La Clave para Tener Un Cambio de Vida, "Romanos 12:2"
La Clave para Tener Un Cambio de Vida, "Romanos 12:2"
El permitir que esto ocurra en nosotros nos llevara a entender, probar, saber,
comprobar y examinar si estamos en la voluntad de Dios que es buena, porque
siempre provocará algo bueno en nosotros, agradable, porque en contraste con
todo lo que es arbitrario, el fruto que produce en nosotros es así, y perfecta,
porque nos conduce hacia la perfección en Cristo.
Indice de Contenidos
El paso fundamental para superar el estilo de vida que nos presenta el mundo, es
revisar nuestras convicciones. No hablamos de una serie de reglas o principios
que nos parecen adecuados, sino de aquella clase de convicciones por las que
estamos dispuestos a dar nuestra vida. El cristianismo no es un conjunto de
enunciados filosóficos, que ayudan a las personas a sentirse mejor, o una serie de
reglas para hacer la vida mas aburrida, en ninguna manera.
Romanos 12:2
a) Buena: Dios tiene buenos deseos para usted, no quiere su destrucción, le ama,
y espera pacientemente que su corazón se vuelva a él. Dios es bueno todo el
tiempo.
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árabe
¿LO SABE?
¿Por qué debe todo cristiano sentir el deseo de transformarse?
Ahora bien, hay aspectos de la vida mucho más importantes que los alimentos
2
que nos gustan o nuestro modo de vestir. Por ejemplo, desde pequeños se nos
enseña que algunas cosas están bien y que otras hay que rechazarlas porque
son malas o inaceptables. En muchos casos, las opiniones varían de persona a
persona. Nuestras preferencias pueden incluso deberse a los dictados de
nuestra conciencia. La Biblia reconoce que, con frecuencia, “los de las
naciones que no tienen ley hacen por naturaleza las cosas de la ley” (Rom.
2:14). Pero ¿significa eso que, mientras no haya una ley divina específica que
lo prohíba, podemos seguir las costumbres y normas que aprendimos de
pequeños y que son comunes en el lugar donde vivimos?
3. ¿Por qué dos razones no se limitan los cristianos a seguir las costumbres y normas del
mundo?
En la Biblia hallamos por lo menos dos razones importantes por las que eso
3
no es así para los cristianos. La primera es esta: “Existe un camino que es
recto delante del hombre, pero los caminos de la muerte son el fin de él
después” (Prov. 16:25). Debido a nuestra imperfección, no tenemos la
capacidad de guiar nuestros pasos sin cometer ningún error (Prov. 28:26; Jer.
10:23). La segunda es que Satanás, “el dios de este sistema de cosas”, es
quien establece las normas del mundo, es decir, lo que el mundo considera
bueno o malo y lo que es popular o no (2 Cor. 4:4; 1 Juan 5:19). Por
consiguiente, si deseamos la bendición y la aprobación de Dios, tenemos que
la gente en general, sino a cristianos ungidos (Rom. 1:7). Fue a ellos a quienes
animó a transformarse y a dejar de “amoldarse a este sistema de cosas”. Para
los cristianos de Roma de aquel tiempo, alrededor del año 56 de nuestra era, el
“sistema de cosas” se refería a las normas, costumbres, conducta y modo de
vestir que caracterizaban al mundo romano. El hecho de que Pablo dijera
“cesen de amoldarse” indica que algunos cristianos todavía actuaban y
pensaban como la gente que los rodeaba. ¿Cómo influía en ellos aquel sistema
de cosas?
6, 7. ¿Qué presiones imponía a los cristianos la vida religiosa y social de Roma cuando Pablo
les escribió su carta?
por tener una relación personal con sus deidades. Para ellos, la religión
consistía principalmente en ritos conectados con los nacimientos, las bodas y
los funerales, ritos que eran parte de su vida diaria. Podemos imaginarnos las
presiones que todo aquello imponía a los cristianos de Roma. Muchos de ellos
se habían criado en ese ambiente, así que para ser auténticos cristianos
necesitaban transformarse. Y esa transformación no acabaría el día de su
bautismo.
cristianos. ¿Por qué? Porque el espíritu del mundo está por todas
partes (lea Efesios 2:2, 3 y 1 Juan 2:16). Día tras día nos vemos expuestos a los
deseos, ideas, valores y normas morales de este mundo, así que estamos en
constante peligro de ser asimilados por él. De modo que tenemos muchas
razones para seguir el consejo de Pablo de dejar de “amoldar[nos] a este
sistema de cosas” y transformarnos. ¿Cómo podemos conseguirlo?
