Octava Epoca
Instancia: Pleno
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 56, Agosto de 1992
Tesis: P./J. 24/92
Página: 11
EJECUCION IRREPARABLE. SE PRESENTA, PARA EFECTOS DE LA PROCEDENCIA DEL
AMPARO INDIRECTO CONTRA ACTOS DENTRO DEL JUICIO, CUANDO ESTOS AFECTAN DE
MODO DIRECTO E INMEDIATO DERECHOS SUSTANTIVOS. El artículo 114 de la Ley de
Amparo, en su fracción IV previene que procede el amparo ante el juez de Distrito contra actos en el
juicio que tengan sobre las personas o las cosas una ejecución que sea de imposible reparación,
debiéndose entender que producen "ejecución irreparable" los actos dentro del juicio, sólo cuando
afectan de modo directo e inmediato derechos sustantivos consagrados en la Constitución, y nunca
en los casos en que sólo afectan derechos adjetivos o procesales, criterio que debe aplicarse
siempre que se estudie la procedencia del amparo indirecto, respecto de cualquier acto dentro del
juicio.
Contradicción de tesis 47/90. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Tercero y Cuarto
en Materia Civil del Primer Circuito, al resolver los amparos en revisión números 1303/90 y 939/89,
respectivamente. 9 de enero de 1992. Mayoría de dieciséis votos. Ponente: Mariano Azuela Güitrón.
Disidentes: Lanz Cárdenas, Cal y Mayor Gutiérrez y Gil de Lester. Ausente: Adato Green. Secretario:
Miguel Angel Castañeda Niebla.
El Tribunal en Pleno en su sesión privada celebrada el miércoles diecinueve de agosto en curso, por
unanimidad de diecinueve votos de los señores ministros Presidente Ulises Schmill Ordóñez, Ignacio
Magaña Cárdenas, José Trinidad Lanz Cárdenas, Miguel Montes García, Samuel Alba Leyva, Noé
Castañón León, Felipe López Contreras, Luis Fernández Doblado, Victoria Adato Green, Santiago
Rodríguez Roldán, Ignacio Moisés Cal y Mayor Gutiérrez, Clementina Gil de Lester, Atanasio
González Martínez, José Manuel Villagordoa Lozano, Fausta Moreno Flores, Carlos García
Vázquez, Mariano Azuela Güitrón, Juan Díaz Romero y Sergio Hugo Chapital Gutiérrez: aprobó, con
el número 24/1992, la tesis de jurisprudencia que antecede. Ausentes: Carlos de Silva Nava y José
Antonio Llanos Duarte. México, D. F., a 20 de agosto de 1992.
Nota: Esta tesis también aparece en el Apéndice al Semanario Judicial de la Federación 1917-1995,
Tomo VI, Materia Común, Segunda Parte, tesis 244, página 164.
Octava Epoca
Instancia: Pleno
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 59, Noviembre de 1992
Tesis: P./J. 38/92
Página: 12
NULIDAD DE ACTUACIONES. EN CONTRA DE LA RESOLUCION INCIDENTAL QUE LA
DECLARA, PROCEDE POR REGLA GENERAL EL AMPARO DIRECTO. La resolución que pone fin
a un incidente de nulidad de actuaciones, declarándolo fundado, no es un acto en el juicio que, por
regla general, tenga una ejecución de imposible reparación, sino que tiene efectos meramente
procesales, dado que la violación que llegare a cometerse en el dictado de dicha resolución, puede
quedar subsanada con posterioridad, si la sentencia definitiva, o la que ponga fin al juicio, resulta
finalmente favorable a los intereses del quejoso, pero de no ser así, este último podrá reclamarla en
el amparo directo que, en su caso y oportunidad, interponga en contra del mencionado fallo. Lo
anterior se corrobora si se toma en cuenta, además, que tal resolución entraña una violación a las
leyes del procedimiento, prevista en la fracción V del artículo 159 de la Ley de Amparo, en la cual se
establece la procedencia del amparo directo "cuando se resuelva ilegalmente un incidente de
nulidad"; y por los términos genéricos en que está redactado el mencionado precepto legal, resulta
obvio que la ilegal resolución del incidente de nulidad a que allí se alude, puede consistir tanto en la
anulación de las actuaciones favorables al quejoso, como en la negativa a nulificar aquéllas que lo
agravian, toda vez que aquél no hace distingo alguno al respecto. Sin embargo, el anterior criterio
queda supeditado a que, con motivo de las mencionadas resoluciones incidentales, no se afecten en
forma cierta e inmediata los derechos sustantivos de los gobernados, porque de lo contrario, la vía
correcta para reclamarlas será la indirecta.
