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Semiótica: Signos, Pensamiento y Lenguaje

1. El documento discute la relación entre el pensamiento humano y el lenguaje. Explica que el pensamiento humano implica la capacidad de proyectar el futuro y planificar, lo que es posible a través del uso de conceptos y juicios. El lenguaje humano permite expresar y comunicar estos conceptos y juicios de manera ilimitada a través de la combinación de signos lingüísticos. Aunque el pensamiento y el lenguaje tienen orígenes distintos, se influyen mutuamente y se unen durante el desarrollo del

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Semiótica: Signos, Pensamiento y Lenguaje

1. El documento discute la relación entre el pensamiento humano y el lenguaje. Explica que el pensamiento humano implica la capacidad de proyectar el futuro y planificar, lo que es posible a través del uso de conceptos y juicios. El lenguaje humano permite expresar y comunicar estos conceptos y juicios de manera ilimitada a través de la combinación de signos lingüísticos. Aunque el pensamiento y el lenguaje tienen orígenes distintos, se influyen mutuamente y se unen durante el desarrollo del

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Del pensamiento humano a la lógica

Al hablar de la aparición del ser humano, de la humanización, llamábamos la atención


sobre la presencia simultánea, durante miles, decenas de miles o incluso cientos de miles de
años, de diversas características morfológicas que, en algún momento, hicieron posible la
fabricación de herramientas. Decíamos no obstante, que esta evolución –en el sentido de la
aparición de lo que, con toda propiedad, podríamos llamar ser humano– se alcanzaba con la
aparición del lenguaje. Aquí encontramos las dos claves de lo que podemos llamar la conducta
inteligente: la cultura y el pensamiento humano.
Por otro lado, todos tenemos noticia de que los animales se comunican entre sí
utilizando un sistema de signos, e incluso resulta difícil negar la inteligencia de muchos
animales, capaces incluso de resolver problemas que requieren cierta inteligencia. Sin embargo,
animales y seres humanos tenemos una diferencia importante. Comencemos por lo primero y
preguntémonos ¿qué es un signo?
Signo es todo aquello que, para alguien, representa o evoca otra cosa distinta de sí
misma.
Eso significa que, para que algo pueda ser considerado signo, es necesario, en primer
lugar, que tenga significado para alguien.
Ejemplos: señales de tráfico, palabras, la danza de las abejas, el humo…
A partir de aquí podemos hacer diferentes clasificaciones de los signos.
Podemos distinguir, por ejemplo, entre aquellos que poseen un solo significado
(señales), y aquellos que poseen significaciones múltiples (símbolos).
Ahora bien, si tenemos en cuenta el tipo de relación que los signos mantienen con su
significado, éstos se clasifican en:
- Vestigios o índices: La relación que este tipo de signos mantiene con su significado
es de carácter natural. Por ejemplo: el humo es «índice» o «vestigio» del fuego, una huella en la arena lo es
del animal correspondiente, etc.
- Imágenes o iconos: La relación que este tipo de signos mantiene con su significado
es una relación de semejanza o parecido. Por ejemplo: algunas señales de tráfico, las fotografías, las
pinturas realistas, etc.
- Símbolos: son aquel tipo de signos que mantienen con su significado una relación
puramente arbitraria o convencional. Por ejemplo: las palabras del lenguaje natural humano, los
números, las pinturas abstractas, las banderas o los signos de la lógica…
Pues bien, este tipo de signos, de cuyo estudio se encarga la semiótica, es específico del

1
ser humano y su aparición se debe a la articulación entre pensamiento y lenguaje.

La SEMIÓTICA se divide en tres partes, que constituyen tres


maneras de estudiar los signos:
1. Sintaxis: estudia los signos teniendo únicamente en cuenta las
diversas relaciones que se establecen entre ellos con independencia de su
significado. Este es el tipo de estudio que realizan todas las Gramáticas.
2. Semántica: estudia los signos teniendo en cuenta la relación que
mantienen con su significado o referencia, es decir, con las cosas de la
realidad representada por ellos. Este es el tipo de estudio que hacen los
Diccionarios o las Etimologías.
3. Pragmática: estudia los signos teniendo en cuenta la relación que
existe entre ellos y las personas que los utilizan para comunicarse o
representar algo. Este es el tipo de estudio que realizan los investigadores
de las jergas o argots profesionales, étnicos, regionales, de pandillas…

1. Pensamiento y lenguaje
Sin duda, la incipiente capacidad de fabricar herramientas favoreció la adaptación al
medio del ser humano. Pero si reflexionamos sobre esta capacidad, nos daremos cuenta de
que, de alguna manera, exige superar la inmediatez del momento, exige la capacidad de
trascender el presente pues, lo que el ser humano hace cuando fabrica una herramienta, por
tosca que sea, es prever el futuro, idear una situación futura en la que esa herramienta será
necesaria para lograr un fin proyectado con anterioridad. Esto es lo característico del
pensamiento humano. Como decía Marx:

Una araña ejecuta operaciones que semejan a las manipulaciones del tejedor, y la
construcción de los panales de las abejas podría avergonzar, por su perfección, a más de un
maestro de obras. Pero, hay algo en que el peor maestro de obras aventaja, desde luego, a la
mejor abeja, y es el hecho de que, antes de ejecutar la construcción, la proyecta en su
cerebro. (El Capital I, cap. V)

2
Etimológicamente, el término pensamiento deriva de pensare, que significa pesar,
calcular, juzgar; y, en este sentido, implica la actitud de examinar las circunstancias que nos
rodean y reflexionar sobre ellas con el fin de adaptar la conducta a las necesidades (presentes o
futuras). En este sentido, el pensamiento define la actividad de idear o concebir un proyecto
en nuestra mente. Y en este concebir proyectos trabajamos con conceptos y juicios.
Reconocer la existencia de conceptos exige la capacidad de abstracción, esto es, la
capacidad de identificar rasgos o características comunes presentes en diferentes individuos a
los que damos más importancia que a otros rasgos que dichos individuos no comparten. Así,
bajo el concepto “perro” pensamos en una pluralidad de individuos perrunos sin importarnos
sus diferencias de tamaño, color, raza.....
Estos conceptos que el ser humano construye nos permiten:
1) clasificar los objetos de nuestra experiencia,
2) identificar situaciones y experiencias previas y, por consiguiente, adaptar más
fácilmente nuestra conducta,
3) generalizar y proyectar hacia el futuro situaciones posibles y su forma de
resolverlas.
Si admitimos esto, estamos admitiendo de hecho, no sólo la capacidad de construir
conceptos, sino de construir juicios, esto es, de relacionar dos conceptos y afirmar o negar el
uno del otro (por ejemplo atribuir una cualidad a un individuo: ladrido-perro); y, dando un
paso más, de unir juicios para, a partir de ellos, hacer razonamientos o inferencias.
La cuestión es que, en el ser humano, esto ha ido acompañado de otra capacidad
singular, el lenguaje, cuya relación con el pensamiento ha sido objeto de reflexión.
Desde el comienzo, al hablar de la aparición del ser humano, hemos hecho referencia
al carácter social del ser humano y, en este sentido, el lenguaje ha sido uno de los principales
vehículos de intersubjetividad. El lenguaje facilitaba la comunicación entre los individuos: para
advertir de la existencia de algún peligro, para comunicar una orden o, simplemente, para
transmitir más fácilmente conocimiento. Pero, ¿cómo?
El lenguaje ha permitido fijar y registrar (primeramente en sonidos) la red de
conceptos elaborados por el ser humano. A partir de aquí nos encontramos con un triángulo
que relaciona tres realidades diferentes (el significante –la grafía o el sonido–, la representación
mental –el significado–, el referente material –la cosa) con unas relaciones definidas:
1) la palabra no es sólo un sonido o una grafía, sino la unidad entre el
significado y el significante,
2) la relación entre el signo lingüístico y la realidad está mediada por los
significados,

3
3) el significado nos informa de aquellas cualidades comunes a una pluralidad
de individuos,
4) el significante nos informa de aquellos individuos que poseen las cualidades
contenidas en el significado.

Esto confiere al lenguaje humano unas características ausentes en los llamados


lenguajes animales:
– el lenguaje humano permite referirse a cualquier realidad física o mental,
presente o ausente,
– el lenguaje humano permite la construcción ilimitada, infinita, de juicios, de
frases, mediante la combinación de muy pocos signos (gracias a la doble articulación),
– el lenguaje está vinculado al pensamiento y realiza las tres operaciones básicas
de elaboración de conceptos, juicios y razonamientos.
La cuestión es ¿pensamos como hablamos o, por el contrario, hablamos como
pensamos?
Lo cierto es que no existe una respuesta única. Podemos encontrar tres grandes grupos
de respuestas o posiciones: que el pensamiento es anterior al lenguaje, que el lenguaje es
anterior al pensamiento y que lenguaje y pensamiento son procesos distintos que, sin embargo,
se influyen mutuamente.
En cualquier caso, las tres interpretaciones reconocen la estrecha vinculación entre
pensamiento y lenguaje.
Voy a detenerme brevemente en la interpretación de Lev S. Vigotsky (1896-1934) que
sostiene que pensamiento y lenguaje tienen un origen distinto pero que, durante el desarrollo
del niño (hacia los dos años), se unen para articular el pensamiento verbal.
En sus propias palabras:

1. Pensamiento y lenguaje tienen diferentes raíces genéticas.


2. Las dos funciones se desarrollan a lo largo de líneas diferentes,

4
independientemente una de otra.
3. No existe una correlación definida y constante entre ellos.
4. Los antropoides ponen de manifiesto una inteligencia semejante a la del hombre
en ciertos aspectos (el uso embrionario de herramientas) y un lenguaje en parte parecido al
humano en aspectos totalmente distintos (el aspecto fonético de su lenguaje, su función de
descarga, los comienzos de una función social).
5. La estrecha correspondencia entre las características de pensamiento y lenguaje
del hombre está ausente en los antropoides.
6. En la filogenia del pensamiento y el lenguaje son claramente discernibles una
fase preintelectual en el desarrollo del habla y una fase prelingüística en el desarrollo del
pensamiento.
[...]
1. En su desarrollo ontogenético, el pensamiento y el lenguaje provienen de
distintas raíces genéticas.
2. En el desarrollo del habla del niño podemos establecer con certeza una etapa
preintelectual, y en su desarrollo intelectual una etapa prelingüística.
3. Hasta un cierto punto en el tiempo, los dos siguen líneas separadas,
independientemente una de otra.
4. En un momento determinado estas líneas, se encuentran, y entonces el
pensamiento se torna verbal y el lenguaje, racional.
Vigotsky: Pensamiento y lenguaje. Cap. 4

La ontogénesis se refiere a los procesos que sufren los seres vivos desde
la fecundación hasta su plenitud y madurez.
La filogénesis, por el contrario, se refiere al proceso evolutivo de la
esspecie, esto es, a los cambios que dan origen a una especie.

