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Este documento describe la historia de la corrupción en la gestión pública venezolana desde la época de Simón Bolívar hasta finales de los años 90. Explica que a pesar de los decretos de Bolívar para castigar la corrupción con la pena de muerte, la corrupción ha sido un problema constante en Venezuela. Describe los altibajos de la corrupción a lo largo de los gobiernos dictatoriales y democráticos, siendo especialmente grave en las décadas de 1970 y 1980 cuando los ingresos petroleros aumentaron drástic

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Este documento describe la historia de la corrupción en la gestión pública venezolana desde la época de Simón Bolívar hasta finales de los años 90. Explica que a pesar de los decretos de Bolívar para castigar la corrupción con la pena de muerte, la corrupción ha sido un problema constante en Venezuela. Describe los altibajos de la corrupción a lo largo de los gobiernos dictatoriales y democráticos, siendo especialmente grave en las décadas de 1970 y 1980 cuando los ingresos petroleros aumentaron drástic

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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

UNIVERSIDAD BOLIVARIANA DE VENEZUELA


MISION SUCRE - ALDEA UNIVERSITARA MARIARA
PROGRAMA DE FORMACIÓN DE GRADO EN ESTUDIOS JURÍDICOS
TRAMO II PERIODO III (2020-2)
ESTADO-ÉTICA Y SERVICIO PÚBLICO
VENEZOLANO

Informe Técnico
Tema 6
La Corrupción En La Gestión Pública

Docente: Triunfador:
Abg. Jairo Hernández Jonmer Blanca
CI-V: 14 202 876
Yasmina Hernández
CI-V: 17 470 146
6To Semestre
Nocturno

Mariara, Noviembre 2020


La Corrupción En La Gestión Pública

Uno de los elementos que tiene minada la Administración Pública es la corrupción, La


corrupción, en argumento de Reinhard Willig (representante en Venezuela de la Fundación
Konrad Adenauer, Convenio Interamericano contra la corrupción, Caracas-COPRE, 1997), es
un problema ético que aparece en todas las épocas y sociedades, y en algunos casos dadas
sus proporciones tiene consecuencias políticas.

Las consecuencias de la corrupción han llegado a magnitudes inimaginables hace veinte


o treinta años atrás, partiendo de la oxidación de la credibilidad y eficiencia del sistema
democrático; amenazando la convivencia igualitaria de los ciudadanos; amenazando los
cimientos de Estado y permitiendo un crecimiento desordenado de las funciones de ese
Estado, en especial de los controles y regulaciones que estimulan el auge para nuevos focos
de corrupción; la corrupción no permite el funcionamiento de ninguna dirección política, ni
que se cumplan decisiones políticas en el marco de la legalidad y la equidad; se rompen los
valores de las élites políticas, culturales e intelectuales; se erosiona la independencia y
credibilidad en el poder judicial; en un sentido general, se perjudica el desarrollo económico
de los pueblos, aumentando al fin y al cabo los precios, malgastado recursos, y bajando la
calidad de los productos.

La corrupción se combate con educación en valores, sin mayores aspiraciones que le de


modelar una ciudadana o ciudadano integrado al proceso de desarrollo de su país y de su
Estado. Que se sienta que pertenece a una comunidad de valores.

La corrupción en Venezuela.
Aspectos resaltantes del periodo 1813-1997.
Apunte para una historia de peculado.

En 1813, Simón Bolívar, mientras luchaba en la guerra de independencia contra España,


firmó un decreto en el que estipulaba la pena de muerte para quienes fueran hallados
culpables de corrupción en la primera República de Venezuela. En 1824, firmó un segundo
decreto, y un tercero en 1826, en los que definía la corrupción como “la violación del interés
público” y establecía la pena de muerte para “todo funcionario público culpable de robar
diez pesos o más”. El segundo artículo del decreto de 1824 rezaba: “Los jueces, quienes
debiendo ejecutar este decreto no lo hagan, serán también ajusticiados”. Sin embargo, la
historia de Venezuela en los últimos 180 años estuvo caracterizada por la presencia
incesante e intensa de la corrupción en la administración pública. En 1875, el Ministerio de
Finanzas venezolano, durante la dictadura de Antonio Guzmán Blanco, confesó: “Venezuela
no sabe cuánto debe y a quién.... los libros del país tienen un atraso de 20 años…”. Cien
años más tarde, durante la presidencia de Luis Herrera, el contralor general describía la
administración pública de su país casi en los mismos términos, como “un sistema
totalmente fuera de control”.

