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MONOLOGOS

Ambos monólogos tratan sobre la lucha interna que experimentan los personajes. Julieta se debate entre su amor por Romeo y las consecuencias de ese amor debido a la enemistad de sus familias. Fausto sufre una crisis existencial y una rabia interior que lo lleva a golpearse violentamente para tratar de escapar de sí mismo. Ambos personajes se sienten atrapados ya sea por sus circunstancias o por su propia mente, y expresan su frustración y desesperación ante fuerzas que sienten están más allá de

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MONOLOGOS

Ambos monólogos tratan sobre la lucha interna que experimentan los personajes. Julieta se debate entre su amor por Romeo y las consecuencias de ese amor debido a la enemistad de sus familias. Fausto sufre una crisis existencial y una rabia interior que lo lleva a golpearse violentamente para tratar de escapar de sí mismo. Ambos personajes se sienten atrapados ya sea por sus circunstancias o por su propia mente, y expresan su frustración y desesperación ante fuerzas que sienten están más allá de

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ESTEBAN: antes que entren por el mar

¡Hija mía! y pos sus ondas se arrojen.


LAURENCIA: Liebres cobardes nacistes;
No me nombres bárbaros sois, no españoles.
tu hija. Gallinas, ¡vuestras mujeres
ESTEBAN: sufrís que otros hombres gocen!
¿Por qué, mis ojos? Poneos ruecas en la cinta.
¿Por qué? ¿Para qué os ceñís estoques?
LAURENCIA: ¡Vive Dios, que he de trazar
que solas mujeres cobren
Por muchas razones, la honra de estos tiranos,
y sean las principales: la sangre de estos traidores,
porque dejas que me roben y que os han de tirar piedras
tiranos sin que me vengues, hilanderas, maricones,
traidores sin que me cobres. amujerados, cobardes,
Aún no era yo de Frondoso, y que mañana os adornen
para que digas que tome, nuestras tocas y basquiñas,
como marido, venganza; solimanes y colores!
que aquí por tu cuenta corre; A Frondoso quiere ya,
que en tanto que de las bodas sin sentencia, sin pregones,
no haya llegado la noche, colgar el comendador
del padre, y no del marido, del almena de una torre;
la obligación presupone; de todos hará lo mismo;
que en tanto que no me entregan y yo me huelgo, mediohombres,
una joya, aunque la compren, por que quede sin mujeres
no ha de correr por mi cuenta esta villa honrada, y torne
las guardas ni los ladrones. aquel siglo de amazonas,
Llevóme de vuestros ojos eterno espanto del orbe.
a su casa Fernán Gómez;
la oveja al lobo dejáis
como cobardes pastores.
¿Qué dagas no vi en mi pecho?
¿Qué desatinos enormes,
qué palabras, qué amenazas,
y qué delitos atroces,
por rendir mi castidad
a sus apetitos torpes?
Mis cabellos ¿no lo dicen?
¿No se ven aquí los golpes
de la sangre y las señales?
¿Vosotros sois hombres nobles?
¿Vosotros padres y deudos?
¿Vosotros, que no se os rompen
las entrañas de dolor,
de verme en tantos dolores?
Ovejas sois, bien lo dice
de Fuenteovejuna el hombre.
Dadme unas armas a mí
pues sois piedras, pues sois tigres...
--Tigres no, porque feroces
siguen quien roba sus hijos,
matando los cazadores
Monologo de Segismundo Monologo de Hamlet