2. Lenguaje y conocimiento: lenguajes natural y artificial


El lenguaje es el principal vehículo de la intersubjetividad. En este sentido su
capacidad es extraordinaria: ha permitido transmitir conocimientos, sentimientos, incluso ha
creado belleza (la poesía por ejemplo).
Paradójicamente, en la medida en la que el conocimiento se ha desarrollado, el lenguaje
ha mostrado ciertos límites, actuando incluso como un obstáculo para el desarrollo científico.
Para solucionar este problema se han elaborado nuevos lenguajes. Distinguimos así entre
lenguaje natural y lenguaje artificial.

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a) Lenguaje natural
Por lenguaje natural se entiende la lengua utilizada por una comunidad lingüística. Es
un lenguaje que aprendemos desde que nacemos –en las otras especies animales el lenguaje es
innato– y que utilizamos para nombrar objetos, hacer preguntas, expresar emociones, describir
sucesos, etc. El ruso, el catalán, el inglés o el castellano son ejemplos de lenguajes naturales.
Un lenguaje natural consta de un conjunto finito de símbolos –las palabras o signos
lingüísticos– y un número determinado de reglas –morfosintaxis– para la formación de
oraciones.
Las posibilidades expresivas el lenguaje natural son prácticamente ilimitadas.
Constr uyendo oraciones podemos enunciar hechos, describir fenómenos, expresar estados de
ánimo, dudas, súplicas, mandatos, … y también referirnos al propio lenguaje mediante
expresiones metalingüísticas (utilizar el lenguaje para hablar del propio lenguaje. Es lo que
estamos haciendo ahora)
Una oración es una expresión lingüística gramaticalmente correcta y que posee sentido
completo. Por ejemplo, “el cuarzo es un mineral”, “llueve”, etc. Por el contrario, “vivir con” o
“suyo papel sintiendo” no son oraciones.
Desde el punto de vista de su significado, las oraciones pueden ser enunciativas,
desiderativas, dubitativas, exhortativas, interrogativas y exclamativas.
De todos estos tipos de oraciones, sólo las oraciones enunciativas son susceptibles de
ser verdaderas o falsas. Por ejemplo, “el cuarzo es un mineral” es una oración enunciativa que
expresa un contenido verdadero. El contenido de la oración “llueve” será verdadero o falso en
función del momento en el que se exprese. Por el contrario, las oraciones exhortativas,
exclamativas o interrogativas no tienen valor de verdad, carece de sentido preguntarse si son
verdaderas o falsas.
Como hemos dicho, las posibilidades expresivas del lenguaje natural son infinitas; sin
embargo, sus expresiones conllevan muchas veces imprecisión y ambigüedad, lo que no los
hace aptos para el conocimiento científico. Esta imprecisión del lenguaje natural proviene de
dos fuentes:

–De la semántica:
–Polisemia: términos con varios significados (cabo, gato, golfo…).
–Términos indeterminados, insuficientemente definidos. Ejemplos: “rápido”,
“difícil”, “agradable”. Esta indefinición impide la exacta comprensión del mensaje.

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–De la sintaxis:
–Anfibología, cuando una expresión puede presentar varios significados.
Ejemplo: “el libro de Torrente Ballester”. No sabemos si hablamos de un libro escrito
por Torrente Ballester o del ejemplar de un libro que pertenece a Torrente Ballester.
–Oraciones sin sentido.
–Enunciados confusos, redundantes o incluso contradictorios (ciencias ocultas)
–Argumentos paradójicos (Epiménides el cretense, la paradoja del ahorcado de
Cervantes)

Lectura

–Señor, un caudaloso río dividía dos términos de un mismo señorío (y esté


vuestra merced atento, porque el caso es de importancia y algo dificultoso). Digo, pues,
que sobre este río estaba una puente, y al cabo della, una horca y una como casa de
audiencia, en la cual de ordinario había cuatro jueces que juzgaban la ley que puso el
dueño del río, de la puente y del señorío, que era en esta forma: “Si alguno pasare por esta
puente de una parte a otra, ha de jurar primero adónde y a qué va; y si jurare verdad,
déjenle pasar; y si dijere mentira, muera por ello ahorcado en la horca que allí se muestra,
sin remisión alguna”. Sabida esta ley y la rigurosa condición della, pasaban muchos, y
luego en lo que juraban se echaba de ver que decían verdad, y los jueces los dejaban pasar
libremente. Sucedió, pues, que, tomando juramento a un hombre, juró y dijo que para el
juramento que hacía, que iba a morir en aquella horca que allí estaba, y no a otra cosa.
Repararon los jueces en el juramento y dijeron: “Si a este hombre le dejamos pasar
libremente, mintió en su juramento, y, conforme a la ley, debe morir; y si le ahorcamos, él
juró que iba a morir en aquella horca, y, habiendo jurado verdad, por la misma ley debe
ser libre”. Pídese a vuesa merced, señor gobernador, qué harán los jueces del tal hombre;
que aun hasta agora están dudosos y suspensos. Y, habiendo tenido noticia del agudo y
elevado entendimiento de vuestra merced, me enviaron a mí a que suplicase a vuestra
merced de su parte diese su parecer en tan intricado y dudoso caso.
A lo que respondió Sancho:
–Por cierto que esos señores jueces que a mí os envían lo pudieran haber
escusado, porque yo soy un hombre que tengo más de mostrenco que de agudo; pero,
con todo eso, repetidme otra vez el negocio de modo que yo le entienda: quizá podría ser
que diese en el hito.
Volvió otra y otra vez el preguntante a referir lo que primero había dicho, y
Sancho dijo:

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–A mi parecer, este negocio en dos paletas le declararé yo, y es así: el tal hombre
jura que va a morir en la horca, y si muere en ella, juró verdad, y por la ley puesta merece
ser libre y que pase la puente; y si no le ahorcan, juró mentira, y por la misma ley merece
que le ahorquen.
–Así es como el señor gobernador dice –dijo el mensajero–; y cuanto a la
entereza y entendimiento del caso, no hay más que pedir ni que dudar.
–Digo yo, pues, agora –replicó Sancho– que deste hombre aquella parte que juró
verdad la dejen pasar, y la que dijo mentira la ahorquen, y desta manera se cumplirá al pie
de la letra la condición del pasaje.
–Pues, señor gobernador –replicó el preguntador–, será necesario que el tal
hombre se divida en partes, en mentirosa y verdadera; y si se divide, por fuerza ha de
morir, y así no se consigue cosa alguna de lo que la ley pide, y es de necesidad espresa que
se cumpla con ella.
–Venid acá, señor buen hombre –respondió Sancho–; este pasajero que decís, o
yo soy un porro, o él tiene la misma razón para morir que para vivir y pasar la puente;
porque si la verdad le salva, la mentira le condena igualmente; y, siendo esto así, como lo
es, soy de parecer que digáis a esos señores que a mí os enviaron que, pues están en un fil
las razones de condenarle o asolverle, que le dejen pasar libremente, pues siempre es
alabado más el hacer bien que mal, y esto lo diera firmado de mi nombre, si supiera
firmar; y yo en este caso no he hablado de mío, sino que se me vino a la memoria un
precepto, entre otros muchos que me dio mi amo don Quijote la noche antes que viniese
a ser gobernador desta ínsula: que fue que, cuando la justicia estuviese en duda, me
decantase y acogiese a la misericordia; y ha querido Dios que agora se me acordase, por
venir en este caso como de molde.
M. de Cervantes: El Quijote, 2ª parte, cap LI

b) Lenguaje artificial
Para resolver los problemas del lenguaje natural y con el fin de dotar a la ciencia de una
expresividad rigurosa y exacta, se construyen lenguajes artificiales, esto es, lenguajes bien
definidos que poseen una estructura operativa y eficaz. Todas las ciencias emplean lenguajes
artificiales y ésta es una de las condiciones de su progreso.
Los lenguajes artificiales permiten profundizar en la investigación matemática y
científica sin caer en las imprecisiones del lenguaje ordinario.
El primer paso en esta dirección lo dio Aristóteles al determinar que la ciencia utilizaba
sólo juicios apofánticos, cuya estructura era siempre la misma: sujeto—cópula—predicado.
Además, estableció reglas precisas de conexión entre los conceptos que aparecían en la
predicación.

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Un “juicio apofántico” es un enunciado, una oración que expresa contenidos verdaderos o
falsos. Su forma, por tanto, es la de una oración enunciativa

Las deficiencias que proceden de la vaguedad de las palabras o de sus usos ambiguos
se superan mediante:
– la redefinición de los conceptos ordinarios,
– la utilización de un simbolismo artificial basado en una correspondencia biunívoca –
de uno a uno– entre símbolo y objeto representado.
La física, por ejemplo, dispone de numerosos términos ordinarios redefinidos
unívocamente (“fuerza”, “masa”, “energía”, etc), así como de otros símbolos convencionales
(“t”, “s”, “v”, etc.), que permiten a los investigadores operar con fórmulas.
Las deficiencias que resultan de la vaguedad de los enunciados se resuelven mediante la
estipulación de unas reglas con criterios técnicos suficientes para evitarlas (el enunciado “un
puñado de sal” sería substituido por “x moles de ClNa”).
Las incongruencias de los razonamientos (sofismas, paradojas, etc.) mediante la
dotación de reglas operativas tan eficaces y rigurosas que hagan imposible la demostración de
contradicciones.
En definitiva, un lenguaje artificial consta de los mismos elementos que cualquier otro
lenguaje, esto es, signos y reglas sintácticas, pero se le exige además:
a) que los signos estén bien definidos,
b) que el conjunto de reglas para la formación de enunciados sea efectivo, es
decir, permita saber en cualquier momento si nos encontramos ante una expresión
bien formada del lenguaje artificial que se trate,
c) que el conjunto de reglas operativas permita pasar de unas expresiones a
otras construyendo cadenas deductivas rigurosas y exactas.
Esto sugiere sin embargo que los lenguajes artificiales disponen de un campo muy
limitado. Sólo sirven para satisfacer las necesidades expresivas de aquellos sectores del
conocimiento para los que fueron diseñados.
Pero desde el punto de vista de su aplicación a la ciencia, el uso de lenguajes artificiales
resulta, en la actualidad, imprescindible.
Dentro de los lenguajes artificiales ha aparecido un lenguaje especial, el denominado
lenguaje formal, utilizado en lógica y matemáticas, que carece de contenido empírico, pero
cuyas reglas sintácticas poseen operatividad y eficacia de cálculo. Así, la lógica formal y las
matemáticas se consideran hoy los prototipos más acabados de lenguajes artificiales. Su