La dictadura de Juan Vicente Gómez, que se extendió entre 1909 y 1935, fue un período
durante el cual el ejercicio de la corrupción se limitó a los colaboradores más cercanos al
dictador y a sus familiares y amigos cercanos, ya que Gómez no precisaba elecciones para
continuar en el poder y dirigía Venezuela como su hacienda personal. Los diez años que
siguieron a su muerte constituyeron la primera década de verdadera democracia y
transparencia en el sector público venezolano, gracias a sus sucesores, los generales E.
López Contreras e I. Medina Angarita, líderes profundamente democráticos a pesar de su
trayectoria militar en el ejército de Gómez.

El general Medina Angarita fue depuesto en 1945 por un golpe de estado del partido
Acción Democrática, respaldado por jóvenes oficiales del ejército. Entre 1945 y 1948, Acción
Democrática llevó adelante, durante tres años, un gobierno bastante transparente bajo las
breves presidencias de Rómulo Betancourt y del famoso novelista Rómulo Gallegos. En
1948, los jóvenes militares que habían apoyado a Acción Democrática tres años antes
derrocaron a Gallegos. El líder del golpe, Marcos Pérez Jiménez, instituyó una dictadura
militar que duró diez años. Durante esa década, la corrupción era considerable pero, en
general, tal como durante los años de Gómez, se limitaba al círculo más cercano al dictador
y se relacionaba, más que nada, con las comisiones que se obtenían mediante la
contratación de obras públicas. La infraestructura del país recibió un fuerte impulso con la
construcción de caminos, hospitales, universidades y edificios públicos.

El creciente descontento de los oficiales del ejército excluidos del acceso a los fondos
públicos venezolanos promovió una revuelta popular en 1958 que logró expulsar a Pérez
Jiménez del poder. A partir de entonces, Venezuela no sufriría otro golpe ni intento de golpe
de estado hasta 1992, cuando Hugo Chávez trató, sin éxito, de derrocar al presidente Carlos
Andrés Pérez. Entre 1958 y 1999, Venezuela tuvo más de diez presidentes elegidos
democráticamente. Durante la primera mitad de este período, entre 1958 y 1975, el país
experimentó una sucesión de gobiernos democráticos y gozó de un nivel aceptable de
transparencia en la gestión de los activos nacionales. La consolidación de la democracia
venezolana y la promoción de una sociedad caracterizada por una sólida clase media
emergente fue el resultado de la gestión de los presidentes Rómulo Betancourt, Raúl Leoni,
Rafael Caldera y, por parte de su mandato, de Carlos Andrés Pérez. Durante estos años, la
democracia venezolana se convirtió en el modelo político a ser imitado en América Latina,
comparado favorablemente por los analistas expertos en el tema con las dictaduras de
izquierda y derecha aún presentes en el hemisferio.