12. a) ¿Qué piensa la gente en general hoy día? b) ¿Por qué es peligrosa esa actitud para los
cristianos?
Por desgracia, vivimos rodeados de personas como las que Pablo describió.
12
CÓMO SE EFECTÚA LA
TRANSFORMACIÓN
14. ¿Qué nos ayuda a ver los cambios que debemos realizar?
aspecto en el que meditar. ¿En qué sentido nos moldea Jehová, el Alfarero, a
nosotros, el barro? Él no nos cambia físicamente, quizás para darnos una
apariencia más atractiva. El entrenamiento que nos da no es físico, sino
espiritual. Si nos dejamos moldear por él, la transformación que se produce es
interna, espiritual: justo lo que necesitamos para combatir las influencias del
mundo. ¿Cómo funciona el proceso con el que Jehová nos moldea?
16, 17. a) Describa lo que hace un alfarero con la arcilla para fabricar vasijas de buena calidad.
b) ¿Cómo nos ayuda la Palabra de Dios a transformarnos en personas valiosas para Jehová?
Para hacer una vasija de buena calidad, se necesita que la arcilla sea
16
excelente. Pero además, el alfarero tiene que hacer dos cosas. Primero debe
lavarla para eliminar todo elemento extraño o minerales contaminantes. Y luego
debe mezclarla con la adecuada cantidad de agua y amasarla para que
conserve su forma después de que la moldee.
Observemos que el agua se emplea tanto para lavarla como para darle la
17
18. a) ¿Por qué debemos meditar si queremos que la Palabra de Dios nos transforme? b) ¿En
qué preguntas nos conviene reflexionar?
Pero leer regularmente la Biblia y aprender de ella no es suficiente para que
18
según los deseos que tuvieron en otro tiempo”. Y luego pasa a decirnos que,
más bien, nos comportemos de manera santa en todo (1 Ped. 1:14, 15).
Si hacemos cuanto podamos por dejar atrás las ideas y actitudes que tuvimos
en el pasado y nos dejamos transformar, recibiremos muchas bendiciones,
como veremos en el siguiente artículo.
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Romanos 12:1-2 “Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que
presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro
culto racional. 2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la
renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad
de Dios, agradable y perfecta.”
Un nuevo año se aproxima. Y esto implica nuevas cosas. No sabemos lo que el
nuevo año traerá o más bien lo que Dios nos traerá en el nuevo año. Pero una cosa sí
sabemos: “que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni
lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa
creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.”
(Romanos 8:38-39).
No hay mejor manera de enfrentar un nuevo año sino con una nueva mentalidad,
con nuevos propósitos, nuevos sueños, nuevos planes. La vida continúa. Lo pasado
quedó atrás. Nosotros seguimos hacia adelante hacia “a la meta, al premio del
supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús” (Filipenses 3:14).
Y que mejor pasaje para ayudarnos a coordinar nuestros planes futuros que el
pasaje que tenemos aquí de Romanos 12:1-2.
Dios nos ha salvado, hermanos y amigos, para vivir para Él. No somos nuestros.
Le pertenecemos en cuerpo y en alma a Dios. Y Él nos llama a vivir una vida
consagrada a Él, con una mente transformada totalmente por su voluntad. De eso trata el
pasaje de Romanos.
Mira cómo Pablo desarrolla ese llamado a una vida consagrada a Dios.
Pero Dios nos salvó. Dios nos perdonó, Él nos justificó por medio de la fe en el
Señor Jesucristo. Y nos dio paz de conciencia. Derramó su espíritu Santo sobre
nosotros. Nos hizo templo de Dios. No crucificó con Cristo y nos resucitó para una
nueva vida. El pecado ya no reina en nosotros. Nos dio su Espíritu Santo y es El quien
nos guía. Somos herederos con Cristo. Y esperamos la bienaventuranza de la libertad
gloriosa de los hijos de Dios.
Y todo es parte de los planes de Dios. El nos escogió desde antes de la fundación
del mundo y nos predestinó para ser hechos conforme a la imagen de su Hijo. Todo eso
y mucho más Dios ha hecho por nosotros.
