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Capitulo II
Bolivia en la globalizaci6n
1. La tension entre las fuerzas externas y la historia larga
Segun Erick D. Langer, los acontecimientos mas importantes de la
historia nacional-vale decir aquellos que han constituido hitos funda-
mentales en el cambio socioeconomico y politico, como la Guerra Fe-
deral, la Revolucion Nacional o el retorno ala democracia- se habrian
configurado a partir de un "conflicto entre las fuerzas que afectan al
pais desde afuera y las tendencias hacia el desarrollo autonomo [que ha-
brian constituido la tension central de la historia boliviana]" (1999: 67).
Aunque siempre se ha considerado a Bolivia como un pais aislado
de los ritmos de la economia mundial, debido a su accidentada geogra-
fia, su escasa poblacion y el caracter eminentemente rural de la misma
durante la mayor parte de su historia, pasando por la traumatica per-
dida de su salida al mar, el tradicional patron de insercion economica
boliviana al mercado internacional a traves de la exportacion de mate-
rias primas ha configurado una particular dinamica de alta sensibilidad,
aunque parcial y discontinua, en lo que hace a la cantidad de poblacion
afectada, frente al impacto directo de los cambios mundiales en las es-
tructuras economicas, sociales y politicas del pais.
En realidad, estos cambios habrian sido impulsados por elites debi-
les, cuya ventaja coyuntural se asentaba en el hecho de estar a la cabeza
de la exportacion de la materia prima del momenta. Justamente, esa
58 Bolivia en la globalizaci6n
relacion entre intensidad y discontinuidad de los efectos externos en
la sociedad boliviana ha generado una periodica intensificacion de las
brechas sociales y, pot ende, una amplificacion de los impactos de los
ritmos globales en Bolivia.
2. Antecedentes: de las modernizaciones 1 inconclusas a
las brechas superpuestas
Podemos hablar de dos falencias estructurales que han dificulta-
do la cohesion social y la consolidacion de la estatalidad en Bolivia: la
fragmentacion y la desigualdad. Nos referimos a brechas geograficas
y demogr:ificas horizontales que se cruzan con inequidades sociales y
fragmentaciones etnicas y regionales verticales. Ambos ejes se constitu-
yen en las trayectorias historicas de larga data que han dado forma a lo
que el IDH (2007) ha denominado "un EJtado c-on huecol'.
A lo largo de su historia, el Estado boliviano ha buscado, de modo
lento y desigual, una apropiacion de su territorio, intentando consolidar
su presencia burocratica y el monopolio efectivo de la violencia que
se clio hasta la primera mitad del siglo XX, en lo que el citado informe
ha denominado "el arco eJtatal" o la porcion geografica que se extiende
desde la bifurcacion de la cord illera de los Andes, pasando por los va-
lles cochabambinos y el norte de Potosi, hasta llegar a Tarija en el Sur.
En esta etapa tendriamos un Estado predominantemente andino y al-
tiplanico, y un primer eje de desarticulacion regional, que se manifesto
tambien en profundas desigmlda des entre regiones respecto del acceso
a los escasos servicios publicos. E n lo que se refiere a la construccion
de legitimidad, tendriamos un Estado con legitimidad mas debil fuera
Desde una perspectiva hist6rica , Giddens define la modernidad como los "mo-
dos de organizaci6n y de vicLi w cia l que emergieron en Europa, alrededor del
siglo xvii en adelante y que sc convirtieron m as o menos mundiales en su in-
fluencia, de modo subsecuente" (1990: 1). Las modernizaciones, por ende, serian
los proyectos de "importaci6n de dichos patrones sociales en los contextos geo-
graficos lejanos de Europa".
(Bolivia en el desorden global? 59
del arco, plasmada en un sentido de pertenencia al mismo que es para-
lela -aunque no necesariamente excluyente- a la presencia de fuertes
identidades regionales y locales.
Por otro lado, dentro del arco estatal existio una continua busque-
da de consolidacion de la autoridad estatal en los territorios indigenas
altiplanicos y vallunos, que asumio part~culares formas de creacion y
negociacion de la legitimidad estatal con pueblos que mantienen estruc-
turas de produccion y reprod uccion cultural y que entraron en tension
con el diseiio moderno de Estado que se pretendia instaurar. En ambos
casas la legitimidad y la autoridad se negocian con elites locales. De
modo recurrente, estariamos ante la conjugacion de los ejes desigualdad
y fragmentacion en la constr uccion de las relaciones inter e intra regio-
nales, los grupos etnicos y entre estos y el Estado.
Este "Estado se conformo en un escenario de relaciones diferen-
ciadas con niveles de presencia y autoridad estatal discontinuos" (IDH
2007: 218). Las desigualdades y la fragmentacion han sido afectadas y a
su vez han afectado los cambios sociopoliticos y economicos derivados
de las modernizaciones emprcndidas en el pais de modo muy complejo
y dinamico, a lo largo de las distintas etapas historicas.
La primera tension interregional de gran escala fue resultado del
proyecto modernizador liberal de finales del siglo XIX. Ese liberalis-
mo temprano preconizaba la integracion de la economia minera y el
comercio con el mundo a tra\'CS de los puertos del Pacifico, mediante
la adopcion de los nuevas ava nces tecnologicos en infraestructura de
transporte y comunicacion de la belle epoque, asi como la adopcion de
una democracia limitada aun<]ue competitiva y basada en elecciones y
partidos politicos.
Sin embargo, el proceso fue demasiado limitado y desintegro a la
economia sureiia de la andina, asi como al oriente boliviano del occi-
dente, ya que privo al primero de su mercado natural para la coloca-
60 Bolivia en la globalizaci6n
cion de los productos agricolas que ahora se importaban a traves del
ferrocarril al Pacifico. La Guerra Federal de finales del siglo XIX fue la
consecuencia de los impactos desintegradores de dicha modernizacion
incipiente, y estallo cuando las elites economicas chuquisaqueiias debi-
litadas -ya que asentaban su poder en la mineria de la plata que empe-
zaba a decaer- comienzan a ser eclipsadas por una naciente burguesia
asociada a la mineria del estaii.o que impulso el mencionado proceso de
modernizacion de tinte liberal que expresaba una voluntad federalista,
tanto en su fondo -tiene base socioeconomica- como en la forma, ya
que planteaba un verdadero fcdcralismo para Bolivia.
Ese impulso federalista no p udo ser canalizado por la instituciona-
lidad politica entonces vigen te y se produjo una total fractura institu-
cional que desembocaria en Ia G uerra Federal. Estas tensiones interre-
gionales terminan por (re)avi,,ar la memoria larga (Rivera 2003) de los
indigenas aymaras que se sicnte n empoderados por su alianza con el
bando federalista -que, sin em ba rgo, burlo sus aspiraciones, desenca-
denando un conflicto interetn ic n-. La elite paceiia, ganada la guerra,
consolido el proyecto modern izador liberal.
Ya a inicios del siglo XX, y con esta nueva perspectiva de integracion
ala economia moderna en lo c:; terno, aunque manteniendo relaciones
premodernas hacia adentro, sc inician los intentos por saltar el arco
estatal. Se da una primera m archa hacia el norte cuando la casa Suarez
emprende la explotacion a gran ('Scala de la goma y la castana. Por otro
lado, des de la lejana Santa Cn 1z se escuchan las primeras demandas de
mayor infraestructura y de 111:1\·or integracion economica con el occi-
dente boliviano, a traves de l o~ rcclamos de la Sociedad de Estudios
Geograficos de Santa Cruz rc ~·· ,·c to a las perdidas economicas que para
la region supondria el ferroca1· l1\ rica-LaPaz (IDH 2007).
La modernizacion libera l ~ c caracterizo por la explotacion a gran
escala de minerales para sati,:t":!cer la demanda mundial, lo cual tuvo
(Bolivia en el desorden global? 61
efectos diversos para las relaciones entre las distintas regiones del pais.
Por un lado acentu6 la competencia entre las elites occidentales por el
acceso a mercados y, por otro, hizo evidente la necesidad de mirar hacia
el oriente como potencial fuente de progreso. Sin embargo, el pais se
moderniz6 en varios aspectos: "empez6 a surgir una clase media signi-
ficativa en las ciudades (...) aparecieron nuevos partidos de diferentes
tendencias politicas" (Langer 1999: 71); es decir, la sociedad empez6 a
hacerse mas urbana y plural y empez6 a surgir una consciencia de la
cuesti6n social.
