JOSE DE LA CUADRA
LOS SANGURIMAS
| concer
GRUPO EDITORIAL NORMA
aap 77 ween.
. Ins Ae Gr
sanju Sado Stage da Chit Sante gs‘TEORIA DEL MATAPALO.
EL MATAPALO Es ARBOL MONTUVIO. Recio, formidable, se hunde
profundamente en el agro con sus rafces semejantes a garras. Sus
troncos miiltiples, gruesos y fornidos como torsos de toro padre,
se curvan en fantisticas posturas, miertras sus ramas recortan di-
bujos absurdos contra el aire asoleado o bafiado de luz de luna, y
sus ramas tintinean al viento del sudeste..
En las noches cerradas, el matapalo vive con una vida extra-
fia, espectral y misteriosa, Acaso dance alguna danza siniestra
‘caso dirija el baile brujo de los arbo es desvelados.
De cualquier modo, el matapalo es cl simbolo preciso del pue-
blo montuvio, Tal que él, el pueblo montuvio est sembrado en
cl agro, prendigndose con raices como garras.
El pueblo montuvio es as! como el matapalo, que es una reu-
nién de Arboles, un consorcio de arboles, tantos como troncos.
La gente Sangurima de esta histor'a es una familia montuvia
en el pueblo montuvio: un Arbol de tronco afioso, de fuertes ra-
amas y hojas campeantes a las cuales, certa vez, sacudié la tem
pestad.
Una unidad vegetal, en el gran matapalo montuvio.
Un asociado, en esa organizacion del campesinadbo litoral cuya
iejor designacién seria: MATAPALO, CA.
°PRIMERA PARTE:
EL TRONCO ANOSO
1
FL ORIGEN
nicasto sancurama, el abuclo, era deraza blanca, casi pura,
Solia decir:
Es que yo soy hijo de gringo.
‘Tenfa el pelo azambado, revuelto en rizos prietos, como si por
la cabeza le corviera siempre un travieso cielén: pero era cabello
de hebra fina, de un stave color flavo, como el de las mieles ma-
duras,
—Pelo como el fideo cabelle de dngel que venden en las pulpe-
rias, amigo. {Cosa lindal
Las canas estaban ausentes de esa rrata de hilos ensortijados,
Por ahi, en esa ausencia, denotaba su presencia remota la raza de
Africa.
Pero don Nicasio lo entendia de otta manera:
—zPa quié canas? Las tuve de chico, Ahora no. Yo soy, de made-
ta incorruptible, Guachapeli, a lo menos.
‘Tras los parpadus abutagados, enrojecidos, los ojos rasgados
de don Nicasio mostrébanse realmente hermosos. La pupila era
verddosa, cristalina, con el tono tierno de los primeros brotes de
Ia cafia de aziicar, O como la hierba recién nacida en los mangales.
Esos ojos miraban con una lenta duzura, Plicidos y Felices.os pk LA cuADRA
Cuando joven, cierta vez, en Santo Domingo de los Colora-
dos, una india bruja le habfa dicho a don Nicasio:
Tienes ojos pa un hechizo,
Don Nicasio repetia eso, verdaclero o falso, que le dijera la india
bruja, a quien fitera a buscar para que lo curara le un mal secreto,
Se envaneci
Aqui donde me ven, postrado, jodido, sin casi poder levan-
tarme de la hamaca, cuando mozo hacia dafio... Le clavaba los
ojos a una mujer, y ya estaba... No le quedaba mas que templar~
se en el eatre... jhacia raya, amigo!... Me agarraron miedo...
Qué monilla del cacac!... Yo era pa peor...
Donde mejor se advertia la raza blanca dle clon Nicasio era en
cl tinte de la tez y en ke linea regular del perfil.
‘A pesar del sol y de 0s vientos quemadores, su piel conserva-
ba un fondo de albura, apreciable bajo las costras de manchosidad,
como ¢s apreciable, en los turbios de las aguas lodosas, el fondo
limpio de arena
Y su perfil se voltesba en un Angulo poco menos que recto,
sobre la nariz, vascSnica al nivel de la frente elevada..
Bs que soy hijo de gringo, pues: zno ereen?
-1Y cémo se lama Sangurima, entonces, fio Nicasio?
Sangurima es nombre montuvio; no es nombre gringo. Los
gringos se mientan Juay, se mientan Jones; pero Sangurima, no.
Bs que ustedes no saben. Claro, claro. Pero es que yo llevo
cl apelativo de mi mama, Mi mama era Sangurima. De los
Sangurimas de Balao.
=jAh...!
GENTE DE BRAGUBTA
GENTE BRAVA, AMIGO, Los tenfan bien puestos donde deben de
estar, Con los Sangurimas no se jugaba naidien,
Los SANGuURIMAS
Fijaba en el vacio la mirada de los ojos alagartados, melancs-
licos como trayendo un recuerdo perdido,
E insistia:
~Gente de bragueta, amigo. No aflojaban el machete ni pa
dormir. por cualquier cosita,jvaine afueral
Imitaba el gesto vagamente,
jan del partido de Garela Moreno. Siempre andaban de aqui
paalla con el doctor. Cuando la guersa con los paisas de Colom-
bia abf estuvieron,
LOS AMORES DEL GRINGO
SL NO NICASIO ESTAUA DE BUEN HUMOR, se extendia en largas
charlas acerca de los amores de su padre con st madre:
—Mi mama era, pues, doncella cuando vino el gringo de mi
padre y le empezéa tender el ala.A mi mama dizque no le gusta-
bas pero el gringo era fregado, y no soltaba el anzuclo...
Su seffora mams queria no mis, io Nicasio. Ast son las,
iujeres, que se hacen las remolonas pa interesar al hombre,
Mi mama no era asi, don cojudo. Mi mama era, de otro palo,
Dea veras no querla, Pero usté sabe que la mujer es frigil
~-Asl es, fio Nicasio, No monte a caballo,
De este jaez continuaba la narracién, interrumpida por las ob-
servaciones del interlocutor, que colmaban de rabia al anciano,
‘Alo que éste contaba, el gringo aquel de su padre apreté tan-
to el nulo que al fin consiguié lo que pretend,
=Y ahi fue que me hicieron a mi. tan bien hecho, como usté
Asi es, don Sngurima.