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aplicación al terreno científico ha sido la condición de su espectacular desarrollo: la física, por
ejemplo, inició su despegue a partir del momento en el que Galileo matematizó sus enunciados
y la sometió a la exactitud y rigor del método matemático.

c) Lenguaje formal
Decíamos que, dentro de los lenguajes artificiales, encontrábamos el lenguaje formal
pero, ¿qué es un lenguaje formal?
Un lenguaje formal es un tipo de lenguaje artificial dotado además de dos
características específicas:
1- Sus signos son formales, esto es, carecen de contenido o referentes
empíricos.
Ejemplos: “2”, “p”. Ninguno de esos dos signos hacen referencia a nada en particular,
pero es precisamente esa falta de referencia empírica lo que les confiere su extraordinario valor
pues, careciendo de un referente concreto, pueden utilizarse para cualquier referente. Así, “2”
puede utilizarse para hablar de peras, de manzanas, de seres humanos, de estrellas…
Igualmente, “p” puede ser sustituida por cualquier enunciado, ya sea “los hombres son
mortales”, “la ballena no es un pez” o “la Luna gira alrededor de la Tierra”.
2- Sus reglas sintácticas permiten operar como en un cálculo. Esto significa:
- mediante dichas reglas podemos saber si una expresión (o conjunto
de signos) está bien formado.
- mediante la aplicación de dichas reglas podemos transformar unas
expresiones bien formadas en dicho lenguaje en otras expresiones también
bien formadas según nos interese.
Ejemplos: “(a + b)2” , que es una expresión bien formada en las matemáticas, podemos
transfor marla en “a2 + 2ab + b2”.
Del mismo modo, la expresión bien formada en lógica “p → q”, puede ser
transfor mada en “¬p ∨ q”

Estas características las reúnen dos lenguajes específicos, la lógica y las matemáticas.
Como las matemáticas es algo que estudiamos desde pequeños, no entraremos en su análisis,
pero sí en la lógica, cuyo estudio y análisis suele encontrarse al margen de los planes de
estudio, al menos en sus etapas obligatorias.

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3. ¿Qué es la Lógica?
Podemos definir la lógica como la parte de la filosofía que estudia las condiciones que
debe cumplir todo razonamiento para ser formalmente válido.
Ya advertimos, al hablar del pensamiento humano, sobre nuestra capacidad no sólo de
construir conceptos, sino de relacionar estos concepto para crear juicios e incluso de
relacionar juicios para hacer razonamientos.
Un razonamiento es un proceso mental que se caracteriza porque, a partir de unos
juicios dados (o premisas), pasamos a otro juicio derivado necesariamente de las premisas
anteriores (la conclusión). Esta relación de necesidad que se establece entre premisas y
conclusión nos permite distinguir entre “verdad” y “validez”.
La lógica no estudia la “verdad” de los juicios, sino la “validez” de los razonamientos.
La “verdad” es una propiedad de los juicios o enunciados. Por ejemplo: “los gatos son
mamíferos” es un enunciado verdadero, mientras decir “los gatos son reptiles” es un
enunciado falso.
La “validez” de los razonamientos es sin embargo asunto de la lógica, y esta validez es
independiente de la “verdad”, o no, de los enunciados. Lo único que le interese a la lógica es la
conexión necesaria entre la conclusión y las premisas.
Así, en todo razonamiento podemos distinguir dos elementos totalmente
independientes: su estructura o forma y su contenido o materia. La lógica sólo se ocupa de lo
primero, dejando lo segundo a las ciencias empíricas.
Veamos un ejemplo:
1) Todos los gatos son mamíferos, todos los mamíferos son animales. Luego,
todos los gatos son animales.
2) Todos los gatos son mamíferos, todos los mamíferos son vegetales. Luego,
todos los gatos son vegetales.
3) Todos los gatos son vegetales, todos los vegetales son animales. Luego
todos los gatos son animales.
En los tres casos, el razonamiento es idéntico
Todos los A son B (Premisa 1)
Todos los B son C (Premisa 2)
Luego, todos los A son C (Conclusión)
Desde el punto de vista lógico o formal, su validez es absoluta y, sin embargo, todos
sabemos que en los casos 2 y 3 algo chirría. De hecho, estos tres ejemplos nos permiten
observar que:
a) De premisas verdaderas obtenemos una conclusión verdadera. (1)

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b) De premisas falsas obtenemos una conclusión falsa (Caso 2)
c) De premisas falsas obtenemos una conclusión verdadera (3)
Y aún podríamos encontrar un cuarto caso,
d) De premisas verdaderas puede obtenerse una conclusión falsa:
“Todos los gatos son mamíferos, todos los perros son mamíferos. Luego todos los
gatos son perros”.
De los cuatro casos, la lógica sólo rechazaría el último, porque la forma del
razonamiento es inválida, pero no así la de los casos anteriores, cuya validez formal,
independientemente de su verdad material, es intachable.
Que las premisas sean verdaderas o no lo sean es una cuestión que cae fuera de la
lógica. La lógica no se ocupa de verdades materiales, sino de las relaciones formales entre ellas.
Por eso en Lógica se habla de razonamiento válido o de validez formal. De ahí que la Lógica
pretenda codificar los principios o leyes que garantizan la validez formal de los razonamientos.
Lo importante, lo esencial, es que las conclusiones se deriven necesariamente de sus premisas.
Esto garantiza que si sus premisas son verdaderas, y sólo entonces, necesariamente también
será verdadera la conclusión.

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4. La Lógica proposicional
Hemos dicho que la lógica formal se ocupa de la estructura formal de los
razonamientos, razonamientos que se hacen a partir de juicios o enunciados. Ahora bien, al
trabajar con los enunciados tenemos dos posibilidades, analizar su estructura interna o no
hacerlo.
Tomemos como ejemplo el enunciado o proposición “todos los gatos son
mamíferos”. Según cómo nos enfrentemos a este enunciado lo representaremos de diferente
forma:
p [se lee: “p”]
S–A–P [se lee: “todos los S son P”]
V x (Gx → Mx) [“para todo x, si x es G, entonces x es M]

Esta forma de proceder da lugar a diferentes tipos de lógica:


- La lógica proposicional o de enunciados en el primer caso
- La lógica silogística en el segundo
- La lógica de predicados en el tercero. En realidad la lógica silogística es la
forma más simple de la lógica de predicados.
La lógica proposicional se caracteriza porque toma los enunciados como un todo, sin
analizar su estructura interna. De lo que se trata por tanto es de analizar las relaciones de
inferencia entre proposiciones. Es la más sencilla de todas y el punto de partida del resto de
lógicas.
Veamos sus elementos:

4.1. Elementos de la lógica proposicional


- Las Variables proposicionales
Son los símbolos con los que trabaja esta lógica. Se representan por las letras
minúsculas a partir de la letra “p”: p, q, r, … Estas letras se denominan variables
proposicionales porque pueden representar cualquier proposición o enunciado del lenguaje
natural.
Una proposición es una oración enunciativa, es decir, una oración que afirma o niega
algo y que, en la lógica bivalente (que es la única que estudiaremos), pueden ser verdaderas o
falsas. Esto se representa con los números 1 (verdadero) y 0 (falso).
Las proposiciones pueden ser simples o complejas. Una proposición simple es
aquella que no puede descomponerse en partes que sean a su vez proposiciones. Las
proposiciones simples se llaman también proposiciones atómicas. Una proposición compleja

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es aquella que puede descomponerse en proposiciones simples, también son llamadas
proposiciones moleculares.

- Las Conectivas o constantes lógicas: ¬, ∨, ∧, →, ↔. Son los operadores que nos


permiten conectar unas proposiciones con otras formando proposiciones compuestas o
moleculares. Estas conectivas serían el equivalente, en matemáticas, de los operadores (+ , – , :
, x ). Y actúan siguiendo las reglas de formación de enunciados.

- Los Símbolos auxiliares: ( ), [ ], { }. Al igual que en matemáticas, estos símbolos


marcan la prioridad de una conectiva sobre otra. Cuando en una fórmula hay varias conectivas
tiene que quedar claro cuál de ellas es la conectiva dominante: siempre será aquella que quede
fuera del paréntesis. Por ejemplo:
(p ∧ q) ∨ r. La conectiva dominante es ∨ (disyunción)
p ∧ (q ∨ r). La conectiva dominante es ∧ (conjunción)
Sin embargo, por economía, no se colocan los paréntesis en dos casos:
- Cuando la operación principal es la implicación o la coimplicación, ya que estos
conectores tienen prioridad sobre el resto.
- Cuando en una formula se repite la misma conectiva si se trata de una conjunción o
de una disyunción. En este caso, el orden de las operaciones no altera el resultado.
Una vez definidos los diferentes signos y símbolos utilizados en la lógica proposicional
debemos definir sus reglas.

- Reglas de formación
Las reglas de formación son las que nos permiten reconocer las fórmulas bien
formadas para el cálculo de proposiciones. Estas reglas forman parte de la sintaxis de la lógica
proposicional. Las más importantes son:
- Si “p” es una fórmula bien formada, “¬p” también es una fórmula bien formada.
- Si “p” y “q” son fórmulas bien formadas, “p ∧ q”, “p ∨ q”, “p → q” y “p ↔ q”
también son fórmulas bien formadas.
Aún nos quedaría por ver las reglas de transformación, pero antes de hacerlo
explicaremos detenidamente las conectivas.

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5. Las conectivas
Aunque existen 20 conectivas (16 conectivas diádicas y 4 conectivas monádicas),
vamos a estudiar sólo las 5 conectivas más usadas, a saber:
¬ : negación
∧ : conjuntor (y)
∨ : disyuntor inclusivo (o)
→: condicional (si …, entonces …)
↔: bicondicional (si y solo si …, entonces …)

Una conectiva es monádica cuando afecta sólo a una proposición (sea simple o
compuesta); por su parte, una conectiva es diádica cuando enlaza dos proposiciones (simples o
compuestas). Conectiva monádica es el negador; diádica, el resto de las conectivas que vamos
a estudiar: conjuntos, disyuntor, condicional y bicondicional.

Negador: Es una conectiva monádica, es decir, afecta a una sola proposición (sea
simple o compuesta), se simboliza “¬”, se lee “no” y cambia el valor de verdad de la
proposición a la que afecta.
Si representamos en una tabla (tabla de verdad) sus valores posibles tendremos:

p ¬p Recuerda

1 0 Verdadero = 1
Falso = 0
0 1

Pongamos un ejemplo. Si denominamos “p” al enunciado “esta noche iré al cine”,


“¬p” sería “esta noche no iré al cine” o “no es verdad que esta noche vaya al cine”.

