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Reflexiones sobre la Adolescencia y Adultos

Este documento discute la percepción de la adolescencia desde la perspectiva de los adultos, particularmente los docentes. Señala que la adolescencia es un tiempo crucial para la formación de la subjetividad y que los vínculos con los adultos pueden ayudar u obstaculizar este proceso. También destaca que existe un "malentendido estructural" entre adolescentes y adultos debido a sus diferentes roles y etapas de desarrollo. Finalmente, explora conceptos psicoanalíticos como la castración simbólica y el falo para comprender
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Reflexiones sobre la Adolescencia y Adultos

Este documento discute la percepción de la adolescencia desde la perspectiva de los adultos, particularmente los docentes. Señala que la adolescencia es un tiempo crucial para la formación de la subjetividad y que los vínculos con los adultos pueden ayudar u obstaculizar este proceso. También destaca que existe un "malentendido estructural" entre adolescentes y adultos debido a sus diferentes roles y etapas de desarrollo. Finalmente, explora conceptos psicoanalíticos como la castración simbólica y el falo para comprender
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Niños, niñas y adolescentes hoy.

Ensayo

LA ADOLESCENCIA DESDE LOS ADULTOS: ALGUNAS REFLEXIONES

Lic. en Psicología Andrés Musto Zerbino

Correo electrónico: [email protected]


Centro Regional de Profesores del Suroeste (CeRP)
Adolescencia – Goce Mítico – Subjetividad – Adultos – Rebeldía

La adolescencia desde los adultos, supone interrogar y pensar la adolescencia a


partir de cómo se la significa por los adultos, y dentro de éstos, unos representantes del
mundo adulto que ocupan un lugar muy especial en la vida de los adolescentes, es decir
de quienes se vinculan con ellos en el marco de una institución educativa.
La adolescencia, como tiempo de estructuración de la subjetividad, posee
características propias, pero según como se den los vínculos con algunos adultos, se les
podrá ayudar o generar dificultades en esa exploración que es crecer, en ese duelo por la
infancia perdida y en esa búsqueda de un deseo propio, diferente al que sus padres
depositaron en ellos.
El lugar de quienes trabajan en una institución educativa no es el mismo que
tienen los padres, no son integrantes de la familia. Pero ya transitaron ese tiempo de la
vida. Por esto es importante poder pensar e interrogarnos cómo se dan los vínculos
desde los docentes, adscriptos o directores, con los adolescentes en una institución
educativa. Cada sujeto es diferente, pero existen ciertas modalidades discursivas que
desde su repetición pueden ser pensadas e interrogadas.
Es entonces que nos podemos preguntar:
¿Cómo se significa la adolescencia desde quienes trabajan con adolescentes, ya sea
como profesores, adscriptos, directores y otros roles presentes en una institución
educativa?
La confrontación entre adolescentes y adultos es no solo inevitable, sino
necesaria. Apoyados en la idea del malentendido estructural no podemos hablar de
simetría respecto del lugar que ocupan unos y otros. Diferentes lugares en la institución,
diferentes responsabilidades, diferentes tiempos en la subjetividad, dan un marco al
vínculo que deja por fuera cualquier ilusión de simetría.