Cuando ese modo de inserci6n a la economia internacional se vino
abajo tras el colapso financiero mundial de 1929 y la consiguiente cai-
da de los precios de los minerales, el modelo de modernizaci6n liberal
tambien entr6 en crisis y las elites intentaban acallar las expresiones de
descontento en el interior, creandose un enemigo interno. Mucho se
ha dicho sobre los efectos integradores, desde el punto de vista de los
imaginarios, que tuvo la conflagraci6n con el Paraguay (Zavaleta 2008),
o sea, sobre la consciencia de la necesidad de construir una naci6n, que
j6venes oficiales y soldados adquirieron f'n el frente de batalla. Esos j6-
venes y los tambien j6venes sindicatos que dicha modernizaci6n -con
su urbanizaci6n e industrializaci6n- habian creado, se constituyeron
en la vanguardia ideol6gica y politica que tomaria el poder en la Revo-
luci6n de 1952, dando lugar a un viraje total en la idea que se tenia del
progreso, plasmando ese impulso integrador en el proyecto del Nacio-
nalismo Revolucionario (NR).
La modernizaci6n del NR, en sintonia con la oleada nacional-popu-
lar que recorda America Latina, intent6 subsumir el clivaje indigena
detras de la noci6n de mestizaje, propugnando la idea de que los indi-
genas deberian integrarse a la sociedad nacional como campesinos. Por
otro lado, las regiones pierden relevancia como actores de su propio
desarrollo, pues de ahora en adelante, las decisiones sobre el desarrollo
estarian en manos del nivel central del Estado. Aunque, a la luz de los
62 Bolivia en la globalizaci6n
resultados del informe de la Mision Bohan (1941) y su diagnostico sobre
lo que deberia hacer Bolivia para modernizarse, ese Estado centraliza-
dor invirtio muchos recursos provenientes de la nacionalizacion de las
minas en la incorporacion del oriente a la economia boliviana. Se crea la
Corporacion Boliviana de Fomento y se invierten recursos en la manha
al oriente -iniciada en 1952- que empieza a tener verdadera incidencia
en el desarrollo de la region hacia los primeros aiios setenta, cuando
se amplia la frontera agricola, y especialmente en el primer Gobierno
del general Hugo Banzer (1971-1978), resultando en mayor crecimiento
economico, dinamismo demografico, urbanizacion y reduccion de la
pobreza. Estariamos hablando de una insolita y exitosa experiencia de
descentralizacion economica, paradojicamente impulsada desde un Es-
tado centralista.
En sintesis, Bolivia ha sentido, historicamente, los impactos de los
ritmos globales de modo directo e indirecto. El primer tipo de impactos
se clio a traves del patron primario exportador de la economia nacional
y su caracter intrinsecamente volatil. Por otro lado, las elites locales se
acomodaron a los ritmos de la economia global a traves de distintos
proyectos modernizadores cuya implementacion ha interactuado, siem-
pre en tension, con las brechas sociales de larga data que se relacionan
con los ejes de fragmentacion y desigualdad que han caracterizado al
Estado boliviano como un Estado con huecos.
3. Bolivia y el actual proceso de globalizaci6n en sus
tres momentos
3.1 La decada de los setenta
Ya describimos anteriormente como hacia la decada de los aiios se-
tenta del siglo pasado se empieza a teconfigurar la estructura economi-
ca en los paises capitalistas, con una nueva division mundial del trabajo,
la transnacionalizacion de la interaccion de los factores de produccion, y
I en especial el creciente p_eso que fue adquiriendo el capital financiero en
~Bolivia en el desorden global? 63
dicho sistema mas alla de los controles que pudieran ejercer las politicas
estatales y del sistema internacional establecido, despues de la 2a Guerra
Mundial, con las denominadas instituciones de Bretton Woods.
En esta epoca, siguiendo las doctrinas de la Comision Economica
para America Latina (CEPAL) para superar la dependencia, Bolivia seen-
contraba inmersa en un plan de industrializacion incipiente -aunque
seguia siendo basicamente un pais exportador de materias primas-.
La receta de la CEPAL consistia en una estrategia de sustitucion de im-
portaciones, en la que se dejaba de apostar exclusivamente por ellibe-
ralismo economico y la teo ria de exportar o morir y se hacia un esfuerzo
por desarrollar el mercado interno, fortalecer el aparato productivo y la
agricultura, especialmente la agroindustria del oriente en el caso boli-
viano; estrategia que la mayoria de los paises latinoamericanos seguian,
de la mano de gobiernos de corte autoritario. Segun Klein, se justificaba
a dichos regimenes "como la unica via para la modernizacion" (1994:
252), aunque esta se entendia solamente como una estrategia para desa-
rrollar la industria.
En el fondo, la economia boliviana aun estaba orientada a la ex-
portacion de materias primas y una de las principales preocupaciones
de sus gobernantes era la de fomentar las inversiones extranjeras para
la extraccion de materias primas. Se trataba de una economia "abierta"
que exportaba minerales y petroleo, y comenzaba a exportar productos
agricolas y gas. Arze (1999) senala que a partir de 1971, durante el Go-
bierno de Banzer, se fomentaba la inversion extranjera y las exportacio-
nes, aunque bajo esta forma de politica desarrollista que no se apartaba
demasiado del patron de desarrollo 2 tradicional.
2 Gray Molina define "patron de desarrollo" como la matriz de dotaciones de
factores de produccion (laborales, capital, recursos naturales) y mecanismos de
insercion internacional (liberales o proteccionistas), mientras que "modelo de
desarrollo" se define como la manera de administrar el patron, de corte liberal,
estatal o mixto (http:/ / [Link]/ [Link]).
64 Bolivia en la globalizacion
Las reformas llevadas a cabo durante la Revolucion N acional y los
alios posteriores empezaban a mostrar algunos resultados, dando la
apariencia de una economia revitalizada. En materia economica, se po-
tencio la inversion en infraestructura vial e infraestructura basica, la
inversion en el sector de hidrocarburos a traves de YPFB y en el minero
mediante COMIBOL, asi como el fomento al sector agroindustrial en el
oriente. La aplicacion de esta politica economica coincidio con una co-
yuntura internacional favorable en los precios de los minerales -entre
1973 y 1974, practicamente se duplico el precio del estano en el merca-
do mundial-, asi como un boom en la produccion petrolera y gasifera
-alza internacional de los precios de los combustibles-, factores que
propiciaron un crecimiento importante de la economia nacional.
Por ejemplo, entre 1971 y 1974 se triplico el valor de las exportacio-
nes, lo que arrojo como resultado un importante excedente comercial
para el pais, inedito hasta ese entonces. Asimismo, el sector de hidro-
carburos se convertia en otro sector fundamental de la economia, re-
presentando en 1974 el 25% de las exportaciones nacionales. Es mas,
en esta epoca, Bolivia exportaba por primera vez productos agricolas
-para 1974 representaban el6% del valor total de las exportaciones-,
fenomeno que se vio acompanado de un crecimiento explosivo del sec-
tor de la construccion, e incluso hubo innovaciones en el sector manu-
facturero (Klein 1994).
Asimismo, segun Klein (1994), hubo un incremento importante
en el nivel del capital humano, debido a una reduccion en las tasas de
analfabetismo, gracias a la eliminacion de las restricciones que pesaban
sobre la poblacion del area rural. Para 1976, el 67% de la poblacion se
consideraba alfabetizada, cuando en 19 50 la alfabetizacion apenas lle-
gaba al 31%. Por otro lado, el autor citado sugiere que se produjo un
proceso de urbanizacion acelerado, llegando en 1976 al 50% de la po-
blacion, mientras que en 1950 la poblaci6n urbana solo llegaba al34%.
c:Bolivia en el desorden global? 65
Por estos aiios, Bolivia se adhiri6 a la Asociaci6n Latinoamericana
de Libre Comercio (ALALC), al Grupo Subregional del Pacifico, al Gru-
po Andino y al Sistema Econ6mico Latinoamericano. Aunque el pais
no obtuvo grandes resultados econ6micos ni comerciales, obtuvo en
cambia beneficios politicos, siendo parte de las discusiones regionales
como media para integrase ala region (Fermindez 1999).
