Hipoteca.
El tribunal sí valoró la situación y al efectuar la misma implícitamente
descartó el hecho de que los recurrentes hubieran pagado parcialmente
determinados montos del gravamen hipotecario, inscrito en el inmueble objeto de
la litis. Sentencia del 18 de enero de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia
pública la siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Rafael Suriel Sandoval e Hilda María Báez de
Suriel, dominicanos, mayores de edad, con cédula de identidad y electoral núm. 001-1293640-
6 y Pasaporte núm. 3541157-03, domiciliados y residentes en la calle Gregorio Luperón núm.
66, Los Alcarrizos, municipio Santo Domingo Oeste, provincia Santo Domingo, contra la
sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el 17 de marzo
de 2008, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones a los Licdos. Rafael Antonio Ramírez y José Francisco
Tejada, por sí y por el Dr. Rafael Octavio Ramírez, abogados de los recurrentes Rafael Suriel
Sandoval e Hilda María Báez Suriel;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Raúl Hamburgo Mena, abogado de la recurrida
Ana Sofía Rodríguez Nuez;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
10 de junio de 2008, suscrito por el Dr. Rafael Octavio Ramírez y los Licdos. Geovanni Federico
Castro y Wilson de Jesús Tolentino Silverio, con cédulas de identidad y electoral núms. 001-
0074262-6, 001-0079849-5 y 001-0017151-1, respectivamente, abogados de los recurrentes,
mediante el cual proponen los medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 3
de julio de 2008, suscrito por el Dr. Raúl Hamburgo Mena, con cédula de identidad y electoral
núm. 001-0761178-2, abogado de la recurrida;
Visto el auto dictado el 16 de enero de 2012, por el magistrado Manuel Ramón Herrera
Carbuccia, Presidente de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual se
llama a sí mismo, conjuntamente con los magistrados Sara I. Henríquez Marín, Robert Casiano
Placencia A. y Edgar Hernández Mejía, Jueces de esta Sala, para integrar la misma en la
deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm.
684 de 1934;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 3 de junio de 2009, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber
deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre derechos registrados relativa al Solar
núm. 7, Manzana núm. 5025 del Distrito Catastral núm. 1, del “Primero: Acoger, como al
efecto acogemos, la instancia de fecha 11 de octubre de 2005, suscrita por el Lic. Patricio
Jáquez Paniagua, y las conclusiones vertidas en la audiencia celebrada en fecha 18 de abril de
2006, por estar basadas sobre bases legales y ajustadas a la ley; Segundo: Rechazar, como al
efecto rechazamos, las conclusiones pronunciadas por el Dr. Raúl Hamburgo Mena, en la
audiencia celebrada en fecha 18 de abril de 2006, por mal fundadas y carentes de base legal;
Tercero: Ordenar, como al efecto ordenamos, a la Registradora de Títulos del Distrito
Nacional, lo siguiente: a) Cancelar el Certificado de Título núm. 2003-13206, expedido a favor
de Mildred Moronta; b) Expedir el Certificado de Título (Duplicado del Dueño) a favor de los
señores Rafael Suriel Sandoval e Hilda María Báez Suriel, dominicanos, mayores de edad,
casados entre sí, empleados privados, portadora del Pasaporte núm. 3541157-03 y él de la
Cédula de Identidad y electoral núm. 001-1293640-6, ambos domiciliados y residentes en la
casa marcada con el núm. 66, de la calle Gregorio Luperón, Los Alcarrizos, de esta ciudad,
cuando se haya efectuado el pago de los impuestos fiscales correspondientes, del Solar núm.
7, de la Manzana núm. 5025, del Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional, y sus mejoras
consistentes en una casa de blocks, techo de concreto, dos niveles, piso de cerámica, solar
que tiene una extensión superficial de 751.02 metros cuadrados, y está limitada: al Norte, P.
núm. 3-Prov., D. C. núm. 3, del Distrito Nacional, al Este; Manzana núm. 5025 (resto); al Sur,
Calle; y al Oeste: Manzana 5025 (resto); c) Expedir el Certificado de Título (Duplicado del
Acreedor Hipotecario) a favor del Lic. Diómedes Santos Morel, dominicano, mayor de edad,
casado, abogado, titular de la Cédula de Identidad y Electoral núm. 001-0881233-0, con la
suma de RD$3, 000,000.00; d) Anotar al dorso del Certificado de Título a expedir a favor del
Lic. Diómedes De los Santos Morel, la suma de RD$100,000.00, adeuda al Lic. Juan Alberto
Taveras, contenido en el Poder de fecha 20 de junio de 2005, legalizado por la notario público
Dra. Latife Domínguez Alam, por concepto de honorarios y gastos”; b) que sobre el recurso de
apelación interpuesto contra esta decisión, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Central, dictó en fecha 17 de marzo de 2008 la sentencia, ahora impugnada, cuyo dispositivo
dice lo siguiente: “Primero: Se acoge en la forma y el fondo el recurso de apelación
interpuesto en fecha 12 de julio de 2006, por el Dr. Raúl Hamburgo Mena, en representación
de la señora Ana Sofía Rodríguez Nuez, por los motivos que constan; Segundo: Se rechazan las
conclusiones formuladas por los Dres. Rafael Octavio García Ramírez y Julio César Peña
Ovando, en audiencia y en su escrito de fecha 17 de octubre de 2007 en representación de los
señores Rafael Suriel Sandoval e Hilda María Báez Suriel, por improcedentes y carentes de
base legal; Tercero: Se revoca en todas sus partes la decisión núm. 25 de fecha 29 de junio de
2006, dictada por el Juez de Jurisdicción Original Sala 6, con relación al Solar núm. 7, Manzana
núm. 5025 del Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional; Cuarto: Se acoge la
transferencia convenida por Acto de Venta de fecha 2 de julio de 2004, entre Mildred
Moronta y la señora Ana Sofía Rodríguez Nuez, legalizado por la Notario Público del Distrito
Nacional, María Adalmis Castillo Nieves, con relación al Solar núm. 7, Manzana núm. 5025, del
Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional; Quinto: Se ordena al Registrador de Títulos del
Distrito Nacional, lo siguiente: a) Cancelar el Certificado de Título núm. 2003-13206 que
ampara el derecho de propiedad del Solar núm. 7, Manzana núm. 5025 del Distrito Catastral
núm. 1, del Distrito Nacional y sus mejoras con áreas de 751.02 metros, consistentes en una
casa de blocks, techo de concreto, dos niveles, piso de cerámica, expedido a favor de la señora
Mildred Moronta; b) Expedir un nuevo Certificado de Título que ampare el derecho de
propiedad de este inmueble a favor de la señora Ana Sofía Rodríguez Nuez, dominicana,
mayor de edad, Cédula de Identidad y Electoral núm. 001-0761618-7, domiciliada y residente
en Santo Domingo, Distrito Nacional, haciéndose constar la hipoteca en primer rango inscrita
a favor del señor Diómedes De los Santos Morel, deudor y Mildred Moronta, principal
adeudado, la suma de RD$3,000,000.00 al término: 6 meses, con un interés de 2% anual, acto
de fecha 3 de octubre de 2003, legalizado por la Notario Público, Dra. Latife Domínguez Alam,
inscrito en el Registro de Títulos del Distrito Nacional el día 22 de diciembre de 2003, bajo el
núm. 1607, folio 402, del libro de inscripciones, ejecutado el 13 de enero de 2004, libre de
cualquier oposición inscrita con motivo de esta litis; c) Expedir el Duplicado del Acreedor
Hipotecario a favor del señor Diómedes De los Santos Morel, Acreedor Hipotecario, por la
suma de RD$3,000,000.00 (Tres Millones de Pesos), con las condiciones que constan en el
título que se ordena cancelar; Sexto: Se pone a cargo del Abogado del Estado, el desalojo de
las personas físicas o morales que están ocupando la casa construida en el Solar núm. 7,
Manzana núm. 5025, del Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional; Se ordena la
notificación por Acto de Alguacil de esta sentencia a la parte que sucumbe”;
Considerando, que los recurrentes proponen contra la sentencia impugnada los siguientes
medios de casación: Primer Medio: Violación a las disposiciones del artículo 1605 y 1528 del
Código Civil, violación al principio de tercer adquiriente de buena fe, a titulo oneroso; Segundo
Medio: Violación a las disposiciones de los artículos 1134, 1582, 1583 y 1650 del Código Civil;
Tercer Medio: Violación de los artículos 1136, 1235, 1236 y 1240 del Código Civil;
Sobre la admisibilidad del recurso:
Considerando, que esta Suprema Corte de Justicia, antes de hacer derecho sobre el fondo y
visto el pedimento de inadmisibilidad formulado en su dictamen por el Procurador General de
la República, procede a examinar en primer término si el presente recurso ha sido interpuesto
en tiempo hábil, cuestión ésta perentoria y de orden público; que la sentencia impugnada fue
dictada en fecha 17 de marzo de 2008, por lo que al entrar en vigor la Ley núm. 108-05, en
fecha 4 de abril de 2007, el procedimiento para la interposición del presente recurso de
casación se regula conforme a las disposiciones de esta ley, que remite a la Ley núm. 3726
Sobre Procedimiento de Casación; que en consecuencia y dado que las leyes de
procedimiento son de aplicación inmediata, el plazo de dos (2) meses, vigente en ese
entonces, para la interposición del recurso, se inicia a partir de la notificación de la sentencia,
conforme a lo previsto por el entonces vigente artículo 5 de la Ley Sobre Procedimiento de
Casación, por lo que la forma de notificación a través, de la publicación de la sentencia en la
puerta del Tribunal Superior de Tierras contemplada por la antigua Ley núm. 1542, no aplica
en este caso; que la sentencia impugnada fue dictada el 17 de marzo de 2008, siendo
notificada a los recurrentes en fecha 10 de abril de 2008, mediante acto núm. 418-08
instrumentado por el ministerial Angel Lima Guzmán, Alguacil Ordinario de la Cámara Penal
del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Nacional, Sala 6, y el recurso de casación de que
se trata fue depositado en la Secretaría de esta Suprema Corte de Justicia en fecha 10 de junio
de 2008, por lo que evidentemente se encuentra dentro del plazo de dos (2) meses, vigente
en ese entonces, para la interposición de dicho recurso; que en consecuencia, procede
declarar la validez de la interposición de este recurso al haber sido incoado dentro del plazo
contemplado por el artículo 5 de la Ley núm. 3726 Sobre Procedimiento de Casación;
Sobre el incidente de exclusión de documento atacado
de falsedad formulado por los recurrentes:
Considerando, que previo a producir conclusiones inherentes al recurso de casación de que se
trata, los recurrentes depositaron una instancia ante esta Suprema Corte de Justicia, mediante
la cual solicitan la exclusión definitiva de la presente litis por haberse iniciado el
procedimiento de inscripción en falsedad, del Acto de Venta Bajo Firma Privada de fecha 2 de
julio de 2004, intervenido entre las señoras Mildred Moronta y Ana Sofía Rodríguez Nuez,
contentivo de la venta sobre el Solar núm. 7, Manzana núm. 5025 del Distrito Catastral núm. 1
el Distrito Nacional y sus mejoras, amparado en el Certificado de Títulos núm. 2003-13206,
invocando como fundamento legal de su solicitud los artículos 47 al 52 de la Ley núm. 3726
Sobre Procedimiento de Casación, que tratan del incidente de la falsedad;
Considerando, que conforme se advierte en la sentencia, objeto de este recurso, el contrato
de fecha 2 de julio de 2004, había sido sometido a los debates desde que se inició la litis ante
el Juez de Jurisdicción Original, habiendo tenido, la parte recurrente, el espacio procesal
suficiente para agotar los medios que la ley pone a su alcance con el propósito de restarle
validez al referido documento; que en consecuencia, no se trata de un documento que las
partes conocen por primera vez en grado de casación, lo que hace inaplicable las disposiciones
de los artículos 47 al 52 de la Ley Sobre Procedimiento de Casación como pretenden los
recurrentes; por lo que esta Suprema Corte de Justicia estima procedente declarar inadmisible
dicha solicitud, tal y como ha sido decidido en ocasiones anteriores donde ha sido juzgado
que: “Considerando, en cuanto a la instancia en inscripción en falsedad, la cual se examina en
primer término por tratarse de un asunto perentorio; que de acuerdo al artículo 47 de la Ley
Sobre Procedimiento de Casación, los documentos contra los cuales una de las partes quiera
inscribirse en falsedad, son aquellos que sean notificados, comunicados o producidos en el
recurso de casación; que en la especie, el documento argüido de falsedad fue sometido a los
jueces del fondo y no a la Suprema Corte de Justicia, por los recurrentes, por lo cual la
inscripción en falsedad propuesta debe ser declarada inadmisible” (Sentencia del 15 de
febrero de 1994, B. J. núm. 999, pág. 134);
Sobre el pedimento de sobreseimiento
formulado por los recurrentes:
Considerando, que los recurrentes invocan, además, mediante otra instancia depositada ante
esta Suprema Corte de Justicia, el pedimento de sobreseimiento del presente recurso de
casación, arguyendo para ello dos fundamentos que esta Suprema Corte de Justicia entiende
deben ser evaluados conjuntamente, ya que ambos se derivan de la interposición de una
querella penal, y alegan que en vista de que lo penal mantiene a lo civil en estado y que el
sobreseimiento es un asunto prejudicial, los recurrentes consideran que esto impide que
pueda ser conocido y decidido el recurso de casación de que se trata;
Considerando, que no obstante a lo invocado precedentemente por los recurrentes y dado a
que esta Suprema Corte de Justicia entendió como procedente no conceder la apertura del
procedimiento de inscripción en falsedad, decidido anteriormente, por entender primero que
era un documento que había sido conocido por la parte hoy recurrente, desde que se inició la
litis y segundo, por considerar que dicho procedimiento, además de inoportuno, no influiría
en el fallo del presente recurso, del mismo modo considera como improcedente la petición de
sobreseimiento formulada en la especie, ya que las alegaciones invocadas por los recurrentes
carecen de asidero jurídico para que se imponga el sobreseimiento, tal como ha sido juzgado
en ocasiones anteriores por esta Suprema Corte de Justicia, donde se ha decidido que:
“Considerando, que la simple interpelación hecha por la recurrente a los fines de inscripción
en falsedad contra la sentencia impugnada y la certificación del 16 de abril de 1996, de la
Secretaría de la Corte a-quo y la contestación afirmativa de la recurrida, no constituyen un
obstáculo jurídico para que el presente recurso de casación sea fallado, por lo que la solicitud
de sobreseimiento del recurrente carece de fundamento y debe ser desestimada” (Sentencia
del 10 de noviembre de 1999, B. J. núm. 1068, pág.. 87); que en consecuencia procede el
rechazo de la solicitud de sobreseimiento;
Considerando que en el desarrollo del primero y segundo medios de casación, los que se
examinan de forma conjunta por estar estrechamente vinculados, los recurrentes alegan en
síntesis lo siguiente: “que la sentencia impugnada violentó las disposiciones de los artículos
1605 y 1528 del Código Civil, respecto de la influencia de la entrega de la cosa vendida y el
pago del precio, en el marco conceptual de la validez del Contrato de Venta intervenido entre
ellos y la señora Mildred Moronta, que se hizo perfecto desde el preciso momento en que
dichos recurrentes fueron puestos en posesión del referido inmueble; sin embargo, aunque
dicho tribunal reproduce las declaraciones del Tribunal de Primer Grado en el sentido de que
una vez los recurrentes pagaron el precio de la cosa vendida y fueron puestos en posesión del
inmueble, la venta se perfeccionó, consideró inexplicablemente que por el solo hecho de que
el Acto de Venta entre la hoy recurrida Ana Sofía Rodríguez Nuez y la misma vendedora, fuera
realizado con anterioridad al de los recurrentes, era más que suficiente para que se
superpusiera, pero, dicho tribunal obvió verificar que quienes reclamaron, apoderando la
jurisdicción de tierras a fin de formalizar la transferencia del derecho de propiedad, fueron los
actuales recurrentes y que el simple depósito tendente a cumplir con la formalidad del
registro les daba un derecho de preferencia oponible a tercero, al ser terceros adquirientes de
buena fe y a título oneroso; que dicha sentencia también desconoce, de manera sustancial, el
principio de la autonomía de la voluntad, recogido por el artículo 1134 del Código Civil, y en lo
atinente a la venta, propiamente dicha, por aplicación de los artículos 1582, 1583 y 1650 del
Código Civil, en razón de que desde que el comprador y el vendedor se ponen de acuerdo,
respecto del precio y la cosa, existe venta y en la especie, contrario a lo sostenido por el
Tribunal a-quo, de que el Contrato de Venta entre los recurrentes y la señora Mildred
Moronta no está rodeado de las garantías para transmitir un derecho de propiedad,
registrado catastralmente, ha violentado las disposiciones de los referidos artículos, ya que el
papel de los jueces de tierras es resolver las controversias que surgen en los inmuebles
registrados, por lo que bastaba con establecer el principio de prueba por escrito que atestara
la manifestación de voluntad de la vendedora, así como la certidumbre del pago del precio, la
entrega de la cosa vendida, la fuerza del tercero adquiriente de buena fe y a título oneroso,
además de la garantía adicional que existía en la especie, que cuando se descubrió la hipoteca
que pesaba sobre el inmueble, objeto de la venta, los recurrentes iniciaron gestiones y
realizaron pagos a cuenta a fin de salvaguardar su derecho de propiedad sobre dicho bien,
pero todos estos hechos y circunstancias fueron desconocidos por dicho tribunal, por lo que
su decisión debe ser casada”;
Considerando, que la sentencia impugnada expresa, al respecto, lo siguiente: “que por Acto
de Venta Bajo Firma Privada de fecha 2 de julio de 2004, legalizado por la Notario Público del
Distrito Nacional, María Idarmis Castillo la señora Mildred Moronta, transfiere por la suma de
Ciento Diez Mil Dólares (US$110,000.00) el Solar núm. 7, Manzana núm. 5025 del Distrito
Catastral núm. 1, Distrito Nacional y sus mejoras, a la señora Ana Sofía Rodríguez Nuez, a
quien hace entrega el Certificado de Título núm. 2003-13206, expedido a su favor; que por
otro Acto de Venta de fecha 10 de septiembre de 2004, del cual no se depositó el original sino
una certificación expedida por la Notario Público del Distrito Nacional, Dra. Idarmis Castillo, se
evidencia que la señora Mildred Moronta transfirió de nuevo el Solar núm. 7, Manzana núm.
5025, del Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional y sus mejoras a los señores Rafael
Suriel Sandoval e Hilda María Báez Suriel por la suma de Un Millón Veinticinco Mil Pesos
(RD$1,025,000.00), sin hacer constar en dicho acto que sobre este inmueble pesaba una
hipoteca por la suma de RD$3,000,000.00 a favor del señor Diómedes Santos Dotel; que este
tribunal ha podido comprobar que en la segunda transacción realizada por la señora Mildred
Moronta, quien figura como soltera, participa el señor Joaquín Palma, con la entrega de un
vehículo de motor a los señores Suriel; que además este tribunal no ha tenido a la vista el Acto
de Venta original, mediante el cual la señora Mildred Moronta transfirió el inmueble en litis a
favor de los señores Suriel, sino una Certificación de la notario actuante, quien manifestó que
se le habían extraviado los originales y que no tenía protocolo, de lo cual resulta absurda la
expedición de una Certificación de un Acto de Venta del cual ella no tiene constancia de que
había elaborado, lo que a juicio de este tribunal no constituye un principio de prueba por
escrito, toda vez que la referida certificación da constancia de la existencia de un Contrato de
Venta Bajo Firma Privada, de lo que se infiere que este documento no fue producido por la
notario, contrario si se tratara de un acto auténtico que la certificación hubiera constituido un
principio de prueba por escrito, pero estos documentos solo pueden admitirse si se trata de
un saneamiento que, cuando se trata de un terreno registrado los documentos deben
ajustarse necesariamente a las disposiciones del art. 189 de la Ley de Registro de Tierras el
cual dispone: “Los actos o contratos traslativos de derechos registrados, así como aquellos
que estén destinados a constituir, radiar, reducir, prorrogar o extinguir gravámenes sobre
inmuebles registrados o que de cualquier forma afecten o se relacionen con esos mismos
derechos, podrán redactarse en forma auténtica o bajo escritura privada… que el citado
artículo creó un régimen especial para los requisitos a que deben someterse los actos o
contratos traslativos de derechos de propiedad registrados, que conforme con el texto
señalado un documento, como el sometido como prueba de la transferencia convenida entre
los señores Mildred Moronta y Rafael Suriel Sepulveda e Hilda M. Báez Suriel, no está rodeado
de las garantías que debe reunir para transmitir un derecho de propiedad registrado
catastralmente”;
Considerando, que lo transcrito precedentemente revela, que el Tribunal a-quo estableció
para decidir el caso, que de los dos contratos de ventas sometidos al debate, el de fecha 2 de
julio de 2004, legalizado por la Notario Público, Dra. Idarmis Castillo a favor de la recurrida, así
como el de la parte recurrente, de fecha 10 de septiembre de 2004, que el primero de ellos, o
sea, el que fuera celebrado con la recurrida, debía mantenerse con toda su eficacia jurídica, y
así lo decidió dicho tribunal, porque, tal como lo establece en su sentencia, el segundo
contrato no había podido ser obtenido, dado que la notario público lo había extraviado; por lo
que frente a ésto, en el caso juzgado, los Jueces del Tribunal a-quo optaron por decidir que la
parte que había comprado primero, ésto es la señora Ana Sofía Rodríguez Nuez, es la que
había obtenido el derecho, ya que ninguno de los Actos de Venta habían sido sometidos a la
formalidad del registro; que en consecuencia, dicho tribunal decidió correctamente al
establecer en su sentencia que la hoy recurrida, era una propietaria de buena fe y a título
oneroso, al haber adquirido el referido inmueble, previo a la venta que luego se le hiciera a los
señores Rafael Suriel e Hilda M. Báez Suriel, partes recurrentes, estableciendo en su sentencia
motivos suficientes y pertinentes que justifican lo decidido, lo que conduce a que los medios
que se examinan sean rechazados;
Considerando, que como un tercer medio de casación los recurrentes aducen la violación al
artículo 1136, 1235, 1236 y 1240 del Código Civil, sobre la base de que el Tribunal a-quo
omitió evaluar el hecho de que los recurrentes estuvieran pagando la hipoteca que pesaba
sobre el inmueble, objeto de la presente litis, así como el hecho de que la vendedora puso en
posesión del inmueble a dichos recurrentes;
Considerando, que en la sentencia impugnada se expresa lo siguiente: “que este tribunal
entiende que el Acto de Venta de fecha 2 de julio de 2004, convenido entre la señora Mildred
Moronta y la señora Ana Sofía Rodríguez Nuez, legalizado por la Notario Público del Distrito
Nacional, Maria Idalmis Castillo Nieves, fue realizado con anterioridad al Acto de Venta
convenido con los señores Suriel, que la señora Mildred Moronta entregó el título a la señora
Rodríguez Nuez y la vivienda, la cual no ocupó porque residía en Estados Unidos de América y
fue el señor Joaquín Palma quien se la entregó a los señores Suriel, que en materia de terreno
registrado la posesión no vale títulos diferentes si se tratara de un terreno sin sanear, o sea,
que el hecho que los señores Suriel ocuparan la casa no los acredita como propietarios de
ésta, en consecuencia este Tribunal estima que procede acoger el pedimento de desalojo
formulado por la parte recurrente señora Ana Sofía Rodríguez Nuez, representada por el Dr.
Raúl Hamburgo Mena de los señores Rafal Suriel Sandoval e Hilda María Báez de Suriel, o
cualquier otra persona que ocupe la vivienda construida en el Solar núm. 7, Manzana núm.
5025, Distrito Catastral núm. 1, Distrito Nacional, objeto de esta litis; por ser esta señora la
real propietaria de ese inmueble, quien deberá enfrentar el pago de la hipoteca inscrita en el
inmueble a favor del señor Diómedes De los Santos Morel”;
Considerando, que lo transcrito anteriormente revela, que tal como se ha dicho en
considerandos anteriores, el Tribunal a-quo procedió a reconocer como válida la primera
venta que fuera realizada a favor de la hoy recurrida, señora Ana Sofía Rodríguez Nuez, en
fecha 2 de julio de 2004, por entender que dicha operación estaba más acorde con las
condiciones previstas en el artículo 189 de la antigua Ley de Tierras núm. 1542, con lo que
descartó la segunda venta realizada en fecha 10 de septiembre de 2004, porque pudo
comprobar que la última no reunía dichas condiciones, ya que, según declaraciones de la
propia notario, que había legalizado las firmas de este segundo acto, cuando compareció
ante los jueces de fondo, que el 2do. documento se había extraviado, no existiendo
originales que portaran los últimos compradores, por lo que entregó una certificación de
dicho acto; que en consecuencia y contrario a lo que alegan los recurrentes, en el sentido de
que dicho tribunal no valoró el aspecto concerniente a la hipoteca y a los pagos por ellos
realizados, el tribunal sí valoró esta situación y al efectuar la misma implícitamente descartó
el hecho de que dichos recurrentes hubieran pagado parcialmente determinados montos
del gravamen hipotecario, inscrito en el inmueble objeto de la presente litis, además de que
dicho tribunal pudo apreciar que el hecho de que los recurrentes estuvieran ocupando el
inmueble no los acredita como propietarios del mismo ni descarta la validez de la primera
venta, estableciendo motivos suficientes y pertinentes que respaldan lo decidido y que
permite a esta Suprema Corte apreciar que en el presente caso se ha efectuado una
correcta aplicación de la ley, sin incurrir en los vicios denunciados por los recurrentes, por lo
que procede rechazar el recurso de casación de que se trata por improcedente y mal
fundado.
Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Rafael Suriel
Sandoval e Hilda María Báez de Suriel, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior
de Tierras del Departamento Central el 17 de marzo de 2008, cuyo dispositivo figura copiado
en parte anterior del presente fallo; Segundo: Condena a los recurrentes al pago de las
costas y las distrae en provecho del Dr. Raúl Hamburgo Mena, abogado de la recurrida,
quien afirma haberlas avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 18 de enero de 2012, años 168° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henriquez Marin, Robert C. Placencia
Alvarez y Edgar Hernández Mejía. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Propiedad. El derecho de propiedad es sagrado y tiene que ser respetado por el Estado
Dominicano y cualquier organismo internacional, y nadie, ni siquiera el Estado puede
disponer de lo ajeno sin consentimiento de éste y sin cumplir con mandatos
constitucionales y legales. Sentencia del 1° de febrero de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia
pública la siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Administración General de Bienes Nacionales,
órgano del Estado Dominicano, creado conforme a la Ley núm. 1832 del 3 de noviembre de
1948, con su domicilio y oficina principal en esta ciudad, en la Av. Pedro Henríquez Ureña
esquina Pedro A. Lluberes, de esta ciudad, representada por el Sr. Elías Wessin Chávez,
Ministro de Estado y Administrador General de esta entidad, provisto de la Cédula de
Identidad y Electoral núm. 001-0142821-1, domiciliado y residente en esta ciudad, contra la
sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central, el 27 de
noviembre de 2009, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 4
de noviembre de 2010, suscrito por los Licdos. Porfirio A. Catano y Sofani Nicolás David,
abogados de la recurrente Administración General de Bienes Nacionales, mediante el cual
proponen los medios de casación que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 19
de enero de 2011 suscrito por la Lic. Rosa Amalfi Reynoso y el Dr. Antonio de Jesús Leonardo,
cedulas de identidad y electoral núms. 001-0007178-6 y 001-0002063-5, respectivamente,
abogados de la recurrida Susana Joa de Bello;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 11 de enero de 2012, estando presentes los Jueces:
Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Presidente; Sara I. Henríquez Marín, Robert C. Placencia
Álvarez y Edgar Hernández Mejía, asistidos de la Secretaria General y después de haber
deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que en ocasión de una litis sobre derechos registrados relativa al Solar
núm. 12, Manzana núm. 238, del Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional, el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original dictó su Decisión núm. 585, de fecha 15 de febrero de 2008,
cuyo dispositivo figura copiado en el de la sentencia ahora impugnada; b) que sobre el recurso
de apelación interpuesto en fecha 9 de abril de 2008, por los Dres. José Antonio Martínez
Rojas y F. A. Martínez Hernández, en representación del organismo internacional Unión Latina
y sobre el escrito de intervención voluntaria presentado por la Administración General de
Bienes Nacionales, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central dictó su
sentencia de fecha 27 de noviembre de 2009, cuyo dispositivo dice lo siguiente: “Primero: Se
rechaza por los motivos precedentes, el incidente de incompetencia presentado por Unión
Latina, parte recurrente y se declara la incompetencia exclusiva de este Tribunal para conocer
de la litis sobre derechos registrados de que se trata; Segundo: Se rechaza, por los motivos
que constan, el medio de inadmisión por falta de calidad planteado por los Dres. Rosa Amalfi
Reynoso y Carlos Joaquín Arias Álvarez, en representación del Dr. Antonio Jesús Leonel, contra
la parte recurrente, Unión Latina; Tercero: Se acoge en cuanto a la forma y se rechaza en
cuanto al fondo por los motivos precedentes, el recurso de apelación de fecha 9 de abril de
2008, suscrito por los Dres. José Antonio Martínez Rojas y F. A. Martínez Hernández, en
representación del Organismo Internacional Unión Latina, contra la Decisión núm. 585, de
fecha 15 de febrero de 2008, dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, con
relación a la litis sobre Derechos Registrados, que se sigue en el Solar 12, Manzana 238, del
Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional; Cuarto: Se rechazan por carentes de base legal,
las conclusiones presentadas por la parte recurrente, más arriba nombrada y las conclusiones
presentadas por las partes intervinientes voluntarias, representadas por una parte, por el Dr.
Raymundo Jiménez Hiraldo, en nombre de la Secretaría de Estado de Relaciones Exteriores, y
por la otra, por los Dres. Sofani Nicolás David y Florencio Castro Franco, en representación de
la Administración General de Bienes Nacionales y el Estado Dominicano; que además se
acogen las conclusiones presentadas por los Dres. Carlos Joaquín Arias Álvarez, Rosa Amalfi
Reynoso y Antonio Jesús Leonel, en representación de la Sra. Susana Joa de Bello, por ser
conformes a la ley; Quinto: Se condena a la Unión Latina al pago de las costas del
procedimiento con distracción y provecho a favor de los Dres. Rosa M. Reynoso, Carlos
Joaquín Álvarez y Dr. Antonio Jesús Leonel, quienes las están avanzando en su mayor parte;
Sexto: Se confirma, por los motivos precedentes, la decisión recurrida, más arriba descrita,
cuyo dispositivo rige de la manera siguiente: “Primero: Acoge, por los motivos expuestos en el
cuerpo de esta decisión las conclusiones producidas por la señora Susana Joa de Bello,
representada por los Licdos. Rosa Amarfi Reynoso, Dr. Antonio de Jesús Leonardo y Carlos G.
Joaquín; Segundo: Se ordena, el desalojo del Solar núm. 12, de la Manzana núm. 238 del
Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional, ocupado ilegalmente por la Unión Latina;
Tercero: Se ordena, al Abogado del Estado la ejecución de la presente decisión; Cuarto: Se
ordena, comunicar la presente decisión a la Registradora de Títulos y al Director Regional de
Mensuras Catastrales; comuníquese al Secretario del Tribunal de Tierras de este
Departamento, para que cumpla con el mandato de la ley”;
Considerando: que en su memorial de casación la institución recurrente Administración
General de Bienes Nacionales propone los siguientes medios de casación: Primer Medio:
Evidente Falta de motivos en la sentencia impugnada y falta de base legal; Segundo Medio:
Clara desnaturalización de los hechos de la causa;
En cuanto a la inadmisibilidad del recurso:
Considerando, que la recurrida propone la inadmisibilidad del recurso de casación interpuesto
por la Administración General de Bienes Nacionales y para fundamentar su pedimento alega
que como el Estado Dominicano no fue recurrente en apelación ante el Tribunal a-quo, su
recurso de casación deviene en inadmisible, por cuanto para interponer el mismo debió haber
recurrido en apelación ante dicho tribunal;
Considerando, que conforme se advierte de la sentencia de fecha 27 de noviembre de 2009,
objeto de este recurso de casación, el Estado Dominicano a través de la Administración
General de Bienes Nacionales, intervino de manera voluntaria ante el Tribunal Superior de
Tierras, como jurisdicción de apelación; que desde que una parte es arrastrada
incidentalmente a un proceso o ha intervenido voluntariamente en el mismo, justificando
tener un interés, si es admitido como tal, la sentencia que resulte del proceso tiende a surtir
sus efectos frente a ésta; resultando con ello un reconocimiento al interés procesal para
poder interponer el correspondiente recurso; cabe destacar, que aunque la Ley de Registro
Inmobiliario núm. 108-05, no lo establece explícitamente, de la lectura concordada de los
artículos 36, 61, 62 y 63 de la misma, se concluye que lo no previsto en materia de
procedimiento, puede ser suplido por el derecho común como derecho supletorio;
Considerando, que de lo anterior se desprende que en la figura de la intervención voluntaria
en el curso de la litis sobre derecho registrado aplica lo previsto en los artículos 339 y 340 del
Código de Procedimiento Civil inherentes a la intervención; que de la sentencia a-qua se
advierte, que el Estado Dominicano a través de la Administración General de Bienes
Nacionales, intervino de manera voluntaria en la litis que se ventilaba ante dicho tribunal y su
intervención fue aceptada, adquiriendo con ello la calidad de parte; lo que resulta que al ser
parte en la decisión, objeto del presente recurso, tiene calidad en interés para interponer el
recurso de casación, contrario a lo alegado por la recurrida, de donde resulta evidente que el
medio de inadmisión relativo a la falta de interés formulado por ésta, carece de fundamento
por lo que debe ser rechazado, lo que conlleva a ponderar el recurso de casación interpuesto
por dicha entidad estatal;
Considerando, que en su primer medio de casación contra la sentencia impugnada relativo a
la falta de motivos, la institución recurrente alega que el Tribunal a-quo solo se limitó a fijar su
atención en un Certificado de Título de origen dudoso dado que fue transferido a varias
personas y ninguna de ellas había anteriormente ocupado el inmueble, cuando la ocupación
había sido por el Estado Dominicano y que luego del convenio internacional de cooperación
con Unión Latina, el Estado le cedió la ocupación a esta última; que dicho tribunal no ponderó
ni tomó en cuenta que la entidad que ocupa el inmueble tiene inmunidad privilegiada, por lo
que no debió acoger dicha demanda;
Considerando, que el Tribunal a-quo al decidir el recurso y la intervención voluntaria del
Estado Dominicano estableció que: “del estudio del expediente se ha comprobado que los
argumentos planteados por la parte recurrente violan la seguridad jurídica y todo el sistema
de registro de la propiedad inmobiliaria, que tiene una garantía fundamental, en virtud del
artículo 8, numeral 13 de la Constitución, que consagra que nadie puede ser privado de su
propiedad, sin declaración de utilidad pública y previo pago de la justa indemnización; que se
ha comprobado por la certificación expedida por el Registrador de Títulos del Distrito Nacional
en fecha 15 de mayo de 2007 que la única propietaria del inmueble en litis es la Sra. Susana
Joa de Bello, parte intimada actualmente; que no se ha probado que se haya declarado de
utilidad pública el referido inmueble en litis, ni se ha probado el pago de la justa
indemnización que le corresponde a la propietaria del inmueble; que por tanto ese derecho
de propiedad es sagrado y tiene que ser respetado por el Estado Dominicano y cualquier
organismo internacional; que nadie, ni siquiera el Estado puede disponer de lo ajeno sin
consentimiento de éste y sin cumplir con mandatos constitucionales y legales; que se ha
comprobado también que la parte recurrente, Unión Latina, ocupa indebidamente el
inmueble en litis; que además se ha comprobado que el Juez a-quo comprobó también la
irregularidad legal de esa ocupación de inmueble; que por todos esos motivos, se rechaza en
cuanto al fondo el recurso de apelación ponderado, por carecer de base legal; que también se
rechazan las conclusiones de las partes recurrentes e intervinientes voluntarios, por carecer
de base legal y se acogen las conclusiones de la parte intimada, por ser conformes a la ley y en
consecuencia, se confirma la decisión recurrida, por haber hecho el Juez a-quo una sana
administración de justicia; que esta sentencia adopta, sin necesidad de reproducirlos, los
motivos de la decisión recurrida y confirmada; que con esa sentencia se protege el derecho de
propiedad y el derecho de defensa como garantía fundamental, consagrado en los artículos 8,
numeral 13 de la Constitución; 17 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y 21
de la Convención Interamericana de los Derechos Humanos; artículos 8, numeral 2, literal j de
la Constitución, 8.2 de la Convención Americana de los Derechos Humanos y 14 del Pacto
Internacional de los Derechos Civiles y Políticos”;
Considerando, que lo transcrito anteriormente revela que, contrario a lo que alega la
recurrente, de que la sentencia impugnada carece de motivos que la justifiquen, al analizar la
misma se advierte que dicha sentencia contiene motivos suficientes que justifican la decisión,
ya que al examinar los elementos y documentos de la causa, destacó que entre las partes en
litis, quien tiene el derecho de propiedad en relación al referido inmueble lo es la señora
Susana Joa de Bello, la cual demostró dicho derecho conforme al Certificado de Título que le
fuera expedido por las autoridades competentes; que por aplicación del artículo 91 de la Ley
núm. 108-05 sobre Registro Inmobiliario, los derechos que figuran en el Certificado de Títulos
son oponibles inclusive al propio Estado; que en consecuencia procede desestimar el medio
que se examina al ser éste improcedente;
Considerando, que en el segundo medio relativo a la desnaturalización de los hechos la
recurrente alega que no fue valorado por el Tribunal a-quo, que el Estado Dominicano es
dueño de los solares 8, 9, 10 y 11 de la Manzana núm. 238 del Distrito Catastral núm. 1 del
Distrito Nacional, por lo que se le violó al Estado Dominicano su derecho al no darle
oportunidad de aportar pruebas, ya que no pudo participar en el proceso de primer grado y
que en tal sentido se han desnaturalizado los hechos de la causa y se ha dado una decisión sin
justificación;
Considerando, que en cuanto a lo alegado por la recurrente en el presente medio donde
invoca la desnaturalización de los hechos y la violación a su derecho de defensa, al analizar la
sentencia impugnada se advierte que al Estado Dominicano se le dio oportunidad de depositar
las pruebas que pudieran inclusive demostrar la regularidad o no del Certificado de Título que
amparaba los derechos de la recurrida, señora Susana Joa de Bello en el referido inmueble;
que a la vez también tuvo la oportunidad de demostrar por los medios pertinentes que la ley
pone a su alcance, para que desde el punto de vista técnico de la mensura, pudiera demostrar
el supuesto problema de ubicación, de colindancia o de linderos, lo cual no hizo; que en
consecuencia, procede desestimar lo alegado por la recurrente en el medio de casación que se
analiza, así como procede rechazar el recurso de casación de que se trata, por improcedente y
mal fundado.
Por tales motivos: Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Administración
General de Bienes Nacionales, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras
del Departamento Central, el 27 de noviembre de 2009, cuyo dispositivo figura copiado en
otra parte del presente fallo; Segundo: Condena a la entidad recurrente al pago de las costas y
las distrae en provecho de la Lic. Rosa Amalfi Reynoso y el Dr. Antonio de Jesús Leonardo,
abogados de la recurrida, quienes afirman haberlas avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 1° de febrero de 2012, años 168° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín, Robert C. Placencia
Álvarez y Edgar Hernández Mejía. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Litis sobre Derechos Registrados. Derecho Real. Para que una demanda sea calificada
como una litis sobre derechos registrados, no es indispensable que se trate de una
acción que afecte directamente a un derecho de propiedad consagrado en el certificado
de título, sino que basta con que ella se relacione con ese derecho. Sentencia del 21 de
marzo de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia
pública la siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por David Erasmo Juma y Luis Germán De la Cruz
Almonte, dominicanos, mayores de edad, con Cédula de Identidad núm. 10650-61 y Cédula de
Identidad y Electoral núm. 001-0140235-2, domiciliados y residente en esta ciudad, contra la
sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Norte el 11 de
noviembre de 2004, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Germán De la Cruz Almonte, por sí y por la Licda.
Johanna Ramos De la Cruz, abogados de los recurrentes;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
11 de enero de 2005, suscrito por los Licdos. Johanna Ramos De la Cruz y Luis Germán De la
Cruz Almonte, con Cédulas de Identidad y Electoral núms. 031-0236654-3 y 001-0140235-2,
respectivamente, abogados de los recurrentes, mediante el cual proponen el medio que se
indica más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 22
de febrero de 2005, suscrito por los Licdos. Isidro Silverio De la Rosa y Nereyda Rojas
González, con Cédulas de Identidad y Electoral núms. 037-0034869-5 y 037-0021080-4,
respectivamente, abogados de la recurrida Milagros Mariela Román;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 10
de febrero de 2005, suscrito por el Lic. Héctor Alvarez, con Cédula de Identidad y Electoral
núm. 001-0214831-9, abogado del recurrido Edmundo Brown Calderón;
Visto la Resolución núm. 2584-2007 dictada por la Tercera Sala de la Suprema Corte de
Justicia el 30 de agosto de 2007, mediante la cual declara no ha lugar la exclusión del co-
recurrido Edmundo Brown Calderón;
Visto el auto dictado el 16 de marzo de 2012 por el Magistrado Manuel Ramón Herrera
Carbuccia, Presidente de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual se
llama a sí mismo, en su indicada calidad, conjuntamente con los Magistrados Edgar Hernández
Mejía, Sara I. Henríquez Marín y Robert C. Placencia Alvarez, Jueces de esta Sala, para integrar
la misma en la deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata, de conformidad
con la Ley núm. 684 de 1934;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
La CORTE, en audiencia pública del 7 de octubre de 2009, estando presentes los Jueces: Juan
Luperón Vásquez, Presidente; Julio Aníbal Suárez, Enilda Reyes Pérez, Darío O. Fernández
Espinal y Pedro Romero Confesor, asistidos de la Secretaria General y después de haber
deliberado los jueces signatarios de este fallo;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre derechos registrados en relación a las
Parcelas núms. 47 y 47-B del Distrito Catastral núm. 5, del Municipio y Provincia de Puerto
Plata, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, debidamente apoderado, dictó en fecha
1° de junio de 2001, la Decisión núm. 1, cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Rechazar
como al efecto rechaza, por improcedente y mal fundada, la instancia en litis sobre terreno
registrado suscrita por los Licdos. Argentina De León Brugal y Juan José Delancer, en fecha 16
de mayo de 1998, en sus propios nombres y representación; Segundo: Rechazar, como al
efecto rechaza, por los motivos de derecho precedentemente expuestos, la instancia en Litis
sobre Terreno Registrado dirigida al Tribunal Superior de Tierras, en fecha 9 de marzo de
1999, por los Dres. Fabián Cabrera F., Orlando Sánchez Castillo, María Esther López G. y Vilma
Cabrera P., en representación de los Sres. Cirilo Antonio Ureña, Ramón Suriel y Milagros
Mariela Román; Tercero: Rechazar como al efecto se rechaza, por los motivos
precedentemente expuestos, tanto las conclusiones de audiencia como las del escrito
ampliatorio de fecha 6 de septiembre del año 2000, producidos por los Dres. Fabián Cabrera
F., Orlando Sánchez Castillo y Vilma Cabrera Pimentel, en representación de North Shore, S.