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LA ADOLESCENCIA DESDE LOS ADULTOS: ALGUNAS REFLEXIONES

La adolescencia desde los adultos, supone interrogar y pensar la adolescencia a


partir de cómo se la significa por los adultos, y dentro de éstos, unos representantes del
mundo adulto que ocupan un lugar muy especial en la vida de los adolescentes, es decir
de quienes se vinculan con ellos en el marco de una institución educativa.
La adolescencia, como tiempo de estructuración de la subjetividad, posee
características propias, pero según como se den los vínculos con algunos adultos, se les
podrá ayudar o generar dificultades en esa exploración que es crecer, en ese duelo por la
infancia perdida y en esa búsqueda de un deseo propio, diferente al que sus padres
depositaron en ellos.
El lugar de quienes trabajan en una institución educativa no es el mismo que
tienen los padres, no son integrantes de la familia. Pero ya transitaron ese tiempo de la
vida. Por esto es importante poder pensar e interrogarnos cómo se dan los vínculos
desde los docentes, adscriptos o directores, con los adolescentes en una institución
educativa. Cada sujeto es diferente, pero existen ciertas modalidades discursivas que
desde su repetición pueden ser pensadas e interrogadas.
Es entonces que nos podemos preguntar:
¿Cómo se significa la adolescencia desde quienes trabajan con adolescentes, ya sea
como profesores, adscriptos, directores y otros roles presentes en una institución
educativa?
Parece ser ésta una interrogante necesaria a formularse, considerando que el
vínculo que se establezca con estos es una parte importante de la educación, que no se
limita solamente a la transmisión de conocimientos, y que muchas veces encuentra su
obstáculo más importante en este nivel.
Esta interrogante encuentra su reverso ¿en qué lugar ponen los adolescentes a
los docentes, qué es lo que depositan sobre ellos?
Se establece entre unos y otros un mal entendido, con el malestar que genera
como correlato. ¿Cuánto de este malentendido es estructural?
Es pertinente citar al psicoanalista ingles Donald Winnicott. Habla de los adultos y
de cómo la postura que tomen puede implicar un riesgo para los adolescentes. Dice:
“La gran amenaza del adolescente es la que va dirigida a esa pequeña parte de nosotros
mismos que no ha tenido una adolescencia efectiva. Ese pedacito de nuestro ser hace
que miremos con resentimiento a quienes son capaces de tener su fase de desaliento
malhumorado, y que deseemos encontrar una solución para ellos. Hay centenares de
soluciones falsas. Todo cuanto digamos o hagamos estará mal. Nos equivocaremos al

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prestarles apoyo y nos equivocaremos al retirárselo. Quizás nos atrevamos a no ser
comprensivos”1
Winnicott, por un lado confirma la existencia del malentendido y por otro pone en
relación al adolescente con el que nos vinculamos con ese adolescente que fuimos, y con
los aspectos que quedaron sin elaborar para cada uno en ese tiempo. La adolescencia
queda significada para cada docente a partir de su transito y sus vivencias en ese tiempo
de la vida.
Sobre el final de la cita se plantea una pregunta esencial ¿nos atreveremos a no
ser comprensivos?
La confrontación entre adolescentes y adultos es no solo inevitable, sino
necesaria. Apoyados en la idea del malentendido estructural no podemos hablar de
simetría respecto del lugar que ocupan unos y otros. Diferentes lugares en la institución,
diferentes responsabilidades, diferentes tiempos en la subjetividad, dan un marco al
vínculo que deja por fuera cualquier ilusión de simetría.
¿Cuál es el valor que tiene la crítica y el cuestionamiento del mundo adulto en la
subjetividad del adolescente? y ¿cuál puede ser un lugar posible para el adulto frente a
este cuestionamiento?
El psicoanalista argentino, Daniel Paola, en su libro “Transadolescencia”,
interrogándose acerca de las formas del lazo social entre los adolescentes, plantea:
“El frenesí de los adolescentes es la premisa básica del lazo social que los une en
la búsqueda común de hacer consistir la existencia universal del falo como no fallida,
error de la estructura por la cual es preciso pasar, no solo para que la existencia haga
irrupción, sino también para que sea soporte de lo que no dejará de no inscribirse como
real.”2
Existen dos definiciones esenciales en la teoría psicoanalítica que nos permiten
seguir este recorrido, la definición de castración y falo en el registro de lo simbólico, dos
caras de una misma moneda. Si bien estos conceptos están presentes en toda la teoría
psicoanalítica, hagamos referencia a la definición que da el psicoanalista francés Jacques
Lacan. Estos conceptos se reformulan varias veces a lo largo de su obra por lo que la
definición trabajada aquí es valida aunque parcial. Es tomada del trabajo de los
conceptos lacanianos que hace Juan David Nasio: “Madre, padre, hijo, todos ellos están
sujetos al orden simbólico que asigna a cada uno su lugar definido e impone un límite a
su goce. Para Lacan, el agente de la castración es la efectuación en todas sus variantes
de esta ley impersonal, estructurada como un lenguaje y profundamente inconsciente.
Una prueba a atravesar, un obstáculo a franquear, una decisión a tomar, un examen a

