0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 192 vistas8 páginasEmma Zunz, de Jorge Luis Borges.
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Jorge Luis Borges
Cuentos completosae Set ee Eee ig! tL
Be 's, Jorge Luis as
Guentos completos / Jorge Luis Borges. - gg ace
‘Auténoma de Buenos Aires : Debolsillo, 2016, dag,
576 p.; 19 x 13 cm. (Contempordnea)
ISBN 978-987-566-915-4
1. Literatura Argentina. I. Titulo,
DD A860
Primera ediciOn bajo este sello: mayo de 2017
Octava edicién bajo este sello: diciembre de 2016
© 1995, 1996, Maria Kodama,
© 2012, de la edicién en castellano para Espaiiay Améric,
Random House Mondadori, §.4. "“T Lating,
© 2016, Penguin Random House Grupo Editorial, s, AU.
Travessera de Gracia, 47-49. 08021 Barcelay, SU.
ona
© 2013, Random House Mondadori §. A.
© 2016, Penguin Random House Grupo Editorial, 5,
Humberto I 555, Buenos Aires
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Printed in Spain - Impreso en Espaiia
ISBN 978-987-566-915-4
Queda hecho el depésito que previene la ley 11.723,
Esta edicién se terminé de imprimir en Black Print CPI Ibérica,
Sant Andreu de la Barca (Barcelona), en el mes de diciembre de 2016,EMMA ZUNZ
a de enero de Se TR ere ie tende
' y hy Loew , i ‘ondo del zaguan una car-
on ee Brasil, por a que supo que su padre habia muerto,
ve cone primera vista, el Bello y el sobre; luego, la inquiets
ct Ee cida. Nueve 0 diez lineas borroneadas querian col-
ke “,bmma ley6 que el sefior Maier habia ingerido por error
\ c ae de veronal y habia fallecido el 3 del corriente en el
At Bagé. Un compafero de pensién de su padre firmaba la
re yn tal Fein © Fain, de Rio Grande, que no podia saber que
diigo! hija del muerto.
yo
Emma dejé caer el papel. Su primera impresion fue de malestar
gel vientte Y en las rodillas; luego de ciega culpa, de irrealidad,
de tio, de temor; luego, quiso ya estar en el dia siguiente. Acto
continuo comprendié que esa voluntad era inttil porque la muerte
desupadre era lo unico que habia sucedido en el mundo, y seguiria
: i el papel y se fu
ik
a su cuarto. Furtiva-
modo ya conociera
brarlos, tal vez;
fin de aquel dia el
as felices fue Ema-- 6 los amarillos
que oo. a Sh oprobio, eect is de “ny
recordé - es desfalco del cajero», Fecords (p, Bi eH,
suelto sobre su padre, la ultima noche, Je habia jig bass)
vidaba) Bene Loewenthal, Aarén Loewen, tha) tu
si ahora uno de es duejios, Emma, dese i Ber Mi
a secreto. A nadie ee i ee aa ™ Siquiery asy eta
ga, Elsa Urstein. Quiz sare yg he Acredulid, Sor a :
que el secreto era un vinculo entre e| a yel eS Stig we
sabia que ella sabia; Emma Zunz deriva de ese heck, enth é
sentimiento de poder. Ming “
No durmié6 aquella noche, y cuando |g pri
rectangulo de la ventana, ya estaba Perfecto sy
ese dia, que le parecié interminable, fuera como
en la fabrica rumores de huelga; Emma Se declarg, Como
contra toda violencia. A las seis, concluido e| trabajo, fig oes
aun club de mujeres, que tiene gimnasio Y pileta. go 9) OM Bly
tuvo que repetir y deletrear sy nombre Y su apellj
tejar las bromas vulgares que comentan la Fevisacign,
con la menor de las Kronfuss discutig a qué cj
el domingo a la tarde. Luego, se hablo de novi Y nadie pers
que Emma hablara. En abril cumpliria diecinueye aiios
hombres le inspiraban, atin, un temor casi Patolégico,,
Preparé una sopa de tapioca y unas legumbres, comié t
acosts y se obligé a dormir. As
15, la vispera,
EI sibado, la impaciencia le
quietud, y el Singular alivio de
tenia que tramar Y que imagij
la simplicidad de los hecho
nan, de Malmé, Zarparia es
a Loewenthal, insinug que
Usente.