Todo este ambiente favorable pintaba una Bolivia mucho mas au-
t6noma para realizar sus inversiones y para financiar sus proyectos de
desarrollo, aparentemente menos dependiente de la asistencia de los
Estados Unidos y de su mercado. En efecto, la importancia del mer-
cado estadounidense se habia reducido a solamente un tercio de las
exportaciones bolivianas, mientras que Europa ya representaba el 20%
y la A LALC otro tercio. Por ellado de las importaciones, la situaci6n era
similar, con una diversificaci6n de la procedencia de las mismas, incre-
mentando su importancia paises de la ALALC y de Asia, en tanto que dis-
minuia lade Europa y Estados Unidos (Klein 1994). Lastimosamente,
muchas de las inversiones que pudieron haber beneficiado al desarrollo
nacional fueron despilfarradas en megaproyectos que no contribuye-
ron en nada a este -"elefantes blancos" tales como la fundici6n de
Karachipampa o la fabrica de aceites de Villamontes-, o se hizo un
uso discrecional de los recursos -concediendo, a traves de los bancos
estatales, prestamos que nunca fueron devueltos-.
Como ya se mencion6 en secciones anteriores, las condiciones cre-
diticias en el sistema financiero internacional durante los aiios setenta
eran muy favorables, permitiendo a los gobiernos el acceso a mercados
internacionales de capital con gran disponibilidad de liquidez para fi-
nanciar sus inversiones sin mayores problemas. Por un lado, los bancos
europeos se encontraron con grandes cantidades de dinero proveniente
del bloque sovietico, lo que clio lugar a la creaci6n de un mercado de
eurodivisas y posteriormente a un mercado de eurobonos. Por otro, la
66 Bolivia en la globalizaci6n
crisis petrolera de 1973 gener6 ingentes cantidades de recursos mone-
tarios para los paises productores, quienes depositaron sus petrod6lares
en bancos occidentales, lo que result6 en una disponibilidad todavia
mayor para estos ultimos, quienes, a su vez, flexibilizaron aun mas las
condiciones de los prestamos a los paises en desarrollo, entre ellos Bo-
livia. Toda esta integraci6n financiera mundial hada que los mercados
financieros fueran cada vez mas volatiles, ya que todos estaban encade-
nados de alguna manera a lo que estaba sucediendo en cualquier otra
parte del mundo.
La inversion publica de los aiios setenta fue financiada por petrod6la-
res baratos, aumentando la deuda externa boliviana, que pas6 de 645 mi-
llones en 1972 a 3.328 millones de d6lares en 1983. Segun Morales y Pa-
checo (1999), la deuda externa lleg6 a ser mayor que el producto nacional
bruto y practicamente cuadruplic6 el valor de las exportaciones de bie-
nes y servicios, mientras que el servicio de la deuda representaba mas del
30% de las exportaciones. Esta politica de endeudamiento irresponsable
se apoyaba en la creencia, claramente err6nea, de que los precios de los
productos de exportaci6n se mantendrian altos indefinidamente, par lo
que la capacidad para pagar los prestamos no se veria afectada.
Sin embargo, al final de la decada de los aiios setenta y principios
de los ochenta, la caida de los precios de los minerales en el mercado
internacional -especialmente los del estaiio-, sumada a una caida
en el volumen de las exportaciones -las exportaciones bolivianas de
estaiio se redujeron de tal manera que el gas natural pas6 a ser el prin-
cipal producto de exportaci6n- y un cambio en las condiciones de los
prestamos internacionales -aumento de los costos de la deuda-, se
combinaron para afectar negativamente a la economia boliviana, que
habia experimentado un crecimiento positivo durante todo el decenio
anterior. En los primeros aiios de la decada de los ochenta la situaci6n
de la economia boliviana se hizo insostenible y deriv6 en un caos finan-
ciero, pues el servicio de la deuda lleg6 a representar el36% del valor de
.:Bolivia en el desorden global? 67
las exportaciones en 1984 (Klein 1994). En esta concatenaci6n de su-
cesos desafortunados se evidencia claramente la volatilidad del sistema
financiero y de la economia global.
Los gobiernos de turno implementaron politicas que empeoraron
aun mas la situaci6n, incrementando el gasto publico y cubriendolo con
emisi6n monetaria sin respaldo, lo que degener6 en una espiral infia-
cionaria sin precedentes. Segun Klein, "en 1983 la infiaci6n rompi6 la
barrera de las tres cifras, llegando en 1984 a un increible 2.177% anual.
La infiaci6n del primer semestre de 1985 equivali6 a un 8.170% anual"
(1994: 276), y para Arze (1999), la tasa de infiaci6n anual acumulada
entre 1984 y 1985 alcanz6 la cifra astron6mica de 24.000%. Sachs y
Larrain aseguran que Bolivia "fue el primer pais en desarrollar una hi-
perinfiaci6n en los aiios 80 ... [y] la primera hiperinfiaci6n en la historia
hasta esa fecha sin un nexo claro con guerras" (1994: 737). Estos autores
coinciden en que la causa de dicha hiperinfiaci6n fue el aumento del
deficit presupuestario como consecuencia del creciente costo del servi-
cio de la deuda externa, ademas de la forma en que se financiaba este
deficit, via impresi6n de dinero en lugar de creditos externos.
La estrategia de industrializaci6n a traves de la sustituci6n de importa-
ciones dirigida pot el Estado no clio los resultados esperados. Para Jordan,
... el colapso del modelo proteccionista estatal fue consecuen-
cia de 55 aiios de politicas inapropiadas que extrajeron renta
minera, en forma ciega y rigida, de una industria en profunda
crisis solo aliviada temporalmente cuando los precios subian
(1999: 236).
La economia del pais seguia dependiendo de las condiciones del
mercado internacional; la economia boliviana seguia siendo vulnerable
a los shocks externos. Y, para colmo, la inmensa deuda externa contrai-
da hada al pais mas dependiente del exterior. Por lo que se refiere a la
industria, esta no lleg6 a desarrollarse, y hacia los ultimos aiios del siglo
I
68 Bolivia en la globalizaci6n
XX "languidecen las textileras y las industrias de calzados son debiles.
Las {micas que muestran algun empuje son las cerveceras y las cemen-
teras" (Toranzo 1999: 6).
Sachs senala que esta estrategia termino en "debacle economica:
bancarrota estatal, inflacion alta y exceso de deuda externa" (1999: 31).
Pero, como asevera Toranzo -aunque para el caso de los resultados
de la Revolucion del 52-, "toda America Latina, y buena parte del
mundo, parece que jugo en su momento con esas cartas" (1999: 14). En
este caso no se trataria de buena parte del mundo, ya que los asiaticos
optaron por el modelo orientado hacia afuera, pero si es cierto para el
caso latinoamericano. Es mas, los organismos internacionales como las
Naciones Unidas, el Banco Mundial (BM) o el Banco Interamericano de
Desarrollo (BID), impulsaban este modelo de desarrollo. Lo que estaba
sucediendo iba mucho mas alla de la corrupcion o la mala planificaci6n;
la region sentia los primeros efectos de la aceleracion en intensidad y ex-
tension de la globalizacion economica y financiera, y los duros impactos
de su caracter volatil.
Sin embargo, como tambien analizamos anteriormente, el mundo
de la segunda mitad del siglo XX era un mundo que se integraba econo-
micamente pero que politicamente estaba segmentado en dos bloques.
La Guerra Fria se mantuvo como tal en el hemisferio norte pero adqui-
rio un caracter caliente en el Tercer Mundo. Estallaron algunas guerras
internacionales y muchas insurrecciones populates y guerras civiles en
paises cuyas clases sociales se habian polarizado hasta el extremo de la
ruptura. Se ha dicho que el retorno de los regimenes militates en Lati-
noamerica fue, en gran medida, una respuesta a dicha polarizacion que
emergia de la modernizacion traida por los proyectos desarrollistas y que
hizo evidente que la sociedad estaba cambiando, que se estaba compleji-
zando pero que a su vez no era capaz de superar los problemas historicos
de la pobreza, la desigualdad y la exclusion. En realidad, la inestabilidad
politica se deberia a una mayor consciencia por parte de las clases po-
~Bolivia en el desorden global? 69
pulares, de esa situacion de exclusion, gracias a los efectos de la moder-
nizacion en el cambio social -urbanizacion, adelanto de los medios de
comunicacion, secularizacion de la politica, etc. (Huntington 1972)-.