Contradicción de tesis 29/90. Entre las sustentadas por los Tribunales Colegiados Primero en
Materia Civil del Tercer Circuito y Tercero del Sexto Circuito, al resolver la improcedencia 65/87 y el
amparo en revisión 208/89, respectivamente. 8 de septiembre de 1992. Mayoría de catorce votos.
Ponente: José Antonio Llanos Duarte. Secretario: Gerardo Domínguez.
El Tribunal Pleno en su Sesión Privada celebrada el martes veinte de octubre en curso, por
unanimidad de diecisiete votos de los señores Ministros presidente Ulises Schmill Ordóñez, José
Trinidad Lanz Cárdenas, Miguel Montes García, Noé Castañón León, Felipe López Contreras, Luis
Fernández Doblado, José Antonio Llanos Duarte, Samuel Alba Leyva, Ignacio Moisés Cal y Mayor
Gutiérrez, Clementina Gil de Lester, Atanasio González Martínez, José Manuel Villagordoa Lozano,
Fausta Moreno Flores, Carlos García Vázquez, Mariano Azuela Güitrón, Juan Díaz Romero y Sergio
Hugo Chapital Gutiérrez: aprobó, con el número 38/1992, la tesis de jurisprudencia que antecede.
Ausentes: Carlos de Silva Nava, Ignacio Magaña Cárdenas y Victoria Adato Green. México, D. F., a
21 de octubre de 1992.
Nota: Esta tesis también aparece en el Apéndice al Semanario Judicial de la Federación 1917-1995,
Tomo VI, Materia Común, Primera Parte, tesis 349, página 234.
Octava Epoca
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: IV, Primera Parte, Julio a Diciembre de 1989
Tesis: 3a./J. 41 27/89
Página: 278
AMPARO DIRECTO. CUANDO PROCEDE RESPECTO DE VIOLACIONES PROCEDIMENTALES.
Si la violación al procedimiento se encuentra en alguna de las fracciones I a X del artículo 159 de la
Ley de Amparo, o si se trata de un caso análogo a los que en ellas se contemplan en los términos de
la fracción XI del propio precepto, la correcta interpretación de dicho artículo debe hacerse a la luz
del artículo 107 constitucional y en relación con el artículo 158 de su ley reglamentaria ya
mencionada. En efecto, hay que tener presente que la regla general para la procedencia del amparo
directo tratándose de violaciones a las leyes del procedimiento, consiste en que las mismas son
impugnables si se cometieron durante la secuela del mismo, siempre que afecten las defensas del
quejoso trascendiendo al resultado del fallo. Por eso, cuando en una demanda de garantías se
reclama una violación procesal, los Tribunales Colegiados deben examinar si se cumplen los
requisitos previstos en la regla general apuntada. Y si se cumplen tales requisitos, el amparo directo
debe considerarse procedente para hacer valer dicha violación procesal. Ahora bien, el artículo 159
de la Ley de Amparo hace una enumeración ejemplificativa, de diversos casos en los que se
considera que se violan las leyes del procedimiento y que se afectan las defensas del quejoso. Por
tanto, por lo que dispone la fracción XI del artículo 159, como por el texto y el sentido del artículo 107
constitucional y del artículo 158 de la propia Ley de Amparo, no puede interpretarse limitativamente
el referido artículo 159, sosteniendo que sólo en esos casos se dan los supuestos de procedencia
del amparo directo, por lo que se refiere a las violaciones procesales, sino que debe concluirse que
en todos aquellos casos semejantes, por su gravedad y por sus consecuencias a los allí
mencionados, procede hacer valer el amparo directo para combatir la violación, con la finalidad de
que siempre se cumpla la regla general, lo que debe calificarse por la propia Suprema Corte de
Justicia de la Nación o los Tribunales Colegiados de Circuito, en su caso, atendiendo a las
actuaciones procesales y a sus efectos, según aparezcan en autos.
