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PSICOPOLÍTICA

Este documento discute los conceptos de psicopolítica y libertad. Argumenta que aunque creemos ser libres, la sociedad controla nuestras acciones a través de normas e ideologías. El neoliberalismo explota nuestra libertad convirtiendo emociones y comunicación en objetos de consumo. También señala que las redes sociales y la tecnología nos vuelven adictos y dependientes, mostrándonos una vida perfecta irreal para vender emociones. Finalmente, cuestiona si somos consumistas u oprimidos, o si
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PSICOPOLÍTICA

Este documento discute los conceptos de psicopolítica y libertad. Argumenta que aunque creemos ser libres, la sociedad controla nuestras acciones a través de normas e ideologías. El neoliberalismo explota nuestra libertad convirtiendo emociones y comunicación en objetos de consumo. También señala que las redes sociales y la tecnología nos vuelven adictos y dependientes, mostrándonos una vida perfecta irreal para vender emociones. Finalmente, cuestiona si somos consumistas u oprimidos, o si
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UNIVERSIDAD AÚTONOMA DE BAJA CALIFORNIA

CAMPUS ENSENADA, UNIDAD VALLE DORADO


ESCUELA DE CIENCIAS ADMINISTRATIVAS Y SOCIALES

ASIGNATURA: Desarrollo del pensamiento crítico

CATEDRÁTICO: Dr. José Alfonso Jiménez Moreno

ALUMNO: Juleny Ximena Guerrero Luna

MATRÍCULA: 341113

Psicopolítica

Licenciatura en ciencias de la educación

Jueves 16 de noviembre de 2017, Ensenada B. C.


PSICOPOLÍTICA

“Creemos que no somos un sujeto sometido, sino un proyecto libre que


constantemente se replantea y se reinventa.”(Byung-Chun Cal, 2014, p.7)

Es un tema de gran variedad de circunstancias las que nos pueden llevar como
sociedad a ser un esclavo, somos un pueblo a los que les proporciona lo que no
se necesita y lo convertimos en una necesidad.

La libertad es un holograma que si bien es visible no es tangible, podemos creer


que la poseemos, creemos que nuestras acciones son nuestras sin embrago la
sociedad es la que define lo que podemos hacer, somos individuos en régimen
que sigue un protocolo de vida y reglas tan estrictas marcadas por la ideología de
una vida perfecta que cuando se desea un comportamiento autónomo se le juzga
y se le rezaga con temor a la influencia hacía otros individuos.

El neoliberalismo es un sistema muy eficiente, incluso inteligente, para explotar la


libertad. Se explota todo aquello que pertenece a prácticas y formas de libertad,
como la emoción, el juego y la comunicación. No es suficiente explotar a alguien
contra su voluntad. En la explotación ajena, el producto final es mínimo. Solo la
explotación de la libertad genera el mayor rendimiento (Byung-Chun Cal, 2014,
p.8).

Somos un pueblo trabajador que se esfuerza día tras día en un mejor futuro para
las nuevas generaciones, en caso del pueblo obrero me refiero, sin embargo nos
abstenemos de necesidades básicas por complacer a la mercadotecnia; el pueblo
obrero sufre por la necesidad de una publicación por compartir la adquisición de
un nuevo aparato electrónico o el seguir un moda, estúpida tal vez como son
ahora.

Los nuevos amos, los esclavistas del siglo XXI son la tecnología y las redes
sociales, nos convierten en necesitados de las publicaciones a mantener la
cabeza hacia abajo en señal de respeto por un mensaje de otro individuo que
probablemente es todavía más ingenuo que el receptor.
“El poder está precisamente allí donde no es tematizado. Cuanto mayor es el
poder, más silenciosamente actúa.”( Byung-Chun Cal, 2014,p.16)

La sociedad nos permite creer que somos libres, que podemos ser lo que
queramos; nos sentimos dueños de nuestra vida cuando es controlada por
aquellos que manejan los hilos y vaya que los controlan bien, nos dan espacio y
nos sentimos capaces de correr y elegir el camino que mejor nos parezca pero
cuanto más sentimos el frio correr del aire libre de la libertad el yugo que nosotros
mismos nos colgamos al cuello no nos permite respirar.

