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Clase 12

El documento resume las características y tendencias musicales de la generación romántica, incluyendo el desarrollo del Lied alemán y la canción, con Franz Schubert como figura principal. También describe los diferentes estilos de ópera que surgieron durante el romanticismo en Italia, Francia y Alemania, con énfasis en el bel canto italiano y la influencia del Risorgimiento en la ópera de ese país.

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El documento resume las características y tendencias musicales de la generación romántica, incluyendo el desarrollo del Lied alemán y la canción, con Franz Schubert como figura principal. También describe los diferentes estilos de ópera que surgieron durante el romanticismo en Italia, Francia y Alemania, con énfasis en el bel canto italiano y la influencia del Risorgimiento en la ópera de ese país.

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Clase 12

Características y tendencias musicales


de la generación romántica
4ta parte

El nuevo estilo romántico y las innovaciones en los


géneros vocales

La canción

La unión de la voz con el piano, tocado por el mismo cantante o por un


acompañante, fue una de las prácticas musicales favoritas en el
romanticismo, particularmente en la música doméstica. Para los
compositores ofrecía una gran gama expresiva con pocos recursos.
Las canciones iban desde composiciones muy simples, en donde la misma
melodía se repetía en cada estrofa y era acompañada con acordes hasta
verdaderos dramas en miniatura. Las composiciones más complejas solían
ser melodías elaboradas cuyo acompañamiento cobraba el mismo nivel de
importancia compitiendo con la voz.
En la segunda mitad del siglo XIX comenzó a desarrollarse una línea
divisoria entre las canciones populares orientadas a la venta para un
público más masivo y las canciones cultas para entendidos.

El Lied

El género de canción más influyente y prestigioso en el romanticismo fue


El Lied (La canción alemana).
El Lied se convirtió en uno de los géneros musicales más cultivados en el
romanticismo. La música fusionada con la poesía, centrada en la expresión
de los sentimientos individuales, con fantasía descriptiva y aspectos de
estilo folklórico; representaba el verdadero espíritu del romanticismo.
El pensamiento romántico antes de apoderarse de las artes musicales se
desarrolló en la literatura. Los poetas extrajeron elementos de la tradición
clásica y folclórica. Un tema frecuente consistía en la confrontación
individual de las grandes fuerzas de la naturaleza o de la sociedad, en
donde el individuo se mostraba vulnerable pero ennoblecido por el
encuentro; otros tomaban a la naturaleza como metáfora de la
experiencia humana.
Los compositores de Lieder agruparon con frecuencia sus canciones en
colecciones con algún concepto unificador, como los textos de un único
poeta o la concentración en una temática en común.
Las características del Lieder romántico estuvieron muy bien
representadas en las canciones de Franz Schubert.
Schubert compuso más de seiscientos Lieder en donde muchos de ellos se
interpretaron por primera vez ante sus amigos en conciertos domésticos
conocidos como Schuberteadas. Actualmente este término y formatos de
conciertos siguen en vigencia.
Schubert puso música a los poemas de muchos escritores, incluidos
cincuenta y cinco poemas de Goethe. Algunos de los Lieder más
importantes de Schubert se encuentran en sus ciclos de canciones “La
bella molinera” y “El viaje de invierno”.
Todos los compositores del romanticismo que compusieron Lieder se
basaron en las características y las innovaciones desarrolladas por Franz
Schubert, incluso se encuentran los mismos elementos en los
compositores de la segunda generación de románticos como fue el caso
de Johannes Brahms.

La balada
En la segunda etapa del romanticismo, los poetas alemanes cultivaron una
forma nueva, la balada, como imitación de las baladas folclóricas de
Inglaterra y Escocia.
La característica de la balada es que alternaban la narración con los
diálogos y hablaban generalmente de aventuras amorosas e incidentes
sobrenaturales.

