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Constelaciones en el Espacio Celeste

Este documento describe las constelaciones y su historia. Explica que las constelaciones son agrupaciones convencionales de estrellas cuyas posiciones aparentes en el cielo nocturno parecen invariables. Las antiguas civilizaciones imaginaron formas conectando las estrellas con líneas, creando siluetas. La Unión Astronómica Internacional reconoce oficialmente 88 constelaciones. El documento luego explora el origen y desarrollo de las constelaciones en diferentes culturas antiguas como la china, hindú e inca.

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Constelaciones en el Espacio Celeste

Este documento describe las constelaciones y su historia. Explica que las constelaciones son agrupaciones convencionales de estrellas cuyas posiciones aparentes en el cielo nocturno parecen invariables. Las antiguas civilizaciones imaginaron formas conectando las estrellas con líneas, creando siluetas. La Unión Astronómica Internacional reconoce oficialmente 88 constelaciones. El documento luego explora el origen y desarrollo de las constelaciones en diferentes culturas antiguas como la china, hindú e inca.

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Constelación

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acreditada.
Este aviso fue puesto el 10 de agosto de 2018.
Para otros usos de este término, véase Constelación (desambiguación).

Representación de la constelación de Orión en el libro Uranometria de Johann Bayer.

Constelación de Orión
Una constelación, en astronomía, es una agrupación convencional de estrellas, cuya
posición en el cielo nocturno es aparentemente invariable. Los pueblos,
generalmente de civilizaciones antiguas, decidieron vincularlas mediante trazos
imaginarios, creando así siluetas virtuales sobre la esfera celeste. En la
inmensidad del espacio, en cambio, las estrellas de una constelación no
necesariamente están localmente asociadas; y pueden encontrarse a cientos de años
luz unas de otras. Además, dichos grupos son completamente arbitrarios, ya que
distintas culturas han ideado constelaciones diferentes, incluso vinculando las
mismas estrellas.

Algunas constelaciones fueron ideadas hace muchos siglos por los pueblos que
habitaban las regiones del Medio Oriente y el Mediterráneo. Otras, las que están
más al sur, recibieron su nombre de los europeos en tiempos más recientes al
explorar estos lugares hasta entonces desconocidos por ellos, aunque los pueblos
que habitaban las regiones australes ya habían nombrado sus propias constelaciones
de acuerdo a sus creencias.

Se acostumbra a separar las constelaciones en dos grupos, dependiendo el hemisferio


celeste donde se encuentren:

constelaciones septentrionales, las ubicadas al norte del ecuador celeste


constelaciones australes, al sur.
A partir de 1928, la Unión Astronómica Internacional (UAI) decidió reagrupar
oficialmente la esfera celeste en 88 constelaciones con límites precisos, tal que
todo punto en el cielo quedara dentro de los límites de una figura. Antes de dicho
año, eran reconocidas otras constelaciones menores que luego cayeron en el olvido;
muchas, ya no se recuerdan. El trabajo de delimitación definitiva de las
constelaciones fue llevado a cabo fundamentalmente por el astrónomo belga Eugène
Joseph Delporte y publicado por la UAI en 1930.

Índice
1 Historia
1.1 Constelaciones chinas
1.2 Constelaciones hindúes
1.3 Constelaciones incas
1.4 Otras culturas precolombinas
1.5 Otras culturas
1.6 Constelaciones zodiacales
1.7 Constelaciones de Ptolomeo
1.8 Constelaciones modernas
1.8.1 Johann Bayer y «Uranometría»
1.8.2 Otras creaciones europeas
1.8.3 Johannes Hevelius
1.8.4 Invenciones de Nicolás Lacaille
1.8.5 Constelaciones australes
1.9 Constelaciones perdidas
2 Las constelaciones en la actualidad
3 ¿Cómo observar las constelaciones?
4 Las constelaciones y ejemplos
5 Véase también
6 Referencias
7 Bibliografía
8 Enlaces externos
Historia

