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La Familia en el Magisterio de la Iglesia

El documento aborda el papel del matrimonio y la familia en el magisterio de la Iglesia, destacando la importancia de estos sacramentos y su relación con la fe cristiana. Se analizan varios documentos papales que enfatizan la dignidad de la familia, la necesidad de una educación basada en valores cristianos y el papel de la Iglesia como guía y protectora de la institución familiar. Además, se subraya la urgencia de enfrentar los desafíos contemporáneos que amenazan la familia, promoviendo un compromiso renovado con la fe y la evangelización desde el hogar.

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La Familia en el Magisterio de la Iglesia

El documento aborda el papel del matrimonio y la familia en el magisterio de la Iglesia, destacando la importancia de estos sacramentos y su relación con la fe cristiana. Se analizan varios documentos papales que enfatizan la dignidad de la familia, la necesidad de una educación basada en valores cristianos y el papel de la Iglesia como guía y protectora de la institución familiar. Además, se subraya la urgencia de enfrentar los desafíos contemporáneos que amenazan la familia, promoviendo un compromiso renovado con la fe y la evangelización desde el hogar.

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ARQUIDIÓCESIS DE CIUDAD BOLÍVAR

SEMINARIO MAYOR “JESÚS, BUEN PASTOR”


PASTORAL FAMILIAR
MIGUEL BRIZUELA 2º DE TEOLOGÍA

LA FAMILIA EN EL MAGISTERIO DE LA IGLESIA (SEGUNDA PARTE)

- León XIII Arcanum divinae, 1880. Realizar de esta la estructura y


resaltar el contenido
Estructura:
I. Introducción nn. 1-3
II. el matrimonio cristiano nn. 4-9
4. origen y propiedades
5. corrupción del matrimonio antiguo
6. su ennoblecimiento por Cristo
7. transmisión de su doctrina por los apóstoles
8. la finalidad del matrimonio en el cristianismo
9. la potestad de la Iglesia
III. ataques de que es objeto nn. 10-19
10. negación de la potestad de la Iglesia
11. carácter religioso del matrimonio
12. intento de separar contrato y sacramento
13. los principios del naturalismo
14. frutos del matrimonio cristiano
15-16. la ausencia de religión en el matrimonio
17. males del divorcio
18. su confirmación por los hechos
19. conducta de la Iglesia frente al divorcio
IV. los remedios nn. 20-26
20-21. el poder civil
22-23. el poder eclesiástico
24-25. exhortación a los obispos
26. matrimonios con acatólicos
V. conclusión nn. 27-28
En cuanto a su contenido la carta resalta el papel que juega el
matrimonio en el tiempo moderno, ahonda en aquellas acciones que buscan
debilitar y hasta desaparecer la contracción del matrimonio y explica
detalladamente el papel que tiene la Iglesia como máxima protectora del
sacramento y de la institución familiar.

- Juan XIII mater et magistra, 1961; nn 32,33,144,173,180,182,229.