Contradicción de tesis 3/89. Entre las sustentadas por el Cuarto Tribunal Colegiado en Materia Civil
del Primer Circuito y Segundo Tribunal Colegiado de la misma materia y circuito. 13 de noviembre de
1989. Cinco votos. Ponente: Jorge Carpizo Mac Gregor. Secretario: José Juan Trejo Orduña.
Texto de la tesis aprobado por la Tercera Sala en sesión privada de veintisiete de noviembre de mil
novecientos ochenta y nueve. Unanimidad de cuatro votos de los señores Ministros: presidente
decano Mariano Azuela Güitrón, Jorge Carpizo Mac Gregor, Salvador Rocha Díaz e Ignacio Magaña
Cárdenas.
Octava Epoca
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: VI, Primera Parte, Julio a Diciembre de 1990
Tesis: 3a./J. 30/90
Página: 188
AMPARO DIRECTO. PROCEDE CONTRA RESOLUCIONES QUE PONEN FIN AL JUICIO EN
MATERIA CIVIL. De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 107 fracción V, párrafo primero de la
Carta Magna, el amparo contra sentencias definitivas o laudos y resoluciones que pongan fin al
juicio, se promoverá ante el Tribunal Colegiado de Circuito que corresponda, no sólo cuando se trate
de materia administrativa, sino también procede en materia civil, pues aun cuando en el inciso c) de
dicho precepto no se haya asentado expresamente, su procedencia respecto a resoluciones que
ponen fin al juicio, como se hizo en el inciso b), asentándose únicamente que procede en contra de
sentencias definitivas, ello no significa que la procedencia del juicio de amparo en materia civil no
haya sufrido modificación alguna pues la reforma a dicho precepto constitucional, que consistió entre
otras, en agregar como actos susceptibles de ser reclamados en la vía de amparo directo las
resoluciones que ponen fin al juicio, alcanza también a la citada materia, dado que el párrafo primero
de la fracción V se encuentra redactado en términos generales al expresar que el amparo contra
sentencias definitivas o laudos y resoluciones que pongan fin al juicio, se promoverá ante el Tribunal
Colegiado de Circuito que corresponda, en los casos siguientes: (y enumera los incisos a), b), c) y d)
dentro de los que se encuentra la materia civil), debiendo tomarse en cuenta la definición que da el
artículo 46, último párrafo de la Ley de Amparo, de lo que debe entenderse por resoluciones que
ponen fin al juicio, a saber aquéllas que sin decidir el juicio en lo principal, lo dan por concluido y
respecto de las cuales las leyes comunes no concedan ningún recurso ordinario por virtud del cual
puedan ser modificadas o revocadas.
Contradicción de tesis 3/90. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado del Noveno
Circuito y el Segundo Tribunal Colegiado del Décimo Segundo Circuito. 13 de agosto de 1990. Cinco
votos. Ponente: Salvador Rocha Díaz. Secretaria: Xóchitl Guido Guzmán.
Tesis de jurisprudencia 30/90 aprobada por la Tercera Sala de este alto Tribunal en sesión privada
celebrada el diez de septiembre de mil novecientos noventa. Unanimidad de cuatro votos de los
señores Ministros: Presidente Sergio Hugo Chapital Gutiérrez, Mariano Azuela Güitrón, Ignacio
Magaña Cárdenas y José Antonio Llanos Duarte. Ausente: Salvador Rocha Díaz.