—Claro que astes.
=Claro.osé DE LA cuADRA
CUNA SANGRIENTA
PERO Ani NO PARO 1A VAINA.... Cuanclo mi papis aprovechd
demi mama, ninguno de mis tios Sangurimas estaba en la inca,
Andaban de montoneros con no sé qué generall,.. Eran igua-
litos a mi hijo Ufrasio.... Al primero que vino, le fueron con el
cucnto.
2 qué pasd?
—Nada. Mi tio Sangurima se calenté, Buscd al gringo y lo
‘até. Mi mama no dijo esta boca es mia, Naci yo. Cuando nacl,
‘mi mama me atendié como pudo, Pero, en cuanto se alzé de la
cama, fuea vera mi [Link] topé solo. Se acomods bien. Le tiré
‘un machetazo por Ja espalda y le abrié la cabeza como coco,
Nada mas.
—Barajo, qué almal
—Asi es, amigo. Los Singurimas somos asi
-2Y no siguid mas el sunto?
—Habria seguido: pero el papas de mi mama se metié de por
medio, y abi acabé el negocio... Porque lo que el papis de mi
mama mandaba, cra la ley de Dios...
"
LEYENDAS
DE NO NICASIO SE REFERIAN COSAS EXTRAVAGANTES ¥ TRUCULENTAS.
En las cocinas de las casas montuvias, ala hora del café vesper-
tino, trasla merienda, contdbanse acerca de él historias temerosas,
Los madereros de losdesmontes aledafios encontraban en los
presuntos hechos del viejo Sangurima tema harto para sus char-
las, reunidos en torno a la fogata, entre el tiempo que va de la
hora de la comida a la hora de acostarse, cara al cielo, sobre la
ticrra talada,
Los canoeros, bajadores de fruta desde las haciendas arvibeias,
4
al acercarse a la zona habitada por los Sangurimas, comenzaban
imprescindiblemente a relatar las leycndas del abuclo.
Pero donee mas se trataba cle él era en los velorios...
AMISTAD DE ULTRATUMBA
FL CADAVER ESTAMA VENDIDU SUMILE 14 TERA DISELECADA,
corta que el cuerpo muerto, cuyas extremidades alargadas sobre-
salian en las eafias lesnudas del piso. Reposando en la estera que
antes le sirviera de lecho, el diftunto esperaba, con una apropiada
tranquilidad de ultratumba, la canoa dande seria embarcado para
cl gran viaje.
El ata lo construian abajo, en el portal, unos cuantos ami-
£05, dirigidos por el maestro carpintero del pueblo vecino,
Circulaban por la sala las botellas de mallorca, para sorber a
pico,
Fy cla rc eeanearlabroma oon atric
—jVea que don Sofronio es bien éste pues!
Con eso significaba una multitud de adjetivos.
~jJal Jal jJal Bien éste pues...
Otra vieja, tras ln profiunda chupada del cigarro daulefio, sa-
broso como un pan, musitaba, aludiendo al muerto pacifico:
—Vea cémo se ha muerto, pues, fio Victorino...
“Terciaba otra vieja:
—jLo que semo:
Se generalizaba la conversacién.
—;Tan fregado que era iio Victorino!
-Asi es, pues.
~Y hora, con la cara josca...
~Bs que la muerte enfunde respeto,
Ast es, pues.
La viuda, Horosa, inter venk
que le gustaba al difuntito el agua de coco!
IsLa cu
—4De veras?
Si. Antes de morir, pocos dias no mas, hizo que Juan le baja
+a una palma, El finacito mismo queria subir... Ahora, ala pal-
ma le ha caldo gusana,
Giraba otra vez la charla hacia la seriedad de la muerte,
=1Y vean ustedes! Saben lo que hizo Sangurima, el viejo, una
vez en Pechichal Chico?
No.
~2Qué hizo?
~Selehabia muerto un compadre, Ceferino Pintados yse acuer-
dan?
~{Ah! ,Ceferino? Ese que decian que vivéa con la misma mama?
—Ese. .. Era bien amigo con fio Sangurima.... Juntos se embo-
rrachaban,
—Claros un dia, en Chilintomo
—No interrumpas. Deja que cuente fia Petita,
Na Petita prosegufa:
~Latarde que se murié Ceferino lleg6al velorio iio Sangurima,
Estabamos en el velorio bastantisima gente, Porque Pintado, a
pesar de lo malo que era, era bien amiguero.Y llegé fio Sangurima.
“Salgan pa ajuera, quee quiero estar solo con mi compadie”.Y aga-
ramos y salimos, Se quedé adentro en la sala y cetré las puertas,
Entonces ofmos que se empezaba a reir y hablar dlespacito, Pero
so es nada, De repente ofmos que Ceferino también hablaba y
se rela, No entensdiamos nada, Bajamos todititos corriendo, asuis-
tados. De abajo preguntamos: “;Qué pasa, fio Sangurima?” El se
som ala ventana, Tera al lado al muerto, abrazado. El viejo nos
decfa: “No sean flojos. Subutt ny uris. Ya yoy a ponerlo en la caja
otra vez a mi compade. Estébamos despidiéndonos. Pero ya se
regres6 adonde Dios lo ha colocado, Vengan pa explicarles cbmo
es eso, Hay pa reirse”, Subimos. No Sangurima abrié las puertas,
Cuando entramos, Ceferino estaba en st canoa,
tuna mueca como si tocavia se estuviera riendo..
in la cara tenia
No Sangurima
16
LOS SANGURIMAS
idié de él, apretindole la maro: “Hasta la vista, compa-
dre. |Que te vaya bien!” Tird por su caballo y se fue... Yo me creo
que estaba jumo...
—Jumo estaria.
Alguno de los contertulios murmaraba:
La que estarfa juma seria fa Petits. Ahora mismo el mallorca
la ha mariado.
~Asies, pues,
scarry jay
NO FALTAMA QUIEN NARRARA DE SEGUIDA otra histor zi
~Pero la que dizque hizo en Quevedo, no la hizo jumo, Bueno
y sano estaba,
~Cbmo fue ésa?