A mediados de la década de 1970, el manejo de los bienes nacionales venezolanos


comenzó a deteriorarse drásticamente. Los acontecimientos políticos en el Oriente Medio
produjeron un incremento abrupto en los precios mundiales del petróleo y, como resultado,
los ingresos petroleros se triplicaron en Venezuela. Los hombres ordinarios al frente del
gobierno de Venezuela se vieron expuestos a tentaciones financieras extraordinarias.
Enfrentado con estas ganancias inesperadas, el presidente Pérez estructuró un programa
que denominó “La gran Venezuela”. Según este plan, una versión tropical del “Gran Salto
Adelante” de Mao, el gobierno invertiría cerca de 2.000 millones de dólares en proyectos
industriales en el sur del país, diseñados para triplicar la producción de acero en cinco años
y construir nuevas plantas de aluminio. En un momento determinado, existían más de 300
empresas estatales en Venezuela, ninguna de las cuales era rentable. Durante la segunda
mitad del mandato de Pérez, como resultado de los caudalosos ingresos provenientes del
petróleo, la corrupción se disparó y se “democratizó”. Hasta aquel momento, la corrupción
se había restringido, esencialmente, al círculo a cargo del poder; ahora, por el contrario,
muchos venezolanos comenzaron a participar, en forma directa e indirecta, del abuso y uso
indebido de los fondos públicos. Al final de la presidencia de Pérez, y a pesar de los ingresos
inesperados provenientes del petróleo, Venezuela se había endeudado con los bancos
internacionales.

Entre 1975 y 1998, los niveles de corrupción en Venezuela aumentaron de manera casi
constante y se mantuvieron elevados. Especialmente grave fue el período de la presidencia
de Jaime Lusinchi, de 1984 a 1994. En su estudio sobre corrupción, la socióloga Ruth Capriles
Méndez, de la Universidad Católica Andrés Bello, estima que, durante su presidencia, hubo
un uso indebido y deshonesto de unos 36.000 millones de dólares, en especial a través del
programa de control del tipo de cambio denominado RECADI (Régimen de Cambios
Diferenciales).

Diversos factores contribuyeron al incremento drástico de la corrupción:


 La debilidad de las instituciones políticas y sociales.
 La falta de normas y controles administrativos adecuados.
 Los caudalosos ingresos relacionados con la producción petrolera, una riqueza que no
se ganaba, en líneas generales, con el trabajo de la mayoría, sino que la generaba un
pequeño grupo de personal técnico de la industria del petróleo.
 Los líderes políticos populistas, deseosos de promover un estado de bienestar a fin de
consolidar su posición política, en lugar de guiar al país hacia una prosperidad estable
a través del trabajo y la disciplina social. Estos líderes persuadieron a los ciudadanos de
que el dinero proveniente del petróleo “pertenecía” al gobierno y que parte de él
podría entregarse a la gente a cambio de su lealtad política. A causa de esta creencia,
el uso de los bienes nacionales para beneficio personal, tanto dentro de la elite política
como a lo largo y a lo ancho de la población, perdió gran parte de su sentido peyorativo.
La visión benevolente de la corrupción que prevaleció en aquellas décadas puede
ilustrarse mediante el fallo judicial de un caso de corrupción ocurrido en 1982 en el
Ministerio de Agricultura de Venezuela: el tribunal a cargo lo desestimó sosteniendo que
“la suma en cuestión [aproximadamente 20.000 dólares] era demasiado pequeña en
relación al presupuesto total del Ministerio”.

En 1997, Pro Calidad de Vida, una organización no gubernamental (ONG) venezolana


dedicada a la lucha contra la corrupción estimó que en los últimos 25 años se habían
malgastado o robado aproximadamente 100.000 millones de dólares del ingreso
relacionado con el petróleo.

SOBRE LA PERCEPCIÓN DE LA CRISIS ÉTICA

Según Charles Taylor, la crisis ética contemporánea está enraizada en tres enclaves
teóricos: representacionismo, individualismo y mecanicismo.

El diagnóstico de Alasdair MacIntyre coincide básicamente con el de Charles Taylor,


aunque presenta una doble ventaja sobre él. Por una parte, deja más claras las
implicaciones metafísicas del enfoque ilustrado y, por otra, refiere explícitamente a la más
estricta actualidad las consecuencias que de él se derivan.

