0% encontró este documento útil (0 votos)
58 vistas5 páginas

Clase Filosofia Medieval

Las cinco pruebas más tradicionales para demostrar la existencia de Dios son las cinco vías expuestas por Santo Tomás de Aquino en su obra "Suma Teológica". Estas son cinco argumentos a posteriori que parten de la experiencia sensible para demostrar la existencia de Dios, como por ejemplo la primera vía del movimiento que argumenta que la realidad del cambio requiere la existencia de un primer motor inmóvil.

Cargado por

Anamaria Cortés
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
58 vistas5 páginas

Clase Filosofia Medieval

Las cinco pruebas más tradicionales para demostrar la existencia de Dios son las cinco vías expuestas por Santo Tomás de Aquino en su obra "Suma Teológica". Estas son cinco argumentos a posteriori que parten de la experiencia sensible para demostrar la existencia de Dios, como por ejemplo la primera vía del movimiento que argumenta que la realidad del cambio requiere la existencia de un primer motor inmóvil.

Cargado por

Anamaria Cortés
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

 EL PROBLEMA DE LA RELACIÓN FE Y RAZÓN

Para Santo Tomás, la distinción filosofía/teología descansa en la separación entre


orden natural y sobre- natural: el orden de conocimiento natural procede de la
razón humana, da lugar a la filosofía y tiene carácter demostrativo; el orden
sobrenatural procede de la revelación y de la fe y es un conocimiento oscuro;
algunas de sus verdades están al alcance de la razón, y otras la exceden. Ambos
conocimientos provienen, en último término, de Dios, por lo que entre ellos no puede
haber contradicción. Entre las dos esferas de conocimiento cabe la colaboración, dando
lugar a la teología: la revelación puede orientar a la razón y le permite evitar errores;
la razón le sirve a la fe para aclarar y defender los misterios de la revelación. Algunas
creencias nunca podrán ser demostradas por la razón y otras sí, como los preámbulos
de la fe (existencia de Dios e inmortalidad del alma). Habrá dos tipos de teología:
la racional o natural, que llega a Dios utilizando una capacidad ligada a la naturaleza
humana, la razón; y la teología cristiana o sobrenatural: su fundamento es la
doctrina revelada y la fe, pero usa también de la razón para conseguir un orden
científico y como arma dialéctica.

II. LA EXISTENCIA DE DIOS

1. El problema de su demostración. Podríamos pensar que Dios puede ser


perceptible directamente por la razón, al modo como vemos las verdades del tipo "los
triángulos tienen tres lados"; a estas proposiciones las denomina Sto.
Tomás evidentes en sí mismas; en ellas el predicado se incluye en el sujeto pues en
la esencia de sus objetos se encuentra la propiedad referida en la proposición. Son,
además, evidentes para nosotros cuando las vemos como verdaderas con solo
comprender el concepto sujeto. Si la existencia de Dios se incluyese en su esencia,
entonces podríamos captar la verdad de la proposición “Dios existe” con la mera
comprensión del término "Dios"; algunos filósofos (S. Anselmo p. ej.) creerán que se
puede mostrar la existencia de Dios basándose en ese supuesto (el "argumento
ontológico"). Sto Tomás mantendrá, por el contrario, que no cabe una argumentación
de ese género porque la esencia de Dios no nos es dada con la misma claridad que por
ejemplo, la esencia del triángulo. Ello quiere decir que la proposición "Dios existe" no
es evidente para nosotros, aunque sea evidente en sí misma (pues es verdad que la
existencia se incluye en la esencia de Dios).

2. Las cinco vías. Según Sto. Tomás, la demostración meramente racional de la


existencia de Dios no es la adecuada pues no es acorde a las facultades humanas;
debemos llegar a Dios a partir de lo más conocido para nosotros, de la experiencia
sensible. Sus pruebas (las Cinco Vías) tienen antecedentes en Aristóteles y Platón y
son demostraciones a posteriori: parten de los efectos de la actuación de Dios en el
mundo para remontarse a Él como causa última. La Tercera Vía comienza destacando
uno de los rasgos más importantes de todos los objetos finitos, la radical insuficiencia
de su ser, la contingencia: todos los seres existen pero podrían no existir; si existen y
podrían no existir es pensable un tiempo en el que no existían; y si nada más que ellos
existiera en la realidad, ahora nada tendría que existir. Como este no es el caso, es
preciso suponer que exista un ser necesario, un ser que tenga la razón de su
existencia en sí mismo y no en otro, y ese ser es Dios. La Quinta Vía parte de la
existencia de orden en el mundo natural y de la necesidad de que exista siempre una
inteligencia que dirija el comportamiento de aquellos seres que tienen conducta final,
conducta ordenada a un propósito. Es el caso de que los seres naturales no disponen
de inteligencia, luego han tenido que ser creados por otro ser que les haya dado su
disposición al comportamiento más adecuado para alcanzar los fines que les son
propios; en conclusión, debe existir una Inteligencia Ordenadora a la que cabe
llamar Dios.

