Semiótica: Signos, Pensamiento y Lenguaje
Semiótica: Signos, Pensamiento y Lenguaje
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ser humano y su aparición se debe a la articulación entre pensamiento y lenguaje.
1. Pensamiento y lenguaje
Sin duda, la incipiente capacidad de fabricar herramientas favoreció la adaptación al
medio del ser humano. Pero si reflexionamos sobre esta capacidad, nos daremos cuenta de
que, de alguna manera, exige superar la inmediatez del momento, exige la capacidad de
trascender el presente pues, lo que el ser humano hace cuando fabrica una herramienta, por
tosca que sea, es prever el futuro, idear una situación futura en la que esa herramienta será
necesaria para lograr un fin proyectado con anterioridad. Esto es lo característico del
pensamiento humano. Como decía Marx:
Una araña ejecuta operaciones que semejan a las manipulaciones del tejedor, y la
construcción de los panales de las abejas podría avergonzar, por su perfección, a más de un
maestro de obras. Pero, hay algo en que el peor maestro de obras aventaja, desde luego, a la
mejor abeja, y es el hecho de que, antes de ejecutar la construcción, la proyecta en su
cerebro. (El Capital I, cap. V)
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Etimológicamente, el término pensamiento deriva de pensare, que significa pesar,
calcular, juzgar; y, en este sentido, implica la actitud de examinar las circunstancias que nos
rodean y reflexionar sobre ellas con el fin de adaptar la conducta a las necesidades (presentes o
futuras). En este sentido, el pensamiento define la actividad de idear o concebir un proyecto
en nuestra mente. Y en este concebir proyectos trabajamos con conceptos y juicios.
Reconocer la existencia de conceptos exige la capacidad de abstracción, esto es, la
capacidad de identificar rasgos o características comunes presentes en diferentes individuos a
los que damos más importancia que a otros rasgos que dichos individuos no comparten. Así,
bajo el concepto “perro” pensamos en una pluralidad de individuos perrunos sin importarnos
sus diferencias de tamaño, color, raza.....
Estos conceptos que el ser humano construye nos permiten:
1) clasificar los objetos de nuestra experiencia,
2) identificar situaciones y experiencias previas y, por consiguiente, adaptar más
fácilmente nuestra conducta,
3) generalizar y proyectar hacia el futuro situaciones posibles y su forma de
resolverlas.
Si admitimos esto, estamos admitiendo de hecho, no sólo la capacidad de construir
conceptos, sino de construir juicios, esto es, de relacionar dos conceptos y afirmar o negar el
uno del otro (por ejemplo atribuir una cualidad a un individuo: ladrido-perro); y, dando un
paso más, de unir juicios para, a partir de ellos, hacer razonamientos o inferencias.
La cuestión es que, en el ser humano, esto ha ido acompañado de otra capacidad
singular, el lenguaje, cuya relación con el pensamiento ha sido objeto de reflexión.
Desde el comienzo, al hablar de la aparición del ser humano, hemos hecho referencia
al carácter social del ser humano y, en este sentido, el lenguaje ha sido uno de los principales
vehículos de intersubjetividad. El lenguaje facilitaba la comunicación entre los individuos: para
advertir de la existencia de algún peligro, para comunicar una orden o, simplemente, para
transmitir más fácilmente conocimiento. Pero, ¿cómo?
El lenguaje ha permitido fijar y registrar (primeramente en sonidos) la red de
conceptos elaborados por el ser humano. A partir de aquí nos encontramos con un triángulo
que relaciona tres realidades diferentes (el significante –la grafía o el sonido–, la representación
mental –el significado–, el referente material –la cosa) con unas relaciones definidas:
1) la palabra no es sólo un sonido o una grafía, sino la unidad entre el
significado y el significante,
2) la relación entre el signo lingüístico y la realidad está mediada por los
significados,
3
3) el significado nos informa de aquellas cualidades comunes a una pluralidad
de individuos,
4) el significante nos informa de aquellos individuos que poseen las cualidades
contenidas en el significado.
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independientemente una de otra.
3. No existe una correlación definida y constante entre ellos.
4. Los antropoides ponen de manifiesto una inteligencia semejante a la del hombre
en ciertos aspectos (el uso embrionario de herramientas) y un lenguaje en parte parecido al
humano en aspectos totalmente distintos (el aspecto fonético de su lenguaje, su función de
descarga, los comienzos de una función social).
5. La estrecha correspondencia entre las características de pensamiento y lenguaje
del hombre está ausente en los antropoides.
6. En la filogenia del pensamiento y el lenguaje son claramente discernibles una
fase preintelectual en el desarrollo del habla y una fase prelingüística en el desarrollo del
pensamiento.
[...]
1. En su desarrollo ontogenético, el pensamiento y el lenguaje provienen de
distintas raíces genéticas.
2. En el desarrollo del habla del niño podemos establecer con certeza una etapa
preintelectual, y en su desarrollo intelectual una etapa prelingüística.
3. Hasta un cierto punto en el tiempo, los dos siguen líneas separadas,
independientemente una de otra.
4. En un momento determinado estas líneas, se encuentran, y entonces el
pensamiento se torna verbal y el lenguaje, racional.
Vigotsky: Pensamiento y lenguaje. Cap. 4
La ontogénesis se refiere a los procesos que sufren los seres vivos desde
la fecundación hasta su plenitud y madurez.
La filogénesis, por el contrario, se refiere al proceso evolutivo de la
esspecie, esto es, a los cambios que dan origen a una especie.
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a) Lenguaje natural
Por lenguaje natural se entiende la lengua utilizada por una comunidad lingüística. Es
un lenguaje que aprendemos desde que nacemos –en las otras especies animales el lenguaje es
innato– y que utilizamos para nombrar objetos, hacer preguntas, expresar emociones, describir
sucesos, etc. El ruso, el catalán, el inglés o el castellano son ejemplos de lenguajes naturales.
Un lenguaje natural consta de un conjunto finito de símbolos –las palabras o signos
lingüísticos– y un número determinado de reglas –morfosintaxis– para la formación de
oraciones.
Las posibilidades expresivas el lenguaje natural son prácticamente ilimitadas.
Constr uyendo oraciones podemos enunciar hechos, describir fenómenos, expresar estados de
ánimo, dudas, súplicas, mandatos, … y también referirnos al propio lenguaje mediante
expresiones metalingüísticas (utilizar el lenguaje para hablar del propio lenguaje. Es lo que
estamos haciendo ahora)
Una oración es una expresión lingüística gramaticalmente correcta y que posee sentido
completo. Por ejemplo, “el cuarzo es un mineral”, “llueve”, etc. Por el contrario, “vivir con” o
“suyo papel sintiendo” no son oraciones.
