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Glándula Pineal

El documento explora la misteriosa relación entre la glándula pineal, la DMT y los 49 días de la reencarnación del alma según el budismo tibetano. Explica que la glándula pineal secreta DMT y se forma a los 49 días en el feto, el mismo tiempo que tarda el alma en reencarnar. También discute las especulaciones antiguas sobre la glándula pineal como un tercer ojo y puerta espiritual, y las hipótesis del doctor Strassman sobre su papel en la vida y muerte.

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Glándula Pineal

El documento explora la misteriosa relación entre la glándula pineal, la DMT y los 49 días de la reencarnación del alma según el budismo tibetano. Explica que la glándula pineal secreta DMT y se forma a los 49 días en el feto, el mismo tiempo que tarda el alma en reencarnar. También discute las especulaciones antiguas sobre la glándula pineal como un tercer ojo y puerta espiritual, y las hipótesis del doctor Strassman sobre su papel en la vida y muerte.

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HOME ARTE FILOSOFÍA CIENCIA MEDIOS Y TECNOLO

17'

LA MISTERIOSA RELACIÓN ENTRE


LA GLÁNDULA PINEAL, EL DMT Y
LOS 49 DÍAS DE LA
REENCARNACIÓN DEL ALMA
MAGIA Y METAFÍSICA
Por: pijamasurf - 05/08/2016

UNO DE LOS MÁS GRANDES MISTERIOS


ESOTÉRICOS SE CENTRA EN LA
GLÁNDULA PINEAL, "EL ASIENTO DEL
ALMA" SEGÚN DESCARTES, EL TERCER
OJO DE LAS TRADICIONES ORIENTALES,
LA GLÁNDULA QUE SECRETA DMT Y LA
CUAL PARECE EXHIBIR UNA EXTRAÑA
CONEXIÓN CON LOS PROCESOS DE
MUERTE Y REENCARNACIÓN

La lámpara del cuerpo es el ojo; así que, si tu ojo


es único, todo tu cuerpo estará lleno de luz.

Mateo 6:22

We are led to believe a lie, when we see not


through the Eye.

William Blake

Los fuegos siempre están jugando alrededor de


la glándula pineal pero cuando el kundalini los
ilumina, por un breve momento el universo
entero se hace visible.

Madam Blavatsky

Desde la antigüedad la glándula pineal ha sido


objeto de la más alta especulación metafísica.
Considerada como un tercer ojo o un misterioso
ojo espiritual, es uno de los centros anatómicos
principales a los que se dirigen el yoga tántrico y
otras disciplinas místicas en el afán de abrir o
activar una percepción sutil y, al provocar un
estado de expansión de conciencia, unir al
practicante con la divinidad o los principios
universales. "En el esoterismo la glándula pineal
es el vínculo entre los estados objetivos y
subjetivos de conciencia o, en términos
exotéricos, entre los mundos visbles e invisibles
de la naturaleza", dice Manly P. Hall (Man: Grand
Symbol of the Mysteries).

Esta especulación (que en las tradiciones


ocultas seguramente es acompañada de una
serie de experimentos de anatomía teúrgica) ha
sido revivida en la actualidad con el
descubrimiento de que la glándula pineal
secreta DMT (un poderoso enteógeno
endógeno) y una misteriosa coincidencia
encontrada por el doctor Rick Strassman: esta
glándula se forma a partir de la séptima semana
dentro del feto (el mismo momento en el que se
identifica el sexo); son también exactamente 7
semanas o 49 días los que se dice que tarda un
ser humano en reencarnar según el Libro
tibetano de los muertos (Bardo Thödol), la gran
autoridad en escatología que tiene el budismo.
En este artículo intentaremos conectar la
concepción antigua de la glándula pineal como
una puerta espiritual y un órgano de percepción
metafísica con los hallazgos y algunas de las
hipótesis más radicales de Strassman. Para
hacer esto primero sentaremos un contexto
científico, histórico y simbólico de la glándula
pineal.

