Secuencia II: Producción de textos académicos
II.1.1 Reseña
Yolanda Argudín, en el libro Aprende a pensar escribiendo bien8, explica que hay dos tipos
de reseñas: reseña descriptiva y reseña crítica. Hay que señalar que no están relacionadas
directamente con los resúmenes ni con las síntesis. Explicaremos cada una.
Descriptiva
La reseña descriptiva es un texto cuyo propósito principal es informarle al lector cuáles son
las ideas centrales que componen el denominado texto de referencia y cuál es su
importancia sin emitir ningún comentario crítico u opinión sobre él. Así, el procedimiento
que debe seguirse para la elaboración de una reseña descriptiva es el siguiente:
• seleccionar las ideas centrales del texto de referencia,
• a partir de las ideas centrales del texto de referencia, describir en términos generales
su contenido,
• informar cuál es la importancia del texto de referencia,
• señalar, si la hay, la hipótesis central.
Se puede elaborar una reseña descriptiva de un texto, de una clase, de una película, de una
exposición, etc.
Crítica
La reseña crítica, desde la perspectiva didáctica, puede ser considerada como el paso
siguiente de la reseña descriptiva: mientras que en la descriptiva, como su nombre lo indica,
sólo puedes describir las ideas principales del texto de referencia y, a lo sumo, hablar sobre
su importancia, en la crítica puedes elaborar comentarios propios de manera sintética.
Así, la reseña crítica consiste en comentar, interpretar o evaluar las ideas clave del texto de
referencia (un libro, un artículo, un capítulo de un libro e incluso una película). En este
sentido, es imprescindible que tu punto de vista u opinión como autor de una reseña crítica
sea objetiva y esté fundamentada de manera comprobable ya sea a través de elementos del
texto de referencia o bien de referencias o ejemplos de otros, siempre y cuando éstos estén
relacionados con el que estés reseñando.
En la reseña crítica, por tanto, se expone un punto de vista personal. Su objetivo central es
dar a conocer el texto reseñado enriqueciendo esta aproximación a través de comentarios y
opiniones fundadas en relación con su contenido. En este sentido, la reseña crítica busca
persuadir al lector para demostrar la validez de su punto de vista.
8
ARGUDÍN, Yolanda. Aprende a pensar escribiendo bien. Desarrollo de habilidades para escribir, México,
Trillas, 2005, pp. 17-21.
26
A continuación te daremos dos textos para que identifiques las características de cada uno
de los tipos de reseñas:
Ejemplo de reseña 1:
Reseñas 425
Epos, XXIV (2008), págs. 423-453
CICERÓN, Del óptimo género de los oradores (M. Tulii Ciceronis libellus de optimo genere
oratorum), introducción, traducción y notas de Bulmaro Reyes Coria, México, Universidad
Autónoma de México, 2008, LXXXVII páginas.
La «Bibliotheca scriptorum graecorum et romanorum mexicana» nos ofrece en esta ocasión una
versión bilingüe del tratado de Cicerón Del óptimo género de los oradores. Comienza el volumen
con una amplia introducción que comprende un total de seis capítulos. El primero, titulado Destino,
trata de la autoría de la obra por parte de Cicerón, con una aclaración expuesta en extensas notas. Le
sigue un breve excursus titulado Propósito que es sobre la influencia de la oratoria de Demóstenes
en Grecia entre sus contemporáneos, y sobre la finalidad de la oratoria de Cicerón. Se contraponen,
siguiendo al arpinate, «hablar de la mejor manera» a «hablar áticamente» y se señala la finalidad
didáctica de la obra. El capítulo Estilo destaca la diferencia de este escrito con otros similares de
Cicerón como el Brutus, el de Inuentione, etc. En Falsa teoría de la traducción se refuta una idea
común según la cual Cicerón en esta obrita estaría dando normas de traducción. Esta idea se basa en
determinados pasajes de la obra, de los que analizan, con el contexto general, términos como
interpretes, sententiae, uis, annumerare, o appendere. Con ese análisis se llega a la conclusión de
que la finalidad que busca Cicerón con este tratadito es dar a conocer la elocuencia y las normas de
escribir de los dos grandes oradores griegos Esquines y Demóstenes de acuerdo con la forma ática.
El capítulo V, Esquema, es una enumeración de los apartados de la obra. En el siguiente,
Descripción, hace un análisis muy concreto de los asuntos capitales del libro. El conjunto de esta
introducción ocupa 49 páginas.