Desde el punto de vista de su significado, las oraciones pueden ser enunciativas,
desiderativas, dubitativas, exhortativas, interrogativas y exclamativas.
De todos estos tipos de oraciones, sólo las oraciones enunciativas son susceptibles de
ser verdaderas o falsas. Por ejemplo, “el cuarzo es un mineral” es una oración enunciativa que
expresa un contenido verdadero. El contenido de la oración “llueve” será verdadero o falso en
función del momento en el que se exprese. Por el contrario, las oraciones exhortativas,
exclamativas o interrogativas no tienen valor de verdad, carece de sentido preguntarse si son
verdaderas o falsas.
Como hemos dicho, las posibilidades expresivas del lenguaje natural son infinitas; sin
embargo, sus expresiones conllevan muchas veces imprecisión y ambigüedad, lo que no los
hace aptos para el conocimiento científico. Esta imprecisión del lenguaje natural proviene de
dos fuentes:
–De la semántica:
–Polisemia: términos con varios significados (cabo, gato, golfo…).
–Términos indeterminados, insuficientemente definidos. Ejemplos: “rápido”,
“difícil”, “agradable”. Esta indefinición impide la exacta comprensión del mensaje.
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–De la sintaxis:
–Anfibología, cuando una expresión puede presentar varios significados.
Ejemplo: “el libro de Torrente Ballester”. No sabemos si hablamos de un libro escrito
por Torrente Ballester o del ejemplar de un libro que pertenece a Torrente Ballester.
–Oraciones sin sentido.
–Enunciados confusos, redundantes o incluso contradictorios (ciencias ocultas)
–Argumentos paradójicos (Epiménides el cretense, la paradoja del ahorcado de
Cervantes)
Lectura
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–A mi parecer, este negocio en dos paletas le declararé yo, y es así: el tal hombre
jura que va a morir en la horca, y si muere en ella, juró verdad, y por la ley puesta merece
ser libre y que pase la puente; y si no le ahorcan, juró mentira, y por la misma ley merece
que le ahorquen.
–Así es como el señor gobernador dice –dijo el mensajero–; y cuanto a la
entereza y entendimiento del caso, no hay más que pedir ni que dudar.
–Digo yo, pues, agora –replicó Sancho– que deste hombre aquella parte que juró
verdad la dejen pasar, y la que dijo mentira la ahorquen, y desta manera se cumplirá al pie
de la letra la condición del pasaje.
–Pues, señor gobernador –replicó el preguntador–, será necesario que el tal
hombre se divida en partes, en mentirosa y verdadera; y si se divide, por fuerza ha de
morir, y así no se consigue cosa alguna de lo que la ley pide, y es de necesidad espresa que
se cumpla con ella.
–Venid acá, señor buen hombre –respondió Sancho–; este pasajero que decís, o
yo soy un porro, o él tiene la misma razón para morir que para vivir y pasar la puente;
porque si la verdad le salva, la mentira le condena igualmente; y, siendo esto así, como lo
es, soy de parecer que digáis a esos señores que a mí os enviaron que, pues están en un fil
las razones de condenarle o asolverle, que le dejen pasar libremente, pues siempre es
alabado más el hacer bien que mal, y esto lo diera firmado de mi nombre, si supiera
firmar; y yo en este caso no he hablado de mío, sino que se me vino a la memoria un
precepto, entre otros muchos que me dio mi amo don Quijote la noche antes que viniese
a ser gobernador desta ínsula: que fue que, cuando la justicia estuviese en duda, me
decantase y acogiese a la misericordia; y ha querido Dios que agora se me acordase, por
venir en este caso como de molde.
M. de Cervantes: El Quijote, 2ª parte, cap LI
b) Lenguaje artificial
Para resolver los problemas del lenguaje natural y con el fin de dotar a la ciencia de una
expresividad rigurosa y exacta, se construyen lenguajes artificiales, esto es, lenguajes bien
definidos que poseen una estructura operativa y eficaz. Todas las ciencias emplean lenguajes
artificiales y ésta es una de las condiciones de su progreso.
Los lenguajes artificiales permiten profundizar en la investigación matemática y
científica sin caer en las imprecisiones del lenguaje ordinario.
El primer paso en esta dirección lo dio Aristóteles al determinar que la ciencia utilizaba
sólo juicios apofánticos, cuya estructura era siempre la misma: sujeto—cópula—predicado.
Además, estableció reglas precisas de conexión entre los conceptos que aparecían en la
predicación.
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Un “juicio apofántico” es un enunciado, una oración que expresa contenidos verdaderos o
falsos. Su forma, por tanto, es la de una oración enunciativa
Las deficiencias que proceden de la vaguedad de las palabras o de sus usos ambiguos
se superan mediante:
– la redefinición de los conceptos ordinarios,
– la utilización de un simbolismo artificial basado en una correspondencia biunívoca –
de uno a uno– entre símbolo y objeto representado.
La física, por ejemplo, dispone de numerosos términos ordinarios redefinidos
unívocamente (“fuerza”, “masa”, “energía”, etc), así como de otros símbolos convencionales
(“t”, “s”, “v”, etc.), que permiten a los investigadores operar con fórmulas.
Las deficiencias que resultan de la vaguedad de los enunciados se resuelven mediante la
estipulación de unas reglas con criterios técnicos suficientes para evitarlas (el enunciado “un
puñado de sal” sería substituido por “x moles de ClNa”).
Las incongruencias de los razonamientos (sofismas, paradojas, etc.) mediante la
dotación de reglas operativas tan eficaces y rigurosas que hagan imposible la demostración de
contradicciones.
En definitiva, un lenguaje artificial consta de los mismos elementos que cualquier otro
lenguaje, esto es, signos y reglas sintácticas, pero se le exige además:
a) que los signos estén bien definidos,
b) que el conjunto de reglas para la formación de enunciados sea efectivo, es
decir, permita saber en cualquier momento si nos encontramos ante una expresión
bien formada del lenguaje artificial que se trate,
c) que el conjunto de reglas operativas permita pasar de unas expresiones a
otras construyendo cadenas deductivas rigurosas y exactas.
Esto sugiere sin embargo que los lenguajes artificiales disponen de un campo muy
limitado. Sólo sirven para satisfacer las necesidades expresivas de aquellos sectores del
conocimiento para los que fueron diseñados.
Pero desde el punto de vista de su aplicación a la ciencia, el uso de lenguajes artificiales
resulta, en la actualidad, imprescindible.
