada calidad a la
Magistrada Enilda Reyes Pérez, Juez de esta Cámara, para integrar la misma en la deliberación
y fallo del recurso de casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 18 de junio de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Darío O. Fernández Espinal y Pedro Romero
Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber deliberado los jueces
signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre terreno registrado en relación con la
Parcela núm. 2924 del Distrito Catastral núm. 7 del municipio de Samaná, el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado, dictó el 17 de junio de 2005, su
Decisión núm. 5, cuyo dispositivo es el siguiente: “Parcela núm. 2924 del Distrito Catastral
núm. Siete (7) del municipio de Samaná: Primero: Rechazar como al efecto rechaza las
conclusiones de la Sra. Esther M. Sánchez Rossy, vertidas a través de su abogado el Dr. José
Chía Troncoso, por improcedentes, mal fundadas y carentes de base legal; Segundo: Acoger
como al efecto acoge en parte las conclusiones de la parte demandante Sra. Kayanna Kuhlman
Desdames, vertidas a través de su abogado Lic. Carlos Sánchez Alvarez; Tercero: Declarar
como al efecto declara nulo el Contrato de Venta de fecha veinte (20) del mes de abril del año
mil novecientos noventa y ocho (1998), suscrito entre los Sres. Moisés Shephard Cabrera,
Licda. Esther M. Sánchez Rossy, por los motivos señalados en el cuerpo de la presente
Decisión; Cuarto: Ordenar como al efecto ordena al Registrador de Títulos del Departamento
de Samaná, mantener con toda su fuerza y vigor el Certificado de Título núm. 2003-283, que
ampara los derechos de propiedad del Sr. Luis Manuel Román, con relación a la Parcela núm.
2924 del D. C. 7 del Municipio de Samaná, y se ordena el levantamiento de cualquier
oposición que se haya inscrito sobre el mismo”; b) que sobre el recurso de apelación
interpuesto contra esta decisión, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste,
dictó el 28 de agosto de 2007, la sentencia ahora impugnada, cuyo dispositivo es el siguiente:
“Primero: Declarar como al efecto declara inadmisible el recurso de apelación interpuesto por
los Dres. Celso A. Pavón Moní y Francisco A. Fernández en representación de las Sras.
Guillermina Maldonado Javier y Angela Maldonado Mullix, en fecha diecinueve (19) del mes
de agosto del año dos mil cinco (2005), por los motivos dados; Segundo: Acoger en cuanto a la
forma y rechazar como al efecto rechaza en cuanto al fondo el recurso de apelación
interpuesto por la Lic. Esther M. Sánchez Rossi por conducto de su abogado constituido Dr.
José Chía Troncoso, en fecha diecinueve (19) del mes de agosto del año dos mil cinco (2005),
así como sus conclusiones, por improcedentes, mal fundadas y carentes de base legal;
Tercero: Acoger como al efecto se acogen, las conclusiones de la parte recurrida Sra. Kayanna
Khulman Desdames, vertidas por conducto de su abogado constituido y apoderado Lic. Carlos
Sánchez Álvarez, por los motivos indicados; Cuarto: Acoger como al afecto acoge, las
Declaraciones Juradas de fecha nueve (9) del mes de diciembre del año dos mil seis (2006),
suscritas por Guillermina Maldonado Javier y Angela Maldonado Mullix, legalizadas por el Lic.
Julio César Peguero Trinidad, el veintiocho (28) del mes de julio del año dos mil seis (2006),
suscrita por los Sres. Luis Manuel Román y Reinilda Mejía Montero de Román; Quinto: Acoger
como al efecto acoge, el Desistimiento de fecha once (11) del mes de octubre del año dos mil
tres (2003), legalizado por la Licda. Carlixta Ramón Espinal, Notario Público de los del número
para el Municipio de Samaná, suscrito por los Sres. Narcisa Maldonado Javier, Ananay
Maldonado, Francisco De los Santos, Julio García Maldonado, Sixto García Maldonado, Andrés
Frías Maldonado, Juan García Maldonado, Sabino Maldonado Mullix, Tomás Maldonado
Mullix, Hemiginia Maldonado G., Genaro Maldonado Javier, Ramón Maldonado F., María
Maldonado Javier y Guillermina Maldonado Javier; Sexto: Declarar como al efecto declara
nulo y sin ningún valor jurídico, el contrato de venta de fecha veinte (20) del mes de abril del
año mil novecientos noventa y ocho (1998), suscrito entre los Sres. Moisés Shepard Cabrera y
la Licda. Esther M. Sánchez Rossi por los motivos dados; Séptimo: Acoger como al efecto
acoge, los actos de ventas, suscritos entre los Sres. Luis Manuel Román, Reinilda Mejía
Montero y la Sra. Kayanna Khulman Desdames de fecha cuatro (4) del mes de octubre del año
dos mil seis (2006), ambos legalizados por la Dra. Maritza Arias Ubeda, Notario Público de los
del número para el Distrito Nacional; Octavo: Ordenar como al efecto ordena, al Registrador
de Títulos del Departamento de Samaná, mantener con toda su fuerza y vigor el Certificado de
Título núm. 2003-83, que ampara el derecho de propiedad de la Parcela núm. 2924 del
Distrito Catastral núm. 7 del Municipio de Samaná, expedido a favor del Sr. Luis Manuel
Román, así como también las Constancias expedidas a favor De los Sres. Osiris Mejía de los
Santos, Carlos Enrique Caballol García, Dulce Margarita Sánchez Soto, Juan Carlos Sánchez
Soto, Carlos Eduardo Sánchez Soto y ordenar además expedir la Constancia Anotada a favor
de la Sra. Kayanna Khulman Desdames, estadounidense, mayor de edad, casada, domiciliada y
residente en Estados Unidos y accidentalmente en Santo Domingo, en la Suit 202, segunda
planta, Condominio Profesional Naco, Comercial Naco, ubicado en la Avenida Tiradentes
esquina calle Fantino Falco, cédula de identidad y electoral núm. 001-1451358-3, en la
siguiente forma y proporción: a) la 21,493.39 Mts2 y 5,041.99 Mts2, quedando cancelados los
derechos del Sr. Luis Manuel Román, por efecto de esta transferencia”;
Considerando, que en su memorial de casación la recurrente propone contra la sentencia
impugnada los siguientes medios: Primer Medio: Violación de los principios de orden público
rectores del proceso, las partes y el objeto en la instancia; Segundo Medio: Violación al Art. 8,
inciso 2, letra “J” de la Constitución de la República; y de principios de carácter constitucional;
que todos somos iguales ante la ley y el respeto al debido proceso de ley; Tercer Medio:
Violación de los Arts. 147, 148 y 265 del Código Penal; y el párrafo del Art. 239 de la Ley 1542;
y el Art. 132 de la Ley 108-05, respectivamente; Cuarto Medio: Violación al Art. 380 del
Código de Procedimiento Civil; y el Art. 1 del Código de Ética del Colegio de Abogados de la
República Dominicana; Quinto Medio: Omisión y no ponderación de los documentos
esenciales de la causa y violación al sagrado derecho de defensa; Sexto Medio: Violación al
Art. 11 del Reglamento de los Tribunales Superiores de Tierras y de Jurisdicción Original, de la
Jurisdicción Inmobiliaria; y, Complementa la Ley 108-05 de Registro Inmobiliario del 23 de
febrero de 2005;
Considerando, que en el desarrollo de los seis medios de casación propuestos, los cuales se
reúnen para su examen y solución, la recurrente alega en síntesis: a) que el Tribunal a-quo
estaba apoderado de tres recursos de apelación interpuestos todos el mismo día 19 de agosto
de 2005, por actos separados, por la Licda. Esther M. Sánchez de Chía, Guillermina Maldonado
Javier y Angela Maldonado Mullix y la señora Kayanna Khulman Desdames, éstas últimas el 17
de julio de 2005, contra la Decisión núm. 5 de fecha 17 de mayo de 2005, dictada por el
Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Samaná; que el examen de la sentencia pone de
manifiesto que esos tres recursos de apelación no fueron fusionados por dicho Tribunal,
fallando solamente dos de ellos en una sola sentencia, en violación de los principios de orden
público que dirigen el proceso, las partes y el objeto de la instancia, por lo que el proceso
debe mantenerse inalterable, en virtud del principio de la inmutabilidad el que ha sido violado
en el caso al no haber fusionado el tribunal los tres recursos de apelación citados, por lo que
estaba en la obligación de decidirlos independientemente, porque los apelantes perseguían
intereses distintos no pudiendo en el caso fallarlos mediante una sola sentencia, como lo hizo,
omitiendo además pronunciarse sobre el recurso de Kayanna Khulman Desdames; b) que el
tribunal le prohibió al Dr. José Chía Troncoso, referirse al recurso de la recurrente Lic. Esther
M. Sánchez y lo conminó a concluir únicamente a nombre de las señoras Guillermina
Maldonado Javier y Angela Maldonado Mullix, y así tuvo que hacerlo, permitiéndole sin
embargo al Lic. Carlos Sánchez Alvarez, concluir contra el recurso de la Licda. Esther M.
Sánchez y el de las señora Maldonado; que en dicha audiencia del 26 de febrero de 2007, al
término de sus conclusiones a nombre de las señoras Maldonado, el Dr. Chía Troncoso,
presentó las siguientes conclusiones: Cuarto: Informar al Tribunal que nos sentimos altamente
preocupados en razón de que siendo citada para hoy la Licda. Esther Sánchez Rossi y el Dr.
Chía Troncoso, la cual también recurrió dicha sentencia, no se le ha permitido desarrollar las
conclusiones que le fueren pertinentes.- Bajo reservas”; que por consiguiente, la recurrente
no pudo formular ninguna solicitud en dicha audiencia, ni concluir, que por ese motivo solo
aparece en el expediente el escrito de ampliación de las señoras Maldonado, no así el de la
Licda. Esther M. Sánchez y que el escrito de ésta última, en relación con la audiencia del día 31
de junio de 2007, no fue tomado en cuenta por el Tribunal a-quo con lo que se violó el artículo
8, inciso 2, letra “J” de la Constitución y no se ha respetado el debido proceso, vulnerando así
su derecho de defensa; c) alega también la recurrente, que en la sentencia impugnada se han
violado los artículos 147, 148, 265 del Código Penal, 239 de la antigua Ley 1542 de 1947 y 132
de la nueva Ley 108-05 de Registro Inmobiliario y que han venido denunciando desde el inicio
del proceso que la hoy recurrida, conjuntamente con otras personas, venía realizando
maniobras fraudulentas contra la recurrente hasta lograr conseguir el Certificado de Título
núm. 2003-83 del 5 de diciembre del 2003, que es falso, porque está lleno de borrones y
tachaduras y no lo firmó el Registrador; que el Tribunal a-quo no obstante eso, confirmó la
decisión de primer grado, sin tomar en cuenta las pruebas de esos argumentos de la
exponente; d) que se han violado los artículos 380 del Código de Procedimiento Civil y 1 del
Código de Ética del Colegio de Abogados de la República Dominicana, porque quien presidió la
audiencia de ese día y firmó la sentencia fue el Dr. Luis Manuel Martínez Marmolejos, que
había sido el Registrador de Títulos del Departamento de Nagua, no obstante plantear la
recurrente la falsedad del Certificado de Título núm. 2003-283, expedido por él a favor del
señor Luis Manuel Román el 5 de diciembre de 2003, el cual no estaba firmado y tenía
alteraciones y borraduras y el hoy Juez indicado tenía conocimiento de eso; e) también alega
la recurrente, que el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste, que dictó la
sentencia por ella impugnada omitió, no tomó en cuenta, ni ponderó los documentos
aportados por su abogado, los cuales señala en su memorial de casación, por lo que agrega se
ha violado su derecho de defensa porque esos documentos eran el único medio de prueba de
que disponía para enfrentar la demanda incoada por Kayanna Khulman Desdames; que del
Tribunal haber examinado esos documentos se hubiese convencido de que el Certificado de
Título núm. 2003-283 de fecha 5 de diciembre del 2003 expedido a favor de Luis Manuel
Román era falso y por tanto nulo, que al no hacerlo así ha violado su derecho de defensa; f)
que el artículo 10 del Reglamento de los Tribunales Superiores de Tierra establece que para el
conocimiento y fallo de un expediente se integrará una terna fija entre los jueces que
componen el Tribunal Superior de Tierras mediante sorteo aleatorio realizado por la
Secretaría General correspondiente, y el artículo 11 del mismo Reglamento dice que una vez
integrada la terna deberá ser la misma durante todo el proceso de instrucción y fallo del
expediente; que para conocer del caso la terna la integraban los Magistrados Gregorio
Cordero Medina, quien la presidía Rafael de Jesús Cabral y Luis Manuel Martínez Marmolejos,
los cuales conocieron la audiencia celebrada el día 31 de julio de 2007; que en la audiencia del
día 26 de febrero de 2007 el tribunal estuvo presidido por el Dr. Luis Manuel Martínez
Marmolejos, por lo que en el caso existe una violación flagrante al artículo 11 del referido
reglamento que afecta de nulidad la sentencia, la que por lo tanto debe ser casada;
Considerando, que en relación con el primer medio del recurso en el cual la recurrente alega
que en el presente caso el Tribunal a-quo no falló los tres recursos de apelación aludidos,
interpuestos contra la sentencia del Juez de Jurisdicción Original, en la sentencia impugnada
se expresa lo siguiente: “Que la referida decisión en principio fue apelada por las Sras. Esther
Sánchez Rossi de Chía y la Sra. Kayanna Khulman Desdames, cuyos recursos fueron conocidos
en fecha treinta y uno (31) del mes de julio del año dos mil seis (2006), por este Tribunal
Superior de Tierras, el cual otorgó los plazos pertinentes a las partes en litis para producir y
depositar sus respectivos escritos justificativos de conclusiones, a partir de la transcripción y
notificación de las notas de audiencia; que este Tribunal comprobó con posterioridad que en
el expediente de marras existe también un recurso de apelación contra la decisión núm. 5 de
fecha diecisiete (17) del mes de junio del año dos mil cinco (2005), dictada por el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original de Samaná, interpuesto en fecha diecinueve (19) del mes de
agosto del año dos mil cinco (2005), por los Dres. Celso A. Pavón Moní y Francisco A.
Fernández, en representación de las Sras. Guillermina Maldonado Javier y Angela Maldonado
Mullix, por todo lo cual se ordenó una reapertura de los debates del presente caso, en virtud
de no haber concurrido a la audiencia celebrada por este Tribunal en fecha treinta y uno (31)
del mes de julio del año dos mil seis (2006), de manera que no se vulnerara el sagrado
derecho de defensa de los indicados recurrentes y al tenor de lo que consagra nuestro magno
pacto político, en su artículo 8.2. J, H e I.”;
Considerando, que los mencionados recursos de apelación fueron decididos por la sentencia
impugnada, tal como se comprueba por los ordinales primero y segundo del dispositivo de la
misma, que dispone lo siguiente: “Primero: Declarar como al efecto declara inadmisible el
recurso de apelación interpuesto por los Dres. Celso A. Pavón Moní y Francisco A. Fernández
en representación de las Sras. Guillermina Maldonado Javier y Angela Maldonado Mullix, en
fecha diecinueve (19) del mes de agosto del año dos mil cinco (2005), por los motivos dados;
Segundo: Acoger en cuanto a la forma y rechazar como al efecto rechaza en cuanto al fondo,
el recurso de apelación interpuesto por la Lic. Esther M. Sánchez Rossi por conducto de su
abogado constituido, Dr. José Chía Troncoso en fecha diecinueve (19) del mes de agosto del
año dos mil cinco (2005), así como sus conclusiones, por improcedentes, mal fundadas y
carentes de base legal”;
Considerando, que la circunstancia de que el Tribunal a-quo después de haber conocido en la
audiencia celebrada el 31 de julio de 2006, de las apelaciones interpuestas por las señoras
Esther Sánchez Rossi de Chía y Kayanna Khulman Desdames y otorgar a estos plazos para
producir y depositar escritos justificativos de sus conclusiones, posteriormente comprobó que
en el expediente existía otro recurso de apelación contra la misma sentencia interpuesto por
las señoras Guillermina Maldonado Javier y Angela Maldonado Mullix, por lo que procedió
entonces a ordenar una reapertura de los debates de la litis, a citar a todas las partes
envueltas en la misma, compareciendo éstas a la nueva audiencia fijada al efecto;
Considerando, que por todo lo expuesto y transcrito más arriba resulta evidente que el
tribunal conoció en conjunto de los tres recursos de apelación interpuestos por separado
contra la decisión del 17 de junio de 2005, de Jurisdicción Original; que ese modo de proceder
del tribunal es correcto en derecho, dado que tratándose del mismo fallo apelado, las mismas
partes y el mismo objeto, nada impedía que lo hiciera aún de oficio, sin necesidad de que
previamente tuviera que ordenar dicha fusión, bastando con que uniera dichos recursos y los
fallara por una sola y misma sentencia para evitar contradicciones de fallo; la fusión de un
expediente con otro relativo al mismo asunto no requiere de fórmula sacramental, resultando
suficiente con que el Juez o Tribunal que conozca de ambas demandas o recursos una los
expedientes formados con tal motivo y los resuelva por un sólo y único fallo; que por lo
expuesto, los agravios formulados por la recurrente en el primer medio de su recurso carecen
de fundamento y deben ser desestimados;
Considerando, que en cuanto se refiere al segundo medio, en el que se alega que el Tribunal le
prohibió al Dr. Chía Troncoso presentar conclusiones en la audiencia del día 26 de febrero de
2007, en la sentencia impugnada consta que en esa audiencia, dicho abogado ya había
presentado calidades como representante de la señora Esther Sánchez Rossi, aunque también
se unió a los abogados representantes de las hermanas Maldonado, presentó conclusiones a
nombre de las señoras Maldonado Javier y Maldonado Mullix, no haciéndolo sin embargo a
nombre de Esther Sánchez Rossi, al término de cuya audiencia el Tribunal le concedió un
primer plazo de 30 días para el depósito de un escrito de motivación de conclusiones y los
documentos que considere convenientes a sus pretensiones y un plazo final de 30 días para
contrareplicar a su contraparte, constando además en la sentencia que el Dr. Chía Troncoso
depositó su escrito de motivación de conclusiones el 11 de junio de 2007; que examinada la
sentencia no hay constancia alguna de que el Tribunal le prohibiera al Dr. Chía Troncoso,
presentar conclusiones y argumentos a nombre de la señora Esther Sánchez Rossi de Chía;
que, en consecuencia el segundo medio del recurso que se examina carece también de
fundamento y debe ser desestimado;
Considerando, que en lo referente a los alegatos contenidos en el tercer medio, letra c de su
memorial, la sentencia impugnada expresa al respecto, lo siguiente: “Que en el expediente
que nos ocupa existe otra Declaración Jurada de fecha dos (2) del mes de marzo del año dos
mil siete (2007), legalizada por el Lic. Julio César Peguero Trinidad, Notario Público de los del
número para el municipio de Samaná, suscrita por el Sr. Moisés Shepard Cabrera, en la cual se
establecen las razones por las que éste le firmó un contrato de venta a favor de la Lic. Esther
Margarita Sánchez Rossi de Chía, en fecha veinte (20) del mes de abril del año mil novecientos
noventa y ocho (1998), sobre los derechos de la Parcela núm. 2924 del Distrito Catastral núm.
7 del Municipio de Samaná, la cual había sido vendida con anterioridad por el mismo Sr.
Moisés Shepard Cabrera, al Sr. Luis Manuel Román, en fecha diez (10) del mes de enero del
año mil novecientos noventa y seis (1996), venta que es bueno destacar que fue registrada en
fecha veintidós (22) del mes de agosto del año mil novecientos Noventa y seis (1996), en el
Registro de Títulos correspondiente, por lo que se pone de manifiesto el principio de prioridad
de la inscripción y la máxima registral, Priore tempore priore jure, “primero en el tiempo
primero en derecho”; robustecido por lo establecido en el artículo 191 de la Ley 1542, de
manera específica lo señalado en el párrafo único del preciado artículo, el cual copiado
textualmente dice: “La entrega del Certificado de Título Duplicado del Dueño, realizada por
éste o por medio de persona regularmente autorizada, constituirá para el Registrador de
Títulos una prueba corroborativa de la sinceridad del Acto”; de donde se desprende que si al
Sr. Luis Manuel Román, se le expidió el Certificado de Título núm. 2003-283, que ampara los
derechos adquiridos por éste, dentro de la Parcela núm. 2924 del Distrito Catastral núm. 7 del
Municipio de Samaná, cumplió con todos los requisitos exigibles a tales fines, en especial la
entrega del Certificado de Título a nombre de quien vendió, en este caso el Sr. Moisés
Shepard Cabrera, el cual se canceló y dio origen al preindicado Certificado de Título de donde
se deduce que fuera una de las causas, que impidieran a la Lic. Esther Margarita Sánchez de
Chía, materializar el traspaso del referido inmueble a su nombre, es decir, que no le fue
entregado el Certificado de Título de manos de quien le vendió; que por todo lo que antecede
en el motivo anterior, este Tribunal de alzada al igual que lo que expresara el Juez a-quo en su
decisión hoy objeto de apelación, está conteste en relación a que el Sr. Moisés Shepard
Cabrera, carecía del derecho de propiedad sobre el bien inmueble vendido a la Lic. Esther
Sánchez Rossi de Chía, por haberlo transferido con anterioridad al Sr. Luis Manuel Román, por
lo que la venta hecha a la Lic. Rossi de Chía, es nula, tal y como lo indicó el Juez de Jurisdicción
Original, que reza: “La venta de la cosa de otro es nula, puede dar lugar a daños y perjuicios,
cuando el comprador ignora que fuese de otro”; por lo que el Sr. Luis Manuel Román es un
adquiriente de buena fe y a título oneroso y las transferencias de porciones que éste hiciera a
distintas personas dentro del referido inmueble, adquirientes que por vía de consecuencia son
de buena fé y sus derechos deben ser protegidos y preservados por la ley, en virtud de que los
mismos son derecho legítimos y por tanto la invocación de la nulidad hecha por el Dr. José
Chía Troncoso, sin aportar las pruebas de lugar y haber llenado el procedimiento legal al
respecto que lo demostrara, no tienen base para anularlos por tanto este Tribunal los
rechaza”;
Considerando, que de conformidad con el artículo 185 de la Ley de Registro de Tierras,
aplicable al caso por haberse introducido e instruido bajo la vigencia de la misma: “Después
que un derecho ha sido objeto del primer registro, cualquier acto voluntario o forzoso que se
relacione con esos mismos derechos solamente surtirá efecto, de acuerdo con esta ley, desde
el momento en que se practique su registro en la oficina del Registrador de Títulos
correspondiente; que, por tanto al decidir el asunto en la forma que lo hizo con base en los
razonamientos contenidos en la sentencia y parte de los cuales han sido copiados, el Tribunal
a-quo no ha incurrido en las violaciones denunciadas por la recurrente en el tercer medio del
recurso, el que por consiguiente carece de fundamento y debe ser desestimado;
Considerando, que en lo que concierne a los medios cuarto y sexto, letras d y f en los que la
recurrente alega violación de los artículos 380 del Código de Procedimiento Civil y 1 del
Código de Ética del Colegio de Abogados de la República Dominicana, porque quien presidió la
audiencia del día en que se conoció la última vez el caso fue el Dr. Luis Manuel Martínez
Marmolejos, que había sido el Registrador de Títulos del Departamento de Nagua y no
obstante solicitar la recurrente la falsedad del Certificado de Título núm. 2003 expedido por él
a favor de Luis Manuel Román el 5 de diciembre del 2003, que no estaba firmado y contenía
otras irregularidades de las que él tenía conocimiento, según aduce; pero,
Considerando, que el artículo 380 del Código de Procedimiento Civil dispone que: “Siempre
que un Juez sepa que en él concurre cualquier causa de recusación, estará obligado a
declararla en Cámara, para que el tribunal decida si aquel debe abstenerse”; que en ese
sentido procede significar que el artículo 378 del mismo Código establece cuales son las causa
por las cuales puede ser recusado un Juez, entre las cuales no figura el hecho de que un
funcionario administrativo, como lo es un Registrador de Títulos, pueda ser recusado si el
mismo posteriormente pasa a ocupar la función de Juez de cualquier tribunal; que en cuanto a
la violación del artículo 1 del Código de Ética, tampoco procede puesto que se trata de una
disposición referente a los deberes esenciales que la profesión de abogado impone a todo
profesional del derecho y a la conducta que todo abogado debe observar en su vida pública y
privada, mientras que en lo que se refiere a los Jueces, es la Ley núm. 327 de 1998 y el
Reglamento para su aplicación la que contiene las reglas de conducta con que debe
comportarse y observar todo Juez, que no es el caso; que si la alusión que hace la recurrente
en relación con el desempeño como Registrador de Títulos del hoy Magistrado Luis Manuel
Martínez, tiene un aspecto en el orden moral que pudo servir para su inhibición voluntaria,
dicho Juez, por tratarse de un asunto espontáneo y de conciencia, no estaba obligado a
inhibirse si entendía que no había motivo para ello; y en cuanto a la supuesta violación de los
artículos 10 y 11 del Reglamento de los Tribunales Superiores de Tierras, porque para conocer
del asunto la terna la integraban los Magistrados Gregorio Cordero Medina, quien la presidía,
Rafael de Jesús Cabral y Luis Manuel Martínez Marmolejos, quienes sí integraron el Tribunal
en la audiencia del día 31 de julio de 2007, que sin embargo quien presidió el tribunal en la
audiencia del día 26 de febrero de 2007, fue el Dr. Martínez Marmolejos, por lo que en el caso
se incurrió en las violaciones señaladas; que frente a estos argumentos procede declarar que
el examen de la sentencia impugnada da constancia en el primer “resulta” de la página 4 de la
misma de lo siguiente: “Vistos: los demás documentos del expediente: que en virtud de las
disposiciones del artículo 16 de la Ley de Registro de Tierras núm. 1542 de fecha 7 de
noviembre del año 1947, la Ley 108-2005 de fecha dos (2) de abril de año 2005 y la Resolución
núm. 110 de fecha 19 de enero del año 2006, dictada por la Suprema Corte de Justicia, el
Magistrado Presidente del Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste Magistrado
Fabio Guerrero Bautista, dictó el auto de fecha veintiséis (26) del mes de febrero del año dos
mil seis (2007), designando a los Magistrados Luis Manuel Martínez Marmolejos, Gregorio
Cordero Medina y Rafael de Jesús Cabral, presidido por el primero, para integrar el Tribunal
Superior de Tierras en el conocimiento y fallo del presente expediente”; que por tanto, quien
aparece firmando la sentencia en el orden establecido en dicho auto es el Magistrado Luis
Manuel Martínez Marmolejos, sin que la recurrente haya demostrado lo contrario, por lo que
resulta evidente que los medios cuarto y sexto del recurso deben ser desestimados por
carecer de fundamento;
Considerando, que en lo referente al quinto medio, letra e, en el que se alega la no
ponderación de los documentos sometidos al debate; que aunque la recurrente no señala
cuales documentos no fueron ponderados, lo que impide comprobar si el vicio denunciado
existe en la decisión, el estudio del fallo impugnado pone de manifiesto que el tribunal tuvo
en cuenta la documentación depositada en el expediente, de lo cual deja constancia no sólo
cuando en la página 4 y de la sentencia impugnada expresa: “Vistos: los demás documentos
que integran el expediente”, sino también, cuando en el conjunto de los motivos de dicha
sentencia entra en detalles y análisis sobre la documentación depositada; y a este respecto
procede declarar que los jueces del fondo no están obligados a transcribir íntegramente en
sus sentencias los documentos que le han servido de fundamento a sus decisiones, bastándole
para cumplir el voto de la ley que los mismos señalen la parte o partes esenciales de los
documentos sometidos al debate y de los cuales se van a derivar las soluciones jurídicas del
caso; que, por último, dicho fallo contiene motivos suficientes y pertinentes y una completa
relación de los hechos y circunstancias del proceso que han permitido a esta Corte verificar
que la ley ha sido correctamente aplicada; que, por lo expuesto el quinto medio del recurso
debe ser desestimado y como consecuencia de ello el recurso debe ser rechazado.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por la señora Esther M. Sánchez de Chía,
contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste, el
28 de agosto de 2007, en relación con la Parcela núm. 2924 del Distrito Catastral núm. 7 del
Municipio de Samaná, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente fallo;
Segundo: Condena a la recurrente al pago de las costas y las distrae a favor del Lic. Carlos
Sánchez Álvarez, abogado de los recurridos, quien afirma haberlas avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 10 de septiembre de 2008, años 165° de la Independencia y 146°
de la Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández E.
y Pedro Romero Confesor. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en él expresados, y fue firmada, leída y publicada por mí,
Secretaria General, que certifico.
Constitución irregular del tribunal. El juez que haya sido sustituido por otro por
estar de vacaciones, no tiene calidad para firmar la sentencia sin que antes hubiera
sido designado de nuevo para el conocimiento y fallo del asunto. Sentencia del 5
de noviembre de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Rita María Núñez, dominicana, mayor de edad,
no indica la cédula de identidad y electoral, domiciliada y residente en la Provincia de
Montecristi, República Dominicana, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de
Tierras del Departamento Norte el 9 de noviembre de 2007, cuyo dispositivo se copia más
adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
28 de enero de 2008, suscrito por el Lic. Juan Ramón Estévez B., con cédula de identidad y
electoral núm. 092-0002784-6, abogado de la recurrente, mediante el cual propone los
medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 2
de abril de 2008, suscrito por el Lic. Luis Alberto Rodríguez, con cédula de identidad y electoral
núm. 001-0146396-6, abogado del recurrido José Leonidas Rodríguez;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1, 20 y
65 de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 29 de octubre de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber
deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que mediante decisión núm. 21 dictada por el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original, en fecha 30 de enero del 2003, revisada y aprobada en Cámara de
Consejo por el Tribunal Superior de Tierras, en fecha 30 de Mayo de 2003; Que mediante esta
decisión le fue adjudicado el Solar núm. 8 de la Manzana núm. 169 del Distrito Catastral núm.
1 del Municipio de Montecristi, con una extensión superficial de 04 As., 88.15 As., a favor de
los Sres. Rita María Núñez y José Arturo De Jesús Pelegrin, siendo expedido el Certificado de
Título núm. 84 que ampara dichos derechos; b) que en fecha 24 de agosto de 2007, el Lic. Luis
Alberto Rodríguez, a nombre y representación del señor José Leonidas Rodríguez, elevó al
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Norte, una instancia en revisión por causa de
fraude, contra la decisión antes mencionada, rendida en relación con el saneamiento del Solar
núm. 8 de la Manzana núm. 169 del Distrito Catastral núm. 1 del Municipio de Montecristi;
c)que el 9 de noviembre de 2007, el referido Tribunal a-quo dictó la sentencia ahora
impugnada, la cual contiene el siguiente dispositivo: “Primero: Se acoge el recurso de revisión
por causa de fraude, incoado por el Lic. Luis Ausberto Rodríguez, en representación del señor
José Leonidas Rodríguez, por haber demostrado el fraude en el Saneamiento del Solar núm. 8
de la Manzana núm. 169 del Distrito Catastral núm. 1 del Municipio y Provincia de
Montecristi, fallado mediante la Decisión núm. 21 del 30 de enero del 2003, del Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original y a la vez se ordena la cancelación del Decreto de Registro que
dio origen al Certificado de Título núm. 84 y la celebración de un nuevo saneamiento, a los
fines de que todas las partes interesadas concurran al mismo; Segundo: Se rechazan las
conclusiones presentadas por los Dres. José Eugenio Cabrera Cruel, Cristian Rafael Martínez y
Juan Ramón Estévez Belliard, en representación de los Sres. Rita María Núñez y José Arturo De
Jesús Pelegrin, por improcedentes e infundadas; y en consecuencia, se acogen las
conclusiones presentadas por el Lic. Luis Ausberto Rodríguez en representación del Sr. José
Leonidas Rodríguez Grullón; Tercero: Se condena a los Sres. Rita María Núñez y José Arturo De
Jesús Belliard, al pago de las costas del procedimiento y ordena su distracción en provecho del
Lic. Luis Ausberto Rodríguez”;
Considerando, que la recurrente propone en el memorial introductivo del recurso los
siguientes medios de casación: Primer Medio: Insuficiencia de motivos; Segundo Medio:
Violación de los artículos 1341 del Código Civil y 80 del Reglamento para la aplicación de la Ley
108-05; Tercer Medio: Falta de base legal;
Considerando, que el examen de la sentencia impugnada pone de manifiesto que en fecha 30
de agosto de 2007, el Presidente del Tribunal Superior de Tierras dictó un auto designando a
los Magistrados Danilo Antonio Tineo Santana, A. Sonia Domínguez Martínez y Leonardo
Mirabal Vargas, presidido por el primero, para conocer y fallar el expediente de que se trata;
que posteriormente en fecha 21 de septiembre de 2007 y por auto del mismo Presidente del
Tribunal a-quo, fue sustituido el Magistrado Danilo Antonio Tineo Santana, por el Magistrado
Rudy Arias, Juez del Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, por encontrarse el primero de
vacaciones; que por auto de fecha 1º de octubre de 2007, fue integrado a esa terna el
Magistrado Leonardo Mirabal Vargas, quien ya había sido designado por el auto del 30 de
agosto de 2007 y por tanto formaba parte ya de esa terna originalmente integrada, en
sustitución del Magistrado Rudy Arias, por lo que es evidente que de la terna solo quedaban
los Magistrados A. Sonia Domínguez Martínez y Leonardo Mirabal Vargas, puesto que el
Magistrado no fue incluido en este último auto ni en ningún otro;
Considerando, que de conformidad con lo que dispone el artículo 6 de la Ley núm. 108-05 de
fecha 23 de marzo de 2005: “ Los Tribunales Superiores de Tierras son tribunales colegiados
compuestos por no menos de cinco (5) jueces designados por la Suprema Corte de Justicia ,
entre los cuales debe haber un presidente”;
Considerando, que de acuerdo con el artículo 10 del Reglamento de los Tribunales Superiores
de Tierras y de Jurisdicción Original de la Jurisdicción Inmobiliaria: “para el conocimiento y
fallo de un expediente relacionado con los asuntos de su competencia, se integrará una terna
fija de entre los jueces que componen el Tribunal Superior de Tierras, por sorteo aleatorio
realizado por la Secretaría General correspondiente”; y, el artículo 11 de dicho reglamento
establece que: “Una vez integrada la terna, deberá ser la misma durante todo el proceso de
instrucción y fallo del expediente”;
Considerando, que el artículo 12 de dicho reglamento dispone que: “Los jueces integrantes de
las ternas para el conocimiento y fallo de los expedientes tendrán a su cargo la celebración de
las audiencias, así como la instrucción y fallo del expediente asignado”; y el artículo 17 del
mismo prescribe que: “Una vez integrada la terna, si uno o más de los jueces que la componen
no estuviese (n) disponible (s) por cualquier causa temporal, será (n) sustituido (s)
temporalmente mediante auto dictado por el Presidente del Tribunal Superior de Tierras
correspondiente, según lo previsto en el artículo 10 párrafo II”;
Considerando, que, por lo expuesto, al ser sustituido, por encontrarse de vacaciones el Juez
Danilo Antonio Tineo Santana, por el Magistrado Rudy Arias, Juez del Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original, para el conocimiento y fallo de la litis, el primero no tenía calidad para
firmar la sentencia sin que antes hubiera sido designado de nuevo para el conocimiento y fallo
del asunto; que en estas condiciones el Tribunal a-quo fue irregularmente constituido para
decidir la litis de que se trata, en franca violación de las disposiciones legales ya citadas, y, en
consecuencia, la sentencia impugnada debe ser casada, sin necesidad de examinar los medios
del recurso;
Considerando, que, las costas pueden ser compensadas cuando la sentencia fuere casada por
violación de las reglas procesales cuyo cumplimiento está a cargo de los jueces.