ido; tuvo
Rematég,
Tafo itfan
Os
> Pero los
-De Vuelta,
EMprano, s¢
272as 018° sobre la huelga y prometié pasar por el escritori
cor Le temblaba la vozs el temblor convenfa a un en al
osc! otro hecho memorable ocurrié esa mafiana, E oe
ee s doce Y fijo con Elsa y con Perla Kronfuss ise age
past co del domingo, Se acosté después de bien ee
el ‘dos los ojos, el plan que habfa tramado, ehh oblate
a eta-
enos horrible que la primera y que le depararfa, si
ria, sin
a final serfa my horril
rl el sabor de la victoria y de la justicia, De pronto, alarmada,
corrié al cajén de la comoda, Lo abrié; debajo del eas
sn Sills, donde la habia dejado anteanoche, estaba la carta de
deMilto : ‘
fain. Nadie podia haberla visto; la empezo a leer y la rompi.
Referir con alguna realidad los hechos de esa tarde seria dificil
uizd improcedente. Un atributo de lo infernal es la irrealidad,
puto que parece
simil una accién en la que casi no crey6 quien
ate mitigar sus terrores y que los agrava tal vez.
como hacer vero:
i jecutaba, emo recuperar ese breve caos que hoy la memoria
ma Zunz repudia y confunde? Emma vivia por Almagro, en
de Em
Jacalle Liniers; nos consta que esa tarde fue al puerto. Acaso en el
infame paseo de Julio se vio multiplicada en espejos, publicada por
luces Y desnudada por los ojos hambrientos, pero més razonable
urar que al principio erré,
es conjet
recova.++ Entr6 en dos o tres bares, v
otras mujeres. Dio al fin con hombres del Nordstjarnan. De uno,
i6 que le inspirara alguna ternura y opt6 por otro,
que la pureza del horror no
i rta y después a un
sspués a un ves~
nticos alos dela
una puerta que s¢
a porque en ellos
mir, ya porque
inadvertida, por la indiferente
io la rutina o los manejos de-_
iin aquel
in
empo fuera del tiempo, en aque} desong
conexas ¥ atroces, pens6 Emma Zain len,
rivaba el sacrificio? Yo tengo oe ng col
ae eligré su di amg. Me
n ese momento PI vai . esesperad,, - ~
r) que su padre le habia j,, roe
ar) 4 cho Sting
de sensaciones
en el muerte qui
una very que cf i
Pensd (80 pudo ne re gos pee bi |
oF tor en seid en el vértigo. El leinieitt da
ad abl espafiol; fue una herramienta para hi om
landés, n° -. Al, pero ella sirvid para el goce y iad ec
yarn ra se quedé sola, Emma no abrié haat ct
: de luz estaba el dinero que habia dejado el hombre. « Ry
; im or6 y lo rompié como antes habia roto la Carta, an
fi ee una impiedad, como tirar el pan; Emma se Per
i I hizo. Un acto de soberbia y en aquel dia... py
pei en Ia tristeza de su cuerpo, ¢n el asco. El 38CO Y la trise
encadenaban, pero Emma lentamente se levants y i :
tirse, En el cuarto no quedaban colores AYOS) el Ultimo crep Man
ed ae salir sin que ie advirtieran; en la es Ulo
subié a un Lacroze, que iba al oeste. Eligid, conforme a sy Plan, el
asiento mas delantero, para peste le vieran la cara. Quizs eg
forts verifcar, en el insipido Ee de las calles, que lo acaecidg no
habfa contaminado las cosas. Viajé por barrios decrecientes Y opa-
cos, viéndolos y olvidandolos en el acto, y se ape en una de las bo.
cacalles de Warnes. Paraddjicamente su fatiga venfa a ser una fuerza,
pues la obligaba a concentrarse en los pormenores de la aventura y
Je ocultaba el fondo y el fin.