Siguen el texto latino y la traducción que llenan ocho páginas dobles. La cuidada presentación
general hace que todo el libro se lea con facilidad y gusto, pero más aún esta parte central. Sobre la
traducción hay que decir que el autor se ha esmerado en hacerla sumamente literal, de forma que, si
hubiera que reprocharle algo, sería su afán de apegarse demasiado al texto latino e incluso de
utilizar la palabra española más cercana a él, ejemplo de lo cual tenemos en el párrafo 8: Haec
vitaverunt fere omnes... Esta tendencia como la de omitir el verbo siguiendo la construcción latina,
ocasiona que accidentalmente no quede bastante claro el texto.
A la traducción le siguen notas al texto latino que recogen las variantes textuales y algunos
comentarios. Van después las notas al texto español que en su mayoría están destinadas a aclarar la
identificación y presentación de los personajes que se mencionan.
Finalmente y en resumen, hay que decir que la obrita resulta de gran utilidad para dar a conocer
este tratado de Cicerón que probablemente por su pequeño tamaño no ha sido merecidamente
estudiado.
Carmen Teresa Pabón de Acuña
27
Ejemplo de reseña 2:
CICERÓN, Del óptimo género de los oradores, versión de Bulmaro Reyes Coria, México,
Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana, Universidad Nacional Autónoma de
México, 2008, LXXXVII + 8 pp. dupl.
Pocas veces un tratado breve como De optimo genere oratorum de Cicerón ha merecido una edición
individual, independientemente del resto de las obras retóricas del orador latino. La Bibliotheca
Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana ha emprendido esta tarea, y ha publicado la
edición bilingüe latín-español, a cargo del profesor de la UNAM Bulmaro Reyes Coria. Esta
colección, que fue creada en 1944 por el académico canario Agustín Millares Carlo (discípulo de
Menéndez Pidal en el Centro de Estudios Históricos de Madrid), publica desde su primer número
ediciones bilingües griegas y latinas, y cuenta ya con una amplia colección de autores clásicos. La
nueva traducción de Reyes Coria sigue a la de Quiñones Melgoza, publicada en el año 2000 en ese
mismo país. En España, en cambio, no parece que haya habido ninguna traducción desde la que
hizo Menéndez Pelayo (Del mejor género de oradores), dentro de las Obras completas de Marco
Tulio Cicerón: Vida y Discursos (1881-1884; última edición de 1946), de modo que una obra como
la de Reyes Coria viene a actualizar el panorama de las traducciones de los textos ciceronianos.
El tratado De optimo genere oratorum, que servía de introducción a la traducción que hizo Cicerón
del discurso Sobre la corona de Demóstenes (y la respuesta de Esquines), ha tenido escasa fortuna
hasta el momento, pues durante mucho tiempo se consideró espurio. De esta nueva edición y
traducción llama la atención, en primer lugar, el título, quizá excesivamente literal (a diferencia, por
ejemplo, de las opciones de otros traductores, como los ya nombrados). El libro comienza con una
introducción donde se explican detalladamente los aspectos relativos al destino que ha tenido esta
obra en el ámbito académico, el propósito del ensayo, las características de su estilo, y las ideas
que se transmiten con respecto a la traducción; incluye, asimismo, un esquema general y una
descripción de las diferentes partes del tratado. Analizando todos estos temas, el editor logra
elaborar un estudio completo de una obra breve pero, como puede deducirse después de su lectura,
con interesantes reflexiones sobre la retórica y los puntos de contacto entre el estilo griego y el
romano.
A lo largo de su introducción, Reyes Coria nos va guiando a través de las enseñanzas de Cicerón,
cuyo interés no era «defender la elocuencia, sino enseñar algo que fuera útil a quienes se
interesaban en estos asuntos de la palabra» (p. XIX). Aunque no se trata de un texto especialmente
destacado por la elegancia de su lenguaje (parece que Cicerón prescindió de muchos de los recursos
literarios que eran habituales en otras obras suyas), el asunto que en él se trata es lo que lo hace
valioso literariamente: la búsqueda del mejor orador, «que, con el decir, enseña y deleita y
conmueve los ánimos de los que oyen» (p. 1). Guiado por este prurito, y siempre desde una postura
claramente contraria a la de los neoaticistas, Cicerón propone como modelo de oradores a Esquines
y Demóstenes, dos ejemplos que anima a imitar en la lengua latina. Como señala Reyes Coria,
Cicerón no está planteando con ello un ejercicio de traducción de palabra por palabra, a diferencia
de lo que han considerado algunos estudiosos de su obra; lejos de una teoría traductológica con
preceptos indiscutibles, el jurista romano se refiere a una imitación del estilo ático a partir de su
interiorización: Cicerón declaró tener la esperanza de expresar en latín las famosas oraciones de
Esquines y Demóstenes en tal forma que el resultado de su trabajo, dos oraciones latinas, se
volvieran la regla según la cual se rigieran las oraciones de quienes quisieran decir éticamente, no
de quienes quisieran verter» (p. XXXVIII).