Conjuntor: Es una conectiva diádica, es decir, afecta al menos a dos proposiciones


(sean simples o compuestas) que da como resultado una proposición compuesta que sólo es
verdadera cuando son verdaderas las proposiciones que la forman. Se lee “y” y se simboliza
“∧”
Si denominamos “p” al enunciado “esta noche iré al cine”, y “q” al enunciado “esta
noche cenaré pizza”, entonces “p ∧ q” será “esta noche iré al cine y cenaré pizza”

15
La proposición “p ∧ q” sólo es verdadera cuando las dos proposiciones atómicas, “p”
y “q”, son verdaderas.
Veamos en una tabla de verdad:
p q p∧q
1 1 1
1 0 0
0 1 0
0 0 0

Disyuntor: Es una conectiva diádica que da como resultado una proposición


compuesta que es verdadera cuando al menos es verdadera una de las dos proposiciones que la
forman. Se lee “o” y se simboliza “∨”.
Por utilizar el ejemplo anterior, “p ∨ q” sería “esta noche iré al cine o cenaré pizza”.
Para que ese enunciado fuera verdad bastaría con que por la noche “fuera al cine” o “cenara
pizza”, no haría falta que hiciera las dos cosas. Su tabla de verdad sería:

p q p∨q
1 1 1
1 0 1
0 1 1
0 0 0

Como vemos, el enunciado “p ∨ q” es falso sólo cuando ambas proposiciones


atómicas, “p” y “q”, son falsas.
Hay un tipo especial de disyuntor, el disyuntor exclusivo, que requiere para ser verdad
que una de las proposiciones “p” o “q” sea verdadera y la otra falsa. Este disyuntor se
simboliza “∨” y se lee “o … o”. Su tabla de verdad es la que sigue:

p q p∨q
1 1 0
1 0 1
0 1 1
0 0 0

16
Un ejemplo concreto nos permitirá fácilmente diferenciar ambos disyuntores.
Tomemos las premisas:
- p: El Real Madrid jugará este año la final de la Champions.
- q: El F.C. Barcelona jugará este año la final de la Champions
- p o q “Este año jugará la final de la Champios el Real Madrid o el F.C.
Barcelona”
En este caso, bien podría ocurrir que ambos equipos jugaran la final de la Champions,
por eso debemos utilizar el disyuntor inclusivo “∨”. El enunciado sería “p ∨ q”.
Pero si tomamos como proposiciones
p: El Real Madrid ganará la Champions este año.
q: El F.C. Barcelona ganará la Champions este año.
En este caso no es posible que ambos equipos ganen la Champions, sólo uno de ellos
puede hacerlo, por eso hablamos de disyunción exclusiva y se representa, para diferenciarla de
la disyunción normal o inclusiva, por “p ∨ q”: Este año, o gana la Champions el Real Madrid o
la gana el F.C. Barcelona.
Este disyuntor, no obstante, no suele utilizarse en lógica proposicional con el fin de
simplificar el número de conectivas.

Condicional: Es una conectiva diádica que da como resultado una proposición


compuesta que sólo es falsa cuando el antecedente es verdadero y el consecuente es falso,
resultando verdadera en el resto de los casos. (p es el antecedente y q el consecuente). Se lee
“si … entonces” y se simboliza “→”
En la expresión “p → q” (si p, entonces q), “p” es el antecedente, siendo “q” el
consecuente.
Esta conectiva puede resultar más complicada de entender.
Expliquémoslo con un ejemplo:
p: “apruebo el curso”
q: “mis padres me regalarán un Ipad”
“p → q”: “si apruebo el curso, mis padres me regalarán un Ipad”.
Veamos su tabla de verdad.
p q p→q
1 1 1
1 0 0
0 1 1
0 0 1
17
Si la proposición “p → q” fuera una promesa de nuestros padres, ¿en qué casos
podríamos decir que nuestros padres mienten? Sólo en el caso de que nosotros cumpliéramos
nuestra parte del trato (aprobar), pero ellos no cumplieran la suya (regalarnos el Ipad). Si nos
regalan un Ipad aun cuando suspendiéramos, realmente ellos no incumplirían su promesa,
pues nos habían dicho qué harían en el caso de que aprobáramos, no en el caso de que
suspendiéramos.
Recuerda: El condicional solo es falso cuando, siendo el antecedente verdadero, el
consecuente es falso. En los demás casos es verdadera.

Bicondicional: Es una conectiva diádica que da como resultado una proposición


compuesta que es verdadera cuando tienen el mismo valor de verdad las dos proposiciones
atómicas que la forman tienen el mismo valor de verdad. Se lee “si y sólo si” y se simboliza “p
↔ q” (si y solo si p, entonces q).
Si tomamos el ejemplo anterior, “si y solo si apruebo el curso mis padres me regalarán
un Ipad”. En este caso sí se afirma que mis padres me regalarán un Ipad sólo en el caso de que
aprobara, por eso el enunciado es falso si “p” es falso y “q” es verdadero, pero no en el caso
de que tanto “p” como “q” sean falsos. Veamos la tabla de verdad:

p q p↔q
1 1 1
1 0 0
0 1 0
0 0 1

6. Tablas de verdad
Al operar con proposiciones atómicas hemos obtenido proposiciones moleculares, con
las cuales también podríamos operar dando lugar a enunciados verdaderamente complejos.
Una forma de trabajar con estos enunciados es utilizando las tablas de verdad.
Partiendo de las tablas de verdad de las conectivas es posible establecer la tabla de
verdad de cualquier fórmula compleja. Para ello basta con descomponer la fórmula en
elementos más simples y operar con ellos.
Pero ¿cómo se construye la tabla de verdad?
Es bastante fácil, tan solo hace falta seguir los siguientes pasos:

18
1) Se calcula el número de combinaciones posibles entre las proposiciones simples
atómicas que aparecen en el enunciado (siempre serán 2n). Así, si hay 2 premisas, el número de
combinaciones posibles será 4, si existen 3 premisas habrá 8 combinaciones, si hay 4 premisas
serán 16 las combinaciones....)
2) Asignamos valores de verdad a las proposiciones atómicas teniendo en cuenta lo
que hemos dicho anteriormente:
Si tenemos dos proposiciones, y dado que cada una de ellas puede ser verdadera (1) o
falsa (0), entonces las combinaciones posibles son:

p q El número de combinaciones posibles es, como hemos dicho,


1 1 2n, siendo n el número de proposiciones simples o atómicas.
1 0
Sin embargo, si tenemos 3 proposiciones, las combinaciones
0 1
posibles serían 8 (23):
0 0
El modo más fácil de combinar
p q r
los valores de verdad de las proposiciones que integran cualquier
1 1 1
fórmula consiste en asignarle a la 1ª proposición por orden 1 1 0
alfabético la mitad de 1 y la mitad de 0; a la siguiente, la mitad de 1 0 1
1 0 0
la mitad de 1, la mitad de la mitad de 0, la mitad de 1 y la mitad de 0 1 1
0; a la siguiente, la mitad de la mitad de la mitad, 1, la mitad de la 0 1 0
0 0 1
mitad de la mitad, 0, y seguimos así hasta completar las 0 0 0
combinaciones posibles de la fórmula.
Imaginemos la fórmula: “(p ∧ ¬q) → ¬( ¬ p ∨ q)”
Como el número de proposiciones simples son 2, “p” y “q”, las combinaciones
posibles son 4.
3) Se opera como en matemáticas, por orden y siempre realizando en primer lugar las
operaciones entre paréntesis, salvo la negación de proposiciones atómicas, que se realizan en
primer lugar. Ejemplo: (p ∧ ¬q) → ¬( ¬ p ∨ q)
Como en el enunciado aparecen “¬p” y “¬q” (en el segundo paréntesis), establecemos
el valor de ¬p

p q ¬p ¬q
1 1 0 0 Como se ve, “¬p” adquiere el
1 0 0 1 valor opuesto al de “p”, y “¬q”,
0 1 1 0 los valores opuestos a “q”
0 0 1 1

19
A continuación calculamos el valor de las operaciones entre paréntesis, en primer lugar
“(p ∧ ¬q)”

p q ¬q p ∧ ¬q
1 1 0 0
1 0 1 1
0 1 0 0
0 0 1 0

Posteriormente calculamos el valor de “(¬ p ∨ q)”

p q ¬p ¬p ∨ q
1 1 0 1
1 0 0 0
0 1 1 1
0 0 1 1

A continuación establecemos el valor de ¬(¬p ∨ q)


¬p∨q ¬ (¬ p ∨ q)
1 0
0 1
1 0
1 0

Por último operamos los dos paréntesis: “(p ∧ ¬q) → ¬( ¬ p ∨ q)”

p ∧ ¬q ¬ (¬ p ∨ q) “(p ∧ ¬q) → ¬( ¬ p ∨ q)
0 0 1
1 1 1
0 0 1
0 0 1

En el caso de que no haya paréntesis, o una vez resuelto éstos, debemos tener en
cuenta que no todos los conectores tienen la misma fuerza o jerarquía. Del mismo modo que

20
en matemáticas la multiplicación o división tienen prioridad sobre la suma o la resta (3 + 4 x 2
= 3 + 8 = 11), en lógica, los conectores condicional y bicondicional tienen prioridad sobre el
conjuntor y el disyuntor (en el caso “p ∧ q → r”, debe realizarse como si fuera “p ∧ (q → r)”,
es decir, debe realizarse en primer lugar la operación “q → r”)
En realidad, para simplificar, se puede y se debe resolver todo el enunciado en una
única tabla, siguiendo los siguientes pasos:
1) se dan valores de verdad a las proposiciones simples
2) se resuelven las negaciones de las proposiciones simples
3) se solucionan las proposiciones menos complejas (entre paréntesis)
4) se resuelven las negaciones de las fórmulas moleculares
5) se resuelven las operaciones moleculares

p q ¬p ¬q p ∧ ¬q ¬p∨q ¬ (¬ p ∨ q) (p ∧ ¬q) → ¬( ¬ p ∨ q)
1 1 0 0 0 1 0 1
1 0 0 1 1 0 1 1
0 1 1 0 0 1 0 1
0 0 1 1 0 1 0 1

Al hacer la tabla de verdad de cualquier fórmula nos podemos encontrar con tres
casos: que la tabla de verdad de la fórmula sólo tenga 1, que sólo tenga 0, y que tenga 1 y 0.
- TAUTOLOGÍA: Es una fórmula siempre válida, sean cuales sean los valores de
verdad de las proposiciones que la integran. Es decir, es una fórmula cuya tabla de verdad final
sólo tiene unos ( 1 ).
- CONTRADICCIÓN: Es una fórmula no válida nunca, sean cuales sean los valores
de verdad de las proposiciones que la integran. Es decir, es una fórmula cuya tabla de verdad
final sólo tiene ceros ( 0 ).
- INDETERMINACIÓN O CONTINGENCIA: Es una fórmula que puede ser
válida o no, en función de los valores de verdad de las proposiciones que la integran. Es decir,
es una fórmula cuya tabla de verdad final tiene unos ( 1 ) y ceros ( 0 ) no importa en qué
proporción.
En el caso de la tabla que hemos realizado, el resultado es una tautología porque,
independientemente de los valores de p y q, el resultado siempre es verdadero (sólo aparece el
valor “1”).