Aar6én Loewenthal era, para todos, un hombre serio; para sus
pocos intimos, un avaro. Vivia en los altos de la fabrica, solo. Es-
tablecido en el desmantelado arrabal, temia a los ladrones; en el
patio de la fabrica habfa un gran perro y en el caj6n de su escritorio,
nadie lo ignoraba, un revolver. 1 Horado cor , el af
anterior, la inesperada muerte d
274Ene buene dote!—, pero el dinero era
gi?’ ee bochorno se sabia menos apto
con to: Era muy religioso; crefa tener con el Sem
onset que lo eximia de obrar bien, a trueque de Fes cee
el Galvos corpulento, enlutado, de niger a
(oo sabia, eS peraba de pie, junto a la ventana, el inf, ae
a de la obrera Zunz. ma
den yo empujar la verja (que él habia entornado a
aiipatio sombrio. La vio hacer un pequefio rod
ee ado ladrd. Los labios de Emma se atareaban
per? vera en VOZ baja; cansados,
eiral oiria antes de morir.
SU verdadera Pasion,
Para ganarlo que pe
los y
‘Oonfi-
Propésito) y
‘0 cuando el
. como los de
wi repetian la sentencia que el sefior
Las cosas NO ocurrieron como habia previsto Emma Zunz. Des-
eh madrugada anterior, ella se habia sofiado muchas veces, diri-
endo el firme revélver, forzando al miserable a confesar la misera-
ble culpa Y exponiendo la intrépida estratagema que permitiria a la
yest cia de Dios triunfar de la justicia humana. (No por temor, sino
ser un instrumento de la Justicia, ella no queria ser castigada.)
Luego, un solo balazo en mitad del pecho rubricaria la suerte de
Loewenthal. Pero las cosas no ocurrieron asi.
Ante Aaron Loewenthal, mas que la urgencia de vengar a su
padre, Emma sintié la de castigar el ultraje padecido por ello. No
podia no matarlo, después de esa minuciosa deshonra. Tampoco te-
nia tiempo que perder en teatralerias. Sentada, timida, pidid excu-
sas a Loewenthal, invocé (a fuer de delatora) las obligaciones de la
bres, dio a entender otros y se corté
que Lo¥ jiera a buscar
jentos, pero
o del cajén elespafiol y en idisch, Las
de la cara fa injurid en —
vo que hacer juego otra vez. En gj,
Patio,
cejabans Emma ve
encadenado rompio # Jadrar, y U4 efusién de 7 os
de los Jabios obscenos ¥ manché la barba y la a *angye
acusacion qU° tenia preparada («He vengado a mi Emma ing’
podrin castigat--”)* pero no la acabé, porque el a k
a habia muerte No supo nunca st alcanz6 a com &
Los ladridos tirantes le recordaron que no va thy
el divan, desabroché el saco del ie
av,
sar, Desordend in,
los quevedos salpicados y los dejé sobre el fich, er, a
ero. L, Qui,
éfono y repiue lo qu
¢ tantas veces rey ‘ 0
Petiria, co; tony
a ocurrido una Cosa que es in - sas y
creibhi 7 Coy,
eas
el tel
otras palabras «H
Loewenthal me hizo venir con el pretexto doleh
a huel,
ga... Al
Ode
mi, lo maté...”
La histona er
porque sustancialmente era cierta Verdader
°
era el tono de
Zunz, verdadero el pudor, verdadero el odio. Vi
era el ultraje que habia padecido; sélo eran yea —— unit
as las circunstancin
ay uno o dos nombres propios.
4 increible, en efecto, pero se
ImMpuso
a
la hor
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