Octava Epoca
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Gaceta del Semanario Judicial de la Federación
Tomo: 59, Noviembre de 1992
Tesis: 3a./J. 23/92
Página: 20
AMPARO DIRECTO, PROCEDE EN CONTRA DE SENTENCIAS CIVILES QUE SIN DECIDIR EL
JUICIO EN LO PRINCIPAL, LO DAN POR CONCLUIDO. AUNQUE EN ELLAS SE DEJEN A SALVO
DERECHOS DEL ACTOR PARA EJERCITARLOS. De conformidad con lo dispuesto por el artículo
46, último párrafo, de la Ley de Amparo, procede el amparo directo en contra de las resoluciones
que sin decidir el fondo del juicio en lo principal lo dan por concluido y respecto de las cuales las
leyes comunes no concedan ningún recurso o medio de defensa ordinario, por virtud del cual puedan
ser modificadas o revocadas. De lo anterior se sigue que la sentencia definitiva de segunda instancia
en la que se confirma la de primer grado que declara improcedente la vía ejercitada, dejando a salvo
los derechos del actor en el juicio natural, para que los haga valer en la vía que legalmente
corresponda, goza de tal naturaleza y por lo mismo es a través del amparo directo ante el Tribunal
Colegiado de Circuito que corresponda en que puede reclamarse, pues aun cuando no resuelvan el
fondo de la cuestión principal ejercitada en el juicio, la sola circunstancia de que den por concluido o
pongan fin al juicio, es suficiente para que proceda el amparo directo, de acuerdo con la
interpretación de las reformas realizadas a los artículos 107, fracción V, de la Constitución General
de la República y 44, 46 y 158 de la Ley de Amparo, publicadas en el Diario Oficial de la Federación
de fecha cinco de enero de mil novecientos ochenta y ocho, vigentes el quince de enero de mil
novecientos ochenta y ocho.
Contradicción de tesis 21/92. Entre las sustentadas por el Primer Tribunal Colegiado y el Segundo
Tribunal Colegiado, ambos del Décimo Primer Circuito. 5 de octubre de 1992. Unanimidad de cuatro
votos. Ausente previo aviso a la Presidencia: Miguel Montes García. Ponente: Sergio Hugo Chapital
Gutiérrez. Secretario: Daniel Patiño Pereznegrón.
Tesis de Jurisprudencia 23/92. Aprobada por la Tercera Sala de este Alto Tribunal en sesión de
cinco de octubre de mil novecientos noventa y dos, por unanimidad de cuatro votos de los señores
Ministros: presidente José Trinidad Lanz Cárdenas, Mariano Azuela Güitrón, Sergio Hugo Chapital
Gutiérrez e Ignacio M. Cal y Mayor Gutiérrez. Ausente previo aviso a la Presidencia: Miguel Montes
García.
Octava Epoca
Instancia: Tercera Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: V, Primera Parte, Enero a Junio de 1990
Tesis: 3a./J. 58 8/90
Página: 236
PRUEBAS. SU ADMISION, COMO REGLA GENERAL, CONSTITUYE VIOLACION PROCESAL
RECLAMABLE EN AMPARO DIRECTO. Las fracciones III, VII y XI, del artículo 159 de la Ley de
Amparo guardan estrecha relación entre sí, ya que en la primera se establece que en los juicios
seguidos ante tribunales civiles, administrativos o del trabajo, se considerarán violadas las leyes del
procedimiento y que afectan las defensas del quejoso, cuando no se le reciban pruebas que
legalmente haya ofrecido, o cuando no se reciban conforme a la ley; en la segunda fracción cuando
sin su culpa se reciban, sin su conocimiento, las pruebas ofrecidas por las otras partes, con
excepción de las que fueren instrumentos públicos, y en la tercera, o sea en la fracción XI del mismo
numeral, también se establece que son violaciones de esa índole los casos análogos a los de las
fracciones que preceden, a juicio de la Suprema Corte de Justicia o de los Tribunales Colegiados de
Circuito, según corresponda. Ahora bien, debe estimarse como caso análogo al previsto por las
fracciones III y VII, la admisión de las pruebas ofrecidas por la parte contraria del quejoso, tomando
en consideración que igual perjuicio recibe el agraviado cuando son rechazadas ilegalmente las
pruebas que ofrece, como cuando a su contraparte se le reciben las que propone sin conocimiento
del quejoso, en una forma contraria a lo establecido por la ley. En consecuencia, de acuerdo con lo