Dentro de los lenguajes artificiales ha aparecido un lenguaje especial, el denominado
lenguaje formal, utilizado en lógica y matemáticas, que carece de contenido empírico, pero
cuyas reglas sintácticas poseen operatividad y eficacia de cálculo. Así, la lógica formal y las
matemáticas se consideran hoy los prototipos más acabados de lenguajes artificiales. Su
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aplicación al terreno científico ha sido la condición de su espectacular desarrollo: la física, por
ejemplo, inició su despegue a partir del momento en el que Galileo matematizó sus enunciados
y la sometió a la exactitud y rigor del método matemático.
c) Lenguaje formal
Decíamos que, dentro de los lenguajes artificiales, encontrábamos el lenguaje formal
pero, ¿qué es un lenguaje formal?
Un lenguaje formal es un tipo de lenguaje artificial dotado además de dos
características específicas:
1- Sus signos son formales, esto es, carecen de contenido o referentes
empíricos.
Ejemplos: “2”, “p”. Ninguno de esos dos signos hacen referencia a nada en particular,
pero es precisamente esa falta de referencia empírica lo que les confiere su extraordinario valor
pues, careciendo de un referente concreto, pueden utilizarse para cualquier referente. Así, “2”
puede utilizarse para hablar de peras, de manzanas, de seres humanos, de estrellas…
Igualmente, “p” puede ser sustituida por cualquier enunciado, ya sea “los hombres son
mortales”, “la ballena no es un pez” o “la Luna gira alrededor de la Tierra”.
2- Sus reglas sintácticas permiten operar como en un cálculo. Esto significa:
- mediante dichas reglas podemos saber si una expresión (o conjunto
de signos) está bien formado.
- mediante la aplicación de dichas reglas podemos transformar unas
expresiones bien formadas en dicho lenguaje en otras expresiones también
bien formadas según nos interese.
Ejemplos: “(a + b)2” , que es una expresión bien formada en las matemáticas, podemos
transfor marla en “a2 + 2ab + b2”.
Del mismo modo, la expresión bien formada en lógica “p → q”, puede ser
transfor mada en “¬p ∨ q”
Estas características las reúnen dos lenguajes específicos, la lógica y las matemáticas.
Como las matemáticas es algo que estudiamos desde pequeños, no entraremos en su análisis,
pero sí en la lógica, cuyo estudio y análisis suele encontrarse al margen de los planes de
estudio, al menos en sus etapas obligatorias.
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3. ¿Qué es la Lógica?
Podemos definir la lógica como la parte de la filosofía que estudia las condiciones que
debe cumplir todo razonamiento para ser formalmente válido.
Ya advertimos, al hablar del pensamiento humano, sobre nuestra capacidad no sólo de
construir conceptos, sino de relacionar estos concepto para crear juicios e incluso de
relacionar juicios para hacer razonamientos.
Un razonamiento es un proceso mental que se caracteriza porque, a partir de unos
juicios dados (o premisas), pasamos a otro juicio derivado necesariamente de las premisas
anteriores (la conclusión). Esta relación de necesidad que se establece entre premisas y
conclusión nos permite distinguir entre “verdad” y “validez”.
La lógica no estudia la “verdad” de los juicios, sino la “validez” de los razonamientos.
La “verdad” es una propiedad de los juicios o enunciados. Por ejemplo: “los gatos son
mamíferos” es un enunciado verdadero, mientras decir “los gatos son reptiles” es un
enunciado falso.
La “validez” de los razonamientos es sin embargo asunto de la lógica, y esta validez es
independiente de la “verdad”, o no, de los enunciados. Lo único que le interese a la lógica es la
conexión necesaria entre la conclusión y las premisas.
Así, en todo razonamiento podemos distinguir dos elementos totalmente
independientes: su estructura o forma y su contenido o materia. La lógica sólo se ocupa de lo
primero, dejando lo segundo a las ciencias empíricas.
Veamos un ejemplo:
1) Todos los gatos son mamíferos, todos los mamíferos son animales. Luego,
todos los gatos son animales.
2) Todos los gatos son mamíferos, todos los mamíferos son vegetales. Luego,
todos los gatos son vegetales.
3) Todos los gatos son vegetales, todos los vegetales son animales. Luego
todos los gatos son animales.
En los tres casos, el razonamiento es idéntico
Todos los A son B (Premisa 1)
Todos los B son C (Premisa 2)
Luego, todos los A son C (Conclusión)
Desde el punto de vista lógico o formal, su validez es absoluta y, sin embargo, todos
sabemos que en los casos 2 y 3 algo chirría. De hecho, estos tres ejemplos nos permiten
observar que:
a) De premisas verdaderas obtenemos una conclusión verdadera. (1)
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b) De premisas falsas obtenemos una conclusión falsa (Caso 2)
c) De premisas falsas obtenemos una conclusión verdadera (3)
Y aún podríamos encontrar un cuarto caso,
d) De premisas verdaderas puede obtenerse una conclusión falsa:
“Todos los gatos son mamíferos, todos los perros son mamíferos. Luego todos los
gatos son perros”.
De los cuatro casos, la lógica sólo rechazaría el último, porque la forma del
razonamiento es inválida, pero no así la de los casos anteriores, cuya validez formal,
independientemente de su verdad material, es intachable.
Que las premisas sean verdaderas o no lo sean es una cuestión que cae fuera de la
lógica. La lógica no se ocupa de verdades materiales, sino de las relaciones formales entre ellas.
Por eso en Lógica se habla de razonamiento válido o de validez formal. De ahí que la Lógica
pretenda codificar los principios o leyes que garantizan la validez formal de los razonamientos.
Lo importante, lo esencial, es que las conclusiones se deriven necesariamente de sus premisas.
Esto garantiza que si sus premisas son verdaderas, y sólo entonces, necesariamente también
será verdadera la conclusión.
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4. La Lógica proposicional
Hemos dicho que la lógica formal se ocupa de la estructura formal de los
razonamientos, razonamientos que se hacen a partir de juicios o enunciados. Ahora bien, al
trabajar con los enunciados tenemos dos posibilidades, analizar su estructura interna o no
hacerlo.
Tomemos como ejemplo el enunciado o proposición “todos los gatos son
mamíferos”. Según cómo nos enfrentemos a este enunciado lo representaremos de diferente
forma:
p [se lee: “p”]
S–A–P [se lee: “todos los S son P”]
V x (Gx → Mx) [“para todo x, si x es G, entonces x es M]
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es aquella que puede descomponerse en proposiciones simples, también son llamadas
proposiciones moleculares.