Por tales motivos,
Primero: Casa la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Norte
el 9 de noviembre de 2007, en relación con el Solar núm. 8 de la Manzana núm. 169 del
Distrito Catastral núm. 1 del municipio de Montecristi, cuyo dispositivo se ha copiado en parte
anterior del presente fallo; y envía el asunto por ante el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Noreste; Segundo: Compensa las costas.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 5 de noviembre de 2008, años 165° de la Independencia y 146° de
la Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Darío O. Fernández Espinal, Pedro
Romero Confesor. Grimilda Acosta. Secretaria General
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Cosa juzgada. Principio de autoridad de la cosa juzgada. Introducción al mismo
tribunal de diferentes instancias por las mismas partes, sobre el mismo objeto y
causa, y que además se había recurrido en casación contra una decisión anterior
relacionada con mismo asunto. Asunto que ya ha recorrido todos los grados de
jurisdicción. Sentencia del 12 de marzo de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Luisa Vanderhorst, dominicana, mayor de edad,
casada, con cédula de identificación personal núm. 1183, serie 31, domiciliada y residente en
la calle Moisés García núm. 36, de esta ciudad, y Sucesores de Pedro Vanderhorst, contra la
sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste el 25 de mayo
de 2007, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Luis A. Rodríguez Amparo, abogado de la
recurrente;
Oído en la lectura de sus conclusiones a la Licda. Ana Cristina Rojas Alcántara, abogada de los
recurridos Lucrecia, Jesucita, Petronila, Anita y Juan Frías María;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
25 de julio de 2007, suscrito por el Lic. Ixael Domingo Rodríguez Amparo y el Dr. Sabino
Quezada de la Cruz, con cédulas de identidad y electoral núms. 001-0537138-9 y 001-
0382727-5, respectivamente, abogados de los recurrentes, mediante el cual propone los
medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 20
de septiembre de 2007, suscrito por la Licda. Ana Cristina Rojas Alcántara, con cédula de
identidad y electoral núm. 059-0006221-6, abogada de los recurridos;
Visto el auto dictado el 10 de marzo de 2008 por el Magistrado Juan Luperón Vásquez,
Presidente de la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y Contencioso-
Tributario de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual llama en su indicada calidad al
Magistrado Julio Aníbal Suárez, Juez de esta Cámara, para integrar la misma en la deliberación
y fallo del recurso de casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 5 de marzo de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Enilda Reyes Pérez y Darío O. Fernández Espinal, asistidos de la
Secretaria General y después de haber deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre terreno registrado en relación con la
Parcela núm. 2933 del Distrito Catastral núm. 7 del municipio de Samaná, el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado, dictó el 17 de abril de 2006, su
Decisión núm. 12, cuyo dispositivo es el siguiente: Parcela núm. 2933 del Distrito Catastral
núm. 7 del Municipio de Samaná. “Primero: Rechazar como al efecto rechazamos la instancia
de fecha once (11) de febrero del año mil novecientos noventa y cuatro (1994), dirigida al
Tribunal Superior de Tierras, suscrita por el Licdo. Félix N. Jáquez Liriano actuando en
representación de los Sucesores de Pedro Vanderhorst; Segundo: Rechazar como al efecto
rechaza las conclusiones al fondo de la parte demandante Sucs. De Pedro Vanderhorst,
vertidas a través de su abogado Licdo. Ixael Rodríguez Domínguez Amparo por insuficiencia de
pruebas, mal fundadas y carentes de base legal”; b) que sobre el recurso de apelación
interpuesto contra la misma por los Sucesores de Pedro Vanderhorst y la señora Luisa
Vanderhorst, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste, dictó el 25 de mayo
de 2007, la Decisión núm. 74 objeto de este recurso, cuyo dispositivo es el siguiente: Parcela
núm. 2933 del Distrito Catastral núm. 7 del Municipio de Samaná, Provincia Samaná.
“Primero: Declarar como al efecto declara inadmisible la Litis Sobre Derechos Registrados
interpuesta por la Sra. Luisa Vanderhort y los sucesores de Pedro Vanderhort, por medio de su
instancia de fecha once (11) de mes de febrero del año 1994, a través de sus abogados
apoderados; Segundo: Declarar como al efecto declara sin efecto jurídico la Decisión núm. 12
de fecha diecisiete (17) del mes de abril del año 2006, dictada por el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original”;
Considerando, que los recurrentes proponen contra la decisión impugnada los siguientes
medios de casación: Primero Medio: Desnaturalización de los hechos de la causa; Segundo
Medio: Falsa aplicación del artículo 1315 del Código Civil;
Considerando, que en el desarrollo de ambos medios, los cuales se reúnen por su correlación
para ser examinados y solucionados en conjunto, los recurrentes alegan en síntesis: a) que el
Tribunal a-quo desnaturalizó el límite de la instancia de su apoderamiento, puesto que la
misma contiene oposición al traspaso del inmueble, así como al establecimiento de cualquier
servidumbre en el mismo, que sin embargo, los jueces del fondo escogieron el camino más
fácil al declarar inadmisible dicha instancia, sin analizar el fondo del asunto, al sostener en su
fallo que el caso ya había sido juzgado, no obstante estar ellos apoderados de una litis sobre
terreno registrado, que había quedado regida por el artículo 28 de la nueva Ley de Registro de
Tierras (se refieren los recurrentes a la Ley núm. 108-05 del 23 de marzo de 2005, sobre
Registro Inmobiliario que entró en vigencia el 4 de abril de 2007), o sea, antes del tribunal
desapoderarse del presente caso; que en tales circunstancias se han desnaturalizado los
hechos de la causa; b) que si los jueces del Tribunal a-quo hubiesen ponderado el acta de
defunción depositada por ellos en casación y hubiesen examinado las operaciones de venta,
hechas como sí Pedro Vanderhorst estuviese vivo, hubiesen anulado las mismas y todos los
actos; pero,
Considerando, que ésta Corte entiende procedente referirse al aspecto relativo a la invocada
aplicación de la Ley núm. 108-05 de 2005, por tratarse de un asunto de carácter perentorio; y
al respecto procede transcribir lo que dispone el artículo 131 de la misma: “La presente ley
entrará en vigencia plena en un plazo no mayor de dos (2) años a partir de su promulgación y
publicación. Dentro de este período la Suprema Corte de Justicia podrá disponer la entrada en
vigencia parcial y progresiva de la misma”; que en virtud de ésta disposición dicha ley entró en
vigor el día 4 de abril de 2007, o sea, dos años después de su promulgación, es decir en un
momento en que ya conocido el asunto de que se trata, había sido instruido de conformidad
con las disposiciones de la Ley núm. 1542 de 1947 de Registro de Tierras y esperaba el fallo
correspondiente, el cual se produjo mediante la sentencia impugnada el 25 de mayo de 2007;
que, por consiguiente no podía el Tribunal a-quo aplicar la Nueva Ley núm. 108-05, en relación
con un asunto que en el momento de entrar en vigencia dicha ley no solo se había conocido,
sino que esperaba la decisión correspondiente; puesto que a ello se oponen las disposiciones
del artículo 47 de la Constitución de la República, en razón de que todos los actos cumplidos
bajo el régimen de la ley anterior subsisten válidos y producen todos sus efectos, por lo que
los argumentos de los recurrentes, en el sentido precedentemente señalado, y respecto de
éste aspecto del asunto, carecen de fundamento y deben ser desestimados;
Considerando, que el estudio y análisis de la sentencia impugnada revela que el Tribunal a-
quo para declarar inadmisible la litis sobre terreno registrado de que se trata, interpuesta por
los ahora recurrentes mediante su instancia de fecha 11 de febrero de 1994 y declarar sin
ningún efecto jurídico la Decisión núm. 12 de fecha 17 de abril de 2005, dictada por el Tribunal
de Tierras de Jurisdicción Original, expuso lo siguiente: “Que después de este tribunal haber
realizado un estudio minucioso de las documentaciones que integran el expediente pudo
comprobar que ciertamente y tal como aduce la parte recurrida, la Parcela 2933 del Distrito
Catastral núm. 7 del Municipio de Samaná, originalmente fue registrada por medio de la
Decisión núm. 1 de fecha cuatro (4) del mes de abril del año 1957, a favor de los Sres. Pedro
Frías y Pedro Vanderhort, según sus actuales posesiones; que por medio del Decreto de
Registro núm. 63-1778, dictado por el Secretario del Tribunal Superior de Tierras, se ordenó el
registro de la indicada parcela a favor de las personas que resultaron adjudicatarios en el
proceso de saneamiento, lo que permitió que el Registrador de Títulos expidiera el
correspondiente Certificado de Título núm. 63-537, que ampara el derecho de propiedad de la
indicada parcela; que los sucesores de Pedro Vanderhort, interpusieron una litis sobre
derechos registrados reclamando el 50% de la totalidad de la parcela y en solicitud de
revocación de los trabajos de subdivisión que se habían realizado en el inmueble de
referencia; que dicha litis, fue resuelta por el Tribunal de Tierras, por medio de su Decisión
núm. 1 de fecha veintitrés (23) del mes de mayo del año 1996, por medio de la cual rechazó
las pretensiones de los sucesores de Pedro Vanderhort; que sea decisión fue recurrida en
casación por ante la Suprema Corte de Justicia y el recurso fue declarado inadmisible por
medio de la decisión de fecha veintinueve (29) del mes de agosto del año 2001, de donde se
extrae que la misma adquirió la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada y no existe en
nuestro ordenamiento procesal ningún medio por el cual la referida decisión pueda ser
atacada”;
Considerando, que también se expresa en la sentencia impugnada: “Que el Código Civil
consagra en su artículo 1351 “la autoridad de la cosa juzgada no tiene lugar sino respecto de
lo que ha sido objeto de fallo. Es preciso que la cosa demandada sea la misma; que la
demanda se funde sobre la misma causa; que sea entre las mismas partes y formuladas por
ellas y contra ellos, con la misma calidad”. De donde se extrae que con relación al caso de la
especie este tribunal pudo comprobar que los sucesores de Pedro Vanderhort y Luisa
Vanderhort, anteriormente habían apoderado al Tribunal Superior de Tierras para que
conociera de los pedimentos que formulan en esta oportunidad, donde se apoderó un Juez de
Jurisdicción Original que dictó su decisión, la que fue recurrida por los hoy recurrentes y el
Tribunal les rechazó el Recurso de Apelación; que además la decisión del Tribunal Superior fue
recurrida en casación y el recurso fue desestimado, lo que significa que esa decisión adquirió
la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada, de manera que sus pretensiones resultan
inadmisibles al tomar en consideración que en la presente demanda se determinó que este
expediente ya fue objeto de fallo, sobre la misma cosa, sobre las mismas partes, sobre el
mismo objeto y con la misma calidad. Por lo que mal podría el tribunal pronunciarse
nuevamente sobre un caso que agotó los dos Grados de Jurisdicción que establece el
ordenamiento procesal de nuestro derecho, lo que conlleva que tal como expone la parte
recurrida este expediente es inadmisible y se impone rechazar el recurso de apelación
interpuesto por los recurrentes y por vía de consecuencia pronunciar la inadmisibilidad del
presente caso”;
Considerando, que el artículo 44 de la Ley núm. 834 de 1978, dispone expresamente lo
siguiente: “Constituye una inadmisibilidad todo medio que tienda a hacer declarar al
adversario inadmisible en su demanda, sin examen al fondo, por falta de derecho para actuar,
tal como la falta de calidad, la falta de interés, la prescripción, el plazo prefijado, la cosa
juzgada”;
Considerando, que de conformidad con dicho texto legal, cuando como en la especie los
jueces comprueban que el asunto no puede ser recibido, ni admitido por haber sido ya
juzgado irrevocablemente, no pueden examinar ni juzgar el fondo de la contestación, tal como
correctamente se sostiene en los motivos de la sentencia impugnada, y que ésta Corte
comparte plenamente;
Considerando, que una vez comprobado por el Tribunal a-quo que se trataba de un asunto
que había sido juzgado irrevocablemente, dado que en relación con el mismo ya se habían
introducido al Tribunal a-quo otras instancias por las mismas partes, sobre el mismo objeto y
causa y que además se había recurrido en casación contra una decisión anterior relacionada
con el mismo asunto, la que fue declarada inadmisible, por lo que no era admisible ninguna
otra instancia, ni demanda referente al mismo caso, y por tanto no permitía al tribunal admitir
ni pronunciarse nuevamente sobre un asunto que ya había recorrido todos los grados de
jurisdicción, por lo cual quedaba cerrada toda vía de nueva acción o recurso concerniente al
mismo asunto, entre las mismas partes, por la misma causa y objeto;
Considerando, que lo antes expuesto y el examen de la sentencia impugnada pone de
manifiesto que la misma contiene motivos suficientes, pertinentes y congruentes y una
relación de los hechos de la causa, sin incurrir en desnaturalización alguna, que ha permitido a
la Suprema Corte de Justicia verificar como Corte de Casación, que en dicho fallo se ha hecho
una correcta apreciación de los hechos y una justa aplicación de la ley, por lo que los medios
de casación propuestos carecen de fundamento y deben ser desestimados, y en consecuencia
procede rechazar el presente recurso.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Luisa Vanderhorst y Sucesores de
Pedro Vanderhorst, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Noreste, el 25 de mayo de 2007, en relación con la Parcela núm. 2933 del
Distrito Catastral núm. 7 del Municipio de Samaná, cuyo dispositivo se ha copiado en parte
anterior del presente fallo; Segundo: Condena a los recurrentes al pago de las costas y las
distrae a favor de la Licda. Ana Cristina Rojas Alcántara, abogada de la parte recurrida, quien
afirma haberlas avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 12 de marzo de 2008, años 165° de la Independencia y 145° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez y Enilda Reyes Pérez. Grimilda Acosta,
Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Filiación. Prueba de parentesco. La filiación se prueba con respecto del padre, por
el reconocimiento voluntario de éste o por decisión judicial. Cuando la filiación no
constituye el objeto de un debate judicial, la prueba de parentesco es libre.
Sentencia del 15 de octubre de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por los sucesores de Felipe Valdez, señores,
Francisco Adolfo Valdez Caraballo, Andrea Valdez Caraballo, Mateo Valdez Caraballo y Felipe
Valdez Caraballo, dominicanos, mayores de edad, con cédulas de identidad y electoral núm.
028-0046220-8, 028-0013538-2, 028-0011840-4 y 028-0014052-3, respectivamente,
domiciliados y residentes en la calle Teófilo Guerrero del Rosario núm. 25, de la ciudad de
Higüey, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Central el 17 de noviembre de 2005, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 2
de abril de 2008, suscrito por el Lic. Daniel Antonio Rijo Castro y Dr. Manuel de Jesús Morales
Hidalgo, con cédulas de identidad y electoral núms. 028-0037638-2 y 001-014292-2,
respectivamente, abogados de los recurrentes, mediante el cual proponen los medios que se
indican más adelante;
Visto la resolución de fecha 17 de octubre de 2006, dictada por la Suprema Corte de Justicia
que declara el defecto de los co-recurridos María Altagracia Valdez Martínez, Elsa Mariana
Valdez Martínez, Darío Ernesto Valdez, Pedro Ernesto Valdez Martínez y Oscar Luis Valdez
Mena;
Visto la resolución de fecha 11 de enero de 2007, dictada por la Suprema Corte de Justicia que
declara la exclusión de los recurridos Ninoska Valdez Holguín, Luis Oscar Valdez Burgos, Ana
Elisa Valdez Burgos, Rocío Margarita Valdez Burgos, Elsa Bienvenida Valdez Burgos, Asia
Lourdes del Carmen Valdez Burgos, Luisa Miguelina Valdez de Caraballo, Ana Fulvia Valdez de
Yunes, Francisco Adolfo Valdez Mena, Gustavo Adolfo Valdez Mena, Carmen Obdulia Valdez
de Julián, Perla Altagracia Valdez de Vila, Miguel Oscar Castro Valdez, Carmen Luisa Valdez de
Miranda, Ramón Oscar Valdez Pumarol, Pedro Segundo Valdez Pumarol, Ana Amelia Valdez de
Tejeda, Oscar Valdez Cueto, Adelaida Amelia Valdez Cueto, Miguel Oscar Valdez Rosa, Miguel
Adolfo Valdez Rosa y Oscar Arquímedes Valdez Rosa;
Visto la instancia en intervención, de fecha 23 de mayo de 2003, pero recibida en la Secretaría
de esta Suprema Corte de Justicia el día 9 de junio de 2008, suscrita por el Lic. Francisco
Teodoro Castillo, en representación de Francisco Adolfo Valdez Caraballo, Andrea Valdez
Caraballo, Mateo Valdez Caraballo y Oscar Valdez Caraballo;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 25 de junio de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber
deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que en relación con la litis sobre terrenos registrados, referente a una
demanda en inclusión de herederos sobre las Parcelas núms. 66 y 68 del Distrito Catastral
núm. 11/3ra. y Distrito Catastral núm. 10/6ta., Parcelas núms. 311, 317, 326, 320, 398, 402 y
403, Distrito Catastral núm. 11/4ta., Parcelas núms. 68, 73, 85, 94, 96, 85-B, 101, 103, 115,
116, 121-Y, 73-Ref.-J, 73-F, 156, 138, 165 y 100 Distrito Catastral núm. 10/5ta.; Parcela núm.
201, Distrito Catastral núm. 11/3ra., Parcelas núms. 6-A, 6-B, 6-C, 6-D, 5, 10, 16, 18, 33, 34, 35,
22, 26, 27, 28, 29, 44, 45, 46, 736, 840, 904, 908, 241, 193, 633, Distrito Catastral núm. 11,
Parcelas núms. 587, 610, 628, 684, 737, 740, 744, 758, 822, 828, 885 y 368, Distrito Catastral
núm. 47/4ta., Parcelas núms. 537, 548, 540, 550, 551, 547, 546 y 549, Distrito Catastral núm.
47/2da., Parcelas núms. 208, 227, 206-B, 214, 224, 215, 602, 606, 619, 234 y 235, Distrito
Catastral núm. 47/3ra., Parcelas núms. 332 y 362, Distrito Catastral núm. 11/5ta., Parcelas
núms. 209, 212, 222, 229, Distrito Catastral núm. 1, Solares núms. 1, 7, 2, 9, 1, 21, 13, 12, 4,
17, 9, 2, 15, 16, 5 y 4, Manzanas núms. 12-Prov., 37-Prov.-32, 46-Prov., 46, 56-Prov.-, 9, 40, 38-
Prov.- 68, 31, 58, 45, 104, del municipio de Higuey, Provincia La Altagracia”; el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado dictó, el 8 de octubre de 2004, su
Decisión núm. 87, cuyo dispositivo aparece en el de la sentencia impugnada; b) que sobre el
recurso de apelación interpuesto contra esta decisión, el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central dictó el 17 de noviembre de 2005, la sentencia ahora impugnada, con
el siguiente dispositivo: “Primero: Declara inadmisible por tardío, el recurso de apelación
interpuesto en fecha 10 de noviembre de 2004, suscrito por el Dr. Manuel de Jesús Morales
Hidalgo, en representación de los Sres. Adolfo Oscar Valdez y compartes, contra la Decisión
núm. 87, de fecha 8 de octubre de 2004, dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción
Original, en relación con la litis sobre Terrenos Registrados, relacionado con la demanda en
inclusión de herederos, impugnación trabajos de deslinde y subdivisión dentro de las Parcelas
Nos. 66, 68, 73, 94, 96, 311, 317, 320, 326, 398, 402, 403 y 85-B, del Distrito Catastral núm.
11/3ra., del Municipio de Higüey, Provincia La Altagracia; Segundo: Decidiendo en
atribuciones de Tribunal en Revisión, confirmar, la Decisión antes descrita, cuyo dispositivo es
el siguiente: Falla: Parcelas núms. 66 y 68 del Distrito Catastral núm. 11/3ra. y Distrito
Catastral núm. 10/6ta., Parcelas núms. 311, 317, 326, 320, 398, 402 y 403, Distrito Catastral
núm. 11/4ta., Parcelas núms. 68, 73, 85, 94, 96, 85-B, 101, 103, 115, 116, 121-Y, 73-Ref.-J, 73-
F, 156, 138, 165 y 100 Distrito Catastral núm. 10/5ta.; Parcela núm. 201, Distrito Catastral
núm. 11/3ra., Parcelas núms. 6-A, 6-B, 6-C, 6-D, 5, 10, 16, 18, 33, 34, 35, 22, 26, 27, 28, 29, 44,
45, 46, 736, 840, 904, 908, 241, 193, 633, Distrito Catastral núm. 11, Parcelas núms. 587, 610,
628, 684, 737, 740, 744, 758, 822, 828, 885 y 368, Distrito Catastral núm. 47/4ta., Parcelas
núms. 537, 548, 540, 550, 551, 547, 546 y 549, Distrito Catastral núm. 47/2da., Parcelas núms.
208, 227, 206-B, 214, 224, 215, 602, 606, 619, 234 y 235, Distrito Catastral núm. 47/3ra.,
Parcelas núms. 332 y 362, Distrito Catastral núm. 11/5ta., Parcelas núms. 209, 212, 222, 229,
Distrito Catastral núm. 1, Solares núms. 1, 7, 2, 9, 1, 21, 13, 12, 4, 17, 9, 2, 15, 16, 5 y 4,
Manzanas núms. 12-Prov., 37-Prov.-32, 46-Prov., 46, 56-Prov., 9, 40, 38-Prov.- 68, 31, 58, 45,
104, del municipio de Higuey, Provincia La Altagracia; Primero: Se acogen, las conclusiones
formuladas por los Dres. Amadeo Julián, en nombre y representación de los señores: Carmen
Valdez de Julián Pérez, Cornelio Soto de Valdez, Perla Altagracia Valdez de Vila, Miguel Oscar
Castro Valdez, Carmen Luis Valdez de Miranda, Luis Oscar Valdez Burgos, Rocío Margareth
Valdez Burgos, Luisa Miguelina Valdez de Caraballo, Ana Fulvia Valdez de Llunes, Francisco
Adolfo Valdez Mena, Ninoska Valdez Holguín, Ramón Oscar Valdez Cueto, Adelaida Amelia
Valdez Cueto, Miguel Oscar Valdez Roja, Miguel Adolfo Valdez Rosa y Oscar Arquímedes
Valdez Rosa, todos sucesores del finado Oscar Valdez; Segundo: Se acogen, las conclusiones
formuladas por el Dr. Ponciano Rondon Sánchez, en nombre y representación del señor
Máximo Julián, formuladas en audiencia y en sus escritos de fecha 22 de febrero del 2002, por
las razones expuestas precedentemente; Tercero: Se declara inadmisible, por falta de calidad,
la demanda en litis sobre derechos registrados incoada mediante instancia de fecha 20 de
septiembre de 1996, suscrita por el Dr. Manuel de Jesús Morales Hidalgo, en nombre y
representación de los Sucesores del finado Felipe Valdez, señores Francisco Adolfo Valdez
Caraballo, Andrea Valdez Caraballo, Mateo Valdez Caraballo y Féliz Valdez Caraballo, y en
consecuencia, sus conclusiones formuladas en audiencia y en sus escritos de fechas 10 de
mayo de 1999, y 1 de febrero del 2002, con relación a las Parcelas núms. Distrito Catastral
núm. 10/6ta., Parcelas núms. 311, 317, 326, 320, 398, 402 y 403, Distrito Catastral 11/4ta.,
Parcelas núms. 68, 73, 85, 94, 96, 85-B, 101, 103, 115, 116, 121-Y, 73-Ref.-J, 73-F, 156, 138,
165 y 100 Distrito Catastral núm. 10/5ta.; Parcela núm. 201, Distrito Catastral núm. 11/3ra.,
Parcelas núms. 6-A, 6-B, 6-C, 5, 10, 16, 18, 33, 34, 35, 22, 26, 27, 28, 29, 44, 45, 46, 736, 840,
904, 908, 241, 193, 633, Distrito Catastral núm. 11, Parcelas núms. 587, 610, 628, 684, 737,
740, 744, 758, 822, 828, 885 y 368, Distrito Catastral núm. 47/4ta., Parcelas núms. 537, 548,
540, 550, 551, 547, 546 y 549, Distrito Catastral núm. 47/2da., Parcelas núms. 208, 227, 206-B,
214, 224, 215, 602, 606, 619, 234 y 235, Distrito Catastral núm. 47/3ra., Parcelas núms. 332 y
362, Distrito Catastral núm. 11/5ta., Parcelas núms. 209, 212, 222, 229, Distrito Catastral núm.
1, Solares núms. 1, 7, 9, 1, 21, 13, 12, 4, 17, 9, 2, 15, 16, 5 y 4, Manzanas núms. 12-Prov., 37-
Prov.-32, 46-Prov., 46, 56-Prov.-, 9, 40, 38-Prov.- 38, 31, 58, 45, 104”;
Considerando, que los recurrentes proponen contra la sentencia impugnada, los siguientes
medios de casación: Primer Medio: Violación del artículo 46 del Código Civil; Segundo Medio:
Violación del artículo 320 y siguientes del Código Civil; Tercer Medio: Violación a varias
jurisprudencias; Cuarto Medio: Violación al artículo 119 de la Ley de Registro de Tierras;
Considerando, que en sus medios de casación propuestos, los cuales se reúnen para su
examen y solución, los recurrentes alegan en síntesis: a) que Felipe Valdez nació en San Pedro
de Macorís en el siglo 19 y llegada del siglo 20, esto es, más o menos de 1897 al 1901; que a
sus 96 años, en la sociedad de Higuey se le consideraba como el primer hijo de Oscar Valdez,
el hombre más acaudalado de la región, y que mantuvo un trato fraternal con todos los demás
hijos de éste; b) que se dice, que cuando Oscar Valdez y Ana Luisa o Carmen Luisa Martínez
contrajeron matrimonio, lo reconocieron en el mismo como hijo legítimo, algo que según los
recurrentes no ha sido rebatido por su contraparte, por lo que ese hecho queda firme y
determinante, tal y como lo atestiguan 19 declaraciones juradas que reposan en el
expediente; c) que el acta de matrimonio de Oscar Valdez y Ana Luisa Martínez, no se
encontró en los registros del Estado Civil de Higuey, y que ni recurrentes ni recurridos han
aportado al debate el citado documento; d) que a Felipe Valdez, causante de los recurrentes,
le corresponde por la posesión de estado de hijo de Oscar Valdez, una cuota parte sucesoral
de los bienes dejados por éste, lo que se justifica por el concurso suficiente de hechos que
indican la relación de filiación y parentesco entre un individuo y la familia a la que pretende
pertenecer, según lo establece el artículo 321 del Código Civil; e) violación a diversas
decisiones jurisprudenciales y al artículo 121 de la Ley de Registro de Tierras, en lo referente
al plazo de la apelación de las sentencias del Tribunal de Tierras;
Considerando, en cuanto a la crítica de los recurrentes en el sentido de que el Tribunal a-quo
incurrió en la falta de no aplicación del artículo 1033 del Código de Procedimiento Civil al
declarar inadmisible por tardío el recurso de apelación de que se encontraba apoderado, con
el alegato de que en el recurso de apelación el día de la notificación de la sentencia y el del
vencimiento no se cuentan en el término general fijado para los emplazamientos, y que este
plazo se aumenta conforme a la distancia en razón de un día por cada treinta kilómetros, tal
criterio no está fundamentado en derecho, porque de conformidad con lo que dispone el
artículo 21, de la Ley de Registro de Tierras, el plazo para apelar las decisiones del Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original es de 30 días, y es norma, que cuando la ley indica el plazo por
el número de días que él comprende, se trata de días no francos que se deben contar de día a
día, ya que al imperio de dicha legislación, éstas decisiones no se notifican a persona ni a
domicilio, sino en la puerta principal del tribunal que la dictó, lo que evidencia, que en la
especie, no existe la violación denunciada, no obstante, el examen de la sentencia demuestra,
que los recurrentes tuvieron e hicieron uso de la oportunidad de presentar sus agravios en
contra de la sentencia apelada y que éstos fueron hechos y analizados en la audiencia pública
en revisión, llevada a cabo por el Tribunal a-quo el 13 de abril de 2005, en la que concluyeron,
y se les otorgó un plazo de 30 días para depositar un escrito de ampliación de dichas
conclusiones;
Considerando, que la demanda en intervención a que se alude en el encabezamiento del
presente fallo ha sido introducida después de cumplido el procedimiento de casación para la
fijación de la audiencia correspondiente, o sea, extemporáneamente, y por tanto, en violación
de lo que establece el artículo 61 de la Ley sobre Procedimiento de Casación, por lo que dicha
demanda debe ser declarada inadmisible;
Considerando, que en los motivos de su sentencia el Tribunal a-quo expresa que la prueba del
parentesco está sujeta a las regulaciones previstas en el Código Civil, el cual exige la
presentación de los Actos del Estado Civil correspondientes; que la Ley núm. 985 de 1945, ha
introducido en su artículo 2do., en lo que concierne únicamente a la filiación natural materna,
la regla de que se prueba por el sólo hecho del nacimiento; pero, respecto del padre, debe
probarse por el reconocimiento voluntario o por decisión judicial, según el mismo texto; por lo
cual, es necesario concluir que sólo cuando la filiación no constituye el objeto de un debate
judicial -que no es el caso que nos ocupa, agrega esta Corte-, la prueba del parentesco es libre,
pudiendo administrarse al tenor del artículo 46 del Código Civil, por documentos públicos o
privados y también por testimonios, siempre que se reúnan las condiciones exigidas por el
citado artículo 46, de que los registros no hayan existido o se hubieren perdido;
Considerando, que en otra parte de la decisión recurrida, sigue exponiendo el tribunal lo
siguiente: “Que del estudio y ponderación de la decisión apelada y de cada uno de los
documentos que conforman el expediente, este Tribunal, ejerciendo sus facultades revisoras,
ha podido comprobar, lo siguiente: a) Que el apelante Felipe Valdez dice ser hijo de Oscar
Valdez y Ana Luisa Martínez; y por consiguiente pide a este Tribunal que se le asigne la cuota
que le corresponde de los inmuebles en litis; b) Que el Sr. Felipe Valdez dice que fue criado
desde los tres años por Oscar Valdez y Ana Luisa Martínez; c) Que Oscar Valdez le dedicó un
foto como que era su hijo, por lo que debe aplicar el Art. 46 del Código Civil; que estos
argumentos fueron contestados por los sucesores de Oscar Valdez, Sres. Carmen Obdulia
Valdez de Julián y compartes, al argumentar que esa demanda es incoherente, carece de base
legal, como se comprueba en la copia certificada del acta de matrimonio civil del 17 de agosto
de 1917, del Sr. Felipe Peguero, que era hijo natural de Lucía Peguero y tenía a esa fecha 18
años de edad y contrajo matrimonio con Luisa de León, hija natural de Altagracia de León; que
esa acta comprueba que Felipe Peguero nunca tuvo la posesión de estado de hijo legítimo ni
reconocido de Oscar Valdez y Ana Luisa Martínez; que en relación a la fotografía de Oscar
Valdez con una supuesta dedicatoria, con la pretensión de hacer pruebas de la posesión de
estado de Felipe Peguero, como hijo de Oscar Valdez y Ana Luisa Martínez de Valdez, se ha
juzgado que las fotografías no son pruebas para establecer posesión de estado, no informan
sobre la naturaleza de las relaciones”;
Considerando, que el fallo cuestionado pone de manifiesto la inexistencia de los vicios
atribuidos por los recurrentes, pues el mismo está debidamente motivado de conformidad
con la ley, cuyos jueces formaron su convicción en el conjunto de los medios de prueba
regularmente aportados en la instrucción del asunto, comprobándose que su criterio es
consecuencia de la soberana apreciación que los mismos hicieron de su estudio y
ponderación, en uso de las facultades de que están investidos, interpretación que no puede
ser censurada por la Suprema Corte de Justicia, en sus atribuciones de Corte de Casación, al
no advertirse que incurrieron en desnaturalización alguna;
Considerando, que el examen de la sentencia y lo expuesto anteriormente evidencian, que el
fallo impugnado contiene motivos suficientes que justifican su dispositivo, así como una
exposición completa de los hechos y circunstancias de la causa, que han permitido a esta
Corte verificar que el Tribunal a-quo ha hecho, en la especie, una correcta aplicación de la ley,
por lo que los medios propuestos por los recurrentes carecen de fundamento y deben ser
desestimados y con ello, el presente recurso de casación;
Considerando, que no procede condenar en costas al recurrente, porque al hacer defecto los
recurridos, no hicieron tal pedimento.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por los Sucesores de Felipe Valdez,
señores, Francisco Adolfo Valdez Caraballo, Andrea Valdez Caraballo, Mateo Valdez Caraballo
y Felipe Valdez Caraballo, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central el 17 de abril de 2005, en relación con las Parcelas núms. 66 y 68 del
Distrito Catastral núm. 11/3ra. y Distrito Catastral núm. 10/6ta., Parcelas núms. 311, 317, 326,
320, 398, 402 y 403, Distrito Catastral núm. 11/4ta., Parcelas núms. 68, 73, 85, 94, 96, 85-B,
101, 103, 115, 116, 121-Y, 73-Ref.-J, 73-F, 156, 138, 165 y 100 Distrito Catastral núm. 10/5ta.;
Parcela núm. 201, Distrito Catastral núm. 11/3ra., Parcelas núms. 6-A, 6-B, 6-C, 6-D, 5, 10, 16,
18, 33, 34, 35, 22, 26, 27, 28, 29, 44, 45, 46, 736, 840, 904, 908, 241, 193, 633, Distrito
Catastral núm. 11, Parcelas núms. 587, 610, 628, 684, 737, 740, 744, 758, 822, 828, 885 y 368,
Distrito Catastral núm. 47/4ta., Parcelas núms. 537, 548, 540, 550, 551, 547, 546 y 549,
Distrito Catastral núm. 47/2da., Parcelas núms. 208, 227, 206-B, 214, 224, 215, 602, 606, 619,
234 y 235, Distrito Catastral núm. 47/3ra., Parcelas núms. 332 y 362, Distrito Catastral núm.
11/5ta., Parcelas núms. 209, 212, 222, 229, Distrito Catastral núm. 1, Solares núms. 1, 7, 2, 9,
1, 21, 13, 12, 4, 17, 9, 2, 15, 16, 5 y 4, Manzanas núms. 12-Prov., 37-Prov.-32, 46-Prov., 46, 56-
Prov.-, 9, 40, 38-Prov.- 68, 31, 58, 45, 104, del municipio de Higuey, Provincia La Altagracia,
cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente fallo; Segundo: Declara que no
procede condenar en costas a los recurrentes por el motivo expuesto precedentemente.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 15 de octubre de 2008, años 165° de la Independencia y 146° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal, Pedro Romero Confesor. Grimilda Acosta, Secretaria General
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Herederos. Inclusión. Reclamantes que en el juicio de fondo no prueban sus
calidades de herederos. Parcela vendida y transferida por los herederos legítimos a
terceros adquirientes de buena fe. Declarada inadmisible la demanda en inclusión
de herederos y nulidad de venta. Sentencia del 1º de octubre de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Juan Encarnación Paniagua, Gloria Encarnación
Paniagua, Dorotea Encarnación Paniagua, Antonia Encarnación Paniagua, Erasmo Encarnación
Paniagua, Ernesto Encarnación Paniagua y Primitivo Encarnación Paniagua, dominicanos,
mayores de edad, con cédulas identidad personal núms. 2939-93, 57147-1, 1645-93, 33295-
93, 85-9357133-1, 28057-1 y 98855-1, respectivamente, domiciliados y residentes dentro de
la Parcela 72, El Carril, Jurisdicción de San Cristobal, contra la sentencia dictada por el Tribunal
Superior de Tierras del Departamento Central el 29 de junio de 2007, cuyo dispositivo se copia
más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Freddy Zabulon Díaz Peña, abogado de los
recurrentes;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia 2 de
agosto de 2007, suscrito por el Dr. Freddy Zabulon Díaz Peña, con cédula de identidad y
electoral núm. 002-0008002-6, abogado de los recurrentes, mediante el cual propone los
medios que se indican más adelante;
Visto la Resolución núm. 951-2008 dictada por la Suprema Corte de Justicia el 13 de febrero
de 2008, mediante la cual declara el defecto del recurrido Héctor Aristy Pereyra;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65
de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 17 de septiembre de 2008, estando presentes los Jueces:
Juan Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber
deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una demanda en nulidad de venta e inclusión de
herederos en relación con la Parcela núm. 72 del Distrito Catastral núm. 8 del Municipio de
San Cristóbal, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado, dictó el
21 de noviembre de 2005 su Decisión núm. 73, cuyo dispositivo aparece copiado en el de la
sentencia impugnada; b) que sobre el recurso de apelación interpuesto contra la misma, el
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central, dictó el 29 de junio de 2007 la
sentencia objeto de este recurso cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Acoge en cuanto a
la forma y rechaza en cuanto al fondo el Acta de Apelación núm. 11, interpuesta en fecha 20
de diciembre de 2005, por el Dr. Freddy Z. Díaz Peña, quien actúa en representación del señor
Juan E. Encarnación y compartes, mediante Oficio núm. 286/05, recibido por este Tribunal en
fecha 4 de enero de 2006; Segundo: Confirma, en todas sus partes la Decisión núm. 73,
dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original en fecha 21 de noviembre de 2005,
en ocasión de nulidad de acto de venta e inclusión de herederos en la Parcela núm. 72, del
Distrito Catastral núm. 8, del municipio de San Cristóbal, Provincia San Cristóbal, cuya parte
dispositiva, copiada a la letra dice así: “Distrito Catastral núm. Ocho (8), Municipio y Provincia
de San Cristóbal, Parcela núm. 72 Extensión Superficial de: 02 Has., 70 As., 41 Cas.; Primero:
Rechazar como en efecto rechazamos la presente demanda iniciada por los señores Juan E.