No Sangurima era liga del capitan Jaén, gse acuerdan
montonera de Venancio Ramos tenfa preso en un brusquero
lejisimo a Jaén, Querian matarlo, porque Jaén era de la Rural y
les meta a los montoneros la ley dle Suga como a los comevaca.
hombre, Jaén! No?
ma supo y rezé la oracién del Justo
Juez. “Ya veran cdmo se les afloja Jaén”, dijo, Después sacé el re~
vélver y disparé al aire, Se rid, "Esta kala le a llegado al corazén
al pelado Ramos...” Al otro dia llega Quevedo el capitin Jaén...
"yCémo te zafaste, Jaén?”*Ahi ver’n, pues, ni yo mismo sé”. GY
qué es del pelaclo Venancio?” “Gusanera. Una bala que salié del
monte lo mata, Ko Sangurima preguntd: “gDénde le pegé la
bala?”“En la noble; me creo que el corazin habré sido”, No San-
{gurima se golped la barriga de gusto. “Todavia tengo buena pun-
terla, carajo”, dijo,
De esta laya eran las historias que se referian en torno de la
persona de iio Sangurima,Jost pe La cuapRa
m
PACTO satAnico
LOS MONTUVIOS JURAIAN QUE Ro NIeAStO tenfa firmado pacto
con el diablo.
—:De veras?
—Claro,
~Eso sucedia en un tiempo antiguo, Ahora ya no pasa.
Pero es que ustedes no saben, No Nicasio es viejisimo.
—¢Mas que la sarna?
mpujel... Pero més que el matapalo grande de los
~iAhl...
Alguno alucia hasta l instrumento del pacto:
~Mi abuelo que fue sembrador de fio Sangurima en la hacie!
da, lo vido. Estaba hecho en un cuero de ternero que no habla
nacido por donde es de nacer,
—4Cémo?
Si, de un ternero sicado abriéndole la barriga ala vaca pre-
fiada,.. Ahi estaba... Escrito con sangre humana,
{De fio Nicasio?
=No, de wna doncel'a menstruada,
~iAhl
AY dénde lo tiene guardado el documento? —En un ataid, En
el cementerio del Salite, dicen, Enterrado,
-aY por qué, ah?
41 diablo no puede entrar al cementerio, Es sagrado.Y no le
pwede cobrar a fio Sangurima, No Sangurima se rie del diablo,
Cuando va por su almale dice: “Trae el documento pa pagarte”.
Y el diablo se muerde el rabo de rabia, porque no puede entrar
al camposanto a coger el documento, Pero se desquita haciendo
vivir a fio Sangurima. No Sangurima quiere morirse pa descan-
Los SANGuRIMAS
sar. Ha vivido mas que ningiin hombr: de estos lados. El diablo
no lo deja morir, Ast se desquita el diablo...
na est muerto por dentro, dicen.
seguro.
—Pero fio Sang
Ast ha de ser,
EL PRECIO
atatiny cuntoso mnvrennoania sobre el precio de la venta,
={¥ cuanto le dio el Patiea a fio Sargurima por el alma?
—jUy! Tierra, plata, vacas, mujeres. ..
Cualquier montuvio viejo intervensria, entonces:
=Ustedes conocen cbmo esahora lalhacienda de io Sangurima:
La Hondura. Vega en la orilla, no més, Pa dentro, barranco alto
todito, Terreno pa invernar, Lomiales. Mas antes no era ast.
~{¥ cémo era?
=Mi padre contaba que, cuando él era mozo, eso no era mas
que un tembladeral grandisimo, Por eso la mentaban La Hondu-
ra, que le ha quedado de nombre,
—jAbL...
—Cuando fio Sangurima se aconchabé con el Malo, compré el
tembladeral, .. saben en cudnto?... enveinte pesos.... Pa disimu-
lar, dice ahora que se lo dejé la mama, .. Pero no es ast... Y en
seguida empezé a secarse el pantano y a brotar tierra solita...
‘Mismamente como cuando erfa carne en una herida, gHan visto?
—;Barajo!
—Fue por arte del diablo,
Asi tiene, pues, que ser.
~Dizque cuando se muera iio Sangurima, se hundiré la ticrra
de nuevo, y saldra el agua, que esta debajo no mis, esperando.
Axi ha de ser, pues,
~Asi ha de ser.ost pp La cua
EL ENTIERRO
ania OTRA LEYENDA DE RIQUEZAS Tlegadas por causas extraor-
dinarias.
Aqui se trataba de un entierro que fio Nicasio habria descu-
bierto.
Claro que fue cosa cel diablo también, como todo.
=2Y cémo fie eso?
Verdin. De que ya firmé el pacto malo, fio Sangurima podia
hablar con los muertos. Vido un dia que en una mancha de guadua
ardia una Hama, Entonces fue y le dijo a la candela: "yQué se te
ofrece?" La llama se hizo un hombre y le dijo: "Yo soy el mentado
Riguberto Zambrano, que vivi por estos lados hacia un mundo
de afios. Tengo una plara guardada, que es para vos. Sacala”. No
Sangurima dijo que bueno, y le pregunt que qué habja que ha-
cer, El muerto le pidié que le mandara a decir las treinta misas
de San Gregorio y las tres de la Santisima’Trinidad. No Sangurima
se conformd. “ZY qué més, sefior difunto?”, le averigué.Y enton-
ces fue lo gordo, El mala visién le dijo que para sacar el entierro
habia que regar la tierra encima con sangre de un nifio de tres
‘meses que no hubieran bautizado,
-AY qué hizo io Sargurima?
Se puso a buscar un chico asi, Dizque le decta a la gente:
“Adiés, vendnmelo: yo les pago bien. Mas que por un caballo cle
paso”. Pero la gente no quiiso,
~Claro,
~Entonces fio Sangurima dizque agarré y dijo: “Tengo que
hacerlo yo mismo al chico”, EI no tenia ni hijos ni muje
Estaba mocito, dicen.
~Aha,
—Entonces fue y se sicé a la melacla Jestis Torres, que era mu-
chacha virgen, yla hizo sari. Parié un chico mismamente.Y cuan-
do el chico tuvo tres meses, fio Sangurima lo llevé donde estaba
todavi
20
Los SANGURIMAS
el gntierro, Le clavé un cuchilloa la criatura, regé la tierra y sac}
afuera el platal del difunto, Dizque ere un platal grandisimo, en
plata god...
=iAhl..
={¥ la melacla Jesis Torves, qué hizo?