A., Ramón Suriel y Cirilo Antonio Ureña; Cuarto: Rechazar como al efecto rechaza, por
improcedentes y mal fundadas, tanto las conclusiones de audiencia, como las de los escritos
de fechas 5 de septiembre y 7 de noviembre del año 2000, del Lic. Héctor Alvarez, en
representación del Sr. Edmundo Brown Calderón; Quinto: Rechazar como al efecto rechaza,
por improcedentes y mal fundadas jurídicamente, tanto las conclusiones contenidas en el
escrito ampliatorio de fecha 9 de octubre de 2000, como en el escrito de contrarréplica de
fecha 12 de enero del año 2001, de la Licda. Nereida Rojas González, en representación de la
Sra. Milagros Mariela Román; Sexto: Rechazar en parte y acoger en parte, por las
motivaciones expuestas precedentemente, tanto las conclusiones de audiencias como las de
los escritos de fechas 5 de septiembre de 2000 y 12 de enero de 2001, de los Licdos. Luis
Germán De la Cruz Almonte y Johanna De la Cruz Ramos, en representación del Sr. David
Erasmo Juma Polanco; Séptimo: Declarar, como por la presente declara nula y sin ningún valor
ni efecto jurídico, la Resolución dictada por el Tribunal Superior de Tierras en fecha 5 de
febrero del año 1988; Octavo: Ordenar como al efecto ordena, a la Registradora de Títulos del
Departamento de Puerto Plata lo siguiente: a) Mantener, con toda su fuerza legal las
constancias anotadas en el Certificado de Título de la Parcela núm. 47 del Distrito Catastral
núm. 5 del Municipio y Provincia de Puerto Plata, que amparan el derecho de propiedad de
los titulares de derechos en esta parcela; b) Mantener, con toda su fuerza y vigor, el
Certificado de Título núm. 35, que ampara la Parcela núm. 47-B, del Distrito Catastral núm. 5
del Municipio y Provincia de Puerto Plata, expedido a nombre del Sr. David Erasmo Juma
Polanco; c) Cancelar, por no existir ninguna causa jurídica que justifique su mantenimiento,
cualquier anotación de oposición y/o Litis Sobre Terreno Registrados inscrita sobre la Parcela
núm. 47 y 47-B, del Distrito Catastral núm. 5 del Municipio y Provincia de Puerto Plata, a
requerimiento de los Sres. Milagros Mariela Román, Cirilo Ureña, Edmundo Brown Calderón,
Ramón Suriel y North Shore, S. A.; Noveno: Ordenar como por la presente ordena, el desalojo
inmediato del Sr. Edmundo Brown Calderón y/o cualquier persona que esté ocupando
indebidamente la Parcela núm. 47-B del Distrito Catastral núm. 5 del Municipio de Puerto
Plata y se ordena, además al Abogado del Estado, la ejecución de esta sentencia para el caso
de que dichos ocupantes no desalojen voluntariamente el inmueble indicado, para de esta
manera mantener la virtualidad del Certificado de Título núm. 35, que consagra como
propietario absoluto de esta parcela al Sr. David Erasmo Juma Polanco”; b) que sobre los
recursos de apelación interpuestos contra la misma el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Norte dictó en fecha 11 de noviembre de 2004, la sentencia ahora impugnada
cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Acoge en cuanto a la forma los recursos de
apelación interpuestos el primero en fecha 25 de julio de 2001, por el Lic. Héctor Alvarez a
nombre y representación del Sr. Edmundo Brown Calderón, y el segundo en fecha 29 de julio
de 2001, por la Licda. Nereida Rojas a nombre y presentación de la Sra. Milagros Mariela
Román; Segundo: Acoge parcialmente las conclusiones formuladas por los Licdos. Nereida
Rojas González e Isidro Silverio De la Rosa, en representación de la pare recurrente; Tercero:
Rechaza las conclusiones formuladas por el Lic. Héctor Álvarez, en representación del Sr.
Edmundo Brown, en razón de que sólo deposita fotocopia del acto de venta a su favor, sin
embargo reserva el derecho a depositar dicho documento en original y con sus impuestos
debidamente pagados por ante el Registrador de Títulos de Puerto Plata; Cuarto: Rechaza las
conclusiones formuladas por el Lic. Luis Germán De la Cruz en su propio nombre y en
representación del Sr. David Juma, por improcedentes y mal fundadas; Quinto: Declara nulo y
sin ningún efecto el deslinde practicado en la Parcela núm. 47, resultando la Parcela núm. 47-
B, del Distrito Catastral núm. 5 del Municipio y Provincia de Puerto Plata, por haberse hecho
en violación a la Ley de Registro de Tierras y al Reglamento de Mensuras Catastrales; Sexto:
Ratifica la Resolución dictada por el Tribunal Superior de Tierras de fecha 5 de febrero de
1988, que acogió la transferencia a favor de la Sra. Milagros Mariela Román; Séptimo: Ordena
al Registrador de Títulos de Puerto Plata, lo siguiente: a) Cancelar el Certificado de Título núm.
35, que ampara el derecho de propiedad de la Parcela núm. 47-B, del Distrito Catastral núm.
5, del Municipio y Provincia de Puerto Plata, expedido a favor del Sr. Davis Erasmo Juma
Polanco; b) anotar al pie del Certificado de Título núm. 51 que ampara el derecho de
propiedad de la Parcela núm. 47 del Distrito Catastral núm. 5 del Municipio y Provincia de
Puerto Plata, que por efecto de esta sentencia los derechos registrados en la misma a nombre
de Luis Germán De la Cruz, David Erasmo Juma Polanco, Alejandro Williams Juma, Lucia y
Papito Williams, Luis y Antonio Williams, de una cantidad de 4 Has., 19 As. y 29 Cas., sean
transferidos a favor de la Sra. Milagros Mariela Román, dominicana, mayor de edad, soltera,
portadora de la Cédula de Identidad y Electoral núm. 890 Serie 97”;
Considerando, que los recurrentes en su memorial introductivo proponen contra la sentencia
impugnada el siguiente medio de casación: Unico: Certificado de Titulo, irrevocabilidad,
fraude o error material; documento depositado en el artículo que no fue tomado en cuenta en
el saneamiento; prescripción del derecho, Art. 137 y 144 de la Ley de Registro de Tierras;
artículo 2262 del Código Civil;
Considerando, que la parte recurrente en su memorial, enuncia algunos medios
determinados, los cuales, en síntesis, expresan lo siguiente: a) que, el recurrente indica en su
exposición que una vez fallado el Tribunal de Tierras sobre un saneamiento y haber sido
registrado, el certificado de título que así nace a la vida jurídica está libre en absoluto de toda
impugnación, excepto en los casos de revisión por causa de fraude establecido en el artículo
137 y siguientes, de la Ley de Registro de Tierras y la corrección de un error material en virtud
del artículo 143 y siguientes de la referida ley; b) que la demanda incoada por los hoy partes
recurridas, por ante el Tribunal de Tierras era irecibible toda vez que el certificado de título
fue expedido en el año 1992, mientras que fue depositada la demanda en fecha 9 de marzo de
1999, 7 años después de haberse expedido el Certificado de Título, cuando toda acción en
revisión por causa de fraude debe ser intentada dentro del plazo de un año después de
transcrito el Certificado de Título, por lo que no podía interponer dicha acción; que tampoco
se estaba frente a una corrección de error material porque el presente asunto trata de una
transferencia intentada 31 años después, que implicaba un menoscabo del título y alterar el
registro del mismo; c) que la parte recurrente alega que en virtud del artículo 6 de la Ley de
Registro de Tierras núm. 1542 de fecha 7 de octubre de 1947, que establece tácitamente lo
siguiente: para los fines de esta ley el terreno se considerará registrado, cuando el Decreto de
Registro haya sido transcrito, es decir copiado en extenso en el libro de registro en la oficina
del Registrador de Títulos del tribunal de tierras correspondiente; (sic…); no puede
considerarse el presente caso como una litis sobre derechos registrados, si las operaciones se
efectuaron antes de existir un certificado de título; sin embargo, el Tribunal Superior de
Tierras entendió correcta la acción incoada por los hoy recurridos señores Milagros Mariela
Román y Edmundo Brown Calderón olvidándose de que en dicho caso no hubo una
prescripción y que las acciones se incoaron dentro de los plazos correspondientes que no era
lo mismo; d) que además, los recurrentes alegan que el Tribunal a-quo pretende con su
decisión anular los honorarios del abogado Lic. Luis G. De La Cruz Almonte, que fueron
obtenidos en buena lid, enunciando los artículos 9, párrafo III y 12 de la Ley núm. 302);
Considerando, que para mejor comprensión de la situación que originó la litis de que se trata,
se expone brevemente los detalles de los antecedentes del caso: a) Que, mediante Decisión
núm. 3, de fecha 3 de noviembre de 1934, fue ordenado el registro de los derechos dentro de
la parcela núm. 47 del Distrito Catastral núm. 5, del Municipio y Provincia de Puerto Plata, en
la forma siguiente: “ En la Parcela numero 47, se ordena: Subdividirla en dos partes, 47-A una
con extensión superficial de 1Has, 13As, 19Cas (18 Tareas) a favor del señor Julián Kinsley y
parcela núm. 47-B, que comprenderá el resto de la parcela a favor del señor Isidro Williams”;
b) Que, mediante contrato de venta de fecha 10 de octubre de 1973, ante notario público Dr.
Carlos Manuel Finke, los señores Benigno Williams, Alejandro Williams, Orfelina Williams,
Teresa Williams, en calidad de sucesores del finado Isidro Williams transfirieron una porción
de terreno dentro de la parcela 47-B del distrito catastral núm. 5, del municipio de Puerto
Plata, a favor de la señora Milagros Mariela Román de Peralta, justificando dichos derechos en
virtud de la sentencia precedentemente indicada; c) Que, mediante instancias de fechas 15 de
Octubre del año 1980 y 2 de Julio del año 1987, depositadas ante el Tribunal Superior de
Tierras la señora Milagros Mariela Román por medio de abogado apoderado solicitó la
Determinación de Herederos y Transferencias de los derechos del finado Isidro Williams, que
dio como resultado la resolución de fecha 05 de febrero del año 1988, que determinó los
herederos del finado Isidro Williams, señores Benigno Williams, Alejandro Williams, Orfelina
Williams, Teresa Williams, y acogió transferencia a favor de la señora Milagros Mariela Román
dentro de la indicada parcela 47-B del Distrito Catastral núm. 5 del municipio de Puerto Plata,
con un área de 57 tareas, 26 varas; d) que posteriormente, mediante decreto 91-316 de fecha
11 de abril del 1991, el Secretario General del Tribunal Superior de Tierras ordenó el registro
de la parcela núm. 47 del distrito catastral núm.5 de Puerto Plata, con una extensión
superficial de 4Has, 19As, 29 Cas a favor de los señores Julián Kingsley e Isidro Williams, sin
tomar en cuenta la subdivisión realizada ni la transferencia acogida a favor de la señora
Milagros Mariela Román; e) Que, a consecuencia del decreto registro se expidió el Certificado
de título correspondiente a favor de los señores Julián Kingsley e Isidro Williams arriba
indicados, que posteriormente procedió a deslindarse el señor Julio Kingsley con un área de
01Has, 13As, 19.5 Cas, como parcela 47-A; área esta que fuera otorgada en virtud de la
Decisión núm.3 de fecha 3 de noviembre de 1934 más arriba descrita, quedando el área
restante a favor del señor Isidro Williams; f) Que en virtud del título originado a favor del
finado Isidro Williams, sus continuadores jurídicos procedieron a solicitar nuevamente
determinación de Herederos, esta vez incluyendo además de los señores Benigno Williams,
Alejandro Williams, Orfelina Williams, Teresa William, (vendedores de la señora Milagros
Mariela Román) a dos hijos procreados con la señora Carmen Juma, siendo acogida dicha
solicitud mediante resolución dictada por el Tribunal Superior de Tierras en fecha 18 de Abril
del año 1994, quienes realizaron transferencias entre ellas, una a favor de su representante
legal Lic. Germán De la Cruz Almonte (hoy parte recurrente) en virtud de contrato de cuota
litis; g) Que, en virtud de los hechos indicados precedentemente la señora Milagros Mariela
Román y el señor Edmundo Brown Calderón en calidad de comprador de la indicada señora
interpusieron una litis sobre derechos registrados en el año 1999, cuyo resultado se evidencia
en las Decisiones dictadas por los Jueces de fondo, en fechas 01 de Junio del año 2001 del
Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original y la sentencia hoy impugnada del 11 de noviembre
del 2004, del Tribunal Superior de Tierras, Departamento Norte;
Considerando, que, del estudio y análisis de la sentencia impugnada, se evidencia que la Corte
a-qua falló como lo hizo, en virtud de las siguientes consideraciones: “Que contrario a las
consideraciones de la Juez de Jurisdicción Original, este Tribunal es de opinión de que en el
presente caso no se trata de un Recurso de Revisión por causa de fraude previsto en los
artículos núms. 137 al 142 de la Ley de Registro de Tierras, en razón de que no se está
cuestionando la validez del saneamiento, el cual está correcto de acuerdo a lo expresado por
ambas partes, sino que se trata de una litis sobre terreno registrados, en el cual se solicita la
transferencia de los derechos adquiridos por la Sra. Milagros Mariela Román, por compra
hecha a los Sucs De Isidro Williams, quien resultó adjudicatario de los derechos transferidos
en esta parcela. Que ha sido juzgado por nuestra Suprema Corte de Justicia (B. J. 1075 Vol. II,
pág. 711 y 712) que es injusto privar a un comprador de sus bienes bajo el argumento de que
han vencido los plazos para demandar la Revisión por causa de fraude si el inmueble
permanece registrado a favor del adjudicatario o de sus herederos, quienes deben garantía al
comprador; sin embargo como hemos expresado en el cuerpo de esta decisión de acuerdo
con la certificación expedida por el Registrador de Títulos aparecen terceros adquirientes a
título oneroso y de buena fe presumida, que no han sido parte de la presente litis y por tanto
deben respetarse sus derechos registrados, así como también los derechos de los herederos
de la señora Carmen Juma que fueron incluidos posteriormente, ya que no han vendido”;
Considerando, que, al fallar como lo hizo, la Corte a-qua realizó una correcta apreciación de
los hechos y una adecuada aplicación del derecho, toda vez que la litis sobre derechos
registrados jurisprudencialmente se ha definido como “una demanda que pone en juego el
derecho sobre una propiedad inmobiliaria o algún derecho real sobre la misma registrado, y
que es una consecuencia de hechos producidos entre las partes después del primer registro”
Que asimismo, esta Suprema Corte de Justicia ha considerado, que para que una demanda sea
calificada como una litis sobre derechos registrados, no es indispensable que se trate de una
acción que afecte directamente a un derecho de propiedad consagrado en el certificado de
título, sino que basta con que ella se relacione con ese derecho…”, siendo la presente una
demanda en transferencia (litigiosa) de derechos registrados a nombre de personas que
subsisten al causante o continuadores jurídicos; en consecuencia, este medio de casación
carece de fundamento y debe ser desestimado;
Considerando, que en cuanto a la prescripción de los derechos indicados por los recurrentes,
la transferencia solicitada por los hoy recurridos, señores Milagros Mariela Román y Edmundo
Brown Calderón, conforme expone la Corte a-qua, fueron obtenidos mediante contrato de
compra venta a los sucesores del finado Isidro Williams, el cual fue acogido por el Tribunal
Superior de Tierras mediante Resolución de fecha 5 de Febrero de 1988, sin que el mismo
fuera nunca refutado ni cuestionado; que si bien el artículo 2262 de nuestro Código Civil,
establece que: “todas las acciones, tanto reales como personales, se prescriben por veinte
años, sin que esté obligado el que alega esta prescripción a presentar ningún título ni que
pueda oponérsele la excepción que se deduce de la mala fe” no es menos cierto, que una
demanda en ejecución de un contrato o acto traslativo de propiedad, nunca prescribe ante la
Jurisdicción Inmobiliaria, toda vez de que el vendedor, en este caso los vendedores o los
continuadores jurídicos del vendedor le deben garantía al comprador, y esta no perime, y más
cuando en el presente caso la Corte a-qua comprobó que le subsisten derechos registrados a
los sucesores del finado Isidro William, los cuales les son oponibles, siendo esto un criterio
constante ante esta Corte de que un derecho adquirido legalmente sea antes o después del
saneamiento y aun no se hayan hecho valer en el saneamiento, se le debe a quien lo ha
adquirido garantía del mismo, siempre y cuando el inmueble permanezca aún en el
patrimonio del causante, excepto en los casos de que existan terceros adquirientes de buena
fe y a titulo oneroso; por lo que es evidente que la Corte a-qua hizo una correcta
interpretación de los hechos y una adecuada aplicación de la ley, por lo que procede
desestimar el presente medio;
Considerando, que, por otra parte el Tribunal a-quo dispuso anular la constancia anotada del
Lic. Luis Germán De La Cruz, adquirido como pago de honorarios, en razón de haberlo
obtenido de manos de personas que no tenían derechos registrados dentro de los inmuebles
envueltos en la litis, por lo que no podía ser considerado como un adquiriente de buena fe;
Considerando, que al fallar como lo hizo el Tribunal a-quo, estableció motivos suficientes y
pertinentes en base a los documentos que reposaban en el expediente y sustentados en la ley,
por lo que esta Corte considera sin fundamento dicho medio, por lo que procede desestimar
el mismo;
Considerando, en cuanto a las demás exposiciones realizadas por las partes recurrentes, los
mismos se han limitado a realizar una exposición incongruente, imprecisa y con ambigüedad,
sin especificar ni establecer de manera clara las dolencias y violaciones a la ley realizada en la
sentencia impugnada;
Considerando, que el artículo 5 de la Ley sobre Procedimiento de la Casación prescribe que en
los asuntos civiles y comerciales el recurso de casación se interpondrá con un memorial
suscrito por abogado, que contendrá todos los medios en que se funda, y que deberá ser
depositado en la secretaría de la Suprema Corte de Justicia, en los dos meses de la
notificación de la sentencia;
Considerando, que, en consecuencia, para cumplir con el voto de la ley no basta indicar en el
memorial de casación los artículos de los textos legales, ni tampoco limitarse a discutir los
motivos de la sentencia impugnada, sin indicar los agravios y/o violaciones realizadas en la
sentencia impugnada, de manera clara, lógica, con razonamiento jurídico que establezca la
violación del texto legal o principio jurídico, por lo que no pueden ser ponderados por esta
Corte;
Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por David Erasmo
Juma Polanco y Luis Germán de la Cruz Almonte, contra la sentencia dictada por el Tribunal
Superior de Tierras Departamento Norte el 11 de Noviembre de 2004, en relación a las
Parcelas núms. 47 y 47-B, del Distrito Catastral núm. 5, del Municipio y Provincia de Puerto
Plata, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente fallo; Segundo: Condena a
los recurrentes al pago de las costas y ordena su distracción en provecho de los Licdos. Héctor
Álvarez, Isidro Silverio De la Rosa y Nereyda Rojas González, quienes afirman haberlas
avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 21 de marzo de 2012, años 168° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín, Robert C. Placencia
Álvarez y Edgar Hernández Mejía. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Certificados de Títulos. Enmiendas. Cuando estamos frente a una Resolución del
Tribunal Superior de Tierras, donde se deslizó un error material al ejecutarse la misma,
y plasmarse en el Certificado de Titulo, para su corrección debe tener conocimiento
todas las partes, pero este consentimiento no es necesario, ya que no afectaría con su
corrección sus derechos. Art. 205 de la Ley No. 1542 sobre Registro de Tierras.
Sentencia del 21 de marzo de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-Administrativo
y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Financiera Credinsa, S. A., sociedad de comercio,
organizada de conformidad con las leyes dominicanas, con domicilio social en la Av. Abraham
Lincoln esq. calle José Amado Soler, edif. Concordia, apto. 105, ensanche Serralles, de esta
ciudad, representada por su presidente Rafael Mario Peña ventura, dominicano, mayor de
edad, con Cédula de Identidad y Electoral núm. 001-0153087-1, domiciliado y residente en
esta ciudad, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Central el 8 de octubre de 2008, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones a los Dres. Nathanael Matos y Emma Valoy, abogados
de los recurridos Lidia María González Vda. Nadal y compartes;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
29 de diciembre de 2008, suscrito por el Lic. Máximo Manuel Correa Rodríguez, con Cédula de
Identidad y Electoral núm. 001-0153087-1, abogado de la recurrente, mediante el cual
propone los medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 11
de febrero de 2009, suscrito por el Lic. Natanael Méndez Matos, con Cédula de Identidad y
Electoral núm. 001-0166402-7, abogado de la recurrida;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 12
de febrero de 2009, suscrito por los Licdos. Juan Carlos Rodríguez Copello y José A. Moya
Cuesta, con Cédulas de Identidad y Electoral núms. 001-0139964-0 y 001-0085902-4,
respectivamente, abogados de la recurrida Banco BDI, S. A.;
Visto la Resolución núm. 3555-2010, dictada por la Tercera Sala de la Suprema Corte de
Justicia el 14 de diciembre de 2010, mediante la cual el defecto de los co-recurridos Francisco
Donastorg de Morla, Empresa Uremar, S. A., Cándido Mercedes Herrera, Andrea Cedano
Espiritusanto, Abogado del Estado, Pedro Rijo Castillo y Marcelino Rodríguez;
Que en fecha 22 de febrero de 2012, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras,
integrada por los Jueces: Edgar Hernández Mejía, en funciones de Presidente; Sara I.
Henríquez Marín y Robert C. Placencia Alvarez, procedió a celebrar audiencia pública para
conocer del presente recurso de casación;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Visto el auto dictado el 16 de marzo de 2012, por el magistrado Manuel Ramón Herrera
Carbuccia, Presidente de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual se
llama a sí mismo, para integrar la misma en la deliberación y fallo del recurso de casación de
que se trata, de conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que en ocasión de una Litis, con relación a la Parcela núm. 67-B-70 y 69-
B, del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del Municipio de Higuey, el Tribunal Superior de
Tierras del Departamento Central emitió una Resolución en fecha 15 de enero de 1992,
aprobando los trabajos de deslinde, que dieron como resultado la Parcela núm. 64-B-70 del
Distrito Catastral núm. 11/3, parte del Municipio de Higuey, con el siguiente dispositivo: “1.:
Aprobar, como por la presente aprueba, trabajos de deslinde, dentro de la Parcela No. 67-B
del Distrito Catastral núm. 11/3 del Municipio de Higuey realizados Simón E. Jiménez Rijo, de
acuerdo con la resolución dictada por el Tribunal Superior de Tierras en fecha 15 de enero de
1991; 2.: Ordenar, como la presente ordena, al Registrador de Títulos de el Seybo, rebajar del
Certificado de Título núm. 71-5, correspondiente a la Parcela 67-B del Distrito Catastral núm.
11/3 del Municipio de Higuey, la siguiente cantidad: 19 Ha, 77 As., 28 Cas a favor de Francisco
D. Morea; 3.: Ordenar, como por la presente ordena, al Registrador de Títulos del
Departamento del Seybo, la expedición del Certificado de Título correspondiente a la Parcela
núm. 67-B-70 del Distrito Catastral núm. 11/3 del Municipio de Higuey, resultante del deslinde
que por la presente se aprueba en la siguiente forma: Parcela núm. 67-B-70 del D. C. núm.
11/3 Municipio de Higuey, Area: 19 Ha., 77 As., 28 Cas., de acuerdo con sus área y demás
especificaciones que se indican en los planos y sus descripciones técnicas corresponde a favor
de Francisco D. Morea, mayor de edad, dominicano, portador de la Cédula núm. 10581 Serie
28, domiciliado y residen en Higuey; Comuniquese: Al Registrador de Títulos, al Director
General de Mensuras catastrales y al Agr. Contratista, para los fines de lugar; Tribunal advierte
que los trabajos aprobados por el Tribunal Superior de Tierras, tiene una extensión superficial
de 19 Has., 77 As., 28 Cas., y el agrimensor Simón E. Jiménez Rijo, presentó ante Registro de
Título un plano de 198 Has., 77 As., 28 Cas., que no fue la extensión superficial autorizada y
aprobada por el Tribunal Superior de Tierras mediante resolución del año 1992, como parcela
resultante (Parcela núm. 67-B-70) de este trabajo técnico”; b) que sobre el recurso por error
material interpuesto contra esta Resolución en fecha 08 de febrero del año 2007 por la actual
recurrida señora Lidia María González Viuda Nadal, intervino la sentencia de fecha 08 de
octubre de 2008, objeto de este recurso, cuyo dispositivo dice así: “Primero: Se rechazan los
medios de inadmisión presentados por los representantes legales del señor Pedro Rijo y
Marcelino Rodríguez así como por los representantes legales de la compañía Uremar, S. A., y
por los acreedores inscritos en la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito Catastral núm. 11/3 parte
del municipio de Higüey; Segundo: Se rechaza incidente de hacer un descenso, pues no
procede; Tercero: Se rechazan en parte las conclusiones subsidiarias del representante legal
de los señores Pedro Rijo Castillo y Marcelino rodríguez, por los motivos expuestos en el
cuerpo de esta sentencia; Cuarto: Rechaza en parte las conclusiones principales y rechaza las
subsidiarias del representante legal del Banco de Desarrollo Industrial (BDI), por los motivos
expuestos en el cuerpo de esta sentencia; Quinto: Se levanta acta que fueron puestos en
causa por medio del acto de alguacil que reposa en el expediente a todos los acreedores
inscritos en la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio de
Higüey; Sexto: Se levanta acta que por resolución del Tribunal de Superior de Tierras, de fecha
15 del mes de enero del año 1992, fueron aprobados trabajos de deslinde que dieron como
resultado la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio de
Higüey, con una extensión superficial de 19 Hect., 77 As., 28 Cas.; Séptimo: Acoge en parte los
pedimentos de la instancia de fecha 8 de febrero del año 2007, suscrita por los representantes
legales de la señora Lidia María González Vda. Nadal, en relación con la corrección de error
material deslizado al ejecutarse la resolución del Tribunal Superior de Tierras de fecha 15 de
enero del año 1992, que aprobó los trabajos de deslinde en la Parcela núm. 67-B-70 del
Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio de Higüey, a favor del señor Francisco
Donastorg Morla, Morea, que dio como resultado la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito
Catastral núm. 11/3 parte del municipio de Higüey; Octavo: Se acoge la corrección de error
material alegada por los representantes legales de la señora Lidia María González Vda. Nadal,
consistente en que el Registrador de Títulos del municipio de Higüey al ejecutar la Resolución
del Tribunal Superior de Tierras de fecha 15 del mes de enero del año 1992, error consistente
en que se le puso al Certificado de Título que expidió de la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito
Catastral núm. 11/3 parte del municipio de Higüey, una extensión superficial de 198 Has., 77
As., 28 Cas., y lo correcto es 19 Hect., 77 As., 28 Cas., como dice la Resolución de Aprobación
de los Trabajos Técnicos realizados dentro de la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito Catastral
núm. 11/3 parte del municipio de Higüey; Noveno: Se ordena al Registrador de Títulos del
Departamento de Higüey, corregir el error material que cometió ese Departamento al
ejecutar la resolución del Tribunal Superior de Tierras de fecha 15 del mes de enero del año
1992, que aprobó trabajos de deslinde dentro de la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito Catastral
núm. 11/3 parte del municipio de Higüey, que dio como resultado la Parcela núm. 67-B-70 del
Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio de Higüey, a favor del señor Francisco
Donastorg de Morla, el cual se acoge en el ordinal octavo; Décimo: Se ordena al Registrador
de Títulos del Departamento de Higüey, lo siguiente: a) Cancelar el Certificado del Duplicado
del Dueño que se le expidió a los señores Pedro Rijo Castillo y Marcelino Rodríguez Martínez
de la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio de Higüey, y
en su lugar expedir otro manteniendo si los tuviese las cargas y gravámenes que pudiese tener
el certificado que se ordena cancelar pero con una extensión de 19 Hect., 77 As., 28 cas., que
corresponde a la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio de
Higüey; b) Reintegrar al señor Francisco Donastorg de Morla/Morea las 100 Hect., que tenía
dentro de la Parcela núm. 67-B del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio de Higüey,
y que por error fueron incluidas dentro de la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito Catastral núm.
11/3 parte del municipio de Higüey, y transferido a los señores: Pedro Rijo Castillo y Marcelino
Rodríguez Martínez, manteniendo si los tuviese las cargas y gravámenes del Certificado de
Título que se ordenó cancelar en la letra (a), debiéndoles rebajar las ventas que han otorgado
dentro de la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio de
Higüey; c) Cancelar el Duplicado del Dueño que le fue expedido a la Compañía Uremar, S. A., y
en su lugar expedir otro con la misma extensión superficial del que se le ordena cancelar, pero
dentro de la Parcela núm. 67-B del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio de Higüey,
debiendo contener las cargas y gravámenes si los tiene el que se cancela; d) Cancelar los
duplicados de los acreedores hipotecarios inscritos en la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito
Catastral núm. 11/3 parte del municipio de Higüey, y expedirles otros dentro de la Parcela
núm. 67-B del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio de Higüey; Décimo Primero: Se
ordena al señor Francisco Donastorg de Morla/Morea, entregar las constancias anotadas que
tenga en la Parcela núm. 67-B-70 del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio de
Higüey; Décimo Segundo: Se le reserva a los señores Pedro Rijo Castillo y Marcelino Rodríguez
Martínez, a la compañía Uremar, S. A., individualizar los derechos que por medio de esta
sentencia entraron a la Parcela núm. 67-B del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del municipio
de Higüey, por el desliz del Registrador de Títulos del Departamento de Higüey; Décimo
Tercero: Se ordena al Secretario del Tribunal Superior de Tierras, Departamento Central,
comunicar esta decisión al Registrador de Títulos del Departamento de Higüey, y a la Dirección
Regional de Mensura Catastrales y a todas las partes con interés”;
Considerando, que la entidad recurrente propone contra la decisión impugnada los siguientes
medios de casación: “Primero Medio: Errónea aplicación de las normas jurídicas e incorrecta
aplicación de los artículos 143, 147 y 205 de la Ley núm. 1542 Sobre Registro de Tierras;
Segundo Medio: Desnaturalización de los hechos del caso”;
Considerando, que en el desarrollo de su primer medio, la recurrente alega en síntesis, lo
siguiente: “a) que en virtud de las disposiciones de los artículos 143, 147 y 205 de la Ley 1542
Sobre Registro de Tierra, impedían al Tribunal Superior de Tierra ordenar la corrección de
error de material sobre la porción de la parcela 67-B-70, ya que sobre estas parcelas terceros
adquirientes de buena fe habían adquiridos derechos; b) que el Tribunal a-quo para ordenar la
corrección del error material, procedió a calificar el asunto en base al artículo 205, el cual
prevé un trato administrativo; pero que habiendo sido puesto en causa los colindantes y
terceros con derechos registrados la complejidad del caso excluía la posibilidad de aplicar el
procedimiento instituido en dicho artículo, ya que el resultado afecta los derechos de los
terceros; c) que la sentencia impugnada provoca daños graves e irreversibles a los terceros
titulares de derechos registrados generados a título oneroso y de buena fe, provocando dicha
decisión implícitamente una inevitable Litis Sobre Terreno Registrados entre todos los co-
propietarios de la antigua parcela núm. 67-B y los que a partir de ahora deberán hacer su
derecho en esta parcela”;
Considerando, que la Corte a-qua para motivar su decisión en ese sentido, expresa en síntesis
lo siguiente, “Que hemos podido apreciar que las partes que se oponen a la corrección
enfocan esta situación como si nos encontráramos en una Litis Sobre Terreno Registrado y
estamos frente al recurso extraordinario de corrección de error material, previsto en las
disposiciones de los artículos 143 y 205 de la Ley 1542 de 1974 Sobre Registro de Tierras,
competencia exclusiva del Tribunal Superior de Tierras en instancia única”;
Considerando, que también expresa el Tribunal a-quo “que en este caso no se están
cuestionando los derechos registrados de los copropietarios de la Parcela núm. 67-B del
Distrito Catastral 11/3 parte del Municipio de Higuey, ni de ningún colindante de la misma,
ni se están determinando los derechos que en un momento determinado pudo tener el
señor Francisco Donastorg de Morla; lo que se está ponderando y conociendo es el hecho
de si el Registrador de Títulos del Departamento de Higuey cometió un error material al
ejecutar la Resolución de fecha 15 del mes de enero del año 1992, que aprobó trabajos de
deslinde dentro de la Parcela 67-B del Distrito Catastral 11/3, parte del Municipio de Higuey
a favor de señor Francisco Donastorg de Morla, que digo como resultado la Parcela núm. 67-
B-70 del Distrito Catastral 11/3, parte del Municipio de Higuey, con una extensión superficial
de 19 Has., 77., 28 Cas., según parte dispositiva de esta Resolución del Tribunal Superior de
Tierras, manteniéndose como es natural el resto su misma designación catastral, como lo
ordena la Resolución que autorizó y aprobó esos trabajos que es la que tiene la obligación
de ejecutar el Registrador de Títulos”;
Considerando, que como se advierte, la Corte a-qua delimitó claramente el alcance y
contenido de las disposiciones previstas en los artículos 143, 147 y 205; a tal punto que
circunscribió que el caso de la especie, tenía aplicación favorable al artículo 205 de la Ley 1542
Sobre Derechos Registros; toda vez que el error material no fue inducido por acto
jurisdiccional alguno, ni por la Resolución de fecha 15 de enero de 1992 que aprobó los
trabajos de deslinde en la parcela 67-B de Distrito Catastral núm. 11/3 del Municipio de
Higuey, resultante en la parcela 67-B-70, sino por el Registrador de Títulos de la provincia de
Higuey al ejecutar la indicada Resolución, haciendo constar al margen de lo ordenado por el
Tribunal Superior de Tierra, el área de la parcela resultante del deslinde que era 19 Has 77, As
y 28 Cas que era lo correcto, por una área incorrecta de 198 Has, 77 As y 28 cas; o sea que el
Tribunal trata de una corrección de error en el Certificado de Titulo que se emitió para la
parcela restante de deslinde, la núm. 67-B-70; que el legislador en la Ley 1542 Sobre Registro
Inmobiliario otorga amplias facultades al Tribunal Superior de Tierras para proceder a realizar
este tipo de enmienda y correcciones, por lo que al hacerlo en forma contradictoria como se
hizo, permitía a todas las partes interesadas conocer de la situación real de la parcela que
fuera deslindada;
Considerando, que las disposiciones del artículo 205 de la Ley 1542 Sobre Registro de Tierras
no establece límites ni excepción para que el Tribunal Superior de Tierras pueda a solicitud del
Registrador de Títulos o de las personas interesadas, a ordenar la corrección de un error
material, pues resulta que la especificación en la ubicación y en el área de un inmueble debe
siempre ajustarse a datos exactos para que su registro, pueda servir de instrumento sobre el
cual debe partir la seguridad jurídica derivada de las distintas operaciones en el ámbito
inmobiliario y así de esta forma proteger a los terceros; de no ser así se estaría lejos de un
sistema inmobiliario depurado y se le daría curso al caos y la inseguridad jurídica inmobiliaria,
pudiendo eventualmente materializarse operaciones jurídicas en áreas superficiales
inexistentes por no estar comprendidas en el ámbito de una parcela, tal como lo determinó el
Tribunal Superior de Tierras pues resulta que el señor Donastorg de Morla, teniendo derechos
de copropiedad en la parcela 67-B del Distrito Catastral núm. 11/3 parte del Municipio de
Higuey, solicito deslindar una porción de 19 Has, 77 As y 28 Cas con la designación de parcela
67-B-70; consignado el Registrador de Títulos en el Certificado de Título que ampara la parcela
resultante del deslinde un área de 198 Has, 77 Has, 28 Cas o sea, se consignó por error una
porción de 179 Has que materialmente no posee, por lo que procede rechazar el medio que se
examina;
Considerando, que en el desarrollo de su segundo medio, la recurrente sostiene en síntesis, lo
siguiente: “a) que en el supuesto de existir un error material, el mismo pudiera encontrarse
contenido en la Resolución que ordena la confección del Certificado de Título, y no como
expone el Tribunal a-quo, en el Título mismo; b) que el señor Francisco Donastorg de Morla,
no solo era titular de estas porciones sino que además, gozaba de la posesión útil y efectiva de
dicha porciones que sumada equivalen a 199 Has, 02 As y 52.9 Cas; c) que existe ilogicidad en
los argumentos asumidos por el Tribunal a-quo referentes a que el deslinde promovido por el
señor Francisco Donastorg Morla se limitaba a una parte de sus propiedades, toda vez que
mal podría el referido señor siendo propietario de una porción de 199 Has, 02 As y 52.9 Cas.
solicitar solo el deslinde respecto a una pequeña porción de 19 Has, 77 As y 28 Cas, para poco
tiempo después, proceder a la venta de 198 Has, 77 As y 28 Cas; c) que contario a todo
argumento, lo cierto es que el señor Francisco Donastorg de Morla sometió a deslinde la
totalidad del terreno de que era titular y posteriormente vendió la parcela a los señores Pedro
Rijo Castillo y Marcelino Rodríguez Martínez, personas que a su vez vendieron a la entidad
Uremar, S.A., deudora hipotecaria de Financiera Credinsa, S.A.; d) que el artículo 143 de la Ley
1542 Sobre Procedimiento de Casación condiciona la admisibilidad de la acción de la
corrección de un error material contenido en una Resolución del Tribunal Superior de Tierra a
que la misma la interpongan los propietarios y/o aquellos interesados en el mismo, por ser
solo a estos a quien afecta, en tal sentido, la posibilidad de perseguir la corrección del
supuesto error material correspondía solo a las personas que adquirieron terrenos de manos
del señor Francisco Donastorg Morla no así a la recurrida, quien a dichos fines resulta ser un
simple tercero sin interés directo”;
Considerando, que al respecto del contenido del artículo 205 de la Ley 108-05, la Corte a-qua
expresa lo siguiente: “…que a instancia de los Registradores de Títulos o de las personas
interesadas el Tribunal Superior de Tierras podrá ordenar la enmienda de un Certificado de
Títulos, o por haber cambiado el nombre o el estado civil de una persona, o por cualquier otro
motivo razonable y nuevamente en su última parte nos habla de la sentencia de adjudicación
en el Decreto de Registro, pero da potestad a corregir los simples errores en el texto de un
Certificado de Título y en sus anotaciones y en este caso estamos frente a una Resolución del
Tribunal Superior de Tierras la que se alega se cometió un error material al ejecutarse la
misma, y que el error se encuentra en el Certificado de Titulo que se expidió, para cuya
corrección deben tener conocimiento todas las partes, pero este consentimiento no es
necesario, pues no afectaría con su corrección sus derechos y por lo tanto esta acción es
admisible y se desestima la inadmisibilidad presentada, pues no procede”;
Considerando, que también sostiene el Tribunal a-quo, “que no ha constatado entre los
legajos presentados que el Tribunal Superior de Tierras haya aprobado que la extensión
superficial de la Parcela 67-B-70 del Distrito Catastral núm. 11/3 de Higuey sea de 198 Hect.
77 As y 28 Cas, o sea que al expedir un certificado de título con esta extensión superficial se
cometió un error material pues la extensión superficial que se aprobó en esta parcela fue de
19 Hect. 77 As. y 28 Cas. Según Resolución”;
Considerando, que como se ha destacado la Resolución de fecha 15 de enero de 1992 que
aprobó los trabajos de deslinde en la parcela núm. 67-B del Distrito Catastral núm. 11/3 parte
de Higuey, resultante en la parcela 67-B-70, ordenó el registro de dicha parcela con un área de
198 Has, 77 As y 28 Cas, por tanto, el Registrador de Títulos al no acogerse a lo ordenado por
el órgano jurisdiccional competente, cometió un error material que la Corte a-qua tuvo a bien
ordenar enmendar dentro de sus facultades; que por lo analizado y comprobado por el
Tribunal Superior de Tierras se realizó una correcta valoración de los hechos; por lo que no se
incurrió en el vicio denunciado; que, en consecuencia, el medio de que se trata, carece de
fundamento y debe ser desestimado.
Considerando, que, consecuentemente, al estatuir así el Tribunal a-quo, lejos de incurrir en las
violaciones invocadas por la recurrente, hizo una correcta apreciación de los hechos e
interpretación de la ley, que le han permitido a esta Suprema Corte de Justicia, verificar que la
ley y el derecho han sido correctamente aplicados en el presente caso, por lo que, y en adición
a las demás razones expresadas anteriormente, procede rechazar el recurso de casación de
que se trata.
Por tales motivos: Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por la entidad
Financiera Credinsa, S.A., contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central de fecha 08 de octubre de 2008, cuyo dispositivo fue copiado en parte
anterior del presente fallo; Segundo: Condena a la recurrente y al co-recurrido Banco BDI, S.
A., al pago de las costas y la distrae en provecho del Lic. Natanael Méndez Matos y la Dra.
Emma Valoy Vidal, quienes afirman haberlas avanzado en su totalidad;
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 21 de marzo de 2012, años 169° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín, Robert C. Placencia
Álvarez y Edgar Hernández Mejía. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Litis sobre Terreno Registrado. Propietario. Para que una persona en materia
inmobiliaria pueda ser considerada con calidad para poder accionar ante los
tribunales, deberá este detentar la condición de propietario del inmueble o del
derecho real inmobiliario. Sentencia del 27 de abril de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-Administrativo
y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por el Consejo Estatal de Azúcar (CEA), representada
por su Director Ejecutivo Dr. Juan Francisco Matos Castaño, con Cédula de Identidad y
Electoral núm. 001-0084393-7, domiciliado y residente en la calle Fray Cipriano de Utrera,
tercer piso, Centro de los Héroes de Constanza, Maimón y Estero Hondo, de esta ciudad,
contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central núm.
16 de noviembre de 2010, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
11 de enero de 2011, suscrito por Dr. Ramón A. Vargas P. y el Lic. Manuel Enrique Bautista R.,
con Cédulas de Identidad y Electoral núms. 001-0243844-7 y 001-0782563-0,
respectivamente, abogados de la recurrente, mediante el cual proponen los medios que se
indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 5
de mayo de 2011, suscrito por los Licdos. Evelyn Chávez Bonetti y Francisco S. Durán González,
con Cédulas de Identidad y Electoral núms. 001-0093916-4 y 001-0068437-2,
respectivamente, abogados de la recurrida Constructora Bisonó, C. por A.;
Que en fecha 11 de enero de 2012, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras, integrada
por los Jueces: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Presidente; Sara I. Henríquez Marín, Robert
C. Placencia Alvarez y Edgar Hernández Mejía, procedió a celebrar audiencia pública para
conocer del presente recurso de casación;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1, 20 y
65 de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre Derechos Registrados (Nulidad de
Resolución de Autorización de Deslinde) en relación con la Parcela núm. 10-Sub-98, Distrito
Catastral núm. 31, del Distrito Nacional, el Tribunal de Jurisdicción Original del Distrito
Nacional, debidamente apoderado, dictó el 27 de mayo del 2008 su decisión núm. 1788, cuyo
dispositivo aparece copiado en el de la sentencia ahora impugnada; b) que sobre el recurso de
apelación interpuesto contra la misma el 20 de junio del 2008 por el Dr. Samuel Ramia
Sánchez, actuando en representación del Señor Nelson Antonio Hernández Muñoz, el Tribunal
Superior de Tierras del Departamento Central dicto en fecha 16 de noviembre del 2010 la
sentencia ahora impugnada, cuyo dispositivo dice así: “1ro: Acoge en la forma el recurso de
apelación interpuesto en fecha 20 de junio de 2009 por el Dr. Samuel Ramia Sánchez, a
nombre del señor Nelsón Antonio Hernández Muñoz, contra la sentencia núm. 1788 dictada
por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, en fecha 27 de mayo de 2008, con relación a
la Parcela núm. 10-Subdividida-98, Distrito Catastral núm. 31, del Distrito Nacional; 2do.:
Rechaza por los motivos de esta sentencia, las conclusiones formuladas en fecha 6 de abril de
2009, por los Dres. Manuel de Jesús Cáceres Genao, Samuel Ramia Sánchez y Dionisio Ortiz, a
nombre y representación del apelante Lic. Nelsón Antonio Hernández Muñoz; 3ro.: Rechaza
por los motivos de esta sentencia, las conclusiones formuladas en fecha 6 de abril de 2009 por
la Licda. Ninoska Martínez de los Santos, a nombre y representación del Instituto Agrario
Dominicano (IAD) interviniente forzoso; 4to.: Rechaza por los motivos de esta sentencia, las
conclusiones formuladas en fecha 22 de abril del 2009, por el Lic. Manuel Enrique Bautista
Rosario, a nombre y representación del Consejo Estatal del Azúcar (CEA), interviniente
forzoso; 5to.: Acoge por los motivos de esta sentencia, las conclusiones formuladas por la
parte recurrida Constructora Bisonó, C. por A., por medio de sus abogados Licdos. Iván
Alfonso Cunillera y Francisco S. Durán, y en consecuencia, confirma la sentencia núm. 1788,
dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, en fecha 27 de mayo de 2008, con
relación a la Parcela núm. 10-Subdividida-98, Distrito Catastral núm. 31, del Distrito Nacional,
cuyo dispositivo es el siguiente: Primero: Se acogen las conclusiones presentadas en audiencia
celebrada el 20 de febrero del 2008, presentadas por la demandante Consejo Estatal del
Azúcar (CEA); Segundo: Se acogen las conclusiones vertidas en audiencia de fecha 20 de
febrero de 2008 y el escrito de conclusiones depositado al Tribunal en fecha 28 de febrero del
2008, por el Instituto Agrario Dominicano (IAD); Tercero: Se acoge las conclusiones vertidas en
audiencia de fecha 20 de febrero 2008, y el escrito de conclusiones de fecha 4 de marzo del
2008, por el Dr. Francisco S. Durán González, actuando a nombre y representación de la
Constructora Bisonó, C. por A.; Cuarto: Se rechaza la instancia sometida al Tribunal en fecha 9
de febrero de 2004, suscrita por el señor Nelsón Antonio Hernández Muñoz, por carecer de
fundamento legal; Quinto: Se aprueban los trabajos de deslinde realizados en la Parcela núm.