Placa tallada en el templo de Hator de Dendera (Egipto), alrededor del 50 AC, que
representa las constelaciones zodiacales.
Debido al tiempo transcurrido y a la falta de registros, es difícil conocer el
origen preciso de las constelaciones más antiguas. Se cree que el interés de los
antiguos pueblos por la disposición de las estrellas tuvo motivos fundamentalmente
prácticos, usualmente con propósitos agrícolas, de viaje y religiosos. Se usaban
para medir el tiempo y las estaciones. Servían de orientación a navegantes y
mercaderes cuando realizaban travesías durante la noche, ya fuese por mar o por el
desierto. Así, imaginando figuras con las cuales relacionar los grupos de estrellas
les sería más fácil y seguro recordar las rutas a seguir. Además, creaban
narraciones de lo que representaban, que se encuentran recogida en la mitología y
la astrología.

Tal parece que Leo, Taurus, y Escorpio, existían desde antiguo en la cultura de
Mesopotamia, unos 4000 años antes de la era común, aunque no recibían esos nombres
necesariamente. La constelación de Orión era conocida como Sahu en el Antiguo
Egipto. El griego Homero la menciona con su nombre actual en su obra Odisea que
data del siglo IX a. C. El Zodíaco, dividido en doce constelaciones, surgió en
Babilonia durante el reinado de Nabucodonosor II siglo VI a. C., vinculado a las
doce lunaciones anuales. Lo adoptará la cultura griega, dándole a las
constelaciones los actuales nombres. Así, de las 88 constelaciones adoptadas por la
UAI, casi la mitad provienen de la imaginación de los astrónomos de la antigua
Grecia.

La compilación exhaustiva de constelaciones más antigua conocida se remonta a


Claudio Ptolomeo, quien en el siglo II a. C. presentó un catálogo de 1022
estrellas, agrupadas en 48 constelaciones, en su obra Almagesto; la obra fue
escrita en griego, con el título Ἡ μεγάλη Σύνταξις (He Megále Síntaxis: ‘el gran
tratado’). Dicho trabajo, que será la base de muchos resúmenes astronómicos
occidentales posteriores, hasta finales de la Edad Media, solo incluía las
estrellas visibles desde Alejandría, lugar desde donde Ptolomeo llevó a cabo sus
observaciones.

Constelaciones chinas
Artículo principal: Constelaciones chinas

Carta estelar del libro de Dunhuang, escrito alrededor del año 700. Las
constelaciones corresponden a la Osa Mayor, Capricornus (Capricornio) y Sagittarius
(Sagitario).
Las constelaciones chinas son uno de los agrupamientos estelares más antiguos del
mundo. Estas son muy diferentes de las modernas constelaciones reconocidas por la
UAI (que se basan en la astronomía griega); esto se debe principalmente a que el
desarrollo de la astronomía china fue independiente, aunque paralelo a la griega.

Los astrónomos chinos dividieron el cielo en 31 regiones, llamados 3 recintos (三垣


sān yuán) y 28 mansiones (二十八宿 èrshíbā xiù). Los tres recintos ocupan la zona
cercana al polo norte, por lo que en las latitudes altas se pueden ver durante todo
el año, mientras las veintiocho mansiones ocupan la zona del zodiaco, por lo que
pueden ser estimados como el equivalente a las doce constelaciones zodiacales
occidentales. Contrariamente a la astronomía occidental, las veintiocho mansiones
no reflejan el movimiento (aparente) del Sol sino el movimiento de la Luna en su
recorrido mensual alrededor de la Tierra.

Los tres Recintos y las 28 Mansiones se dividen además en 283 asterismos. Cada
estrella se asigna a uno de los asterismos e incluso algunos de ellos solo poseen
una estrella. Tradicionalmente, una estrella lleva el nombre de su asterismo
combinado con un número.