La edición de Del óptimo género de los oradores que aquí comentamos no tiene un aparato crítico
como tal, sino que viene acompañada de unas notas finales que acompañan tanto al texto latino
28
como al texto en español. En el caso del texto latino, están señaladas las principales variantes y
algunos de los recursos literarios del orador; en las notas al texto en español se comentan algunos
términos o nombres de autores, que pueden ser desconocidos para un lector no familiarizado con la
literatura clásica.
En definitiva, nos encontramos ante un estudio del De optimo genere oratorum cuidado, completo,
conciso y, sobre todo, claro, lo que lo hace muy apto tanto para el público universitario como para
el lector general interesado en conocer más sobre Cicerón y la retórica latina. La bibliografía
utilizada por Reyes Coria (se incluye un listado al final del ensayo) es acorde con este tipo de
edición, aunque quizá se eche de menos una mención a la ya aludida traducción de Menéndez
Pelayo. Es, además, una edición manejable y fácil de leer, con un diseño agradable. Sin duda,
formará parte de los estudios básicos sobre esta obra de Cicerón.
Ana González-Rivas Fernández
Universidad Complutense de Madrid
Coloca una cruz en los recuadros según las características de las reseñas. Si lo requieres, lee
nuevamente los textos de referencia:
Característica de la reseña Reseña 1 Reseña 2
El autor de la reseña presenta
las ideas centrales del texto de
referencia.
El autor de la reseña describe,
en términos generales, el
contenido del texto de
referencia.
El autor de la reseña plantea
cuál es la importancia del texto
de referencia.
El autor de la reseña indica, si
la hay, cuál es la hipótesis
central del texto de referencia.
El autor de la reseña comenta
el texto de referencia con
opiniones personales y con
juicios fundados.
El autor de la reseña
argumenta su postura.
¿Qué características adicionales consideras que son importantes para la elaboración de
reseñas descriptivas y críticas? Plantea tu respuesta ante el grupo.
II.1.2 Monografía
La monografía es un de los géneros académicos donde se expone el resultado del estudio de
un tema determinado; es de carácter científico y no literario, por ello requiere de un proceso
de investigación sistematizado que se apoye en fuentes relacionadas con el tema de estudio,
29
las cuales se evidencian en el aparato crítico, es decir, con el conjunto de citas, fuentes y
anotaciones que contribuyen a validar y apoyar tal investigación y, al mismo tiempo,
permiten que el lector se forme un criterio propio ante lo expuesto9.
En la elaboración de un trabajo monográfico es necesario que primero definas y
delimites el tema a investigar, después establezcas el objetivo que pretendes con la
investigación y el esquema que integre cada uno de los puntos, el cual es indispensable para
que llegues a dicho objetivo. El trabajo monográfico se estructura básicamente en tres
partes: introducción, desarrollo (exposición de cada uno de los puntos propuestos en el
esquema) y conclusión.
En la exposición del tema de investigación debes, de ser posible, manifiestar que
conoces todo estudio realizado con anterioridad por otros autores respecto al tema en
cuestión, especialmente si estás elaborando tu trabajo de tesis; por tal motivo, es
indispensable que realices una búsqueda referencial que te permita reunir toda información
posible relacionada con el tema y valorar si ésta tiene una relación directa o indirecta con la
tu investigación, de tal manera que conozcas el campo de estudio y puedas identificar el
sentido de los datos y su relación entre ellos, para establecer, incluso, nueva información.
Finalmente, en la presentación formal del trabajo monográfico debes considerar si
existen criterios establecidos por tu profesor sobre los siguientes elementos, si no, tú puedes
demostrar que tienes una clara idea de la presentación al elaborar una portada, un índice,
una introducción, conclusiones y bibliografía o aparato referencial.