10 del Distrito Catastral núm. 31 del Distrito Nacional, resultando la Parcela núm. 10Subd.-98
del Distrito Catastral núm. 31 del Distrito Nacional, con una extensión superficial de 06 Has.,
93 As., 27 Cas., con las siguientes colindancias: al Norte: Parcela núm. 10-Resto; al Este:
Carretera de Hato Nuevo; al Sur: Arroyo Lebrón y Parcela núm. 10-Resto, al Oeste: Parcela
núm. 10-Subd.,17; Sexto: Se ordena a la Registradora de Títulos del Distrito Nacional, lo
siguiente: a) Rebajar del Certificado de Título núm. 61-1033, que ampara el derecho de
propiedad en la Parcela núm. 10 del Distrito Catastral núm. 31 del Distrito Nacional, una
extensión superficial de 06 Has., 93 As., 27 Cas.; b) Expedir el correspondiente Certificado de
Título que ampara el derecho de la resultante Parcela núm. 10-Subd.-98 del Distrito
Catastral núm. 31 del Distrito Nacional, con una extensión superficial de 06 Has., 93 As., 27
Cas., con las siguientes colindancias: al Norte: Parcela núm. 10-Resto; al Este: Carretera de
Hato Nuevo; al Sur: Arroyo Lebrón y Parcela núm. 10-Resto y al Oeste: Parcela núm. 10-
Subd.,17, a favor de Constructora Bisonó, representada por su Presidente Ing. Rafael V.
Bisonó G., dominicano, mayor de edad, casado, Ingeniero, portador de la Cédula de
Identidad y Electoral núm. 001-0100563-5, domiciliado y residente en esta ciudad; 7.:
Condena a la parte recurrente al pago de las costas y ordena su distracción a favor de los
abogados de la parte recurrida, Licdos. Iván Alfonso Cunillera y Francisco S. Durán”;
Considerando, que la recurrente en su memorial introductivo propone contra la sentencia
impugnada los dos medios de casación siguientes: Primer Medio: Falta de Base Legal; Segundo
Medio: Desnaturalización de los hechos;
En cuanto a la inadmisibilidad del recurso
Considerando, que la recurrida, Constructora Bisonó C. por A. en sus alegatos invoca la falta
de calidad de la parte recurrente Consejo Estatal del Azúcar (CEA), enunciando que “el
certificado de titulo no. 63-1033, que ampara la porción de la parcela No. 10 del Distrito
Catastral No. 31 del Distrito Nacional, se encuentra inscrita la donación efectuada por el
Consejo Estatal del Azúcar (CEA) a favor del Instituto Agrario Dominicano (IAD), por lo que
todas las transferencias que realizo posteriormente el Instituto Agrario Dominicano (IAD)
están anotadas obligatoriamente en el mismo certificado de titulo y todos los deslindes que se
efectúen en dicho inmueble, necesariamente tienen que rebajarse del área original de esa
parcela”;
Considerando, que es criterio de nuestra jurisprudencia el definir “La calidad como el poder en
virtud del cual una persona ejerce una acción en justicia, o el título con que una parte figura
en el procedimiento de que se trata”. (Cas 2. De junio de 1992, B.J. 977, Pág. 673);
Considerando, que para que una persona en materia inmobiliaria pueda ser considerada con
calidad para poder accionar ante los tribunales, deberá este detentar la condición de
propietario del inmueble o del derecho real inmobiliario;
Considerando, que si bien es cierto que para una persona sustentar su calidad para accionar
en justicia deberá demostrar su derecho de propiedad sobre el inmueble en cuestión o del
derecho real inmobiliario, no menos cierto, es que en el caso de que cuando el demandante
tiene un derecho por registrar o en condiciones de ser registrado y en el curso de la litis sobre
derechos registrados pone en causa o llama a su causante en intervención forzosa para que
este le brinde la garantía que le debe todo vendedor a su comprador, bajo estas condiciones
este adquiere una calidad subrogada, delegada o arrastrada;
Considerando, que conforme se advierte en la sentencia de fecha 16 de noviembre de 2010,
objeto de este recurso de casación, el Consejo Estatal del Azúcar (CEA), intervino de manera
forzosa, ante el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central en apelación; que
desde que una parte comparece ya sea de manera voluntaria o forzosa en un proceso,
justificando en tal caso su interés, si es admitido como tal, la sentencia que resulte del
proceso tiende a surtir sus efectos frente a esta; teniendo como resultado con ello un
reconocimiento al interés procesal para poder interponer el correspondiente recurso; que en
el caso de que se trata el tribunal a-quo acepto la intervención forzosa de quien era el
propietario original de la parcela y causante de los derechos del Sr. Nelson Antonio Hernandez
Muñoz por efecto del contrato de venta; que al pronunciarse en su dispositivo en cuanto a las
conclusiones presentada por este ante el mismo, por lo que resulta que al ser parte en la
decisión objeto del presente recurso, tiene calidad en interés para interponer el recurso de
casación, contrario a lo alegado por la parte recurrida, de donde resulta evidente que el medio
de inadmisión relativo a la falta de calidad formulado por ella, carece de fundamento por lo
que debe ser rechazado, lo que conlleva a ponderar el recurso de casación interpuesto por
dicha entidad estatal;
En cuanto al recurso:
Considerando, que el recurrente en el primer medio de casación invocado contra a la
sentencia impugnada relativo a la falta de base legal, alega que el Tribunal a-quo no pondero
el contrato suscrito entre el Consejo Estatal del Azúcar (CEA) y el Sr. Nelson Antonio
Hernandez Muñoz de fecha 12 de agosto del 1994; que el propietario de la parcela original
(Parcela núm. 10 del D.C. núm. 31 del Distrito Nacional), es el Consejo Estatal del Azúcar
(CEA), que a su vez los derechos de Constructora Bisonó, C. por A., vienen del Instituto Agrario
Dominicano. (IAD) y estos a su vez vienen del Consejo Estatal del Azúcar (CEA); y que los
mismos los recibió de manos del Consejo Estatal del Azúcar (CEA), con un plano de ubicación;
que también Nelson Antonio Hernandez Muñoz, recibió sus derechos del Consejo Estatal del
Azúcar (CEA), con un plano de ubicación amparado en un acto de transferencia; que de igual
manera los magistrados no tomaron en consideración que no se trataba de una simple
posesión precaria sino de una posesión que Nelson Antonio Hernandez Muñoz recibió del
Consejo Estatal del Azúcar (CEA);
Considerando, que el Tribunal a-quo al decidir el recurso estableció que: “el recurrente para
justificar su recurso, ha dicho haber mantenido la posesión del inmueble de manera “Pacifica,
Reconocida e Ininterrumpida..”; que sin embargo, este Tribunal entiende con relación a lo
invocado por el apelante, que, conforme a los principios que sustentan el Sistema de Registro
Inmobiliario aplicable, así como la normativa inmobiliaria vigente, por tratarse en este caso de
derechos que están regularmente registrados a nombre de su titular, Constructora Bisonó, C.
por A. parte recurrida, resulta extemporáneo, inaplicable e improcedente la alegada posesión
que ha invocado el recurrente Nelson Antonio Hernandez Muñoz, por medio de sus abogados;
que tal alegato hubiera sido oportuno, y pertinente si se estuviera conociendo del
saneamiento del inmueble objeto de apelación, pero en este recurso de apelación sobre
derechos registrados, la sustentación formulada por el Señor Nelson Antonio Hernández
Muñoz, resulta extemporánea e improcedente.”;
Considerando, que lo transcrito anteriormente revela que ciertamente tal y como alega el hoy
recurrente el Consejo Estatal del Azúcar (CEA) de que la sentencia impugnada contiene el vicio
de falta de base legal y carece de una exposición clara de hechos y derechos que justifiquen su
dispositivo, pues la misma no hizo un examen preciso y exhaustivo de los documentos que le
fueron presentados y que integran el expediente, destacando de manera imprecisa que entre
las partes en litis, quien tiene el derecho de propiedad en relación a la referida parcela lo es la
Constructora Bisonó, C. por A.; que esa aseveración la hizo sin sustentación que avalara la
certeza de dicho derecho de propiedad por parte de la Constructora Bisonó, C. por A.;
Considerando, que nuestra jurisprudencia sostiene que: “Se incurre en el vicio de falta de base
legal cuando se dejan de ponderar documentos de la causa importantes para la solución del
caso.” (Sentencia 31 del 28 de septiembre del 2005, B.J. No. 1138, pp. 1570-1578, 3ra.
Cámara);
Considerando, que el vicio de la falta de base legal se caracteriza propiamente cuando los
motivos dados por los jueces en su decisión no permiten de manera clara y precisa comprobar
si los elementos de hecho y de derecho necesario para la aplicación de la ley se encuentran
presentes en dicha decisión; que en el caso de la especie el tribunal a-quo no hizo una
ponderación clara ni de los hechos ni de los documentos que le permitiera emitir una correcta
motivación para el fallo de la sentencia hoy impugnada; que en consecuencia procede acoger
el primer medio que se examina;
Considerando, que en el segundo medio de casación el recurrente alega que el Tribunal a-quo
desnaturalizo los hechos al presentar al Sr. Nelson Antonio Hernandez Muñoz como un
poseedor precario cuando en realidad se trata de un 3er. adquiriente a titulo oneroso y de
buena fe cuyos derechos están subrogados a los derechos del Consejo Estatal del Azúcar (CEA)
mediante acto de transferencia, de fecha 12 de agosto del 1994;
Considerando, que los derechos adquiridos por el Sr. Nelson Antonio Hernandez Muñoz
vienen en virtud del contrato de venta otorgado por la entidad que figura como propietaria en
el certificado de Titulo que los ampara, y la venta es una convención típicamente onerosa;
Considerando, que en cuanto a lo alegado por el recurrente en el presente medio donde
invoca la desnaturalización de los hechos, al analizar la sentencia impugnada se advierte que
el Tribunal a-quo dejo establecido que los derechos sustentados por la Constructora Bisonó, C.
por A. están debidamente registrados a nombre de la misma, presentando la posesión
ostentada por el recurrente Nelson Antonio Hernandez Muñoz como precaria; sin embargo,
este análisis hecho por el Tribunal a-quo no fue realizado de manera precisa ni clara pues sus
motivaciones un tanto vagas e imprecisas no dejaron en claro sobre la base de que fue que se
apoyo para hacer dichas afirmaciones; en consecuencia el segundo medio que se invoca debe
ser acogido;
Considerando, que por todas las razones que anteceden, la sentencia recurrida viola las
disposiciones legales argüidas por el recurrente, razón por la cual procede admitir el presente
recurso y en consecuencia casar la decisión impugnada.
Por tales motivos. Primero: Casa el recurso de casación interpuesto por el Consejo Estatal del
Azúcar (CEA), contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Central el 16 de noviembre del 2010, en relación con la Parcela núm. 10-Subd.-98, del Distrito
Catastral núm. 31 del Distrito Nacional, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior al
presente fallo, y envía el asunto por ante el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Norte; Segundo: Compensa las costas.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 27 de abril de 2012, años 169° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín, Robert C. Placencia
Álvarez y Edgar Hernández Mejía. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Secuestrario Judicial. Ocupación. En los procesos de litis sobre derechos registrados, el
juez o tribunal apoderado de la demanda debidamente notificada a la contraparte,
informará de dicha demanda al Registro de títulos y a la Dirección Regional de
Mensuras Catastrales correspondientes, sobre su existencia. Sentencia del 9 de mayo
de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso Administrativo
y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Mercedes Altagracia Regalado Diplán,
dominicana, mayor de edad, con Cédula de Identidad y Electoral núm. 049-0048559-2,
domiciliada y residente en la calle Principal núm. 127, La Cigua, Municipio de Villa La Mata,
Provincia Sánchez Ramírez, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Noreste el 12 de agosto de 2008, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Daniel García Tejada, por sí y por el Dr. Domingo
Suzaña Abreu, abogados de la recurrente;
Oído en la lectura de sus conclusiones a la Licda. María Luisa Paulino, por sí y por el Lic. Miguel
Angel Medina Liriano, abogados de las recurridas Francisca Regalado Bocio y Yeny Regalado
Bocio;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 4
de diciembre de 2008, suscrito por los Licdos. Domingo Suzaña Abreu y José Antonio Aquino
Rodríguez, con Cédulas de Identidad y Electoral núms. 109-0005225-8 y 049-0002511-7,
respectivamente, abogados de la recurrente, mediante el cual propone los medios que se
indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 22
de diciembre de 2008, suscrito por el Lic. Miguel Angel Medina Liriano, con Cédula de
Identidad y Electoral núm. 056-0059413-8, abogado de las recurridas;
Que en fecha 22 de febrero de 2012, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras,
integrada por los Jueces: Edgar Hernández Mejía, en funciones de Presidente; Sara I.
Henríquez Marín y Robert C. Placencia Alvarez, asistidos por la Secretaria General, procedió a
celebrar audiencia pública para conocer del presente Recurso de Casación;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Visto el auto dictado el 7 de mayo de 2012 por el Magistrado Manuel Ramón Herrera
Carbuccia, Presidente de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual se
llama a sí mismo, en su indicada calidad, para integrar la misma en la deliberación y fallo del
recurso de casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre derechos registrados en relación a la
Parcela núm. 433, del Distrito Catastral núm. 3, del Municipio de Cotuí, Provincia Sánchez
Ramírez, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Sánchez Ramírez en referimiento
debidamente apoderado dictó la ordenanza núm. 2008-0018 en fecha 18 de marzo de
Octubre del 2008, cuyo dispositivo es como sigue: “Primero: Acoger Como buena y válida en
cuanto a la forma y el fondo la instancia interpuesta en referimiento por haber sido intentada
de acuerdo con las disposiciones legales vigentes suscrita por los Licdos. Domingo Suzaña
Abreu y José Antonio Aquino Rodríguez, en representación de la señora Mercedes Alt.
Regalado Diplán y por vía de consecuencia: a) Rechazar, las conclusiones interpuesta por las
señoras Francisca Regalado Bocio y Yeny Regalado bocio, por los motivos expuestos; b)
Acoger, las conclusiones presentadas por la parte demandante señor Mercedes Alt. Regalado
Diplán, tanto en audiencia de fecha treinta (30) de enero del dos mil ocho (2008), como en sus
escritos por conducto de sus abogados apoderados Licdos. Domingo Suzaña Abreu y José
Antonio Aquino Rodríguez; c) Designar, como secuestrario judicial al señor Carlos Espinal,
dominicano, mayor de edad, soltero, empleado privado, titular de la Cédula núm. 049-
0015652-4, domiciliado y residente en la calle Renovación núm. 5, Monte Adentro, Municipio
de Villa La Mata, Provincia Sánchez Ramírez; d) Ordenar, que el secuestrario judicial designado
proceda a recibir el inmueble de las manos de quien actualmente lo posea, bajo un inventario
y con el auxilio del Abogado del Estado si fuere necesario; e) Fijar, como anticipo de
honorarios, la suma de Cinco Mil Pesos Dominicanos (RD$5,000.00), pagaderos
mensualmente, a cargo de la parte demandante, lo cuales serán aplicado a la parte que
sucumba en el proceso principal; f) Autorizar, al secuestrario judicial a que cubra los gastos
que sean necesarios para el mantenimiento del inmueble en buen estado; g) Fija, la fecha de
la juramentación para el día lunes veinticuatro (24) de marzo del 2008, a las 9:00 A.M., en la
sala de audiencia de esta tribunal, quedando convocadas todas las partes por medio de la
presente ordenanza; Segundo: Condenar a la parte demanda en referimiento al pago de las
costas a favor y provecho de los abogados concluyentes Licdos. Domingo Suzaña Abreu y José
Antonio Aquino Rodríguez, quienes afirman haberlas avanzando en su totalidad”; b) sobre
recurso de apelación interpuesto contra la misma el Tribunal Superior de Tierras, del
Departamento Noreste, dictó en fecha 12 de Agosto del 2008, dictó la Decisión núm. 168,
ahora impugnada cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: En cuanto al recurso de apelación
se declara regular y válido en la forma, por haber sido interpuesto en tiempo hábil; Segundo:
Acoge, en cuanto al fondo las conclusiones de la parte recurrente Lic. Miguel Angel Medina
Liriano, por sí y por el Lic. Nathanael Suazo Sánchez, en representación de las Sras. Francisca
Regalado Bocio y Yeny Regalado Bocio, por estar bien fundadas; Tercero: Rechaza, las
conclusiones de la parte recurrida Lic. Domingo Suzaña Abreu, conjuntamente con el Lic. José
Antonio Aquino Rodríguez, en representación de la Sra. Mercedes Altagracia Regalado Diplan,
por improcedentes; Cuarto: Revoca la Ordenanza núm. 2008-0018, dictada por el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original de Sánchez Ramírez, en fecha dieciocho (18) del mes de marzo
del año dos mil ocho (2008), con relación a la Parcela núm. 433 del Distrito Catastral núm. 3
del Municipio de Cotuí, Provincia Sánchez Ramírez; Quinto: Condena a la parte recurrida al
pago de las costas a favor de la parte recurrente quien afirma haberlas avanzado”;
Considerando: que los recurrentes en su memorial introductivo proponen contra la sentencia
impugnada los siguientes medios de casación: “Primer Medio: Violación a las disposiciones de
los artículos 1315 y 1961 del Código Civil de la República Dominicana; Segundo Medio:
Desnaturalización de los hechos y mala aplicación del derecho. Violación a las disposiciones
del artículo 141 del Código de Procedimiento Civil”;
Considerando, que en el desarrollo de los medios de casación, que se reúnen por su
vinculación para su mejor estudio, los recurrentes alegan en síntesis, como sigue: “a) que, que
fueron violados los artículos 1315 del Código Civil Dominicano relativo a la prueba y el artículo
1961 del código civil que establece las razones que dan lugar a ordenar un secuestrario
judicial, por entender que la corte a-qua al momento de dictar la ordenanza hoy impugnada
fundamentó el mismo en hechos que no se corresponden con la realidad fáctica y sin hacer
una verdadera valoración de la prueba sino que se basó únicamente en las conjeturas
formuladas por los hoy recurridos las cuales no pueden sostenerse por sí mismas; que además
la corte a-qua, realiza un análisis frustratorio para la administración de justicia al pretender
sustentar su ordenanza haciendo suyos los motivos dados por el tribunal de primer grado sin
tomar en cuenta los elementos de prueba aportados por las partes, en donde podía constatar
que las señoras Francisca Regalado Bocio y Yenny Regalado Bocio ocuparon de manera
precaria la porción de terrenos de que se trata, por medio a un desalojo en que no pusieron
en causa a la hoy recurrente señora Mercedes Altagracia Regalado Diplán y sin realizar la
verificación de los planos catastrales elaborados por el agrimensor y las fotografías del
inmueble donde se advierte que la mejora objeto de la demanda en secuestrario judicial se
encuentra construida dentro de la porción de terrenos de 891.24 Metros, ocupada desde del
1993 por la recurrente señora Mercedes Altagracia Regalado; b) que el peligro que manifiesta
la parte recurrente y que justifica el nombramiento de un secuestrario judicial es que en
virtud de esa ocupación las señoras Francisca Regalado Bocio y Yeny Regalado Bocio
pretenden deslindar dicha porción de terreno a su favor, representando un peligro a los
derechos de la exponente, señora Mercedes Altagracia Regalado; c) que, se advierte que la
sentencia impugnada no hizo una ponderación de los documentos y demás pruebas que se
traduce en una incompleta y pobre exposición de las comprobaciones fácticas que debe hacer
todo juzgado al momento de sustentar su sentencia por lo que viola el artículo 141 del Código
Civil Dominicano, en la que se establece que la sentencia debe contener a pena de nulidad, los
fundamentos, es decir, los motivos en los que el tribunal funda su fallo”;
Considerando, que del estudio de la sentencia impugnada y de los medios presentados se
desprende lo siguiente: que la Corte a- qua, en sus considerandos para justificar su fallo hizo
constar lo siguiente: “que, como se puede observar el Juez a-quo motivó diciendo que ambas
partes ocupan el inmueble, y de la economía del artículo 1961 del Código Civil Dominicano, se
colige que el secuestro se ordena cuando la posesión sea litigiosa, y reiteramos cuando esa
posesión irrogue daños o perjuicio a una de las partes y, esto no ha sido establecido ni en
Jurisdicción Original ni en esta grado de apelación”, que asimismo, la Corte a-qua en sus
considerando hace constar lo siguiente: “que el secuestro judicial ciertamente es una medida
que puede tomarse en el curso de una litis sobre terrenos o derechos registrados; cuando la
propiedad y posesión son disentidas entre las partes, Art. 1961 del código civil dominicano,
pero no puede exceder ese poder cuando los que ocupan o poseen se encuentran ambos en
posesión como es el caso”; que en consecuencia, la Corte a-quo expresa que el secuestro es
una medida que solo debe ser ordenada cuando existan causas serias que la justifiquen, un
secuestro es una medida provisional, generalmente gravosa para las partes, no debe ser
ordenado sino cuando hay causas serias que lo justifiquen, y que no basta que haya surgido
un litigio, sino que es necesario que los intereses de las partes se encuentran seriamente
amenazados, advirtiendo dicha Corte a-qua, que en la especie, esto no se da, pues son ambos
que se encuentran en posesión, apreciación que entra dentro de los poderes soberanos de los
jueces del fondo (sic);
Considerando, que de todo lo anterior expuesto y el examen de la sentencia impugnada pone
de manifiesto lo siguiente: a) que la Corte a-qua, hace constar en el plano factico de la
ordenanza que vio toda la documentación del expediente; b) que a diferencia de los alegatos
expuestos por la parte recurrente en cuanto a que la corte pretendía hacer suyas las
motivaciones del tribunal de primer grado, para justificar su fallo, es evidente que lo que
pretende la Corte a-qua en realidad es analizar los motivos que llevaron a dicho tribunal a
tomar su decisión en contraposición a los hechos establecidos en el expediente y que
contrariamente a los alegatos esbozados por la hoy parte recurrente, en el caso de que dicha
corte hubiera pretendido tomar dichas motivaciones como buenas y validas el resultado de la
hoy ordenanza impugnada sería totalmente diferente;
Considerando; que asimismo esta corte ha podido constatar que en cuanto a la alegada
violación al artículo 141 del código de procedimiento civil no se aplica en materia inmobiliaria
sino más bien el artículo 101 del reglamento de los Tribunales de la Jurisdicción Inmobiliaria
de la ley 108-05 sobre registro inmobiliario que dispone que todas las decisiones emanadas
por los Tribunales de la Jurisdicción Inmobiliaria contendrán: a) número único del caso; b)
nombre del Tribunal de la jurisdicción correspondiente; c) Nombre del Juez que preside y de
los jueces que integran el tribunal; d) fecha de emisión de la decisión; e) nombre de las partes
y sus generales; f) conclusiones de las partes; g) Enunciación del o de los inmuebles
involucrados; h) Identificación del o de los inmuebles involucrados, i) Enunciación de la
naturaleza del proceso al que corresponde la decisión; j) relación de hechos; k) relación de
derecho y motivos jurídicos en que se funda; l) dispositivo; m) Firma del Juez que preside y de
los jueces que integran el Tribunal n) firma del secretario del despacho Judicial
correspondiente, en consecuencia el artículo que debe ser invocado es el articulo 101 y no el
141 anteriormente descrito, para fundamentar la falta de motivos de la sentencia en esta
materia;
Considerando, que en cuanto a la señalada intención de la parte recurrida de deslindar el
inmueble en litigio, como medio probatorio a la necesidad del secuestrario judicial, y no
tomada en cuenta por la Corte a-qua, es necesario reseñar, que la presente litis se instruye
bajo el amparo de la Ley 108-05 de Registro Inmobiliario y sus Reglamentos y que en virtud de
la misma en su artículo 135 del Reglamento de los Tribunales, establece que en los procesos
de litis sobre derechos registrados, el juez o tribunal apoderado de la demanda debidamente
notificada a la contraparte, informará de dicha demanda al Registro de títulos y a la Dirección
Regional de Mensuras Catastrales correspondientes, sobre su existencia; que en dicho caso el
Registro de Títulos anotará un asiento sobre el inmueble involucrado haciendo constar que el
mismo es objeto de un conflicto que se está conociendo en dicho Tribunal, por lo que
cualquier operación que se pretenda registrar luego de asentado el mismo, no puede ser
considerada de buena fe, que, en cuanto a la Dirección Regional de Mensuras Catastrales,
puesta o no en conocimiento debe remitir dicha solicitud de deslinde ante el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original, quien debe conocer de manera contradictoria dicha
aprobación en virtud del artículo 10 del Reglamento de regularización parcelaria y deslinde,
Resolución núm. 353-2009, dictada por la Suprema Corte de justicia, por lo que
evidentemente la suerte del inmueble dependerá del resultado de la litis;
Considerando, que de todo lo arriba indicado, se comprueba que la Corte a-qua, al momento
de dictar su fallo lo hizo bajo el criterio formado de los documentos que se encontraban en el
expedientes y los hechos acaecidos en el mismo; que esta apreciación o ponderación sobre la
procedencia o no de una medida en cuanto a la existencia de la urgencia o peligro entra en la
espera de la prudencia de los jueces de fondo y no está sujeta al control en casación, salvo
desnaturalización de los hechos, cosa que no se evidencia en la presente, por lo que al carecer
de fundamento los medios planteados esta Suprema Corte de Justicia procede a rechazar el
presente recurso.
Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por la señora
Mercedes Altagracia Regalado Diplán contra la ordenanza dictada por el Tribunal Superior del
Departamento Noreste, de fecha 12 de agosto del 2008, con relación a la Parcela núm. 433,
del Distrito Catastral núm. 3, del Municipio de Cotui, Provincia Sánchez Ramírez; Segundo:
Condena a los recurrentes al pago de las costas y ordena su distracción en provecho del Lic.
Miguel Ángel Medina Liriano, quien afirma haberlas avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso
Administrativo y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 9 de mayo de 2012, años 169° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henriquez Marin, Robert C. Placencia
Alvarez y Edgar Hernández Mejía. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Inmediación. Inmobiliaria. La materia inmobiliaria no se rige por el principio de la
inmediación, como ocurre en la materia penal, que exige que los jueces que instruyen
el proceso sean los mismos que suscriban la decisión. Sentencia del 13 de junio de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-Administrativo
y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Fresa Altagracia Ramos Cruz, dominicana, mayor
de edad, con Cédula de Identidad y Electoral núm. 041-0005151-2, domiciliada y residente en
el municipio de San Fernando, provincia Montecristi, contra la sentencia dictada por el
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Norte en fecha 22 de marzo de 2010, cuyo
dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones a la Licda. Anabel Palacios, en representación del Lic.
Juan Ramón Estévez B., abogado de la recurrente Fresa Altagracia Ramos Cruz;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Samuel Amarante, por sí y por el Lic. Rafael
Marciano Persia, abogados de la recurrida Conrada Martínez;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
20 de mayo de 2010, suscrito por el Lic. Juan Ramón Estévez B., con Cédula de Identidad y
Electoral núm. 092-0002784-6, abogado de la recurrente, mediante el cual propone los
medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 15
de junio de 2010, suscrito por los Licdos. Samuel Amarante y Rafael Marciano Persia, con
Cédulas de Identidad y Electoral núms. 031-0222819-8 y 031-0021493-5, respectivamente,
abogados del recurrido;
Que en fecha 9 de mayo de 2012, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras, integrada
por los Jueces: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Presidente; Sara I. Henríquez Marín, Robert
C. Placencia Alvarez y Edgar Hernández Mejía, procedió a celebrar audiencia pública para
conocer del presente recurso de casación;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de la litis relativa al Saneamiento de la Parcela núm.
224001950013, del Distrito Catastral núm. 6, del municipio de Villa Vásquez, provincia de
Santiago Rodríguez, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original dictó en fecha 11 de mayo
de 2009, una sentencia cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Se acoge las reclamaciones
hechas por las señoras Fresa Ramos y Conrada Martínez, por todos los motivos antes
expuestos, en consecuencia, se ordena al Registrador de Títulos del Departamento de
Montecristi expedir el certificado de títulos correspondiente sobre la Parcela núm.
224001950013, del Distrito Catastral núm. 6, del municipio de Villa Vásquez, provincia
Montecristi, con una extensión superficial de 313,522.04 mts2., en co-propiedad a nombre de
las señoras Fresa Altagracia Ramos Cruz y Conrada Martínez, dominicanas, mayores de edad,
solteras, quehaceres domésticos, portadoras de las Cédulas de Identidad y Electoral núms.
041-0005151-7 y 072-0004851-5, respectivamente, domiciliadas y residentes, la primera en La
Peña de Montecristi y la segunda en la sección Los Conucos de Villa Vásquez, casa núm. 10 de
la provincia de Montecristi, el 50% del valor porcentual a cada una; Segundo: Se compensan
las costas del procedimiento de saneamiento; Tercero: Se ordena a la Secretaría de este
Tribunal de Jurisdicción Original, que una vez cumplido el plazo de apelación expida el oficio
de remisión de la presente sentencia al Registrador de Títulos correspondiente a los fines de
lugar; Cuarto: Se ordena al Registrador de Títulos que haga constar en el Certificado de Títulos
y sus correspondientes duplicados, lo siguiente: La presente sentencia en que se fundan los
derechos registrados por el presente certificado de título puede ser impugnada mediante el
recurso de revisión por causa de fraude durante un año a partir de la emisión del mismo, y no
se reputará tercer adquiriente de buena fe a toda persona que adquiere un inmuebles
durante el plazo previsto a interponer el recurso de revisión por causa de fraude; Quinto:
Según el artículo 2 de la resolución núm. 622-2007, que expresa: Aplaza el cobro de la
contribución especial establecida en el artículo 39 y siguiente de la Ley núm. 108-05 de
Registro Inmobiliario, para la constitución del fondo de garantía de Inmuebles Registrados,
hasta tanto se efectúe la creación y puesta en operación de las estructuras de recaudación y
administración del mismo”; b) que sobre el recurso de apelación interpuesto contra esta
decisión, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Norte el 22 de marzo de 2010,
intervino la sentencia objeto de este recurso, cuyo dispositivo dice así: Parcela núm.
224001950013, del Distrito Catastral núm. 6, del municipio de Villa Vásquez, provincia
Montecristi. Al Norte: Parcela núm. 193-B-4 (Resto); al Este: Parcela núm. 193-B-4 (Resto); al
Sur: Parcela núm. 193-B-4 (Resto); al Oeste: Parcela núm. 193-B-4 (Resto); extensión
superficial: 313,522.94 metros cuadrados. “1ro: Se acoge en cuanto a la forma, y se rechaza
en cuanto al fondo, por los motivos de esta sentencia, el recurso de apelación de fecha 29 de
mayo de 2009, interpuesto por el Lic. Juan Ramón Estévez Belliard, en nombre y
representación de la señora Fresa Altagracia Ramos Cruz, contra la sentencia núm. 2009-0050,
de fecha 11 de mayo de 2009, emitida por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de
Santiago Rodríguez, relativa al saneamiento de la Parcela núm. 224001950013, del Distrito
Catastral núm. 6, del municipio de Villa Vásquez, provincia de Santiago Rodríguez; 1ro.: Se
acoge, en cuanto a la forma y en cuanto al fondo, por los motivos de esta sentencia, el recurso
de apelación de fecha 2 de julio de 2009, interpuesto por los Licdos. Samuel Amarante, Luz
María Duquela Canó y Rafael Marciano Persia, en nombre y representación de los señores
Conrada Martínez, Joselito Martínez y Juan Antonio Martínez, sólo en lo que respecta a la
primera, y se rechaza respecto a los demás, contra la sentencia núm. 2009-0050, de fecha 11
de mayo de 2009, emitida por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Santiago
Rodríguez, relativa al Saneamiento de la Parcela núm. 224001950013, del Distrito Catastral
núm. 6, del municipio de Villa Vásquez, provincia de Santiago Rodríguez; 2do.: Se acogen, en
partes las conclusiones vertidas en audiencia por los Licdos. Samuel Amarante, Luz María
Duquela Canó y Rafael Marciano Persia, en nombre y representación de los señores Conrada
Martínez, Joselito Martínez y Juan Antonio Martínez, (parte recurrida y recurrente), sólo en lo
que respecta a la primera, y se rechaza respecto a los demás, por ser procedentes, bien
fundadas y justas en derecho; y se rechazan, las conclusiones vertidas en audiencia por el Lic.
Juan Ramón Estévez Belliard, en nombre y representación de la señora Fresa Altagracia Ramos
C. (parte recurrente), por improcedentes, mal fundadas y carentes de base legal; 3ro.: Se
revoca en todas sus partes la sentencia núm. 2009-0050, de fecha 11 de mayo de 2009,
emitida por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Santiago Rodríguez, relativa al
Saneamiento de la Parcela núm. 224001950013, del Distrito Catastral núm. 6, del municipio
de Villa Vásquez, provincia de Santiago Rodríguez, cuyo dispositivo por propia autoridad y
contrario imperio de este Tribunal, regirá de la manera siguiente: Primero: Se rechazan las
reclamaciones hechas por la señora Fresa Altagracia Ramos C., y por los señores Joselito
Martínez y Juan Antonio Martínez, por ser improcedentes y mal fundadas; Segundo: Se acoge,
la reclamación hecha por la señora Conrada Martínez, por ser procedente, bien fundada y
reposar en prueba legal; Tercero: Se ordena el Registro del derecho de propiedad de la
Parcela núm. 224001950013, del Distrito Catastral núm. 6, del municipio de Villa Vásquez,
provincia de Santiago Rodríguez, con una extensión superficial de 313,522.04 metros
cuadrados, y sus mejoras, a favor de la señora Conrada Martínez, dominicana, mayor de edad,
empleada privada, portadora de la Cédula de Identidad y Electoral núm. 072-0004851-5,
domiciliada y residente en la casa núm. 10, de la Sección de Los Conucos de Villa Vásquez,
provincia de Montecristi, libre de cargas y gravámenes; Cuarto: Se ordena, al Registrador de
Títulos del Departamento de Montecristi, que haga constar en el Certificado de Título Original
y en el Duplicado, lo siguiente: la sentencia en que se fundan los derechos garantizados por el
presente Certificado de Título puede ser impugnada mediante el recurso de revisión por causa
de fraude durante un (1) año, a partir de la emisión del presente. Ninguna persona que
adquiera este inmueble antes del vencimiento del plazo indicado se reputa tercero
adquiriente de buena fe”;
Considerando, que en su memorial de casación la recurrente invoca los siguientes medios
contra la sentencia impugnada: Primer Medio: Desnaturalización de los hechos; Segundo
Medio: Contradicción de motivos; Tercer Medio: Falta de valoración de la prueba testimonial;
Cuarto Medio: Falta de base legal;
Considerando, que en el desarrollo de los tres primeros medios, los que se reúnen para su
examen la recurrente alega en síntesis lo que sigue: 1) Que los jueces del Tribunal a-quo al
establecer que la parcela que se estaba saneando estaba poseída por la hoy recurrida,
desnaturalizaron los hechos de la causa, ya que por las declaraciones de los testigos y los
hechos de la causa se comprueba que esta parcela todo el tiempo estuvo en posesión pacífica
a título de propietario de manera ininterrumpida y de forma inequívoca por el señor Aurelio
Ramos, que antes de enfermarse en los años 1988 y 1990 estuvo cuidado por la señora
Conrada Martínez, quien era su hija de crianza a la que legitimó en el matrimonio que
contrajo con la señora Pastora Martínez; que al morir dicho señor en el 1995, la hoy recurrida
se quedó al frente de los predios que tenía el difunto, los que según las declaraciones de los
testigos estaban cerrados todo el tiempo, lo que prueba que lo afirmado por el tribunal y
dicha señora es una consideración falsa; 2) que al establecer en su sentencia que la hoy
recurrida ha tenido la posesión de los terrenos objeto del saneamiento por más de 20 años a
título de propietaria de manera ininterrumpida, pacífica e inequívoca, ordenando el registro
del derecho de propiedad de la referida parcela a su nombre, dicho tribunal entra en
contradicción con los verdaderos motivos del saneamiento, los que quedaron claramente
establecidos con las declaraciones de los testigos los que declararon que la hoy recurrida ni
ante los jueces del primer grado ni los del segundo grado se presentó a declarar cómo obtuvo
dichos terrenos, contrario a lo que ha sucedido con la recurrente, señora Fresa Altagracia
Ramos que si demostró sus derechos; 3) Que en el tribunal de Santiago Rodríguez los testigos
rindieron su declaración, las que se encuentran recogidas en las páginas 39 a la 43 de la
sentencia de jurisdicción original y estas declaraciones se relacionan todas con el hecho de
que los terrenos que se estaban saneando nunca fueron poseídos por la señora Conrada
Martínez, en calidad de propietaria, sino que muy por el contrario, con estas declaraciones se
comprueba que esta señora llegó a dichos terrenos porque Aurelio Ramos en condición de
padre de crianza la llevó, pero estas pruebas no fueron valoradas debidamente por el Tribunal
a-quo al dictar su decisión, por lo que incurrió en el vicio de falta de valoración de la prueba,
por lo que debe ser casada su sentencia;
Considerando, que con respecto a lo que alega la recurrente de que el Tribunal a-quo al
ordenar el registro de derecho de propiedad de la parcela en saneamiento a favor de la hoy
recurrida, señora Conrada Martinez, incurrió en los vicios de desnaturalización de los
hechos, contradicción de motivos y falta de valoración de las pruebas, al examinar la
sentencia impugnada se evidencia que para fundamentar su decisión dicho tribunal
estableció lo siguiente: “que las declaraciones de los testigos escuchados en las audiencias
celebradas por el tribunal a-quo, coinciden en que el finado Aurelio Ramos descontinuó su
posesión en los terrenos de esta parcela en los años 1980; que a partir de esa fecha, es
decir, año 1980, quien continuó con la posesión material de esta parcela en proceso de
saneamiento ha sido la señora Conrada Martínez, quien ha continuado con la posesión de
dicha parcela cumpliendo con todas las condiciones establecidas por el artículo 2229 del
código civil; que la posesión que la señora Fresa Altagracia Ramos C., alega tener en la
parcela en saneamiento, se fundamenta en la posesión que tenía su finado padre el señor
Aurelio Ramos, cuya posesión quedó viciada por la interrupción en los años 1980; que desde
esa fecha, es decir, año 1980, a la fecha de esta reclamación, es decir, año 2008, han
transcurrido más de 20 años; que al reclamar la señora Conrada Martínez, por sí y no por el
finado Aurelio Ramos, ha adquirido el derecho de propiedad de esta parcela por la más larga
prescripción adquisitiva; que el plazo de la prescripción adquisitiva o usucapión, establecido
en el artículo 2262 del código civil, corre contra todas las personas, de conformidad con el
artículo 2251 del mismo texto legal indicado, lo que significa que un reclamante puede
prescribir contra sus propios progenitores y contra cualquier otra persona, si posee por sí
mismo; que en el caso de la especie, de acuerdo con las declaraciones de los testigos
escuchados en las audiencias celebradas por el Tribunal a-quo, las cuales se hicieron valer
como medios de pruebas por ante este tribunal de alzada, la señora Conrada Martínez, ha
poseído por si misma por más de 20 años, la Parcela núm. 224001950013, del Distrito
Catastral núm. 6 del Municipio de Villa Vásquez, Provincia de Montecristi, lo que significa
que prescribió en contra del señor Aurelio Ramos, en contra de los sucesores de este y e n
contra de cualquier otro reclamante”;
Considerando, que lo transcrito precedentemente revela que para tomar su decisión y
declarar a la hoy recurrida como titular del derecho de propiedad de la parcela en litis, el
tribunal a-quo pudo establecer que la señora Conrada Martínez sustentó su reclamación en
dos presupuestos, como supuesta hija del señor Aurelio Ramos y por posesión del referido
inmueble; que al tribunal a-quo instruir los hechos de la causa y tras valorar las pruebas
vertidas en el plenario pudo establecer que en principio la posesión material de dicha parcela
la tenían conjuntamente la señora Conrada Martínez y el hoy finado Aurelio Ramos; pero que
este señor cuando aún estaba en vida, abandonó la posesión de dicho terreno para favorecer
a la señora Conrada Martínez, quien continuó poseyendo de forma pacífica e ininterrumpida;
que en consecuencia, los jueces del Tribunal Superior de Tierras llegaron a esta conclusión
luego de examinar las declaraciones de los testigos, valoración que puede ser realizada de
forma soberana por los jueces de fondo, escapando esto al control de la casación, a menos
que se demuestre que dichas declaraciones fueron desnaturalizadas o tergiversadas por estos
jueces, lo que no ha sido probado en la especie; por lo que los motivos de dicho fallo se
justifica plenamente con lo decidido sin que dichos jueces hayan incurrido en ninguna
contradicción como alega la recurrente por lo que se rechazan los medios que se examinan;
Considerando, que en el cuarto medio la recurrente alega que la sentencia impugnada incurre
en el vicio de falta de base legal, ya que al haber sido desnaturalizados los hechos verdaderos
por los jueces del Tribunal a-quo, esto convierte a esta sentencia en una decisión sin motivos
o con motivos vagos, ya que nunca se demostró que la hoy recurrida pudiera adquirir los
terrenos objeto del saneamiento por posesión y esta falta de base legal impide que esa
Suprema Corte de Justicia pueda determinar si los Jueces a-quo hicieron una correcta
aplicación del derecho; que además, dicha sentencia está afectada de ilegalidad ya que la
terna que se formó para conocer y fallar el expediente de apelación fue variada y sustituida al
momento mismo del fallo, lo que constituye una violación a los artículos 10 y 11 del
reglamento de los tribunales de tierras, por lo que dicho fallo debe ser casado;
Considerando, que tal como ha sido establecido en otros de los motivos de esta decisión, al
decidir en su sentencia que la señora Conrada Martínez había adquirido la propiedad de la
parcela en proceso saneamiento por prescripción adquisitiva o usucapión, el tribunal a-quo
se fundamentó entre otras disposiciones en las contempladas por el artículo 2229 del
código civil, al tenor del cual se exigen cinco condiciones para que la prescripción adquisitiva
sea efectiva para adquirir el derecho de propiedad inmobiliaria en el sistema Torrens de
registro inmobiliario, como son: una posesión continua y no interrumpida, pacífica, pública,
inequívoca y a título de propietario, condiciones que dicho tribunal pudo establecer que se
cumplieron en la especie con respecto a la hoy recurrida, Conrada Martínez y que le
permitieron comprobar a dicho tribunal que la misma se beneficiaba de la prescripción
adquisitiva del terreno en proceso de saneamiento, conforme al artículo 2262, razón por la
cual medio invocado por la recurrente resulta improcedente por lo que debe ser rechazado,
ya que los motivos del fallo impugnado revelan que la señora Conrada Martínez hizo la
prueba de el terreno reclamado por ella se había beneficiado de la prescripción adquisitiva y
al decidirlo así dicho tribunal hizo una correcta aplicación de la ley; que por otra parte en
cuanto a lo que alega la recurrente de que dicho fallo incurra en falta de base legal, ya que
la sentencia fue fallada por jueces distintos a la terna que se constituyó para conocer su
recurso de apelación, frente a este señalamiento esta Tercera Sala se pronuncia en el
sentido de que dicho argumento carece de asidero jurídico, ya que la materia inmobiliaria
no se rige por el principio de la inmediación, como ocurre en la materia penal, que exige que
los jueces que instruyen el proceso sean los mismos que suscriban la decisión; por lo que al
no aplicarse este principio en materia inmobiliaria es posible que alguno de los jueces que
originalmente hayan sido designados para formar la terna que va a conocer del recurso de
apelación, pueda ser sustituido por otro de los jueces de dicho tribunal, siguiendo los
procedimientos correspondientes, tal como ocurrió en la especie, donde uno de los jueces
que formaron la terna inicial, al estar de vacaciones, fue sustituido mediante auto por otro
de los magistrados, sin que dicho fallo pueda ser considerando como carente de base legal,
como pretende la recurrente, por lo que se rechaza este alegato, así como procede rechazar
el recurso de casación de que se trata al ser este improcedente y mal fundado;
Considerando, que toda parte que sucumba será condenada al pago de las costas, tal como lo
dispone el artículo 65 de la ley sobre procedimiento de casación.
Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Fresa Altagracia
Ramos Cruz, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Norte el 22 de marzo de 2010, con relación a la Parcela núm. 224001950013 del Distrito
Catastral núm. 6, del municipio de Villa Vásquez, Provincia de Montecristi, cuyo dispositivo
figura copiado en parte anterior del presente fallo; Segundo: Condena a la recurrente al pago
de las costas y ordena su distracción en provecho de los Licdos. Samuel Amarante y Rafael
Marciano Persia, abogados de la recurrida quienes afirman haberlas avanzado en su totalidad.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín, Robert C. Placencia
Alvarez y Edgar Hernández Mejía. Grimilda Acosta, Secretaria General.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 13 de junio de 2012, años 169° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Apelación. Recurso interpuesto en tiempo hábil. Al declarar la Corte a-qua la
inadmisibilidad del recurso por no haberse depositado el acto de notificación de la
sentencia contra la cual se dirigía el mismo y habiéndose comprobado que la sentencia
de primer grado fue notificada por el actual recurrido, es obvio que el Tribunal a-quo
violó el artículo 81 de la Ley 108-05 e impidió que el recurso de apelación fuera
examinado en cuanto al fondo, lo que viola su derecho de defensa. Sentencia del 20 de
junio de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-Administrativo
y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por katy Sabrina Felipe Carcaño, dominicana, mayor
de edad, con Cédula de Identidad y Electoral núm. 138-0001524-3, domiciliada y residente en
la calle Libertad núm. 13, del sector Juan Pablo Duarte, de la ciudad de San Pedro de Macorís,
contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el 18
de noviembre de 2010, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Wilfredo Enrique Morillo Batista, abogado de la
recurrente Katy Sabrina Felipe Carcaño;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
11 de abril de 2011, suscrito por los Dres. Puro Antonio Paulino Javier y Wilfredo Enrique
Morillo Batista, Cédulas de Identidad y Electoral núms. 023-0055583-2 y 023-0007191-3,
respectivamente, abogados de la recurrente, mediante el cual proponen los medios que se
indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 4
de mayo de 2011, suscrito por la Licda. Carolina Ruiz Paulino, Cédula de Identidad y Electoral
núm. 001-0801814-4, abogada del recurrido Michael Gerhard Buhrmann;
Que en fecha 6 de junio de 2012, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras, integrada
por los Jueces: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Presidente; Sara I. Henríquez Marín, Robert
C. Placencia Alvarez y Edgar Hernández Mejía, procedió a celebrar audiencia pública para
conocer del presente recurso de casación;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1, 20 y
65 de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre Derechos Registrados en relación con
la Parcela núm. 220-A-48-Ref., del Distrito Catastral núm. 6/1 del municipio de Los Llanos,
provincia San Pedro de Macorís, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original dictó en fecha 7
de abril de 2010, una sentencia con el siguiente dispositivo: “Primero: Que debe acoger y
acoge, en parte las conclusiones vertidas por la Licda. Carolina Ruiz actuando a nombre y
representación del señor Michael Gerhard Buhrmann con relación a la litis sobre Derechos
Registrados dentro de la Parcela núm. 220-A-48-Ref., del Distrito Catastral núm. 6/1 del
municipio de Los Llanos, provincia San Pedro de Macorís, por ser justas y estar fundamentadas
en preceptos legales; Segundo: Que debe rechazar y rechaza las conclusiones vertidas por los
Dres. Puro Antonio Paulino Javier y Wilfredo Morillo Batista, por improcedente, infundada y
carente de base legal; Tercero: Que debe autorizar y autoriza al Registrador de Títulos de San
Pedro de Macorís, excluir el nombre de la señora Katy Sabrina Felipe Carcaño, de la constancia
anotada en el Certificado de Título núm. 99-156, que ampara la Parcela núm. 220-A-48-Ref.,
del Distrito Catastral núm. 6/1 del municipio de Los Llanos, provincia San Pedro de Macorís,
con una extensión superficial de 1,509.45, para que conste el nombre del propietario Michael
Ferhard Buhrmann, alemán, mayor de edad, soltero, portador del Pasaporte núm. 187203255,
con domicilio y residencia en Alemania y accidentalmente en la Villa 16-D, Metro Country
Club, Juan Dolio, municipio de Los Llanos, provincia de San Pedro de Macorís; Cuarto: Que
debe condenar y condena a la señora Katy Sabrina Felipe Carcaño, al pago de las costas del
proceso, ordenando su distracción a favor y provecho de la Licda. Carolina Ruiz Paulino, quien
afirma haberlas avanzado en su totalidad”; b) que sobre el recurso de apelación interpuesto
contra esta decisión, intervino la sentencia objeto de este recurso, cuyo dispositivo dice así:
“Primero: Se declara inadmisible por los motivos expuestos en esta sentencia el recurso de
apelación interpuesto en fecha 11 de mayo del año 2010, por los Dres. Puro Antonio Paulino
Javier y Wilfredo Enrique Morillo Batista, en nombre y representación de la señora Katy
Sabrina Felipe Carcaño, contra la sentencia núm. 2010-0089 de fecha 7 de abril del año 2010,
dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de San Pedro de Macorís, con
relación a la Parcela núm. 220-A-48-Ref., del Distrito Catastral núm. 6/1 del municipio de Los
Llanos, provincia San Pedro de Macorís”;
Considerando, que la recurrente invoca en apoyo de su recurso de casación, los siguientes
medios: Primer Medio: Violación, falsa y errada aplicación de los artículos 81 y 62 de la Ley
núm. 108-05, de Registro Inmobiliario y 44 y 47 de la Ley núm. 834, del 15 de julio de 1978;
Segundo Medio: Violación al principio de la razonabilidad de la ley, contenido en el artículo
40, inciso 15 de la Constitución Dominicana”;
Considerando, que en el desarrollo de su primer medio, la recurrente alega en síntesis lo
siguiente: “que lo único que podía buscar el Tribunal a-quo con la presentación del acto de
notificación de la sentencia impugnada, era determinar si el recurso de apelación de que
estaba apoderado había sido o no incoado en tiempo hábil, y si se le hubiese planteado un
medio de inadmisión por prescripción del plazo prefijado, lo cual no ocurrió en la especie,
además, en caso del recurrido haberlo planteado, el mismo era totalmente improcedente,
porque él mismo fue quien notificó la sentencia de primer grado, mediante el acto núm.
125/2010, de fecha 23 de abril de 2010, y el recurso de apelación fue depositado en la
secretaría del Tribunal el 11 de mayo de 2010 y fue notificado el 14 de mayo de 2010, en
cumplimiento del párrafo I, de la Ley 108-05, Sobre Registro Inmobiliario; que para que el
Tribunal de segundo grado esté en la obligación de ponderar un recurso de apelación, las
únicas piezas indispensables son el recurso mismo y la sentencia apelada, porque la
notificación de la sentencia del Tribunal de primer grado ni siquiera es necesaria, como ha
sido establecido por la Suprema Corte de Justicia”;
Considerando, que la Corte a-qua fundamentó su decisión en el motivo siguiente: “que
procede ponderar este Recurso en cuanto a la forma, comprobando este Tribunal que por
acto de alguacil núm. 222 de fecha 14 de mayo del año 2010, a requerimiento de la señora
Katy Sabrina Felipe Carcaño, de la ministerial Nancy Franco Terrero, alguacil de estrado de la
Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia de San Pedro de Macorís, fue
notificado al señor Michael Gerard Buhrmann el Recurso de Apelación interpuesto en fecha 11
de mayo de 2010, contra la sentencia núm. 2010-00190 de fecha 7 de abril del mismo año, por
el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de San Pedro de Macorís; sin embargo, en el
expediente no consta el depósito del acto de alguacil mediante el cual se notificara la
sentencia dictada en primer grado en cumplimiento a lo dispuesto en el artículo 81 de la Ley
108-05, el cual dispone que el plazo para interponer el Recurso de Apelación es de treinta (30)
días contado a partir de la fecha de la notificación de la sentencia por acto de alguacil”;
Considerando, que de las motivaciones antes transcrita, se advierte que para el Tribunal a-quo
fallar en la forma en que lo hizo, tuvo en cuenta que el acto de notificación de la sentencia
cuyo recurso estaba apoderado no se encontraba depositado, sosteniendo la Corte a-qua, que
frente a tal inobservancia, dicho recurso devenía en inadmisible por violación al artículo 81 de
la Ley de Registro Inmobiliario núm. 108-05, vigente desde el 4 de abril de 2007, que expresa
textualmente que: “El plazo para interponer el recurso de apelación es de treinta (30) días
contados a partir de la fecha de la notificación de la sentencia por acto de alguacil”;
Considerando, que la finalidad de la notificación de una sentencia es permitir que la parte
perdidosa tome conocimiento de la misma y esté en aptitud de ejercer los recursos
correspondientes, así como de poner a correr el plazo para el ejercicio de los mismos;
Considerando, que el plazo que se inicia con la notificación de una sentencia ha sido instituido
en beneficio de la parte contra quien se ha dictado la misma, en la especie, al ahora recurrido,
por lo que, al no haber dicho recurrido invocado ningún agravio tendente a invalidar el
recurso, sino por el contrario, ejerció su sagrado derecho de defensa, en tanto que externó
conclusiones de fondo, dicho recurso no podía ser declarado inadmisible como aconteció,
máxime, si el citado artículo 81 ni el Reglamento de los Tribunales Superiores de Tierras y de
Jurisdicción Original prevén expresamente penalidad alguna al incumplimiento de dicha
disposición legal;
Considerando, que reposa en el expediente formado con motivo del presente recurso de
casación, el acto núm. 125/2010, de fecha 23 de abril de 2010, instrumentado por el
ministerial José Antonio Corniell Santana, alguacil de estrado del Juzgado de Instrucción del
Distrito Judicial de San Pedro de Macorís, mediante el cual fue notificado la sentencia de
Jurisdicción Original; que al examinar dicho acto, se evidencia que el mismo fue diligenciado a
requerimiento del señor Michael Gerhard Burmann, parte recurrida, de donde se desprende
que dicha parte notificó la sentencia con la finalidad de poner a correr el plazo
correspondiente en contra de su contraparte; que, de tal circunstancia se deduce, que la
recurrente interpuso su recurso de apelación en virtud del referido acto de alguacil,
evidenciándose además, que el mismo fue interpuesto en tiempo hábil, por tanto, al la Corte
a-qua declarar la inadmisibilidad del recurso por no haberse depositado el acto de notificación
de la sentencia contra la cual se dirigía el mismo, y habiendo comprobado esta Sala de la
Suprema Corte de Justicia, que la sentencia de primer grado fue notificada por el actual
recurrido, es obvio que el Tribunal a-quo incurrió en las violaciones denunciadas por la
recurrente, que además, con su decisión, a la recurrente se les impidió que su recurso fuera
examinado en cuanto al fondo, por lo que procede casar con envío la sentencia impugnada sin
necesidad de examinar los demás medios del recurso, por falta de base legal;
Considerando, que de acuerdo al artículo 65 de la Ley núm. 3726 sobre Procedimiento de
Casación, cuando la sentencia fuera casada por falta de base legal, lo que ocurre en la especie,
las costas pueden ser compensadas.
Por tales motivos: Primero: Casa la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central el 18 de noviembre de 2010, en relación a la Parcela núm. 220-A-45
Reformada, del Distrito Catastral núm. 6/1, Municipio Los Llanos, San Pedro de Macorís, cuyo
dispositivo se copia en parte anterior del presente fallo y envía el asunto por ante el Tribunal
Superior de Tierras del Departamento Norte; Segundo: Compensa las costas.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín y Robert C. Placencia
Alvarez. Grimilda Acosta, Secretaria General.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 20 de junio de 2012, años 169° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Tierras. Referimiento. Poderes del Presidente del Tribunal Superior de Tierras. Al
establecer en su sentencia que el órgano que tenía competencia para decidir sobre la
suspensión de ejecución de la sentencia era el Pleno del Tribunal al encontrarse este
apoderado de una apelación en contra de dicha sentencia y no el Presidente en
atribuciones de referimiento, se desconocieron los poderes del Presidente en materia
de referimiento, lo que implica la falta de base legal. Sentencia del 20 de junio de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-Administrativo
y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Inversiones Italo Tropicales, S. A., entidad de
comercio, organizada de conformidad con las leyes dominicanas, con domicilio social en la Av.
Gregorio Luperón, suite núm. 4. 1er. Piso, edificio Panatlantic, de esta ciudad, representada
por su presidente señor Ricardo Valladares, venezolano, mayor de edad, con Pasaporte núm.
4086106, domiciliado y residente en esta ciudad, contra la ordenanza dictada por el Juez
Presidente del Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el 4 de agosto de 2009,
en suspensión de ejecución de sentencia del primer grado, cuyo dispositivo se copia más
adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Juan E. Morel Lizardo, abogado de la recurrente
Inversiones Italo Tropicales, S. A.;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Francisco R. Fondeur Gómez, abogado de la
entidad recurrida Hoffiz Sanz & Asociados, S. A.;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
11 de agosto de 2009, suscrito por los Licdos. Ana Isabel Cáceres Matos, Juan E. Morel Lizardo,
Jaime Lambertus Sánchez y Miguel Antonio Catedral Cáceres, con Cédulas de Identidad y
Electoral núms. 001-0096695-1, 001-0067306-0, 001-1258810-8 y 103-005342-7,
respectivamente, abogados de la recurrente, mediante el cual proponen el medio que se
indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 31
de agosto de 2009, suscrito por el Dr. Licoln Hernández Peguero y el Lic. Francisco R. Fondeur
Gómez, con Cédulas de Identidad y Electoral núms. 001-1020793-3 y 001-1292027-7,
respectivamente, abogados de la entidad recurrida;
Que en fecha 11 de agosto de 2010, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras, integrada
por los Jueces: Darío O. Fernández Espinal, en funciones de Presidente; Julio Aníbal Suárez y
Enilda Reyes Pérez, procedió a celebrar audiencia pública para conocer del presente recurso
de casación;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1, 20 y
65 de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Visto el auto dictado el 19 de junio de 2012, por el magistrado Manuel Ramón Herrera
Carbuccia, Presidente de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual se
llama a sí mismo, conjuntamente con los magistrados Sara I. Henríquez Marín y Robert C.
Placencia Alvarez, Jueces de esta Sala, para integrar la misma en la deliberación y fallo del
recurso de casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre Derechos Registrados (Impugnación
de Replanteo Ubicación e Individualización de Parcelas), en relación con las Parcelas núms. 11-
C y 2 del Distrito Catastral núm. 2, del municipio de Sabana de la Mar, provincia de Hato
Mayor, el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original dictó el 8 de julio de 2009, una sentencia
con el siguiente dispositivo: “Primero: Designar al Lic. Ricardo Ayanes Pérez Núñez,
dominicano, mayor de edad, abogado, casado, con Cédula de Identidad y Electoral núm. 001-
0101075-9, residente en la calle Gustavo Mejía Ricart núm. 32, Apto. A-2, Ensanche Naco, de
esta ciudad de Santo Domingo, Distrito Nacional, como Secuestrario Judicial de la Parcela
núm. 2, del municipio de Sabana de la Mar, provincia de Hato Mayor, propiedad de la Cía.
Hoffiz Sanz & Asociados, S. A., a fin de que como administrador adopte las decisiones más
convenientes para la conservación de dicho inmueble, en la obligación de devolverlo a su
propietaria cuando finalice la litis que existe; Segundo: Fijar los honorarios del designado
administrador judicial en el uno por ciento (1%) sobre el valor de los bienes administrativos, el
cual deberán pagarlos la Cía. Hoffiz Sanz & Asociados, S. A., una vez terminado el presente
litigio; Tercero: Declarar, ejecutoria provisionalmente la decisión a intervenir, no obstante
cualquier recurso que contra la misma se interponga a fianza que se preste”; b) que esta
sentencia fue recurrida en apelación el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central
por parte de la hoy recurrente quien también interpuso ante el Presidente de dicho Tribunal,
una demanda en referimiento en suspensión de ejecución provisional de dicha sentencia; que
sobre esta demanda en referimiento el Presidente del Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central dictó el 4 de agosto de 2009, su ordenanza, ahora recurrida en
casación, cuyo dispositivo reza así: “Primero: Declarar la inadmisibilidad de las instancias de
fechas: a) 20 de julio del año 2009, suscrita por el Lic. Pedro Livio Segura Almonte,
dominicano, mayor de edad, abogado, con Cédula de Identidad y Electoral núm. 001-0455231-
0, con estudio profesional abierto en la calle Desiderio Arias núm. 60, Edificio La Alborada,
Apto. A-2, Bella Vista, en el Distrito Nacional, abogado constituido y apoderado especial de los
señores Celso Eugenio Santiago y Petronila Febles de Santiago, dominicanos, mayores de
edad, portadores de las Cédulas de Identidad y Electoral núms. 025-0022149-0 y 13519, serie,
25, respectivamente, ambos domiciliados en la calle Gregorio Luperón núm. 4, Oficina núm.
17, de la ciudad de La Romana; b) 21 de julio del año 2009, suscrito por los Licdos. Ana Isabel
Cáceres Matos, Juan E. Morel Lizardo, Jaime Lambertus Sánchez y Miguel Antonio Catedral
Cáceres, dominicanos, mayores de edad, portadores de las Cédulas de Identidad y Electoral
núms. 001-0096695-1, 001-0067306-0, 001-1258810-8 y 103-005342-7, respectivamente, con
estudio profesional abierto en la casa núm. 253, de la calle Socorro Sánchez de esta ciudad de
Santo Domingo, actuando a nombre y representación de Inversiones Italo Tropicales, S. A.,
compañía organizada de conformidad con las leyes de la República Dominicana, con su
asiento en la Av. Gregorio Luperón, Suite núm. 4, 1er. Piso, del Edificio Panatlantic, de esta
ciudad, debidamente representada por su presidente señor Ricardo Valladares, venezolano,
mayor de edad, con Pasaporte núm. 4086106, de este domicilio, tendientes a obtener la
suspensión de la ejecución provisional de la sentencia núm. 2009-0061, dictada por el Tribunal
de Tierras de Jurisdicción Original de El Seibo, en fecha 8 de julio del año 2009, en relación a
las Parcelas núms. 1, 1-C, 2, todas del Distrito Catastral núm. 2, del municipio de Sabana de la
Mar, por los motivos expresados en los considerandos de la presente; Segundo: Declara
compensadas las costas, de conformidad con los motivos de la presente ordenanza; Tercero:
Defiere la lectura de la presente ordenanza, para la audiencia fijada para el día cinco (5) del
mes de agosto del año 2009, a las 9:00 A. M., de conformidad con la sentencia dictada in voce
en la audiencia de fecha 29 de julio del presente año, en relación a los inmuebles de que se
trata”;
Considerando, que en su memorial de casación la recurrente propone un único medio, que es
el siguiente: Unico: Violación al artículo 53 de la Ley núm. 108-05 de Registro Inmobiliario y a
los artículos 140 y 141 de la Ley núm. 834 de 1978 y al artículo 44 de la misma ley.
Contradicción y falta de motivos;
En cuanto a la Inadmisibilidad del recurso.
Considerando, que en su memorial de defensa la recurrida solicita la inadmisibilidad del
presente recurso y para fundamentar su pedimento alega que el mismo está dirigido contra
una ordenanza por lo que deviene en inadmisible, ya que contra dicha ordenanza no está
abierto el recurso de casación sino conjuntamente con la sentencia definitiva, tal y como lo
indica el artículo 5, párrafo II de la Ley sobre procedimiento de casación, modificado por la Ley
núm. 491-08 que establece que las sentencias preparatorias y las que dispongan medidas
conservatorias o cautelares, no podrán ser recurridas en casación sino conjuntamente con la
sentencia definitiva, por lo que al no haberse cumplido esta formalidad por la recurrente su
recurso resulta ser inadmisible por extemporáneo al no haberse recurrido dicha ordenanza de
forma conjunta con la sentencia definitiva;
Considerando, que si bien es cierto que el referido artículo 5, párrafo II, literal a) al referirse a
los casos que no son susceptibles del recurso de casación, establece que “No podrá
interponerse el recurso de casación contra las sentencias preparatorias ni las que dispongan
medidas conservatorias o cautelares, sino conjuntamente con la sentencia definitiva”, no
menos cierto es, que dicha disposición no aplica en el caso de la especie, ya que la decisión
recurrida no tiene el carácter de una sentencia preparatoria ni de una cautelar o
conservatoria, como pretende la recurrida, sino que se trata de una ordenanza dictada en
atribuciones de referimiento por el Juez Presidente del Tribunal Superior de Tierras que fue
apoderado para decidir si procedía o no la suspensión de la ejecución de la sentencia dictada
en fecha 8 de julio de 2009, por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original del Seibo,
recurrida en apelación por la hoy recurrente ante el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central y mediante la cual se designaba un secuestrario judicial de las parcelas
en litis al ser este improcedente y mal fundado, lo que habilita a esta Tercera Sala para
conocer el fondo del recurso de casación de que se trata;
En cuanto al pedimento de fusión
solicitado por la recurrente.
Considerando, que en su escrito de réplica al memorial de defensa producido por la recurrida,
la recurrente procede a solicitar la fusión del presente recurso con el expediente núm. 2009-
3460 contentivo del recurso de casación interpuesto por los señores Celso Eugenio Santiago y
María Petronila Febles de Santiago en fecha 10 de agosto de 2009 y para fundamentar su
pedimento la recurrente alega que dicho recurso recae sobre la misma sentencia objeto del
presente recurso de casación;
Considerando, que luego de examinar el referido expediente contentivo del recurso de
casación interpuesto por dichos señores, se ha podido establecer que ciertamente el mismo
recae sobre la misma sentencia objeto del presente recurso, pero resulta que este expediente
aún reposa en la Secretaría General de esta Suprema Corte de Justicia en espera de ser
completado por las partes mediante el depósito de los documentos requeridos por la ley
sobre procedimiento de casación, a fin de que pueda ser promovida su fijación de audiencia,
lo que indica que dicho expediente no está apto para ser fusionado con el que nos ocupa en el
presente caso, ya que esto retrasaría indebidamente la solución del mismo; en consecuencia
procede rechazar el pedimento de fusión propuesto por la recurrente;
En cuanto a los medios del recurso:
Considerando, que en el desarrollo de su único medio de casación la recurrente alega en
síntesis lo que sigue:”que al establecer en su ordenanza la inadmisibilidad de la demanda en
referimiento, alegando su incompetencia, el Juez a-quo incurrió en la violación de los artículos
53 de la ley de registro inmobiliario, 140 y 141 de la Ley núm. 834 de 1978, además de que se
confunde y se contradice cuando erróneamente dictamina en su sentencia que “cualquier
censura a la sentencia dictada aún la suspensión de sus efectos, deberá ser sometida al
Tribunal Superior de Tierras que conozca de su apelación” y alegando también que constituye
una distorsión del procedimiento de referimiento al pretender en grado de apelación contra
una sentencia no obtenida en referimiento; pero, estos argumentos de dicha sentencia son
violatorios de la ley, ya que en primer término y de acuerdo a lo previsto por el citado artículo
53 de la ley de registro inmobiliario, es el Juez Presidente del Tribunal de Tierras y no el pleno
de dicho tribunal, el que tiene las mismas facultades previstas en los artículos 140 y 141 de la
Ley núm. 834, es decir, que es el Juez Presidente que tiene la facultad de ordenar en
referimiento en el curso de la instancia de apelación, medidas que no colidan con
contestaciones serias y suspender la ejecución de la sentencia, por lo que no es el Tribunal
Superior de Tierras el competente para ordenar la suspensión que se solicita en la demanda
de que se trata, contrario a lo decidido por la sentencia impugnada; que el hecho de que la
sentencia cuya suspensión se solicitó no haya sido dictada en referimiento por el Tribunal de
Jurisdicción Original no significa en modo alguno que esa suspensión no pueda solicitarse por
una demanda en referimiento por ante el Juez Presidente del Tribunal Superior de tierras en
el curso de la instancia de apelación de dicha sentencia, como erróneamente se sostiene en la
sentencia recurrida, ya que el Tribunal Superior de Tierras no está facultado para ordenar esa
suspensión, puesto que esta corresponde al presidente de dicho tribunal estatuyendo en
referimiento, según lo consagran de manera clara los citados artículos 140 y 141; por lo que el
Juez a-quo ha malinterpretado el citado artículo 53, ya que es claro que conforme a los
artículos previamente citados, es al Juez Presidente a quien le corresponde la suspensión de
ejecución de la sentencia; que además, al declarar la inadmisibilidad de la demanda sin
enunciar por cuál de esas causas contempladas por el artículo 44 de la Ley núm. 834 se
fundamentaba para declarar dicha inadmisibilidad, dicho juez incurrió en la violación de dicho
texto, además de que, en los considerandos de su sentencia se pone de manifiesto que la
causa invocada por dicho tribunal como una supuesta inadmisibilidad no es más que el hecho
de que el tribunal se considera que cualquier censura a la sentencia dictada, aún la suspensión
de sus efectos, debe ser sometida al Tribunal Superior de Tierras, es decir, que el Juez a-quo
se refiere a su competencia y no a un medio de inadmisión, con lo que incurre en falta de
motivos y en contradicción, pues si pronunció la inadmisibilidad, el tribunal está significando
que es competente para conocer de la demanda, por lo que esta sentencia contiene una
violación a la ley que amerita su casación”;
Considerando, que para declarar la inadmisibilidad de la demanda en referimiento en
suspensión de ejecución provisional de sentencia de que estaba apoderado, el Juez Presidente
del Tribunal a-quo estableció en su decisión lo siguiente: “Que en la especie, la presente
demanda se interpone conforme la ley 108-05 de Registro Inmobiliario, la cual señala de
manera clara, nuestra competencia para decidir en referimientos y en especial, la facultad de
detener la ejecutoriedad de una decisión u ordenanza dictada en referimiento, por el Juez de
Jurisdicción Original, apoderado de la litis principal, prescribiendo una medida urgente y de
carácter provisional sobre el o los inmuebles objeto de su apoderamiento, de conformidad
con la Ley de Registro Inmobiliario, su Reglamento y conforme al artículo 109 de la Ley núm.
834 del 15 de julio del año 1978, aplicables, cuando de manera excepcional y por las causas
previstas por el artículo 137 de la Ley núm. 834 citada, disposiciones que no es preciso
examinarlas ahora, por no haber sido dictada en referimiento, sino por una decisión del
Tribunal apoderado de la litis, dentro de las facultades que le atribuyen su apoderamiento, no
dentro del poder excepcional y de orden público que le confiere el procedimiento del
referimiento; que en consecuencia, cualquier censura a la sentencia dictada, aún la
suspensión de sus efectos, deberá ser sometida al Tribunal Superior de Tierras que conozca de
su apelación; que, conforme al espíritu y alcance de la ley de Registro Inmobiliario y su
Reglamento de Tribunales de la Jurisdicción Inmobiliaria, motivo antes esbozado, constituye
una distorsión del procedimiento de referimiento, al pretender en grado de apelación contra
una sentencia no obtenida en referimiento, demandar la suspensión de sus efectos, en razón
de que existiendo la vía Ordinaria del recurso de apelación, opera el efecto suspensivo del
mismo; y por otra parte, constituye una violación a las disposiciones contenidas en los
artículos 50 y 51 aplicables, en el primer grado de la jurisdicción inmobiliaria y de igual modo,
el artículo 53 de la citada Ley de Registro Inmobiliario y a la vez al artículo 101 de la Ley núm.
834 del 15 de julio del año 1978, razones por las cuales la Presidenta decide Acoger el medio
de inadmisión propuesto”;
Considerando, que el artículo 53, párrafo final de la Ley núm. 108-05 sobre Registro
Inmobiliario, que es uno de los textos que regula la figura procesal del referimiento ante la
jurisdicción inmobiliaria, establece lo siguiente: “El Presidente del Tribunal Superior de Tierras
tiene las mismas facultades previstas en los artículos 140 y 141 de la Ley núm. 834 del 15 de
julio de 1978, que abroga y modifica ciertas disposiciones en materia de procedimiento civil y
hace suyas las más recientes y avanzadas reformas del Código de Procedimiento Civil
Francés”;
Considerando, que los indicados artículos de la Ley núm. 834 establecen lo siguiente: Art. 140:
“En todos los casos de urgencia, el presidente podrá ordenar en referimiento, en el curso de la
instancia de apelación, todas las medidas que no colidan con ninguna contestación seria o que
justifiquen la existencia de un diferendo”; Art. 141: “El presidente podrá igualmente, en el
curso de la instancia de apelación, suspender la ejecución de las sentencias impropiamente
calificadas en última instancia, o ejercer los poderes que le son conferidos en materia de
ejecución provisional”;
Considerando, que de lo transcrito precedentemente se desprende que dichos textos tratan
de los poderes de que está investido el presidente de la corte de apelación en materia de
referimiento, en dos estadios procesales, que son: 1ro. En los casos de urgencia propios del
referimiento podrá ordenar en el curso de la instancia de apelación todas las medidas que no
colidan con ninguna contestación seria o que justifique la existencia de un diferendo; y 2do.
Podrá en el curso de la instancia de la apelación, suspender la ejecución de las sentencias
impropiamente calificadas en última instancia, o ejercer los poderes que le son conferidos en
materia de ejecución provisional, que es de lo que se trata en la especie, ya que el juez ordena
la designación de un secuestrario judicial, dispuso la ejecución, no obstante, cualquier
recurso;
Considerando, que en la ordenanza impugnada mediante el presente recurso de casación
consta que la decisión dictada en primer grado trató de una decisión interlocutoria, de
carácter provisional y ejecutorio mediante la cual se designó un secuestrario judicial para la
conservación del inmueble en litis, decisión que fue recurrida en apelación por la recurrente
“Inversiones Italo Tropicales, S. A.”, y para el aspecto de la ejecución provisional, también
apoderó a la presidente del tribunal a-quo para que conforme a lo previsto por el artículo 141
antes citado, dispusiera la suspensión de lo ordenado, hasta tanto el pleno del Tribunal
Superior de Tierras decidiera sobre el fondo de la apelación de que estaba apoderado;
Considerando, que de las disposiciones contenidas en los textos legales citados anteriormente
se desprende, que al establecer en su sentencia “que el órgano que tenía competencia para
decidir acerca de la suspensión de la ejecución de la sentencia, era el pleno del Tribunal
Superior de Tierras al encontrarse este apoderado de un recurso de apelación en contra de la
sentencia cuya suspensión de ejecución se procuraba, considerando además que esta solicitud
debió hacerse por la vía ordinaria de la apelación y no mediante la vía excepcional del
referimiento”, y en base a esto declarar la inadmisibilidad de dicha demanda, como lo hizo
indebidamente en su ordenanza, el presidente del Tribunal a-quo incurrió en violación y en
desconocimiento de las reglas procesales transcritas anteriormente, que establecen ante la
jurisdicción inmobiliaria en grado de apelación los poderes del presidente en materia de
referimiento, en relación a las suspensiones de las decisiones revestidas de ejecutoriedad no
obstante recurso; lo que deja sin base legal su decisión y sin motivos correctos que la
respalden, por lo que procede acoger el presente recurso de casación y casar con envío la
sentencia impugnada;
Considerando, que cuando la sentencia es casada por falta de base legal, como ocurre en la
especie, las costas podrán ser compensadas, ya que así lo establece el artículo 65 de la Ley
núm. 3726 sobre procedimiento de casación.
Por tales motivos, Primero: Casa la ordenanza inmobiliaria dictada por la Juez Presidente del
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central, en fecha 4 de agosto de 2009, en
relación con las Parcelas núms. 11-C y 2 del Distrito Catastral núm. 2, del municipio de Sabana
de la Mar, provincia de Hato Mayor, cuyo dispositivo figura copiado en parte anterior del
presente fallo y envía el asunto ante el mismo juez y ante el mismo tribunal; Segundo:
Compensa las costas.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 20 de junio de 2012, años 169° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín y Robert C. Placencia
Alvarez. Grimilda Acosta, Secretaria General.
Juez. Poder soberano de apreciación. Formalidades de la venta. Disposiciones del Art.
189 de la Ley núm. 1542 de Registro de Tierras. Sentencia del 4 de julio de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-Administrativo
y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Eduardo Matos Acosta y César A. Matos,
dominicanos, mayores de edad, titulares de las Cédulas de Identidad y Electoral núms. 080-
0003758-3 y 018-0004804-1, domiciliados y residentes en la calle Cayo Báez núm. 8, sector
Mejoramiento Social, municipio Santa Cruz, provincia Barahona, contra la sentencia dictada
por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el 16 de marzo de 2009, cuyo
dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Ernesto Medina Féliz, abogado de los recurrentes
Eduardo Matos Acosta y César A. Matos;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
18 de mayo de 2009, suscrito por el Dr. Ernesto Medina Féliz, con Cédula de Identidad y
Electoral núm. 001-0013062-4, abogado de los recurrentes, mediante el cual propone los
medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 4
de junio de 2009, suscrito por Dr. Moya Alonso Sánchez Matos, con Cédula de Identidad y
Electoral núm. 080-0002130-6, abogado del recurrido Richard Sánchez Matos;
Que en fecha 16 de mayo de 2012, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras, integrada
por los Jueces: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Presidente; Sara I. Henríquez Marín, Robert
C. Placencia Alvarez y Edgar Hernández Mejía, procedió a celebrar audiencia pública para
conocer del presente recurso de casación;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1, 20 y
65 de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre Derechos Registrados en relación con
la Parcela núm. 34 del Distrito Catastral núm. 4 del municipio de Espaillat, el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original, dictó en fecha 13 de marzo de 2006, una sentencia cuyo
dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente fallo; b) que sobre el recurso de
apelación interpuesto contra esta decisión, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Central dictó el 16 de marzo de 2009, su decisión, cuyo dispositivo se transcribe de la
siguiente manera: “1ero: Se acoge, en cuanto a la forma el recurso de apelación interpuesto
en fecha 22 de septiembre del año 2008, por los Dres. Ernesto Medina Féliz y Rafael M. De la
Cruz Moquete, a nombre y en representación de los señores Eduardo Matos Acosta y César A.
Matos Matos, contra la sentencia núm. 2008-0198, dictada por el Tribunal de Tierras del
municipio de Enriquillo, provincia Barahona, por haber sido interpuesto en la forma y dentro
del plazo que establece la ley y se rechaza, en cuanto al fondo, por improcedente y carente de
base legal; 2do.: Se rechazan las conclusiones presentadas por los Dres. Ernesto Medina Féliz y
Rafael M. De la Cruz Moquete, en sus calidades arriba indicadas, por improcedente y carentes
de base legal; 3ro.: Se acogen, las conclusiones presentadas por el Dr. Moya Alonso Sánchez, a
nombre y en representación del señor Richard Nilson Sánchez Matos y Sucesores de Braudilio
Sánchez Cuevas por estar sustentadas en la ley; 4to.: Se condena a la parte apelante, señores
Eduardo Matos Acosta y César A. Matos Matos, al pago de las costas legales del
procedimiento, ordenando su distracción a favor del Dr. Moya Alonso Sánchez Matos, quien a
firma haberlas avanzado en su totalidad; 5to.: Se confirma en todas sus partes la sentencia
núm. 2008-0198, dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, en fecha 21 de
agosto del año 2008, en relación a la Parcela núm. 34 del Distrito Catastral núm. 4, del
municipio de Enriquillo, provincia Barahona, cuyo dispositivo dice así: Primero: Rechaza como
al efecto rechaza la instancia presentada por el Dr. Ernesto Medina Féliz en fecha 13 de marzo
del año 2006, y los actos de ventas de fechas 3 del mes de julio del año 1978 y 20 de
noviembre del año 1991, legalizado por los Dres. David V. Vidal Matos y Prado Antonio López
Cornielle, abogados notarios públicos de los del número del municipio de Barahona, quienes
solicitan transferencia de la Parcela núm. 34 del Dsitrito Catastral núm. 4 del municipio de
Enriquillo, provincia Barahona, por no reunir las condiciones establecidas en el artículo 189
libro A de la Ley núm. 1542; Segundo: Reservar como al efecto reserva, tanto a la parte
demandante como demandada cumplir con las decisiones jurisprudenciales contenidas en el
B. J. núm. 936 de fecha 18 de noviembre del año 1988, página 1543 y el artículo 193 de la Ley
núm. 1542 y la decisión jurisprudencial contenida en el B. J. núm. 1049 de abril 18 de 1998,
página 510 precedentemente señalada, solicitada conjuntamente con los herederos o
separados la determinación de herederos y transferencia”;
Considerando: que en su memorial de casación los recurrentes proponen los siguientes
medios: Primer Medio: Falta de motivos y falta de base legal; Segundo Medio: Falta de
estatuir y violación a los artículos 185, 189 y 193 de la Ley núm. 1542 de 1947 sobre Registro
de Tierras; Tercer Medio: Desnaturalización de los hechos de la causa y violación de los
artículos 1582, 1583 y 1602 del Código Civil;
En cuanto a la inadmisibilidad del recurso:
Considerando, que en su memorial de defensa los recurridos proponen la inadmisibilidad del
presente recurso de casación y para fundamentar su pedimento alegan que el recurso
interpuesto por los recurrentes Cesar Matos y Eduardo Matos Acosta es violatorio del artículo
5 de la ley sobre procedimiento de casación, ya que fue interpuesto fuera del plazo de 30 días
contemplado a pena de inadmisibilidad por dicho texto, lo que se puede comprobar si se
observan los actos mediante los cuales le fue notificada la sentencia impugnada a los hoy
recurrentes, actos que confirman que el referido recurso resulta extemporáneo;
Considerando, que en el expediente figuran los actos núms. 411/2009 de fecha 17 de abril de
2009 y 48/2009 de fecha 20 de abril de 2009, mediante los cuales el hoy co-recurrido, Richard
Sánchez Matos, le notificó a los hoy co-recurrentes Cesar A. Matos M y Eduardo Matos
Acosta, respectivamente, la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central en fecha 16 de marzo de 2009, que es la que actualmente fue recurrida
en casación por dichos señores;
Considerando, que el memorial de casación contra dicha sentencia fue depositado por los
recurrentes en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia en fecha 18 de mayo de 2009, lo
que evidencia que el recurso de casación de que se trata fue interpuesto en tiempo hábil,
contrario a lo que expresan los hoy recurridos, ya que entre el 17 y el 20 de abril de 2009,
fechas en que fue notificada la sentencia recurrida a cada uno de los recurrentes y el 18 de
mayo de 2009, fecha en que fue depositado el referido memorial no ha transcurrido el plazo
de 30 días francos previsto por los artículos 5 y 66 de la Ley sobre Procedimiento de Casación,
plazo que además debe ser aumentado en razón de la distancia, conforme a lo contemplado
por el artículo 1033 del Código de Procedimiento Civil; en consecuencia, procede declarar que
el recurso de casación de que se trata ha sido interpuesto en tiempo hábil, ya que al momento
de su interposición se encontraba abierto el plazo establecido por la ley para interponerlo, por
lo que se rechaza el pedimento de inadmisibilidad propuesto por los recurridos al ser este
improcedente y mal fundado, lo que conlleva a que esta Tercera Sala pase a conocer el fondo
del presente recurso;
Considerando, que en el desarrollo del primer medio de casación los recurrentes alegan en
síntesis lo que sigue: “Que la Corte a-qua al dictar su decisión, no motivó suficientemente su
dispositivo al no contener una exposición completa de los hechos y del derecho para
justificar su fallo, dejando de ponderar documentos de la causa, tales como una certificación
de fecha 17 de diciembre de 2008, del Alcalde Pedáneo de la Sección de Villanizao,
Municipio de Paraíso donde consta que el señor Eduardo Matos Acosta es propietario de la
Parcela en litis, así como otra certificación de la misma fecha expedida por el mismo alcalde
donde consta que el co-recurrente Cesar Augusto Matos es también co-propietario de la
misma parcela; que tampoco fue ponderado por dicho tribunal la declaración jurada de
varios moradores del lugar donde declaran que el finado Braudilio Sánchez Cuevas cuando
había fallecido ya no era propietario de la indicada parcela; que dicha Corte tampoco
ponderó el pedimento que fuera efectuado en el sentido de que los recurridos o supuestos
herederos del finado Braudilio Sánchez Cuevas no demostraron sus calidades como tales
debido a que no depositaron en el expediente ni en el proceso, el acta de defunción de su
causante, ni las actas de nacimiento de los hijos del causante, ni el acto auténtico de
notoriedad para determinación de herederos del referido finado, situación que nunca fue
tomada en cuenta por dicha corte a-qua que no ponderó ni motivó tal situación jurídica de
pruebas de calidades y de determinación de herederos ni tampoco se refirió al poder de
representación que le otorgaron los recurridos a un supuesto heredero del causante, el
señor Richard Nilson Sanchez Matos; por lo que al no ponderar estos aspectos, el Tribunal a-
quo dictó una sentencia incompleta y carente de motivos, que conduce a la falta de base
legal, ya que este fallo se refiere a sucesores sin observar si los supuestos herederos del
causante se habían determinado, lo que constituye una violación al artículo 193 de la Ley de
Registro de Tierras;
Considerando, que en cuanto a lo alegado por los recurrentes en el medio que nos ocupa
donde expresan que la sentencia impugnada incurrió en el vicio de falta de ponderación de
documentos esenciales, lo que condujo a que se dictara una sentencia carente de motivos y
de base legal, se advierte que en el expediente de la especie figuran depositados los actos de
venta sometidos por los hoy recurrentes ante el tribunal a-quo para avalar sus derechos de
propiedad sobre las parcelas cuyas transferencias eran reclamadas por estos, pero dichos
actos fueron rechazados por el tribunal a-quo bajo el argumento de que los mismos no
reunían las condiciones requeridas por el artículo 189 de la ley núm. 1542 de registro de
tierras, al no contener la designación catastral de las parcelas de forma clara sin lugar a
equívocos, ni hacer mención del certificado de título que acreditaba el derecho de propiedad
del vendedor; pero resulta que, si bien es cierto que los referidos actos de venta están
depositados en fotocopias, adoleciendo de ligeras omisiones y que el señalado articulo 189,
invocado por dicho tribunal para tratar de justificar su decisión, establece un conjunto de
formalidades que además de las comunes, deberán contener los actos o contratos traslativos
de derechos registrados, esto no impide que cuando un juez está apoderado de una litis en la
que se persigue las ejecuciones de ventas sobre derechos registrados, como ocurre en la
especie, dicho juez en virtud del amplio y soberano poder de apreciación de que está
investido en esta materia, aplique las disposiciones del Código Civil, sobre todo las contenidas
en el artículo 1347 del referido código que establecen el valor del principio de prueba por
escrito; que en ese orden, era obligación del tribunal a-quo para tomar su decisión, evaluar de
manera armónica las demás pruebas que podían constituir elementos complementarios
demostrativos de una venta, tales como los que fueron aportados en el presente caso por los
hoy recurrentes, como lo fueron las certificaciones expedidas por el alcalde pedáneo de la
localidad donde estaban ubicadas dichas parcelas en las que se hace constar que dichos
recurrentes son propietarios de las mismas al haberlas adquirido de su anterior propietario,
así como las declaraciones juradas de los vecinos del lugar donde hacían constar que al
momento de su fallecimiento el señor Braudilio Sánchez Cuevas ya no era el propietario de las
referidas parcelas, documentos que de haber sido correctamente ponderados por el tribunal
a-quo hubieran variado la suerte del proceso; por lo que al no haberlos examinado dicho
tribunal incurrió en el vicio de falta de ponderación de documentos, dejando su sentencia sin
motivos que la justifiquen, lo que acarrea la falta de base legal; en consecuencia, procede
acoger el primer medio de casación invocado por los recurrentes y se casa la sentencia
impugnada, sin necesidad de analizar los restantes medios;
Considerando, que de acuerdo a lo previsto por el artículo 65 de la Ley sobre Procedimiento
de Casación “cuando la sentencia sea casada por falta de base legal y por falta de motivos, las
costas podrán ser compensadas”, lo que aplica en la especie.
Por tales motivos, Primero: Casa la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central en fecha 16 de marzo de 2009, en relación a la Parcela núm. 34 del
Distrito Catastral núm. 4 del municipio de Enriquillo, Provincia Barahona, cuyo dispositivo
figura copiado en parte anterior del presente fallo y envía el asunto ante el Tribunal Superior
de Tierras del Departamento Norte; Segundo: Compensa las costas.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 4 de julio de 2012, años 169° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín y Robert C. Placencia
Alvarez. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
La venta. Prueba por experticio caligráfico. Requisitos del Art. 189 de la antigua Ley
1542 sobre Registro de Tierras. Alcance. Sentencia del 4 de julio de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-Administrativo
y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Hilda María Santos Morel, dominicana, mayor de
edad, Cédula de Identidad y Electoral núm. 031-0307227-2, domiciliada y residente en los
Estados Unidos de Norteamérica, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de
Tierras del Departamento Norte el 1° de julio de 2010, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones a la Licda. María Rosa Cruz, abogada del recurrido Eligio
Antonio Pérez;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
14 de octubre de 2010, suscrito por el Lic. José C. Arroyo Ramos, Cédula de Identidad y
Electoral núm. 031-0031965-0, abogado de la recurrente Hilda María Santos Morel, mediante
el cual propone los medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 5
de noviembre de 2010, suscrito por los Licdos. Andrés Blanco Henríquez, Víctor Juan De la
Cruz Rosario y José Agustín García Pérez, Cédulas de Identidad y Electoral núms. 031-0248457-
7, 031-0094237-8 y 031-0005064-4, respectivamente, abogados del recurrido;
Que en fecha 13 de junio de 2012, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras, integrada
por los Jueces: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Presidente; Sara I. Henríquez Marín, Robert
C. Placencia Alvarez y Edgar Hernández Mejía, procedió a celebrar audiencia pública para
conocer del presente recurso de casación;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que en ocasión de una litis sobre Derechos Registrados, en relación al
Solar núm. 5-A-Ref-C, Manzana 702, del municipio y provincia de Santiago, el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original dictó en fecha 14 de agosto de 2010, la decisión cuyo
dispositivo es el siguiente: “Primero: En cuanto a la forma declara buena válida la litis sobre
derechos registrados incoada por la señora Hilda María Santos, con respecto al apartamento
A-1 del Condominio Residencial Jamsa I, ubicado en el ámbito del Solar núm. 5-A-Refund.-C,
Manzana núm. 702 del Distrito Catastral núm. 1, del municipio de Santiago; por haber sido
interpuesta en tiempo hábil y de acuerdo a la normativa procesal que rige la materia;
Segundo: En cuanto al fondo acoge la litis sobre derechos registrados incoada por la señora
Hilda María Santos, con respecto al apartamento A-1 del Condominio Residencial Jamsa I
ubicado en el ámbito del Solar núm. 5-A-Refund.-C, Manzana núm. 702 del Distrito Catastral
núm. 1, del municipio de Santiago, por ser la misma procedente y reposar en fundamento
probatorio y base legal; Tercero: Se declaran nulos, por los motivos expresados en la presente
decisión, los siguientes actos: a) Acto poder especial aparentemente firmado por la señora
Hilda María Santos, de fecha 5 de julio de 1991, con firmas legalizadas por el Notario Público
de los del número para el municipio de Santiago Lic. M. Francisco Olivo; 2) Acto de venta de
fecha 7 de diciembre de 1993, aparentemente firmado por los señores Hilda María Santos,
representada por la señora Maritza Grullón y el señor Eligio Antonio Pérez, con firmas
legalizadas por el Notario Público de los del número para el municipio de Santiago, Dr.
