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Caso 1 y 2

El documento analiza dos casos de trabajadores para distinguir entre accidente y enfermedad laboral, enfocándose en la legislación pertinente. En el primer caso, se evalúa un accidente sufrido por Ana María Medina durante un viaje laboral, concluyendo que no se clasifica como accidente laboral debido a la falta de cumplimiento de las órdenes del empleador. Se citan leyes y normativas que regulan la materia, destacando la importancia de la correcta interpretación de los accidentes de trabajo según la legislación colombiana.
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Caso 1 y 2

El documento analiza dos casos de trabajadores para distinguir entre accidente y enfermedad laboral, enfocándose en la legislación pertinente. En el primer caso, se evalúa un accidente sufrido por Ana María Medina durante un viaje laboral, concluyendo que no se clasifica como accidente laboral debido a la falta de cumplimiento de las órdenes del empleador. Se citan leyes y normativas que regulan la materia, destacando la importancia de la correcta interpretación de los accidentes de trabajo según la legislación colombiana.
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Asignatura

Legislación en seguridad y salud en el trabajo


NRC 6646

Taller caso 1 y caso 2

Presenta
Alejandra María Quintero Alarcón
ID 737928

Docente
Juan Pablo Ruiz Silva

Bogotá D.C. Colombia junio de 2020


INTRODUCCION

En esta actividad se evidencia el caso de dos trabajadores en diferentes


condiciones que nos permitirán distinguir entre enfermedad y accidente laboral,
para lo cual haremos un análisis concienzudo desde la perspectiva legal y
ocupacional, enumerando las leyes que allí se encuentran contempladas para
verificar las responsabilidades de cada uno de los actores expuestos.
OBJETIVOS

Objetivo General

 Analizar cada uno de los casos desde el punto de vista ocupacional


 Establecer que leyes se ven reflejadas en cada caso

Objetivo especifico

 Señalar y nombrar cada una de las leyes o normas que hacen parte del
caso
 Identificar los elementos que son objeto de prueba para determinar cada
caso.
 Reconocer las diferencias entre accidente y enfermedad laboral
CASO 1: ACCIDENTE DE TRABAJO

ANA MARÍA MEDINA se encuentra trabajando para la empresa SERVICIOS JL


SAS. Fue enviada en comisión de urgencia por su jefe inmediato a Cartagena para
atender un requerimiento del cliente. Este no reportó la comisión al Departamento
de Talento Humano; sin embargo, la dependencia respectiva compró los tiquetes.
La reunión sería el lunes 3 de abril a las 7 de la mañana, por lo que la trabajadora
viajó el día domingo. Estando en la playa y luego da haber tomado unos cocteles
sufrió un accidente, que la ha dejado parapléjica como consecuencia de una caída

A la señora ANA MARÍA le han hecho el tratamiento por la EPS y no ha reclamado


nada a pesar de que la calificaron con una pérdida de capacidad laboral del 50%.
Ella considera que su caso es un accidente de origen laboral, asesórela. Ante el
presente caso, haga el análisis con sustento en la normatividad estudiada, acerca
de cuál sería el origen del accidente. Argumente y sustente su respuesta. Consulte
las fuentes adicionales que estime convenientes.

Accidente

1. Identifiquen qué elementos de prueba son necesarios para determinar el origen


del accidente. 
2. ¿Qué clase de accidente laboral probablemente se enmarcaría en el caso
problémico?
3. Argumenten, conforme con lo estudiado, si se configura como un accidente de
origen laboral o común y el porqué de la decisión tomada.
Actividad Económica de la Empresa: Empresa de Servicios.

Clase de Riesgo I

CODIGO CIUO- 08 2421 Analista de gestión y organización, auditor de calidad.

Teniendo en cuenta que la orden fue de manera directa por su jefe inmediato para
el desplazamiento realizado a la ciudad de Cartagena y que este fue con fines
laborales puedo señalar que teniendo en cuenta la normatividad legal vigente, el
caso no se puede catalogar como un accidente laboral por lo que se expresa de
manera atenta, ya que podemos notar que existió un desacato de orden directa
del  jefe inmediato, dado que la trabajadora no se hospedo en el hotel para su
descanso en espera de su actividad laboral, sino que por el contrario se dirigió
otro sitio por sus propios medios  previo a la cita del día lunes a las 7:00 AM, sin
previo aviso a su jefe inmediato.

Sin embargo, hay que recordar la Normatividad de la siguiente manera frente a los
servicios que se le han prestado a la fecha y no han sido vulnerados por parte del
empleador:

DECRETO 1295 DE 1994 (junio 22)

Reglamentado por el Decreto Nacional 1771 de 1994  , Reglamentado por el


Decreto Nacional 1530 de 1996

"Por el cual se determina la organización y administración del Sistema General de


Riesgos Profesionales".
Artículo 5º. Prestaciones asistenciales.

Todo trabajador que sufra un accidente de trabajo o una enfermedad profesional


tendrá derecho, según sea el caso, a:

a) Asistencia médica, quirúrgica, terapéutica y farmacéutica;

b) Servicios de hospitalización;

c) Servicio odontológico;

d) Suministro de medicamentos;

e) Servicios auxiliares de diagnóstico y tratamiento;

f) Prótesis y órtesis, su reparación, y su reposición solo en casos de deterioro o


desadaptación, cuando a criterio de rehabilitación se recomiende;

g) Rehabilitaciones física y profesional;

h) Gastos de traslado, en condiciones normales, que sean necesarios para la


prestación de estos servicios.

Los servicios de salud que demande el afiliado, derivados del accidente de trabajo
o la enfermedad profesional, serán prestados a través de la Entidad Promotora de
Salud a la cual se encuentre afiliado en el Sistema General de Seguridad Social
en Salud, salvo los tratamientos de rehabilitación profesional y los servicios de
medicina ocupacional que podrán ser prestados por las entidades administradoras
de riesgos profesionales.

Los gastos derivados de los servicios de salud prestados y que tengan relación
directa con la atención del riesgo profesional, están a cargo de la entidad
administradora de riesgos profesionales correspondiente.

La atención inicial de urgencia de los afiliados al sistema, derivados de accidentes


de trabajo o enfermedad profesional, podrá ser prestada por cualquier institución
prestadora de servicios de salud, con cargo al sistema general de riesgos
profesionales.

Artículo 6º. Prestación de los servicios de salud.


Para la prestación de los servicios de salud a los afiliados al Sistema General de
Riesgos Profesionales, las entidades administradoras de riesgos profesionales
deberán suscribir los convenios correspondientes con las Entidades Promotoras
de Salud.

El origen determina a cargo de cual sistema general se imputarán los gastos que
demande el tratamiento respectivo. El Gobierno Nacional reglamentará los
procedimientos y términos dentro de los cuales se harán los reembolsos entre las
administradoras de riesgos profesionales, las Entidades Promotoras de Salud y las
instituciones prestadoras de servicios de salud.

Las entidades administradoras de riesgos profesionales reembolsarán a las


Entidades Promotoras de salud, las prestaciones asistenciales que hayan
otorgado a los afiliados al sistema general de riesgos profesionales, a las mismas
tarifas convenidas entre la entidad promotora de salud y la institución prestadora
de servicios de salud, en forma general, con independencia a la naturaleza del
riesgo. Sobre dichas tarifas se liquidará una comisión a favor de la entidad
promotora que será reglamentada por el Gobierno Nacional, y que en todo caso
no excederá al 10%, salvo pacto en contrario entre las partes.

La institución prestadora de servicios de salud que atienda a un afiliado al sistema


general de riesgos profesionales, deberá informar dentro de los 2 días hábiles
siguientes a la ocurrencia del accidente de trabajo o al diagnóstico de la
enfermedad profesional, a la entidad promotora de salud y a la entidad
administradora de riesgos profesionales a las cuales aquel se encuentre afiliado.

Hasta tanto no opere el Sistema General de Seguridad Social en Salud, mediante


la subcuenta de Compensación del Fondo de Solidaridad y Garantía, las entidades
administradoras podrán celebrar contratos con instituciones prestadoras de
servicios de salud en forma directa; no obstante se deberá prever la obligación por
parte de las entidades administradoras, al momento en que se encuentre
funcionando en la respectiva región las Entidades Promotoras de Salud, el
contratar a través de éstas cuando estén en capacidad de hacerlo.
Para efecto de procedimientos de rehabilitación las administradoras podrán
organizar o contratar directamente en todo tiempo la atención del afiliado, con
cargo a sus propios recursos.

Finalmente, las entidades administradoras podrán solicitar a la Entidad Promotora


de Salud la adscripción de instituciones prestadoras de servicios de salud. En este
caso, la entidad administradora de riesgos profesionales asumirá el mayor valor de
la tarifa que la Institución prestadora de servicios de salud cobre por sus servicios,
diferencia sobre la cual no se cobrará la suma prevista en el inciso cuarto de este
artículo.

Parágrafo. La prestación de servicio de salud se hará en las condiciones medias


de calidad que determine el Gobierno Nacional, y utilizando para este propósito la
tecnología disponible en el país.

De igual forma frente el Decreto da las siguientes definiciones para aclarar su


solicitud Sra. Ana María Medina:

Artículo 8º. Riesgos Profesionales.

Son Riesgos Profesionales el accidente que se produce como consecuencia


directa del trabajo o labor desempeñada, y la enfermedad que haya sido
catalogada como profesional por el Gobierno Nacional.

Artículo 9o. INEXEQUIBLE.  Accidente de Trabajo.

Es accidente de trabajo todo suceso repentino que sobrevenga por causa o con
ocasión del trabajo, y que produzca en el trabajador una lesión orgánica, una
perturbación funcional, una invalidez o la muerte.

Es también accidente de trabajo aquel que se produce durante la ejecución de


órdenes del empleador, o durante la ejecución de una labor bajo su autoridad, aún
fuera del lugar y horas de trabajo.
Igualmente se considera accidente de trabajo el que se produzca durante el
traslado de los trabajadores desde su residencia a los lugares de trabajo o
viceversa, cuando el transporte lo suministre el empleador.

Corte Constitucional Sentencia C-858 de 2006 

Artículo 10.  INEXEQUIBLE. Excepciones.

No se consideran accidentes de trabajo:

a) El que se produzca por la ejecución de actividades diferentes para las que fue
contratado el trabajador, tales como labores recreativas, deportivas o culturales,
incluidas las previstas en el artículo 21 de la ley 50 de 1990, así se produzcan
durante la jornada laboral, a menos que actúe por cuenta o en representación del
empleador.

b) El sufrido por el trabajador, fuera de la empresa, durante los permisos


remunerados o sin remuneración, así se trate de permisos sindicales.

Corte Constitucional Sentencia C-858 de 2006 

21 de la ley 50 de 1990

ARTICULO 21. <Ver modificaciones directamente en el Código> Adicionase al


Capítulo II del Título VI Parte Primera del Código Sustantivo del Trabajo el
siguiente artículo:

Dedicación exclusiva en determinadas actividades.

En las empresas con más de cincuenta (50) trabajadores que laboren cuarenta y
ocho (48) horas a la semana, éstos tendrán derecho a que dos (2) horas de dicha
jornada, por cuenta del empleador, se dediquen exclusivamente a actividades
recreativas, culturales, deportivas o de capacitación.

De igual manera para el caso de la señora Ana María Medina ya existe una
demanda a la norma y esta fue la sentencia probatoria que determino el concepto
de Accidente Laboral el cual no la cobija ya que no fue una orden directa de su
jefe inmediato el ir a la playa, lo señalado fue asistir a una reunión que sería el
lunes 3 de abril a las 7 de la mañana con fines laborales mas no recreativos.

Esta dice la sentencia:

NOTA DE LA RELATORIA. MEDIANTE AUTO 051 DE 2007, SE CORRIGIO UN


ERROR INVOLUNTARIO PRESENTADO EN LA PARTE RESOLUTIVA DE LA
SENTENCIA C-858 DE 2006, EN SU NUMERAL PRIMERO.

SENTENCIA C-858/06

EXCESO DE FACULTADES EXTRAORDINARIAS-Es un vicio material

UNIDAD NORMATIVA-Integración con ley habilitante y decreto que la desarrolla

LIBERTAD DE CONFIGURACION LEGISLATIVA EN SEGURIDAD SOCIAL-


Alcance

FACULTADES EXTRAORDINARIAS PARA ORGANIZAR ADMINISTRACION


DEL SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES-Exceso al regular
ingreso base de liquidación

FACULTADES EXTRAORDINARIAS-Requisitos

FACULTADES EXTRAORDINARIAS-Límites

ACCIDENTE DE TRABAJO-Definición

FACULTADES EXTRAORDINARIAS PARA ORGANIZAR ADMINISTRACION


DEL SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES-Exceso al definir
accidente de trabajo y distinción entre formas de afiliación

En el caso concreto la ley habilitante estableció como una de sus finalidades la


unificación del Sistema de Seguridad Social, pero dicha pretensión no la hizo
extensiva al presidente de la República, tal como lo estableció esta Corporación
en la Sentencia C-452/02, reiterada en la Sentencia C-1152/05. De manera que la
definición con el ánimo de unificar conceptos sobre accidente de trabajo (art 9 y
10 del D.L. 1295/94) y el establecimiento de distinciones entre formas de afiliación
(art.13), no fueron facultades entregadas al presidente mediante la ley habilitante.
REMISION LEGISLATIVA-No subsana vicios de fondo provenientes del ejecutivo

SENTENCIA DE INCONSTITUCIONALIDAD-Efecto diferido/SENTENCIA DE


INEXEQUIBILIDAD DIFERIDA-Aplicación

En atención a la importancia que para la estabilidad del Sistema General de


Riesgos Profesionales revisten las normas impugnadas y con el fin de mitigar los
efectos inmediatos de una decisión de inexequibilidad, la Corte atenderá la
solicitud del Procurador General de la Nación y de algunos de los intervinientes en
el sentido de diferir los efectos de esta decisión por el término de ocho (8) meses,
hasta el veinte (20) de junio de 2007, a fin de que el Congreso expida una Ley que
defina los aspectos declarados inexequibles en el presente proceso.

Referencia: expediente D-6261

Demanda de inconstitucionalidad contra los artículos 9, 10 y 13 (parcial), del


Decreto 1295 de 1994.

Actor: Leonardo Cañón Ortegón

Magistrado Ponente: Dr. JAIME CÓRDOBA TRIVIÑO

Bogotá, D.C., dieciocho (18) de octubre de dos mil seis (2006).

LA SALA PLENA DE LA CORTE CONSTITUCIONAL,

en ejercicio de sus atribuciones constitucionales y legales, en especial las


previstas en el artículo 241, numeral 5, de la Constitución Política, y cumplidos
todos los trámites y requisitos contemplados en el Decreto 2067 de 1991, ha
proferido la siguiente:

SENTENCIA

I. ANTECEDENTES
En ejercicio de la acción pública de inconstitucionalidad consagrada en el artículo
241 de la Constitución, el ciudadano Leonardo Cañón Ortegón, interpuso
demanda de inconstitucionalidad contra los artículos 9, 10 y 13 en la expresión
"En forma voluntaria", del Decreto 1295 de 1994.

Cumplidos los trámites constitucionales y legales propios de los procesos de


inconstitucionalidad, la Corte Constitucional procede a decidir acerca de la
demanda en referencia.

II. TEXTO DE LAS NORMAS ACUSADAS

A continuación, se transcribe el texto de las disposiciones objeto de este proceso


subrayando los apartes impugnados.

DECRETO LEY 1295 de 1994

(junio 22)

Por el cual se determina la organización y administración del Sistema General de


Riesgos Profesionales

ART. 9º. Accidente de trabajo. Es accidente de trabajo todo suceso repentino que


sobrevenga por causa o con ocasión del trabajo, y que produzca en el trabajador
una lesión orgánica, una perturbación funcional, una invalidez o la muerte.
Es también accidente de trabajo aquel que se produce durante la ejecución de
órdenes del empleador, o durante la ejecución de una labor bajo su autoridad, aun
fuera del lugar y horas de trabajo.
Igualmente se considera accidente de trabajo el que se produzca durante el
traslado de los trabajadores desde su residencia a los lugares de trabajo o
viceversa, cuando el transporte lo suministre el empleador.
ART. 10. Excepciones. No se consideran accidentes de trabajo:
a) El que se produzca por la ejecución de actividades diferentes para las que fue
contratado el trabajador, tales como labores recreativas, deportivas o culturales,
incluidas las previstas en el artículo 21 de la Ley 50 de 1990, así se produzcan
durante la jornada laboral, a menos que actúe por cuenta o en representación del
empleador.
b) El sufrido por el trabajador, fuera de la empresa, durante los permisos
remunerados o sin remuneración, así se trate de permisos sindicales.
ART. 13. Afiliados. Son afiliados al sistema general de riesgos profesionales:

a). En forma obligatoria: 1. Los trabajadores dependientes nacionales o


extranjeros, vinculados mediante contrato de trabajo o como servidores públicos.

2. Los jubilados o pensionados, excepto los de invalidez, que se reincorporen a la


fuerza laboral como trabajadores dependientes, vinculados mediante contrato de
trabajo o como servidores públicos.

3. Los estudiantes que deban ejecutar trabajos que signifiquen fuente de ingreso
para la respectiva institución, cuyo entrenamiento o actividad formativa es requisito
para la culminación de sus estudios, e involucra un riesgo ocupacional, de
conformidad con la reglamentación que para el efecto se expida, y

b). En forma voluntaria: Los trabajadores independientes, de conformidad con la


reglamentación que para tal efecto expida el Gobierno Nacional.

PAR. La afiliación por parte de los empleadores se realiza mediante el


diligenciamiento del formulario de afiliación y la aceptación por la entidad
administradora, en los términos que determine el reglamento.

1. La demanda

En fecha veintiuno de (21) de marzo de 2006, el ciudadano Leonardo Cañón


Ortegón interpuso demanda de inconstitucionalidad contra los artículos 9º, 10º y la
frase "En forma voluntaria" del artículo 13, del Decreto 1295 de 1994.

En el escrito presentado por el demandante se pueden desentrañar cuatro cargos


principales.

Primer cargo

En primer lugar argumentó que las facultades extraordinarias otorgadas por el


Congreso al Presidente de la República para la expedición del Decreto en cuestión
debía ajustarse a lo establecido por el artículo 150 numeral 10 de la Carta "que
autoriza al Congreso para conceder al Presidente de la República facultades
extraordinarias con el objeto de expedir normas con fuerza de ley, de manera que
dichas facultades sean "precisas", es decir, limitadas al objeto, a la materia y
dentro del término que defina el propio legislador. 1"

Como sostén de este cargo, el accionante relacionó jurisprudencia de este


Tribunal en la definición y alcance de las facultades conferidas al presidente de la
República mediante la Ley 100 de 1993, artículo 139, numeral 11 para "dictar las
normas necesarias para organizar la administración del Sistema General de
Riesgos Profesionales" conforme a la definición del Sistema General de Riesgos
Profesionales. Como son las sentencias C-452 de 2002 M.P. Jaime Araujo
Renteria; C-516 de 2004 M.P. Jaime Córdoba Triviño; y C-1152 de 2005 M.P.
Clara Inés Vargas Hernández.

El demandante considera que el Presidente no solamente se excedió en el


alcance de las facultades extraordinarias concedidas por la Ley 100 de 1993 con
la consiguiente violación del numeral 10 del artículo 150, sino que también vulneró
la restricción establecida en el numeral 2º del mismo artículo constitucional sobre
la competencia del Congreso para "expedir códigos en todos los ramos de la
legislación y reformar sus disposiciones". Ello porque con la aprobación de los
artículos 9 y 10 del Decreto 1295/94 el Presidente modificó el artículo 199 del
Código Sustantivo del Trabajo y los artículos 2º y 3º del Acuerdo 155 de 1963,
aprobado por el Decreto 3170 de 1964, aprobatorio del reglamento general del
seguro social obligatorio de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

Segundo cargo

El demandante presentó un segundo cargo íntimamente relacionado con el


primero, al aducir que el Presidente no se limitó a expedir normas para organizar a
la administración del Sistema General de Riesgos Profesionales como era su
obligación constitucional y en vez de ello "cambió las definiciones de accidente de
trabajo vigentes, limitando su contenido en aspectos sustantivos" es así que
respecto al artículo 199 del Código Sustantivo del Trabajo la reforma eliminó de la
legislación ordinaria el carácter de "repentino" del suceso que se constituya como
accidente de trabajo; "pasajera" sobre el grado de perturbación funcional del
accidente de trabajo y la situación de no cubrimiento del concepto de accidente de
trabajo cuando el hecho "haya sido provocado deliberadamente o por culpa de la
víctima".