MacIntyre está de acuerdo con Taylor, aunque sea más radical al respecto, en que la
quiebra de la mayor parte de la ética contemporánea procede del abandono de una visión
teleológica de la realidad, malentendida e injustamente criticada desde la concepción
mecanicista de la naturaleza dimanada del nominalismo. La piedra de escándalo ha sido
desde Hume la llamada “falacia naturalista”. Esta presunta falacia –que prohíbe el paso del
ser al deber- ha sido discutida e invalidada por numerosos críticos, pero modestamente yo
me adhiero a lo que dice Elizabeth Anscombe en su decisivo artículo “Modern Moral
Philosophy”: “Esta acusación no me impresiona porque no he encontrado una explicación
coherente de tal falacia”.
Así, el individuo común fue creando un conjunto simbólico y verbal a partir del ejemplo
dado por el sector social más poderoso y dominante. La observación previa facilitaba el
aprendizaje de las conductas ilícitas observadas. Éstas se reproducían a través de acciones
concretas si la persona tenía la oportunidad de delinquir contra la administración y el
Estado, lo cual adquiría carácter multiplicador si el protagonista obtenía beneficios y
disfrutaba de los efectos favorables de la comisión.

APRENDIZAJE SOCIAL Y CORRUPCIÓN ADMINISTRATIVA EN VENEZUELA.

En la época colonial, igual que hoy, las personas eran influenciadas conforme a
experiencias modelares y observacionales propias del ambiente socio-cultural donde
transcurría su existencia. Es imposible imaginar la conducta de hombres e instituciones de
aquel tiempo, separadas unas de otras, sin una variada plataforma de intereses donde cada
uno con su posición, no influyera sobre los demás, o no se sintiera bajo el ascendiente de
otros, directa o indirectamente. La influencia social se manifestaba cuando cualquier
acción, individual o de grupo, desencadenaba reacciones iguales, opuestas o parecidas en
personas y organismos. Acontecía esto no sólo a través de la simple persuasión, la amenaza,
el soborno, la presión, etc., sino principalmente por intermedio de aquellas conductas
observadas o exhibidas. A partir de aquí las personas adoptaban lo más conveniente o
satisfactorio a sus intereses y expectativas.

Esa tendencia se hizo evidente en las cuestiones relativas a la administración de los


intereses de España en Venezuela, y toda América Latina en lo relacionado con la actitud
frente al Estado y en la percepción que se tenía del cargo público. Sin embargo, este proceso
como estructurador de los criterios, no comenzó en Venezuela, pues, al llegar los
designados para los cargos, éstos ya tenían suficiente experiencia social, incluso
administrativa, captada y retenida en un medio tan dinámico como lo era España y la Europa
centro-mediterránea. Fue entonces en España donde se hicieron las primeras
observaciones de la administración; fue allí donde se obtuvieron las percepciones iníciales
y en donde comenzó el aprendizaje social y observacional de los primeros funcionarios
activos en Venezuela que ocuparon cargos.

El aprendizaje social y observacional captado de la práctica administrativa española,


estuvo influido por el ejemplo de la nobleza. En la cuestión vinculada a los asuntos públicos,
la nobleza y la regencia hispana proyectaron una conducta negativa que fue ejemplarizada,
modelada y exhibida ante la ciudadanía. Ese tipo de conducta se relacionaba con el
desempeño ético de los funcionarios al frente de los organismos del Estado. Era un
comportamiento que reflejaba descuido de los intereses españoles por parte de los
individuos con mayor responsabilidad: el rey y la burocracia real. Colateral a esta situación
se manifestaban los casos diversos de corrupción administrativa y todo el conjunto delictual
ejercido contra la administración y las instituciones del Estado.

Apoyándose en esta ventaja, el empleado obtenía beneficios ilícitos. Lo hacía solo o


asociado con otros individuos pertenecientes a la administración o al ámbito privado. La
conducta ilícita no reflejaba el mejor de los ejemplos por el carácter sesgado de la gestión.
Ese ejemplo conductual impactaba a los observadores quienes retenían vivencias
comportamentales, las cuales al ser procesadas, entraban a formar parte de las
percepciones, criterios, conceptos, ideas y pensamientos del observador.