Empotrada en el centro del cerebro, con forma


de cono de pino, este pequeño órgano del
sistema endócrino es responsable de producir
melatonina a partir de la serotonina y
dimetiltriptamina (DMT), una sustancia
psicodélica endógena que está presente en
pequeñas cantidades en buena parte de las
especies del planeta (que tiene un precursor,
como la serotonina, en el aminoácido
triptofano), entre otras hormonas que emulan
neurotransmisores. Su estructura, conformada
por células muy similares a las de la retina, es
considerada vestigio de un tercer ojo primitivo y
en algunos reptiles este "ojo parietal" sigue
funcionando como fotorreceptor. Estudios
muestran que la glándula pineal es
especialmente sensible a los campos
magnéticos y su secreción de diferentes
hormonas es mediada por la luz o la oscuridad a
la cual es expuesta --la serotonina se
incrementa con la luz y la melatonina necesita
de la oscuridad (Strassman teoriza que el DMT
podría ser generado naturalmente si se pasa
mucho tiempo sin exponerse a la luz).

dying-by-alex-grey-1

Alrededor de 1630, René Descartes escribió su


famosa hipótesis sobre la glándula pineal como
el "asiento del alma". El padre del racionalismo
explica: "este peculiar lugar de la residencia del
alma es el Conarium, o Glandula Pinealis, un
cierto núcleo que semeja un cono de pino,
ubicado entre los ventrículos del cerebro", y
dice que la razón por la cual este es el asiento
del alma es "porque esta parte del cerebro es
singular y sólo una". Añade el filósofo francés
que los más inteligentes no son los que tienen
una glándula pineal más grande sino una más
móvil, en esto coincidiendo con la versión
ocultista que sugiere que la glándula pineal se
activa por el movimiento --una especie
zumbido-- de la energía que es representada
por la serpiente kundalini. Pese a que para
algunos la idea de Descartes parece tener una
extraña claridad intuitiva, en su época y
posteriormente esta conjetura le ha ganado el
escarnio de sus colegas.

Manly P. Hall en Man: Grand Symbol of the


Mysteries nos dice que la glándula pineal
corresponde a la sefirá de Kether, la corona, la
unidad divina que contiene a todas las cosas, y
es El Ojo que Todo lo Ve de los masones, el Ojo
de la Providencia, el Ojo Único de las escrituras
[Mateo 6:22] y también el Ojo de Horus y el Ojo
del Cíclope (los titanes griegos que evocan un
estado primigenio o de una humanidad previa,
que supuestamente tenía acceso a una
percepción directa del cosmos como realidad
interna).

Según el egiptólogo E. A. Wallis Budge, en


algunos papiros se muestra a la persona
fallecida con un cono de pino adherido a la
corona de su cabeza al entrar a la sala del juicio
de Osiris. En los misterios griegos a veces se
llevaba un bastón simbólico con un cono de
pino adherido --el tirso o báculo de Dionisio.
Esta misma investidura ritual se mantiene aún
entre algunos líderes de la Iglesia católica (¿el
que lleva el báculo con el cono de pino es el que
tiene el ojo interno abierto y por lo tanto puede
guiar?) y en la plaza de San Pedro podemos ver
una enorme escultura de una glándula pineal
flanqueda por dos pavos reales (las plumas de
los pavos reales están adornadas por patrones
similares a ojos, llamados ocelli y simbolizan
también la omnividencia). Manly P. Hall señala
que en la iconografía china se pueden observar
plumas de pavo real adheridas a la cabeza de
ciertos personajes de la nobleza en la zona que
corresponde a la glándula pineal... todo lo cual
puede ser una coincidencia, o uno de los
misteriosos pathosformel que detectó el
historiador Aby Warburg y que se repiten
transculturalmente como si hubiera un origen
común a toda la simbología.

pine-cone

Acercándonos más en el tiempo a lo que nos


concierne en este caso tenemos el intrigante
trabajo del doctor Rick Strassman, autor del
libro The Spirit Molecule, en el que registra los
resultados de sus experimentos administrando
DMT a voluntarios en la facultad de medicina de
la Universidad de Nuevo Mexico y sus
posteriores hipótesis y especulaciones sobre la
función del DMT en el organismo. Una de las
cosas que más ha fascinado a los lectores de
este texto es la increíble coincidencia notada
por Strassman entre los 49 días que tarda un
individuo en tomar una siguiente vida, según el
Libro tibetano de los muertos, y el momento en
el que la estructura pineal se manifiesta en el
feto humano, 49 días después de la
concepción. El mismo Strassman explica:

Sugiero que la fuerza vital del individuo entra al


cuerpo a través de la pineal 49 días después de
la concepción y se libera a través de la glándula
pineal en la muerte. Este período prenatal de 49
días corresponde a las primeras señales del
tejido pineal fetal, la diferenciación de las
gónadas en masculino y femenino y el intervalo
de tiempo entre la muerte de un individuo y la
reencarnación de su alma según el budismo
tibetano. Sugiero un modelo metafísico en el
que los impulsos biológicos, psicológicos y
espirituales existen en una tensión dinámica con
esta glándula espiritual.

Desde la publicación de su libro Strassman


había teorizado que la glándula pineal era
responsable de producir DMT, la molécula
psicodélica que había sido detectada en el
organismo humano. Años después de la
publicación se confirmó que, al menos en el
caso de los ratones, la glándula pineal en efecto
produce DMT. Strassman además cree que el
DMT podría estar correlacionado con el
componente visual de los sueños y con las
visiones reportadas en las experiencias
cercanas a la muerte. Con esto Strassman
empieza a trazar una especie de doble umbral
entre la vida y la muerte localizado en la
glándula pineal: lo que de un lado es una urna
acaba siendo una cuna en otro lugar y
viceversa. En su libro The Spirit Molecule intenta
interpretar esta misteriosa coincidencia, la cual
lo lleva de la ciencia hacia la especulación
metafísica:

Hay algo que nos 'vivifica' cuando se une al


cuerpo. Cuando presente en la materia, se
muestra como movimiento y calor. En el cerebro
provee el poder de recibir y transformar en
conciencia nuestros pensamientos,
sensaciones y percepciones...

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mover el cuerpo.

Lo que propongo es una "doctrina del tiempo


pasado". Si los textos budistas y la embriología
humana revelan que diferentes desarrollos
requieren 49 días, los eventos pueden estar
relacionados.

"Al morir", nos dice Strassman, "parece haber


una alteración profunda en la conciencia que se
desliga de su identificación con el cuerpo. El
DMT pineal hace disponibles esos contenidos
particulares no corporalizados de la
conciencia... es probable que la pineal sea el
órgano más activo al momento de la muerte".
Strassman especula que en los 49 días después
de la muerte "las experiencias acumuladas,
memorias, hábitos, tendencias, sensaciones"
son procesados, eliminados o integrados y lo
que queda es luego asimilado a la siguiente vida
"por resonancia, o vibración simpática de
campos similares" (esto es lo que en el budismo
se conoce como los skandhas o agregados). El
cuerpo está listo para recibir ese material
psíquico una vez que es capaz de sintetizar
DMT, cuando "la glándula pineal puede actuar
como una antena o un pararrayos del alma".

En el caso del budismo tibetano son 49 días


también los que se suele mantener el luto, el
cual consiste, entre otras cosas, en rezarle a los
muertos oraciones y mantras del Libro tibetano
de los muertos, bajo la creencia de que el
compuesto psíquico de la persona fallecida
vaga por el mundo intermedio (el bardo) en
búsqueda de la liberación que encuentra su
vehículo en la Luz Clara (ösel), una luz que es la
conciencia misma. Se cree que las oraciones
pueden servirle como una guía para unirse con
esta luz que es la realidad más allá de la ilusión
del samsara o el ciclo de muerte y renacimiento.
Hay que mencionar (y precisarle a Strassman)
que para el budismo lo que "reencarna" no es
un alma como la conocemos en la teología
cristiana, por ejemplo, sino un componente
psíquico o un agregado de la mente, que existe
solamente hasta que sus acciones o karmas
hayan cumplido con su cadena de causas y
efectos. René Guénon incluso sugiere que la
idea de la reencarnación es una invención
moderna y que lo que predican las religiones
orientales es solamente la transmigración, es
decir una continuidad de la mente (o del alma
en el caso del hinduismo) pero en otros mundos
y planos de existencia.