Por consiguiente, hermanos, por todo lo que Dios ha hecho por nosotros y en
nosotros, dice Pablo, “os ruego por las misericordias de Dios”, por el hecho de que
Dios ha derramado su gran misericordia sobre nosotros, os ruego que sigáis
consagrándoos a Dios. Esa es la idea. ¿Por qué decimos que sigáis? Porque ya Pablo
había tratado el tema de la santificación en el capítulo 6 de Romanos y ahora continua
con ese mismo tema. Hermanos, cuán importante es esto. La base de nuestra obediencia
a Dios descansa en la gracia de Dios, en lo que Dios ha hecho por nosotros. El mundo
pagano busca hacer las cosas bien para ganar la misericordia de los dioses. Pero en el
cristianismo, buscamos obedecer por la misericordia que ya Dios nos ha otorgado. Dios
nos salva para obedecer. 1 Pedro 1:2 “elegidos según la presciencia de Dios Padre en
santificación del Espíritu, para obedecer y ser rociados con la sangre de
Jesucristo”. ¿Acaso no hacemos nosotros lo mismo con nuestros hijos? Nosotros les
damos la vida si es necesario. ¿Y qué esperamos? Que obedezcan en agradecimiento por
todo lo que hemos hecho por ellos. Así es Dios. El espera que vivamos para El en
agradecimiento por sus misericordias.
Ahora bien, Dios no llama a una vida consagrada, a una transformación total de
nuestra forma de pensar y a un disfrute y deleite de la voluntad de Dios. Veamos cada
punto.
I. Consagración
La santificación y consagración a Dios incluye nuestro cuerpo físico. Cristo vino
a salvar a nuestro cuerpo y no solo nuestra alma. 1 Corintios 6:20 “Porque habéis sido
comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo”. ¿Cuál es la idea?
Pablo la explica en Romanos 6:13 “ni tampoco presentéis vuestros miembros al
pecado como instrumentos de iniquidad, sino presentaos vosotros mismos a Dios
como vivos de entre los muertos, y vuestros miembros a Dios como instrumentos
de justicia.” ¿Qué significa? Oh hermanos, muchas veces usamos nuestro cuerpo para
el pecado. Usamos nuestra lengua para los chismes, o para ofender a nuestro prójimo,
burlarnos de él. Usamos nuestros oídos para escuchar lo que no nos conviene ni edifica.
Usamos nuestras manos para hacer daño, para golpear y maltratar. Usamos nuestros
ojos para ver lo que no nos conviene como cristianos. Pero Dios nos llama a presentar
nuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo agradable a Dios. A usar nuestro cuerpo de
una manera santa, que agrade a Dios.
Hay cristianos que piensan que tienen libertad en Cristo para hacer cualquier
cosa que deseen, o ver cualquier cosa que deseen ver. Eso no es cierto. Hace un tiempo
atrás yo puse en el Facebook de la iglesia un artículo hablando sobre el sexo en la serie
de HBO “Game of Throne”. Y hubo personas que se indignaron por ello. Hermanos,
muchas de las series de televisión hoy día son pornográficas. Y no es sabio ni prudente
verlas. Dios nos llama a consagrar nuestro cuerpo porque El lo compró. y El demanda y
espera que sus hijos usen su cuerpo como instrumento de justicia no impiedad.
Miremos 1 Corintios 6:13 “Las viandas para el vientre, y el vientre para las
viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es
para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo.” V. 15 “¿No
sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Quitaré, pues, los miembros
de Cristo y los haré miembros de una ramera? De ningún modo.” Vuestros cuerpos
son miembros de Cristo, mi unión con Cristo no solo es una unión espiritual sino
también física.
¿Cuál es la idea de todo esto? La idea es consagrar mi cuerpo al Señor. Todo mi
cuerpo le pertenece a Él. Consagra tu cuerpo, úsalo como instrumento para bien. Haz lo
mismo que hizo Job. Job 31:1 “Hice pacto con mis ojos;
¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?”. El consagró sus ojos a Dios: que no
miraría a un virgen para codiciarla. Mis ojos son del Señor: no son para la pornografía.
Mi boca es del Señor, no es para ofender. Mis partes íntimas son del Señor, no para
usarlas sino cuando me case formalmente con mi esposa.
Dios desea que le amemos no solo con todo nuestro cuerpo sino también con
toda nuestra alma. Marcos 12:30. Dios espera que le sirvamos con nuestra mente y con
nuestra voluntad. ¿Qué implica esto? Implica que le sirvamos con amor y por amor.