- Reglas de formación
Las reglas de formación son las que nos permiten reconocer las fórmulas bien
formadas para el cálculo de proposiciones. Estas reglas forman parte de la sintaxis de la lógica
proposicional. Las más importantes son:
- Si “p” es una fórmula bien formada, “¬p” también es una fórmula bien formada.
- Si “p” y “q” son fórmulas bien formadas, “p ∧ q”, “p ∨ q”, “p → q” y “p ↔ q”
también son fórmulas bien formadas.
Aún nos quedaría por ver las reglas de transformación, pero antes de hacerlo
explicaremos detenidamente las conectivas.
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5. Las conectivas
Aunque existen 20 conectivas (16 conectivas diádicas y 4 conectivas monádicas),
vamos a estudiar sólo las 5 conectivas más usadas, a saber:
¬ : negación
∧ : conjuntor (y)
∨ : disyuntor inclusivo (o)
→: condicional (si …, entonces …)
↔: bicondicional (si y solo si …, entonces …)
Una conectiva es monádica cuando afecta sólo a una proposición (sea simple o
compuesta); por su parte, una conectiva es diádica cuando enlaza dos proposiciones (simples o
compuestas). Conectiva monádica es el negador; diádica, el resto de las conectivas que vamos
a estudiar: conjuntos, disyuntor, condicional y bicondicional.
Negador: Es una conectiva monádica, es decir, afecta a una sola proposición (sea
simple o compuesta), se simboliza “¬”, se lee “no” y cambia el valor de verdad de la
proposición a la que afecta.
Si representamos en una tabla (tabla de verdad) sus valores posibles tendremos:
p ¬p Recuerda
1 0 Verdadero = 1
Falso = 0
0 1
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La proposición “p ∧ q” sólo es verdadera cuando las dos proposiciones atómicas, “p”
y “q”, son verdaderas.
Veamos en una tabla de verdad:
p q p∧q
1 1 1
1 0 0
0 1 0
0 0 0
p q p∨q
1 1 1
1 0 1
0 1 1
0 0 0
p q p∨q
1 1 0
1 0 1
0 1 1
0 0 0
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Un ejemplo concreto nos permitirá fácilmente diferenciar ambos disyuntores.
Tomemos las premisas:
- p: El Real Madrid jugará este año la final de la Champions.
- q: El F.C. Barcelona jugará este año la final de la Champions
- p o q “Este año jugará la final de la Champios el Real Madrid o el F.C.
Barcelona”
En este caso, bien podría ocurrir que ambos equipos jugaran la final de la Champions,
por eso debemos utilizar el disyuntor inclusivo “∨”. El enunciado sería “p ∨ q”.
Pero si tomamos como proposiciones
p: El Real Madrid ganará la Champions este año.
q: El F.C. Barcelona ganará la Champions este año.
En este caso no es posible que ambos equipos ganen la Champions, sólo uno de ellos
puede hacerlo, por eso hablamos de disyunción exclusiva y se representa, para diferenciarla de
la disyunción normal o inclusiva, por “p ∨ q”: Este año, o gana la Champions el Real Madrid o
la gana el F.C. Barcelona.
Este disyuntor, no obstante, no suele utilizarse en lógica proposicional con el fin de
simplificar el número de conectivas.
p q p↔q
1 1 1
1 0 0
0 1 0
0 0 1
6. Tablas de verdad
Al operar con proposiciones atómicas hemos obtenido proposiciones moleculares, con
las cuales también podríamos operar dando lugar a enunciados verdaderamente complejos.
Una forma de trabajar con estos enunciados es utilizando las tablas de verdad.
Partiendo de las tablas de verdad de las conectivas es posible establecer la tabla de
verdad de cualquier fórmula compleja. Para ello basta con descomponer la fórmula en
elementos más simples y operar con ellos.
Pero ¿cómo se construye la tabla de verdad?
Es bastante fácil, tan solo hace falta seguir los siguientes pasos:
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1) Se calcula el número de combinaciones posibles entre las proposiciones simples
atómicas que aparecen en el enunciado (siempre serán 2n). Así, si hay 2 premisas, el número de
combinaciones posibles será 4, si existen 3 premisas habrá 8 combinaciones, si hay 4 premisas
serán 16 las combinaciones....)
2) Asignamos valores de verdad a las proposiciones atómicas teniendo en cuenta lo
que hemos dicho anteriormente:
Si tenemos dos proposiciones, y dado que cada una de ellas puede ser verdadera (1) o
falsa (0), entonces las combinaciones posibles son:
p q ¬p ¬q
1 1 0 0 Como se ve, “¬p” adquiere el
1 0 0 1 valor opuesto al de “p”, y “¬q”,
0 1 1 0 los valores opuestos a “q”
0 0 1 1
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A continuación calculamos el valor de las operaciones entre paréntesis, en primer lugar
“(p ∧ ¬q)”
p q ¬q p ∧ ¬q
1 1 0 0
1 0 1 1
0 1 0 0
0 0 1 0
p q ¬p ¬p ∨ q
1 1 0 1
1 0 0 0
0 1 1 1
0 0 1 1
p ∧ ¬q ¬ (¬ p ∨ q) “(p ∧ ¬q) → ¬( ¬ p ∨ q)
0 0 1
1 1 1
0 0 1
0 0 1
En el caso de que no haya paréntesis, o una vez resuelto éstos, debemos tener en
cuenta que no todos los conectores tienen la misma fuerza o jerarquía. Del mismo modo que
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en matemáticas la multiplicación o división tienen prioridad sobre la suma o la resta (3 + 4 x 2
= 3 + 8 = 11), en lógica, los conectores condicional y bicondicional tienen prioridad sobre el
conjuntor y el disyuntor (en el caso “p ∧ q → r”, debe realizarse como si fuera “p ∧ (q → r)”,
es decir, debe realizarse en primer lugar la operación “q → r”)
En realidad, para simplificar, se puede y se debe resolver todo el enunciado en una
única tabla, siguiendo los siguientes pasos:
1) se dan valores de verdad a las proposiciones simples
2) se resuelven las negaciones de las proposiciones simples
3) se solucionan las proposiciones menos complejas (entre paréntesis)
4) se resuelven las negaciones de las fórmulas moleculares
5) se resuelven las operaciones moleculares
p q ¬p ¬q p ∧ ¬q ¬p∨q ¬ (¬ p ∨ q) (p ∧ ¬q) → ¬( ¬ p ∨ q)
1 1 0 0 0 1 0 1
1 0 0 1 1 0 1 1
0 1 1 0 0 1 0 1
0 0 1 1 0 1 0 1
Al hacer la tabla de verdad de cualquier fórmula nos podemos encontrar con tres
casos: que la tabla de verdad de la fórmula sólo tenga 1, que sólo tenga 0, y que tenga 1 y 0.