Enemencio Encarnación, Gloria Encarnación, Ernesto Encarnación, Erasmo Encarnación,
Primitivo Encarnación, Antonio Encarnación y Jacinto Encarnación por intermedio de su
abogado apoderado, Dr. Freddy Zabulón Díaz Peña por improcedentes y mal fundadas”;
Considerando, que los recurrentes en su escrito de casación proponen contra la sentencia
impugnada los siguientes medios: Primer Medio: Desnaturalización del sentido y del alcance
de la reclamación impetrada. Violación al derecho de defensa a los reclamantes de la inclusión
en la determinación de herederos de Rosa Julia Paniagua como hija reconocida del De Cujus
José Gregorio Paniagua, a través de manipulación fraudulenta. Falta de base legal; Segundo
Medio: Falsa y muy mala aplicación de la interpretación de la Ley núm. 1542, y de normativas
del Código Civil. Contradicción en la sentencia y confusa motivación;
Considerando, que en el desenvolvimiento de ambos medios desarrollados en conjunto por
los recurrentes, estos alegan en síntesis que los sucesores de Rosa Julia Paniagua, hija
reconocida del finado José Gregorio Paniagua al intentar su acción en reclamación de los
derechos de su madre no han incurrido en nada ilegal; al contrario, su acción es legal y todo
tribunal está en la obligación de pronunciarse; que por ante el primer grado se les exigió la
prueba, o sea, el Acta de Nacimiento de Rosa Julia Paniagua, la que fue depositada, y también
el Acto de Notoriedad Num. 175 del 29 de noviembre de 1937 de Determinación de los
Herederos e hijos legítimos de José Gregorio Paniagua, los Paniagua Mena, legalizado por el
Lic. Joaquín E. Salazar, acto con el cual se le transfirió una porción de terreno a los
Evangelistas y a los Berroa quienes después se las traspasaron a Héctor Aristy y a su compañía
de transporte; que por esos actos no se transfirió la totalidad de la parcela, pues de lo
contrario los reclamantes no estuviesen viviendo dentro de la misma ni tampoco otros
miembros de la familia que conviven ahí; que lo que se registró fue la porción en posesión de
los hijos legítimos de José Gregorio Paniagua sin que haya habido una verdadera subdivisión
de la parcela, y para eso es que se ha solicitado la inclusión de Rosa Julia Paniagua como
heredera también de José Gregorio Paniagua; que también alegan los recurrentes, que la Juez
de Primer Grado se inventó una supuesta demanda en nulidad de la determinación de
herederos del año 1937, sin que en ningún momento se introdujese esa acción ni se
concluyese en ese sentido, de ahí que esta es la primera desnaturalización del alcance de los
hechos presentadas en la acción en la que aportaron como prueba las actas de nacimiento de
los herederos de Rosa Julia Paniagua y la de esta con relación a su padre; que la Parcela núm.
72, según plano, está dividida en tres aspectos: 72-A, 72-B y 72-C y lo que fue vendido a los
Evangelistas y a los Berroa queda dentro de las Parcelas núm. 72-B y 72-C; pero ocurre que el
Estado adquiere en calidad de utilidad pública la porción de la Parcela núm. 72-B para
construir la Avenida 6 de Noviembre, construcción que no se le impidió, alegándose
saneamiento, ni la propiedad de terceros, que eso se alega ahora cuando los Sucesores de
Rosa Julia Paniagua solicitan su inclusión para recibir los derechos de su madre; que lo
planteado no ha sido resuelto por el tribunal, violando el derecho de defensa, valiéndose para
ello de una desnaturalización de los hechos y documentos de la causa; que en segundo lugar,
los jueces en su decisión expresan, que de acuerdo a las instancias y conclusiones dadas en la
audiencia, los recurrentes procuran la cancelación y modificación de los derechos que
actualmente figuran registrados en la Parcela núm. 72 a nombre de Héctor Aristy,
pretendiendo dejar sin efecto sentencias del Tribunal de Tierras en las que se decidió el
saneamiento y adjudicación de derechos y mejoras a diferentes personas, actividades que
realizaron sin tener derecho alguno en dicha heredad; que con ello los jueces demuestran
confusión al expresar que de acoger tales pretensiones podrían crear modificaciones a
derechos registrados a favor de terceras personas y con ello fundamentan su rechazo a la
solicitud de inclusión como heredero a una persona con reconocida calidad para invocarla;
que del acta de nacimiento de Rosa Julia no se hace ningún comentario en la sentencia,
rechazo que han fundamentado en otros hechos para no tocar el fraude de la determinación
de herederos de 1937; fraude que han tildado de error material y agregan, que lo que
procedía era una revisión por causa de fraude, procedimiento que debió hacerse dentro del
plazo establecido por la ley; que la reclamación a que se contrae la litis es imprescriptible
aunque los jueces expresen que el hecho de haber dejado fuera a Rosa Julia Paniagua en la
determinación de herederos no es un fraude sino un error material; pero,
Considerando, que en sus motivos la sentencia impugnada consta lo siguiente: “Que en los
documentos y demás hechos que conforman el presente proceso, se establece lo siguiente:
1.- Por la Decisión núm. 5, dictada en fecha 18 de febrero de 1939, por el Tribunal de Tierras
de Jurisdicción Original, en ocasión del saneamiento de la Parcela núm. 72, del Distrito
Catastral núm. 8, del Municipio de San Cristóbal, se adjudicó la misma: a).- 2 Has., 50 As.. y
41.1 Cas., a favor del señor José Evangelista y b).- el resto de la parcela a favor de los señores
Bienvenido y Emilia Berroa; 2.- Los terrenos correspondientes a la Parcela núm. 72, del Distrito
Catastral núm. 8 del Municipio de San Cristóbal, Provincia San Cristóbal, fueron deslindados
resultando: a).- La Parcela núm. 72-A, a nombre de los señores Víctor Evangelista, Altagracia
Evangelista, Ramón Jesús García, Francisco García, Melania Evangelista Berroa, Pablo Roberto
Evangelista Berroa, Rosaura, Leonardo Evangelista Berroa y Altagracia Emilia Berroa; b).- La
Parcela núm. 72-B, a favor de la señora Emilia Berroa, y c).- La Parcela núm. 72-C, a favor del
señor Bienvenido Berroa; 3.- La Parcela núm. 72-A, a nombre de los señores Víctor
Evangelista, Altagracia Evangelista, Ramón Jesús García, Francisco García, Melania Evangelista
Berroa, Pablo Roberto Evangelista Berroa, Rosaura, Leonardo Evangelista Berroa y Altagracia
Emilia Berroa se transfirió a favor de la sociedad comercial Transporte Organizado, S. A., en
ejecución de contrato de venta de fecha 17 de noviembre de 1982, expidiéndose el
correspondiente Certificado de Título en fecha 14 de febrero de 1983; 4.- La Parcela núm. 72-
B, fue transferida por Emilia Berroa a favor de la sociedad comercial Transporte Organizado, S.
A. en ejecución de acto de venta de fecha 22 de noviembre de 1982, expidiéndose el
correspondiente Certificado de Título en fecha 24 de febrero de 1983; 5.- La Parcela núm. 72-
C, fue transferida por el señor Bienvenido Berroa a favor del señor Héctor Aristy en ejecución
de acto de venta de fecha 22 de noviembre de 1982, expidiéndose el correspondiente
Certificado de Título en fecha 24 de febrero de 1983”;
Considerando, que también se expresa en la sentencia impugnada: “Que la parte recurrente
inició su acción mediante instancia de fecha 13 de noviembre de 1997, esto es, después de
transcurrido más de cincuenta años que la parcela objeto de la litis fue debidamente saneada
mediante sentencia con autoridad de cosa juzgada a nombre de los señores José Evangelista,
Bienvenido Berroa y Emilia Berroa, situación ésta que hace inadmisibles, improcedentes e
infundadas las reclamaciones de la parte apelante; así como también por el hecho de que los
terrenos objeto de la litis fueron transferidos a terceros adquirientes a título oneroso cuya
buena fe se presume, transferencia que se operó unos (Sic) años con anterioridad a la fecha
en que la parte apelante introdujo su acción por ante esta jurisdicción; que para justificar una
acción en justicia y hacerla admisible en su condición de propietario de terreno registrado, es
una obligación sustancial de la parte recurrente probar su real calidad de propietaria del
terreno registrado, como lo es con la presentación del correspondiente Certificado de Título,
cosa ésta que no ha hecho la parte recurrente, por lo que los apelantes no pueden pretender
que este Tribunal vuelva a estatuir sobre lo que falló mediante sentencia y con autoridad de
cosa irrevocablemente juzgada, en el juicio de saneamiento”;
Considerando, que tal como correctamente se expone en la sentencia impugnada, para que
una acción en justicia sea admisible es necesario demostrar no sólo la calidad en que se actúa,
sino también el interés legítimo que se tiene para ese ejercicio; que como los recurrentes han
venido alegando ser hijos de la finada señora Rosa Julia Paniagua, de quien afirman era a su
vez hija del finado José Gregorio Paniagua, a quien atribuyen haber sido propietario de la
Parcela en discusión, tenían la obligación de probar dichas calidades con la presentación,
tanto de las actas o documentos correspondientes a su filiación, como del Certificado de
Título probatorio de la condición de propietario de su alegado abuelo, pruebas que como se
expresa en la sentencia no hicieron ante los jueces del fondo; que en esas circunstancias, y
como el señor José Gregorio Paniagua, no resultó adjudicatario de ningún derecho en el
proceso de saneamiento de la Parcela núm. 72 del Distrito Catastral núm. 8 del municipio de
San Cristóbal, resulta obvio que sus pretensiones estaban encaminadas a impugnar la
sentencia del saneamiento dictada el 5 de febrero de 1939, contra la cual no se ejerció ningún
recurso, por lo que la misma, tal como lo sostienen los jueces del fondo, adquirió la autoridad
de la cosa irrevocablemente juzgada; que, además, como los herederos de José Gregorio
Paniagua, habían transferido sus derechos a adquirientes de buena fé y a título oneroso,
resulta, que aún en la hipótesis de que los recurrentes hubiesen aportado la prueba de sus
calidades esto no bastaba para admitir su demanda en inclusión de herederos y nulidad de
venta, porque tal, como también se sostiene en la sentencia recurrida, ya esos derechos
habían salido del patrimonio del señor José Gregorio Paniagua y también del de sus herederos
legítimos a favor de compradores de buena fé y a título oneroso, lo que impedía al tribunal
acoger su demanda en el sentido ya expuesto, teniendo ellos una acción contra los que
procedieron a esa venta sin su participación, puesto que en tales circunstancias los terceros
que adquirieron sus derechos a la vista de un Certificado de Título libre de anotaciones,
oposiciones y gravámenes, no pueden ser despojados de los mismos;
Considerando, que, en el sentido expuesto, en la sentencia impugnada se expresa lo que a
continuación se transcribe: “Que tal como se puede determinar por medio de la instancia
introductiva de la demanda y las conclusiones presentadas por la parte recurrente, ésta
procura que se cancelen y modifiquen los derechos que actualmente figuran registrados en la
parcela objeto de la litis; procurando dejar sin efecto, tanto la decisión del Tribunal de Tierras
de Jurisdicción Original como la de este tribunal, que como consecuencia del saneamiento,
adjudicó los derechos de propiedad y mejoras a personas muy diferentes a las que alega la
parte recurrente de que son herederos; que el acogimiento de la tesis o peticiones de la parte
reclamante, podría dar lugar a la modificación sustancial de los derechos ya registrados a
favor de terceras personas, por cuya razón resulta de rigor declarar inadmisible e irrecibible la
acción y la reclamación proveniente de dicha parte, el Tribunal de Tierras no puede so
pretexto de que corrige un error material enmendar los derechos registrados, pues ello
implicaría un atentado al principio de la cosa juzgada; además, tampoco se justifica la revisión
por error material basada en el artículo 205 de la Ley de Registro de Tierras, porque no podría
constituir un motivo razonable ninguna circunstancia que implique un cambio sustancial de lo
que ha sido juzgado por dicha sentencia; la única acción posible contra la sentencia, el decreto
de registro y el certificado de título que resultan del proceso de saneamiento de un inmueble,
lo es la Revisión por Causa de Fraude, dentro del plazo y la forma establecida por la Ley de
Tierras; que muy por el contrario, como lo desea la parte recurrente, el Tribunal de Tierras no
está facultado, en forma alguna, para alterar el contenido jurídico de su decisión acerca del
saneamiento, puesto que tal decisión es terminante, oponible a todo el mundo y purga o
extingue todo interés o derecho contrario a los del reclamante, por lo tanto, resulta
inadmisible toda pretensión que tienda a reivindicar extemporáneamente derechos que se
alegue existían antes de que terminara el proceso de saneamiento; por lo tanto, ésta
jurisdicción no puede modificar de ningún modo los derechos registrados a nombre de las
personas a quien se registró, pues ello implicaría un atentado al principio de la autoridad de la
cosa juzgada; que en la fecha que se produjo la sentencia definitiva del juicio de saneamiento,
que fue en el 1939, a la fecha en que la recurrente en su condición de alegados herederos de
Gregorio Paniagua introdujeron su acción, que fue el día 13 de mayo de 1997, habían
transcurrido más de cincuenta años, estándo ventajosamente vencidos los plazos para su
impugnación; por cuya razón, las decisiones, que como consecuencia del saneamiento
adjudicaron los derechos de propiedad, habían adquirido la autoridad de la cosa juzgada,
haciéndose inatacable y oponible a todo el mundo, por cuya razón, resulta de rigor declarar
inadmisible e irrecibible la acción interpuesta por la parte recurrente; que de acuerdo con las
disposiciones del artículo 86 de la Ley de Registro de Tierras, las sentencias del Tribunal de
Tierras dictadas a favor de la persona que tenga derecho al registro del terreno o parte del
mismo, saneará el título relativo a dichos terrenos y serán terminantes y oponibles a toda
persona, inclusive el Estado”;
Considerando, que también consta en la sentencia impugnada: “Que también en el caso que
nos ocupa, al intentarse la acción de la parte recurrente, después de haber transcurrido
treinta años después de haber otorgado la transferencia a favor de la persona adjudicataria en
el juicio del saneamiento, resulta inadmisible por aplicación de las disposiciones del artículo
2262 del Código Civil, que establece que todas las acciones, tantos reales como personales,
prescriben por veinte años; a cuyas disposiciones, se une lo dispuesto por los artículos 2265,
2266 y 2268 del mismo Código, así como lo establecido, por el artículo 1304 de dicho Código,
en el que se expresa, que en todos los casos en que la acción en nulidad o rescisión de una
convención, no está limitada a cierto tiempo por una ley particular, la acción dura cinco años”;
Considerando, que los jueces del fondo al fallar como lo han hecho, y al justificar su decisión
con los motivos antes transcritos y los demás contenidos en su fallo, han hecho un uso
adecuado de las facultades que les confiere la ley para poder formar su convicción respecto
de los puntos litigiosos que les han sido planteados por las partes, lo que en modo alguno
puede constituir una violación a la ley;
Considerando, finalmente, que de todo lo precedentemente expuesto se comprueba que en la
sentencia impugnada no se ha incurrido en la desnaturalización alegada por los recurrentes en
su memorial introductivo y que dicho fallo contiene motivos suficientes, pertinentes, claros y
congruentes que justifican su dispositivo, los que han permitido a ésta Corte verificar, como
Corte de Casación, que en el caso se ha hecho una correcta aplicación de la ley y una justa
apreciación de los hechos y circunstancias de la litis, por todo lo cual los medios del recurso
carecen de fundamento y deben ser desestimados.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Juan Encarnación Paniagua y
compartes, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Central, el 29 de junio de 2007, en relación con la Parcela núm. 72 del Distrito Catastral núm. 8
del municipio de San Cristóbal, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente
fallo; Segundo: Declara que no procede condenar en costas a los recurrentes, dado que por
haber hecho defecto, la parte recurrida no ha formulado tal pedimento, y por tratarse de un
asunto de interés privado, la misma no puede imponerse de oficio.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 1º de octubre de 2008, años 165° de la Independencia y 146° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal, Pedro Romero Confesor. Grimilda Acosta. Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Mandato. Aplicación del Art. 1988 del Código Civil. Para que el mandatario pueda
vender uno o varios inmuebles propiedad del mandate, debe ser autorizado
expresamente. Sentencia del 16 de enero de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Wigberto Hernández Hilario, dominicano, mayor
de edad, con cédula de identidad y electoral núm. 071-0003138-9, domiciliado y residente en
la calle Luperón núm. 53 del municipio de Nagua, provincia María Trinidad Sánchez, contra la
sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste el 31 de
enero de 2007, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Barón Segundo Sánchez Añil, abogado de la
recurrida Katia Pierre;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
17 de abril de 2007, suscrito por el Dr. Ricardo Cornielle Mateo, con cédula de identidad y
electoral núm. 001-0940161-2, abogado del recurrente, mediante el cual propone los medios
que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 24
de julio de 2007, suscrito por los Dres. Barón Segundo Sánchez Añil y Néstor Díaz Rivas, con
cédulas de identidad y electoral núms. 001-0064688-4 y 001-0149743-6, respectivamente,
abogados de la recurrida Katia Pierre;
Visto el auto dictado el 3 de diciembre de 2007, por el Magistrado Juan Luperón Vásquez,
Presidente de la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y Contencioso-
Tributario de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual llama en su indicada calidad a
los Magistrados Enilda Reyes Pérez y Darío O. Fernández Espinal, Jueces de esta Cámara, para
integrar la misma en la deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata, de
conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 28 de noviembre de 2007. estando presentes los Jueces:
Juan Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez y Pedro Romero Confesor, asistidos de
la Secretaria General y después de haber deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre terrenos registrados en relación con
las Parcelas núms. 3911 y 3912 del Distrito Catastral núm. 7 del municipio y provincia de
Samaná, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado, dictó el 10 de
marzo de 2006, su Decisión núm. 6, cuyo dispositivo aparece copiado en el de la sentencia
impugnada; b) que sobre el recurso de apelación interpuesto contra la misma por el actual
recurrente, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste, dictó en fecha 31 de
enero de 2007, la decisión ahora impugnada, cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero:
Acoger como al efecto acoge, en cuanto a la forma, el recurso de apelación interpuesto por el
Dr. Ricardo Cornielle Mateo, actuando a nombre y representación del Sr. Wigberto Hernández
Hilario, contra la Decisión núm. 6, de fecha diez (10) del mes de marzo del año 2006, dictada
por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Samaná, relativo a las Parcelas Nos. 3911
y 3912 del Distrito Catastral núm. 7 del municipio y provincia de Samaná, por haber sido
interpuesto en tiempo y en fecha hábiles y conforme a derecho, y se rechaza en cuanto al
fondo por improcedente, mal fundado y carente de base legal; Segundo: Rechazar como al
efecto rechaza las conclusiones vertidas por el Dr. Ricardo Cornielle Mateo, actuando a
nombre y representación del Sr. Wigberto Hernández Hilario, por ser improcedentes y
carentes de base legal; Tercero: Acoger como al efecto acoge las conclusiones vertidas por los
Dres. Baron Segundo Sánchez Añil y Néstor Díaz Rivas, por ser justas y reposar sobre pruebas
legales; Cuarto: Se confirma la Decisión núm. 6 de fecha diez (10) del mes de marzo del año
2006, dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Samaná, en relación a las
Parcelas Nos. 3911 y 3912 del Distrito Catastral núm. 7 del municipio y provincia de Samaná,
la cual regirá como consta en el de esta sentencia; Parcelas Nos. 3911 y 3912 del Distrito
Catastral Número siete (7) del municipio de Samaná: “Primero: Acoger como al efecto
acogemos la instancia de fecha veintiocho (28) del mes de octubre del año 2004, dirigida al
Tribunal Superior de Tierras, Departamento Norte, suscrita por los Dres. Barón Segundo
Sánchez Añil y Néstor Díaz Rivas, actuando en representación de la Sra. Katia Pierre, por ser
justa; Segundo: Rechazar como al efecto rechaza las conclusiones al fondo de la parte
demandada Sr. Wigberto Hernández Hilario, contenidas en su instancia de fecha trece (13) del
mes de febrero del año dos mil seis (2006), por improcedentes, mal fundadas y carentes de
base legal; Tercero: Acoger como al efecto acogemos las conclusiones al fondo de la parte
demandante Sra. Katie Pierre, vertidas en audiencia de fecha veintiuno (21) del mes de
diciembre del año dos mil cinco (2005), a través de sus abogados Licdos. Porfirio Leonardo,
Dres. Barón Segundo Sánchez Añil y Néstor Díaz Rivas, y ratifica mediante instancia de fecha
diecinueve (19) del mes de enero del año dos mil seis (2006); Cuarto: Ordenar como al efecto
ordenamos la nulidad de los actos de venta bajo firma privada de fecha veinte (20) del mes de
mayo del año dos mil cuatro (2004), intervenido entre los Sres. Marcos Antonio Fermín García
y Wigberto Hernandez Hilario, legalizado por el Dr. Bienvenido P. Aragones Polanco, Notario
Público del municipio de Nagua, por los motivos antes expuestos; Quinto: Ordenar como al
efecto ordenamos al Registrador de Títulos del Departamento de Samaná, la cancelación de
los Certificados de Títulos Nos. 8 1-23 y 81-25, expedido a favor del Sr. Wigberto Hernández
Hilario, y en su lugar se expidan nuevos Certificados de Títulos a favor de la Sra. Katia Pierre,
con relación a las Parcelas Nos. 3911 y 3912 del Distrito Catastral núm. 7, de Samaná, como
justa restitución de sus derechos de propiedad; Sexto: Ordenar como al efecto ordenamos al
Registrador Títulos del Departamento de Samaná, la cancelación de cualquier oposición que
se haya inscrito con relación al presente proceso”;
Considerando, que el recurrente propone contra la sentencia impugnada los siguientes
medios de casación: Primer Medio: Contradicción de motivos, desnaturalización y falta de
ponderación de los hechos y documentos de la causa; errónea aplicación de los artículos 170,
173, 189, 192, 203, 208 de la Ley de Registro de Tierras; Segundo Medio: Falta de base legal.
Errónea interpretación y aplicación de los artículos 1984, 1987, 1988, 1989 y siguientes del
Código Civil. Desconocimiento de las disposiciones de los artículos 1583, 1116, 1134 y 2268
del mismo Código. Violación del principio general de derecho de que quien debe garantizar no
puede eviccionar. Desconocimiento del artículo 1625 del Código Civil;
Considerando, que la parte recurrida a su vez, en su memorial de defensa propone que se
declare inadmisible o nulo el acto de emplazamiento y la caducidad del recurso de casación de
que se trata, alegando que dicho acto fue notificado en el estudio profesional de los abogados
que representaron a la recurrida ante el Tribunal de Tierras, Dres. Barón Segundo Sánchez Añil
y Néstor Díaz Rivas, en el cual la recurrida Katia Pierre hizo elección de domicilio y no a la
persona ni al domicilio real de esta última, en violación al artículo 68 del Código de
Procedimiento Civil; pero,
Considerando, que si es cierto que de conformidad con el artículo 68 del Código de
Procedimiento Civil el emplazamiento debe ser notificado a la misma persona o en su
domicilio, también lo es que el artículo 37 de la Ley núm. 834 de 1978 dispone que: “Ningún
acto de procedimiento puede ser declarado nulo por vicio de forma si la nulidad no esta
expresamente prevista por la ley, salvo en el caso de incumplimiento de una formalidad
sustancial o de orden público. La nulidad no puede ser pronunciada sino cuando el adversario
que la invoca pruebe el agravio que le causa la irregularidad, aún cuando se trate de una
formalidad sustancial o de orden público”;
Considerando, que en la especie se comprueba que la recurrida constituyó abogados para
discutir el recurso de casación para el cual fue emplazada y estos notificaron oportunamente
sus defensas y han ejercido todos los derechos que a dicha recurrida le asisten en el caso; que
ésta no ha demostrado los agravios que le ha causado el acto de emplazamiento
irregularmente notificado; que, por consiguiente, no procede acoger la excepción propuesta
por la parte recurrida, por carecer de pertinencia;
Considerando, que en el desarrollo de los dos medios de casación propuestos, reunidos para
su examen por su estrecha vinculación y por así convenir a la solución del presente caso, el
recurrente, alega en síntesis, que aún cuando el Tribunal a-quo en el segundo considerando
de su decisión, que figura en las páginas 7 y 8 de la misma, admite, que de la documentación
que conforma el expediente y de los hechos y circunstancias de la causa se pone de manifiesto
que el Poder General del 20 de agosto del año 2003, legalizado por el Lic. José Eugenio Álvarez
Pimentel, Notario Público de los del número del municipio de Santiago, mediante el cual la
señora Katia Pierre otorgó poder al señor Michel Marie Malón para que este en su nombre y
representación realice las actividades comerciales detalladas en el mismo, constituye una
razón valedera y legítima para afirmar que nunca el consentimiento o la anuencia de dicha
señora estuvo comprometida en virtud de una supuesta ausencia suya para transferir los
inmuebles ya descritos a favor del recurrente, no despoja de su legitimidad el acto de venta
bajo firma privada mediante el cual dicha señora le vende al recurrente las parcelas en
cuestión, y en virtud de la fuerza probatoria del mismo y por cumplir el voto de la ley,
especialmente de los artículos 170, 173, 189, 192, 203 y 208 de la Ley de Registro de Tierras,
le fueron expedidos a él los correspondientes Certificados de Títulos que lo amparan con el
derecho de propiedad de las Parcelas núms. 3911 y 3912 del D. C. núm. 7 del municipio de
Samaná; que él adquirió la totalidad de los inmuebles en discusión mediante un contrato
sincero y verdadero, y que como pagó el precio debe ser reputado como tercer adquiriente a
título oneroso y de buena fe; que el Tribunal a-quo incurrió en una errónea interpretación y
apreciación de la ley y del derecho, especialmente en lo que se refiere a los textos legales
citados por el recurrente en el primer medio de su recurso;: b) que conforme a las letras (a),
(d) y (f) del Poder General del 20 de agosto del 2003, otorgado por la recurrida Katia Pierre al
señor Michel Marie Malón, éste podía no solo ejecutar como buen padre de familia de la
manera que estimara más conveniente los términos de su mandato, con relación a los
inmuebles antes indicados, sino que además podía firmar todos los documentos que fueran
necesarios y que le sean requeridos para el fiel cumplimiento de su mandato, así como
también realizar cualesquiera tipo de operaciones, tan amplias como en derecho sean
posibles, para la ejecución sin reservas del indicado Poder General; que en un Poder General
no es necesario que haya que describir el universo de los bienes muebles, inmuebles,
corporales e incorporales, que integran el patrimonio del mandante, por lo que en este
aspecto la sentencia adolece del vicio de falta de base legal; que el Tribunal a-quo no pudo
establecer en su decisión la diferencia que existe entre el mandato concebido en términos
generales y el mandato expreso o general, conforme a lo que establece el artículo 1988 del
Código Civil que limita a los actos de administración el mandato concebido en términos
generales; pero,
Considerando, en sus motivos la sentencia impugnada expresa lo siguiente: “Que en relación a
que se ordene mantener con toda su fuerza, efecto, vigor jurídico, los Certificado de Títulos
Nos. 81-23 y 81-25, expedidos por el Registrador de Títulos del Departamento de Samaná, a
favor del Sr. Wigberto Hernández Hilario, que amparan los derechos de propiedad del
recurrente en la presente litis sobre Terrenos Registrados, con respecto a las Parcelas núms.
3911 y 3912, del Distrito Catastral núm. 7 del municipio de Samaná, por tratarse de un tercer
adquiriente a título oneroso y de buena fe, el cual se encuentra revestido de todas las
garantías y protección que le deben en su ya expresada calidad, todos los órganos
jurisdiccionales del Estado; que en cuanto a este pedimento es preciso resaltar lo siguiente: a)
que en fecha veinte (20) del mes de agosto del año 2003, la Sra. Katia Pierre, por medio del
Poder General de la misma fecha otorga poder el Sr. Michel Marie Malón, para que en su
nombre y representación, y como si fuera ella misma, realice las actividades que se enuncian
en el indicado Poder General; b) que en fecha diez (10) del mes de diciembre del año 2003, el
Sr. Michel Marie Malón, amparado en el poder otorgado por la Sra. Katia Pierre, en fecha
veinte (20) del mes de agosto del año 2003, otorga poder tan amplio como en derecho fuere
necesario al Sr. Marcos Antonio Fermín García, para que entre otras cosas compre, venda y
traspase bienes inmuebles bajo las más amplias garantías extraordinarias, al precio que
considere y estime conveniente, dentro del ámbito de las Parcelas núms. 3911 y 3912 del
Distrito Catastral núm. 7 del municipio de Samaná, las cuales se encuentran amparadas en los
Certificados de Títulos Nos. 81-25 y 81-23; c) que por medio del acto de venta bajo firmas
privadas de fecha veinte (20) del mes de mayo del año 2004, legalizado por el Dr. Bienvenido
P. Aragones Polanco, Notario Público de los del número para el municipio de Nagua, la Sra.
Katia Pierre, por intermedio del Sr. Marcos Antonio Fermín García, le vende al Sr. Wigberto
Hernández Hilario, dos porciones de terreno correspondientes a la totalidad de sus derechos,
o sea la cantidad de 17,415 Mts2,., dentro del ámbito de la Parcela núm. 3911 del Distrito
Catastral núm. 7 del municipio de Samaná, amparado en el Certificado de Título núm. 81-25 y
la cantidad de 988 Mts2., dentro del ámbito de la Parcela núm. 3912 del Distrito Catastral
núm. 7 del municipio de Samaná, amparada en el Certificado de Título núm. 81-23; d) que el
indicado acto de venta fue inscrito en la oficina de Registro de Títulos del Departamento de
Samaná en fecha quince (15) del mes de julio del año 2004, en el Libro núm. 30, Folio núm.
27”;
Considerando, que también consta en la sentencia impugnada: “Que este Tribunal pudo
comprobar que el punto de partida de esta litis sobre derechos registrados que envuelve las
Parcelas núms. 3911 y 3912, del Distrito Catastral núm. 7 del municipio de Samaná, se inicia
desde el momento que el señor Michel Marie Malón, le otorga poder al Sr. Marcos Antonio
Fermín García, para que este último bajo ese poder proceda a comprar, vender, ceder y
traspasar derechos dentro del ámbito de estas parcelas; tomando en cuenta que cuando la
Sra. Katia Pierre, le otorga poder al Sr. Michel Marie Malón, en fecha veinte (20) del mes de
agosto del año 2003, no se estableció de ningún modo que el apoderado quedaba investido
del derecho de delegar ese poder en un tercero, como ocurrió en el caso de la especie, ni
mucho menos para transferir los derechos que tenía registrados en las Parcelas núms. 3911 y
3912, del Distrito Catastral núm. 7 del municipio de Samaná; hecho que le ha permitido a este
Tribunal comprobar que la venta realizada por el Sr. Marco Antonio Fermín García es nula de
pleno derecho, toda vez que dicho señor no tiene calidad para vender un terreno que no es de
su propiedad y que no ha sido apoderado legalmente como establece el Código Civil en sus
artículos 1987, 1988 y 1989, lo que conlleva que el poder que fue otorgado por el Sr. Michel
Marie Malón, está viciado, ya que este último no fue autorizado por la Sra. Katia Pierre, para
que delegara a favor del vendedor, lo que le permite a este Tribunal por los motivos
expuestos rechazar el indicado pedimento”;
Considerando, que los jueces del fondo son soberanos para interpretar las cláusulas del acto
contentivo de un mandato y los derechos que la procuración confiere al mandatario;
Considerando, que la renuncia tácita o expresa a un mandato puede ser hecha bajo una forma
cualquiera por el mandatario, pero con la condición u obligación de notificarla al mandante
para que éste tenga conocimiento de la misma; que, de igual manera debe proceder el
mandante si procede a la revocación del mandato, por consiguiente, los actos que realice el
mandatario renunciante no le son oponibles al mandante;
Considerando, que el artículo 203 de la Ley de Registro de Tierras establece expresamente,
que: “Al traspasar derechos registrados, o negociar con los mismos, cualquiera persona podrá
valerse de los servicios de un apoderado; pero las firmas en el poder deberá certificarlas un
Notario Público o el funcionario que haga sus veces. Dicho poder será firmado por un testigo,
cuando menos, y será depositado en la Oficina del Registrador de Títulos correspondiente al
lugar en donde estén radicados los terrenos, todo lo cual se anotará en el Certificado de Título
y en los duplicados de dicho certificado existente. Cualquier documento que revoque tal
poder, deberá ser certificado, registrado y firmado por testigos en igual forma”;
Considerando, que a su vez el artículo 1988 del Código Civil establece que: “El mandato
concebido en términos generales, no comprende sino los actos de administración. Si se
tratase de enajenar o hipotecar, o de cualquier otro acto de propiedad, el mandato debe ser
expreso”;
Considerando, que de acuerdo con esos textos legales precedentemente transcritos, para que
el mandatario pueda vender uno o varios inmuebles propiedad del mandante, es condición
sine qua nom que haya sido autorizado expresa y especialmente a realizar esos actos; que con
mayor razón necesita poder expreso de éste último para delegar ese poder así concebido que,
permita a terceras personas la facultad de poder disponer por venta del o los inmuebles de
que se trate; que si es cierto que en la especie la recurrida Katia Pierre, otorgó al señor Michel
Marie Malón, en fecha 20 de agosto de 2003, el poder general a que se refiere repetidamente
la sentencia impugnada, no es menos cierto que quien aparece otorgando la venta de los
terrenos propiedad de la mandante es el señor Marcos Antonio Fermín García, por delegación
que del referido poder hiciera el primero a favor de éste último, sin que el referido poder
general lo autorizara, ni facultara a esa delegación, como resultaba indispensable para que
pudiera encargar a un tercero de la ejecución del poder que le había otorgado Katia Pierre, sin
cuya autorización expresa no podía el mandatario delegar en ninguna otra persona el poder
que la misma le había otorgado;
Considerando, que los términos en que está concebido el poder otorgado por la recurrida el
20 de agosto de 2003, en favor del señor Michel Marie Malón, no revelan que ella tuviera el
propósito, ni la intención de autorizar ni de conferir a éste último la facultad ni el poder de
delegarlo en una tercera persona, al limitarse a autorizarlo a él exclusivamente, como se
supone de rigor cuando se trata de actos de disposición de un mandatario para realizar a
nombre del mandante cualquiera de los actos a que dicho poder se refiere; que, por tanto, en
ausencia de dicha autorización para delegar ese poder, el señor Marcos Antonio Fermín
García, no podía otorgar como lo hizo, la venta de los derechos que en las parcelas de que se
trata pertenecen a la recurrida Katia Pierre, como bien se sostiene en la sentencia impugnada;
que, por consiguiente, al declarar el Tribunal a-quo la nulidad de los actos de venta de fecha
20 de mayo de 2004 intervenidos entre los señores Marcos Antonio Fermín García y el
recurrente Wigberto Hernández Hilario, legalizado por el Dr. Bienvenido P. Aragonés Polanco,
Notario Público de los del número del municipio de Moca y ordenar la cancelación de las
Constancias de Ventas anotadas en los Certificados Títulos Nos. 81-23 y 81-25, expedidos en
favor del recurrente Wigberto Hernández Hilario, y en su lugar expedir nuevas Constancias
Anotadas en los referidos Certificados de Títulos, a favor de la señora Katia Pierre, en relación
con las Parcelas Nos. 3911 y 3912 del Distrito Catastral núm. 7 del municipio de Samaná, como
justa restitución de sus derechos de propiedad, basándose para ello en los razonamientos
expuestos en la sentencia impugnada, no ha incurrido en los vicios y violaciones denunciadas
por el recurrente;
Considerando, que tanto el examen de la sentencia impugnada como de todo lo
anteriormente expuesto pone de manifiesto que dicho fallo contiene motivos de hecho y de
derecho suficientes, pertinentes y congruentes que justifican plenamente lo decidido por el
Tribunal a-quo, y que a los hechos establecidos se les ha dado su verdadero sentido y alcance,
sin que se compruebe desnaturalización alguna; que por consiguiente los medios examinados
carecen de fundamento y deben ser desestimados, por lo cual procede que el recurso de
casación de que se trata sea rechazado.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Wigberto Hernández Hilario, contra
la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste, el 31 de
enero de 2007, en relación con las Parcelas núms. 3911 y 3912 del Distrito Catastral núm. 7
del municipio y provincia de Samaná, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del
presente fallo; Segundo: Condena al recurrente al pago de las costas y las distrae en favor de
los Dres. Barón Segundo Sánchez Añil y Néstor Díaz Rivas, quienes afirman haberlas avanzado
en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 16 de enero de 2008, años 164° de la Independencia y 145° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Casación. Admisibilidad. Medio de Inadmisión. Aplicación del Art. 44 de la Ley 834
de 1978. Sentencia del 29 de octubre de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por los Sucesores de Ramón Antonio Santos Oviedo;
Sres. Pilar Divina Monegro Vda. Santos, Francisco Antonio, Rafaela, Iluminada, Sergia Antonia,
Marcia María e Inocencio Santos Monegro, dominicanos, mayores de edad, con cédulas de
identidad y electoral núms. 049-0014826-5, 049-00014974-3, 049-0014553-5, 049-0060402-8,
049-0002948-1, 049-0034976-4 y 049-014552-7, respectivamente, domiciliados y residentes
en Los Corozos, Distrito Municipal de Villa La Mata, Municipio de Cotuí, Provincia Sánchez
Ramírez, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Noreste el 30 de octubre de 2007, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones a la Licda. Norka Espaillat, por sí y por los Dres. William
Antonio Lora Castillo y José Florentino Sánchez, abogados de los recurridos sucesores de
Emilio Martínez;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
18 de diciembre de 2007, suscrito por los Dres. Amado Rafael Rondón y Rafael Santo Domingo
Sánchez Mendoza, con cédulas de identidad y electoral núms. 049-0000380-9 y 049-0052336-
8, respectivamente, abogados de los recurrentes, mediante el cual proponen los medios que
se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 14
de enero de 2008, suscrito por los Dres. Williams Antonio Lora Castillo, José Florentino
Sánchez y la Licda. Norca Espaillat Bencozme, con cédulas de identidad y electoral núms. 087-
0003223-1, 056-0006764-2 y 031-0103403-5, respectivamente, abogados de los recurridos;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65
de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 22 de octubre de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber
deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre terreno registrado en relación con la
Parcela núm. 413-Porción D, del Distrito Catastral núm. 3 del municipio de Cotuí, Provincia
Sánchez Ramírez, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado,
dictó el 23 de octubre de 2006, su Decisión núm. 40 cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero:
Acoger como el efecto acoge, las conclusiones vertidas en audiencia por los sucesores del Sr.