Las pruebas más tradicionales para demostrar la existencia de Dios son


estas cinco vías expuestas de modo magistral por Santo Tomás de Aquino
(“Suma Teológica”, Prima pars, cuestión 2, artículo 3). Son éstas pruebas
propiamente metafísicas. Estas vías son cinco argumentos a posteriori (a partir
de las cosas más conocidas por el hombre) que demuestran la existencia de
Dios; así, por ejemplo:

Primera Vía
La primera es la vía del movimiento: la realidad del cambio o del movimiento
(en sentido aristotélico) exige necesariamente la existencia de un primer motor
inmóvil, porque no es posible fundarse en una serie infinita de iniciadores del
movimiento.

Segunda Vía

La segunda es la vía de las causas eficientes: puesto que las causas eficientes
forman una sucesión y nada es causa eficiente de sí mismo, hay que afirmar la
existencia de una primera causa.

Tercera Vía

La tercera es la vía de la contingencia y del ser necesario: como es un hecho


que hay seres que existen y que podrían no existir, esto es, que son
contingentes, es forzoso que exista un ser necesario, ya que, de otra forma, lo
posible no sería más que posible.

Cuarta Vía

La cuarta es la vía de los grados de perfección: puesto que todas las cosas
existen según grados (de bondad, verdad, etc.), debe también existir el ser
que posee toda perfección en grado sumo, respecto del cual las demás se
comparan y del cual participan.

Quinta Vía

La quinta es la vía teleológica o del orden y la finalidad: existe un diseño o un


fin en el mundo, por lo que ha de existir un ser inteligente que haya pretendido
la finalidad que se observa en todo el universo.
Existen otras vías a las que mejor corresponde llamar “argumentos
complementarios”. Estas son:

1) La demostración por el consentimiento universal del género humano: todos


los pueblos, cultos o bárbaros, en todas las zonas y en todos los tiempos, han
admitido la existencia de un Ser supremo. Ahora bien, como es imposible que
todos se hayan equivocado acerca de una verdad tan importante y tan
contraria a las pasiones, debemos exclamar con la humanidad entera: ¡Creo en
Dios!

2) Por el deseo natural de la perfecta felicidad: consta con toda certeza que el
corazón humano apetece la plena y perfecta felicidad con un deseo natural e
innato; consta también con certeza que un deseo propiamente natural e innato
no puede ser vano, o sea, no puede recaer sobre un objetivo o finalidad
inexistente o de imposible adquisición; y consta, finalmente, que el corazón
humano no puede encontrar su perfecta felicidad más que en la posesión de un
Bien Infinito. Por tanto, existe el Bien Infinito al que llamamos Dios.

3) Por la existencia de la ley moral: existe una ley moral, absoluta, universal,
inmutable, que prescribe el bien, prohibe el mal y domina en la conciencia de
todos los hombres. Ahora bien, no puede haber ley sin legislador, como no
puede haber efecto sin causa. Este legislador ha de ser, al igual que esa ley,
absoluto, universal, inmutable, bueno y enemigo del mal. Esto es lo que
denominamos Dios.

4) Por la existencia de los milagros: el milagro es, por definición, un hecho


sorprendente que es realizado a pesar de las leyes de la naturaleza, ya sea
suspendiéndolas o anulándolas en un momento dado. Ahora bien, es evidente
que sólo aquel que domine y tenga poder absoluto sobre estas leyes puede
suspenderlas o anularlas a su arbitrio. Por tanto, existe un Ser supremo que
tiene ese poder soberano.
Problemas de los que hablan los santos y guillermo

Que dice de las artes, de dios, de la libertad, el destino, la fortuna, porque hay tanto mal en la
tierra

1. San Agustín de Hipona

2. Anselmo de Canterbury

3. San Buenaventura

4. Tomás de Aquino

5. Guillermo de Ockham

Describir en cada uno de ellos lo más relevante de su pensamiento respecto a los problemas
filosóficos tratados en clase, tales como:

- Fe y Razón

- Libertad (libre albedrío)

- Nominalismo vs Universales,

- La existencia de Dios.

Tener en cuenta que de todos los autores es posible que no se encuentren todos los elementos
mencionados. Solo coloca lo más importante, en un escrito a mano, en el cuaderno.

Somos libres desde que hacemos la voluntad de Dios San Agustin

Sensitivo inferior porque nos aleja de Dios

Vias de Santo Tomas, teología de las 5 vias de Santo Tomas, via negativa y la vida positiva del
conocimiento
La libertad no es mas que un aspecto parcial de la libertad Santo Tomas

Para que mi libertad sea relamente correcta debe ir de acuerdo a mi voluntas y mi voluntad debe
querer la divinidad, cuando pasa todo esto tenemos la libertad parcial

Tenemos limites naturales

Pienso luego existo- Rene Descartes

Conocer por necesidad

También podría gustarte