En todo caso, existia una contradiccion intrinseca entre un mo-
delo militar de corte nacionalista y desarrollista, que modernizaba y
hacia mas plural a la sociedad, limitando a traves del autoritarismo la
posibilidad de que esa complejidad y las tensiones que de ella emergian
pudieran ser procesadas por instituciones democraticas fundadas en el
pluralismo politico. Se pensaba que una burocracia militar eficiente o lo
que Guillermo O'Donnell (1982) ha denominado el Estado burocratico
autoritario (EBA), podria suplir esta falencia politico-institucional. Sin
embargo, la transnacionalizacion de los flujos economicos hizo incluso
mas dificil el manejo autoritario de estas sociedades, hacienda cada vez
mas complejo para los "gobiernos de facto (.. .) integrar con exito las fuer-
zas internas con las externas" (Langer 1999: 80). Estas contradicciones
terminaron por empujar al sistema hacia la adopcion del regimen demo-
cratico que en Bolivia rige ininterrumpidamente desde 1982.
3.2 La globalizaci6n en Ia era del neoliberalismo
Tanto los autores que son afines a la economia abierta (Morales
2008) como los que critican la apertura economica neoliberal (Arze
2008), coinciden en resaltar que la insercion boliviana plena y conscien-
te al actual proceso de globalizacion se clio con las reformas contenidas
en la Nueva Politica Economica de 1985, y las denominadas reformas
de segunda generacion de la decada de 1990. Con dicha liberalizacion
economica "Bolivia paso de ser uno de los paises mas estatistas de La-
tinoamerica a ser uno de los mas liberales" (Morales 2008: 219). La pri-
vatizacion de las empresas publicas, la liberalizacion y desregulacion de
los mercados y la consecuente flexibilizacion laboral son rasgos carac-
teristicos de la insercion latinoamericana a la globalizacion economica
contemporanea (IDH 2004).
70 Bolivia en la globalizaci6n
Dada la crisis de la deuda externa de principios de los aiios ochenta y
la consiguiente hiperinfiaci6n, era imperativo reducir la segunda y esta-
bilizar la economia. En tal sentido, en 1985 se implement6la Nueva Po-
litica Econ6mica (NPE) a traves del Decreta Supremo 21060, que, segun
Sanchez de Lozada (1985), mas que un plan estrictamente econ6mico,
se trataba de un plan politico que intentaba restablecer los principios
fundamentales para el funcionamiento del Estado, sin el cual se corria
el riesgo de la desintegraci6n. El analisis de la coyuntura de entonces
era que el principia de autoridad del Estado habia desaparecido, que las
instituciones fundamentales del aparato productivo se habian corrom-
pido y respondian a intereses personales, y que la capacidad del Estado
para implementar cualquier politica econ6mica era nula. Por tanto, era
primordial recuperar la autoridad del Estado sobre el conjunto de la so-
ciedad. Asi, los mismos ide6logos de la Revoluci6n Nacional, en la que
el Estado controlaba la economia, ahora postulaban la reducci6n del
Estado. Los dos objetivos fundamentales de la NPE eran: i) estabilizar la
economia, y ii) restablecer la autoridad del Estado y del Gobierno sobre
el aparato administrativo y productivo estatal a traves de la reestructu-
raci6n y la descentralizaci6n de las empresas publicas.
El paquete de medidas para la estabilizaci6n incluia politicas de cor-
te ortodoxo tradicional, primero para intentar frenar la hiperinfiaci6n, y
luego para recuperar el crecimiento econ6mico. Por un lado, se propuso
la reducci6n y posterior eliminaci6n del deficit fiscal, a traves del con-
gelamiento de sueldos y salarios, prohibit inversiones estatales, elimina-
ci6n de subsidios, reajuste de precios y tarifas de las empresas estatales
- aumento de precios de los carburantes- y la reducci6n drastica del
gasto publico -lo que se tradujo en la reloca!izaci6n de los mineros de
las empresas estatales, que pasaron de 30 mil en 1985 a 7 mil en 1987.
Por lo que respecta ala politica cambiaria, el tipo de cambio fijo habia
sido uno de los causantes de la hiperinfiaci6n, asi como de la distorsi6n
de precios internos -mercado negro del d6lar- y de la caida de las
~Bolivia en el desorden global? 71
exportaciones, por lo que se planteo la creacion del "bolsin" para esta-
bilizar el tipo de cambio a traves de un tipo de cambio flotante.
En lo que se refiere al comercio exterior, se procedio a la liberali-
zacion del mercado por medio de la eliminacion del control de precios
y la disminucion de aranceles. Otras medidas importantes fueron la
devaluacion monetaria, la reforma monetaria mediante la introduccion
de una nueva moneda, la flexibilizacion laboral, nuevos impuestos para
incrementar los ingresos tributaries a traves de una reforma tributaria
y la suspension temporal del pago de la deuda externa. Luego del pe-
riodo de estabilizacion, se llego a un acuerdo con el Fondo Monetario
Internacional en el que se siguieron otras medidas mas estrictas suge-
ridas por este organismo como condicion para dar apoyo financiero de
emergenCla.
En resumen, se elimino cualquier tipo de intervencion estatal en la
cadena productiva, dejando que sea el mercado quien asigne los recur-
sos. Esta fue la manera en que Bolivia incursiono en la globalizacion
de mediados de los aiios ochenta; la apertura comercial como estrategia
de desarrollo, siendo el pais que mas rapido y mas esfuerzo puso en
aplicar las reformas estructurales propugnadas por los organismos in-
ternacionales, que despues fueron conceptualizadas a nivel global como
el Consenso de Washington.
El resultado de este programa de estabilizacion, posteriormente se-
guido por un programa de ajuste estructural, fue, en primer lugar, la
r:ipida reduccion de la hiperinflacion, que segun Sachs y Larrain (1994)
ya en la segunda semana de aplicacion del programa se encontraba bajo
control. Sin embargo, la economia cayo en una dura recesion, el creci-
miento economico nose recupero inmediatamente, y hubo un "aumen-
to de la miseria social" (Klein 1994: 280), y se incremento el desempleo,
a causa de la relocalizaci6n. Para Arze, la implementacion del modelo
neoliberal tuvo "un costo excesivamente drastico para los sectores mas
72 Bolivia en la globalizaci6n
deprimidos del pais" (1999: 65), aumentando el desempleo, la informa-
lidad y los niveles de pobreza. Combinando los efectos de la crisis de
la deuda externa con los efectos de la estabilizacion, la decada de los
ochenta se considera la "decada perdida", no solo para Bolivia, sino para
toda la region.
Posteriormente, ya en los afios noventa, se clio paso a otras medi-
das neoliberales, profundizando los cambios estructurales, como ser: la
privatizacion o capitalizacion de la economia, el ingreso de capitales ex-
tranjeros a los sectores mas importantes de la economia, y a las llamadas
reformas de segunda generacion, que se enfocaban principalmente en la
reforma del sistema financiero, judicial y regulatorio.
Los gobiernos posteriores a la implementacion de la NPE y a la cai-
da del muro de Berlin en 1989 tuvieron que "aceptar la apertura de
Bolivia hacia el mercado mundial, en un modelo de politica neoliberal
que ya habia arrasado con cualquier otra alternativa politica no solo en
America Latina, sino en el mundo entero" (Langer 1999: 86). Bolivia
se transformo en parte del proceso globalizador, en el que hubieron
ganadores y perdedores, pero sobre todo, en el que las fuerzas externas
controlaban el destino del pais. Fernandez (1999) sefiala que hemos sido
atrapados por la globalizacion, lo que significo para algunas regiones
y sectores, el acceso pionero a la modernidad. Sin embargo, el mismo
autor resalta el hecho de que la globalizacion no solo es desarrollo, sino
que ha producido fragmentacion social y regional.