El cielo alrededor del polo sur celeste se desconocía en la antigua China. Por lo
tanto, no se incluyó como parte de los tres recintos y las 28 mansiones. Sin
embargo, a finales de la dinastía Ming, Xu Guangqi introdujo otros 23 asterismos
basado en las cartas estelares occidentales.

Constelaciones hindúes

Los antiguos agruparon las estrellas en asterismos de manera que formen una figura
más o menos parecida a lo que representan, y que siempre esté "en pie". Como en el
hemisferio sur, las estrellas boreales se ven al norte y de forma invertida, lo
mismo ocurre con las constelaciones, por lo que las figuras se ven iguales pero "al
revés". En la imagen se ve a Leo (el león) desde el hemisferio norte (arriba) y el
hemisferio sur (abajo).
Las constelaciones de la astronomía hindú se denominan nakshatra (नक्षत्र) o mansión
lunar, que corresponden a cada una de las 27 divisiones del cielo, identificadas
por la(s) estrella(s) más destacada(s) dentro de las mismas, por las cuales pasa la
Luna durante su ciclo mensual. Por lo tanto, cada uno de ellos representa una
división de la eclíptica similar a la del zodiaco occidental (13° 20' en lugar de
los 30° para cada signo del zodiaco). El periodo orbital de la Luna es de 27.3
días, por lo que la Luna tarda aproximadamente un día para pasar a través de cada
nakshatra.

El punto de partida para la nakshatras es el punto de la eclíptica directamente


opuesto a la estrella Spica llamado Chitrā (que correspondería aproximadamente al
comienzo de Aries). La eclíptica se divide en cada uno de los nakshatras hacia el
este a partir de este punto.

La lista de Nakshatras se encuentra en los textos védicos, y también en el


Shatapatha Brahmana. El primer texto de astronomía que enumera es el Vedanga
Jyotisha de Lagadha. En la mitología hindú los Nakshastras fueron inventados por
Daksha, y se personifican como las hijas de la deidad y las esposas de Chandra, el
dios de la luna.

Cada uno de los nakshatras se rige por uno de los señores de los nueve graha en la
siguiente secuencia:

Ketu (nodo lunar)


Shukra (Venus)
Ravi o Suria (Sol)
Chandra (Luna)
Mangala (Marte)
Rahu (nodo norte lunar)
Gurú o Bríjaspati (Júpiter)
Shani (Saturno) y
Budha (Mercurio).
Este ciclo se repite tres veces para cubrir los 27 nakshatras.

Constelaciones incas
Dentro de la Astronomía Inca, existían dos tipos de constelaciones: Las
Constelaciones Estelares o Brillantes constituidas por estrellas individuales de
magnitudes muy brillantes, que por sí mismas constituían una “constelación” y de
otras que agrupadas o unidas al modo occidental (de estrella a estrella) forman
figuras en el cielo nocturno. El segundo tipo de constelaciones lo constituyen las
condensaciones de polvo y gas interestelar que a manera de manchas oscuras ocupan
espacios dentro de la Vía Láctea formando las llamadas Constelaciones Oscuras o
Negras.[1]

Los astrónomos de la civilización inca identificaron diversas áreas oscuras de la


Vía Láctea como animales, y los asociaron con la temporada de lluvias; debido a
esto se les conoce como «constelaciones oscuras». Estas áreas son las que
comúnmente se denominan nebulosas oscuras.

Es precisamente en Cuzco donde muchos investigadores han encontrado documentos de


colonizadores españoles que describen el Templo del Sol, del cual irradiaban
cuarenta y un ejes llamados ceques, cuya disposición implicaba lineamientos
geománticos o astronómicos, que definían el valle en 328 huacas las cuales cumplían
funciones rituales y políticas.

Los Incas conocían la revolución sinódica de los planetas, e igualmente


construyeron un calendario lunar para las fiestas religiosas y uno solar para la
agricultura. Para tal propósito utilizaron elementos como montículos alrededor de
los pueblos para realizar astronomía observacional.