Ramón Antonio Santos Oviedo, por conducto de su abogado el Dr. Amado Rafael Rondón, por
reposar en base justa y legal, por los motivos antes expuestos; Segundo: Rechazar como al
efecto rechaza las conclusiones vertidas en audiencia por los sucesores de Emilio Martínez en
representación de su abogado Williams Antonio Lora Castillo por improcedentes y mal
fundadas, por los motivos antes expuestos; Tercero: Acoger como al efecto acoge el Acto de
Notoriedad de fecha ocho (8) de mayo del año 1995; Cuarto: Acoger como al efecto acoge,
como bueno y válido, el Acto de Venta de fecha nueve (9) del mes de agosto del año 1964,
intervenido entre las partes; Quinto: Acoger como al efecto acoge el contrato de cuota litis de
fecha trece (13) del mes de octubre del año 2004, intervenido entre las partes; Sexto: Declarar
como al efecto declara que las únicas personas con calidad para recoger los bienes relictos del
Sr. Ramón Antonio Santos Oviedo son su esposa superviviente Sra. Pilar Divina Monegro y sus
hijos Francisco Antonio, Rafaela, Iluminada, Sergia, Antonia, Marcia María e Inocencio, de
apellidos Santos Monegro; Séptimo: Ordenar como al efecto ordena a la Registradora de
Títulos del Departamento de Cotuí, cancelar el original del Certificado de Título núm. 91-722,
duplicado del dueño, expedido a favor de los sucesores de Emilio Martínez y expedir otro en la
siguiente forma y proporción: 44% para la Sra. Pilar Divina Monegro, dominicana, mayor de
edad, soltera, cédula de identidad y electoral núm. 049-0014826-5, domiciliada y residente en
la Sección Los Corozos de Cotuí; 44% restante a favor de los Sres. Francisco Antonio Santos
Monegro, dominicano, mayor de edad, soltero, cédula núm. 049-00014974-3, domiciliado y
residente en la Sección de Los Corozos; Rafaela Santos Monegro, dominicana, mayor de edad,
soltera, cédula de identidad y electoral núm. 049-0014553-5, domiciliada y residente en la
Sección Los Corozos de Cotuí; Iluminada Santos Monegro, dominicana, mayor de edad,
soltera, cédula de identidad y electoral núm. 049-0060402-8, domiciliada y residente en la
Sección Los Corozos de Cotuí; Sergia Santos Monegro, dominicana, mayor de edad, soltera,
cédula de identidad y electoral núm. 049-0002948-1, domiciliada y residente en la Sección Los
Corozos de Cotuí; Marcia María Santos Monegro, dominicana, mayor de edad, soltera, cédula
de identidad y electoral núm. 049-0034976-4, domiciliada y residente en la Sección Los
Corozos de Cotuí; Inocencio Santos Monegro, dominicano, mayor de edad, soltero, cédula de
identidad y electoral núm. 049-014552-7, domiciliado y residente en la Sección Los Corozos de
Cotuí y el 12% a favor del Dr. Amado Rafael Rondón, dominicano, mayor de edad, casado,
cédula núm. 049-0000380-9, domiciliado y residente en Cotuí”; b) que sobre el recurso de
apelación interpuesto contra esta decisión por los Dres. Williams Antonio Lora Castillo y José
Florentino Sánchez, actuando a nombre y representación de los sucesores de Emilio Martínez,
señores Rafael Antonio Martínez Moya y Francisco Eduardo Abreu Martínez, el Tribunal
Superior de Tierras del Departamento Noreste, dictó el 30 de octubre de 2007, la sentencia
ahora impugnada, cuyo dispositivo es el siguiente: Parcela núm. 413 Porción D, del Distrito
Catastral núm. 3 del Municipio de Cotui, Provincia Sánchez Ramírez; “Primero: Acoger como
al efecto acoge el Recurso de Apelación de fecha veinte (20) del mes de noviembre del año
2006, incoado por los sucesores del Sr. Emilio Martínez, por órgano de sus abogados
apoderados los Dres. Williams Antonio Lora C. y José Florentino Sánchez, en contra de la
Decisión núm. 40, dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original en fecha veintitrés
(23) del mes de octubre del año 2006, por ser procedente y estar fundamentada en derecho;
Segundo: Declarar como al efecto declara inadmisible la instancia de fecha trece (13) del mes
de octubre del año 2004, depositada por ante el Tribunal Superior de Tierras del Dpto. Norte,
por el Dr. Amado Rafael Rondón, actuando en nombre y representación de los sucesores del
Sr. Ramón Antonio Santos Oviedo, los Sres. Pilar Divina Monegro y sus hijos Francisco Antonio,
Rafaela, Iluminada, Sergia, Antonia, Marcia María e Inocencio, de apellidos Santos Monegro,
en solicitud de Reconsideración de Instancia de Litis Sobre Derechos Registrados, en relación a
la Parcela núm. 413 Porción D, del Distrito Catastral núm. 3 del Municipio de Cotuí; Tercero:
Revocar como al efecto revoca en todas sus partes, la Decisión núm. 40 de fecha veintitrés
(23) del mes de octubre del año 2006, dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción
Original; Cuarto: Ordenar como al efecto ordena al Registrador de Títulos del Dpto. de Cotuí,
mantener con toda su fuerza y vigor jurídico el Certificado de Título núm. 91-722, que ampara
el derecho de propiedad de la Parcela núm. 413 Porción D, del Distrito Catastral núm. 3 del
Municipio de Cotuí; Quinto: Ordenar como al efecto ordena al Registrador de Títulos del Dpto.
de Cotuí levantar o cancelar cualquier oposición o gravamen que como resultado de este
proceso haya sido inscrito en el Certificado de Títulos”;
Considerando, que en su memorial introductivo, los recurrentes proponen contra la sentencia
impugnada, los siguientes medios de casación: Primer Medio: Desnaturalización de los hechos
del recurso; Segundo Medio: Violación a la Ley núm. 834 del 15 de julio del año 1978, en su
artículo 44;
Considerando, que en el desarrollo de ambos medios, los recurrentes alegan en síntesis: a)
que el Tribunal a-quo desnaturalizó los hechos del proceso, cuando “precluyó” (Sic) la frontera
del mismo en lo que tiene que ver con el principio de la inmutabilidad del objeto de la
demanda, así como violentando el principio contradictorio, al retrotraer al fallo impugnado
una situación ya juzgada y decidida por un Tribunal de Primer Grado declarando la
inadmisibilidad de la instancia inicial que apoderó al Tribunal de Jurisdicción Original, la cual
ya había sido fallada sobre el fondo, la que fue recurrida en apelación, debiendo estatuir sobre
un medio de inadmisión respecto del recurso, pero no en relación con la instancia inicial de
apoderamiento, violando así el objeto de la demanda y los medios del recurso, entre los
cuales no se encuentra este aspecto fallado por el Juez; que el Tribunal tenía también que
pronunciarse sobre cualquier medio de inadmisión que tuviera relación con el proceso,
excepto en cuanto al apoderamiento que hizo el Tribunal Superior de Tierras al primer juez
para conocer de la litis; que también incurrió en el vicio de ultra y extra-petita al estatuir sobre
cosas que no le fueron sometidas por las partes, contraviniendo así el artículo 8, acápite 2,
letra “J” de la Constitución, relativo al derecho de defensa; b) que el Tribunal a-quo ha violado
el artículo 44 de la Ley núm. 834 de 1978, al decidir sobre el medio de inadmisión y al mismo
tiempo decidir el fondo del proceso, cuando lo que debió hacer era decidir el incidente sobre
inadmisión sin examinar el fondo del asunto; pero,
Considerando, que en relación con el segundo medio (letra b) invocado por los recurrentes, el
que se examina en primer término por ser de carácter perentorio, el estudio de la sentencia
impugnada pone de manifiesto que en la audiencia celebrada el 13 de marzo de 2007, la parte
apelante y hoy recurrida en casación, concluyó de la siguiente manera: “Que se declare
inadmisible la demanda en Litis sobre Derechos Registrados que se ventila, sea en ocasión del
efecto aniquilatorio total y absoluto, que surte la sentencia de saneamiento (Erga Omnes) con
relación al predio o terrero saneado (In Rem) o en ocasión del efecto surtido por la sentencia
núm. 79, de fecha veintinueve (29) de junio del año 2001, emitida por el Tribunal Superior de
Tierras del Dpto. Central, la cual por no haber sido recurrida en casación oportunamente
adquirió la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada, y por consiguiente, se hizo
definitiva”; que a esas conclusiones, la parte intimada en aquella instancia y hoy recurrente en
casación, respondió en la siguiente forma: “Nosotros rechazamos en todas sus partes las
pretensiones de la parte recurrente por extemporánea, mal fundada y carente de base legal, y
que si es posible, para darle contestación lo haremos por escrito, por lo que solicitamos un
plazo de quince (15) días a fin de contestar ese pedimento;
Considerando, que el Tribunal a-quo después de presentadas las conclusiones ya indicadas,
dispuso lo siguiente: “Primero: En relación al pedimento hecho por la parte recurrente, este
Tribunal decide acumularlo para ser fallado conjuntamente con la sentencia de fondo;
Segundo: En cuanto al plazo solicitado por el abogado de la parte recurrida, se le otorgará
después de haber presentado sus conclusiones al fondo, para que pueda depositar su escrito
motivado de conclusiones y conteste el pedimento formulado por la parte recurrente;
Tercero: Se le concede la palabra al abogado de la parte recurrente, para que, en caso de que
no tenga ningún pedimento de derecho, presente sus agravios y concluya al fondo”; que el
abogado de la parte entonces apelante y hoy recurrida concluyó de la manera siguiente:
“Primero: Revocar en todas sus partes la Decisión núm. 40, de fecha veintitrés (23) del mes de
octubre del año 2006, dictada por el Juez Presidente del Tribunal de Tierras de Jurisdicción
Original del Departamento de Cotuí; Segundo: Que se declare falso, fraudulento y nulo, el
acto de venta bajo firma privada de fecha nueve (9) de agosto del año 1965, en que figura
como vendedor Pablo Martínez Rodríguez y como comprador el señor Ramón Antonio Santos
Oviedo, por adolecer de vicios y defectos, sancionados por la Ley núm. 1542 en sus artículos
núm. 71 y siguientes, los cuales, conforme al criterio del Lic. Arístides Álvarez Sánchez, la
propia ley declara nulos de antemano, sentido en el cual le ahorra este trabajo al Tribunal
Apoderado. Y en tal virtud, el Art. núm. 189, no puede ser considerado como un saco
pinchado o un barril sin fondo, donde sea posible depositar actos, que como el que criticamos
o cuestionamos por sus vicios; Tercero: Que se conserve en consecuencia con toda su fuerza y
valor jurídico el Certificado de Título Duplicado del Dueño y el Original, núm. 91-722, expedido
a favor de los Sucesores de Emilio Martínez; Cuarto: Solicitamos un plazo de quince (15) días a
fines de motivar las presentes conclusiones y un plazo adicional, vencido el plazo de la parte
recurrida, para contestar”; el Dr. Amado Rafael Rondón, abogado de la parte intimada
presentó a su vez las conclusiones siguientes: “Primero: Que se acojan como buenas y válidas
las presentes conclusiones por estar hechas conforme a la ley y al derecho; Segundo: Que se
rechacen en todas sus partes las pretensiones de la parte recurrente, contra el recurso de
apelación elevado a este Tribunal Superior de Tierras por los Sucesores de Emilio Martínez,
contra la decisión previamente señalada, por mal fundada, improcedente y carente de base
legal; Tercero: Que se ratifique en todas sus partes la decisión núm. 40, de fecha veintitrés
(23) del mes de octubre del año 2006, dictada por el Tribunal Superior de Tierras de
Jurisdicción Original del Municipio de Cotuí, Provincia Sánchez Ramírez, por haber sido
emitida conforme a lo establecido en la doctrina, la jurisprudencia y la Ley de Registro de
Tierras núm. 1542; Cuarto: Que se nos conceda un plazo de quince (15) días para presentar un
escrito motivado de estas conclusiones, y en caso de réplica se nos conceda un plazo igual
para contrarreplicar”; que el Tribunal después de oír las anteriores conclusiones concedió al
apelante un plazo de 15 días a partir de la transcripción y notificación de las notas de
audiencia para el depósito de un escrito de motivación de sus conclusiones, y al vencimiento
de ese plazo uno igual a la parte intimada para los mismos fines; que ambas partes hicieron
uso de dicho plazo depositando sus respectivos escritos de ampliación de conclusiones;
Considerando, que con relación a lo anterior en la sentencia impugnada se expresa lo
siguiente: “Que el artículo 1315 del Código Civil, consagra: “Que la autoridad de la cosa
juzgada no tiene lugar sino respecto de lo que ha sido objeto de fallo. Es preciso que la cosa
demandada sea la misma; que la demanda se funde sobre la misma causa, que sea entre las
mismas partes y formuladas por ellas y contra ellas, con la misma calidad”. Que en esa misma
tesitura se pronuncia el artículo 44 de la Ley 834 del quince (15) del mes de julio de 1978, que
dice: “Constituye una inadmisibilidad todo medio que tienda a hacer declarar al adversario
inadmible en su demanda sin examen al fondo, por falta de derecho para actuar, tal como la
falta de calidad, la falta de interés, la prescripción, el plazo prefijado, la cosa juzgada”. De
manera que, tomando en cuenta que en lo que tiene que ver con esta Parcela y la reclamación
que hacen los sucesores del Sr. Ramón Antonio Santos Oviedo, los Sres. Pilar Divina Monegro
y sus hijos Francisco Antonio, Rafaela, Iluminada, Sergia, Antonia, Marcia María, e Inocencio,
de apellidos Santos Monegro, este Tribunal pudo establecer con las documentaciones que
reposan en el expediente, que en fecha veintinueve (29) del mes de junio del año 2001, el
Tribunal Superior de Tierras dictó la decisión núm. 79, en la que figuran los hoy recurridos con
las mismas pretensiones que solicitan en esta oportunidad, comprobándose que la referida
decisión no fue recurrida en casación por los sucesores del Sr. Ramón Antonio Santos Oviedo,
permitiendo que esta adquiriera la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada y, con ella
dándole aquiescencia a dicha decisión; además este Tribunal pudo determinar que se trata del
mismo objeto, la misma demanda, la misma causa, que se refiere a la misma parte con la
misma calidad; de donde se colige que ciertamente, y tal como aducen los Dres. Williams A.
Lora Castillo y José Francisco Florentino Sánchez, que la Litis planteada por los Sucesores del
Sr. Ramón Antonio Santos Oviedo, resulta inadmisible en virtud de que esos pedimentos
fueron juzgados y la sentencia adquirió la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada, y de
conformidad con la Constitución de la República, en su artículo 8 Numeral 2, Letra H, nadie
podrá ser juzgado dos veces por una misma causa; en consecuencia se declara inadmisible la
presente litis incoada por los Sucesores del Sr. Ramón Antonio Santos Oviedo, en contra de
los sucesores del Sr. Emilio Martínez”;
Considerando, que el tribunal ante el cual una parte propone la inadmisión de una instancia o
acción y al mismo tiempo, ya sea por invitación o mandato de dicho tribunal o de manera
espontánea por la parte misma, formula conclusiones relativas al fondo del asunto de que se
trata, dicho tribunal puede, cuando decide el medio de inadmisión propuesto, estatuir sobre
el fondo mediante una sola sentencia, sin que, en este caso, pueda la parte que ha concluido
al fondo de la litis invocar como medio de casación el hecho de que la decisión sobre la
excepción no ha sido dictada por una sentencia distinta de la del fondo;
Considerando, que, en la especie, el examen de la sentencia impugnada revela que ante el
Tribunal a-quo los ahora recurridos y también los recurrentes después de concluir sobre el
medio de inadmisión propuesto por los apelantes y hoy recurridos, concluyeron también por
invitación y puesta en mora del tribunal sobre el fondo del asunto; que, en el dispositivo de la
sentencia impugnada, los jueces han estatuido previamente sobre el medio de inadmisión
propuesto; que por consiguiente no han incurrido en la alegada violación del artículo 44 de la
Ley núm. 834 de 1978;
Considerando, que los jueces del fondo pueden por una misma sentencia, pero por
disposiciones distintas, decidir los incidentes procesales que le sean planteados y también el
fondo del asunto, cuando como ocurrió en la especie, las partes concluyen además sobre el
fondo de la litis, por invitación formal que al efecto le hicieran los jueces que conocieron de la
apelación, sin formular ninguna clase de reservas; por consiguiente, tal como se ha expresado
antes, los alegatos de los recurrentes, en el aspecto que se examina, carecen de fundamento,
por lo que el segundo medio propuesto por ellos debe ser desestimado;
Considerando, en cuanto se refiere al primer medio (letra a), el examen de la sentencia
impugnada y de los documentos a que la misma se refiere, revelan los siguientes hechos: a)
Que la Parcela núm. 413, Porción D, del Distrito Catastral núm. 3, del Municipio de Cotuí,
originalmente fue registrada a favor de los sucesores de Emilio Martínez mediante la Decisión
núm. 18, dictada por el Tribunal Superior de Tierras en fecha veinte (20) del mes de junio del
año 1962; b) Que como resultado de esa adjudicación, el Secretario del Tribunal Superior de
Tierras emitió el Decreto de Registro núm. 91-860, en fecha treinta (30) del mes de junio del
año 1962, con el cual quedaron investidos con el derecho de propiedad los indicados
sucesores; c) Que el Registro de Títulos del Dpto. de La Vega expidió en fecha veinte (20) del
mes de septiembre del año 1991, el correspondiente Certificado de Título núm. 91-722, el cual
ampara el derecho de propiedad de la Parcela núm. 413 Porción D, del Distrito Catastral núm.
3 del Municipio de Cotuí; d) Que por medio del acto bajo firma privada de fecha nueve (9) del
mes de agosto del año 1964, legalizado por el Notario Público de los del número para el
Municipio de Cotuí, Francisco A. Núñez Rodríguez, el Sr. Pablo Martínez, vende a favor del Sr.
Ramón Antonio Santos, todos los derechos que le corresponden, o sea, 31 Has, 60 As, 00 Cas,
dentro del ámbito de la Parcela núm. 413 porción D, del Distrito Catastral núm. 3 del
Municipio de Cotuí; e) Que por medio de la decisión núm. 1 de fecha veintiuno (21) del mes
de agosto del año 1996, dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, se falló la
Litis sobre Derechos Registrados que había sido interpuesta por los sucesores del Sr. Ramón
Antonio Santos Oviedo, en relación con la Parcela núm. 413 Porción D, del Distrito Catastral
núm. 3, del Municipio de Cotuí; f) Que la indicada decisión fue recurrida en apelación por los
sucesores de Emilio Martínez, por órgano de sus abogados, los Dres. Williams Antonio Lora
Castillo y José Francisco Florentino Sánchez; g) Que el referido recurso de apelación fue
resuelto por medio de la Decisión núm. 79 de fecha veintinueve (29) del mes de junio del año
2001, dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Dpto. Central; h) Que en fecha diez (10)
del mes de enero del año 2002, los Sres. Pilar Divina Monegro Vda. Santos, Rafaela Santos
Monegro, Iluminada Santos Monegro, Sergio Santos Monegro, Marcia María Santos Monegro
e Inocencio Santos Monegro, por órgano del Dr. Amado Rafael Rondón, dirigen una nueva
instancia al Tribunal Superior de Tierras del Dpto. Norte, en esta ocasión en solicitud de
Revisión por Causa de Fraude; i) Que esa instancia fue desestimada por medio de la
Resolución de fecha catorce (14) del mes de junio del año 2002; j) Que en contra de la
Resolución que desestimó la instancia, los sucesores del Sr. Ramón Santos, elevaron un
recurso de casación por ante la Suprema Corte de Justicia, el cual fue declarado inadmisible
mediante la sentencia de fecha veintiocho (28) del mes de julio del año 2004; k) Que en fecha
trece (13) del mes de octubre del año 2004, los sucesores del Sr. Ramón Antonio Oviedo,
dirigieron una nueva instancia al Tribunal Superior de Tierras a través del Dr. Amado Rafael
Rondón, en solicitud de Reconsideración de Instancia de Litis sobre Derechos Registrados, en
relación con la Parcela núm. 413 Porción D, del Distrito Catastral núm. 3 del Municipio de
Cotuí; l) Que en fecha siete (7) del mes de octubre del año 2005, el Presidente del Tribunal
Superior de Tierras del Dpto. Norte dictó un auto de designación de juez, apoderando al Juez
del Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, residente en la ciudad de Cotuí, quien después
de haber instruído el expediente dictó en fecha veintitrés (23) del mes de octubre del año
2006 su Decisión núm. 40, cuyo dispositivo se ha copiado precedentemente”;
Considerando, que en los motivos de la sentencia impugnada se expresa lo siguiente: “Que la
instancia que fue dirigida al Tribunal Superior de Tierras del Dpto. Norte, en fecha trece (13)
del mes de octubre del año 2004, en solicitud de Reconsideración de Instancia de Litis sobre
Derechos Registrados, por los sucesores del Sr. Ramón Antonio Santos Oviedo, se refiere a la
Parcela núm. 413 Porción D, del Distrito Catastral núm. 3 del Municipio de Cotuí; que en
cuanto a dicha instancia es preciso resaltar que la parcela de referencia fue adjudicada en
fecha veinte (20) del mes de junio del año 1962, a favor de los sucesores de Emilio Martínez,
por medio de la Decisión núm. 18, dictada por el Tribunal Superior de Tierras y que en tal
virtud se expidió el Decreto de Registro núm. 91-860, el cual fue transcrito en la Oficina de
Registro de Títulos del Dpto. de La Vega en fecha veinte (20) del mes de septiembre del año
1991, expidiéndose en esa misma fecha el correspondiente Certificado de Título núm. 91-722,
a favor de los sucesores de Emilio Martínez; que en fecha veintidós (22) del mes de marzo del
año 1995, los Dres. Amado Rafael Rondón y Fausto Antonio Santos, dirigieron una Instancia al
Tribunal Superior de Tierras, en solicitud de Litis sobre Derechos Registrados en cuanto a este
inmueble, actuando a nombre y representación del Sr. Ramón Antonio Santos e Hijos CxA; que
esta instancia fue resuelta por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, en fecha
veintiuno (21) del mes de agosto del año 1996, por medio de la Decisión núm. 1, en la cual se
acogieron los pedimentos que fueron formulados al tribunal, decisión que fue recurrida en
apelación por los Dres. Williams A. Lora Castillo y José Francisco Florentino Sánchez, en
representación de Emilio Martínez, recurso que fue conocido por el Tribunal Superior de
Tierras, en fecha veintinueve (29) del mes de junio del año 2001; que en fecha diez (10) del
mes de enero del año 2002, el Dr. Amado Rafael Rondón, actuando a nombre y
representación de los Sres. Pilar Divina Monegro y sus hijos Francisco Antonio, Rafaela,
Iluminada, Sergia, Antonia, Marcia María, e Inocencio, de apellidos Santos Monegro,
sucesores del Sr. Ramón Antonio Santos Oviedo, dirigen una nueva Instancia por Causa de
Fraude; que dicha instancia fue desestimada mediante resolución dictada por el Tribunal
Superior de Tierras del Dpto. Norte, en fecha catorce (14) del mes de junio del año 2002, que
esa resolución fue recurrida en casación por ante la Suprema Corte de Justicia, por los
sucesores del finado Ramón Antonio Santos Oviedo, por órgano de su abogado apoderado el
Dr. Amado Rafael Rondón, recurso que fue declarado inadmisible por medio de la sentencia
dictada por la Suprema Corte de Justicia en fecha once (11) del mes de agosto del año 2004”;
Considerando, que el artículo 44 de la Ley núm. 834 de 1978 dispone: expresamente lo
siguiente: “Constituye una inadmisibilidad todo medio que tienda a hacer declarar al
adversario inadmisible en su demanda, sin examen al fondo, por falta de derecho para actuar,
tal como la falta de calidad, la falta de interés, la prescripción, el plazo prefijado, la cosa
juzgada”;
Considerando, que de conformidad con dicho texto legal, cuando, como en la especie, los
jueces comprueban que el asunto no puede ser recibido ni admitido por haber sido ya juzgado
irrevocablemente, no pueden examinar ni juzgar el fondo de la contestación, tal como
correctamente se sostiene en los motivos de la sentencia impugnada;
Considerando, que una vez comprobado por el Tribunal a-quo que se trataba de un asunto
que ya había sido juzgado de manera irrevocable, dado que en relación con el mismo se
habían introducido al Tribunal a-quo otras instancias por las mismas partes, sobre el mismo
objeto y causa y que además se había recurrido en casación en dos ocasiones contra dos
decisiones anteriores relacionadas con el mismo asunto, los cuales fueron declarados
inadmisibles, resulta evidente que ya no era admisible ninguna otra instancia, ni demanda
referente al mismo caso, lo que impedía al tribunal admitir y pronunciarse nuevamente sobre
un asunto que ya había recorrido todos los grados de jurisdicción, quedando por consiguiente
cerrada toda vía de nueva acción, instancia o recurso concerniente al mismo caso, entre las
mismas partes y por la misma causa y objeto; que al entenderlo, y comprobarlo así y juzgarlo
en la forma que lo hizo, el Tribunal a-quo no ha incurrido en las violaciones alegadas por los
recurrentes en el primer medio de su recurso, el que también carece de fundamento y debe
ser desestimado;
Considerando, que la circunstancia de que cuando se introduce la última instancia dirigida al
Tribunal a-quo por los actuales recurrentes el 13 de octubre de 2004, en solicitud de
reconsideración de instancia de litis sobre derechos registrados (Sic), dicho tribunal, en
cumplimiento de lo que al respecto dispone la ley, y para que el asunto recorriera los dos
grados de jurisdicción, apoderará al Juez del Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, que
falló en primer grado el asunto mediante su Decisión núm. 40 de fecha 23 de octubre de 2006,
trámite procesal obligatorio, de acuerdo con la Ley núm. 1542 de 1947, no violó ningún
principio legal ni sustantivo, ni desnaturalizó los hechos de la causa y al decidir el asunto en la
forma que lo hizo tampoco ha incurrido en ultra, ni extra-petita, dado que la solución de
inadmisión dispuesta en su Decisión, es, en las circunstancias del caso correcta, legal y
pertinente, la cual está justificada por motivos suficientes, congruentes y pertinentes; que si el
tribunal, para ordenar el mantenimiento del registro del inmueble y del Certificado de Título
que lo ampara, ha dado algunos motivos superabundantes, éstos no pueden viciar de nulidad
la sentencia, puesto que la misma se fundamenta en otros motivos que justifican su
dispositivo;
Considerando, que lo precedentemente expuesto y el examen de la sentencia impugnada
ponen de manifiesto que la misma contiene motivos suficientes, pertinentes y congruentes y
una relación de los hechos de la causa, sin incurrir en desnaturalización alguna, lo que ha
permitido a la Suprema Corte de Justicia verificar como Corte de Casación, que en dicho fallo
se ha hecho una correcta apreciación de los hechos y una justa aplicación de la ley, por lo que
en consecuencia procede que el recurso de casación de que se trata sea rechazado.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por los sucesores del finado Ramón
Antonio Santos Oviedo, señores Pilar Divina Monegro Vda. Santos, Francisco Antonio, Rafaela,
Iluminada, Sergia Antonia, Marcia María e Inocencio Santos Monegro, contra la sentencia
dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste el 30 de octubre de
2007, en relación con la Parcela núm. 413-Porción D, del Distrito Catastral núm. 3 del
Municipio de Cotuí, Provincia Sánchez Ramírez, cuyo dispositivo se ha copiado en parte
anterior del presente fallo; Segundo: Condena a los recurrentes al pago de las costas y las
distrae a favor de los Dres. Williams Antonio Lora Castillo y José Florentino Sánchez y la Lic.
Norca Espaillat Bencozme, abogados de la parte recurrida, quienes afirman haberlas avanzado
en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 29 de octubre de 2008, años 165° de la Independencia y 146° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal, Pedro Romero Confesor. Grimilda Acosta. Secretaria General
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Medio de Inadmisión. Interpretación del Art. 44 de la Ley 834 de 1978. Cuando se
presenta un medio de inadmisión y el tribunal se acoge al mismo, no es necesario
ponderar ni pronunciarse sobre el fondo del caso, ni los demás aspectos
relacionados con el mismo. Sentencia del 5 de noviembre de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Ana Teresa Valdez Guerrero, con Cédula de
Identidad Venezolana núm. 12.421.768; Dinamarca Julia Valdez Pimentel, con Cédula de
Identidad y Electoral núm. 027-0012991; Manuel Sadolin Valdez Alejo, con Cédula de
Identidad y Electoral núm. 001-324663, registro provisional de la Junta Central Electoral núm.
2001-004-078214; Guillermo Manuel Valdez, con pasaporte Norteamericano núm. 04-
6228070; Francisco Manuel Valdez Vásquez, con Cédula de Identidad y Electoral núm. 022-
0015875-2 y Manuel Antonio Valdez Pérez, con pasaporte dominicano núm. 95-108763,
contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el 5
de diciembre de 2005, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Manuel Cáceres G., por sí y por el Dr. Ulises
Cabrera, abogados del recurrido Miguel Eneas Saviñón Torres;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 3
de febrero de 2006, suscrito por el Dr. Roger Antonio Vittini Méndez, con Cédula de Identidad
y Electoral núm. 001-0283481-9, abogado de los recurrentes, mediante el cual propone los
medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 3
de abril de 2006, suscrito por los Dres. Ulises Cabrera y Manuel de Js. Cáceres Genao, con
Cédulas de Identidad y Electoral núms. 001-0117642-8 y 001-0193328-1, respectivamente,
abogados del co-recurrido Miguel Eneas Saviñón Torres;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 13
de julio de 2006, suscrito por la Licda. Corina Alba de Senior, con Cédula de Identidad y
Electoral núm. 001-0200949-5, abogada de los co- recurridos sucesores de Miguel A. Saviñón
Martínez;
Visto la Resolución núm. 3198-2007 de fecha 9 de noviembre de 2007, dictada por la Suprema
Corte de Justicia;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65
de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 29 de octubre de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber
deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre terreno registrado (Demanda en
nulidad de acto de venta y cancelación de Certificado de Título), en relación con la Parcela
núm. 10 del Distrito Catastral núm. 2/2 del Municipio de La Romana, el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original, debidamente apoderado, dictó el 3 de febrero de 2003, su Decisión núm.
4, cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Que debe declarar y declara, nulo el acto de
venta de fecha 3 de agosto del año 1923, intervenido entre los señores Manuel Valdez y
Miguel A. Saviñón Martínez, por no cumplir con lo establecido en el artículo núm. 189 de la
Ley de Registro de Tierras; Segundo: Que debe ordenar y ordena, al Registrador de Títulos del
Departamento de San Pedro de Macorís, la nulidad del Certificado de Título núm. 86-138, que
ampara la Parcela núm. 10, del Distrito Catastral núm. 2/2, del Municipio de La Romana, a
favor de los Señores María de los Milagros Saviñón de Saiz, César Augusto Saviñón Morel y
compartes, derivado del Certificado de Título núm. 72-227, expedido en fecha 24 de
noviembre del año 1972; Tercero: Que debe ordenar y ordena, al Registrador de Título del
Departamento de San Pedro de Macorís la restitución del Certificado de Títulos núm. 152, que
ampara la Parcela núm. 10, del Distrito Catastral núm. 2/2, del Municipio de La Romana,
expedido a favor del señor Manuel Valdez, registrado en el libro 1-A, Folio 152, de El Seibo,
según Decreto de Registro núm. 144, de fecha 24 de enero del año 1924”; b) que sobre
recursos de apelación interpuestos contra la misma, el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central dictó el 5 de diciembre de 2005, la sentencia ahora impugnada, cuyo
dispositivo es el siguiente: “1ro.: Acogen en cuanto a la forma los recursos de apelación
interpuestos por los Dres. Corina Alba, Ulises Cabrera y Manuel Cáceres en representación de
los señores Luis Iván Morel, Victoria Ivette, Raquel y Laura Saviñón Pichardo, Ivette Otilia
Saviñón Seijas, María de los Milagros Saviñón de Saiz y Miguel Eneas Saviñón Torres; el del 11
de marzo de 2002 suscrito por el Dr. José Martín Sánchez Hernández en representación de los
señores Nelson Homero Saviñón Guerrero y Compartes; el del 11 de marzo de 2003 suscrito
por la Dra. Elizabeth Fátima Luna Santil; el del 3 de marzo de 2003 suscrito por el Dr. Pericles
Andújar Pimentel; el del 3 de marzo de 2003 suscrito por la Lic. Corina Alba de Senior en sus
citadas calidades, por haber sido interpuestos conformes a la ley, contra Decisión núm. 4, de
fecha 3 de febrero de 2003, dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, con
relación a la litis sobre derechos registrados que nos ocupa, en relación a la Parcela núm. 10
del Distrito Catastral núm. 2/2 del Municipio de La Romana; 2do.: Se revoca la decisión
recurrida núm. 4, de fecha 3 de febrero de 2003, dictada por el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original con relación a la litis sobre derechos registrados que se siguió en la
parcela ya descrita, por los motivos que constan en el cuerpo de esta sentencia; 3ro.: Se
rechazan las conclusiones vertidas por el Dr. Roger Vittini Méndez, en sus citadas calidades
sobre el medio de inadmisión planteado por el Dr. Manuel Cáceres; 4to.: Se acoge, por ser
conforme a la ley el medio de inadmisión planteado por el Dr. Manuel Cáceres que recibió el
apoyo de las demás partes apelantes, contra la acción que da origen a la litis sobre derechos
registrados que nos ocupa; 5to.: Se mantiene con todos sus efectos jurídicos, el estado actual
de registro de la parcela que nos ocupa; 6to.: Se ordena el desalojo de todas las personas que
ocupen sin calidad jurídica los terrenos objeto de la presente litis y se pone a cargo del
Abogado del Estado la ejecución de este mandato; Comuníquese al secretario de este Tribunal
para que cumpla con el mandato de la ley”;
Considerando, que las recurrentes proponen contra la sentencia impugnada los siguientes
medios de casación: Primer Medio: Falta de base legal; Segundo Medio: Falta de motivo;
Tercer Medio: Desnaturalización de los hechos de la causa;
Considerando, que en el desarrollo de los tres medios de casación propuestos, los cuales se
reúnen por su íntima relación para su examen y solución, los recurrentes alegan en resumen:
a) que en fecha 3 de agosto de 1923, se suscribió un contrato de venta, mediante el cual el
señor Miguel Valdéz, vendió al señor Miguel A. Saviñón Martínez, una porción de terreno, la
que después del saneamiento hecho posteriormente resultó ser la Parcela núm. 10 del Distrito
Catastral núm. 2/2 del Municipio de La Romana; b) que en fecha 15 de febrero de 1924, el
Tribunal Superior de Tierras celebró audiencia para conocer del saneamiento de varias
parcelas, a la que concurrieron los señores Miguel A. Saviñón Martínez, quien reclamó y le fue
adjudicada la Parcela núm. 8 y 21 del D. C. núm. 2/2 del Municipio de La Romana; Sucs. de
José Alfredo Deetjen, quienes reclamaron y les fue adjudicada la Parcela núm. 9 del mismo
Distrito Catastral; Manuel Valdez, quien reclamó y le fue adjudicada la Parcela núm. 10 del
mismo Distrito Catastral; Francisco Deetjen, quien reclamó y le fue adjudicada la Parcela núm.
