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Pata de Palo Verde

Un pirata perdió una pierna en un abordaje y adoptó una pata de palo. Esta resultó ser de un palo verde que brotó flores, ganándose el apodo de "Pata de Palo Verde". Al abordar el barco del rey, se enamoró de la Princesa y la convenció de irse con él, dejando atrás su compromiso arreglado. Navegaron juntos, enfrentando tormentas pero disfrutando de días de sol y noches estrelladas.
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Pata de Palo Verde

Un pirata perdió una pierna en un abordaje y adoptó una pata de palo. Esta resultó ser de un palo verde que brotó flores, ganándose el apodo de "Pata de Palo Verde". Al abordar el barco del rey, se enamoró de la Princesa y la convenció de irse con él, dejando atrás su compromiso arreglado. Navegaron juntos, enfrentando tormentas pero disfrutando de días de sol y noches estrelladas.
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PATA DE PALO VERDE

Había una vez un barco lleno de piratas. Se dedicaban a navegar, cantar y tomar ron. Y, de
vez en cuando, a los abordajes. Un abordaje es como una batalla de almohadas, pero mil
veces peor: se salta arriba de los otros, se grita mucho, se hace un lío bárbaro y, los que
quedan tirados por el suelo, pierden, y los que se quedan sentados sobre ellos, ganan.
En uno de esos abordajes (alfanje por aquí, cimitarra por allá) a uno de los piratas se le
perdió una pierna y no la pudo encontrar ni cuando terminó el lío.
Desde entonces anduvo saltando en una pata. No de alegría, sino porque no tenía más
remedio. Iba de la proa a la popa y de barlovento a sotavento haciendo TOC-TOC-TOC-
TOC-TOC-TOCTOC-TOC...
A la larga, resultaba un poco cansador.
Así que cuando vio que pasaban cerca de una isla con árboles quiso desembarcar
enseguida, para conseguir un palo y hacerse una pata de palo (cosa que estaba muy de
moda entra los piratas).
Casualmente encontró en la playa un palo justo como él quería.
Le dio forma adecuada con un cuchillo y la ajustó en el lugar que había dejado libre la pierna
fugitiva.
Se sintió más cómodo. Y más acompasado, porque ahora hacía TOC-TOC, TOC-TOC,
TOCTOC, TOC-TOC, TOC-TOC...
Pero no se dio cuenta, por atropellado, de que el palo elegido era una rama recién quebrada
y no estaba seca: era un palo verde.
Con el agua que le salpicaba y el Sol sobre cubierta, como estaban en primavera, un día -
¡PIM!- brotó una hoja. Y esa misma tarde - ¡PIM! ¡PIM! - otras dos hojas. Y al día siguiente,
una flor blanca. Y después, varias flores más.
Quedaba de lo más original.
Los otros piratas (con patas de palo a secas) lo felicitaron por su buena pata:
- No te crees que le pasa a todo el mundo encontrar por ahí un palo verde -le decían.
- Creí que era un pirata de mala pata, pero empiezo a creer que no es así -contestaba con
modestia el pirata Pata de Palo Verde.
Estaban en eso cuando, desde allá arriba, el vigía gritó:
- ¡Barco del rey a la vista! ¡Con banderita dorada!
- ¡Debe traer tesoros! -gritaron los piratas- Y se prepararon para el abordaje.
Cuando saltaron a la cubierta del barco del rey vieron que, tal como pensaban, estaba lleno
de cofres de tesoros.
Sentada sobre uno de ellos, con su vestido blanco que parecía de espuma y sus ojos verdes
que parecían de mar, estaba, lo más campante, la princesita.
Pata de Palo Verde, cuando la vio, se quedó patitieso.
- Princesita, hija del rey -le dijo- antes de conocerte lo que más me importaba era conseguir
botines.
- No veo para qué, si con solo un botín parece que te alcanza.
- No te burles. Quise decir conseguir tesoros. Pero ahora ningún tesoro del mundo me
importa más que tú. ¿Querrías venir a navegar conmigo?
- Veamos, veamos -dijo la princesita. Sucede que voy en este barco a casarme con un
príncipe que no conozco; que no se si tiene barba roja como tú, ni ojos celestes como tú, ni,
menos una pata de palo con flores como la tuya, que me gusta mucho...
- Si te gusta princesita, puedo regalarte una.
- ¿Una pata de palo?
- No. Una flor.
- Gracias -y empezó a abanicarse con la flor, como pensando, puede ser que en ese nuevo
palacio me sigan diciendo todo el tiempo que me pare a la derecha, que no me arrugue los
volados, que haga la reverencia y que lustre todas las mañanas mi coronita... Me gusta tu
barba roja, tu pata de palo florida y tu forma de decir las cosas. Creo que tu barco es mucho
más lindo que un palacio. Me quedo contigo.
Entonces los otros piratas se quedaron en el barco de bandera dorada. Con el botín y
siguieron su rumbo.
Pata de Palo Verde saltó con la princesita al otro barco.
Se sentían tan contentos como nunca se habían sentido. Navegaron muchos mares. Hubo
días de sol. Y noches estrelladas. También hubo que capear temporales. Porque todo eso le
pasa a los navegantes.
Una mañana vieron en el horizonte una isla con muchos árboles. Los árboles estaban llenos
de flores blancas, iguales a las de Pata de Palo Verde. Porque era la misma isla aquella, y
porque otra vez era primavera.
Responde las siguientes preguntas:

1. ¿Cuántos párrafos tiene la lectura?


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2. ¿Cuál es el tema del texto?

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3. ¿Cuáles son los episodios más importantes de la lectura?

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4. Grafica las escenas que más te agradaron.

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