Realizar una catequesis sobre la familia

Al definir el matrimonio como sacramento, la Santa Madre Iglesia, no


quiere otra cosa sino expresar que el SI que se dan los conyugues el uno al
otro está íntimamente ligado a Dios. La Iglesia misma consagra el matrimonio,
es decir lo santifica y lo pone bajo la bendición de Dios. Busca con esto,
comunicar a los conyugues la esperanza cierta de que esa unión matrimonial
permanecerá inquebrantable e invulnerable. (cf. Mater et Magistra 193)
El sacramento del matrimonio quiere decir que Cristo santifica y
completa el amor de dos personas, que puede ser frágil y está también en
peligro por tantas situaciones que lo afectan, internas y externas. Por lo tanto,
para la Iglesia, el matrimonio y la familia es un lugar importante de encuentro
con Cristo.
Desde el primer libro de la Biblia, encontramos la predilección de Dios por el
matrimonio. Posteriormente, se encuentran citas que enaltecen el valor del
matrimonio y las funciones de marido y mujer. Finalmente, en el Nuevo
Testamento, se encuentra la acción directa de Jesús, cuando realizó el primer
milagro en una boda en Caná de Galilea y luego lo eleva a la categoría de
sacramento. Dios desea por tanto para el hombre y la mujer, una vida plena en
la cual Él tenga una participación importante y fundamental para la pareja.
Sería útil recordar la realidad que hoy encontramos en la familia. Esta
realidad es un reto para nuestra fe. Resulta que muchas veces a la familia
tradicional se la ha considerado como modelo de familia "cristiana", y debería
serlo. Pero, si nos fijamos en ella detenidamente con la verdad de la humildad,
veremos que estamos lejos del ideal cristiano. Esta humildad inicial nos
ayudará a atender mejor el mensaje bíblico y eclesial sobre la familia.
Si la teología ha tardado en considerar las realidades socio económicas
como lugar donde vivir y practicar el mensaje bíblico, más está tardando aún en
ver a la familia como el espacio privilegiado en el que se puede y se debe vivir
el mensaje de la Biblia. Por lo general, al hablar de los valores familiares nos
contentamos con valores puramente naturales. Parece como si en este aspecto
la Biblia y, sobre todo, Jesús no tuvieran nada nuevo que añadir. Esto trae
como resultado que la familia se convierte de hecho en cimiento de una
sociedad represiva, ya que el mundo en que vivimos está organizado de
acuerdo a un hecho fundamental: la desigualdad que se manifiesta de muchas
maneras y en muchos niveles, y que reiteradamente es acusada por los santos
padres en sus encíclicas.
Desde este tipo de familia es posible la existencia de este orden
sociopolítico y cultural que beneficia a una minoría y oprime a casi todos. Ello
se justifica ya desde la infancia, pues ese aprendizaje de la desigualdad como
algo irremediable lo recibe el niño a través de los padres. Si los padres hacen
suya la ideología del orden establecido, esa sociedad tiene asegurada su
reproducción, pero una reproducción donde la desigualdad y la opresión serán
signos característicos. (cf. Mater et Magistra 195)
Se ha dicho, y con razón, que la familia es base y célula de la sociedad.
¿Pero de qué tipo de sociedad? ¿De la cristiana? Si sólo el padre tiene el
poder y la madre se muestra inferior, junto con los hijos, entonces la educación
será opresiva y los hijos saldrán amaestrados para encajar sumisos las
injusticias de siempre. Están acostumbrados a que uno solo es el que da las
órdenes y el que maneja la plata. Afortunadamente también existen familias
solidarias, abiertas a los problemas de los demás, pero en muchos casos las
familias viven sus problemas de espaldas a la sociedad, encerradas en la
realidad exclusiva de los miembros que la componen, sin proyección hacia
fuera y sin responsabilidades públicas. Se piensa que la familia debe funcionar
como algo privado, independiente, donde no deben llegar los conflictos de la
sociedad. Se piensa con frecuencia que dedicarse a transformar la sociedad no
es tarea de la familia. Los compromisos suelen ser sólo a escala personal
La familia actual cada vez está más atrapada por el consumismo. Una
buena parte de los ingresos familiares se destina a gastos superfluos, aun a
costa de pasar necesidad en los rubros básicos de alimentación, vivienda o
educación. Se vive al ritmo de la propaganda. Así resulta que la familia cada
vez es más reaccionaria, porque se presenta tanto más feliz cuanto más
consume, cuanto más tiene, y resulta que, para conseguir este fin, se doblega
ciegamente al trabajo. (cf. Mater et Magistra 13.33.45) Esta sumisión indica su
conformidad total con la sociedad actual, su no disposición al cambio y, por
tanto, su aprobación de la desigualdad y el privilegio.
El ideal es tener más que los demás, generalmente sin importar mucho
los medios. La crisis actual de la familia puede crear en nosotros una sensación
de angustia e impotencia. Sin embargo, toda crisis puede ser vivida desde la fe
como motivo de gracia y posibilidad de evangelización.
La familia es hoy quizás más frágil y vulnerable, pero en ello se nos
ofrece una oportunidad mayor para que la fe pueda desarrollar su fuerza
salvadora. Necesitamos crear una alternativa creyente a la familia actual.

- Pablo VI humanae vitae, 1968. Resaltar los puntos que atañen a la


familia.