11 del mismo Distrito Catastral; que el señor Miguel Saviñón Martínez, en favor de quien se
alega que adquirió por compra del señor Manuel Valdez, una porción de terreno mediante
acto de fecha 3 de agosto de 1923, que en el saneamiento resultó ser la Parcela núm. 10 del
Distrito Catastral ya mencionado, estuvo presente en la audiencia en que se conoció del
saneamiento de las mencionadas parcelas y teniendo el acto de venta en su favor que se ha
venido alegando no reclamó dicha parcela, ni hizo valer el acto de compra de la misma; que
ese contrato de venta quedó aniquilado con el saneamiento de la parcela y su adjudicación en
favor del señor Manuel Valdez, a quien se le expidió el correspondiente certificado de título;
que a pesar de eso, el 3 de agosto de 1972, fue sometido al Registrador de Títulos el referido
acto del 3 de agosto de 1923 y dicho funcionario procedió a transferir el inmueble en favor del
comprador Miguel A. Saviñón Martínez, o sea, 50 años después de la fecha del acto de venta
ya indicado; que para el año 1972, el señor Manuel Valdez, tenía más de una década de haber
fallecido por lo que dicho inmueble pasó a sus herederos; que los derechos del heredero no
prescriben nunca porque con el fallecimiento del titular de los mismos, quedan registrados en
favor de sus sucesores, en virtud del artículo 193 de la Ley de Registro de Tierras; que por
tanto, alega la recurrente, además de haber quedado aniquilado el acto de venta, al no
hacerse valer en el saneamiento, también se produjo una prescripción contra los recurridos al
haber transcurrido 50 años desde la fecha del acto hasta el momento en que el mismo es
inscrito en el Registro de Títulos; que la inadmisibilidad aplicada por el tribunal es contraria al
artículo 2262 del Código Civil, por tratarse de terreno registrado a nombre de Manuel Valdez;
c) que contrario a como lo entendió y decidió el Tribunal a-quo, en los tres últimos
considerandos de la sentencia impugnada, sin haber respondido las conclusiones, y por tanto,
sin motivar su fallo, lo que alega la recurrente resulta suficiente para casar la decisión
impugnada; d) que al declarar la inadmisibilidad de la acción, el tribunal ha desnaturalizado los
hechos de la causa y ha dejado su decisión sin base legal; pero,
Considerando, que el estudio de la sentencia impugnada y de los documentos a que la misma
se refiere ponen de manifiesto que el presente asunto se reduce a determinar si la acción en
nulidad ejercida por los sucesores de Manuel Valdez, en fecha 29 de mayo de 2000, contra el
acto de venta de fecha 3 de agosto de 1923, otorgado por éste último a favor del señor Miguel
A. Saviñón Martínez, prescribió o no, de conformidad con los artículos 1304 y 2265 del Código
Civil y si por consiguiente dicha demanda debía ser admitida o declarada prescrita y por tanto
inadmisible, como lo planteó de manera formal la parte demandada y lo decidió el Tribunal
por la sentencia impugnada;
Considerando, que en el antepenúltimo considerando de la sentencia objeto de este recurso
(las páginas de la sentencia no están numeradas) se expresa lo siguiente: “Que en cuanto a los
demás recursos que nos ocupan, que todos se unificaron y se adhirieron a los argumentos y
conclusiones presentadas por el Dr. Manuel Cáceres, este tribunal ha comprobado que debe
pronunciarse previamente sobre el medio de inadmisión planteado por el Dr. Manuel Cáceres,
alegando el Art. 44 de la Ley 834 del 1978 y los Arts. 1304 y 2262 del Código Civil contra la
acción incoada por los representados por el Dr. Roger Vittini Méndez, consistente en que el
acto de venta suscrito en fecha 3 de agosto de 1923 no puede ser objeto de una acción en
nulidad incoada el 29 de mayo de 2000, conforme la instancia suscrita por el Dr. Roger Vittini
Méndez; que ese mismo medio de inadmisión fue planteado por el Dr. Manuel Cáceres y por
el Dr. Martín Sánchez así como por el Dr. Pericles Andujar en la audiencia del 16 de junio de
2002 celebrada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, cuya decisión fue recurrida y
el referido Tribunal no se pronunció en ningún sentido sobre el referido medio, como se
comprueba con la simple lectura de su Decisión núm. 4 de fecha 3 de febrero de 2003
recurrida; que es evidente que esta falta de estatuir sobre el medio de inadmisión vicia la
decisión mencionada, viola el sagrado derecho de defensa, consignado como una garantía
constitucional y el debido proceso de ley, todo conforme al Art. 8 numeral 2 letra “J” de
nuestra Constitución, al Art. 8.2 de la Convención Americana de los Derechos Humanos y el
Art. 14 del Pacto Internacional de los Derechos Civiles y Políticos, por lo que se impone, sin la
necesidad de ponderar ningún otro aspecto, la revocación de la Decisión recurrida ya
descrita”;
Considerando, que también se expresa en la sentencia impugnada: “Que nada se opone a que
este Tribunal se pronuncie como al efecto lo hace, sobre el medio de inadmisión planteado;
que en efecto, el Art. 2262 del Código Civil establece la más larga prescripción de nuestro
derecho común, que es de 20 años para las acciones reales y personales; que el Art. 44 de la
Ley 834 del 15 de julio de 1978 establece la prescripción y la falta de calidad como medios de
inadmisión que tienden a liquidar al adversario en su acción judicial; que siendo el acto
impugnado del 3 de agosto de 1923, aunque se afirma que fue registrado el 13 de noviembre
de 1972, es evidente que de este año al 2000, cuando se interpone la acción, transcurrieron
cerca de 28 años, excediendo así el plazo legal para ejercer los derechos de impugnación; que
por tanto se acoge el medio de inadmisión planteado por ser conforme a la ley; que por
consiguiente, no procede ponderar el fondo de los recursos”;
Considerando, que al acoger el Tribunal a-quo el medio de inadmisión planteado por la parte
recurrida que recibió el apoyo y adhesión de las demás partes ya indicadas, el tribunal no
tenía que ponderar ni pronunciarse sobre el fondo ni los demás aspectos relacionados con el
mismo y a los cuales se refiere la recurrente en su memorial introductivo, porque a ello se
opone el artículo 44 de la Ley núm. 834 de 1978; que por tanto, al tribunal le bastaba con
comprobar y establecer que de la fecha del acto de venta del 3 de agosto de 1923, al
momento en que se introduce la demanda el 29 de mayo de 2000, habían transcurrido
ventajosamente más de veinte (20) años, tal como lo hizo, para que con ello quedara
justificada la solución que dio al caso;
Considerando, en cuanto a la desnaturalización de los hechos y falta de base legal, alegadas
también por la recurrente; que el examen de la sentencia impugnada demuestra que las
comprobaciones realizadas por el Tribunal a-quo fueron el resultado de la ponderación de los
elementos de prueba aportados al debate, los cuales no fueron desnaturalizados, sino
apreciados por los jueces del fondo que dictaron el fallo en uso de su facultad soberana;
además, la sentencia recurrida contiene motivos suficientes que justifican plenamente su
dispositivo así como una exposición completa de los hechos y una descripción de las
circunstancias de la causa que han permitido a esta Corte verificar que el Tribunal a-quo, ha
hecho en la especie, una correcta aplicación de la ley, por lo que los medios propuestos por la
recurrente, carecen de fundamento y deben ser desestimados y en consecuencia rechazado el
presente recurso.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Ana Teresa Valdez Guerrero,
Dinamarca Julia Valdez Pimentel, Manuel Sadolin Valdez Alejo, Guillermo Manuel Valdez,
Francisco Manuel Valdez Vásquez y Manuel Antonio Valdez Pérez, contra la sentencia dictada
por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central, el 5 de diciembre de 2005, en
relación con la Parcela núm. 10 del Distrito Catastral núm. 2/2 del Municipio de La Romana,
cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente fallo; Segundo: Condena a los
recurrentes al pago de las costas y las distrae en favor de los Dres. Ulises Cabrera, Manuel de
Js. Cáceres Genao y Lic. Corina Alba de Senior, abogados de los recurridos, quienes afirman
haberlas avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 5 de noviembre de 2008, años 165° de la Independencia y 146° de
la Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Darío O. Fernández Espinal, Pedro
Romero Confesor. Grimilda Acosta. Secretaria General
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Recurso incidental. El recurrido puede interponer un recurso incidental, pero a
condición de que el recurso principal sea admisible. Sentencia del 1º de octubre de
2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Luis Emilio Rafael Castaños Frías y compartes,
sucesores de Noelia Patria Frías de Castaños, señor Ceferino Víctor Payamps, y sucesores de
María Ramona Peralta de Payamps, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de
Tierras del Departamento Norte el 2 de junio de 2005, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Emilio R. Castaños Núñez, abogado de los
recurrentes Luis Emilio Rafael Frías Castaños y compartes;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. José Roque Jiminián, abogado de los recurridos
sucesores de Francisco Herrera Villanueva;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
27 de octubre de 2005, suscrito por Lic. Emilio R. Castaños Núñez, con cédula de identidad y
electoral núm. 031-0107471-8, abogado de los recurrentes, mediante el cual propone los
medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 28
de noviembre de 2005, suscrito por el Lic. José Roque Jiminián, con cédula de identidad y
electoral núm. 031-0032948-5, abogado de los recurridos;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65
de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 17 de septiembre de 2008, estando presentes los Jueces:
Juan Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber
deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre terreno registrado en relación con las
Parcelas núms. 37 y 38 del Distrito Catastral núm. 143 del municipio de San José de Las Matas,
el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado, dictó el 27 de octubre
de 1995, su Decisión núm. 1, cuyo dispositivo es el siguiente: 1ro.: Rechazar, en todas sus
partes, las conclusiones del Dr. Rafael de Jesús Mirabal Rodríguez y del Lic. Emilio Castaños a
nombre y representación de los señores Monseñor Roque Adames Rodríguez, María Peralta
de Payamps, Luis Emilio Rafael Castaños y Noelia Patria Frías de Castaños, por improcedentes
y mal fundadas; 2do.: Acoge, parcialmente, las conclusiones de los Licenciados Juan Alberto
del C. Martínez R. y José Roque Jiminián, a nombre y representación de los sucesores
nominados de Francisco Herrera Villanueva, por procedentes y bien fundadas; rechazándola,
en lo que respecta a la solicitud de que se ordene al Abogado del Estado, el otorgamiento de
la fuerza pública, en razón de que las sentencias de Jurisdicción Original no tienen fuerza ni
efecto, hasta tanto no sean revisadas y aprobadas por el Tribunal Superior de Tierras, en
revisión de oficio o en apelación; 3ro.: Declara nulo y sin ninguna fuerza jurídica, el acto de
ratificación de venta de fecha 23 de junio de 1964, instrumentado por el Notario Darío
Mañón, intervenido entre Alicia Herrera, Tomás Ma. Martínez Rodríguez y Noelia Patria Frías
de Castaños, por la razón expuesta en el cuerpo de esta decisión y en consecuencia, declara
nulo y sin ninguna fuerza legal, los actos de fechas 3 de julio de 1978; 20 de marzo y 21 de
marzo de 1980, del Lic. Miguel A. García Cordero, en el cual Noelia Patria Frías de Castaños,
vende a los señores, Monseñor Roque Adames Rodríguez, María Ramona Peralta de Payamps
y Luis Emilio Rafael Castaños, por ser éstos consecuencia de un acto nulo; 4to.: Rechaza, la
solicitud de registro de mejoras pedida por los demandantes por no haber probado la
autorización o consecuencia de los propietarios para edificarlos; 5to.: Se ordena, en
mantenimiento con toda su fuerza y vigor, los Certificados de Títulos Nos. 38 y 40, que
amparan los derechos de propiedad de los herederos nominados de Francisco Herrera sobre
las Parcelas núms. 37 y 38 del D. C. núm. 143 del Municipio de San Jose de Las Matas,
respectivamente; Ordenando; a la Registradora de Títulos del Departamento de Santiago,
levantar cualquier oposición que pese sobre dichas parcelas, hechas a instancia de los
abogados demandantes o de sus representados”; b) que sobre el recurso de apelación
interpuesto contra la misma, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Norte dictó el 2
de junio de 2005, la sentencia objeto de este recurso, cuyo dispositivo es el siguiente:
Primero: Rechaza el medio de inadmisión planteado por los Licdos. José Roque Jiminián y
Juan A. del C. Martínez, por improcedente, mal fundado y carente de base legal; Segundo:
Acoge en cuanto a la forma y el fondo el recurso de apelación interpuesto en fecha 24 de
noviembre del 1995 por el Dr. Rafael de Jesús Mirabal y Lic. Emilio R. Castaños Núñez, en
representación de los Sres. Roque Antonio Adames Rodríguez, María Ramona de Payamps,
Luis Emilio R. Castaños Frías y los Sucesores de Noelia Patria Frías de Castaños, contra la
Decisión núm. 1 de fecha 27 de octubre de 1995, del Tribunal de Tierras de Jurisdicción
Original, por procedente y bien fundado en derecho, y por vía de consecuencia modifica la
decisión recurrida; Tercero: Aprueba los siguientes actos: a) Acto auténtico de fecha 23 de
abril de 1994, instrumentado por el Dr. Darío Mañón, mediante el cual la Sra. Alicia Herrera
vende al Sr. Tomás Ramírez y éste a su vez vende a la Sra. Noelia Patria Frías hasta el límite de
sus derechos en esta parcela, 01 Has., 88 As., 16 Cas., en la Parcela núm. 37 y 00 de San José
de Las Matas; b) Acto de fecha 3 de julio de 1978, mediante el cual la Sra. Noelia vende a
Mons. Roque Adames, hasta el límite de sus derechos en la Parcela núm. 38, es decir 39 As.,
00 Cas.; c) Acto de venta de fecha 20 de marzo de 1980, mediante el cual la señora Noelia
Patria Frías vende a María Ramona de Payamps en la Parcela núm. 37 hasta el límite de sus
derechos, es decir 01 Has., 88 As., 16 Cas.; d) Contrato poder de cuota litis otorgado por los
señores: Rafael María Herrera, Eladia Mercedes Herrera, Juan Francisco Rodríguez, Polibio de
Jesús Rodríguez, María Saturnina Herrera, Juana Dolores Herrera, Alejandro Herrera, José
Enrique Herrera, Ramón Henriquez Herrera, Basilio de Jesús Rodríguez, de fecha 16 de mayo
de 1992, con firmas legalizadas por el Dr. Manuel Esteban Fernández, a favor del Lic. José
Roque Jiminián; e) Contrato poder de cuota litis otorgado por los señores María de Jesús,
Ramona Benigna, Félix, Raúl Bienvenido, María Matilde, José Dolores, todos de apellidos
Rodríguez Herrera; Antonia, Altagracia del Carmen, Abelardo Antonio de apellido Herrera
Estévez, Matilde Minerva Herrera Fernández, Fabio Antonio Herrera, Matilde Minerva
Herrera, María Luisa Herrera, de fecha 16 de mayo de 1992, con firmas legalizadas por el Dr.
Manuel Esteban Fernández; Cuarto: Ordena al Registrador de Títulos de Santiago lo siguiente:
a) Anotar al pie del certificado de título núm. 40, que ampara el derecho de propiedad que la
Parcela núm. 38 del Distrito Catastral núm. 143 del Municipio de San José de Las Matas que
los derechos registrados a favor de la señora Alicia Herrera consistentes en una porción que
mide 39 As., 00 Cas., por efecto de esta decisión sean transferidos a favor del señor Roque
Antonio Adames Rodríguez, dominicano, mayor de edad, religioso, domiciliado en los
Montones, San José de Las Matas, haciendo constar que las mejoras construidas por éste,
consistente en una vivienda de varios niveles, construida de hormigón armado y madera, con
techo de asbesto comento y madera, demás dependencias y anexidades. Que como
consecuencia de la aprobación del contrato de cuota litis los derechos de los demás herederos
quedaran reducidos en un 30% en esta parcela y por tanto se ordena registrar en la siguiente
forma: 1) 6 As., 82.5 Cas., a favor de la Sra. Luz María Rodríguez, dominicana, mayor de edad,
portadora de la cédula de identidad y electoral núm. 2871, serie 31; 2) 5 As., 46 Cas., a favor
del Sr. Sergio de Jesús Herrera Estévez, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de
identidad y electoral núm. 12242, serie 36; 3) 6 As., 82.5 Cas., a favor de la Sra. María del
Carmen Rodríguez Estévez, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y
electoral núm. 3595, serie 36; 4) 4 As., 55 Cas., a favor de la Sra. Ramona Begnina Rodríguez
Herrera, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm.
3166, serie 36; 5) 4 As., 55 Cas.. a favor del Sr. Félix Rodríguez Herrera, dominicano, mayor de
edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm. 4677, serie 36; 6) 4 As., 55 Cas., a
favor del Sr. Raúl Bienvenido Rodríguez Herrera, dominicano, mayor de edad, portador de la
cédula de identidad y electoral núm. 1844, serie 36; 7) 9 As., 10 Cas., a favor del Sr. Fabio
Antonio Herrera Rodríguez, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y
electoral núm. 8776, serie 36; 8) 4 As., 55 Cas., a favor de la Sra. Matilde Minerva Rodríguez
Fernández, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm.
5975, serie 36; 9) 6 As., 82.5 Cas., a favor de la Sra. María Matilde Rodríguez Herrera,
dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm. 2871, serie
36; 10) 6 As., 82.5 Cas., a favor de la Sra. Ana Lucía Herrera de Jáquez, dominicana, mayor de
edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm. 9806, serie 36; 11) 5 As., 46 Cas., a
favor de la Sra. Antonia Mercedes Herrera Estévez, dominicana, mayor de edad, portadora de
la cédula de identidad y electoral núm. 1661, serie 36; 12) 5 As., 46 Cas., a favor del Sr.
Abelardo Antonio Herrera Estévez, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de
identidad y electoral núm. 10100, serie 36; 13) 5 As., 46 Cas., a favor de la Sra. Altagracia del
Carmen Herrera Estévez, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y
electoral núm. 11857, serie 36; 14) 4 As., 55 Cas., a favor de la Sra. María Luisa Fernández de
Estévez, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm.
5791 serie 36; 15) 6 As., 82.5 Cas., a favor del Sr. José Dolores Rodríguez Herrera (Lolito),
dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm. 39095, serie
31; 16) 9 As., 0.3 Cas., a favor del Sr. Rafael María Herrera Rodríguez, dominicano, mayor de
edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm. 4316, serie 36; 17) 9 As., 0.3 Cas., a
favor de la Sra. Eladia Mercedes Herrera Rodríguez, dominicana, mayor de edad, portadora de
la cédula de identidad y electoral núm. 64986, serie 36; 18) 4 As., 55 Cas., a favor del Sr. Juan
Francisco Rodríguez Herrera, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad
y electoral núm. 5022 serie 36; 19) 4 As., 55 Cas., a favor del Sr. Polibio de Jesús Fernández
Herrera, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm.
5606 serie 36; 20) 27.3 As., a favor de la Sra. María Saturnina Herrera Rodríguez, dominicana,
mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm. 362 serie 36; 21) 4 As.,
55 Cas., a favor de la Sra. Juana Dolores Herrera Fernández, dominicana, mayor de edad,
portadora de la cédula de identidad y electoral núm. 1838 serie 36; 22) 4 As., 55 Cas., a favor
del Sr. Alejandro Herrera Fernández, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de
identidad y electoral núm. 9795 serie 36; 23) 4 As., 55 Cas., a favor del Sr. José Enrique
Herrera Fernández, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y
electoral núm. 4850 serie 36; 24) 5 As., 46 Cas., a favor del Sr. Ramón Enrique Herrera,
dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm. 15691, serie
36; 25) 5 As., 46 Cas., a favor del Sr. Basilio de Jesús Rodríguez Herrera, dominicano, mayor de
edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm. 6399, serie 36; 26) 55 As., 10 Cas.,
40 Dms2., a favor del Lic. José Roque Jiminián, dominicano, mayor de edad, portador de la
cédula de identidad y electoral núm. 031-0032948-5; b) Anotar al pie del certificado de título
núm. 38 que ampara la Parcela núm. 37 del Distrito Catastral núm. 143 del municipio de San
José de Las Matas que los derechos registrados en esta parcela a favor de la señora Alicia
Herrera, consistente en una porción que mide 00 Has., 88 As., 16 Cas., por efecto de esta
decisión sean transferidos a favor de la señora María Ramona Payamps, haciendo constar que
en dicha porción se encuentran construidas a favor de la propietaria, dos casas de blocks, una
con techo de concreto y otra con techo de madera y zinc, un almacén de block de dos plantas,
demás dependencias y anexidades; ordenando registrar dentro de esta misma porción una
casa, construida de block, madera y zinc, demás dependencias y anexidades, a favor del señor
Luis Emilio Castaños Frías; que como consecuencia de la aprobación del contrato de cuota litis
los derechos de los demás herederos quedarán reducidos en un 30% en esta parcela y por
tanto deben quedar registrados en la siguiente forma y proporción: 1) 32 As., 92.8 Cas., a
favor de la Sra. Luz María Rodríguez, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de
identidad y electoral núm. 2871, serie 31; 2) 26 As., 34 Cas., 24 Dms2., a favor del Sr, Sergio De
Jesús Herrera Estévez, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y
electoral núm. 12242, serie 36; 3) 32 As., 92.8 Cas., a favor de la Sra. María del Carmen
Rodríguez Estévez, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y
electoral núm. 3595, serie 36; 4) 21 As., 95.2 Cas., a favor de la Sra. Ramona Benigna
Rodríguez Herrera, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y
electoral núm. 3166, serie 36; 5) 21 As., 95.2 Cas., a favor del Sr. Félix Rodríguez Herrera,
dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm. 4677, serie
36; 6) 21 As., 95.2 Cas., a favor del Sr. Raúl Bienvenido Rodríguez Herrera, dominicano, mayor
de edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm. 1844, serie 36; 7) 43 As., 90 Cas.,
a favor del Sr. Fabio Antonio Herrera Rodríguez, dominicano, mayor de edad, portador de la
cédula de identidad y electoral núm. 8776, serie 36; 8) 21 As., 95.2 Cas., a favor de la Sra.
Matilde Minerva Herrera Fernández, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de
identidad y electoral núm. 5975, serie 36; 9) 32 As., 92.8 Cas., a favor de la Sra. María Matilde
Rodríguez Estévez, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y
electoral núm. 2871, serie 36; 10) 21 As., 95.2 Cas., a favor de la Sra. Ana Lucía Herrera de
Jáquez, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm.
9806, serie 36; 11) 26 As., 34 Cas., 24 Dms2., a favor de la Sra. Antonia Mercedes Herrera
Estévez, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm.
1661, serie 36; 12) 26 As., 34 Cas., 24 Dms2., a favor de Sr. Abelardo Antonio Herrera Estévez,
dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm. 10100, serie
36; 13) 26 As., 34 Cas., 24 Dms2., a favor de la Sra. Altagracia del Carmen Herrera Estévez,
dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm. 11857, serie
36; 14) 21 As., 95.2 Cas., a favor de la Sra. María Luisa Herrera Fernández de Estévez,
dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm. 5791, serie
36; 15) 32 As., 92.8 Cas., a favor del Sr. José Dolores Rodríguez Herrera (Lolito), dominicano,
mayor de edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm. 39095, serie 31; 16) 43
As., 89.7 Cas., a favor del Sr. Rafael María Herrera Rodríguez, dominicano, mayor de edad,
portador de la cédula de identidad y electoral núm. 4316, serie 36; 17) 43 As., 90 Cas., a favor
de la Sra. Eladia Mercedes Herrera Rodríguez, dominicana, mayor de edad, portadora de la
cédula de identidad y electoral núm. 6498, serie 36; 18) 21 As., 95.2 Cas., a favor del Sr. Juan
Francisco Rodríguez Herrera, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad
y electoral núm. 5022, serie 36; 19) 21 As., 95.2 Cas., a favor del Sr. Polibio de Jesús Rodríguez
Herrera, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm.
5606, serie 36; 20) 1 Ha., 31 As., 71.2 Cas., a favor de la Sra. María Saturnina Herrera
Rodríguez, dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm.
362, serie 36; 21) 21 As., 95.2 Cas., a favor de la Sra. Juana Dolores Herrera Fernández,
dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral núm. 1838, serie
36; 22) 21 As., 95.2 Cas., a favor del Sr. Alejandro Herrera Fernández, dominicano, mayor de
edad, portador de la cédula de identidad y electoral núm. 9795, serie 36; 23) 21 As., 95.2 Cas.,
a favor del Sr. José Enrique Herrera Fernández, dominicano, mayor de edad, portador de la
cédula de identidad y electoral núm. 4850, serie 36; 24) 26 As., 34 Cas., 24 Dms2., a favor del
Sr. Ramón Enrique Herrera Estévez, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de
identidad y electoral núm. 15691, serie 36; 25) 21 As., 95.2 Cas., a favor del Sr. Basilio de
Jesús Rodríguez Herrera, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y
electoral núm. 6399, serie 36; 26) 96 Has., 52 As., 40 Cas., 70 Dms2., a favor del Lic. José
Roque Jiminián, dominicano, mayor de edad, portador de la cédula de identidad y electoral
núm. 031-0032948-5”;
Considerando, que la parte recurrente principal propone en su memorial introductivo los
siguientes medios de casación: Primer Medio: Violación del artículo 82 de la Ley de Registro
de Tierras. Falta de apreciación de las pruebas. Violación del artículo 72 de la Ley 834 de 1978;
Segundo Medio: Violación a los artículos 174, 189, 272, 271 de la Ley de Registro de Tierras y
del artículo 553 del Código Civil. Negación a la orientación jurisprudencial;
Considerando, que los recurridos a su vez, en su memorial de defensa solicitan la inadmisión
del presente recurso, alegando que el emplazamiento contenido en el acto núm. 869 de fecha
3 de noviembre de 2005, instrumentado por el ministerial Jacinto Manuel Tineo, Alguacil
Ordinario de la Corte Laboral del Departamento de Santiago, ha sido a requerimiento del Lic.
Emilio R. Castaños Núñez, y notificado al Lic. José Roque Jiminián; agregan los recurridos en
sus argumentos, que el Lic. Emilio R. Castaños no es el recurrente y que el Lic. José Roque
Jiminián, tampoco es recurrido en el caso, que por consiguiente el primero no podía
válidamente requerir la notificación de dichos actos a su nombre, ni emplazar el segundo,
porque éste tampoco es parte en el proceso; que el referido acto no ha sido notificado a los
recurridos personalmente o en sus respectivos domicilios, como lo requiere la ley, sino en el
estudio del abogado de los recurridos y emplazando a éste último; que por tanto dicho acto
no es válido ni eficaz como emplazamiento, por lo que el recurso de casación de que se trata
debe ser declarado inadmisible;
Considerando, que en efecto el examen del acto núm. 869/2005 de fecha 3 de noviembre de
2005, instrumentado por el Alguacil ya mencionado fue requerido por el Lic. Emilio R.
Castaños Núñez, haciéndose constar que dicho abogado actúa por los señores Luis Emilio
Rafael Castaños Frías, Sucesores de Noelia Patria Frías de Castaños, Ceferino Víctor Payamps y
los Sucesores de María Ramona Peralta de Payamps y notificar en su estudio al Lic. José Roque
Jiminián, con la mención de que éste es abogado representante legal de los sucesores de
Francisco Herrera; que por ese acto se cita y emplaza al abogado notificarse en la calidad que
se le atribuye en dicho acto para comparecer por ministerio de abogado por ante la Suprema
Corte de Justicia a los fines del recurso; que se advierte del examen de dicho acto que en el
mismo no se indican quienes son los sucesores de Noelia Patria Frías de Castaños ni de María
Ramona Peralta de Payamps, lo que es de rigor tratándose de sucesiones; que tampoco se
señalan quienes son los sucesores de Francisco Herrera y parte recurrida en el caso de que se
trata lo que también es indispensable para la admisión del recurso;
Considerando, que el artículo 6 de la Ley sobre Procedimiento de Casación dispone que el
emplazamiento en casación contendrá entre otras formalidades, los nombres, profesión y el
domicilio del intimante, formalidad que dicho texto prescribe a pena de nulidad; que al no ser
la sucesión una persona física, ni moral, ni jurídica no puede actuar en justicia; que a falta de
indicación, tanto en el recurso, como en la notificación del mismo, del nombre, profesión y el
domicilio de cada uno de los componentes de dicha sucesión como ocurre en la especie, en
que ni en ninguno de dichos actos procesales figuran esos datos, esta omisión determina que
el recurso de que se trata sea declarado inadmisible;
Considerando, que las formalidades ya indicadas son aplicables a las sucesiones tanto cuando
ellas son recurrentes y está a su cargo el cumplimento de las mismas, como en la especie,
cuando son recurridas, casos éstos en los que el recurrente debe notificar a todos y cada uno
de sus miembros, lo que tampoco se ha cumplido;
Considerando, que de conformidad con el artículo 68 del Código de Procedimiento Civil el
emplazamiento debe ser notificado al demandado, ya sea personalmente o en su domicilio;
que al haber sido notificado el emplazamiento arriba mencionado, tal como consta en el
expediente, en el estudio del abogado que había representado a los recurridos ante el
Tribunal de Tierras y no a estos últimos personalmente, ni en sus domicilios como lo exige la
disposición legal antes indicada, dicho emplazamiento es ineficaz y en consecuencia el recurso
de casación a que se contrae el presente fallo debe ser declarado inadmisible;
En cuanto al recurso de casación incidental.
Considerando, que a su vez la parte recurrida, mediante escrito depositado en fecha 17 de
febrero de 2006, suscrito por el Lic. José Roque Jiminián, y notificado al Lic. Emilio R. Castaños
Núñez en la calidad que actúa, mediante acto núm. 96/06 de fecha 14 de febrero de 2006, ha
interpuesto un recurso de casación incidental contra la misma sentencia, proponiendo los
siguientes medios de casación: Primer Medio: Falta de base legal, falta de motivos,
desconocimiento del Art. 86 de la Ley de Registro de Tierras, contradicción con decisiones
antes dictadas por el mismo Tribunal Superior de Tierras. Violación del Art. 65 3º Ley de
Procedimiento de Casación; Segundo Medio: Falta de motivos suficientes y pertinentes.
Contradicción en los motivos. Omisión de ponderar aspectos esenciales del proceso; Tercer
Medio: Desnaturalización y errónea interpretación de los hechos, en cuanto al supuesto acto
de venta y violación de los Arts. 127 y 150 de la Ley de Registro de Tierras sobre registro de
mejoras en terrenos ya registrados;
Considerando, que si bien es cierto que un recurrido en casación puede interponer a su vez un
recurso incidental sin tener que observar las formas y los plazos reservados para los recursos
principales, ello es evidentemente a condición de que el recurso principal sea por lo menos,
admisible en cuanto a la forma, pues el recurrido no podría prevalerse de un recurso principal
irregular e ineficaz en la forma, para atacar una sentencia que no ha impugnado por la vía
principal;
Considerando, que como en el presente caso, el recurso principal no ha sido admitido en la
forma, preciso es decidir que el recurso incidental de la parte recurrida tampoco puede ser
admitido;
Considerando, que como ambas han sucumbido en sus pretensiones, procede compensar las
costas.
Por tales motivos,
Primero: Declara inadmisible el recurso de casación interpuesto por Luis Emilio Rafael
Castaños Frías y compartes, sucesores de Noelia Patria Frías de Castaños; Ceferino Víctor
Payamps y sucesores de María Ramona Peralta de Payamps, contra la sentencia dictada por el
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Norte el 2 de junio de 2005, en relación con las
Parcelas núms. 37 y 38 del Distrito Catastral núm. 143 del municipio de San José de Las Matas,
cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente fallo; Segundo: En consecuencia,
declara también inadmisible el recurso de casación incidental interpuesto contra la indica
sentencia por los Sucesores de Francisco Herrera Villanueva; y Tercero: Compensa las costas.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 1º de octubre de 2008, años 165° de la Independencia y 146° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal, Pedro Romero Confesor. Grimilda Acosta. Secretaria General
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Registrador de Título. Obligaciones antes de proceder a la inscripción de un acto
convencional o judicial traslativo del derecho de propiedad o constituido de un
derecho real sobre inmuebles registrados. Sentencia del 2 de julio de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por José Ramón Manzueta de la Cruz, dominicano,
mayor de edad, con cédula de identidad y electoral núm. 005-0001908-4, domiciliado y
residente en la calle Gastón F. Deligne, municipio de Yamasá, provincia Monte Plata,
República Dominicana, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central el 25 de mayo de 2007, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
26 de julio de 2007, suscrito por el Dr. Emérido Rincón García, con cédula de identidad y
electoral núm. 001-0655718-4, abogado del recurrente José Ramón Manzueta de la Cruz,
mediante el cual propone los medios que se indican más adelante;
Visto la Resolución núm. 695-2008, dictada por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia el 13 de febrero de
2008, mediante la cual declara el defecto de la recurrida Asociación para el Desarrollo de la
Microempresa, Inc. (ADEMI);
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación, 24 de la Ley núm. 834 de 1978, 29, inciso 2 de la Ley
de Organización Judicial y 14 inciso h) de la Ley Orgánica de la Suprema Corte de Justicia;
La CORTE, en audiencia pública del 11 de junio de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Darío O. Fernández Espinal y Pedro Romero
Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber deliberado los jueces
signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre derechos registrados en relación con
la Parcela núm. 248 del Distrito Catastral núm. 7 del municipio de Yamasá, el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado, dictó el 14 de agosto de 2006, su
Decisión núm. 45, cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Rechazar como en efecto rechaza
el pedimento de sobreseimiento por improcedente, infundado y carente de base legal;
Segundo: Acoger como al efecto acoge las conclusiones cuyos pedimentos están en la
instancia del 5 de agosto de 2005; Tercero: Ordenar como al efecto ordena al Registrador de
Títulos del Departamento de Monte Plata lo siguiente: a) la radiación o cancelación de la
hipoteca inscrita en el libro 15, folio 219, a favor de la Asociación para el Desarrollo de la
Microempresa, Inc., Ademi que afecta la porción de 15 metros por treinta de fondo en la
Parcela 248 del Distrito Catastral núm. 7, registrada a nombre de Ramón Manzueta de la Cruz;
b) Expedir una nueva Carta Constancia del Certificado de Título núm. 2608, duplicado del
dueño a favor de Ramón Manzueta de la Cruz, dominicano, mayor de edad, portador de la
cédula de identidad y electoral núm. 005-00019008-4, residente en la Gastón Fernando
Deligne núm. 3, Yamasá, libre de gravámenes. (…)”; b) que sobre recurso de apelación
interpuesto contra la misma, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central dictó el
25 de mayo de 2007, la sentencia ahora impugnada, cuyo dispositivo es el siguiente:
“Primero: Se revoca la decisión núm. 45 de fecha 14 de agosto de 2006, dictada por el Juez de
Jurisdicción Original de Monte Plata, con relación a la Parcela núm. 248, Distrito Catastral
núm. 7, municipio de Yamasá, por los motivos expuestos en esta sentencia; Segundo: Se
declara de oficio la incompetencia de este Tribunal para decidir sobre la corrección del error
que contiene la sentencia de adjudicación núm. 163/2000 de fecha 24 de mayo de 2001, que
adjudicó el inmueble incorrecto con relación a la Parcela núm. 248, del Distrito Catastral núm.