- TAUTOLOGÍA: Es una fórmula siempre válida, sean cuales sean los valores de
verdad de las proposiciones que la integran. Es decir, es una fórmula cuya tabla de verdad final
sólo tiene unos ( 1 ).
- CONTRADICCIÓN: Es una fórmula no válida nunca, sean cuales sean los valores
de verdad de las proposiciones que la integran. Es decir, es una fórmula cuya tabla de verdad
final sólo tiene ceros ( 0 ).
- INDETERMINACIÓN O CONTINGENCIA: Es una fórmula que puede ser
válida o no, en función de los valores de verdad de las proposiciones que la integran. Es decir,
es una fórmula cuya tabla de verdad final tiene unos ( 1 ) y ceros ( 0 ) no importa en qué
proporción.
En el caso de la tabla que hemos realizado, el resultado es una tautología porque,
independientemente de los valores de p y q, el resultado siempre es verdadero (sólo aparece el
valor “1”).
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Construye las siguientes tablas de verdad:
1) p → [(q ∨ r) ∨ p]
2) q ∨ ¬p → ¬q
3) p ∧ q → ¬(¬p ∧ ¬q)
• Principios básicos (hablamos de una lógica bivalente, es decir, que sólo admite dos valores,
verdadero y falso)
1º) Principio de identidad: p → p
2º) Principio de no contradicción: ¬ ( p ∧ ¬ p )
3º) Principio de tercio excluso (tertium non datur): p ∨¬p
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• Leyes
Las principales son las siguientes
- Ley de la Doble Negación: ¬ ¬ p ↔ p
- Leyes de la Simplificación: ( p ∧ q ) → p
(p∧q)→q
- Leyes de la idempotencia: (p ∧ p) → p
(p ∨ p) → p
- Ley de la adición: p → (p ∨ q)
- Leyes del silogismo disyuntivo: [(p ∨ q) ∧ ¬ q] → p
[(p ∨ q) ∧ ¬ p] → q
- Leyes de De Morgan: ¬ ( p ∧ q ) → ( ¬ p ∨ ¬ q )
¬(p∨q)→(¬p∧¬q)
- Ley del Modus Ponendo Ponens: [(p → q) ∧ p] → q
- Ley del Modus Tollendo Tollens: [(p → q) ∧ ¬ q] → ¬ p
- Ley de la Transitividad del Condicional: [(p → q) ∧ (q → r)] → (p → r)
- Leyes Conmutativas:
a) Del conjuntor: (p ∧ q) ↔ (q ∧ p)
b) Del disyuntor: (p ∨ q) ↔ (q ∨ p)
c) Del bicondicional: (p ↔ q) ↔ (q ↔ p)
- Leyes asociativas: [(p ∧ q) ∧ r] ↔ [p ∧ (q ∧ r)]
[(p ∨ q) ∨ r] ↔ [p ∨ (q ∨ r)]
Además de estas leyes, encontramos definiciones, que no son sino unas leyes que
permiten definir unos conectores en función de otros y, consecuentemente, hacer
intercambiables unos enunciados por otros..
Definiciones
1 Definición del bicondicional: p ↔ q = df. (p → q) ∧ (q → p)
2. Definición del conjuntor:
a) p ∧ q = df. ¬ (¬p ∨ ¬q) (Ley de Morgan)
b) p ∧ q = df. ¬ (p → ¬q)
3. Definición del disyuntor:
a) p ∨ q = df. ¬(¬p ∧ ¬q) (Ley de Morgan)
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b) p ∨ q = df. ¬p → q
4. Definición del condicional:
a) p → q = df. ¬ (p ∧ ¬q)
b) p → q = df. ¬p ∨ q
Regla 1: Substituimos cada uno de los enunciados simples del lenguaje natural por las
variables proposicionales “p”, “q”, “r”…
Ejemplo: “Cuando llueve, Antonio coge el paraguas o no sale de casa”
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En ese enunciado aparecen tres enunciados simples: “llueve”, “Antonio coge el
paraguas”, “(Antonio) (no) sale de casa” (en el caso de enunciados negativos, de momento,
obviamos la negación). Sustituimos cada uno de esos enunciados por una variable
proposicional:
“Llueve”: “p”
“Antonio coge el paraguas”: “q”
“Antonio sale de casa”: r
Regla 2: Las expresiones “no”, “no es cierto”, “no es el caso que”, “es imposible”,
etc., se sustituyen por el negador “¬”.
En el enunciado que hemos utilizado anteriormente como ejemplo aparece una
negación: “Antonio no sale de casa”: ¬r.
Regla 3: Las expresiones del lenguaje natural, tales como “y”, “pero”, “mas”,
“aunque”…, se sustituyen por el conector “∧”. Si aparece la expresión “ni” se sustituye por
“∧¬”.
Ejemplo: “No me gustan las peras ni las manzanas”: ¬p ∧ ¬q
Regla 4: Las expresiones del lenguaje natural “o”, “u”, “ya”, “bien”…, se sustituyen
por el conector “∨”
En el caso utilizado como ejemplo en las reglas 1 y 2:
“Antonio coge el paraguas o no sale de casa”: q ∨ ¬r
Regla 5: Las expresiones del lenguaje natual tales como “si … entonces”, “luego…”,
“por tanto…”, “en consecuencia…”, se infiere…”, “se deduce…”, “cuando…2, etc., se
sustituirán por el conector “→”
Regla 6: Las expresiones del lenguaje natural “si y solo si …”, “… es igual a …”, “…,
vale por…”, “… es lo mismo que…·, …, se sustituirán por el conector “↔”.
25
Regla 8: Los puntos y seguido (“.”) separan unos enunciados de otros. En el caso de
que se trate de enunciados moleculares, éstos se encierran entre paréntesis. Como regla
general, el punto y seguido se sustituye por el conector “∧”.
Regla 9: En el caso de que el enunciado que sigue a un punto y seguido comience por
una expresión del tipo “por consiguiente…”, “luego…”, etc., debemos identificar este
enunciado como la conclusión. Eso significa que todos los enunciados anteriores forman un
único enunciado molecular que debe ser puesto entre paréntesis o, en el caso de que ya se
hubieran utilizado paréntesis, corchetes, y el punto y seguido se sustituye por el conector “→”.
Ejemplo de razonamiento:
“Si estudio mucho o se me aparece el Espíritu Santo, aprobaré el curso. No se me ha
aparecido el Espíritu Santo, pero he estudiado mucho. Por consiguiente aprobaré”.