Si bien Bolivia logro estabilidad macroeconomica y politica con la
aplicacion de las reformas estructurales, en su estilo propio de inte-
grarse en la globalizacion, el crecimiento economico durante la decada
siguiente no paso de un modesto 2,5% como promedio anual, y la des-
igualdad se profundizo. Por un lado, indicadores sociales como salud o
educacion mejoraron ostensiblemente, pero el crecimiento economico
no fue suficiente para re~ucir la pobreza y la inequidad; mas bien se am-
(Bolivia en el desorden global? 73
pliaron las brechas socioeconomicas existentes, generandose exclusion
social y marginalizacion de una parte de la sociedad, tal vez la mayor
parte, que no percibio los beneficios de la globalizacion.
Por otto lado, ya desde la epoca de las dictaduras, pero con mayor
fuerza durante la crisis social y financiera de la hiperinflacion, empezo
a consolidarse en el pais una red de narcotrafico que tenia vinculos
continentales y que, aprovechandose de la historica ausencia estatal en
el territorio, crecio de tal modo que llevo a los mercados consumido-
res del primer mundo, especialmente los Estados Unidos, a ejercer una
fuerte presion bilateral y multilateral para combatir a estas organizacio-
nes criminales, asi como erradicar las nuevas plantaciones de coca que
empezaron a multiplicarse por el pais, principalmente en el Chapare. El
Gobierno de Paz Estenssoro y los subsiguientes se encontraron ante el
dilema de obedecer estos mandatos, sacrificando en el intento, recursos
economicos y, en definitiva, empleos para muchos de los sectores mas
afectados por la implementacion de la NPE.
El gobierno [de Paz Estenssoro] se vio empujado por dos fuer-
zas contradictorias. Por un lado, estaban los cocaleros (...) y
los d6lares de la cocaina que la economia boliviana necesitaba
para sobrevivir. Por el otro lado, estaban los Estados Unidos, el
mayor mercado de la droga, que impuls6 una politica de cons-
tricci6n y represi6n del trafico de droga en los paises de origen
porque esto tenia un costo politico interno mucho menor para
su gobierno (Langer 1999: 86).
En todo caso, y despues de los efectos de la crisis de la deuda, este
era otro ejemplo de la nueva dinamica de la globalizacion, que sometia
a los Estados a fuerzas contradictorias, entre impulsos transnaciona-
les -las redes del narcotrafico-, internacionales - la presion bilateral
y multilateral por la erradicacion- y una creciente fragmentacion y
perdida de legitimidad en el nivel de sus sociedades -que da lugar al
emergente movimiento cocalero- .
74 Bolivia en la globalizaci6n
La globalizaci6n ha tenido impactos diferenciales en los distintos
paises, impactos que han originado un incremento de la desigualdad
entre y dentro de los paises, en los que conviven "zonas incorporadas
[ala globalizaci6n] y otras excluidas y sumidas en la miseria ... ya que
los mercados globales pueden ser eficientes pero inequitativos" (IDH
2004: 27). En este proceso de ajuste estructural, el papel del Estado
se redujo de manera dramatica, a ser poco mas que un espectador,
perdiendo su perfil social y su funci6n en la promoci6n del desarro-
llo socioecon6mico. El mercado fue el responsable de la asignaci6n
de recursos y beneficios de manera desigual, superando el control del
gobierno y repercutiendo negativamente sobre la sociedad. Este des-
equilibria entre la mejora de indicadores sociales y el estancamiento en
indicadores econ6micos no era sostenible; inevitablemente se llegaria
a un punto en el que la sociedad no aguantaria mas la situaci6n de in-
equidad, como sucedi6 a partir del afio 2000. Como sefiala el IDI-I 2004
-citando a Ranis y Stewart (2001)- "con el tiempo, la parte mas
debil actuara como freno sobre la otra y producira un drculo vicioso"
(IDH 2004: 58).
De modo paralelo, las denominadas reformas estructurales imple-
mentaron una serie de cambios institucionales tendientes ala consoli-
daci6n de la democracia representativa, la descentralizaci6n politico-ad-
ministrativa, y reformas en el ambito social, como la Reforma Educativa
y la Reforma de Pensiones. Se establecieron elecciones peri6dicas y un
sistema de partidos en el que el MNR, la ADN y el MIR se posicionaron
como los pilares del mismo, apoyandose eventualmente en partidos de
tendencia populista: CONDE PA y UCS.
En 1994 se promulga la Ley de Participaci6n Popular que territoria-
liza el pais y lleva la democracia al ambito local a traves de la munici-
palizaci6n. Mas alla de eso, la reforma institucionaliz6 ciertas practicas
politicas comunitarias, especialmente en el area rural, en una suerte de
(Bolivia en el desorden global? 75
... poderes duales a nivellocal, garantizando el derecho de veto
a la sociedad civil a traves de los comites de vigilancia en cada
municipio. Los comites mismos estaban constituidos por orga-
nizaciones territoriales de base, muchas de las cuales se desarro-
llaron a partir de sindicatos urbanos y campesinos (Gray Molina
2010: 5).
Sin embargo, estas dos corrientes de reforma politico-institucional
nunca pudieron articularse adecuadamente. Mientras la politica se am-
plificaba en alcance y densidad territorial, es decir, mientras la demo-
cratizaci6n llegaba al territorio, los partidos politicos iban perdiendo
inserci6n social y capacidades de agregaci6n y sintesis de demandas, ya
que el clientelismo, el patrimonialismo y el prebendalismo, enquistados
en sus estructuras, bloquearon la capacidad de adaptaci6n de los mis-
mos a la nueva geografia institucional de la democracia y, mas aun, al
acelerado cambio social que traia consigo la globalizaci6n.
La implementaci6n de las candidaturas parlamentarias uninomina-
les gener6 la apertura de canales directos entre la politica de lo local y
la politica nacional, con lo cuallos partidos, ya inadaptados a la demo-
cratizaci6n territorial, no pudieron lidiar adecuadamente, refugiandose
aun mas en el clientelismo como recurso de cooptaci6n de liderazgos
locales, pr:ictica que debilit6 aun mas su credibilidad y, pot ende, su
legitimidad. Esto se clio tanto en el area rural como en el area urbana,
donde los medios de comunicaci6n de masas empezaron a suplir a los
partidos en su funci6n de agregaci6n de demandas, y a cuestionar sus
pr:icticas prebendalistas. Por ultimo, si bien existian instituciones re-
presentativas en funcionamiento, la "condicionalidad" respecto al gasto
publico a la que los organismos financieros multilaterales sometieron
al pais hizo imposible para los partidos politicos generar un debate pu-
blico abierto sobre los efectos sociales perversos de la reforma, lo que
termin6 de socavar la legitimidad de los partidos.
76 Bolivia en la globalizacion
Gran parte del discurso del neoliberalismo se concentr6 en el re-
tiro del Estado de ambitos en los que se habia mostrado ineficiente,
especialmente en lo que hace a la producci6n y redistribuci6n de la
riqueza, asi como de ciertas esferas de seguridad social. Justamente, en
un Estado con huecos, cuya apropiaci6n del territorio en las funciones
basicas de generar un piso comun de ciudadania politica y social ha
sido hist6ricamente deficiente, el retirar al Estado de ciertas funciones
que empez6 a llevar adelante desde la segunda mitad del siglo xx, caus6
efectos centrifugos y desintegradores. Se confundi6, en muchos ambi-
tos, la reducci6n del alcance del Estado con la reducci6n de su fuerza
(Fukuyama 2004, OECD 2010), ya que mucho de lo que se concebia
como ineficiente desde la racionalidad econ6mica pero que cumplia una
funci6n importante y a veces pionera en la creaci6n de cohesion social,
fue desmantelado con las reformas de libre mercado. Este repliegue en
alcance y fuerza del Estado de muchas actividades socioecon6micas,
junto con una mayor apertura al comercio mundial, comenzaron "a
reconfigurar la geografia nacional y [lade] nuevas regiones [que] adqui-
rieron importancia estrategica en el desarrollo nacional" (IDH 2003: 11).