En el mismo sentido respecto a los artículos 2º y 3º del Acuerdo 155 de 1963,


aprobado por el Decreto 3140 de 1964, expedido con base en facultades
concedidas al Presidente de la República por el artículo 9, de la Ley 90 de 1946 y
por el Artículo 5º del Decreto 1695 de 1960 al modificar la norma sustantiva en un
doble sentido, en el primero de ellos cuando consagraba los hechos que
configuran un accidente de trabajo, y en el segundo cuando por norma expresa se
establecían unos supuestos en los que no se daba un accidente de trabajo. Es así,
que sobre el primero, se configuraba un accidente de trabajo cuando los hechos
sucedían: "b) En el curso de una interrupción del trabajo, si la víctima se halla en
los locales de la empresa, o en los lugares de trabajo" y "c) Por acción de tercera
persona o por acto intencional del patrono o de un compañero de trabajo, durante
la ejecución de éste, y por causa y omisión del trabajo." Sobre el segundo
supuesto, no se daba un accidente de trabajo en los siguientes eventos: "a) El que
fuere provocado deliberadamente por la víctima o por sus causahabientes, o el
que fuera consecuencia de un acto delictuosos del que la víctima fuere
responsable directa o indirectamente; b) El que fuere producido por culpa grave de
la víctima, considerándose igualmente como tal, entre otras, la desobediencia
deliberada de órdenes expresas, el incumplimiento manifiesto e intencional de las
disposiciones del reglamento de prevención de riesgos, y la embriaguez o
cualquier otra forma de toxicomanía o de narcosis...c) el que se deba a fuerza
mayor...".

Tercer cargo

Así mismo el accionante considera que el Presidente, con las normas acusadas,
excluyó algunas hipótesis con las cuales no se configura accidente de trabajo,
pese a su importancia, como son:
"a). El que se produzca por la ejecución de actividades diferentes para la que fue
contratado el trabajador, tales como las recreativas, deportivas o culturales,
incluidas las previstas en el artículo 21 de la Ley 50 de 1990, así se produzcan
durante la jornada laboral, a menos que actúe por cuenta o representación del
empleador.

b). El sufrido por el trabajador, fuera de la empresa, durante los permisos


remunerados o sin remuneración, así se trate de permisos sindicales."

Este último evento es para el accionante contrario a los artículos 38 y 39 de la


Constitución Política referentes a la libre asociación y reconocimiento de garantías
a los representantes de las organizaciones sindicales.

Cuarto cargo

Arguye el demandante que con el establecimiento de un régimen de afiliación al


Sistema General de Riesgos Profesionales de los trabajadores independientes
mediante la locución "En forma voluntaria" del artículo 13 del Decreto 1295 de
1994 y establecer que los aportes para estos trabajadores son en exclusiva a su
cargo, mientras que los otros trabajadores ¿dependientes- son beneficiarios de la
solidaridad del empleador se infringió el derecho a la igualdad (art. 13 C.P.) en el
entendido de que se creó una discriminación entre unos y otros trabajadores. Así
mismo entiende el accionante que la norma (parcial) acusada vulneró el artículo
48 de la Constitución Política en el sentido de que la Seguridad Social es un
servicio público de carácter "obligatorio".

III. INTERVENCIONES

Mediante Auto del Magistrado Sustanciador de fecha cuatro (4) de abril de dos mil
seis (2006) se ordenó comunicar de la iniciación del presente proceso al
Presidente de la República, a la Presidenta del Congreso para los fines del artículo
244 de la Constitución, así como al Ministro de Interior y Justicia, al Ministro de
Protección Social y al Ministro de Hacienda y Crédito Público, para los efectos de
la norma mencionada y del artículo 11 del Decreto 2067 de 1991.

1. Intervención del Ministerio de Hacienda y Crédito Público


El cinco (5) de mayo de dos mil seis (2006) se radicó ante la Secretaría de esta
Corporación un escrito presentado por MARIA FERNANDA CANAL ACERO, en
calidad de apoderada del Ministerio de Hacienda, en defensa de la norma
impugnada.

La apoderada comienza su escrito realizando un recuento de los argumentos de la


demanda, la jurisprudencia señalada por los actores, y los cargos de la acción
pública instaurada.

Es así que, en relación al primer y segundo cargo de la demanda, la Sra. Canal


afirmó que "el Gobierno Nacional no excedió el límite material de las facultades
extraordinarias que le fueron dadas para organizar la administración del Sistema
General de Riesgos Profesionales, y, por el contrario, cumplió con su cometido y
desarrolló las materias respecto de las cuales fue autorizado."

En concepto de la apoderada del Ministerio de Hacienda el Presidente organizó el


Sistema General de Riesgos Profesionales en dos sentidos i) al unificar dos
definiciones que existían sobre accidente de trabajo, una general acuñada por el
Código Sustantivo de Trabajo y la otra, específica, recogida en el Acuerdo del
ISS. "Por tanto, tenía que unificarse la decisión a manera de compilación...en un
término medio.b. Al unificar la definición de accidente de trabajo, le dio unidad el
régimen de los trabajadores del sector privado y cubiertos por el CST, los afiliados
al ISS y los servidores públicos.

Respecto al tercer cargo, atinente a que el artículo 10 cuestionado vulnera los


artículos 38 y 39 de la Constitución, argumentó que los supuesto indicados por el
demandante como los accidentes que se presentan en actividades recreativas,
deportivas y culturales y permisos remunerados o sin remuneración, así se trate
de permisos sindicales, "no se producen como consecuencia directa del trabajo o
labor desempeñada ni se producen durante la ejecución de órdenes del
empleador, o durante la ejecución de una labor bajo su autoridad, aún fuera del
lugar y horas de trabajo y por lo tanto no constituyen riesgos profesionales". 3 No
obstante, afirma la interviniente del Ministerio de Hacienda que estos supuestos
son considerados como de origen común y, por ende, se encuentran amparados
por el Sistema General de Seguridad Social en Salud y Pensiones para las
prestaciones que se deriven del riesgo. Esto último constituye la razón por la cual
no es admisible el argumento del demandante de que se atente contra la libre
asociación sindical y reconocimiento de garantías a los representantes de las
organizaciones sindicales, puntualiza la apoderada.

Por último y en respuesta al cuarto cargo y la afectación del artículo 13 de la


Constitución por parte del artículo 13 con la expresión "En forma voluntaria" del
Decreto 1295/94, la Sra. Canal hace un recuento de las características que se
destacan en la configuración del trabajo independiente, su naturaleza jurídica, las
tipologías de los trabajadores ubicables en esta categoría, para finalmente concluir
que en gracia de esa diversidad de trabajadores independientes y los múltiples
riesgos que pueden llegar a asumir según la labor que desarrollen, sumada a la
dificultad para establecer un lindero preciso entre cuando desarrollan la actividad
laboral y cuando no, su jornada laboral, dónde se encuentra el lugar de trabajo,
entre otras más, particularidades de los trabajadores independientes que hace que
en ocasiones "no resulta posible establecer el origen del accidente de
trabajo". Por tanto, para evitar el fraude al sistema, siempre latente en el caso de
los trabajadores independientes, existe un régimen ¿voluntario- para ellos que,
según la interviniente, en el caso colombiano se encuentra mejor reglamentado
que en otros de derecho comparado y que gracias a su cobertura integral en salud
y pensiones brinda a los trabajadores independientes la oportunidad de incluirse al
sistema.

De acuerdo con lo previamente expuesto, la Sra. Canal solicita a ésta Corporación


declarar la exequibilidad de las normas impugnadas.

2. Intervención del Ministerio de Protección Social

Actuando mediante apoderada especial de la Nación-Ministerio de la Protección


Social, la abogada Mónica Andrea Ulloa Ruíz emitió concepto defendiendo la
constitucionalidad de las normas impugnadas con los siguientes argumentos:
*La facultad de definir qué contingencias se cubrirán por parte del Sistema
General de Riesgos Profesionales forma parte integral de la administración del
Sistema "pues para organizar la administración es necesario saber qué se está
organizando y para qué se organizará."

La interviniente considera que de conformidad a lo establecido por ésta Corte en la


Sentencia C-452/06, las facultades otorgadas al Presidente mediante la Ley 100
de 1993 fueron conferidas para "organizar la administración del Sistema", que se
encuentra vinculada a una función que la norma habilitante definió como aquella
destinada a "prevenir, proteger y atender a los trabajadores de los efectos de las
enfermedades profesionales y los accidentes, que puedan ocurrirles con ocasión o
como consecuencia del trabajo que desarrollan" de lo que se deduce que la
administración está "ineludiblemente atada a aquello que se defina como riesgo
profesional, como accidente de trabajo o enfermedad profesional". 

Así mismo arguyó que con anterioridad a la Ley 100 existían múltiples definiciones
de la noción de accidente de trabajo o enfermedad profesional, lo cual tornaba
imperiosa la unificación de los conceptos para que procediese la organización en
la prestación de los beneficios derivados de la legislación.

*Al contrario de lo que esboza el demandante en los cargos contra el art. 13 en la


expresión "En forma voluntaria" del D.L. 1295/94, en concepto de la apoderada del
Ministerio de la Protección Social, no existe discriminación respecto de los
trabajadores independientes. La constitucionalidad de la expresión impugnada
reposa en que se trata de contratos de trabajo diametralmente diferentes, "de una
parte una relación laboral caracterizada por la subordinación, donde el empleador
define y cuenta con el poder de exigir a sus trabajadores el cumplimiento de sus
labores en un lugar y en unas condiciones en particular y de la otra, un trabajador
independiente, no sometido a constreñimiento alguno." 7

Por último, la apoderada del Ministerio expresó que la solidaridad del Sistema de
Riesgos Profesionales no se expresa, como lo cree el demandante, a través del
pago de la cotización, que, "repetimos sólo resulta obligatoria para quien crea el
riesgo y lo traslada, sino que ésta se encuentra al interior de las Administradoras,
en la mutualidad que se conforma con la totalidad de las cotizaciones que pagan
todos los empleadores allí afiliados, con las cuales se sufragan la totalidad de las
reclamaciones que no podrán ser pagadas con la cotización de uno sólo de los
empleadores, respecto de sus propios trabajadores." 8

Así mismo complementó su intervención brindando razones por las cuales no


resulta viable la obligatoriedad de la afiliación para los trabajadores
independientes como es la imposibilidad fáctica de controlar tal afiliación y la
libertad que tiene el trabajador en estas condiciones de afiliarse cuando a bien lo
considere, sin restricción alguna, razones por las que solicita a la Corte desechar
los cargos de la demanda.

En forma extemporánea la representante del Ministerio de Protección Social


presentó adición al concepto arriba reseñado, pero, por encontrarse por fuera del
término de intervención, no fue tenido en cuenta. 9

3. Intervención de la Federación de Aseguradores Colombianos ¿Fasecolda.

Actuando en representación de Fasecolda, el Sr. Gustavo Morales Cobo presentó


escrito en defensa de la constitucionalidad de las normas impugnadas.

En su concepto los artículos impugnados no exceden los límites materiales de las


facultades extraordinarias concedidas al Presidente por la ley habilitante, ello
porque en la Sentencia C-452/02, mencionada por el demandante, se declaró la
inexequibilidad de varios artículos del D.L. 1295/94, la mayoría de los cuales se
encontraban contenidos en el Capítulo V. denominado "Prestaciones", mientras
que los artículos impugnados en la presente demanda se encuentran contenidos
en el Capítulo II denominado "Riesgos Profesionales. Definiciones" lo que explica
que "el artículo 9 entra a definir la noción de accidente de trabajo y el artículo 10
precisa cuáles son los eventos que no se entienden incluidos en dicha
definición."10

Al igual que la interviniente del Ministerio de la Protección Social, el representante


de Fasecolda advierte que no entiende "cómo se va a proceder a "organizar la
administración del Sistema de Riesgos Profesionales" si no se definen
precisamente cuáles son "los riesgos profesionales" que se van a
administrar"11, por ello para la entidad que representa el significado de administrar
incluye la fijación de normas que contengan definiciones o criterios necesarios
para prevenir, proteger y atender a los trabajadores de los efectos de
enfermedades y accidentes.

Respecto a la posible vulneración del numeral 2º del artículo 150 de la


Constitución, el interviniente plantea que las facultades extraordinarias
reconocidas a la cabeza del ejecutivo incluyeron la de derogar la normatividad
anterior al Decreto Ley 1295/94 tal como lo hizo en forma expresa el artículo 98,
que derogó el artículo 199 del Código Sustantivo del Trabajo. Lo que además se
explica porque la intención del legislador con la Ley 100/93 fue la de derogar los
regímenes especiales de seguridad social existentes hasta dicho momento. Tal
voluntad unificadora, presente tanto en la ley 100/93 como en el D.L. 1295/94 creó
un nuevo sistema integral y general de riesgos profesionales, que sustituyó las
normas anteriores y unificó el régimen jurídico que diferenciaba entre sectores
público (D.L. 3135/68 entre otros decretos) y privado (al que se aplicaban las
normas del CST y del ISS).

Para finalizar el representante de Fasecolda sostiene que la regulación sistemática


en materia de riesgos profesionales se vió integrada con la expedición de la Ley
776 de 2002, en cuyo artículo primero se hace expresa remisión al contenido del
D.L. 1295/94, por lo que solicita a la Corte aplicar el concepto de "remisión
legislativa" acuñado por la jurisprudencia constitucional en las sentencias C-710
de 2001 y precedida por la C-527 de 1994. En este sentido arguye que la voluntad
del legislador mediante la citada ley, cuando hace referencia a "accidente de
trabajo" es reiterar el contenido y la noción consagrada en el artículo 9 del D.L.
1295/94 sobre accidente de trabajo. Por lo cual solicita a la Corte declarar la
exequibilidad de las normas demandadas, y subsidiariamente en caso de
prosperar la inexequibilidad de las normas, pide que tal declaratoria se realice
mediante una sentencia modulada que difiera el efecto de la decisión por un
periodo igual al consagrado en la sentencia C-452 de 2002, pues en caso
contrario se dejaría un grave vacío normativo sobre un concepto tan neurálgico
para el funcionamiento del Sistema de Riesgos Profesionales.

IV. CONCEPTO DEL PROCURADOR GENERAL DE LA NACIÓN

El Procurador General de la Nación, Dr. Edgardo Maya Villazón emitió concepto


en el que solicitó a la Corte declarar inexequibles las normas demandadas. Para lo
cual el Procurador se centra en el primer cargo de la demanda atinente a que el
Presidente se excedió en las facultades extraordinarias que le fueron otorgadas a
través del artículo 139, numeral 11 de la Ley 100 de 1993, al definir mediante las
normas acusadas, qué es el accidente de trabajo, señalar las excepciones al
mismo y determinar quiénes pueden ser afiliados al Sistema General de Riesgos
Profesionales tal como lo aduce el demandante "pues tales disposiciones no están
relacionadas con la organización de la administración del Sistema General de
Riesgos Profesionales, marco material preciso para su ejercicio" 12 razón por la
cual se vulneró el artículo 150-10 de la Constitución.

Dada la procedencia del primer cargo, en concepto del Procurador, no es


entonces necesario entrar a estudiar los demás. Sin embargo, teniendo en cuenta
el vacío que tal exequibilidad generaría en relación a los temas tratados por las
normas cuestionadas, solicita a éste Tribunal declarar la inexequibilidad de los
artículos impugnados, pero con efectos diferidos sobre tal declaración de
inconstitucionalidad "por el tiempo que se considere necesario para que el
Legislador, dentro de la libertad de configuración que le es propia, expida las
disposiciones que corrijan esta situación"

V. FUNDAMENTOS DE LA DECISIÓN

1. Competencia de la Corte

De conformidad con lo dispuesto en el artículo 241, numeral 5º de la Constitución


Política, la Corte Constitucional es competente para conocer y decidir
definitivamente sobre la demanda de inconstitucionalidad de la referencia, pues
las disposiciones acusadas forman parte de un Decreto-Ley de la República, en
este caso del D.L. 1295 de 1994.
En forma reiterada la Corte ha señalado que el exceso en el ejercicio de
facultades extraordinarias concedidas en forma expresa por el Congreso de la
República a la cabeza del ejecutivo genera un vicio de fondo, no sujeto a la
caducidad de un año que acompaña a los vicios de forma para efectos de la
interposición de la acción pública de inconstitucionalidad.

2. Planteamiento del problema

A partir de la demanda, de las intervenciones y del concepto del Procurador, debe


entrar la Corte a determinar, en primer lugar, si se excedió el Presidente de la
República en el uso de las facultades extraordinarias conferidas por el legislador a
través del artículo 139, numeral 11 de la ley 100 de 1993 (de conformidad al
artículo 150 No. 10 de la Constitución), al definir en los artículos 9 y 10 del Decreto
1295 de 1994, qué constituye, y que no, un accidente de trabajo y en el artículo 13
al distinguir entre regímenes de carácter obligatorio y voluntario de afiliación para
el trabajador.

Para dar respuesta a este interrogante es relevante reiterar la línea jurisprudencial


elaborada por la Corte15 en relación a los límites competenciales del Presidente de
la República en la delegación legislativa conferida por el Congreso de conformidad
al artículo 150 No. 10 de la Constitución. En especial respecto a las facultades que
mediante la ley 100 de 1993, artículo 139 numeral 11 se le confirió al
Presidente "para organizar la administración del Sistema General de Riesgos
Profesionales" en los siguientes términos:

"Ley 100 de 1993

(diciembre 23)

"Por medio de la cual se crea el sistema de seguridad social y se dictan otras


disposiciones.

"ARTICULO 139. Facultades Extraordinarias. De conformidad con lo previsto en


el ordinal 10 del artículo 150 de la Constitución Política, revístase al Presidente de
la República de precisas facultades extraordinarias por el término de seis (6)
meses contados desde la fecha de publicación de la presente Ley para:
"11. Dictar las normas necesarias para organizar la administración del Sistema
General de Riesgos Profesionales como un conjunto de entidades públicas y
privadas, normas y procedimientos, destinados a prevenir, proteger y atender a
los trabajadores de los efectos de las enfermedades y los accidentes, que puedan
ocurrirles con ocasión o como consecuencia del trabajo que desarrollan. En todo
caso, la cotización continuará a cargo de los empleadores."

Para abordar el tema planteado es necesario recordar que en pronunciamientos


anteriores la Corte ha entrado a determinar la unidad normativa entre la ley
habilitante de facultades extraordinarias al Presidente y los decretos legislativos
expedidos por éste, a propósito de la primera. Es así que en la Sentencia C-
376/9516 la Corte estudió los cargos de inconstitucionalidad tanto de fondo como
de forma contra el artículo 139 de la ley 100 de 1993 (completo) y los decretos
expedidos a raíz de la delegación legislativa, dentro de los cuales se encontraba,
entre muchos otros, el D.L. 1295 de 1994.

En aquella oportunidad la Corte encontró exequibles los artículos 139 y 248 de la


ley 100 de 1993 al estimar que las modificaciones que se hicieron al proyecto de
ley durante su trámite en el Congreso no generaron un vicio constitucional.
Tampoco prosperó el cargo relativo al incumplimiento del quórum aprobatorio del
artículo 448 impugnado, ni el de la supuesta inexequibilidad parcial del numeral 4
del artículo 248 porque se le habían otorgado facultades extraordinarias al
Presidente de la República en una materia que le competía en forma exclusiva,
entre otros aspectos analizados. Siendo así que en la misma decisión este
Tribunal declaró exequibles los decretos leyes expedidos por el Presidente de la
República en 1994 y dictados con fundamento en las facultades extraordinarias
concedidas al primer mandatario por los artículos 139 y 248 de la ley 100 de
1993, "pero sólo en lo que hace referencia a la exequibilidad de las normas que
concedieron las facultades extraordinarias para su expedición."