El estilo de la Ópera romántica, el teatro musical y


la Gesamtkunstwerk

Así como el prestigio de la música instrumental aumentó, la ópera


continuó siendo un género de trascendencia para los compositores
románticos.
La ópera era un entretenimiento para la elite y una fuente de música
popular para el público de todas las clases sociales.
El nacionalismo tanto político como musical introdujo nuevas temáticas
en la ópera del siglo XIX.
Además de la escena europea, en todo América existió una animada vida
operística. En Argentina las óperas europeas se interpretaban casi a la par
con sus estrenos en Europa (aunque con puestas más austeras y en forma
fragmentada).
Durante todo el romanticismo la ópera fue un género muy cultivado por
varios motivos. Uno de ellos fue la expansión de los teatros por parte de
los emprendimientos privados y gubernamentales.
La clase media y alta solía asistir a la ópera no solo por su gusto musical, si
no por el simple hecho de que hacerse presente en el teatro brindaba
status social.
Fuera del teatro muchos fragmentos de opera se interpretaban ya que
formaba parte de la vida popular.
Los estilos de ópera en el romanticismo

La ópera si bien tuvo su origen en Italia, durante todo el siglo XVII y XVIII
se expandió por todo Europa adquiriendo un estilo regionalista en
distintos países, principalmente en Francia y Alemania. Más allá de la
hegemonía de la ópera italiana en todo Europa, paralelamente, cada país
cultivó un estilo propio de hacer ópera.
En el romanticismo el ideal nacionalista exaltó las características
regionalistas de cada estilo de ópera.
El elemento más influyente en cada estilo de ópera fue el idioma. Otro
elemento fue la tradición operística de cada país a la que se aferraron los
compositores románticos, exaltando las características regionalistas,
refinándolas y adaptándolas a las nuevas intensiones románticas. Además,
también influenció a los distintos estilos regionalistas de ópera, las
tradiciones culturales de cada país; esto último se reflejó mucho en las
temáticas y en los desarrollos de los argumentos.
En la primera mitad del siglo XIX la ópera italiana fue la más influyente, y
el nuevo estilo de canto lírico romántico es el que se lo denominó canto
bello o bel canto. Este estilo estaba centrado en el virtuosismo vocal de los
(y las) cantantes. La música estaba orientada para el lucimiento de los
cantantes.
La ópera francesa y alemana estuvo bastante presente en este período,
aunque el gusto del público se inclinaba más hacia el estilo italiano. La
ópera francesa y alemana se caracterizó por las orquestaciones
imponentes, recurso que se utilizó mucho para exaltar emociones
intensas, brindar continuidad a los argumentos y retratar situaciones
propias del drama.
El éxito de las nuevas óperas permitió que se continuaran representando
mucho tiempo después de realizado su estreno. Es así que luego de 1850,
la segunda etapa del romanticismo fue recibida con un repertorio
permanente del género lírico que provenía de las décadas anteriores y
que también incluían aquellas que permanecían en el gusto del público
desde el siglo XVIII.
En el centro de estos acontecimientos se encontraban las óperas más
exitosas de compositores como Rossini, Donizetti, Bellini. Ellos eran los
principales exponentes del repertorio italiano, así como Meyerbeer del
francés y Carl Maria von Weber del alemán. También muchas óperas de
Mozart estaban incluidas en el repertorio permanente del género.
Las temáticas de los argumentos de las óperas eran muy amplias ya que
los libretistas y los compositores buscaban tener un alcance a todo tipo de
público. Por ello las historias de las óperas transcurrían desde relatos
épicos hasta situaciones que describían emociones privadas y situaciones
personales
Otra temática que se desarrolló en los argumentos de las óperas del
romanticismo fueron aquellas de asuntos nacionalistas. La revolución
francesa, las guerras napoleónicas y el nuevo concepto político de nación
contribuyó al ideal de que todas las personas son ciudadanas con una
herencia en común y no súbditas de una autoridad monárquica. El
nacionalismo en el ámbito político fue un intento de unificar a un colectivo
en particular bajo una identidad nacional propia; por medio de
características como un idioma en común, una cultura compartida,
tradiciones históricas e instituciones y rituales nacionales.
Es así que la presencia de elementos nacionales en la ópera pudo servir
para diferentes propósitos dependiendo del auditorio. El hecho de
representar la historia, la cultura o estilos musicales de un pueblo podía
reforzar su identidad grupal como nación.
Por otro lado, la inclusión de elementos nacionales en la ópera podía
invitar a la audiencia a acercarse a una cultura distinta. Las personas
tienen curiosidad por otras culturas además de la propia, por ello muchos
argumentos ocurrían en lugares remotos y tiempos lejanos.