21
Construye las siguientes tablas de verdad:
1) p → [(q ∨ r) ∨ p]
2) q ∨ ¬p → ¬q
3) p ∧ q → ¬(¬p ∧ ¬q)

7. Leyes de transformación de la lógica proposicional


Cuando hablábamos de los lenguajes formales, decíamos que éstos, además de unas
variables, unos conectores y unas reglas de formación, requerían unas reglas de
transformación de fórmulas.
Pues bien, las tablas de verdad son una herramienta adecuada para definir y
comprender estas reglas. Bastaría encontrar dos fórmulas bien formadas cuyas tablas de
verdad coincidan para hallarnos ante dos fórmulas intercambiables. La razón es que se trata de
proposiciones equivalentes.
Se dice que dos proposiciones son equivalentes si tienen la misma tabla de verdad. La
equivalencia entre dos enunciados se representa con el símbolo “≡”. La propiedad básica de
estas proposiciones equivalentes es que dada cualquier expresión lógica proposicional se puede
sustituir en ella una proposición por otra que sea equivalente (principio de sustitución). Del
mismo modo que en matemáticas podemos substituir “(x – y) (x + y)” por “(x2 – y2)”
Esto nos permite definir las leyes de la lógica proposicional.
Del mismo modo, todas las fórmulas cuya tabla de verdad sea una tautología,
constituyen también esquemas válidos de inferencia o razonamiento formalmente válidos; por
tanto, también son llamadas leyes lógicas (si unimos dos enunciados equivalentes mediante el
condicional para formar un nuevo enunciado podríamos comprobar que su tabla de verdad da
como resultado una tautología).
Estas leyes lógicas podemos clasificarlas en principios básicos, leyes y definiciones.

• Principios básicos (hablamos de una lógica bivalente, es decir, que sólo admite dos valores,
verdadero y falso)
1º) Principio de identidad: p → p
2º) Principio de no contradicción: ¬ ( p ∧ ¬ p )
3º) Principio de tercio excluso (tertium non datur): p ∨¬p

22
• Leyes
Las principales son las siguientes
- Ley de la Doble Negación: ¬ ¬ p ↔ p
- Leyes de la Simplificación: ( p ∧ q ) → p
(p∧q)→q
- Leyes de la idempotencia: (p ∧ p) → p
(p ∨ p) → p
- Ley de la adición: p → (p ∨ q)
- Leyes del silogismo disyuntivo: [(p ∨ q) ∧ ¬ q] → p
[(p ∨ q) ∧ ¬ p] → q
- Leyes de De Morgan: ¬ ( p ∧ q ) → ( ¬ p ∨ ¬ q )
¬(p∨q)→(¬p∧¬q)
- Ley del Modus Ponendo Ponens: [(p → q) ∧ p] → q
- Ley del Modus Tollendo Tollens: [(p → q) ∧ ¬ q] → ¬ p
- Ley de la Transitividad del Condicional: [(p → q) ∧ (q → r)] → (p → r)
- Leyes Conmutativas:
a) Del conjuntor: (p ∧ q) ↔ (q ∧ p)
b) Del disyuntor: (p ∨ q) ↔ (q ∨ p)
c) Del bicondicional: (p ↔ q) ↔ (q ↔ p)
- Leyes asociativas: [(p ∧ q) ∧ r] ↔ [p ∧ (q ∧ r)]
[(p ∨ q) ∨ r] ↔ [p ∨ (q ∨ r)]

Además de estas leyes, encontramos definiciones, que no son sino unas leyes que
permiten definir unos conectores en función de otros y, consecuentemente, hacer
intercambiables unos enunciados por otros..

Definiciones
1 Definición del bicondicional: p ↔ q = df. (p → q) ∧ (q → p)
2. Definición del conjuntor:
a) p ∧ q = df. ¬ (¬p ∨ ¬q) (Ley de Morgan)
b) p ∧ q = df. ¬ (p → ¬q)
3. Definición del disyuntor:
a) p ∨ q = df. ¬(¬p ∧ ¬q) (Ley de Morgan)
23
b) p ∨ q = df. ¬p → q
4. Definición del condicional:
a) p → q = df. ¬ (p ∧ ¬q)
b) p → q = df. ¬p ∨ q

8. Validez de los razonamientos y formalización de enunciados


En la vida diaria solemos hacer múltiples razonamientos. En muchos casos, la lógica
proposicional nos permitiría determinar si esos razonamientos que hacemos con normalidad
son o no válidos. Para hacerlo necesitamos formalizar el lenguaje natural, esto es, traducir los
enunciados del lenguaje natural a un lenguaje lógico.
Para llevar a cabo este proceso de simbolización (nosotros nos limitaremos a la lógica
proposicional o de enunciados) debemos tomar en consideración los siguientes elementos del
lenguaje natural: los enunciados –que definirán las variables proposicionales), las conjunciones
y adverbios, que definirán los conectores y los signos de puntuación, que pueden definir tanto
conectores como los signos auxiliares. Por otro lado, debemos distinguir entre las premisas
(los enunciados que conocemos), y la conclusión. Como modo general de formalización,
podemos decir lo siguiente:
1º. Se formaliza cada una de las premisas, colocando cada una de ellas en una línea y
numerándolas.
2º. Se formaliza la conclusión, precedida del signo: “├”, que se lee “luego...”, “de
modo que...”, “por consiguiente...”, etc.
Podemos comprobar la validez de los razonamientos mediante tablas de verdad. Para
ello, se transforma el razonamiento en una fórmula condicional en la que el antecedente está
formado por las premisas unidas mediante conjuntores y la conclusión es el consecuente.
Una vez tenemos la fórmula condicional, hacemos la tabla de verdad. Si el resultado
que obtenemos es una tautología, nos encontramos con un razonamiento válido.
En cualquier caso, para poder llevar adelante esta formalización se hace necesario
seguir las siguientes reglas:

Regla 1: Substituimos cada uno de los enunciados simples del lenguaje natural por las
variables proposicionales “p”, “q”, “r”…
Ejemplo: “Cuando llueve, Antonio coge el paraguas o no sale de casa”

24
En ese enunciado aparecen tres enunciados simples: “llueve”, “Antonio coge el
paraguas”, “(Antonio) (no) sale de casa” (en el caso de enunciados negativos, de momento,
obviamos la negación). Sustituimos cada uno de esos enunciados por una variable
proposicional:
“Llueve”: “p”
“Antonio coge el paraguas”: “q”
“Antonio sale de casa”: r

Regla 2: Las expresiones “no”, “no es cierto”, “no es el caso que”, “es imposible”,
etc., se sustituyen por el negador “¬”.
En el enunciado que hemos utilizado anteriormente como ejemplo aparece una
negación: “Antonio no sale de casa”: ¬r.

Regla 3: Las expresiones del lenguaje natural, tales como “y”, “pero”, “mas”,
“aunque”…, se sustituyen por el conector “∧”. Si aparece la expresión “ni” se sustituye por
“∧¬”.
Ejemplo: “No me gustan las peras ni las manzanas”: ¬p ∧ ¬q

Regla 4: Las expresiones del lenguaje natural “o”, “u”, “ya”, “bien”…, se sustituyen
por el conector “∨”
En el caso utilizado como ejemplo en las reglas 1 y 2:
“Antonio coge el paraguas o no sale de casa”: q ∨ ¬r

Regla 5: Las expresiones del lenguaje natual tales como “si … entonces”, “luego…”,
“por tanto…”, “en consecuencia…”, se infiere…”, “se deduce…”, “cuando…2, etc., se
sustituirán por el conector “→”

Regla 6: Las expresiones del lenguaje natural “si y solo si …”, “… es igual a …”, “…,
vale por…”, “… es lo mismo que…·, …, se sustituirán por el conector “↔”.

Regla 7: Las comas (“,”), se sustituyen por el conector “∧”.

25
Regla 8: Los puntos y seguido (“.”) separan unos enunciados de otros. En el caso de
que se trate de enunciados moleculares, éstos se encierran entre paréntesis. Como regla
general, el punto y seguido se sustituye por el conector “∧”.

Regla 9: En el caso de que el enunciado que sigue a un punto y seguido comience por
una expresión del tipo “por consiguiente…”, “luego…”, etc., debemos identificar este
enunciado como la conclusión. Eso significa que todos los enunciados anteriores forman un
único enunciado molecular que debe ser puesto entre paréntesis o, en el caso de que ya se
hubieran utilizado paréntesis, corchetes, y el punto y seguido se sustituye por el conector “→”.
Ejemplo de razonamiento:
“Si estudio mucho o se me aparece el Espíritu Santo, aprobaré el curso. No se me ha
aparecido el Espíritu Santo, pero he estudiado mucho. Por consiguiente aprobaré”.
Formalización:
p = Estudio mucho 1. p ∨ q → r
q = Se me aparece el Espíritu Santo 2. ¬q ∧ p

r = aprobaré el curso ├r

Para comprobar su validez mediante tablas de verdad, transformamos el razonamiento


en una fórmula condicional en la que el antecedente está formado por las premisas unidas
mediante conjuntores y la conclusión es el consecuente.

[(p ∨ q → r) ∧ (¬q ∧ p)] → r

Si el resultado que obtenemos es una tautología, nos encontramos con un


razonamiento válido.
Otra forma de comprobar la validez del razonamiento con tablas de verdad consiste en
realizar la tabla de verdad de las diferentes premisas y de la conclusión. Una vez realizado,
comprobamos que cuando las premisas son verdaderas, también lo es la conclusión. En ese
caso también sabremos que el razonamiento es válido.
En el ejemplo que hemos utilizado, las premisas se corresponden con las columnas 6 y
7, y la conclusión con la columna 9. Si comprobamos estas columnas, veremos que cuando 6 y
7 son verdaderas, 9 también lo es.

