BUENAS PRACTICAS PARA MEJORAR EL
BIENESTAR LABORAL EN LAS EMPRESAS
CASO PRACTICO PARA REALIZAR
NOMBRE DEL ESTUDIANTE: ERIKA PATRICIA VARGAS CARRASCAL
DESARROLLO
1- Identifica los factores de riesgos que originan el estrés laboral
Psicológicamente: pueden aparecer alteraciones emocionales (elevación de los niveles
de ansiedad, ira o tristeza, apatía, vergüenza, baja autoestima), alteraciones cognitivas o
de pensamiento (dificultad para concentrarse o tomar decisiones, despistes, sensación
de tener la mente en blanco), y cambios en el comportamiento (incremento en el consumo
de sustancias como cafeína, tabaco, etcétera). Estos síntomas de estrés a nivel
psicológico pueden llegar a patologizarse dando lugar a trastornos psicológicos
como ansiedad, depresión, problemas asociados al consumo de sustancias, etcétera.
A nivel de la salud: se puede presentar aumento de la frecuencia cardiaca y respiratoria,
incremento de la tensión muscular, alteraciones en las pautas de sueño, alteraciones
digestivas. Dependiendo de los órganos activados por el estrés y del tiempo que
permanezcan activados, a este nivel pueden aparecer consecuencias negativas para la
salud como la hipertensión arterial esencial, problemas digestivos, cefaleas, fatiga,
dolores musculares, insomnio, etcétera.
Socialmente: el ámbito al que primero afecta el estrés laboral es el propio trabajo, ya que
quien lo padece se implica cada vez menos en el mismo y progresivamente lo manifiesta
en forma de absentismo, bajo rendimiento, escasas o nulas relaciones laborales, y su
actitud repercute de forma negativa en el clima organizacional. A su vez, fuera de las
fronteras del trabajo el estrés laboral también pasa factura al afectado, que disminuye sus
relaciones sociales, familiares o de pareja, deteriorando la calidad de las mismas y
dedicando menos tiempo a sus aficiones. Las consecuencias de estos síntomas
prolongados en el tiempo son los problemas sociales, familiares o de pareja, así como las
malas relaciones en el trabajo y un posible despido.
2- Establece medidas preventivas
Organiza tu tiempo: es importante que seas tú quien organiza tu agenda y no los
imprevistos. Aprende a diferenciar lo urgente de lo importante, y márcate unos tiempos
para hacer cada cosa.
Aprende a decir no: ser asertivo es fundamental para poner límites en el trabajo y no
asumir responsabilidades que no te corresponden, o no estaba previsto que tú asumieras.
Aprende a delegar: seguro que hay cosas que no tienes por qué hacer tú mismo y, sin
embargo, encargarte de ellas puede hacer que pierdas demasiado tiempo y después te
agobies por no llegar a todo.
Márcate una hora de cierre: no es posible que nunca sea suficiente. Plantéate objetivos
realistas para aquellas tareas que te parecen interminables, y una vez que estén
realizados es el momento de salir del trabajo, y de no seguir con él en casa.
Mantén unos buenos hábitos: aliméntate bien (no es bueno comer un sándwich delante
del ordenador mientras trabajas), acuéstate más o menos a la misma hora, incluso los
fines de semana, y duerme al menos 7-8 horas, no consumas sustancias tóxicas, practica
alguna actividad física, y reserva un poco de tiempo cada día para hacer algo que te
apetezca.
Disfruta de las relaciones sociales dentro y fuera del trabajo: las relaciones humanas
de calidad son un excelente amortiguador de las emociones negativas y del estrés. Qué
mejor descanso en el trabajo que unas risas para relajarte con tus compañeros.
3- Enumera formas o instrumentos que diagnostique el estrés laboral.
Para el diagnóstico del estrés laboral el colaborador debe referir tres síntomas básicos:
Intenso agotamiento: sensación de falta de energía.
Desinterés hacia el trabajo o lo relacionado con el mismo entendido como despego por
el trabajo lo que puede dar lugar a comportamientos negativos e insensibles.
Baja autoeficacia y sensación de falta de realización personal.
Todo ello, se asocia de forma frecuente con síntomas emocionales como ansiedad,
tristeza, depresión, ira, hostilidad. También es frecuente la aparición de alteraciones del
comportamiento como el ausentismo laboral o los hábitos tóxicos.
Finalmente, cuando el estrés laboral es demasiado duradero aparecen secuelas en
nuestra salud física como pueden ser las cefaleas, el insomnio, los trastornos
gastrointestinales, etcétera.