dispuesto en el artículo 161 de la Ley Reglamentaria de los Artículos 103 y 107 Constitucionales, la
violación de que se trata, sólo es reclamable mediante el amparo directo que se promueva contra la
sentencia definitiva que se dicte en el juicio respectivo. Sin embargo, esta regla general sufre una
excepción: cuando esa admisión y su consecuente desahogo puedan tener una ejecución de
imposible reparación, ya que se viola una garantía individual que no podrá repararse, aunque la
sentencia llegue a ser favorable al efecto, lo que sucede de acuerdo con la tesis jurisprudencial
número 16 publicada en la página 81 del informe de labores del presidente de este Alto Tribunal,
correspondiente al año de mil novecientos ochenta y nueve, con el rubro de "EJECUCION DE
IMPOSIBLE REPARACION. ALCANCES DEL ARTICULO 107, FRACCION III, INCISO B),
CONSTITUCIONAL.". Además, lo anterior queda claro con el criterio establecido en la jurisprudencia
número 3/90 Tercera Sala, en la que se considera que la admisión de la prueba pericial contable en
los libros del quejoso, ofrecida por la contraparte, es una violación reclamable en amparo indirecto,
por darse esa hipótesis.
Contradicción de Tesis 11/89. Entre las sustentadas por el Tercer y Cuarto Tribunales Colegiados en
Materia Civil del Primer Circuito. 19 de marzo de 1990. Cinco votos. Ponente: Jorge Carpizo Mac
Gregor. Secretaria: Alma Leal de Caballero.
Tesis de Jurisprudencia 8/90 aprobado por la Tercera Sala de este Alto Tribunal en sesión privada
celebrada del dos de abril de mil novecientos noventa. Unanimidad de cuatro votos de los señores
Ministros: Presidente Sergio Hugo Chapital Gutiérrez, Mariano Azuela Güitrón, Salvador Rocha Díaz
e Ignacio Magaña Cárdenas. Ausente: Jorge Carpizo Mac Gregor.
Nota: Esta tesis también aparece en el Apéndice al Semanario Judicial de la Federación 1917-1995,
Tomo VI, Materia Común, Primera Parte, tesis 422, página 282; así como en la Gaceta del
Semanario Judicial de la Federación, número 29, mayo de 1990, página 45.
Octava Epoca
Instancia: Cuarta Sala
Fuente: Semanario Judicial de la Federación
Tomo: IV, Primera Parte, Julio a Diciembre de 1989
Tesis: 4a./J. 14
Página: 337
VIOLACIONES AL PROCEDIMIENTO. ADMISION DE PRUEBAS A LA CONTRAPARTE DEL
QUEJOSO. PROCEDE RECLAMAR LA VIOLACION RESPECTIVA EN AMPARO DIRECTO. Si la
Junta recibe las pruebas de la contraparte del quejoso violando en perjuicio de éste, las normas del
procedimiento, el quejoso puede reclamar esas violaciones en amparo directo, de conformidad con
la fracción III del artículo 159 de la Ley de Amparo, la cual establece que en los juicios seguidos ante
tribunales civiles, administrativos o del trabajo, se considerarán violadas las leyes del procedimiento
y que se afectan las defensas del quejoso, cuando no se le reciban las pruebas que legalmente haya
ofrecido, o cuando no se reciban conforme a la ley. Como se ve, la fracción III, prevé dos supuestos
en los que pueden alegarse en amparo directo las violaciones relacionadas con el ofrecimiento de
pruebas: El primero, cuando en el juicio ordinario los elementos de convicción son ofrecidos por el
quejoso y no se le reciben legalmente; el segundo, cuando los ofrecen otras partes distintas del
quejoso, y, en perjuicio de éste, no se reciben conforme a la ley; tal distinción es válida si se tiene en
cuenta que la primera hipótesis de dicha fracción utiliza el pronombre "le", con el cual obviamente se
refiere al quejoso, mientras que la segunda no lo utiliza, por lo que debe entenderse que se refiere a
las demás partes distintas del peticionario de garantías. En consecuencia, como la disposición legal
de que se trata, expresamente prevé el caso en que debe alegarse la referida violación en cita en
amparo directo, esta Cuarta Sala, con fundamento en los artículos 192, parte final y 194, último
párrafo, de la Ley de Amparo, modifica su criterio anterior contenido en la tesis jurisprudencial 341
(compilación 1985 Quinta Parte), para adoptar el expuesto.