Tema de investigación
La monografía, como ya se mencionó, es una investigación de tema unitario breve que,
justamente por su extensión, generalmente es utilizada por los profesores como un
elemento importante para el sistema de evaluación. En algunas ocasiones, el tema a
desarrollar lo establece el profesor mismo, pero en otras el estudiante tiene que elegir sobre
qué tema quiere investigar. Evidentemente siempre habrá una línea que lo delimite de
manera general, es decir, cuando se considera el área de estudio, por ejemplo, historia,
lingüística, geografía, oedagogía, etc., incluso, la asignatura que se cursa, pero también
deben considerarse otros aspectos en la delimitación. Hablaremos aquí de la selección y
delimitación de un tema de investigación.
Selección y delimitación
Selección: para realizar un trabajo monográfico, en el caso de que el profesor no te lo
asigne, es necesario elegir un tema de interés personal y con el cual nos comprometamos a
9
LÓPEZ, Laura, María Antonieta López, et al. El quehacer de la escritura, propuesta didáctica para la
redacción en el ámbito universitario, México, Colegio de Ciencias y Humanidades (Colección 2007-2), Área
de Talleres, UNAM, 2007, p. 110.
30
saber más sin importar si contamos ya con un conocimiento sólido o no respecto del
mismo.
Es recomendable, aunque no definitivo, que el tema que elijas “no haya sido estudiado
todavía desde la perspectiva peculiar desde la cual vas a considerarlo, a fin de que los frutos
de tu investigación contribuyan,” de alguna manera, al ámbito de estudio en particular10.
Delimitación: se consideran tres aspectos básicos para delimitar un tema: extensión, tiempo
y bibliografía. Cuando te encuentras frente a un tema amplio debes tomar un criterio para
delimitarlo, por ejemplo, un contexto histórico limitado a un tiempo y espacio, un género
literario, un autor y obra especifico, incluso, una temática en particular de ese contexto, ese
género o ese autor, de tal manera que la investigación cuente con una extensión que la
delimite. El segundo aspecto a considerar es el tiempo, para el cual debes tener en cuenta
que no estarás dedicado en tiempo completo a la investigación, pues hay otras actividades,
académicas, laborales o personales, que te exigen también un tiempo determinado. Por
último habrás de valorar las referencias a las que puedes tener acceso para su consulta11.
II.1.3 Ensayo académico
“El ensayo es un texto argumentativo escrito en prosa breve que no cuenta una historia. Su
objetivo es ofrecer un pensamiento novedoso alrededor de cualquier problema de nuestro
entorno, además subsiste en él la intención de provocar polémica y generar pensamientos
nuevos en sus lectores”12.
La argumentación13
Muy poca gente sabe qué es argumentar. Dice Antony Weston que “algunas personas
piensan que argumentar es, simplemente, exponer sus prejuicios bajo una nueva forma. Por
ello, muchas personas también piensan que los argumentos son desagradables e inútiles”14.
Por el contrario, la argumentación es la única forma válida de sustentar una teoría o de
defender una postura, por ello es tan importante saber cómo se construyen los argumentos.
En términos generales, un argumento es una concatenación de enunciados
probatorios que sirven para validar una conclusión. En este sentido, son imprescindibles al
menos dos condiciones:
a) que dichos enunciados estén construidos a partir de una investigación previa y
10
GAOS, Amparo y Amalia Lejavitzer. Aprender a investigar: Cómo elaborar trabajos escolares y tesis,
México, Santillana, 2002, p. 14.
11
Ibid., pp. 14-15.
12
GRACIDA Juárez, María Ysabel y Guadalupe Teodora Martínez Montes. El quehacer de la escritura.
Propuesta didáctica para la enseñanza de la redacción en el ámbito universitario, México, UNAM, 2007, p.
194.
13
Este apartado sobre argumentación es una adaptación del artículo de LÓPEZ, María Leticia, “Desarrollo de
habilidades comunicativas. Argumentación”, La ciencia en tu escuela. 10 años, México, ITAM-Academia
Mexicana de Ciencias, 2013, pp. 73-78.
14
WESTON, Anthony, Las claves de la argumentación, Barcelona, Ed. Ariel, 2004 (9a. ed.), p. 13.
31
b) que se sigan naturalmente uno del otro, pues la forma lógica del argumento, el
silogismo, significa justamente vinculación de enunciados.