La caida de los precios de los minerales y la sequia de inicios de los
ochenta deprimi6 severamente a las economias del occidente del pais;
por su parte, el desarrollo de la industria gasifera y la emergencia de la
agroindustria crucefia vinculada a la venta de oleaginosas, gener6 un
cambio de eje en la economia boliviana. La combinaci6n de esos facto-
res ha significado una transformaci6n de tal magnitud que, en menos
de veinte afios, se ha invertido la relaci6n desigual que existia entre las
regiones ligadas al arco estatal y las perifericas.
Estos cambios se superponen a los efectos inter e intrarregionales
de las anteriores modernizaciones y a las mencionadas brechas hist6ri-
cas y la forma en la que interactuaron ambas.
c:Bolivia en el desorden global? 77
Al menos cuatro regiones esd.n marcando nuevas pautas de de-
sarrollo nacional, integraci6n subregional y vinculacion entre
Pacifico y Atlantica. Estos espacios territoriales son .. . el eje sur,
el altiplano maritima, el norte amaz6nico y el sudeste crucefio
(IDH 2003: 11).
Como lo plantea Gustavo Fernandez (2009: 12), la modernizaci6n
disparada pot el proyecto del NR y, en mayor medida, los efectos de la
globalizaci6n en la sociedad boliviana, confluyeron en cambios estruc-
turales bastante profundos, que el mismo autor enumera como sigue:
Cambio del modo de producci6n. De la mineria al gas y a la
agricultura industrial de exportaci6n.
Cambio de la estructura demografica. Del campo a la ciudad y
de occidente a oriente y las tierras bajas.
Fin del ciclo de la hegemonia econ6mica y politica de occidente.
Surgimiento de un nuevo polo de poder.
Cambio del vector de inserci6n econ6mica internacional. Brasil
toma ellugar de los Estados Unidos, como punto de referencia
central.
Incorporaci6n plena de sectores rurales y populates en el centro
del poder politico.
En sintesis, el impacto de la globalizaci6n en el ambito interregional
clio como resultado un progresivo cambia del eje socioecon6mico y la
emergencia de una elite politica en tierras bajas, que se refuerza al con-
solidarse el Brasil como lider econ6mico y geoestratt~gico del subcon-
tinente, lo cual impacta en los equilibrios geopoliticos subnacionales
hist6ricos, ya que son las tierras bajas las que mayor vinculo -no solo
geografico, sino econ6mico- tienen con el Brasil. Dicha elite se mues-
tra interesada en set participe de la nueva ecuaci6n del poder politico, y
78 Bolivia en la globalizaci6n
lo hizo a traves de la demanda por autonomias departamentales y no asi
de hegemonia nacional, lo cual, segun entendemos, tiene que ver con la
hist6rica desvinculaci6n de las elites orientales y las del sur respecto del
centro del poder politico a escala nacional.
En lo que hace al clivaje indigena, el proceso impact6 en lo que
puede identificarse como una dinamica dual de urbanizaci6n/moder-
nizaci6n y a la vez fragmentaci6n, que tuvo eco en el area rural con la
emergencia del movimiento katarista hacia finales de los aiios setenta.
La intelectualidad aymara, hija de la reforma agraria y educativa del NR,
empieza a revisar la historia colonial y republicana para denunciar las
exclusiones e injusticias hist6ricas .
Estos intelectuales ... van construyendo redes de comunicaci6n
y de rel~ctura de la historia, la lengua y la etnicidad que carnien-
zan a cuestionar la legitimidad de los discursos campesinistas
con los que el Estado y la izquierda convocaban al mundo indi-
gena (Garda Linera 2002).
La mayor expresi6n organizativa de este movimiento es la CSUTCW.
Esta superposici6n de lo indigena y lo campesino refleja la confluencia
de las trayectorias conflictivas de larga data, el caracter agresivo del pro-
yecto liberal hacia lo comunitario y la forma en que el NR trat6 de cana-
lizar el conflicto mediante la campesinizacidn de lo indigena. El katarismo
seria una reacci6n, que a partir de los exitos parciales de dicho proyecto
en la integraci6n de los indigenas a la ciudadania nacional, cuestiona
su fracaso para reconocer la existencia de un verdadero clivaje entre lo
indigena y lo no indigena, y procesarlo democraticamente.
Los exitos parciales del proceso de modernizaci6n nacionalista ha-
bian acelerado la migraci6n a las ciudades, en busqueda de mayores
oportunidades pero tambien, especialmente en el Altiplano, esa migra-
3 Confederaci6n sindical unica de trabajadores campesinos de Bolivia.
c:Bolivia en el dcsorden global? 79
cion refleja las falencias que en el occidente habia tenido la Reforma
Agraria, lease la minifundizaci6n de la propiedad rural en el Altiplano.
La reforma estructural -con la consiguiente relocalizaci6n de miles
de mineros y la crisis agraria que se acentua con las sequias de inicios
de los alios ochenta- disparan el proceso de migraci6n de mineros y
campesinos a nuevos distritos urbanos como la ciudad de El Alto, la
cual puede ser entendida como consecuencia de los procesos de mo-
dernizaci6n inconclusa y en la cual se concentran con alta intensidad
clivajes etnicos campo-ciudad y de clase.
Por otro lado, es tambien producto de los exitos parciales de las
reformas neoliberales: la democratizaci6n que se experimenta a partir
de 1982 que le permite demandar su estructuraci6n como municipio
aut6nomo, la Ley de Participaci6n Popular que le asigna recursos esta-
tales en proporci6n a su poblaci6n y la apertura comercial que le abre
un vinculo entre mercados de exportaci6n de artesanias y manufacturas
de pequena y mediana escala, aunque dentro de una poblaci6n donde se
concentran altos niveles de pobreza y una marcada desigualdad compa-
rativa con la hoyada pacena, lo cual socava la competitividad y produc-
tividad de estos productos. Es decir, estamos ante el vaso medio vado
del proceso de modernizaci6n neoliberal, proyectado a las carencias del
modelo nacionalista.
En terminos de las relaciones interetnicas, esos intentos inconclusos
de modernizaci6n que se superponen al incompleto dominio del Esta-
do sobre su territorio y la crisis del imaginario nacionalista que ignor6la
diversidad etnica, confluyeron en un proceso de politizaci6n del clivaje
etnico hacia finales del siglo XX. La globalizaci6n hizo entrar en crisis
las identidades nacionales tradicionalmente concentradas dentro de las
fronteras estatales.
80 Bolivia en la globalizaci6n
La permanente interconexi6n entre individuos, grupos e insti-
tuciones, ha producido un campo de identidades nuevas y re-
forzadas, que compiten con las prevalecientes decadas atr::is. En
ese sentido, los individuos del siglo XXI han empezado a nutrir
con mas fuerza aquellas identidades que les son mas cercanas y
tangibles (IDH 2004: 102).
Esto es asi especialmente en aquellas vinculadas ala identidad et-
nica, regional y religiosa, la cual tambien es reforzada por flujos trans-
nacionales que propugnan una anti o alterglobalizacion desde la iden-
tidad local.
Esta dinamica alimentada por las doctrinas multiculturalistas de
los aiios noventa se superpuso en el pais a las tensiones identitarias de
larga data, especialmente a las tensiones entre los sectores indigenas y
el Estado nacional y entre este y los departamentos historicamente con-
siderados como perifericos, que opusieron sus identidades regionales
camba y chapaca a una identidad andinodntrica que habria caracterizado al
Estado nacional. El resultado fue la ruptura de los imaginarios de cohe-
sion nacional que habia promovido el nacionalismo revolucionario, bajo
la idea del mestizaje dentro de un Estado nacional fuerte.
En el marco de estos clivajes superpuestos: etnico, regional, de
clase y campo-ciudad, emergian nuevos liderazgos populates e indi-
genas pot un lado, y civico-urbanos pot el otto. La descentralizacion
y la territorializacion de la participacion politica aceleraron la percep-
cion de la existencia de estos clivajes y las tendencias centrifugas en la
sociedad boliviana. Al no poder absorber estos cambios, los partidos
politicos entraron en una crisis de legitimidad a la que le sucedio una
crisis de legitimidad de la idea de democracia representativa, al igual
que en todos los paises de la region; sin embargo, en el caso boliviano
hacia el aiio 2000, esta crisis derivo en una crisis del Estado como
comunidad politica.