7, del municipio de Yamasá”;
Considerando, que el recurrente propone contra la sentencia impugnada los siguientes
medios de casación: Primer Medio: Violación y mala aplicación de los artículos 7 y 10 de la Ley
de Registro de Tierras; Segundo Medio: Desnaturalización de los hechos;
Considerando, que en el desarrollo de ambos medios, los cuales se reúnen para su examen y
solución, por su vinculación, el recurrente alega en síntesis: a) Que conforme el artículo 7 de la
Ley de Registro de Tierras, el Tribunal de Tierras es la Jurisdicción natural para conocer de
toda controversia sobre derechos inmobiliarios; que la competencia que el artículo 10 de la
misma ley atribuye a los tribunales ordinarios es una delegación ocasional de atribuciones del
Tribunal de Tierras, que se hace con la única finalidad de evitar que los procedimientos de
embargo inmobiliario se vean paralizados o perturbados por la necesidad de solución de
alguna litis sobre terreno registrados, de tal modo que dicho texto resuelve una posible litis
pendencia otorgándole al juez del embargo una competencia ocasional o coyuntural para que
en el orden de los incidentes y la ejecución pueda fungir como juez de tierras; el Tribunal de
Tierras no puede renegar del conocimiento de la materia para el que fue creado; que la
competencia atribuida a los tribunales ordinarios por el artículo 10 no es excluyente de la del
Tribunal de Tierras; que esa competencia delgada a los tribunales ordinarios caduca con la
culminación del embargo o sea con el pronunciamiento de la sentencia de adjudicación y que
como ya ésta se había dictado y la recurrida la había ejecutado haciéndose expedir el
Certificado de Título o Carta Constancia correspondiente, es obvio que el Tribunal de Tierras
había recuperado su competencia para conocer de la litis mediante la cual se demandó la
cancelación de la hipoteca y la expedición de un nuevo título; b) Que como en el caso el
Tribunal de Tierras estaba apoderado de una litis o demanda en cancelación o radiación de
hipoteca y expedición de nuevos Certificados de Títulos y la ahora recurrida planteó como
incidente el sobreseimiento de la misma hasta que la Cámara Civil de Monte Plata decidiera
de una solicitud de rectificación o corrección de sentencia de adjudicación el Tribunal a-quo
declaró su incompetencia, como si fuera él y no la Cámara Civil de Monte Plata la jurisdicción
apoderada de la solicitud de rectificación o corrección de la sentencia, por lo cual ha
desnaturalizado los hechos de la causa; pero,
Considerando, que el examen de la sentencia impugnada pone de manifiesto que el Tribunal
a-quo para fallar como lo hizo dió por establecido mediante la ponderación de los elementos
de juicio regularmente aportados en la instrucción de la causa, lo siguiente: a) que el
recurrente es propietario de dos porciones de terreno una de 15 metros de largo por 15 de
fondo y otra de 15 metros por 30, dentro de la parcela núm. 248 del Distrito Catastral núm. 7
del municipio de Yamasá; b) que mediante contrato de fecha 19 de mayo de 1997 el
recurrente hipotecó y por tanto puso en garantía a la acreedora ahora recurrida la porción de
terreno que mide 15 x 30; c) que con motivo de un procedimiento de embargo inmobiliario
ejercido por la recurrida Asociación para el Desarrollo de la Microempresa, Inc. (ADEMI) el
Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Monte Plata, apoderado de dicho
procedimiento de ejecución adjudicó a la embargante la porción de terreno que mide 15 x 15,
en lugar de la que mide 15 x 30 que fue la que se puso en garantía hipotecaria al suscribir el
contrato ya mencionado; d) que ese error ha venido siendo reconocido por la parte recurrida;
Considerado, que si es cierto que al tenor de las disposiciones del artículo 7 de la Ley de
Registro de Tierras, el Tribunal de Tierras tiene competencia exclusiva para conocer de las litis
sobre terrenos registrados, no es menos cierto que esa regla tiene como excepción la
establecida en el artículo 10 de la misma ley para las demandas que se interpongan en el
curso de un procedimiento de embargo inmobiliario;
Considerando, que de conformidad con el artículo 10 ya citado de la Ley de Registro de
Tierras: “Los Tribunales ordinarios serán competentes para conocer de toda demanda que se
establezca con motivo de un procedimiento de embargo inmobiliario o de un mandamiento
de pago tendiente a ese fin, aún cuando se relacione esta demanda con la propiedad del
inmueble cuya expropiación se persiga, o con cualquier derecho susceptible de registrar, y aún
cuando esté en proceso de saneamiento dicho inmueble”; que en el presente caso la
demanda intentada por el recurrente se relaciona con el derecho de propiedad de la porción
de terreno dentro de la referida parcela que mide 15 x 15 metros erróneamente adjudicada a
la parte recurrida en lugar de la que mide 15 x 30 metros ésta última que fue la única que de
acuerdo con lo establecido por el Tribunal a-quo y admitido por la recurrida fue puesta en
garantía por el recurrente al hacer la hipoteca mediante el contrato de fecha 19 de mayo de
1997 y la única que por tanto quedó gravada con una hipoteca en favor de la parte recurrida;
que por tanto, el Tribunal a-quo al declararse incompetente para conocer de la litis de que se
trata, tomó en cuenta los términos claros y precisos del artículo 10 de la Ley de Registro de
Tierras antes transcritos, según el cual los tribunales ordinarios son competentes para conocer
de toda demanda que se establezca con motivo de un procedimiento de embargo
inmobiliario, aún cuando se relacione esta demanda con la propiedad o con la identidad del
inmueble cuya expropiación se persigue o con cualquier derecho susceptible de ser
registrado; que en tales condiciones en la sentencia impugnada no se ha incurrido en las
violaciones alegadas;
Considerando, que además, procede declarar que es obligación de todo Registrador de Títulos
antes de proceder a la inscripción de un acto convencional o judicial traslativo del derecho de
propiedad o constitutivo de un derecho real sobre inmuebles registrados, examinar la
regularidad del mismo y determinar si se han cumplido los requisitos legales exigidos; que en
tal sentido el Registrador de Títulos al inscribir la hipoteca que dio lugar al procedimiento de
embargo inmobiliario que culminó con la adjudicación en favor de la parte recurrida del
inmueble afectado y ofrecido en garantía hipotecaria por el recurrente, no podía al proceder a
la ejecución de la sentencia de adjudicación resultante del procedimiento de embargo
transferir una porción distinta a la que había sido puesta en garantía y afectada en hipoteca;
que por otra parte resulta evidente que en el caso de la especie se trata de un error relativo a
la identidad del inmueble gravado para cuya rectificación o corrección es competente el
mismo tribunal ordinario que dictó la sentencia de adjudicación;
Considerando, que de conformidad con el artículo 29 inciso 2 de la Ley de Organización
Judicial, corresponde a la Suprema Corte de Justicia “Determinar el Procedimiento Judicial que
deberá observarse en los casos ocurrentes, cuando no esté establecido en la Ley o resolver
cualquier punto que para tal procedimiento sea necesario”;
Considerando, que asimismo de acuerdo con el artículo 14, inciso h) de la Ley Orgánica de la
Suprema Corte de Justicia núm. 25-91 de 1991: también “Corresponde a la Suprema Corte de
Justicia el trazado del procedimiento judicial a seguir en todos los casos en que la ley no
establezca el procedimiento a seguir”;
Considerando, que en la especie es un hecho constante en el expediente relativo al recurso de
casación de que se trata que lo que el recurrente alega sustancialmente es que el tribunal
ordinario que conoció del procedimiento de embargo inmobiliario seguido en su contra en
ejecución de la hipoteca convencional consentida por él en favor de la recurrida, adjudicó a la
ejecutante la porción de terreno de su propiedad que mide 15 metros de ancho por 15 de
fondo, en lugar de la también porción de su propiedad puesta en garantía que mide 15 metros
de ancho por 30 de fondo y que por consiguiente requiere que ese error sea corregido, de
cuya pretensión apoderó al Tribunal de Tierras, el que aunque se declaró correctamente
incompetente no designó, ni señaló la jurisdicción competente para el conocimiento y
solución del caso y por tanto omitió pronunciarse sobre este punto en la sentencia
impugnada;
Considerando, que es de principio que el tribunal llamado a conocer de la interpretación, así
como de la rectificación o corrección de los errores en que se haya incurrido al pronunciar una
sentencia es aquel que la dictó, y en consecuencia el recurso de casación que se examina debe
ser rechazado;
Considerando, que de conformidad con la parte final del artículo 24 de la Ley núm. 834 de
1978, cuando el juez se declare incompetente designará la jurisdicción que estime
competente. Esta designación se impondrá a las partes y al juez de envío; que como en el
presente caso el Tribunal a-quo al declarar su incompetencia para conocer del caso no ha
designado la jurisdicción competente, procede que esta Corte por tratarse de un asunto de
puro derecho supla de oficio ese punto de la sentencia y apodere el Tribunal llamado a
conocer del mismo como se dirá en el dispositivo de la presente sentencia;
Considerando, que no procede condenar en costas al recurrente puesto que por haber hecho
defecto la parte recurrida no ha podido formular tal pedimento, y en razón de que por
tratarse de un asunto de interés privado, dicha condenación no puede imponerse de oficio.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por el señor José Ramón Manzueta de la
Cruz, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central
el 25 de mayo de 2007, en relación con la Parcela núm. 248 del Distrito Catastral núm. 7 del
municipio de Yamasá, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente fallo, y se
apodera del asunto a la Cámara Civil del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de
Monte Plata, para conocer del mismo; Segundo: Declara que en la especie no procede
condenar en costas al recurrente por los motivos que al respecto ya han sido expuestos.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 2 de julio de 2008, años 165° de la Independencia y 145° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Darío O. Fernández Espinal y Pedro
Romero Confesor. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Saneamiento. Efecto que surge sobre los derechos no reclamados durante el
saneamiento. Sentencia del 8 de octubre de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por el Instituto Agrario Dominicano (IAD), institución
del Estado, regida de conformidad con la Ley núm. 5879, sobre Reforma Agraria, y sus
modificaciones, de fecha 27 de abril de 1962, con domicilio social en la Ave. 27 de Febrero,
esquina General Gregorio Luperón, sector Los Restauradores, Plaza de la Bandera, de esta
ciudad, representada por su director general Ing. Quilvio Cabrera Mena, dominicano, mayor
de edad, con cédula de identidad y electoral núm. 001-0121052-4, domiciliado y residente en
esta ciudad, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras de Departamento
Noreste el 30 de agosto de 2007, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Alipio Mejía de la Cruz, abogado del recurrente
Instituto Agrario Dominicano (IAD);
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
12 de noviembre de 2007, suscrito por los Dres. Rafael de la Cruz Dumé y Alipio de la Cruz y el
Lic. Nicolás Antigua, con cédulas de identidad y electoral núms. 001-0010254-0, 001-0515221-
9 y 001-082110-1, respectivamente, abogados del recurrente, mediante el cual proponen los
medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 28
de diciembre de 2007, suscrito por los Licdos. Ramón de Jesús Batista Parra y Juan A. Mueses,
con cédulas de identidad y electoral núms. 049-0000995-4 y 049-0045198-2, respectivamente,
abogados del recurrido Héctor Radhamés Durán Vásquez;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65
de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 1º de octubre de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández Espinal y Pedro Romero
Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber deliberado los jueces
signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre derechos registrados, en relación con
las Parcelas núms. 399 y 399-A del Distrito Catastral núm. 4 del municipio de San Francisco de
Macorís, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado dictó el 4 de
octubre de 2005, su Decisión núm. 1, cuyo dispositivo aparece transcrito en el de la sentencia
impugnada; b) que sobre recursos de apelación interpuestos contra la misma el Tribunal
Superior de Tierras del Departamento Noreste, dictó en fecha 30 de agosto de 2007, la
sentencia ahora impugnada cuyo dispositivo es el siguiente: Parcelas Nos. 399 y 399-A del
Distrito Catastral núm. 4 del Municipio de San Francisco de Macorís, Provincia Duarte.
“Primero: Acoger en cuanto a la forma y rechazar en cuanto al fondo el recurso de apelación
interpuesto por el Dr. José Rodríguez Mejía y el Lic. Carlos G. Peña, José Francisco López y Juan
Gutiérrez, Lic. Francisca Hilario Valdez, Dr. José Ramón Rodríguez Mejía y la Licda. Josefina
Luna en representación del Instituto Agrario Dominicano (I. A. D.), José Francisco López
(Chepe), Juan Pedro Gutiérrez Cruz (Amador) y la Licda. Luisa Altagracia Méndez, Castellanos
en contra de la Decisión núm. 1 de fecha cuatro (4) del mes de octubre de 2005, dictada por el
Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original II, de San Francisco de Macorís, en litis sobre
Terrenos Registrados en relación a las Parcelas Nos. 399 y 399-A del Distrito Catastral núm. 4,
de San Francisco de Macorís. Por improcedente, mal fundado y carente de base legal, así
como las conclusiones in voce vertidas en la audiencia de fecha veintiocho (28) del mes de
noviembre del año 2006,, así como las de sus escritos justificativos de conclusiones; Segundo:
Acoger como al efecto acoge de manera parcial las conclusiones de la parte recurrida, tanto la
in voce de fecha 24 de octubre del año 2006, como la contenida en sus escritos justificativos
de conclusiones de fecha veintiocho (28) del mes de diciembre del año dos mil seis (2006);
Tercero: Se confirma en todas sus partes la Decisión núm. 1, de fecha cuatro (4) del mes de
octubre del año 2005, dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original II, de San
Francisco de Macorís, la cual copiada a la letra reza así: Primero: Rechazar como al efecto
rechaza, la instancia de fecha tres (3) del mes de junio del año dos mil cuatro (2004), dirigida
al Magistrado Juez Presidente del Tribunal Superior de Tierras del Departamento Norte y
demás Jueces que lo integran, por el Instituto Agrario Dominicano (I. A. D.), debidamente
representado por su director general Ing- Tomás Hernández Alberto, a través del Dr. Iván
Monegro Tavárez y la Licda. Ericelis Altagracia Alvarado, en solicitud de designación de Juez de
Jurisdicción Original para conocer de litis sobre Terreno Registrados, en relación con las
parcelas números 399 y 399-A del Distrito Catastral núm. 4 del municipio de San Francisco de
Macorís, por improcedente, mal fundada y carente de base legal; Segundo: Rechazar como al
efecto rechaza, las conclusiones vertidas en la audiencia de fecha veintisiete (27) del mes de
julio del año dos mil cinco (2005), en representación del Instituto Agrario Dominicano (I. A. D.)
y de los señores José Francisco López Reyes (Chepe), Juan Pedro Gutiérrez Cruz (Amador) y la
Licda. Luisa Altagracia Méndez Castellanos, por falta de fundamento legal; Tercero: Acoger
como al efecto acoge, con excepción de su tercer ordinal las conclusiones vertidas en la
audiencia de fecha veintisiete (27) del mes de julio del año dos mil cinco (2005), así como las
contenidas en su escrito ampliatorio de conclusiones de fecha ocho (8) del mes de agosto del
años dos mil cinco (2005), por los Licdos. Juan A. Mueses, Luisa Santos y el Dr. Miguel Marte,
en representación del Sr. Héctor Radhamés Durán Vásquez, por ser improcedentes y estar
fundamentadas en derecho; Cuarto: Ordenar como al efecto ordena, al Registrador de Títulos
del Departamento de San Francisco de Macorís, mantener con toda su fuerzas y vigor jurídico
los Certificados de Títulos números 87-157 y 92-292, que amparan el derecho de propiedad de
las parcelas números 399 y 399-A del Distrito Catastral número 4 del municipio de San
Francisco de Macorís; Quinto: Ordenar como al efecto ordena, al Registrador de Títulos del
Departamento de San Francisco de Macorís, cancelar o levantar cualquiera oposición o
gravámenes que como consecuencia de esta litis haya sido inscrita en los Certificados de
Títulos números 87-157 y 92-292; Sexto: Ordenar, como al efecto ordena, el desalojo
inmediato de los señores José Francisco López Reyes (Chepe), Juan Pedro Gutiérrez Cruz
(Amador) y la Licda. Luisa Altagracia Méndez Castellanos, del área de las parcelas números
399 y 399-A del Distrito Catastral número 4 del municipio de San Francisco de Macorís”;
Considerando, que el recurrente propone contra la sentencia impugnada los siguientes
medios de casación: Primer Medio: Inobservancia de la Ley núm. 124, sobre Dominio de
Aguas Terrestres y Distribución de Aguas Públicas, sustituida por varias disposiciones legales, y
actualmente en vigencia por la Ley núm. 126, de fecha 24/4/1980; Segundo Medio: Privación
del derecho de propiedad consagrado en el artículo 8, inciso 13 de la Constitución
Dominicana; Tercer Medio: Violación a la Ley 145 del 7 de abril de 1975, que prohibe donar,
vender o negociar las parcelas de la Reforma Agraria;
Considerando, que en el desarrollo de los medios invocados, el recurrente alega en síntesis, lo
siguiente: a) que en fecha 7 de abril de 1957, por aplicación de la Ley 124 sobre cuota parte,
el Instituto Agrario Dominicano (Estado Dominicano), captó una porción de terreno de 4 Has.,
68 As., 00 Cas., equivalente a 74.41 tareas dentro de la parcela no saneada aún y que luego
del saneamiento resultó ser la núm. 9 del Distrito Catastral núm. 4 de San José de Cenoví y la
que luego del saneamiento resultó ser la Parcela núm. 399 del Distrito Catastral núm. 4 de San
José de Cenoví, entonces pertenecientes al municipio de La Vega y hoy al de San Francisco de
Macorís; que la transferencia a favor del recurrente está sustentada en el Acta de Cesión núm.
397 del 4 de abril de 1957, la cual fue registrada en la Conservaduría de Hipotecas de La Vega,
transcrita en el Libro núm. 1, Tomo 180-A, folio 427 de fecha 10 de febrero de 1958; que en
virtud del artículo 70 de la precitada ley se asentó el Acta de Cesión, como ya se ha dicho, en
la Conservaduría de Hipotecas de La Vega, transcrita en el Libro núm. 1, tomo 180-A, folio
427/29 del 10 de febrero de 1958, en ocasión de la construcción del canal Camú por el Estado
Dominicano, acta que fue ignorada por el Tribunal a-quo, al ordenar el desalojo de los
parceleros de la Reforma Agraria; b) que en las páginas 12 y 13 de la decisión recurrida el
Tribunal a-quo hace énfasis al expresar “todos los derechos que no han sido reclamados
durante el proceso de saneamiento quedan aniquilados por efecto de la sentencia que le pone
término a éste, tal como lo establece el artículo 86 de la Ley núm. 1542 de Registro de Tierras,
así como el artículo 174 de la misma ley, en el que señala que una vez que dicha sentencia ha
adquirido la autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada…”; que como el recurrente es
propietario de 4 Has., 68 As., 00 As., conforme el Acta de Cesión antes indicada, al ser privado
de esa propiedad, se ha violado en su perjuicio el artículo 8, inciso 13 letra “J” de la
Constitución; c) que el señor Radhames Durán Vásquez, en sus declaraciones de audiencia
precisa haber comprado los terrenos que el Instituto Agrari Dominicano (IAD) o el Estado
Dominicano había reasignado de manera gratuita a los familiares del de-cujus José Francisco
Liz (alias Pasito), quedando en esta forma tipificada la violación de la Ley núm. 145 del 7 de
abril de 1975, que prohíbe donar, vender o negociar las parcelas de la Reforma Agraria;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere
consta lo siguiente: “Que el Sr. Héctor Radhamés Durán Vásquez, adquirió los derechos por
compra que le hicieron al Sr. León Durán Roque de una porción de terreno con un área
superficial de 68.66 tareas dentro de la Parcela núm. 399 del Distrito Catastral núm. 4 del
municipio de San Francisco de Macorís, según consta en la copia certificada del Certificado de
Título expedida por la Registradora de Títulos del Departamento de San Francisco de Macorís,
del acto de venta de fecha tres (3) del mes de julio del año 1990, con firma legalizada por el
Dr. Germán García López, Notario Público de los del municipio de San Francisco de Macorís,
de cuyo producto nació la Constancia anotada del Certificado de Título núm. 87-157, porción
de terreno que fue sometida a deslinde por el Agrimensor José Amable Hernández, ante el
Tribunal Superior de Tierras, el cual sometió la resolución de fecha veinte (20) del mes de
agosto del año 1992, aprobando trabajos de deslinde de la Parcela núm. 399 del Distrito
Catastral núm. 4 del municipio de San Francisco de Macorís, resultando la Parcela núm. 399-A,
así como el Certificado de Título núm. 92-292, expedido por el Registrador de Títulos de San
Francisco de Macorís, a favor del Sr. Héctor Radhames Durán Vásquez, el cual debe ser
mantenido con todo su valor debido a que fue el espíritu de una adquisición de buena fe y a
título oneroso”;
Considerando, que también se expone en la sentencia impugnada que tanto el hoy recurrente
Instituto Agrario Dominicano (IAD,) como los señores José Francisco López Reyes (Chepe),
Licda. Altagracia Méndez Castillo y Juan Pedro Gutiérrez Cruz (Amador) alegaren y así lo
pretendían en sus conclusiones y escritos, que se modificara el Registro del Derecho de
Propiedad de la Parcela núm. 399 del Distrito Catastral núm. 4 del municipio de San Francisco
de Macorís, con un área de 16 Has., 99 As., 91 Cas., adjudicada al señor León Durán, mediante
la Decisión núm. 1 del 3 de noviembre de 1986, dictada por el Tribunal Superior de Tierras, en
virtud de cuya adjudicación fue expedido el Decreto de Registro núm. 87-39, de cuya
ejecución nació el Certifico de Títulos núm. 87-159, de fecha 4 de junio de 1987, expedido por
el Registrador de Títulos del Departamento de San Francisco de Macorís; que la solicitud
hecha por los entonces apelantes de que se rebaje de los derechos del Sr. León Durán la
porción que adquirió el Estado por acto de cesión de terreno núm. 397, instrumentado por el
Dr. Octavio Piña Valdez, en su calidad de Juez de Paz de la Primera Circunscripción del
Municipio de La Vega, de una porción de terreno de 4 Has., 68 As. y 00 Cas., cedida en cuota
parte por el referido señor dentro de la Parcela núm. 399 del Distrito Catastral núm. 4 del
municipio de San Francisco de Macorís, no es susceptible de rebaja alguna con motivo de una
litis sobre terreno registrado, porque ese acto de cesión no fue sometido al proceso de
saneamiento para su depuración ni los reclamantes interpusieron el recurso de Revisión por
Fraude previsto en el artículo 137 de la Ley de Registro de Tierras, el que debe ser ejercido en
el plazo de un año, a partir de la transcripción del correspondiente Decreto de Registro,
recurso éste del que disponen todas las personas que han sido privadas de un derecho o un
interés en un terreno hecho adjudicar de manera fraudulenta, y que en tales condiciones al
rechazar el Tribunal a-quo las reclamaciones del recurrente sobre el fundamento de lo que
establece el artículo 86 de la Ley de Registro de Tierras, no ha incurrido en ningún vicio ni
violación;
Considerando, que como el recurrente fundamenta su reclamación en el Acto de Cesión de
Cuota Parte otorgado a favor del Estado Dominicano por el señor León Durán, y en virtud del
cual el Instituto Agrario Dominicano asignó provisionalmente a varias personas en el terreno,
Acto de Cesión de Terreno núm. 397 de fecha 4 de abril de 1957, que no fue sometido en el
proceso de saneamiento de la parcela para su depuración, ponderación y adjudicación
correspondiente, y en consecuencia carece de valor jurídico, tal como lo expresa el Tribunal a-
quo en su sentencia, porque el mismo quedo aniquilado y con ello también los Certificados de
Asignación otorgados por el recurrente;
Considerando, que de conformidad con la Ley de Registro de Tierras, las sentencias de
saneamiento dictadas por el Tribunal de Tierras, después de un año de transcrito el
correspondiente Decreto de Registro adquieren la autoridad de la cosa irrevocablemente
juzgada y las cuestiones en ellas resueltas no pueden ser alteradas por recurso alguno; que
durante el curso del proceso de saneamiento de un inmueble la ley ofrece la mas amplia
oportunidad a todos cuantos crean tener algún derecho para reclamarlo ante el tribunal, a fin
de que todos los intereses encontrados sean resueltos por el mismo; que aún después de
realizado el primer registro la ley da nuevas oportunidades, organizando una acción
excepcional de Revisión por Causa de Fraude que puede ser intentada no más de un año
después del indicado registro, a fin de que todos los que han podido ser privados de algún
terreno, derecho o interés en el mismo, por medios fraudulentos y siempre que no haya
interés contrario de un tercer adquiriente a título oneroso y de buena fe que puedan
ejercerla; que en este sistema Torrens no puede admitirse, como en el Código Civil, que
después de registrado un inmueble suscistan derechos ocultos, puesto que con esto
quedarían frustrados los propósitos de la ley y las finalidades del saneamiento y se crearía la
misma confusión e incertidumbre que, acerca del derecho de propiedad han podido reinar
antes del primer registro;
Considerando, que de lo expuesto hay que admitir que la sentencia final que ordene el
registro, aniquila o extingue todos los derechos que no hayan sido invocados en el proceso de
saneamiento, a menos que se trate de una situación de derechos distinta a la consagrada por
dicha sentencia o por el Decreto de Registro y Certificado de Título que son sus consecuencias,
y a condición de que la nueva situación se origine en hechos juridicos surgidos con
posterioridad al registro del derecho de propiedad del inmueble;
Considerando, que en la decisión impugnada se establece y admite que el Acto de Cesión de
Cuota Parte otorgado por el señor León Durán al Estado Dominicano, intervino antes del
saneamiento, por lo que al decidir que ni ese acto ni los Certificados de Asignación Provisional
y de reasignación o asentamientos agrarios hechos por el Instituto Agrario Dominicano, ahora
recurrente, a favor de algunas personas, pueden servir para modificar o alterar la decisión del
saneamiento por haber quedado aniquilados con el mismo, no ha incurrido con ello en
ninguna violación; que en tales condiciones, el Tribunal a-quo hizo una correcta interpretación
de los hechos y una justa aplicación del derecho, por lo que los medios del recurso deben ser
rechazados por carecer de fundamento y por vía de consecuencia el recurso de casación que
se examina.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por el Instituto Agrario Dominicano (I. A.
D.), contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste,
el 30 de agosto de 2007, en relación con las Parcelas núms. 399 y 399-A del Distrito Catastral
núm. 4 del municipio de San Francisco de Macorís, cuyo dispositivo se ha copiado en parte
anterior del presente fallo; Segundo: Condena al recurrente al pago de las costas y las distrae
a favor de los Licdos. Ramón de Jesús Batista Parra y Juan A. Mueses, abogados del recurrido,
quienes afirman haberlas avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 8 de octubre de 2008, años 165° de la Independencia y 146° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández Espinal, Pedro
Romero Confesor. Grimilda Acosta. Secretaria General
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Simulación. Prescripción de la acción. Aplicación del Art. 2262 del Código Civil.
Sentencia del 16 de julio de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Benancio Parra Guzmán, dominicano, mayor de
edad, con cédula de identidad y electoral núm. 071-0026109-3, domiciliado y residente en la
Av. María Trinidad Sánchez núm. 5, del sector Bella Vista, de la ciudad de Nagua, provincia
María Trinidad Sánchez, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Noreste el 13 de junio de 2007, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
10 de agosto de 2007, suscrito por la Licda. Verónica Massiel Hernández Abreu, abogada del
recurrente, mediante el cual propone los medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 23
de octubre de 2007, suscrito por el Lic. Demetrio Antonio De la Cruz Rosario, abogado de los
recurridos José Burgos Mejía y Gertrudis Urbino;
Visto el auto dictado el 14 de julio de 2008, por el Magistrado Juan Luperón Vásquez,
Presidente de la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y Contencioso-
Tributario de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual llama, en su indicada calidad a
la Magistrada Enilda Reyes Pérez, Juez de esta Cámara, para integrar la misma en la
deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm.