Luego, un cuerpo de argumentos constituye una argumentación. El punto a) es
fundamental, pues nadie puede hablar de lo que no sabe o de lo que sabe poco. Es necesario
investigar para tener razones de peso al momento de sustentar una tesis o de defender una
postura. La diferencia entre la argumentación, que se constituye sobre la base de razones, y
el “opinionismo” está, de hecho, en la solidez de los datos. En relación con el punto b), es
preciso que un enunciado esté estrechamente relacionado con el anterior, pues de lo
contrario, el argumento adolecerá de coherencia y el discurso, en consecuencia, carecerá de
sentido. En este caso, el escucha o el lector se preguntarán: “¿qué tiene que ver una cosa
con la otra?”
Por otro lado, es también muy importante partir de claras definiciones para evitar
imprecisiones o posteriores discusiones inútiles e infructuosas. Si se va a defender el
vegetarianismo como forma de respeto a la vida animal, es preciso definir, de entrada, qué
es el vegetarianismo, en qué consiste el respeto y qué debe entenderse por vida animal.
La estructura del argumento
Los enunciados que constituyen el argumento no son todos de la misma índole, hay unos
que se denominan premisas y uno que se denomina conclusión. Justamente la conclusión es
el punto que se debe defender o demostrar a través de las premisas, y son tan importantes
unas como el otro, pero hay que saber distinguirlos para presentarlos lo mejor y más
claramente posible. La conclusión se determina cuando respondemos a la pregunta “¿qué
quiero demostrar?”; posteriormente debo establecer cuáles son las pruebas o razones para
hacerlo.
En el siguiente párrafo se te presenta un argumento. Determina cuáles son las
premisas y cuál es la conclusión del autor. Procura no seguir leyendo hasta resolver esta
parte 15:
Los males del mundo se deben, por completo, tanto a los defectos morales como a la falta de
inteligencia. Hasta que algún método para enseñar la virtud haya sido descubierto, el progreso
tendrá que buscarse a través del perfeccionamiento de la inteligencia antes que del de la moral. La
inteligencia se perfecciona fácilmente por métodos que son conocidos por cualquier educador
competente. Pero la raza humana no ha descubierto hasta ahora ningún medio para erradicar los
defectos morales.
Premisa A:
15
El ejercicio fue adaptado de la explicación que presenta Anthony Weston en el libro ya citado, pp. 22 y 23.
32
Premisa B:
Conclusión:
Seguramente te costó un poco de esfuerzo determinar cuál es la conclusión.
Recuerda que hay que preguntar “¿qué quiere demostrar el autor?” y, de acuerdo con esto,
parece que lo que pretende demostrar es:
Hasta que algún método para enseñar la virtud haya sido descubierto, el progreso tendrá que
buscarse a través del perfeccionamiento de la inteligencia antes que del de la moral.
Lo que sucede es que el argumento fue planteado en desorden y por ello parece
poco claro. Una cosa no se sigue naturalmente de la otra. Veamos por qué: tenemos el
planteamiento general “Los males del mundo se deben, por completo, tanto a los defectos
morales como a la falta de inteligencia”, al que tendrían que seguir naturalmente alguna
consideración respecto a los defectos morales y alguna respecto de la falta de inteligencia;
en lugar de eso, se introduce abruptamente la conclusión, lo que confunde al lector.
El orden natural, de hecho, el que siguió el autor, es el que sigue:
Los males del mundo se deben tanto a los defectos morales como a la falta de inteligencia. Pero la
raza humana no ha descubierto hasta ahora ningún método para erradicar los defectos morales. La
inteligencia, por el contrario, se perfecciona fácilmente mediante métodos que son conocidos por
cualquier educador competente. Por lo tanto, hasta que algún método para enseñar la virtud haya
sido descubierto, el progreso tendrá que buscarse a través del perfeccionamiento de la inteligencia
antes que del de la moral.
La organización del argumento sería así:
Premisa A:
Los males del mundo se deben tanto a los defectos morales como a la falta de inteligencia.
33
Premisa B:
Pero la raza humana no ha descubierto hasta ahora ningún método para erradicar los defectos
morales. La inteligencia, por el contrario, se perfecciona fácilmente mediante métodos que son
conocidos por cualquier educador competente.
Conclusión:
Por lo tanto, hasta que algún método para enseñar la virtud haya sido descubierto, el progreso
tendrá que buscarse a través del perfeccionamiento de la inteligencia antes que del de la moral.