~Bolivia en el desorden global? 81
3.3 El retorno del Estado sin naci6n y los nacionalismos sin
Estado
Se hizo cada vez mas evidente que no se podia continuar de la mis-
ma manera; era necesario un cambia, un golpe de timon sobre como
se estaba afrontando la globalizacion, en realidad, comenzaron a surgir
dudas y protestas sobre cuales eran las consecuencias del proceso y las
desigualdades que estaba generando. Desigualdades tanto entre regio-
nes -marginalizando a las menos aptas para insertarse en el mundo
globalizado- y desigualdades sociales al profundizarse las inequidades
sociales y economicas, generando exclusion social, especialmente de los
sectores mas vulnerables, uno de los cuales es el indigena.
En su momenta, los gobiernos exigieron a la sociedad ajustarse los
cinturones por un tiempo para luego ver los resultados, pero estos no
llegaban, especialmente para los mas pobres y vulnerables, profundi-
zando las brechas socioeconomicas. Morales y Pacheco (1999) seiia-
laban que uno de los riesgos del proceso de liberalizacion economica
en Bolivia era que muchos sectores de la sociedad no veian mejorar su
situacion pero observaban que algunos grupos si se beneficiaban del
proceso. Como seiiala el Irifbrme de Desarrollo Humano 2004, "la forma
especifica que asumio la globalizacion en Bolivia ya no es sostenible"
(2004: 9). Las reformas aplicadas se habian desgastado y habian per-
dido credibilidad; ya no se le podia pedir a la gente que espere por los
"posibles" efectos positivos. Las demandas de la sociedad no pudieron
ser cubiertas por el modelo economico vigente, el Estado no tuvo la
capacidad de dar respuesta a las necesidades y peticiones de la sociedad,
generando frustracion en ella y, finalmente, conflictos sociales.
Todo este descontento con los resultados de las reformas estruc-
turales a finales de los noventa se hizo mas visible a causa de la crisis
economica por la que atraveso Bolivia a partir de 1998, como conse-
cuencia de la crisis asiatica de 1997 - a nivel internacional-, lo que
82 Bolivia en la globalizaci6n
obviamente afecto tambien a la region. En todo el continente la crisis
hizo tambalear a las economias internas y en ultima instancia entro en
cuestionamiento el Consenso de Washington como estrategia de desa-
rrollo e insercion internacional y, por ende, el modelo de democracia
representativa. Es en ese momenta cuando ingresan a las arenas politi-
cas de la region partidos y movimientos de izquierda y centro-izquierda
nuevos o fortalecidos que en pocos [Link] llegarian al poder en lo que
se ha denominado el giro a la izquierda de America Latina o lo que
algunos han denominado las dos izquierdas: la socialdemocrata y el
socialismo del siglo XXI (Panizza 2005).
A los efectos de la crisis internacional de de los ultimos [Link] no-
venta, para el caso boliviano hay que [Link] la marcada disminucion
de la economia de la coca que respondia a las politicas norteamericana
e internacional que pretendian luchar contra las redes de narcotrafico
transnacional, como se menciono anteriormente. Esta disminucion qui-
to muchos recursos - ilegales- de la economia, por lo que la crisis se
sintio mas intensamente.
Por otro lado, el pais comenzo a depender cada vez menos del mer-
cado norteamericano y empezo a estrechar mucho mas su relacion con
el Brasil, como consecuencia de la exportacion de gas natural desde
finales de los noventa. Justamente, ante una eventual crisis energeti-
ca continental, Bolivia, y mas especificamente su gas, adquirieron una
importancia inusitada, especialmente con la presion por la demanda
mundial de recursos naturales que significo el despegue economico de
la India y de la China. Bolivia podia convertirse en el suministrador de
energia de la region e inclusive se hablaba de exportar gas en la forma
de LNG - gas naturallicuado, o liquid naturalgas en ingles- a mercados
tan alejados como Mexico y California. La cuestion de donde ubicar
la planta de procesamiento de gas, si en Peru o en Chile, desencadeno
una serie de protestas que desembocaron en la caida de dos presidentes,
impidiendo que tales exportaciones se concretaran.
~Bolivia en el desorden global? 83
Bolivia pas6 de ser un actor fundamental en el suministro de ener-
gia -sobre todo al Brasil- a depender toda su economia de este mer-
cado. Actualmente Brasil ha encontrado gas en el oceano, por lo que ya
no dependeria del gas boliviano, a lo que se aiiade el hecho de que Ar-
gentina ha construido plantas de LNG y Chile tambien ha procedido a la
construcci6n de plantas de LNG para no tener que depender de Argen-
tina ni de Bolivia, que sabe nunca le suministrara gas si no se habla del
tema maritima. Todos estos cursos de acci6n muestran la manifestaci6n
de una tendencia global, la de la toma de actitudes geoestrategicas o el
retorno de la "raz6n de Estado" en lo que hace a la seguridad energeti-
ca, ante la cercania del denominado "peak oil". La integraci6n energetica
latinoamericana, en consecuencia, queda postergada por un entendible,
aunque tal vez no justificable, nuevo nacionalismo o estatismo de los
recursos naturales, particularmente los energeticos.
Por su parte, el estancamiento en el crecimiento de la economia bo-
liviana de los primeros aiios de este siglo puso en debate el propio papel
del Estado en la economia, demandando una mayor participaci6n de
este. Con los atentados terroristas del11 de septiembre de 2001 en Nue-
va York y aun mas con la ultima crisis financieta internacional, y la pos-
terior actuaci6n del gobierno de los Estados Unidos en la soluci6n de
esos conflictos, se hizo cada vez mas evidente el retorno del Estado en
las distintas areas. En lo que se refiere a la economia, ha quedado claro
que dar "carta blanca" al mercado para la asignaci6n de recursos puede
generar serias consecuencias para toda la sociedad, y quienes terminan
pagando los efectos del accionar de los mercados son precisamente los
que estan menos vinculados a estos: los pobres. Los Estados en su po-
litica monetaria interna y en su papel como miembros de la comunidad
internacional, buscan reafirmar la actuaci6n estatal en la regulaci6n del
mercado financiero transnacional.
Por otro lado, el terrorismo que ha adquirido caracter global, trata
de ser contrarrestado por una politica norteamericana unilateral que ha
84 Bolivia en la globalizaci6n
mostrado, hasta el momenta, ser ineficaz para controlar el problema.
Lo unico que qued6 claro con la invasion de Irak es que este hecho ins-
taur6 un nuevo nacionalismo de los recursos naturales, que privilegia
acciones unilaterales o regionales, de contenido geopolitico altamente
realista y que muestra una creciente sensaci6n de inseguridad de los Es-
tados por un futuro corte de los suministros energeticos de los paises.
En todo caso, la denominada guerra de! gas, el cambio de politica ener-
getica y la nacionalizaci6n de los hidrocarburos que desencaden6 dicho
conflicto y las pugnas interregionales por la distribuci6n de los recursos
del impuesto directo a los hidrocarburos, muestran que Bolivia, dentro
de sus propios clivajes hist6ricos, tambien es sensible a esta dinamica,
reflejando su geopolitica interna los cambios de la geopolitica global del
conflicto y los recursos naturales.
Los clivajes superpuestos de los que hablamos anteriormente se fue-
ron hacienda cada vez mas patentes, y evolucionaron a partir de las mo-
vilizaciones populates e indigenas del afio 2000, que podemos entender
como un conflicto entre el Estado y una parte de la sociedad, pasando
por las demandas auton6micas que cuestionaron al Estado desde el otro
lado -por su caracter centralista- a un conflicto entre partes de la
sociedad, en el cual, ante la crisis de legitimidad que experiment6 el
Estado, no se pudo llegar a una intermediaci6n en el marco del sistema
juridico vigente en ese momenta.
De esta crisis emergieron dos impulsos de legitimaci6n estatal con-
trapuestos: el indigena/popular y el dvico/regional o autonomista. Si
bien nose trataba de bloques estables y estructurados 4 durante el proce-
4 El primero estaba constituido por la agregaci6n de movimientos sociales de
distintos espectros de la izquierda y de sectores con demandas sociales espe-
dficas, movimientos indigenas y rurales, asi como sectores intelectuales de la
clase media. El segundo estaba constituido por clases medias urbanas, sectores
dvicos de los departamentos de la llamada Media Luna y sectores empresariales
corporativos de la misma region. El vinculo entre los primeros y el MAS no se
decant6 claramente hasta las elecciones de 2005 y el vinculo de los segundos
2Bolivia en el desorden global? 85
so conflictivo vivido a partir del aiio 2000, progresivamente se fueron
alineando en una suerte de dualizaci6n inestable de la sociedad bolivia-
na, que tuvo su pico en los enfrentamientos y la masacre que tuvo lugar
en la localidad pandina de Porvenir, en septiembre de 2008.