=Cuanslo supo se volvié loca, pues, La levaron a Guayaquil.
En el manicomio murié, hace afios.
~Cudntos?
\dor quedatiase pensativo, Veltearfa en blanco los ojos:
Y balbuciria, a la postre:
—Segtin mis eébulas, alo menos cien...
El mas créclulo de sus oyentes fijarf el colofén indispensable:
—Asi ha de ser, pues.
v
RECTIFICACIONES:
CUANDO SE LE AVERIGUAMA A Ro NIcASO sANGUUMA por la me-
lacla Jesis Torres advertiase en su rostro un gesto de contrariedad.
~A usté le han contado alguna pendejada, amigo. Yo no se qué
tienen los montuvios pa ser tan hablantines. De veras les taparla
Ja boca, como a los esteros pa coger pescado. Igualito, Todo an-
daria mejor.
Sonrefa limpiamente, con un mohin puri
~Y yea usté, Algo hay de cierto en eso. Pero no como dicen.
iY qué hay de cierto, fo Nicasio?
—Yo me saquéa la melada Jestis, queera hiade un padrino mio
depor aqui mismo no mas, y lehice un hijo. El chico era enfersndn
Ihastante, Una noche le dio un aparato como que se iba a quedar
muerto. Yo lo agarré y corr pa levarle a la casa de mi compadre
José Jurado, que era curandero, En el camino estiré la pata el
angelito; y ast fue que lo regresé donde la mama, La melada que
ico muerto, lo mancorné y no quiso soltarlo, Dos diaslo tuvo apretado, No habia cémo quitirselo, El muertecito ya
apestaba y tuvimos que zaférselo a la fuerza, Entonces la melada
se puso a gritar; “Dame a mi hijo”, que no habia quién la para-
ra... Se estuvo gritando un tiempisimo,...Y asf fue que se volvié
loca, Yo la mandé a Guayaquil, al manicomio Lorenzo Ponce. Ahi
rindié sus cuentas con Dios como a los tres afios de eso,
Ah...
~Y vea,
igo, lo que cuenta la gente inventora,..
~Asi es, fio Sangurima,
NAZORCA DE HIJOS
ELVIEJO SANGURIMA SE HABiA CASADO THES VECES, Sus dos prime-
ras mujeres murieron mucho tiempo atrés. La tiltima vivia atin,
invilida, chochando, encerrada en un cuarto de la casa grande de
La Hondura,
Ademés, don Nico se habia amancebado wn sinnimero de
veces, y tenia hijos suyos por todas partes. En los alrededores y
hasta muy lejos.
Hasta en Guayaquil tengo hijos. Es pa que no se acaben los
Sangurimas. ;Buena sangre, amigo! ;Gente de bragueta, con las
cosas puestas en su sitio!
~Z¥ cudntos hijos mismo tiene, don Nicasio?
Si estaba a mano una mazorca de mafz, Ja mostraba al pre-
guntén,
~Cuente los granos, amigo. ;Ya los conté? Ese niimero,
~Barajo, don Nicasio.
uABITOS FUNEBRES
DON NICASIO CONSERVABA UNA RESPETUOSA MEMORIA de sus dos
esposas fallecida:
No habia querido utilizar para sus cadveres cementerio alguno.
2
{Por qué, io Nicasio?
~jLas pobrecitas! Ahi que hay tanta gente, a la hora del Juicio,
gcémo iban a encontrar sus huesamentas? Ellas, que no servian
ppa nada jc6mo iban a poder valerse!Yo tendré que ayudarlas,
Probablemente por aquello del auxilio futuro, las tuvo un
jempo enterradas en una colina de La Hondura, cerca de la casa
grande.
oe Lego exhumé los cadiveres y meti los huesos en cats ade-
cundas,
Las dos cajitas que contenian los despojos de sus mujeres, las
‘guardaba debajo de su cama, al lado del atatid vacfo quee se habia
hecho fabricar expresamente para él.
Cada fecha aniversavia de la muertede alguna de ells, extrala
los restos, y los limpiaba con alcohol, En esta labor lo aywlé mien-
tras pudo su tercera mujer.
El atatid que se reservaba para él, estaba labrado en madera
de amarillo, y era muy elegante, Lo mentenia aforrado de perié-
Aicos,
“De que me muera, no voy a fregar a nai
Debajo de la cama tengo la canoa, La sacan, me embarcan, y has-
tala vuelta, Es lo mejor.
Cuando aseaba las cajas le restos ascaba también el ata con
un delicado esmero, y cambiaba el forro de periédicos.
sn con apuros.
APARICIONES
ASEGUNABA NO SANGURIMA QUE SUS DOS MUJERES MUERTAS SC
Ic aparecian, de noche, saliendo de sus cajones, y quese acostaban,
en par, la una de un lado, la otra del otro, en la cama, junto al
hombre que fuera de ambas.
=Oigo chocar sus huesos, frios.Y me hablan, Me hacen con-
versacién,
={¥ no le da miedo, don Nicasio?
2osé pr LA CUADRA
Uno le tendré miedo a lo que no conoce; pero a lo que se
conoce no. ;Qué miedo les voy a tener a mis mujeres! No dirs
usté que no las conoz:o hasta doncle ms adentro se puede... Me
acuerdo de cémo era en vida.¥ las sobajeo... jLo malo es que
donde antes estaba logordo, ahora no tienen mis que huesos, las
pobres!...
v
EL RIO
14 HACIENDA DE 108 saNGURIMAS era uno de los més grandes
latifundios del agro montuvio,
Ni su propietario conocla su verdadera extensién.
—yPor qué no la he hecho medir, fio Nicasio? —le preguntaba
alguno de la ciudad, ignorante de ciertas supersticiones ‘campe-
sinas.