Varios 14/88. Contradicción de tesis entre el Segundo y Séptimo Tribunales Colegiados en Materia
de Trabajo del Primer Circuito. 21 de agosto de 1989. Cinco votos. Ponente: Juan Díaz Romero.
Secretario: Pablo V. Monroy Gómez.
Nota: Esta tesis también aparece en el Apéndice al Semanario Judicial de la Federación 1917-1995,
Tomo VI, Materia Común, Primera Parte, tesis 539, página 354, así como en la Gaceta del
Semanario Judicial de la Federación, número 19-21, julio-septiembre de 1989, página 99.
Novena Epoca
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: I, Mayo de 1995
Tesis: P./J. 3/95
Página: 35
AMPARO DIRECTO. ES IMPROCEDENTE CUANDO SE RECLAMA LA RESOLUCION DE
SEGUNDA INSTANCIA QUE ORDENA REPONER EL PROCEDIMIENTO. De acuerdo con lo
dispuesto en los artículos 107, fracción V de la Constitución General de la República, así como 46 y
158 de la Ley de Amparo, el juicio de amparo directo procede taxativamente cuando se reclama una
sentencia definitiva (laudo si se trata de un juicio laboral) o una resolución que pone fin al juicio. La
resolución de segunda instancia que ordena reponer el procedimiento, no se adecua a ninguno de
esos supuestos, porque no decide el juicio en lo principal, es decir, estableciendo el derecho en
cuanto a la acción y a la excepción que dieron lugar a la litis contestatio y menos aún dio por
concluido el juicio, pues esa decisión tiene como finalidad volver el pleito al estado en que se
encontraba antes de cometerse la infracción que dio lugar a esa clase de resolución, para un nuevo
curso que se ajuste a la disposición expresa de la ley. Por tanto el juicio de amparo directo que se
promueva contra una resolución de esa naturaleza es improcedente.
Contradicción de tesis 28/94. Entre las sustentadas por el Cuarto y el Sexto Tribunales Colegiados
en Materia Civil del Primer Circuito. 6 de marzo de 1995. Unanimidad de once votos. Ponente:
Mariano Azuela Güitrón. Secretario: Ricardo Romero Vázquez.
El Tribunal Pleno en su sesión privada del jueves veintisiete de abril de mil novecientos noventa y
cinco asignó el número 3/1995 (9a.) a esta tesis de jurisprudencia aprobada al resolver la
contradicción de tesis número 28/94. México, Distrito Federal, a veintiocho de abril de mil
novecientos noventa y cinco.
Novena Epoca
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: III, Mayo de 1996
Tesis: P./J. 22/96
Página: 5
AMPARO DIRECTO. ES PROCEDENTE CONTRA LOS ACTOS DE EJECUCION DE UNA
SENTENCIA DEFINITIVA O LAUDO, CUANDO SE IMPUGNAN EN VIA DE CONSECUENCIA Y NO
POR VICIOS PROPIOS. La interpretación sistemática y lógica de lo dispuesto en los artículos 107,
fracciones III, inciso a), V y VI, constitucional, y 158 de la Ley de Amparo, así como de los principios
de indivisibilidad de la demanda, de celeridad, de concentración y de economía procesal, que
sustentan la procedencia del juicio de amparo directo, permiten la impugnabilidad en esta vía de los
actos de ejecución de las sentencias definitivas o laudos, cuando se combaten como consecuencia
de la inconstitucionalidad atribuida a las resoluciones definitivas indicadas. Esta afirmación
encuentra apoyo en el hecho de que la competencia otorgada en la Constitución y en la Ley de
Amparo para que los Tribunales Colegiados de Circuito y, en su caso, la Suprema Corte de Justicia
de la Nación, resuelvan sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de una sentencia definitiva
o laudo, igualmente los faculta para conocer y resolver sobre los actos de ejecución respectivos que
no se impugnan por vicios propios, debido a que entre la sentencia definitiva o laudo y su ejecución,
con las características descritas, existe un vínculo jurídico causal que hace lógico concluir que la
ejecución corra, por derivación necesaria, la misma suerte de aquéllos.