El estilo Italiano
Risorgimiento, bel canto y verismo
El Risorgimiento Italiano
Pocos procesos históricos han estado tan ligados a una manifestación
estética como el movimiento emancipador conocido como Risorgimento
que llevó a la unificación italiana, y el apogeo de la ópera nacional durante
el mismo período.

En la Italia del siglo XIX , tras la caída del imperialismo napoleónico,


líderes prominentes encarnaron las aspiraciones unificadoras de Italia que
hasta entonces estaba dividida por pequeños estados, con el ferviente
deseo de expulsar las tutelas extranjeras.
Este proceso que se vio minuciosamente acompañado, definido y
reflejado por la evolución de la gran ópera italiana, desde el apogeo del
Bel Canto hasta el verismo, pasando por la obra y la vida de Giuseppe
Verdi que, no sólo es el puente entre ambos estilos de ópera y el músico
más significativo del Siglo XIX italiano, sino que llegó a ser por su
popularidad y su actitud comprometida el artista paradigmático del
Risorgimento. 

El bel canto

La ópera se había inventado y popularizado en Italia, donde existían más


teatros de ópera que en cualquier otro país.
En este contexto Rossini, Donizetti y Bellini crearon un nuevo estilo de
ópera renovando la tradición italiana.
En las óperas de Rossini el elemento más importante es la voz, incluso
más que la narración, la orquesta, el vestuario y la escenografía.
Desarrolló una técnica de canto caracterizándose por la agilidad, el control
de la melodía y la flexibilidad.
Las óperas de Rossini son célebres por su estilo melódico, contenido con
ritmos alegres, concisos y frases claras.
Una característica propia de la técnica que impuso Rossini fue el
“Crescendo Rossini” Se basa aumentar la emoción mediante la repetición
de una frase cada vez más fuerte y en un tono más alto.
Otra característica del estilo de Rossini fue la variedad de estados
anímicos dentro de una misma aria y a lo largo de toda la escena. Hasta
entonces las arias y los recitativos se mantenían estáticas, en un estado
anímico determinado, en cambio Rossini con ayuda de sus libretistas
lograron generar una variedad de argumentos en las escenas que les
permitía transitar por distintos estados anímicos.
También la gran variedad de dúos, coros, diversos conjuntos vocales,
recitativos acompañados por la orquesta se manifestaron en un nivel
mucho más representativo y dinámico que en las óperas italianas
anteriores a Rossini.
Gioachino Rossini (1792-1768), de origen italiano, estudió música desde
niño, fue violinista, pianista y cantante. Su reputación como músico radica
principalmente en la ópera de las cuales muchas trascendieron como
parte del repertorio permanente hasta la actualidad, particularmente las
bufas. En 1810 compuso a los dieciocho años su primera ópera y tres
años más tarde tras el éxito de Tancredi y L´Italiana in Algeri se consagró
internacionalmente. En 1816 compuso su ópera más famosa “El barbero
de Sevilla”. Luego de componer Semiramide en 1823, Rossini viajó con su
esposa a París para ser director del Théâtre Italien. Allí se dedicó a
reelaborar sus óperas para adaptarlas a libretos franceses traducidos o
adaptados del italiano.
En 1829 compuso su última ópera, Guillaume Tell, una ópera nueva
totalmente en francés.
Luego de estrenar su última ópera Rossini abandonó la composición. Sus
siguientes cuarenta años vivió con un muy buen pasar económico gracias
al éxito de sus óperas y a las regalías de las mismas ya que siguieron
representándose en forma permanente.