1
Winnicott, D. W. (1990): Deprivación y delincuencia, Barcelona, Ed. Paidós.
2
Paola, Daniel. (2007): Transadolescencia, Buenos Aires, Ed. Letra viva. Pág. 17

3
aprobar, etcétera, son todos desafíos de la vida cotidiana que reactualizan –sin que el
sujeto tenga conciencia de ello y al precio de una pérdida- la fuerza separadora de un
límite simbólico…la castración es simbólica y su objeto imaginario. Es decir que es la ley
que rompe la ilusión de todo ser humano de creerse poseedor o de identificarse con una
omnipotencia imaginaria”.3
La omnipotencia imaginaria que menciona Nasio es el falo en su registro
imaginario, mientras que en el registro simbólico el falo es el corte con esa omnipotencia,
el corte que opera la castración.
La cuestión del frenesí que caracteriza el lazo social entre los adolescentes, está
en relación con un duelo necesario a atravesar en este tiempo de la vida, duelo que le
permitirá concluir que la existencia del falo es fallida. Pero en un primer tiempo el frenesí
se vuelve necesario. El ir en contra, el denunciar lo que no funciona, es un primer tiempo
necesario en la instauración del falo en su registro simbólico.
Su existencia es fallida en tanto que el encuentro con el objeto del deseo y las
satisfacciones que aporta son parciales, no hay objeto que aporte la satisfacción absoluta
del deseo. No hay ideal del yo desde el cual obtener la respuesta absoluta al sentido de
la vida.
Sin embargo hay un primer tiempo en el cual es necesaria la creencia en la
existencia del falo como no fallida. Es así que la búsqueda está orientada en relación con
la suposición de la existencia de un goce absoluto, goce mítico. Lo que subyace a esta
posición, la idea de una verdad absoluta, una felicidad plena, un príncipe azul, una mujer
perfecta.
La búsqueda de su deseo, para el adolescente, aparece como un tiempo
necesario estar en contra de todas las marcas que provienen del gran Otro, digamos de
los padres, de algunos otros adultos significativos, de quienes marcaron el origen de la
vida del sujeto con su deseo, y se prestaron para las identificaciones que lo
constituyeron.
Citemos en este punto a Guillermina Díaz y Rebeca Hillert quienes en su libro “El
tren de los adolescentes “dicen en relación a las paradojas por las que atraviesa el
adolescente en su relación con los adultos:
“Es el tiempo en que se impone el desasimiento de los lazos parentales, que
paradójicamente solo se logrará si se cuenta con las marcas paternas”. 4

3
Nasio, Juan David. (1989): Enseñanza de 7 conceptos cruciales del psicoanálisis, Buenos Aires, Ed. Gedisa
Pág. 51
4
Díaz G. y Hillert Rebeca (1998): El tren de los adolescentes, Buenos Aires, Ed. Lumen/Humanitas. Pág. 37