26
1 2 3 4 5 6 7 8 9

p q r ¬q p∨q p∨q→r ¬q ∧ p 6∧7 8→3

1 1 1 0 1 1 0 0 1

1 1 0 0 1 0 0 0 1

1 0 1 1 1 1 1 1 1

1 0 0 1 1 0 1 0 1

0 1 1 0 1 1 0 0 1

0 1 0 0 1 0 0 0 1

0 0 1 1 0 1 0 0 1

0 0 0 1 0 1 0 0 1

Normas referentes al uso de los paréntesis


N1. No se utilizará el paréntesis en aquellos casos en que los conectores afecten a
enunciados simples o atómicos.
N2. Se utilizará el paréntesis cuando el negador afecte a toda una conjunción,
disyunción, condicional o bicondicional.
N3. Se utilizará el paréntesis en las expresiones conjuntivas y disyuntivas precedidas o
seguidas de un condicionador o bicondicionador.
N4. Se utilizará el paréntesis en las expresiones que nos interese precisar la dominancia
del conector, o bien porque los conectores posean la misma dominancia –como en el caso del
conjuntor y del disyuntor que son idempotentes– o bien porque el sentido de la expresión
exige la alteración de la dominancia de las conectivas fuertes –el condicionador y el
bicondicionador son las conectivas de mayor extensión o dominancia.
Por consiguiente, para formalizar un enunciado del lenguaje natural debemos:
1- Establecer los enunciados simples
2- Definir los conectores
3- Colocar los paréntesis

Veamos un nuevo ejemplo:


27
Si la tormenta continúa, nos quedaremos a cenar o a dormir. Si nos quedamos a
cenar o a dormir, no iremos mañana al concierto. Mañana iremos al concierto. Por lo
tanto, la tormenta no continúa.
Modo de proceder:
1. Asignamos a cada oración simple una variable (p, q, r…)
2. Encerramos entre paréntesis las oraciones-enunciados compuestos, así
como los enunciados colocados entre puntos (o corchetes, o llaves si ya se han
utilizado aquéllos)
3. Sustituimos los nexos (conjunciones o adverbios) por el conector
correspondiente.)
Vamos a hacerlo paso a paso:
Paso 1)
p = La tormenta continúa
q = Nos quedamos a cenar
r = Nos quedamos a dormir
s = Iremos al concierto
Paso 2) {[Si “p”, entonces (“q” o “r”)]. [Si (“q” o “r”), entonces no “s”]. (“s”)}.
Por lo tanto no “p”.
Paso 3) {[p → (q ∨ r) ∧ [(q ∨ r) → ¬s] ∧ s} → ¬p

Formaliza los siguientes enunciados:

Si la Reina Roja está furiosa, entonces o el Conejo Blanco está desconcertado o Alicia no
será coronada reina.

Cientos de vidas podrían salvarse cada año si la gente utilizara el cinturón de seguridad.

O Holmes lleva razón, o Moriarty y Crumm son o ambos culpables o ambos inocentes.
Crumm es culpable.

“Si escoges tus deseos y tus miedos, no existirá para tí ningún tirano”. (Epicteto)

28
“Ojos que no ven, corazón que no siente”

Si Pablo no atiende en clase o no estudia en casa, fracasará en los exámenes y no será


aplaudido.

Me sube la bilirrubina cuando te miro y no me miras

Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Contigo porque me matas y sin ti porque
yo me muero.

Si descubro las ruinas de la Atlántida, seré un arqueólogo famoso. Si encuentro las minas
del rey Salomón, me haré rico. O bien encuentro las minas del rey Salomón o bien encuentro
las ruinas de la Atlántida. Luego, me haré rico o seré un arqueólogo famoso.

d) La deducción en la lógica proposicional

Aunque las tablas de verdad nos permiten descubrir la validez de un razonamiento, su


operatividad disminuye en la medida en la que aumenta el número de premisas. En estos casos
utilizamos la deducción natural, que se apoya en el conjunto de reglas que habitualmente
utilizamos cuando razonamos.
La formalización y sistematización de estas formas de deducción natural da lugar a las
reglas de inferencias básicas. Recordar tanto su número como su nombre es sumamente fácil,
pues se resumen en la inclusión y la eliminación de los diferentes conectores.

Reglas básicas

Definidas por Gentren en 1934. Son 8, dos para cada juntor (introducción y eliminación)

1) Introducción del conjuntor (Adición o conjunción) (IC)

A -1 p
B -2 q
├A∧B ├p∧q

Su comprensión es fácil. Si tenemos dos premisas:


- Antonio estudia bachillerato
- Antonio vive en Torrevieja
Parece claro que podemos llegar a la conclusión de que:
“Antonio estudia bachillerato y vive en Torrevieja”

29
2) Eliminación de conjuntor (simplificación) (EC)

A∧B -1 p ∧ q
├A ├ p

Este es el caso contrario. Si sabemos que “Antonio estudia bachillerato y vive en


Torrevieja”, podemos saber con certeza que “Antonio estudia bachillerato”

3) Introducción del disyuntor (ID)

A -1 p
├A∨B ├p∨q

Esta regla es tan evidente que, por su misma evidencia, nos parece extraña. Consiste en lo
siguiente:
Si sabemos que “Antonio estudia bachillerato”, nosotros podríamos afirmar sin temor a
equivocarnos que “Antonio estudia bachillerato o es vegetariano”, independientemente de que
Antonio sea o no sea vegetariano.

4)Eliminación del disyuntor (prueba por casos o dilema) (ED)

A ∨ B p∨ q
┌A ┌p
│… │…
└C └ r
┌B ┌q
│… │…
└C └ r
├C ├r

Esta regla también se llama dilema. Su comprensión es fácil. Tomemos la siguiente


premisa:
Antonio tomará el tren o el autobús (p ∨ q)
A partir de esta premisa, podemos suponer que Antonio toma el tren y trabajar con
esta premisa como si fuera verdad. Entonces puede suceder que, a partir de esa
suposición, lleguemos a la conclusión de que Antonio irá a Cádiz (p → r).
Ahora supongamos que Antonio toma el autobús y que, como en el caso anterior,
llegamos a partir de esta suposición a la conclusión de que Antonio irá a Cádiz (q → r).
No sabemos si Antonio tomará el tren o el autobús, pero sí podemos afirmar con
toda seguridad que, tome lo que tome Antonio, su destino es Cádiz. Podemos concluir

30
por tanto que Antonio irá a Cádiz (r)

5) Introducción del implicador (Teorema de la deducción). (TD)


Esta regla nos dice que si introducimos un supuesto (en el caso anterior que Antonio
tomará el tren, p); y, a partir de ese supuesto, alcanzamos una conclusión (Antonio irá a Cádiz,
r), entonces podemos afirmar que si Antonio toma el tren, entonces irá a Cádiz (p → r).
┌A ┌p
│… │…
└B └ q
├A→B ├p→q

Atención: NO afirmamos “r”, sino que si “p” es verdad, entonces “r” también lo es.

6) Eliminación del implicador o Modus Ponens (MP)


Si tenemos una expresión condicional cualquiera A → B y tenemos el antecedente (A) de
ese condicional, entonces podemos concluir el consecuente (B).
Es el caso contrario al anterior. Partimos de dos premisas:
1- Si Antonio toma el tren, entonces irá a Cádiz (p → q)
2- Antonio ha tomado el tren (p)
En consecuencia podemos afirmar que Antonio irá a Cádiz (q).
A→B p→q
A p
├B ├q

7) Introducción del negador o reducción al absurdo (Red.Ab.)


Si introducimos una suposición y, a partir de esta suposición, llegamos a una
contradicción, sabremos que la suposición que habíamos introducido era falsa.
┌A ┌p
│… │…
└B∧ ¬B └ q∧¬q
├ ¬A ├¬p

8) Eliminación del negador o doble negación (DN)


Si tenemos un enunciado cualquiera doblemente negado, entonces podemos concluir su
afirmación (igual que en matemáticas)

¬¬ A ¬¬ p
├A ├p

Existen además otras reglas, éstas derivadas:

31
9) Eliminación del Bicondicional (E ↔)

A↔B p↔q
├ (A → B) ∧ (B → A) ├ (p → q) ∧ (q → p)

10) Introducción del Bicondicional (I ↔)


(A → B) ∧ (B → A) (p → q) ∧ (q → p)
├A↔B ├p↔q

11) Regla de Identidad (Id.)


A p
├A ├p

12) Modus Tolens (MT)


A→B p→q
¬B ¬q
├ ¬A ├ ¬p

13) Modus tollendo ponens o silogismo disyuntivo (SD)


A∨B p∨q
¬A ¬p
├B ├q

14) Leyes de Morgan (DM)


Caso 1 ¬(A ∧ B) ¬(p ∧ q)
├ ¬A ∨ ¬B ├ ¬p ∨ ¬q

Caso 2 ¬ (A ∨ B) ¬ (p ∨ q)
├ ¬A ∧ ¬B ├ ¬p ∧ ¬q

15) Ex contradicciones quodlibet (E.C.Q.)


A ∧ ¬A p ∧ ¬p
├B ├q

Cómo hacer una deducción


En las demostraciones iremos poniendo todos los enunciados, incluidas las premisas, en

32
líneas numeradas y sucesivas.
Las premisas, que son el punto de partida de la demostración, irán precedidas de una
línea corta horizontal.
En los supuestos que introduzcamos, antepondremos el símbolo “┌ ”. Cuando este
supuesto se cierre utilizaremos el símbolo “└ ”. Los enunciados que aparezcan entre la
apertura y el cierre de un supuesto irán precedidos de una línea vertical que una los símbolos
de apertura y cierre del supuesto.
En todos los enunciados que hayamos deducido aplicando alguna de las reglas lógicas,
indicaremos a su derecha, entre paréntesis, qué regla hemos utilizado y la línea o líneas a las
que se ha aplicado tal regla.
Mientras no se hayan cerrado todos los supuestos abiertos en una demostración, no se
puede considerar terminada la demostración. Asimismo, los supuestos no pueden cerrarse en
la misma línea en la que se han abierto y tampoco pueden cerrarse dos supuestos en una
misma línea.