Aquí es evidente cuál es la conclusión porque, además de que fue colocada al final, está
anunciada por el marcador discursivo de conclusión “por lo tanto”. Otros marcadores de
conclusión son los siguientes: “luego”, “entonces”, “luego entonces”, “por eso”, “de
manera que”, “de suerte que”, “de donde se sigue que”, “así pues” , “así que”, “por
consiguiente”, “de ello resulta que”, “en efecto”.
1. Lee con atención el siguiente argumento y determina cuáles son sus componentes:
Una herramienta sólo es útil si sirve eficazmente para cumplir su propósito. No puede decirse
propiamente que la ciencia sea una herramienta, pues no cumple con una función práctica. Sirve
sólo para producir conocimiento sobre la naturaleza. Pero este conocimiento puede luego aplicarse,
por ejemplo para producir tecnología o para solucionar problemas específicos. ¡Y funciona! La
ciencia, entonces, nos permite, además de entender un problema, construir herramientas para
resolverlo. Pero también sirve para detectar falsas soluciones a problemas: herramientas engañosas
que en realidad son sólo estafas16.
Premisa A:
Premisa B:
16
BONFIL Olivera, Martín. “La ciencia como herramienta”, en ¿Cómo ves? Revista de Divulgación de la
Ciencia de la Universidad Nacional Autónoma de México, México, Año 12, No. 137, p. 7.
34
Conclusión:
2. Lee con atención el siguiente argumento y determina cuáles son sus componentes:
Si no somos capaces de expresar nuestro pensamiento, tampoco seremos capaces de asimilar los
mensajes que otros nos expresan en sus textos o en sus discursos. Es patético observar cómo la
comunicación entre padres e hijos se da con frecuencia en forma monosilábica o recurriendo a
vocablos o formas de expresión en boga que empobrecen nuestro idioma. Pocas veces se le pide a
un niño que “platique” y relate en forma ordenada sus vivencias cotidianas. La escuela,
particularmente a nivel de primaria, secundaria o de bachillerato poco ayuda al respecto, pues la
mayoría de sus maestros no tienen el gusto o carecen de la capacidad para leer y escribir. No es
sorprendente, entonces, constatar que una buena parte de la población de nuestro país no es capaz
de leer y comprender cabalmente el contenido de muchos de los artículos de un periódico, ni los
contenidos de un noticiero, y que en licenciatura e incluso en posgrado, buena parte de nuestros
estudiantes no son capaces de asimilar las enseñanzas y conceptos que ahí se les ofrecen17.
Premisa A:
Premisa B:
Conclusión
Elije uno de los siguientes temas y elabora un argumento en la plantilla:
17
PÉREZ de la Mora, Miguel. “Educación superior y analfabetismo”, en Ciencia. Revista de la Academia
Mexicana de Ciencias, Abril-Junio, 2004, México, p. 3.
35
- El genoma humano
- Un día sin agua
- Cultivos transgénicos
Premisa A:
Premisa B:
Conclusión:
Etapas de la escritura de un ensayo académico
Con frecuencia se piensa que la tarea de la escritura es simple, que basta con sentarse frente
al cuaderno y el lápiz o frente a la computadora y tan sólo permitir que las ideas fluyan. Sin
embargo, los trabajos académicos no se resuelven así porque se trata de productos que se
elaboran a partir de un trabajo intelectual, sistemático y metódico, en los que se deben
reflejar la claridad de las ideas, la pulcritud de los conceptos, la eficiencia de lo aprendido,
etc. A continuación te presentamos las dos fases imprescindibles en la elaboración de un
ensayo académico18:
Planificación 1. Leer y subrayar la bibliografía recomendada (ver elaboración de
fichas).
2. Observar y estudiar el fenómeno sobre el cual se “ensayará”.
3. Escribir una lluvia de ideas alrededor del fenómeno.
4. Crear un esquema que organice las ideas.
5. Organizar las ideas según un criterio: general a lo particular,
18
GRACIDA Juárez, María Ysabel y Guadalupe Teodora Martínez Montes. El quehacer de la escritura.
Propuesta didáctica para la enseñanza de la redacción en el ámbito universitario, México, UNAM, 2007, p.
210.
36
causa-consecuencia, problema-solución, etc.
6. Elaborar un mapa de ideas donde se contemple
gráficamente la jerarquía de la tesis y los
argumentos.