Ser o no ser, he aquí la cuestión. ¿Qué es


más elevado para el espíritu, sufrir los golpes
¡Ay mísero de mí, y ay infelice! Apurar, y dardos de la insultante fortuna o tomar
cielos, pretendo, ya que me tratáis así, armas contra el piélago de calamidades y,
qué delito cometí contra vosotros haciéndoles frente, acabar con ellas?
naciendo. Aunque si nací, ya entiendo Morir..., dormir; no más ¡Y pensar que con
qué delito he cometido; bastante causa un sueño damos fin al pesar del corazón y al
los mil naturales
ha tenido vuestra justicia y rigor, pues conflictos que constituyen la herencia de la
el delito mayor del hombre es haber carne! ¡He aquí un término devotamente
nacido. Sólo quisiera saber para apurar apetecible! ¡Morir... dormir, tal vez soñar!
mis desvelos --dejando a una parte, ¡Si, ahí está el obstáculo! Pues es forzoso
cielos, el delito del nacer--, ¿qué más que nos detenga el considerar qué sueños
os pude ofender, para castigarme más? pueden sobrevivir en ese sueño de la muerte,
¿No nacieron los demás? Pues si los cuando nos hayamos liberado del torbellino
de la vida.
demás nacieron, ¿qué privilegios
tuvieron que no yo gocé jamás? Nace ¡Esta es la reflexión que da tan larga vida al
el ave, y con las galas que le dan infortunio! Pues ¿Quién soportaría: los
belleza suma, apenas es flor de pluma, ultrajes y desdenes del mundo, los agravios
o ramillete con alas, cuando las etéreas del opresor, las afrentas del soberbio, los
salas corta con velocidad, negándose a tormentos del amor desairado, la tardanza
la piedad del nido que dejan en calma; de la ley, las insolencias del poder y los
desdenes que el paciente mérito recibe del
¿y teniendo yo más alma, tengo menos hombre indigno, Cuando uno mismo podría
libertad? Nace el bruto, y con la piel procurar su reposo con un simple estilete?
que dibujan manchas bellas, apenas
signo es de estrellas --gracias al docto ¿Quién querría llevar tales cargas, Gemir y
pincel--, cuando, atrevido y crüel, la sudar bajo el peso de una vida afanosa, Sino
humana necesidad le enseña a tener fuera por: Temor a algo tras la muerte, la
crueldad, monstruo de su laberinto; ignorada región de cuyos confines ningún
viajero retorna,
¿y yo, con mejor instinto, tengo menos Temor que desconcierta nuestra voluntad y
libertad? Nace el pez, que no respira, nos hace soportar los males que nos afligen
aborto de ovas y lamas, y apenas bajel antes de lanzarnos a otros que
de escamas sobre las ondas se mira, desconocemos? Así la conciencia nos vuelve
cuando a todas partes gira, midiendo la cobardes a todos y así el primitivo matiz de
inmensidad de tanta capacidad como le la resolución desmaya con el pálido tinte del
da el centro frío; ¿y yo, con más pensamiento, y las empresas de gran aliento
o importancia, por esa consideración,
albedrío, tengo menos libertad? Nace tuercen su curso y pierden el nombre de
el arroyo, culebra que entre flores se acción.
desata, y apenas sierpe de plata, entre Pero... ¡la hermosa Ofelia! Graciosa niña,
las flores se quiebra, cuando músico espero que mis defectos no serán olvidados
celebra de las flores la piedad que le en tus oraciones.
dan la majestad del campo abierto a su
huída; ¿y teniendo yo más vida, tengo
menos libertad? En llegando a esta
pasión, un volcán, un Etna hecho,
quisiera sacar del pecho pedazos del
corazón. ¿Qué ley, justicia o razón
negar a los hombres sabe privilegios
tan süave excepción tan principal, que
Dios le ha dado a un cristal, a un pez, a
un bruto y a un ave?
Monologo de Julieta Monologo incluido de Fausto.