Vincenzo Bellini
Vincenzo Bellini fue contemporáneo y de menor edad que Rossini (1801-
1835) y adquirió mayor reconocimiento cuando Rossini se retiró de la
composición.
Bellini prefería los dramas pasionales y de resolución rápida. Su libretista
favorito, Felice Romani, no se limitaba a narrar la acción a través de los
recitativos si no que la construía sobre las arias. En los recitativos creaba
oportunidades para momentos líricos.
Sus óperas más famosas fueron La sonámbula (1831), Norma (1831) y Il
Puritani (1835)
La característica del estilo de Bellini son las melodías largas, muy
ornamentadas e intensamente emocionales, siendo su estilo uno de los
ejemplos mas elocuentes del bel canto.
Gaetano Donizetti
Uno de los compositores más prolíficos del primer romanticismo fue
Gaetano Donizetti (1797-1848). Compuso oratorios, más de cien
canciones, música de cámara y sacra así también como varias sinfonías.
Sin embargo, el género por el que pasó a la historia fue la ópera.
Las óperas serias más famosas fueron Ana Bolena (1830), Lucia di
Lammermoor (1835). Las óperas cómicas La fille du régiment (la hija del
regimiento) (1840) y las óperas bufas L´elisir d´amore (El elixir de amor)
(1832) y Don pasquale (1843).
Donizetti al igual que Rossini tenía un gran instinto para el teatro y la
melodía que captaba de manera efectiva un personaje, un sentimiento o
una situación. Sus óperas cómicas mezclaron el sentimentalismo con la
comedia. En cambio, en las óperas serias hacían progresar el drama sin
cesar, evitando las cadencias que tienten al aplauso para no interrumpir la
tensión. Otra cualidad de su estilo es el uso de motivos evocativos. Estos
son motivos temáticos que se repiten en distintas escenas, de manera que
al volverlos a escuchar remiten a sucesos previos en el argumento de la
obra.

La segunda generación de compositores italianos


Giuseppe Verdi
Giuseppe Verdi (1813-1901) fue la figura dominante de la ópera Italiana
en la segunda mitad del siglo XIX. (2da y 3ra etapa del romanticismo).
Compuso veintiséis óperas, la primera la produjo en 1839 a sus veintiséis
años y la ultima en 1893 a los ochenta años de edad.
El secreto de la popularidad de Verdi fue su capacidad para captar el
carácter, el sentimiento y la situación en melodías que resultaran
accesibles para el público.
Las primeras óperas de Verdi están construidas sobre el estilo del bel
canto siendo su primer gran éxito fue el Nabucco (Milán 1842) en donde el
coro al unísono Va Pensiero se convirtió más tarde en un emblema de la
oposición italiana a la opresión extranjera.
Óperas como Rigoletto, il Trovatore o la Traviata alcanzaron nuevas
alturas de comprensión dramática, utilizan al igual que Donizetti motivos
evocativos para hacer conexiones y hacer mas profundo el impacto
dramático. También en estas óperas profundiza el retrato psicológico de
los personajes.
En il trovatore y la Traviata Verdi sustituye la obertura por un breve
preludio que anticipa los temas melódicos de importancia que vendrán
después.
La música de Giuseppe Verdi se considera el prototipo del drama y la
pasión romántica. Si bien en su primera etapa trabajo sobre la tradición de
sus predecesores italianos, profundizó en sus técnicas y las refinó.
Giuseppe Verdi, hijo de un posadero nacido en el norte de Italia, estudió
música desde niño y fue organista de la iglesia de Busseto (su ciudad
natal), tras estudiar en Milán en forma privada regresó a su lugar de
origen para ser director musical donde formó su familia.
Verdi obtuvo un éxito desmedido durante su vida, en 1850 sus óperas se
interpretaban con mayor frecuencia que cualquier compositor italiano.
Actualmente es el compositor que más óperas tiene en el repertorio
permanente del género lírico.

