0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 165 vistas22 páginasMachado (2003)
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Clasicos,
nifios y
jOvenes
Premio Cecilia Meireles 2003
Ana Maria Machado
Traduccién de Santiago Ochoa
Prélogo de Irene Vasco
GRUPO
norma
bepiihnwwsnorma.com
Bogott, Barcelona, Buenas Aires, Caracas,
Guatemala, Lima, México, Miami, Panama,
‘Quito, San José, San Juan, San Salvados
‘Santiago de Chile, Santo Domingo.Machado, Aaa Marla, 1941.
(Casco, nis yjvenes/ Ant Matis Machado; prlogo
Irene Vato ;trauccién Saniogo Ochoa. Bogor: Grupo
dicoril Norma , 204,
208 p21 er (Caaelo)
ISBN 958.04-87152
1. Literaura lisie -Ensetanca primaria 2 Liceraia
‘nfanll- Hiszoiay eten 3. Libros y lecture para nis -
Historia y ert L Vaseo, rene I. Oches, Sain, te I. Ti
808.068 cl 19 ed.
AHYIASD
CCEPEanco dela Replica Biblioteca Luly ngs! Arango
‘Titulo original en portant:
Come ¢ Pogue Le 2 Caszos Univers dee cedo
Copyright © Ane Maria Machado, 2002
Pblieado de acuerdo con la aor,
Copyrgi © Editorial Norma, S.A, 2004, paca Estados Unidos, México, Guscem
‘Puerto Rio, Costa Rica, Neragua, Honduras, B Salvador, Repliea Dominicana,
anand Colombia, Vreul, Eunor ert Bo, Parqay, Unig, gency
‘AA, $3550, Sopot, Colombia
Reservas tales los derechos.
Prolbia la reproduccién coral o parcial de esca obra sin perso escrito dela Fait
Impret por Primera Clase Inpresres
limpreto en Argentina Priced in Argentina
rimera edi septiembre de 2004
Primera reimprsion en Argenting: sil de 2005
‘radceiSn: Santiago Ochoa
[Edict Crisina Puerta
iagramaciényarmeda: Cotaina Oxjuela Lavende
Diseto de eoieccin: Catlin Oruea Lavere y Wilson Oiral
Ce. 19050
ISBN 958-048215.2
Indice
Prélogo
Capitulo 1
Clasicos, nifios y.j6venes
Capitulo 2
Eternos y siempre nuevos
Capitulo 3
Entre griegos y troyanos
Capitulo 4
Las sagradas escrituras
Capitulo 5
Torneos, proezas y caballeros
Capfeulo 6
Mundos descubiertos y sofiados
Capitulo 7
Encantos para siempre
Capitulo 8
Un mar de historias miaritimas
u
21
31
41
49
65
79
95Capitulo 1
Clasicos, nifios y jovenes
‘Tomar un libro y abrislo guarda la posibilidad del hecho estéti-
co. {Qué son las palabras acostadas en un libro? ey
Sewell, narra la autobiogaffa de un caballo, traducida
del original equino. Nacido al otro lado del Atléntico,
El mago de Oz, del norteamericano L. Frank Baum, tuvo
mucho éxito en su adeptacién cinemarogréfice, Muy in-
teresante también es 1a obra de Edith Nesbit, escritora
no convencional, feminista y socialista que, @ partit de
Los buscadores de tesoros (1898), escribié wna serie de libros
popularisimos que inauguré el subgénero de aventuras
de una banda urbana de muchachos, los Bastables. Otra
mujer rebelde, un poco posterior, es la sueca Astrid Lind-
gten, quien ayudaria a consagrar con Pippi Calzaslargas
(1941) una nueva manera de ver la infancia, divertida y
de una gran vitalidad
Notas
' GOLDWAITHE, John. The Natural History of Make-Belie-
+, Oxford University Press, New York, 1996.
Capitulo 12
Navegar es impreciso
Danneel gobierno militar del Brasil, el diputa-
do Ulises Guimaries fue uno de los politicos mas desta-
cados de la resistencia democratica dentro del Congreso.