Así las cosas, mediante la decisión anotada, Sentencia C-376/95, la Corte declaró
constitucional la norma habilitante de las facultades extraordinarias al Presidente
para legislar los temas expresamente allí consagrados y reglamentados por varios
decretos-ley dentro de los cuales se encontraba el 1295/94.

Desde una clara orientación interpretativa acogida por la Corte, y continuada con
la Sentencia C-164 de 200021 se ha elaborado una línea jurisprudencial en la que
se entiende que la capacidad legislativa del Presidente por autorización del
Congreso resulta excepcional y taxativa.

Desde esta perspectiva restrictiva, no cabe entender que las facultades confiadas
al Presidente por medio de una ley habilitante, que debe ser expresa, precisa y
directa, se admitan analogías, interpretaciones extensivas o aspectos implícitos.
Mediante esta decisión la Corte declaró inexequibles las definiciones que
mediante el D.L. 1295/94 artículo 43 se hicieron sobre los conceptos
de "controversias relativas a la existencia o inexistencia de un daño que en la
salud del trabajador signifique su incapacidad total o parcial, o su invalidez, o la
regulación de las fórmulas para medir su magnitud, con miras a la protección que
merece, o de la autoridad científica encargada de establecer la mayor o menor
amplitud del perjuicio causado, en relación con la aptitud laboral del paciente(...) ni
la definición sobre quien deberá pagar los costos inherentes a la actividad del
cuerpo conformado para medir el rango de incapacidad ocasionada(...)"

Posteriormente en la Sentencia C-452 de 2002 la Corte se pronunció nuevamente


sobre la doble limitación que debe ser respetada por el Presidente en el uso de
facultades extraordinarias, i) temporal, "el cual debe ser señalado en forma
expresa en la ley de facultades y que se refiere al lapso de tiempo de que dispone
el Ejecutivo para hacer uso de dichas facultades, el cual no puede exceder de seis
(6) meses" y ii) material, "que igualmente debe ser indicado en forma precisa en la
ley de facultades y se refiere a la determinación clara, específica y concreta del
objeto, asunto o materia sobre la cual debe recaer el ejercicio o uso de las
facultades", así mismo se ratificó en que éstas no pueden ser
implícitas, analógicas, ni producto de interpretaciones extensivas.

Ahora bien, en forma específica y respecto a las facultades extraordinarias


concedidas a la cabeza del Ejecutivo por el numeral 11 del artículo 139 de la ley
100 de 1993, la Corte agregó que éstas se restringían a revestirlo de la facultad de
"Dictar las normas necesarias para organizar la administración del Sistema
General de Riesgos Profesionales". Es decir, organizar la gestión del Sistema
General de Riesgos Profesionales y no como insistentemente se afirmaba para
"organizar el Sistema General de Riesgos Profesionales." Por esta razón el fallo
en mención se centró en determinar las connotaciones que del término
"administración" se desprendían, para con ello fijar las competencias atribuidas al
Presidente en la materia.

Por otra parte, la Corte excluyó que la facultad organizativa del Sistema General
de Riesgos Profesionales previamente concedida, involucrara la de unificación
normativa prevista por la misma Ley 100 de 1993 como una de las finalidades del
Sistema de Seguridad Social Integral, pues ello implicaría admitir una analogía
competencial, que, como ya se ha dicho, rebasaría los límites materiales que
caracterizan a las leyes de facultades extraordinarias.

Dando aún mayor fidelidad a lo que el legislador entendió cuando fijó la


competencia del Presidente en la organización de la administración del Sistema de
Riesgos Profesionales, la mayoría de la Sala expresó:

"En torno a precisar el contenido de las facultades extraordinarias tenemos que


estas efectivamente estaban orientadas a que el ejecutivo dictara las normas
necesarias y tendientes a crear, establecer, modificar, reformar, rehacer o poner
en orden, el conjunto de organismos encargados, los recursos y los bienes
destinados a la función de administrar el Sistema de Riesgos Profesionales,
dosificando su uso para obtener un mayor rendimiento u optimización del Sistema
de Riesgos Profesionales."25

Adicionalmente, la jurisprudencia de la Corte ha dado pasos en dirección a


distinguir la organización de la administración de los Riesgos Profesionales del
Sistema General de Riesgos Profesionales, de tal manera que en la Sentencia C-
516 de 2004 se determinó:
"(...) el Sistema de Riesgos Profesionales se caracteriza por los siguientes
elementos: está compuesto por entidades de carácter público y privado; es
administrado por el ISS y otras entidades aseguradoras de vida, debidamente
autorizadas; está destinado a prevenir, proteger y atender a los trabajadores de
los efectos de las enfermedades profesionales y accidentes de trabajo, para lo
cual fija las prestaciones económicas y las prestaciones asistenciales a que tienen
derecho los trabajadores en uno y otro caso; todos los trabajadores deben estar
afiliados, y esa afiliación se hace a través de los empleadores, quienes son los
encargados de pagar las cotizaciones respectivas, de acuerdo a la clase de riesgo
en que se encuentren."

Dado que la delegación establecida en el artículo 139 No. 11 de la ley 100 de


1993 va dirigida a la gestión o administración del Sistema general de Riesgos
Profesionales, es decir, a sólo uno de los aspectos relacionados con el Sistema
General de Riesgos Profesionales, no es viable que en uso de la ley habilitante se
determinen por decretos-ley aspectos sustantivos como el referente al ingreso
base que servirá para liquidar las prestaciones económicas causadas por efectos
de un accidente de trabajo, tal como recientemente lo determinó la Corte en la
Sentencia C-1152 de 2005. Decisión en la que al darse continuidad al precedente
se declara inexequible el artículo 20 del D.L. 1295/94 por considerarse que el
Presidente se excedió en las facultades otorgadas por el legislador,
exclusivamente relacionadas con la organización de la administración del Sistema
General de Riesgos Profesionales.

En la sentencia en mención, C-1152, la Corte hizo un extenso recuento sobre las


características propias de la ley de facultades según la jurisprudencia
constitucional, y en especial, respecto a la precisión que le es propia a la misma,
así: "En conclusión, la precisión de las facultades extraordinarias exige que sean
puntuales, ciertas, exactas y claras, de tal forma que los asuntos delegados
puedan ser individualizados, pormenorizados y determinados."

Para finalmente decidir "Una vez confrontadas la disposición acusada y la norma


legal habilitante, teniendo además en cuenta el precedente jurisprudencial
sentado en la sentencia C- 452 de 2002, M.P. Jaime Araujo Rentería, comparte la
Corte el concepto del Ministerio Público, en el sentido de que el Gobierno
Nacional, mediante la expedición del artículo 20 del decreto ley 1295 de 1994, se
excedió en el ejercicio de las facultades extraordinarias, ya que la delegación
legislativa se concedió, de manera precisa y clara, únicamente para organizar la
administración del Sistema General de Riesgos Profesionales y no para regular un
aspecto diferente como el de carácter sustantivo referente al ingreso base que
servirá para liquidar las prestaciones económicas causadas por efectos de un
accidente de trabajo o una enfermedad profesional, es decir, el ingreso base que
se empleará para efectos de reconocer y cancelar el subsidio por incapacidad
temporal, la indemnización por incapacidad permanente parcial, la pensión de
invalidez, la pensión de sobrevivientes y el auxilio funerario."

Así mismo no es la primera vez que la Corte conoce de una demanda contra el
artículo 9º del D.L. 1295/94. De hecho, han sido dos las veces que con
anterioridad se ha demandado parcialmente ese artículo, aunque en ninguna de
las ocasiones precedentes, sentencias C-453 de 2002 y C-582 de 2002 dentro de
los cargos analizados y sobre los cuales se proyectó la cosa juzgada que declaró
exequible la expresión demandada "cuando el transporte lo suministre el
empleador", se estudió el exceso en las facultades extraordinarias otorgadas al
Presidente de la República por el Congreso. Es decir, en ninguna de las dos
demandas anteriores sobre un aparte del art. 9 del D.L. 1295/94 se alegó la
vulneración del artículo 150 No. 10 y 2 de la Constitución Política. Por lo anterior
es dable concluir que existe cosa juzgada relativa sobre el artículo 9 del D.L.
1295/94, pero que, por sus mismas características, solamente por los cargos
analizados en esas sentencias, no impiden un pronunciamiento de fondo de la
Corte sobre los nuevos vicios constitucionales alegados por el actor en este
proceso.

3. Solución
Hechas las precisiones anteriores entrará la Corte a determinar si en efecto el
Presidente de la República al definir en los artículos 9, 10 y 13 en cuanto a la
expresión "En forma voluntaria" del D.L. 1295/94 qué es accidente de trabajo,
cuáles son sus excepciones y de distinguir entre los regímenes de afiliación
obligatorio y voluntario, rebasó las facultades precisas que le otorgó el legislador
por medio del art. 139 No. 11 para "organizar la administración del Sistema
General de Riesgos Profesionales" y con ello vulnerar los numerales 2 y 10 del art.
150 de la Constitución Nacional.

En respuesta a éste asunto considera la Corte que le asiste razón al Procurador


cuando en su concepto afirma que las normas impugnadas "definen el accidente
de trabajo, señalan cuales son las situaciones exceptuadas del mismo y
determinan quienes pueden ser afiliados al Sistema General de Riesgos
Profesionales en forma voluntaria, lo cual, a juicio de este Despacho, no tienen
una relación directa de índole material con la creación, el establecimiento, la
modificación o reforma de los organismos, los recursos o los bienes destinados a
la función de administrar el Sistema General de Riesgos Profesionales; todo lo
contrario, el objetivo que se persigue es el de regular sobre aspectos sustanciales
de las circunstancias constitutivas del accidente de trabajo, así como del régimen
de afiliación al referido Sistema, cuando se trata de trabajadores
independientes(...)"

De conformidad a la línea jurisprudencial construida por esta Corporación el marco


competencial preciso y expreso que determinó el legislador para el Presidente en
el artículo 139 No. 11 de la ley 100 de 1993 se restringe, como tantas veces se ha
afirmado, a Organizar la Administración del Sistema General de Riesgos
Profesionales, dentro de lo cual, la unificación de definiciones mediante la
derogación de las existentes y la determinación de conceptos, y contenidos
normativos sobre accidentes de trabajo y formas de afiliación a regímenes,
superan la mera gestión para la cual le fueron atribuidas las competencias
legislativas.
La definición de accidentes de trabajo y formas de afiliación para los trabajadores
constituye un aspecto sustancial y de suma relevancia para el ejercicio de los
derechos, cuya facultad de regulación normativa no fue concedida al Presidente.
Así mientras que la gestión conlleva una acción dirigida a poner en orden los
elementos ya existentes del Sistema, en pro de un mejor funcionamiento del todo,
la definición consiste en entrar a determinar el contenido mismo de uno o algunos
de los elementos del Sistema.

Para los intervinientes del Ministerio de la Protección Social y Fasecolda para


entrar a organizar algo se debe partir por definirlo y aunque la deducción resulta
lógica en la medida en que apela a las intuiciones legítimas de los ciudadanos, su
soporte se encuentra en un supuesto implícito de amplitud competencial legislativa
en cabeza del Presidente, que resulta proscrito por la Constitución en beneficio de
la correcta distribución y organización de las ramas del poder público.

Ello porque la facultad de legislar con una amplia libertad de configuración recae
en el Congreso, quien como principal órgano representativo de los ciudadanos le
ha sido confiada la función genérica de "hacer las leyes" (Artículos 114 y 150 de la
C.P.) y para su efectivo ejercicio se han elaborado mecanismos deliberativos, de
aprobación, control y garantías apropiados para el correcto desarrollo de sus
competencias. Se trata de una competencia amplia pero reglada, porque está
limitada por la Constitución.

En este sentido esta Corporación ha reconocido el amplio margen de


configuración del legislador para regular lo concerniente a los derechos a la salud
y a la seguridad social.33 No obstante, tal flexibilidad regulativa reposa en cabeza
del Congreso y no del Presidente. Éste último, por el contrario, puede tener una
actuación legislativa que resulta extraordinaria, limitada y a raíz del reparto
competencial establecido entre las ramas del poder público, subyugada a la cesión
que el legislativo le haga de sus competencias. En donde las facultades
extraordinarias con las que se reviste al Presidente para ocupar temporalmente
funciones asignadas al Legislativo opera de forma residual, limitada y por ende
rígida.
Lo anterior explica la estricta regulación constitucional establecida para que
procedan las facultades legislativas del Presidente y resumida por la
jurisprudencia constitucional así:

"(...), las facultades deben ser (i) solicitadas expresamente por el Gobierno


Nacional, no pudiendo por tanto el Congreso trasladar por iniciativa propia
ninguna de sus funciones legislativas al Presidente de la República 34; de igual
manera, (ii) se debe cumplir con un supuesto de hecho, en el sentido de que la
cesión de la potestad legislativa debe tener como motivo la existencia de un
presupuesto de hecho habilitante, cual es que "la necesidad lo exija o la
conveniencia pública lo aconseje"; (iii) las facultades deben ser aprobadas por la
mayoría absoluta de los miembros de una y otra cámara; (iv) que no se soliciten ni
se confieran para expedir códigos, leyes estatutarias, leyes orgánicas y leyes
marco y para decretar impuestos, pues para éstos asuntos la competencia es
exclusiva y excluyente del Congreso; (v) que las facultades se otorguen con
carácter temporal, hasta por el término de seis meses; y, (vi) que las facultades
sean precisas.

Lo anterior, sin perjuicio de que el Congreso conserva la competencia, en todo


tiempo y por iniciativa propia, para reformar, modificar o derogar los decretos
dictados por el Gobierno con base en las facultades extraordinarias,
preservándose el principio democrático pues el órgano legislativo no puede
desprenderse de su competencia para tratar los temas que han sido objeto de
delegación."

Así las cosas, ésta Corte ha sido enfática en señalar la amplía libertad
configurativa del legislador, empero, tal flexibilidad trae como contrapartida la
rigidez de la misma en el Presidente. Es así que en la jurisprudencia constitucional
se ha advertido que la actividad legislativa del Congreso como detentador de la
cláusula general de competencia, no solamente se reduce a crear y derogar leyes,
sino que incluso le es dable remitirse a otras normas o reiterar el contenido de
otras leyes "y no por ello desborda sus competencias constitucionales".
Que el legislador pueda en el uso de sus competencias remitirse o reiterar el
contenido de otras leyes o normas no puede leerse, como lo hace el interviniente
de Fasecolda, como una forma de validación de vicios constitucionales mediante
una posible técnica de subsunción. Y si bien es cierto que en la Sentencia C-710
de 2001 la Corte entiende que el principio de legalidad establecido en el artículo
29 Constitucional no fue vulnerado por el legislador al hacer por medio de la ley
una remisión a un procedimiento administrativo sancionatorio establecido en un
Decreto, de ello no se desprende que el legislativo pueda actuar como ente
facultado para subsanar los vicios de fondo provenientes del Ejecutivo.

En aquella oportunidad la Corte manifestó:

"La remisión constituye una forma por medio de la cual el legislador incorpora a la
ley un texto diferente, esto significa que tal y como los otros asuntos que trata la
ley, el texto al que se remite es el que en el presente existe y el legislador ha
considerado apropiado para incorporar a la ley y por ende los cambios al
mencionado texto deberán hacerse por cuenta del mismo legislador tal y como se
modifica, deroga o se crea otra ley. En ningún momento es posible considerar
que, por hacer la remisión a un determinado decreto reglamentario, este envío
concede al ejecutivo facultades para cambiar el procedimiento en uso de
facultades reglamentarias. La remisión que se hace al procedimiento establecido
en el Decreto 1594 de 1984 significa justamente lo que el término remisión indica,
se entiende que el envío querido por el legislador es frente al procedimiento
establecido por el mencionado Decreto, plenamente identificable, de manera clara
e inequívoca tal y como fue reglamentado en su oportunidad y no cualquier
procedimiento que pueda el ejecutivo en uso de facultades reglamentarias
expedir. Considerar que la remisión habilita al ejecutivo para cambiar el
procedimiento sí constituye una violación al principio de legalidad y a la reserva de
ley porque el legislador ordinario habría hecho un traslado indefinido e ilimitado de
la potestad legislativa frente al juzgamiento administrativo de los ciudadanos en
materia ambiental. Acto que desconocería el principio de legalidad y la facultad de
legislar conferida por el artículo 150 y los requisitos exigidos para conferir
facultades extraordinarias previstos en el numeral 10º de mismo artículo."
Por ende, la remisión es una forma de brindar coherencia a la legislación existente
pues con su uso se articulan las normas vigentes que regulan una materia, pero
de la cual no se deriva una posible corrección de los vicios constitucionales
contenidos en las normas referidas.

En el caso concreto la ley habilitante estableció como una de sus finalidades la


unificación del Sistema de Seguridad Social, pero dicha pretensión no la hizo
extensiva al Presidente de la República, tal como lo estableció esta Corporación
en la Sentencia C-452/02, reiterada en la Sentencia C-1152/05. De manera que la
definición con el ánimo de unificar conceptos sobre accidente de trabajo (art 9 y 10
del D.L. 1295/94) y el establecimiento de distinciones entre formas de afiliación
(art.13), no fueron facultades entregadas al Presidente mediante la ley habilitante.

Por las razones expuestas en ésta providencia la Corte declarará la


inexequibilidad de los artículos 9, 10 y 13 (parcial) del D.L. 1295/94 por
vulneración de los numerales 10º y 2º del artículo 150 de la Constitución Política.
Al proceder el primer cargo de inconstitucionalidad no es necesario entrar a
analizar los otros propuestos por el demandante.

En atención a la importancia que para la estabilidad del Sistema General de


Riesgos Profesionales revisten las normas impugnadas y con el fin de mitigar los
efectos inmediatos de una decisión de inexequibilidad, la Corte atenderá la
solicitud del Procurador General de la Nación y de algunos de los intervinientes en
el sentido de diferir los efectos de esta decisión por el término de ocho (8) meses,
hasta el veinte (20) de junio de 2007, a fin de que el Congreso expida una Ley que
defina los aspectos declarados inexequibles en el presente proceso.

VI. DECISIÓN

Con fundamento en las precedentes motivaciones, la Sala Plena de la Corte


Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la
Constitución,

RESUELVE:
Primero. Declarar INEXEQUIBLES los numerales 9, 10 y 13 en la expresión "En
forma voluntaria" del Decreto Ley 1295/94.

Segundo. DIFERIR los efectos de ésta sentencia hasta el término de ésta


legislatura que concluirá el veinte (20) de junio de 2007, para que el Congreso
expida una ley que defina los aspectos declarados inexequibles en el artículo
primero de ésta decisión.

Cópiese, notifíquese, comuníquese, insértese en la Gaceta de la Corte


Constitucional, cúmplase y archívese el expediente.

FACULTADES EXTRAORDINARIAS Y FACULTADES REGLAMENTARIA-


Diferencias en cuanto a su alcance (Salvamento de voto)

La Constitución consigna la posibilidad de facultar al Presidente de la República


para asumir la tarea legislativa previa habilitación por parte del Congreso de la
República. A diferencia de lo que sucede con la facultad reglamentaria del
Presidente, que se restringe a desarrollar lo establecido en una Ley, la potestad
que ejerce el Presidente de la República en ejercicio de las facultades
extraordinarias que le otorga la Ley, es de orden legislativo, razón por la cual,
goza éste de un margen más amplio de apreciación que, en todo caso, debe
ejercerlo el Presidente dentro del marco fijado por la Constitución y por la Ley
habilitante.

FACULTADES EXTRAORDINARIAS PARA ORGANIZAR ADMINISTRACION


DEL SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES-No
exceso/FACULTADES EXTRAORDINARIAS PARA ORGANIZAR
ADMINISTRACION DEL SISTEMA GENERAL DE RIESGOS PROFESIONALES-
Alcance del requisito de precisión (Salvamento de voto)

Estimo que no hubo exceso en el uso de facultades extraordinarias en la medida


en que la precisión que se exige de las facultades extraordinarias que se delegan
por el Congreso al Ejecutivo no puede ir al extremo de exigir un grado de detalle y
especificidad de todos y cada una de las regulaciones que debe desarrollar el
Gobierno. A mi juicio, las normas acusadas forman parte esencial de la
organización del Sistema de Riesgos Profesionales.