Giacomo Puccini
El compositor de ópera italiana más exitoso después Verdi fue Giacomo
Puccini (1858-1924). Hijo de un organista de iglesia y compositor, iba a
seguir los pasos de su padre, pero en lugar de eso decidió concentrarse en
la ópera. Su primera ópera en 1884 escrita en Milán tras terminar el
conservatorio llamó la atención del público, pero fue su tercera ópera,
Manon Lescaut (1893) fue la que lo catapultó a la fama.
Puccini desarrolló un estilo de ópera muy personal fusionando el estilo de
la melodía vocal de Verdi con elementos de la concepción Wagneriana,
utilizando melodías recurrentes, Leitmotiv y con un papel mucho más
destacados de la orquesta a la hora de crear la continuidad musical.
Puccini superpuso estilos y mundos musicales diferentes para
mostrarnos personajes dispares y mundos exóticos, por ejemplo los
habitantes del mundo latino en la Boheme (1900), una mujer japonesa y
su amante en Madame Butterfly (1904) o los estratos de la antigua
sociedad china en Turandot (1926).
De esta forma podemos observar en Puccini uno de los principales
referentes de exotismo musical (ver tendencias musicales).

La ópera verista

El verismo es un género de ópera italiana que surgió en el romanticismo


tardío en paralelo al movimiento del realismo literario (ver tendencias
musicales). El verismo (del italiano vero) se concentró en relatar historias
de gente cotidiana, generalmente de clases bajas en acontecimientos
sórdidos, brutales y realistas. La música acompaña directamente al texto
que está conducido por la melodía vocal y sin responder a las
convenciones operísticas predecesoras.
El verismo en la ópera, así como en otros lenguajes artísticos como la
literatura y la pintura fue un movimiento opuesto al idealismo romántico
que describía mundos exóticos y argumentos fantásticos.
En el repertorio permanente de ópera los dos ejemplos mas destacados
de la ópera verista fueron Cavallería Rusticana( 1890) de Pietro Mascagni
e I pagliacci (1892) de Ruggero Leoncavallo.
Casi siempre por ser óperas breves y emparentadas en estilo se suelen
presentar en el mismo programa de concierto.

El estilo francés

La gran ópera, la opéra comique y el ballet

Durante todo el siglo XIX la ópera continuó siendo el género de mayor


prestigio en Francia.
Desde Lully en el siglo XVII que Francia sostenía una tradición operística
que tenía su sede en París.
La gran ópera

El estilo francés de la ópera romántica fue La gran ópera y se destacó por


combinar el espectáculo con la música. Era coherente con la moda que
había prevalecido en Francia con Lully desde el siglo XVII. Los escritores
escribían libretos que aprovechaban cualquier ocasión para incluir ballets,
maquinarias, coros y escenas de multitudes; mientras agasajaban a la
burguesía retratando a la nobleza como perversos a sus oponentes como
virtuosos. GuillaumeTell de Rossini (compuesta en su período en Francia)
fue un ejemplo temprano de la Gran ópera francesa.
Los líderes de la Gran ópera francesa fueron el compositor de origen
Judío Alemán Giacomo Meyebeer (1791-1864) junto a su libretista Eugéne
Scribe.
Entre sus óperas mas conocidas se encuentran Los Hugonotes (1858) y El
profeta (1849).
El exotismo en la ópera francesa
Muchas de las óperas de Meyerbeer se caracterizaron por el narrar
acontecimientos históricos de tiempos pasados y lugares lejanos,
explotando el exotismo.
Además de Meyerbeer otros compositores franceses incluyeron el
exotismo en sus operas como fue el caso del Sansón y Dalila (1877) de
Camille Saint Saëns (1835-1921) y Lakmé (1883) del compositor Delibes
que narraba una relación predestinada al fracaso entre una sacerdotisa
india de Brahama y un oficial inglés que ha ocupado la India.
El exotismo propio de la ópera francesa influyo el estilo de otros
compositores italianos y alemanes como fue el caso de Puccini y Wagner.
El exotismo y el realismo tienen una perfecta combinación con la con
Carmen (1875) de Bizet. Ambientada en España, considerada por los
Parisinos exótica por su proximidad. Clasificada originalmente como ópera
cómica (aunque Bizet nunca la llamó así) por contener diálogos hablados
(convertidos más tarde en recitativos), consistía en un drama intenso y
realista que concluía en un trágico asesinato. Qué una ópera fuese
llamada “Cómica” demuestra que en aquel momento la distinción entre
ópera y ópera cómica no era más que un aspecto trivial.