Hubo un momento en que iba a realizarse otra “eleccién
presidencial indizecta”, con votos marcados de antemano,
sin voracién popular y sin ninguna posibilidad de que la
oposicién pudiera ganar. El tuvo la idea de lanzarse de an-
ticandidato, lo que le dio la oportunidad de recorrer todo
el pais, fingiendo que hacfa campafia para la presidencia.
En realidad, aproveché su gira pata ctiticar al gobierno.
Aunque no fue electo como presidente, sus discursos cori-
tribuyeron a que la bancada de oposicién més numerosa
que se habia visto en el Brasil fuera elegida en el Congre-
so. Cuando le preguntaron durante su campaiia cuél era
el sentido de todo aquello, y por qué se esforzaba tanto,
en vista de que no tenia ninguna probabilidad de ganar,
Locomet ey my
el viejo politico respondi6, citando un clésico: “Navegar
es preciso, vivir no es preciso”.
Es posible que Guimaries hubiera aprendido esa
frase en latin, miencras estudiabe a Plutarco en la escuela,
Pero, er. la misma €poca, cuando el compositor Caeta-
no Veloso, perteneciente a una generacién posterior, cité
también esa misma frase en la letra de una de sus cancio-
nes, Os argonautas (titulo que recuerda una historia clésica
griega), todo indicaba que se referfa 2 otro autor. Como se
trataba de un fado, lo mas probable es que Caetano Velo-
so estuviera rindiéndole un homenaje al poeta portugués
Fernando Pessoa, quien también incorporé los versos la~
tinos treducidos a un poema suyo. En esa cadena de citas
que se fecundan mutuamente al ser trafdas al portugués,
la frase latina gana un sentido auevo ademés del que ya
tenia, Navegar es preciso, sf, en el sentido de que es “ne-
cesario”, como afirmaba el original. Pero es también un
acto de precisién, pues la vida es imprecisa, desordenada
e inexacta.
‘Asi, navegar por los clisicos de le literatura es pre-
ciso, pe-0 impreciso. Es necesatio, pero es inexacto. No
tiene un rumbo definido ni establecido de antemano, sino
que es algo que se realiza a la deriva, al sabor de las olas
y los vientos, con sujecién a la corriente, en una sucesién
de tempestades, calmas y desvios. Un libro lleva a otro;
se abandona una lectura por otra; un descubrimiento da
paso a una relectura, No hay_un orden cronolégico, La
leceura que hacemos de un libro que ha sido escrito hace
varios siglos puede estar influenciada por auestro recuer-
do de un texto contemporéneo que hemos leido primero,
Leemos varios libros al mismo tiempo (y ellos se conta~
wg
ogee
wii
gian inevitablemente en ese momento), 0 estamos obse-
sivamente poseidos por un texto tnico que no podemos
soltar, o pasamos un buen tiempo sin leer, tumiando ape-
nas lo que hemos leido anteriormente.
Pensé en todo esto al elegir la navegacién como
meréfora de la lectura de los clésicos. Y también recordé
que le damos otro uso a esta palabra cuando hablamos de
“navegar en Internet”. Creo que es muy interesante pen-
sar en la literatura como algo semejante a una gran red
universal que une los puntos més distantes, capaces de
conectarse por su contigiiidad y que son sustituibles unos
por ortos. Son caminos innumerables que se van oftecien-
do de forma ilimicada; un mundo infinitamente abierto a
todas las posibilidades, sin fronteras,
Al examinar un poco ese universo de los clésicos
que pueden ser oftecidos a los nifios, a los jévenes y, en
general, a los leccores principiantes, procuré mantener
esa actitud. Vamos a navegar. Esta es s6lo una invitacion
acompafiada de un mapa. No es una férmula, ni una re-
ceta, ni un programa curricular. No se espera que nadie
lea todos los libros mencionados, uno eras otro, pues ni
siquiera estén en orden cronolégico, Traté de ir y venir
en el tiempo, de pasar de las utopias renacentistas a la
ciencia-ficcién, de agruparlos més por géneros y afinida-
des que por franjas de edad, entre otras cosas, porque no
creo en eso.