La Sala Plena de la Corte Constitucional resolvió declarar inexequibles los


numerales 9, 10 y 13 así como la expresión "En forma voluntaria" del Decreto Ley
1295 de 1994 "Por el cual se determina la organización y administración del
Sistema General de Riesgos Profesionales". Estimó el Tribunal constitucional
colombiano, que el Presidente de la República se excedió en el uso de facultades
extraordinarias conferidas por el artículo 139, numeral 11, de la Ley 100 de 1993 y
desconoció, por consiguiente, lo dispuesto en el artículo 150 numeral 10 superior,
al definir en los artículos 9 y 10 del Decreto 1295 de 1994 qué constituye y qué no
un accidente de trabajo y al distinguir en el artículo 13 del referido decreto, entre
regímenes de carácter obligatorio y voluntario de afiliación para el trabajador.

Con el acostumbrado respeto, me separo de la decisión adoptada y paso a


explicar de modo breve la razón por la cual considero que debo salvar mi voto.
Estimo que no hubo exceso en el uso de facultades extraordinarias en la medida
en que la precisión que se exige de las facultades extraordinarias que se delegan
por el Congreso al Ejecutivo no puede ir al extremo de exigir un grado de detalle y
especificidad de todos y cada una de las regulaciones que debe desarrollar el
Gobierno. A mi juicio, las normas acusadas forman parte esencial de la
organización del Sistema de Riesgos Profesionales.

Como he tenido oportunidad de afirmarlo en otras ocasiones 38, una de las


manifestaciones del principio de distribución de competencias entre los distintos
poderes estatales lo encarna el fenómeno de la delegación legislativa. En el
Estado social de derecho se deben resolver un conjunto de tareas que por su
número y complejidad técnica exigen la aplicación del principio de distribución y
colaboración. En ese orden, la Constitución consigna la posibilidad de facultar al
Presidente de la República para asumir la tarea legislativa previa habilitación por
parte del Congreso de la República. A diferencia de lo que sucede con la facultad
reglamentaria del Presidente, que se restringe a desarrollar lo establecido en una
Ley, la potestad que ejerce el Presidente de la República en ejercicio de las
facultades extraordinarias que le otorga la Ley, es de orden legislativo, razón por
la cual, goza éste de un margen más amplio de apreciación que, en todo caso,
debe ejercerlo el Presidente dentro del marco fijado por la Constitución y por la
Ley habilitante.

Ahora bien, la exigencia de precisión que se deriva del artículo 150 numeral 10
superior no puede llevarse al extremo de decir que "todas las materias o
contenidos de los decretos leyes deben estar ‘establecidos en el texto de la ley de
facultades’" de manera tal que el decreto ley únicamente pueda consignar
asuntos, procedimientos o requerimientos establecidos de manera "expresa" en la
ley de facultades. Como lo he expresado en otras ocasiones, "las delegaciones de
un tema permiten que se haga una relación de otros asuntos, no expresa y
literalmente indicadas en la ley, pero entre los cuales existe una relación directa."

El enfoque defendido por la Corte Constitucional en varias de sus sentencias y


reiterado en la presente ocasión40, resulta a mi manera de ver demasiado
restrictivo y no repara en las características mismas de la función que se delega al
Presidente que no es, repito, equiparable a la mera función reglamentaria. Por
medio de la delegación legislativa el Presidente está facultado para legislar. Esta
es ciertamente una excepción al principio democrático, según el cual, las
decisiones de orden político deben poder ser adoptadas directamente por el
Pueblo – considerado como magnitud que abarca tanto a la mayoría como a las
minorías. El Presidente suele ser elegido por la mayoría y por este motivo no le
corresponde prima facie legislar.

Ahora bien, dado el cúmulo de tareas que debe resolver un Estado social de
derecho y la importancia de las mismas, la Constitución ha previsto que aquellos
asuntos de mayor rango e importancia sean decididos por el Congreso. Ha
preceptuado, de igual modo, que en temas de orden técnico y en virtud de la
aplicación del principio de eficiencia y de eficacia, previo el cumplimiento de un
conjunto de requisitos, se le otorgue al Presidente de manera temporal la
posibilidad de legislar sobre ciertos asuntos. Así las cosas, insisto en lo dicho en
otras oportunidades:
"La relación entre ley de facultades extraordinarias y decretos leyes no es, no
puede ser, igual a la que se establece entre ley y decretos reglamentarios en tanto
que el decreto ley no se limita a "desarrollar" la ley de facultades extraordinarias
se trata de una potestad legislativa que tiene un límite de contenido expresado en
la ley pero que no tiene como cometido implementar o hacer efectivo un mandato
legal a la manera de los decretos reglamentarios."

La exigencia de precisión derivada de lo dispuesto en el artículo 150 numeral 10


superior impide, desde luego, que se creen decretos-leyes que no tengan relación
alguna con la materia delegada por la Ley o solo la tengan de manera tangencial.
Algo por entero distinto, consiste en exigir que en la ley de facultades aparezca de
manera expresa, precisa, directa, exhaustiva y detallada la delegación de asuntos
que se relacionan estrechamente con la materia delegada. Si los asuntos guardan
una relación de género o especie con el tema objeto de la delegación, no
requieren estar expresamente contenidos en la ley habilitante. En esta línea de
argumentación, al Presidente se le pueden entregar facultades para regular un
tema general y éste puede desarrollar mediante uno o varios decretos leyes cada
uno de los subtemas "que se contienen en el género en que consiste la ley de
facultades extraordinarias".

Por las razones expuestas, considero que no puedo compartir el planteamiento


acogido por la Sala Plena, de conformidad con el cual el marco preciso y expreso
establecido por la Ley 100 de 1993 en su artículo 139 numeral 11 se restringía
a "Organizar la Administración del Sistema General de Riesgos Profesionales" y
esta facultad no podía abarcar "la unificación de definiciones mediante la
derogación de las existentes ni la determinación de conceptos y contenidos
normativos sobre accidentes de trabajo y formas de afiliación a regímenes." En mi
opinión, estas actividades concuerdan con la gestión para la cual fueron atribuidas
las competencias legislativas al Presidente de la República.

Fecha ut supra,

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO


Magistrado

SALVAMENTO DE VOTO A LA SENTENCIA C-858 DEL 2006 DEL

MAGISTRADO JAIME ARAUJO RENTERIA

Referencia: expediente D-6261

Demanda de inconstitucionalidad contra los artículos 9, 10 y 13 (parcial), del


Decreto 1295 de 1994.

Magistrado Ponente:

Dr. JAIME CÓRDOBA TRIVIÑO

Con el respeto acostumbrado por las decisiones mayoritarias de esta Corporación,


me permito presentar salvamento de voto frente a esta decisión.

Si bien estoy de acuerdo con la decisión de inexequibilidad de las normas


demandadas, discrepo respecto del efecto diferido que se prevé en la sentencia.
En mi concepto, la Corte no puede postergar los efectos de sus fallos en el tiempo,
pues con ello desconoce el principio de supremacía de la Constitución al permitir,
pese a que sea inconstitucional, que una norma de inferior jerarquía siga rigiendo
aun siendo contraria al ordenamiento superior.

En numerosas oportunidades me he pronunciado respecto de este punto en mis


salvamentos de voto. En síntesis, cabe reiterar para el presente caso lo ya
expuesto en oportunidades anteriores:

"1. Antes de la declaratoria de inexequibilidad, la ley tiene una presunción de


constitucionalidad. De manera tal que, si el fallo encuentra la norma ajustada a la
constitución, no ha variado la situación jurídica anterior.

2. El problema se presenta cuando el fallo de la Corte Constitucional es un fallo de


inexequibilidad y, en consecuencia, la norma debe desaparecer del ordenamiento
jurídico y no debe seguir produciendo efectos.

3. Si la sentencia declara que una ley es contraria a la Constitución, no es lógico


que una norma que ya se sabe que es inconstitucional siga produciendo efectos
en el orden jurídico; lo lógico es que dejara de producirlos inmediatamente ya que
precisamente el fallo ha constatado que se opone a la Constitución.

4. El único lapso de tiempo entre el cual se encuentra alguna justificación para


que continúe rigiendo la norma declarada inexequible, es entre el momento en
que se produce el fallo y la publicación de la sentencia. La razón por la cual la ley
sigue rigiendo hasta la publicación de la sentencia es una razón de seguridad
jurídica y que en el fondo es la misma por la cual la ley sólo tiene eficacia con su
publicación pues sólo con la publicación la conocen sus destinatarios; de manera
tal que así como la eficacia de la ley sólo tiene inicio con la publicación de la
deliberación legislativa, la sentencia que declara la inexequibilidad de una ley, sólo
tiene efecto a partir de la publicación de la sentencia de inconstitucionalidad.

Este principio conserva su validez a pesar de lo dispuesto en la parte final del


artículo 56 de la Ley 270 de 1996 que establece que la sentencia tendrá la fecha
en que se adopte; pues una cosa es la fecha de la decisión y otra distinta a partir
de cuándo produce efectos la decisión, que no puede ser sino hasta que sea
conocida y este objetivo lo cumple la publicación.

5. Fuera de ese lapso de tiempo que media entre la producción de la sentencia y


la publicación de la misma no existe ninguna razón lógica para que la norma
inconstitucional siga rigiendo.

6. Hans Kelsen el gran teórico y creador de los Tribunales Constitucionales


consideraba que las Cortes Constitucionales eran una especie de legisladores y
más exactamente de legislador negativo; por oposición a los Congresos o
Parlamentos a los que consideraba unos legisladores positivos.

La diferencia fundamental entre estas dos clases de legisladores, estaba en que el


legislador positivo (Congreso o Parlamento) podía no sólo derogar la ley, sino
también y de manera inmediata, reemplazar la ley que derogaba. El legislador
positivo podía simultáneamente derogar una norma y reemplazarla en el mismo
acto por otra distinta, de manera tal que no existan vacíos legislativos. En cambio,
el legislador negativo (Corte Constitucional) si bien podía acabar con una norma
jurídica, no tenía el poder para reemplazarla por otra ya que esta función sólo
podía realizarla el Parlamento. Pues bien, entre el momento en el cual la Corte
Constitucional declara inexequible una norma y el momento en el cual el
Congreso dicta la ley que debe reemplazarla o llenar el vacío dejado por la ley
inconstitucional, puede transcurrir un lapso de tiempo bastante grande y pueden,
además, verse afectadas ciertas instituciones del Estado. Con el fin de evitar
estos traumatismos fue que Kelsen en el Primer Tribunal Constitucional que se
creó y que fue la Constitución Austriaca de 1920 ideó un mecanismo que permitía
deferir en el tiempo los efectos del fallo de Constitucionalidad, con el fin de que
durante ese tiempo el Parlamento pudiese dictar una nueva ley ajustada a la
constitución que reemplazase a la declarada inconstitucional. Con ese propósito
se permitía a la Corte Constitucional Austriaca en una norma de la propia
constitución deferir los efectos de sus fallos por un término máximo de seis (6)
meses y se exigía además un pronunciamiento expreso de la Corte cuando hacía
uso de esta facultad. Posteriormente por una reforma de la Constitución Austriaca
se amplió dicho término hasta por un (1) año, que es el que actualmente rige.

7. Como se puede observar en la Constitución Austriaca existía una norma


expresa que permitía deferir en el tiempo los efectos de la inconstitucionalidad y
esa competencia expresa es la que precisamente hace falta en la Constitución
Colombiana. No existiendo norma expresa que faculte a la Corte Constitucional
para establecer una excepción a la regla general (que es que la norma deja de
regir inmediatamente se ha publicado la sentencia de inexequibilidad), la
consecuencia es que la Corte carece de competencia para hacerlo.

La Corte Constitucional por muy guardiana que sea de la Constitución no tiene


poder constituyente y es un mero órgano constituido, que como tal se encuentra
sometida al artículo 121 de la Constitución que establece muy claramente que
"ninguna autoridad del Estado podrá ejercer funciones distintas de las que le
atribuyen la Constitución y la Ley".

8. La filosofía del derecho señala, que al lado del bien común y de la justicia,
existe el valor fundamental de la seguridad jurídica que solo la da la existencia de
una facultad o competencia expresa; cuando hay norma expresa como en la
Constitución Austriaca se conoce de antemano por la autoridad y por los
ciudadanos el tiempo máximo que se pueden deferir los fallos de
inconstitucionalidad; en cambio en donde no existe un término establecido en la
Constitución, y se defieren los efectos, estos pueden ser deferidos
arbitrariamente, de tal manera que hoy se ha deferido por un lapso de ocho (8)
meses, pero mañana podría deferirse por un lapso de ocho (8) años o por un
tiempo de ochenta (80) años; con el resultado paradójico de que una norma
declarada inconstitucional y que se sabe que es inconstitucional siga rigiendo
ochenta (80) años más. Cuando hay norma expresa y que fija un límite en el
tiempo, existe consecuencialmente un límite para el poder de la propia Corte
Constitucional. Todo órgano constituido incluida la Corte Constitucional debe tener
unos límites, que es la garantía de los derechos de los ciudadanos y de la
democracia, todo órgano sin control es nocivo para el estado de derecho así este
órgano sea la Corte Constitucional.

9. En el estado de derecho la posición jurídica del individuo es diametralmente


opuesta a la del funcionario público. El individuo puede hacer todo aquello que no
le esté expresamente prohibido por la ley. En cambio, el gobernante, la autoridad,
actúa siempre con competencias que en principio son limitadas. Al individuo, al
ciudadano lo que no le está expresamente prohibido le está permitido. Al
funcionario público lo que no le está expresamente atribuido, le está prohibido. Al
particular le basta con saber que su conducta no está prohibida para que pueda
realizarla; en cambio, al gobernante no le sirve este mismo argumento. Para que
él pueda actuar, necesita mostrar la norma que lo faculte para ello; si no existe
esa norma, le está implícitamente prohibida esa actuación. En el Estado de
derecho las competencias de la autoridad son siempre expresas, explícitas no
existiendo para ello competencias implícitas, ni por analogía y este principio es
válido no sólo para el más humilde de los funcionarios, sino también para la Corte
Constitucional.

La Corte Constitucional por mucho que sea la cabeza de la jurisdicción


constitucional, no deja de ser un órgano constituido y por lo mismo sometido a la
Constitución, siéndole en consecuencia aplicable los artículos 121 y 6 de la
Constitución Colombiana. La Corte Constitucional, por muy alta que sea su misión
es un órgano aplicador de la Constitución y no un órgano creador de la misma, de
manera tal que el vacío sobre la falta de norma para deferir los efectos de sus
fallos en el tiempo no puede llenarlo la propia Corte Constitucional, por el
contrario, debe ser colmado por el propio constituyente." 42

JAIME ARAÚJO RENTERÍA

Magistrado

Auto 051/07

SENTENCIA DE CONSTITUCIONALIDAD-Corrección de parte resolutiva

Referencia: corrección sentencia C-858 de 2006.

Expediente D-6261

Demanda de inconstitucionalidad contra los artículos 9, 10 y 13 (parcial), del


Decreto 1295 de 1994.

Actor: Leonardo Cañón Ortegón, Magistrado Ponente: Dr. JAIME CORDOBA


TRIVIÑO

Bogotá D.C., veintiuno (21) de febrero de dos mil siete (2007).

La Sala Plena de la Corte Constitucional, en uso de sus facultades legales, y

CONSIDERANDO

1. Que, por un error involuntario, en la parte resolutiva de la Sentencia C-858 de


2006 se refirió a los numerales 9, 10 y 13 en la expresión "En forma voluntaria" del
Decreto Ley 1295/94, cuando en realidad ha debido mencionarse los artículos 9,
10 y 13 en la expresión "En forma voluntaria" del Decreto Ley 1295/94.

2. Que el error anterior necesita ser corregido,

RESUELVE
PRIMERO. - Corregir el numeral primero de la parte resolutiva de la Sentencia C-
858 de 2006, de manera tal que se entienda que son los artículos 9, 10 y 13 en la
expresión "En forma voluntaria" del Decreto Ley 1295/94, los que se declaran
inexequibles.

SEGUNDO. - Que, en vista de lo anterior, en lo sucesivo, la parte resolutiva de la


Sentencia C-858 de 2006 quedará así:

"Primero. Declarar INEXEQUIBLES los artículos 9, 10 y 13 en la expresión "En


forma voluntaria" del Decreto Ley 1295/94.

Cópiese y adiciónese a la Sentencia C-858 de 2006, notifíquese, comuníquese,


cúmplase e insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional.

En el caso de la señora Ana María Medina, no es considerado accidente de


trabajo, aquel que le ocurre al trabajador fuera de la empresa, durante los
permisos remunerados o sin remunerar, así se trate de permisos sindicales, para
asistir a citas médicas o cualquier otro tipo de permiso otorgado por el empleador. 

Una vez ocurre un accidente de trabajo este debe ser reportado inmediatamente a
la ARL a la que está afiliada la empresa para que esta entidad califique el evento y
asuma la atención médica del trabajador.

En este caso, frente al hecho que su feje inmediato realizara su traslado sin
reportar a la comisión al Departamento de Talento Humano, se debe indicar que el
empleador tiene la facultad de cambiar el lugar geográfico de trabajo del
empleado, es decir, puede trasladarlo a otra ciudad, sin embargo, esa facultad no
es absoluta ni mucho menos se puede utilizar de forma caprichosa. El principio
que faculta el empleador para trasladar a un empleado en función de las
necesidades operativas de la empresa, se conoce como ius variandi, principio que
permite al empleador modificar unilateralmente algunas condiciones del contrato
de trabajo, condiciones que no pueden desmejorar la situación general del
trabajador. Entre las condiciones que el empleador puede cambiar, está el lugar
de trabajo, luego el empleador tiene la facultad de trasladar a un empleado si las
necesidades de la empresa así lo exigen, aunque se insiste, la decisión de la
empresa no debe ser objeto de abuso  y debe ser justificada.

Al respecto, ha dicho la Corte suprema de justicia, sala de casación laboral:

La figura del ius variandi ha sido objeto de diversos análisis por parte de la
jurisprudencia laboral,  –tanto la vertida para el sector privado, como la para el
sector público—, la cual ha sido reiterada en manifestar que, como la potestad
subordinante del empleador, que es de donde conceptualmente nace, no puede
ser ejercida de manera omnímoda y arbitraria, pues en realidad no tiene la
condición de absoluta e irrestricta, sino que es esencialmente relativa y sometida
a unos límites, radicados en los derechos del trabajador, su honor y su dignidad.

Precisamente, en el anterior marco de restricciones es que ha sido reflexionado el


cambio de lugar de ejecución del contrato laboral (movilidad geográfica), en el
evento de su disposición por parte del empleador, y a partir de allí se ha
pregonado, en diversas épocas, que el mismo no puede ser fruto de la
arbitrariedad y el capricho del empleador, sino que debe obedecer a razones
objetivas y válidas bien de índole técnicas, operativas, organizativas o
administrativas que lo hagan ineludible o al menos justificable. Sentencia de julio
26 de 1999, expediente 10969.

Así las cosas, el empleador puede trasladar el empleado siempre que tenga
razones justificadas para ello, y siempre que no desmejore las condiciones del
trabajador.

Esto quiere decir, por ejemplo, que si por motivo del traslado del trabajador, este
debe incurrir en mayores gastos, la empresa debe considerar ese aspecto, puesto
que el trabajador vería disminuido su ingreso real por cuenta del traslado. Esto
entre otros aspectos, según las circunstancias particulares de cada trabajador o
empresa.
Para evitar problemas por el traslado de un trabajador, es recomendable que la
empresa prevea esta situación y la incluya en el contrato de trabajo al momento de
vincular a sus trabajadores, de manera que estos de antemano tengan claro que
existe la posibilidad de ser trasladados, y en consecuencia tomen decisiones
personales y familiares acordes con esa realidad que le eviten traumatismos en
caso de ser trasladados.