Ejemplo 1:
Dadas las premisas “p → ( q ∧ r )” y “p ∧ s”, demostrar “q”
-1p→(q∧r)
-2p∧s
3p (Eliminación del Conjuntor 2. EC 2)
4q∧r (Modus Ponens 1, 3. MP 1,3)
5q (EC 4)

Ejemplo 2:
Dadas las premisas “¬ p → q” y “¬ q ∧ r”, demostrar “p ∨ s”
-1¬p→q
-2¬q∧r
3¬q (EC 2)
4p (Modus Tollens 1,3. MT 1,3)
5p∨s (Introducción del disyuntor 4. ID 4)

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Practica las reglas de deducción demostrando los siguientes razonamientos:
1) Demuestra: ├ r ∨ t
-1p→q
-2q→r
-3s→t
-4s∨ p

2) Demuestra: ├ ¬ q ∧ ¬ r
-1r→s
-2¬p∨¬q
- 3 ¬ (¬p ∨ s)

3) Demuestra: ├ ¬ s → r
- 1 ( p ∧ q) → r
- 2 ¬ (p ∨ r) → s
-3p→q

4) Demuestra: ├ q ∨ u
-1p→q
-2r→p
-3¬r→¬t
- 4 ¬ ( s ∧ ¬ r)
-5t∨s

5) Demuestra: ├ ¬ p
-1p→q
-2r∨s
-3s→¬q
-4¬r

6) Demuestra: ├ q ∧ ¬ r
-1r→s
-2p∨q
- 3 ¬ (p ∨ s)

34
3. Lógica de clases
Hemos visto brevemente la lógica proposicional. Su alcance, sin embargo, es limitado.
Pensemos, por ejemplo, en el siguiente razonamiento:
Todos los hombres son mortales
Todos los griegos son hombres
├ Todos los griegos son mortales.
Presumiblemente, y de forma intuitiva, nadie negaría que la conclusión se deriva
necesariamente de las premisas. Sin embargo, si simbolizamos el razonamiento en el interior
de la lógica proposicional, nos encontraríamos:
-1 p
-2 q
├r
Como vemos, no existe conexión necesaria entre la conclusión y las premisas. La validez
en este caso no depende de las relaciones entre las premisas y la conclusión en tanto que
enunciados simples, sino de relaciones entre partes de los enunciados. Nos adentramos en la
lógica de clases, que se caracteriza por analizar la estructura interna de la proposición.
Definimos clase como el conjunto de objetos o individuos que comparten una propiedad
común.
La clase suele simbolizarse con las letras mayúsculas del alfabeto: A, B, C...
Si un individuo es elemento o miembro de una clase, se dice que pertenece a tal clase (se
simboliza x ∈ A); si no lo es, se dice que no pertenece a tal clase (se simboliza x ∉ A).
La pertenencia o no pertenencia son, pues, relaciones entre individuos y clases.
Diferentes clases pueden relacionarse entre sí, definiendo las siguientes relaciones
posibles:
1- Todos los elementos de la clase A son también miembros de la clase B, y viceversa. En
este caso diremos que las clases son idénticas: A = B (Cuando las clases A y B no son idénticas
o iguales, se escribe A ≠ B).
2- Ningún elemento de la clase A es también miembro de la clase B. En este caso
hablamos de clases disjuntas. Ejemplo: la clase de los árboles y la clase de los seres humanos.
Ningún árbol es un ser humano).
3- Algunos elementos de la clase A pertenecen también a la clase B. Entonces diremos
que son clases distintas. Ejemplo: la clase de los médicos y la de los valencianos. Algunos
médicos son también valencianos).

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4- Todos los elementos de la clase A son también elementos de la clase B, pero no al
revés. En este caso se dice que la clase A está incluida en la clase B y se escribe A ⊂ B. Por
ejemplo, la clase de los médicos y los seres humanos. Todos los médicos son también seres
humanos, pero no todos los seres humanos son médicos.
Hay un tipo especial de clase que es la clase vacía, se simboliza ∅.
Las clases se pueden definir por extensión o comprensión. Por extensión, enumerando
sus elementos. Ejemplo: A = {2, 4, 6, 8, 10}. Por comprensión, expresando sus propiedades
comunes. Ejemplo: A = {números pares iguales o menores que 10}
A la lógica de clases, en realidad no le interesa la comprensión de los predicados (de las
cualidades que comparten los elementos de una clase), sino únicamente su extensión, es decir,
que hay un conjunto de individuos que forman una clase (por ejemplo la clase de los filósofos) y
que están en relación con otras clases (por ejemplo la clase de los mortales).

Operaciones con clases


Es posible operar con las clases. Las operaciones más importantes son:
1) Suma lógica. Su resultado es otra clase formada por todos los elementos que
pertenecen a A, a B, o a ambas clases. Se simboliza A U B.
Ejemplo: Clase A = médicos
Clase B = valencianos
A U B estará formada por una clase a la que pertenecerían todos los médicos del mundo
y todos los valencianos.

2) Producto lógico. Su resultado es una nueva clase formada por los elementos que
pertenecen simultáneamente a ambas clases. Se simboliza A ∩ B.
En el ejemplo anterior, la nueva clase resultante sería el de los médicos valencianos.

3) Diferencia lógica. El resultado es otra clase a la que pertenecen los elementos de la


clase A que no pertenecen a la clase B. Se simboliza A – B.
En el ejemplo anterior, el resultado sería una nueva clase formada por todos los médicos
que no son valencianos.

4) Complemento de una clase. El complemento de una clase A está compuesto por


todos los individuos que no pertenecen a A. Esta clase se representa colocando una rayita
horizontal encima del nombre de la clase a la que complementa: Ā
La definición del complemento de una clase exige definir la denominada clase universal,
esto es, delimitar el universo del que hablamos. Por ejemplo, si definimos como clase universal

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al conjunto de los seres humanos, el complemento de la clase formada por los valencianos
sería una clase formada por todos los seres humanos excepto los valencianos.

Proposiciones y clases
Una clase no es una proposición. Una proposición pone en relación dos clases,
afirmando o negando que alguno o todos los miembros de una clase comparten un predicado
determinado.
Ejemplo: “Algunos mamíferos son felinos”
Se afirma que algunos elementos de la clase mamífero comparten la propiedad de la clase
felinos.
Desde este punto de vista, las proposiciones pueden clasificarse según los criterios de la
cantidad y la cualidad.
Según su Cantidad pueden ser: Universales
Particulares
Según su Cualidad pueden ser: Afirmativas
Negativas

Una proposición es universal cuando lo que afirma o niega se extiende a todos los
individuos de la clase significada por el sujeto.
Ejemplo: “Todos los felinos son mamíferos”.
“Ningún felino es vegetal”.

Una proposición es particular cuando lo que afirma o niega no se extiende a todos


los individuos, sino sólo a algunos.
Ejemplo: “Algunos mamíferos son felinos”.
“Algunos mamíferos no son felinos”.

Combinando los criterios de cantidad y cualidad obtenemos cuatro tipos de


proposiciones, que se representan con las letras A, E, I, O, tomadas de las palabras latinas
Affirmo y Nego.
A = Universal afirmativa: “Todos los felinos son mamíferos”.
E = Universal negativa: “Ningún felino es vegetal”.
I = Particular afirmativa: “Algunos mamíferos son felinos”.
O = Particular negativa: “Algunos mamíferos no son felinos”.
Que una proposición es universal afirmativa (“Todos los felinos son mamíferos”),
significa:

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1- Que todos los individuos que pertenecen a la clase del sujeto (los felinos)
pertenecen también a la clase del predicado (los mamíferos). La relación entre ambas
clases es de inclusión: A ⊂ B.
2- Consiguientemente, significa que no hay ningún elemento de la clase A (los feli-

nos) que no pertenezca a la clase B (los mamíferos). Por consiguiente, A – B = ∅


Que una proposición sea universal negativa (“Ningún felino es vegetal”) significa
que no hay ningún elemento de la clase los felinos que sea miembro de la clase de los

vegetales. Por consiguiente, A ∩ B = ∅


Que una proposición sea particular afirmativa (“Algunos mamíferos son felinos”)
significa que al menos un elemento de la clase A (los mamíferos) pertenece también a la

clase B (los mamíferos). Por consiguiente, A ∩ B ≠ ∅


Que una proposición sea particular negativa (“Algunos mamíferos no son felinos”),
significa que al menos un elemento de la clase A no pertenece a la clase B. Por

consiguiente A – B ≠ ∅.
Estas operaciones pueden representarse gráficamente mediante los diagramas de
Venn, a partir de dos círculos parcialmente superpuestos donde cada uno de ellos repre-
senta a una clase.
Como en las proposiciones intervienen
dos clases, aquella que se refiere el sujeto y
aquella a la que se refiere el predicado,
representaremos en el círculo de la izquierda la
clase a la que se refiere el sujeto (S), y en el cír-
culo de la derecha la clase a la que se refiere el
predicado (P).
Resultan así tres clases diferentes: La de
los elementos que sólo pertenecen a S. La de los elementos que sólo pertenecen a P. La
de los elementos que pertenecen simultáneamente a S y P.
Los cuatro tipos de proposiciones que hemos definido se representarían así:

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- Proposición Universal Afirmativa: A
“Todos los felinos son mamíferos”
(Todos los S son P)
(La zona rayada significa que en ella no puede existir
ningún miembro, está vacía.)

- Proposición Universal Negativa: E


“Ningún felino es vegetal”
(Ningún S es P)
(La zona rayada significa que en ella no puede existir
ningún miembro.)

- Proposición Particular Afirmativa: I


“Algunos mamíferos son felinos”
(Algún S es P)
(La cruz significa la existencia de al menos un miembro
en esa zona.)

- Proposición Particular Negativa: O


“Algunos mamíferos no son felinos”
(Algún S no es P)
(La cruz significa la existencia de al menos un individuo
en esa zona.)

a) Silogismo aristotélico
La lógica de clases fue desarrollada para formalizar totalmente la lógica aristotélica: el
silogismo.
Aristóteles denominó silogismo a todo razonamiento deductivo compuesto por dos
premisas y una conclusión en la que se relacionan tres clases o términos.
Veamos un ejemplo:

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Todos los felinos son mamíferos
Ningún árbol es mamífero

├ Ningún árbol es felino

Elementos del silogismo:


En el ejemplo anterior los tres términos (las tres clases a las que se hace referencia) son:
felinos, mamíferos, árboles.
Se denomina término medio al que se repite en las premisas y no aparece en la
conclusión. Se representa con la letra M. En este caso sería el término “mamíferos”
Se denomina término mayor al que aparece como predicado de la conclusión,
independientemente de la función que desempeña en las premisas. Se representa con la letra P.
En este caso sería el término “felino”.
Se denomina término menor al que aparece como sujeto en la conclusión,
independientemente de la función que desempeñe en las premisas. Se representa con la letra S.
En este caso sería el término “árbol”.
Asimismo, se denomina premisa mayor a la que contiene el término mayor; se
denomina premisa menor a la que contiene el término menor.
El esquema del silogismo es como sigue:
M-P
S-M

├ S-P

La situación del término medio es indistinta, de ahí que existan cuatro figuras
diferentes:
M-P P-M M-P P-M
S-M S-M M-S M-S

├ S-P ├ S-P ├ S-P ├ S-P

Reglas para la validez de los modos del silogismo


Respecto a los términos:
1- Tiene que haber tres términos: P, S, M
2- El término medio no puede aparecer en la conclusión
3- El término medio tiene que estar tomado en toda su extensión por lo menos una vez
4- P y S no pueden tener mayor extensión en la conclusión que en las premisas.