Textualización Introducción Desarrollo Conclusión
- Llamada de - Se organizan los - Se repite el tema
Con la ayuda de los atención al argumentos de de la argumentación
esquemas en los que destinatario. manera lógica o y los puntos más
has organizado tus - Señalamiento del jerárquica a través importantes, a
ideas, redactas contexto. de párrafos. manera de síntesis.
párrafo por párrafo. - Planteamiento de - Se ofrecen - Se puede ofrecer
la tesis. razones, ejemplos, una propuesta o bien
- Establecimiento datos que sostengan plantear problemas
del propósito del la tesis. que quedan todavía
texto. sin resolver.
- Explicitación de la
metodología, teoría,
disciplina o autor
desde los cuales se
argumenta.
1. En el siguiente ensayo identifica los siguientes elementos: introducción, desarrollo,
conclusión, tesis, argumentos (si se presenta con dos premisas y la conclusión de éstas):
37
Por qué escribir un blog académico: los motivos y los resultados19
Felipe Castro Gutiérrez
Hace unos días, Francisco García-Jurado, autor del excelente blog Reinventar la
antigüedad escribió una nota de la que aquí he recogido en parte el título. Dice que
[...] al menos para mí, los blogs académicos son preciosas tentativas para esbozar
textos e ideas que luego me sirvan como materiales reelaborables. En este
sentido, los blogs se parecen mucho a los ensayos, sobre todo por la libertad que
implica su redacción, no tan sujeta a la tiranía de los textos “definitivos”.
Asimismo, la posibilidad de poderlos corregir a posteriori confiere a su escritura
vivacidad y hasta cierta audacia que no siento cuando hay que cerrar otro tipo de
prosas de manera ‘irreversible’.
Para este filólogo dedicado a los estudios clásicos, la escritura de sus blogs es complementaria a la
de sus ensayos más formales, y también le resulta útil para mostrar el “cómo se hizo” determinado
trabajo, o cuáles fueron las circunstancias en que nació una idea concreta, lo cual siempre es de
mucho interés para el lector.
Este texto me llevó a pensar en las razones por las cuáles comencé mis escrituras blogueras, allá
por el año de 2007. Al principio, me interesaba seguir lo que llamé “el amor y el desamor de los
historiadores por el ciberespacio” en el blog Clíotropos, a manera de un observatorio que
comentara la evolución de su uso y ambigua aceptación. Luego, como derivación natural, inauguré
otra “bitácora” titulada Peregrinaciones sobre el pasado, sobre mis investigaciones particulares.
Inicié estos blogs en gran medida porque ya era posible hacerlo. Esto es, en los albores del internet
la posibilidad de publicar estaba de hecho restringida por las dificultades técnicas y las
restricciones del “hospedaje” en línea. En cambio, llegó un momento en el cual establecer y dar
mantenimiento a un blog de aspecto profesional era algo que podía hacerse fácilmente en
WordPress o Blogger, por citar las dos plataformas más populares. Definitivamente, no requería
aprender programación; y era gratuito, lo cual también era de tenerse en alguna consideración.
En cuanto a los motivos, los blogs para mí fueron un experimento en “des-intermediación”. Por lo
común, los académicos dependemos de instituciones y editoriales que reciben nuestros escritos y
luego de una prolongada serie de instancias y procesos técnicos, les dan la debida difusión
impresa. En cambio, los blogs nos permiten comunicamos con el público lector de manera directa
e inmediata. Desde luego, no tengo nada en contra de las instituciones académicas, y sus
protocolos y requerimientos tienen su razón de ser. Pero publicar por mi cuenta, cuando yo lo
deseara, sin depender de nadie más, fue algo liberador.
Me interesaba mostrar al lector (que muchas veces tiene una imagen bastante imprecisa de lo que
realmente hacemos) no solamente el resultado, sino también las fases previas de una investigación,
esto es, todo aquello que al final desaparece para mostrar el producto terminado. La posibilidad de
recibir comentarios me resultaba, también, atractiva.
Asimismo, quería difundir e incentivar el uso de los blogs entre la comunidad académica como un
recurso versátil y útil, al igual que promover su reconocimiento por parte de las instituciones.
En perspectiva, tendría que decir que algunos de estos propósitos se cumplieron, y otros no tanto.
19
[Link]
resultados/ [02 de mayo de 2015].
38
Disfruté de la redacción de mis blogs, aunque mi capacidad para mantenerlos activos ha tenido sus
altibajos, siguiendo las alternativas del trabajo académico. No se trata exactamente del tiempo
disponible, sino más bien que mis “picos” de actividad bloguera han coincidido con el inicio y fin
de diversos proyectos. En este sentido, los blogs me han servido bien para publicar ideas
tentativas, avances parciales y resultados secundarios que no podían tener otro lugar.