Contradicción de tesis 2/95. Entre las sustentadas por el Tribunal Colegiado en Materia Penal y el
Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de Trabajo, ambos del Séptimo Circuito. 29 de abril
de 1996. Mayoría de seis votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: Alejandro Sánchez López.
El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el trece de mayo en curso, aprobó, con el número
22/1996, la tesis de jurisprudencia que antecede. México, Distrito Federal, a trece de mayo de mil
novecientos noventa y seis.
Nota: Esta tesis de jurisprudencia, así como la ejecutoria que la integró, se publicaron nuevamente
en el tomo IV, Julio de 1996, pág. 12, del Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, para una
mejor comprensión del voto minoritario que formulan los Ministros: Juventino V. Castro y Castro,
Genaro David Góngora Pimentel, José de Jesús Gudiño Pelayo, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia y
Humberto Román Palacios, quienes en sesión pública de fecha 29 de abril de 1996, decidieron
formular voto minoritario en la contradicción de tesis 2/95, entre las sustentadas por el Tribunal
Colegiado en Materia Penal y el Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de Trabajo, ambos
del Séptimo Circuito.
Novena Epoca
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: III, Mayo de 1996
Tesis: P./J. 23/96
Página: 24
AMPARO DIRECTO. PROCEDE CONTRA LOS ACTOS DE LAS AUTORIDADES A QUIENES SE
ATRIBUYA LA EJECUCION, EN VIA DE CONSECUENCIA, DE LA SENTENCIA DEFINITIVA O
LAUDO RECLAMADO. Si el amparo directo es procedente contra los actos de ejecución que se
impugnan en vía de consecuencia al reclamarse una sentencia definitiva o laudo, en esa medida es
procedente designar como responsable a la autoridad a la que se atribuyan tales actos de ejecución,
de conformidad con el artículo 166 de la Ley Reglamentaria de los Artículos 103 y 107
Constitucionales, que en su fracción III, dispone: "La demanda de amparo deberá formularse por
escrito, en la que se expresarán: (...) III. La autoridad o autoridades responsables...", expresión que,
al estar empleada también en plural, es indicativa de que la Ley mencionada no limita el
señalamiento de autoridades sólo a la que emitió la resolución definitiva reclamada, sino que
también permite la designación de otras, como pudiera ser la autoridad a quien se atribuye la
ejecución de la misma, máxime que la Ley de Amparo, en el artículo 11, dispone que "Es autoridad
responsable la que dicta, promulga, publica, ordena, ejecuta o trata de ejecutar la ley o el acto
reclamado."
Contradicción de tesis 2/95. Entre las sustentadas por el Tribunal Colegiado en Materia Penal y el
Tribunal Colegiado en Materias Administrativa y de Trabajo, ambos del Séptimo Circuito. 29 de abril
de 1996. Mayoría de seis votos. Ponente: Juan Díaz Romero. Secretario: Alejandro Sánchez López.
El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el trece de mayo en curso, aprobó, con el número
23/1996, la tesis de jurisprudencia que antecede. México, Distrito Federal, a trece de mayo de mil
novecientos noventa y seis.
Nota: Esta tesis de jurisprudencia se publicó nuevamente en el tomo IV, Julio de 1996, pág. 16, del
Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta, para una mejor comprensión del voto minoritario
que formulan los Ministros: Juventino V. Castro y Castro, Genaro David Góngora Pimentel, José de
Jesús Gudiño Pelayo, Guillermo I. Ortiz Mayagoitia y Humberto Román Palacios, quienes en sesión
pública de fecha 29 de abril de 1996, decidieron formular voto minoritario en la contradicción de tesis
2/95, entre las sustentadas por el Tribunal Colegiado en Materia Penal y el Tribunal Colegiado en
Materias Administrativa y de Trabajo, ambos del Séptimo Circuito.