—i¥ pa quél Yo en eso, amigo, soy como el samborondesio
“come bollo-maduro”,.. Lo que'se mide, se muere o se acaba. Es
presagio pa terminarse,
—jah
Enuna
ea de legias, La Hondura se alargaba sobre el rfo le
is Mameyes. Esa ribera podia considerarse como el frente de la
iacienda,
El rio de los Mameyes es muy poco navegable por embarea-
ciones de algéin calado, Se hace menester, para sutcarlo, dlispo-
ner de canoas de fondo plano y ancho, fuertemente resistentes,
de madera gruesa y dura, para que soporte los choques frecuen.
tes con las pledras cel lecho y con los barrancos macizos,
El rio de los Mameyes viene dle Ia altura, rompiendo cauce
bravamente. La tierra se le opone; pero él sigue adelante, hacia
abajo, en busca del mar A través de una serie de confluencias, lanza
al fin sus aguas, por el Guayas, al golfo de Guayaquil, en el océa-
‘no Pacifico,
4
Los SANGURIMAS
En la region de La Hondura, ya en zona eostefia, el rio de los
Mameyes no pierde todavia sus impetus le avenida serrana.
Se enreda en reversas y en correntadas. Va por répiclos
peligrosisimos. Forma cataratas y saltos anchos, Se encafiona.
Curva, volviendo sobre su rumbo, Sus ondas cafan, en cierto
tram,
No obstante, con alguna habilidad se logra recorrerlo, de la
‘casa de la hacienda para abajo, hacia Guayaquil,
Los baquianos dicen:
~Es que el que sabe, sabe, Lo misto pasa con los pottos. Si
‘uno no sabe montar, lo tumba cl animal. Pero, si sabe montar, no
lo tumba, Ast mismo es el rfo, Hay que saber cdmo se lo monta,
El rio de los Mameyes debe més vidas de hombres y animales
que otro rio cualquiera del litorial ecvatoriano,
Durante las altas crecientes, se ven pasar velozmente, aguas
abajo, eadaveres humans, inflados, moraduzcos, y restos de pe-
ros, de terneros, le vacas y caballos ahogados, En cierta época
del aio, para los Henos del Carnaval y laSemana Santa, sobre todo,
se ven también cadiveres de mones, de jaguares, de osos
frenteblanca y mis alimaiias de la selva subtropical. Sin duda para
centonces, el rfo de los Mameyes hincha sus cabeceras y se despa-
rama sobre la selva lejana, haciendo destrozos
El rlo de los Mameyes sabe una cancién muy bonita, y la va
cantando constantemente,
Al principio encanta al escucharla, Luego, fastidia, A la larga
termina uno por acostumbrarse a ella, hasta casi no darse cuenta
de que se le esté oyendo.
Esta cancién la hacen sus aguas al rozar los pedruzcos pro-
fundos.
Parece que esa cancién tuviera dulces palabras, que el rio fue-
ra musitando,,
25osé pr LA cuapRa
VIEJOS AMORES
108 MONTUVIOS RELATAN UNA LEYENDA muy pintoresca acerca
de esa cancibn del agua,
En tal leyenda figura una princesa india, enamorada de un blan-
co, probablemente de un conquistador espafiol. A lo que se e
tiende, la princesa se entregé a su amante, el cual la abandond,
La pobre india llora todavia ausencias del duefio,
Por supuesto, esta leyenda no es peculiar del rfo los Mame-
yes. Ein otros rios dle la costa, se cuentan leyendas parecidas,
Seguramente, tochs estas narraciones no son sino variantes de
tuna sola, con alguna base cierta, cuya exacta ubicacién de origen
no se encontrar ya mas,
TIERRA PRODIGA
ALA HONDURA LA CRUZAN VARIOS RIACHUELOS y pequetios es-
teros, que sealimenten uno de otro, concluyenclo todos por alluir
al rfo de los Mameyes,
Gracias a esta irrigacién natural, los terrenos de la finca son
de una fertilidad asombrosa, Crecriase que se tratara de tierra
virgen, donde jamds se hubiera ensayado cultivo alguno y donde
las vegetaciones espontineas se vinieran sucediendo desde los dias
remotos, la una encima de la otta,
Hay trozos de montafia cerrada, donde abunda la caza mayor.
Hay grandes cuarteles para ganado,
Huertas de cacao y de café, Sembrios de plétanos.
Frutalcdas,
Y arrorales,
26
Los SANGURIMAS
EL ARBOL DEL MUERTO
DON NICASIO SANGURIMA ACOSTUMURABA DECTR, con un intimo
orgullo:
“En La Hondura hay partes pa sembrarlo todo, Hace uno un
hueco, mete una piedra, y sale un érbol de piedras.
Se rela.
=Uina vez. qute enterraron en un bajial a un muerto, al dia si-
_guicnte lo encontraron parado,
~{Habria resucitado, tal vez?
=Noj s¢ habia hecho arbol.
Tornaba a reir,
El {rbol del muerto... zNo han edo decir? No es un érbol
como los otros. Se hizo de un cuerpo ifunto. Esté ahi, a la vuelta
de los porotillos de Poza Prieta. Aqut,a dos horas...
wt
ACUERDOS FAMTLIARES
HL castn(o DE 1A HONDURA FRA NUTRIDO ¥ APRETADO.
Mis de una docena de casas tamafias de madera, techadas de
zine, rodeaban el caserbn mayor de lnhacienda, el cual estaba habi-
tado por el viejo Sangurima
En cada una de ellas vivia la familia de uno de los hijos leg
mas de fio Nicasio, quienes habian sido dliecistis en total.
Los dems hijos, si residian también en La Hondura, habian
construido sus moradas por los sitios distantes,
Se entendia ticitamente que el habi:ar cerca del abuelo Sangu-
tima era como un derecho reservado a sus parientes de sangre que
legalmente lo fueran.
Empero se sabfa de antemano que todos los hijos, de cualquier
calidad, tocarian a la herencia de la tierra.
No Sangurima habia dividido por anticipado Ia finca en tantas
nosé DE LA CUADRA
parcelas cuantos hijos tenfa, Nada de testamento. La orden, no
ids, transmitida de palabra al hijo mayor —Ventura Sangurima-,
que era un sesenton, |
—Papeles, gpa qué? Si estuviera vivo mi hijo abogao, bueno.
Pero, de no...
Este hijo doctor habia muerto tiempo atris en circunstancias
horribles.