684 de 1934;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 2 de julio de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Darío O. Fernández Espinal y Pedro Romero
Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber deliberado los jueces
signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre terreno registrado (Demanda en
nulidad de acto de venta) en relación con la Parcela núm. 568, del Distrito Catastral núm. 3 del
municipio de Nagua, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado
dictó el 10 de junio de 2006, su Decisión núm. 7, cuyo dispositivo aparece copiado en el de la
sentencia impugnada; b) que sobre el recurso de apelación interpuesto contra la misma, el
tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste dictó en fecha 13 de junio de 2007, su
Decisión núm. 87, ahora impugnada, cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Acoger en
cuanto a la forma y rechazar en cuanto al fondo el recurso de apelación de fecha once (11) del
mes de julio del año dos mil seis (2006), dirigido a la Secretaria del Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original de Nagua, suscrito por el Lic. Basilio Fermín Ventura; Segundo: Rechazar
las conclusiones In Voce y el escrito motivado de conclusiones de fecha catorce (14) del mes
de febrero del año 2007, dirigido al Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste,
suscrito por la Licda. Ana Vicente Taveras Gla, en representación del Sr. Benancio Parra
Guzmán, con relación a la Parcela núm. 568 del Distrito Catastral núm. 3 del municipio de
Nagua; Tercero: Acoger las conclusiones In Voce del Lic. Demetrio Antonio de la Cruz Rosario,
vertidas en audiencia de fecha trece (13) del mes de diciembre del año 2006, en
representación del Sr. José Burgos Mejía; Confirmar en todas sus partes la Decisión apelada
núm. siete (7) de fecha treinta (30) del mes de junio del año dos mil seis (2006), dictada por el
Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Nagua, con relación a la Parcela núm. 568 del
Distrito Catastral núm. 3 del municipio de Nagua, sin necesidad de reproducir los motivos,
cuyo dispositivo es el siguiente: Primero: Se declara la competencia de este Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original, para conocer de la litis sobre terreno en relación con la Parcela
núm. 568, del Distrito Catastral núm. de Nagua, de acuerdo al artículo 7 de la Ley de Registro
de Tierras de Registrado en del municipio tierras; Segundo: Acoger en parte las conclusiones
vertidas en la audiencia de fecha 23 del mes de marzo del año 2005, por el Lic. Demetrio
Antonio de la Cruz Rosario, a nombre y representación del señor José Burgos, por precedentes
y bien fundadas; Tercero: Rechazar la solicitud de que se declare el defecto del señor
Benancio Parra Guzmán, por no existir en esta Jurisdicción Catastral; Cuarto: Se declara nulo y
sin ningún efecto jurídico el acto de venta de fecha 16 del mes de junio del año 1998,
legalizado por el Dr. José Alberto Hilario Bidó, Notario Público de los del número para el
municipio de Nagua; Quinto: Se ordena el desalojo inmediato del señor Benancio Parra
Guzmán, y de cualquier otra persona que se encuentre ocupando la Parcela núm. 568, del
Distrito Catastral núm. 3 del municipio de Nagua, provincia María Trinidad Sánchez, y la
entrega a su legítimo propietario, señor José Burgos Mejía; Sexto: Se le ordena al Sr. Benancio
Parra Guzmán, el pago de 2000 pesos, como astreinte, por cada día de retardo en el
cumplimiento de esta decisión;(Sic),
Considerando, que el recurrente propone contra la sentencia impugnada los siguientes
medios de casación: Primer Medio: Desnaturalización de los hechos; Segundo Medio: Falta de
base legal;
Considerando, que en el desarrollo de ambos medios el recurrente alega en síntesis: a) que se
han desnaturalizado los hechos porque a pesar de que el demandante, ahora recurrido, se
despojó de la posesión del inmueble y entregó la misma al recurrente, quien la conserva en la
actualidad, así mismo el Certificado de Título que lo amparaba como propietario de la parcela
en discusión, así como el contrato de venta firmado por él y su esposa, el Tribunal no tomó en
cuenta esas circunstancias y consideró que los recibos de pago de dinero hechos en pedazos
de papel periódico, depositados por el demandante, fueron firmados por el señor Venancio
Parra Guzmán; que sin embargo, dichos recibos no fueron emitidos en favor del señor Burgos,
sino de Irene Guzmán García, quien según declaración jurada ante Notario manifiesta
desconocer la forma en que dichos recibos llegaron a manos del recurrido ya que no tienen
relación con la presente litis; que el señor Burgos se ha presentado como un campesino que
no sabe leer ni escribir, pero no ha negado que firmó el contrato, copia del cual su abogado
depositó en el tribunal; que el tribunal sostiene que no hubo consentimiento para otorgar una
venta, que no hubo acuerdo, ni declaración de voluntad; que los jueces solo ponderaron los
documentos aportados por el recurrido, que los hechos han sido distorsionados y se les ha
dado un sentido y alcance distinto al verdadero; b) que la sentencia carece de base legal
porque el tribunal no expone en la misma el fundamento para no admitir el acto de venta en
cuestión, dado que el único motivo que señala es que por el hecho del recurrido ser un
campesino su consentimiento no fue válido; que no se presentaron las pruebas de que dicho
acto fuera ilegal pues el mismo fue reconocido por las personas que han solicitado su nulidad,
a pesar de lo cual el tribunal declaró nulo dicho acto; que con respecto al precio de
RD$55,540.00 el tribunal lo consideró irrisorio por la cantidad de terreno, 120 tareas, sin
expresar que criterio utilizó para determinar que el precio de dicho inmueble era superior a
ese; que tampoco tomó en cuenta el tribunal el artículo 1304 del Código Civil que establece
cinco años para que la acción en nulidad de un contrato entre las partes sea declarada
prescrita;
Considerando, que por tratarse de una cuestión sustancial por su carácter perentorio, procede
examinar en primer término la prescripción planteada por el recurrente bajo el fundamento
de alegada violación del artículo 1304 del Código Civil;
Considerando, que la prescripción del artículo 1304 del Código Civil, no tiene aplicación en el
caso a que se contrae el recurso de casación que se examina, en razón de que el recurrido
Jose Burgos Mejía, lo que ha intentado es una acción en simulación del acto de venta de fecha
16 de junio de 1998, objeto de la litis de que se trata, y siendo de principio que la prescripción
de la acción que una parte intenta con el propósito de hacer declarar la simulación de un
contrato prescribe a los 20 años, de conformidad con lo que dispone el artículo 2262 del
Código Civil y no la de los 5 años a que se refiere el artículo 1304 del mismo Código; que, por
consiguiente como el referido señor José Burgos Mejía, ejerció su acción mediante instancia
de fecha 10 de abril del 2003, para ésta fecha no habían transcurrido los veinte años que
requiere el artículo 2262 del Código Civil para que se produzca la extinción del derecho de
ejercer la acción correspondiente; que, por tanto, los alegatos referentes a la prescripción,
contenidos en el segundo y último medio que se examina, carecen de fundamento y deben
ser desestimados;
Considerando, que según consta en la sentencia impugnada los jueces del fondo declararon
que el acto de venta arriba aludido era simulado, fundándose en los siguientes considerandos:
“Que en el referido acto que dio lugar a la demanda por ante el Tribunal de Tierras de Nagua,
se hace constar que el señor José Burgos Mejía, vendió al señor Benancio Parra Guzmán y el
demandante hoy recurrido aduce que la venta es nula por ser un préstamo, que su intención
no fue vender, sino dar el inmueble en garantía e invoca la cantidad de tareas en la parcela y
el precio establecido en el contrato, además de los abonos realizados en unos papelitos,
firmados por ambas partes; y de acuerdo a la fotocopia del acto de venta mencionado
(legalizado por el Dr. José A. Hilario Bidó), en fecha dos (2) del mes de junio del año 2006, la
firma del señor Benancio Parra Guzmán y las que se encuentran contenidas en unos papelitos
son las mismas, acto que no ha sido cuestionado ni negado por la parte recurrida; que aunque
estos papelitos no cumplen con los requisitos que establecen las leyes para que produzcan
efectos, hay que tomar en cuenta las circunstancias en que han sido dados, tratándose de que
el demandante de una persona campesina”;
Considerando, que aunque el recurrente ha depositado en el expediente formado ante esta
Corte con motivo de su recurso de casación varias fotocopias de seis (6) recibos firmados por
él a favor de la señora Irene Gómez García, conceptuados como pago de deuda, pago de
capital e intereses y abono a cuenta y otro a favor del señor Ubardo Gómez, así como también
copia de una declaración jurada de fecha 19 de enero de 2007, hecha ante notario por la
señora Irene Gómez García en la que ésta manifiesta que ha tenido múltiples relaciones de
negocios en diferentes ocasiones con el señor Benancio Parra Guzmán, a quien conoce hace
más de 15 años, sin que haya tenido ningún desacuerdo con él y que con relación al señor
José Burgos Mejía y su esposa, ni los conoce ni ha tenido relación comercial o de negocios con
ellos, por lo que resulta extraño que aparezcan recibos de dinero entregado por ella en la
demanda interpuesta contra Benancio Parra Guzmán, y que desconoce la manera en que
llegaron esos recibos a manos del señor Burgos Mejía que fueron expedidos en su favor por
Benancio Parra Guzmán, procede declarar en primer lugar que los únicos documentos que la
Suprema Corte de Justicia debe examinar son aquellos que fueron sometidos ante los jueces
del fondo para su examen y ponderación; que el recurrente no ha demostrado tal
circunstancia; que los recibos de pago de valores hechos por el recurrido al recurrente, según
se expresa en la sentencia por concepto de abonos, fueron hechos por el recurrente en unos
papelitos firmados por él y que no han sido cuestionados ni negados por dicho recurrente, lo
que unido a otras circunstancias establecidas en la instrucción de la causa, dichos jueces
apreciaron que constituían la prueba de la simulación del acto de venta y que en el caso se
trató de un préstamo con garantía hipotecaria y no de una venta; que, los recibos, fotocopias
de los cuales han sido depositados ante esta Corte demuestran que el recurrente es una
persona dedicada al negocio de los préstamos, lo que confirma la apreciación que hicieron los
jueces del carácter simulado del contrato impugnado por el recurrido; que ciertamente, las
fotocopias de recibos expedidos por el recurrente a favor de Irene Gómez García y Ubaldo
Gómez constituyen evidencias de que éste opera el negocio de préstamos y que por tanto los
papelitos a que se refiere la sentencia, depositados por el recurrido ante los jueces del fondo y
expedidos en su favor por dicho recurrente, confirman el carácter simulado del contrato de
venta impugnado en la presente litis;
Considerando, que, contrariamente a los argumentos del recurrente en el sentido de que el
contrato suscrito entre las partes es una venta que reúne los requisitos exigidos por la ley, y
que el mismo fue reconocido por el recurrido y que sólo mediante un contraescrito podía éste
último demostrar lo contrario al contenido de dicho contrato, de conformidad con el artículo
1321 del Código Civil, es preciso expresar que si bien es cierto que en principio la prueba de la
simulación debe hacerse esencialmente cuando se trata de terrenos registrados mediante un
contraescrito y no por testimonio, ni presunciones, no es menos cierto que aún cuando un
acto de venta reúna las condiciones y formalidades que establece la ley, nada se opone a que
el mismo sea declarado simulado y hecho en fraude de la persona que lo impugna, si de los
hechos y circunstancias de la causa se desprende tal simulación;
Considerando, que en la materia de que se trata, todos los medios de prueba son admisibles
para demostrar la simulación, y en la especie, puesto que tal como se ha expuesto
precedentemente, en la sentencia impugnada se da constancia de que los jueces del fondo
declararon que el contrato de venta suscrito entre las partes era simulado, no sólo por el
precio vil que se fijó para el inmueble, lo que por sí solo no podía justificar su invalidez, sino
porque además quedó demostrado que el recurrido es un campesino carente de las luces del
recurrente, que firmó sin leer y sin que le fuera leído el acto y esencialmente porque por los
recibos o papelitos firmados por el recurrente dando constancia de que con posterioridad a la
fecha del contrato recibió valores del recurrido en abono a cuenta de la deuda contraída, no
sólo constituyen indicios o principios de prueba por escrito que suplen el papel de un
contraescrito, sino porque además el recurrente nunca ha impugnado esos recibos o
papelitos, ni ha demostrado a que otra operación intervenida entre ambos se refieren esos
dineros recibidos del supuesto vendedor y más aún, cuando por los recibos expedidos por el
propio recurrente a favor de Irene Gómez García y Ubardo Gómez, por concepto de valores
recibidos de éstos como abono a cuenta de capital e intereses por préstamos, también se
estableció que dicho recurrente se dedica a ese tipo de negocios;
Considerando, finalmente, que las comprobaciones realizadas por el Tribunal a-quo fueron el
resultado de la ponderación de los elementos de prueba aportados al debate, los cuales no
fueron desnaturalizados, sino por el contrario, como se infiere del estudio de la sentencia,
apreciados soberanamente por los jueces del fondo; que además, el fallo impugnado contiene
motivos suficientes y pertinentes que justifican su dispositivo, así como una completa
exposición de los hechos y una descripción de las circunstancias de la causa que han permitido
verificar que el Tribunal a-quo, ha hecho una justa e imparcial apreciación de los hechos y una
correcta aplicación de la ley; por lo que los medios del recurso carecen de fundamento y
deben ser desestimados.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por el señor Benancio Parra Guzmán,
contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste el 13
de junio de 2007, en relación con la Parcela núm. 568 del Distrito Catastral núm. 3 del
municipio de Nagua, provincia María Trinidad Sánchez, cuyo dispositivo se ha copiado en
parte anterior del presente fallo; Segundo: Condena al recurrente al pago de las costas y las
distrae a favor del Lic. Demetrio Antonio De la Cruz Rosario, abogado de la parte recurrida,
quien afirma haberlas avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 16 de julio de 2008, años 165° de la Independencia y 145° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez y Pedro Romero
Confesor. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Simulación. Prueba. Excepción a la regla. Sentencia del 10 de septiembre de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por María Martina Alcántara Arnó, dominicana,
mayor de edad, con cédula de identidad y electoral núm. 012-0091369-5, domiciliada y
residente en la calle Zoilo Mesa núm. 3, Reparto Villa Felicia, de la ciudad de San Juan de la
Maguana, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Central el 12 de junio de 2007, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Clemente Sánchez González, abogado de la
recurrente;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 8
de agosto de 2007, suscrito por el Lic. Clemente Sánchez González, con cédula de identidad y
electoral núm. 001-0082553-8, abogado de la recurrente, mediante el cual propone los
medios de casación que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 19
de septiembre de 2007, suscrito por el Dr. Mélido Mercedes Castillo, con cédula de identidad
y electoral núm. 012-002675-4, abogado de las recurridas Mayra Solís y Jenny Solís;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 30 de julio de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber
deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre Terreno Registrado (Oposición a
transferencia de propiedad inmobiliaria), en relación con la Parcela núm. 19-B-2-M del Distrito
Catastral núm. 2 del municipio de San Juan de la Maguana, el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original, debidamente apoderado dictó el 20 de junio de 2006, su decisión núm.
39, cuyo dispositivo es el siguiente: “En el Distrito Catastral núm. 2 (Dos) del Municipio de San
Juan de la Maguana, lugar ciudad, Provincia de San Juan, lo siguiente: Parcela núm. 19-B-2-M,
9 Has., 06 As., 00 Cas.; 1.- Se acogen como buenas y válidas las conclusiones de los Dres.
Manuel Guillermo Echevarría Mesa y Mélido Mercedes Castillo con relación a que las señoras
Mayra y Jenny Solís no vendieron al señor Arsenio Hernández sino, que fue una hipoteca; 2.-
Se rechazan las conclusiones del Dr. Clemente Sánchez González, quien solicita que sea
declarada de buena fe la transferencia y solicita al Registro de Títulos ejecutarla a favor de la
señora María Martina Alcántara Arnó, quien no actuó de buena fe en ningún momento, ya
que tenía conocimiento pleno del negocio realizado por las señoras Mayra y Jenny Solís con el
señor Arsenio Hernández; 3.- Que debe ordenar como al efecto ordena la transferencia de
esta porción de terreno con sus mejoras a favor de las señoras Mayra Solís, dominicana,
mayor de edad, empleada privada, portadora de la cédula de identidad y electoral núm. 012-
51499-8 y Jenny Solís, dominicana, mayor de edad, soltera, comerciante, portadora de la
cédula de identidad y electoral núm. 012-0051498-0, ambas domiciliadas y residentes en la
C/Areito núm. 21, Villa Ofelia, de San Juan de la Maguana, Provincia de San Juan; 4.- que debe
ordenar como al efecto ordena la inscripción de una hipoteca por la suma de RD$325,000.00
(Trescientos Veinticinco Mil Pesos) más el 1% mensual a favor de la señora María Martina
Alcántara Arnaud, dominicana, mayor de edad, soltera, comerciante, portadora de la cédula
de identidad y electoral núm. 012-0091369-5, domiciliada y residente en la casa núm. 67-B de
la calle Domingo Rodríguez Objío de esta ciudad de San Juan de la Maguana”; b) que sobre el
recurso de apelación interpuesto contra esta decisión, el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central, dictó el 12 de junio de 2007, la sentencia ahora impugnada, cuyo
dispositivo es el siguiente: “Primero: Rechaza, el pedimento incidental presentado por la parte
recurrente, de inadmisibilidad, en virtud del artículo 44 de la Ley 834 de fecha 15 de julio de
1978, por los motivos expuestos: Segundo: Acoge, en cuanto a la forma el recurso de
apelación interpuesto por el Lic. Clemente Sánchez González, actuando a nombre y en
representación de la señora María Martina Alcántara Arnó, contra la Decisión núm. 39 de
fecha 20 de junio del año 2006, referente a oposición a transferencia de Propiedad
Inmobiliaria de la Parcela núm. 19-B-2-M del Distrito Catastral núm. 2 de la Provincia de San
Juan de la Maguana y lo rechaza en cuanto al fondo por carecer de sustentación jurídica y por
vía de consecuencia; Tercero: Rechaza, conclusiones principales y subsidiarias de la parte
recurrente, por ser improcedente y mal fundada. Por la Revisión de Oficio; Cuarto: Confirma
con modificaciones, la Decisión núm. 39 de fecha 20 de junio del año 2006, enunciada como
oposición a transferencia de Propiedad Inmobiliaria en la Parcela núm. 19-B-2-M del Distrito
Catastral núm. 2 de la Provincia de San Juan de la Maguana, para que se rija de acuerdo a la
presente; Parcela 19-B-2-M del Distrito Catastral núm. 2 de San Juan de la Maguana 0 Has., 6
As., 00 Cas.; 1ero: Se acogen, como buenas y válidas las conclusiones de los Dres. Manuel
Guillermo Echevarria Mesa y Mélido Mercedes Castillo con relación a que las señoras Mayra y
Jenny Solís no vendieron al señor Arsenio Hernández sino, que fue una hipoteca; 2do.:
Rechaza, las conclusiones del Dr. Clemente Sánchez González, quien solicita que sea declarada
de buena fe la transferencia, pues la señora María Martina Alcántara Arnó, no puede ser
considerada como una tercer adquiriente de buena fe y a título oneroso, por los motivos
expuestos en el cuerpo de esta sentencia; 3ero.: Declara simulada y sin ningún efecto jurídico
la venta otorgada por las señoras Jenny Solís y Mayra Solís en fecha 4 de enero del 2001, a
favor del señor Arsenio Hernández Sánchez, en relación con la Parcela 19-B-2-M del Distrito
Catastral núm. 2 de San Juan de la Maguana y por vía de consecuencia, se declara nulo el
Certificado de Título núm. 296 que se le expidió a este señor en fecha 8 de agosto del 2001 y
sin efecto jurídico la venta que hizo en fecha 12 de junio del 2002 a la señora María Martina
Alcántara Arnó, por ser un préstamo presentado como una venta; 4to.: Se ordena a la
Registradora de Títulos del Departamento de San Juan de la Maguana, lo siguiente: a)
Cancelar Carta Constancia del Certificado de Título núm. 296, expedido a favor del señor
Arsenio Hernández Sánchez en fecha 8 de agosto del 2001, en relación con 600 M2 y mejoras
dentro de la Parcela núm. 19-B-2-M del Distrito Catastral núm. 2, de San Juan de la Maguana y
en su lugar expedir otro a favor de las señoras Jenny Solís, dominicana, mayor de edad,
comerciante, soltera, portadora de la cédula de identidad y electoral núm. 012-0051498-0,
domiciliada y residente en la Calle Areito, Villa Felicia casa núm. 21, San Juan de la Maguana y
Mayra Solís, dominicana, mayor de edad, soltera, empleadora privada, portadora de la cédula
de identidad y electoral núm. 012-0051499-8, domiciliada y residente en la Calle Areito, Villa
Felicia casa núm. 21, San Juan de la Maguana, con las mismas especificaciones del que se ha
ordenado cancelar; b) Inscribir en Carta Constancia que se le expida a las señoras Jenny Solís y
Mayra Solís, una hipoteca ascendente a Cuatrocientos Cincuenta Mil Pesos (RD$450,000.00)
Pesos Oro Dominicano, uno por ciento (%) mensual, a favor de la señora María Martina
Alcántara Arnó; 6to.: Se ordena, al Secretario del Tribunal Superior de Tierras, Departamento
Central comunicar esta Decisión a la Registradora de Títulos del Departamento de San Juan de
la Maguana y a todas las partes con interés”;
Considerando, que la recurrente propone en apoyo de su recurso de casación contra la
sentencia impugnada, los siguientes medios de casación: Primer Medio: Desnaturalización de
los hechos y el derecho y ambigüedad en el fallo; Segundo Medio: Violación del artículo 141
del Código de Procedimiento Civil; Tercer Medio: Contradicción de motivos y falta de base
legal; Cuarto Medio: Violación del artículo 44 de la Ley núm. 834 del 15 de Julio de 1978;
Considerando, que la recurrente en el desarrollo de los medios primero y segundo de su
recurso, los cuales según aduce, desenvuelve en conjunto por su vinculación, expone en
síntesis: que lo que se trata de establecer en el caso es si los contratos de venta suscritos
entre Arsenio Hernández Sánchez y las señoras Jenny Solís y Mayra Solís y posteriormente
entre Arsenio Hernández Sánchez y la recurrente María Martina Alcántara Arnó, cumplen o no
con la ley; que los Jueces del Tribunal a-quo desnaturalizaron los hechos y el derecho al
expresar en el último considerando de la página 9 de la decisión impugnada, que al momento
de estatuir, el inmueble se encontraba a nombre de Arsenio Hernández Sánchez, el que lo
había adquirido por compra a las señoras Jenny y Mayra Solís y entran en contradicción más
adelante al señalar que el negocio jurídico realizado entre estos últimos, fue un préstamo
simulado y que por consiguiente el acto de venta firmado entre ellos fue para garantizar un
dinero prestado; que esa aseveración del tribunal se basa en las declaraciones de Arsenio
Hernández Sánchez ante el Juez de Jurisdicción Original, las que su vez entran en
contradicción con el acto notificado a la Registradora de Títulos de San Juan de la Maguana,
marcado con el núm. 482-2001 del 10 de agosto de 2001, en el que autorizan a dicha
funcionaria a realizar la transferencia del inmueble porque habían llegado a un acuerdo con el
comprador Hernández Sánchez; que asimismo expresa la recurrente, hay ambigüedad en el
fallo al ordenar los jueces la inscripción de una hipoteca por la suma de Cuatrocientos
Cincuenta Mil Pesos Oro Dominicanos (RD$450,000.00) con un interés de uno por ciento (1%)
a su favor, sin señalar a partir de qué fecha esos valores empiezan a generar los intereses
acordados;
Considerando, que el examen de la sentencia impugnada y de los documentos a que la misma
se refiere ponen de manifiesto lo siguiente: “Que entre los legajos de este expediente hemos
constatado los siguientes hechos y circunstancias avaladas por los documentos que forman los
legajos de este expediente: 1ro.- que el inmueble en litis está amparado por la Carta
Constancia del Certificado de Título núm. 296, expedido en fecha 8 de agosto del 2001, a favor
del señor Arsenio Hernández Sánchez, inmueble que obtuvo por compra realizada el 25 de
junio de 2001 a los señores Mayra Solís y Jenny Solís por RD$415,928 pesos (que el tribunal
advierte que este señor se presentó ante el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original y
declaró que esa venta era simulada; que él lo que hizo fue un préstamo a las señoras Mayra
Solís y Jenny Solís por RD$415.928 pesos y después se lo dejó por RD$326,000.00, pero que el
documento que hicieron fue una venta simulada para garantizar su dinero, que no fue una
venta de verdad; que él nunca recibió la casa, que en la misma viven las propietarias; y que la
venta que se le hizo a la señora María Martina Alcántara Arnó, también fue un préstamo, pues
esa señora, por mediación de la señora Marelis Villegas Arnaud quien le pago a él, lo que le
debían las señoras Mayra y Jenny Solís, que estas ventas todas son simuladas, pues eran para
garantizar el dinero prestado; (que nunca ha tenido en su poder esa casa ni el Certificado de
Título expedido a su favor, pues la venta que él hizo fue con autorización de estas señoras y
era simulada); 2do.- que en fecha 18 de julio de 2002. el representante legal de las señoras
Mayra Solís y Jenny Solís depositó una instancia ante el Tribunal Superior de Tierras donde se
oponían a cualquier transferencia que hiciere el señor Arsenio Hernández, respecto a la
Parcela 19-B-2-M y sus mejoras, bajo el alegato de que ellos no le habían vendido a este
señor; que el acto de venta ejecutado ante el Registro de Títulos era simulado, así como la
venta a favor de la señora María Martina Arnó; que ante este pedimento fue apoderado el 3
de octubre de 2002 un Juez de Tierras de Jurisdicción Original, para que lo conociera, así como
cualquier otra situación que se presentara en la instrucción de este expediente; 3ro.- que el
Tribunal Superior de Tierras, mediante Resolución de fecha 6 de septiembre de 2004, acogió
una instancia suscrita por el representante legal de la señora María Martina Arnó (Arnaud),
mediante la cual solicitaba se acogiera un acto de venta otorgado en fecha 12 de junio de
2002, de una extensión superficial de 600 mts2 y mejoras dentro de la Parcela 19-B-2-M del
Distrito Catastral núm. 2 de San Juan de la Maguana, a favor de la señora María Martina
Alcántara Arnó (observando este tribunal que esta resolución fue devuelta por la Registradora
de Títulos del Departamento de San Juan, porque advirtió que un Juez de Tierras de
Jurisdicción Original estaba apoderado desde el 3 de octubre del 2002, de una Litis sobre
Terreno Registrado en relación con estos derechos); que el Tribunal Superior de Tierras,
revocó esta resolución en fecha 22 de noviembre de 2004, y envió estos legajos al juez
apoderado de la instancia de oposición a esta transferencia, para que también conociera esta
transferencia y cualquier otro pedimento en relación con esta caso; 4to.- La certificación de la
Registradora de Títulos del Departamento de San Juan de la Maguana, (expedida el 21 de
septiembre de 2006) que dice así: “Yo Dra. Arelis Idalia Martínez de Guerrero, Registradora de
Títulos del Departamento de San Juan de la Maguana: Certifico: que por acto bajo firma
privada de fecha 4 de enero del año 2001, mediante el cual los Sres. Mayra Solís y Jenny Solís,
venden al señor: Arsenio Hernández Sánchez, una porción de terreno dentro del ámbito de la
Parcela núm. 19-B-2-M, del Distrito Catastral núm. 2 (Dos) del Municipio de San Juan de la
Maguana, que mide Veinte (20) metros de frente, por Treinta Metros de fondo, con una
extensión superficial de (600m2) y con los siguientes linderos: al Norte y Este: Solar yermo; al
Sur: Calle Areito: y al Oeste: Calle en Proyecto.- con todas sus mejoras consistentes: en una
casa de construcción superior, en blocks, plato de hormigón armado, pisos de granito, tres (3)
habitaciones, vestidor, sala, comedor, estar, cocina, dos baños y medio (2½), cuarto de
servicio con su baño, terraza y demás anexidades.- amparada mediante Constancia del
Certificado de Título núm. 296, firmado por la Registradora de Títulos de San Juan de la
Maguana”;
Considerando, que los jueces del fondo gozan de un poder soberano de apreciación para
decidir si en una operación o acto determinado, existe o no simulación, y esa apreciación
escapa al control de la Suprema Corte de Justicia, como Corte de Casación, a menos que lo
decidido acerca de la simulación, en uno u otro sentido, se haga con desconocimiento de
actos jurídicos cuya consideración hubiera podido conducir a una solución distinta, o con
desnaturalización de dichos actos jurídicos;
Considerando, que si es verdad, que en principio la prueba de la simulación debe ser hecha
esencialmente mediante un contraescrito y no por testimonios, ni presunciones cuando se
trata de terrenos registrados, no es menos cierto que aún cuando un acto de venta reúna las
condiciones y formalidades que establece la ley, nada se opone, sin embargo, a que el mismo
sea declarado simulado y hecho en fraude de la persona que lo impugna, si de los hechos y
circunstancias de la causa se desprende tal simulación, como ocurre en la especie;
Considerando, que en la sentencia impugnada también se expresa al respecto lo siguiente:
“Que en cuanto a que su representada es una tercer adquiriente de buena fe” y a título
oneroso entendemos que su representada tenía pleno conocimiento de la situación, y que no
era ajena a la deuda de las señoras Jenny Solís y Mayra Solís y que existen acciones que nos
permiten formarnos la convicción de que lo que aquí había era otro préstamo simulado en
una venta (advirtiendo que se sorprendió al Tribunal Superior de Tierras para que se acogiera
esta transferencia administrativamente), existiendo una litis sobre terreno registrado,
respecto a la oposición a esta transferencia, pues de los legajos se desprende que la señora
María Martina Arnó, tenía conocimiento de esta litis; también hemos podido constatar que el
señor Arsenio Hernández ha manifestado claramente, “que él no compró ese inmueble a las
señoras Jenny Solís y Mayra Solís, que era un préstamo, que hicieron una venta, pero que era
un préstamo, que él nunca tuvo en su poder el Certificado de Título a su nombre, ni nunca
recibió el inmueble, que la operación que se hizo con la señora Marelis Villegas Arnó quien fue
que le entregó el dinero que le debían Jenny y Mayra Solís, también fue un préstamo que ellas
lo sabían, que el acto se hizo para garantizar el dinero prestado y que fue autorizado por las
señoras Jenny y Mayra Solís, para que se le garantizara a su prima el dinero prestado, y que no
se puede decir que este acto encierra una venta definitiva, pues era un préstamo entre
primas; que se hicieron dos actos de ventas, pues primero se hizo uno a favor de Marelis, pero
después se anuló y se hizo otro a nombre de María Martina Alcántara Arnó, pues fue quien
dio el dinero, aunque quien se lo entregó a él fue la señora Marelis, o sea que de lo expuesto
se desprende que la venta otorgada por las señoras Jenny y Mayra Solís a favor del señor
Arsenio Hernández era simulada y que la señora Marelis/María Martina Alcántara Arnó lo
sabía)”;
Considerando, que igualmente consta en la sentencia impugnada lo siguiente: “Que como la
parte recurrente alega que su representada es una tercer adquiriente de buena fe y a título
oneroso debemos ponderar cuales son los efectos de un acto simulado con respecto a
terceros adquirientes, y es indudable que los terceros adquirientes a título oneroso o a título
gratuito de derechos de un titular aparente, están interesados en la suerte del contrato
simulado o del disimulado, y en efecto, si alguien adquiere sólo en apariencia un derecho,
como en el caso del señor Arsenio Hernández Sánchez, estamos frente a una simulación
absoluta y si enajena el inmueble a otra persona, que tiene conocimiento de que esta venta
era simulada como es el presente caso, pues la señora Marelis Villegas Arnaud, pagó al señor
Arsenio Hernández Sánchez el préstamo que su prima tenía con ese señor, o sea, le prestó el
dinero a su prima e hicieron un acto con las mismas características del anterior, (pues como se
ha expuesto era para garantizar el préstamo que se otorgaba), pues ha quedado claramente
establecido que estábamos frente a actos de ventas simuladas que encerraban préstamos y el
último fue con las primas y la situación se presentó cuando las señoras María Martina
Alcántara Arnó, quiso ejecutar este acto de venta simulado o sea, que este Tribunal se ha
formado la convicción de que la señora María Martina Alcántara Arnó, no puede ser
considerada un tercer adquiriente de buena fe y a título oneroso en este caso, pues tenía
pleno conocimiento, de las ventas simuladas para garantizar los préstamos”;
Considerando, que por lo que se acaba de copiar y el examen de las demás consideraciones
contenidas en el fallo impugnado, se pone de manifiesto que los jueces del fondo en uso de
las facultades soberanas de que disponen para ponderar los hechos y circunstancias de la litis,
comprobaron y establecieron que el contrato otorgado por las señoras Jenny Solís y María
Solís, en fecha 4 de enero del 2001, a favor del señor Arsenio Hernández Sánchez, en relación
con la Parcela núm. 19-B-2-M, del Distrito Catastral núm. 2 del municipio y Provincia de San
Juan de la Maguana, era ficticio y por vía de consecuencia al declarar simulado y sin efecto
jurídico dicho contrato, así como la nulidad del Certificado de Título 296 que se le expidió a
dicho señor en fecha 8 de agosto de 2001 en ejecución de dicho contrato, así como declarar
sin efecto jurídico la venta que el referido señor Arsenio Hernández Sánchez hizo en fecha 12
de junio de 2002, a la ahora recurrente María Martina Alcántara Arnó, por tratarse en el caso,
de un préstamo hipotecario y no de una venta, no han incurrido en ninguna de las violaciones
alegadas en los medios de casación que se examinan, los que por tanto carecen de
fundamento y deben ser desestimado;
Considerando, que en el tercer y cuarto medios propuestos la recurrente expone sobre la
violación a los artículos 141 del Código de Procedimiento Civil y 44 de la Ley 834 del 15 de julio
de 1978, expresando que las recurridas Mayra y Jenny Solís carecían de calidad y de derecho
para actuar en justicia, porque habían autorizado la transferencia del inmueble a nombre del
señor Arsenio Hernández Sánchez y que ella, la recurrente, se había convertido en una tercera
adquiriente de buena fe y a título oneroso; que no se puede destruir la fuerza probatoria de
un acto autentico o bajo firma privada con el testimonio de una parte interesada como lo es el
señor Arsenio Hernández Sánchez, y que por ello la sentencia incurre en contradicción de
motivo y falta de base legal; pero,
Considerando, que en relación con esos alegatos que fueron igualmente formulados por la
recurrente ante el Tribunal a-quo, en el primer considerando de la página 11 de la sentencia
impugnada se expresa lo siguiente: “Que frente al medio de inadmisión presentado por la
parte recurrente, hemos podido constatar que el quid de este caso es precisamente que la
parte recurrida alega tener derechos dentro de la parcela en lítis y está tratando de demostrar
que los actos que aparecen como ventas no lo son, pues son actos de ventas simuladas para
garantizar préstamos y que ellas no han vendido la Parcela 16-B-2-M del Distrito Catastral
núm. 2 de San Juan de la Maguana, o sea, no se puede declarar inadmisible su acción, pues
pretenden demostrar sus derechos y el interés legítimo que tienen en el inmueble cuya
transferencia ha solicitado la parte recurrente, por lo tanto este medio de inadmisión debe ser
desestimado, por la razón de ser del caso”;
Considerando, que en cuanto a la alegada violación del artículo 141 del Código de
Procedimiento Civil, es procedente poner de manifiesto, que el texto que rige para la
motivación de las sentencias de la Jurisdicción de Tierras, no es el artículo 141 del Código de
Procedimiento Civil, sino el artículo 84 de la Ley de Registro de Tierras, según el cual “en todas
las sentencias de los tribunales de tierras, se hará constar: el nombre de los jueces, el nombre
de las partes, el domicilio de éstas si fuere posible, los hechos y los motivos jurídicos en que se
funda, en forma sucinta, y el dispositivo”; que, por el examen del fallo impugnado, y por todo
cuanto se ha venido exponiendo, es evidente que quedaron satisfechas esas exigencias de la
ley;
Considerando, que, en cuanto a la falta de base legal alegadas, el examen de la sentencia
impugnada pone de manifiesto que la misma contiene una exposición de los hechos y
circunstancias de la causa que han permitido a esta Corte verificar que dicho fallo es el
resultado de una justa ponderación y apreciación de los hechos y de una correcta aplicación
de la ley, por todo lo cual el medio que se examina carece también de fundamento y debe ser
desestimado.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por la señora María Martina Alcántara
Arnó, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central
el 12 de junio de 2007 en relación con la Parcela núm. 19-B-2-M, del Distrito Catastral núm. 2
del Municipio de San Juan de la Maguana, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del
presente fallo; Segundo: Condena a la recurrente al pago de las costas y las distrae a favor del
Dr. Mélido Mercedes Castillo, abogado de las recurridas, quien afirma haberlas avanzado en
su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 10 de septiembre de 2008, años 165° de la Independencia y 146°
de la Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández E.
y Pedro Romero Confesor. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en él expresados, y fue firmada, leída y publicada por mí,
Secretaria General, que certifico.