Los individuos que luego participaron en el proceso de conquista y colonización del


territorio venezolano, fueron impregnados de este proceso. Por esta razón, los
conquistadores llegaron con un criterio administrativo poco inclinado a guardarle lealtad y
consenso al Estado. Esos principios eran de una significación bastante escasa en la
mentalidad de aquellas personas, debido a que sus fundamentos fueron desplazados por la
conducta antiética de la realeza. Fue así como la mayoría de los conquistadores se
convirtieron en individuos cuyo propósito no podía ser el de fundar naciones, aunque en
parte lo hicieron, sino principalmente enriquecerse a través de la posesión de bienes y
recursos pertenecientes por derecho histórico a los indígenas, y por relación contractual al
monarca de España.
APRENDIZAJE SOCIAL Y CONTRABANDO (CORRUPCIÓN)

Ahora, un procedimiento razonable para entender la corrupción administrativa en


Venezuela como una resultante histórica del Aprendizaje Social, es asociándola con la
práctica ilícita del contrabando en tiempos de la colonia. El contrabando en esta época tenía
plena justificación, pues, desde el punto de vista económico y comercial no era considerado
como una acción corrupta. Sin embargo, una cosa es que una práctica determinada se
justifique y no sea considerada como dañina, y otra muy distinta es que de manera
imperceptible, produzca efectos secundarios nocivos en la sociedad. Esto se potencia si la
valoración humana circunstancial es incapaz de controlar los efectos perniciosos de una
conducta social en el futuro, permitiéndose así que los comportamientos lesivos se
perpetúen y quede fijado como práctica usual en el criterio colectivo.

El contrabando y la conducta ilícita fue entonces para la sociedad colonial una forma
expedita para satisfacer necesidades básicas, vender mercancías y abastecer la ciudad; pero
también un oficio ilegal cuya dedicación perseverante garantizaba el bienestar para algunos
y la sobrevivencia para otros. De esta manera, el contrabando fue un símbolo asociado a la
rentabilidad y la riqueza. Los hombres enriquecidos gracias a él fueron modelos
competentes y exitosos cuya conducta era conveniente imitar. El contrabando fue una
representación simbólica entre aquellas que conducía al uso de valores anhelados por la
sociedad colonial: riqueza y prestigio. Así, muchos creyeron alcanzar esos objetivos cuando
asumían la representación a través de una práctica concreta.

En la Colonia, y aún en la actualidad, el proceso incorporativo comenzaba desde la niñez.


En la formación del comportamiento y el carácter de los niños muchas veces las palabras
son innecesarias. La adquisición de valores es asimilada por los jóvenes si la sociedad
previamente los asume como tales17. En la medida en que los integra a su estructura
cognitiva, automáticamente son captados por el niño a través de lo que escucha y observa
de sus mayores18. Los hijos al transformarse en padres recurrirán a estas experiencias para
criar a sus descendientes.

El contrabando representaba mayores ventajas económicas para el grupo familiar y


social. Cualquier tema objeto de charla generalmente era abordado de manera natural y
espontánea dentro del contexto impuesto por un tipo formal o informal de conversación.
Los asuntos eran tratados indistintamente de las personas, aunque con frecuencia
prevalecía el criterio de la más experimentada, o aquella con mayor consciencia y
conocimiento de los problemas. Así sucedía, por ejemplo, con el aprendizaje de los
prejuicios religiosos y de clase entre los niños y jóvenes mantuanos, tanto en la escuela
como en el hogar.

INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LA BUROCRACIA.


CONTRA EL BUROCATISMO

El burocratismo, evidentemente, no nace con la sociedad socialista ni es un componente


