-Nercesian y Rostica-
América: ¿un territorio?, ¿un continente?, ¿un país? Y para dificultarlo más aún:
¿América Latina? ¿Hispanoamérica? ¿Iberoamérica? ¿Indoamérica?
La cuestión del nombre no es una pregunta trivial. Es una pregunta por el sujeto que
nombra, por las inclusiones y exclusiones que define el concepto nombrado por ese
sujeto, por el contexto histórico durante el cual fue nombrado, por las relaciones de
dominación y de resistencia, por elementos comunes y una identidad. La nominación
designa y construye. La historia de la construcción de ese recorte por otros y por nosotros
es la historia de América Latina.
La difusión del nombre
El nombre “América Latina” fue reconocido en el mundo lo adoptaron las instituciones
multilaterales Américo Vespucio. Eso ocurrió cuando la ruptura del orden colonial llegó a
su fin.1776 de los peninsulares.
Francisco de Miranda (1806) y Simón Bolívar (1815) vislumbraron una confederación de
repúblicas y una sola nación, la identidad de “Nuestra América”. Sin embargo, el
continente rápidamente se dividiría en dos.
-La raza de la América Latina al frente tiene la sajona raza-la “raza” latina y la “raza”
germana
1861-Sin duda, la “racialización de las categorías” fue un elemento que ayudó a la
difusión exitosa del nombre “América Latina”. La exaltación de lo “latino” –a partir de tres
rasgos supuestamente compartidos, como el origen racial, las creencias católicas y los
mismos rivales– se convirtió en un argumento que permitió legitimar el proyecto imperial
de la Francia expansionista de Napoleón III, el cual se materializó en México entre 1861 y
1867.
Para los grupos dirigentes y/o dominantes de Hispanoamérica, la expresión “América
Latina” había sido una manera de definir por definición a los habitantes originarios del
continente.
Indo América
De acuerdo con Víctor Raúl Haya de la Torre: “Indoamericanismo es la expresión de la
nueva concepción revolucionaria de América, que, pasando el período de las conquistas
ibéricas y sajonas, se estructurarán en una definida organización económico política y
social, sobre la base nacional de sus fuerzas de trabajo representadas por la tradición, la
raza y la explotación de sus masas indígenas, que en el total de la economía americana
[…] representan desde la época precolombina la base de nuestra productividad y la
médula de nuestra vida colectiva”.
Víctor Raúl Haya de la Torre. Para él, el nombre tenía un correlato político. Así propuso su
concepto, “Indoamérica”, frente a Hispanoamérica, Iberoamérica, panamericanismo y
América Latina o Latinoamérica (la cual tenía una filiación racialistapues excluía
Mediante la Doctrina Monroe, James Monroe acuñó “América para los americanos”.
Estados Unidos –anglosajón, blanco, protestante– se erguía como gendarme del
continente –latino, mestizo y católico– al cual nunca se uniría en calidad de igualdad.
el poder regional de los Estados Unidos era indudable. Habían reafirmado su voluntad
imperialista con el impulso al panamericanismo y el corolario de Theodore Roosevelt a la
Doctrina Monroe en 1904.
utilizar el adjetivo “latino”- describieron los movimientos expansionistas de los
Estados Unidos en el continente como una agresión de la “raza anglosajona” a la
“raza latina”.
En 1856 aparecieron los primeros registros del nombre propio y colectivo “América
Latina” en escritores e intelectuales hispanoamericanos, lo cual demuestra, como
afirma Mónica Quijada, que no es una denominación impuesta, sino un nombre
acuñado y adoptado conscientemente por los latinoamericanos a partir de sus
propias reivindicaciones.
Los brasileños comenzaron a identificarse con América Latina recién hacia
mediados de la década del sesenta, y con mayor propiedad, después del fin de la Guerra
Fría.
El nombre América Latina no es una
entidad espontánea y natural, ni siempre
implicó lo mismo. Es una unidad “histórica”.
en lo que hoy conocemos como América Latina no existían los “indios”, y menos con
plumitas. Esas tierras no estaban despobladas. Había populosas y majestuosas urbes y
complejas civilizaciones, como la maya, la azteca y la [Link] mayas, los aztecas y los
incas fueron civilizaciones tan complejas como las europeas, que existieron en la América
precolonial.
