C.
Estudio de Prefactibilidad:
En esta etapa se depuran, en un mayor grado de detalle, los aspectos de consumo, técnicos,
financieros, institucionales, administrativos y ambientales elaborados en la fase anterior (para
cada
alternativa o variante), y acudiendo si es preciso a información primaria para algunas variables
consideradas como relevantes, con el fin de contrastar las hipótesis inicialmente planteadas.
Se debe incluir en el estudio, entre otros, los aspectos generales del entorno socioeconómico,
análisis de mercado identificando las principales variables que afectan su comportamiento (
producto, demanda, oferta, procesos de comercialización, precios, etc.); definiendo en principio
alternativas de tamaño y localización con todas las restricciones que puedan incidir; seleccionando
un modelo técnico adecuado; diseñando una organización para las etapas de instalación y
operación; determinando las inversiones, costos y utilidades; y finalmente aplicando criterios de
rentabilidad financiera, económica, social y ambiental según el caso.
Dado que los estudios de prefactibilidad se utilizan como instrumento de negociación con
instituciones financieras o con inversionistas potenciales, a este nivel no se pueden incluir
precisiones con respecto a las fuentes de financiación. Es útil, además, adelantar en esta etapa el
análisis de sensibilidad que permita observar el comportamiento del proyecto ante alteraciones de
las variables relevantes.
Al terminar el estudio de prefactibilidad se espera, entonces, o mejorar el nivel de información
para
tomar una decisión más ponderada y pasar al estudio de factibilidad, o proceder al diseño
definitivo
para ejecutarlo, o abandonar el proyecto de manera temporal o definitiva al no presentar ventajas
comparativas que ameriten su ejecución.
Cabe anotar que el estudio de prefactibilidad conduce a definir una única alternativa que será
estudiada si se considera necesario, con mayor rigor en el nivel de factibilidad.
D. Estudio de Factibilidad8
:
Cuando persisten dudas en torno a la viabilidad del proyecto en algunos de sus aspectos
fundamentales, se procede a depurar la información que permita otorgar mejores y más
confiables
soportes a los indicadores de evaluación. La decisión de pasar de la etapa anterior al estudio de
factibilidad debe ser tomada por las altas jerarquías, pues siempre implica su elaboración altos
gastos financieros y consumo de tiempo y puede en muchos casos, acarrear considerables costos
políticos (en el caso de proyectos de gran complejidad como vías troncales, hidroeléctricas,
sistemas de transporte masivo, etc.).
Es oportuno en este momento aclarar que los llamados "estudios de preinversión" por razones
metodológicas y prácticas se suelen dividir en dos grandes partes: por un lado, lo correspondiente
a la "formulación" ( que no es otra cosa que la organización y análisis de la información
disponible),
Es claro que los niveles de elaboración del estudio de preinversión recoge e incorpora los estudios
previos. En efecto, lo
elaborado en el perfil es mejorado y aprovechado en el estudio de prefactibilidad.
JUAN JOSE MIRANDA MIRANDA GESTION DE PROYECTOS
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y por otro lado la "evaluación" que es la aplicación de ciertas técnicas y criterios para determinar
su
conveniencia o no. La mayoría de los estudios de preinversión incluyen los dos componentes, sin
embargo, las instituciones de financiamiento suelen asignar grupos diferentes de expertos para
efectos de revisión de cada una de las partes, con el fin de garantizar objetividad en el manejo de
la información, en la utilización de indicadores y en la aplicación de criterios. Vale la pena
puntualizar que tanto el estudio de prefactibilidad como el de factibilidad suelen ser adelantados
directamente por los agentes interesados (inversionistas privados, o empresas del Estado), o
indirectamente a través de empresas consultoras nacionales o internacionales, según la magnitud
e importancia del proyecto.
El estudio de factibilidad debe conducir a:
ß Identificación plena del proyecto a través de los estudios de mercado, tamaño, localización, y
tecnología apropiada.
ß Diseño del modelo administrativo adecuado para cada etapa del proyecto.
ß Estimación del nivel de las inversiones necesarias y su cronología, lo mismo que los costos de
operación y el cálculo de los ingresos.
ß Identificación plena de fuentes de financiación y la regulación de compromisos de participación
en el proyecto.
ß Definición de términos de contratación y pliegos de licitación de obras para adquisición de
equipos.
ß Sometimiento del proyectos si es necesario a las respectivas autoridades de planeación.
ß Aplicación de criterios de evaluación tanto financiera como económica, social y ambiental, que
permita allegar argumentos para la decisión de realización del proyecto.
En efecto, del estudio de factibilidad se puede esperar, o abandonar el proyecto por no
encontrarlo
suficientemente viable o conveniente; o mejorarlo, elaborando un diseño definitivo, teniendo en
cuenta las sugerencias y modificaciones que surgirán de los analistas representantes de las
alternas fuentes de financiación, o de funcionarios estatales de planeación en los diferentes
niveles, nacional, sectorial, regional, local o empresarial.