Testamento. Terrero objeto de la donación testamentaria fue sometido a un
proceso de saneamiento con posterioridad a la muerte del testador. El
Saneamiento no aniquila los derechos otorgados en el testamento. Sentencia del 9
de enero de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Manuel Linares Leyba, Frasede Linares Leyba,
Damiana Linares, Josefa Ant. Linares y sucesores de Loreto Adames, todos dominicanos,
mayores de edad, con cédulas de identidad y electoral núms. 001-0708401-4, 001-1171171-9,
008-0014831-2 y 008-0016458-4, respectivamente, domiciliados y residentes en el municipio
de Monte Plata, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central el 27 de noviembre de 2006, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Miguel A. García, por sí y por la Licda. Rocío
Cordero, abogados de los recurrentes Manuel Linares Leyba y compartes;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
23 de enero de 2007, suscrito por el Lic. Jesús A. Novo G., con cédula de identidad y electoral
núm. 001-0249226-1, abogado de los recurrentes, mediante el cual propone los medios que
se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 14
de febrero de 2007, suscrito por el Dr. Pedro Mejía De la Rosa, con cédula de identidad y
electoral núm. 001-0464774-8, abogado de los recurridos Antelmo Rivera y Josefina Altagracia
Peguero Contreras;
La CORTE, en audiencia pública del 18 de julio de 2007, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber
deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre derechos registrados (Demanda en
Ejecución de Testamento) en relación con la Parcela núm. 83 del Distrito Catastral núm. 20 del
municipio de Monte Plata, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, debidamente
apoderado dictó el 22 de mayo de 2006, su Decisión núm. 26, cuyo dispositivo aparece
copiado en el de la sentencia impugnada; b) que sobre el recurso de apelación interpuesto
contra la misma, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central dictó el 27 de
noviembre de 2006, la sentencia ahora impugnada, cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero:
Rechaza el pedimento de iandmisibilidad del recurso de apelación presentado por la parte
recurrida por improcedente, infundado y carente de base legal; Segundo: Declara regular en
cuanto a la forma y rechaza en cuanto al fondo el recurso de apelación interpuesto en fecha
24 de mayo de 2006, suscrito por el Lic. Jesús A. Novo G., actuando a nombre y
representación de los señores Manuel Linares Leyba, Frasede Linares Leyba, Damiana Linares,
Josefa Antonia Linares y Sucesores de Loreto Adames; Tercero: Confirma en todas sus partes
la Decisión núm. 26, dictada en fecha 22 de mayo de 2006, por el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original residente en Monte Plata, en ocasión de litis en terrenos registrados en la
Parcela núm. 83, del Distrito Catastral núm. 20 del municipio de Monte Plata, provincia Monte
Plata, cuya parte dispositiva, copiada a la letra, dice así: PRIMERO: Rechazar como en efecto
rechaza por improcedente, mal fundada y carente de base legal, el pedimento incidental de
inadmisibilidad, presentado por Manuel Linares Leyba, Frasede Linares Leyba, Damiana
Linares Leyba y Josefa Antonia Linares, a través del Lic. Jesús A. Novo G.; SEGUNDO: Fijar
como en efecto fija el 3 de julio del año 2006, a las 10: A. M.; Cuarto: Ordena, al Secretario del
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central, enviar el expediente al Magistrado
Juan de Dios Ramírez Castro, Juez del Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original residente en
Monte Plata, a fin de que continúe con la instrucción y fallo del asunto de que se trata,
relativo a la Parcela núm. 83 del Distrito Catastral núm. 20 del municipio de Monte Plata”;
Considerando, que los recurrentes proponen en apoyo de su recurso de casación los
siguientes medios: Primer Medio: Violación de las disposiciones legales contenidas en el
artículo 137 de la Ley 1542, sobre Registro de Tierras. Interpretación errada del mismo;
Segundo Medio: Errada aplicación e interpretación del derecho, mala interpretación de los
hechos, inobservancia de las disposiciones legales contenidas en los artículos 44, 45, 46 y 47
de la Ley 834 de 1978;
Considerando, que en el desarrollo de ambos medios los recurrentes alegan en síntesis: a) que
por Decisión núm. 21 del Tribunal Superior de Tierras, la Parcela núm. 83 del Distrito Catastral
núm. 20 del Distrito Nacional, fue adjudicada a los sucesores de Loreto Adames, y que
posteriormente se dictó, el 11 de octubre de 1988, Decreto de Registro núm. 88-1175 y se
expidió el Certificado de Título núm. 4217 innominadamente a favor de dichos sucesores; que
como los recurridos Antelmo Rivera y Josefina Altagracia Peguero Contreras, no interpusieron
el recurso de revisión por causa de fraude, conforme a lo que establece el artículo 137 de la
Ley de Registro de Tierras, que era la única vía abierta contra la decisión final del saneamiento
y el derecho de registro, no podían, como lo hicieron en su instancia del 6 de octubre del
2003, pretender que se le reconociera derechos en la parcela indicada, sobre el fundamento
de que habían adquirido por compra a la señora Andrea Leyba Vda. Linares, quien a su vez era
propietario de dichos derechos, en virtud de dos testamentos otorgados en su favor en fechas
26 de febrero de 1946 y 20 de diciembre de 1947, porque la “testada” en ningún momento
ejecutó dichos testamentos, ya fallecidos los testadores, ni impugnó en base a los mismos el
proceso de saneamiento llevado a cabo por los sucesores de los mismos, ni atacó mediante el
recurso en revisión por fraude la decisión en que culminó el saneamiento; que el Tribunal a-
quo expresa que de todos modos la señora Andrea Leyba Vda. Linares resulta heredera de los
testadores, olvidando, que no resulta lo mismo reclamar en virtud de los testamentos que
como herederos de los testadores, ya que los actos de venta que sirven de fundamento a la
reclamación de los recurridos no se otorgaron como paciente que dicha finada pudiera tener
con los testadores, sino en virtud de los testimonios; y que al tratarse de una reclamación
perimida por la falta de interés de la “testada” y por la prescripción del artículo 137 de la Ley
de Registro de Tierras, se ha violado dicho texto legal, puesto que los efectos de dichos
testamentos quedaron aniquilados con el saneamiento; b) que el Tribunal a-quo sostiene que
contrariamente a lo alegado por los recurrentes la acción a que se contrae la litis no está
destinada a impugnar la decisión del saneamiento, sino que constituye una litis sobre terreno
registrado y por tanto admisible al estar dirigida a la ejecución de dos testamentos otorgados
por los finados Loreto Adames y Marcela Leyba, a favor de Andrea Leyba Vda. Linares, así
como a la ejecución de las ventas otorgadas por ésta última en su calidad de heredera y
sucesora de dichos finados, que le permiten a ella y a sus compradores concurrir en la
determinación de herederos de los de cujus y en la transferencia que de dicha determinación
resulte; que esa interpretación del tribunal, -siguen alegando los recurrentes- no puede ser
más errada a la luz del artículo 137 de la Ley de Registro de Tierras, porque ellos nunca han
planteado que los recurridos están impugnando la decisión de saneamiento, sino que los
derechos que pretenden los recurridos están basados en los dos testamentos mencionados,
en los que no se especifica que los derechos otorgados en ellos estén dentro de la parcela en
discusión y que fallecidos los testadores la legataria no los ejecutó, ni los hizo valer en el
proceso de saneamiento de la parcela, el cual adquirió la autoridad de la cosa juzgada; que el
hecho de que la legataria Andrea Leyba Vda. Linares, pudiera ser heredera por grado de
parentesco con los testadores, no da derechos a los recurridos que debieron reclamarse en el
proceso de saneamiento, que al no entenderlo así se ha incurrido en la sentencia en una mala
interpretación y aplicación del derecho y los hechos, al confundir la calidad de heredera con la
resultante de un testamento inexistente e inejecutable, que además no tiene relación con el
inmueble y que quedó extinguido con el saneamiento; que teniendo la sentencia del
saneamiento la autoridad de la cosa juzgada y habiéndose presentado un medio de
inadmisión contra la acción de los recurridos, el que fue rechazado con cuya solución se han
violado los artículos 44, 45, 46 y 47 de la Ley 834 de 1978, los cuales, alegan los recurrentes,
han sido erradamente interpretados por el Tribunal a-quo, por lo que al entender de ellos, la
sentencia impugnada debe ser casada; pero,
Considerando, que el presente caso se circunscribe a determinar si por el tiempo transcurrido
y las circunstancias del caso la legataria señora Andrea Leyba Vda. Linares tiene o no derecho
a pedir la ejecución de los testamentos otorgados en su favor por los finados esposos Loreto
Adames y Marcela Leyba, según los actos de fechas 23 de febrero de 1946 y 20 de diciembre
de 1947, instrumentados por el Notario Público del municipio de Monte Plata, señor Francisco
Antonio Martínez y si ese mismo derecho puede ser ejercido o no por Antelmo Rivera, a quien
la legataria vendió sus derechos en la parcela de que se trata y por Altagracia Peguero
Contreras, quien a su vez adquirió por compra que hizo al señor Antelmo Rivera;
Considerando, que en los motivos de la sentencia impugnada se expresa al respecto lo
siguiente: “Que del estudio del expediente y los documentos que lo conforman se establecen
los siguientes hechos: a) que los señores Marcela Leyba y Loreto Adames eran esposos común
en bienes; b) que ambos esposos mediante testamentos de fechas 23 de febrero de 1946 y 20
de diciembre de 1947, instrumentados por el Notario Público del municipio de Monte Plata,
Francisco Antonio Martínez, testaron a favor de la señora Andrea Leyba Vda. Linares sus
derechos de propiedad en la parcela; c) que la señora Andrea Leyba Vda. Linares transfirió sus
derechos en la parcela a favor del señor Antelmo Rivera; d) que el señor Antelmo Rivera
transfirió los derechos por él adquiridos a favor de la señora Altagracia Peguero Contreras; e)
que la Parcela núm. 83, conforme a la Decisión núm. 21, dictada por el Tribunal de Tierras en
fecha 29 de mayo de 1962, fue adjudicada a los sucesores de Loreto Adames y mejoras en la
misma a favor de la señora Marcela Leyba; f) que después de su revisión y aprobación fue
dictado en fecha 11 de octubre de 1988, el Decreto de Registro núm. 88-1175, del que resultó
el Certificado de Título núm. 4217, a favor de los Sucesores de Loreto Adames en fecha 12 de
diciembre del 1988 y mejoras a favor de la señora Marcela Leyba”; (Sic),
Considerando, que como se advierte por lo que se acaba de transcribir la Parcela núm. 83, fue
adjudicada a los sucesores de Loreto Adames y mejoras en la misma a favor de la señora
Marcela Leyba, según la Decisión núm. 21 dictada por el Tribunal de Tierras en fecha 29 de
marzo de 1962;
Considerando, que los bienes de una persona se transmiten a su madre, por sucesión ab-
intestado o por sucesión testamentaria; la sucesión ab-intestato es la que se trasmite al
margen de la voluntad del de cujus, o sea en virtud y por disposición expresa de la ley,
mientras que la sucesión testamentaria está regulada por la exclusiva voluntad del testados; si
una persona al morir no deja descendientes, ni ascendientes puede disponer en favor de
cualquier persona por donación entre vivos o por testamento y en consecuencia legal la
totalidad de sus bienes al no tener herederos reservatarios, que por el contrario, esa facultad
esta restringida a la persona por los artículos 913 y 915 del Código Civil que excluye de la
misma los bienes cuando dicha persona deja herederos reservatarios, de ahí que los únicos
parientes que tienen derecho a una porción reservada de los bienes de una sucesión son los
herederos en línea directa, o sea los descendientes y los ascendientes;
Considerando, que la sucesión de toda persona se abre en el momento mismo en que
acontece su muerte, pasando así los herederos a ser propietarios desde ese instante de los
bienes del difunto, sucesores que, tal como se ha expresado cuando no hay herederos, en
línea directa o resevatarios, son los legatarios instituidos por testamento; ocurrido el
acontecimiento de la muerte del testador, el legatario puede promover la determinación de
herederos, y la transferencia en su favor de los bienes legados, sobre todo cuando el legado se
refiere a terreno registrado, en cualquier momento que lo crea conveniente, porque así se
infiere del artículo 193 de la Ley de Registro de Tierras, que no establece plazo alguno para el
ejercicio de ese derecho; que, igualmente pueden ejercerlo las personas que hayan adquirido
del legatario después de la muerte del testador los bienes objeto del testamento o aparte de
ellos;
Considerando, que la circunstancia de que el terreno objeto de la donación testamentaria
fuera sometido a un proceso de saneamiento con posterioridad a la muerte del testador,
proceso al que según alegan los recurrentes, no compareció la legataria a reclamar los
derechos que sobre dicho terreno le fueron legados por el testador, no cambia la situación
jurídica del caso si se toma en cuenta que dicha parcela fue adjudicada justamente a los
sucesores del testador, calidad que tiene la legataria en virtud del testamento dejado en su
favor, por lo que el argumento de los recurrentes, de que ese saneamiento aniquiló los
derechos otorgados en el testamento, carece de sentido y de fundamento, tomando en
cuenta que es en el proceso de determinación de herederos en el que se decidió la suerte de
los derechos así adjudicados en el saneamiento, determinación de herederos que podía
promoverse en cualquier momento por parte de los interesados;
Considerando, que contrariamente a lo alegado por los recurrentes de que el testamento, por
no haberse hecho valer en el saneamiento de la parcela se tornaba inexistente, procede
afirmar que solo cuando el testamento es revocado ya sea expresa o tácitamente por el
testador, o cuando lo es judicialmente por una decisión o como consecuencia de una acción
en nulidad contra el mismo, el testamento deviene ineficaz no inexistente; que en la misma
forma resultaría ineficaz cuando caduque por una de las causas que establece la ley, entre las
cuales no existe plazo alguno para ejecutarlo; que como el examen del presente caso pone de
manifiesto que no se está en presencia de ninguna de esas situaciones, carecen de
fundamento los agravios formulados por los recurrentes mediante su recurso;
Considerando, que por el estudio y ponderación de la sentencia impugnada resulta que ésta
contiene motivos suficientes, pertinentes y congruentes que justifican su dispositivo, y
además una exposición de los hechos de la causa que ha permitido a ésta Corte verificar en
sus funciones como Corte de Casación, que la ley a sido bien aplicada, por lo cual los medios
del recurso carecen de fundamento y deben ser desestimados, y en consecuencia rechazado
el presente recurso.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por los señores Manuel Linares Leyba,
Frasede Linares Leyba, Damiana Linares, Josefa Antonia Linares y Sucesores de Loreto
Adames, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Central el 27 de noviembre de 2006, en relación con la Parcela núm. 83 del Distrito Catastral
núm. 20 del Distrito Nacional, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente
fallo; Segundo: Condena a los recurrentes al pago de las costas y las distrae a favor del Dr.
Pedro Mejía De la Rosa, abogado de los recurridos, quien afirma haberlas avanzado en su
totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 9 de enero del 2008, años 164° de la Independencia y 145° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Tribunal. Tribunal que equivocadamente interpreta el alegato del recurrente.
Sentencia del 22 de octubre de 2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Esteban Severino, dominicano, mayor de edad,
con cédula de identidad y electoral núm. 065-0016044-2, domiciliado y residente en la casa
núm. 26 de la sección Juana Vicente, del municipio de Samaná, contra la sentencia dictada por
el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste el 30 de octubre de 2007, cuyo
dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Eddy Rodríguez, en representación del Dr.
Francisco Antonio Fernández, abogado del recurrente Esteban Severino;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
12 de febrero de 2008, suscrito por el Dr. Francisco Antonio Fernández, con cédula de
identidad y electoral núm. 065-0016592-0, abogado del recurrente, mediante el cual propone
los medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 13
de marzo de 2008, suscrito por el Dr. Carlos Florentino y el Lic. Nicolás Roque Acosta, con
cédulas de identidad y electoral núms. 071-0024973-4 y 066-0006460-1, respectivamente,
abogados de los recurridos Santo Silven Javier y compartes;
Visto el auto dictado el 20 de octubre de 2008, por el Magistrado Juan Luperón Vásquez,
Presidente de la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y Contencioso-
Tributario de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual llama en su indicada calidad al
Magistrado Darío O. Fernández Espinal, Juez de esta Cámara, para integrar la misma en la
deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm.
684 de 1934;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1, 20 y
65 de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 23 de julio de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez y Pedro Romero
Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber deliberado los jueces
signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre terreno registrado en relación con la
Parcela núm. 3211 del Distrito Catastral núm. 7 del municipio de Samaná, el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado, dictó el 11 de mayo de 2006 su
Decisión núm. 6, cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Rechazar como al efecto
rechazamos la instancia de fecha dieciséis (16) de junio del año dos mil cinco (2005), dirigida al
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Norte, suscrita por los Dres. Carlos Florentino y
Nicolás Roque Acosta actuando en representación de los Sres. Santo, Sención, Juan y Cirilo,
todos de apellidos Silven García, Sucesores de los finados Amalio Silven y Rosalia Javier;
Segundo: Rechazar como al efecto rechaza las conclusiones al fondo de la parte demandante
Sucesores de Amalio Silven, vertidas en audiencia de fecha siete (7) de marzo del año dos mil
seis (2006), así como las contenidas en su instancia motivada de fecha veintiocho (28) de
marzo del año dos mil seis (2006), suscrita por los Dres. Carlos Florentino y Nicolás Roque
Acosta, por insufiencia de pruebas, mal fundadas y carentes de base legal; Tercero: Acoger
como al efecto acoge las conclusiones al fondo de la parte demandada el Sr. Esteban Severino,
vertidas en audiencia de fecha siete (7) de marzo del año dos mil seis (2006), y ratificadas
mediante instancia de fecha veinte de abril del año dos mil seis (2006), suscritas por su
abogado Dr. Francisco Antonio Fernández Fernández, por ser justas y reposar en base legal;
Cuarto: Ordenar como al efecto ordenamos al Registrador de Títulos del Departamento de
Samaná, mantener con toda su fuerza y vigor el Certificado de Título núm. 88-68, que ampara
los derechos de la Parcela núm. 3211 del Distrito Catastral núm. 7 de Samaná, expedido a
favor del Sr. Esteban Severino; Quinto: Ordenar como al efecto ordenamos el levantamiento
de cualquier oposición que se haya inscrito sobre dicha parcela, en lo referente al presente
proceso”; b) que sobre el recurso de apelación interpuesto contra esta decisión el Tribunal
Superior de Tierras del Departamento Noreste, dictó el 30 de octubre de 2007, la sentencia
objeto de este recurso, cuyo dispositivo es el siguiente: Primero: Acoger como al efecto acoge
en la forma como en el fondo por procedente y bien fundado el recurso de apelación de fecha
siete (7) del mes de junio del año dos mil seis (2006), interpuesto por el Lic. Nicolás Roque
Acosta y el Dr. Carlos Florentino, contra la Decisión núm. 6 de fecha once (11) del mes de
mayo del año dos mil seis (2006), dictada por el Juez de Tierras de Jurisdicción Original
residente en Samaná, respecto a la Parcela núm. 3211 del Distrito Catastral núm. 7 del
municipio de Samaná; Segundo: Acoger como al efecto acoge las conclusiones in voce como
su escrito motivado de conclusiones presentadas por el Lic. Nicolás Roque Acosta y el Dr.
Carlos Florentino, quienes actúan a nombre y representación de los señores Santo Silven
Javier, Sención Silven Javier, Juan Silven Javier y Cirilo Silven Javier, por ser procedentes y
estar fundadas en derecho; Tercero: Rechazar como al efecto rechaza las conclusiones tanto
in voce, como en su escrito justificativo de conclusiones vertidas por el Dr. Francisco Antonio
Fernando Fernández, quien actúa a nombre y representación del señor Esteban Severino
Guerrero, por improcedentes y carentes de base legal; Cuarto: Revocar como al acto revoca
en todas sus partes, por los motivos de esta sentencia, la Decisión núm. 6 de fecha once (11)
del mes de mayo del año dos mil seis (2006), dictada por el Juez de Tierras de Jurisdicción
Original residente de Samaná; Quinto: Ordenar como al efecto ordena al Registrador de
Títulos del Departamento de Samaná, cancelar el Certificado de Título núm. 88-68 que ampara
el derecho de propiedad de la Parcela núm. 3211 del Distrito Catastral núm. 7 del municipio
de Samaná, expedido a favor de Esteban Severino y restituir el Certificado de Título núm. 63-
169, que ampara el derecho de propiedad de la referida Parcela núm. 3211 del Distrito
Catastral núm. 7 del municipio de Samaná, con una extensión superficial de 7 Has., 00 As., 38
Cas., a favor del Sr. Amalio Silven; Sexto: Ordena como al efecto ordena al Registrador de
Títulos del Departamento de Samaná, levantar cualquier oposición, que sobre el supra
indicado inmueble exista como consecuencia de la presente litis”;
Considerando, que el recurrente propone contra la sentencia impugnada los siguientes
medios de casación: Primer Medio: Violación artículo 2262 del Código Civil y 44 de la Ley núm.
834 del 15 de julio del año 1978; Segundo Medio: Violación y falsa aplicación de los artículos
170, 173, 174, 185, 189, 192, 194 de la Ley núm. 1542, sobre Registro de Tierras; Tercer
Medio: Falsa aplicación de los artículos 1108, 1134, 1315, 1582, 1583, 1584, 1599 del Código
Civil; Cuarto Medio: Falsa aplicación del artículo 8, numeral 13 de la Constitución política de la
República; Quinto Medio: Desnaturalización de los hechos, de los documentos, falta de base
legal, contradicción entre los considerando decisorios y el dispositivo, e insuficiencia de
motivos adecuados;
Considerando, que en el desarrollo del primer medio el recurrente invoca violación a los
artículos 2262 del Código Civil y 44 de la Ley núm. 834 de 1978, alegando en síntesis que no
obstante haber transcurrido 34 años de la fecha del contrato del 3 de mayo de 1971, a la del
momento en que se introdujo la demanda en nulidad del mismo, ante el Tribunal a-quo en el
año 2005 y 2006, el tribunal acogió dicha demanda no obstante el recurrente haber solicitado
que se declarara la prescripción de la misma, en virtud de lo que dispone el artículo 2262 del
Código Civil;
Considerando, que el examen de la sentencia impugnada y de los documentos a que la misma
se refiere ponen de manifiesto los siguientes hechos: a) que en fecha 3 de mayo de 1971, se
suscribió un contrato de venta en relación con la Parcela núm. 3211 del Distrito Catastral núm.
7 del municipio de Samaná que se atribuye haber sido otorgado por el señor Amalio Silven,
como vendedor de la parcela y al recurrente Esteban Severino, como comprador, legalizadas
las firmas por el Dr. Tufik R. Lulo Sanabia, Notario Público de los del Número del Municipio de
Nagua; que el señor Esteban Severino, sometió dicha venta al Registrador de Títulos de
Nagua, quien le expidió el correspondiente Certificado de Título que lo ampara como
propietario de la parcela indicada; b) que en fecha 16 de junio de 2005, los Dres. Carlos
Florentino y Nicolás Roque Acosta, actuando a nombre y representación de los señores Santo,
Sención, Juan y Cirilo Silven, Sucesores de los finados Amalio Silven y Rosalía Javier,
introdujeron ante el Tribunal a-quo una instancia demandando la nulidad del mencionado
contrato de venta, la cual fue acogida por el Tribunal a-quo mediante la sentencia impugnada;
Considerando, que el Tribunal con los motivos de su sentencia expresa al respecto lo
siguiente: “Que al tratarse de terreno registrado el demandado no puede invocar la
prescripción adquisitiva, ya que la misma, sólo es posible cuando se refiere al proceso de
saneamiento, al tenor del artículo 175 de la Ley núm. 1524 que señala: “No podrá adquirirse
por prescripción o posesión detentoria ningún derecho o interés que hubiere sido registrado
de acuerdo con la prescripción de esta ley”, de donde se desprende que los argumentos
invocados por el demandado en lo referente al tiempo de adquirir el inmueble, no tiene
calidad en el caso de la especie, al quedar comprobado que la Parcela núm. 3211 del Distrito
Catastral núm. 7 del municipio de Samaná, para el año 1971 se encontraba registrada a
nombre del Sr. Amalio Silven, por lo que los indicados argumentos resultan improcedente y
este Tribunal por los motivos precedentemente mencionados lo rechaza”;
Considerando, que el examen del expediente y de los documentos a que se refiere la
sentencia impugnada ponen de manifiesto que el recurrente no ha solicitado en ningún
momento la prescripción adquisitiva, sino que ha opuesto a la demanda en nulidad ejercida
en su contra un medio de inadmisión, como lo es la prescripción de carácter extintivo por
haber expirado el plazo de 20 años dentro del cual podía intentarse la misma, de conformidad
con lo que al respecto establece el artículo 2262 del Código Civil;
Considerando, que lo que el Tribunal a-quo apreció fue que como el recurrente ha venido
también alegando que desde que compró la parcela, la misma le fue entregada por su
vendedor, así como el Certificado de Título que amparaba ésta para que se operara la
transferencia correspondiente y que desde que la compró la ha ocupado, se trataba de una
reclamación por prescripción adquisitiva, de acuerdo con el artículo 2229 del Código Civil,
olvidando que la calidad de propietario del inmueble la ostenta el recurrente en virtud del
contrato de venta en discusión y cuya impugnación es lo que ha originado la presente litis;
que él no reclama en su defensa contra la demanda la posesión adquisitiva, sino la
prescripción extintiva de la acción ejercida en su contra, que el Tribunal a-quo de haberlo
entendido así otra hubiera sido eventualmente la solución del asunto;
Considerando, que por otra parte, el artículo 44 de la Ley núm. 834 de 1978, dispone
expresamente lo siguiente: “Constituye una inadmibilidad hacer declarar al adversario
inadmisible en su demanda, sin examen al fondo, por falta de derecho para actuar, tal como la
falta de calidad, la falta de interés, la prescripción, el plazo prefijado, la cosa juzgada”; que, de
conformidad con ésta disposición legal, cuando, como en la especie, se plantea cualquiera de
los medios perentorios a que la misma se refiere, no puede examinarse al mismo tiempo el
fondo del asunto, contrario a lo que en el presente caso hizo el Tribunal a-quo, por lo cual
violó también dicho texto legal y en consecuencia el primer medio debe ser acogido y la
sentencia casada, sin que sea necesario ponderar los demás medios del recurso;
Considerando, que cuando la sentencia es casada por violación a las reglas procesales cuyo
cumplimiento está a cargo de los jueces, las costas pueden ser compensadas.
Por tales motivos,
Primero: Casa la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Noreste el 30 de octubre de 2007, en relación con la Parcela núm. 3211 del Distrito Catastral
núm. 7 del municipio de Samaná, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del
presente fallo, y envía el conocimiento y solución del asunto por ante el Tribunal Superior de
Tierras del Departamento Norte; Segundo: Compensa las costas.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 22 de octubre de 2008, años 165° de la Independencia y 146° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal, Pedro Romero Confesor. Grimilda Acosta. Secretaria General
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y public ada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Usucapión. Prescripción adquisitiva. No es posible oponer una ocupación de hecho
aunque sobrepase los 20 años contra el titular de un terreno registrado.
Interpretación del Art. 175 de la Ley 1542 de 1947. Sentencia del 11 de junio de
2008.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la siguiente
sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Juan Lemos, Nelson A. Filpo, Julio de los Santos
Pujols y Ciro Bautista Abreu, dominicanos, mayores de edad, con cédulas de identidad y
electoral núms. 010-0058179-1, 010-0008452-3, 001-0280429-1 y 010-0025849-9,
respectivamente, domiciliados y residentes en Estebanía, Azua, República Dominicana, contra
la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el 8 de
enero de 2004, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Freddy Báez, por sí y por la Licda. Cecilia Báez,
abogados de los recurrentes Juan Lemos, Nelson A. Filpo, Julio de los Santos Pujols y Ciro
Bautista Abreu;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 8
de marzo de 2004, suscrito por el Dr. Freddy Báez, por sí y por la Dra. Cecilia Báez, con cédulas
de identidad y electoral núms. 003-0010303-3 y 001-0319200-1, respectivamente, abogados
de los recurrentes, mediante el cual proponen los medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 2
de abril de 2004, suscrito por el Lic. José Canario, por sí y por el Dr. Alberto Núñez, con cédulas
de identidad y electoral núms. 010-0028114-5 y 010-0017999-2, respectivamente, abogados
de los recurridos Julio Enrique Gil Ramírez, Manuel del Carmen Ramírez Beltré y Reynaldo
Antonio Arias;
Visto el auto dictado el 9 de junio de 2008, por el Magistrado Juan Luperón Vásquez,
Presidente de la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y Contencioso-
Tributario de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual llama en su indicada calidad al
Magistrado Julio Aníbal Suárez, Juez de esta Cámara, para integrar la misma en la deliberación
y fallo del recurso de casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 4 de junio de 2008, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Darío O. Fernández Espinal y Pedro Romero Confesor, asistidos
de la Secretaria General y después de haber deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre terreno registrado en relación con las
Parcelas núms. 664-Resto, 665-Posesiones D, E, L, LL, M, N y K y 31-Reformada (antigua 4) del
Distrito Catastral núm. 8 del municipio de Azua, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original,
debidamente apoderado dictó el 19 de abril del 2002, su Decisión núm. 32, cuyo dispositivo
aparece copiado en el de la sentencia impugnada; b) que sobre recurso de apelación
interpuesto contra la misma por los Dres. Carmen Cecilia Báez y Freddy Báez, a nombre y
representación de los señores Juan Lemos, Nelson A. Filpo, Julio de los Santos Pujols y Ciro
Bautista Abreu, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el 8 de enero de
2004, la decisión ahora impugnada, cuyo dispositivo es el siguiente: “1ro.: Acoge en la forma y
por los motivos de esta sentencia, rechaza en cuanto al fondo el recurso de apelación
interpuesto por los Dres. Carmen Cecilia y Freddy Báez, a nombre de los señroes Juan Lemos,
Nelson A. Filpo, Julio de los Santos Pujols y Ciro Bautista Abreu, contra la Decisión núm. 32,
dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original en fecha 19 de abril de 2002, en
relación con las Parcelas Nos. 664, 665-Posesiones D, E, K, L, LL, M y N, del Distrito Catastral
núm. 8 del municipio de Azua; 2do.: Por los motivos de esta sentencia, rechaza los
pedimentos incidentales formulados por la parte recurrente, en la audiencia de fecha 29 de
julio de 2002, celebrada por este Tribunal; 3ero.: Confirma la decisión apelada, cuyo
dispositivo es el siguiente: Primero: Rechazar como al efecto se rechaza la instancia dirigida al
Tribunal Superior de Tierras en fecha 1ro. de agosto del año 2000, por el Dr. Alfonso Pérez
Tejeda, actuando en nombre de los señores Felipe A. Caminero, Juan Lemos, Nelson A. Filpo,
Julio de los Santos Pujols y Ciro Bautista Abreu; al igual que las conclusiones vertidas en
audiencia por el Dr. Freddy Báez y la Licda. Cecilia Báez y la de su escrito ampliatorio de
conclusiones de fecha 12 de marzo del año 2002, por improcedente, mal fundadas y carentes
de base legal, quienes también actúan en nombre y en representación de los señores
enunciado en este ordinal; Segundo: Acoger como al efecto acoge las conclusiones vertidas en
audiencia y la de su escrito ampliatorio de conclusiones de fecha 1º de febrero del año 2002
del Dr. Alberto Núñez por ser las mismas justas en buen derecho, quien actúa en nombre y
representación de los señores Julio Enrique Gil Ramírez, Reynaldo Antonio Arias, Manuel del
Carmen Ramírez Beltré, Manuel del Carmen Ramírez Díaz y William Sención Calderón;
Tercero: Reservar como al efecto reserva a los señores Juan Lemos, Nelson A. Filpo, Julio de
los Santos Pujols, Ciro Bautista Abreu y compartes el derecho de solicitar al Instituto Agrario
Dominicano (I. A. D.), dentro de los derechos que este tiene registrado en la Parcela núm. 31-
Reformada del Distrito Catastral núm. 8, del municipio de Azua, transferencia de los terrenos
que estos señores puedan poseer o posean en este inmueble; previo cumplimiento de las
formalidades exigidas por las leyes de Reforma Agraria y la Ley de Registro de Tierras y el
Código Civil; Cuarto: Ordenar como al efecto se ordena al Registrador de Títulos del
Departamento de Baní, mantener con toda su fuerza y vigor los Certificados de Títulos y las
Constancias Anotadas de los mismos, de todos los inmuebles objeto de esta litis, con todas las
cargas y gravámenes si las hay”;
Considerando, que los recurrentes invocan contra la sentencia impugnada, el siguiente medio
de casación: Único: Desnaturalización de los hechos y circunstancias del proceso. Errada
motivación. Mala aplicación del artículo 175 de la Ley de Tierras. Violación al derecho defensa;
Considerando, que en el desarrollo de ese único medio propuesto, los recurrentes alegan en
síntesis: que ellos elevaron una instancia en fecha 1ro. de agosto de 2000, procurando una
decisión judicial contra un hecho cometido en un perjuicio que ha sido considerado irregular e
ilegal por personas que al parecer tienen derechos amparados en Certificados de Títulos en
otro lugar que no es el ocupado por las mejoras de los recurrentes y que fueron destruidas
por los recurridos, que por tanto los jueces del fondo, tanto de primer como de segundo
grado han desnaturalizado los hechos e incurrido en errada motivación y mala aplicación del
artículo 175 de la Ley de Registro de Tierras al circunscribir el proceso como una reclamación
de mejoras levantadas en terreno de los recurridos, las cuales tenían fundamentalmente en
las Parcelas Nos. 665-K, M y N; que el desalojante Manuel del Carmen Ramírez Beltré, es
propietario en la Parcela núm. 664-M y según los recurrentes, es su padre Manuel del Carmen
Ramírez Díaz, que posee una parte de la Parcela núm. 665-K, que no coincide con la ocupada
por las mejoras de ellos; que para ocultar eso el señor Manuel del Carmen Ramírez Beltré,
movió los linderos de la K de 27.75 metros lineales a 100 metros lineales; que ni en la carta
constancia, ni en el plazo aprobado por la Dirección General de Mensuras Catastrales
corresponde con los datos de esa parcela; que, finalmente, en el fallo impugnado se hace
referencia a un escrito del 21 de octubre del 2002, sometido por el Lic. Wilden Emilio Villar
Sánchez y Félix Hungría Sánchez, en relación con las Parcelas núms. 664-Porción 63 y 71, del
que los recurrentes no tuvieron conocimiento, por lo que se ha violado su derecho de
defensa; pero,
Considerando, que en la sentencia impugnada se expone lo siguiente: “Que al examinar la
decisión impugnada, la documentación del expediente y la instrucción efectuada tanto ante el
Tribunal a-quo, como ante este Tribunal, se comprueba que los actuales recurrentes han sido
reiterativos en lo siguiente: a) solicitar que este Tribunal ordene la paralización y/o suspensión
de los trabajos realizados por los actuales intimados Julio Enrique Gil, Reynaldo Antonio Arias
y compartes; b) Invocar su ocupación en la Parcela núm. 665 y el derecho que les corresponde
por las mejoras que han fomentado desde hace más de 10 (diez) años ; y c) alegan también
que los intimados “(…) desalojaron mediante vía de hecho, haciendo aparecer que son
propietarios de la Parcela núm. 665-M cuando en realidad su título ampara la 664-M (…)”; que
sin embargo, este Tribunal observa que los derechos invocados por los apelantes, los
sustentan en una ocupación, de más de 10 años, pero tratándose de un inmueble que ya fue
saneado y adjudicado, no es posible invocar derechos en el mismo si no se encuentran
debidamente registrados; que tal como la ha expresado el Juez a-quo, la Parcela núm. 665, del
Distrito Catastral núm. 8, del municipio de Azua fue adjudicada a los sucesores de Luis
Pelletier, expidiéndose el Decreto de Registro núm. 55-400 el 14 de febrero del 1955, el cual
fue transcrito en esa misma fecha el Certificado de Título núm. 318; que, precisamente, los
intimados están amparados en sus respectivos Certificados de Títulos Nos. 94-99, 18500 y
12469, expedidos a las Parcelas Nos. 665-K, M, N del Distrito Catastral núm. 8, del municipio
de Azua”;
Considerando, que también se expresa en la sentencia impugnada: “Que este Tribunal
entiende correcto el señalamiento contenido en los motivos de la decisión apelada, en el
sentido de que por aplicación del Art. 175 de la Ley de Registro de Tierras, no es posible
oponer una ocupación de hecho, aunque sobrepasara los 20 años, ante un titular de derechos
amparados en un Certificado de Título, que los apelantes, señores Juan Lemos y compartes, se
han limitado a hacer alegatos y ni siquiera han aportado prueba de ser parceleros o
beneficiarios de la Reforma Agraria o estar autorizados por el IAD; que, en consecuencia, este
Tribunal entienede que los apelantes no han sometido ninguna prueba que sustente sus
alegatos y pedimentos, por lo que su recurso debe ser rechazado por no haber probado tener
calidad ni interés legítimo para invocar derechos en el inmueble objeto de este proceso; que
es por esas razones que este Tribunal estima que la decisión apelada fue el resultado de una
buena apreciación de los hechos y correcta aplicación del derecho, cuyos motivos sumados a
los de esta sentencia, justifican el fallo rendido por lo que este Tribunal los adopta sin
reproducirlos”;
Considerando, que el examen del fallo impugnado pone de manifiesto que el Tribunal a-quo
formó su convicción en el conjunto de los medios de prueba que fueron regularmente
administrados en la instrucción del asunto, resultando que lo que los recurrentes llaman
desnaturalización no es más que la soberana apreciación que los jueces del fondo hicieron del
estudio y ponderación de esos medios de prueba regularmente aportados y a los que se
refiere la sentencia en los motivos que se han copiado precedentemente, especialmente de
los Certificados de Títulos núms. 94-99, 18500 y 12469 expedidos en favor de los recurridos en
relación con las Parcelas núms. 665-K, M, N, del Distrito Catastral núm. 8, del municipio de
Azua; que el hecho de que para decidir el asunto no se fundara en los argumentos a que se
refieren los recurrentes en su memorial de casación, no constituye una desnaturalización
sobretodo porque en la sentencia impugnada se da constancia de que los recurrentes no
probaron tener calidad ni interés legítimo para invocar derechos en el inmueble objeto de
este proceso; que esa apreciación entra dentro del poder soberano de que disfrutan los jueces
del fondo en relación con las pruebas que les son sometidas, según se ha dicho antes; que por
esas razones el primer aspecto del único medio de casación propuesto por los recurrentes
carece de fundamento y debe ser desestimado;
Considerando, que en relación con la alegada violación del artículo 175 de la Ley de Registro
de Tierras, preciso es consignar que dicho texto legal dispone lo siguiente: “No podrá
adquirirse por prescripción o posesión detentatoria ningún derecho o interés que hubiere sido
registrado de acuerdo con las prescripciones de esta ley; ni tendrán aplicación a la venta de
terrenos registrados las disposiciones de los artículos 1674 a 1685, inclusive, del Código Civil,
que disponen la rescisión de ventas en que sea perjudicado el vendedor en más de las siete
duodécimas partes del verdadero valor del terreno; ni las disposiciones del Art. 2154 del
mismo Código, en cuanto a la caducidad de las inscripciones de privilegios e hipotecas y a la
necesidad de renovarlos antes del término establecido por la ley”; que de acuerdo con esta
disposición legal tal como los sostiene el Tribunal a-quo en su sentencia no es posible alegar u
oponer una ocupación de hecho aunque sobrepase los 20 años contra el titular de un terreno
registrado, amparado en un Certificado de Título; que por consiguiente el otro aspecto del
medio único propuesto por los recurrentes carece también de fundamento y debe ser
desestimado;
Considerando, que en cuanto se refiere al alegato de que el 21 de octubre del 2002, se
sometió al tribunal un escrito a nombre de Wilden Emilio Villar Sánchez y Félix Hungría
Sánchez, que según los recurrentes no tuvieron conocimiento del mismo, el examen de la
sentencia impugnada da constancia en el último resulta de la página 8 de que en fecha 28 de
enero del 2003 el Doctor Freddy T. Báez, actuando en su calidad de representante legal de
Felipe A. Caminero, Juan Lemos, Nelson A. Filpo, Julio de los Santos y Ciro Bautista actuales
recurrentes, depositaron un escrito con las correspondientes conclusiones, lo que indica que
hicieron uso de la última oportunidad procesal para la presentación y depósito de sus
respectivos escritos, lo que hace suponer contrariamente a lo que ahora sostienen en su
memorial de casación, que si tuvieron conocimiento del escrito antes referido del 21 de
octubre del 2002 y que tuvieron amplia oportunidad de examinarlo y contestarlo por lo que el
agravio de violación del derecho de defensa formulado por dichos recurrentes carece de
fundamento y debe igualmente ser rechazado;
Considerando, que tanto el examen de la sentencia como por todo lo anteriormente
expuesto, se comprueba a juicio de esta Corte que la sentencia impugnada contiene motivos
suficientes y pertinentes que justifican su dispositivo y una exposición de los hechos de la
causa que permiten verificar que los jueces del fondo hicieron en el caso una correcta
apreciación de los hechos y una justa aplicación de la ley; que, en consecuencia, el recurso a
que se contrae la presente decisión debe ser rechazado.
Por tales motivos,
Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por los señores Juan Lemos, Nelson A.
Filpo, Julio de los Santos y Ciro Bautista, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de
Tierras del Departamento Central el 8 de enero de 2004, en relación con las Parcelas núms.
664-Resto, 665-Posesiones D, E, L, LL, M, N y K y 31- Reformada (antigua 4) del Distrito
Catastral núm. 8 del municipio de Azua, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del
presente fallo; Segundo: Declara que no ha lugar a condenar en costas a los recurrentes
porque la parte recurrida no ha hecho tal pedimento.
Así ha sido hecho y juzgado por la Cámara de Tierras, Laboral, Contencioso-Administrativo y
Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia pronunciada por la
misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional, capital de la República,
en su audiencia pública del 11 de junio de 2008, años 165° de la Independencia y 145° de la
Restauración.
Firmado: Juan Luperón Vásquez, Julio Aníbal Suárez, Darío O. Fernández Espinal y Pedro
Romero Confesor. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.