La opéra comique

La ópera cómica continuaba estando de moda en Francia como lo estuvo


en el siglo XVIII. La diferencia es que en el siglo XIX los recitativos se
transformaron en diálogos hablados (como sucedía con la ballad opera del
siglo XVIII en Inglaterra).

El ballet
Otra forma de teatro musical fue el ballet y surgió en Francia. Desde el
siglo XVII, las óperas francesas habían incluido con frecuencia el ballet. Es
así que a finales del siglo XVIII las compañías de danza empezaron a
presentar ballets independientes que constaban de una serie de escenas
ligadas por una narración.
Marie Taglioni (1804-1884) introdujo un nuevo estilo conocido ahora
como ballet romántico (también conocido como ballet blanco).
Por lo general los compositores escribían la música después que se había
creado la coreografía, de manera que tenían que adecuar la música a la
sincronización, los ritmos, los movimientos, y el carácter de la misma.
Una de las obras más representativas del ballet romántico fue Giselle
estrenada en 1841 por Adolphe Adam (1803-1856). En Giselle la música
recurre a motivos evocativos similares a los de la ópera.

El estilo alemán
La ópera alemana y la obra de arte total

La interacción entre la música y la literatura, tan típica del período


romántico, tuvo su mayor desarrollo en los compositores de lengua
alemana. Es así que ésta fue la característica más destacable del estilo de
ópera alemana, acompañada con un mayor protagonismo del
acompañamiento orquestal así también como la inclusión de elementos
de la mitología alemana en sus argumentos, acercando al público a
mundos imaginarios y personajes irreales.
La ópera alemana cada vez más fue usando el uso de una armonía
cromática que se hizo frecuente y presente, siendo una característica
propia del estilo alemán. También la presencia de un timbre orquestal
utilizado para la expresión dramática fue un contraste muy relevante que
lo diferenció del estilo del bel canto italiano.

Carl Maria Von Weber

Weber (1786-1826) dio inicio al romanticismo con su ópera El cazador


furtivo, estrenada en Berlín en 1821.
En ella se encuentran todas las características de la ópera romántica
alemana. La audacia del Cazador furtivo que la diferenció de las óperas del
clasicismo fue el uso de una orquestación y una armonía inusual para
entonces, también un argumento que situaba al pueblo ordinario en el
centro de la escena y hablando y cantando sobre sus preocupaciones.
El libreto está basado en una leyenda medieval de los cuentos de hadas,
presentando incidentes sobrenaturales y una ambientación silvestre pero
no de manera incidental si no entrelazados con los protagonistas
humanos. La fantasía y la realidad se funden en un mismo espacio.
Desde lo específicamente musical, el estilo y su forma de la obra tiene sus
bases en la ópera italiana y francesa, pero el uso de melodías sencillas y
folclóricas introduce un estilo específicamente alemán.