El número de “visitas” (tal como se refleja en las estadísticas que las plataformas recopilan
automáticamente) no ha sido espectacular, pero muestra un interés sostenido del público; hay
notas que escribí hace muchos años que siguen siendo leídas. Los comentarios, en cambio, han
sido muy esporádicos.
En cuanto al entorno académico, me consta que algunos colegas (no demasiados…) leen mis notas
con asiduidad, incluyen los “vínculos” correspondientes en sus espacios en Twitter o Facebook, y
algún contenido ha sido utilizado como materia de artículos publicados en revistas especializadas.
La recepción parece haber sido más amplia entre estudiantes de posgrado, y hace unos meses tuve
la satisfacción de ver como un párrafo de una mis notas aparecía en el epígrafe de una tesis.
Las instituciones académicas mexicanas, por su lado, no acaban de comprender o aceptar un
género de publicación independiente, que no se desarrolla en los habituales y bien supervisados
carriles administrativos. Es algo que contrasta, ciertamente, con lo que ocurre en España, Francia
o Alemania, donde la plataforma de Hypotheses y el apoyo formal de algunas instituciones
innovadoras han generado un crecimiento muy prometedor en la cantidad y calidad de los blogs.
En resumen, si algún colega o joven investigador me preguntara si tiene sentido el esfuerzo
necesario para iniciar y mantener un blog, mi respuesta sería sin duda afirmativa. Es una empresa
que depara satisfacciones personales, permite una mayor difusión social del conocimiento y atrae
cierto reconocimiento profesional. Pero, por otro lado, hay que conocer los límites que puede tener
el impacto de un blog de temática académica, en inevitable y desigual competencia con la
multiforme y casi infinita oferta de contenidos en línea; y tener claro que la aceptación pública es
por lo común algo que llega sólo después de mucho tiempo de edición constante.
Desde luego, los blogs y su empleo tienen una historia que continúa en desarrollo. Y su utilización
futura probablemente deparará, como siempre ocurre en el ciberespacio, derivaciones
sorprendentes e inesperadas.
2. Ahora realizarás un ensayo. Lo primero que debes hacer es formular la tesis.
a. Selecciona la mejor idea/afirmación sobre la cual vas a escribir. La tesis –
proposición u opinión que se mantiene e intenta demostrar con razonamientos– será
el punto principal, escríbela en una oración de tal manera que permita al lector
conocer sus intenciones.20
Lo que me propongo demostrar es ____________________________________________
________________________________________________________________________
20
LICEA, Judith, El manual del investigador novel, México, Universidad Autónoma Metropolitana-
Xochimilco, 2011, p. 173.
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b. Después de haber elaborado tu tesis, sigue la planificación que se sugiere en las
etapas de la escritura de un ensayo para que elabores uno propio de una cuartilla.
Además, te recomendamos revisar la información que se relaciona con la
elaboración de títulos en el apartado “Elaboración del título” y elaboración de
borradores.
40
II.2 Metodología de producción de los principales géneros académicos
II.2.1 Título
El título es el elemento que encabeza un escrito. Presenta de forma resumida y explicativa
el contenido de lo que se encontrará en él. El título anticipa al lector la relevancia, enfoque
y tratamiento que se le dará a determinada materia dentro del escrito, por ello es preciso
que enuncie con claridad el problema u objeto del que se tratará el escrito que le precede.
Por la relevancia que reviste como puerta de acceso a un trabajo de investigación y porque
suele servir también como delimitación del tema que vamos a desarrollar, el título debe ser
corto, preciso y conciso.
Por el objeto de estudio
Normalmente el título está constituido por una frase nominal que incluye un sustantivo que
focaliza el objeto de estudio, es decir, que coloca el énfasis en un elemento de los varios
que se pueden presentar en el título. Ese objeto o tema que se convierte en foco constituye
el término con mayor peso semántico en la argumentación, por lo que el foco enuncia el
elemento clave del trabajo escrito.
Procedimiento por tema y rema
Los estudios lingüísticos han definido el tema como la enunciación que presenta el asunto o
sujeto temático del que se va a hablar21. Esta parte de la enunciación también se le suele
21
CALSAMIGLIA, Amparo y Helena Tusón. Las cosas del decir. Manual de análisis del discurso, Ariel
Lingüística, Barcelona, 1999.
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