Novena Epoca
Instancia: Pleno
Fuente: Semanario Judicial de la Federación y su Gaceta
Tomo: VII, Mayo de 1998
Tesis: P./J. 30/98
Página: 31
DEMANDA DE AMPARO DIRECTO. EN CONTRA DE LA RESOLUCIÓN DE LA AUTORIDAD
RESPONSABLE QUE INDEBIDAMENTE LA DESECHA, LA TIENE POR NO INTERPUESTA O
NIEGA REMITIRLA, NO PROCEDE RECURSO ALGUNO, SINO QUE EL TRIBUNAL COLEGIADO
DE CIRCUITO DEBE REQUERIR SU ENVÍO CON LOS APERCIBIMIENTOS LEGALES. De la
interpretación sistemática de lo dispuesto en los artículos 44, 163, 167, 168 y 169 de la Ley de
Amparo, deriva que cuando la autoridad responsable que actúa como auxiliar del Poder Judicial de
la Federación, en el inicio de la sustanciación del juicio de amparo directo, emite una resolución en la
que desecha, tiene por no interpuesta o niega la remisión de una demanda de amparo al Tribunal
Colegiado de Circuito, para lo cual carece de atribuciones, procede que la parte interesada informe
tal circunstancia al Tribunal Colegiado, para que éste, de inmediato, requiera, con apercibimiento de
multa, a la autoridad responsable, en el sentido de que remita la demanda y sus anexos, pues ello
constituye una obligación que se impone como carga procesal de aquélla, sin perjuicio de que, si
insiste en el incumplimiento, después de agotados los medios de apremio, se proceda en contra de
la autoridad responsable, de conformidad con lo establecido en el artículo 209 del ordenamiento
jurídico citado, para que se le sancione en la forma precisada en el Código Penal aplicable en
materia federal para los delitos cometidos contra la administración de justicia; de tal manera, una vez
que el tribunal federal reciba la demanda de amparo deberá, de oficio, dejar insubsistente la
resolución relativa y proveer acerca de la procedencia del juicio de garantías, habida cuenta que no
existe la necesidad de integrar laguna jurídica alguna, a través del razonamiento analógico, para
crear un supuesto de procedencia de recurso, con la finalidad de que el interesado pueda combatir
esa clase de determinaciones, pues su interposición implicaría que existiera sustanciación y
significaría una carga procesal para la parte interesada que, de no realizarse en los términos
previstos por la ley, daría lugar al absurdo de que, por virtud del principio de preclusión, quedara
firme una determinación de la autoridad responsable, para cuya emisión carece de atribuciones. Lo
anterior, debido a que el artículo 169 de la Ley de Amparo es suficiente para fundar el requerimiento
de mérito, con el que el Tribunal Colegiado está en aptitud de proveer, en forma expedita y pronta,
sobre la demanda de amparo directo, y evitar que la parte interesada quede en estado de
indefensión.
Contradicción de tesis 26/96. Entre las sustentadas por el Segundo Tribunal Colegiado del Décimo
Séptimo Circuito, el Tercero y Quinto Tribunales Colegiados en Materia Civil del Primer Circuito, y el
Primer Tribunal Colegiado del Décimo Séptimo Circuito. 27 de enero de 1998. Unanimidad de nueve
votos. Ausentes: Juventino V. Castro y Castro y Humberto Román Palacios. Ponente: Guillermo I.
Ortiz Mayagoitia. Secretario: Jaime Uriel Torres Hernández.
El Tribunal Pleno, en su sesión privada celebrada el siete de mayo en curso, aprobó, con el número
30/1998, la tesis jurisprudencial que antecede. México, Distrito Federal, a siete de mayo de mil
novecientos noventa y ocho.
Contradicción de tesis
La resolución que desecha la reconvensión es reclamable en