Para la señora Ana María Medina con respecto a su pérdida de capacidad laboral
se puede indicar lo siguiente:

Empecemos por precisar el concepto de capacidad laboral, y para ello acudamos


al Decreto 917 de 1999 que en su artículo 2º dice: “Se entiende por capacidad
laboral del individuo el conjunto de las habilidades, destrezas, aptitudes y/o
potencialidades de orden físico, mental y social, que le permiten desempeñarse en
un trabajo habitual.”

Ahora veamos en qué consiste la “calificación de la pérdida de la capacidad


laboral”. En la Sentencia T – 332 de 2015 la Corte Constitucional la definió
como “un mecanismo que permite fijar el porcentaje de afectación del “conjunto de
las habilidades, destrezas, aptitudes y/o potencialidades de orden físico, mental y
social, que le permiten al individuo desempeñarse en un trabajo habitual” 

Y finalmente digamos cuándo procede.

Las normas que regulan el tema de los riesgos profesionales disponen que
cuando ocurre un accidente o una enfermedad de carácter laboral (Anteriormente
se hablaba de accidente de trabajo y enfermedad profesional), el afiliado tiene
derecho a recibir los servicios de salud correspondientes, al igual que las
prestaciones económicas a que haya lugar de acuerdo con las secuelas de la
enfermedad o del accidente, tales como incapacidades temporales, subsidios por
incapacidad temporal, incapacidad permanente parcial o pensión de invalidez
según la gravedad de la pérdida de capacidad laboral. Dispone igualmente dicha
normativa que en caso de muerte los beneficiarios del afiliado pueden reclamar la
pensión de sobrevivientes y el auxilio funerario.
Pues bien, para establecer si un individuo tiene derecho al reconocimiento de
alguna de las prestaciones asistenciales o económicas mencionadas, se requiere
de la calificación de la pérdida de capacidad laboral.

Y el derecho a la valoración de la pérdida de dicha capacidad se encuentra


regulado básicamente en las mismas leyes y decretos que desarrollan el SGRL,
principalmente en la Ley 100 de 1993, el Decreto 917 de 1999, el Decreto 2463 de
2001 y la ley 1562 de 2012.

Para la clasificación de la pérdida de la capacidad laboral por accidente o


enfermedad laboral se siguen las mismas reglas y procedimientos establecidos
para valorar dicha pérdida en caso de accidente o enfermedad de origen común,
es decir, la calificación de pérdida de capacidad laboral tiene lugar
independientemente de la causa, profesional o común, que determine la
necesidad de dicha valoración.

De conformidad con lo anterior, la calificación de la pérdida de capacidad laboral


es un derecho que tiene toda persona, en la medida que constituye el medio para
acceder a la garantía y protección de otros derechos fundamentales como la
salud, la seguridad social y el mínimo vital, dado que permite establecer a qué tipo
de prestaciones tiene derecho quien padece una enfermedad o sufre un accidente,
ya sea de origen laboral o por riesgo común.

Así, por ejemplo, para el caso de la pensión de invalidez resulta relevante el


derecho a la valoración de la pérdida de la capacidad laboral, ya que ésta
constituye un medio para garantizar los derechos fundamentales a la vida digna, a
la seguridad social y al mínimo vital, por cuanto dicha valoración permite
establecer si el individuo tiene derecho a la pensión. Así mismo, la evaluación
posibilita, desde el punto de vista médico, determinar las causas que originan la
disminución de la capacidad laboral.

En palabras de la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia Es


precisamente el resultado de la valoración que realizan los organismos médicos
competentes el que configura el derecho a la pensión de invalidez, pues (…) ésta
arroja el porcentaje de pérdida de capacidad laboral y el origen de la misma. De
allí que la evaluación forme parte de los deberes de las entidades encargadas de
reconocer pensiones, pues sin ellas no existiría fundamento para el
reconocimiento pensional.”

Vale advertir que esta valoración puede tener lugar no solo como consecuencia
directa de una enfermedad o accidente de carácter laboral, sino, también, de
patologías que resulten de la evolución posterior de esta enfermedad o accidente,
o, a su vez, por una situación de salud distinta que puede tener un origen común.

“Asimismo, puede ocurrir, dice la Corte, que en un primer momento la afectación


padecida, ya sea producida por un accidente o enfermedad específica, no genere
incapacidad alguna. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, se pueden
presentar secuelas que tornan más grave la situación de salud de la persona, lo
que podría dar lugar a la valoración de su pérdida de capacidad laboral, con el fin
de establecer, precisamente, las verdaderas causas que originaron la disminución
de su capacidad de trabajo y el eventual estado de invalidez. (…)”

Y en Sentencia del 15 de febrero de 1995 (rad. 6.803, M. P. José Roberto Herrera


Vergara) al referirse al tema de la prescripción del derecho a la calificación de la
pérdida de la capacidad laboral, indicó: “… cuando acontece un accidente de
trabajo surgen en favor de quien lo padece una serie de prestaciones o de
indemnizaciones, según el caso, algunas de las cuales dependen de las secuelas
o de la incapacidad para laborar que le hayan dejado. Pero muchas veces ocurre
que a pesar de los importantes avances científicos resulta imposible saber en
corto plazo cuáles son las consecuencias…. Así lo tiene adoctrinado la
jurisprudencia de esta Sala al precisar que no puede confundirse el hecho del
accidente con sus naturales efectos. Aquél es repentino e imprevisto. Estos
pueden producirse tardíamente. Por lo anterior, tanto la doctrina como la
jurisprudencia, sin desconocer el referido término prescriptivo legal, han recabado
en que la iniciación del cómputo extintivo no depende en estricto sentido de la
fecha de ocurrencia del infortunio, por no estar acorde con la finalidad del instituto
y ser manifiestamente injusta, sino del momento en que el afectado está
razonablemente posibilitado para reclamar cada uno de los eventuales derechos
pretendidos.”

Vale la pena recordar que la Corte Suprema ha dicho que si las entidades
obligadas a realizar la valoración de la persona cuando su situación de salud lo
requiere, se niegan a ello, incurren en flagrante vulneración del derecho a la
seguridad social (Art. 48 C.N.), pues de esa manera impiden el acceso de la
persona a las garantías fundamentales a la salud, la vida digna y al mínimo vital,
en la medida que se excluye la posibilidad de determinar el origen de la afección,
el nivel de alteración de la salud y de la pérdida de capacidad laboral del
trabajador.

Finalmente conviene señalar que de acuerdo con el artículo 142 del Decreto 19 de
2012 la calificación de la pérdida de la Capacidad laboral le corresponde a
COLPENSIONES, a las ARL, a las Compañías de Seguros que asuman el riesgo
de invalidez y muerte, y a las EPS.

En caso de que el interesado no esté de acuerdo con la calificación deberá


manifestar su inconformidad dentro de los 10 días siguientes y la entidad deberá
remitirlo a las Juntas Regionales de Calificación de Invalidez del orden regional
dentro de los 5 días siguientes, cuya decisión será apelable ante la Junta Nacional
de Calificación de Invalidez, la cual decidirá en un término de 5 días.

ENFERMEDAD LABORAL
JUAN MARTÍNEZ tiene 65 años de edad; trabajó por 20 años hasta el 2012 en
una mina de carbón a cielo abierto y ha desarrollado un cáncer de pulmón, el cual
le están tratando. Le sugieren que reclame a la empresa por enfermedad laboral
por la exposición a la sílice. 

Presenta un derecho de petición reclamando a la empresa, la que ha respondido


que conforme con el examen médico de egreso, él no presentaba ninguna
patología y que después de revisar las encuestas de factores de riesgo
extralaborales, el trabajador había manifestado que en su casa cocinaban con
carbón de leña y que esa podría ser la razón de su padecimiento. 

Ante este caso, haga el análisis con sustento en la normatividad estudiada acerca
de cuál sería el origen de la enfermedad del señor JUAN MARTÍNEZ; argumente y
sustente su respuesta. Consulte las fuentes adicionales que estime convenientes.

Enfermedad

1. Identifiquen qué elementos de prueba son necesarios para determinar el origen


de la enfermedad y su nexo causal.

2. Determinen el origen de la enfermedad de acuerdo con la normatividad


expuesta.

3. Argumenten, acorde con lo estudiado, si se configura como una enfermedad de


origen laboral o común y el porqué de la decisión tomada.

Actividad Económica de la Empresa: Minería

Clase de Riesgo 5
CODIGO CIU0-08. 9311 trabajadores de minas y canteras.

En el caso del señor Juan Martínez se puede indicar que:

Los Convenios Internacionales respaldan a los trabajadores colombianos


partiendo de los Derechos Humanos: Principio 1: Las empresas deben apoyar y
respetar la protección de los derechos humanos reconocidos universalmente,
dentro de su ámbito de influencia. Principio 2: Las empresas deben asegurarse de
no actuar como cómplices de violaciones de los derechos humanos. Estándares
laborales: Principio 3: Las empresas deben respetar la libertad de asociación y el
reconocimiento efectivo del derecho a la negociación colectiva. Principio 4: Las
empresas deben apoyar la eliminación de toda forma de trabajo forzoso o
realizado bajo coacción. Principio 5: Las empresas deben apoyar la abolición
efectiva del trabajo infantil. Principio 6: Las empresas deben apoyar la abolición de
las prácticas de discriminación en el empleo y ocupación. Medio ambiente:
Principio 7: Las empresas deberán apoyar un enfoque de precaución respecto a
los desafíos del medio ambiente. Principio 8: Las empresas deben fomentar las
iniciativas que promuevan una mayor responsabilidad ambiental. Principio 9: Las
empresas deben favorecer el desarrollo y la difusión de las tecnologías
respetuosas con el medio ambiente. Anticorrupción: Principio 10: Las empresas
deben trabajar en contra de la corrupción en todas sus formas, incluidas la
extorsión y el soborno.

En el caso del señor Juan Martínez se puede entrar a dar a conocer la línea de
tiempo de las enfermedades Laborales y sus características.

“En cuanto a la primera línea de tiempo se puede afirmar que las enfermedades
dominantes en la minería del siglo XXI están reconocidas científicamente, en
muchos casos, desde comienzos del siglo XX, como es el caso de la silicosis o el
saturnismo. Igualmente, tanto la legislación internacional como la nacional han
reconocido la responsabilidad de los empleadores del sector desde hace más de
50 años (Gallo & Márquez, 2011; Rosental, 2008; Rosner & Markowitz, 2006), y
Colombia no ha sido la excepción, veamos:
Decreto 841 de 1946 / Código Sustantivo del Trabajo Antracosis, silicosis,
tuberculosis, intoxicaciones por amoniaco (letrineros, mineros, fabricantes de hielo
y estampadores), óxido de carbono (caldereros, fundidores de minerales y
mineros), arsénico (obreros de las plantas de arsénico, de las fundiciones de
minerales, tintoreros y demás manipuladores de arsénico), plomo/saturnismo,
mercurio, ácido cianhídrico, carburos de hidrógeno, alquitrán (cáncer epitelial
provocado por su manipulación); esclerosis del oído medio.

Decreto 778 de 1987 Saturnismo, flourosis, enfermedades producidas por


radiaciones ionizantes, nistagmos de los mineros, cáncer ocupacional

Decreto 1832 de 1994 Saturnismo, flourosis, enfermedades producidas por


radiaciones ionizantes, nistagmos de los mineros, cáncer ocupacional.

Decreto 2566 de 2009 Saturnismo, flourosis, enfermedades producidas por


radiaciones ionizantes, nistagmos de los mineros, cáncer ocupacional

Decreto 1477 de 2014 Asbestosis, silicosis, neumoconiosis del minero de carbón,


mesotelioma maligna por exposición a asbesto, tuberculosis pulmonar,
leptospirosis, histoplasmosis, esporotricosis, anquilostomiasis, neoplasia maligna
de la cavidad nasal y de los senos paranasales, angiosarcoma de hígado,
neoplasia maligna de bronquios y de pulmón, neoplasia maligna de vejiga, estrés
postraumático, parkinsonismo secundario debido a otras causas externas,
inflamación coriorretiniana, beriliosis, siderosis, neumoconiosis derivada de otros
polvos inorgánicos específicos, trastornos respiratorios de otras enfermedades
sistémicas del tejido conjuntivo, síndrome de Caplan, artritis reumatoide asociada
con neumoconiosis de los trabajadores de carbón, trastornos en los tejidos
blandos, sinovitis crepitante crónica de la mano o del puño, bursitis de la mano,
bursitis del olécranon, bursitis del codo, bursitis prerotuliana, bursitis de rodilla,
fibromatosis de la fascia palmar, enfermedad de Kienbock del adulto, otras
osteocondropatías, infertilidad masculina, infertilidad femenina, efectos tóxicos del
monóxido de carbono, efectos tóxicos del mercurio y sus compuestos, efectos
tóxicos del manganeso y sus compuestos.
Las enfermedades con más frecuencia tienen que ver con problemas musculares,
seguida por problemas respiratorios; v) en afiliación a los regímenes de seguridad
social, en términos de afiliación a la seguridad social en salud, el 95,6 % de los
encuestados estaba afiliado, y 98 % de ellos lo estaba al régimen contributivo; el
82,8 % de los encuestados estaba afiliado a un fondo de pensiones y el 89,5 % a
una ARP; vi) en cuanto a la jornada laboral, existe una segregación proveniente de
las diferencias de producción: las horas extras son muy diferentes en la zona del
Caribe a las del interior del país; el 38,4 % trabaja de noche o de jornada rotativa y
el nivel de fatiga asociado a las jornadas cambiantes es muy alto, especialmente
cuando la jornada es de 12 horas por día de trabajo.

El carbón se puede dividir en cuatro grupos, dependiendo del porcentaje de


contenido de carbono y su poder calórico: antracita, hulla bituminosa, hulla sub-
bituminosa, lignito o turba. En cualquier caso, son usados, principalmente, para la
generación de calor o vapor en la industria térmica o siderúrgica.

Estudios realizados en Colombia desde los años cuarenta muestran el impacto de


la inhalación de partículas de polvo de carbón en los trabajadores mineros:
silicosis, neumoconiosis y, en general, enfermedades respiratorias (Bermúdez
Montaña, 1952; Forero, 1938; Jáuregui, 1948) y, recientemente, se ha conseguido
demostrar que muchas de estas enfermedades tienen origen en el “daño
genotóxico generado por la inhalación del mineral partículado, capaz de
interactuar con los macrófagos, células epiteliales y otras células, generando la
producción de grandes cantidades de especies reactivas al oxígeno (ERO)” (León-
Mejía, 2011, p. 20). Del mismo modo, diversos estudios han logrado demostrar la
asociación entre ciertos compuestos relacionados con la minería de carbón y el
aumento del riesgo de cáncer de pulmón, piel y vejiga. Paradójicamente, según
León-Mejía, el polvo de carbón continúa siendo clasificado como no carcinogénico
para humanos por la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (León-
Mejía, 2011, p. 20; León-Mejía et al., 2011, p. 687) En una mina como la del
Cerrejón en La Guajira, los trabajadores están expuestos a diversos agentes
genotóxicos. Por la manera como se comportan estos agentes se pueden
clasificar en carcinógenos primarios o de acción directa y los procarcinogénicos o
de acción indirecta que requieren de activación metabólica mediante enzimas. En
este sentido, se pueden destacar los metales pesados que están correlacionados
con las actividades de minería y combustión del carbón, por ejemplo, el cobre, el
plomo, cadmio, níquel, vanadio, zinc, azufre. Por otro lado, se destacan los
hidrocarburos aromáticos policíclicos que resultan del procesamiento del carbón y
la combustión espontánea de los centros de almacenamiento del carbón (León-
Mejía, 2011, pp. 26-28; León-Mejía et al., 2011, p. 686) Además de los agentes
genotóxicos se destacan los efectos comprobados del polvo de carbón. De
acuerdo con León Mejía (2011, p. 26), durante el proceso de extracción del
mineral son producidas enormes cantidades de partículas de polvo y como
consecuencia se producen desórdenes pulmonares, que incluyen neumoconiosis
simples, fibrosis masiva progresiva, enfisema, bronquitis y pérdida de la función
pulmonar. Estudios más recientes demuestran que el polvo de carbón tendría la
“capacidad de producir interacciones complejas dentro de la maquinaria celular, en
mecanismos relacionados a la producción de especies reactivas de oxígeno”, en
otras palabras, puede estar significativamente involucrado “en el daño de células
del pulmón y de otras líneas celulares, después de difundirse por la corriente
sanguínea” (León-Mejía, 2011, p. 26). En efecto, la exposición al polvo de carbón
entre los trabajadores del sector produce una significativa “inducción de daños
citogenéticos”, confirmada por estudios realizados en minería subterránea en
países como China, Turquía, Polonia, Rumania, Rusia y Eslovaquia (León-Mejía,
2011, p. 25). Para el caso colombiano, León Mejía et al. (2011) estudiaron un
grupo de 100 trabajadores expuestos a residuos de minería de carbón a cielo
abierto y 100 individuos de control sin exposición a agentes genotóxicos, que
incluían carbón, radiación, químicos o cigarrillos. En el grupo expuesto a los
residuos de la minería de carbón se evidenció un significativo daño del DNA en
linfocitos de sangre periférico comparado con el grupo de control. Igualmente,
afirman León-Mejía et al. (2011, p. 67) que “la frecuencia de micronúcleos en el
grupo expuesto a la minería de carbón es significativamente mayor que en el
grupo de control”, sin diferencia significativa entre las diferentes operaciones de
transporte, mantenimiento de equipos en campo, minería y embarque de carbón. 8
Otro aspecto destacado por los autores es la presencia significativa de Si y Al
entre el grupo expuesto, coincidiendo con el análisis de la composición del carbón
del Cerrejón: “Gran parte del material mineral del carbón […] está compuesto por
silicato de aluminio y sílice”. Según (León-Mejía, 2011, p. 72), la exposición a altas
cantidades de aluminio puede causar enfermedades neurológicas y problemas
renales. Del mismo modo, se sabe que pueden estar asociados con procesos
inflamatorios del pulmón que pueden conducir a cáncer del pulmón. A su vez, la
inhalación de material con silicio tiene efectos crónicos en la respiración, irritación
de los pulmones y de la membrana mucosa, “el cáncer de pulmón está asociado
con la exposición a silicio cristalino” y el polvo de sílice induce a la silicosis.

En conclusión, “los residuos de la minería de carbón causan daño en el DNA, y


esta situación fue comprobada en los trabajadores del Cerrejón en la Guajira. El
grupo expuesto presentó: daño en el DNA; alteraciones citogenéticas; formas de
muerte celular y amplificación génica; presencia en la sangre de Na, Mg, Al, Si, P,
S, Cl, K, Ca, Fe, Cu, Zn, Br e Rb; cantidades significativamente mayores de Si y Al
en comparación con el grupo control. Se destaca además que, en la investigación,
cuestiones como el consumo de alcohol, la edad y el tiempo de servicio o la
exposición no fueron influyentes. Igualmente, no fue encontrada una correlación
entre el área de trabajo o la cadena de producción y los resultados de los análisis
con biomarcadores y la presencia de varios elementos en la sangre.

El Grupo de Salud Ocupacional de la Dirección de Riesgos Profesionales del


Ministerio de Trabajo afirma: “no se relacionan los resultados por tipo de agente
agresor pulmonar al que están expuestos, […] no se sabe si son casos nuevos,
antiguos estables o antiguos que progresaron”. Y concluye: Es llamativo que el
mayor porcentaje sea para las alteraciones restrictivas (predominio de silicosis) y
que se presenten en menores de 40 años. Es llamativo que en los que tienen
menos de 20 años de servicio sea donde más se presentan los patrones
restrictivos y que los no expuestos presenten alteraciones restrictivas y
obstructivas con porcentaje similar a los otros grupos. (Espinosa & Archila, 2009,
p. 40) El Grupo de Salud Ocupacional de la Dirección de Riesgos Profesionales
del Ministerio de Trabajo concluye que todos los factores de riesgo más
reconocidos en la industria minera están presentes en el Cerrejón: ruido, vibración
a cuerpo entero, ergonómicos, material partículado, altas temperaturas y escape
de motores diésel (monóxido de carbono y óxidos de nitrógeno). Adicionalmente,
por ser minería a cielo abierto, se requiere de mayor uso de maquinaria pesada
con lo cual se incrementa el riesgo de exposición a ruido, vibración a cuerpo
entero y riesgos ergonómicos y se adiciona el contacto con combustibles,
solventes y lubricantes. (Espinosa & Archila, 2009, p. 66)

Las neumoconiosis, las neuropatías periféricas y las encefalopatías tóxicas […]


requieren de largos periodos de latencia […] teniendo en cuenta periodos de
latencia de 20 años para exposiciones cercanas al TLV, en este momento se
pueden estar presentando los casos con estas patologías como efecto de las
condiciones de trabajo de esa época. (Espinosa & Archila, 2009, p. 68).

