Jesús y el Divorcio
En esta entrada quiero contestar una pregunta que hace un hermano con respecto al análisis que hice
hace unas semanas del pasaje de 1 Corintios 7: 10-11. La respuesta la voy a dar en una entrada, debido
a que puedo desarrollar más el tema.
La pregunta que me hicieron fue la siguiente,
“Existe en el asunto del divorcio muchas opiniones y en este caso es complejo, por ejemplo una pareja
cristiana no se puede divorciar es cierto, pero se puede separar por inmoralidad sexual que uno de los
dos haya cometido, pero ya no se pueden casar otra vez ninguno de los dos por la iglesia, solo la unica
forma de casarse otra vez es que uno de ellos dos muera, como dijo Pablo en unas de sus cartas que la
mujer quedaba libre de la ley si el marido muere y recién se podia casar otra vez con tal que sea en el
Señor. He crecido con ese concepto, aún mi pastor de la iglesia que yo congrego dice que no existe el
divorcio para los cristianos. Hermano deseo que me explique biblicamente a que se refiere el texto antes
mencionado por apóstol Pablo,y si me puede enviar una enseñanza más profunda acerca de este tema.
DIOS LE BENDIGA.”
La respuesta la voy a dar analizando lo siguiente:
1. La idea de que una pareja cristiana no se pueda divorciar por causa de porneia (inmoralidad sexual), y
que solamente les esté permitido separarse.
2. Qué dice la Biblia con respecto a volverse a casar?
El Divorcio y un Matrimonio Cristiano
La Biblia es clara que el matrimonio es una institución creada por Dios, y por lo tanto ningún hombre
puede romperlo. A pesar de los millones de divorcios en papel que han ocurrido a lo largo de la historia
humana, podríamos decir que gran parte de esos divorcios ocurren en contra de la voluntad de Dios.
Digo esto porque la única clausula dada en la Biblia para el divorcio, es más, enseñada por Cristo, es la
inmoralidad sexual (porneia). Esta palabra ‘porneia’ incluye desde adulterio, homosexualidad, sexo con
animales, etc. En las palabras de Cristo,
“Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación (porneia), y se casa
con otra, adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.” Mateo 19: 9
Entonces, Cristo permitió el divorcio, no porque fuera algo que Dios hubiera pensado en el principio
cuando creó el matrimonio, sino por causa de la perversión del corazón del hombre y la mujer. En las
palabras de Jesús, “por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres;
mas al principio no fue así.” (Mateo 19: 8).
En el análisis de 1 Corintios 7: 10-11, dije que Dios permitió el divorcio, para proteger a la mujer que
había sido afectada. Dios, en Su ley, obligó al hombre a darle una carta a la mujer que probaba que ella
no había fallado, sino él. Esa perversión en el corazón de los hombres llegó a tal grado, que se
divorciaban por cualquier causa, inclusive si la mujer le quemaba la comida a su marido.
Jesús, entonces vuleve a estipular en su discurso en Mateo 19, que el divorcio no es permitido, excepto
por inmoralidad sexual. Porqué? El pecado sexual es algo muy serio. El mismo Pablo dice,
“Huid de la fornicación (porneia). Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo;
mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.” 1 Corintios 6: 18
No voy a entrar a analizar ese pasaje en este momento, pero lo que quiero que vean es lo grave de la
inmoralidad sexual. Las consecuencias de este pecado son graves y extensas. Pero que pasa cuando este
pecado ocurre en un matrimonio cristiano? Esa es la pregunta en la que quiero hacer énfasis.
Puede ocurrir la inmoralidad sexual en un matrimonio cristiano? La respuesta es sí. Mientras estemos en
esta tierra toda la humanidad tiene pecado en su corazón, y cada persona lucha contra su propio pecado.
Para algunos es el alcoholismo, las drogas, el sexo, etc. Es cierto que el verdadero creyente ha sido
limpiado de sus pecados. Es cierto que ante los ojos de Dios el verdadero creyente ha sido justificado. Es
cierto que por la fe Dios le ha dado al Espíritu Santo a cada creyente para darle poder; para que pueda
caminar en obediencia y amor a Dios; para que pueda “ocuparse de su salvación con temor y temblor”
(Filipenses 2:12).
Pero aún así todos los creyentes aún tienen pecado contra el cual deben luchar cada día de sus vidas.
Pablo dice en su epístola a los Romanos, “Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien;
porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo.” (Romanos 7: 18).
Sabiendo esto, podemos estar seguros que los miembros de la pareja de un matrimonio pueden pecar el
uno contra el otro. Y esto ocurre diariamente. Pero que pasa cuando uno de los dos cae en ‘porneia’? En
realidad, lo primero que debemos preguntar es si la persona que cometió la inmoralidad sexual es
verdaderamente un creyente. Con esto no quiero dar a entender que un verdadero creyente no puede
caer en este pecado, pero debemos indagar esto.