La conquista
Católicos y protestantes construyeron un aparato ideológico para justificar
la conquista y la colonización. El Mondus Novus tenía todos los atributos del
“falso paraíso”. No solamente esa “cuarta” parte no entraba en el mapa de la
tradición judeocristiana, sino que su naturaleza era abundante, rica, fuerte, y
peligrosamente seductora y fértil. Definitivamente había que “conquistarla”.
La racionalidad religiosa, que acompañó a la racionalidad del prestigio, el
poder y la riqueza, impelió la aniquilación para la salvación. Así nació la
metáfora del “desierto” que acompañó la destrucción de muchos pueblos y
vidas humanas, primero por las especias y luego por el oro y la plata, desde
que Cristóbal Colón llegó a América, en 1492.
Denominar bajo la categoría homogénea y peyorativa de “indios”
a sus moradores , La defensa que hicieron los dominicos de los “indios” no
era más que la defensa de los intereses de la monarquía.
-“reducciones de indios” como “república de indios”.
El carácter de la conquista
La conquista fue fundante de una realidad histórica a nivel mundial no conocida hasta el
momento: el colonialismo.
El “carácter de la conquista” en los años veinte
En los años veinte, José Carlos Mariátegui adelantó el problema. Afirmó que la economía
colonial consistió en una economía feudal y la de la República en una economía
capitalista, y que ambas seguían un mismo patrón colonial. En el Perú de entonces,
coexistían una economía feudal, residuos de la economía comunista indígena y una
economía burguesa.
A su juicio, el sistema mercantilista y luego el capitalista incorporaron al mundo entero; la
estructura colonialista y el desarrollo desigual formaron los modos de producción en
Iberoamérica y el subdesarrollo actual. -André Gunder Frank –
La economía colonial de América Latina fue fundamental para el nacimiento del sistema
capitalista mundial. dad sobre ellos. Si en el modo de producción feudal la agricultura
desempeñó un rol fundamental, en la economía colonial ese rol lo tuvo la minería.
Ciertamente, y coincidimos en esto, América se constituyó como tal a partir de la
conquista y colonización europea, y cumplió un papel fundamental en el proceso de
formación del sistema capitalista mundial, especialmente en el proceso de acumulación
originaria del capitalismo. Esta función la cumplió sin ser capitalista ni feudal, sino
colonial. Mientras que Europa completó el proceso de acumulación originaria de capital
con el excedente extraído de las áreas coloniales, América Latina constituyó una
economía primario exportadora complementaria del capitalismo industrial de los países
centrales. De acuerdo con el pensamiento de avanzada de Sergio Bagú, como indica
Matías Fernando Giletta, la economía colonial contenía aspectos feudales y capitalistas
constituyendo un capitalismo colonial.
En el territorio americano de lo que hoy conocemos como América Latina, se llama “orden
colonial” al período que trascurrió entre la invasión y la conquista europea, desde el siglo
XVI hasta las guerras de independencia. En ese entonces, los países, tal como los
conocemos hoy, ni siquiera existían. Era un territorio vasto que dependía de las
respectivas metrópolis: España, Portugal, Francia o Inglaterra, según el caso. La
organización política era muy distinta: no había presidentes sino virreyes, quienes
cumplían la función de ser representantes de la metrópoli en el territorio americano.
La organización social general era otra: no había clases sociales, tal como las conocemos
en la actualidad, sino estamentos. La economía también era diferente y se basaba
principalmente en la producción minera.
La hipótesis de las matrices societales
Durante la colonia se establecieron tres matrices societales. Cada una se correspondía
con las unidades de producción económicas: la plantación con trabajo esclavista, con
asiento en el Caribe, nordeste y centro sur de Brasil, Guyanas, parte de Colombia y la
costa del Perú; la hacienda, con trabajo semiservil, que se extendió desde México hasta el
noroeste argentino; y la estancia, con trabajo asalariado, que predominó en el Río de la
Plata. En muchos casos coexistieron las matrices y eso tuvo impacto negativo en los
procesos de integración social. Ansaldi y Giordano sostienen que esas unidades se
mantuvieron aun luego de las independencias y que condicionaron el orden polí-tico
posindependentista.