El calendario consistía en un año solar de 365 días, repartidos en 12 meses de 30


días y con 5 días intercalados. Se sabe que el calendario era determinado
observando al sol y a la luna. Para fijar las fechas exactas del año y meses,
Pachacútec dispuso la edificación de 12 torres o pilares localizados al este de la
llacta del Cuzco, llamados sucangas.

Los Incas daban mucha importancia a las constelaciones y estaban muy interesados en
la medición del tiempo para fines agrícolas. Poseían sus propias constelaciones y
para ellos las Vía Láctea era oscurecida por sacos de carbón. La astronomía jugó un
papel muy importante para la construcción de sus ciudades.

Dentro de las constelaciones Estelares o Brillantes, cabe mencionar a las


siguientes (Nombre occidental / Nombre quechua / Traducción al español):

1. Sirio = Willka Wara (Estrella Sagrada)

2. Canopus = Qolla Wara (Estrella de los Qollas)

3. Achernar = k’ancha Wara (Estrella brillante) o Qatachillay (hay dos


interpretaciones)

4. Antares = Choqechinchay (El felino dorado)

5. Aldebarán = Chuchu Qoyllur (Estrella que va adelante o al centro) o Chukchu


Qoyllur (Estrella del Paludismo o terciana)

6. Cúmulo Abierto M7 = Saramama (Madre Maíz) o Saramanka (Olla de Maíz)

7. Cúmulo Abierto M45, Las Pléyades = Qollqa (Almacén, depósito) o Qoto (Manojo)

8. Cúmulo Abierto Las Hyades = Qollqa

9. Lira = La pequeña llama de plata o Urkuchillay

10. Escorpión = Choqechinchay o Amaru (Serpiente sagrada) (hay dos


interpretaciones)

11. Orión = Hatun Chakana (La chakana grande) o Llaka Unancha – Llakachuqui (hay
dos interpretaciones)

12. Cruz del Sur = Huch’uy Chakana (La pequeña chakana)

13. Pegaso = Thunawa (Batan para la molienda)

14. Cola del Escorpión = Qollqa

15. Centro de la Galaxia = Kukamama o Kukamanka (madre coca u olla de coca)

16. Cola de la Osa Mayor = Yakumama (Serpiente gigante de la selva)

Dentro de las Constelaciones Oscuras o Negras, podemos mencionar: (nombre quecha /


traducción al español)

1. Yakana o Qatachillay = La Llama Sideral

2. Uña Llama o Huch’uy Llama = La cría de la llama

3. Atoq = el zorro

4. Michiq = El pastor

5. Kuntur = El cóndor

6. Lluthu = La perdiz (dicen algunas fuentes que hay dos)

7. Hanp’atu = El sapo

8. Mach’aqway = La culebra (no confundir con el Amaru)

9. Ukhumari = El oso (confusamente ubicada)

10. Taruka o Lluych’u = El venado (confusamente ubicada)

11. Puma (confusamente ubicada)

12. Urk’uchillay = La llama negra (macho)[2]

Otras culturas precolombinas

Para los nahuas la constelación de la Osa Mayor representaba un Jaguar (Ocelotl).


Acerca de los mexicas, para quienes la palabra citlalli significaba “estrella”, se
sabe que visualizaban en la bóveda celeste por lo menos unas 30 constelaciones. De
las que se mencionan en las fuentes tenemos Citlaltianquiztli (El Mercado),
Citlalxonecuilli (“Pie torcido”, una especie de pan enroscado), Citlalcólotl o
Colotlixáyac (El Escorpión), Citlallachtli (La Cancha del juego de pelota
“tlachtli”), Citlalmamalhuaztli, (Los Palos Saca-fuego), Citlalocélotl (El Jaguar),
Citlalozomatli (El Mono) y Citlalcóatl (La Serpiente). De los trabajos en los que
se reconstruye la bóveda celeste podemos citar a Hermann Beyer (1910), Escalona
Ramos (1940) y Francisco Hernández (1989).
También se ha planteado la posibilidad que estuvieran representadas las veintenas
como constelaciones, así lo ha dicho Yólotl González (1979) siguiendo a Diego
Durán. Otros autores creen que así mismo estaba plasmado un “zodíaco” de signos
nahuas, esto último muy poco probable.