La exposición ocupacional a los residuos de carbón es un problema de salud


pública en los países en desarrollo debido a la falta de políticas regulatorias y
programas de vigilancia epidemiológica y a los residuos de la combustión de
carbón limitada y gestión de emisión de partículas. (León-Mejía et al., 2011, p.
688, 2014).

MARCO NORMATIVO EN MATERIA DE SALUD OCUPACIONAL Y RIESGOS


LABORALES DE LA MINERÍA A GRAN ESCALA.

Se conoce que la “seguridad y salud en el trabajo” está sustentada en el derecho


del o al trabajo, desarrollado fundamentalmente en la segunda mitad del siglo xx
en Colombia, aunque su fundamento se logra por las primeras luchas del
movimiento sindical en Europa y Norteamérica a finales del siglo xix y principios
del xx, por el cual el trabajo se descosifica y, por lo tanto, las y los trabajadores
pasan a ser reconocidos como seres humanos, sujetos de derechos y
responsabilidades, fincando definitivamente los pilares del derecho del o al trabajo
en el mundo. En Colombia, esta nueva realidad abre paso a la concepción de
dignidad humana,9 como principio fundante de las relaciones.
La Corte Constitucional en Sentencia C-425 de 2005, determinó que “el concepto
de dignidad humana se entiende extraído del sistema de valores de la
Constitución. Por consiguiente, al establecerse a nivel Constitucional la ‘libertad de
elección de un plan de vida concreto en el marco de las condiciones sociales en
las que el individuo se desarrolle’ y de ‘la posibilidad real y efectiva de gozar de
ciertos bienes y de ciertos servicios que le permiten a todo ser humano funcionar
en la sociedad según sus especiales condiciones y calidades, bajo la lógica de la
inclusión y de la posibilidad de desarrollar un papel activo en la sociedad’,
determinan aquello que se considera ‘esencial, inherente y, por lo mismo
inalienable para la persona’”.

10. La Corte Constitucional en Sentencia C- 425 de 2005, señaló: “En


consecuencia, el ser humano se ve provisto de una serie de perspectivas que se
concretan en derechos subjetivos que implican acciones positivas de parte del
Estado –prestaciones– o en otros casos unas acciones omisivas que garanticen
los mismos derechos.

Es por lo mencionado, que la dignidad humana deviene en eje central del Estado
Colombiano como Estado Social de Derecho. Es éste el encargado por velar
constantemente por la garantía, permanencia, protección y restablecimiento de la
dignidad humana”. Indiferencia o sumisión: período de total inanición y ausencia
de normas que protegieran la salud y la seguridad de las y los trabajadores.

12. Defensa: período caracterizado por poner la aparición de un cuerpo de


conocimientos, normas y leyes que permitieran la reproducción de la fuerza de
trabajo, la monitorización de la salud, cambiar dinero por salud, la medicalización
excesiva de la salud en el trabajo, aparición de la compensación con pago
monetario por la pérdida de capacidad para trabajar. Este período también se
centra en la seguridad; es el mayor auge del desarrollo de la salud ocupacional y
los inicios de la promoción y prevención.

13. Lucha: período en Colombia aún por hacerse o lograrse; caracterizado por los
procesos de autogestión, movilización, negociación colectiva y la lucha por la
organización del trabajo. La lucha por la salud se caracteriza además porque se
respalda en un cuerpo de conocimientos y normas para el mejoramiento y
transformación de las condiciones de trabajo, limitación de la jornada y adaptación
del trabajo al ser humano. Esto último es también uno de los elementos del
paradigma que diferencia esta etapa de la etapa de sumisión en donde el ser
humano era obligado a adaptarse al trabajo.

laborales (obrero-patronales), que se ven reflejadas en un estado protector,


proporcionándole al derecho laboral un carácter protector o tuitivo al “más débil”,
en especial, sobre la integridad personal, de salud y seguridad del trabajador,
específicamente en materia de “seguridad y salud en el trabajo”. Aunque a
principios de siglo XX (1912-1945) aparecieron los primeros esbozos de seguridad
social y algunos planes de beneficios, en particular, lo que hoy se denomina
“seguridad y salud en el trabajo”, se empieza a desarrollar hacia la mitad del siglo
XX, con la creación de la Seguridad Social (Ley 90) y el desarrollo del actual
Sistema General de Riesgos Laborales (profesionales), cuyo mayor auge de
desarrollo y protección se alcanza al final de los noventas y durante estas últimas
décadas con la expedición de una normatividad preventiva a partir de la
promulgación de la Ley 9ª de 1979 y el desarrollo de la organización de los
Sistemas de Gestión de Seguridad y Salud en Trabajo.

Pero este auge de la seguridad y salud en el trabajo fue el logro de procesos de


gestión y autogestión o lucha (Pico y Ganado, 2011, p. 11) de las y los
trabajadores. Procesos que se han presentado en distintas etapas y momentos, y
parten de la sumisión (o indefensa), la defensa y llega n hasta la lucha por la salud
en el trabajo.

Estos procesos se enmarcan en períodos históricos específicos, pero no quiere


decir que no se sigan presentando en la actualidad. Por ejemplo, en el mapa
laboral colombiano encontramos todavía trabajadores y trabajadoras que deben
someterse a condiciones de trabajo altamente desgastantes y, en algunos casos,
rayando en la esclavitud, de las que no puede sustraerse, como en el caso del
trabajo doméstico o trabajo del cuidado (Agencia de Información Laboral, 16 de
julio de 2015).
Lo que se puede decir es que, en Colombia, la seguridad y la salud en el trabajo
se encuentran en una etapa de tránsito entre la indefensa y la defensa por la salud
en el trabajo, pues es claro que, aunque es extenso y amplio el contenido del
derecho laboral y en particular el de seguridad y salud en el trabajo, este es
protector y compensatorio, pero, con el daño, y no con la prevención y la
promoción (campo demasiado débil en la aplicación de las di Indiferencia o
sumisión: período de total inanición y ausencia de normas que protegieran la salud
y la seguridad de las y los trabajadores. 12. Defensa: período caracterizado por
poner la aparición de un cuerpo de conocimientos, normas y leyes que permitieran
la reproducción de la fuerza de trabajo, la monetización de la salud, cambiar
dinero por salud, la medicalización excesiva de la salud en el trabajo, aparición de
la compensación con pago monetario por la pérdida de capacidad para trabajar.
Este período también se centra en la seguridad; es el mayor auge del desarrollo
de la salud ocupacional y los inicios de la promoción y prevención.

Lucha: período en Colombia aún por hacerse o lograrse; caracterizado por los
procesos de autogestión, movilización, negociación colectiva y la lucha por la
organización del trabajo. La lucha por la salud se caracteriza además porque se
respalda en un cuerpo de conocimientos y normas para el mejoramiento y
transformación de las condiciones de trabajo, limitación de la jornada y adaptación
del trabajo al ser humano. Esto último es también uno de los elementos del
paradigma que diferencia esta etapa de la etapa de sumisión en donde el ser
humano era obligado a adaptarse al trabajo. con referencia al reconocimiento de la
enfermedad laboral y, por lo tanto, en su prevención y promoción.

El marco normativo específico en materia de seguridad minera se encuentra


definido por la Ley 685 de 2001 o Código de Minas, modificada por la Ley 1382 de
2010; el Decreto 1335 de 1987 o Reglamento de Seguridad en las Labores
Subterráneas modificado por el Decreto 1886 de septiembre de 2015; el Decreto
2222 de 1993 o Reglamento de Higiene y Seguridad en las Labores Mineras a
Cielo Abierto; y el Decreto 035 de 1994 sobre disposiciones en materia de
seguridad minera.
La normatividad antes referida, regula los distintos aspectos específicos
relacionados con las condiciones de operación en las explotaciones mineras en el
país, incluyendo el diseño minero, las condiciones atmosféricas de la minería
subterránea, el uso de equipos y medios de transporte, las responsabilidades del
explotador como directo responsable de asegurar condiciones aceptables de
seguridad en los trabajos mineros; entre otros aspectos. Pero los trabajos del
sector de la minería también son regulados por normas y legislación general del
Sistema de Riesgos Laborales del país, en los aspectos de promoción, prevención
y compensación, como se relaciona a continuación.

Ley 685 de 2001 o Código de Minas El artículo 97 establece, respecto de la


seguridad del personal, lo siguiente: Seguridad de personas y bienes. En la
construcción de las obras y en la ejecución de los trabajos de explotación, se
deberán adoptar y mantener las medidas y disponer del personal y de los medios
materiales necesarios para preservar la vida e integridad de las personas
vinculadas a la empresa y eventualmente de terceros, de conformidad con las
normas vigentes sobre seguridad, higiene y salud ocupacional.

El artículo 59 del Código de Minas establece así mismo como obligaciones del
Concesionario: Obligaciones. El concesionario estará obligado en el ejercicio de
su derecho, a dar cabal cumplimiento a las obligaciones de carácter le gal, técnico,
operativo y ambiental, que expresamente le señala este Código. Ninguna
autoridad podrá imponerle otras obligaciones, ni señalarle requisitos de forma o de
fondo adicionales o que, de alguna manera, condicionen, demoren o hagan más
gravoso su cumplimiento. Por su parte, el artículo 318 dispone lo siguiente:
Fiscalización y vigilancia. La autoridad minera directamente o por medio de los
auditores que autorice, ejercerá la fiscalización y vigilancia teniendo en cuenta lo
previsto en el artículo 279 de este Código, de la forma y condiciones en que se
ejecuta el contrato de concesión tanto por los aspectos técnicos como por los
operativos y ambientales, sin perjuicio de que sobre estos últimos la autoridad
ambiental o sus auditores autorizados, ejerzan igual vigilancia en cualquier tiempo,
manera y oportunidad.
Decreto 1886 de 2015 o Reglamento de Seguridad en Labores Subterráneas Este
decreto aplica a todas las personas naturales o jurídicas que desarrollen ese tipo
de labores; el decreto señala entre otros aspectos, lo siguiente:

Artículo 8º Responsabilidad de aplicación y cumplimiento del Reglamento. El


titular del derecho minero, el explotador minero y el empleador minero, son los
responsables directos de la aplicación y el cumplimiento del presente
Reglamento.

Artículo 10º. Parágrafo El titular del derecho minero, el explotador minero y el


empleador deben vincular dentro del equipo de trabajo un Tecnólogo,
Profesional o Profesional Especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo, con
formación en riesgos mineros con experiencia especifica mínimo de un (1)
año, con dedicación exclusiva para el desarrollo de actividades de seguridad
dentro de la explotación minera.

Artículo 11º Obligaciones del titular del derecho minero, el explotador minero y
el empleador. Son obligaciones del titular del derecho minero, del explotador
minero y del empleador minero las siguientes: 1. Afiliar a los trabajadores
dependientes, así como a los trabajadores independientes cuando haya lugar,
al Sistema General de Seguridad Social Integral (Salud, pensiones, riesgos
laborales) y pagar oportunamente los respectivos aportes y los parafiscales,
conforme con lo dispuesto en la normativa vigente.

Artículo 11º

2. Garantizar que los trabajadores de los contratistas y subcontratistas que


requieran ingresar a las labores mineras subterráneas a realizar algún trabajo,
lo hagan con la autorización del responsable técnico de la labor subterránea,
que tengan afiliación vigente al sistema de seguridad social integral y se
encuentren al día en el pago de sus aportes.
3. Organizar y ejecutar de forma permanente el programa de salud
ocupacional de la empresa denominado actualmente Sistema de la Seguridad
y Salud en el Trabajo SG-SST, establecido en la Resolución 1016 de 1989 de
los Ministerios de Trabajo y de Seguridad Social y Salud, o la norma que lo
modifique, adicione o sustituya.

4. Identificar, medir y priorizar la intervención de los riesgos existentes en las


labores subterráneas y de superficie que estén relacionadas con éstas, que
puedan afectar la seguridad, o la salud de los trabajadores;

5. Conformar el Comité Paritario o Vigía de Seguridad y Salud en el trabajo y


velar por su funcionamiento, conforme a lo establecido en la Resolución 2013
de 1986 de los Ministerios de Trabajo y Seguridad Social y de Salud, el
Decreto-Ley 1295 de 1994, en el Capítulo 6 – sistema de gestión la seguridad
y salud en el trabajo del título 4 de la parte 2 del libro 2 del Decreto 1072 de
2015 por el cual se expide el Decreto Único Reglamentario del Sector Trabajo
o aquellas normas que los modifiquen, reglamenten o sustituyan.

6. Cumplir con las disposiciones de saneamiento básico establecidas en el


artículo 125 y siguientes de la Ley 9 de 1979 y en el capítulo 11, título 11 de la
Resolución 2400 de 1979, expedida por los Ministerios de Trabajo y
Seguridad y de Salud o normas que modifiquen, reglamenten o sustituyan.

7. Cumplir en el término establecido los requerimientos de las autoridades


competentes para la prevención de los riesgos laborales y tener a su
disposición todos los registros, resultados de mediciones, estudios, entre
otros, requeridos en el presente Reglamento.

8. Elaborar los informes de accidentes de trabajo y enfermedades laborales


dentro de los dos (2) días hábiles siguientes a la ocurrencia del accidente o
diagnóstico de la enfermedad, conforme a la Resolución 156 del 2005 del
Ministerio de la Protección Social o aquellas normas que la modifiquen,
reglamenten o sustituyan.
9. Realizar las investigaciones de los incidentes y accidentes de trabajo y
participar en la investigación de los accidentes mortales conforme con lo
establecido en el presente reglamento; analizar las estadísticas conforme a lo
establecido en la Resolución 1401 de 2007 del Ministerio de la Protección
Social y aplicar los controles establecidos en la investigación del caso. Así
mismo, se debe enviar copia del informe de investigación de los accidentes
graves a la autoridad minera encargada de la administración de los recursos
mineros, dentro de los quince (15) siguientes a su ocurrencia.

10. Participar en la investigación de accidentes laborales mortales junto con la


Comisión de Expertos designada por la autoridad minera, encargada de la
administración de los recursos mineros y aplicar los controles establecidos en
la investigación del caso.

11. Proveer los recursos financieros, físicos y humanos necesarios para el


mantenimiento de máquinas, herramientas, materiales y demás elementos de
trabajo en condiciones de seguridad; así mismo el normal funcionamiento de
los servicios médicos, instalaciones sanitarias y servicios de higiene para los
trabajadores.

12. Garantizar el adecuado funcionamiento de los equipos de medición


necesarios para la identificación, prevención y control de los riesgos,
incluyendo metanómetro, oxigenómetro, medidor de CO, de C02, bomba
detectora de gases y/o multidetector de gases, psicrómetro y anemómetro.

13. Asegurar la realización de mediciones ininterrumpidas de oxígeno,


metano, monóxido de carbono, ácido sulfhídrico y demás gases
contaminantes, antes de iniciar las labores y durante la exposición de los
trabajadores en la explotación minera y mantener el registro actualizado en los
libros y tableros de control.

14. Garantizar el mantenimiento y calibración periódica de los equipos de


medición, conforme a las recomendaciones del fabricante, con personal
certificado y autorizado para tal fin.
15. Capacitar al trabajador nuevo antes de que inicie sus labores e instruirlo
sobre: la forma segura de realizar el trabajo, la identificación de peligros y
evaluación y valoración de los riesgos y la forma de controlarlos, prevenirlos y
evitarlos; así como reentrenarlo conforme a lo establecido en este
Reglamento.

[Link] con lo establecido en el Estatuto de Prevención, Capacitación y


Atención de Emergencias y Salvamento Minero, Título XII, de este
Reglamento.

17. Contar con señalización para las rutas de evacuación, a través de líneas
de vida con elementos que indiquen el sentido de la salida y señales de
seguridad o letreros que tengan materiales reflectivos fluorescentes o
fotoluminiscentes.

18. Disponer de un libro de registros de personal bajo tierra y asignar un


responsable de su control y seguimiento, en el que quede constancia en cada
turno, del acceso y salida de los trabajadores, así como de los visitantes de la
labor minera subterránea, para que en todo momento se identifique a las
personas que se encuentren en el interior, al igual que su ubicación por áreas
o zonas, de tal forma que puedan ser localizadas en un plano. La ubicación
deberá hacerse preferentemente en tiempo real y de ser posible utilizando la
tecnología actual que permita cumplir con la presente disposición. Tal registro
deberá llevarse en medios impresos o electrónicos y conservarse al menos,
por tres (3) años.

19. Facilitar la capacitación de los trabajadores a su cargo en materia de


seguridad y salud en el trabajo y asumir los costos de ésta, incluyendo lo
relacionado con el tiempo que requiere el trabajador para recibirla;

20. Cumplir con todas las demás normas del Sistema General de Riesgos
Laborales que no estén establecidas en el presente Reglamento;

21. Garantizar que toda persona que requiera ingresar a la mina debe recibir
una inducción de riesgos y medidas de seguridad, así como utilizar los
elementos y equipos de protección personal, suministrados por el explotador
minero o empleador.

22. Tomar medidas preventivas y precauciones que garanticen la detección, la


alarma y extinción de incendios y la ocurrencia de explosiones.

23. En caso de grave peligro para la seguridad y la salud, garantizar que las
operaciones se detengan y los trabajadores sean evacuados a un lugar
seguro. direccionados a la reducción y eliminación del uso de mercurio, para
lo cual dispondrán máximo de cinco (5) años.

24. Desarrollar e implementar los lineamientos e instrumentos tecnológicos


definidas por el Gobierno Nacional, direccionados a la reducción y eliminación
del uso de mercurio, para lo cual dispondrán máximo de cinco (5) años.

25. Fomentar las competencias del personal a su cargo para la inserción de


tecnologías limpias en los procesos de beneficio de oro promoviendo el uso
de productos sustitutos.

Decreto 2222 de 1993 o Reglamento de Higiene y Seguridad en las Labores


Mineras a Cielo Abierto Este decreto señala entre otros, lo siguiente:

Artículo 4º El explotador es responsable directo de la aplicación y


cumplimiento del presente Reglamento.

Artículo 5º Según la clasificación de la explotación, todo explotador debe


incorporar a su planta administrativa o contratar con terceros personal idóneo
para la dirección técnica y operacional de los trabajos, a fin de garantizar que
éstos se realicen en condiciones de higiene y seguridad para las personas
que trabajan en actividades mineras.

Artículo 6º Todo explotador minero debe: a) Elaborar y ejecutar un programa


de salud ocupacional destinado a la prevención de los riesgos profesionales
que puedan afectar la vida, integridad y salud de los trabajadores… j)
Suspender los trabajos en los sitios donde se advierta peligro inminente de
accidentes o de otros riesgos profesionales, mientras estos no sean
superados.

Artículo 7º Son obligaciones de los trabajadores: b) Participar en la


prevención de riesgos profesionales cumpliendo lo establecido en el presente
reglamento y sus disposiciones complementarias…

Artículo 13 El explotador está obligado a elaborar y mantener actualizados los


planos y registros de los avances y frentes de explotación de acuerdo con el
desarrollo de la mina.

Artículo 14 Los registros de los avances y frentes de explotación se refieren


principalmente al diseño del sistema de explotación que incluye secuencia y
cronología de actividades, diseño y control de estabilidad de taludes,
ubicación de botaderos, almacenamiento de capa vegetal, estériles y mineral,
control de aguas, vías de acceso y de una manera general la naturaleza e
importancia de las variaciones topográficas que se ejecuten en el área de la
mina. Los planos deben actualizarse por lo menos dos veces por año, al final
de cada semestre. Artículo 34 El explotador está obligado a investigar los
accidentes laborales para determinar sus causas y prevenir y controlar
insucesos similares. Se deberá llevar un registro detallado de los mismos de
acuerdo con las normas que estimule la autoridad competente.