~Como el pob-e Francisco ya no es de este mundo, gpa qué
Papeleo? Lo que yo mando se hace, no més, .. Ya sabes, Ventura... |
Cuando yo pele el oo, agarras y le das a cada uno de tus herma-
nos, 0a las familias de los difuntitos, su pedazo igualito de tierra
¥ st poco de vaca... Yo te diré antes de irme si queda plata, pa
que la dividas lo mismo. Ta dejas que la viuda siga viviendo aqui
en la casa grande hasta que Dios se sirva de ella... Entonces te
vienes tt con tu manada,... Mas antes, no,
—Esté bien, papi,
Esas era las dissosiciones testamentarias del viejo Sangur
Aiadlia en vor baja, casi al oido de Ventura:
~A los que viven amancebados entre hermanos, me les das una
parte de todo no més, como si fueran una sola persona. :Me en-
tiendes? Que se amuclen asi siquiera, Porque dicen que es0 de
aparejarse entre hermanos es cosa criminal... Dicen, alo meno:
Jos que saben de co...
a
LA CASA GRANDE
TA CASA GRANDE DE LA HACIENDA estaba magnificamente situada
a la orilla del rio,
Bra de sélida construccién, con madras finas escogidas en los
bosques mismos dea Hondura. La obra la hicieron alarifes mon-
tuvios, siguiendo las instrucciones del viejo Sangurima,
Lacasa era enorme, anchurosa, con cuartos inmensos, con galerias|
extensisimas, |
6
Los SANGURIMAS
Las fachadas estaban acriblladas de ventanas, Entraban al
terior el aire y el sol con una desmesurada abundancia, Se ocuria,
al encontrarse dentro de la casa, como si se estuviera en campo
abierto, Pero en las horas calurosas, de los mediodias de invierno,
el techo de tejas fomentaba un frescor delicioso en las estancias,
Sélo el piso superior estaba dedicado a habitaciones. En cuan-
toa la planta baja, eran bodegas para los granos, o patios empe-
rads y cubiertos para las cabalgaduras.
Aleedificio lo coronaba un elevaclo mirador, donde habfa tam-
bién una campana,
La campana se lamaba Perpetua y tenfa una historia tenebro-
s2, como sucedia con casi todo lode La Hondura: gentes, an
rales y cosas,
CONTEMPLACIONES
HADITUALMENTE DON NICASIO suDia POR LAS TARDES, a la hora
dela caida del sol, al mirador, cuando no preferia acordarse en la
galeria fronteriza que se abria sobre sl rio,
Desde el mirador se gozaba de ura vista hermosisima,
Velanse como un rebaito, agrupadas las casas menores en torno
de la casa mayor, y més alla, las covachas de la peonada, pegadas
al suelo, disimulindose en los altibajos, Por entre las edificaciones,
los Srboles frutales ponian sus tonos verdes y sus luces doradas
en tiempo de cosecha, Los caminos mercaban sus tintes parduzcos
Y monte adentro, los potreros, los potreros hasta perderse en el
horizonte ensangrentado por el sol atardecido, Hacia un lado,
siempre monte adentro, las manchas cerradas de las huertas..
EL VIENTO SOBRE EL Rio
be anti venia constawrentenTs un viento sobre el rio cantarin,
Soplaba, por lo comin, en amplias rifaga, trayendo consigo un
2»Loss pe La cuapra
caliente perfume de cacao, dle café, de mangos maduros, Cuando
el viento soplaba desde el rf habfa que tomar cuidado, pues casi
siempre se desataba una tempestad y concluia en un maravilloso
juego de rayos y centella, acompatiado por lluvias torrenciales,
Desde el mirador velase el rfo como una lista movediva de
plata, como un camino que corriera, No se distingufan bien los |
saltos, y el rio pareeia como si fuera por un plano horizontal. Se |
escuchaba, si, su prafundo rumor complicado y se advertia la inn
sitada ligereza de sas ondas, brillantes como lomos de lisas. |
vin |
MEMORIAS i
BL SPECTACULO DELA NATURALEZA, engreida, vanidosa, en esa
rural, le producfa a don Nicasio Sangurima tn plécido efecto,
—Parece como sime hubiera tragado una infusién de valeriana,
amigo. ;Siento una tranquilidadl!
Ademés lo ganaba el recuerdo.
En vez del paisaje contemplaba transcurrir alld abajo su vida
atrafagada, agitada eternamente, mévil y sacudida como la arena
de los cangrejales,
Su vida, que era un novelén folletinesco, lamentablemente
verdadero...
na
LA MAMA
velase curqurri, prendido de la mano de la madre: una amoro-
‘va garra que se Ie alustaba al brazo, para Ilevarlo, sorteando los
peligros, salvandolo y libréndolo de todos.
Entonces no eraasi La Hondura, como ahora...
Por supuesto, tampoco era el siniestro tembladeral de las fan-
taslas montuvias
Era una sabana inconmensurable, que hacia el lado derecho del
30 |
Los Sane
As
horigonte, contra el rio, se arrugaba en unas montafias prictas,
8, tenebrosas, donde fijaban clbergue las fabulas terribles
s terribles verdades del campo montuvio,
osu
ylan
Después de todo la mama venia de fuga, Temia que sobre el
mandato del padre, imposibilitado flsicamente ya, satara la ven-
ganza de los hijos del hermano mue:to por ella, Se hurtaba a los
hombres como una pequefia fiera, Eula de los lugares poblados,
buscando la soledad agreste, més segura que la compaiia huma-
na, Capitalmente, escapaba por defender al hijo pequefiin, Pen-
saba que sus sobrinos, antes que aella misma, tratarlan de herirla,
en lo que le era més querido, Conocta las rigidas reglas de la ley
del tain, mds de una vezaplicadas entre las gentes Sangurimas.
Este sitio de La Hondura lo halld propicio. Aqui ella constru-
x6 con sus propias manos, al pie de aquel algarrobo que todavia
extendia en el aire sus brazos sarmentosos, como un monumen-
to, una eovachita de caiia: huronera y escondite,
Vivié metida all afios tras aos, Farmé una chacra. De los pro-
ductos se alimentaba con el chico.
~;Cémo ha cambiado todo! —murmuraba don Nicasio,
Pasado mucho tiempo se avecincaron en los terrenos aleda-
fios otras gentes,
Le preguntaron a la mujer solitar
De quién es esta posesion, seiiora?
Y ella habia respondido enteramente, sin vacilaciones:
~Mia, pues; zno ve?, zno esta viendo? Desde aqui hasta alla,
hasta mis alld, Se Hama La Hondura, Si quiere, viva no-més, No
me opongo. Pero, ya sabe, tiene que pagarme el arriendo. En
cosecha 0 como quiera. Pero tiene que pagarme
—Bueno, sefiora, Asi sera.