Varios libros y autores quedaron por fuera, incluso
algunos que son de mi predileccién, Sin embargo, teaté
de limicarme a los clésicos que pueden conseguitse y que
pueden estar al alcance de los nifios y los jévenes, bien sea
porque fueron escritos originalmente para este piiblico, 0150
opeyseyy eueyy cay
bien porque pueden ser lefdos (y bien aprovechados) en
buenas versiones. Quedé sorprendida: ni yo misma espe-
aba que hubiera tantos libros en versiones de tan buena
calidad, a disposicién de nuestros j6venes lectores.
Sin embargo, ninguna lista de libros destacados ser-
viria de nada si no estuviera acompafiada de una discusi6n
honesta sobre el llamado canon literario, es decir, sobre la
lisea en sf. gPor qué estos titulos y no otros? {Por qué se
considera precisamente que estos libros son los esencia~
les, y no se tiene en cuenta a tantos otros? ¢Por qué tantos
aucores masculinos? {Por qué cantos blancos, tantos eu-
ropeos? ¢Por qué siempre los mismos? ¢Por qué no elabo-
rar otra lista, otro:canon alternativo? Por ejemplo, serfa
posible hacer una lista que sélo incl ayera a mujeres que
no fueran blancas, y a escritores que no fueran europeos,
pues, a fin de cuentas, casi nunca tienen la oportunidad
de darse a conocer.
Esto seria muy justo. Me encantaria ver una lista
semejante para poder conocer otras cosas. Trato de ver
sus posibles componentes siempre que tengo la oportuni-
dad. Pero esa no fue mi escuela, por algunas razones que
seguramente son muy simples, y tal vez algo insulsas e
insarisfactorias.
La primera raz6n para no hacer aqui este tipo de
listas es que no conozco lo suficiente pare proponerla.
La segunda es un principio ético bésico: no hacerle a los
otros lo que no me gustaria que me hicieran. Sé que me
sentiria privada de algo fundamental si no hubiera leido
a Homero, a Cervantes o a Shakespeare. No sé a quiénes
podria proponer en su reemplazo; no puedo imaginarme
sin Ulises, sin Don Quijote o sin Hamlet. Si no quiero esa
pobreza para mf, no es justo que experimente entonces
con los jévenes.
De cierto modo, también tuve que hacer una se-
leccién que cupiera dentro de un ntimero rezonable de
pAginas. Todo el tiempo me debati en el dilema que Ce-
cilia Meireles, esa gran clésica de nuestra poesfa brasilera,
resumié tan acertadamente en 0 esto 0 aguello:
Ose tiene lluvia y no se tiene sol,
Ose tiene sol y no se tiene Iluvia,
Ose viste el guante y no se pone el anillo,
se pone el anillo y no se visce el gusnce.
Reconozco todas las limitaciones que tiene un ca-
on y séconozco que las objeciones politicas que se le ha-
cen son muy pertinentes. Pero, al mismo tiempo, y aun-
que respeto todas esas reservas, no puedo dejar de ver en
el canon una extensién de la alfabetizacién, y esa es otra
de las razones para mi seleccién. De la misma forma en
que las persorias tienen que saber leer para no quedarse al
margen de la civilizacién, también tendzfan que conocer
atingue sélo fuera el canon. Sé que mi posicién es bastan-
te polémica en estos tiempos polfticamente correctos, y
respeto sinceramente|a, quienes la refuten. Una parte de
mi tampoco se siente a gusto con las escuelas tradiciona~
les, pero no puedo cambiar lo que ya sucedi6. Y no creo
que la forma de cambiar lo que viene en camino sea igtio-
rando lo que se construyé en el pasado.
Tal vez yo sea excesivamente optimista, pero creo
que la solucién de ese impasse provendré de dos cosas.