obligado de ella. La burocracia estatal existía en la época de los regímenes burgueses con
su cortejo de prebendas y de lacayismo, ya que a la sombra del presupuesto medraba un
gran número de aprovechados que constituían la «corte» del político de turno. En una
sociedad capitalista, donde todo el aparato del Estado está puesto al servicio de la
burguesía, su importancia como órgano dirigente es muy pequeña y lo fundamental resulta
hacerlo lo suficientemente permeable como para permitir el tránsito de los aprovechados
y lo suficientemente hermético como para apresar en sus mallas al pueblo. Dado el peso de
los «pecados originales» yacentes en los antiguos aparatos administrativos y las situaciones
creadas con posterioridad al triunfo de la Revolución, el mal del burocratismo comenzó a
desarrollarse con fuerza. Si fuéramos a buscar sus raíces en el momento actual,
agregaríamos a causas viejas nuevas motivaciones, encontrando tres razones
fundamentales.
Una de ellas es la falta de motor interno. Con esto queremos decir, la falta de interés del
individuo por rendir un servicio al Estado y por superar una situación dada. Se basa en una
falta de conciencia revolucionaria o, en todo caso, en el conformismo frente a lo que anda
mal.

La falta de organización tiene como característica fundamental la falla en los métodos


para encarar una situación dada. Ejemplos podemos ver en los Ministerios, cuando se
quiere resolver problemas a otros niveles que el adecuado o cuando éstos se tratan por vías
falsas y se pierden en el laberinto de los papeles. El burocratismo es la cadena del tipo de
funcionario que quiere resolver de cualquier manera sus problemas, chocando una y otra
vez contra el orden establecido, sin dar con la solución. Es frecuente observar cómo la única
salida encontrada por un buen número de funcionarios es el solicitar más personal para
realizar una tarea cuya fácil solución sólo exige un poco de lógica, creando nuevas causas
para el papeleo innecesario.

La tercera causa, muy importante, es la falta de conocimientos técnicos suficientemente


desarrollados como para poder tomar decisiones justas y en poco tiempo. Al no poder
hacerlo, deben reunirse muchas experiencias de pequeño valor y tratar de extraer de allí
una conclusión. Las discusiones suelen volverse interminables, sin que ninguno de los
expositores tenga la autoridad suficiente como para imponer su criterio. Después de una,
dos, unas cuantas reuniones, el problema sigue vigente hasta que se resuelva por sí solo o
hay que tomar una resolución cualquiera, por mala que sea.

La falta casi total de conocimientos, suplida como dijimos antes por una larga serie de
reuniones, configura el «reunionismo», que se traduce fundamentalmente en falta de
perspectiva para resolver los problemas. En estos casos, el burocratismo, es decir, el freno
de los papeles y de las indecisiones al desarrollo de la sociedad, es el destino de los
organismos afectados.

Estas tres causas fundamentales influyen, una a una o en distintas conjunciones, en


menor o mayor proporción, en toda la vida institucional del país, y ha llegado el momento
de romper con sus malignas influencias. Hay que tomar medidas concretas para agilizar los
aparatos estatales, de tal manera que se establezca un rígido control central que permita
tener en las manos de la dirección las claves de la economía y libere al máximo la iniciativa,
desarrollando sobre bases lógicas las relaciones de las fuerzas productivas.

Si conocemos las causas y los efectos del burocratismo, podemos analizar exactamente
las posibilidades de corregir su mal. De todas las causas fundamentales, podemos
considerar a la organización como nuestro problema central y encararla con todo el rigor
necesario. Para ello debemos modificar nuestro estilo de trabajo; jerarquizar los problemas
adjudicando a cada organismo y cada nivel de decisión su tarea; establecer las relaciones
concretas entre cada uno de ellos y los demás, desde el centro de decisión económica hasta
la última unidad administrativa y las relaciones entre sus distintos componentes,
horizontalmente, hasta formar el conjunto de las relaciones de la economía. Esa es la tarea
más asequible a nuestras fuerzas actualmente, y nos permitirá, como ventaja adicional,
encaminar hacia otros frentes a una gran cantidad de empleados innecesarios, que no
trabajan, realizan funciones mínimas o duplican las de otros sin resultado alguno.

El motor ideológico se lograba de esta manera por el estímulo de la agresión extranjera.


Las normas organizativas se reducían a señalar estrictamente lo que no se podía hacer y el
problema fundamental que debiera resolverse; mantener determinadas producciones con
mayor énfasis aún, y desligar a las empresas, fábricas y organismos de todo el resto de las
funciones aleatorias, pero necesarias en un proceso social normal. La responsabilidad
especial que tenía cada individuo lo obligaba a tomar decisiones rápidas; estábamos frente
a una situación de emergencia nacional, y había que tomarlas fueran acertadas o
equivocadas; había que tomarlas, y rápido; así se hizo en muchos casos.