Arreglado esto, amistaba con los recién venidos. Se dejaba
hacer comadre. Iban al pueblo lejano a bautizar a la criatura.
Emparentaba asi con los vecinos. Cuando fue de confirmar a
Nicasio, escogié para padino al mis poderoso cle aquellos.
uost DE LA CUADRA
~Esa gente desgraciada crefa que mi mama vivia con mi pa-
drino, Pero, mentira... Mi mama era una santa, |
Al cabo murié hi santa,
Y su hijo, Nicasio Sangurimra, la habfa sucedide en el dominio
de La Hondura.
Lfos JUDICIALES
1 VIEJO SANGURIMA contaba alguna vez a sus nietos la historia
de la propiedad.
Catando mi mama me dejé pa irse al cielo, yo era mocetén no
ms, Pero, claro, era un Sangurima enterito, sin que me faltara
umn pelo... En seguida empect a mandar... Dije: “Lo que es en
esta posesin, naidion me ningunea”.Y naidien me ningunié..
~2¥ cémo fue eso del pleito, paps abuelo?
—Bso fe otra cosa. A los afsimos de estar yo aqui, cuando
yyahabia hecho hastaesta casa misma dotule estamos ahora, a junta
Parroquial del puetlo vino congue era duciia de estas tierras,..
Ah’, dije yo... "JNos entriega alas buenas lahacienda?”, me pre-
_guntaron
mandaron dos delegados del municipio dizquc... Cuando llega-
ron los delegados, ls di posada fresca..
—gAqul en la ease, paps abuclo?
Don Nicasio soltaba la carcajaca dlestempladamente:
=Noj en el rio.
Seguia, con vor jubilosa
~¥ ahi han de estar todavia, quizd, posando... Una vez, pana
reciente fuerte, vide en Ia orilla un hueso de pierna.Y dije pa
mi, quedito: “Este hueso ha de ser de alguno de los delegados
30s", El hueso saldifaaasolearse.Y pa que no se insolara, lo tiré
al agua de nuevo, |
=¢¥ el municipio no hizo nada, paps abuelo? |
i
|
“VYengan por ella”, les contesté... Y se la pegaron, y
2 I
Los SANGURIMAS
=|Cémo nol Me metieron pleite, Querfan que me fuera a la
chrcel y les ent
Ah...
Yo bajéa Guayaquil y busquéa mi doctor Lorenzo Rufo, que
era un abogao grandote, “Quiero peliar de veras, doctor”, le di
“Por la plata no le haga. Aqui hay plata”. Y seguimos el pleito,
Aha.
=Mi doctor Lorenzo Rufo se
-gara las tierras encima,
después, y entonces yo
dije: “No hay que darle de comer a un extratio, Més mejor es que
yo haga un abogao de la f Entonces hice abogao a Francis-
co, Pero el pobre era bruto de nacién, Casito me pierde el plei-
to. Al fin otro abogao, lo gané pa siempre,
2 quién fue ese abogado, paps abuelo?
-ELbillete, pues... A cada concejal le allojé su rollo de billetes,
yccon el accite empezaron a fun
siénen que me reconocieron como diciio y todo. zMe entienden?
~Ahi.
Y por esa mala maifa y porque mis cosas estén en su sitio, y
ahora ustedes tienen tierra pa enterrarse con las piernas abier~
tas
Aha.SEGUNDA PARTE:
LAS RAMAS ROBUSTAS
1
pL ACUCHILLADO”
[EL MAYOR DE Los HOS LEGHrIMOS DE DON Nicasto, habido en
su primera mujer, era Ventura,
‘AVentura Sangurima le decfan El ceuchillado, por culpa de una
profuunda cieatriz que le cruzaba el rostro de arriba abajo, Tam-
bidn le decian Cora de caballo, Tenfa ura serie de motes a cual més
pintoresco y atrabiliario.
Ventura era un tipo seco, enjuto, larguirucho, Su mentén se
prolongaba en una barba encorvada, con la punta lo alto; lo que
Je daba un aspecto siniestro,
No obstante su apariencia, Ventura era en el fondo un pobre
diablo, Se pavecia un poco a esos termvites guerreros, tremenda y
aparatosamente armados, que defien-lén las comejeneras en las
tierras mojadas.
‘Ventura jams pensaba con su cabeza. Se limitaba a obedecer
las érdenes del padre, co’ un ciego servilismo, ineapaz de racio-
Cinar, Si el viejo Sangurima lo hubiera mandado a ahorcarse, Yen-
tura habria cumplido el mandato sin discutirlo. A lo mas, lo habria
consultado con su hermano cura, pero siempre para hacer, en
término, lo que ordenara el padre.
En su obediencia habla un temor oscuro, cuya memoria pren-
dia en los dias infantile
3sost pe uA cuADRA
‘Ventura no olvicaba en ninggin momento que su padre cumplia
rigurosamente sus amenazas, por tremendas que fuesen, Recor-
ddaba que en cierta ocasién, cuando él, Ventura, era un chiquillo,
el viejo Sangurimae hizo dar cincuenta azotes de un pedn negro
que servia en La Hondura, y al cual no llamaban de otro modo
que Jediondo. Dizque a los primeros veinticinco azotes, Ventura se
desmayd, a pesar de que el Jediondo se los habla aplicado con mano
floja. Compadecido, el negro pregunté a don Nicasio si cesaba en
el castigo. El viejo Sangurima habi
espacio: pero ajis-ale el medio ciento, aunque se muera... No
fueron cincuenta bejucazos que te mandé que le dieras?"Y la falta
cometida por Ventura habia sido tan insignificante como no ha-
ber querido enlazar una yegua corretona para que montara el
padre. “Es que estoy cansando, pues. gAcaso soy pedn?” Entonces
fue que el viejo Sangurima le habia mandaclo dar los palos.
Ventura estaba casado con una daulefia de esas que llaman pata
amarilla, Era una mujercita retaca, ancha de caderas, con un vien-
re enorme y le um proliferidad de euy.