Artículo 277 Explotación de materiales de construcción El supervisor deberá


realizar inspecciones permanentes para advertir deslizamientos de material.
Cuando se detecte riesgo de deslizamiento se deberán tomar las medidas de
estabilización adecuadas para cada caso. Parágrafo. Se deben efectuar
inspecciones cuidadosas de los taludes después de la ocurrencia de fuertes
precipitaciones

Decreto 035 de 1994 sobre Medidas de Prevención y Seguridad en las Labores


Mineras

Artículo 3 El Ministerio de Minas y Energía organizará el sistema de control y


vigilancia de las explotaciones mineras con el fin de: 1. Inspeccionar el
ejercicio de las actividades de explotación de las minas en excavaciones y
ambientes subterráneos o a cielo abierto, así como el aprovechamiento de los
recursos naturales no renovables 2. Tomar las medidas necesarias para que
se cumpla el reglamento de seguridad en labores mineras y las demás
normas sobre Seguridad e Higiene en las actividades mineras. 3. Impedir el
ejercicio ilegal de actividades mineras. 5. Ordenar la suspensión o cese de
actividades y aplicar las sanciones a que hubiere lugar…

Artículo 4 El Ministerio de Minas y Energía en asocio con sus entidades


adscritas o vinculadas a quienes corresponda el manejo de recursos mineros,
organizará un sistema de prevención de riesgos y control de las explotaciones
mineras que permita adelantar las investigaciones necesarias para lograr los
fines anteriores y mantener actualizada la información sobre el cumplimiento
de los reglamentos de seguridad en las labores mineras.

Artículo 7 Se establecen como medidas preventivas las siguientes: 1.


Recomendaciones; 2. Instrucciones técnicas. Estas medidas se aplicarán
cuando se detecten fallas en las labores que puedan generar riesgos para las
personas, los bienes o el recurso, en las labores de minería.

Artículo 8°. Se establecen como medidas de seguridad las siguientes: 1.


Suspensión parcial o total de trabajos, mientras se toman los correctivos del
caso. 2. Clausura temporal de la mina que podrá ser parcial o total.

Artículo 14 Las medidas adoptadas se mantendrán hasta tanto no se hayan


tomado los correctivos del caso a satisfacción de la entidad que la aplicó y en
el plazo que ésta fije, el cual no podrá ser superior a cuatro (4) meses
prorrogables hasta por la mitad, previa justificación. Vencido el término se
dará inicio al proceso sancionatorio.

Artículo 14 Parágrafo Se consideran Condiciones de Riesgo Inminente las


que están por fuera de los límites permisibles establecidos en las normas de
seguridad, al igual que todas aquellas que por su naturaleza presenten
amenaza de accidentes o siniestros a corto plazo. Artículo 16 El acta se
diligenciará por triplicado y será suscrita por el funcionario que practicó la
visita, el responsable de la explotación y por un representante de los
trabajadores. Una copia de ella se entregará al responsable de la mina o
labor, la otra al alcalde de la localidad y el original se anexará al expediente.

Artículo 21 En orden a la verificación, podrán realizarse todas las diligencias


que se consideren necesarias, tales como visitas, mediciones, toma de
muestras, exámenes de laboratorio, levantamientos topográficos y demás.

Artículo 23 El Ministerio de Minas y Energía y sus entidades adscritas o


vinculadas darán a conocer públicamente los hechos que como resultado del
incumplimiento de las normas de seguridad en labores de minería generan
riesgos para la vida e integridad de las personas y causan deterioro del
yacimiento, con el objeto de prevenir a los empresarios, a los trabajadores y a
la comunidad.

Pero también existen normas generales de riesgos laborales y seguridad y salud


en el trabajo desarrolladas especialmente en las décadas de los 90 y que deben
ser aplicadas en el sector minero, como parte de todo el cuerpo de normatividad
que surge y desarrolla el derecho a la seguridad y salud en el trabajo para las y los
trabajadores del sector. Entre estos detallamos los más importantes:

Ley 9ª. De 1979 Código Sanitario Nacional. Libro III. 9 DE 1979: Ley Marco de
la Salud Ocupacional en Colombia. Norma para preservar, conservar y
mejorar la salud de los trabajadores en sus ocupaciones.

Decreto 2400 de 1979 Estatuto de Higiene y Seguridad para los lugares de


trabajo en el país.

Decreto 614 de 1984 Crea las bases para la organización y funcionamiento de


la Salud Ocupacional en Colombia.

Resolución 2013 de 1986 Establece la creación, organización y


funcionamiento de los llamados “Comités de Medicina, Higiene y Seguridad
Industrial” en todos los lugares de trabajo
Resolución 1792 de 1990 Se reglamenta la exposición y límites a la
exposición ocupacional al ruido

Decreto 2222 de 1993 Reglamento de Higiene y Seguridad en labores minería


a cielo abierto.

Decreto 1295 de 1994 Crea y organiza el Sistema de Riesgos Profesional en


todo el territorio nacional. Define el concepto de accidente y enfermedad
profesional, reconoce las prestaciones económicas, asistenciales de
rehabilitación y compensatorias en materia de salud ocupacional y riesgos
profesionales. Precisa algunos aspectos de los ahora denominados Comités
Paritarios de Salud Ocupacional “Copaso”

Decreto 2090 de 2003 Establecen las pensiones por Actividades de Alto


Riesgo

Ley 1010 de 2006 Ley sobre el Acoso Laboral

Resolución 2646 de 2008 Reglamenta la prevención de los Riesgos


sicosociales en el trabajo

Ley 1562 de 2012 Establece la organización del Sistema de Riesgos


Laborales, modificado muchos aspectos contemplados en el Decreto-Ley
1295 de 1994. Nuevo concepto de accidente y enfermedad laboral.

Resoluciones 652 y 1356 de 2012 Reglamenta los Comités de Convivencia


Laboral en los lugares de trabajo.

Decreto 1443 de 2014 Organización del Sistema de Gestión de Seguridad y


Salud en el Trabajo

Decreto 1477 de 2014 Tabla de Enfermedades Laborales

Decreto 1072 de 2015 Decreto Único del Sector Trabajo

Decreto 1886 de 2015 Reglamento de Seguridad en laborales subterráneas

En particular, el Decreto 1295 de 1994 y que fue precisado por la Ley 1562 de
2012, determinó la organización y administración del Sistema General de Riesgos
Profesionales (Sentencia C-858, entendido éste como el conjunto de normas que
permiten prevenir y proteger a los trabajadores en la ocurrencia de accidentes de
trabajo o enfermedades laborales:

Artículo 1. Definición. El Sistema General de Riesgos Profesionales es el


conjunto de entidades públicas y privadas, normas y procedimientos,
destinados a prevenir, proteger y atender a los trabajadores de los efectos de
las enfermedades y los accidentes que puedan ocurrirles con ocasión o como
consecuencia del trabajo que desarrollan. Así mismo, en este mismo artículo
1º, estableció como fines del Sistema General de Riesgos Profesionales
prevenir, proteger y atender a los trabajadores frente a las enfermedades y
accidentes que, con ocasión o como consecuencia del trabajo les ocurran.
Estas normas garantizan al trabajador, que pone a disposición del empleador
su fuerza de trabajo, una especial protección que parte del reconocimiento de
la subordinación que caracteriza las relaciones laborales.

También en atención a lo anterior, el artículo 9º., de la mencionada norma,


definió el concepto de enfermedad y accidente de trabajo, este último fue
declarado inconstitucional por la Corte Constitucional mediante Sentencia C-
858 de 2006, toda vez que el Presidente de la República no contaba con la
facultad expresa para organizar el Sistema de General de Riesgos
Profesionales. La definición de accidente de trabajo y enfermedad laboral, se
encuentra en la Ley 1562 de 2012 de la siguiente manera:

Artículo 3°. Accidente de trabajo. Es accidente de trabajo todo suceso


repentino que sobrevenga por causa o con ocasión del trabajo, y que
produzca en el trabajador una lesión orgánica, una perturbación funcional o
psiquiátrica, una invalidez o la muerte. Es también accidente de trabajo aquel
que se produce durante la ejecución de órdenes del empleador, o contratante
durante la ejecución de una labor bajo su autoridad, aún fuera del lugar y
horas de trabajo. Igualmente se considera accidente de trabajo el que se
produzca durante el traslado de los trabajadores o contratistas desde su
residencia a los lugares de trabajo o viceversa, cuando el transporte lo
suministre el empleador.

También se considerará como accidente de trabajo el ocurrido durante el


ejercicio de la función sindical, aunque el trabajador se encuentre en permiso
sindical siempre que el accidente se produzca en cumplimiento de dicha
función.

De igual forma se considera accidente de trabajo el que se produzca por la


ejecución de actividades recreativas, deportivas o culturales, cuando se actúe
por cuenta o en representación del empleador o de la empresa usuaria
cuando se trate de trabajadores de empresas de servicios temporales que se
encuentren en misión.

Concepto actual de enfermedad laboral Se encuentra definido en el artículo 4 de la


Ley 1562 de 2012 así:

Enfermedad laboral. Es enfermedad laboral la contraída como resultado de la


exposición a factores de riesgo inherentes a la actividad laboral o del medio en el
que el trabajador se ha visto obligado a trabajar. El gobierno nacional,
determinará, en forma periódica, las enfermedades que se consideran como
laborales y en los casos en que una enfermedad no figure en la tabla de
enfermedades laborales, pero se demuestre la relación de causalidad con los
factores de riesgo ocupacionales serán reconocidas como enfermedad laboral,
conforme lo establecido en las normas legales vigentes.

Con lo anterior se puede decir, que aunque se ha desarrollado la mirada


preventiva en estos últimos años, el enfoque ha sido y sigue siendo de prevención
del daño y de cómo minimizar los riesgos, dejando de lado la mirada más
humanista y de desarrollo de la vida digna, decente y del bienestar de las y los
trabajadores, es ahí en dónde se podría enfocar una real promoción de la salud y
la vida, sin dejar por supuesto, la vigilancia estricta y control del riesgo y la
seguridad. Además, el actual reglamento de seguridad de laborales de minería a
cielo abierto esta desactualizado, pues éste tiene más de 25 años de vigencia, sin
tener en cuenta los nuevos riesgos presentes, las modificaciones a los procesos
laborales y nuevas formas de producción, pero en especial nuevas formas de
organización del trabajo minero.

También es urgente el establecimiento de una política de seguridad minera


actualizada, con planeación y diseño no sólo de los planes y asistencia
gubernamental en esta materia, así como las responsabilidades que le
corresponden a cada actor involucrado, y en especial, el diseño de una política de
inspección y vigilancia muy especializada, técnica y jurídicamente en cantidad y
calidad a nivel nacional, que le garantice la seguridad, la salud y vida a los
trabajadores y trabajadores de este sector.

En el caso del señor Juan Martínez se debe tener en cuenta por parte de la junta
médica para examen médico de egreso la siguiente Normatividad.

DECRETO 1507 DE 2014


(agosto 12)
Diario Oficial No. 49.241 de 12 de agosto de 2014

MINISTERIO DEL TRABAJO

Por el cual se expide el Manual Único para la Calificación de la Pérdida de la


Capacidad Laboral y Ocupacional.

EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE COLOMBIA,

En ejercicio de sus facultades constitucionales y legales, en especial de las


conferidas por el numeral 11 del artículo 189 de la Constitución Política, el artículo

41 de la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo 142 del Decreto-ley 019 de
2012 y en desarrollo de lo dispuesto por los artículos 44 del Decreto-ley 1295 de
1994 y 18 de la Ley 1562 de 2012, y
CONSIDERANDO:
Que de acuerdo con lo señalado en el artículo 44 del Decreto-ley 1295 de 1994, la
determinación de los grados de incapacidad permanente parcial, invalidez o
invalidez total, originadas por lesiones debidas a riesgos profesionales, se hará de
acuerdo con el “Manual de Invalidez” y la “Tabla de Valuación de Incapacidades” y
que esta Tabla deberá ser revisada y actualizada por el Gobierno Nacional, como
mínimo una vez cada cinco años.
Que mediante el Decreto número 692 de 1995 se adoptó el Manual Único para la
Calificación de la Invalidez, norma que fue derogada por el Decreto número 917
de 1999, a través del cual se adoptó un nuevo Manual Único para la Calificación
de Invalidez.
Que, en armonía con los desarrollos normativos, médicos, baremológicos y
metodológicos recientes, resulta necesario adoptar un Manual Único para la
Calificación de la Pérdida de la Capacidad Laboral y Ocupacional, que proporcione
un lenguaje unificado y estandarizado para el abordaje de la valoración del daño,
con un enfoque integral.
En mérito de lo expuesto,
DECRETA:
ARTÍCULO 1o. OBJETO. El presente decreto tiene por objeto expedir el “Manual
Único para la Calificación de la Pérdida de Capacidad Laboral y Ocupacional”, el
cual se constituye en el instrumento técnico para evaluar la pérdida de la
capacidad laboral y ocupacional de cualquier origen, de conformidad con lo
dispuesto en el artículo 41 de la Ley 100 de 1993 modificado por los artículos 142
del Decreto-ley 019 de 2012 y 18 de la Ley 1562 de 2012, en concordancia con lo
previsto en el artículo 6 de la Ley 776 de 2012.
ARTÍCULO 2o. ÁMBITO DE APLICACIÓN. El Manual Único para la Calificación de
la Pérdida de la Capacidad Laboral y Ocupacional contenido en el presente
decreto, se aplica a todos los habitantes del territorio nacional, a los trabajadores
de los sectores público, oficial, semioficial, en todos sus órdenes y del sector
privado en general, independientemente de su tipo de vinculación laboral, clase de
ocupación, edad, tipo y origen de discapacidad o condición de afiliación al Sistema
de Seguridad Social Integral, para determinar la pérdida de la capacidad laboral y
ocupacional de cualquier origen.
El presente Manual no se aplica en los casos de: certificación de discapacidad o
limitación, cuando se trate de solicitudes para reclamo de subsidio ante Cajas de
Compensación Familiar, Fondo de Solidaridad Pensional, Fondo de Solidaridad y
Garantía, así como en los casos de solicitudes dirigidas por empleadores o
personas que requieran el certificado, con el fin de obtener los beneficios
establecidos en las Leyes 361 de 1997 y 1429 de 2010 y demás beneficios que
señalen las normas para las personas con discapacidad. Estas certificaciones
serán expedidas por las Entidades Promotoras de Salud del Régimen Contributivo
o Subsidiado a la cual se encuentre afiliado el interesado, de conformidad con la
reglamentación que expida el Ministerio de Salud y Protección Social.
PARÁGRAFO. Para la calificación de la invalidez de los aviadores civiles, se
aplicarán los artículos 11 y 12 del Decreto número 1282 de 1994.
ARTÍCULO 3o. DEFINICIONES. Para efectos de la aplicación del presente
decreto, se adoptan las siguientes definiciones:
Actividad: Realización de una tarea o acción por parte de una persona.

Condición de salud: Término genérico que incluye las categorías de enfermedad


(aguda o crónica), trastorno, traumatismo y lesión. Una condición de salud puede
considerar también otras circunstancias como embarazo, envejecimiento, estrés,
anomalías congénitas o predisposiciones genéticas. Las “condiciones de salud” se
organizan según la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y
Problemas Relacionados con la Salud – CIE 10.

Daño corporal: Concepto que resulta de la confluencia de dos perspectivas, la


médica y la jurídica. Con el nombre de daño corporal se conoce cualquier
alteración somática o psíquica que, de una forma u otra, perturbe, amenace o
inquiete la salud de quien la sufre, o simplemente, limite o menoscabe la
integridad personal del afectado, ya en lo orgánico, ya en lo funcional; para que se
configure, es suficiente cualquier merma de la integridad de la biología individual,
con independencia de sus repercusiones prácticas en uno o más campos de la
actividad humana.

Deficiencia: Alteración en las funciones fisiológicas o en las estructuras


corporales de una persona. Puede consistir en una pérdida, defecto, anomalía o
cualquier otra desviación significativa respecto de la norma estadísticamente
establecida.

Estados relacionados con la salud: Componentes de la salud relativos al


bienestar (educación, trabajo, autocuidado, relaciones interpersonales y cultura,
entre otros). Guardan una estrecha relación con la salud y normalmente no se
incluyen en las responsabilidades prioritarias del Sistema de Salud. Corresponden
a los listados básicos definidos para Actividades y Participación de la Clasificación
del Funcionamiento, la Discapacidad y la Salud – CIF.

Fecha de declaratoria de la pérdida de la capacidad laboral: Fecha en la cual


se emite una calificación sobre el porcentaje de la pérdida de capacidad laboral u
ocupacional.

ANEXO TÉCNICO.
MANUAL ÚNICO PARA LA CALIFICACIÓN DE LA PÉRDIDA DE LA
CAPACIDAD LABORAL Y OCUPACIONAL.

TITULO PRELIMINAR 1.

1. Estructura. El Anexo Técnico del Manual Único para la Calificación de la


Pérdida de la Capacidad Laboral y Ocupacional, hace parte integral del presente
Decreto y está conformado por dos (2) títulos: Título I - "VALORACIÓN DE LAS
DEFICIENCIAS" y Título II - "VALORACIÓN DEL ROL LABORAL, OCUPACIONAL
Y OTRAS ÁREAS OCUPACIONALES". Estructura del Anexo Técnico del Manual
Único para la Calificación de la Pérdida de Capacidad Laboral y Ocupacional.

TÍTULO PRIMERO

VALORACIÓN DE LAS DEFICIENCIAS

Capítulo 1 Deficiencias por alteraciones debidas a neoplasias o cáncer.

2. Principio de Integralidad. El Manual acoge el principio general de


"integralidad" como soporte de la metodología que se expondrá en adelante
para calificar las deficiencias en la capacidad laboral u ocupacional. La
integralidad es referida al Modelo de la Ocupación Humana que describe al ser
humano desde tres componentes interrelacionados: volición, habituación y
capacidad de ejecución; estos tres aspectos tienen en cuenta los componentes
biológico, psíquico y social de las personas y permiten establecer y evaluar la
manera como se relacionan con su ambiente.

La calificación integral de la invalidez, es decir del 50% o más de pérdida de la


capacidad laboral, procede conforme a lo dispuesto en la Sentencia C-425 de
2005 de la Corte Constitucional y su precedente jurisprudencial; que dispone que
las entidades competentes deberán hacer una valoración integral, que comprenda
tanto los factores de origen común como los de índole laboral.

3. Principios de ponderación. Para efectos de calificación, el Manual Único para


la Calificación de la Pérdida de Capacidad Laboral y Ocupacional, se distribuye
porcentualmente de la siguiente manera: El rango de calificación oscila entre
un mínimo de cero por ciento (0%) y un máximo de cien por ciento (100%),
correspondiendo, cincuenta por ciento (50%) al Título Primero (Valoración de
las deficiencias) y cincuenta por ciento (50%) al Título Segundo (Valoración del
rol laboral, rol ocupacional y otras áreas ocupacionales) del Anexo Técnico.

Tabla 1. Ponderación usada en el Anexo Técnico del Manual

Ponderación

Titulo Primero. Valoración de las deficiencias 50%

Titulo Segundo. Valoración del rol laboral, rol 50%


ocupacional y otras áreas ocupacionales.

Esta ponderación obedece al modelo de evaluación usado en el Método Basile,


propuesto por Juan Félix Basile en 1985 y llamado "Baremo de incapacidades
laborales, Baremo de incapacidades indemnizables y Normativa para determinar
porcentaje de incapacidad".

A efectos de una apropiada ponderación, en este Manual se acogió la "Fórmula de


Balthazar" o "Fórmula de combinación de valores", la cual aparece en la Primera
Parte: Valoración de las deficiencias. Se utiliza para determinar la deficiencia
global en aquellas personas valoradas que presentan más de un daño en varios
órganos o sistemas. Para su aplicación se tienen en cuenta todas las secuelas de
la deficiencia y los porcentajes de calificación de ésta.