4
El duelo por las identificaciones de la infancia, es un tiempo doloroso, de
sufrimiento. De allí las idealizaciones que acompañan la adolescencia, cualquiera de las
formas que adopten. Es importante que el docente esté advertido del engaño, la ilusión
subjetiva que implica esta idealización, para que no se la crea, no se preste a situarse en
esta idealización, ya sea idealmente bueno o malo, ya que estos procesos subjetivos
resuenan en el adulto y conmueven aspectos de su historia, lo que fue su tránsito por la
adolescencia.
Dos puntualizaciones resultan necesarias acerca de una película que ha tenido
mucha repercusión en la actualidad, y que permite esclarecer algunos conceptos y
producir algunas interrogantes: “La Ola”, película alemana, año 2008, Dir. Denis Gansel.
La primera puntualización se refiere a la posición que adopta el profesor Rainer
frente a los estudiantes.
La segunda se refiere a la especificidad de la adolescencia en la singularidad de
cada caso, que lleva a que este profesor llegue a ocupar ese lugar que le asignan.
La película trata acerca de una serie de acontecimientos que se irán dando en una
institución educativa, dentro de lo que se llama la semana del proyecto, en la que los
estudiantes deben elegir concurrir a dos seminarios, uno sobre anarquía y el otro sobre
autocracia.
La primera escena de la película nos muestra al Profesor Rainer conduciendo su
auto camino al trabajo, escuchando una canción cuyo estribillo lo podríamos traducir
como escuela rock and roll. Luego lo vemos en el colegio con una remera del histórico
grupo de punk “Ramones”. El profesor Rainer estaba interesado en trabajar la temática
de la anarquía, ya que dicha postura política aparece cercana a sus convicciones en esta
materia, sin embargo, el profesor Wieland, a quienes nos muestran como un sujeto
conservador, había elegido previamente dar esta temática, con la intención de transmitir
el valor de la democracia como contraposición a la anarquía. Irónicamente Wieland le
dice a Rainer que si él les enseñara anarquía terminaría explicándoles como armar
bombas Molotov.
A lo largo de la película veremos como se van modificando los intereses y las
formas de actuar del grupo de adolescentes que trabajó con el profesor Rainer la
temática de la autocracia, con un desenlace trágico donde un estudiante le dispara con
un arma a otro y luego se suicida.
La mayoría de los estudiantes elije el seminario de autocracia porque el Profesor
Rainer es visto como una figura mucho más carismática que el profesor Wieland. Sin
embargo, cabe preguntarse ¿qué dice este significante, más allá de un sistema político,
que se vuelve tan permeable para los adolescentes?

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La película nos irá mostrando cómo el profesor va gestando un sistema
autocrático con el grupo de los estudiantes como forma de transmitir lo que este significa.
Comienzan trabajando la definición de Autocracia, abordan la cuestión de las condiciones
sociales necesarias para que surja un sistema autocrático hasta que llegan al nazismo
como ejemplo de autocracia. En este punto las opiniones de los estudiantes son
encontradas, hay quienes no quieren trabajar el tema porque les parece claro, otros que
piensan que es importante volver a este tema.
En un momento, la cámara muestra al profesor escuchando muy interesadamente
como los estudiantes discuten acerca de la posibilidad que vuelva a surgir el Nazismo.
Uno de ellos dice que no podría volver a surgir el Nazismo en Alemania porque ahora son
mucho más inteligentes que antes. Parece ser este el momento en el que al profesor se
le ocurre la idea de trabajar la autocracia a partir de una puesta en escena, de lo que
podríamos decir una vivencia real. Juego terrible, el profesor Rainer acaba cayendo en su
propia trampa.
Una de las características esenciales y necesarias, que los estudiantes
mencionan, para la existencia de un régimen autocrático es la figura del líder. Es así que
los estudiantes deciden que el profesor Rainer sea su líder. Desde este lugar el profesor
ira transmitiendo y produciendo en el grupo de estudiantes cada uno de los elementos
que caracterizan la autocracia, disciplina, sentimiento de pertenencia, segregación y
discriminación a quienes no la integran, símbolo que identifique al grupo cargado de una
significación absoluta.
¿Por qué el profesor Rainer se vuelve el líder de este movimiento autocrático, sin
renunciar antes de llegar al final trágico del suicidio de uno de los estudiantes? ¿Qué
sostiene la creencia del profesor Rainer de que la autocracia implica una puesta en
escena, no siendo suficiente el dialogarlo, las lecturas y la discusión?
En el transcurso de la adolescencia, se pone en juego, para cada sujeto, la
pregunta por su deseo, lo cual angustia y vuelve al sujeto permeable a la posibilidad de
encontrar una identidad que le diga quién es, identidad fija, que obtiene en la mediación
de una mímesis con otros. La autocracia es una posibilidad.
Sabemos, desde Sigmund Freud, que el hombre no es el amo en su casa. Y que
el gobierno de sí mismo es una ilusión que deja al hombre en una terrible alienación, en
tanto desconoce su historia, y se niega la posibilidad de reescribirla. Sin embargo, el
adolescente necesita por un tiempo sostener la creencia del gobierno de sí mismo, lo que
mencionábamos anteriormente como la creencia en la existencia del falo como no fallida,
y encontramos a un profesor dispuesto a alimentar esta creencia.
En este punto es significativa la escena cuando, luego del primer día de clase, al
volver a su casa, la esposa del profesor Rainer le pregunta como le fue y cuando va a