Ambos impulsos irrumpieron en la institucionalidad politica boli-
viana, rompiendo el principia de legalidad. La Asamblea Constituyente
(AC) que propugnaban los movimientos indigenas y populates no estu-
vo consignada como mecanismo de cambio de la carta magna, sino que
fue producto de la movilizaci6n social, de la guerra del agua, la guerra
del gas y los cercos indigenas a La Paz. Del mismo modo, las demandas
pot autonomias departamentales cuya punta de lanza fue la demanda
pot la elecci6n de prefectos, basaban su legitimidad en los cabildos cru-
ceiios de 2004 y 2005. Estas agendas legitimas sobrepasaron el marco
legal e hicieron inevitable la necesidad de un nuevo pacto social, que se
hizo sentido comun con la AC.
Ante la imposibilidad que demostr6 la AC para conciliar ambas
agendas, la mayoria oficialista aprob6 un documento que no fue acep-
tado pot los movimientos regionales. En respuesta, los departamentos
autonomistas llevaron a cabo una serie de referendos para la aproba-
ci6n de los sus estatutos auton6micos; todo esto sin sustento juridico
claro mas alla del de los articulos de catacter general que otorgaban la
soberania popular al pueblo en la Constituci6n anterior. En sintesis, las
legitimidades contrapuestas que emergen ante la crisis estatal rebasan
los canales de la institucionalidad juridica vigente hasta ese momento,
abriendo una brecha entre legalidad y legitimidad que hasta ahora sigue
planteando serios problemas en cuanto a la canalizaci6n del conflicto
sociopolitico (Bonifaz Moreno 2009).
con PODEMOS nunca fue del todo coherente y qued6 seriamente erosionado en el
referendum revocatorio de 2008.
86 Bolivia en la globalizaci6n
Una clara muestra de lo ultimo es la intensificaci6n de las confron-
taciones entre civiles a partir de 2007, detras de las cuales se evidencia
una indefinici6n de las competencias y normas para la soluci6n de con-
flictos entre prefectos elegidos par voto popular y el Gobierno central.
Al carecer de un marco juridico que regule estas relaciones, la discre-
cionalidad y el calculo politico dominaron las relaciones entre estos
niveles del Estado -relaciones tirantes que reflejaban la colisi6n de
legitimidades que en gran medida expresaba un enfrentamiento entre
identidades regionales y etnicas-, asi como par la apropiaci6n de los
recursos naturales.
Si bien la historia nacional se ha caracterizado par la existencia de
un multiculturalismo cerrado e incluso antipluralista, par su vinculo
con la fragmentaci6n y la desigualdad, aparentemente se ha acentuado
en esta etapa de crisis, llegandose a una polarizaci6n en cuyos extremos
se desarrollaron "ideologias cerradas del comunitarismo etnico yI o re-
gional. .. que deifican determinadas configuraciones culturales limitan-
do o inhibiendo un interculturalismo" (IDH 2004: 103).
En esta batalla de los imaginarios sabre lo que el Estado es, hace
y/o debe hacer (IDH 2007), existe una contradicci6n intrinseca que evo-
lucion6 como sigue. En primer lugar, emergi6 de un debilitamiento de
la capacidad del Estado para asentar su presencia territorial, su cohe-
sion social y el manejo de sus recursos naturales, que fueron debiles a
lo largo la historia nacional, en sintonia con la manera en que el pais
se insert6 en el proceso de globalizaci6n, liberalizando su economia y
replegando el papel del Estado de ciertas areas de acci6n ineficientes.
El curso descrito suscita un acelerado cambia social que se carac-
teriza par un rapido proceso de urbanizaci6n, el cambia del eje econ6-
mico hacia el oriente del pais y la emergencia de nuevas elites indigena/
populates y regionales en las tierras bajas de Bolivia. Par otra parte, si
bien es cierto que las reformas econ6micas dieron lugar a una mejora
(Bolivia en el desorden global? 87
en indicadores sociales como salud y educaci6n, no se tradujeron en me-
jores condiciones econ6micas, es decir, en mayor ingreso o mas empleo.
El modelo econ6mico adoptado gener6 mas pobreza y desigualdad, con
un Estado que no tenia la capacidad para dar soluci6n a estos problemas.
Ciertos actores, como las multinacionales petroleras, salieron ga-
nando con el modelo econ6mico implementado, lo que clio lugar a
un descontento generalizado en la base de la sociedad en torno a la
propiedad y la redistribuci6n del excedente econ6mico derivado de las
actividades extractivas y sobre la forma de inserci6n de Bolivia en la
globalizaci6n econ6mica.
Las reformas democraticas de segunda generaci6n democratizaron
la administraci6n territorial del Estado, a traves de su municipalizaci6n
y la creaci6n de las diputaciones uninominales. Los partidos politicos,
que en ausencia de una burocracia fuerte cumplian la funci6n de con-
trapesar la descentralizaci6n con una institucionalidad que agregue y
sintetice las demandas sociales en el nivel nacional, se mostraron in-
capaces de integrar en su estructura los nuevos actores emergentes del
cambio social e institucional, debido a su deficit de democracia interna.
Asi, el sistema politico empezaba a perder legitimidad social y a ser
reemplazado por otros actores: medios de comunicaci6n de masas y
nuevos movimientos sociales de caracter popular, etnico y regional, que
se encadenan a las redes (tambien globales en su accionar) que cuestio-
nan los efectos sociales y culturales de la globalizaci6n econ6mica. En
suma, la crisis politica deriva en una crisis de la identidad nacional y de
la legitimidad del Estado, de la cual emergen dos agendas de (re)legiti-
maci6n estatal: la dvica/regional y la indigena/popular.
El movimiento indigena/ popular reivindica el retorno del Estado
al control de los recursos naturales y la redistribuci6n de la riqueza, a
la vez que propugna la construcci6n de un Estado plurinacional que
88 Bolivia en la globalizaci6n
se configure sobre la base de una suerte de soberania compartida en-
tre las naciones indigenas, historicamente excluidas, y los sectores mas
occidentalizados de la sociedad boliviana. Reivindica tambien la im-
plementacion de autonomias indigenas fundamentadas en el principia
de la libre determinacion de los pueblos, es decir, que reivindica a la
vez un nuevo nacionalismo etnico. Por su parte, el movimiento dvico/
regional reivindica, desde su historico caracter periferico, la autonomia
para las regiones, ademas del control sobre los recursos naturales que se
encuentran en su territorio, como base para la insercion desde su propia
realidad, en los mercados del Cono Sur y en la economia global.
Desde el punto de vista identitario, ambos movimientos cuestionan
el caracter homogeneizador y la identidad boliviana basada en el Esta-
do central que promovio el nacionalismo revolucionario. Sin embargo,
ambas corrientes coinciden en demandar el retorno del Estado - ya
sea como poder centralizado o en su forma descentralizada- para re-
cuperar mayor control de los retornos provenientes del manejo de los
recursos naturales.
En sintesis, esta transicion del Estado boliviano refieja las tenden-
cias parcialmente integradoras y parcialmente desintegradoras de la
globalizacion actual, asi como la tendencia que reclama el retorno del
Estado en tanto viabilizador de las decisiones colectivas y regulador de
los mencionados efectos perversos de la globalizacion. Sin embargo,
como sucede en todo el planeta, la falta de claridad sobre el papel que
deberia adoptar ese Estado fortalecido origina confiictos en los que se
contrapo~ un nuevo nacionalismo respecto de los recursos naturales
que busca recuperar la centralidad del Estado-nacion y los nuevos na-
cionalismos identitarios que mas bien disputan espacios de autonomia
e incluso soberania a dicho Estado. La mencionada tension adquiere
mayor intensidad en Estados que arrastran debilidades historicas en su
consolidacion como comunidades politicas.