El poder disciplinario descubre a la población como una masa de producción y de


reproducción que ha de administrar meticulosamente. De ella se ocupa la
biopolítica. La reproducción las tasas de natalidad y mortalidad, el nivel de salud,
la esperanza de vida se convierten en objetos de controles reguladores (Byung-
Chun Cal, 2014, p.21)

Somos individuos manejados al antojo de los poderosos, somos personas que


cedemos el control de nuestra existencia a las normativas por cultura de nuestra
existencia, somos culturales sí, pero también adoptamos creencias o las
desarrollamos para nuestro beneficio; somos tan volubles a las influencias que nos
hacemos nuestras costumbres y después nos quejamos de que México ha perdido
sus raíces.

Somos adictos a la comunicación el síndrome de abstinencia nos daña de manera


irreparable cuando nos vemos desconectados de la tecnología actual, los libros
ahora son electrónicos porque la lectura de un buen ejemplar ahora solo de esta
manera; el consumidor se empobrece para enriquecer al proveedor de la página
social en donde el individuo cree que los amigos son genuinos y que estarán ahí
cuando la necesidad llegue a nuestra vida.

Todo lo que nos muestra la maravilla del internet, todo lo que nos permite tener a
la alcance de un solo clic, una herramienta para la vida sin igual a la que hoy en
día creo que todos somos dependientes unos más que otros pero dependientes a
fin, somos seres que recibimos de manera visual todo aquello que se considera
agradable a los ojos, la esclavitud llega a través de la vista pues estamos
conquistados por medio de imágenes que embellecen la vida y nos dan un breve
momento de paraíso, nos inducen a la embriagues tecnológica. Somos adictos a
la idea de una vida perfecta construida en una plataforma ficticia que nos muestra
solo aquello que queremos ver; es un escape de la realidad.

“Hoy no consumimos cosas, sino emociones. Las cosas no se pueden consumir


infinitamente, las emociones, en cambio, sí las emociones se despliegan, más allá
del valor de uso. Así se abre un nuevo campo de consumo con carácter infinito.”

Somos seres, así que sentimos, esa es la venta de hoy en día; en las páginas
sociales son una herramienta que nos permite dar a conocer lo que sucede en
nuestras vidas, nos permitimos dar lastima o pena a los demás para ganar afecto
o carisma a través de un enfermedad o suceso trágico; nos convertimos en
participes de la absurda y ridícula transparencia de la actualidad.

Solventamos necesidades ideológicas donde el consumismo nos ofrece la libertad


pero nos endeuda cada día más, somos individuos que prefieren la lujosa mentira
de la autenticidad. El ser humano busca siempre lo mejor, el lugar o el mejor
dispositivo hablando de la tecnología en tiempo actual, realmente no cambia el
patrón a través de los tiempos, buscamos crecer en lo material o ante los ojos de
los ajenos cuando el verdadero camino al triunfo, no frente a nosotros sino en uno
mismo.

El humano es un ser lujoso. El lujo, en su sentido primario, no es una praxis


consumista. Es, por el contrario, una forma de vida que está libre de la necesidad.
El lujo de trasciende la intencionalidad de darle la vuelta a la necesidad. Hoy el
consumo acapara el lujo. El consumo excesivo es una falta de libertad, una
coacción que es propia de la falta de libertad del trabajo. (Byung-Chun Cal, 2014,
p.43)

Somos consumistas, eso nos debe quedar en duda, consumismos y desechamos


lo que nos hacen creer que ya no son sirve pero que funciona de manera
excelente, solo que lo nuevo atrae más es necesario tener más y dejando lo viejo
de lado o en el olvido nos hacemos a la idea de que todo donde debe estar, ¿pero
realmente somos lo que queremos? ¿Tenemos lo que queremos, realmente lo
necesitamos?, ¿somos el opresor o los oprimidos?, somos sin duda; ¿qué?

Referencias

Byung-Chun Cal, 2014, Psicopolítica, Herder Editorial S.L., Barcelona.

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