Formalización:
p = Estudio mucho 1. p ∨ q → r
q = Se me aparece el Espíritu Santo 2. ¬q ∧ p
r = aprobaré el curso ├r
26
1 2 3 4 5 6 7 8 9
1 1 1 0 1 1 0 0 1
1 1 0 0 1 0 0 0 1
1 0 1 1 1 1 1 1 1
1 0 0 1 1 0 1 0 1
0 1 1 0 1 1 0 0 1
0 1 0 0 1 0 0 0 1
0 0 1 1 0 1 0 0 1
0 0 0 1 0 1 0 0 1
Si la Reina Roja está furiosa, entonces o el Conejo Blanco está desconcertado o Alicia no
será coronada reina.
Cientos de vidas podrían salvarse cada año si la gente utilizara el cinturón de seguridad.
O Holmes lleva razón, o Moriarty y Crumm son o ambos culpables o ambos inocentes.
Crumm es culpable.
“Si escoges tus deseos y tus miedos, no existirá para tí ningún tirano”. (Epicteto)
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“Ojos que no ven, corazón que no siente”
Ni contigo ni sin ti tienen mis males remedio. Contigo porque me matas y sin ti porque
yo me muero.
Si descubro las ruinas de la Atlántida, seré un arqueólogo famoso. Si encuentro las minas
del rey Salomón, me haré rico. O bien encuentro las minas del rey Salomón o bien encuentro
las ruinas de la Atlántida. Luego, me haré rico o seré un arqueólogo famoso.
Reglas básicas
Definidas por Gentren en 1934. Son 8, dos para cada juntor (introducción y eliminación)
A -1 p
B -2 q
├A∧B ├p∧q
29
2) Eliminación de conjuntor (simplificación) (EC)
A∧B -1 p ∧ q
├A ├ p
A -1 p
├A∨B ├p∨q
Esta regla es tan evidente que, por su misma evidencia, nos parece extraña. Consiste en lo
siguiente:
Si sabemos que “Antonio estudia bachillerato”, nosotros podríamos afirmar sin temor a
equivocarnos que “Antonio estudia bachillerato o es vegetariano”, independientemente de que
Antonio sea o no sea vegetariano.
A ∨ B p∨ q
┌A ┌p
│… │…
└C └ r
┌B ┌q
│… │…
└C └ r
├C ├r
30
por tanto que Antonio irá a Cádiz (r)
Atención: NO afirmamos “r”, sino que si “p” es verdad, entonces “r” también lo es.
¬¬ A ¬¬ p
├A ├p
31
9) Eliminación del Bicondicional (E ↔)
A↔B p↔q
├ (A → B) ∧ (B → A) ├ (p → q) ∧ (q → p)
Caso 2 ¬ (A ∨ B) ¬ (p ∨ q)
├ ¬A ∧ ¬B ├ ¬p ∧ ¬q
32
líneas numeradas y sucesivas.
Las premisas, que son el punto de partida de la demostración, irán precedidas de una
línea corta horizontal.
En los supuestos que introduzcamos, antepondremos el símbolo “┌ ”. Cuando este
supuesto se cierre utilizaremos el símbolo “└ ”. Los enunciados que aparezcan entre la
apertura y el cierre de un supuesto irán precedidos de una línea vertical que una los símbolos
de apertura y cierre del supuesto.
En todos los enunciados que hayamos deducido aplicando alguna de las reglas lógicas,
indicaremos a su derecha, entre paréntesis, qué regla hemos utilizado y la línea o líneas a las
que se ha aplicado tal regla.
Mientras no se hayan cerrado todos los supuestos abiertos en una demostración, no se
puede considerar terminada la demostración. Asimismo, los supuestos no pueden cerrarse en
la misma línea en la que se han abierto y tampoco pueden cerrarse dos supuestos en una
misma línea.
Ejemplo 1:
Dadas las premisas “p → ( q ∧ r )” y “p ∧ s”, demostrar “q”
-1p→(q∧r)
-2p∧s
3p (Eliminación del Conjuntor 2. EC 2)
4q∧r (Modus Ponens 1, 3. MP 1,3)
5q (EC 4)
Ejemplo 2:
Dadas las premisas “¬ p → q” y “¬ q ∧ r”, demostrar “p ∨ s”
-1¬p→q
-2¬q∧r
3¬q (EC 2)
4p (Modus Tollens 1,3. MT 1,3)
5p∨s (Introducción del disyuntor 4. ID 4)
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Practica las reglas de deducción demostrando los siguientes razonamientos:
1) Demuestra: ├ r ∨ t
-1p→q
-2q→r
-3s→t
-4s∨ p
2) Demuestra: ├ ¬ q ∧ ¬ r
-1r→s
-2¬p∨¬q
- 3 ¬ (¬p ∨ s)
3) Demuestra: ├ ¬ s → r
- 1 ( p ∧ q) → r
- 2 ¬ (p ∨ r) → s
-3p→q
4) Demuestra: ├ q ∨ u
-1p→q
-2r→p
-3¬r→¬t
- 4 ¬ ( s ∧ ¬ r)
-5t∨s
5) Demuestra: ├ ¬ p
-1p→q
-2r∨s
-3s→¬q
-4¬r
6) Demuestra: ├ q ∧ ¬ r
-1r→s
-2p∨q
- 3 ¬ (p ∨ s)
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3. Lógica de clases
Hemos visto brevemente la lógica proposicional. Su alcance, sin embargo, es limitado.
Pensemos, por ejemplo, en el siguiente razonamiento:
Todos los hombres son mortales
Todos los griegos son hombres
├ Todos los griegos son mortales.
Presumiblemente, y de forma intuitiva, nadie negaría que la conclusión se deriva
necesariamente de las premisas. Sin embargo, si simbolizamos el razonamiento en el interior
de la lógica proposicional, nos encontraríamos:
-1 p
-2 q
├r
Como vemos, no existe conexión necesaria entre la conclusión y las premisas. La validez
en este caso no depende de las relaciones entre las premisas y la conclusión en tanto que
enunciados simples, sino de relaciones entre partes de los enunciados. Nos adentramos en la
lógica de clases, que se caracteriza por analizar la estructura interna de la proposición.
Definimos clase como el conjunto de objetos o individuos que comparten una propiedad
común.
La clase suele simbolizarse con las letras mayúsculas del alfabeto: A, B, C...
Si un individuo es elemento o miembro de una clase, se dice que pertenece a tal clase (se
simboliza x ∈ A); si no lo es, se dice que no pertenece a tal clase (se simboliza x ∉ A).