Los muiscas reconocían la relación entre la salida heliaca de Sirio con el comienzo
de la temporada de lluvias.
Los mocovíes consideraban a la Vía Láctea como un camino, al que llamaban "nayic",
que se adentraba en el monte y en el que a su largo se hallaba jalonado de
numerosos asterismos relacionados con relatos de encuentros de chamanes con seres
poderosos o "dueños", con los cuales pactaban para poder sobrevivir. Por los
movimientos de la Galaxia los mocovíes determinaban los instantes de la noche y los
ciclos anuales.1
En el caso particular de la zona de la Cruz del Sur, el puntero y sus estrellas
cercanas representaban dos perros de caza y la cruz del sur en sí el cuerpo central
del ñandú acechado, mientras que las restantes estrellas cercanas a la cruz
completaban la figura del animal.2
En la Patagonia septentrional, hacia el siglo XVI y XVII, se imaginaban que la Vía
Láctea era la representación de un campo de cacería de ñandúes, donde los cazadores
utilizaban boleadoras representadas por el "puntero" (α y β centauri) mientras que
las Nubes de Magallanes representaban los cuerpos de los animales cazados y Las
Pléyades (conocida en la región como Los siete cabritos) eran el nido del ñandú.2
Otras culturas

La constelación oscura del "Emú en el cielo", parte de la mitología aborigen


australiana.
Otra cultura aborigen que reconocía figuras oscuras en el cielo eran los
australianos, especialmente aquellos que vivían en el centro del continente.
También los aborígenes sudamericanos consideraban las manchas oscuras de la Vía-
Láctea (nubes con polvo interestelar que absorbe la luz de las estrellas) para
formar sus "constelaciones". Una de sus figuras más representativas es "El Emú en
el cielo", que abarcaba desde el Escorpión hasta la Cruz del Sur.

Constelaciones zodiacales
Véase también: Zodiaco
El zodíaco es una franja del cielo por donde, aparentemente, transitan el Sol y los
planetas. Durante el siglo V a. C. dicha región fue dividida en doce partes iguales
(una por cada mes del año) a las cuales dieron el nombre de la constelación más
próxima (asterismos que muy bien podrían haber existido antes de la invención del
zodíaco). Estas constelaciones son tradicionalmente las siguientes: Aries, Taurus,
Gemini, Cancer, Leo, Virgo, Libra, Scorpius, Sagittarius, Capricornus, Aquarius y
Pisces. Tras el establecimiento de los límites de las constelaciones en 1930, el
Sol también cruza las constelaciones de Cetus y Ofiuco.

Constelaciones de Ptolomeo

Argo Navis, la Nave Argo.

Las constelaciones de Ptolomeo (mapa de Durero, 1515).


Además de las doce constelaciones del Zodíaco antes presentadas, Ptolomeo recogió
en su inventario otras 36 figuras:

Andrómeda (Andrómeda), la princesa


Aquila, el águila
Ara, el altar
Argo Navis, el navío Argo.
Auriga, el cochero
Bootes, el boyero o pastor de bueyes
Canis Major (Can Mayor)
Canis Minor (Can Menor)
Casiopea (Casiopea), la reina
Centaurus (Centauro)
Cefeo (Cefeo), el rey
Cetus, la ballena o monstruo marino
Corona Australis (Corona Austral), la corona del sur
Corona Borealis (Corona Boreal), la corona del norte
Corvus, el cuervo
Cráter, la copa
Cygnus, el cisne
Delphinus, el delfín
Draco, el dragón
Equuleus, el pequeño caballo
Eridanus, el río Erídano, un río mitológico
Hércules (Hércules), el héroe

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