Una primera deficiencia repercute sobre las capacidades funcionales de una


persona y da lugar a una "capacidad residual específica"; en la medida en que
aparezcan nuevas deficiencias, éstas afectarán progresivamente esa capacidad
residual en un porcentaje adicional. Si se suman estos porcentajes, podría llegar el
momento en que se supere el cien por ciento (100%) de pérdida, lo cual no tendría
sentido lógico. Para solucionar este inconveniente en el Manual se aplica la
fórmula de Balthazar.

En los capítulos de deficiencia se implementan herramientas de ponderación


mediante sumas aritméticas y valor mayor, las cuales se especifican en detalle en
cada capítulo.

No debe presumirse que, en las calificaciones de origen común, la pérdida de


capacidad laboral es de cero por ciento (0%), se debe realizar la respectiva
evaluación de pérdida de porcentaje de capacidad laboral, así no tenga derecho a
prestaciones económicas por pérdida de capacidad laboral menor al 50%.

4. Definiciones relativas a la aplicación. Con el objeto de valorar de la


forma más apropiada, objetiva, equitativa y precisa las deficiencias, el Manual
acogerá las siguientes definiciones que se aplican en el proceso de calificación.
5. 4.1 Carga de adherencia al tratamiento 'CAT': Índice que informa sobre
el impacto que tienen la medicación, la dieta y los tratamientos indicados, así
como los efectos secundarios, sobre las actividades de la vida diaria y que, por
lo tanto, generan un grado de deficiencia. La CAT incluye:

a. Los procedimientos terapéuticos necesarios para el manejo del trastorno o


patología, según la frecuencia y la vía de uso de los medicamentos.

b. Las modificaciones en la dieta.

c. Los monitoreos biológicos necesarios para hacer el seguimiento.


d. La historia de radioterapia.

4.2 Examen físico: Evaluación metódica de una persona mediante


inspección, palpación, auscultación, percusión y medida de los signos
vitales.

4.3 Factores moduladores: Son los criterios que pueden modificar el


porcentaje del grado de severidad de una deficiencia dentro de una clase
funcional predeterminada por el factor principal. Este factor modifica la
severidad de la deficiencia dentro de la clase funcional.

4.4 Factor principal: Es el criterio utilizado en la calificación de las


deficiencias y que determina la clase funcional en cada tabla de calificación;
es, por lo tanto, el criterio de mayor importancia y objetividad. El criterio a
utilizar para este factor se encuentra previamente definido en cada una de
las tablas de los distintos capítulos, salvo algunas excepciones.

4.5 Historial clínico: Describe los antecedentes, la evolución y el estado


actual de la patología que se está calificando; incluye los antecedentes
pertinentes y los resultados de los diagnósticos referentes a la Mejoría
Médica Máxima (MMM), la Carga de Adherencia al Tratamiento (CAT) y los
diferentes tratamientos de la(s) deficiencia(s). Puede ser factor principal o
modulador, lo cual se define en cada tabla de calificación.

4.6 Mejoría Médica Máxima 'MMM': Punto en el cual la condición


patológica se estabiliza sustancialmente y es poco probable que cambie, ya
sea para mejorar o empeorar, en el próximo año, con o sin tratamiento. Son
sinónimos de este término: pérdida comprobable, pérdidas fija y estable,
cura máxima, grado máximo de mejoría médica, máximo grado de salud,
curación máxima, máxima rehabilitación médica, estabilidad médica
máxima, estabilidad médica, resultados médicos finales, médicamente
estable, médicamente estacionario, permanente y estacionario, no se
puede ofrecer más tratamiento o se da por terminado el tratamiento. Incluye
los tratamientos médicos, quirúrgicos y de rehabilitación integral que se
encuentren disponibles para las personas y que sean pertinentes según la
condición de salud.

4.7 Pruebas objetivas: Resultados objetivos, como los estudios clínicos


o paraclínicos. Pueden constituirse en factor principal o modulador, como
se define en cada tabla.

5. Metodología para la calificación de las deficiencias (Titulo Primero):


Para efectos de este Manual, se han unificado los factores, los criterios y la
estructura de las tablas de calificación bajo los parámetros generales que se
detallarán a continuación.

La estructura de la tabla contiene tres elementos:

a. Clase de deficiencia: La tabla de calificación más amplia contiene cinco (5)


clases (columnas), según lo aplicable en cada capítulo; se numeran de 0 a 4.
No obstante hay algunas tablas con sólo tres (3) clases.

b. Porcentaje de deficiencia: Los valores porcentuales asignados para cada clase


de deficiencia van de 0 a 100%.

c. Criterios de deficiencia:

i. Historial clínico.
ii. Examen físico.
iii. Estudios clínicos o resultados de prueba(s) objetiva(s).

iv. Antecedentes funcionales o evaluación.

El modelo genérico de las tablas con las cuales se clasifican las deficiencias se
observa en la Tabla 2:
Tabla 2. Modelo genérico para las tablas de calificación de las deficiencias
Clase Clase 0 Clase 1 Clase 2 Clase 3 Clase 4
funciona
l

Valoraci 0 Mínima % Moderada Severa % Muy severa


ón de la % %
deficien
cia (%)

Grado (A B C D E) (A B C D E) A B C D E) (A B C D E)
de

severida
d (%)

Historial Sin Síntomas Síntomas Síntomas Síntomas


clínico a síntomas controlados constantes constantes constantes
en la con leves pese moderados severos
actualida tratamiento a pese a
pese a
d y/o con tratamiento tratamiento
continuo o
síntomas tratamiento continuo o
síntomas continuo o
continuo o síntomas
intermitent síntomas
intermitente síntomas
es intermitente
s intermitente intermitente
s
que no s s severos
leves pese a
moderados pese a muy
requieren tratamiento
tratamiento severos
tratamient continuo. pese a
continuo pese a
o.
tratamiento
tratamiento
continuo
continuo

Examen Sin Sin Hallazgos Hallazgos Hallazgos


físico o signos de hallazgos físicos leves físicos
físicos
hallazgo enfermed físicos con de forma
moderados
s ad en la tratamiento constante que ocurren severos que
actualida continuo o de forma ocurren de
físicos b pese a
d hallazgos constante
forma
físicos leves tratamiento
pese a
que ocurren continuo o constante

de forma hallazgos tratamiento


pese a
intermitente físicos continuo o
hallazgos tratamiento
moderados
físicos continuo
que ocurren
severos que o hallazgos
de forma
ocurren físicos muy
severos
que

intermitente de forma ocurren de


forma
intermitente
intermitente

Estudios Normales Consisteme Anormalida Anormalida Anormalida


en la nte des leves des des
clínicos
actualidad normales persistentes moderadas
o s severas
con
resultad pese a persistentes
tratamiento persistentes
os de
continuo tratamiento pese a
pruebas pese a
continuo o
objetiva O tratamiento
anormalida tratamiento
sc anormalidad continuo
des s continuo o
es anormalida
moderadas
des anormalida
s leves e
intermitente des muy
intermitente s s severas
severas
s intermitente
intermitente
s
s
a b Los descriptores leve, moderado, severo y muy severo serán específicos para
la enfermedad.

c Los descriptores serán los específicos de la enfermedad y se basarán en el


número de anormalidades encontradas.

En otros capítulos, como el de calificación de las deficiencias por alteración del


sistema digestivo, la tabla genérica citada también podrá adicionarse con la
siguiente variable:

Carga de Adherencia al Ninguno Se basará en factores tales como el


número y la vía de administración del
Tratamiento –CAT–
medicamento o la necesidad de
someterse regularmente a pruebas
diagnósticas o procedimientos
invasivos si no han sido considerados
en valoraciones preliminares.

Para efectos de la calificación de los signos y síntomas, en los capítulos del Título
Primero - Valoración de las Deficiencias, se tendrán en cuenta las Tablas 3 y 4
así:

Tabla 3. Clasificación según presentación de los síntomas y signos según su


frecuencia en el tiempo.

Clasificación Porcentaje de presentación de signos y


síntomas / día*

Nunca u ocasionalmente Hasta 33% del tiempo

Frecuente Entre 34% y 66% del tiempo


Continuo 67% o más del tiempo

* Estimación sobre las 24 horas del día, teniendo presente que el nivel de
exactitud es imposible de lograr clínicamente.

Tabla 4. Clasificación según porcentaje de compromiso funcional o


anatómico.

Clasificación Porcentaje anatómico o funcional


comprometido

Mínimamente anormal Anormalidad anatómica o funcional no mayor de


10%, generalmente asintomática.

Alteración leve Compromiso entre 11% y 25%.

Alteración moderada Compromiso entre 26% y 50%.

Alteración severa Compromiso entre 51% y 75%.

Alteración muy severa Mayor del 75%.


Tener presente que el nivel de exactitud es imposible de lograr.

TÍTULO I.
VALORACIÓN DE LAS DEFICIENCIAS.

CAPÍTULO I.
DEFICIENCIAS POR ALTERACIONES DEBIDAS A NEOPLASIAS O CÁNCER.

1.1 Objetivo. Proveer los criterios para la evaluación de la deficiencia anatómica y


funcional permanente por las enfermedades neoplásicas o cáncer en cualquier
parte del cuerpo.

1.2 Alcance. Este capítulo incluye los criterios para el reconocimiento y evaluación
de la deficiencia permanente de las neoplasias de todos los órganos y
sistemas.

1.3 Definiciones y Principios de Evaluación.

Criterios Generales: Este capítulo del Manual contempla entre otros los siguientes:

a. Valoración en tratamiento: Valorar cuándo se alcanza la Mejoría Médica


Máxima (MMM), o se termina el proceso de rehabilitación integral; en todo caso,
se deberá calificar antes de cumplir los 540 días calendario de ocurrido el
accidente o diagnosticada la enfermedad. (ver en el numeral 4 del título
preliminar).

b. Secuelas de tratamiento: La calificación de las secuelas derivadas de la


quimioterapia, radioterapia, hormonoterapia, cirugía y otras terapéuticas, se
realiza en el capítulo correspondiente a la secuela y luego se realizará
combinación de valores con la deficiencia derivada de la enfermedad neoplásica.

c. Secuelas propias de la neoplasia: Se valorarán en los respectivos capítulos


según el tipo de secuela, generadas por cirugías preventivas, curativas o
paliativas.

d. Rechazo del tratamiento: Cuando una persona con cáncer rechaza


cualquier tipo de tratamiento, se debe informar al paciente del riesgo de su
decisión, se debe calificar el estado actual y hacer revisiones de acuerdo con la
evolución de la pérdida de la capacidad laboral y ocupacional.

e. Periodicidad de la revisión de casos: El tiempo mínimo requerido para


revisar la calificación de una persona luego de realizados los tratamientos será de
doce (12) meses; en pacientes terminales, se podrá revisar antes de dicho
término, de acuerdo con el concepto del especialista oncólogo, según el
pronóstico de la patología.

f. En caso de patologías adicionales no contempladas en la calificación en


firme, debe realizarse nuevamente la calificación con la documentación
correspondiente, iniciando el proceso en primera oportunidad, la cual podrá
realizarse antes de los doce (12) meses.

g. Trasplante de médula ósea: Se valorará luego de doce (12) meses de


realizado y las secuelas sobre los órganos o sistemas afectados se valorarán en
los capítulos correspondientes.

Factores a considerar para la evaluación y ponderación del daño: Se utilizan las


siguientes variables para la evaluación de la deficiencia derivada de la neoplasia o
cáncer:

Criterio 1. Historial clínico (factor modulador): Incluye los datos clínicos específicos
para la valoración, recolectando el curso clínico individual desde el diagnóstico, la
evolución y tratamiento relevantes, como indicadores de la cronicidad y severidad
de cada una de las clases de daño. Este criterio describe los síntomas y su
correlación con el tratamiento.

a. Síntomas de enfermedad: se refiere a la información obtenida durante el


interrogatorio a la persona evaluada sobre sus síntomas, en términos de
severidad, duración y progreso, y los hallazgos clínicos que se evidencian durante
el examen físico.

b. Tratamiento: se refiere a la valoración de las posibilidades de tratamiento y


respuesta al mismo, es decir: si es inoperable, o no fue controlado por el
tratamiento efectuado, o el tumor fue extirpado en forma incompleta, entre otros.

Criterio 2. Estudios clínicos o resultados de pruebas objetivas (factor principal).


Los criterios usados son la clasificación por extensión TNM y la clasificación por
estadios. Estos estadios son definidos por el oncólogo con base en el TNM propio
de cada neoplasia o para los casos en que el cáncer no tenga un sistema de
calificación definido, se tomará el que reporte el médico oncólogo tratante.

En la primera se evalúan las neoplasias según la profundidad de la invasión del


cáncer, el compromiso de los ganglios linfáticos y las metástasis a distancia, para
lo cual el evaluador deberá establecer el estadio de la patología de la persona con
base en el concepto enviado por el oncólogo:

a. T: Tumor primario (profundidad de la invasión del cáncer).

b. N: Metástasis en ganglios linfáticos.

c. M: Metástasis a distancia (enfermedad metastásica).

d. Estadios del I al IV.

La clasificación por estadios corresponde a la respuesta al tratamiento


(radioterapia, quimioterapia y quirúrgicos entre otros) o cuando no existen
posibilidades médicas de tratamiento ante la neoplasia.

La calificación se establece con base en el estadio de la patología de la persona,


para lo cual se referencia una de las clasificaciones usadas en las tablas 1.1 y 1.2:

Tabla 1.1 Clasificación por extensión (TNM)

T: Tumor primario (profundidad de la invasión del cáncer)

Tx T0 Tis T1,T2,T3,T4,

No evaluable Sin evidencia Invasión in situ De acuerdo con


clínica de tumor el tamaño o
primario extensión local
del tumor

primario
N: Ausencia o Presencia de Compromiso de Ganglios Linfáticos Regionales

Nx N0 N1,N2,N3

Según el compromiso regional de los


nódulos linfáticos
M: Ausencia o Presencia de Metástasis a distancia (enfermedad metastásica)
Mx M0 M1

No evaluable Sin evidencia de Con existencia


metástasis a distancia demostrada de
metástasis

Estadio Carcinoma I II III IV

Oculto

Tumor Tx T1 T2 T3 T4 Cualquier T
primitivo

Metástasis N0 N0 N1 N0 N2 N2 Cualquier N
en ganglios
linfáticos

Metástasis a M0 M0 M0 M0 M1

distancia
(enfermedad
metastásica)

Para determinar el estadio se deben evaluar previamente los tres criterios de


extensión (T: Tumor primario, N: Metástasis en ganglios linfáticos, M: Metástasis a
distancia). No obstante, la tabla anterior y debido a que la clasificación la realiza
directamente el especialista y, teniendo en cuenta que cada tumor tiene un
diferente TMN, se acogerá la clasificación emitida por el oncólogo del caso para la
calificación.

1.4. Procedimientos Generales

La metodología de calificación incluye los pasos citados en los numerales 5 y 6 del


Título Preliminar, respecto al factor principal y los factores moduladores.

Consideraciones especiales de la metodología de calificación:


a) En relación con la leucemia linfocitico y mieloide, es importante resaltar que
tiene efectos sobre otros tipos de células sanguíneas y sobre otros órganos,
produciendo entre otra leucocitosis, leucopenia, anemia, trombocitopenia como
manifestaciones hematológicas principales; por otro lado, afecta la funcionalidad
de las células afectadas por la leucemia, ya que se producen formas blásticas
inmaduras que son no funcionales. Adicional a lo anterior, pueden producirse
eritrocitosis y trombocitosis. Por lo anterior, se deberán diagnosticar las
consecuencias hematológicas y la afectación de otros órganos, evaluar en los
capítulos correspondientes y combinar los valores con la calificación
correspondiente al tipo de cáncer.

b) Cáncer de pulmón: Se evaluará según los criterios de este capítulo y las


secuelas funcionales con la tabla pertinente del capítulo de deficiencias por
patologías pulmonares, para después combinar los valores.

Procedimiento para calificar el cáncer:

Aplican los criterios establecidos en la Tabla 1.3:

Tabla 1.3. Evaluación de la deficiencia concerniente a las enfermedades


neoplásicas.
Factor principal, Estos estadios son definidos por el oncólogo con base en el TNM
propio de cada neoplasia o para los casos en que el cáncer no tenga un sistema
de calificación definido se tomara el que reporte el médico oncólogo tratante.

Según el informe médico Don Juan Martínez frente a los factores de riesgo
extralaborales, donde se afirma que en su casa cocinaban con carbón de leña y
que esa podría ser la razón de su padecimiento se puede concluir lo siguiente, ya
que cocinar con leña causa graves enfermedades a las personas expuestas
continuamente a inhalar el humo tóxico que esta genera, en mayor medida
mujeres y niños.

[Link] Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC): este padecimiento va


debilitando progresivamente la capacidad pulmonar, hasta llegar el punto en que
la persona deja de respirar. En México mueren casi el mismo número de mujeres
de cáncer de pulmón o EPOC por cocinar con leña, que las que mueren a causa
del cáncer de mama o cérvico uterino.

[Link] respiratorias agudas: como la bronquitis crónica, enfisema


pulmonar, fibrosis pulmonar y a la larga incluso cáncer de pulmón.

3. Cataratas: enfermedad que consiste básicamente en una nubosidad (opacidad)


en el cristalino del ojo, lo que dificulta la visión. El humo de leña no solo irrita los
ojos, sino que va deteriorando la vista al grado de ocasionar ceguera total.

4. Lesiones músculo-esqueléticas: cargar sobre la espalda pesados “atados” de


leña y recorrer con esto a cuestas largas distancias, ocasiona graves daños en la
espalda, cuello y hombros, particularmente a las mujeres que son quienes suelen
ir en busca de la leña.

5. Bajo peso al nacer y trastornos perinatales: el humo tóxico de la leña afecta el


desarrollo normal del bebé dentro de la madre, lo que puede ocasionar que se
presenten problemas durante el embarazo o al momento del parto, ocasionando
deficiencias físicas y neuronales en el recién nacido.

Estas patologías deberían tomadas en cuenta por el señor Juan Martínez para
verificar si este fue el caso de su enfermedad y determinar si su familia presenta
los mismos síntomas, no obstante le podemos manifestar que la empresa minera
en que labora debe realizar exámenes de manera periódica a los trabajadores,
teniendo en cuenta la exposición y riesgos a los cuales estaba expuesto y por las
condiciones laborales que ejecutaba, por este motivo deben respetados sus
derechos y la empresa debe realizar las indemnizaciones respectivas para su
caso y responder según la normatividad legal vigente ya expuesta.

CONCLUSIONES

Podemos establecer que bajo la normatividad del código sustantivo de trabajo y


los convenios internacionales, se evidencia para el caso de la señora que no es un
accidente laboral ya que las actividades que se encontraba realizando no era
establecidas por su jefe, y si se le ordeno cumplir con una actividad, pero no se le
dijo que era recreación y menos que ingiriera alcohol, la empresa queda libre de
responder por su accidente pero si la eps o la aseguradora de riesgo profesionales
debe prestarle la atención médica necesaria.
En el segundo caso podemos evidenciar que es una enfermedad laboral, ya que
hay estudios científicos que demuestran cuales son las patologías más frecuentes
en los mineros, y en este caso se aplica en una de ellas en su totalidad, su
enfermedad se deriva la labor desempeñada y del uso de los químicos manejado
para realizar su actividad, además que es una actividad de riesgo muy alto como
el descrito riesgo 5, adicionalmente el desempeño de la labor se realiza a cielo
abierto en el que se ve expuesto a múltiples factores de riesgo, el cual se ve
reflejado en su exposición a largos tiempos de trabajo y por más de 20 años
laborando para la misma empresa y actividad.

El error más predominante en este caso es de la empresa, quien no le practico los


exámenes de ingresos, ni periódicos y tampoco se hizo un control teniendo en
cuenta la gravedad de su patología.

Bibliografía

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documentacion-anterior/gestion-de-la-salud-ocupacional-/335--sp-8606
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%20SEMESTRE/Legislacion%20en%20Salud%20Ocupacional/Actividad
%2010/[Link]
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muertes-por-calidad-del-aire-103026

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