No hemos efectuado el balance de la movilización todavía, y, evidentemente, ese


balance, en términos financieros no puede ser positivo, pero sí lo fue en términos de
movilización ideológica, en la producción de la conciencia de las masas. ¿Cuál es la
enseñanza? Que debemos hacer carne en nuestros trabajadores, obreros, campesinos o
empleados que el peligro de la agresión imperialista sigue pendiente sobre nuestras
cabezas, que no hay tal situación de paz y que nuestro deber es seguir fortaleciendo la
Revolución día a día, porque, además, ésa es nuestra garantía máxima de que no haya
invasión. Cuanto más le cueste al imperialismo tomar esta isla, cuantos más fuertes sean
sus defensas y cuanto más alta sea la conciencia de sus hijos, más lo pensarán; pero al
mismo tiempo, el desarrollo económico del país nos acerca a situaciones de más desahogo,
de mayor bienestar. Que el gran ejemplo movilizador de la agresión imperialista se
convierte en permanente, es la tarea ideológica.

Si nosotros logramos hacer todo ese trabajo, el burocratismo desaparecerá. De hecho


no es una tarea de un organismo, ni siquiera de todos los organismos económicos del país,
es la tarea de la nación entera, es decir, de los organismos dirigentes, fundamentalmente
del Partido Unido de la Revolución y de las agrupaciones de masas. Todos debemos trabajar
para cumplir esta consigna apremiante del momento:

 Guerra al burocratismo.
 Agilización del aparato estatal.
 Producción sin trabas y responsabilidad por la producción.

TECNICAS DE LUCHA EN CONTRA DE LA CORRUPCIÓN.


La corrupción es un flagelo mundial que no tiene fronteras y sus intereses están
principalmente arraigados en poderes económicos y políticos. Es de vieja data y afecta al
propio sistema político en su dimensión integral, “la economía, el desarrollo, el crecimiento
y las inversiones; la educación y la cultura, con todas sus deformaciones; la Democracia, su
estabilidad y su seguridad; la Soberanía Nacional; la Familia; la Sociedad y sus Comunidades;
la República, el Estado y el Poder Público en sus diversos niveles y ramas; el individuo como
persona humana”.

El combate a la corrupción en Venezuela, entre los ejemplos más comunes de la


corrupción, “el hurto de bienes y patrimonios de la Nación. El uso de un cargo para provecho
personal, grupal o de terceros, el usufructo y provecho personal o corporativo, valiéndose
de influencia y pagos ilegales a funcionarios públicos” entre otros.

Venezuela no se escapa de este mal pero ya desde hace varios meses, como respuesta
efectiva del Gobierno Bolivariano, el ejecutivo nacional está discutiendo la Ley contra la
Corrupción. Es el diputado de la Asamblea Nacional (AN) por el estado Bolívar, Carlos Colina
Yánez, es quien ha propuesto y batallado para que esta Ley avance y lo más pronto posible
se apruebe.

Para el diputado Colina “es indispensable que los ciudadanos actúen como jueces
escabinos, en tribunales de primera instancia y en las cortes regionales, para darle un poder
protagónico al ciudadano como lo establece la constitución”.
1. La corrupción en Venezuela.
Aspectos resaltantes del periodo
1.813-1.997. Apuntes para una
historia del peculado.

5. Técnicas de lucha en contra de la 2. Sobre la percepción de la crisis ética.


corrupción.

LA CORRUPCIÓN EN
LA GESTIÓN PÚBLICA

3. El Aprendizaje Socio Cultural de la


4. Introducción al estudio de la corrupción administrativa en
Burocracia. Contra el Burocratismo. Venezuela y América Latina: una
explicación desde el punto de vista de la
psicología. Teoría de Albert Bandura.

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