La encíclica humanae vitae tiene como hilo trasversal a la familia, pues


ella es la encargada de la defensa de la vida humana, la Iglesia consciente de
esto y de su corresponsabilidad en esta tarea, quiere con esta encíclica ser una
herramienta para aquellos que luchan por este gran bien. Pero si nos
detenemos a analizar todos los puntos no acabaríamos, resaltaremos entonces
aquellos que más atañen al ámbito de la familia. En primer lugar, hay que
resaltar de entrada el numeral 1, los esposos como fieles colaboradores de
Dios en la transmisión de la vida humana. En los numerales 8 y 9 nos habla
Pablo VI sobre el amor conyugal, es un amor centrado en Dios, un amor total
en el cual se entregan el uno al otro y por tanto es un amor fecundo, que no se
agota en la entrega del uno al otro, sino que se prolonga en los hijos, por tanto,
el amor conyugal y el matrimonio por su propia naturaleza esta destinado a la
procreación.
En el numeral 10 se nos refiere sobre la paternidad responsable, el
cuidado y amor que deben tener los padres para con los hijos, dándoles los
necesario y formándolos según el designio de Dios. En el numeral 12 se resalta
lo que ya se dijo más arriba, la unión conyugal y la procreación están tan
íntimamente unidas que parecieran una sola, el acto conyugal los hace aptos
para la generación de nuevas vidas. Finalmente, en el numeral 25 se habla
directamente a los esposos cristianos, la vocación cristiana recibida en el
bautismo se refuerza con el sacramento del matrimonio, por lo tanto son
consagrados para cumplir con su vocación específica, hacer visible en el
mundo la santidad.

- Juan Pablo II: ¿de qué trata cada documento, cual es su


importancia en el desarrollo de la pastoral familiar?: familiaris
consortio, mulieris dignitatem, gratissimam sane, ad paucos dies,
evangelium vitae, a cada una de vosotras.
1. Familiaris consortio: este documento busca describir la posición de
la Iglesia frente al rol y significado del matrimonio y por supuesto de
la familia, así como destacar algunos retos al momento de querer
alcanzar este ideal. De igual forma, la Iglesia en esta encíclica
reafirma su total oposición al control de la natalidad, reafirmando lo
que ya expresaba la humanae vitae, así como su oposición al aborto.
El documento se detiene en una gran parte a detallar las
expectativas sobre la familia que involucran la fe católica en la vida
diaria.
2. Mulieris dignitatem: sobre la dignidad y la vocación de la mujer,
Juan Pablo II en esta carta propone a María como modelo y prototipo
de la mujer perfecta, de igual forma, el pontífice se coloca del lado de
todos aquellos que luchan por la igualdad de los derechos políticos y
sociales de las mujeres, creadas igual que el hombre a imagen de
Dios, igualdad que por cierto no debe conducir a una deformación de
la vocación propia de la mujer. La maternidad, por ejemplo, no es
solo un proceso fisiológico, esta nace de la raíz del propio ser de la
mujer. Finalmente, el documento hace hincapié en la vocación de la
mujer a la vida consagrada y su misión eclesial.
3. Gratissimam sane: carta dirigida a las familias, la Iglesia conoce
sobremanera el papel fundamental que la familia está llamada a
desempeñar, la familia tiene su origen en el mismo amor con que el
creador abraza al mundo creado, por tanto, el misterio de la
encarnación del verbo, se encuentra en íntima relación con la familia
humana. La familia es el centro y el corazón de la civilización del
amor, pues amar es vocación de todos, y por tanto también de los
esposos y de las familias.
4. Ad paucos dies: carta dirigida a los niños en el año de la familia, “a
pocos días” de la Natividad del Señor del año 1994, es un breve,
pero muy sentido escrito dirigido a los niños y jóvenes, uno de sus
principales mensajes es el ser anunciadores del reino a imagen de
Jesús niño y Jesús adolescente, verse reflejados en ese Jesús que
vivo en una familia sencilla y que a su momento supo descubrir su
vocación y ponerla en práctica. De igual manera cierra la carta
pidiendo a los niños y jóvenes que oren mucho por las familias y los
graves conflictos que enfrentan.