Por un lado, creo que si hay un mayor niimero de
personas con historias y orfgenes diferentes que lean, es-
souag! & soury ‘socay
opey2ey
tablecerén su propia red de preferencias e influirén en los
demés. Tal vez ese canon masculino y eurocéntrico refleje
apenas el hecho de que, hasta el dia de hoy, ha habido més
lectores lslancos, hombres y europeos. Poco a poco y a
medida que se multipliquen, los nuevos lectores segura-
mente incluirdn nuevos titulos y autores; y no s6lo por sus
diferentes opciones, sino también por su propia escricura,
pues crearén obras con una visién totalmente distinta a
la predominance, Nunca ‘hubo tanta gente alfabetizada
en el mundo, tanto en términos absolutos como porcen-
tuales. Eso tendré que reflejarse en el canon, como co-
mienza a verse ya en los catdlogos editoriales, en las listas
de los més vendidos y en la distribucién de los premios.
‘Autores latinoamericanos, indios, paquistanfes, japone-
ses, arabes y de tantas otras nacionalidades se encuentran
actualmente en nuestras librerias en una proporcién que
antes era inimaginable. Y la expansi6n de las mujeres es-
critoras en el siglo XX ha sido otro fenémeno destacable,
ademés del surgimiento de autores provenientes de clases
sociales que anteriormente no tenfan acceso @ la educa-
cibn, Es inevitable que un nuevo canon incluya este tipo
de contribuciones.
Por otra parte, espero que esa mayor cantidad de
lectotes, que comiencen ademés a una edad temprana,
puedan a su vez complementarse con una mejor calidad
de lectura: la lectura critica. Si un mayor niimero de per-
sonas lee més y mejor, y puede comparar, argumentar y
refucar su lectura, es muy posible que algunos titulos y
escritores dejen de ser tan valorados, y que se abran asi
nuevos espacios en el canon. Las sustituciones se darén
con naturalidad, gracias a la creciente préctica lectora de
nuevas generaciones de poblacién alfabetizada, De la mis-
ma forma en que ito creo que una lista deba ser impuesta
en su totalidad, no creo que alguien, a titulo individual,
tenga el derecho de escablecer un catélogo de prohibicio-
nes 0 un nuevo canon, Algunos programas cotalitarios ya
Jo intentaron y los resultados fueron desastrosos. Pero lo
que sf puede y debe hacerse es discutis, opinag, criticar
y presentar nueva opciones. A fuerza de cantas manifes-
taciones, algo nuevo surgiré. Puedo unir mi voz a todas
ellas, aunque la mia sea apenas uuna sola, Pero ese no era
mi propésito.
Algunos de los titulos que escogi pueden parecer
bastante dificiles para los nifios. Tal vez, pero sélo para
algunos. Los nifios pueden elegir otros libros. No exis-
ten dos lectores iguales y, més atin, no existen dos nifios
iguales. Una de las maravillas de la lectura es que le daa
cada uno su espacio individual, sin imporcar la edad del
lector.
tras de las selecciones, por el contrario, pueden
parecer bastante féciles, e incluso un poco insulsas. Dulce
engafio: simpleza no es superficialidad. Si la parte visible,
que es el tfeulo de algunos de los libros sugeridos, pue-
de parecer tan cristalina que da la impresién de que sus
aguas son pandas, preste atencién: debajo puede haber
refugios y cuevas, remolinos y abismos. Si incluf los tfpi-
cos clésicos infantiles y juveniles, ademas de las versiones
condensadas de los “monstruos sagrados” para adultos,
es porque realmente no veo ninguna incompatibilidad
entre ellos. Ademés, podran releerse més delante de ma-
nera provechosa. Coincido bastante con la definicién de
C.S. Lewis, quien afirma que el clésico infantil y juvenil
sauaapl & sou ‘S017z
opeyzeyy ery eu
es aquel cuya primera lectura puede tealizarse durante la
infancia.
‘Los libros de los que hemos hablado en estas pégi-
nas tendran algo que decirle a los lectores, sin importar
su edad. Adicionalmente, algunos de estos libros (y seréa.
necesariamente diferentes para cada lector) iri més allé.
Tendrén el efecto de un celémpago, ilumindndolo todo
de manera repentina, Harén que el lector termine la uilti-
ma pagina, transformado para siempre; que sea diferente
a quien era cuando comenz6 la lectura. Es dificil medir
cémo y cuanto cambiard. La lectura es una navegacién
imprecisa, pero une experiencia inigualable. Buen viaje.
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