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Respecto a las premisas
1- De dos premisas negativas no se puede concluir nada
2- De dos premisas particulares no se puede concluir nada
3- De dos premisas afirmativas no se puede obtener una conclusión negativa
4- La conclusión siempre lleva la peor parte:
- si una premisa es negativa, la conclusión es negativa
- si una premisa es particular, la conclusión es particular.

Sobre la distribución de los términos


En una proposición un término está distribuido cuando en la proposición se hace
referencia a todos los individuos de la clase correspondiente. En caso contrario no lo está.
La distribución o no del sujeto está relacionada con la cantidad de la proposición,
independientemente de la cualidad de ésta:
En las proposiciones universales el sujeto está distribuido, pero en las particulares no,
puesto que el sujeto sólo se refiere a algunos de los miembros de la clase del sujeto.
La distribución o no del predicado está en relación con la cualidad de la proposición,
independientemente de la cantidad de ésta.
En las proposiciones afirmativas el predicado no está distribuido, pues la clase predicado
sólo aparece representada por algunos de sus miembros: Todos los perros son mamíferos. Los
únicos mamíferos que aparecen representados son los perros, pero no dice nada del resto de
mamíferos.
En las proposiciones negativas, el predicado está distribuido, pues la proposición se
extiende a todos los miembros de la clase del predicado. Ningún perro es un pez. El
predicado, pez, está distribuido pues es necesario tener en cuenta a toda la clase de los peces
para afirmar que ningún perro es pez.

b) Representación de silogismos en diagramas de Venn


Para representar los silogismos y comprobar si, efectivamente, son válidos, pueden
utilizarse los diagramas de Venn.
El modo de proceder es el siguiente:
Como intervienen tres clases distintas, debemos
representar tres círculos dispuestos del siguiente modo:
El círculo inferior representa la clase correspondiente al
término medio (M); de los dos superiores, el de la izquierda
representa la clase correspondiente al término menor (S), y el de

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la derecha representa la clase correspondiente al término mayor (P).
A continuación representamos las dos premisas. Si una de ellas es universal, se comienza
por ésta. Para representar la premisa rayamos aquella o aquellas áreas que, de acuerdo con las
premisas, carezcan de miembros y ponemos una cruz en las que, según las premisas, exista
algún miembro.
Una vez representadas las premisas basta con comprobar si la conclusión está también
representada. En ese caso, el silogismo es válido, en caso contrario, el silogismo no es válido.
Veamos varios ejemplos:
Todos los felinos son mamíferos
Ningún árbol es mamífero

├ Ningún árbol es felino

Representamos la primera premisa

A continuación representamos la segunda premisa


Como se ve, la conclusión “ningún árbol es felino” está
representada, pues la intersección de las clases “árboles” y
“felinos” no contiene ningún elemento (está rayada), está
vacía.

Veamos un segundo ejemplo:


Todos los felinos son mamíferos
Algunos felinos son animales salvajes

├ Algunos animales salvajes son mamíferos

Realizamos la misma operación.

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Representamos la primera premisa:

Y la segunda:

Como se ve, también en este caso aparece representada la conclusión pues, efectivamente,
hay algunos animales salvajes que son mamíferos.

Representa los siguientes silogismos en diagramas de Venn y comprueba su validez.


Explica por qué.
Algunos jóvenes no son artistas
Todos los músicos son artistas

├ Algunos jóvenes no son músicos

Ningún explorador es aburrido


Algunos escritores son aburridos

├Algunos escritores no son exploradores

Algunos valencianos son deportistas


Ningún deportista es fumador

├Algunos valencianos no son fumadores

Algunos hombres son levantadores de piedras


Todos los levantadores de piedras son fuertes

├Algunos hombres son fuertes

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4. Lógica informal
No existe consenso acerca de qué sea, o qué sentido tiene, la lógica informal. En un
sentido general, existen dos grandes concepciones acerca de la misma, una concepción que
podríamos denominar débil y otra fuerte.
La concepción débil plantea que la lógica informal es simplemente la lógica formal
aplicada al lenguaje ordinario, mientras que la concepción fuerte sostiene que ambas lógicas
son radicalmente diferentes.
Según la primera de las interpretaciones, los problemas de la lógica informal serían
pseudoproblemas, en la medida en que sus problemas serían los mismos de la lógica formal y,
en última instancia, limitarían el valor de la lógica informal a su valor didáctico: de lo que se
trata es de enseñar, a partir del lenguaje natural, lógica formal.
No cabe duda de que este interés o valor didáctico existe, pero la lógica informal es
mucho más que eso, pues constituye un ámbito específico, diferente del de la lógica formal.
Así, en los años sesenta, la lógica informal, especialmente la teoría de las falacias, se desarrolló
como una forma de dar herramientas lógicas que permitieran a los individuos enfrentarse a los
embates de la publicidad comercial y de la propaganda política que se transmitía a través de los
medios de comunicación de masas. En ese sentido tiene un aspecto y un valor crítico. Pero hay
más.
El lenguaje natural, que es del que se encarga la lógica informal, es un lenguaje vivo,
mucho más rico que el formal y no sometido a su rigidez y sistematicidad. Así, mientras la
lógica formal se desinteresa del contenido de los razonamientos y del contexto en el que se
producen, limitándose a analizar su validez formal, a la lógica informal no sólo le importa lo
sintáctico (o reglas que rigen las relaciones abstractas entre símbolos), o lo semántico (relación
de los símbolos con aquello a lo que se refieren), sino, ante todo, lo pragmático: la finalidad de
la argumentación no es simplemente establecer el valor de verdad sino, ante todo, resolver
problemas y tomar decisiones sobre ellos. La lógica informal pretende por ello persuadir,
convencer y llegar a acuerdos, y en este terreno debemos tomar en consideración las creencias
y actitudes del interlocutor, la propia credibilidad del argumentador, el contexto y las
circunstancias en las que se argumenta, barajando por ello aspectos sociológicos, psicológicos,
éticos, políticos y dialécticos, además de los estrictamente lógicos desde el punto de vista
formal.
A partir de aquí podemos establecer una clara diferencia entre las lógicas formal e
informal, una diferencia que alcanza a su objeto: mientras que la lógica formal estudia las
inferencias o razonamientos, la lógica informal estudia los argumentos.

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Visto de este modo, la lógica informal no se opone a la lógica formal, pues también
trabaja con razonamientos, pero no se limita a ella.
La parte más conocida de la lógica informal son las falacias, a las que nos limitaremos en
este tema introductorio.

Las falacias
Podemos definir una falacia como argumentos formalmente inválidos que, sin embargo,
tienen apariencia de verdad. Se clasifican en dos grupos: falacias de atinencia y falacias de
ambigüedad.
Las falacias de ambigüedad, como el equívoco o la anfibología, tienen que ver con las
imprecisiones del lenguaje natural, a lo que ya hemos referencia. Nos detendremos por tanto
solamente en las falacias de atinencia.

Falacias de atinencia
En estos razonamientos, el lenguaje se usa tanto expresiva como informativamente con el
fin de despertar o estimular emociones en el interlocutor, tales como el temor, la hostilidad, la
piedad o el entusiasmo. Las más conocidas son:
1) Argumento “ad baculum”. Consiste en apelar a la fuerza o a la amenaza. Se recurre a
esta falacia cuando fracasan los argumentos racionales. Se resume en el dicho: “La fuerza hace
el derecho”. A escala internacional este argumento significa la guerra o la amenaza de guerra.
Los nazis acostumbraban a enviar la siguiente noticia a los lectores alemanes que interrumpían
su inscripción: “Nuestro periódico merece el apoyo de todo alemán. Seguiremos enviando
ejemplares de él, y esperamos que Ud. no se exponga a infortunadas consecuencias en caso de
cancelación”.
2) Argumento “ad hominen”. Consiste en atacar a la persona que defiende un
argumento y no al argumento en sí. En lugar de demostrar la falsedad de un razonamiento, se
ataca a la persona que la dice, por ejemplo cuando se afirma que un discurso es falso porque lo
sostiene gente indeseable, extremista, drogadicta, etc.
Este razonamiento falaz, convence a través del proceso psicológico de la transferencia, al
provocar una desaprobación de la persona y convertirla en desacuerdo con lo que esa persona
dice. Es muy frecuente en el discurso político.
3) Argumento “ad ignorantiam”. Consiste en defender la validez de un razonamiento
porque no se ha demostrado lo contrario. Por ejemplo, “debe haber fantasmas porque no se
ha podido demostrar que no los hay”. Este razonamiento sólo es aceptable en el campo de la
justicia, cuando se supone la inocencia de la persona: “Todo el mundo es inocente mientras no

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se demuestre lo contrario”. Es la presunción de inocencia.
En este caso concreto, ya argumentó hace varias décadas Manuel Sacristán que, en todo
caso, quien tiene necesidad de demostrar algo es quien sostiene la existencia de ese algo, y no
al revés.
4) Argumento “ad misericordiam”. Consiste en apelar a los sentimientos del oponente
para persuadirlo de algo.
5) Argumento “ad populum”. Consiste en provocar la adhesión de la mayoría por la vía
emotiva. Se trata de despertar emociones, pasiones, entusiasmo entre el público. Es muy
utilizado en la publicidad y en la propaganda política.
6) Argumento “ad verecundiam”. Consiste en el recurso a la autoridad. No tratas de
demostrar que algo es cierto, basta con sostener que lo dice alguien, la Autoridad (Dios, un
científico, un personaje famoso…).
7) Argumento de la “causa falsa” (“post hoc ergo propter hoc”). Consiste en afirmar
que un acontecimiento es causa de otro porque es anterior.
Ejemplo: “Desde que se inició el nuevo Carnet de Conducir por puntos, los accidentes
han descendido. Esto quiere decir que ha sido un éxito”. (Este ejemplo debería analizar
también otros factores que hayan influido en el descenso de los accidentes).
8) Petición de principio, petitio principii. Consiste en admitir una verdad o conclusión
que aparecía en las premisas iniciales. Es un argumento circular por tanto.
9) Argumento de la “pregunta compleja”. Consiste en hacer una pregunta que
encierra ya una respuesta porque en su formulación se enlazan varias preguntas.
Ejemplo: “¿Ha dejado Ud. sus malos hábitos?, ¿ha dejado de pegar a su mujer?”. No
importa qué respondas, pues hagas lo que hagas estarás asumiendo o que alguna vez has
tenido malos hábitos o que has pegado a tu mujer.
10) Falacia democrática. Consiste en suponer que la verdad se encuentra en aquello que
decida la mayoría.
11) Falacia de la pendiente resbaladiza. Consiste en extraer conclusiones cada vez más
exageradas a partir de un enunciado hasta alcanzar una conclusión esperpéntica que ya no
tiene nada que ver con la proposición inicial.

Busca un ejemplo para cada uno de los tipos de falacias expuestos anteriormente.

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