Richard Wagner
Richard Wagner (1813-1883) nació en Leipzig, poco después de su
nacimiento, su padre falleció y su madre se casó con Ludwig Geyer, actor y
dramaturgo de quien Wagner sospechaba que era su padre real.
A la edad de 15 años asistió a una interpretación de la novena sinfonía de
Beethoven teniendo un impacto muy grande sobre él. Es así que estudió
música en Dresde y Leipzig. Sus primeras composiciones fueron obras para
piano, oberturas y una sinfonía que demostraron una firme comprensión
de la técnica de composición y una gran influencia de Beethoven.
A principio de 1830, Wagner comenzó a componer sus primeras óperas y
ocupó cargos en compañías de ópera regionales en el sur de Alemania.
Para 1836 se casó con la soprano Minna Planer en 1836. Si bien estuvo
casado con ella hasta su muerte en 1866, tuvo relaciones con muchas
mujeres. Luego formó una unión con Cósima Liszt quien por entonces
estaba casada con el director de orquesta Hans Von Bülow, cuando en
1870 se anula el matrimonio; Wagner y Cósima se casaron teniendo tres
hijos y una enemistad de por vida con Franz Liszt ya que éste último nunca
aceptó la unión (aunque nunca perdió su admiración por el arte de
Richard Wagner).
Entre 1839 y 1842 vivió en París trabajando como periodista musical
mientras intentaba estrenar sus óperas, pero no tuvo mucho éxito pese al
apoyo del compositor Meyebeer quien por entonces era el referente más
importante de la ópera francesa.
Cuando regresó a Alemania su ópera Rienzi y El holandés errante tuvieron
mucha aceptación, consagrándose como compositor. En 1848 su activismo
político tras las insurrecciones lo llevó a ser perseguido y en 1849 se
trasladó a Suiza donde comenzó su proyecto más colosal de su vida y tal
vez de toda la historia de la ópera. Se trató de cuatro dramas musicales
conocidos como el ciclo del anillo de Nibelungo.
El ciclo del anillo le llevó más de veinte años completarlos.
El concepto estético de Wagner con la obra de arte total, definió un
nuevo género, el Drama musical.
Con el ciclo del anillo de Nibelungo, Wagner propone un nuevo concepto
conocido como gesamtskunstwerk o La obra de arte total.
El planteo estético de Wagner que hace referencia a la obra de arte total,
definió un nuevo género, el Drama musical.
En el drama musical, a diferencia de la ópera tradicional se concibe como
un drama con música, texto, escenografía y acción se integran
equilibradamente entre sí y fue muy influyente en toda la práctica
operística posterior a Wagner
En el drama musical no encontramos recitativos o arias equilibradas
melódicamente. Si no que las líneas vocales se presentan integradas con el
desarrollo orquestal mediante melodías airosas y libres que dejan que el
texto fluya con claridad y continuidad dramática.
En sus óperas tempranas como Las hadas o Rienzi, Wagner se apoyó en el
estilo de Weber y Meyerbeer. La idea del drama musical en Wagner
comenzó a manifestarse en su ensayo “La obra de arte del futuro” escrito
en 1850.
En sus óperas previas a al ciclo del anillo como El holandés errante en
1842 o Tannhaüser en 1845, Lohengrin (1848)Tristan e Isolda (1859), Los
maestros cantores de Nüremberg (1867) se encuentran presentes las
características que identificaría al estilo wagneriano.
Tras el ciclo del anillo su siguiente drama musical fue Parsifal (1882).

La obra de arte total

Las ideas de Richard Wagner en cuanto a sus concepciones estéticas,


tuvieron un impacto enorme en todos los lenguajes artísticos, en
particular en su creencia en la interacción de todas las artes y su visión del
arte como una especie de religión. Después de llevar la ópera alemana a
otro nivel se replanteó la naturaleza esencial de la ópera como un drama
basado en la música, pero incorporando a todas las artes.
Si bien en el origen de la ópera en el 1600, los compositores tuvieron la
intensión de revivir la tragedia griega incorporando en una misma obra
distintas expresiones artísticas; la interacción de la música, el texto, el
canto, la actuación y la puesta en escena y la danza; siempre se orientó
hacia el protagonismo de alguna en particular según la obra, el estilo y el
compositor.
Richard Wagner propuso que esta interacción entre todas las artes
estuviera al mismo nivel en un perfecto equilibrio e integradas como una
unidad. El resultado fue un nuevo género conocido como drama musical o
gesamtskunstwerk (La obra de arte total).
Wagner no solo publicó escritos sobre música sino también sobre
literatura, teatro, asuntos morales y políticos. Wagner pensaba que la
obra de arte total podía reformar la sociedad y que el arte no debía ser un
negocio.

El ciclo del anillo de Nibelungo


El ciclo consta de cuatro dramas musicales, el primero es El oro del Ring,
el segundo es La Walkiria, el tercero Sigfrido y el cuarto El crepúsculo de
los dioses.
Los dos primeros los concluyó en 1857 y para entonces ya tenía parte del
tercero. En 1874 concluyó el ciclo completo.
El estreno del primer drama musical fue en 1869 en Münich, y la primera
vez que se estrenó el ciclo completo fue en Bayreuth en 1876 en un teatro
construido específicamente para representar la tetralogía.
Desde entonces hasta la actualidad una vez al año se celebra un festival
en el mismo lugar de estreno donde se interpreta el ciclo completo.