Belarminio Antonio Fermín Santos; Cuarto: Acoge parcialmente las conclusiones vertidas por
el Lic. José C. Arroyo Ramos, en representación de la señora Hilda María Santos, por ser las
mismas parcialmente procedentes, rechazándolas exclusivamente en lo que respecta a la
solicitud de condenación en contra del señor Eligio Antonio Pérez, al pago de las
mensualidades percibidas por éste con respecto al pago del alquiler del inmueble de que se
trata durante el tiempo de ocupación del mismo, por traspaso dicho pedimento el campo de
competencia en razón de la materia de este tribunal; Quinto: Rechaza en su totalidad las
conclusiones vertidas por el Lic. José Alejandro González y Andrés Blanco, en representación
del Lic. Eligio Antonio Pérez, por ser las mismas improcedentes y carentes de fundamento
legal; Sexto: Ordena el desalojo del apartamento A-1 del Condominio Residencial Jamsa I
ubicado en el ámbito del Solar núm. 5-A-Refund.-C, Manzana núm. 702 del Distrito Catastral
núm. 1, del municipio de Santiago, del señor Eligio Antonio Pérez, así como de cualquier otra
persona que se encuentre ocupando dicho inmueble; Séptimo: Ordena a la Oficina de Registro
de Títulos de Santiago lo siguiente: a) Cancelar la constancia anotada expedida a favor del
señor Eligio Antonio Pérez, y que sirve de fundamento al derecho de propiedad sobre el
apartamento A-1 del Condominio Residencial Jamsa I ubicado en el ámbito del Solar núm. 5-A-
Refund.-C, Manzana núm. 702 del Distrito Catastral núm. 1, del municipio de Santiago; b)
Expedir la correspondiente constancia anotada que sirva de fundamento al derecho de
propiedad sobre al apartamento A-1 del Condominio Residencial Jamsa I ubicado en el ámbito
del Solar núm. 5-A-Refund.-C, Manzana núm. 702 del Distrito Catastral núm. 1, del municipio
de Santiago, a favor de su legítima propietaria señora Hilda María Santos, ciudadana
estadounidense, titular del Pasaporte de los Estados Unidos de América núm. 3128984-5,
domiciliada en los Estados Unidos de América; c) Levantar cualquier tipo de oposición que se
encuentre inscrita sobre el inmueble de referencia como consecuencia de la litis sobre
derechos registrados incoada por la señora Hilda María Santos”; b) que sobre el recurso de
apelación interpuesto contra esta decisión, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Noreste dictó el 29 de octubre de 2009, su sentencia, objeto de este recurso, cuyo dispositivo
dice así: “Primero: Acoge en la forma y en el fondo el recurso de apelación interpuesto en
fecha 7 de diciembre de 2009, por los Licdos. Andrés Blanco Henríquez, Víctor Juan De la Cruz
Rosario y José Agustín García Pérez, en representación del Sr. Eligio Antonio Pérez; Segundo:
Acoge las conclusiones formuladas por los Licdos. Andrés Blanco Henríquez, Víctor Juan De la
Cruz Rosario y José Agustín García Pérez, en representación del Sr. Eligio Antonio Pérez, por
los motivos expresados en esta sentencia; Tercero: Rechaza las conclusiones formuladas por
el Lic. José Confesor Arroyo Ramos, en representación de la Sra. Hilda María Santos Morel,
parte recurrida, por improcedente, mal fundada y carente de base legal; Cuarto: Revoca en
todas sus partes la decisión núm. 2009-1551 de fecha 14 de octubre de 2009, dictada por el
Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original en relación con la litis sobre derechos registrados
dentro del Solar núm. 5-A-Refund.-C, Manzana núm. 702, del municipio y provincia de
Santiago y actuando por propia autoridad y contrario imperio, rechaza la demanda
introductiva de instancia en nulidad de poder y acto de venta suscrita por los Licdos. José C.
Arroyo Ramos y Darío M. Jiménez, actuando en nombre y representación de la Sra. Hilda
María Santos Morel; Quinto: Ordena a la Registradora de Títulos de Santiago levantar
cualquier oposición o nota preventiva inscrita en el Solar núm. 5-A-Refund.-C, Manzana núm.
702 del Distrito Catastral núm. 1, del municipio de Santiago, Residencial Jansa I, Apto. A-1, del
Bloque II, propiedad del Sr. Eligio Pérez, que tenga como origen la presente litis; Sexto:
Condena a la Sra. Hilda María Santos Morel, al pago de las costas del procedimiento,
ordenando su distracción en provecho de los Licdos. Andrés Blanco Henríquez, Víctor Juan De
la Cruz Rosario y José Agustín García Pérez, abogados que afirman haberlas avanzado”;
Considerando, que la recurrente propone contra la decisión impugnada, como medios de
casación, los siguientes: “Primer Medio: Violación del artículo 8, numeral 2, letra J de la
Constitución de la República; Segundo Medio: Violación por inobservancia del artículo 203 de
la Ley de Tierras, núm. 1542 de noviembre de 1947; Tercer Medio: Violación de la Ley por
falsa calificación de los hechos y por rehusamiento de aplicación de la Ley 1542, en su artículo
189”;
Considerando, que en el desarrollo de su primer medio, la recurrente alega en síntesis, lo
siguiente: “a) que el Tribunal Superior de Tierras violó el debido proceso al no tomar en
cuenta los puntos establecidos en las conclusiones y en el escrito justificativo depositado en la
Secretaría del Tribunal; b) que la Corte a-quo tampoco ponderó los actos del protocolo del
notario actuante en la venta, Dr. Belarminio Fermín Sánchez, así como los contratos de
alquileres posteriores a la venta, uno de ellos legalizado por el mismo Belarminio Fermín
Sánchez y donde la supuesta vendedora, representada por la señora Marítza Grullón, aparece
alquilando el apartamento que ya se había vendido y otro donde es la vendedora
representada por la señora María Fresolina Félix Félix al señor Jaime Rivero, el que fue
desalojado por el supuesto comprador”;
Considerando, que se considera violado el derecho de defensa en aquellos casos en que el
Tribunal no ha respetado en la instrucción de la causa, los principios fundamentales que
pautan la publicidad y la contradicción del proceso, así cuando tampoco se observa el
equilibrio y la igualdad que debe reinar en favor de las partes en todo proceso judicial;
Considerando, que en la sentencia impugnada, se da constancia de que el Tribunal a-quo
ponderó las conclusiones de la hoy recurrente, justificadas mediante escrito depositado por
ante dicho Tribunal en el 3 de marzo de 2010, así como también, todas las pruebas aportadas
por las partes; que el hecho de que la Corte a-qua no especificara al momento de motivar su
decisión los documentos que según el recurrente eran pruebas determinantes, no implica en
modo alguno, que los jueces a-quo incurrieron en el vicio por ella denunciado; por lo que,
contrario a lo alegado, en el fallo impugnado se da constancia del cumplimiento y observación
por parte de la Corte a-qua, del debido respecto al derecho de defensa de las partes en el
proceso; que por consiguiente, el agravio invocado en ese sentido, debe ser rechazado, por
carecer de fundamento;
Considerando, que en sustento a su segundo y tercer medio, los cuales se reúnen por su
vinculación, la recurrente alega en síntesis, lo siguiente: “a) que la Corte a-qua no ponderó las
declaraciones vertidas en la audiencia de fecha 27 de mayo de 1999 por la señora Hilda María
Santos, quien afirmó que nunca dio poder a la señora Hilda María Santos para vender su
apartamento, así como tampoco la del señor Eduardo Alejo Valerio Díaz, quien en sus
declaraciones en primer grado dio por sentado que no conoció la poderdante y que el poder
fue redactado en la oficina del Lic. Francisco Olivo por lo que él no la vió firmar dicho poder; b)
que la Corte a-qua no consideró las declaraciones de la señora María Fresolina Feliz, vertidas
en la audiencia de fecha 6 del mes de febrero del 2008, recogidas en el resulta de la página 6,
del fallo de primer grado, entre otras cosas, lo siguiente: “Yo no conocía de la existencia de
dicho poder, pero antes de alquilar ese apartamento le pregunte a la señora Maritza y a Doña
Cuqui, y me dijeron que si…; c) que el Tribunal a-quo falló contrario al informe pericial, al que
estaba forzosamente obligado a dar aquiescencia, pues se trata de un informe científico que
desnaturalizó los hechos; d) que el Tribunal a-quo no examinó otras transacciones realizadas
por Maritza Gullón en nombre y representación de la señora Hilda María Santos, como el
préstamo con el Banco Osaka con el mismo poder y otros, ninguno de los cuales fueron
impugnados por la recurrida; e) que la Corte a-qua violó la ley, al pretender colocarse en
posición contraria a lo dispuesto en artículo 89 de la Ley de Registro de Tierras núm. 1547”;
Considerando, que para motivar su decisión de acoger parcialmente el recurso del cual estaba
apoderado, la Corte a-qua estableció en síntesis, lo siguiente: “Que del estudio y ponderación
de todas las pruebas depositadas en el expediente ha podido comprobar los siguientes hechos
jurídicos: 1) que la Sra. Hilda María Santos Morel, representada por los Licdos. José Arroyo y
Darío Jiménez, deposita una instancia en fecha 19 de agosto de 1996, ante el Tribunal
Superior de Tierras, demandando la nulidad del acto de fecha 7 de diciembre de 1993,
mediante el cual supuestamente vendía representada por la Sra. Maritza Grullón, en el
inmueble de referencia al Sr. Eligio Antonio Pérez, alegando que no había firmado ningún
poder; 2) Que en el expediente se encuentran depositados los actos originales enviados por el
Registro de Títulos, que sirvieron para la transferencia de este inmueble; a) Poder especial de
fecha 5 de julio de 1991, con firmas legalizadas por el Lic. Francisco Olivo, Notario Público de
Santiago, otorgado por la Sra. Hilda María Santos, a favor de Maritza Grullón, mediante el cual
la autoriza formalmente a vender, enajenar, hipotecar el apartamento A-1, bloque II, primer
piso, del Condominio Residencial Jansa I, construido dentro del Solar núm. 5-A-Refund.-C,
Manzana núm. 702 del Distrito Catastral núm. 1, del municipio de Santiago; b) Acto de venta
de fecha 7 de diciembre de 1993, legalizado por el Dr. Belarminio Fermín Sánchez, mediante el
cual la Sra. Maritza Grullón, en representación de la Sra. Hilda María Santos, vende el
apartamento anteriormente descrito al Sr. Eligio Antonio Pérez, en dicho acto se verifica una
tachadura en el nombre del comprador y en el precio de la venta; 3) Que en el expediente se
encuentra depositado el informe de fecha 16 de diciembre de 2002, contentivo del experticio
caligráfico hecho a la firma de la Sra. Hilda María Santos, puesta en el poder de fecha 5 de
julio del 1991, utilizando como documento de comparación el acto de fecha 27 de noviembre
de 1993, mediante el cual adquirió este inmueble, dando como resultado que es compatible
con los rasgos caligráficos de dicha señora: también en dicho informe se establece que en el
acto de venta de fecha 7 de diciembre de 1993, fue alterado el nombre del comprador, en el
cual figuraba el nombre de Ramón De Jesús Rodríguez, el cual fue borrado y sustituido por el
de Eligio Antonio Pérez; 4) Que existe en el expediente una declaración jurada de la Sra.
Maritza Grullón, de fecha 30 de enero de 1998, ante el Dr. Porfirio Bienvenido López Rojas,
Notario Público del Distrito Nacional, mediante el cual declara que ella nunca ha vendido ni ha
participado en ningún tipo de contrato de venta al Sr. Eligio Antonio Pérez, sin embargo,
nunca se solicitó ni al Tribunal de Primer Grado ni a este Tribunal Superior de Tierras la
verificación de dicha firma”;
Considerando, que del análisis de la sentencia impugnada, se advierte que la litis con el
inmueble en cuestión, fue interpuesta por la señora Hilda María Santos Morel, por el hecho de
que esta había negado la existencia del poder de fecha 5 de julio de 1991, alegando que la
firma plasmada en dicho documento no era su firma; que resulta que los jueces a-quo
determinaron en base al experticio caligráfico de fecha 16 de diciembre de 2002, que por vía
de dicho poder se había exteriorizado la voluntad de la hoy recurrente para vender; que
tampoco se incurre en violación al artículo 189 de la antigua Ley núm. 1542, sobre Registro
Inmobiliario como sostiene la recurrente, ya que los requisitos que dispone dicho texto legal,
son exigibles por ante el Registro de Títulos frente a los actos que se le someten para el
registro, no así, de un acto de disposición; que en estos casos, son aplicables las disposiciones
del derecho civil en cuanto a las condiciones de validez que deben ser aplicadas por los jueces
del Tribunal de Tierras; por lo que procede desestimar los medios que se examinan;
Considerando, que, por el estudio de la sentencia impugnada, esta Suprema Corte de Justicia
como Corte de Casación, ha podido verificar que la Corte a-qua hizo una correcta apreciación
de los hechos y dio motivos suficientes y pertinentes que justifican lo decido, sin incurrir en las
violaciones denunciadas en los medios que han sido examinados, por lo que procede rechazar
el presente recurso de casación.
Por tales motivos: Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por la señora Hilda
María Santos Morel, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Norte el 1ero. de julio agosto de 2010, en relación al Solar núm. 5-A-Ref-C,
Manzana 702, del municipio y provincia de Santiago, cuyo dispositivo se encuentra transcrito
anteriormente; Segundo: Condena a la recurrente al pago de las costas y la distrae en
provecho de los Licdos. Andrés Blanco Henríquez, Víctor Juan de la Cruz Rosario y José Agustín
García Pérez, quienes afirman haberlas avanzados en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 4 de julio de 2012, años 169° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín y Robert C. Placencia
Alvarez. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Amparo. Plazo. Poder soberano del Juez. El Juez establece el punto de partida de la
vulneración del derecho fundamental del accionante. Sentencia del 4 de julio de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-Administrativo
y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana
(ETED), entidad autónoma del Estado, constituida de conformidad con lo prescrito por el
artículo 138 de la Ley General de Electricidad núm. 125-01 de fecha 26 de julio de 2001,
reglamentada por el Decreto núm. 629-07 de fecha 2 de noviembre de 2007, con domicilio
social en la Av. Rómulo Betancourt, Edificio 1228, Ensanche Bella Vista, de esta ciudad,
representada por su administrador Ing. Julián Santana Araujo, dominicano, mayor de edad,
con Cédula de Identidad y Electoral núm. 001-0706472-7, domiciliado y residente en esta
ciudad, contra la sentencia dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de
Santiago dictó el 23 de junio de 2010, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
14 de julio de 2010, suscrito por el Dr. Jaime Martínez Durán y los Licdos. José Miguel Minier,
Juan Nicanor Almonte M., Antonio Enrique Goris y el Dr. Gregorio Jiménez Coll, con Cédulas
de Identidad y Electoral núms. 001-0113144-9, 031-0058686-0, 031-0058436-0, 031-0023331-
5 y 001-0722568-2, respectivamente, abogados de la recurrente, mediante el cual proponen
los medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 28
de julio de 2010, suscrito por el Dr. Julián Antonio García y la Licda. María De los Angeles
Polanco, con Cédulas de Identidad y Electoral núms. 031-0117524-2 y 031-0390286-6,
respectivamente, abogados del recurrido Francisco De los Santos Marte Fernández;
Que en fecha 25 de abril de 2012, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras, integrada
por los Jueces: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Presidente; Sara I. Henríquez Marín, Robert
C. Placencia Alvarez y Edgar Hernández Mejía, procedió a celebrar audiencia pública para
conocer del presente recurso de casación;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65
de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre Terrenos Registrados (Acción de
Amparo), en relación con las Parcelas núms. 114, 122 y 989, del Distrito Catastral núm. 8, del
municipio y provincia de Santiago, dictó el 23 de junio de 2010, una sentencia con el siguiente
dispositivo: “Primero: Rechaza la excepción de incompetencia propuesta por los Licdos.
Inocencio Hernández y Luis Porfirio Sánchez Pimentel, en calidad de abogado del Estado ante
la Jurisdicción Inmobiliaria del Departamento Norte, por las razones más arriba expuestas en
esta sentencia; Segundo: Rechaza el medio de inadmisión planteado por el Lic. Angel Peralta,
por sí y por los Licdos. José Miguel Minier, Antonio Enrique Goris y Juan Nicanor Almonte, en
nombre y representación de la Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), contra la
presente acción de amparo; de igual forma rechaza el medio de inadmisión planteado por los
Licdos. Inocencio Hernández y Luis Porfirio Sánchez Pimentel, en calidad de abogado del
Estado ante la Jurisdicción Inmobiliaria del Departamento Norte, por las razones más arriba
expuestas en esta sentencia; Segundo: Acoge, parcialmente la acción de amparo elevada por
el señor Francisco De los Santos Martínez Fernández, quien tiene como abogados constituidos
a la Licda. María Polanco y el Dr. Julián García, en contra de la Empresa Transmisión Eléctrica
Dominicana (ETED), y el Abogado del Estado ante la Jurisdicción Inmobiliaria del
Departamento Norte, exclusivamente en lo que respecta a los ordinales primero, segundo,
cuarto, sexto y séptimo, de sus conclusiones sobre el fondo, y en lo que tiene que ver con la
Parcela núm. 989, del Distrito Catastral núm. 8, del municipio y provincia de Santiago, así
como también proceder acoger parcialmente el ordinal tercero, lo mismo que los ordinales
quinto y séptimo, de la demanda en intervención forzosa, notificada al Abogado del Estado
ante la Jurisdicción Inmobiliaria del Departamento Norte, y rechazar dicha acción de amparo
en los demás aspectos, por la razones dadas más arriba en esta sentencia en consecuencia: a)
Revocar parcialmente exclusivamente, en lo que respecta a la Parcela núm. 989, del Distrito
Catastral núm. 8, del municipio y provincia de Santiago, la resolución núm. 727-2010, emitida
por el Abogado del Estado ante la Jurisdicción Inmobiliaria del Departamento Norte, en fecha
25 de mayo de 2010, mediante la cual ordenó poner en posesión al Estado Dominicano dentro
de los terrenos, ubicados dentro de las Parcelas núms. 114, 222, 989, del Distrito Catastral
núm. 8, del municipio y provincia de Santiago, en las cuales tiene derechos registrados el
señor Francisco De los Santos Martínez Fernández; b) Dispone, que el señor Francisco De los
Santos Martínez Fernández, queda facultado para hacer uso de sus derechos de propiedad,
que le asisten dentro de la Parcela núm. 989 del Distrito Catastral núm. 8, del municipio y
provincia de Santiago, en los términos que señala el artículo 544 del Código Civil Dominicano;
c) Ordena, la expulsión de la Empresa Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), de los
terrenos propiedad del señor Francisco De los Santos Martínez Fernández, dentro del ámbito
de la Parcela núm. 989 del Distrito Catastral núm. 8, del municipio y provincia de Santiago, y al
mismo tiempo se le ordena a dicha razón social, abstenerse de hacer cualquier acto de
ocupación y/o realización de trabajos, dentro del indicado inmueble; d) Ordena, que en caso
de resistencia por parte de la empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED) en
abandonar el inmueble en cuestión, queda a cargo del Abogado del Estado ante la Jurisdicción
Inmobiliaria del Departamento Norte, proceder a la expulsión de la misma; e) Condena a la
Empresa de Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), al pago de la suma de Mil Pesos
Dominicanos (RD$1,000).00) por cada día de retardo en abandonar la Parcela núm. 989 del
Distrito Catastral núm. 8, del municipio y provincia de Santiago, a partir de la notificación de
esta sentencia; Tercero: Se declara el presente proceso libre del pago de costas, en virtud del
artículo 30 de la Ley de Amparo”;
Considerando, que en su memorial de casación la recurrente propone los siguientes medios
contra la sentencia impugnada: Primer Medio: Violación de la ley. Violación por falsa
aplicación del artículo 3, en su literal b y en su párrafo de la Ley núm. 437-06 sobre Amparo;
Segundo Medio: Falta de base legal por contradicción de motivos. Violación del artículo 141
del Código de Procedimiento Civil y del artículo 23 de la Ley de Amparo; Tercer Medio:
Desnaturalización de los hechos y documentos de la causa. Violación de la ley;
Considerando, que en el desarrollo del primer medio la recurrente alega en síntesis lo que
sigue: “Que el Tribunal a-quo al dictar su decisión en atribuciones de amparo incurrió en la
transgresión de la ley 437-06 sobre amparo, de manera específica en el literal b) y el párrafo
del artículo 3, cuando sin ofrecer ningún argumento fundado en la lógica, ni en el derecho ni la
justicia, escogió arbitrariamente la fecha de 28 de abril de 2010 contenida en el acto de
alguacil núm. 473/2010, como la fecha en que el hoy recurrido tuvo conocimiento de la
supuesta conculcación de sus derechos, soslayando que este tuvo conocimiento del asunto
desde la comunicación de fecha 21 de septiembre de 2009 que le fue dirigida por esta
empresa, tal y como consta en documentos depositados por ambas partes y como fue hecho
constar por el ahora recurrido en su demanda introductiva de instancia y todo ello para el
tribunal justificar su rechazo al medio de inadmisión que fuera presentado por esta empresa
en la audiencia del 16 de julio de 2010, donde invocaba que la acción de amparo del ahora
recurrido resultaba inadmisible por prescripción, al haber sido interpuesta fuera del plazo de
los 30 días, ya que el hoy recurrido tenía pleno conocimiento de la acción de esta empresa en
sus inmuebles desde el año 2009, según se puede comprobar con la referida comunicación del
21 de septiembre de 2009, debidamente recibida por este, en la que se le comunicaba la
marcha de la negociación respecto al cruce de la línea eléctrica por los terrenos de su
propiedad, situación que hizo constar el mismo accionante en amparo y ahora recurrido, en
el acto contentivo de su demanda introductiva de instancia donde reconoce que tenia pleno
conocimiento de la situación ahora denunciada desde ese fecha, pero no obstante esto, su
reclamación de amparo la interpuso el 14 de mayo de 2010, primero por ante la Presidencia
de la Cámara Civil y Comercial del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de
Santiago quien declaró su incompetencia material y la declinó por ante el Tribunal de Tierras
de Jurisdicción Original, Sala II, de Santiago, pero en todo caso ya habían transcurrido 8 meses
desde que el hoy recurrido tuvo pleno conocimiento de la acción de la recurrente en sus
inmuebles, por lo que había sobrepasado con creces el plazo de treinta días establecido por la
ley de amparo en su artículo 3, literal b) y en lo establecido en su párrafo donde dispone que
debe entenderse que el punto de partida del plazo señalado en el referido inciso b) empieza
cuando el agraviado ha tenido conocimiento del acto u omisión que le ha conculcado un
derecho constitucional; pero dicho tribunal de forma arbitraria y sin ningún fundamento
establece en su sentencia que en la especie, el punto de partida para accionar en amparo es el
acto de alguacil núm. 437/2010 de fecha 28 de abril de 2010 y ni siquiera menciona y mucho
menos toma en cuenta la referida comunicación del 21 de septiembre de 2009 dirigida al hoy
recurrido, en la que se comprueba como un hecho no controvertido el pleno conocimiento de
este tal como el mismo lo admite en su acto introductivo de demanda, lo que evidencia que
contrario al predicamento del Tribunal a-quo, el legislador es claro y preciso cuando en el
párrafo del señalado artículo 3 de la ley de amparo establece el punto de partida del plazo
para accionar, el cual empieza cuando el agraviado ha tenido conocimiento del acto u omisión
que ha conculcado su derecho; tal como ha sido decidido por la Suprema Corte de Justicia al
fallar un caso similar referente a la inadmisibilidad de la acción de amparo por prescripción
donde ha sentado el criterio de la procedencia de la declaratoria de inadmisibilidad cuando se
ejerce con posterioridad al plazo legal establecido por la ley de amparo, criterio que ha sido
sostenido por esta corte suprema en reiteradas decisiones, pero que no fue aplicado ni
ponderado por el Tribunal a-quo, que debió tomar en cuenta el momento real y verdadero en
que el entonces reclamante tomó conocimiento de la existencia de la acción u omisión que
presuntamente viola su derecho y no el resultado final de dicha acción u omisión, pues
entonces se distorsiona el espíritu de la acción de amparo, por lo que al rechazar el medio de
inadmisión por prescripción de la acción de amparo que le fuera planteado, dicho tribunal
obró de forma incorrecta, dejando sin base legal su decisión al violentar la ley de amparo en
perjuicio de la hoy recurrente, por lo que debe ser casado dicho fallo”;
Considerando, que el examen de la sentencia impugnada revela que para rechazar el medio
de inadmisión planteado ante el tribunal a-quo por la entonces accionada y hoy recurrente
donde solicitaba se declarara inadmisible la acción de amparo por haber sido interpuesta
posterior al plazo de 30 días establecido por el artículo 3, literal b) de la Ley núm. 437-06,
dicho tribunal estableció en su sentencia lo siguiente: “En otro orden de ideas, en lo que
respecta al plazo dentro del cual debe elevarse la acción de amparo, cabe decir que la
reclamación de amparo fue presentada en fecha 14 de mayo de 2010, por ante la Presidencia
de la Cámara Civil y Comercial del Distrito Judicial de Santiago, cuyo tribunal declaró su
incompetencia para conocer de la presente acción de amparo y le ordenó a la parte
recurrente que apoderara de la misma a este Tribunal de Jurisdicción Original de Santiago y
por su parte, según se extrae de los documentos que fueron aportados como pruebas por la
parte agraviada y del propio relato de los hechos contenidos en su escrito introductivo de
instancia, específicamente de su página 7, los hechos que le sirvieron de punto de partida al
recurrente para accionar en amparo, lo constituyen tanto el acto de alguacil núm. 473/2010
de fecha 28 de abril de 2010, del ministerial Heriberto Antonio Luna, Alguacil Ordinario de la
Corte de Trabajo del Departamento Judicial de Santiago, contentivo de oferta real de pago,
hecho a requerimiento de la empresa de transmisión eléctrica dominicana (ETED), mediante la
cual esta ofertaba pagar al recurrente, Francisco de los Santos Marte, una determinada
cantidad de dinero, con motivo de la declaratoria de utilidad pública por parte del Estado
Dominicano, de parte de los terrenos ubicados dentro de las Parcelas núms. 114, 122 y 989,
del Distrito Catastral núm. 8 del Municipio de Santiago, con el fin de establecer una
servidumbre de paso a través de dichos terrenos para llevar a cabo la construcción del
proyecto denominado El Naranjo-Canabacoa; como también el hecho de que fuera citado el
referido impetrante, por ante la oficina del abogado del Estado ante la jurisdicción
inmobiliaria del departamento norte, para el conocimiento de puesta en posesión relativo a la
parcela 989 del D. C. 8 del municipio de Santiago; de todo lo cual se deduce que el agraviado
accionó dentro del plazo de los treinta (30) días señalado por el artículo 3 de la Ley núm. 437-
06, que establece el recurso de amparo”;
Considerando, que lo transcrito anteriormente revela que al declarar en su sentencia que la
acción de amparo interpuesta por el accionado y ahora recurrido, había sido interpuesta
dentro del plazo de 30 días contemplado por la entonces vigente ley de amparo y en base a
esto rechazar el incidente de inadmisión propuesto por la ahora recurrente, el tribunal a-quo
hizo un uso correcto del soberano poder de apreciación de que está investido en esta materia
para apreciar el punto de partida del referido plazo, ya que tratándose en la especie de una
falta reiterada o continua, consistente en la ocupación ilegítima de la parcela propiedad del
recurrido por parte de la recurrente, frente a este estado de falta continuo el punto del
partida del plazo para accionar en amparo se va renovando con cada incumplimiento, debido
a la continuidad y permanencia de la lesión, constando en el expediente las múltiples
situaciones y documentaciones que indicaban la continuidad en la actuación arbitraria en
perjuicio del derecho de propiedad del recurrido; que en consecuencia, al establecer como lo
hizo en su sentencia que el punto de partida del plazo para accionar en amparo se contaba a
partir del acto de alguacil núm. 473/2010 de fecha 28 de abril de 2010, por ser ésta una de las
últimas diligencias realizadas infructuosamente para resolver la situación planteada en la
especie y que el accionante interpuso su acción de amparo el 14 de mayo de 2010, por lo que
la misma había sido interpuesta en tiempo hábil, el Tribunal a-quo aplicó correctamente la ley
de amparo, contrario a lo que alega la recurrente, haciendo un uso correcto de su soberano
poder de apreciación al establecer el punto de partida del referido plazo, sin incurrir en los
vicios denunciados por la recurrente en el presente medio, por lo que procede rechazarlo;
Considerando, que en el segundo medio de casación donde invoca la falta de base legal, la
contradicción de motivos y la violación del artículo 141 del Código de Procedimiento Civil,
para justificar dicho medio la recurrente alega en síntesis lo que sigue: “que el estudio de los
documentos y alegaciones del accionante en amparo y hoy recurrido pone de manifiesto que
la jurisdicción de amparo está siendo utilizada por este para ejercer una presión a esta
empresa en lo relativo al precio pretendido por los terrenos de su propiedad, pero jamás la
conculcación de ningún derecho fundamental, lo que no fue evaluado por el Tribunal a-quo al
no darse cuenta que en el caso que nos ocupa el punto conflictivo radica en el asunto del no
acuerdo en el precio de los terrenos, como lo admite el propio peticionario cuando refiere que
ha apoderado otros órganos jurisdiccionales de derecho común a tales fines; que sin embargo,
el tribunal a-quo luego de ponderar los hechos y documentos de la causa y de establecer en su
sentencia que no se podía hablar en el caso de la conculcación o vulneración de un derecho
fundamental, sino que lo que se trataba es de una discusión sobre el precio de los terrenos
objeto de utilidad pública, de forma sorpresiva y contradictoria, dicho tribunal, volviendo
sobre sus propios pasos, se inventa una consideración que entra en frontal contradicción con
su propio predicamento, cuando poniendo de soslayo lo que antes había afirmado de que en
el caso que nos ocupa no se puede hablar de la conculcación de un derecho fundamental,
luego sostiene que si existe tal vulneración, porque una de las parcelas no estaba en el
decreto de declaración de utilidad pública dado por el Presidente en fecha 13 de marzo de
2010, lo que evidencia la existencia de contradicción entre los motivos y el dispositivo de esta
decisión, que obviamente violenta las disposiciones de los señalados textos legales,
traduciéndose en una ausencia de motivos que al aniquilarse recíprocamente no se sabe cuál
es la base de esta decisión, así como ha incurrido en falta de base legal al no sustentar su
sentencia sobre fundamentos de derecho, al distorsionar los planteamientos que le fueron
expuestos a dicho tribunal, lo que amerita que la sentencia impugnada deba ser casada sin
necesidad de examinar otros medios”;
Considerando, que para acoger parcialmente la acción de amparo con respecto a la parcela
núm. 989 por entender que al Abogado del Estado poner en posesión de la misma a la hoy
recurrente, le conculcó sus derechos de propiedad del hoy recurrido por tener éste derechos
registrados sobre dicho terreno, el Tribunal a-quo estableció en su sentencia los motivos
siguientes: “Que en definitiva, el tribunal ha podido llegar a la conclusión de que en el caso
que nos ocupa, no se puede hablar de la conculcación o vulneración de un derecho
fundamental, sino que de lo que se trata es de una discusión sobre el precio de los terrenos
objeto de utilidad pública, ya que el motivo fundamental que ha motorizado las acciones ante
los tribunales por parte del impetrante, señor Francisco de los Santos Martínez Fernández, es
obtener el pago indemnizatorio correspondiente por los terrenos de su propiedad; y que
habiendo dicho señor apoderado un tribunal distinto; a este para procurar la obtención del
pago por el justo valor de los inmuebles en cuestión, lo que debe es esperar la decisión que al
efecto habrá de rendir ese otro tribunal; que el Decreto núm. 148-10 de fecha 13 de marzo
del año 2010, del presidente de la República, Dr. Leonel Fernández Reyna, que declara de
utilidad pública e interés social, para ser destinados a la construcción de la línea de
transmisión eléctrica a 138 KW, el Naranjo Canabacoa, la adquisición por el Estado
Dominicano, de una indeterminada cantidad de terreno, dentro de varias parcelas del
municipio y provincia de Santiago, en las cuales tiene derechos registrados el señor Francisco
de los Santos Martínez Fernández, no incluye la parcela núm. 989 del Distrito Catastral Núm. 8
del municipio y provincia de Santiago; por lo que, en lo que respecta a esta parcela, es
evidente que al Abogado del Estado ante la jurisdicción inmobiliaria del Departamento Norte,
dictar la resolución núm. 727/2010, emitida en fecha 25 de mayo del 2010, mediante la cual
ordenó poner en posesión al Estado Dominicano dentro de los terrenos ubicados en las
Parcelas núms. 114, 222, 989, del Distrito Catastral núm. 8 del municipio y provincia de
Santiago, en los cuales tiene derechos registrados el señor Francisco de los Santos Martínez
Fernández, se excedió en los términos del referido decreto, ya que afectó un bien inmueble
perteneciente al impetrante, el cual no está incluido en el decreto indicado; quedando
perfectamente caracterizado, la conculcación y/o vulneración del derecho de propiedad de
dicho señor, relativo a la parcela núm. 989 del Distrito Catastral núm. 8 del municipio y
provincia de Santiago; por lo que en lo que respecta a esta parcela, procede amparar al señor
Francisco de los Santos Martínez Fernández y ordenar que le sea restituido sus derechos de
propiedad, conculcado por el Abogado del Estado ante la jurisdicción inmobiliaria del
Departamento Norte”;
Considerando, que las motivaciones transcritas precedentemente revelan que al fallar de la
forma ya dicha, el Tribunal a-quo no ha incurrido en contradicción de motivos, como pretende
la recurrente, ya que tras examinar y apreciar soberanamente los elementos y documentos
de la causa pudo establecer que en la especie existían dos presupuestos que ameritaban una
distinta solución, puesto que con respecto a las Parcelas números 114 y 222 estas fueron
declaradas de utilidad pública por decreto del poder ejecutivo para establecer una
servidumbre de paso en la construcción e instalación de una obra pública, pero al no existir
acuerdo entre las partes acerca del precio de los inmuebles expropiados, el hoy recurrido
apoderó a los tribunales de derecho común a fin de procurar el pago del justo valor, tal como
fue comprobado por dicho tribunal y lo hace constar en los motivos de su decisión y esto lo
condujo a establecer que con respecto a estas parcelas la acción de amparo no resultaba
procedente al no tratarse de una vulneración o conculcación a un derecho fundamental sino
que lo discutido en la especie era lo referente al precio de los inmuebles expropiados; que
además, al comprobar dicho tribunal que con respecto a la parcela núm. 989, que también es
propiedad del entonces accionante, la misma no estaba contenida en el decreto de
expropiación por causa de utilidad pública dictado por el poder ejecutivo, pero que fue
ocupada de forma arbitraria por la recurrente al haber sido puesta en posesión de dicha
parcela por el Abogado del Estado, sin que la misma hubiera sido objeto de expropiación con
fines de utilidad pública, resulta evidente que bajo este segundo presupuesto se vulneró el
derecho de propiedad del hoy recurrido, tal como fue decidido por el tribunal a-quo, que en
esas condiciones estimó procedente acoger la acción de amparo con respecto a la ocupación
ilegítima de la referida parcela, estableciendo en su sentencia motivos suficientes y
pertinentes que respaldan correctamente su decisión; por lo que se rechaza el segundo medio
al ser este improcedente y mal fundado;
Considerando, que en el tercer medio de casación la recurrente alega: “Que la sentencia
impugnada incurre en el vicio de desnaturalización de los hechos al darle un alcance que no
tiene al acto de alguacil núm. 473/2010 lo que hizo que el caso fuera decidido en su contra y
llevó a este tribunal a alterar el sentido claro y evidente de los hechos de la causa que condujo
a que dictara una decisión injusta y con una incorrecta aplicación de la ley que deja a esta
sentencia sin base legal”;
Considerando, que con respecto al vicio de desnaturalización de los hechos que le atribuye la
recurrente a la sentencia impugnada, tal como ha sido decidido al juzgar el medio anterior, el
análisis de dicho fallo revela que sus motivos se justifican con lo decidido y que en cuanto al
acto de alguacil núm. 473/2010 de fecha 28 de abril de 2010, el mismo no fue desnaturalizado
sino que al apreciar que en la especie se trataba de una violación continua o sucesiva en
perjuicio del entonces accionante en amparo, dicho tribunal consideró que el referido acto
constituía el punto de partida de la vulneración del derecho fundamental del accionante, ya
que el mismo contenía una de las últimas actuaciones efectuadas para obtener la restitución
del derecho fundamental vulnerado, por lo que al decidirlo así, el tribunal a-quo obró
correctamente y aplicando el soberano poder de apreciación del cual está investido en esta
materia, sin que esto pueda ser invalidado por la censura de la casación al no observarse que
incurriera en desnaturalización como pretende la recurrente; en consecuencia se rechaza el
medio de casación que se examina, así como se rechaza el recurso de casación de que se trata
por ser improcedente y mal fundado;
Considerando, que de acuerdo a lo previsto por los artículos 30 de la Ley núm. 437-06 sobre
recurso de amparo y 66 de la Ley núm. 137-11, Orgánica del Tribunal Constitucional y de los
Procedimientos Constitucionales, el procedimiento en materia de amparo es de carácter
gratuito, por lo que se hará libre de costas, lo que aplica en la especie.
Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Empresa de
Transmisión Eléctrica Dominicana (ETED), contra la sentencia dictada en atribuciones de
amparo por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Santiago, Sala núm. 2, en
relación con las Parcelas núms. 114, 122 y 989, del Distrito Catastral núm. 8, del municipio y
provincia de Santiago, el 23 de junio de 2010, cuyo dispositivo figura copiado en parte anterior
del presente fallo; Segundo: Declara que en esta materia no hay condenación en costas.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 4 de julio de 2012, años 169° de la
Independencia y 149° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín, Robert C. Placencia
Alvarez. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Partición Inmuebles. Sociedad de Hecho. Normativa aplicable. Si la pareja consensual
aporta recursos para el patrimonio común está sujeta a las reglas de partición ordinaria.
Sentencia del 22 de agosto de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso
Administrativo y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en
audiencia pública la siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por los señores José Alejandro Pandelo
Cruz y Heinz Vieluf Cabrera, dominicanos, Cédulas de Identidad y Electoral núms. 031-
0191355-0 y 045-0001384-4, contra la Sentencia dictada por el Tribunal Superior de
Tierras del Departamento Central el 26 de julio de 2010, cuyo dispositivo se copia más
adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de
Justicia el 8 de septiembre de 2010, suscrito por los Licdos. Carlos M. Tavarez Fanini y
Carlos P. Romero Alba, Cédulas de Identidad y Electoral núms. 031-0033386-7 y 031-
028666-2, abogados del recurrente, mediante el cual proponen los medios que se
indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de
Justicia el 23 de septiembre de 2010, suscrito por la Dra. María Reynoso Olivo, Cédula de
Identidad y Electoral núm. 041-0001703-9, abogada de la recurrida Rosa Altagracia Abel
Lora;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los
artículos 1 y 65 de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Que en fecha 18 de abril de 2012, esta Tercera Sala, en atribuciones de Tierras,
estando presentes los Jueces: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Presidente, Sara I.
