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Jaimito

Jaimito era un niño muy caprichoso que siempre conseguía todo lo que quería. Sin embargo, un día sus padres le dijeron que tenía que ganarse las cosas con esfuerzo en lugar de que se las dieran. Más tarde, Jaimito empezó a robar los juguetes y objetos de sus amigos para quedárselos él. Un amigo llamado Pedrito descubrió lo que Jaimito estaba haciendo y le pidió que devolviera las cosas a sus dueños originales. Jaimito se dio cuenta de que lo que había hecho estaba mal y devolvi

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Jaimito

Jaimito era un niño muy caprichoso que siempre conseguía todo lo que quería. Sin embargo, un día sus padres le dijeron que tenía que ganarse las cosas con esfuerzo en lugar de que se las dieran. Más tarde, Jaimito empezó a robar los juguetes y objetos de sus amigos para quedárselos él. Un amigo llamado Pedrito descubrió lo que Jaimito estaba haciendo y le pidió que devolviera las cosas a sus dueños originales. Jaimito se dio cuenta de que lo que había hecho estaba mal y devolvi

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Jaimito, el niño caprichoso

Cuentos originales
Autor:
Irene Hernández
Edades:
A partir de 4 años
Valores:
esfuerzo, trabajo, arrepentimiento
Jaimito era un niño muy caprichoso que siempre
conseguía todo aquello que quería. Si Jaimito
quería un juguete, lo conseguía. Si Jaimito quería
un helado, lo conseguía también. Y así con todo.

Era un niño muy envidioso y cada vez que veía al


resto de niños con algo que le gustaba , él también
lo quería a toda costa.

Pero Jaimito era tan caprichoso que sus papás


tuvieron que regañarle:
- Jaimito, no puedes tenerlo todo. Las cosas hay
que valorarlas y ganárselas con esfuerzo – le
decían.

Pero Jaimito pensó que si sus papás no le


compraban todo aquello que quería se las
apañaría como fuera para conseguir todo lo que se
le antojase.

Un día, un compañero del cole llevó unos cromos


nuevos muy divertidos. En cuanto los vio, Jaimito
los quiso pero sus padres le dijeron que no.
- Jaimito, no te vamos a comprar esos cromos. Tienes muchas cosas. Tendrás que
ganártelos poco a poco – le dijeron.

Pero Jaimito los quería por encima de todas las cosas y, ni corto ni perezoso, pensó en
quitárselos a su compañero para quedárselos él.

Y así fue. A Jaimito le pudieron las ganas y la envidia y le quitó a su compañero sus
cromos sin pensar en lo mal que estaba lo que acababa de hacer.

Pasó el tiempo y Jaimito vio que quitándole a los demás lo que se le antojaba podría tener
todo lo que quería. Un balón, un robot, un cómic, juguetes y ¡hasta una bicicleta!

Jaimito quitaba a sus amigos todo aquello que le gustaba y se lo llevaba a su casa para
disfrutarlo él.
Un día, estaba con Pedrito, un amigo del cole al que le encantaban los libros de aventuras.
- Jo hay un libro nuevo que me encanta y que mis papás no me pueden comprar… Juan ya
lo tiene, que suerte. ¡A ver si un día me lo presta para poder leerlo! – dijo Pedrito
- ¡Uhm! Tengo una idea! – le contestó Jaimito.

Y ni corto ni perezoso, Jaimito se las apañó para quitarle el libro a Juan y dárselo a Pedrito
al día siguiente.
- ¡Pero Jaimito! ¡Si este es el libro que tanto quería! ¿De dónde lo has sacado?
- ¡Chss! ¡Calla! Ya es tuyo, ¿no?Así que no te preocupes.

Pedrito se fue súper contento con su querido libro y a los días se encontró con Juan y otros
amigos del cole:
- ¡Jo Pedrito! He perdido mi súper libro. No sé qué he hecho con él pero estoy muy triste
porque me encantaba.
- ¡Sí? Qué casualidad, yo también he perdido mi cómic favorito – dijo otro amigo
- Pues yo a mi robot... que raro – dijo otro

A Pedrito todo le resultó muy extraño todo eso y, esa misma tarde, fue a casa de Jaimito.

Cuando llegó, se dio cuenta de que allí tenía un montón de cosas que sus otros amigos
habían perdido:
- Jaimito, ¿de dónde has sacado todas estas cosas?
- Es un secreto – le contestó

Pedrito empezó a desconfiar de Jaimito así que decidió espiarlo unos días y… acabó
descubriendo lo que pasaba: ¡Jaimito estaba robando todas las cosas de los demás niños!
Entonces, sin dudarlo un momento, Pedrito fue a hablar
con él.
- Jaimito, te traigo el libro que me regalaste. No lo quiero.
- ¿Pero por qué? – le preguntó Jaimito

Porque creo que este libro se lo robaste a Juan y quiero que se lo devuelvas, como el resto
de cosas que has quitado a los demás. Lo que haces está muy feo y tienes que devolverlo
todo.

Jaimito se puso colorado como un tomate y se dio cuenta de que lo habían pillado y de que
lo que estaba haciendo estaba muy mal. Así que devolvió a todos sus compañeros las cosas
que les había quitado de inmediato y les pidió perdón muy arrepentido.

Desde entonces Jaimito comprendió que las cosas se consiguen con esfuerzo, que no se
puede tenerlo todo y, sobre todo, que había sido muy egoísta al quitarles las cosas a sus
amigos para disfrutarlas él sólo sin pensar en el daño que hacía a los demás.

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