Características de la obra de arte total


El ideal que gobierna la forma wagneriana es la unión absoluta del drama
y la música. A diferencia de la ópera convencional, en la que el libreto
sirve principalmente para dar estructura a la música y predomina el canto,
Wagner articula la música en torno a ideas dramáticas.
Para ello el compositor no solo estaba a cargo de la música, sino que
también lo estaba del texto, de la puesta en escena y de todos los
elementos que formaba parte de la obra, en el caso de Wagner llegó a
incluir la arquitectura del teatro para que estuviera adaptado
específicamente para las representaciones de sus obras.
Wagner llegó al convencimiento de que la base de su teatro musical debía
estar en la orquesta y no en la voz. Las exhibiciones de virtuosismo de los
cantantes no tenían cabida en su nueva concepción musical; la voz tenía
que ser tratada como un instrumento más.

El estilo de composición de Richard Wagner


Dentro de las técnicas compositivas que están presentes en sus dramas
musicales y sobre todo en su tetralogía es el uso del Leitmotiv y la
melodía infinita.
El leitmotiv es un motivo melódico que representa un objeto, persona o
una emoción y que se vuelve a repetir cada vez que se vuelve a evocar
durante la obra. Lo que otorga el leitmotiv es la posibilidad de utilizar una
evocación musical que brinde una continuidad argumental a la historia.
En el ciclo del anillo el uso de los leitmotiv además de estar presentes en
cada drama musical, reaparecen a lo largo de toda la tetralogía
encontrando en ellos un elemento unificador en la música que le da
coherencia argumental a los cuatro dramas musicales.
La melodía infinita es una línea melódica vocal que brinda la sensación de
no finalizar nunca. Este recurso brinda la posibilidad de extender
musicalmente el texto durante un tiempo prolongado. Para lograrlo
mientras se sostiene una línea melódica estable, los enlaces armónicos se
van desplazando mediante modulaciones resignificando la melodía con
distintos colores tonales. Este recurso compositivo ha llevado a un
desarrollo del movimiento armónico, que alcanzó los límites de las
posibilidades de la tonalidad tradicional. La utilización de una armonía
cromático, brindó una característica de tonalidad vagante, a la que
Wagner explotó al máximo.

Música de referencia
Estilo italiano
Gioachino Rossini: El barbero de Sevilla (Largo factorum), Guillermo Tell
(obertura)
Bellini: Norma (Casta Viva), Il puritani (Ah! Sento mio bell´Angelo)
Donizetti:El elixir de amor (Una furtiva lagrima)
Verdi: Rigoletto (La donna e mobile),La traviata (brindisi),Nabucco (Va
´pensiero)
Puccini: Madame Butterfly (Un bel di vedremo), Turandot (Nessun dorma)
Mascagni:Cavallería Rusticana (Intermezzo) (O Lola)
Leoncavallo: Il pagliacci (Ridi Pagliaccio)
Estilo Francés
Rossini:Guillermo Tell (obertura)
Bizet: Carmen (La habanera)
Adam: Giselle (Las willis), Ballet
Estilo Alemán
Weber: Oberon (Arabien,mein Heimatland)
Wagner: La Walkiria(Marcha de las Walkirias) ,El anillo de Nibelungo
(motivo de Sigfrido). Drama musical (Obra de arte total)

Bibliografía
Bibliografía
-Historia de la música occidental, J. Grout,C. Palisca, ed. Alianza Música,
Madrid 2011.
-24 episodios de apreciación musical, Agustín Ardito, apuntes de la
cátedra, Puerto Madryn 2014
-Retrospectiva de la música, Agustín Ardito, apuntes de la cátedra, Puerto
Madryn 2020
-Vidas secretas de grandes compositores, E.Lunday, ed. Océano 2012
-Diccionario de la ópera, Roger Alier, ed. Ma non troppo, Barcelona 2007

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