Henríquez Marín y Robert C. Placencia Álvarez, procedió a celebrar audiencia pública
para conocer del presente recurso de casación;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se
refiere, consta lo siguiente: a) que en ocasión de una Lítis Sobre Derechos Registrados,
correspondiente al Penthouse B-4, cuarta y quinta planta extremo norte, del Condominio
Residencial Logroval VI, construido dentro del ámbito de la Parcela núm. 96-A-1-C, del
Distrito Catastral núm. 3, del Distrito Nacional, interpuesta por la señora Rosa Altagracia
Abel Lora, actual recurrida, fue apoderado el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original
del Distrito Nacional, quien dictó en fecha 11 de agosto de 2009, la Sentencia marcada
con el núm. 2418, cuyo dispositivo consta en el cuerpo de la sentencia impugnada; b)
que, contra la indicada sentencia fue interpuesto un recurso de apelación, y en virtud de
este el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central dictó el 26 de julio de 2010
la sentencia, hoy impugnada, cuyo dispositivo es el siguiente: “1ro.: Declara bueno y
válido en cuanto a la forma el recurso de apelación de fecha 9 de octubre de 2009,
suscrito por los Licdos. Carlos M. Tavarez Fanini y Carlos P. Romero Alba, en
representación de los Sres. José Alejandro Pandelo y Heinz Vieluf Cabrera, contra la
Sentencia No. 2418, de fecha 16 de agosto 2009, dictada por el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original, séptima sala liquidadora, residente en el Distrito Nacional, en
relación a una Litis sobre derechos registrados (demanda de nulidad de acto de venta, y
reconocimiento de derecho de propiedad) dentro del Condominio Residencial Logroval,
Pent-House-B-4, Cuarta y Quinta planta extremo Norte, construido dentro de la Parcela
núm. 96-A-1-C, del Distrito Catastral núm. 3, del Distrito Nacional; 2.: Se rechaza en
cuanto al fondo el recurso de apelación descrito anteriormente; 3.: Se acoge
parcialmente las conclusiones vertidas en audiencia por la Dra. María Reynoso Olivo en
representación de la señora Rosa Altagracia Abel Lora, parte recurrida, por ajustarse a la
ley; 4.: Se rechazan las conclusiones vertidas en audiencia por el Lic. Carlos Tavarez
Fanini, en representación de los Sres. José Alejandro Pandelo y Heinz Vieluf Cabrera,
parte recurrente, por improcedente, mal fundado y carente de base legal; 5.: Se condena
a la parte apelante Sres. José Alejandro Pandelo y Heinz Vieluf Cabrera, al pago de las
costas del procedimiento ordenado por distracción y provecho de la Doctora María
Reynoso Olivo, quien afirma haberlas avanzado en su totalidad; 6.: Se confirma en todas
sus partes la Sentencia No. 2418, de fecha 16 de agosto 2009, Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original, séptima sala liquidadora, en relación a una Litis sobre terreno
registrado (demanda de nulidad de acto de venta, y reconocimiento de derecho de
propiedad) dentro del Condominio Residencial Logroval, Pent-House-B-4, Cuarta y Quinta
planta extremo Norte, construido dentro de la Parcela núm. 96-A-1-C, del Distrito
Catastral núm. 3, del Distrito Nacional, cuyo dispositivo regirá desde ahora, de la
siguiente manera: “Primero: Acoge, en parte la Demanda en Nulidad de Acto de Venta,
Nulidad de Certificado de Título y Reconocimiento de derecho de copropiedad, intentada
por la señora Rosa Altagracia Abel Lora, dominicana, mayor de edad, cédula de identidad
y electoral 001-1441090-5, domiciliada y residente en la calle José Amado Soler Esq. El
Retiro, Edificio Logroval VI, apartamento 4-B, Ensanche Piantini, Distrito Nacional,
mediante instancia de fecha 1ro. de diciembre del año 2005, suscrita por el Lic. Julio
Rafael Candelario H., con estudio profesional abierto en la No. 22 Calle Antonio de la
Maza, Esq. Córdoba, Moca, robustecida por instancia suscrita por la Dra. María Reynoso
Olivo, depositada en este tribunal en fecha 1ro. de diciembre del año 2005, con relación a
la Parcela 96-A-1-C, del Distrito Catastral núm. 3, del Distrito Nacional, dentro de la cual
se encuentra construido el Edificio Logroval VI, apartamento 4-B, objeto de la presente
litis incoada contra los señores Heinz Siegfried Vieluf Cabrera y José Alejandro Pandelo
Cruz; Segundo: Se Rechazan todas y cada una de las conclusiones de los demandados,
por los motivos expuestos en el cuerpo de esta decisión; Tercero: Declara la Nulidad
Parcial del acto de venta de inmueble intervenido entre el señor Heinz S. Vieluf Cabrera y
el señor José Alejandro Pandelo Cruz de fecha 23 del mes de noviembre del año 2004,
relativo al Pent-House-B-4, Cuarta y Quinta planta extremo Norte del edificio Condominio
Residencial Logroval VI, edificado dentro de la Parcela núm. 96-A-1-C, del Distrito
Catastral núm. 3, del Distrito Nacional, respecto a la parte proporcional correspondiente
a la señora Rosa Altagracia Abel Lora, consistente a un Cuarenta y Siete punto Cincuenta
y Ocho por ciento (47.58%) del valor total del Inmueble según se explica en el cuerpo de
esta sentencia; Cuarto: Reconoce el Derecho de Propiedad de la señora Rosa Altagracia
Abel Lora, sobre el inmueble Pent-House-B-4, Cuarta y Quinta planta extremo Norte del
Edificio Condominio Residencial Logroval VI, edificado dentro de la Parcela núm. 96-A-1-
C, del Distrito Catastral núm. 3, del Distrito Nacional, en un Cuarenta y Siete punto
Cincuenta y Ocho por ciento (47.58%) del valor total del indicado inmueble; Quinto:
Declara la validez de la venta realizada por el señor Heinz S. Vieluf al señor José Alejandro
Pandelo Cruz, respecto a su derecho proporcional, relativo al Pent-House-B-4, Cuarta y
Quinta planta Extremo Norte del Edificio Condominio Residencial Logroval VI, edificado
dentro de la Parcela núm. 96-A-1-C, del Distrito Catastral núm. 3, del Distrito Nacional,
que es de un Cincuenta y Dos punto Cuarenta y Dos por ciento (52.42%) del valor del
inmueble; Sexto: Ordena al Registrador de Títulos del Distrito Nacional, realizar las
siguientes actuaciones: a) Cancelar el Certificado de Título No. 96-972, emitido por el
Registrador de Títulos del Distrito Nacional en fecha 12 de mayo del año 2005 a favor del
señor José Alejandro Pandelo Cruz, dominicano, mayor de edad, cédula de identidad y
electoral núm. 031-0191355-0, relativo al Pent-House-B-4, Cuarta y Quinta planta
Extremo Norte del Edificio Condominio Residencial Logroval VI, edificado dentro de la
Parcela núm. 96-A-1-C, del Distrito Catastral núm. 3, del Distrito Nacional; b) Emitir un
nuevo Certificado de Títulos que ampare los derechos sobre el Pent-House-B-4, Cuarta y
Quinta planta Extremo Norte del Edificio Condominio Residencial Logroval VI, edificado
dentro de la Parcela núm. 96-A-1-C, del Distrito Catastral núm. 3, del Distrito Nacional, a
favor de los señores abajo consignados en la siguiente proporción sobre el precio el valor
de dicho inmueble: 3) Sr. José Alejandro Pandelo Cruz, dominicano, mayor de edad,
cédula de identidad y electoral No. 031-0191355-0, Cincuenta y Dos punto Cuarenta y
Dos por ciento (52.42%) del valor del inmueble; 4) Rosa Altagracia Abel Lora, dominicana,
mayor de edad, cédula de identidad y electoral 001-1441090-5, Cuarenta y Siete punto
Cincuenta y Ocho por ciento (47.58%) sobre el valor del inmueble; Séptimo: Ordena la
notificación de la presente decisión de acuerdo a las disposiciones de la ley 108-05 y sus
reglamentos, al tenor de lo dispuesto en el numeral quinto de la Resolución No. 43-2007,
de fecha Primero de Febrero del año 2007, dictada por la Suprema Corte de Justicia, a
cargo de la parte más diligente;”
Considerando, que aunque los recurrentes no enumeran los medios en los cuales
fundamentan su recurso de casación, de la lectura del mismo se infieren, los siguientes:
Falta de Base Legal y Mala Aplicación del derecho, Violación del derecho de propiedad y
del derecho familiar, artículo 51 inciso 1 y artículo 55 inciso 5 de la Constitución de la
República Dominicana; a) Violación del artículo 51 inciso 1 de la Constitución de la
República Dominicana; b) Violación del artículo 55 numeral 5 de la Constitución de la
República Dominicana; c) Violación del artículo 90 de la Ley 108-05 y antiguo artículo 185
de la Ley de Registro de Tierras; y d) Violación del artículo 92 de la Ley 108-05;
Considerando, que en el desarrollo de los medios de casación propuestos, los
cuales se reúnen para su examen por su vinculación, los recurrentes alegan en síntesis:
“a) que, el señor José Alejandro Pandelo, adquirió el Penthouse B-4, cuarta y quinta
planta extremo norte, del Condominio Residencial Logroval VI, construido dentro del
ámbito de la Parcela núm. 96-A-1-C, del Distrito Catastral núm. 3, del Distrito Nacional,
en virtud del acto de venta consentido en fecha 23 de noviembre del 2004, suscrito
entre este y los señores Heinz Vieluf Cabrera y su esposa la señora Denis Sosa Ferreria de
Vieluf; b) que, antes de proceder a realizar la compra del citado inmueble el recurrente
procedió a solicitar una Certificación de cargas y Gravámenes, mediante la cual
comprobó que el referido Penthouse, se encontraba registrado únicamente a nombre
del señor Vieluf; c) que, la Corte a-qua reconoció derechos de copropiedad a favor de la
recurrida violentando el derecho que si tiene la señora Denis Sosa Ferreria como esposa
del señor Heinz Vieluf, por estar estos casados; d) que, la recurrida nunca ha tenido
derechos registrados en el inmueble en lítis, constituyendo esto una violación a los
efectos que tiene el registro inmobiliario contenido en el artículo 90 de la Ley de Registro
Inmobiliario y que, si la recurrida hubiese sido copropietaria del inmueble de que se
trata, ésta hubiese tenido en posesión un Certificado de Títulos que la acreditara como
tal;”
Considerando, que la Corte a-qua establece dentro de sus motivaciones en la
sentencia impugnada lo siguiente: “a) que, fue apoderada para conocer de un recurso de
apelación en contra de la sentencia emanada por el tribunal de primer grado, mediante
la cual se acogió parcialmente la demanda en nulidad de acto de venta, certificado de
título y reconocimiento de derecho de copropiedad, interpuesto por la recurrida, en
relación al Penthouse B-4, cuarta y quinta planta extremo norte, del Condominio
Residencial Logroval VI, construido dentro del ámbito de la Parcela núm. 96-A-1-C, del
Distrito Catastral núm. 3, del Distrito Nacional; b) que, la Corte a-qua ha reconocido que
a pesar de que la recurrida nunca estuvo casada con el señor Heinz Vieluf Cabrera, estos
sostuvieron una relación pública por más de 12 años, en la que concibieron hijos y
bienes en común, adquiridos con dinero propio de cada uno de estos; c) que, en los
documentos que constituyen el expediente de marras, consta el Pagaré Notarial
redactado por ante el Dr. Roberto de Jesús Ortíz García, Abogado Notario Público de los
del Número del Distrito Nacional, donde se evidencia que la recurrida asumió
conjuntamente con el recurrente el compromiso de pagar la suma de RD$4,500,00.00, a
los fines de adquirir el inmueble objeto del presente recurso; d) que, existen pruebas de
que la recurrida tenía la solvencia económica necesaria para realizar los pagos que hizo
mediante los cheques emitidos para abonar la suma correspondiente al pago de la
compra del referido inmueble;”
Considerando, que esta Corte es de criterio constante que si durante una unión la
pareja consensual ha aportado recursos de índole material o intelectual en la constitución
o fomento de un patrimonio común, lo que en realidad se forma entre ellos es una
sociedad de hecho, la cual puede ser establecida por cualquier medio de prueba, y sujeta a
las reglas de partición que establece el derecho común;
Considerando, que en tal virtud, al comprobar la Corte a-qua la posible existencia
de una sociedad de hecho entre las partes en causa, y entender que en la especie no existe
comunidad matrimonial sujeta a la partición ordinaria de bienes comunes, en la cual
correspondería a la parte interesada probar la medida en que los bienes muebles e
inmuebles fomentados durante la misma han sido producto de la aportación
mancomunada de la pareja consensual, hizo una correcta apreciación de los hechos al
otorgarle los derechos que le correspondían a la hoy recurrida, dándoles su verdadero
sentido y alcance, por lo que la Corte a-qua hizo una correcta interpretación y aplicación de
la ley, por lo que no existe tal agravio respecto de los artículos 51 y 55 de la Constitución de
la República;
Considerando, a que una propiedad adquirida en un hogar de una pareja
consensual, como lo establece la Constitución del 26 de enero del 2010, con recursos y
préstamos realizados por los señores Heinz Vieluf Cabrera y Rosa Altagracia Abel Lora,
genera derechos y deberes en sus relaciones personales y patrimoniales, de conformidad
con la ley, en ese tenor, siendo establecido en el examen de las pruebas aportadas por las
partes la proporcionalidad del bien inmueble en lo que respecta a la aportación en la
adquisición del mismo, y el origen de los valores para dicha operación de compra-venta,
contrario a lo alegado por los recurrentes, en la sentencia dictada objeto del presente
recurso, el tribunal actuó conforme con las leyes y la Carta Magna dominicana;
Considerando, a que, contrario a lo alegado por las partes recurrentes, la sentencia
objeto del presente recurso no violenta el derecho de propiedad consagrado en el artículo
51, ni los derechos de la familia enunciados en el artículo 55 de la Constitución
Dominicana, por lo cual en ese aspecto dicho medio debe ser desestimado;
Considerando, que en el presente caso no constituye una violación a la ley, el
aspecto de que la recurrida no haya tenido derechos registrados en el inmueble, porque
eso fue lo que hizo el tribunal de primer grado al emitir su sentencia, otorgarle el
porcentaje de participación de conformidad al aporte que esta había realizado para la
adquisición del Penthouse, situación esta que fue debidamente confirmada por la Corte
a-qua;
Considerando, que de lo anteriormente expuesto y el examen de la sentencia
muestra que no se ha incurrido en ninguno de los vicios y violaciones invocados por los
recurrentes y que la misma contiene motivos suficientes y pertinentes que justifican su
dispositivo, lo que permite determinar que la Corte a-qua hizo en el caso de la especie una
correcta aplicación de la ley, por lo que el recurso de casación de que se trata debe ser
rechazado por improcedente e infundado;
Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por los
señores José Alejandro Pandelo Cruz y Heinz Vieluf Cabrera, en contra de la sentencia
dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central en fecha 26 de julio
de 2010, en relación al Penthouse B-4, cuarta y quinta planta extremo norte, del
Condominio Residencial Logroval VI, construido dentro del ámbito de la Parcela núm. 96-
A-1-C, del Distrito Catastral núm. 3, del Distrito Nacional, cuyo dispositivo figura copiado
en parte anterior del presente fallo; Segundo: Condena a los recurrentes al pago de las
costas en provecho de la Dra. María Reynoso Olivo, quien afirma haberlas avanzado en
su totalidad;
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso
Administrativo y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 22 de agosto 2012, años 169° de la
Independencia y 150° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín y Edgar Hernández
Mejía. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran
al pie, en la audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y
publicada por mí, Secretaria General, que certifico
Sucesión. Notificación. El emplazamiento con motivo de un recurso de casación dirigido
contra una sucesión, debe ser destinado y notificado a todos y cada uno de los
miembros que componen la misma, o cuando menos a aquellos miembros que han
figurado nominativamente en el proceso de que se trate. Sentencia del 26 de
septiembre de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso Administrativo
y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Genaro Cedano, Miguel Cedano, Ramón Abreu,
María Laureano Abad y Nicolás Mercedes, dominicanos, mayores de edad, Cédulas de
Identidad y Electoral núms. 028-000083-4, 028-0041054-6, 028-0008554-6, 028-0033396-1 y
028-0039087-0, domiciliados y residentes en la ciudad de Higuey, contra la sentencia dictada
por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el 11 de octubre de 2010, cuyo
dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Manuel de Jesús Morales Hidalgo, abogado del
recurrido Sucesores de Angel Merino Pereyra;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
29 de diciembre de 2010, suscrito por los Dres. Ramón Abreu, Anastacio Guerrero Santana,
Licdos. Ramón Oscar Gómez Ubiera y Mario Julio Chevalier Carpio, Cédulas de Identidad y
Electoral núms. 028-0008554-6, 028-0000840-7, 028-0006328-7 y 028-0045626-7, abogados
de los recurrentes, mediante el cual proponen los medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 7
de febrero de 2011, suscrito por el Lic. Manuel de Js. Morales Hidalgo, abogado del recurrido;
Que en fecha 22 de agosto de 2012, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras, integrada
por los Jueces: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Presidente; Edgar Hernández Mejía y Sara I.
Henríquez Marín, asistidos por la Secretaria General, procedió a celebrar audiencia pública
para conocer del presente Recurso de Casación;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Visto el auto dictado el 25 de septiembre de 2012 por el Magistrado Manuel Ramón Herrera
Carbuccia, Presidente de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual
llama, en su indicada calidad, a los Magistrados Robert C. Placencia Alvarez y Francisco
Antonio Ortega Polanco, Jueces de esta Sala, para integrar la misma en la deliberación y fallo
del recurso de casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre derechos registrados en relación a la
Parcela núm. 37 del Distrito Catastral núm. 11/1ra., del Municipio de Higuey, el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original de Higuey, debidamente apoderado, dictó en fecha 24 de mayo
del 2007, la Decisión núm. 17, cuyo dispositivo se encuentra contenida en la sentencia
impugnada; b) que sobre recurso de apelación interpuesto contra la misma el Tribunal
Superior de Tierras del Departamento Central dictó en fecha 11 de octubre de 2010 la
sentencia núm. 20104568, ahora impugnada, cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Por
los motivos de esta sentencia, desestima por inexistente la actuación procesal realizada por
los Doctores Anastasio Guerrero S., Ramón Abreu, Licenciados Ramón O. Gómez U., y Mario
Julio Chevalier C., relativa a la Decisión núm. 17, dictada por el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original en fecha 24 del mes de Mayo del año 2007, en relación con la Parcela
núm. 37, Distrito Catastral núm. 11/era., del Municipio de Higuey; Segundo: Compensa las
costas del procedimiento; Tercero: Ordena el archivo del expediente”;
Considerando, que los recurrentes en su memorial introductivo proponen, contra la sentencia
impugnada, los siguientes medios de casación: “Primer Medio: Violación al Art. 101 del
Reglamento de los Tribunales Superiores de Tierras y de Jurisdicción Inmobiliaria y Omisión de
Estatuir, motivos Vagos e imprecisos; Segundo Medio: Falta de Base Legal y Fallo extrapetita;
Tercer Medio: Violación al Derecho de Defensa; Cuarto Medio: Desnaturalización de los
Hechos y Documentos; Quinto Medio; Violación a la ley, Falsa y Errónea Interpretación del
Art. 81 de la Ley 108-05”;
En cuanto a la inadmisibilidad del recurso:
Considerando, que la parte recurrida en su memorial de defensa propone, de manera
principal, que sea declarado irrecibible el Recurso de Casación o en su defecto inadmisible el
presente recurso de casación, en razón de no ser interpuesto de conformidad con lo que
establece el artículo 5 y su párrafo II, de la Ley sobre Procedimiento de Casación, modificada
por la Ley 491-08, combinado con el artículo 61 del Código de Procedimiento Civil, sobre la
nulidad de los actos procesales, entre otras cosas, por haberse notificado el recurso de
casación, al abogado anterior Lic. Arevalo Cedeño Cedano, en su propia persona y no a los
sucesores de Ángel Merino Pereyra, y la Caducidad del Recurso, en virtud del artículo 7 de la
Ley Sobre Procedimiento de Casación, núm. 3726, y el artículo 61 del Código de
Procedimiento Civil, por haberse notificado el recurso de casación, fuera de plazo de 30 días
establecido;
Considerando, que esta Corte procede en primer término a examinar el medio de inadmisión
propuesto por la parte recurrida, por tratarse de un asunto de carácter perentorio y de orden
público establecer si el recurso de casación aludido ha sido interpuesto dentro o fuera del
plazo que establece la ley;
Considerando, que ciertamente, el examen del expediente formado con motivo del recurso de
casación de que se trata, pone de manifiesto los siguientes hechos: a) que la sentencia
recurrida fue dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el día 11 de
octubre de 2010; b) que los recurrentes Genaro Cedano, Miguel Cedano, Ramón Abreu, María
Laureano Abad y Nicolás Mercedes interpusieron su recurso de casación contra la referida
sentencia el día 29 de diciembre de 2010, según memorial depositado en esa fecha en la
Secretaría de la Suprema Corte de Justicia; c) Que, para tales efecto fue dictado el Auto del
Presidente de esta Suprema Corte de Justicia en fecha 29 de diciembre del 2010, autorizando
a emplazar a la parte recurrida;
Considerando, que el artículo 5 de la Ley sobre Procedimiento de la Casación, modificado por
la Ley núm. 491-08 del 19 de diciembre de 2008, prescribe lo siguiente: “En las materias Civil,
Comercial, Inmobiliaria, Contencioso-Administrativo y Contencioso-Tributario, el recurso de
casación se interpondrá mediante un memorial suscrito por abogado, que contendrá todos los
medios en que se funda, y que deberá ser depositado en la Secretaría General de la Suprema
Corte de Justicia, dentro del plazo de treinta (30) días a partir de la notificación de la
sentencia”;
Considerando, que el artículo 6 de la Ley de Procedimiento de Casación, establece lo
siguiente: “En vista del memorial de casación, el Presidente proveerá auto mediante el cual se
autorizará el emplazamiento de la parte contra quien se dirige el recurso. Este emplazamiento
se encabezará con una copia del memorial de casación y una copia del auto del Presidente, a
pena de nulidad, a cuyo efecto el secretario expedirá al recurrente copia certificada, tanto del
memorial como del auto mencionado. El emplazamiento ante la Suprema Corte de Justicia
deberá contener, también a pena de nulidad: indicación del lugar o sección, de la común o del
Distrito de Santo Domingo en que se notifique; del día, del mes y del año en que sea hecho;
los nombres, la profesión y el domicilio del recurrente; la designación del abogado que lo
representará, y la indicación del estudio del mismo, que deberá estar situado
permanentemente o de modo accidental, en la Capital de la República, y en la cual se reputará
de pleno derecho, que el recurrente hace elección de domicilio, a menos que en el mismo
acto se haga constar otra elección de domicilio en la misma ciudad; el nombre y la residencia
del alguacil, y el tribunal en que ejerce sus funciones; los nombres y la residencia de la parte
recurrida, y el nombre de la persona a quien se entregue la copia del emplazamiento. Dentro
de los quince días de su fecha, el recurrente deberá depositar en Secretaría el original del acto
de emplazamiento”;
Considerando, que en cuanto a las inadmisibilidades planteadas en la especie se ha
establecido lo siguiente: a) Que, mediante acto a alguacil núm. 28/2011, de fecha 12 de enero
de 2011, instrumentado por el Alguacil Ordinario del Tribunal Colegiado de la Cámara Penal
del Juzgado de Primera Instancia de la Provincia la Altagracia, Municipio de Higüey fue
notificado el presente Recurso de Casación, a los Sucesores de Ángel Merino Pereyra, en
manos del Lic. Aravelo Cedaño Cedano, abogado, sin hacer constar el nombre de cada uno de
los miembros de la sucesión; b) Que, además se evidencia, que dicho Lic. Aravelo Cedaño
Cedano, no ostenta la representación por ante esta Suprema Corte de Justicia para
representar a los miembros de la sucesión Ángel Merino Pereyra, identificados como:
Alejandro Carlos Merino Guerrero, Alberto Merino Guerrero, Pablo Enrique Merino Guerrero;
Parmenides Merino Guerrero, Ángel Kirsche Inmaculada Merino Guerrero y Angela Raquel
Merino Guerrero, cuyos nombres se encuentran debidamente indicados en la sentencia hoy
impugnada;
Considerando, que al no ser la sucesión como tal una persona física ni moral la misma, no
puede ejercer, ni se puede ejercer contra ella acciones ante esta Suprema Corte de Justicia de
manera innominada; que, por consiguiente, el emplazamiento con motivo de un recurso de
casación dirigido contra una sucesión, debe ser destinado y notificado a todos y cada uno de
los miembros que componen la misma, o cuando menos a aquellos miembros que han
figurado nominativamente en el proceso de que se trate; lo que no se ha cumplido en el
presente caso, siendo esto obligatorio para que surta sus efectos; en consecuencia, al ser
dicho emplazamiento ineficaz y no cumplir con las condiciones y requerimientos establecidos
en la ley de Procedimiento de Casación, el recurso debe ser declarado inadmisible, sin
necesidad de examinar los demás medios de inadmisión propuestos por la parte recurrida.
Por tales motivos, Primero: Declara Inadmisible el recurso de casación interpuesto por los
señores Genaro Cedano, Miguel Cedano, Ramón Abreu, María Laureano Abad y Nicolás
Mercedes contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Central el 11 de octubre de 2010, en relación a la Parcela núm. 37, del Distrito Catastral núm.
11/1era. parte, del Municipio de Higuey, Provincia La Altagracia, cuyo dispositivo se ha
copiado en parte anterior del presente fallo; Segundo: Condena a los recurrentes al pago de
las costas y ordena su distracción en provecho del Lic. Manuel de Js. Morales Hidalgo, quien
afirma haberlas avanzado en su totalidad.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso
Administrativo y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 26 de septiembre de 2012, años 169° de la
Independencia y 150° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Edgar Hernández Mejía, Sara I. Henríquez Marín,
Robert C. Placencia Álvarez y Francisco Antonio Ortega Polanco. Grimilda Acosta, Secretaria
General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Servidumbre de Paso. Concepto. Una servidumbre de paso se justifica, cuando la finca
no tiene acceso alguno a la vía pública que les permita a sus propietarios el libre
tránsito hacia y desde los predios de su pertenencia para facilitar el pleno ejercicio de
su derecho de propiedad. Sentencia del 26 de septiembre de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-Administrativo
y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Celedonia Fermín Maldonado, dominico-
italiana, mayor de edad, portadora de la Cédula de Identidad y Electoral núm. 001-0369883-3,
domiciliada y residente en el Paraje Gri Gri, Distrito Municipal de Arroyo Barril, Provincia
Samaná, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Noreste el 6 de septiembre de 2010, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Dr. Roberti de R. Marcano Zapata, abogado de la
recurrente Celedonia Fermín Maldonado;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
26 de octubre de 2010, suscrito por el Dr. Roberti de R. Marcano Zapata, Cédula de Identidad
y Electoral núm. 001-0552140-5, abogado de la recurrente, mediante el cual propone los
medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 29
de noviembre de 2010, suscrito por los Licdos. Felipe Jiménez Miguel y Argentina Hidalgo
Calcaño, Cédulas de Identidad y Electoral núms. 066-0009540-7 y 066-0003694-8,
respectivamente, abogados de los recurridos Amable García (Israel), Amado García y Lourdes
García;
Que en fecha 16 de mayo de 2012, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras, integrada
por los Jueces: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Presidente; Edgar Hernández Mejía, Sara I.
Henríquez Marín y Robert C. Placencia Alvarez y, procedió a celebrar audiencia pública para
conocer del presente recurso de casación;
Visto el auto dictado el 25 de septiembre de 2012 por el Magistrado Ramón Herrera
Carbuccia, Presidente de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual
llama en su indicada calidad al magistrado Francisco Antonio Ortega Polanco, Juez de esta
Sala, para integrar la misma en la deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata,
de conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de una litis sobre Derechos Registrados, en relación con
la Parcela núm. 1790, del Distrito Catastral núm. 7, del municipio y provincia de Samaná, el
Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original dictó el 30 de noviembre de 2009, su Decisión núm.
20091346, cuyo dispositivo se copia en el cuerpo de la sentencia de segundo grado recurrida
en casación; b) que sobre el recurso de apelación interpuesto contra la misma por la señora
Celedonia Fermín Maldonado, el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste, dictó
el 6 de septiembre de 2010, la sentencia objeto de este recurso, cuyo dispositivo dice así:
“Parcela núm.1790 del Distrito Catastral núm.7 del municipio de Samana. Primero: Acoger,
como al efecto acoge en cuanto a la forma, el recurso de apelación de fecha cinco (5) del mes
de enero del año dos mil diez (2010), interpuesto por el Dr. Samuel Bernardo Willmore Phipps,
en representación de la Sra. Celedonia Fermín Maldonado, en contra de la sentencia núm.
20091346, dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Samaná, en fecha
treinta (30) del mes de noviembre del año dos mil nueve (2009), por haber sido interpuesto
de conformidad con la ley y en cuanto al fondo se rechaza por improcedente y mal fundado;
Segundo: Rechazar, como al efecto rechaza, las conclusiones vertidas por la Sra. Celedonia
Fermín Maldonado, en la audiencia de fecha seis (6) del mes de julio del año dos mil diez
(2010), por mediación de su abogado apoderado, por improcedentes mal fundadas y carentes
de base legal; Tercero: Acoger, las conclusiones vertidas por los Sres. Amable García (Israel),
Amado García y Lourdes García, en la audiencia de fecha seis (6) del mes de julio del año dos
mil diez (2010), por mediación de sus abogados apoderados por ser justa y reposar en base
legal; Cuarto: Condenar a la Sra. Celedonia Fermín Maldonado, al pago de las costas del
procedimiento, ordenando su distracción y provecho a favor de los Licdos. Felipe Jiménez
Miguel y Argentina Hidalgo Calcaño, abogados que afirman haberlas avanzado en su totalidad;
Quinto: Confirmar en todas sus partes la sentencia núm. 2009-1364, dictada por el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original de Samaná, en fecha treinta (30) del mes de noviembre del año
dos mil nueve (2009), cuyo dispositivo copiado textualmente dice de la manera siguiente:
“Primero: Rechazar, como al efecto rechazamos, la instancia de fecha diecisiete (17) del mes
de septiembre del año dos mil ocho (2008), dirigida a este Tribunal suscrita por el Dr. Samuel
Bernardo Willmore Phipps, actuando en nombre y representación de la señora Celedonia
Fermín Maldonado, en la demanda de litis sobre terreno registrado, con relación a la Parcela
núm. 1790, del Distrito Catastral núm. 7, del municipio de Samaná; Segundo: Rechazar, como
al efecto rechazamos, las conclusiones al fondo de la parte demandante, Sra. Celedonia
Fermín Maldonado, por improcedentes, mal fundadas y carentes de base legal; Tercero:
Acoger, como al efecto acogemos, las conclusiones al fondo de la parte demandada Sres.
Amable, Amado y Lourdes de apellido García, por ser justas y reposar en pruebas y base legal;
Cuarto: Condenar, como al efecto condenamos, a la parte demandante Sra. Celedonia Fermín
Maldonado, al pago de las costas, ordenando su distracción y provecho de los Licdos. Felipe
Jiménez Miguel y Argentina Hidalgo, quienes afirman haberlas avanzado en su totalidad;
Quinto: Ordenar, como al efecto ordenamos, a la Registradora de Títulos de Samaná, levantar
cualquier oposición o anotación que se haya hecho en la Parcela núm. 1790, del Distrito
Catastral núm. 7, de Samaná, con relación al presente proceso”;
Considerando, que la recurrente propone contra la sentencia impugnada los siguientes
medios de casación: “Primer Medio: Violación de la ley.- Violación del artículo 17 de la Ley
núm. 821 de Organización Judicial y 87 del Código de Procedimiento Civil; Segundo Medio:
Violación de los artículos 6 de la Ley núm. 108-05 de fecha 23 de marzo de 2005, 18, 103 y 56,
letra I del Reglamento de los Tribunales Superiores de Tierras y de la Jurisdicción Original de la
Jurisdicción Inmobiliaria; Tercer Medio: Violación de los artículos 682, 683 y 701 del Código
Civil Dominicano; Cuarto Medio: Desnaturalización de los hechos y documentos de la causa;
Quinto Medio: Insuficiencia de motivos. Violación del artículo 141 del Código de
Procedimiento Civil, falta de base legal;”
Considerando, que en el desarrollo de los medios de casación primero y segundo planteados,
los cuales se examinan en conjunto por su estrecha su vinculación, la recurrente alega en
síntesis, que la sentencia impugnada no cumple con la exigencia legal de haber sido leída en
audiencia pública porque en el encabezado de la misma no lo indica y que el artículo 17 de la
Ley núm. 821 de Organización Judicial dispone que las audiencias en todos los tribunales serán
públicas, salvo en los casos en que las leyes dispongan que deba celebrarse a puerta cerrada;
que cuando una sentencia no hace fe que ha cumplido una exigencia legal como lo es el haber
sido leída en audiencia pública, resulta afectada por el vicio de incumplimiento de una
formalidad esencial; que los jueces del Tribunal a-quo no firmaron ni rubricaron en cada una
de sus páginas la sentencia impugnada en casación en franca violación a la ley según se puede
comprobar por la copia certificada de la sentencia que reposa en el expediente; que además
en la página 4 del acta de audiencia celebrada por el Tribunal a-quo no fueron consignadas las
declaraciones de los testigos y solamente se escucharon los testigos de los recurridos;
Considerando, que contrario a lo que alega la recurrente, en la sentencia impugnada,
específicamente en la página 122 de la misma, se da constancia de lo siguiente: “Que con el
propósito de este Tribunal conocer del recurso de apelación de que se trata, de manera
pública, oral y contradictoria, celebró dos (2) audiencias, los días primero (1) del mes de junio
y seis del mes de julio del año dos mil diez (2010), la primera concerniente a la presentación
de las pruebas y la última consistente en los alegatos y conclusiones al fondo, cuyos
resultados se encuentran consignados en las actas de audiencias que fueron recogidas a tal
efecto”; que de lo antes transcrito se evidencia que en la especie se cumplió con lo que
dispone el artículo 17 de la Ley núm. 821 de Organización Judicial, en cuanto a la celebración
de las audiencias de manera pública;
Considerando, que es preciso distinguir entre la publicidad de las audiencias que la
Constitución instituye como una garantía de la contradicción e imparcialidad de los juicios y la
publicación de las sentencias, lo que constituye una cuestión distinta; pues esta última
permite que la parte con mayor interés pueda retirar la sentencia con el propósito de darla a
conocer a su contraparte; que ciertamente, la Ley de Organización Judicial en su artículo 17,
de un modo expreso, prescribe que las sentencias de los tribunales deben dictarse en
audiencia pública, pero tal regla no es aplicable a las dictadas por los tribunales de tierras, a
las cuales se les da la debida publicidad en la forma que establecen los artículos 48 y 49 del
Reglamento de los Tribunales Superiores de Tierras y de Jurisdicción Original de la Jurisdicción
Inmobiliaria;
Considerando, que igualmente, de conformidad con el artículo 71 de la Ley núm. 108-05 de
Registro Inmobiliario del 23 de marzo de 2005, el cual dispone que: “Las decisiones deben
publicarse dentro de las instalaciones del tribunal apoderado, garantizando su acceso por los
medios que se estimen convenientes;” en materia inmobiliaria la publicidad de las sentencias
se inicia desde la colocación en la puerta principal del tribunal que la dictó, que en la especie,
la sentencia impugnada fue colocada en la puerta principal de dicho tribunal el 7 de
septiembre de 2010, según consta en la copia certificada expedida por la Licda. Ismenia
Martínez B., Secretaria del Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste, en
cumplimiento con las disposiciones de los artículos precedentemente indicados;
Considerando, que en cuanto al alegato de que los jueces de la Corte a-qua no firmaron la
sentencia impugnada en casación y que esto se comprueba por la copia certificada que reposa
en el expediente; es preciso consignar que en virtud de las disposiciones del artículo 19 de la
Ley de Organización Judicial, sobre las sentencias dictadas por los tribunales, se expedirán
duplicados de las mismas, cuyos originales, después de firmados por los jueces y los
secretarios en cada hoja, serán protocolizados; que ciertamente, en el expediente reposa una
copia certificada de dicha sentencia, la cual se encuentra debidamente sellada y firmada
únicamente por la secretaria del tribunal que la dictó, lo cual no es irregular, en razón de que
en virtud de las funciones atribuidas por ley a los secretarios de los tribunales, éstos están
investidos de fe pública para expedir copias certificadas de todas las sentencias que dicten los
tribunales a los cuales pertenecen, sin que estas copias tengan que ser nuevamente firmadas
por los jueces pertenecientes a dicho tribunal; por cuanto, la sentencia impugnada tiene que
darse como válida en cuanto al cumplimiento de las formalidades que deben ser observadas;
por lo que los medios que se analizan carecen de fundamento y deben ser rechazados;
Considerando, que en el tercer medio de casación la recurrente alega en síntesis, que la Corte
a-qua al dictar la sentencia impugnada pudo establecer, pero no lo hizo, que la parcela
propiedad de la recurrente se encuentra enclavada en la parte Sur, por la Parcela núm. 1790,
por la parte Oeste, por la Parcela núm. 1789 y 1784, todas del Distrito Catastral núm. 7 del
Municipio y Provincia de Samaná; que el tránsito más corto a la vía pública debido a la
situación natural de la ubicación del inmueble de su propiedad, es por la parte Sur de la
Parcela núm. 1790, que por la parte Oeste existe un trillo angosto, escarpado y estrecho que
es por donde se accede a la Parcela núm. 1789, razón por lo cual la recurrente tendría que
atravesar dos propiedades ajenas para llegar desde la vía pública a su propiedad, lo que hace
que el camino sea más incómodo y difícil hasta el grado que le resulta impenetrable, al
extremo que ha tenido que abandonar su propiedad por esta causa, incurriendo de ese modo
los jueces en violación de los artículos 683 y 701 del Código Civil; que la obligación de prestar
servidumbre o paso al fundo dominante por el fundo sirviente se justifica no solo cuando la
finca no tiene acceso a la vía pública, sino también cuando resulta incómodo e insuficiente y
no permite que la finca propiedad del recurrente sea utilizada;
Considerando, que en la sentencia impugnada se expresa lo siguiente: “Que del estudio de las
documentaciones que reposan en el expediente, así como las declaraciones testimoniales que
fueron ofrecidas por los Sres. Danilo Tineo y George Mullix Altagracia, en la audiencia
celebrada por este Tribunal en fecha primero (1) del mes de junio del año dos mil diez (2010),
a la cual comparecieron en calidad de testigo, se pudo comprobar que las pretensiones de la
Sra. Celedonia Fermín Maldonado, tendente a que se le establezca una vía de acceso que le
facilite transitar por la Parcela núm. 1790 del Distrito Catastral núm. 7 del municipio de
Samaná, propiedad de los recurridos, hasta la porción de terreno que ocupa dentro de la
Parcela núm. 1785 del mismo Distrito Catastral, deviene en improcedente, toda vez que es un
hecho probado que la recurrente dispone de dos vías de acceso que le permiten sin ningún
obstáculo penetrar libremente a su propiedad, sin necesidad de transitar por la parcela de los
Sres. Amable García, Amado García y Lourdes García, que para el pedimento de la Sra. Fermín
Maldonado pudiera prosperar se hacía imprescindible, que ésta demostrara que la porción de
terreno que ocupa dentro del ámbito de la Parcela núm. 1785 del Distrito Catastral núm. 7 de
Samaná, carece de salida a la vía pública o que la salida resulta insuficiente, hecho que no fue
probado durante el proceso de instrucción, lo que conduce al rechazo del referido
pedimento”;
Considerando, que el artículo 637 del Código Civil, establece: “la servidumbre es una carga
impuesta sobre una heredad, para el uso y utilidad de una finca perteneciente a otro
propietario”; que igualmente el artículo 682 de dicho código dispone: “El propietario cuyas
fincas estén situadas dentro de otras y no tengan ninguna salida a la vía pública, puede
reclamar un tránsito a través de los predios contiguos para la explotación de su propiedad,
con la obligación de satisfacer indemnización proporcionada al daño que ocasione”; que de la
combinación de dichos artículos se infiere que una servidumbre de paso se justifica, cuando la
finca no tiene acceso alguno a la vía pública que le permita a sus propietarios el libre tránsito
hacia y desde los predios de su pertenencia para facilitar el pleno ejercicio de su derecho de
propiedad;
Considerando, que las servidumbres establecidas por la ley, tienen por objeto la utilidad
pública de los particulares, que en el presente caso la Corte a-qua pudo constatar, y así lo
establece en su decisión, como se ha dicho, la existencia de una carretera que le permite a la
recurrente salir hacia la vía pública, por lo que al decidir como lo hizo, no se ha incurrido en
ninguna de las violaciones alegadas por la recurrente; por lo que procede desestimar dicho
medio;
Considerando, que en el cuarto medio de su recurso de casación la recurrente invoca que los
jueces de la Corte a-qua desnaturalizaron el plano general de Mensuras Catastrales de las
Parcelas núms. 1608 al 1987, del Distrito Catastral núm. 7 del Municipio de Samaná, porque se
puede apreciar claramente que el acceso más corto y fácil es por la Parcela núm. 1790,
propiedad de los recurridos, y, que además, desnaturalizaron las declaraciones del testigo de
la recurrente señor George Mullix Altagracia cuando declaró al tribunal que existía un camino
desde la Carretera de Samaná hasta la parcela de la recurrente y que ese camino todavía
continuaba ahí y del señor Danilo Tineo, testigo de los recurridos cuando declaró que el
camino más corto para accesar a la parcela del recurrente es pasando por la del recurrido, ya
que, por el actual camino vecinal el acceso a la parcela propiedad de la recurrente queda a
ciento cincuenta (150) metros de distancia;
Considerando, que el examen de la sentencia impugnada pone de manifiesto que la Corte a-
qua al desestimar las pretensiones de la recurrente Celedonia Fermín Maldonado, dio por
establecido mediante la ponderación de los elementos de prueba regularmente sometidos al
debate, que era innecesaria desde el punto de vista técnico conceder la medida solicitada,
pues como consta en la sentencia dictada por el Juez de Jurisdicción Original en el traslado
que realizó durante la instrucción de la causa se comprobó que la Parcela núm. 1785, cuenta
con un acceso o camino por la parte Oeste que tiene salida directa por la vía pública; por lo
cual se establece que en la sentencia impugnada no se ha incurrido en la desnaturalización de
los hechos y documentos de la causa, alegados por la recurrente en el cuarto medio de su
recurso, el cual carece de fundamento y debe ser desestimado;
Considerando, que en el quinto y último medio de casación propuesto la recurrente aduce
que la sentencia impugnada tomó como fundamento de su decisión las pruebas depositadas
por los recurridos por ante el tribunal de primer grado, y que sin embargo, la sentencia
dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original en fecha 30 de noviembre de 2009,
no contiene un detalle de los medios de pruebas que hicieron valer las partes y que las
motivaciones no justifican su dispositivo;
Considerando, que en la sentencia impugnada se da constancia de lo siguiente: “Que este
Tribunal de alzada después de haber ponderado cuidadosamente los alegatos esgrimidos por
ambas partes, y los motivos utilizados por el Juez a-quo en su sentencia, ha formado su
convicción en el mismo sentido que lo hizo dicho Tribunal, pues la parte recurrente ha
expuesto antes este Tribunal los mismos alegatos que fueron planteados en el Tribunal a-quo,
los cuales fueron debidamente ponderados y rechazados por la decisión ahora apelada, la cual
contiene motivos amplios y suficientes, y se ajustan a las disposiciones legales vigentes, que
este Tribunal acepta sin necesidad de reproducirlo en la presente sentencia; ya que la
recurrida no aportó en esta instancia ninguna prueba, ni documento que permitiera variar lo
decidido por el Tribunal de primer grado”;
Considerando, que por todo lo anteriormente expuesto se comprueba, que la sentencia
impugnada contiene motivos suficientes y pertinentes que justifican su dispositivo, así como
una exposición completa de los hechos y circunstancias de la causa que permiten a esta Corte
verificar, que los jueces del fondo hicieron en el presente caso una justa apreciación de los
hechos y una correcta aplicación de la ley; que, en consecuencia, el recurso a que se contrae
la presente decisión debe ser rechazado.
Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Celedonia Fermín
Maldonado, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento
Noreste, el 6 de septiembre de 2010, en relación con la Parcela núm. 1790 del Distrito
Catastral núm. 7 del Municipio y Provincia de Samaná; Segundo: Condena a la recurrente al
pago de las costas del procedimiento y las distrae en provecho de los Licenciados Felipe
Jiménez Miguel y Argentina Hidalgo Calcaño, abogados de los recurridos quienes afirman
haberlas avanzado en su mayor parte.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso-
Administrativo y Contencioso-Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 26 de septiembre de 2012, años 169° de la
Independencia y 150° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Edgar Hernández Mejía, Sara I. Henríquez Marín,
Robert C. Placencia Alvarez y Francisco Antonio Ortega Polanco. Grimilda Acosta, Secretaria
General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Autoridad de la Cosa Juzgada. Alcance. Las resoluciones administrativas dictadas por el
Tribunal Superior de Tierras no adquieren la autoridad de la cosa irrevocablemente
juzgada, puesto que no resuelven una litis entre partes. Sentencia del 3 de octubre de
2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso Administrativo
y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Plácida Marte Mora, dominicana, mayor de
edad, Cédula de Identidad y Electoral núm. 001-0188444-3, domiciliada y residente en la
calle Paseo de los Profesores núm. 10, sector Los Maestros, Mirador Sur, de esta ciudad,
contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el
20 de marzo de 2006, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
17 de mayo de 2006, suscrito por la Dra. Plácida Marte Mora, de generales que constan,
abogada de sí misma, mediante la cual propone los medios que se indican más adelante;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 13
de septiembre de 2006, suscrito por el Dr. Julio César Severino, Cédula de Identidad y
Electoral núm. 001-0179651-4, abogado de los recurridos Félix Berto Acevedo y Marylin Alt.
Reyes Múñoz;
Visto la Resolución núm. 2292-2007 dictada por la Suprema Corte de Justicia el 8 de abril de
2007, mediante la cual declara el defecto de los recurridos Félix Berto Pérez Acevedo y
Marylin Altagracia Reyes Muñoz;
Que en fecha 2 de mayo de 2012, esta Tercera Sala en sus atribuciones de Tierras, integrada
por los Jueces: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Presidente; Sara I. Henríquez Marín, Robert
C. Placencia Álvarez y Edgar Hernández Mejía, asistidos por la Secretaria General, procedió a
celebrar audiencia pública para conocer del presente Recurso de Casación;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Visto el auto dictado el 1° de octubre de 2012 por el Magistrado Manuel Ramón Herrera
Carbuccia, Presidente de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual
llama, en su indicada calidad, al Magistrado Francisco Antonio Ortega Polanco, Juez de esta
Sala, para integrar la misma en la deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata,
de conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que con motivo de un Recurso de Revisión Por Causa de Corrección de
Error Material en relación al Solar Núm. 1-A-1. De la Manzana Núm. 1125, del Distrito
Catastral núm. 1, del distrito nacional, el Tribunal Superior de Tierras, debidamente
apoderado, dictó en fecha 20 de marzo de 2006, la Decisión núm. 30, única instancia la
sentencia ahora impugnada cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Pronuncia, por los
motivos de esta sentencia, la incompetencia de este tribunal en atribuciones de única
instancia, en relación con los pedimentos de la instancia de fecha 17 de diciembre de 2002,
suscrita por la Dra. Plácida Marte Mora, por sí misma, en relación con el Solar núm. 1-A-1,
Manzana núm. 1125, del Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional; Segundo: Declina este
expediente, para que recorra el doble grado de esta jurisdicción y designa para conocerlo y
fallarlo a la Magistrada Dra. Lusnelda Solís Taveras, Juez de la Sala 5 del Tribunal de
Jurisdicción Original del Distrito Nacional, a quien el Secretario del Tribunal de Tierras Depto.