5. Evangelium vitae: esta encíclica trata sobre el valor y el carácter


inviolable de la vida humana, aborda de manera muy especial los
temas del aborto y la eutanasia. Luego de una introducción la
encíclica se articula en torno a 4 capítulos: en el primero se
presentan y analizan las principales amenazas a la vida humana; en
el segundo se hace una exposición del mensaje cristiano sobre la
vida; ya en el tercero, a partir de las sagradas escrituras y de la
sagrada tradición, la encíclica reafirma el carácter inviolable de la
vida humana; y finalmente en el cuarto capítulo, se hace un llamado
a toda la Iglesia, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad
a comprometerse con un cultura de la vida. En diversos pasajes de la
encíclica, se denunciará la existencia de una cultura de la muerte, los
atentados en contra de la vida no son hechos puntuales ni casuales
como se pretende demostrar, estos responden a un modo global de
entenderse a si mismo, de entender a los demás y de situarse en la
historia y en el mundo.

6. A cada una de vosotras: en esta carta Juan Pablo II se dirige a


todas las mujeres del mundo con ocasión de la IV Conferencia
Mundial sobre la Mujer, recalca en ella la dignidad de la mujer, sus
derechos y el papel que juegan en la sociedad y en la Iglesia. La
mujer desde su vocación especifica aporta al núcleo familiar riquezas
especiales, sensibilidad, intuición, generosidad y constancia. Ella
también se abre al amor de Dios, no para apropiárselo, sino para
manifestarlo al mundo, el pontífice hace un recorrido por la historia y
manifiesta como la mujer en situaciones muy adversas ha logrado
aportar mucho a la humanidad, así como los abusos de los que ha
sido objeto y finalmente coloca a María como modelo a seguir por
todas las mujeres.

Importancia: cada uno de estos documentos encierra un mensaje


importante para la familia y para el trabajo pastoral que se debe
realizar en función de ellas, primeramente tomar conciencia los
pastores que las familias son nuestro campo de acción pastoral y no
están a nuestro servicio, al contrario, debemos servirles a ellas, en
segundo lugar tomar conciencia tanto los pastores como las familias
del papel importantísimo que juegan en el proyecto evangelizador,
que se debe plasmar desde pequeñas acciones y lugares, ser
evangelizadores desde el hogar, con los vecinos, en el trabajo, en
sus ambientes regulares, y que esta tarea no es de unos pocos,
abarca a todos los miembros de la familia. Por ultimo y quizás el mas
importante, hacer ver a las parejas la necesidad de tener como
familia un encuentro verdadero no solo entre ellos, por el amor que
se tienen, sino también con Cristo, el cual debe ser el centro de toda
la vida familiar.

- Benedicto XVI: resaltar el contenido de los mensajes: a los


participantes de XIX Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para
la Familia (2010 y 2011)
En el mensaje del año 2010, Benedicto XVI expresó su gratitud
para con los miembros del dicasterio que ya no forman parte del él y de
los nuevos miembros que trabajarán para el bien de las familias en dicho
dicasterio. Resaltó primeramente la necesidad de un vademécum para la
preparación matrimonial, el cual ya se había pedido por boca de Juan
Pablo II en la familiaris consortio y que debe estar estructurado en tres
grandes momentos, a saber: una preparación remota, la cual debe estar
dirigida a los niños, jóvenes, escuelas y en general a todas las familias,
buscando que cada uno comprenda a la vida como vocación al amor;
una preparación próxima, para todos aquellos que están prometidos, y
busca que se configure como un camino de fe y de vida cristiana y por
ultimo una preparación inmediata, que tendrá lugar cuando se acerque
el matrimonio, debe ser una catequesis completa sobre el sacramento a
realizar. La familia ha de ser la mayor ayuda que se le puede brindar a
un niño para su sano desarrollo.
En el año 2011 hace nuevamente mención de la familiaris
consortio y en esta oportunidad nos habla de la nueva evangelización, la
cual debe partir de la Iglesia doméstica, pues depende en gran medida
de ella. Los conyugues no solo reciben, por el sacramento, el amor de
Cristo, sino que están en la obligación de transmitir a los hermanos ese
amor de Cristo, la familia, por el sacramento del matrimonio es actuación
particular de la Iglesia. Se ha de evangelizar tanto con la vida, como con
la participación en las actividades pastorales.

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