Este pecado, como dije anteriormente, tiene consecuencias devastadoras para una familia cristiana.
Afecta a la pareja afectada, a los hijos, e inclusive al mismo ofensor (1 Corintios 6: 18). En este caso,
puede la persona ofendida divorciarse? La respuesta es si. En que me baso para esto? En la enseñanza
de Jesús en Mateo 19:9. Si la inmoralidad sexual ha ocurrido en un matrimonio cristiano, la parte
ofendida puede divorciarse, y además puede volverse a casar, ya que el divorcio se dio con base en el
permiso que dio Cristo para divorciarse (porneia).
Qué autoridad tiene un hombre para decirle a un creyente que ha sido ofendido por su pareja con este
pecado (porneia) de que no puede buscar el divorcio? Ninguna. Si esa persona siente que no puede vivir
más con su marido/esposa por lo que ocurrió, es bíblico el poder divorciarse.
Qué hacer con la persona que cometió el pecado? Pues la iglesia debe aplicar la disciplina. La iglesia debe
buscar reconciliar a esta persona con Dios. La igleisa debe buscar que esta persona se arrepienta y darle
la ayuda necesaria para que no vuelva a ocurrir. Si el ofensor no se arrepiente, debe dsiciplinársele,
hasta el punto que puede llegar la excomunión.
Ahora, la gracia de Dios es algo maravilloso. A pesar de que un creyente pudo haber caído en este
pecado contra Dios y su pareja, la gracia de Dios puede restablecer ese matrimonio. Cómo? Dios puede
llevar al arrepentimiento al ofensor, quien debe hacerlo de corazón, y buscar el perdón de su pareja. Al
mismo tiempo la gracia de Dios puede darle las fuerzas necesaria a la persona ofendida para que pueda
perdonar a su pareja, y Dios así, restablece ese matrimonio.
Ninguno de nosotros conoce la voluntad de Dios, pero negarle a un creyente la posibilidad de divorciarse
porque fue ofendido por la inmoralidad sexual de su pareja no es bíblico. Jesús lo permitió, y por lo tanto
debemos obedecerle. Ningún matrimonio debe divorciarse, creyentes o no creyentes, porque fue Dios
quien fundó ese matrimonio. La única causa de divorcio es la inmoralidad sexual, ya sea para los
creyentes o no creyentes. Ni los creyentes tienen excusa si se divorcian fuera de esta razón, ni los no
creyentes.
Qué dice la Biblia de volverse a casar?
Ya mencioné algo en los párrafos anteriores, pero voy a recalcar las dos opciones que da la Biblia para
que una pesona pueda volver a casarse.
La primera es, obviamente luego de que haya un divorcio por causa de inmoralidad sexual. La persona
ofendida que se divorcia está en todo su derecho de volverse a casar. John Macarthur escribe en su
comentario,
“Jesús incluye esta ‘clausula de excepción’ [refiriéndose a inmoralidad sexual], claramente permitiendo a
la parte ofendida en tal divorcio a casarse sin incurrir en el estigma de alguien que ‘cometa adulterio.” [1]
La otra causa por la que una persona puede volverse a casar, es cuando ha ocurrido un divorcio debido a
que un no creyente no puede convivir con un creyente por razones de su cristianismo. El creyente
entonces, sin haber sido el que pidió el divorcio, puede volverse a casar, siempre y cuando sea con otro
creyente (1 Corintios 7: 12-15).
Conclusión
Un creyente puede divorciarse de su pareja cristiana, si ha ocurrido inmoralidad sexual en el matrimonio
por el otro. La iglesia debe disciplinar al ofensor, buscando que se arrepienta y vuelva a obedecer a Dios,
y por el otro lado, debe buscar confortar a la parte ofendida, viendo que tenga todo lo que necesita en
esos momentos tan dolorosos, y ayudándole a que supere su sufrimiento, mediante la oración y el amor
de sus hermanos en la fe.
El negarle esa posibilidad a un creyente es desobedecer claramente las enseñanzas de Jesús. El hecho de
decir que una pareja, en donde ha habido inmoraidad sexual, que pueden separarse, pero no divorciarse
no es bíblico. Primero, porque una pareja no debe estar separada (1 Corintios 7: 1-11). Si se separan por
algo que no sea inmoralidad sexual, deben permanecer separados, o reconciliarse, pero no pueden
casarse.
Segundo, Cristo claramente, permitió el divorcio por porneia, así que si un creyente desea buscar el
divorcio por esta razón, lo puede hacer sin pecar, ya que Jesús lo enseñó. Sin embargo, como dije antes,
la gracia de Dios actúa de diferentes maneras en todos los matrimonios en los que esto ocurre, es decir,
a algunos Dios los lleva a la reconciliación.