La pertenencia o no pertenencia son, pues, relaciones entre individuos y clases.
Diferentes clases pueden relacionarse entre sí, definiendo las siguientes relaciones
posibles:
1- Todos los elementos de la clase A son también miembros de la clase B, y viceversa. En
este caso diremos que las clases son idénticas: A = B (Cuando las clases A y B no son idénticas
o iguales, se escribe A ≠ B).
2- Ningún elemento de la clase A es también miembro de la clase B. En este caso
hablamos de clases disjuntas. Ejemplo: la clase de los árboles y la clase de los seres humanos.
Ningún árbol es un ser humano).
3- Algunos elementos de la clase A pertenecen también a la clase B. Entonces diremos
que son clases distintas. Ejemplo: la clase de los médicos y la de los valencianos. Algunos
médicos son también valencianos).
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4- Todos los elementos de la clase A son también elementos de la clase B, pero no al
revés. En este caso se dice que la clase A está incluida en la clase B y se escribe A ⊂ B. Por
ejemplo, la clase de los médicos y los seres humanos. Todos los médicos son también seres
humanos, pero no todos los seres humanos son médicos.
Hay un tipo especial de clase que es la clase vacía, se simboliza ∅.
Las clases se pueden definir por extensión o comprensión. Por extensión, enumerando
sus elementos. Ejemplo: A = {2, 4, 6, 8, 10}. Por comprensión, expresando sus propiedades
comunes. Ejemplo: A = {números pares iguales o menores que 10}
A la lógica de clases, en realidad no le interesa la comprensión de los predicados (de las
cualidades que comparten los elementos de una clase), sino únicamente su extensión, es decir,
que hay un conjunto de individuos que forman una clase (por ejemplo la clase de los filósofos) y
que están en relación con otras clases (por ejemplo la clase de los mortales).
2) Producto lógico. Su resultado es una nueva clase formada por los elementos que
pertenecen simultáneamente a ambas clases. Se simboliza A ∩ B.
En el ejemplo anterior, la nueva clase resultante sería el de los médicos valencianos.
36
al conjunto de los seres humanos, el complemento de la clase formada por los valencianos
sería una clase formada por todos los seres humanos excepto los valencianos.
Proposiciones y clases
Una clase no es una proposición. Una proposición pone en relación dos clases,
afirmando o negando que alguno o todos los miembros de una clase comparten un predicado
determinado.
Ejemplo: “Algunos mamíferos son felinos”
Se afirma que algunos elementos de la clase mamífero comparten la propiedad de la clase
felinos.
Desde este punto de vista, las proposiciones pueden clasificarse según los criterios de la
cantidad y la cualidad.
Según su Cantidad pueden ser: Universales
Particulares
Según su Cualidad pueden ser: Afirmativas
Negativas
Una proposición es universal cuando lo que afirma o niega se extiende a todos los
individuos de la clase significada por el sujeto.
Ejemplo: “Todos los felinos son mamíferos”.
“Ningún felino es vegetal”.
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1- Que todos los individuos que pertenecen a la clase del sujeto (los felinos)
pertenecen también a la clase del predicado (los mamíferos). La relación entre ambas
clases es de inclusión: A ⊂ B.
2- Consiguientemente, significa que no hay ningún elemento de la clase A (los feli-
consiguiente A – B ≠ ∅.
Estas operaciones pueden representarse gráficamente mediante los diagramas de
Venn, a partir de dos círculos parcialmente superpuestos donde cada uno de ellos repre-
senta a una clase.
Como en las proposiciones intervienen
dos clases, aquella que se refiere el sujeto y
aquella a la que se refiere el predicado,
representaremos en el círculo de la izquierda la
clase a la que se refiere el sujeto (S), y en el cír-
culo de la derecha la clase a la que se refiere el
predicado (P).
Resultan así tres clases diferentes: La de
los elementos que sólo pertenecen a S. La de los elementos que sólo pertenecen a P. La
de los elementos que pertenecen simultáneamente a S y P.
Los cuatro tipos de proposiciones que hemos definido se representarían así:
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- Proposición Universal Afirmativa: A
“Todos los felinos son mamíferos”
(Todos los S son P)
(La zona rayada significa que en ella no puede existir
ningún miembro, está vacía.)
a) Silogismo aristotélico
La lógica de clases fue desarrollada para formalizar totalmente la lógica aristotélica: el
silogismo.
Aristóteles denominó silogismo a todo razonamiento deductivo compuesto por dos
premisas y una conclusión en la que se relacionan tres clases o términos.
Veamos un ejemplo:
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Todos los felinos son mamíferos
Ningún árbol es mamífero
├ S-P
La situación del término medio es indistinta, de ahí que existan cuatro figuras
diferentes:
M-P P-M M-P P-M
S-M S-M M-S M-S
40
Respecto a las premisas
1- De dos premisas negativas no se puede concluir nada
2- De dos premisas particulares no se puede concluir nada
3- De dos premisas afirmativas no se puede obtener una conclusión negativa
4- La conclusión siempre lleva la peor parte:
- si una premisa es negativa, la conclusión es negativa
- si una premisa es particular, la conclusión es particular.
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la derecha representa la clase correspondiente al término mayor (P).
A continuación representamos las dos premisas. Si una de ellas es universal, se comienza
por ésta. Para representar la premisa rayamos aquella o aquellas áreas que, de acuerdo con las
premisas, carezcan de miembros y ponemos una cruz en las que, según las premisas, exista
algún miembro.
Una vez representadas las premisas basta con comprobar si la conclusión está también
representada. En ese caso, el silogismo es válido, en caso contrario, el silogismo no es válido.
Veamos varios ejemplos:
Todos los felinos son mamíferos
Ningún árbol es mamífero
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Representamos la primera premisa:
Y la segunda:
Como se ve, también en este caso aparece representada la conclusión pues, efectivamente,
hay algunos animales salvajes que son mamíferos.
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4. Lógica informal
No existe consenso acerca de qué sea, o qué sentido tiene, la lógica informal. En un
sentido general, existen dos grandes concepciones acerca de la misma, una concepción que
podríamos denominar débil y otra fuerte.
La concepción débil plantea que la lógica informal es simplemente la lógica formal
aplicada al lenguaje ordinario, mientras que la concepción fuerte sostiene que ambas lógicas
son radicalmente diferentes.
Según la primera de las interpretaciones, los problemas de la lógica informal serían
pseudoproblemas, en la medida en que sus problemas serían los mismos de la lógica formal y,
en última instancia, limitarían el valor de la lógica informal a su valor didáctico: de lo que se
trata es de enseñar, a partir del lenguaje natural, lógica formal.