El viaje por el bardo consta de siete niveles, los


cuales duran cada uno 7 días y en los cuales el
individuo se ve enfrentado a diferentes estratos
de visiones, algunas más terroríficas que otras
(suelen aparecer las iracundas deidades
tántricas en una región similar a lo que en otras
tradiciones se conoce como el astral o el mundo
del deseo). Se dice que si el individuo es capaz
de distinguir estas visiones como meras
proyecciones de su mente o reflejos de sus
actos y pensamientos pasados, entonces
ocurre una purificación y puede alcanzar la
liberación. Si esto no se logra, entonces, el
Bardo Thödol narra una inquietante secuencia
en la que la atención del individuo, que vaga en
un caliginoso mundo de espectros y deseos, es
atrapada por una imagen irresistible y
abominable: una pareja que tiene sexo. El
individuo se identifica con esta cópula
interdimensional y se echa a andar el proceso
de renacimiento en el rayo de la inseminación
(¿de los dos lados, en la muerte y en la vida, una
luz avanza en un túnel?).

Los tibetanos no son los únicos que tienen este


conocimiento tradicional, en Occidente
encontramos una extraña mención de esta
creencia. En un pequeño texto de la época del
Renacimiento, incluido en la edición de Angela
Voss de las obras astrológicas de Marsilio
Ficino, el gran platonista florentino señala que
uno de los momentos definitivos de la
concentración psíquica de los individuos es
aquel en el que "por primera vez el feto es
imbuido con la vida. Dicen que esto sucede en
el segundo mes, cuando Júpiter actúa
poderosamente. No queda claro si la vida entra
la primera mitad de este mes o en el día 49
después de la concepción; la naturaleza
usualmente emplea procesos septenarios en los
asuntos humanos". Esto es una creencia
numerológica ligada a los siete aspectos del
alma, según se explica en la astrología
hermética, equivalente a los siete planetas del
sistema astrológico antiguo y los 7 días de la
Creación, así como varios otros septenarios que
parecen ser reflejos de los siete poderes
creativos y de una especie de código creativo
que permea el cosmos.

Siguiendo con la lista de ominosas


coincidencias, en el taoísmo se explica que la
menopausia llega a los 49 años. Se tiene
también en esta religión la creencia de que la
esencia vital --cuyo origen se cree que es
divino-- se pierde a través del sangrado
excesivo, por lo cual la mujer debe controlar su
menstruación, si bien nunca erradicarla del
todo, ya que en ella, como en el semen en el
caso del hombre, está la sustancia esencial
(Jing) que puede transformarse en espíritu
(Shen).

Tenemos también el caso de la religión judía en


la que el 49 tiene un significado especial. La
fiesta de Shavuot, una de las más importantes
del calendario religioso judío, se celebra 49 días
después de la fiesta de Pésaj (la celebración de
la liberación de Egipto). "Shavuot" significa
"semanas", esto es las 7 semanas que se debe
hacer "la cuenta del Omer" (Omer es una unidad
de medida de cebada y también la ofrenda que
se llevaba al templo de Jerusalén). En esta
fecha (Pentecostés en griego; 50 días) se
celebra la entrega de la Torá de Dios a Moisés
en el monte Sinaí. Esto es el momento que
culmina la liberación de la esclavitud y el
cumplimiento del destino, ya que se dice que el
pueblo judío fue elegido para recibir la Ley.

Los 49 días, según enseña el aspecto místico


de la religión judía, son contados cada uno
como una puerta o un escalón hacia el
conocimiento; en cada uno de ellos se debe
meditar y purificar la mente para en el día 50
entrar en el conocimiento de la deidad. Es en
alusión a esto que Roberto Calasso tituló uno de
sus libros de ensayo Los 49 escalones (un
guiño probablemente a los estudios cabalísticos
de Walter Benjamin). Esos 49 escalones o 49
días son el intervalo que debe recorrerse para la
unión con la divinidad. Algo que se vuelve a
revelar por el hecho de que entre las diferentes
vías para subir el árbol de las sefirot se puede
tomar un camino de 49 escalones por la
columna central de Malkhut, Yesod y Tiferet, y
así acceder en el cincuentavo escalón de Daat a
las tres sefirot superiores. Las siete sefirot
inferiores son equivalentes a los 7 días de la
Creación y los tres superiores al conocimiento
de la divinidad más allá del mundo manifiesto.