La daulefa le habia obsequiaclo a su mario veinticuatro hijos
en veinticuatro afios, Justamente uno cada afio. Vivian todos, pero.
no estaban sino dos, los iltimos, al laclo de los padres. Los dems
se habian regado por el campo como tna semilla
‘Tres mujeres, tinicas que habfa entre las dos docenas de hijos,
estaban en Guayaq,
Marianas,
Ventura ligaba todas sus esperanzas a las tres hijas. Pretendia
hacer de ellas unas chmiselas elegantes, que lucieran en Ia ciudad.
Para eso trabajata como una mula carguera.
No obstante disponer ya de una considerable fortuna perso-
nal, independiente de la segura herencia de su padre, Ventura con-
sagraba todas sus heras posibles a la labor.
Su existencia ibacon el ritmo del reloj de las aves de corral, y
aun adelantaba. Se clzaba de la camaa la hora en que las gallinas
icho: “Alldjale los demis
, encerradas en el colegio de las monjas
36,
f
i
|
EOS SANGURIMAS
n el nidal. Se tendia para el descanso a la hora en que las
as trepan a los palos del dormidero,Y todo el dia trabajaba,
Era peor que un pedn concierto, A pesar de sus aiios realizaba
faenas onustas. Ordefaba las vacas. Hacla quesos, Rajaba leita
Saltaba agua. Limpiaba desmontes con el machete. yaal atarde-
cer, medio muerto de Fatige
Jos caballos o frotarlos con liquidos garrapaticidas,
Ventura practicaba la agria virtud del ahorro, Era econémico
hasta lo inyerosimil. Se aseguraba de él que cuando le nacia un
hijo, le hacia pafiales de sempiterno que luego convertia en ropa
de muchos dobleces, los que, a medida que el chico erecta, iban
dlesplegindose para que la tela sirviera lo mismo que antes,
Como ésta habla muchas anéedotas sobre Ventura.
A Ventura no le importaba gran cosa lo que dijeran de él
Seguia con su mismo modo de ses, sin preocuparse de nadie,
El finico que lo hacfa gastar dinero era su hermano cura, con
quien conservaba una estrecha amistad,
Cuando alguien le reprochaba que trabajara tanto siendo rico,
respondia fastidiaclo:
=Yo soy como el burro, que cuando coge una mafia ya no la
deja. Esto de trabajar se me ha hecho una mafia, Una mafia de
burro.
De los hijos de Ventura no se sabfa cuestién mayor,
Deeiase quie otro se habia raclicado en la sierra, donde estaba
casaclo con una mujer acaudalada,
Finalmente decfase que uno, que se lamaba justamente Ven-
tura, como el taita, andaba embareado en un vapor de alto bor-
do, haciendo viajes por mar a puertos lejanos,
‘Ventura ignoraba o fingla ignorar lo que se referfa a sus hijos,
=Pa mis hijos hombres, yo soy como el peje y no como el pa-
Jomo ~decia~. Fl palomo anda cuidando al hijo grandote. El peje
hhace al hijo y lo suelta en el agua pa cue corra su suerte, Es mis
mejor ser como el peje.
torlaviy tenfa dnimos para bs
7ost
wba cuapna
Esta afirmacin suya le habia valido un apodo nuevo, Por ella
y acaso también por la configuracién de la parte alta de su cabe-
2, lo llamaban Raspabalsa,
AVentura no lo enojaban los sobrenombres, Sin embargo, éste
de Raspabalsa ten‘a la propiedad de irvitarlo,
Cuando algiin muchacho se lo gritaba de lejos, tapandose de-
tris de los troncos gruesos, Ventura respondia a [Link] cuello:
~Anda, dile a la grandisima de tu madre,
Generalmente ocurria que la tal grandisima venia a ser her-
mana de Ventura, pues él muchacho del grito era alguno de los
sobrinos innumerables.
PeroVentura no se preocupaba de esos detalles. Cuando se ofa
‘motejar con el nombre del ridiculo pez, ponfase desaforado,
Ventura deliraka por las comparaciones zoolégicas,
Decia a veces de si mismo:
—Yo para trabajar soy un animal,
© también:
—Pa eso soy una bestia de bueno.
Acaso serla por las comparaciones, pero lo
tura amaba a los animales con un acendrado amor,
‘Cuando vela que sus sobrinos maltrataban a algiin animal, les
inevepaba:
—No frieguen esa criatura del Sefior
Esto no impedia que cuando los perros lo molestaban con sus
ladridos, cayera sobre ellos a bejuco limpio, armando desenfre-
nnadas zalagardas.
Al escucharlo, los vecinos comentaban burlonamente
~Ya est Raspabulsa peliando con sus hermanos en el Sefior,
El se justificaba, afirmando:
Pa imi no hay perro que me ladre, ni gallo que me cante fuerte,
ni mujer que me alce la respiracién,
to es queVen-
En sus raros momentos de célera, sostenfa, como tna irreba-
tible demostraciér de su hombradia:
38
|
I
|
i
Es que yo soy de la carne misma de mi papas, que por cada
hijo que ha hecho ha deshecho un kijo de otro.
Cuando a los oldos de don Nicasio Hegaba la noticia de estas
expresiones, murmuraba sentenciosamente, con cierta triste
“Este Rospabalsa es mismamente un pendejo, no mis, Por lo
comin, en el caserfo de La Hondura se tenfa en poca monta a
1rima, el mayor de los hijos del viejo.
‘Ventura San,
"
EL PADRE CURA
ANTES QUE CON SUS HERMANOS DE PADRE Y MADRE, Ventura ha-
cia grandes migas con uno de los hijos del segundo matrimonio
de don Nicasio: con Terencio, que era cura en San Francisco de
Baba, Ia antigua aldea colonial.
Se veian a menudo,
Ora eraVentura quien emprendia el largo viaje hasta el lejano
pueblo; ora era el elérigo quien venia hasta La Hondura.
Su hermano predilecto lograba la que nadie conseguia deVen
tura: hacerle derrochar el dinero.
‘Cuando EI Acuchillado armaba camino a Baba, portaba gravi-
También podría gustarte
Sangurimas 2
Aún no hay calificaciones
Sangurimas 2
8 páginas
Ganzúa
Aún no hay calificaciones
Ganzúa
48 páginas
El Trompo
Aún no hay calificaciones
El Trompo
51 páginas
Quidora
Aún no hay calificaciones
Quidora
42 páginas