No cabe duda de que este interés o valor didáctico existe, pero la lógica informal es
mucho más que eso, pues constituye un ámbito específico, diferente del de la lógica formal.
Así, en los años sesenta, la lógica informal, especialmente la teoría de las falacias, se desarrolló
como una forma de dar herramientas lógicas que permitieran a los individuos enfrentarse a los
embates de la publicidad comercial y de la propaganda política que se transmitía a través de los
medios de comunicación de masas. En ese sentido tiene un aspecto y un valor crítico. Pero hay
más.
El lenguaje natural, que es del que se encarga la lógica informal, es un lenguaje vivo,
mucho más rico que el formal y no sometido a su rigidez y sistematicidad. Así, mientras la
lógica formal se desinteresa del contenido de los razonamientos y del contexto en el que se
producen, limitándose a analizar su validez formal, a la lógica informal no sólo le importa lo
sintáctico (o reglas que rigen las relaciones abstractas entre símbolos), o lo semántico (relación
de los símbolos con aquello a lo que se refieren), sino, ante todo, lo pragmático: la finalidad de
la argumentación no es simplemente establecer el valor de verdad sino, ante todo, resolver
problemas y tomar decisiones sobre ellos. La lógica informal pretende por ello persuadir,
convencer y llegar a acuerdos, y en este terreno debemos tomar en consideración las creencias
y actitudes del interlocutor, la propia credibilidad del argumentador, el contexto y las
circunstancias en las que se argumenta, barajando por ello aspectos sociológicos, psicológicos,
éticos, políticos y dialécticos, además de los estrictamente lógicos desde el punto de vista
formal.
A partir de aquí podemos establecer una clara diferencia entre las lógicas formal e
informal, una diferencia que alcanza a su objeto: mientras que la lógica formal estudia las
inferencias o razonamientos, la lógica informal estudia los argumentos.
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Visto de este modo, la lógica informal no se opone a la lógica formal, pues también
trabaja con razonamientos, pero no se limita a ella.
La parte más conocida de la lógica informal son las falacias, a las que nos limitaremos en
este tema introductorio.
Las falacias
Podemos definir una falacia como argumentos formalmente inválidos que, sin embargo,
tienen apariencia de verdad. Se clasifican en dos grupos: falacias de atinencia y falacias de
ambigüedad.
Las falacias de ambigüedad, como el equívoco o la anfibología, tienen que ver con las
imprecisiones del lenguaje natural, a lo que ya hemos referencia. Nos detendremos por tanto
solamente en las falacias de atinencia.
Falacias de atinencia
En estos razonamientos, el lenguaje se usa tanto expresiva como informativamente con el
fin de despertar o estimular emociones en el interlocutor, tales como el temor, la hostilidad, la
piedad o el entusiasmo. Las más conocidas son:
1) Argumento “ad baculum”. Consiste en apelar a la fuerza o a la amenaza. Se recurre a
esta falacia cuando fracasan los argumentos racionales. Se resume en el dicho: “La fuerza hace
el derecho”. A escala internacional este argumento significa la guerra o la amenaza de guerra.
Los nazis acostumbraban a enviar la siguiente noticia a los lectores alemanes que interrumpían
su inscripción: “Nuestro periódico merece el apoyo de todo alemán. Seguiremos enviando
ejemplares de él, y esperamos que Ud. no se exponga a infortunadas consecuencias en caso de
cancelación”.
2) Argumento “ad hominen”. Consiste en atacar a la persona que defiende un
argumento y no al argumento en sí. En lugar de demostrar la falsedad de un razonamiento, se
ataca a la persona que la dice, por ejemplo cuando se afirma que un discurso es falso porque lo
sostiene gente indeseable, extremista, drogadicta, etc.
Este razonamiento falaz, convence a través del proceso psicológico de la transferencia, al
provocar una desaprobación de la persona y convertirla en desacuerdo con lo que esa persona
dice. Es muy frecuente en el discurso político.
3) Argumento “ad ignorantiam”. Consiste en defender la validez de un razonamiento
porque no se ha demostrado lo contrario. Por ejemplo, “debe haber fantasmas porque no se
ha podido demostrar que no los hay”. Este razonamiento sólo es aceptable en el campo de la
justicia, cuando se supone la inocencia de la persona: “Todo el mundo es inocente mientras no
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se demuestre lo contrario”. Es la presunción de inocencia.
En este caso concreto, ya argumentó hace varias décadas Manuel Sacristán que, en todo
caso, quien tiene necesidad de demostrar algo es quien sostiene la existencia de ese algo, y no
al revés.
4) Argumento “ad misericordiam”. Consiste en apelar a los sentimientos del oponente
para persuadirlo de algo.
5) Argumento “ad populum”. Consiste en provocar la adhesión de la mayoría por la vía
emotiva. Se trata de despertar emociones, pasiones, entusiasmo entre el público. Es muy
utilizado en la publicidad y en la propaganda política.
6) Argumento “ad verecundiam”. Consiste en el recurso a la autoridad. No tratas de
demostrar que algo es cierto, basta con sostener que lo dice alguien, la Autoridad (Dios, un
científico, un personaje famoso…).
7) Argumento de la “causa falsa” (“post hoc ergo propter hoc”). Consiste en afirmar
que un acontecimiento es causa de otro porque es anterior.
Ejemplo: “Desde que se inició el nuevo Carnet de Conducir por puntos, los accidentes
han descendido. Esto quiere decir que ha sido un éxito”. (Este ejemplo debería analizar
también otros factores que hayan influido en el descenso de los accidentes).
8) Petición de principio, petitio principii. Consiste en admitir una verdad o conclusión
que aparecía en las premisas iniciales. Es un argumento circular por tanto.
9) Argumento de la “pregunta compleja”. Consiste en hacer una pregunta que
encierra ya una respuesta porque en su formulación se enlazan varias preguntas.
Ejemplo: “¿Ha dejado Ud. sus malos hábitos?, ¿ha dejado de pegar a su mujer?”. No
importa qué respondas, pues hagas lo que hagas estarás asumiendo o que alguna vez has
tenido malos hábitos o que has pegado a tu mujer.
10) Falacia democrática. Consiste en suponer que la verdad se encuentra en aquello que
decida la mayoría.
11) Falacia de la pendiente resbaladiza. Consiste en extraer conclusiones cada vez más
exageradas a partir de un enunciado hasta alcanzar una conclusión esperpéntica que ya no
tiene nada que ver con la proposición inicial.
Busca un ejemplo para cada uno de los tipos de falacias expuestos anteriormente.
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