Central Lic. Juan A. Luperón Mota, notificará esta sentencia y remitirá el expediente”;
Considerando, que los recurrentes en su memorial introductivo aunque no exponen de
manera enunciativa, de sus atendidos se desprenden los medios de casación propuestos
contra la sentencia impugnada, que son los siguientes: “Primer Medio: Falta de Base legal;
Segundo Medio: Violación a la Ley; Tercer Medio: Violación al derecho de defensa, Omisión de
Estatuir; Cuarto Medio: desnaturalización; y Quinto Medio: Motivos erróneos, Contradicción
de Motivos y Falta de Base Legal;
Considerando, que en el desarrollo del Tercer medio planteado ponderado en primer término
por tener un rango constitucional, en lo relativo a la violación del derecho de defensa, la parte
recurrente alega en síntesis lo siguiente: a) que la sentencia impugnada no contiene las
conclusiones al fondo de la concluyente vertidas en audiencia que dejó cerrados los debates,
conclusiones éstas de las cuales no estatuyó el Tribunal para acogerlas o rechazarlas; b) que,
asimismo, alega el recurrente, la Corte a-qua mediante la sentencia in voce del día 28 de julio
del 2005, se reservó el fallo sobre un incidente de sobreseimiento para estudiar el expediente
y falló como indica la ley, sin embargo, incurrió en vicio de omisión de estatuir con relación a
dicho pedimento;
Considerando, que, sobre el alegato de la parte recurrente relativo a que no se estatuyó en
relación a un incidente en sobreseimiento del conocimiento de la revisión de error material
por conocerse una litis sobre derechos registrados ante el Tribunal De Primer Grado, el cual
conforme se hace constar en la sentencia impugnada, fue reservado dicha ponderación para
el momento de ser estudiado y fallado el expediente; que en consecuencia, al declararse la
Corte incompetente para el conocimiento del presente caso, por las razones antes indicadas,
no debía el mismo pronunciarse con relación al sobreseimiento; que, no obstante, a lo
anteriormente indicado, la Corte a-qua hace constar en su sentencia que no fueron aportadas
las pruebas que demuestren el apoderamiento de un Tribunal de Primer grado, en base a la
cual se sustenta la solicitud de sobreseimiento, siendo las partes quienes deben presentar las
pruebas que sustenten sus alegatos o pedimentos y no la Corte a-qua como erróneamente
entiende la parte recurrente, que en tal sentido, se comprueba que la Corte al actuar como lo
hizo no violó el derecho de defensa alegado por las partes, quienes concurrieron a las
audiencias, y presentaron sus conclusiones; ni tampoco se violentó el debido proceso;
Considerando, que en cuanto al alegato de que la sentencia impugnada no contiene las
conclusiones al fondo, se comprueba en el estudio de la misma, que se hacen constar en el
plano fáctico las conclusiones vertidas por las partes, por lo que carece de fundamento dicho
alegato;
Considerando, que en el desarrollo de los demás medios de casación propuestos, los cuales se
reúnen por su vinculación y conveniencia para la solución del presente caso, el recurrente
plantea de manera sucinta lo siguiente: a) que la Corte a-qua declaró su incompetencia de
oficio del conocimiento de la Revisión por Causa de Error Material, dispuesta en el artículo
143 de la ley de Registro de Tierras, cuando dicho artículo le atribuye la competencia de
manera exclusiva, expresa y en única instancia al Tribunal Superior de Tierras, por lo que no
podía dicha Corte declararse incompetente y mucho menos delegar a ningún otro Tribunal
inferior dicha corrección que fuere cometido en una sentencia de dicha Corte, por lo que
actuó en violación a la ley; b) que, dentro de las motivaciones o argumentos indicados por la
Corte a-qua en su sentencia, se hace constar que la solicitud de corrección de error material
solicitada no puede ser calificada como tal, puesto que su propósito es hacer variar el registro
de derechos inmobiliarios, no siendo lo planteado por esta parte recurrente, quien ha sido
perjudicada por el propio Tribunal, con su sentencia núm. 51 de fecha 20 de Junio del 2001, al
ordenar cancelar Registros de derechos y pudiendo la misma en caso de su ejecución despojar
de sus derechos a la parte hoy recurrente quien adquirió sus derechos mediante Resolución
dictada por el Tribunal Superior de Tierras en fecha 07 de Marzo del 1997; c) que en la
sentencia impugnada se hace constar una interpretación errónea de los conceptos de lo que
es corregir y rectificar y que en virtud de dicho error hace constar que la parte recurrente
pretende varios derechos inmobiliarios registrados, cuando los derechos que aparecen en el
Certificado de Título 95-615, son los del señor Félix Berto Pérez y Dra. Placida Marte Mora; d)
que en cuanto a la impugnación que existe en el Tribunal de Primer Grado desde el año 2000,
que se encuentra en Estado de Fallo, la Corte a-qua pudo en virtud de su artículo 7, llevar a su
jurisdicción la impugnación, y debió verificar dicho expediente, lo que no hizo, no obstante
encontrarse en el sistema de datos, por lo que el alegato de la Corte de que no fueron
aportadas la pruebas del apoderamiento no tienen justificación; que asimismo, indica la parte
recurrente que lo sometido ante la Corte en fecha 17 de diciembre del 2002, en Revisión por
Causa de Error Material es una instancia diferente a la impugnación que se conoce ante el
Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, que sí persigue variar el registro de los derechos
inmobiliario, pero la Revisión de error sólo persigue la corrección o rectificación del error
cometido en la sentencia y de ninguna modificación de derechos; e) que la Corte a-qua declina
el expediente para que recorra el doble grado de jurisdicción y designa para conocerlo al
Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original, planteando situaciones incongruentes, cuando fue
dicha Corte que pretendió con su sentencia núm. 51 de fecha 20 de Junio del 2001, variar los
derechos registrados dispuestos en la resolución de fecha 14 de marzo de 1997, al pretender
cancelar el Certificado de Título 95-615, donde se encuentran los derechos registrados a favor
de la hoy recurrente, entrando en contradicción y violación a los artículos 137, 143, y 7 ordinal
5 de la ley de Registro de Tierras y el artículo 141 del Código de Procedimiento Civil; f) que la
Corte no decidió sobre la demanda de que fue apoderada mediante la instancia de fecha 17
de diciembre del 2002, sobre Recurso de Revisión de Error Material; g) Que la ley 108-05 de
Registro Inmobiliario y Registral en sus artículos 83 y siguientes establece la solución de la
revisión de error material en un plazo de 15 días y que el expediente lleva 4 años en Corte, por
lo que constituye negligencia y una denegación de justicia; h) que el Abogado del Estado
aparece suscribiendo la Sentencia núm. 30, de fecha 20 de marzo del año 2006, sin haber
participado en ninguna de las otras audiencias celebradas incluyendo la de fecha 28 de julio
del 2005, donde quedaron cerrados los debates; i) que en cuanto a uno de los jueces que
integraban la terna del conocimiento del Recurso de Revisión de Error Material, se encontraba
un magistrado que formó parte de la sentencia solicitada en corrección de error, entendiendo
dicho recurrente que dicho juez no iba a contradecir su sentencia, siendo más fácil la
tergiversación de la situación; j) que, la sentencia impugnada viola los mandatos de la ley y el
orden público, así como la ley 834, en lo que respecta al procedimiento que se debe llegar en
la declinatoria de oficio; k) Que, la sentencia impugnada pretende que sea conocido
nuevamente una resolución que ordena el registro a favor de la Dra. Plácida Marte Mora en
un 30% de los derechos inmobiliarios dentro del Solar núm. 1-A-1, de la Manzana 1125, del
Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional, la cual tiene la autoridad de la cosa
irrevocablemente juzgada, violando el artículo 137 de la ley de Registro de Tierras;
Considerando, que para mejor comprensión de la situación que originó la litis de que se
trata, se exponen brevemente los detalles de los antecedentes del caso: a) que mediante
instancia de fecha 02 de Julio del 1992, la señora Marilyn Altagracia Reyes Muñoz interpone
una litis sobre Derechos Registrados relativo al Solar núm. 1-A-1, de la Manzana núm. 1125,
del Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional, relativo a sus derechos adquiridos en
comunidad con el señor Félix Berto Pérez Acevedo; b) Que, del conocimiento e instrucción
de la indicada litis, el Tribunal de Primer Grado dictó su sentencia núm. 1, de fecha 16 de
Enero del 1996, en la que se determinó que el Solar núm. 1-A-1, de la Manzana núm. 1125,
del Distrito Catastral núm.1, del Distrito Nacional, pertenece a la comunidad de bienes de
los señores Félix Berto Pérez Acevedo y Marilyn Altagracia Reyes Muñoz, y en consecuencia,
corresponde los derechos del referido inmueble a las indicadas personas en una proporción
de un 50% de los derechos del inmueble para cada uno; c) Que, mediante instancia de fecha
8 de Febrero del 1996, el señor Félix Berto Pérez Acevedo, recurre en apelación la referida
sentencia núm. 1, de fecha 16 de enero del 1996, dictada por el Tribunal de Jurisdicción
Original, sentencia ésta que resultó confirmada por el Tribunal Superior de Tierras en
Cámara de Consejo en fecha 17 de Septiembre del año 1996; d) que, mediante resolución de
fecha 7 de marzo del 1997, del Tribunal Superior de Tierras, el señor Félix Berto Pérez
Acevedo transfiere un 30% de los derechos dentro del Solar 1-A-1, de la Manzana núm.
1125, del Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional, a favor de la Dra. Plácida Marte
Mora; e) Que, mediante instancia de fecha 07 de Mayo del 1998, la señora Marilyn
Altagracia Reyes Muñoz, por medio de su abogado, solicitó la revisión de la sentencia núm.
1, de fecha 16 de Enero del 1996, en razón de no reconocerse los honorarios de un 30% a
favor de su representante Lic. Rafael Vásquez García; f) Que, mediante instancia de fecha 11
de mayo del año 2000, suscrita por el señor Félix Berto Pérez Acevedo en solicitud de
designación de Juez de Jurisdicción Original para conocer de la impugnación del 30% de los
derechos que le corresponden dentro del inmueble a favor de la Dra. Plácida Marte; g) Que,
fue inscrita en fecha 23 de Mayo del 2000, ante el Registro de Títulos del Distrito Nacional,
una oposición a transferencia suscrita por el señor Félix Berto Pérez Acevedo sobre el 50%
de los derechos que le corresponde dentro del Solar núm. 1-A-1, de la Manzana núm. 1125,
del Distrito Catastral núm. 1, del Distrito Nacional; h) Que, en virtud de las instancias en
solicitud de recurso de apelación y revisión arriba indicada, el Tribunal Superior de Tierras
procedió a conocer en audiencia pública la revisión de la sentencia núm. 1, de fecha 16 de
Enero del 1996, dictada por el Tribunal de Jurisdicción Original, cuyo resultado fue la
sentencia núm. 51 de fecha 20 de junio del 2001, que confirma la sentencia núm. 1, de
fecha 16 de enero de 1996, dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original; i) Que,
mediante instancia de fecha 17 de Diciembre del año 2002, la Dra. Plácida Marte Mora por
sí solicita ante la Corte a-qua la Revisión por Causa de Error Material de la sentencia núm.
51, de fecha 20 de Junio del 2001, dictada por el Tribunal Superior de Tierras, que confirma
la sentencia núm. 1, de fecha 16 de enero de 1996; j) que, de la instrucción de la solicitud de
Revisión por Causa de Error Material fue dictada la sentencia núm. 30 de fecha 20 de marzo
del año 2006, dictada por el Tribunal Superior de Tierras, que se declara la incompetencia de
la Corte a-qua, declina el expediente al Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original y designa
Juez de Jurisdicción Original para el conocimiento y fallo del mismo;
Considerando, que la Corte a-qua expone entre los motivos que justifican su sentencia, lo
siguiente: “Que, la situación planteada por la Dra. Plácida Marte Mora, quien actúa por sí
misma, está relacionada con los derechos que le fueron atribuidos por este Tribunal Superior,
mediante Resolución dictada el 7 de marzo del 1997; que posteriormente en fecha 20 de Junio
del 2001, este mismo Tribunal dictó la sentencia No. 51, en atribuciones de apelación, en la
cual sin revocar la referida Resolución, ordenó registrar el inmueble a favor de los señores
Félix Berto Pérez Acevedo y Marylin Altagracia Reyes Muñoz; que ante estas circunstancias la
actual recurrente apoderó este Tribunal, solicitando que se conociera y fallara como “(…)
corrección o rectificación de la decisión núm. 51 (…)”; que, en otro considerando, hace constar
que mediante el examen de las piezas del expediente y de la instrucción de este
procedimiento, dicha Corte a-qua estableció que “la acción introducida por la Dra. Marte
Mora, conforme conceptos doctrinales y orientaciones jurisprudenciales constantes, no puede
ser calificada como un Recurso por Error Material, porque su propósito es hacer variar el
registro de los derechos inmobiliarios”; que asimismo, hace constar en su literal d) del mismo
considerando, lo siguiente: “de acuerdo a los principios que rigen esta jurisdicción, el
cuestionamiento manifestado por el Dr. Julio Cesar Severino, atribuye a este expediente el
carácter de contradictorio, imponiendo a este Tribunal la declinatoria del mismo, ante un
Tribunal de Jurisdicción Original, para que recorra el doble grado de esa jurisdicción”;
Considerando, que también la Corte a-qua indica que: “es por esas razones, que este Tribunal
ha resuelto pronunciar su incompetencia en atribuciones de única instancia para conocer este
caso y, por tal razón, declinará el expediente para que sea conocido y fallado por un Tribunal
de Jurisdicción Original, el cual deberá ponderar, y decidir con respecto a la fuerza y valor
ejecutorio de la resolución de fecha 07 de marzo de 1997, así como de la Decisión núm. 51,
dictada por éste Tribunal el 20 de junio de 2001, y cualquier otro pedimento relativo al
inmueble objeto de este proceso y así hará constar en la parte dispositiva de esta sentencia”;
Considerando, que del análisis de la sentencia impugnada se puede determinar que la Corte a-
qua, declaró su incompetencia para conocer del Recurso de Revisión por Causa de error
material, por entender que en el fondo, lo que la parte hoy recurrente pretende es hacer
variar el registro de derechos inmobiliarios ordenados mediante sentencia definitiva del
Tribunal Superior de Tierras, núm. 51 de fecha 20 de Junio del año 2001, que confirma la
sentencia de primer grado que ordenó la cancelación de Certificado de Título núm. 95-615,
expedido a favor del señor Felix Berto Pérez Acevedo y en su lugar expedir nuevos en donde
se haga constar un 50% de los derechos registrados dentro de dicho inmueble a favor del
señor Felix Berto Pérez Acevedo y el otro 50% para la señora Marylin Altagracia Reyes Muñoz,
por ser un bien de la comunidad legal; toda vez, que la parte recurrente hace constar que la
Corte cometió un error al ordenar la cancelación del certificado de título Núm. 95-615,
propiedad del señor Félix Berto Pérez Acevedo, desconociendo que en dicho certificado de
título se encuentran registrados derechos a su favor ascendentes a un 30% dentro del referido
inmueble, como consecuencia, del pago de Honorarios otorgados por el señor Felix Berto
Pérez Acevedo por el proceso que llevara ante dicho tribunal, y que fue aprobado por el
Tribunal Superior de Tierras mediante Resolución de fecha 07 de Marzo del año 1997,
ejecutada ante el Registro de Títulos desde el 7 de Abril del 1997;
Considerando, que el Recurso de Revisión por Causa de Error Material, de conformidad con lo
que establece el artículo 143 de la ley 1542, ley por la cual fue instruido y fallado el presente
caso, es el Recurso que permite al Tribunal Superior de Tierras corregir sus propias sentencias,
cuando se evidencia que fue realizado un error puramente material, de lo cual se infiere que
para ser competente del conocimiento del recurso indicado, las correcciones solicitadas o
alegadas no pueden afectar o modificar en ningún sentido el contenido jurídico de lo decidido
por la Corte, sin que esto lleve a dicha Corte a incurrir en violación al artículo 1351 del Código
Civil Dominicano, relativo a la autoridad de la cosa juzgada;
Considerando, que al pretender la parte recurrente que sea modificado lo decidido por el
Tribunal Superior de Tierras mediante su sentencia núm. 51 de fecha 20 de Junio del año 2001
en cuanto a la cancelación de certificados de títulos y expedición de nuevos certificados de
títulos e inscripción de derechos sobre el Solar Núm. 1-A-1, de la Manzana Núm. 1125, del
Distrito Catastral núm. 1 del Distrito Nacional, es más que evidente, que dichas pretensiones
buscan variar el contenido jurídico expresado en dicha sentencia, y sobrepasa el verdadero
sentido y alcance del artículo 143 de la ley 1542 de Registro de Tierras;
Considerando, que, al comprobar la Corte a-qua que el presente caso no se trata en realidad
de un recurso de Revisión Por Causa de Error Material y que la real naturaleza del presente
caso es Litigioso, por existir controversias o contestaciones sobre los derechos registrados
dentro del solar objeto del presente caso, decidió declarar su incompetencia y declinar el
conocimiento del asunto al Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original como corresponde, en
los casos de declarar la misma a fines de que recorra el doble grado de Jurisdicción;
Considerando, que, como se comprueba de todo lo arriba indicado, contrariamente a lo que
alega la parte recurrente, la Corte a-qua no violó el artículo 143 de la ley 1542 sobre Registro
de Tierras, más bien le dio su verdadero sentido y alcance; que en cuanto a la declaratoria de
incompetencia, en virtud de haber estado apoderado en única instancia de un Recurso de
Revisión de Error material, propio de esta Jurisdicción, lo hizo de conformidad con lo que
establece el artículo 20 del Código de Procedimiento Civil, relativo a la incompetencia
pronunciada de oficio en caso de violación de una regla de competencia de atribuciones,
como es el presente caso, siendo el mismo de orden público; que en consecuencia, la Corte al
declararse incompetente no podía pronunciarse sobre el fondo de la demanda,
contrariamente a lo que pretende la parte recurrida; por lo que la falta de estatuir alegada
carece de fundamento;
Considerando, que, también se comprueba en cuanto al alegato indicado por la parte
recurrente de que la sentencia impugnada pretende que sea conocido nuevamente lo
decidido por la resolución de fecha 14 de marzo del año 1997, la cual ha adquirido la
autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada, argumentando que han transcurrido nueve
años y seis días desde su fecha, sin que exista abierto ningún recurso, y no haber sido pedido
por las partes, y que viola en tal razón, el artículo 137 de la ley de Registro de Tierras, en este
aspecto esta Suprema Corte de Justicia ha sostenido el criterio, y así está establecido, que las
resoluciones administrativas dictadas por el Tribunal Superior de Tierras no adquieren la
autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada, puesto que no resuelven una litis entre partes;
por lo que en cualquier momento el Tribunal puede válidamente volver sobre lo decidido, y
ordenar su conocimiento cuando existe en el fondo una litis, como lo determinó la Corte a-
qua en la especie, para que la misma recorra el doble grado de jurisdicción; que en tal sentido,
la Corte a-qua, no violó el artículo 137, el cual trata más bien de la revisión por Causa de
Fraude, siendo el artículo aplicado para presente asunto el artículo 1351 del Código Civil
Dominicano;
Considerando, que en cuanto a los demás alegatos esbozados por la parte recurrente, esta
Suprema Corte de Justicia ha podido constatar que se tratan más bien, de críticas realizadas a
la sentencia, sin que en éstas se verifiquen los agravios causados ni indiquen las violaciones a
la ley en que incurrió la sentencia impugnada; por lo que las mismas no permiten a esta
Suprema Corte de Justicia establecer la violación a algún principio o texto legal; por
consiguiente, los mismos son inoperantes;
Considerando, que de todo lo arriba indicado se comprueba que la sentencia impugnada
contiene motivos coherentes, pertinentes y suficientes que justifican su dispositivo, y una
relación de hechos completa y conforme a la documentación aportada; por lo que la misma
carece de los vicios y/o violaciones alegadas; por consiguiente, procede rechazar el presente
recurso de casación.
Por tales motivos, Primero: Rechaza el recurso de casación interpuesto por Plácida Marte
Mora contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras Departamento Central el
20 de marzo del 2006, en relación al Solar 1-A-1, Manzana núm. 1125, del Distrito Catastral
núm. 1, del Distrito Nacional, cuyo dispositivo se ha copiado en parte anterior del presente
fallo; Segundo: Declara que no procede condenación en costas, en razón de que por haber
incurrido en defecto, los recurridos no hicieron tal pedimento.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso
Administrativo y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 3 de octubre de 2012, años 169° de la
Independencia y 150° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Edgar Hernández Mejía, Robert C. Placencia
Álvarez y Francisco Antonio Ortega Polanco. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Apelación. Efecto devolutivo. Que por el efecto devolutivo del recurso de apelación, las
cuestiones de hecho y de derecho del proceso vuelven a ser debatidas ante el tribunal
de segundo grado, a menos que el recurso tenga un alcance limitado. Sentencia del 24
de octubre de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso Administrativo
y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Valter Nebuloni, italiano, mayor de edad, Cédula
de Identidad y Electoral núm. 001-1755392-5, domiciliado y residente en Santo Domingo,
Distrito Nacional, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central el 18 de febrero de 2009, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Ángel Peralta, abogado del recurrente;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
17 de marzo de 2009, suscrito por el Lic. Ángel Peralta y el Dr. Silfredo Jerez Henríquez,
Cédulas de Identidad y Electoral núms. 044-0012459-2 y 001-0805648-2, respectivamente,
abogados del recurrente;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 24
de abril de 2009, suscrito por el Lic. Andrés Confesor Abreu, Cédula de Identidad y Electoral
núm. 001-03085247-7, abogado de la recurrida, Tamara Altagracia Soñé Brau;
Que en fecha 16 de marzo de 2011, la Tercera Sala, en atribuciones de Tierras, estando
presentes los Jueces: Pedro Romero Confesor, Presidente en funciones; Julio Aníbal Suárez,
Enilda Reyes Pérez y Darío O. Fernández Espinal, procedió a celebrar audiencia pública para
conocer del presente recurso de casación;
Visto el auto dictado el 22 de octubre de 2012 por el magistrado Manuel Ramón Herrera
Carbuccia, Presidente de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual se
llama a sí mismo, en su indicada calidad, conjuntamente con los magistrados Edgar Hernández
Mejía, Sara I. Henríquez Marín, Robert C. Placencia Alvarez y Francisco Antonio Ortega
Polanco, Jueces de esta Sala, para integrar la misma en la deliberación y fallo del recurso de
casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm. 684 de 1934;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1, 20 y
65 de la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere, consta
lo siguiente: a) que en ocasión de una Litis sobre Derechos Registrados correspondiente a la
Parcela núm. 270, Solares núms. 37 y 38, Distrito Catastral núm. 6/1, Municipio Los Llanos, San
Pedro de Macorís, interpuesta por las Licdas. Carmen Cornielle, Aracelis Aquino y el Dr. Carlos
Yovanny Cornielle, en representación del señor Valter Nebuloni, fue apoderado el Tribunal de
Tierras de Jurisdicción Original de San Pedro de Macorís, quien dictó en fecha 4 de abril de 2008,
la Decisión núm. 20080071, cuyo dispositivo es el siguiente: “Primero: Que debe acoger y acoge,
las conclusiones vertidas por las Licdas. Carmen Cornielle, Aracelis Aquino y el Dr. Carlos
Yovanny Cornielle Suero, a nombre y representación del señor Valter Nebuloni, con relación a la
demanda en Litis sobre Derechos Registrados, del Solar No. 37, de la Parcela No. 270, del
Distrito Catastral No. 6/1ra., del Municipio de Los Llanos, Provincia de San Pedro de Macorís;
Segundo: Que debe autorizar y autoriza, al Registrador de Títulos del Departamento de San
Pedro de Macorís, mantener con toda su vigencia y fuerza legal el Certificado de Título No. 04-
683, que ampara el Solar No. 37, de la Parcela No. 270, del Distrito Catastral No. 6/1ra., del
Municipio de Los Llanos, Provincia San Pedro de Macorís, con una extensión superficial de
273.76 Mts. 2 y sus mejoras, consistentes en una casa de dos niveles, construida de blocks y
concreto y cemento con techo de asbesto con todas sus anexidades y dependencias registrado a
favor del señor Valter Nebuloni”; b) que sobre el recurso de apelación interpuesto por el Lic.
Andrés Confesor Abreu, a nombre y representación de Tamara Altagracia Soñé Brau, intervino la
sentencia objeto de este recurso, cuyo dispositivo dice así: “Primero: Por los motivos de esta
Sentencia, declara nula la Sentencia No. 2008-0071, dictada por el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original residente en la ciudad de San Pedro de Macorís, en fecha 4 de abril del
2008, en relación con los solares Nos. 37 y 38 de la parcela No. 270 del Distrito Catastral No.
6/1ra del Municipio de Los Llanos de la Provincia de San Pedro de Macorís; Segundo: Ordena el
archivo definitivo de este expediente; Tercero: Ordena al Registro de Títulos del Departamento
de San Pedro de Macorís, levantar toda oposición que haya sido inscrita en los certificados de
títulos de los inmuebles envueltos en la litis que esta sentencia decide”;
Considerando, que el recurrente invoca en apoyo de su recurso de casación, los siguientes
medios: Primer Medio: Violación al artículo 77 del Reglamento de los Tribunales Superiores de
Tierras y de Jurisdicción Original; Segundo Medio: Violación al artículo 91 de la Ley núm. 108-
05 de Registro Inmobiliario; Tercer Medio: Desnaturalización de los hechos, documentos y
errónea interpretación de los principios II, IV y IX de la Ley núm. 108-05;
Considerando, que el recurrente alega en síntesis, en sus tres medios de casación, los cuales
se reúnen por su vinculación, que la Corte a-qua desconoció o no admitió como medio de
prueba el Certificado de Título original que ampara la propiedad del señor Valter Nebuloni,
violando así los artículos 77 del Reglamento de los Tribunales de la Jurisdicción Inmobiliaria, y
91 de la Ley núm. 108-05; que las pruebas aportadas y ponderadas ante el tribunal de
jurisdicción original son las mismas y continúan en el expediente conocido ante la Corte a-qua;
Considerando, que la Corte a-qua, para fundamentar su decisión estimó: “que la sentencia
impugnada y que constituye el objeto del presente recurso de apelación, fue sustentada por el
Tribunal a-quo única y exclusivamente en los medios probatorios siguientes: a) La fotocopia
del Certificado de Título No.04-683, que ampara el derecho de propiedad del solar No. 37 del
Distrito Catastral No. 6/1ra del Municipio de Los Llanos, expedido en fecha 15 de junio del
2004; b) La fotocopia del Certificado de Título No. 84-215, que ampara el derecho de
Propiedad del Solar No. 38, del Distrito Catastral No. 6/1ra del Municipio de Los Llanos; y c) La
fotocopia de la Certificación expedida por el Registro de Títulos del Departamento de San
Pedro de Macorís, de fecha 5 de diciembre del 2007, que dice que el Solar No. 37 de la parcela
No. 270 del Distrito Catastral No. 6/1ra del Municipio de Los Llanos, Provincia de San Pedro de
Macorís, amparado en el Certificado de Título No. 04-683, es propiedad del señor Valter
Nebuloni; pero, como las fotocopias por sí solas no constituyen medios probatorios para que
los Tribunales de la Jurisdicción Inmobiliaria, puedan sustentar una decisión, que decida una
litis sobre derechos registrados; por lo que este Tribunal de la alzada se ve compelido a anular
la decisión por incurrir en el vicio de falta de base legal; sin que sea necesario examinar los
agravios formulados contra ella en el recurso de apelación de que se trata”;
Considerando, que por el efecto devolutivo del recurso de apelación, las cuestiones de hecho
y de derecho del proceso vuelven a ser debatidas ante el tribunal de segundo grado, a menos
que el recurso tenga un alcance limitado; que, en este sentido, la Corte a-qua no puede
limitarse en su decisión a revocar o anular la sentencia sin proceder a examinar la demanda
inicial en toda su extensión, si el propósito de la apelación es de alcance general, o examinar
los aspectos de la sentencia cuando la apelación es limitada o parcial; que, en el presente
caso, el tribunal anuló la sentencia impugnada fundamentada en que el juez de primer grado
valoró las pruebas sustentadas en fotocopias, ordenando el archivo del expediente;
Considerando, que por el Principio VIII de la Ley núm. 108-05 de Registro Inmobiliario, el
procedimiento de derecho común es supletorio y, en ese orden, por aplicación del contenido
del artículo 461 del Código de Procedimiento Civil, el efecto devolutivo es uno de los
caracteres de la apelación cuando el juez de primer grado se desapodera del fondo del asunto,
por lo que el Tribunal Superior de Tierras al establecer en su sentencia que revocaba la
decisión porque la litis se sustentó en documentos en fotocopias para luego proceder a
ordenar el archivo del expediente, violó por un lado su obligación de reexamen del asunto por
el efecto devolutivo del recurso, y por otro, dejó a las partes sin tutela de sus derechos al no
decidir el fondo de la litis cuando ordenó el archivo del expediente, razón por la cual la
sentencia debe ser casada por falta de base legal;
Considerando, que cuando una sentencia es casada por falta de base legal, las costas pueden
ser compensadas;
Por tales motivos: Primero: Casa la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central el 18 de febrero de 2009, en relación a la Parcela núm. 270, Solares
núms. 37 y 38, Distrito Catastral núm. 6/1, Municipio Los Llanos, San Pedro de Macorís, cuyo
dispositivo figura copiado en parte anterior del presente fallo y envía el asunto por ante el
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Noreste; Segundo: Compensa las costas
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso
Administrativo y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 24 de octubre de 2012, años 169° de la
Independencia y 150° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Edgar Hernández Mejía, Sara I. Henríquez Marín,
Robert C. Placencia Alvarez y Francisco Antonio Ortega Polanco. Grimilda Acosta, Secretaria
General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.
Sucesión. Reclamación. Que, si bien la acción para reclamar una sucesión es
imprescriptible no menos cierto es que esto solo es posible cuando el inmueble se
encuentre aún en el patrimonio del causante o de sus sucesores, pero no cuando han
sido transferidos a un tercer adquiriente de buena fe y a título oneroso, como ocurre en
el caso de la especie. Sentencia del 21 de noviembre de 2012.
Dios, Patria y Libertad
República Dominicana
En Nombre de la República, la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso Administrativo
y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, dicta en audiencia pública la
siguiente sentencia:
Sobre el recurso de casación interpuesto por Marcelino, Emeteria, Delfina, Andrés, Eugenio,
Pedro y Victoriana Brito Cedeño, Juan o Juanico y Eneria Brito Rijo, en su calidad de Sucesores
determinados de Juan Brito, contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Tierras del
Departamento Central el 21 de octubre de 2010, cuyo dispositivo se copia más adelante;
Oído al alguacil de turno en la lectura del rol;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Juan Antonio Haché Khoury y el Dr. Ramón
Urbáez Brazobán, abogados de los recurrentes;
Oído en la lectura de sus conclusiones al Lic. Natanael Méndez Matos, abogado de la
recurrida, Laguna, S. A.;
Oído el dictamen del Magistrado Procurador General de la República;
Visto el memorial de casación depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el
29 de noviembre de 2010, suscrito por el Lic. Juan Antonio Haché Khoury y el Dr. Ramón
Urbáez Brazobán, Cédulas de Identidad y Electoral núms. 048-0005017-3 y 001-0801955-5,
abogados de los recurrentes;
Visto el memorial de defensa depositado en la Secretaría de la Suprema Corte de Justicia el 13
de diciembre de 2010, suscrito por el Lic. Natanael Méndez Matos, cédula de identidad y
electoral núm. 001-0166402-7, abogado de la recurrida;
Que en fecha 14 de septiembre de 2011, la Tercera Sala, en atribuciones de Tierras, estando
presentes los Jueces: Pedro Romero Confesor, Presidente en funciones; Julio Aníbal Suárez,
Enilda Reyes Pérez y Darío O. Fernández Espinal, procedió a celebrar audiencia pública para
conocer del presente recurso de casación;
Visto el auto dictado el 20 de noviembre de 2012 por el magistrado Manuel Ramón Herrera
Carbuccia, Presidente de la Tercera Sala de la Suprema Corte de Justicia, por medio del cual se
llama a sí mismo, en su indicada calidad, conjuntamente con los magistrados Sara I. Henríquez
Marín y Francisco Antonio Ortega Polanco, Jueces de esta Sala, para integrar la misma en la
deliberación y fallo del recurso de casación de que se trata, de conformidad con la Ley núm.
684 de 1934;
Visto la Ley núm. 25 de 1991, modificada por la Ley núm. 156 de 1997, y los artículos 1 y 65 de
la Ley sobre Procedimiento de Casación;
Considerando, que en la sentencia impugnada y en los documentos a que ella se refiere,
consta lo siguiente: a) que en ocasión de una litis sobre derechos registrados correspondiente
a la Parcela núm. 17-B, del Distrito Catastral núm. 10/2, del municipio de Higüey, interpuesta
por el Lic. Juan Antonio Haché Khoury, actuando en nombre y representación de los sucesores
de Juan Brito, fue apoderado el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Higüey, quien
dictó en fecha 17 de julio de 2009, la Decisión núm. 200900687, cuyo dispositivo es el
siguiente: “Primero: Que debe acoger en parte, como al efecto acoge, las conclusiones
presentadas en audiencia de fecha 1 de octubre del 2008, por el Lic. Juan Antonio Haché
Khoury, y Dr. José Abel Deschamps Pimentel, y el escrito ampliatorio de conclusiones
depositado en fecha 3 de febrero del año 2009, suscrito por los Dres. Juan A. Haché Khoury,
José Abel Deschamps Pimentel y la Licda. Norca Espaillat Bencosme, por ser procedentes,
estar bien fundadas y reposar sobre base legal; Segundo: Que debe acoger en parte, como al
efecto acoge, las conclusiones presentadas en audiencia del 1ero. de octubre del 2008, por el
Lic. Apolinar Gutiérrez, por ser procedente, estar bien fundadas y reposar en base legal;
Tercero: Rechazar y acoger en parte, como al efecto rechaza y acoge en parte, las
conclusiones presentadas en la audiencia de fecha 1 de octubre del 2008, por el Dr. Diómedes
Santos Morel y Kevin Odalis Hernández H., por los motivos expresados en el cuerpo de esta
decisión; Cuarto: Se ordena la inclusión de herederos de los señores Marcelino, Emeteria,
Delfina, Andrés o Andrés María, Serafín Eugenio o Eugenio, Pedro y Victoriana Brito Cedeño,
en la Decisión No. 2, de fecha 14 de octubre del 1971, dictada por el Tribunal Superior de
Tierras, en relación con la Parcela 17-B, del Distrito Catastral No. 10/2da. del Municipio de
Higüey; Quinto: Se mantiene, la Decisión No. 7, dictada por el Tribunal Superior de Tierras, en
fecha 11 del mes de febrero del año mil novecientos noventa y uno (1991), en cuanto se
refiere a su ordinal mediante la cual se determinaron los herederos del finado Juan Brito, en
las personas de sus nueve (9) hijos legítimos nombrados: Juan o Juanico Brito Rijo, Eneria Brito
Rijo, Marcelino, Emeteria, Delfina, Andrés o Andrés María, Serafín Eugenio o Eugenio, Pedro y
Victoriana Brito Cedeño; que Juan o Juanico Brito Rijo, falleció dejando como únicos
herederos legítimos a los señores: Bienvenido, Juan, María, Angelito, Miguel Angel, Dinorah,
Emma y Gabino, habiendo fallecido estos dos últimos, dejando Emma Brito a sus tres hijos:
Silvio, Luis Adolfo y Célida Mota Brito, y el segundo Gabino (Nenito Brito), como únicos
herederos Daysi Amada, Juan, María Altagracia, Rafaela, Vicente Osvaldo, Gliden Ivelisse,
Kenia Josefina, Nuris Magalys, Domingo Enrique, Alberto y Martina Rijo; que Marcelino Brito
Cedeño falleció, dejando como únicos herederos tres hijos nombrados Pablo Altagracia,
Francisca y Simón Brito, este último fallecido dejando a sus ocho hijos de nombres Rafael,
Arturo Bienvenido, Luis Emilio, Ernesto, Lilian María Estela, Carmen Luz y Nelson Brito, este
último también fallecido, dejando como únicos herederos tres hijos de nombre: Angelita,
Alma y Lidia Brito; que Emeteria Brito Cedeño falleció, dejando dos hijos nombrados Silveria
Martínez Brito y Carlos José Brito, este último fallecido, dejando como únicos herederos: Olga
Ondina, Carlos José, Mario Santos, Darío Bienvenido, Danilo, Eva Gloria, René, Livio César,
Ivelise, Urania y Meligna Altagracia Brito Rijo; que Delfina Brito Cedeño, falleció dejando como
únicos herederos cuatro hijos nombrados: Delio, Desiderio, Ángel María y Tomasa Brito
Cedeño, estos dos últimos fallecidos, dejando Ángel María Brito Cedeño, como únicos
herederos a sus tres hijos de nombres Bienvenido, Gloria e Hilda Brito Cedeño y Tomasa Brito
Cedeño, como únicos herederos a Luis Aurelio y Lesbia Altagracia Santana Brito; que Andrés o
Andrés María Brito Salomón falleció dejando un solo hijo legítimo como heredero de nombre
Andrés Brito Salomón; que Eugenio o Serafín Brito Cedeño falleció dejando cuatro hijos
legítimos nombrados: Isabel, Modesta, Pedro y Lucila Brito, esta última fallecida dejando
como únicos herederos tres hijos de nombres: Gerardo, Guido y Caco Brito; Pedro Brito
Cedeño, fallecido como únicos herederos a sus dos hijos legítimos: Ana María Brito y Teresa
Brito; que Victoriana Brito Cedeño falleció dejando como únicos herederos a sus cuatro hijos
de nombres: Severo, María Zunilda, Efraín y Eva Gloria Santana Brito, habiendo fallecido los
dos últimos, dejando Efraín Santana Brito, tres hijos legítimos: Efraín, Enrique y Dora Iris
Santana Calderón, y Eva Gloria Santana Brito, dejó a sus hijos de nombres: José Antonio
Constanzo Santana; Sexto: Declarar, que las únicas personas con calidad legal para recibir los
bienes relictos dejados por el finado Bienvenido Brito, son sus 5 hijos procreados con la
señora: Gloria Argentina Guerrero que responden a los nombres de: Gloria Argentina Brito
Guerrero, Manuel Emilio Brito Guerrero, Ulises Antonio Brito, Yerahín Bienvenido Brito
Guerrero, María Salomé Brito Guerrero; Séptimo: Declarar, que las únicas personas con
calidad legal para recibir los bienes relictos dejados por el finado Silvio Mota Brito, son sus 6
hijos que responden a los nombres de: Juan Alberto Mota Henríquez, Norma Clariza Mota
Henríquez, Alejandro Mota Henríquez, José Manuel Mota Henríquez, Félix Mota Henríquez,
Mercedes Mota Henríquez; Octavo: Declarar, que las únicas personas con calidad legal para
recibir los bienes relictos dejados por la finada Liden Evelissa Brito Rijo, son sus 3 hijos
procreados con el señor Cirilo Batista que responden a los nombres de: Santa Ivelisse, Liliana
Batista Brito y Victoria Batista Brito; Noveno: Declarar, que las únicas personas con calidad
legal para recibir los bienes relictos dejados por el finado Angelito Brito Ubiera, son sus 12
hijos que responden a los nombres de: Edith María Brito Rijo, Jacqueline Maribel Brito Rijo,
María Argentina Brito Rijo, Carmen Luisa Brito Rijo, Tirso Antonio Brito Rijo, Norma Altagracia
Brito Rijo, Claribel Brito, Ángel Bienvenido Brito Rijo, Elvis Jesús Brito Rijo, Ángel Antonio Brito
Rijo, Flor Margarita Brito, fallecida, dejando una hija que responde al nombre de: Noelín
Marina Inirio; Amado Brito Rijo, fallecido, dejando dos hijos que responden a los nombres:
Yokasta Castillo Rodríguez y Nancy Amada Brito; Décimo: Declarar, que las únicas personas
con calidad legal para recibir los bienes relictos dejados por la finada María Brito, son sus 11
hijos procreados con el señor: Cristiano Mota que responden a los nombres de: Dania Esther
Mota Brito, Margarita Altagracia Mota Brito, Pedro María Mota Brito, Glenys Maribel Mota
Brito, Ernesto Julio Mota Brito, Freddy Cristiano Mota Brito, Milva Antonio Mota Brito, Aura
Elena Mota, Ana Elia Mota Brito, Lucas Evangelista Mota, fallecido, dejando un hijo de
nombre: César Alberto Evangelista Puello; Nilsa María Mota, fallecida, dejando un hijo de
nombre: William Humberto Mota; Décimo Primero: Declarar, que las únicas personas con
calidad legal para recibir los bienes relictos dejados por la finada Eneria Brito Cedeño, son sus
7 hijos que responden a los nombres de: Guido Ney Luis Brito, Nilita Luis Brito, Guasimodo
Luis Brito, Pedro Luis Brito, Grecia Eneria Luis Brito, Enrique Luis Brito, Juan Bautista Luis Brito,
fallecido sin dejar descendencia; Décimo Segundo: Declarar, que las únicas personas con
calidad legal para recibir los bienes relictos dejados por el finado Pablo Altagracia Brito, son
sus 4 hijos que responden a los nombres de: Ynés Brito Luis, Marisa Orisa Brito Luis, Clara
Elena Brito Santana, fallecida, dejando sus 8 hijos que responden a los nombres de: Darío
Antonio López, Carmen Dolores López Brito, José Brito, Bienvenida Martínez Brito, Sandra
Altagracia Reyes Brito, Ángel Alcides Brito, Damaris Altagracia López Brito, Mirtha Xiomara
López Brito y Europa Brito Luis; Décimo Cuarto: Declara, que las únicas personas con calidad
legal para recibir los bienes relictos dejados por la finada Silveria Martínez Brito, son sus 8
hijos que responden a los nombres de: Dagoberto Aristy Martínez, Graciano Vinicio Martínez,
Yolanda Martínez, Luis Felipe Martínez, César Livio Martínez, Leyda Martínez, Dionisia Antonia
Martínez y Enriqueta Aristy Martínez; Décimo Quinto: Declarar, que las únicas personas con
calidad legal para recibir los bienes relictos dejados el finado, Carlos José Brito son sus 12 hijos
que responden a los nombres de: Olga Ondina Brito Rijo, Carlos José Brito Rijo, Mario Santos
Brito Rijo, Darío Bienvenido Brito Rijo, Eva Gloria Brito Rijo, René Brito Rijo, Livio Brito Rijo,
Urania Brito Rijo, César Brito Rijo, Danilo Brito Rijo, Meligna Altagracia Brito Rijo, Siden Yibelis
Brito Rijo y Germán José Brito Rijo; Décimo Sexto: Declarar, que las únicas personas con
calidad legal para recibir los bienes relictos dejados por el finado Delio Brito, son sus 3 hijos
que responden a los nombres de: Gladys Margarita Cedeño Rijo, Delio Antonio Rijo y Delio
Ernesto Rijo; Décimo Séptimo: Declarar, que las únicas personas con calidad legal para recibir
los bienes relictos dejados por el finado, Desiderio Cedeño, son sus 6 hijos que responden a
los nombres de: Maritza Cedeño Mercedes, Belkis Esther Cedeño Mercedes; Henry Vetilio
Cedeño Mercedes, Pedro Atiles Cedeño Mercedes, José Desiderio Cedeño Mercedes, Máxima
Delfina Cedeño Mercedes; Décimo Octavo: Declarar, que las únicas personas con calidad legal
para recibir los bienes relictos dejados por el finado Andrés Brito Salomón, son sus doce hijos
de nombres: Enrique Radhamés Brito Brito, Francisco Andrés Brito Brito, Ramón Eduardo Brito
Brito, Eduardo Ramón Brito Brito, Andrés Brito Brito, Dania Luz Brito Brito, Alcides Brito Brito,
Alcides Brito Villanueva, Zoraida Soraya Brito Villanueva, Máximo Antonio Brito Luis, Nancy
Estela Brito Brito, Andrés Villanueva; Décimo Noveno: Declarar, que las únicas personas con
calidad legal para recibir los bienes relictos dejados por el finado señor Gerardo A. Brito Brito,
son sus 2 hijos que responden a los nombres de: Julio Ángel Brito Castro y Miriam Altagracia
Brito Martínez; Vigésimo: Declarar, que las únicas personas con calidad legal para recibir los
bienes relictos dejados por la finada Isabel Brito Salomón, son sus 6 hijos que responden a los
nombres de: Gladis Yanida Morel Brito, José Eugenio Brito, Alfa Donaida Santana Brito, Ada
Luz María Santana Brito, Marsella María Santana Brito, Celeste Amanda Santana Brito;
Vigésimo Primero: Declarar, que las únicas personas con calidad legal para recibir los bienes
relictos dejados por la finada, son Modesta Brito Salomón sus 9 hijos que responden a los
nombres de: María Estela Aristy Brito, Celeste Antonia Aristy Brito, Milagro Margarita Aristy
Brito, Francisco Antonio Aristy Brito, Emma Argentina Aristy Brito, fallecida no dejó
descendencia, Roberto Aristy Brito, fallecido, dejando sus 4 hijos que responden a los
nombres de: Pedro Francisco Aristy Nin, Francisco Roberto Aristy Nin, Francisco Rafael Aristy
Nin, Aury Margarita Aristy Nin, Rafael Aristy Brito, fallecido, dejando sus 3 hijos que
responden a los nombres de: Carmen Apolonia Aristy Soriano, Thania Margarita Aristy
Darwing, Grissette Aristy Reynoso, Gladis Aristy Brito, fallecida, dejando 2 hijos que responden
a los nombres de: Rubén Darío Román Aristy, Rafael Antonio Román Aristy, Carmen Amalia
Aristy Brito, fallecida, dejando 5 hijos que responden a los nombres de: Luis Rafael Morla
Aristy, Lilian Maritza Morla Aristy, Nancy Esther Morla Aristy, Carmen Ivelisse Morla Aristy;
Francisco Alcides Aristy Brito el cual falleció dejando 4 hijos que responden a los nombres de:
Jonás Francisco Morla Sena, Francisco Emmanuel Morla Sena, Carmen Ely Morla Amador y Ely
Carmen Morla Amador; Vigésimo Segundo: Declarar, que las únicas personas con calidad legal
para recibir los bienes relictos dejados por la finada señora: Ana María Brito, son sus 4 hijos
que responden a los nombres de: Pedro Antonio Brito, Carmen Amanda Brito, Clara Aurora
Brito y Arismendy Antonio Brito; Vigésimo Tercero: Declarar, que las únicas personas con
calidad legal para recibir los bienes relictos dejados por el finado señor: Severo Santana, son
sus 3 hijos que responden a los nombres de: Orlando Enrique Santana Brito, Frank Alcides
Santana Brito y Freddy Augusto Santana Brito, fallecido este último, dejando sus 3 hijos que
responden a los nombres de: Giovanni Augusto Santana, Manfredo Augusto Santana y María
Isabel Santana; Vigésimo Cuarto: Declarar, que las únicas personas con calidad legal para
recibir los bienes relictos dejados por el finado señor: José Antonio Constanzo Santana, son
sus 7 hijos que responden a los nombres de: Alejandro Antonio Constanzo Sosa, Pedro Aníbal
Constanzo Sosa, Carolina Constanzo Sosa, Cecilia Constanzo Constanzo, Eloina del Pilar
Constanzo Constanzo, Eva Gloria Constanzo Constanzo y José Antonio Constanzo Constanzo;
Vigésimo Quinto: Declarar, que las únicas personas con calidad legal para recibir los bienes
relictos dejados por el finado señor: Efrain Santana Calderón, son sus 7 hijos, que responden a
los nombres de: Tomás Santana, Nadia Santana García, Yuri Efraín Santana Prandy, Mairení
Santana Prandy, Dominico Santana Prandy, Onaney Santana Prandy, Mayobanex Santana
Castro: los dos primeros procreados con su esposa superviviente señora Nidia Aurora García
Marcano de Santana; Vigésimo Sexto: Se acoge en parte el Contrato – Poder, de fecha 22 del
mes de Agosto del 1997, firmado entre el señor Luis I. Ramírez De la Cruz y los sucesores del
finado señor Juan Brito, mediante el cual le conceden el 50% de todos los derechos, dentro de
la Parcela No. 17-B, del D. C. 10/2da., del Municipio de Higüey, legalizadas sus firmas por el Dr.