Servir a Dios no debe ser una carga para nosotros. Debe ser algo que surja
espontáneamente. Dios debe estar presente en todos nuestros pensamientos. Todo lo
hacemos pensando: ¿le agradará a Dios lo que yo hago? ¿Cómo yo puedo servirle
mejor? ¿De qué manera yo puedo estar más involucrado en el servicio a Dios en la
iglesia? Tal vez no puedo barrer, pero puedo fregar, traer galletitas para los niños,
comprar productos de limpieza, darle pon a alguien, comprar papel de baño, llamar a mi
hermano. ¿Por qué? Porque amo a Dios, amo a su iglesia de la cual formo parte.
Dios nos llama a vivir una vida consagrada. Nuestro cuerpo le pertenece a Dios
y también nuestra alma. Somos distintos del mundo por lo que Dios ha hecho en
nosotros. Por eso Dios nos llama a pensar de una manera distinta. Él nos llama a la
transformación.
II. Transformación
El aspecto negativo es separarnos del mundo, “No os conforméis a este siglo”.
¿Qué quiere decir Pablo por siglo? Por siglo Pablo quiere decir la forma de pensar,
vivir, actuar y valorar que posee el mundo que no tiene a Dios. Lo podemos llamar la
filosofía del mundo o la mentalidad del mundo, los valores del mundo, la forma de
pensar del mundo. De un mundo que no tiene a Dios como su Dios y Rey. De un mundo
que no obedece a la Palabra de Dios. De un mundo que no busca ser gobernado por
Dios. Ese es el siglo del cual Pablo nos dice: “no os conforméis”.
Esa separación no es una física necesariamente sino moral y espiritual. Cuando
digo física me refiero que no significa encerrarnos en nuestras casas y no tener contacto
con el mundo externo. De esa mentalidad surgió el monaquismo, lo monasterio, los
anacoretas. Esa no es la idea. Dios nos llama a una vida moral y espiritual distinta a la
vida que vive el mundo. Nuestra ética es distinta del mundo porque es una ética basada
en la Palabra de Dios no en la democracia, sociología, en la estadística, etc.
Nuestra vida no debe conformarse al mundo. ¿Cómo pensamos acerca del
matrimonio? ¿Cómo pensamos acerca de las relaciones sexuales fuera del matrimonio?
¿Cómo pensamos acerca de criar a nuestros hijos? ¿Cómo pensamos acerca del aborto,
del homosexualismo? ¿Cómo pensamos acerca de nuestro prójimo? ¿Cómo debemos
reaccionar ante el paso del huracán María: solo pensamos en nosotros y nos ocupamos
de nosotros y después que todo esté bien pues que cada cual se salve como pueda? ¿A
quiénes hemos servido a parte de nosotros mismos y los que nos rodean, nuestros
familiares y qué del prójimo?
Esta trasformación tiene también un aspecto positivo y ese es: renovando nuestra
mente. V. 2 “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la
renovación de vuestro entendimiento”. Hermanos, Dios nos llama a cambiar nuestra
forma de pensar. No podemos consagrar nuestro cuerpo ni apartarnos del mundo de una
forma correcta a menos que cambiemos nuestra forma de pensar. Tiene que haber una
metamorfosis intelectual. Nuestra forma de pensar ha sido afectada por el pecado y
necesitamos que esta sea cambiada completamente.
Pero esa renovación no viene sino por medio de la Palabra de Dios. No viene
sino por el estudio consciente, dedicado, arduo, consistente de la Palabra de Dios. No
viene sino por el estudio de buenos libros que nos ayudan a entender la Palabra e Dios.
No viene sino por exponernos constantemente al ministerio educativo de la iglesia: sea
escuela dominical, estudio bíblico los jueves y la predicación de la Palabra. No viene
sino por la constante meditación de la Palabra de Dios. No viene sino por evaluar toda
forma de pensar a la luz de la Biblia. pero no podemos evaluar correctamente a menos
que conozcamos la Palabra de Dios, a menos que escudriñemos la Palabra de Dios. Ni
viene a menos que reconozcamos que ella es la Palabra de Dios y que yo debe
someterme en alma y corazón a esa Palabra.
Hermanos, Dios nos da dado el regalo más grande que alguien puede dar en este
mundo: la salvación. Su gran misericordia sobre nosotros ha sido abundante. Dios no ha
retenido ninguna bendición para nosotros. ¿Qué pide de nosotros? Que le amemos como
nos ha amado. Que consagremos toda nuestra vida a El de una manera consciente,
inteligente y voluntaria. Que ese sea tu resolución para este nuevo año: vivir una vida
totalmente consagrada para Él.