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Regeneración y Justificación en la Fe

El documento habla sobre la regeneración y la justificación como parte del proceso de salvación. Explica que la regeneración es obra del Espíritu Santo mediante la cual se da la vida divina, transformando al pecador. La justificación es un acto de Dios mediante el cual declara justos a los que creen en Cristo y se arrepienten, imputándoles la justicia de Cristo a pesar de sus pecados. Ambos son dones soberanos de Dios obrados a través de la fe en Cristo.
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Regeneración y Justificación en la Fe

El documento habla sobre la regeneración y la justificación como parte del proceso de salvación. Explica que la regeneración es obra del Espíritu Santo mediante la cual se da la vida divina, transformando al pecador. La justificación es un acto de Dios mediante el cual declara justos a los que creen en Cristo y se arrepienten, imputándoles la justicia de Cristo a pesar de sus pecados. Ambos son dones soberanos de Dios obrados a través de la fe en Cristo.
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Recordatorio de la depravación total y la elección de Dios.

(Continuación sobre la Salvación)

ORDO SALUTIS

Elección
Llamamiento
Regeneración
Conversión
Justificación
Adopción

REGENERACIÓN
La regeneración es una obra sobrenatural del Espíritu Santo
mediante la cual la naturaleza divina y la vida divina son dadas
(Juan 3:3-7; Tito 3:5).

Jua 3:3 Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de
nuevo1 no puede ver el reino de Dios.
Jua 3:4 Nicodemo le dijo*: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso
puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?
Jua 3:5 Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del
Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.
Jua 3:6 Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu
es.
Jua 3:7 No te asombres de que te haya dicho: “Os es necesario nacer de nuevo 1 .”
Jua 3:8 El viento sopla donde quiere, y oyes su sonido, pero no sabes de dónde viene
ni adónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.

Tit 3:5 Él nos salvó, no por obras de1 justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino
conforme a su misericordia, por medio del lavamiento de la regeneración y la
renovación por el Espíritu Santo,
Tit 3:6 que El derramó sobre nosotros abundantemente por medio de Jesucristo
nuestro Salvador,

Es instantánea y es llevada a cabo únicamente por el poder del


Espíritu Santo a través de la Palabra de Dios (Juan 5:24), cuando el
pecador después que el Espíritu Santo deposita fe en él, responde en
fe con arrepentimiento a la salvación ofrecida por Cristo.

Jua 5:24 En verdad, en verdad os digo: el que oye mi palabra y cree al que me
envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que ha pasado de muerte
a vida.

La regeneración genuina es manifestada en frutos dignos de


arrepentimiento. Las buenas obras serán su evidencia y fruto (1a
Corintios 6:19, 20; Efesios 2:10)

1Co 6:19 ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en
vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?
1Co 6:20 Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro
cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.

Efe 2:10 Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras,
las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

Esta obediencia hace que el creyente sea conformado más y más a


la imagen de nuestro Señor Jesucristo (2a Corintios 3:18).

2Co 3:18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo
la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen,
como por el Espíritu del Señor.

Gál 4:19 Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que
Cristo sea formado en vosotros,

Seremos completamente regenerados en la segunda venida de


Cristo (Romanos 8:17; 1a Juan 3:2-3).

Rom 8:17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con


Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos
glorificados.

1Jn 3:2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que
hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él,
porque le veremos tal como él es.
1Jn 3:3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él
es puro.

JUSTIFICACIÓN
Enseñamos que la justificación delante de Dios es un acto de Dios
(Romanos 8:33) y es solo por la fe. (Rom 5:1)

Rom 8:33 ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica.
Rom 8:34 ¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aún, el que también
resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por
nosotros.

Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de
nuestro Señor Jesucristo;

Rom 3:28 Concluimos, pues, que el hombre es justificado por fe sin las obras de la
ley.

Rom 4:3 Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado
por justicia.
Rom 4:4 Pero al que obra, no se le cuenta el salario como gracia, sino como deuda;
Rom 4:5 más al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es
contada por justicia.
Él declara justos a aquéllos a quienes, a través de la fe en Cristo, se
arrepienten de sus pecados y lo confiesan como Señor soberano
(Hechos 2:38; 3:19; Isaías 55:6, 7) (Romanos 10:9, 10; 2a Corintios
4:5; Filipenses
2:11).

Hch 2:36 Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a
quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.
Hch 2:37 Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros
apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
Hch 2:38 Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de
Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo.

Hch 3:18 Pero Dios ha cumplido así lo que había antes anunciado por boca de
todos sus profetas, que su Cristo había de padecer.
Hch 3:19 Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados;
para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio,

Isa 55:6 Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está
cercano.
Isa 55:7 Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a
Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en
perdonar.

Stg 4:8 Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos;
y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones.
Stg 4:9 Afligíos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa se convierta en lloro, y vuestro gozo
en tristeza.
Stg 4:10 Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.

Mat 5:4 Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Rom 10:9 que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.
Rom 10:10 Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa
para salvación.
Rom 10:11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.

2Co 4:5 Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como
Señor, y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.

Flp 2:9 Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es
sobre todo nombre,
Flp 2:10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los
cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
Flp 2:11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Esta justicia es independiente de cualquier virtud u obra del


hombre (Romanos 3:20; 4:6)
Rom 3:20 ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante
de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.

Rom 4:6 Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien
Dios atribuye justicia sin obras,

Cristo tomó también nuestros pecados como si Él hubiera sido el


que los cometió (Colosenses 2:14; 1a Pedro 2:24)
Col 2:13 Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra
carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados,
Col 2:14 anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era
contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz,

1Pe 2:20 Pues ¿qué gloria es, si pecando sois abofeteados, y lo soportáis? Mas si
haciendo lo bueno sufrís, y lo soportáis, esto ciertamente es aprobado delante de
Dios.
1Pe 2:21 Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros,
dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas;
1Pe 2:22 el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca;
1Pe 2:23 quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no
amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente;
1Pe 2:24 quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para
que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya
herida fuisteis sanados.
1Pe 2:25 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas, pero ahora habéis vuelto al
Pastor y Obispo de vuestras almas.

2Co 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que
nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.

Gál 3:11 Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El
justo por la fe vivirá;
Gál 3:12 y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas.
Gál 3:13 Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición
(porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero),

Cristo imputa en nosotros su justicia como si hubiéramos sido


nosotros quienes cumplieron con la ley perfectamente (1a
Corintios 1:30; 2a Corintios 5:21).

1Co 1:30 Mas por obra suya estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual se hizo para
nosotros sabiduría de Dios, y justificación, y santificación, y redención,

2Co 5:21 Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos
hechos justicia de Dios en El.

Dios puede ser “el justo, y el que justifica al que es de la fe de


Jesús” (Romanos 3:26).
Rom 3:26 para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el
que justifica al que tiene fe en Jesús.
Rom 3:27 ¿Dónde está, pues, la jactancia? Queda excluida. ¿Por cuál ley? ¿La de las
obras? No, sino por la ley de la fe.

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