Ramón Urbáez Brazobán, Notario Público de los del número para el Distrito Nacional;
Vigésimo Séptimo: Se acoge el Contrato de Cuota Litis, de fecha 25 de agosto del 1997,
suscrito entre el Lic. Juan Antonio Haché Khoury y el señor Luis I. Ramírez De la Cruz, ratificado
en fecha 25 de febrero del 2002, ambos actos legalizadas sus firmas por el Dr. Ramón Urbáez
Brazobán, Notario Público de los del número para el Distrito Nacional, e intervenido entre el
Lic. Juan Antonio Haché Khoury, Luis I. Ramírez De la Cruz y los sucesores del finado señor
Juan Brito, en la forma que se ha indicado precedentemente, en un 27% a favor del Dr. Juan
Haché Khoury de los derechos de los demandantes en la citada Parcela en virtud de la Ley 302
sobre Honorarios de Abogados y al Sr. Luis I. Ramírez De la Cruz, un 23% del beneficio
económico, en virtud del artículo 1134 del Código Civil Dominicano; Vigésimo Octavo: Acoger,
el Contrato de Cuota Litis, de fecha 15 de febrero del 2008, entre los señores: Jonás Francisco
Morla Sena, Francisco Enmanuel Morla Sena, Luis Rafael Morla Aristy, Lilian Maritza Morla
Aristy, Nancy Esther Morla Aristy, Carmen Ivelisse Morla Aristy, Carmen Ely Morla Amador y
Ely Carmen Morla Amador y el Lic. Apolinar Gutiérrez, legalizadas las firmas por el Licenciado
Julio César Guerrero Rodríguez, Notario Público de los del número para el Municipio de
Higüey; Vigésimo Noveno: Acoger, el Contrato de Cuota Litis de fecha 17 de octubre de 2009,
suscrito entre los señores: Andrés Villanueva, Alcides Villanueva, Enrique Radhamés Brito
Brito, Andrés Brito, Francisco Andrés Brito, Alcides Brito Brito, Nancy Estela Brito, Eduardo
Ramón Brito, Máximo Antonio Brito, Dania Luz Brito Brito, Ramón Eduardo Brito y el Dr. Luis
Ney Soto Santana, legalizadas las firmas por la Dra. Maribel Jiménez Cruz, Notario Público para
el Municipio de La Romana; Trigésimo: Rechazar la reapertura de debates solicitada por el Dr.
Luis Ney Soto Santana, a nombre de los sucesores de Andrés Brito Salomón por las razones
expuestas en el cuerpo de la presente sentencia; Trigésimo Primero: Que debe ordenar, como
al efecto ordena, al Registrador de Títulos del Departamento de Higüey, cancelar las
Constancias Anotadas en el Certificado de Título No. 86-117, expedidas en fechas 13 de
Agosto del 1986, a favor de la Compañía Dominicus Americanus y Casino, S. A., y 8 de marzo
de 1996, a favor de Hogar Dominicus, S. A., que amparan el derecho de propiedad de la
Parcela No. 17-B, del Distrito Catastral No. 10/2da. del Municipio de Higüey, y expedir un
único Certificado de Título de la Parcela No. 17-B, del Distrito Catastral No. 10/2da., de
Higüey, en la siguiente forma, proporción y porcentajes: Parcela No. 17-B, del D. C. No. 10/2,
del Municipio de Higüey. Área: 305 Has, 21 As y 08 Cas. 1) 0.675925926%, para cada uno de
los señores: Inés Brito Santana, Marisa Orlanda Brito Luis y Europa Brito Santana, todas
dominicanas, mayores de edad, portadoras de las cédulas de identidad y electoral Nos. 026-
0033718-8, 026-0037177-3, 026-0022918-7, todas domiciliadas y residentes en Bayahibe, San
Rafael del Yuma, Provincia de La Altagracia; 2) 0.084490741%, para cada uno de los señores:
Darío Antonio López Brito, Carmen Dolores López Brito, José Brito, Bienvenida Brito, Sandra
Altagracia Reyes Brito, Ángel Alcides Brito, Damaris Altagracia López Brito, Mirtha Xiomara
López Brito, todos dominicanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad y
electoral Nos. 085-0004750-4, 026-0024326-1, 026-0118996-8, 026-0086625-9, 026-0024959-
9, 085-0004813-4, 026-0023760-2, 103-0002412-8, todos domiciliados y residentes en
Bayahibe, San Rafael del Yuma, Provincia de La Altagracia; 3) 2.703703704%, para la señora:
Francisca Brito, dominicana, mayor de edad, domiciliada y residente en la ciudad de La
Romana; 4) 0.300411523%, para cada uno de los señores: Rafael María Brito Salomón, Luis
Arturo Brito Salomón, Bienvenido Brito Salomón, Luis Emilio Brito Salomón, Máximo Ernesto
Brito Salomón, Lilia María Brito Salomón, Carmen Luz Brito, Estela Brito Salomón o Ludovina
Estela Brito Salomón, todos dominicanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de
identidad y electoral Nos. 026-0024668-6, 085-0004653-6, 026-0016827-8, 085-0004651-4,
085-0004654-8, 085-0004655-5, 026-0021774-5, 085-0004631-6 y 11146-26, domiciliados y
residentes en Bayahibe, San Rafael del Yuma, Provincia de La Altagracia; 5) 0.100137174%,
para cada una de las señoras: Angelita Rijo De Brito, Alma Yris Rijo De Brito y Lidia Celeste
Brito, todas dominicanas, mayores de edad, portadoras de las cédulas de identidad y electoral
Nos. 085-0004821-3, 026-0016827-8, 085-004825-4, todas domiciliadas y residentes en
Bayahibe, San Rafael del Yuma, Provincia de La Altagracia; 6) 0.50694444%, para cada uno de
los señores: Dagoberto Aristy Martínez, Graciano Vinicio Martínez, Yolanda Martínez, Luis
Felipe Martínez, Enriqueta Aristy Martínez, Dionisia Antonia Martínez, Leyda Martínez y César
Livio Martínez, todos dominicanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad y
electoral Nos. 026-0022880-9, 085-0004760-3, 026-0024836-9, 085-0004763-7, 026-0022880-
9, 085-000476-8, 080004762-9, 085-0004757-9, todos domiciliados y residentes en Bayahibe,
San Rafael del Yuma, Provincia de La Altagracia; 7) 0.377962963%, para cada uno de los
señores: Olga Ondina Brito Rijo, Carlos José Brito Rijo, Mario Santos Brito Rijo, Darío
Bienvenido Brito Rijo, Eva Gloria Brito Rijo, René Exibel Brito Rijo, Livio César Brito Rijo, Ivelise
o Siden Yibelis Brito Rijo, Urania Altagracia Brito Rijo, Meligna o Melinda Altagracia Brito Rijo,
Danilo o Carlos Armando Brito Rijo, Germán José Brito Rijo, dominicanos, mayores de edad,
portadores de las cédulas de identidad y electoral Nos. 085-0004646-4, 026-002172-9, 085-
0004610-7, 085-000465-6, 026-0021773-7, 085-0005663-8, 085-0004644-9, 085-004648-0,
026-0109421-8, 085-006960-7 y 085-0004638-1, todos domiciliados y residentes en Bayahibe,
San Rafael del Yuma, Provincia de La Altagracia; 8) 0.675925926%, para cada uno de los
señores: Gladys Margarita Cedeño Rijo, Delio Ernesto Rijo y Delio Antonio Rijo, dominicanos,
mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad y electoral Nos. 085-0004684-5,
085-0004823-9, 085-0004822-1, domiciliados y residentes en Bayahibe, San Rafael del Yuma,
Provincia de La Altagracia; 9) 0.337962963%, para cada uno de los señores: Maritza Cedeño
Mercedes, Belkis Esther Cedeño Mercedes, Henry Vertilio Cedeño Mercedes, Pedro Atiles
Cedeño Mercedes, Mercedes, Máxima Delfina Cedeño Mercedes, José Desiderio Cedeño,
todos dominicanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad y electoral Nos.
026-00230739-9, 001-06551779-3, 026-0020738-1, 028-00172749-4, 026-0020740-7,
respectivamente, excepto José Desiderio Cedeño, domiciliados y residentes en la ciudad de La
Romana; 10) 0.675925926%, para cada uno de los señores: Bienvenido Brito, Gloria Brito e
Hilda Brito, domiciliados y residentes en la ciudad de La Romana; 11) 1.013888889%, para
cada uno de los señores: Luis Aurelio Santana Cedeño y Lesbia Altagracia Santana Cedeño,
dominicanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad y electoral Nos. 085-
00048811-7 y 026-0023986-1, domiciliados y residentes en Bayahibe, San Rafael del Yuma,
Provincia de La Altagracia; 12) 0.740740741%, para cada uno de los señores: Enrique
Radhamés Brito Brito, soltero, comerciante, portador de la cédula de identidad y electoral No.
026-0056571-3, Francisco Andrés Brito Brito, soltero, técnico, portador de la cédula de
identidad y electoral No. 026-0024083-8, Ramón Eduardo Brito Brito, Ingeniero, portador de
la cédula de identidad y electoral No. 026-0021768-7, Eduardo Ramón Brito Brito, soltero,
empleado privado, portador de la cédula de identidad y electoral No. 026-0024663-7, Andrés
Brito Brito, soltero, técnico, portador de la cédula de identidad y electoral No. 026-0085427-3,
Dania Luz Brito Brito, diseñadora, portadora de la cédula de identidad y electoral No. 026-
0024665-2, Alcides Brito Brito, soltero, comerciante, portador de la cédula de identidad y
electoral No. 026-0085427-3, Alcides Brito Villanueva, soltero, empleado privado, portador de
la cédula de identidad y electoral No. 026-0026259-2, Zoraida Soraya Brito Villanueva, de
oficios domésticos, portadora de la cédula de identidad y electoral No. 026-0096796-6,
Máximo Antonio Brito Luis, empleado privado, portador de la cédula de identidad y electoral
No. 026-0081747-8, Nancy Estela Brito Brito, soltera, de oficios domésticos, portadora de la
cédula de identidad y electoral No. 026-0036101-4, Andrés Brito Villanueva, soltero,
comerciante, portador de la cédula de identidad y electoral No. 026-0011574-1, todos
dominicanos, mayores de edad, domiciliados y residentes en la ciudad de La Romana; 13)
2.027777778%, para el señor Pedro Brito Santana, dominicano, mayor de edad, portador de la
cédula de identidad y electoral No. 001-05578419-7, domiciliado y residente en Santo
Domingo, D. N.; 14) 0.337962963%, para cada uno de los señores: Julio Ángel Brito Castro y
Miriam Altagracia Brito Martínez, dominicanos, mayores de edad, portadores de la cédula de
identidad y electoral No. 001-0998956-6 y 001-0570913-0, domiciliados y residentes en la
ciudad de Santo Domingo; 15) 0.675925926%, para cada uno de los señores: Gerardo Ant.
Brito y Luis Gerardo Brito, dominicanos, mayores de edad, el segundo portador de la cédula
de identidad y electoral No. 001-0091670-9, domiciliados y residentes en la ciudad de La
Romana; 16) 0.337962963%, para cada uno de los señores: Gladys Yanida Morel Brito, Ada Luz
Brito, Alfa Danoida Brito, Celeste Amada Brito, José Eugenio Brito, Marsella María Santana
Brito, todos dominicanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad y electoral
Nos. 085-0004786-8, 085-0004611-8, 085-0005661-2, 085-0004121-8, 085-0004617-5, 085-
0004619-1, domiciliados y residentes en la ciudad de La Romana; 17) 0.253472222%, para
cada uno de los señores: María Estela Aristy Brito, Celeste Antonia Aristy Brito, Milagro
Margarita Aristy Brito y Francisco Antonio Aristy Brito, dominicanos, mayores de edad,
portadores de las cédulas de identidad y electoral Nos. 001-0906404-8, 001-0171870-8, 001-
0140734-4, todos domiciliados y residentes en la ciudad de Santo Domingo, D. N.; 18)
0.063368056%, para cada uno de los señores Pedro Francisco Aristy Nin, Francisco Rafael
Aristy Nin, Aury Margarita Aristy Nin, Francisco Aristy Ferreras, los tres primeros ciudadanos
norteamericanos, con pasaportes de los Estados Unidos de América, (USA) No. 209734196,
No. 424084978, No. 218508371, el último dominicano, mayor de edad, portador de la cédula
de identidad y electoral No. 001-1689174-8, todos domiciliados y residentes en la ciudad de
Santo Domingo; 18) 0.084490741%, para cada una de las señoras: Carmen Apolonia Aristy
Soriano, Thania Margarita Aristy Dawing y Grissette Aristy Reynoso, dominicanas, mayores de
edad, portadoras de las cédulas de identidad y electoral Nos. 028-0036653-2, 026-0061216-8
y 001-1809466-3, domiciliadas y residentes en la ciudad de La Romana, y la última en la
Avenida Anacaona, Apt. 101, El Mirador Sur, en la ciudad de Santo Domingo; 19)
0.126736111%, para cada uno de los señores: Rubén Darío Román Aristy y Rafael Antonio
Román Aristy, dominicanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad y
electoral Nos. 026-0080773-5 y 001-1699385-8, todos domiciliados y residentes en la ciudad
de Santo Domingo; 20) 0.35486111%, para cada uno de los señores: Luis Rafael Morla Aristy,
Lilian Maritza Morla Aristy, Nancy Esther Morla Aristy y Carmen Ivelisse Morla Aristy, todos
dominicanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad y electoral Nos. 028-
0043949-5, 028-0026216-0, 026-0035821-8, domiciliados y residentes en la ciudad de Higüey;
21) 0.008871528%, para cada uno de los señores: Jonás Francisco Morla Sena, Francisco
Enmanuel Morla Sena, Ely Carmen Morla Amador, Carmen Ely Morla Amador, todos
dominicanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad y electoral Nos. 223-
0035145-3, 223-0094585-8, 001-1627190-9, 001-1627187-5, los dos primeros domiciliados y
residentes en la ciudad de Higüey y las dos últimas en la ciudad de Santo Domingo; 21)
1.013888889%, para cada uno de los señores: Pedro Antonio Brito, Carmen Amada Brito de
Brito, Clara Aurora Brito y Arismendy Antonio Brito, dominicanos, mayores de edad,
portadores de las cédulas de identidad y electoral Nos. 026-0107758-5, 085-0004630-8, 085-
94960-2 y 085-0004614-2, todos domiciliados y residentes en la ciudad de La Romana; 22)
4.055555556%, a favor de la señora Teresa María Brito Aristy, dominicana, mayor de edad,
portador de la cédula de identidad y electoral Nos. 026-0011129-4, domiciliada y residente en
La Romana; 23) 0.675925926%, para cada uno de los señores: Orlando Enrique Santana Brito y
Frank Alcides Santana Brito, dominicanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de
identidad y electoral Nos. 026-0025011-8 y 010-0007817-9, domiciliados y residentes en la
ciudad de La Romana; 24) 0.225308642%, para cada uno de los señores: Giovanni Augusto
Santana Caraballo, Manfredo Augusto Santana Caraballo y María Isabel Santana Caraballo,
dominicanos, mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad y electoral Nos. 026-
0024558-9, 026-0024559-7, 026-0105144-0, domiciliados y residentes en la ciudad de La
Romana; 25) 2.027777778%, a favor de la señora María Zunilda Santana, dominicana, mayor
de edad, portadora de la cédula de identidad y electoral No. 026-0022217-4, domiciliada y
residente en la ciudad de La Romana; 26) 0.28968254%, para cada uno de los señores:
Alejandro Antonio Constanzo Sosa, Pedro Aníbal Constanzo Sosa, Carolina Constanzo Sosa,
Cecilia Constanzo Constanzo, Eloina del Pilar Constanzo Constanzo, Eva Gloria Constanzo
Webb, José Antonio Constanzo Constanzo, dominicanos y americanos, portadores de las
cédulas de identidad y electoral y pasaportes Nos. 026-00344366-5, pasaporte de los Estados
Unidos de América (USA) No. 028951089, 026-0103816-5, 001-1012704-0, pasaporte de los
Estados Unidos de América (USA) No. 029251881, 001-1231571-8, domiciliados y residentes
en la ciudad de La Romana; 27) 0.096560847%, para cada uno de los señores: Tomás Santana
García, Nadia Santana García, Yury Efraín Santana Prandy, Mairení Santana Prandy, Rosa
Onaney Santana Prandy, Dominico Santana Prandy, Mayobex Santana, dominicanos, mayores
de edad, portadores de las cédulas de identidad y electoral Nos. 001-1275124-3, 001-
1275123-5, 001-0733093-8, 001-0999230-5 y 001-0970647-3, los dos últimos ciudadanos
Norteamericanos, mayores de edad, portadores de los pasaportes Nos. P.R-0009283 y
P.061365, domiciliados y residentes en la ciudad de Santo Domingo; 28) 0.675925926%, para
cada uno de los señores: Enrique Santana Calderón y Dora Iris Santana Calderón, dominicanos,
mayores de edad, portadores de las cédulas de identidad y electoral Nos. 001-0132855-8 y
026-0022772-8, domiciliados y residentes en La Romana; 29) 2.222222222%, a favor del Dr.
Luis Ney Soto Santana, dominicano, mayor de edad, casado, abogado, portador de la cédula
de identidad y electoral No. 026-0066974-7, domiciliado y residente en la ciudad de La
Romana; 30) 0.076041667%, a favor del Lic. Apolinar Gutiérrez, dominicano, mayor de edad,
casado, abogado, portador de la cédula de identidad y electoral No. 028-0011073-2,
domiciliado y residente en la ciudad de Higüey; 31) 18%, a favor del Lic. Juan Antonio Haché
Khoury, dominicano, mayor de edad, casado, abogado, portador de la cédula de identidad y
electoral No. 048-0005017-3, domiciliado y residente en la ciudad de Santo Domingo; 32)
21.6299182%, a favor de Dominicus Americanus Casino, S. A., sociedad comercial constituida
de acuerdo con las leyes dominicanas con asiento social en la ciudad de Santo Domingo,
debidamente representado por su Presidente, Pablo Manuel Mancebo, dominicano, mayor de
edad, portador de la cédula de identidad No. 44750, serie 18, domiciliado y residente en Santo
Domingo; 35) 0.59230402, a favor de Hogar Dominicus, S. A., sociedad comercial constituida
de acuerdo con las leyes dominicanas, con asiento social en el Apartamento 6-A, del
Condominio Torre Mirador, ubicado en la Avenida Anacaona No. 79 de la ciudad de Santo
Domingo, debidamente representado por su Vice-Presidente María Elvira Ramírez,
dominicana, mayor de edad, portadora de la cédula de identidad No. 481818, serie 18,
domiciliada y residente en Santo Domingo; Trigésimo Segundo: Ordena, como al efecto
ordena, un veintitrés por ciento (23%), a favor del señor Luis I. Ramírez De la Cruz, del
resultado económico obtenido por los señores: Inés Brito Santana, Marisa Orlanda Brito Luis y
Europa Brito Santana, Darío Antonio López Brito, Carmen Dolores López Brito, José Brito,
Bienvenida Brito, Sandra Altagracia Reyes Brito, Ángel Alcides Brito, Damaris Altagracia López
Brito, Mirtha Xiomara López Brito, Ana Francisca Brito, Rafael María Brito Salomón, Luis
Arturo Brito Salomón, Bienvenido Brito Salomón, Luis Emilio Brito Salomón, Máximo Ernesto
Brito Salomón, Lilia María Brito Salomón, Carmen Luz Brito de Chávez, Estela Brito Salomón o
Ludovina Estela Brito Salomón, Angelita Rijo de Brito, Alma Yris Rijo de Brito y Lidia Celeste
Brito, Dagoberto Aristy Martínez, Graciano Vinicio Martínez, Yolanda Martínez, Luis Felipe
Martínez, Enriqueta Aristy Martínez, Dionisia Antonia Martínez, Leyda Martínez y César Livio
Martínez, Olga Ondina Brito Rijo, Carlos José Brito Rijo, Mario Santos Brito Rijo, Darío
Bienvenido Brito Rijo, Eva Gloria Brito Rijo, René Exibel Brito Rijo, Livio César Brito Rijo, Ivelise
o Siden Yibelis Brito Rijo, Urania Altagracia Brito Rijo, Meligna o Melinda Altagracia Brito Rijo,
Danilo o Carlos Armando Brito Rijo, Germán José Brito Rijo, Gladys Margarita Cedeño Rijo,
Delio Ernesto Rijo y Delio Antonio Rijo, Bienvenido Rijo, Gloria Brito, Hilda Brito, Luis Aurelio
Santana Cedeño, Lesbia Altagracia Santana Cedeño, Pedro Brito Santana, Julio Ángel Brito
Castro, Miriam Altagracia Brito Martínez, Guido Brito, Caco Brito o Luis Gerardo Brito, Gladys
Yanida Morel Brito, Ada Luz Brito, Alfa Danoida Brito, Celeste Amada Brito, José Eugenio Brito,
Marsella María Santana Brito, María Estela Aristy Brito, Celeste Antonia Aristy Brito, Milagro
Aristy Brito y Francisco Antonio Aristy Brito, Pedro Francisco Aristy Nin, Francisco Rafael Aristy
Nin, Aury Margarita Aristy Nin, Francisco Aristy Ferreras, Carmen Apolonia Aristy Soriano,
Thania Margarita Aristy Dawing y Grissette Aristy Reynoso, Rubén Darío Román Aristy, Rafael
Antonio Román Aristy, Luis Rafael Morla Aristy, Lilian Maritza Morla Aristy, Nancy Esther
Morla Aristy, Carmen Ivelisse Morla Aristy, Pedro Antonio Brito, Carmen Amada Brito de Brito,
Clara Aurora Brito y Arismendi Antonio Brito, Teresa María Brito Aristy, Orlando Enrique
Santana Brito y Frank Alcides Santana Brito, Giovanni Augusto Santana Caraballo, Manfredo
Augusto Santana Caraballo, María Isabel Santana Caraballo, María Zunilda Santana, Alejandro
Antonio Constanzo Sosa, Pedro Aníbal Constanzo Sosa, Carolina Constanzo Sosa, Cecilia
Constanzo Constanzo, Eloina del Pilar Constanzo Constanzo, Eva Gloria Constanzo Webb, José
Antonio Constanzo, Tomás Santana García, Nadia Santana García, Yury Efraín Santana Prandy,
Mairení Santana Prandy, Rosa Onaney Santana Prandy, Dominico Santana Prandy, Mayobanex
Santana, Enrique Santana Calderón y Dora Iris Santana Calderón; Trigésimo Tercero: Que debe
ordenar, como al efecto ordena, al Registrador de Títulos del Departamento de Higüey el
levantamiento o radiación de cualquier oposición que figure anotada en el Certificado de
Título No. 86-117 que ampara el derecho de propiedad de la Parcela No. 17-B, del Distrito
Catastral No. 10/2da. del Municipio de Higüey”; b) que sobre los recursos de apelación
interpuestos contra esta decisión por Dominicus Americanus Casino y Hogar Dominicus, y por
Laguna S. A., intervino la sentencia objeto de este recurso, cuyo dispositivo dice así: “Primero:
Se rechaza, la excepción de constitucionalidad presentada por la sociedad comercial Laguna,
S. A., debidamente representada por el señor Wayne Fuller, quien tiene como abogado
constituido y apoderado especial al Lic. Natanel Méndez Matos, por los motivos de esta
sentencia; Segundo: Se rechazan, los medios de inadmisión de falta de calidad y de interés,
propuestos por la parte recurrida, sucesores del finado Juan Brito, a través de sus abogados, la
Licda. Norca Espaillat Bencosme conjuntamente con los Licdos. José Abel Deschamps y Juan
Antonio Haché Khoury; Tercero: Se rechazan, los medios de inadmisión de falta de calidad y de
interés, propuestos por la parte recurrida, señores Zoraida Soraya Brito Villanueva, Andrés Brito
Villanueva, Alcides Brito Villanueva, Enrique Radhamés Brito Brito, Francisco Andrés Brito Brito,
Andrés Brito, Alcides Brito Brito, Nancy Estela Brito, Eduardo Ramón Brito, Máximo Antonio
Brito Luis, Dania Luz Brito Brito, Ramón Eduardo Brito, a través de los Dres. Luis Ney Soto
Santana y Reinaldo E. Aristy Mota; Cuarto: Se acoge, el medio de inadmisión de autoridad de la
cosa juzgada propuesto por la parte recurrente, Laguna S. A., a través de su abogado el Lic.
Natanael Méndez Matos, y no procede ponderar los alegatos de las partes; Quinto: Se revoca,
en todas sus partes la sentencia No. 200900687, dictada en fecha 17 de julio de 2009, por el
Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original con asiento en Higüey, en relación a la Litis sobre
terrenos registrados en la Parcela No. 17-B, del Distrito Catastral No. 10/2da., del Municipio de
Higüey, Provincia La Altagracia; Sexto: Condena, a la parte recurrida al pago de las costas con
distracción de las mismas en provecho del abogado de la parte recurrente, Lic. Natanael
Méndez Matos, quien afirma haberlas avanzado en su mayor parte; Séptimo: Se ordena al
Registrador de Títulos del Departamento de Higüey, levantar cualquier oposición que afecte el
inmueble, como consecuencia de la presente litis”;
Considerando, que los recurrentes invocan en apoyo de su recurso de casación, los siguientes
medios: Primer Medio: Violación al principio de la autoridad de la cosa juzgada, establecido en
el artículo 1351 del Código Civil; Segundo Medio: Violación a los artículos 44 y 47 de la Ley
núm. 834, y 62, 90 y 91 de la Ley núm. 108-05 de Registro Inmobiliario; Tercer Medio: Falta de
base legal; desnaturalización de los hechos y circunstancias de la causa, exposición
insuficiente e imprecisa de estos, así como de los documentos probatorios que constan en el
expediente; Cuarto Medio: Violación de la Ley núm. 108-05, artículos 80, párrafo 1, y 81, y del
Título VI, Capítulo 4, Sección 3, en sus párrafos 1 y 2 del Código Civil; Quinto Medio: Omisión
de estatuir;
Considerando, que los recurrentes en su primer y tercer medios los cuales se reúnen por su
vinculación alegan en síntesis, lo siguiente: que el medio de inadmisión planteado por Laguna S.
A., ya había sido juzgado de manera definitiva e irrevocable por decisión del juez de primer
grado, confirmada por sentencia del Tribunal Superior de Tierras, por lo que la Corte a-qua no
podía volver a juzgar lo que ya había juzgado; que además, el tribunal incurre en otra violación
mayor con el desconocimiento del proceso de saneamiento que culminó con una sentencia que
tiene la autoridad de la cosa juzgada, como lo es la Decisión núm. 1, de fecha 30 de septiembre
de 1933 dictada por el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Santo Domingo,
confirmada por sentencia de fecha 8 de octubre de 1934 del Tribunal Superior de Tierras, en la
cual se adjudica la Parcela núm. 17 a favor de los Sucesores de Juan Brito de manera
innominada; que la autoridad de la cosa juzgada a que se refiere la sentencia impugnada solo es
aplicable a dos sucesores: Juan o Juanico Brito Rijo y Eneria Brito Rijo, que fueron los únicos
herederos que vendieron sus derechos a la compañía Laguna S. A., razón social a la que se le
reconoció ser terceros adquirientes de buena fe y a título oneroso; que es importante resaltar
que los sucesores de Juan Brito ya habían sido determinados en fecha 8 de octubre de 1934 y no
mediante la sentencia del 14 de octubre de 1971; que incurre en desnaturalización de los
hechos y distorsión de los documentos probatorios por desconocer la determinación de los
sucesores de Juan Brito realizada mediante sentencia del año 1933; que al acoger el medio de
inadmisión de La Laguna S. A. ha incurrido en el vicio de falta de base legal, al hacer una
apreciación y exposición incompleta de un hecho decisivo y por demás errada;
Considerando, que la Corte a-qua, para acoger el medio de inadmisión sobre la autoridad de la
cosa juzgada, estimó que: “este Tribunal comprobó que por decisión dictada por el Juez de
Jurisdicción Original de Higüey de fecha 14 de octubre de 1971 fue adjudicada la Parcela No.
17, del Distrito Catastral No. 10/2da., del Municipio de Higüey a los Sucesores de Juan Brito,
sentencia que fue confirmada por el Tribunal Superior de Tierras; que los sucesores de Juan
Brito fueron determinados en el año 1973 en las personas de Juan o Juanico Brito y Eneria
Brito Rijo de Santana, que luego el 01 de febrero de 1973, fueron incluidos como sucesores
Severa y María Sunilda Santana, quienes en fecha 15 de enero de 1973 se comprometieron a
vender la Parcela al señor Wayne Fuller, quienes le transfirieron a Laguna S. A., cuyo
presidente era el señor Wayne Fuller, expidiéndole su Certificado de Título a Laguna, S. A., el
cual fue mantenido por sentencia dictada por el Juez de Jurisdicción Original de Higüey, de
fecha 16 de julio de 1974, confirmada por el Tribunal Superior de Tierras, por sentencia No. 3,
de fecha 10 de agosto de 1976, recurrida en casación, dictando la Suprema Corte de Casación
la sentencia de fecha 06 de abril de 1979, en la que se rechaza el recurso de casación
interpuesto por los señores Brito, en consecuencia se mantuvieron los derechos de Laguna S.
A.”;
Considerando, que sigue exponiendo la Corte a-qua: “que habiendo comprobado este
Tribunal que tanto la decisión dictada por el Tribunal Superior de Tierras en fecha 10 de
agosto de 1976, como la decisión que la confirmó dictada por la Suprema Corte de Justicia en
fecha 06 de abril de 1979, mantienen los derechos de la Parcela No. 17-B, del Distrito Catastral
No. 10/2da., del Municipio de Higüey, a favor de Laguna, S. A. soportada en ser un tercer
adquiriente a título oneroso y de buena fe, por lo que habiendo adquirido estas sentencias la
autoridad de la cosa irrevocablemente juzgada, mal podrían los señores Brito, iniciar una
nueva litis sobre esta transferencia de la Parcela No. 17-B, que por demás está transferida por
aporte en naturaleza a las razones sociales Dominicus Americanus y Hogar Dominicus S. A.”;
Considerando, que por los documentos que reposan en el expediente se comprueba que: a)
por sentencia de fecha 19 de agosto de 1971, confirmada por el Tribunal Superior de Tierras,
fueron determinados los herederos de Juan Brito; b) que el 10 de agosto de 1976 fue decidido
una inclusión de herederos de Juan Brito, por sentencia del Tribunal Superior de Tierras, en la
que se decidió, entre otras cosas, mantener el Certificado de Título que ampara la parcela
núm. 17-B del Distrito Catastral núm. 10/2da de Higüey, registrada a favor de Laguna S. A.; c)
que recurrida dicha sentencia en casación, fue dictada el 6 de abril de 1976 una sentencia
donde fue confirmada la calidad de tercer adquiriente de buena fe y a título oneroso de
Laguna S. A.; d) que posteriormente, fue iniciado otro proceso de determinación de los
herederos de Juan Brito, dictando el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original de Higüey una
sentencia el 13 de septiembre de 1988, siendo confirmada el 11 de febrero de 1991 por el
Tribunal Superior de Tierras, donde se incluyó la totalidad de los hijos de Juan Brito, pero solo
fue decidido con respecto a la Parcela núm. 17-A; e) que en el año 2002 se vuelve a someter
una determinación de los herederos de Juan Brito con respecto a la Parcela núm. 17-B,
solicitando dichos sucesores la anulación del acto de venta de fecha 14 de abril de 1973,
suscrito entre Eneria Brito y Juan Brito, en su calidad de sucesores de Juan Brito, y Laguna S.
A., dictando el Tribunal de Tierras de Jurisdicción Original la sentencia que consta en parte
anterior de esta sentencia;
Considerando, que, al analizar las sentencias que reposan en el expediente, se evidencia que
la decisión que los recurrentes arguyen fue que determinó los herederos de Juan Brito, fue la
decisión núm. 1 del año 1933, la cual adjudicó la Parcela núm. 17 a los sucesores de Juan
Brito, pero de manera indeterminada, por lo que en el año 1971 los señores Eneria Brito y
Juan Brito procedieron a realizar la determinación de herederos correspondiente, omitiendo,
como se ha dicho, a otros herederos;
Considerando, que el artículo 1351 del Código Civil establece que: “La autoridad de cosa
juzgada no tiene lugar sino respecto de lo que ha sido objeto de fallo. Es preciso que la cosa
demandada sea la misma; que la demanda se funde sobre la misma causa; que sea entre las
mismas partes y formulada por ellas y contra ellas, con la misma cualidad”;
Considerando, que en el caso de la especie, efectivamente, tal como alegan los recurrentes, el
medio de inadmisión fundamentado en la autoridad de la cosa juzgada ya había sido decidido
por el tribunal de primer grado mediante sentencia núm. 12, recurrida en apelación y
casación, adquiriendo la autoridad de la cosa irrevocablemente respecto de este medio; pero,
que esta Sala de la Suprema Corte de Justicia ha observado que el caso de la especie ha
surgido con motivo de una solicitud de inclusión de herederos que fueron omitidos en la
determinación que ya se había hecho; que, si bien la acción para reclamar una sucesión es
imprescriptible no menos cierto es que esto solo es posible cuando el inmueble se encuentre
aún en el patrimonio del causante o de sus sucesores, pero no cuando han sido transferidos a
un tercer adquiriente de buena fe y a título oneroso, como ocurre en el caso de la especie,
pues dicha calidad respecto de Laguna S. A., con relación a la Parcela núm. 17-B, ya fue
decidida por sentencia de la Suprema Corte de Justicia del año 1976, a propósito de otra
demanda en inclusión de herederos;
Considerando, que, además, Laguna S. A. adquirió dicha parcela de los herederos que para la
época, es decir, 1973, ya habían sido determinados, por lo que dicho comprador no tenía el
riesgo de que su porción fuera reducida por una reclamación posterior, lo que hubiera
ocurrido en caso de que hubiera comprado a una sucesión innominada, que no es el caso; que
dada la calidad ya juzgada de tercer adquiriente de buena fe y a título oneroso de Laguna S. A.
respecto de la parcela 17-B, no puede verse en ningún modo perjudicada por la reclamación
que hicieron los herederos omitidos;
Considerando, que en su segundo y cuarto medios los recurrentes alegan en síntesis, lo
siguiente: que la sentencia impugnada incurre en las violaciones alegadas en virtud de que le
reconoce calidad e interés a Laguna S. A. la cual, de conformidad con una certificación
expedida por el Registrador de Títulos de Higüey, no tiene derechos registrados en la parcela
objeto de la litis, y en la jurisdicción inmobiliaria es imprescindible tener derechos registrados
para demostrar la calidad; que las consideraciones contenidas en la sentencia impugnada, se
aduce de manera errónea que Laguna S. A. le debía garantías a Dominicus Americanus Casino
S. A. y Hogar Dominicus S. A. por el hecho de haberle aportado a éstas el inmueble objeto de
esta litis; que en fecha 28 de agosto de 2009, la secretaria del Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original de Higüey, emitió una certificación en la que consta que la decisión de
primer grado no fue recurrida en apelación, por lo que al interponer el recurso de apelación
Laguna S. A., evidentemente resultaba tardío y caduco;
Considerando, que la Corte a-qua, para rechazar el medio de inadmisión por falta de calidad e
interés propuesto por los recurrentes respecto del recurso de apelación interpuesto por la
recurrida, estimó: “que si bien es cierto que Laguna, S. A. en la actualidad no figura con
derechos registrados, no menos es cierto que Laguna, S. A. aportó en naturaleza la Parcela No.
17-B, del Distrito Catastral No. 10/2da., del Municipio de Higüey, Provincia La Altagracia a
Dominicus Americanus y Hogar Dominicus, S. A., por lo que le debe garantía a esta
transferencia a esas compañías, y en esa virtud y habiendo sido ordenado por el Juez a-quo la
cancelación del Certificado de Título a favor de los adquirientes de Laguna S. A., ésta como
causante, mantiene calidad e interés para participar en justicia, por lo que estos medios de
inadmisión deben ser rechazados”;
Considerando, que en materia de tierras no solo tienen calidad e interés los que figuren en los
certificados de títulos o los que tengan un documento por registrar, sino también aquellos que
puedan establecer algún vínculo jurídico en forma directa o indirecta con un inmueble
determinado; que, en el caso de la especie, los sucesores de Juan Brito interpusieron la
demanda contra Laguna S. A., no solo para incluir a los herederos omitidos, sino con el
propósito de anular el acto de venta suscrito en 1973 entre Eneria Brito y Juan Brito, en su
calidad de sucesores de Juan Brito, y la referida compañía, por lo que, ha sido parte del
proceso desde primer grado, ejerciendo posteriormente su correspondiente recurso de
apelación, puesto que el derecho de propiedad de dichas empresas le viene dado
precisamente por la actual recurrida;
Considerando, que, además, en virtud del artículo 1625 del Código Civil, el vendedor debe la
obligación de garantía a favor del comprador, el cual pone a cargo del vendedor la obligación
de responder por cualquier disminución, turbación o evicción eventual que pudiera sufrir el
comprador respecto de los inmuebles vendidos, teniendo un carácter perpetuo respecto de
los eventuales hechos personales del vendedor, siendo indiferente que esa perturbación se
produzca antes o después de realizarse la entrega de la cosa y aún la transferencia del bien a
favor del comprador;
Considerando, que, además, en el caso de la especie, se evidencia que ante la Corte a-qua fue
debatido la regularidad de los recursos de apelación interpuestos por las Sociedades dichas
sociedades y Laguna S. A., siendo declarados los mismos regulares mediante sentencia núm.
20101652, de fecha 13 de mayo de 2010, en consecuencia, los medios que se examinan
carecen de fundamento y deben ser desestimados;
Considerando, que en su quinto medio los recurrentes alegan en síntesis, lo siguiente: que en
conclusiones formales vertidas en la audiencia de fecha 13 de mayo de 2010, en relación a la
petición de declarar inadmisible el recurso de apelación de Club Dominicus Americanus y
Casino S. A. y Hogar Dominicus S. A., y en modo alguno en el dispositivo se hace referencia a
las mismas, omitiendo así pronunciarse sobre las mismas;
Considerando, que el estudio de la sentencia impugnada pone de manifiesto que en la
audiencia de sometimiento de pruebas, celebrada el 13 de mayo de 2010, el Dr. Juan Antonio
Haché Khoury, abogado de los recurrentes, concluyó de la manera siguiente: “Librar acta de
que la empresa Laguna S. A. produjo su recurso en fecha once (11) de enero del año dos mil
diez (2010), conforme consta en el acto No. 28/10, de fecha dieciocho (18) de enero del 2010,
instrumentado por el ministerial José Virgilio Martínez, alguacil de estrado de la Corte de
Apelación del Distrito Nacional que contiene notificación de la instancia contentiva de dicho
recurso de apelación intentado por la razón social Laguna S. A., de lo que se desprende la
inadmisibilidad de dicho recurso y consecuentemente no ser pasible de perjudicarle o
beneficiarle la sentencia que resulte, todo ello conforme a las disposiciones del principio IV, y
los artículos 44 y 47 de la Ley 834 del 15 de julio del año 1978; Declarar en ese tenor, la
inadmisibilidad del recurso de apelación precitado por la falta de interés de la empresa Laguna
S. A. en virtud de la falta de titularidad de derechos registrados en el inmueble objeto del
proceso, en consonancia y aplicación de los citados textos legales; Condenar en costas a la
parte recurrente, ordenando la distracción de las mismas a favor y provecho de los abogados
concluyentes, quienes afirman haberlas avanzado en su totalidad”;
Considerando, que es de principio que todos los pedimentos de las partes deben ser
respondidos por los jueces apoderados del asunto; que por lo transcrito anteriormente, la
Corte a-qua anunció, como era su deber, las conclusiones presentadas por las partes,
pudiendo esta Corte de Casación verificar que, en el caso de la especie, dicho tribunal ha
respondido las cuestiones que le fueron sometidas sin que en dichas conclusiones conste de
manera formal el pedimento de caducidad del recurso de apelación interpuesto por Club
Dominicus Americanus y Casino S. A. y Hogar Dominicus S. A., que no obstante lo anterior,
también se evidencia en la sentencia impugnada que ante la Corte a-qua fue debatido la
regularidad de los recursos de apelación interpuestos por dichas sociedades y Laguna S. A.,
siendo declarados los mismos regulares mediante sentencia núm. 20101652, de fecha 13 de
mayo de 2010, por lo que, el medio que se examina carece de fundamento y debe ser
desestimado;
Considerando, que de conformidad con el artículo 20 de la Ley 3726, sobre Procedimiento de
Casación, modificada por la Ley 491-08, cuando la casación no deje cosa alguna por juzgar, no
habrá envío del asunto, lo que procede en la especie;
Considerando, que en mérito de las razones expuestas en el desarrollo del primer y tercer
medios de esta sentencia, procede casar la sentencia impugnada por vía de supresión y sin
envío por no quedar nada que juzgar;
Por tales motivos: Primero: Casa por vía de supresión y sin envío la sentencia dictada por el
Tribunal Superior de Tierras del Departamento Central el 21 de octubre de 2010, en relación
con la Parcela núm. 17-B, del Distrito Catastral núm. 10/2da., del municipio de Higüey,
provincia La Altagracia, cuyo dispositivo figura copiado en parte anterior del presente fallo;
Segundo: Compensa las costas.
Así ha sido hecho y juzgado por la Tercera Sala de lo Laboral, Tierras, Contencioso
Administrativo y Contencioso Tributario de la Suprema Corte de Justicia, y la sentencia
pronunciada por la misma, en la ciudad de Santo Domingo de Guzmán, Distrito Nacional,
capital de la República, en su audiencia pública del 21 de noviembre de 2012, años 169° de la
Independencia y 150° de la Restauración.
Firmado: Manuel Ramón Herrera Carbuccia, Sara I. Henríquez Marín y Francisco Antonio
Ortega Polanco. Grimilda Acosta, Secretaria General.
La presente sentencia ha sido dada y firmada por los señores Jueces que figuran al pie, en la
audiencia pública del día, mes y año en ella expresados, y fue firmada, leída y publicada por
mí, Secretaria General, que certifico.