Para aquellos interesados en la numerología y


en la gematría, los referimos a un
fascinante análisis computacional que ha
encontrado un código en algunos pasajes de los
cinco primeros libros de la Biblia. A intervalos de
49 letras después de la aparición de la primera
letra hebrea del nombre "Torá" se encuentran
letras que deletrean sucesivamente la palabra
"Torá", el libro de la Ley, en lo que podemos ver
una especie de fractal lingüístico, un guiño de
un libro dentro de un libro.

Podemos especular que de alguna manera


estos 49 escalones son una multiplicación (7x7)
de la escalera del sueño de Jacob (que aparece
en capítulo 28 del Génesis), la cual une al cielo
con la tierra, y la cual a veces es representada
con siete escalones. Es probable que tengamos
aquí una fórmula cabalística con el 7 que
requiere de una elucidación esotérica más
profunda. Por otro lado, la teosofía, en su
esquema de la evolución, considera que hay
siete razas raíz o siete humanidades y cada una
de ellas se divide en siete épocas. Cotejando
todo con esto con la investigación de
Strassman, pareciera que existe una analogía
entre el proceso creativo macrocósmico y el
proceso embrionario microcósmico. Un poder
del 7 que se repite en el espacio cósmico como
en el espacio celular. El gran misterio del
universo, según el físico John Archibald
Wheeler, es cómo de un aparente caos azaroso
emergieron leyes físicas tan perfectas, las
cuales podemos conocer a través de las
matemáticas. Podría ser que el 7 es de alguna
manera parte esencial del desenvolvimiento de
este patrón inmenso que llamamos universo.

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Claro que siempre cabe la posibilidad del error


humano y el exceso de proyección de la mente
hacia la naturaleza y tal vez Strassman y
nosotros aquí estemos conectando demasiados
puntos en el cielo con el cerebro, creando una
nueva constelación de un animal espiritual
donde no hay más que astros inconexos, cielo
vacío y procesos químicos ciegos.

En la siguiente parte de este ensayo


exploraremos los aspectos más esotéricos
relacionados con la glándula pineal, las visiones
de los profetas bíblicos y algunas técnicas
ocultistas para activar este centro de
percepción espiritual. Como anticipo
mencionaremos aquí brevemente el trabajo del
"rabino psicodélico" Joel Bakst (y aquí es donde
las cosas realmente se ponen esotéricas y
quizás un tanto desaforadas). Bakst leyó el libro
de Strassman y conectó sus hallazgos con su
conocimiento de la cábala, avanzando la tesis
de que la visión de Jacob, en la que sostiene
haber visto "cara a cara a Dios" y la cual ocurre
en un lugar llamado "Peniel" (lugar donde se
construiría luego el Templo de Jerusalén), es en
realidad una alusión a la activación de la
glándula pineal, la cual sería la mítica Ciudad de
Luz que aparece en la Biblia. Asimismo, Bakst
sugiere que el DMT es el vehículo material del
arcángel Metatrón, quien es el "sistema
nervioso de Dios", esto bajo la concepción de
que el cosmos es la anatomía misma de la
deidad y que el cuerpo humano es un pequeño
universo o una imagen de Dios. Lo anterior
sugiere que algunos de los episodios crípticos
que encontramos en los textos sagrados tienen
correspondencias puntuales con procesos de
yoga o alquimia dentro del cuerpo humano. En
la siguiente entrega exploraremos más a fondo
estas hipótesis que podrían sonar un tanto
descabelladas en principio, pero que
ciertamente tienen un aire poético; y se
entiende la licencia bajo el deseo de
aproximarse a esta región numinosa, ya que
este caso que congrega a la glándula pineal, la
activación del kundalini, el DMT y las puertas

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