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responder la película muestra a un estudiante diciéndoles a sus padres que la clase
sobre autocracia fue fantástica. Los estudiantes respondiendo por el profesor, sin
diferencias, fascinados los estudiantes con el profesor y el profesor consigo mismo;
peligrosa ilusión. El profesor Rainer cae en la trampa de su propio Narcisismo.
Fascinación e imágenes cautivantes que con su pregnancia hacen morder el
anzuelo a nuestra subjetividad, la búsqueda de que la castración freudiana no opere. El
profesor Rainer busca deslumbrar como líder autocrático y busca deslumbrar a través de
lo que esta demostración podría implicar sino no se hubiese encontrado con la tragedia.
El profesor Rainer encarna el ideal para los estudiantes, lugar desde el cual se
pueden volver Uno. El correlato de volverse Uno es el frenesí que mencionábamos más
arriba, y que acompaña el lazo social en la adolescencia.
Hay una interrogante que queda pendiente, formulada sobre el comienzo del
trabajo: ¿Qué lugar entonces para los adultos, que lugar para los docentes?
El adolescente precisa su rebeldía. La rebeldía de los adolescentes frente a los
adultos no quiere decir que no les sean necesarios, pero al mismo tiempo que necesita a
los padres o a los profesores no quiere decir que renuncie a la rebeldía. Tal vez se pueda
ocupar el lugar de ser soporte de estas manifestaciones.
Ir con un discurso acerca de la experiencia y la racionalidad a chocar con los
adolescentes no permite que se establezca ningún vínculo de confianza y ninguna
posibilidad de diálogo, y el malestar que genera repercute tanto en el adolescente como
en el adulto.
Identificarse con los adolescentes, intentar ser uno más de ellos, o tomar una
postura de líder como el profesor Rainer, puede parecer más simpático en un principio,
pero no permite el crecimiento.
Con ser soporte me refiero a poder sostener las críticas, poder tolerar los
cuestionamientos, no caer en las trampas de la idealización. En definitiva poder
vincularse con un adolescente sin invadir, con la angustia propia, un período de la vida
que está cargado de este afecto, y al mismo tiempo darle espacio a poder asumir la
responsabilidad de los actos. La responsabilidad por los actos ayuda, y permite transitar y
hacer el duelo del ideal de la infancia. En este sentido, volviendo a Winnicott, es
necesario no ser comprensivos.

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Bibliografía

- Díaz G. y Hillert Rebeca (1998): El tren de los adolescentes, Buenos Aires, Ed.
Lumen/Humanitas.
- Nasio, Juan David. (1989): Enseñanza de 7 conceptos cruciales del psicoanálisis,
Buenos Aires, Ed. Gedisa
- Paola, Daniel. (2007): Transadolescencia, Buenos Aires, Ed. Letra viva.
- Winnicott, D. W. (1990): Deprivación y delincuencia, Barcelona, Ed. Paidós.

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