FAUSTO: De pié observando mi cara en el


Mi único enemigo es tu nombre. Tú eres espejo; expresión de loco desquiciado al
tú, aunque seas un Montesco. ¿Qué es borde del delirio. Los ojos quieren escapar,
«Montesco» ? Ni mano, ni pie, ni brazo, húmedos de rabia, mandíbula apretada,
ni cara, ni parte del cuerpo. ¡Ah, ponte dientes que luchan entre ellos a brutales
otro nombre! ¿Qué tiene un nombre? Lo
empujones ...
que llamamos rosa sería tan fragante con
cualquier otro nombre. Si Romeo no se ¡Un brusco movimiento! (golpea la cara
llamase contra su imagen) y mi cabeza ya está
ensangrentada y cubierta de añicos, el
Romeo, conservaría su propia perfección
sin ese nombre. Romeo, quítate el crital roto en mil pedazos impregnado en
nombre y, a cambio de él, que es parte rojo oscuro. ¡Y vuelvo a golpearlo con la
de ti, ¡tómame entera! ¿Quién eres tú, frente! (golpeándose reiteradas veces) y
que te ocultas en la noche e irrumpes en golpeo de nuevo, y otra vez, y otra, a cada
mis pensamientos? Mis oídos apenas golpe la furia se incrementa.
han sorbido cien palabras de tu boca y ya Quiero reventar, quiero que mis ojos
te conozco por la voz. escapen de sus órbitas y se incrusten en la
¿No eres Romeo, y además Montesco? sucia telaraña que mi cabeza ha tejido con
Dime, ¿cómo has llegado hasta aquí y su sangre.
por qué? Las tapias de este huerto son No quiero ser yo, quisiera estar fuera de
muy altas y, siendo quien eres, el lugar mí; cuerpo y mente son la prisión y los
será tu muerte si alguno de los míos te
grilletes; Reviento. La vida está
descubre. Si te ven, te matarán. Por nada
del mundo quisiera que te viesen. ¿Quién
presionando en el pecho, hacia abajo.
te dijo dónde podías encontrarme? Ya me convertí en niño, ¿viniste a borrar mi
nueva sonrisa con palabras a amor y
La noche me oculta con su velo; si no, el
alabanzas? ¡Convertido en león destruí
rubor teñiría mis mejillas por lo que antes
me has oído decir. ¡Cuánto me gustaría todas las bellas y pesadas cargas que
seguir las reglas, negar lo dicho! Pero, habitaban el desierto! ¿Porque vuelves a
¡adiós al fingimiento! ¿Me quieres? Sé construir fardos sobre mis lomos?
que dirás que sí y te creeré. Ahora he de volver a las solitarias soleadas
Si jurases, podrías ser perjuro: dicen que dunas.
Júpiter se ríe de los perjurios de Quiero que mil cuchillos desollen mi carne
amantes. ¡Ah, gentil Romeo! Si me y mis huesos, poco es cualquier dolor físico
quieres, dímelo de buena fe. O, si crees comparado con el que es capaz de producir
que soy tan fácil, me pondré áspera y la mente.
rara, y diré « no »con tal que me A veces encuentras lagos tranquilos en los
enamores, y no más que por ti. que reposar cuando pesa demasiado. Pero
Mas confía en mí: demostraré ser más ellos mismos son los que te sumirán de
fiel que las que saben fingirse distantes. nuevo en inesperadas tinieblas. Todo
Reconozco que habría sido más cauta si muere con el tiempo, todo muere con el
tú, a escondidas, no hubieras oído mi
tiempo. ¿Hay belleza? solo si crees verla,
confesión de amor. Así que, perdóname
y no juzgues liviandad esta entrega que
ahora soy un ciego que la toca, y duele
la oscuridad de la noche ha descubierto. como hierro candente desde las entrañas.
¡Abandonadme a morir entre las dunas! ¡El
eterno retorno me persigue!
Voy a fundirme con la nada... Reventadme
las pupilas con las uñas de vuestros
pulgares de realidad, mis pulmones han
llegado al punto álgido de su negatividad.
Es hora ya de perecer entre las sombras.
Todos disfrazamos nuestro egoísmo de
bellas intenciones, a veces, las más, sin
saberlos, transformamos la necesidad de
trascendernos en amor o bellas palabras.
¿Donde está el amor incondicional hacia un
hermano?¡Todos lo habeis sepultado en
vuestro egoismo!
Con la cabeza ensangrentada y cubierta de
cristales me marchare a encontrarme y
enfrentarme al mundo, de nuevo en el
desierto.
Morireis en vuestra soledad al igual que yo
en mi frialdad provocada y puede que no
me acuerde de vosotros. Reventareis,
como yo, solo que aún no conocéis vuestro
destino.
(sale Fausto)

Monologo de Lady Macbeth

¡Fuera, maldita mancha! ¡Fuera digo! -


La una, las dos; es el momento de
hacerlo. - El infierno es sombrío.
¡Cómo, mi señor! ¿Un soldado y con
miedo? ¿Por qué temer que se
conozca si nadie nos puede pedir
cuentas?  Más, ¿quién iba a pensar que
el viejo tendría tanta sangre? El Barón
de Fife tenía esposa. ¿Dónde está
ahora? -¡Ah! ¿Nunca tendré limpias
estas manos? - Ya basta, mi señor; ya
basta. Lo estropeas todo con tu pánico.
Aún queda olor a sangre. Todos los
perfumes de Arabia no darán fragancia
a esta mano mía. ¡Ah, ah, ah! ¡Qué
suspiro! Grave carga la de su corazón.
Lávate las manos, ponte la bata, no
estés tan pálido: te repito que Banquo
está enterrado; no puede salir de la
tumba. Acuéstate, acuéstate. Están
llamando a la puerta. Ven, ven, ven,
ven, dame la mano. Lo hecho no se
puede deshacer. Acuéstate, acuéstate,
acuéstate.
(Sale).

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